Los bosques urbanos necesitan acciones constantes para conservarse, recuperar su vegetación y fortalecer los servicios ambientales que brindan a las ciudades y es por eso que el voluntariado puede convertirse en una herramienta para que las empresas participen directamente en su cuidado y, al mismo tiempo, acerquen a sus colaboradores a los retos ambientales.
Este es precisamente el objetivo del voluntariado corporativo de Grupo Restaurantero Gigante: generar un impacto en el entorno mientras quienes participan conocen de primera mano qué implica restaurar y conservar un espacio natural, así como la importancia de ser parte de estos esfuerzos.
Cada año, la iniciativa de esta compañía busca dar una segunda vida a los árboles naturales utilizados durante la temporada decembrina en las sucursales de Toks, pero también generar una experiencia en la que la sostenibilidad, que forma parte importante dentro de la cultura de la compañía, pueda experimentarse, comprenderse y convertirse en una responsabilidad compartida.
¿Cómo se llevó a cabo el voluntariado corporativo de Grupo Restaurantero Gigante 2026?
Año con año, durante la temporada de lluvias, se lleva a cabo la jornada de voluntariado corporativo de Grupo Restaurantero Gigante en el llamado Bosque Toks, un espacio ubicado al sur de la Ciudad de México en el que Grupo ha invertido, por más de nueve años en acciones de reforestación y mantenimiento de este entorno natural.
Para lograrlo, la compañía se ha aliado con Reforestalia, una organización que forma parte esencial de este proyecto, ya que, gracias a su propuesta innovadora de adopción de árboles de Navidad en maceta, desde 2017 se ha encargado de proporcionarle los pinos que adornan las sucursales Toks de toda la República durante las fiestas decembrinas, mismos que, pasadas las festividades y luego de un tiempo de adaptación, son reintegrados al bosque durante los voluntariados del Grupo.
Una vez allí, los árboles plantados reciben cuidados y monitoreo por parte del personal de Reforestalia, el cual ayuda a mantener en pie este recinto natural que, a su vez, proporciona diversos beneficios ambientales a la metrópoli en la que se encuentra ubicado.
Durante el voluntariado de este año, colaboradores de Grupo Restaurantero Gigante y estudiantes de la Cátedra Universitaria GRG —una iniciativa académica de la compañía que tiene por objeto acercar a jóvenes del IPN y la UNAM a la gestión de negocios sostenibles—, participaron no sólo en la reintegración de los árboles al entorno, sino también en dinámicas para fomentar el trabajo en equipo y la integración y actividades creativas, como pintar una tote bag, luego de lo cual pudieron disfrutar de una comida preparada con insumos locales y elaborada por los habitantes de la zona. El resultado es una jornada que combina restauración ambiental, convivencia y aprendizaje.

¿Cómo ayuda esta iniciativa a restaurar el medio ambiente?
El modelo busca cerrar el ciclo de vida de los árboles que llegan temporalmente a las sucursales de Toks. En lugar de que su uso termine al concluir la temporada, los ejemplares reciben cuidados y un proceso de adaptación antes de regresar al entorno natural.
Gracias a la reforestación promovida a través de esta iniciativa de adopción de árboles en maceta, así como a los voluntariados por medio de los cuales los árboles regresan al entorno natural, ha sido posible no sólo contribuir a la recuperación de áreas verdes, sino también al fortalecimiento de los suelos, la generación de aire limpio y la salud de los mantos acuíferos en dicha zona ubicada al sur de la CDMX.
Por todo ello, el valor de la colaboración entre GRG y Reforestalia no se limita a una donación o a una actividad aislada, sino que constituye un esfuerzo de conservación ambiental sostenido y que, además involucra a las personas que forman parte de la organización, propiciando así la adopción de hábitos más sostenibles y la generación de una conciencia ambiental.

¿Qué aporta el voluntariado a los colaboradores?
El voluntariado corporativo de Grupo Restaurantero Gigante también tiene un componente interno. Al reunir a personas de distintas áreas y perfiles alrededor de un objetivo común, estas actividades generan espacios de convivencia que difícilmente forman parte de la rutina laboral.
Para Juana Baltazar Andrés, encargada administrativa en Toks, participar en este voluntariado fue comprender la dimensión de los esfuerzos ambientales del Grupo:
“Para mí este voluntariado ha significado conocer personas, convivir con la naturaleza, conocer más del medio ambiente y, sobre todo, darnos cuenta de todo el ciclo que llevan estos arbolitos que en un momento dado van a parar las unidades de Toks”.
Por su parte, Gaudencio Bantier Ández Gálvez, colaborador de Toks, destacó el aprendizaje relacionado con la colaboración: convivir con personas de otras áreas y escolaridades le mostró que, aunque existan diferentes perspectivas, “al tener un objetivo claro, todos se pueden unir”.
Estos espacios pueden contribuir a fortalecer la comunicación, la integración y el sentido de pertenencia, al permitir que los colaboradores conozcan otras facetas de sus compañeros y participen juntos en una causa que trasciende sus funciones cotidianas.

¿Qué revela este voluntariado sobre la estrategia de RSE de GRG?
El voluntariado corporativo de Grupo Restaurantero Gigante muestra cómo una iniciativa ambiental puede generar beneficios simultáneos para el entorno y para las personas que participan en ella. La reintegración de los árboles contribuye a recuperar áreas verdes, mientras que la experiencia presencial ayuda a construir conciencia sobre el cuidado de los recursos naturales.
Para los colaboradores, además, existe una dimensión de orgullo y pertenencia, como lo expresa Gaudencio Bantier:
“Para mí, trabajar en una empresa que es responsable es una satisfacción y un orgullo, ya que le damos un segundo uso a los materiales que nos entrega la tierra, en lugar de solo tirarlos a la basura”.
El caso también ejemplifica cómo las estrategias ambientales adquieren mayor fuerza cuando las personas pueden participar activamente en ellas. En GRG, el bosque se convierte así en un espacio de aprendizaje y colaboración donde restauración ambiental, integración y responsabilidad empresarial coinciden.
Por eso, más que devolver árboles al suelo, estas jornadas buscan que quienes participan comprendan que la conservación también requiere involucrarse. Y cuando ese aprendizaje sale del bosque y regresa a la empresa, puede convertirse en una cultura ambiental compartida.












