Grupo Restaurantero Gigante se suma a Huerto Roma Verde: voluntariado, regeneración y una Bioteka

Un espacio abandonado puede convertirse en muchas cosas. En el caso de Huerto Roma Verde, en la Ciudad de México, se transformó en un laboratorio ciudadano donde recuperar un territorio también significa reconstruir comunidad. Esa transformación sirve como escenario para entender una nueva forma de voluntariado corporativo: una en la que las empresas no solo destinan recursos, sino que involucran a sus colaboradores en los procesos que buscan generar cambios en el entorno. 

Con esta visión, colaboradores de Grupo Restaurantero Gigante (GRG) participaron en una jornada de voluntariado en Huerto Roma Verde. Gracias a los voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante, se logró llevar a los participantes de la conversación sobre emergencia climática directamente a la tierra, la composta y la siembra. 

Huerto Roma Verde: ¿cómo un espacio abandonado se convirtió en un laboratorio de regeneración? 

La historia comenzó después del terremoto de 1985, cuando el terreno quedó abandonado. Durante años permaneció sin un propósito definido, hasta que en 2012 vecinos, activistas y organizaciones comenzaron a recuperarlo para convertirlo en un huerto. 

Con el tiempo, el proyecto incorporó principios de permacultura, agroecología, reciclaje, bioconstrucción y educación ambiental. Hoy, Huerto Roma Verde funciona como un laboratorio de regeneración biosocial, donde la recuperación del ecosistema y la construcción de comunidad ocurren de manera paralela. Pero ¿qué significa realmente regenerar? 

Para Piero Barandiarán, director de Proyectos de Huerto Roma Verde, implica ir más allá de la idea tradicional de sostenibilidad: “No basta con hablar de sostenibilidad o sustentabilidad, necesitamos transitar a la regeneración.” 

La diferencia está en pasar de conservar lo que todavía existe a participar en la recuperación de aquello que se ha deteriorado. Y para entenderlo, en el Huerto no basta con escuchar: hay que hacerlo. 

voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante

Del discurso a la acción: ¿cómo funciona el voluntariado de GRG? 

La jornada comenzó con una conversación sobre la emergencia climática y las acciones que pueden impulsarse desde distintos espacios. Después, el aprendizaje cambió de escenario: dejó el salón y llegó a las manos de los participantes. 

Los colaboradores sacaron y cernieron composta, prepararon semilleros, nutrieron el suelo, sembraron y realizaron mantenimiento en el Jardín Mandala. Entre todas estas actividades, la composta fue uno de los procesos que permitió observar con mayor claridad cómo un residuo puede adquirir una nueva función. 

Para Raúl Robert, encargado administrativo de una sucursal de GRG, conocer lo que sucede detrás de este proceso cambió su percepción: 

“Descubrir cómo pequeños organismos intervienen en el proceso de composta me permitió dimensionar el valor de algo que muchas veces termina simplemente como residuo.”[Text Wrapping Break]Raúl Robert, encargado administrativo de una sucursal de Grupo Restaurantero Gigante. 

La experiencia convirtió conceptos como economía circular y regeneración de suelos en algo tangible. Ya no se trataba únicamente de hablar sobre el aprovechamiento de residuos, sino de participar en el proceso que permite devolver nutrientes al suelo. 

voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante

¿Qué aporta el voluntariado a Huerto Roma Verde? 

Mientras los colaboradores aprendían, el Huerto también recibía algo concreto: más capacidad de trabajo. Preparar semilleros, mover composta o dar mantenimiento a un jardín son actividades que requieren tiempo y constancia. Por ello, cada persona que se suma puede ayudar a que determinados procesos avancen con mayor rapidez. 

Laura Maldonado Corona, integrante del equipo de Integración Ambiental de Huerto Roma Verde, explica: “Cuando contamos con más manos, podemos avanzar mucho más rápido en tareas que, por tiempo y cantidad de personas, serían más difíciles de atender.” 

Ahí aparece uno de los puntos centrales de los voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante: el beneficio no ocurre únicamente del lado de quienes participan. También fortalece el trabajo cotidiano de una iniciativa ambiental que necesita manos para mantenerse activa. Y la colaboración entre GRG y Huerto Roma Verde no comenzó con esta jornada. 

De una alianza a una Bioteka 

La relación se remonta a 2021, cuando Shake Shack, empresa perteneciente a GRG, inició una alianza con Huerto Roma Verde mediante el programa Buenos Vecinos. En 2026, esta colaboración sumó una donación para la restauración y desarrollo de la Bioteka, además del voluntariado corporativo. 

La iniciativa busca recuperar la vocación de biblioteca de un espacio que permaneció abandonado durante alrededor de 40 años. Hoy, su proyecto parte de una colección cercana a los 3,800 libros y contempla también una ludoteca y una semillateca. 

La apuesta es que la Bioteka no sea únicamente un lugar para consultar libros, sino un punto de encuentro desde el cual niñas, niños, familias y comunidades puedan acercarse a temas como biodiversidad, naturaleza y regeneración. De esta manera, la colaboración suma dos dimensiones: manos para trabajar el presente y recursos para construir espacios de aprendizaje a futuro. 

voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante

¿Qué impacto tiene el voluntariado más allá de la jornada? 

Si la regeneración busca generar cambios que permanezcan, el impacto de un voluntariado tampoco tendría por qué terminar cuando los participantes salen del Huerto. Héctor Hernández, gerente administrativo de GRG, llegó a la jornada con un objetivo concreto: aprender a cuidar mejor las plantas que tiene en casa. Al finalizar, se llevó algo más: el interés por continuar aprendiendo y compartir esos conocimientos. 

“Llegué con la intención de aprender a cuidar mejor las plantas que tengo en casa y terminé llevándome también el interés por seguir aprendiendo y compartir ese conocimiento.”

Héctor Hernández, gerente administrativo de Grupo Restaurantero Gigante. 

Ese traslado del conocimiento —del Huerto a la casa, de una persona a otra— es lo que permite que una experiencia puntual tenga posibilidades de extenderse. En ese sentido, los voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante pueden funcionar como un punto de encuentro entre la acción empresarial y los cambios que los colaboradores pueden replicar en su vida cotidiana. 

voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante

Responsabilidad social: cuando la colaboración se convierte en impacto 

La experiencia de Grupo Restaurantero Gigante en Huerto Roma Verde muestra que la responsabilidad social puede ir más allá de una aportación económica o una actividad aislada. Cuando una empresa involucra a sus colaboradores, construye alianzas de largo plazo y responde a necesidades concretas de una comunidad, puede generar un impacto que trasciende la jornada. 

En este sentido, los voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante reflejan una forma de llevar la responsabilidad social a la acción: sumar recursos, tiempo y conocimiento a proyectos que ya trabajan por transformar su entorno. Porque la RSE no solo consiste en preguntarse cuánto puede aportar una empresa, sino también cómo puede hacerlo de manera útil, constante y en colaboración con las comunidades. 

Cuando la reputación sale por la puerta de atrás: caso Jugos Del Valle y Coca-Cola

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ACTUALIZACIÓN: Coca-Cola ha emitido una postura oficial respecto a lo comunicado en esta nota. Puedes leerla, al final de la misma.

La lonchera escolar se encuentra nuevamente en el centro de una discusión que va mucho más allá de decidir qué alimentos llevar a la escuela. Un análisis realizado por El Poder del Consumidor y presentado junto con la Alianza por la Salud Alimentaria revisó 31 productos comercializados para el entorno escolar, entre ellos jugos, néctares, leches saborizadas, yogures, bebidas endulzadas y gelatinas. De acuerdo con lo reportado, algunos productos dirigidos a niñas, niños y adolescentes podrían contener tanta o incluso más azúcar que un refresco, pese a comercializarse sin sellos de advertencia.

Uno de los ejemplos señalados es Del Valle Junior sabor manzana. Según el estudio citado por El Economista, una presentación de 500 mililitros contiene el equivalente a 13 cucharaditas de azúcar, mientras que la misma cantidad de Coca-Cola Original contiene 10. Lo interesante es que Del Valle pertenece a Coca-Cola, quien ha apostado por disminuir azúcares en sus productos y ha declarado buscar la mejora en sus fórmulas ante la realidad de salud del país.

Las organizaciones también identificaron otros productos con 12, 13 o más cucharaditas de azúcar por envase equivalente. Al mismo tiempo, algunos de sus empaques incorporan mensajes relacionados con la lonchera, el regreso a clases o el consumo cotidiano.

La controversia, sin embargo, no se limita al contenido nutricional. Las organizaciones consideran que existe un problema relacionado con la interpretación y aplicación de las normas oficiales mexicanas. El análisis se concentra particularmente en la NOM-051, correspondiente al etiquetado frontal de advertencia, y la NOM-173, que regula productos como jugos, néctares y bebidas de fruta. El Poder del Consumidor sostiene que algunos productos declaran ingredientes como pulpa, jugo concentrado o jugo reconstituido de fruta dentro de sus azúcares totales, pero no como azúcares añadidos o libres.

De acuerdo con lo señalado en el artículo, la NOM-051 establece que los azúcares procedentes de jugos de fruta deben considerarse azúcares libres cuando son utilizados para endulzar un producto. Bajo esa interpretación, las organizaciones consideran que los productos correspondientes deberían mostrar sellos de “exceso de azúcares” y “exceso de calorías”. Liliana Bahena, coordinadora de la campaña Mi Escuela Saludable en El Poder del Consumidor, señaló que la industria estaría recurriendo a nuevas formulaciones e ingredientes para evitar los sellos y posicionar los productos como opciones escolares.

Otro componente relevante es la manera en que los productos se presentan ante su público. El artículo describe empaques con personajes animados, caricaturas, colores llamativos, códigos QR, juegos y frases relacionadas con la lonchera. Alejandra Contreras, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública, advierte que las decisiones alimentarias de niñas y niños ocurren dentro de un entorno donde existen productos con sabores intensamente dulces y estímulos vinculados con el entretenimiento. Según la especialista citada, esto puede favorecer la habituación temprana al dulzor y relacionarse con problemas que trascienden la salud individual, alcanzando aspectos como rendimiento escolar, productividad futura y gasto en salud.

El contexto presentado en la nota dimensiona el problema. Las organizaciones citan datos de la Ensanut Continua 2020-2022 según los cuales 12.7 millones de niñas, niños y adolescentes mexicanos de entre 5 y 19 años viven con sobrepeso u obesidad. Además, más de 60% de la población de ese rango de edad consume más azúcares añadidos de los recomendados.

La revisión también encontró cambios en otras categorías de alimentos. Según el análisis, 70% de las leches y yogures estudiados contienen lactasa, mientras que todas las bebidas y postres analizados incluyen alulosa o inulina. También se detectaron colorantes como amarillo 5 y 6, rojo 40, azul 1 y caramelo IV. Las organizaciones argumentan que para algunos ingredientes no existe evidencia suficiente sobre la seguridad de su consumo a largo plazo en población infantil, por lo que solicitan aplicar el principio precautorio.

Ante este escenario, El Poder del Consumidor presentó una denuncia ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Gabriela Guzmán, integrante de la coordinación jurídica de la organización, explicó que buscan que la autoridad ejerza sus facultades de verificación y vigilancia para determinar si los productos cumplen con la NOM-051. La acción solicita revisar la declaración de azúcares añadidos y libres, colocar los sellos correspondientes cuando proceda y sancionar posibles incumplimientos. También pide revisar la publicidad en empaques y redes sociales, especialmente aquella que utiliza personajes, deportistas, caricaturas o supuestos expertos.

El debate tiene además una dimensión comercial. En México, más de 34 millones de estudiantes regresan cada año a las aulas y, según el artículo, en 2010 se estimaba que el mercado escolar representaba alrededor de 20,000 millones de pesos en ventas. Actualmente existen lineamientos obligatorios y sancionables desde marzo de 2025 que prohíben dentro de las escuelas la venta de productos con sellos y leyendas de advertencia.

¿Por qué es relevante?

Desde una perspectiva de responsabilidad social empresarial y sostenibilidad, este caso resulta especialmente importante porque muestra la distancia que puede existir entre cumplir formalmente una regulación y responder integralmente a las expectativas de responsabilidad corporativa.

Para una empresa, la pregunta estratégica no debería limitarse a “¿podemos vender este producto sin sello?”, sino ampliarse a “¿es coherente comercializarlo de esta manera frente a una población especialmente vulnerable?”. Esa diferencia es fundamental en una gestión empresarial basada en debida diligencia.

También existe una cuestión de marketing responsable. Cuando un producto dirigido a población infantil incorpora personajes, juegos, colores y mensajes vinculados con la escuela o la lonchera, la responsabilidad corporativa abarca tanto su formulación como la manera en que se comunica. El artículo precisamente muestra que la denuncia solicita a Cofepris revisar ambos componentes: características de los productos y publicidad.

Desde la óptica de la responsabilidad corporativa, este caso deja otra lección: una estrategia de reformulación orientada principalmente a evitar advertencias regulatorias puede generar nuevos cuestionamientos si las personas consumidoras perciben que la modificación no representa necesariamente una mejora sustancial.

La gestión reputacional más sólida comienza antes de una denuncia pública. Requiere que las áreas de sostenibilidad, asuntos legales, marketing, innovación y dirección analicen conjuntamente no sólo aquello que permite una norma, sino los impactos potenciales del producto y su comunicación.

Hay además un elemento de responsabilidad compartida. ¿las escuelas serán espacios para la educación alimentaria o continuarán funcionando como una extensión del mercado donde productos con apariencia saludable compiten con frutas, agua simple y alimentos frescos?

Para las empresas, esto significa comprender que la licencia social para operar y comercializar productos no depende exclusivamente del cumplimiento normativo. También depende de la confianza.

La reflexión final

La denuncia presentada ante Cofepris todavía coloca una pregunta relevante sobre la mesa: qué significa actuar responsablemente cuando regulación, innovación de producto, marketing y protección de la infancia convergen.

La recomendación para las organizaciones es incorporar la debida diligencia desde el diseño del producto hasta su comunicación. Esto implica revisar formulaciones, etiquetado, mensajes publicitarios y públicos objetivo no únicamente desde la perspectiva legal, sino también desde sus posibles impactos sociales y reputacionales.

En responsabilidad corporativa, cumplir la norma constituye el punto de partida, no necesariamente el punto de llegada. Cuando niñas, niños y adolescentes forman parte de la ecuación, aplicar criterios preventivos, transparentes y coherentes puede convertirse tanto en una medida de protección como en una decisión fundamental para conservar la confianza.


Posicionamiento oficial de la Industria Mexicana de Coca-Cola

Tras la publicación de esta nota, la Industria Mexicana de Coca-Cola nos hizo llegar su posicionamiento oficial respecto a los hechos aquí abordados. A continuación, compartimos íntegramente el comunicado enviado por la compañía:

Del Valle Junior es una línea de jugos elaborada con 100% jugo de fruta de concentrado, sin azúcares ni edulcorantes añadidos. Los azúcares presentes en el producto provienen exclusivamente del jugo de fruta utilizado en su elaboración.

Su formulación y etiquetado cumplen con la normatividad mexicana aplicable, incluida la NOM-051 y la NOM-173.

En Jugos del Valle–Santa Clara y la Industria Mexicana de Coca-Cola mantenemos nuestro compromiso con ofrecer información clara y transparente a los consumidores y con el estricto cumplimiento de la regulación vigente.

Cuando la lluvia cambia los planes, ECOALF demuestra que también puede inspirar nuevas aventuras

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La temporada de lluvias tiene una forma muy particular de sorprendernos. Un cielo despejado puede convertirse en un aguacero en cuestión de minutos, pero eso no significa que los planes deban detenerse. Caminar por un parque después de la lluvia, recorrer una nueva ciudad, descubrir senderos, disfrutar un picnic improvisado o simplemente salir a vivir el día son experiencias que merecen disfrutarse sin importar el pronóstico.

Con esta filosofía, ECOALF presenta su Rain Collection – Stay Dry. Stay Cool., una propuesta diseñada para quienes entienden que la mejor aventura es aquella que se vive sin preocuparse por el clima. Una colección que combina diseño contemporáneo, innovación textil y el compromiso ambiental que distingue a la marca, utilizando materiales reciclados para crear prendas y calzado preparados para enfrentar los días más impredecibles.

Porque la naturaleza no sigue horarios y el clima tampoco, ECOALF apuesta por prendas funcionales que permiten disfrutar cada momento al aire libre con comodidad y estilo, reduciendo al mismo tiempo el impacto ambiental.

La protagonista de la colección es la Diluvio Jacket, una chamarra ultraligera de apenas 380 gramos que puede guardarse fácilmente en una mochila para estar siempre lista cuando aparezcan las primeras gotas.

ECOALF

Confeccionada con tejido de poliéster 100 % reciclado de tres capas, ofrece impermeabilidad 3K y transpirabilidad 3K, además de costuras termoselladas que mantienen la lluvia fuera mientras permiten la circulación del aire. Disponible en tonos neutros y colores vibrantes, es una pieza pensada para acompañar desde un paseo urbano hasta una escapada de fin de semana.

Por primera vez, ECOALF incorpora botas de lluvia a su colección con Anamaria, un modelo que rompe con la idea de que el calzado impermeable debe ser pesado o rígido.

Fabricadas con una mezcla de caucho natural reciclado y un forro de poliéster 100 % reciclado, ofrecen una gran flexibilidad para caminar durante todo el día sin sacrificar protección. Además, han sido probadas para resistir hasta 15,000 ciclos de flexión bajo condiciones de humedad, garantizando un desempeño duradero incluso en los días más lluviosos.

Su diseño contemporáneo convierte a Anamaria en un básico que funciona tanto para recorrer las calles de la ciudad como para disfrutar una escapada rodeada de naturaleza.

Para quienes prefieren un estilo más urbano, Lyon demuestra que un calzado impermeable no tiene que parecer técnico.

Su construcción integra una membrana impermeable invisible y materiales innovadores como poliéster reciclado y Sorona®, una fibra parcialmente elaborada a partir de residuos de cultivos de maíz.

ECOALF

Su desempeño ha sido certificado por INESCOP, el Instituto Tecnológico del Calzado de España, superando pruebas que validan su resistencia al agua tanto en inmersión estática durante cuatro horas como en 15,000 ciclos de flexión dinámica, simulando condiciones reales de uso.

No es únicamente una promesa de marca: es una tecnología respaldada por pruebas de laboratorio.

Rain Collection refleja la visión de ECOALF de crear productos que respondan a las necesidades reales de las personas sin dejar de lado la sostenibilidad. Cada pieza está diseñada para prolongar su vida útil, reducir el uso de materias primas vírgenes y demostrar que la innovación también puede contribuir al cuidado del planeta.

Porque algunas de las mejores experiencias suceden cuando dejamos de preocuparnos por el pronóstico y simplemente salimos a descubrir lo que hay allá afuera. Con ECOALF, la lluvia deja de ser un obstáculo para convertirse en parte de la aventura.

Disponible en:

– ecoalf.com

– El Palacio de Hierro

– Liverpool – a partir del mes de octubre

#BecauseThereIsNoPlanetB

El planeta entra en números rojos: el reto de regenerar lo que consumimos  

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Actualmente, la presión sobre los recursos naturales ha dejado de ser únicamente una preocupación ambiental para convertirse también en un asunto de competitividad, estabilidad y resiliencia económica. En este contexto, existen fechas que nos recuerdan la urgencia de actuar frente a una crisis que ya estamos viviendo. 

Una de ellas es el Día del Sobregiro de la Tierra (Earth Overshoot Day), la fecha en la que la demanda anual de recursos naturales y servicios ecológicos por parte de la humanidad supera la capacidad del planeta para regenerarlos durante ese mismo año. En otras palabras, marca el momento en que comenzamos a consumir más recursos de los que la Tierra puede reponer.1 

A partir del 30 de julio, la humanidad entra en un periodo de déficit ecológico, es decir se utilizan recursos naturales a un ritmo mayor del que los ecosistemas pueden regenerarlos y acumulamos residuos, especialmente emisiones de dióxido de carbono. Esta realidad pone de manifiesto que la transición hacia modelos de producción y consumo más sostenibles ya no es una opción, sino una necesidad compartida entre gobiernos, sociedad e industria.  

En este contexto, las empresas tienen un papel fundamental para reducir su impacto ambiental y acelerar el cambio hacia una economía más sustentable. En Grupo Danone México, esta visión se traduce en acciones concretas para impulsar una producción más eficiente, proteger los recursos naturales, promover la agricultura regenerativa, reducir las emisiones de carbono y avanzar hacia modelos de economía circular. Cada iniciativa representa un paso para disminuir el impacto ambiental de sus operaciones y contribuir a la salud del planeta. 

Por ejemplo, la agricultura regenerativa ocupa un lugar central en la Ruta de Impacto de Danone y se materializa a través de iniciativas orientadas a transformar la manera en que se producen los alimentos y se gestionan los recursos. Entre ellas se encuentran la promoción de prácticas sostenibles con productores de leche y fresa, así como una estrategia de economía circular enfocada en lograr que, para 2030, el 95% de sus empaques sean reutilizables, reciclables o compostables. 

Día del Sobregiro de la Tierra

Con estas acciones, la empresa busca avanzar hacia una cadena de valor que no solo reduzca sus impactos ambientales, sino que también contribuya activamente a conservar, regenerar y restaurar los recursos naturales de los que depende la producción de alimentos. 

Este compromiso también se refleja en el trabajo conjunto con organizaciones, autoridades y comunidades para impulsar el desarrollo sostenible de zonas prioritarias como la Sierra Patlachique, ya que su ecosistema desempeña un papel fundamental en la conservación de la biodiversidad, la captación de agua y el bienestar de las comunidades locales, por lo que su restauración representa una acción estratégica para fortalecer la conservación ambiental y el desarrollo en la región. 

Asimismo, Grupo Danone México colabora con instituciones académicas y especialistas para compartir conocimientos, aprendizajes y buenas prácticas que contribuyan a transformar el sector alimentario. Un ejemplo de ello es ‘’El futuro sostenible de la leche en México’’, un libro que reúne distintas perspectivas sobre los retos y las oportunidades de la cadena láctea. Para la empresa, difundir el conocimiento es una manera de ampliar el impacto de sus iniciativas, fortalecer capacidades y promover soluciones que puedan ser adoptadas por otros actores del sector. 

La cuenta regresiva hacia 2030 representa una ventana decisiva para acelerar esta transición. En un contexto en el que la demanda de recursos continúa creciendo y la capacidad del planeta para regenerarlos enfrenta una presión cada vez mayor, el futuro del planeta y la continuidad operativa de las empresas dependerán, en gran medida, de la solidez de sus cadenas de suministro y de su capacidad para proteger, regenerar y fortalecer la salud del planeta. 

México registra la mayor caída en felicidad laboral de LATAM en 2026

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En Latinoamérica, la felicidad en el trabajo parece resistir los cambios que han transformado la vida laboral durante los últimos años. En 2026, 82% de las personas encuestadas por Buk afirma sentirse feliz en su empleo, prácticamente el mismo resultado observado desde 2021. Pero detrás de esa aparente estabilidad existe una historia menos uniforme: mientras algunos países mantienen o mejoran su percepción, México registró la mayor caída de la región.

El porcentaje de trabajadores mexicanos que se considera feliz pasó de 84% a 80% en un año, quedando dos puntos por debajo del promedio latinoamericano. El dato podría parecer todavía positivo si se observa de manera aislada, pero adquiere otra dimensión cuando se revisan los factores que construyen esa experiencia. La felicidad laboral en México enfrenta una paradoja particularmente reveladora: existe un alto nivel de compromiso con el trabajo, pero una percepción mucho más débil de reconocimiento y valoración.

¿Por qué cayó la felicidad laboral en México en 2026?

El Estudio de Felicidad Organizacional 2026 de Buk analizó la experiencia de 156,247 trabajadores pertenecientes a 1,211 organizaciones de Chile, Colombia, México y Perú. En conjunto, los resultados muestran una estabilidad regional notable: desde 2021, el indicador de personas que se sienten felices en su trabajo se ha mantenido entre 81% y 83%.

México rompe parcialmente con esa tendencia. Después de registrar 84% en la medición anterior, el país descendió a 80%, convirtiéndose en el que presentó la mayor reducción de Latinoamérica. Aunque todavía ocho de cada diez colaboradores declaran sentirse felices, el retroceso plantea una pregunta importante para las organizaciones: ¿qué está ocurriendo con aquellos elementos que sostienen esa percepción positiva?

El estudio utiliza también una segunda medición, basada en el promedio de trabajadores promotores menos detractores, en una escala de 100 puntos. En este indicador, las empresas mexicanas obtuvieron 67 puntos. Para Lesley Warren, líder de Research de Buk, observar únicamente el promedio puede dar la impresión de que no hay nada que atender; analizar los factores permite encontrar señales más específicas sobre dónde actuar.

¿Por qué los trabajadores mexicanos están comprometidos pero no se sienten valorados?

La respuesta comienza a aparecer cuando se descompone la experiencia de los colaboradores. En México, la dimensión de compromiso laboral obtuvo 73.2 puntos, la calificación más alta entre los indicadores evaluados. El resultado muestra que las personas mantienen una relación sólida con sus responsabilidades, sus tareas y el trabajo que realizan.

El contraste aparece en el sentido de valoración, que apenas alcanzó 61.7 puntos, convirtiéndose en el segundo resultado más bajo de la región. La diferencia entre ambos indicadores es uno de los hallazgos más significativos del estudio: un colaborador puede estar comprometido con su organización sin sentir que la organización reconoce suficientemente lo que aporta.

La escasa retroalimentación, junto con la insatisfacción respecto de la remuneración y el reconocimiento, puede contribuir a explicar esta brecha. Desde la perspectiva de la gestión responsable de personas, el hallazgo resulta relevante porque muestra que el compromiso no debería interpretarse automáticamente como satisfacción. Una persona puede seguir dando lo mejor de sí y, al mismo tiempo, estar acumulando una percepción negativa sobre la manera en que su empresa responde a ese esfuerzo.

¿Cuáles son las principales áreas de oportunidad para mejorar el bienestar laboral en México?

El reconocimiento no es el único desafío. La dimensión de bienestar obtuvo 63.1 puntos y sostenibilidad alcanzó 65.0, mientras que el estudio identifica tres campos particularmente relevantes para las organizaciones mexicanas: balance vida-trabajo, confianza en las personas e iniciativas medioambientales.

Estos resultados amplían la conversación. La experiencia de un colaborador no termina cuando concluye una tarea ni se transforma únicamente mediante una prestación adicional. La posibilidad de equilibrar responsabilidades personales y profesionales, confiar en quienes toman decisiones y percibir que la empresa actúa de manera responsable también influye en la relación que las personas construyen con su lugar de trabajo.

Por eso, aumentar la felicidad laboral en México no necesariamente significa sumar beneficios a una lista cada vez más extensa. La propia investigación apunta a que el contexto importa y que las organizaciones necesitan identificar cuáles son las prácticas que realmente responden a sus necesidades. Como señala Warren, poner a las personas al centro requiere comprender las distintas dimensiones que afectan su bienestar y convertirlas en un activo estratégico.

¿Qué factores favorecen la felicidad de los trabajadores en México?

La fotografía tampoco es completamente negativa. Entre las fortalezas de las organizaciones mexicanas aparecen las tareas desafiantes, los entornos que permiten cometer errores y el orgullo de pertenencia. Son elementos que ayudan a explicar por qué, pese a la caída, una proporción importante de colaboradores todavía mantiene una percepción positiva de su experiencia laboral.

El dato sobre los entornos que admiten el error resulta especialmente interesante. En un mercado laboral donde la innovación y la adaptación son cada vez más relevantes, permitir que las personas se equivoquen sin que eso implique necesariamente una penalización puede favorecer espacios de mayor confianza y aprendizaje.

El desafío consiste en conectar esas fortalezas con los puntos débiles. Una organización puede ofrecer proyectos estimulantes y generar orgullo entre sus colaboradores, pero si el reconocimiento es insuficiente o el equilibrio entre trabajo y vida personal se deteriora, esos elementos positivos pueden perder fuerza. La estabilidad regional demuestra que la felicidad puede mantenerse; el caso mexicano muestra que también puede retroceder cuando determinados factores dejan de funcionar adecuadamente.

¿Cómo pueden las empresas mejorar la felicidad laboral según su tipo de organización?

Una de las aportaciones más interesantes del estudio es que no todas las organizaciones construyen la felicidad de la misma manera. Para entender estas diferencias, Buk analizó 663 empresas y las clasificó en cuatro arquetipos a partir de dos dimensiones: el nivel de formalización de sus procesos de Gestión de Personas y la autonomía de sus jefaturas.

Los cuatro perfiles son Formal Empoderado, Formal Jerárquico, Emergente Empoderado y Emergente Jerárquico. La clasificación permite observar que el tipo de estructura sí importa, pero no determina por sí solo qué tan felices serán sus colaboradores. Incluso organizaciones con contextos aparentemente menos favorables pueden alcanzar resultados comparables o superiores a aquellas con estructuras más desarrolladas.

felicidad laboral en México

El hallazgo se vuelve todavía más relevante al analizar nueve políticas de Gestión de Personas relacionadas con comunicación, capacitación, trabajo en equipo, diversidad e inclusión, equidad salarial, flexibilidad y evaluación de liderazgos. Todas muestran una asociación positiva con la felicidad organizacional, pero ninguna tiene el mismo efecto en los cuatro arquetipos. Por ejemplo, ampliar el acceso a capacitación tiene mayor impacto en empresas Formal Empoderado, mientras que formalizar los canales de comunicación con la gerencia general puede ser más efectivo en organizaciones Emergente Empoderado.

La estabilidad del 82% en Latinoamérica podría llevar a pensar que la felicidad laboral se ha convertido en una constante dentro de las organizaciones. Sin embargo, el caso de México demuestra lo contrario: detrás de un promedio regional estable existen experiencias distintas entre países, generaciones y empresas. La caída de 84% a 80% no representa por sí sola una crisis, pero sí una señal para revisar qué está sucediendo con el reconocimiento, el bienestar y las condiciones que sostienen el compromiso.

La felicidad laboral en México no parece depender de implementar cada vez más iniciativas, sino de elegir mejor cuáles tienen sentido para cada organización. Los resultados sugieren que no existe una receta universal: entender la estructura de la empresa, el nivel de autonomía de sus líderes y las necesidades de sus colaboradores puede ser más efectivo que replicar políticas de moda. Para las áreas de Recursos Humanos y responsabilidad social, el reto está en transformar estos hallazgos en decisiones capaces de cerrar la brecha entre un trabajador que está comprometido con lo que hace y uno que, además, siente que su organización reconoce su valor.

¿Menos plástico en las galletas? Mondelēz reemplaza bandejas de PET por papel

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Reducir el plástico de los empaques es uno de los grandes retos para la industria de alimentos, especialmente cuando se trata de productos que requieren protección durante su transporte y almacenamiento. En este contexto, Mondelēz International ha decidido sustituir las bandejas rígidas de PET de buena parte de su portafolio europeo de galletas por alternativas de papel con certificación FSC.

El cambio alcanza más de 115 productos de ocho marcas en 25 mercados y, de acuerdo con la compañía, permitirá eliminar toneladas de plástico virgen al año. Más allá de la cifra, el caso muestra cómo el rediseño puede convertirse en una herramienta para avanzar hacia modelos de producción con menor dependencia de materiales vírgenes.

¿Qué cambió Mondelēz en sus empaques?

La compañía reemplazó las bandejas rígidas de PET por bandejas de papel certificadas por el Forest Stewardship Council (FSC) en productos de sus marcas:

  • LU
  • Milka
  • Granola
  • Cadbury
  • Marabou
  • Chips Ahoy!
  • Lacta
  • Freia

La modificación se está implementando en mercados como Reino Unido, Irlanda, Alemania, Polonia, España y los países nórdicos.

En conjunto, las nuevas bandejas abarcan alrededor de 28,000 toneladas de galletas producidas cada año, lo que convierte la iniciativa, según Mondelēz, en la mayor acción de sostenibilidad de envases que ha desarrollado dentro de su categoría de panadería europea.

El objetivo detrás del cambio PET por papel es reducir significativamente el uso de plástico virgen sin abandonar la función que cumple el empaque: proteger el producto y facilitar su comercialización.

PET por papel

¿Cuánto plástico se eliminará con el cambio de PET por papel?

El dato más relevante de la iniciativa es la reducción proyectada de materiales vírgenes. Mondelēz estima que el cambio permitirá eliminar 2,200 toneladas de plástico virgen anualmente, aproximadamente un 80% menos que las utilizadas en las bandejas de plástico originales.

Esto resulta relevante desde una perspectiva de economía circular. Reducir el plástico virgen significa disminuir la necesidad de incorporar nuevos recursos fósiles a la fabricación de envases, aunque el impacto ambiental total de una alternativa no depende únicamente del material elegido.

Por ello, una de las principales lecciones del cambio PET por papel es que las estrategias de empaque deben evaluarse de manera integral: abastecimiento de materias primas, fabricación, transporte, uso y posibilidades de recuperación al final de su vida útil.

En este caso, la certificación FSC busca aportar trazabilidad sobre el origen responsable del material forestal utilizado en las bandejas.

¿Mondelēz está eliminando el plástico de todos sus empaques?

No. Y esta distinción es importante para entender la estrategia.

El reemplazo de las bandejas forma parte de un conjunto más amplio de acciones de Mondelēz para incorporar materiales reciclados en sus empaques. Antes y paralelamente a esta iniciativa, la compañía ha trabajado para reducir el uso de plástico virgen mediante diferentes tecnologías.

Por ejemplo, algunas bandejas de marcas como Milka, Oreo, Cadbury y Chips Ahoy! ya incorporaban aproximadamente 80% de PET reciclado. En el caso del envase flexible de Cadbury Dairy Milk, la empresa también utiliza tecnología de reciclaje avanzada para incorporar plástico reciclado certificado al 80%.

Esto muestra que no existe una única solución para todos los empaques. El desafío consiste en identificar qué material y tecnología funcionan mejor para cada producto y, al mismo tiempo, reducir la dependencia de recursos vírgenes.

De las bandejas a las bolsas: una estrategia más amplia

La apuesta por materiales reciclados también se ha extendido a otros productos.

A principios de año, Mondelēz colaboró con Amcor para utilizar un 65% de plástico reciclado certificado en los empaques de Mini Huevos Cadbury de distintos tamaños para Semana Santa. El material AmFiniti utilizado por Amcor transforma residuos plásticos posconsumo en nuevos envases.

Durante el verano, Mondelēz también trabajó con Amcor, LyondellBasell y Taghleef Industries para incorporar 75% de material reciclado químicamente en el empaque flexible de las tabletas de chocolate Marabou.

En este último caso, los polímeros CirculenRevive de LyondellBasell buscan contribuir al cumplimiento de los requisitos de contenido reciclado establecidos por el Reglamento de Envases y Residuos de Envases.

La combinación de iniciativas revela que la compañía está explorando diferentes rutas: sustituir materiales, incorporar contenido reciclado y utilizar tecnologías capaces de recuperar residuos para convertirlos nuevamente en materia prima.

¿Qué buenas prácticas de RSE deja el caso?

El cambio PET por papel ofrece aprendizajes que pueden ser útiles para otras empresas que buscan avanzar en sostenibilidad de empaques.

1. Escalar las soluciones.
Una innovación ambiental tiene mayor impacto cuando deja de aplicarse en productos piloto y alcanza una parte significativa del portafolio. En este caso, la sustitución llega a más de 115 productos y 25 mercados.

2. Reducir materiales vírgenes.
La estrategia no se limita a cambiar un material por otro: también incorpora PET reciclado y plástico reciclado químicamente en otras categorías.

3. Elegir materiales con criterios de trazabilidad.
La certificación FSC aporta un mecanismo para respaldar el origen responsable del papel utilizado en las bandejas.

4. Trabajar con socios especializados.
Las colaboraciones con empresas como Amcor, LyondellBasell y Taghleef Industries muestran que la transición hacia empaques más sostenibles requiere innovación y conocimiento a lo largo de toda la cadena de suministro.

5. Vincular sostenibilidad con cumplimiento.
La evolución de las regulaciones sobre envases obliga a las empresas a anticiparse. Incorporar materiales reciclados puede responder tanto a objetivos ambientales como a nuevas exigencias regulatorias.

¿Qué deben considerar las empresas antes de sustituir un empaque?

El caso de Mondelēz también demuestra que cambiar PET por papel no debe convertirse automáticamente en sinónimo de sostenibilidad. Para tomar decisiones responsables, las empresas necesitan analizar el ciclo de vida completo del empaque y verificar si el nuevo material mantiene las funciones necesarias para proteger el producto.

También es necesario considerar si existen sistemas adecuados para recuperar, reciclar o compostar el nuevo material en los mercados donde se comercializa.

La buena práctica, por tanto, no consiste simplemente en reemplazar un material, sino en rediseñar el sistema de empaque con objetivos ambientales medibles.

PET por papel

Un cambio que va más allá de las galletas

La decisión de Mondelēz de pasar de PET por papel en más de un centenar de productos demuestra que la sostenibilidad de los empaques puede abordarse desde diferentes frentes. Reducir 2,200 toneladas de plástico virgen al año representa un avance significativo, pero el verdadero valor del caso está en la estrategia que lo acompaña.

Para las empresas de alimentos, el mensaje es claro: reducir el impacto ambiental requiere innovación, medición y colaboración. Y para la RSE, implica pasar de compromisos generales a decisiones concretas sobre cómo se diseñan, producen y desechan los productos que llegan diariamente a millones de consumidores.

El desafío ahora será demostrar que estas alternativas pueden mantenerse a escala, cumplir su función y generar beneficios ambientales durante todo su ciclo de vida. Porque el futuro de los empaques sostenibles no dependerá únicamente de usar menos plástico, sino de diseñar sistemas capaces de utilizar mejor los recursos y reincorporarlos a la economía.

¿Puede la IA reemplazar las relaciones laborales? El factor humano es clave

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La inteligencia artificial (IA) ya está transformando la manera en que millones de personas trabajan. Puede analizar documentos, generar informes, automatizar tareas y desarrollar herramientas en cuestión de horas. Pero mientras sus capacidades técnicas avanzan, existe una pregunta cada vez más relevante para las empresas: ¿puede realmente reemplazar las relaciones laborales y humanas que sostienen buena parte del trabajo?

La respuesta, según TIME, apunta a que no. La IA puede asumir tareas rutinarias, pero difícilmente puede sustituir la empatía, la confianza, la comunicación o la capacidad de acompañar a una persona en decisiones complejas. Para las organizaciones, esta diferencia plantea un reto: aprovechar la tecnología sin perder de vista que detrás de cada proceso, cliente y colaborador existe una persona.

¿Por qué existe tanta preocupación sobre el futuro del trabajo?

La transformación que la IA está causando en el mundo del trabajo es innegable. Herramientas como ChatGPT, Claude y Gemini ya permiten automatizar actividades que antes consumían horas de trabajo, desde revisar documentos y analizar información hasta preparar presentaciones, contenido o fórmulas para hojas de cálculo.

No obstante, este avance tecnológico también ha generado incertidumbre. Los constantes pronósticos sobre pérdida de empleos y disrupción económica han alimentado el escepticismo, particularmente entre jóvenes y recién graduados.

relaciones laborales

La preocupación, además, no se limita al empleo. La expansión de la infraestructura necesaria para desarrollar IA ha provocado cuestionamientos sobre el consumo de energía y agua de los centros de datos, así como sobre su impacto ambiental en las comunidades donde se instalan.

Para las empresas, esto plantea una responsabilidad doble: incorporar IA de manera estratégica y hacerlo de forma responsable. Una transición tecnológica sostenible requiere informar a los colaboradores, capacitarlos y anticipar cómo cambiarán sus funciones, en lugar de limitarse a sustituir actividades humanas por sistemas automatizados.

Las relaciones laborales: el valor que la IA no puede replicar

Hay trabajos cuyo valor va mucho más allá de completar una tarea. Un agente inmobiliario, por ejemplo, puede acompañar a una familia durante una mudanza, ayudar a alguien que atraviesa un divorcio o asesorar a una persona que enfrenta una decisión financiera importante.

Lo mismo ocurre en numerosas profesiones. Un abogado, médico, consultor, asesor financiero, vendedor o líder de equipo no sólo aporta conocimientos técnicos: también interpreta contextos, escucha preocupaciones y construye confianza.

La IA puede procesar información, pero no puede experimentar empatía genuina ni comprender completamente las circunstancias personales que rodean una decisión. Tampoco puede sustituir la sensibilidad necesaria para manejar una conversación difícil o detectar aquello que una persona no expresa directamente.

Por eso, las relaciones laborales y humanas se están convirtiendo en un diferenciador cada vez más importante. A medida que las máquinas se vuelven mejores ejecutando tareas técnicas, las capacidades que distinguen a las personas adquieren mayor valor.

relaciones laborales

¿IA contra personas? El futuro apunta a la colaboración

El debate no debería reducirse a decidir quién gana entre trabajadores y tecnología. Una estrategia responsable consiste en determinar qué debe hacer la IA y qué debe seguir haciendo una persona.

Las empresas pueden aprovechar la tecnología para:

  • Automatizar tareas repetitivas y administrativas.
  • Analizar grandes volúmenes de información.
  • Facilitar la creación de herramientas y soluciones.
  • Liberar tiempo para actividades de mayor valor.
  • Apoyar la toma de decisiones sin sustituir el criterio humano.

Mientras tanto, las personas deben conservar un papel central en actividades que requieren empatía, juicio, creatividad, comunicación y construcción de confianza.

Esta combinación también puede fortalecer las relaciones laborales, siempre que la tecnología se implemente como una herramienta de apoyo y no como un mecanismo para deshumanizar el trabajo.

relaciones laborales

¿Qué pueden aprender las empresas de esto?

La llegada de la IA obliga a replantear la responsabilidad empresarial frente al empleo. No basta con preguntarse cuánto dinero puede ahorrar una nueva herramienta; también es necesario analizar qué impacto tendrá sobre las personas.

Una incorporación responsable de IA debería considerar, al menos:

Capacitación: preparar a los colaboradores para trabajar con nuevas herramientas en lugar de asumir que sus conocimientos dejarán de ser útiles.

Transparencia: comunicar qué procesos serán automatizados y cómo podrían cambiar las responsabilidades de cada puesto.

Supervisión humana: evitar que decisiones con consecuencias importantes para las personas dependan exclusivamente de algoritmos.

Bienestar: utilizar la tecnología para reducir cargas innecesarias, no para intensificar permanentemente el ritmo de trabajo.

Desarrollo de habilidades humanas: fortalecer comunicación, pensamiento crítico, empatía, liderazgo y resolución de problemas.

Desde esta perspectiva, las relaciones laborales no son un obstáculo para la transformación digital. Son precisamente uno de los activos que las empresas deben proteger mientras adoptan nuevas tecnologías.

El factor humano seguirá siendo estratégico

La IA puede transformar la manera en que trabajamos, pero eso no significa que pueda reproducir todo lo que hace valioso al trabajo humano. Su mayor potencial está en asumir aquello que las personas no necesitan hacer para poder concentrarse en aquello que ninguna máquina puede hacer de la misma manera.

Para las empresas, la pregunta más relevante ya no debería ser cuánto trabajo humano puede sustituir la IA, sino cuánto valor humano puede liberar. Si la tecnología permite reducir tareas rutinarias y dedicar más tiempo a escuchar, resolver problemas, colaborar y generar confianza, su implementación puede convertirse también en una oportunidad de responsabilidad social.

El futuro del trabajo, en ese sentido, no tendría que ser una competencia entre personas y máquinas. La IA puede transformar las tareas; las personas seguirán dando sentido a las relaciones laborales. Y para las organizaciones que quieran construir culturas sostenibles, esa diferencia será cada vez más importante.

Cuando el CEO habla y la empresa actúa: la fórmula que puede mejorar la reputación

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Cuando un director ejecutivo fija una postura pública sobre un tema social o político, la empresa también queda expuesta. En un contexto de creciente polarización, una declaración puede generar respaldo entre algunos grupos de interés y rechazo entre otros. No obstante, un nuevo estudio encontró que existe un elemento capaz de cambiar esta percepción.

La investigación, realizada por Lambert Zixin Li, profesor asistente de administración y organización en la Escuela de Negocios de la Universidad Nacional de Singapur, y Sarah A. Soule, profesora de comportamiento organizacional y decana de la Escuela de Negocios de Stanford, encontró que el activismo de los CEOs puede fortalecer la reputación cuando está acompañado de acciones de RSC. La razón: las personas perciben una mayor autenticidad moral cuando las palabras del líder coinciden con las acciones de la compañía.

¿Qué relación existe entre el activismo del CEO y la reputación corporativa?

El estudio parte de una tensión cada vez más común: los CEOs tienen mayor presencia pública y, con ella, más oportunidades para pronunciarse sobre asuntos sociales, políticos y culturales. Sin embargo, tomar una postura también implica riesgos reputacionales cuando los grupos de interés no comparten esa posición.

Los investigadores encontraron que el elemento que ayuda a explicar cuándo el activismo puede tener un efecto positivo es la autenticidad. En palabras de Li: “Lo que dices tiene que estar en consonancia con tus valores y acciones internas”.

Esto significa que una declaración sobre derechos humanos, igualdad o justicia social adquiere mayor credibilidad cuando los stakeholders pueden identificar prácticas empresariales que demuestran que la postura no es únicamente discursiva.

mejorar la reputación corporativa

¿Cómo se realizó el estudio?

Los investigadores utilizaron dos aproximaciones para analizar la relación entre activismo, RSC y reputación.

En una primera etapa realizaron una encuesta nacional a partir de información de empresas de Fortune 500 y compañías estadounidenses con certificación B Corp en 2020. Identificaron 525 empresas cuyos CEOs habían realizado comentarios públicos sobre el movimiento Black Lives Matter.

Posteriormente, los participantes evaluaron tanto las declaraciones de los directivos como la reputación de las compañías. Los investigadores analizaron, entre otros elementos, si las personas compartían políticamente la postura del CEO y si la empresa contaba con actividades o certificaciones de RSC.

La segunda parte consistió en un experimento con una empresa ficticia. A los participantes se les presentó información sobre una compañía que realizaba prácticas de RSC y cuyo CEO había expresado una postura sobre Black Lives Matter. Después se midió cómo percibían su reputación y autenticidad.

¿Qué encontró la investigación?

Uno de los resultados más relevantes fue que el activismo del CEO y las acciones de RSC tuvieron un efecto reputacional más fuerte cuando aparecieron juntos que cuando se presentaron por separado.

La ideología de los grupos de interés también importó. Los participantes conservadores que no coincidían con la orientación de Black Lives Matter eran menos propensos a valorar positivamente la reputación de una empresa cuyo CEO apoyaba el movimiento.

Sin embargo, esa reacción negativa disminuía cuando la compañía tenía un historial de responsabilidad social corporativa. En esos casos, porcentajes similares de participantes liberales y conservadores valoraron positivamente su reputación.

El experimento llegó a una conclusión similar: las personas consideraron más auténtica a la empresa cuando combinaba la declaración del CEO con prácticas de RSC, sin importar si compartían o no las convicciones políticas del directivo.

¿Por qué la autenticidad puede mejorar la reputación corporativa?

La explicación está en la congruencia. Una empresa que habla públicamente sobre una causa pero no tiene políticas, programas o comportamientos que respalden esa posición puede ser percibida como oportunista.

En cambio, cuando existe un historial verificable de acciones sociales, el público puede interpretar el activismo del CEO como una extensión de los valores de la organización. Como explica Li:

“Empíricamente, la gente no valora a una empresa solo por ser buena, sino por su buen desempeño en responsabilidad social corporativa”.

Para las compañías, esta diferencia es fundamental. No se trata simplemente de comunicar que se está a favor de una causa, sino de demostrar que esa posición forma parte de la manera en que se toman decisiones, se gestionan las personas y se relaciona la organización con sus comunidades.

mejorar la reputación corporativa

¿Qué pueden hacer los CEOs para fortalecer la reputación?

El estudio ofrece una lección particularmente útil para los líderes empresariales: el activismo corporativo puede ser más efectivo cuando está respaldado por acciones consistentes.

Entre las prácticas que pueden fortalecer esa congruencia están:

  • Hablar desde valores reales: las posturas públicas deben guardar relación con los principios que la empresa aplica internamente.
  • Respaldar las declaraciones con acciones: una postura sobre una problemática social necesita programas, políticas o recursos que demuestren compromiso.
  • Mantener consistencia en el tiempo: la RSC no debería activarse únicamente cuando un tema se vuelve tendencia.
  • Escuchar a los grupos de interés: comprender las distintas perspectivas ayuda a evitar que el activismo se convierta en una comunicación unilateral.
  • Evitar el oportunismo: pronunciarse sobre una causa sin contar con prácticas que la respalden puede generar el efecto contrario al esperado.

En otras palabras, para mejorar la reputación corporativa, el CEO no necesita necesariamente hablar más, sino conseguir que aquello que dice tenga correspondencia con aquello que la organización hace.

¿La RSC puede reducir el riesgo de polarización?

Uno de los hallazgos más interesantes es precisamente que la RSC puede funcionar como un puente frente a las diferencias ideológicas.

Kate Odziemkowska, profesora adjunta de gestión estratégica en la Escuela de Administración Rotman de la Universidad de Toronto, destacó que incluso quienes no comparten filosóficamente las posiciones del CEO pueden mantener una opinión positiva de la empresa cuando existe un historial de responsabilidad social.

mejorar la reputación corporativa

Esto sugiere que la autenticidad puede ser un atributo reputacional capaz de trascender las diferencias políticas. Las personas no necesariamente tienen que estar de acuerdo con la postura del CEO para reconocer que existe coherencia entre sus palabras y las acciones de la compañía.

Para las áreas de RSE, esto representa una oportunidad, pero también una responsabilidad: construir una trayectoria social sólida antes de que una coyuntura lleve al CEO a pronunciarse.

¿Qué significa esto para las empresas?

El estudio demuestra que el activismo de los CEOs no debe analizarse únicamente como una estrategia de comunicación. También es una extensión de la identidad corporativa y, por tanto, puede afectar directamente la confianza de los grupos de interés.

Anna McKean, profesora adjunta de administración de empresas en la Escuela de Negocios Darden de la Universidad de Virginia, señaló que la combinación entre las declaraciones del CEO y las prácticas de RSC genera un impacto mayor en la reputación que cualquiera de estos elementos por separado.

La lección para las organizaciones es clara: las palabras pueden llamar la atención, pero las acciones construyen credibilidad. Un CEO que decide pronunciarse sobre una causa social debería poder mirar hacia el interior de su propia empresa y encontrar políticas, comportamientos y resultados que respalden ese discurso.

Por eso, mejorar la reputación corporativa no depende únicamente de encontrar el mensaje correcto para una coyuntura determinada. Depende de construir una cultura empresarial que permita que ese mensaje sea creíble.

En una época en la que los consumidores, colaboradores e inversionistas pueden cuestionar rápidamente la congruencia entre el discurso y la realidad, la RSE deja de ser un complemento de la comunicación corporativa. Se convierte en la evidencia que permite demostrar que el activismo de un CEO es algo más que una declaración: es parte de lo que la empresa está dispuesta a hacer.

Así, mejorar la reputación corporativa puede comenzar con algo tan sencillo —y tan exigente— como lograr que exista coherencia entre lo que el CEO dice, los valores que la compañía defiende y las acciones que realmente lleva a cabo.

¿Las redes sociales pueden ayudar a reducir la ansiedad? Estudio responde

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Las redes sociales suelen aparecer en la conversación sobre salud mental como parte del problema: el consumo excesivo, la comparación constante y la exposición a noticias negativas pueden incrementar el estrés. Sin embargo, una nueva investigación plantea una perspectiva distinta: las redes sociales también podrían ayudar a reducir la ansiedad cuando las personas encuentran en ellas apoyo emocional.

El estudio no demuestra que las plataformas digitales sean un tratamiento contra la ansiedad, pero sí sugiere que la calidad de las interacciones puede ser más importante que el simple tiempo que una persona pasa conectada.

¿Qué encontró el estudio sobre las redes sociales y la ansiedad?

La investigación, realizada por Renae Merrill, de la Universidad de Arkansas, y Chunhua Cao, de la Universidad de Alabama, analizó las respuestas de 2,403 estadounidenses de entre 18 y 30 años.

Los participantes respondieron preguntas sobre dos aspectos: los síntomas de ansiedad que habían experimentado durante la última semana y el nivel de apoyo emocional que percibían de sus contactos en redes sociales.

El resultado fue claro: quienes percibían mayor apoyo emocional en las plataformas reportaron menos síntomas de ansiedad. Además, la relación fue considerablemente más fuerte entre las mujeres.

reducir la ansiedad

Después de controlar variables como edad y sexo, cada punto adicional en la escala de ansiedad se relacionó con una disminución de 0.13 puntos en el apoyo percibido entre los hombres y de 0.25 puntos entre las mujeres, prácticamente el doble.

“Las personas prosperan cuando se sienten valoradas, apoyadas y parte de un grupo cohesionado”, señaló Merrill.

¿Cómo se midió el apoyo emocional?

El estudio no se concentró simplemente en cuánto tiempo pasaban los participantes frente a una pantalla. Esta diferencia es importante: los investigadores buscaron conocer qué obtenían las personas de sus interacciones digitales.

El apoyo emocional se evaluó mediante preguntas sobre si alguien en redes sociales los escuchaba cuando necesitaban hablar, si percibían que a otras personas les importaban sus problemas y si podían encontrar acompañamiento cuando lo necesitaban.

Para medir la ansiedad se utilizó la escala PROMIS de cuatro ítems, que pregunta por experiencias relacionadas con miedo, estrés o sensación de amenaza durante la semana anterior.

La encuesta fue aplicada entre marzo y septiembre de 2018 mediante Qualtrics y ajustada para aproximarse a la población estadounidense. La muestra tuvo una edad promedio ligeramente inferior a 27 años y estuvo integrada en un 50.8% por mujeres.

¿Por qué el apoyo puede ayudar a reducir la ansiedad?

El planteamiento no es completamente nuevo. Desde 1985, los psicólogos Sheldon Cohen y Thomas Wills han desarrollado la llamada hipótesis del efecto amortiguador, según la cual el apoyo social puede ayudar a las personas a enfrentar situaciones de estrés.

Lo novedoso es trasladar esa pregunta al entorno digital. Las redes sociales pueden convertirse en espacios donde las personas encuentran comunidades, conversaciones y vínculos que les hacen sentirse escuchadas y acompañadas.

reducir la ansiedad

De hecho, el estudio encontró que un mayor tiempo dedicado a las aplicaciones también se relacionaba con una mayor percepción de apoyo, un resultado que sorprendió a los investigadores.

Esto no significa que pasar más horas conectado permita reducir la ansiedad. El hallazgo apunta a algo más específico: la naturaleza de las interacciones puede importar más que la cantidad de tiempo de uso.

Personalidad y apoyo: ¿quiénes se sienten más acompañados?

La investigación también identificó diferencias relacionadas con los rasgos de personalidad. Quienes obtuvieron puntuaciones altas en apertura, extraversión y amabilidad tendieron a percibir más apoyo en las redes.

Los autores plantean que las personas con estas características podrían interactuar de maneras que favorecen respuestas positivas de sus comunidades digitales.

En contraste, el neuroticismo —un rasgo relacionado con la preocupación y la rumiación— no mostró una relación significativa con el apoyo percibido. Los investigadores tampoco encontraron una explicación definitiva para que un menor nivel de responsabilidad se asociara con mayor apoyo, por lo que señalan la necesidad de investigar más este resultado.

¿Y qué ocurre con el doomscrolling?

El hallazgo debe interpretarse con cautela porque no todas las experiencias digitales son iguales. El doomscrolling, es decir, el desplazamiento compulsivo por contenido predominantemente negativo, se ha relacionado en otras investigaciones con estrés, problemas de sueño y soledad.

Además, un análisis de 387,486 artículos compartidos encontró que los contenidos con un alto componente de ansiedad tendían a difundirse más después de volverse virales que publicaciones asociadas con muchas otras emociones.

Por ello, hablar de que las redes sociales pueden ayudar a reducir la ansiedad sin distinguir entre tipos de uso sería una simplificación. Una conversación de apoyo con un amigo no representa la misma experiencia que pasar horas consumiendo noticias alarmantes.

reducir la ansiedad

¿Qué limitaciones tiene el estudio?

El principal límite es metodológico. Se trata de una encuesta realizada en un único momento, por lo que no permite establecer una relación de causa y efecto.

Es posible que el apoyo social contribuya a disminuir la ansiedad, pero también podría ocurrir que las personas con mayor ansiedad perciban sus interacciones como menos solidarias. Los propios investigadores reconocen esta posibilidad y plantean realizar estudios longitudinales que sigan a las mismas personas durante más tiempo.

También debe considerarse que los datos corresponden a 2018. TikTok todavía no tenía la presencia actual, la pandemia de COVID-19 aún no había ocurrido y los hábitos digitales de los jóvenes han cambiado considerablemente.

Además, la muestra sólo incluyó personas de entre 18 y 30 años y la ansiedad fue reportada por los propios participantes, no diagnosticada clínicamente.

¿Las redes sociales pueden ayudar a reducir la ansiedad?

El estudio publicado en Psychiatry International aporta evidencia de que el apoyo emocional percibido en redes sociales está asociado con menores niveles de ansiedad, especialmente entre las mujeres. Pero no demuestra que las plataformas, por sí mismas, sean capaces de tratar o reducir la ansiedad.

La principal enseñanza es más amplia: las relaciones importan incluso cuando ocurren detrás de una pantalla. Para las empresas, esto abre una oportunidad para utilizar las herramientas digitales no sólo como canales de productividad o comunicación, sino como espacios capaces de fortalecer comunidad, pertenencia y apoyo.

En un entorno donde la conversación sobre salud mental suele centrarse en los riesgos de la tecnología, reconocer que una interacción digital también puede generar acompañamiento permite construir una visión más equilibrada y, sobre todo, más responsable.

Cargill Food Latinoamérica recibe reconocimiento internacional por su liderazgo en bienestar animal y producción responsable

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Cargill Food Latinoamérica recibió un reconocimiento de CloverLeaf Animal Welfare Systems por su liderazgo global en sistemas de producción avícola con altos estándares de bienestar animal. La distinción destaca las iniciativas impulsadas por la compañía y sus marcas en Centroamérica  para fortalecer las prácticas de cuidado y bienestar animal a lo largo de la cadena productiva. 

La entrega se realizó durante el Simposio de Bienestar Animal de América Latina, celebrado en la Ciudad de México, que reunió a especialistas, empresas y organizaciones comprometidas con el avance de estas prácticas en la región. En esta edición, se reconoció el trabajo de Cargill Food Latinoamérica para promover sistemas de producción avícola responsables, alineados con criterios de bienestar animal. 

Entre los programas destacados se encuentran los de pollo de libre pastoreo desarrollados por sus marcas en Centroamérica. Estos sistemas de producción brindan a las aves acceso al aire libre y espacios que recrean condiciones más cercanas a su entorno natural, favoreciendo un mayor bienestar animal. Su implementación es auditada de manera independiente por CloverLeaf Animal Welfare Systems, entidad que verifica el cumplimiento de estándares específicos para este tipo de producción. 

Además, estos programas permiten a clientes y socios comerciales atender las expectativas de consumidores y compradores que valoran alimentos producidos bajo estándares verificables, fortaleciendo su propuesta de valor en mercados cada vez más exigentes. 

“Este reconocimiento reafirma nuestro compromiso con una producción responsable que integra el bienestar animal como un pilar de nuestra operación. También refleja el trabajo de nuestros equipos, productores y aliados estratégicos, quienes impulsan altos estándares de cuidado animal y fortalecen la confianza de clientes y consumidores. Nuestros programas de pollo de libre pastoreo reflejan esta visión y responden a las expectativas de quienes valoran la transparencia, la trazabilidad y el bienestar animal como parte de una producción responsable”, señaló Verónica Castro, vicepresidenta de Cargill Food Latinoamérica y directora ejecutiva en Centroamérica. 

Cargill Food Latinoamérica

Durante los últimos años, Cargill ha fortalecido sus programas de bienestar animal mediante la implementación de mejores prácticas de manejo, auditorías independientes y procesos de certificación orientados a verificar y respaldar el cumplimiento de altos estándares de cuidado para las aves. La compañía ha desarrollado iniciativas de libre pastoreo que incorporan criterios de bienestar animal en sus sistemas de producción, en línea con las expectativas actuales de consumidores y clientes. 

Cargill continúa promoviendo prácticas que contribuyen a fortalecer la confianza de clientes y consumidores, fomentar la innovación y avanzar hacia sistemas alimentarios más resilientes y preparados para los desafíos del futuro. 

Para Cargill Food Latinoamérica, este reconocimiento refuerza su compromiso con una producción responsable que incorpora el bienestar animal en la forma en que la compañía produce alimentos y genera valor para clientes, consumidores y comunidades. 

La Compañía continuará promoviendo prácticas alineadas con estándares verificables que contribuyan al desarrollo de una cadena alimentaria más transparente y responsable en la región.