Grupo IMU lanza la 9.ª edición de su Concurso de Cartel y Video “Nuestro Planeta es la Neta”

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¿Tienes una idea creativa para generar conciencia sobre el cuidado del medio ambiente? Grupo IMU, a través de su programa de responsabilidad social IMU Recicla, abre la convocatoria para la 9.ª edición del Concurso de Cartel y Video “Nuestro Planeta es la Neta”, una iniciativa que busca impulsar el talento de jóvenes y personas interesadas en el diseño, la ilustración, la fotografía, la creación de contenido y la producción audiovisual.

El concurso tiene como objetivo promover una cultura de reciclaje y concientizar sobre la importancia del acopio adecuado de pilas usadas, utilizando la creatividad como una herramienta para generar conversación y motivar acciones positivas en favor del medio ambiente. 

“En Grupo IMU estamos convencidos de que la creatividad puede convertirse en un poderoso vehículo para generar conciencia y transformar hábitos. Con esta nueva edición de Nuestro Planeta Es La Neta queremos escuchar las ideas de las nuevas generaciones y demostrar que un mensaje innovador puede inspirar a más personas a participar en el cuidado de nuestro planeta”, señaló Ángel Romo Padilla, Director de Mercadotecnia de Grupo IMU.

La convocatoria contempla dos categorías de participación: Video, en formato TikTok, y Cartel, esta última con dos modalidades: cartel para columna recolectora y cartel para parabuses. En ambas categorías se reconocerán el primero, segundo y tercer lugar.

Podrán participar personas mayores de edad con residencia en Ciudad de México, Área metropolitana, Guadalajara, Pachuca y Puebla, que sean estudiantes de bachillerato o universidad, así como quienes tengan interés en actividades relacionadas con la creatividad, el diseño, la fotografía o el video. La participación es individual. 

Las propuestas deberán ser originales e inéditas y abordar como tema central la importancia de la recolección y el reciclaje de pilas usadas. La evaluación considerará aspectos como la claridad del mensaje ambiental, creatividad y originalidad, calidad de ejecución, impacto social y viabilidad de aplicación en los medios de Grupo IMU.

Las inscripciones estarán disponibles a partir del 1 de septiembre hasta el 12 de octubre a través de https://www.imurecicla.com/concursocartelyvideo. La fecha límite para la entrega de materiales es el 9 de noviembre.

Grupo IMU

Además de poner su creatividad al servicio de una causa ambiental, las personas ganadoras podrán disfrutar de uno de los eventos musicales más esperados del año: Flow Fest 2026. El primer y segundo lugar de cada categoría recibirán accesos para ambos días del festival, mientras que el tercer lugar obtendrá acceso para un día.

Las personas interesadas podrán consultar las bases completas, requisitos técnicos y realizar su registro en www.imurecicla.com. Para dudas y aclaraciones también está disponible el correo [email protected]. 

Con esta nueva edición del concurso de Cartel y Video “Nuestro Planeta es la Neta”, Grupo IMU reafirma su compromiso con la educación ambiental y con la creación de espacios que permitan a las nuevas generaciones utilizar su talento y creatividad para impulsar una cultura de reciclaje y contribuir al cuidado del medio ambiente.

América Femenil hace historia: es nominado entre los mejores clubes femeninos del mundo

América Femenil hizo historia este 8 de septiembre de 2026 al ser incluido por France Football entre los cinco nominados al premio Club Femenino de la Temporada del Ballon d’Or. El equipo mexicano comparte la lista con FC Barcelona, Bayern Múnich, Manchester City y OL Lyonnes, cuatro referentes del futbol femenino europeo. 

La nominación coloca al América como el único club no europeo entre los cinco candidatos y reconoce una de las mejores temporadas de su historia. El equipo conquistó la Concacaf W Champions Cup, el Clausura 2026 de la Liga MX Femenil y el Campeón de Campeonas, además de conseguir su clasificación al primer Mundial de Clubes Femenino de la FIFA. France Football destaca también su evolución y un estilo de juego rápido, valiente y efectivo que le permitió competir y ganar internacionalmente. 

Los resultados explican por qué América está en esa lista. Sin embargo, detrás de la nominación existe otro elemento menos visible en la cobertura deportiva: ¿qué considera el Ballon d’Or para determinar cuál es el mejor club de la temporada? 

¿Qué hace a un club uno de los mejores? 

El reglamento de France Football establece cinco criterios que deben evaluarse en conjunto: calidad del juego, títulos ganados, victorias memorables, resultados superiores a las expectativas, respeto y juego limpio. 

La mayoría se relaciona directamente con el desempeño deportivo, pero el último introduce una dimensión diferente. Para valorar la excelencia no sólo cuentan los resultados; también existe un criterio relacionado con la manera de competir. 

La precisión es importante. El Ballon d’Or no está evaluando la responsabilidad social del América ni su desempeño ambiental, social o de gobernanza. Tampoco puede concluirse que el equipo haya obtenido la nominación por alguna de esas razones. El reconocimiento es esencialmente deportivo. 

Lo que sí resulta significativo es que, incluso en una competencia definida por goles, victorias y campeonatos, el desempeño no está completamente separado de la conducta. 

Cuando el resultado también tiene un “cómo” 

La distinción encuentra un paralelo interesante en el mundo de las organizaciones. Una empresa puede crecer, generar utilidades, conquistar mercados o superar a sus competidores y, al mismo tiempo, enfrentar una pregunta que ha adquirido cada vez mayor relevancia: ¿cómo consiguió esos resultados? 

En el ámbito empresarial, esa pregunta abarca dimensiones mucho más amplias que las consideradas por el Ballon d’Or: ética, gobernanza, condiciones laborales, derechos humanos, relación con clientes y proveedores, impacto ambiental o vínculo con las comunidades, entre otras. 

No son evaluaciones equivalentes. Lo que comparten es una evolución en la idea de desempeño: los resultados siguen siendo indispensables, pero la manera de alcanzarlos también puede formar parte de la definición de excelencia. 

Por ello, la nominación del América Femenil puede resultar relevante incluso fuera del ámbito deportivo. No porque convierta al club en un referente de responsabilidad social —eso requeriría otro análisis y otras evidencias—, sino porque muestra que una de las principales distinciones del futbol mundial incorpora explícitamente el respeto y el juego limpio entre los criterios utilizados para reconocer a los mejores. 

Un club mexicano entre referentes globales 

La dimensión del logro se aprecia al observar a sus competidores. Barcelona, Bayern Múnich, Manchester City y OL Lyonnes forman parte de algunas de las estructuras más desarrolladas del futbol femenino mundial. América es el único representante fuera de Europa entre los cinco nominados. 

Para el futbol mexicano femenino, estar en esa conversación constituye ya un reconocimiento internacional relevante. Para las organizaciones, además, deja una lectura que trasciende el marcador: competir al más alto nivel exige resultados extraordinarios, pero la excelencia puede involucrar algo más que conseguirlos. 

América Femenil llegó a esta lista por lo que hizo dentro de la cancha. Los propios criterios del Ballon d’Or agregan una consideración que vale la pena observar fuera de ella: qué se consigue importa; cómo se compite también. 

Fuentes 

Ballon d’Or — Nominados a Club Femenino de la Temporada 2026

https://ballondor.com/news/posts/womens-club-of-the-year-discover-the-ballon-dor-2026-nominees

Ballon d’Or — Por qué fue nominado Club América

https://ballondor.com/news/posts/why-was-club-america-nominated-for-best-womens-club-of-the-year

Ballon d’Or — Criterios y reglamento del Trofeo al Club de la Temporada 

https://ballondor.com/es/news/posts/ballon-dor-2026-criterios-y-reglamento-completo-del-trofeo-del-club-de-la-temporada

¿Qué tienen que ver los cajeros automáticos de Santander con la educación?

Un cajero automático suele ser uno de los espacios más cotidianos de la vida financiera. Se entra, se realiza una operación y, en cuestión de minutos, se continúa con el día. Pero ¿qué pasaría si ese mismo espacio pudiera ayudar a cambiar la historia de alguien más? Hace más de 30 años, Santander encontró una forma de hacerlo: convertirse en el primer banco en México en abrir sus cajeros automáticos a causas sociales.

Hoy, esa decisión tiene un nuevo capítulo. A través de Fundación Santander México, los cajeros Santander pueden convertirse en un canal para realizar donativos destinados a una causa que tiene implicaciones mucho más profundas que un certificado: ayudar a que jóvenes concluyan la preparatoria. En alianza con Tecmilenio, la iniciativa busca otorgar 10 mil becas a jóvenes de los 32 estados del país.

¿Por qué es importante terminar la preparatoria en México?

Para algunos jóvenes, concluir la preparatoria puede parecer un paso natural antes de entrar a la universidad o comenzar una carrera profesional. Para otros, llegar hasta ahí implica superar obstáculos económicos, familiares o sociales que pueden hacer que los estudios queden en pausa. En México, la escolaridad promedio es de 9.7 años, equivalente aproximadamente a secundaria concluida, por lo que alcanzar la educación media superior continúa siendo un reto.

La relevancia de completar este nivel educativo va más allá del ámbito académico. Una mayor escolaridad suele ampliar las posibilidades de acceder a empleos formales, con prestaciones y seguridad social, y también puede abrir la puerta a continuar con estudios superiores. De esta manera, terminar la preparatoria puede convertirse en un punto de inflexión para las oportunidades laborales y económicas de una persona.

Pero las posibilidades de llegar a ese punto no parten del mismo lugar para todos. De acuerdo con datos utilizados por Fundación Santander México, solo 16% de las personas cuyos padres estudiaron primaria alcanza la educación media superior. La cifra muestra cómo las condiciones de origen todavía pueden determinar, en buena medida, hasta dónde llega una trayectoria educativa.

¿Cómo funciona la beca de Fundación Santander México y Tecmilenio?

Si una de las barreras para estudiar son precisamente las circunstancias que rodean a cada joven, una solución educativa difícilmente puede ser rígida. Por ello, Fundación Santander México y Tecmilenio desarrollaron una alianza mediante Prepa GO, un modelo flexible y virtual dirigido a jóvenes de entre 19 y 29 años que no pudieron concluir la preparatoria por razones económicas o sociales.

El programa permite combinar los estudios con responsabilidades laborales o personales y contempla acompañamiento durante el proceso. Cada beca incluye:

  • Formación académica
  • Sesiones virtuales y grupales
  • Cinco horas semanales de autoestudio
  • Acompañamiento de instructores y mentores especializados
  • Examen para acreditar oficialmente el bachillerato

La propuesta parte de una idea sencilla: para ampliar el acceso a la educación no basta con abrir una puerta; también hay que ayudar a que los estudiantes puedan atravesarla y llegar hasta el final.

¿Qué habilidades para el futuro impulsa el programa de Fundación Santander?

Concluir la preparatoria puede abrir nuevas posibilidades, pero hacerlo en un entorno laboral cada vez más tecnológico plantea otro desafío. Las habilidades digitales, la capacidad de aprender de manera autónoma y la adaptación a nuevas herramientas son cada vez más relevantes para continuar estudiando y desenvolverse profesionalmente.

Por eso, el modelo incorpora el desarrollo de competencias digitales y aprendizaje autónomo, buscando que los jóvenes no solo obtengan una acreditación, sino que fortalezcan capacidades que puedan acompañarlos después de terminar el programa.

Esta dimensión también coloca a la iniciativa frente a uno de los retos actuales de la inclusión: la brecha digital. Llevar educación flexible y accesible a jóvenes de distintas regiones puede ayudar a acercar herramientas que, de otro modo, no siempre están disponibles en igualdad de condiciones.

¿Cuántas becas busca otorgar Fundación Santander México?

La alianza entre Fundación Santander México y Tecmilenio comenzó con una primera meta de 400 becas. Actualmente, más de 400 jóvenes ya se encuentran en proceso de preparación para acreditar la preparatoria, dando los primeros pasos hacia una meta mucho mayor.

El objetivo es alcanzar 10 mil becas para jóvenes de los 32 estados de México. Para ello, también participa la ciudadanía: quienes utilizan un cajero Santander pueden realizar un donativo de manera fácil, rápida y segura para contribuir a la causa.

El mecanismo resulta interesante precisamente por su sencillez. No requiere crear un nuevo punto de contacto: utiliza uno que ya forma parte de la vida cotidiana. Una operación bancaria puede convertirse así en una oportunidad para participar directamente en una causa educativa.

¿Qué es Fundación Santander México y cuál es su propósito?

Los cajeros Santander con causa forman parte de una visión más amplia de Fundación Santander México, una Asociación Civil constituida en noviembre de 2024 por Banco Santander México y autorizada como donataria en 2025.

Su propósito es contribuir al desarrollo sostenible del país mediante el apoyo a Organizaciones de la Sociedad Civil autorizadas como donatarias, que trabajan con grupos en situación de vulnerabilidad.

Su modelo permite articular recursos con organizaciones y proyectos especializados. En el caso de esta iniciativa educativa, la alianza con Tecmilenio combina recursos, experiencia educativa y acompañamiento para atender una problemática concreta: jóvenes que no han podido concluir la educación media superior.

Así, la Fundación participa como articuladora de una solución que busca generar oportunidades sostenibles, conectando la inversión social con la participación ciudadana y la experiencia de una institución educativa.

¿Cómo funcionan los cajeros Santander con causa para apoyar la educación?

La historia comenzó hace más de tres décadas, cuando Santander decidió abrir sus cajeros a causas sociales. Hoy, ese mismo principio se encuentra con una necesidad urgente: que más jóvenes puedan terminar la preparatoria y ampliar sus posibilidades para el futuro.

Los más de 400 jóvenes que ya están en preparación muestran que el proyecto comenzó a convertirse en una realidad, mientras que la meta de 10 mil becas plantea el reto de llevar esta oportunidad a todo el país.

Crean el ‘Bioloon’, un globo 100% biodegradable que desaparece en 9 meses

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Un globo puede ser parte de una celebración durante unas horas, pero su impacto ambiental puede permanecer mucho más tiempo. Cuando estos objetos terminan en vertederos, playas, ríos o el océano, sus restos pueden ser ingeridos por aves y animales marinos, con consecuencias potencialmente mortales. A esto se suma que los procesos utilizados para fabricar globos convencionales incorporan sustancias que dificultan su degradación y pueden liberar compuestos al ambiente. El problema, por tanto, comienza mucho antes de que el globo se convierta en basura.

Ante este escenario, una investigación del Imperial College London busca replantear uno de los elementos más habituales de las fiestas. Su propuesta es Bioloon, un globo biodegradable elaborado con látex natural y un polímero biodegradable, diseñado para descomponerse por completo en un periodo máximo de nueve meses. La innovación conserva además una característica clave para el sector de eventos: puede inflarse con una facilidad similar a la de un globo convencional. Sus creadoras esperan comenzar su comercialización en 2028.

¿Por qué los globos representan un problema ambiental?

Aunque suelen asociarse con alegría, los globos desechados pueden convertirse en un peligro para la fauna silvestre. Una vez liberados o arrojados a la basura, pueden desplazarse hacia ecosistemas naturales y terminar en el mar, donde aves y animales marinos pueden confundirlos con alimento.

La evidencia científica ha comenzado a dimensionar este riesgo. Un estudio de 2019 realizado por la Universidad de Tasmania identificó a los globos como el residuo plástico más peligroso para las aves marinas entre los materiales analizados. La investigación encontró que su ingestión podía ser 32 veces más mortal que la de plásticos rígidos.

El volumen de consumo amplifica el problema. El departamento de ingeniería química del Imperial College London estima que cada año se compran entre 20,000 y 25,000 millones de globos en todo el mundo. Incluso cuando un producto tiene una vida útil de apenas unas horas, multiplicar ese consumo por miles de millones genera un flujo considerable de residuos.

¿Qué es Bioloon y cómo funciona?

Bioloon es un globo biodegradable desarrollado por Juliana Cumming, doctoranda del Imperial College London, en colaboración con Charlotte Melia, empresaria del sector de eventos. El proyecto nació después de que Melia identificara una contradicción en su propia industria: miles de globos se utilizaban como decoración durante unas horas y posteriormente eran desechados.

Cumming dedicó tres años al desarrollo de la fórmula y reconoce que el camino incluyó cientos de pruebas y numerosos fracasos. El resultado es un material blando y elástico cuya textura es comparable con la de un globo tradicional, pero con una diferencia fundamental: está diseñado para biodegradarse completamente.

La tecnología parte del látex natural, obtenido de la savia del árbol del caucho, pero incorpora un polímero biodegradable. Además, elimina los aditivos utilizados habitualmente durante la fabricación de globos convencionales. La composición exacta permanece protegida mediante una patente.

¿Por qué los globos tradicionales tardan en degradarse?

El látex natural, por sí mismo, es un material con capacidad de biodegradación. Sin embargo, la fabricación tradicional de los globos modifica sus propiedades mediante un proceso conocido como vulcanización.

Durante esta etapa se incorporan aceleradores de azufre, antioxidantes y activadores que permiten transformar el látex en una goma más resistente y estable. De acuerdo con Cumming, estos componentes contribuyen a impedir la biodegradación del producto y pueden liberar sustancias tóxicas al ambiente.

Esta diferencia es importante porque la etiqueta “látex natural” no significa necesariamente que el producto terminado tenga el mismo comportamiento ambiental que el material de origen. En Bioloon, la investigación se concentró precisamente en modificar esa etapa para conservar las propiedades necesarias para fabricar un globo sin bloquear su capacidad de degradación.

¿Cuánto tarda en degradarse Bioloon?

Una de las principales características de Bioloon es su tiempo estimado de biodegradación. Según sus creadoras, el material se descompone completamente en un periodo máximo aproximado de nueve meses, frente a la permanencia mucho más prolongada asociada con los globos tradicionales.

Para evaluar su comportamiento, el equipo probó el material en diferentes condiciones. Los ensayos incluyeron suelo, agua de mar y agua desionizada. De acuerdo con Cumming, el material logró degradarse en los tres escenarios y, con base en los resultados, se estimó un periodo de aproximadamente nueve meses.

Este punto resulta especialmente relevante desde una perspectiva de diseño sostenible. La propuesta no consiste únicamente en gestionar mejor un residuo una vez generado, sino en modificar el material desde su origen para reducir su permanencia después del consumo.

¿Cuándo podría llegar al mercado?

El proyecto Bioloon surgió de una colaboración entre investigación académica y emprendimiento. Melia y una socia aportaron 30,000 libras para financiar parcialmente el doctorado de Cumming, después de que la empresaria identificara los residuos de globos como uno de los principales problemas ambientales pendientes en su actividad.

Sus creadoras esperan comenzar a comercializar el producto en 2028. Además de mantener una experiencia de uso similar a la de los globos convencionales, la propuesta busca ofrecer una alternativa para empresas de eventos y consumidores que quieren reducir el impacto ambiental de sus celebraciones.

El potencial tecnológico podría ser incluso mayor. Melia plantea que el material desarrollado podría adaptarse en el futuro a otros productos de látex, como guantes domésticos, guantes quirúrgicos, prendas y preservativos. Esto convertiría la investigación en algo más que una alternativa para fiestas: podría ser un punto de partida para desarrollar nuevos materiales biodegradables.

El caso de Bioloon muestra cómo un residuo aparentemente cotidiano puede revelar un problema ambiental de gran escala. Cada globo utilizado durante unas horas forma parte de un mercado que mueve miles de millones de unidades al año, mientras que sus residuos pueden terminar en ecosistemas donde representan un riesgo para la fauna. La innovación busca intervenir precisamente en ese punto: diseñar un producto cuyo final de vida sea menos persistente.

Para la responsabilidad social, el desarrollo también plantea una pregunta relevante: ¿qué productos de uso breve podrían rediseñarse desde su origen para reducir su impacto? Bioloon todavía tendrá que demostrar su viabilidad comercial, desempeño y comportamiento a gran escala, pero su propuesta apunta hacia una idea cada vez más importante en sostenibilidad: no basta con gestionar los residuos; también es necesario pensar en ellos antes de que existan.

Del Zócalo a Topolobampo: Greenpeace protesta contra planta de amoniaco

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La protesta comenzó en uno de los lugares más simbólicos de México y apuntó hacia un conflicto que ocurre a cientos de kilómetros de distancia. La mañana de este lunes, activistas de Greenpeace escalaron el asta bandera del Zócalo de la Ciudad de México para colocar una lona contra la construcción de una megaplanta de amoniaco en Topolobampo, Sinaloa. El mensaje dirigido a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue directo: “Presidenta: Proteja Topolobambo”. Con esta acción pacífica, la organización pidió cancelar el proyecto y puso nuevamente sobre la mesa sus posibles impactos ambientales.

De acuerdo con El Economista, mientras dos activistas permanecían en el asta, cerca de 20 integrantes de Greenpeace formaron un círculo en la plancha del Zócalo con carteles en los que expresaron su rechazo a la planta. Para la organización, el proyecto representa una amenaza para un ecosistema del que dependen comunidades, actividades pesqueras y numerosas especies. El episodio también refleja una discusión cada vez más relevante para la responsabilidad social: cómo conciliar inversiones industriales de gran escala con la protección ambiental y los derechos e intereses de las comunidades que habitan los territorios donde se desarrollan.

Greenpeace protesta en el Zócalo por el futuro de Topolobampo

La elección del Zócalo como escenario no fue menor. Desde la capital del país, Greenpeace buscó llevar el conflicto local hasta la agenda política nacional y exigir una definición de las autoridades frente a un proyecto que lleva años avanzando. La organización ambientalista sostiene que Grupo Pronam, empresa suizo-alemana dedicada a la producción de metanol, amoníaco y otros derivados del gas natural, y su filial mexicana Petroquímica de Occidente (GPO), podrían generar impactos relevantes en la región.

El reclamo se concentra especialmente en la ubicación de la planta, en las inmediaciones de la Bahía de Ohuira, en el municipio de Ahome. Greenpeace, ambientalistas, pescadores y comunidades Mayo-Yoreme han expresado preocupación por la posible afectación de un territorio con importancia ecológica y social. Así, lo que comenzó como una protesta visible en la capital conecta con una pregunta de fondo: ¿qué costo ambiental y comunitario puede tener el desarrollo de una infraestructura industrial de esta magnitud?

Greenpeace protesta en el Zócalo y lleva el conflicto a la agenda nacional

La planta contempla una capacidad de producción cercana a las 2,200 toneladas de amoníaco diarias. Su dimensión ayuda a entender por qué el proyecto ha generado atención más allá del ámbito local: no se trata únicamente de una instalación industrial, sino de una operación que se desarrollaría en un ecosistema particularmente sensible. La Bahía de Ohuira forma parte de un sitio Ramsar y de un Área Natural Protegida, y alberga más de 100,000 aves playeras, además de especies como tortugas, delfines, peces y crustáceos.

Uno de los principales cuestionamientos ambientales está relacionado con el agua necesaria para mantener refrigerado el amoníaco. De acuerdo con los señalamientos de los ambientalistas, la operación requeriría aproximadamente dos millones de litros de agua de mar por hora, que posteriormente serían descargados nuevamente en la bahía con una temperatura entre uno y tres grados mayor. A esto se suman las preocupaciones por el ruido, las obras y los riesgos inherentes al manejo de amoníaco, factores que podrían modificar las condiciones del ecosistema y repercutir en actividades como la pesca.

¿Qué respondió Claudia Sheinbaum sobre la planta de amoniaco?

La respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum llegó durante su conferencia mañanera. La mandataria explicó que el gobierno federal está realizando consultas con la población de la zona para conocer sus solicitudes y las razones de quienes se oponen al proyecto. También recordó que la construcción comenzó durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y señaló que, en su momento, la población había aceptado el proyecto.

Sheinbaum informó que un equipo integrado por dependencias como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Secretaría de Gobernación y la Comisión Nacional del Agua (Conagua), entre otras, trabaja directamente en la zona mediante asambleas. La presidenta sostuvo que la empresa se comprometió a realizar diversas acciones alrededor del proyecto y que las autoridades verificarán su cumplimiento, particularmente en lo relacionado con evitar la contaminación de la laguna.

Una decisión que todavía está pendiente

La posición del gobierno federal, de acuerdo con lo expresado por Sheinbaum, es esperar a que concluyan las consultas antes de tomar una decisión. La presidenta también manifestó su expectativa de que el estudio de impacto ambiental esté correctamente elaborado. El punto resulta especialmente relevante porque la obra presenta un avance considerable y, hasta ahora, su construcción no ha sido cancelada.

El caso coloca sobre la mesa uno de los desafíos más complejos para la responsabilidad social empresarial: la licencia social para operar no depende únicamente de contar con permisos o de cumplir compromisos técnicos. También implica construir confianza con las comunidades, escuchar sus preocupaciones y demostrar, con información verificable, que los riesgos ambientales y sociales están siendo identificados y gestionados. En proyectos ubicados en territorios ecológicamente sensibles, esa conversación puede resultar tan determinante como la propia viabilidad económica de la inversión.

La protesta de Greenpeace en el Zócalo funciona, en ese sentido, como un megáfono para una disputa que lleva tiempo desarrollándose en Sinaloa. La organización busca que la discusión no se limite a la capacidad productiva de la planta, sino que incorpore el valor ecológico de la Bahía de Ohuira, los posibles efectos sobre la pesca y las inquietudes de las comunidades Mayo-Yoreme. Del otro lado, la empresa sostiene que contará con protocolos de seguridad, filtros y mecanismos de monitoreo ambiental para operar.

El desenlace todavía está abierto. Mientras las autoridades consultan a las comunidades y revisan los compromisos asociados con el proyecto, la Greenpeace protesta en el Zócalo deja una pregunta difícil de ignorar: ¿cómo debe evaluarse un proyecto industrial cuando los beneficios económicos potenciales conviven con riesgos ambientales y preocupaciones sociales? La respuesta no solo definirá el futuro de una planta de amoníaco; también puede convertirse en un referente sobre cómo México aborda la relación entre industria, territorio, participación comunitaria y protección ambiental.

¿Por qué los equipos de RSE están más agotados en 2026?

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Los profesionales de responsabilidad social enfrentan una paradoja en 2026: sus áreas tienen mayor visibilidad dentro de las empresas, pero también están sometidas a una presión creciente para demostrar resultados. Ya no basta con implementar programas sociales o ambientales; cada vez es más necesario medir su impacto, justificar presupuestos y explicar cómo estas iniciativas generan valor para el negocio.

Esta transformación está teniendo un efecto directo en quienes ejecutan las estrategias. De acuerdo con la séptima encuesta de la Association of Corporate Citizenship Professionals (ACCP), el 64% de los profesionales consultados experimentó agotamiento laboral en 2026, frente al 39% registrado en 2025. El incremento coincide con mayores exigencias de medición, cumplimiento legal, reportes ESG, cambios en DEI y adopción de inteligencia artificial.

¿Qué está provocando el agotamiento de los equipos de RSE?

El principal cambio está en la cantidad y diversidad de expectativas que recaen sobre estas áreas. El 66% de los profesionales encuestados señaló que en 2026 enfrenta una mayor demanda para medir el impacto de su trabajo, mientras que 63% reportó una mayor presión para justificar la importancia de la responsabilidad social ante grupos de interés internos.

Esto significa que los resultados sociales ya no se evalúan únicamente por el número de personas beneficiadas, proyectos realizados o recursos destinados. Las empresas también buscan entender qué valor generan estas iniciativas, cómo contribuyen a sus objetivos estratégicos y por qué deberían continuar recibiendo presupuesto.

La presión es particularmente relevante porque no siempre viene acompañada de mayores recursos. El 61% de los profesionales afirmó necesitar más financiamiento para el trabajo comunitario y 43% consideró insuficientes sus recursos generales.

equipos de RSE

¿Los equipos de RSE tienen más visibilidad dentro de las empresas?

Sí. La visibilidad de estas áreas aumentó considerablemente en 2026: 83% de los profesionales consultados afirmó que su función tiene mayor presencia dentro de la empresa, frente al 62% en 2025.

A primera vista, esto podría parecer una buena noticia, y lo es. Una mayor visibilidad puede significar que la responsabilidad social participa con más frecuencia en las conversaciones estratégicas y que sus decisiones tienen mayor influencia dentro de la organización.

Pero también implica una mayor exposición. Andrea Wood, presidenta y CEO de ACCP, señaló que muchos profesionales deben defender sus presupuestos para mantener incluso los recursos actuales. La pregunta que reciben con mayor frecuencia es sencilla, pero difícil de responder: ¿qué valor aporta este trabajo a la empresa?

La responsabilidad social, por tanto, está ganando un lugar en la toma de decisiones, pero ese espacio viene acompañado de nuevas exigencias para demostrar resultados.

¿Cómo han cambiado las áreas de responsabilidad social en 2026?

La estructura de los departamentos también está cambiando. Casi dos tercios de las áreas de RSC encuestadas experimentaron algún tipo de reestructuración durante el último año y 27% registró un cambio de liderazgo.

Estas modificaciones pueden dificultar la continuidad de las estrategias de largo plazo. Cuando cambian los responsables, las estructuras o las prioridades, los profesionales necesitan adaptar programas existentes mientras mantienen relaciones con comunidades, organizaciones aliadas, colaboradores y otros grupos de interés.

Otro cambio relevante es la mayor integración con Recursos Humanos. El 42% de los encuestados reportó una relación más estrecha entre ambas áreas, una tendencia vinculada con el interés de las empresas por utilizar las iniciativas sociales para fortalecer la atracción y retención de talento.

Al mismo tiempo, 33% señaló una mayor supervisión legal. El riesgo de litigios relacionados con DEI, los cambios regulatorios y políticos y el escrutinio sobre las declaraciones ESG han convertido muchas decisiones de responsabilidad social en asuntos que también requieren una perspectiva jurídica.

¿Qué está pasando con la DEI y los reportes ESG?

La agenda de responsabilidad corporativa tampoco permanece estática. Mientras la integración de ESG continúa creciendo, la diversidad, equidad e inclusión (DEI) enfrenta un escenario más complejo.

El 43% de los profesionales encuestados informó una mayor integración de ESG en sus organizaciones, frente al 41% en 2025. En contraste, 10% señaló que el departamento o función de DEI había sido eliminado en 2026; en el sector tecnológico, la proporción llegó al 30%. Además, otro 10% reportó que el trabajo de DEI había sido pausado o eliminado, mientras que 24% indicó que su integración dentro de la empresa había disminuido.

Para los profesionales, esto significa adaptar continuamente la narrativa de su trabajo. Más de la mitad de los encuestados está replanteando cómo comunica su función mientras las prioridades corporativas cambian.

¿Qué papel juega la inteligencia artificial en el trabajo de RSE?

La inteligencia artificial se ha convertido rápidamente en otra herramienta dentro de las áreas de responsabilidad social. El 93% de los profesionales encuestados afirmó utilizar IA en alguna capacidad, frente al 53% registrado en 2024.

Su adopción puede facilitar tareas como el análisis de información, generación de contenidos, procesamiento de datos y elaboración de reportes. Sin embargo, también introduce nuevas responsabilidades relacionadas con gobernanza, transparencia, uso ético de la tecnología y gestión de riesgos.

Esto genera una nueva paradoja: la IA puede ayudar a reducir ciertas cargas operativas, pero al mismo tiempo amplía el conjunto de temas que los profesionales deben conocer y gestionar.

Por eso, el agotamiento de los equipos de RSE no puede explicarse únicamente por una mayor cantidad de trabajo. También está relacionado con la velocidad con la que está cambiando la naturaleza de ese trabajo.

¿Por qué el burnout en RSE es un problema organizacional?

El salto del agotamiento laboral, de 39% en 2025 a 64% en 2026, es uno de los resultados más relevantes de la encuesta de ACCP. El dato coincide con un contexto marcado simultáneamente por nuevas exigencias de cumplimiento, adopción de IA, transformaciones en DEI, reportes ESG y reestructuraciones internas.

Por eso, el burnout no debería abordarse solamente como un problema individual. Cuando una función recibe más responsabilidades, tiene que demostrar más resultados y enfrenta mayor escrutinio, pero mantiene recursos limitados, existe un problema de capacidad organizacional.

La encuesta también muestra que 43% de los profesionales considera insuficientes sus recursos generales, aunque esta cifra representa una mejora respecto al 58% registrado en 2023. La mayoría reportó presupuestos estancados durante 2026.

El desafío para las empresas consiste entonces en alinear tres elementos: expectativas, recursos y responsabilidades. Si uno aumenta significativamente mientras los otros permanecen sin cambios, el desgaste puede convertirse en una consecuencia estructural.

¿Qué significa esto para el futuro de la responsabilidad social?

Los datos de ACCP muestran que la responsabilidad social está adquiriendo mayor relevancia estratégica. La mayor visibilidad, la integración con Recursos Humanos y ESG y la participación creciente en decisiones corporativas indican que estas funciones están dejando de operar como áreas periféricas.

Pero ganar relevancia también significa asumir mayor responsabilidad. Los profesionales deben demostrar impacto, gestionar riesgos, responder a nuevas regulaciones, utilizar tecnologías emergentes y adaptarse a cambios en las prioridades corporativas.

La encuesta incluyó respuestas de empleados de 120 empresas que, en conjunto, representan una inversión comunitaria de mil millones de dólares. Los participantes pertenecen a sectores como servicios financieros, tecnología, manufactura, energía, farmacéutica, tecnología médica, servicios profesionales, salud, retail, bienes de consumo, seguros, viajes, hospitalidad y medios de comunicación.

El agotamiento de los profesionales de responsabilidad social en 2026 no parece ser resultado de una sola causa. Es la consecuencia de una agenda que se ha vuelto más amplia, visible y estratégica, pero que no siempre ha recibido los recursos necesarios para acompañar esa transformación.

La pregunta ya no debería ser únicamente cómo conseguir que estas áreas sean más eficientes. También es necesario preguntarse qué condiciones necesitan para sostener su impacto en el tiempo. Si las empresas esperan que la responsabilidad social genere valor, gestione riesgos y contribuya a sus objetivos estratégicos, también tendrán que invertir en la capacidad de las personas encargadas de hacerlo posible.

¿La IA sabe cuánto carbono emites? Por qué sus cálculos no siempre son confiables

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Una empresa introduce los materiales de un producto en una plataforma y, en cuestión de segundos, obtiene una estimación de sus emisiones. Lo que antes podía requerir semanas de recopilación de información, consultas a proveedores y análisis especializados ahora parece resolverse con inteligencia artificial. Para los equipos de sostenibilidad, la promesa es difícil de ignorar: medir más productos, en menos tiempo y con menor esfuerzo. Pero hay un detalle que puede pasar inadvertido: saber cuánto carbono emite un producto depende tanto del resultado como del camino utilizado para obtenerlo.

De acuerdo con un artículo de Trellis, la automatización del cálculo de la huella de carbono de producto (PCF, por sus siglas en inglés) es una de las aplicaciones más atractivas de la IA en materia ambiental. Sin embargo, una investigación de especialistas de Watershed plantea una advertencia: los modelos pueden producir cifras finales que parecen razonables, aun cuando algunos de los pasos utilizados para llegar a ellas contienen errores importantes. En otras palabras, el problema no siempre está en la respuesta, sino en lo que ocurrió detrás de ella.

¿Por qué calcular huella de carbono de un producto es tan complejo?

Detrás de un PCF existe mucho más que una fórmula. Los analistas necesitan identificar los materiales que integran un producto, determinar cuánto se utiliza de cada uno y relacionar esa información con datos de emisiones provenientes de distintas fuentes. Cuando además deben solicitar información a proveedores, revisar bases de datos y trabajar con cadenas de suministro extensas, el proceso puede volverse considerablemente lento.

Los números ayudan a dimensionar el desafío. PwC encontró que 69 % de las empresas han desarrollado PCF para menos de una cuarta parte de sus líneas de productos. Esto significa que, incluso cuando existe interés por conocer el impacto climático de los productos, la capacidad para hacerlo de manera sistemática sigue siendo limitada.

Ahí es donde la IA resulta especialmente atractiva. Si una herramienta puede automatizar buena parte de ese trabajo, una compañía podría ampliar la medición a más productos sin multiplicar el tiempo y los recursos destinados al análisis.

 calcular huella de carbono

¿Cómo utiliza la inteligencia artificial para estimar las emisiones de un producto?

Varias empresas han comenzado a desarrollar soluciones para automatizar este proceso. Makersite asegura que puede automatizar análisis de ciclo de vida de carteras completas de productos en segundos, mientras Terrascope afirma alcanzar una precisión de 70 % sin necesidad de solicitar información directamente a los proveedores. Watershed también cuenta con herramientas destinadas a estimar la huella ambiental de productos.

En términos generales, estas herramientas reciben información sobre los materiales o componentes de un producto y la relacionan con datos disponibles sobre emisiones. La tecnología puede acelerar tareas que tradicionalmente requieren identificar componentes, consultar factores de emisión y realizar numerosos cálculos.

La ventaja es evidente para las organizaciones que manejan cientos o miles de referencias. Sin embargo, una estimación automatizada no necesariamente equivale a una medición definitiva. La calidad del resultado depende de los datos, supuestos y decisiones que intervienen durante el proceso.

¿Qué tan precisos son los cálculos de huella de carbono realizados por IA?

Krishna Rao y su equipo de Watershed evaluaron modelos de Anthropic, DeepSeek, Google y OpenAI con 175 productos de sectores como materiales, productos químicos y textiles. Les pidieron estimar sus emisiones y compararon los resultados con evaluaciones realizadas por expertos.

A primera vista, los resultados fueron alentadores. El modelo que obtuvo el mejor desempeño llegó a una respuesta situada dentro de un margen de dos veces respecto de la estimación experta en 77 % de los casos. Para una tecnología todavía en desarrollo, podría parecer un resultado suficientemente sólido.

Pero los investigadores decidieron ir un paso más allá. En lugar de revisar únicamente el número final, analizaron cómo los modelos habían construido sus estimaciones: qué componentes identificaban, qué emisiones atribuían a cada uno y cómo llegaban finalmente al resultado.

¿Por qué una IA puede dar una cifra correcta con un razonamiento incorrecto?

Fue entonces cuando la precisión cayó hasta 37 %. La diferencia sorprendió al propio equipo investigador. El hallazgo demuestra que una cifra final aparentemente razonable puede ser consecuencia de una cadena de decisiones que no necesariamente lo son.

Esto importa porque los PCF no se utilizan únicamente para elaborar reportes ambientales. También pueden servir para decidir qué materiales sustituir, qué procesos modificar o con qué proveedores trabajar. Si uno de los datos utilizados en esa cadena es incorrecto, una compañía podría terminar atacando una fuente de emisiones que en realidad no tiene el peso que la IA le atribuyó.

Imaginemos a un fabricante de electrónicos que identifica un componente como responsable de una parte considerable de sus emisiones y decide buscar otro proveedor. Si la estimación original estaba equivocada, el cambio podría representar un costo importante sin producir la reducción de carbono esperada.

¿Qué deben revisar las empresas antes de confiar en un cálculo de IA?

La principal lección del estudio no es que la IA sea inútil para estos análisis. Al contrario: su capacidad para acelerar tareas repetitivas puede ser muy valiosa. El punto es que la automatización no debería eliminar la revisión especializada, especialmente cuando los resultados sirven para tomar decisiones ambientales, financieras o de abastecimiento.

Por ello, el equipo de Watershed plantea que los usuarios no deberían quedarse únicamente con la cifra final. Es necesario revisar los pasos intermedios y entender de dónde provienen las estimaciones, qué supuestos utilizó el modelo y qué tan sólidos son los datos empleados.

Para los responsables de sostenibilidad, esto implica cambiar ligeramente la pregunta. En lugar de preguntar únicamente “¿cuánto carbono emite este producto?”, también conviene preguntar “¿cómo lo sabes?”. Esa segunda pregunta puede revelar errores que una cifra aparentemente precisa no muestra.

La IA tiene el potencial de resolver uno de los grandes obstáculos para avanzar en la medición de emisiones: el volumen y la complejidad del trabajo necesario para construir PCF. Puede ayudar a procesar información, identificar patrones y generar estimaciones en una fracción del tiempo que requeriría un análisis tradicional. Eso puede abrir la puerta a que más empresas midan más productos y utilicen esos datos para actuar.

Pero la velocidad no debe confundirse con certeza. El estudio de Watershed muestra que un modelo puede acercarse razonablemente a una respuesta experta y, al mismo tiempo, presentar problemas importantes en los pasos que conducen a ella. En sostenibilidad, donde una estimación puede terminar influyendo en compras, diseño de productos o estrategias de descarbonización, calcular huella de carbono no debería significar simplemente obtener un número: también implica poder explicar, verificar y cuestionar cómo se llegó a él.

Banco Popular destaca sostenibilidad como factor de competitividad para el turismo dominicano 

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El Banco Popular Dominicano, en el marco de su participación en la Exposición Comercial ASONAHORES 2026, destacó la sostenibilidad como un factor clave para fortalecer la competitividad, eficiencia y resiliencia de la industria turística nacional. 

Durante la conferencia titulada “Turismo sostenible: el acompañamiento integral del Banco Popular para pasar de la visión a la implementación”, impartida por la señora Nathaly Uribe, gerente de Banca Responsable del Banco Popular, se abordó cómo convertir las metas de sostenibilidad del sector turístico en acciones concretas y resultados verificables. 

En ese contexto, el Popular resaltó el papel de la banca como aliado estratégico para facilitar inversiones que permitan a hoteles, desarrolladores y empresas proveedoras avanzar hacia operaciones más eficientes, mediante soluciones financieras, conocimiento técnico y acompañamiento especializado. 

Acompañamiento a clientes empresariales 

La entidad financiera, como parte de su visión sostenible y como miembro signatario de los Principios de Banca Responsable de Naciones Unidas, lleva a cabo talleres de capacitación en sostenibilidad para sus clientes empresariales, entre ellos los del sector turismo, que se enfocan en la reducción de la huella de carbono y en criterios ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza), acompañándolos en la transición hacia una economía baja en emisiones contaminantes, que los ayude a adaptarse a los efectos del cambio climático. 

En este sentido, ofrece a sus clientes empresariales la Certificación en Medición de Emisiones Corporativas según el GHG Protocol y la Norma ISO 14064-1, que permite a las empresas participantes desarrollar competencias para medir su huella de carbono organizacional, identificar oportunidades de reducción de emisiones y alinearse con estos estándares internacionales. 

Banco Popular

Finanzas sostenibles estratégicas 

Además, durante la conferencia, se agregó que las medidas de eficiencia energética, gestión del agua y de los residuos, economía circular y resiliencia de las infraestructuras pueden contribuir a reducir costos, administrar riesgos, proteger recursos naturales y sostener el desempeño financiero a largo plazo. 

Con el acompañamiento a clientes empresariales en materia de sostenibilidad, el Popular otorga importancia a espacios de aprendizaje que proporcionan herramientas prácticas, conocimiento actualizado y una visión estratégica sobre finanzas sostenibles, especialmente aplicada a sectores con alto impacto ambiental como es el caso del turismo. 

Liderazgo en financiamiento turístico 

La charla ofrecida durante la Exposición Comercial ASONAHORES 2026 se circunscribe al liderazgo histórico del Banco Popular en términos de financiamiento al turismo dominicano. Ese respaldo se traduce en una cartera de RD$61,505 millones al cierre de mayo, equivalente al 43.9% del financiamiento del sistema financiero al turismo, según los indicadores de la Superintendencia de Bancos, lo que sitúa al Popular a la cabeza del otorgamiento de crédito al sector. 

Al incorporar la cartera turística de Popular Bank, filial del Grupo Popular con sede en Panamá y licencia internacional, el financiamiento total asciende a RD$73,418 millones. Además, existen aprobaciones pendientes por US$318 millones, equivalentes a unos RD$18,762 millones. 

Más allá del financiamiento, hay una relación del Popular con el turismo iniciada hace más de tres décadas. En este tiempo, el banco combina conocimiento especializado, asesoría técnica y soluciones financieras de vanguardia, que han permitido que el sector se desarrolle y se consolide como un pilar del modelo de crecimiento dominicano. 

El fútbol femenino rompe otro techo: FIFA reporta récord en fichajes

Durante años, hablar de transferencias en el futbol femenil implicaba hacerlo desde la comparación con el mercado masculino. Hoy, las cifras empiezan a contar otra historia: más jugadoras se mueven entre clubes, más equipos invierten y el mercado alcanza dimensiones inéditas. El más reciente informe de la FIFA confirma que esta evolución ya puede medirse con números concretos. En el verano de 2026, se registraron 1,406 transferencias internacionales de jugadoras.

El dato no solo representa un nuevo máximo histórico. También revela una aceleración importante en apenas un año: el número de movimientos creció 19.2% frente al récord registrado en 2025. A esto se suma un incremento superior al 130% en el gasto internacional respecto al mismo periodo del año anterior. En total, los clubes desembolsaron 28.6 millones de dólares durante la ventana de mitad de año.

El fútbol femenino encuentra un nuevo ritmo en el mercado internacional

El informe International Transfer Snapshot de FIFA muestra un mercado que está ganando profundidad. Los 28.6 millones de dólares destinados a traspasos representan el mayor gasto registrado en una ventana de mitad de año. Es decir, no se trata únicamente de que haya más transferencias, sino de que existe una mayor disposición a invertir en talento.

El salto resulta especialmente significativo porque ocurre en un periodo relativamente corto. Frente a 2025, el gasto prácticamente se duplicó y superó en más de 130% el registrado entonces. La combinación entre volumen de operaciones y mayor inversión apunta hacia una industria que comienza a consolidar mecanismos económicos propios.

fútbol femenino

Para los clubes, esto también significa que fichar talento puede convertirse en una decisión estratégica y no únicamente deportiva. La movilidad internacional amplía las posibilidades de competencia, eleva el valor de las jugadoras y contribuye a construir un ecosistema profesional con mayor circulación de recursos.

Las estrellas también están cambiando el mapa del fútbol femenino

El dinero siguió al talento y este verano dejó movimientos capaces de ilustrar esa transformación. Uno de los fichajes más llamativos fue el de Alexia Putellas, quien dejó al Barcelona para incorporarse a principios de julio al London City Lionesses. El club también sumó a la internacional francesa Kadidiatou Diani.

El caso resulta interesante porque el London City Lionesses es un club 100% femenino propiedad de Michele Kang. La llegada de figuras de este calibre muestra cómo algunos proyectos están apostando por construir instituciones especializadas alrededor del futbol femenil y atraer a jugadoras de reconocimiento internacional.

Más allá de los nombres, estos movimientos pueden contribuir a modificar la percepción sobre el valor comercial de las futbolistas. Cuando las grandes figuras cambian de club mediante operaciones relevantes, también se genera mayor atención mediática, patrocinios potenciales y nuevas oportunidades para el desarrollo de las competiciones.

Inglaterra encabeza la inversión y Suecia lidera los ingresos

El mapa económico de los fichajes también revela qué mercados están tomando la delantera. Los clubes de Inglaterra fueron los principales compradores durante esta ventana, con un gasto de 8 millones de dólares. España ocupó el segundo lugar con 6.6 millones, seguida de Alemania con 4.9 millones, Estados Unidos con 2.9 millones e Italia con 2.1 millones.

Sin embargo, gastar más no necesariamente significa recibir más. Suecia encabezó los ingresos por traspasos, con 4.2 millones de dólares, ligeramente por encima de Inglaterra, que obtuvo 4 millones. Francia y Alemania registraron 3.6 millones cada una, mientras que los Países Bajos alcanzaron 2.9 millones.

La diferencia entre compradores y vendedores permite observar un mercado cada vez más conectado. Mientras algunas ligas funcionan como destinos para atraer talento consolidado, otras pueden beneficiarse económicamente de desarrollar jugadoras y posteriormente transferirlas a competiciones con mayor capacidad de inversión.

La edad muestra un mercado joven, pero internacional

Otro dato relevante aparece al observar quiénes protagonizan estos movimientos. La edad media mundial de las jugadoras involucradas en una transferencia internacional durante el verano de 2026 fue de 24.2 años. Se trata, por tanto, de un mercado compuesto mayoritariamente por talento en etapas relativamente tempranas de sus carreras.

Las diferencias entre países también son significativas. Entre las asociaciones que registraron al menos 10 traspasos de entrada, Gales recibió a las jugadoras más jóvenes, con una media de 21.9 años. En contraste, Canadá registró la edad media más alta, con 28.2 años.

Estos contrastes pueden tener implicaciones para las estrategias de formación y contratación. Mientras algunos mercados pueden estar funcionando como plataformas para desarrollar talento joven, otros parecen apostar por incorporar experiencia. La movilidad internacional, así, también está dibujando distintas rutas profesionales para las futbolistas.

La mayoría de las jugadoras llega sin contrato

Aunque las grandes cifras pueden hacer pensar en un mercado dominado por transferencias millonarias, la realidad es bastante distinta. Más del 76% de los movimientos registrados durante la ventana de mitad de año involucraron a jugadoras que estaban sin contrato.

Las cesiones representaron alrededor del 10% de las operaciones, mientras que únicamente 14% correspondió a transferencias definitivas. Esto significa que el récord de gasto convive con un mercado donde la mayoría de las incorporaciones todavía ocurre fuera de las operaciones con pago de derechos.

Para la responsabilidad social y la gestión deportiva, este dato abre una conversación importante. El crecimiento económico de una industria no depende solamente de cuánto dinero se mueve, sino de las condiciones bajo las cuales se desarrolla el talento. La profesionalización también implica contratos, estabilidad, oportunidades y capacidad para construir carreras sostenibles.

Un récord que va más allá del dinero

Los números de FIFA dibujan un escenario difícil de ignorar: 1,406 transferencias, 28.6 millones de dólares en gasto y un crecimiento de 19.2% en los movimientos internacionales respecto al récord anterior. El mercado de jugadoras está creciendo en volumen, valor y alcance geográfico.

Pero quizá el dato más interesante no sea el monto récord, sino lo que ocurre detrás de él. Cada transferencia representa una jugadora que cambia de club, país, entorno competitivo y, en muchos casos, trayectoria profesional. La expansión del mercado puede convertirse en una vía para ampliar oportunidades, siempre que el crecimiento económico venga acompañado de mejores condiciones para quienes hacen posible el espectáculo.

El reto ahora será que esta aceleración no se concentre únicamente en unas cuantas ligas o estrellas. Si el mercado continúa creciendo, el verdadero indicador de madurez será que los beneficios alcancen a más clubes, más jugadoras y más territorios.

El verano de 2026 puede quedar así como un punto de inflexión: no solo por haber establecido un nuevo récord de transferencias, sino porque confirma que el futbol femenil está construyendo un mercado internacional cada vez más sofisticado. La pregunta ya no parece ser si existe potencial económico, sino cómo convertir ese potencial en crecimiento sostenible y oportunidades duraderas.

No es solo cerrar la llave: el verdadero reto de ahorrar agua en casa

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Abrir la llave y encontrar agua es uno de esos actos cotidianos en los que rara vez pensamos. Está tan incorporado a la rutina que resulta fácil asumir que el recurso estará disponible cada vez que lo necesitemos. Pero esa certeza puede cambiar cuando las reservas disminuyen, las sequías se prolongan y el consumo supera la capacidad de los sistemas para abastecernos. El agua parece inagotable mientras corre, pero la realidad es muy distinta.

Por eso, hablar de cómo ahorrar agua en casa no debería reducirse a recordar que debemos cerrar la llave mientras nos cepillamos los dientes. El verdadero desafío está en identificar todas las formas, visibles e invisibles, en las que desperdiciamos agua dentro y fuera del hogar. Desde una fuga que nadie ha reparado hasta un jardín que requiere riego constante, existen decisiones cotidianas que pueden determinar cuánto consumimos y cuánto dejamos de desperdiciar.

Cómo ahorrar agua en casa va más allá de cerrar la llave

Una de las dificultades para reducir el consumo es que buena parte del desperdicio ocurre mientras realizamos actividades completamente normales. Dejar correr el agua mientras se lavan los platos, utilizar una lavadora con poca ropa o mantener abierto el grifo cuando no se necesita son hábitos fáciles de pasar por alto. De acuerdo con la EPA, en los hogares de Estados Unidos se utilizan en promedio 82 galones de agua por persona al día, una referencia que permite dimensionar cuánto puede acumularse el consumo cotidiano.

Para Qizhong George Guo, profesor de ingeniería civil y ambiental en la Universidad de Rutgers, precisamente los pequeños cambios pueden contribuir a disminuir de manera importante el consumo. Utilizar la lavadora y el lavavajillas únicamente cuando estén llenos es una medida sencilla, mientras que al lavar los platos a mano se puede cerrar el grifo durante el lavado. Incluso dejar las sartenes en remojo antes de limpiarlas ayuda a evitar que el agua permanezca corriendo innecesariamente.

ahorrar agua en casa

La lógica detrás de estas acciones es sencilla: no siempre necesitamos cambiar radicalmente nuestra rutina para utilizar mejor el agua. Muchas veces basta con detectar aquellos momentos en los que el recurso se utiliza por costumbre y no por necesidad. Cuando esas decisiones se repiten todos los días y en millones de hogares, lo que parece un pequeño desperdicio individual puede convertirse en un consumo considerable.

El ahorro también depende de la eficiencia del hogar

La cantidad de agua que utilizamos no depende únicamente de nuestros hábitos. También está relacionada con los aparatos y accesorios que forman parte de la vivienda. Los modelos antiguos suelen consumir más agua, mientras que durante los últimos 20 años los productos disponibles han incorporado mejoras de eficiencia. Lavavajillas, cabezales de ducha y grifos son algunos de los elementos que han evolucionado para utilizar menos recursos sin dejar de cumplir su función.

Los grifos de bajo consumo representan un ejemplo de un cambio relativamente sencillo. Helen Dahlke, profesora de ciencias hidrológicas integradas en la Universidad de California, Davis, señala que estos dispositivos pueden ahorrar cientos de galones de agua al año y también reflejarse en la factura. Al elegir un nuevo producto, la etiqueta WaterSense permite identificar aquellos que cumplen con los estándares de eficiencia de la EPA.

De acuerdo con la información proporcionada, algunos productos con esta certificación pueden ahorrar hasta 700 galones de agua al año. Esto permite entender que cómo ahorrar agua en casa también tiene que ver con las decisiones que tomamos cuando reemplazamos un accesorio o electrodoméstico. La eficiencia puede incorporarse progresivamente, sin que cada ahorro dependa de estar pendiente del consumo durante todo el día.

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Una fuga puede desperdiciar agua aunque nadie abra la llave

Hay desperdicios todavía más difíciles de detectar porque ocurren sin que nadie esté utilizando activamente el agua. Una fuga en una instalación doméstica puede mantenerse durante días o incluso más tiempo antes de ser identificada, mientras el recurso continúa perdiéndose. “La gente se sorprendería de la cantidad de agua que se desperdicia debido a las fugas”, afirma John Atkinson, profesor asociado de ingeniería ambiental en la Universidad de Buffalo.

La magnitud del problema resulta reveladora. Según la EPA, las fugas domésticas desperdician más de 1 billón de galones de agua al año en Estados Unidos, una cantidad equivalente al consumo anual de más de 11 millones de hogares. El dato muestra cómo una pérdida aparentemente pequeña puede adquirir enormes proporciones cuando se repite en millones de viviendas.

Revisar grifos, tuberías y otras instalaciones permite detectar un problema que de otra manera puede permanecer oculto. Reparar una fuga tampoco requiere modificar una actividad cotidiana ni renunciar a una comodidad: simplemente evita que el agua se pierda sin cumplir ninguna función. En términos de eficiencia, impedir ese desperdicio puede ser tan importante como cambiar un hábito de consumo.

ahorrar agua en casa

El mayor reto podría estar fuera de casa

Cuando pensamos en ahorrar agua, normalmente imaginamos actividades dentro de la vivienda. Sin embargo, una parte importante del consumo puede encontrarse en el exterior. Según estimaciones de la EPA, entre 30% y 70% del agua utilizada por los propietarios puede destinarse a espacios exteriores para regar césped, flores y hortalizas. A nivel nacional, el riego de jardines representa casi un tercio del consumo total de agua en los hogares.

Esto lleva a cuestionar una idea que suele pasar inadvertida: que mantener un espacio verde requiere necesariamente grandes cantidades de agua. Dahlke plantea si realmente vale la pena gastar cientos de dólares y cientos de litros de agua al año para conservar un césped verde, especialmente en regiones donde el recurso escasea. El problema no necesariamente está en tener un jardín, sino en diseñarlo sin considerar las condiciones del lugar donde se encuentra.

La propia Dahlke optó por la xerojardinería, utilizando plantas y flores autóctonas resistentes a la sequía. Además de reducir la necesidad de riego, su jardín comenzó a atraer abejas y colibríes, convirtiéndose en un espacio con beneficios adicionales para el entorno. Incluso recibió comentarios positivos de sus vecinos. El ejemplo demuestra que utilizar menos agua no implica necesariamente tener un espacio exterior menos atractivo.

La pregunta sobre cómo ahorrar agua en casa suele llevarnos hacia recomendaciones conocidas, pero el verdadero reto está en mirar el consumo como un conjunto. No basta con cerrar la llave si existen fugas, utilizar aparatos poco eficientes o mantener un jardín que requiere grandes cantidades de agua. Cada una de esas decisiones forma parte de una misma ecuación y muestra que el desperdicio puede aparecer en lugares que normalmente no consideramos.

La crisis hídrica obliga a cambiar una percepción muy arraigada: que el agua siempre estará disponible simplemente porque hoy basta con abrir una llave. Como señala Atkinson, es un recurso que puede agotarse literalmente. Ahorrar agua no significa únicamente consumir menos, sino aprender a identificar dónde se desperdicia, elegir soluciones más eficientes y adaptar nuestros espacios a las condiciones del entorno. El verdadero reto empieza cuando dejamos de dar por sentado que siempre habrá agua y comenzamos a tratarla como el recurso limitado que es.