Tesla enfrenta en California un juicio por presuntas prácticas de discriminación racial contra trabajadores negros de su planta de Fremont. El Departamento de Derechos Civiles de California acusa a la compañía de permitir un ambiente de acoso que habría incluido insultos racistas y grafitis. La demanda también señala diferencias salariales y menores oportunidades de ascenso para empleados negros. El caso fue presentado en 2022 y llegó a juicio el 21 de septiembre de 2026. Por ello, la discriminación en Tesla vuelve a estar bajo escrutinio judicial.
¿Qué está en juego? El juez del Tribunal Superior de California, Peter Borkon, deberá determinar si Tesla violó las leyes estatales de derechos civiles. El juicio será sin jurado y está programado hasta el 30 de octubre. Una particularidad de la legislación californiana es que no establece un límite para las indemnizaciones por discriminación laboral. Si Tesla fuera declarada responsable, las compensaciones podrían alcanzar muchos millones de dólares.
Discriminación en Tesla: ¿qué acusa la demanda?
De acuerdo con Reuters, la demanda del Departamento de Derechos Civiles de California sostiene que trabajadores negros de la planta de Fremont fueron víctimas de acoso racial generalizado. Entre las conductas denunciadas se encuentran insultos racistas y grafitis realizados por otros empleados. La agencia sostiene que Tesla no tomó medidas suficientes para prevenir o detener estas conductas.
Las acusaciones no se limitan al ambiente laboral. El Departamento también afirma que los trabajadores negros recibían salarios inferiores y tenían menos oportunidades de ascenso. Además, sostiene que existía una segregación racial dentro de la planta y que los empleados negros eran asignados a puestos peor pagados y menos deseables.
Tesla niega haber cometido irregularidades. La compañía sostiene que no tolera la discriminación y ha señalado que ha despedido a trabajadores que incurrieron en conductas indebidas. La responsabilidad de la empresa será determinada por el juez durante el proceso.
¿Cómo será el juicio contra Tesla?
El juicio se desarrolla en Oakland ante Peter Borkon, juez del Tribunal Superior del estado de California. Será un juicio sin jurado, por lo que Borkon será quien analice las pruebas y determine si Tesla es responsable de las violaciones señaladas en la demanda.
El proceso está previsto para continuar hasta el 30 de octubre. Su alcance es relevante porque involucra a miles de trabajadores y reúne acusaciones relacionadas con diferentes dimensiones de la relación laboral: ambiente de trabajo, salarios, ascensos y asignación de puestos.
Para una empresa, estos elementos tienen una relación directa con la gestión de derechos laborales. No se trata únicamente de contar con políticas contra la discriminación, sino de establecer mecanismos para prevenir conductas de acoso, investigar denuncias y garantizar condiciones de igualdad en el desarrollo profesional.
Discriminación en Tesla: un conflicto con antecedentes
El caso actual forma parte de un historial más amplio de acusaciones contra Tesla. Durante la última década, la empresa ha enfrentado señalamientos relacionados con un ambiente hostil hacia trabajadores negros tanto en la planta de Fremont como en otras instalaciones.
Tesla también enfrenta una demanda de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos por acoso racial. A esto se suman decenas de demandas presentadas por trabajadores individuales con acusaciones similares.
La diferencia es que la demanda del Departamento de Derechos Civiles de California tiene un alcance más amplio. Además de los presuntos actos de acoso, incluye señalamientos sobre salarios, ascensos y una supuesta segregación racial de los puestos dentro de la planta.
¿Cuánto podría pagar Tesla si pierde?
La legislación de California establece una diferencia relevante frente a la normativa federal: las indemnizaciones que puede conceder un tribunal por discriminación laboral no tienen un límite establecido de la misma manera. Por ello, una resolución adversa para Tesla podría representar pagos de muchos millones de dólares.
El monto final, sin embargo, dependería de las conclusiones del tribunal y de las determinaciones correspondientes dentro del proceso. La dimensión económica se suma a las implicaciones laborales de un litigio que involucra a miles de trabajadores.
El caso también muestra por qué la discriminación laboral puede convertirse en un riesgo empresarial que trasciende el ámbito jurídico. Las denuncias pueden involucrar simultáneamente derechos laborales, mecanismos de cumplimiento, condiciones de trabajo y gestión de personas.
¿Qué otros casos enfrenta Tesla?
El nuevo juicio llega después de otros procesos relacionados con trabajadores negros. El año pasado, el juez Peter Borkon determinó que más de 6,000 trabajadores negros no podían demandar a Tesla como grupo. La resolución revirtió una decisión anterior y representó una importante victoria para la compañía.
Tesla también ha llegado a acuerdos en algunas demandas individuales. Uno de los casos involucró a un antiguo operador de ascensores de la planta de Fremont, a quien un jurado concedió inicialmente 137 millones de dólares. Posteriormente, un juez redujo esa cantidad.
Estos antecedentes permiten entender por qué el juicio actual forma parte de una disputa laboral que lleva varios años. Al mismo tiempo, cada proceso tiene sus propias acusaciones, pruebas y resoluciones, por lo que no todos los casos pueden considerarse equivalentes.
¿Por qué importa este caso para las empresas?
El caso de Tesla plantea una cuestión relevante para la gestión empresarial: ¿qué sucede cuando las políticas contra la discriminación existen, pero los trabajadores continúan denunciando conductas que podrían contradecirlas?
Desde la perspectiva de responsabilidad social, la respuesta organizacional es tan relevante como la existencia de una política. Prevenir el acoso, atender las denuncias, garantizar igualdad salarial y asegurar oportunidades de desarrollo son elementos que permiten evaluar cómo se llevan los compromisos corporativos a la práctica.
En este sentido, el proceso judicial no solo determinará si Tesla incurrió en las violaciones que se le atribuyen. También vuelve visible la importancia de contar con sistemas capaces de identificar patrones de riesgo laboral antes de que estos se conviertan en conflictos prolongados.
El juicio contra Tesla en California aborda acusaciones de acoso racial, insultos, grafitis, diferencias salariales, menores oportunidades de ascenso y una presunta segregación de puestos para trabajadores negros. Tesla ha negado las irregularidades y sostiene que no tolera la discriminación. Ahora corresponderá al juez determinar si la compañía violó las leyes de derechos civiles del estado.
Más allá de la resolución y de las posibles indemnizaciones, el caso pone el foco en una pregunta que trasciende a Tesla: ¿cómo puede una empresa demostrar que sus políticas de igualdad realmente funcionan? La respuesta pasa por lo que ocurre en la práctica: cómo se previenen las conductas de acoso, cómo se atienden las denuncias y si las oportunidades laborales se distribuyen sin discriminación.
Una campaña de Converse terminó en el centro de una controversia después de que usuarios en redes sociales señalaran que una de sus imágenes evocaba símbolos asociados con el Ku Klux Klan (KKK) y con linchamientos raciales en Estados Unidos. La marca retiró el anuncio y ofreció una disculpa, pero el episodio deja una pregunta relevante para las áreas de marketing, comunicación y ESG: ¿qué filtros deben existir antes de que una campaña llegue al público?
La imagen formaba parte de la promoción internacional de los tenis Chuck 70 X, lanzados el 27 de agosto, y mostraba a Karina, integrante del grupo de K-pop aespa, con una falda blanca y sosteniendo un par de tenis negros. La iluminación y composición hicieron que algunos usuarios identificaran la silueta de una capucha del KKK y asociaran los zapatos colgando con imágenes de linchamientos.
¿Qué ocurrió con la campaña de Converse?
La controversia surgió en redes sociales durante septiembre, cuando usuarios comenzaron a cuestionar la composición de la fotografía. La crítica no se centró en el producto, sino en la interpretación que podía generar el conjunto de elementos visuales:
Una silueta triangular blanca, producida por la iluminación sobre la prenda, que para algunos usuarios de redes simulaba la capucha relacionada al KKK.
Los tenis negros sostenidos a un costado, que algunos interpretaron como una simulación de linchamiento.
La composición general, que para críticos evocaba imágenes relacionadas con el KKK y los linchamientos de personas negras en Estados Unidos.
Nike-owned Converse apologizes and pulls ad after internet freaks claimed the ad evoked the KKK and lynchings.
"We're sorry. We understand why this image is deeply upsetting and recognize that we got this wrong," the company said in a statement.
Es importante distinguir entre la intención de la marca y el impacto de una pieza publicitaria. No hay evidencia pública que demuestre que Converse pretendiera hacer una referencia al KKK. Sin embargo, precisamente por tratarse de una pieza construida mediante decisiones deliberadas de fotografía, iluminación, vestuario y composición, el episodio abrió cuestionamientos sobre los procesos de revisión que permitieron que el anuncio fuera publicado.
Converse retiró el anuncio y se disculpó
Ante la reacción, Converse retiró la imagen de sus canales y señaló que trabajaba para eliminarla de los espacios donde hubiera aparecido.
“Lo sentimos. Entendemos por qué esta imagen resulta profundamente perturbadora y reconocemos que nos equivocamos”. También añadió: “Esto no debería haber sucedido y lo haremos mejor”.
La respuesta permitió contener rápidamente la circulación de la pieza, pero también puso de manifiesto una dificultad habitual para las marcas: una disculpa posterior no elimina necesariamente el costo generado por una decisión creativa anterior.
El costo de una campaña de Converse mal evaluada
Para los líderes de RSE y ESG, el caso resulta relevante porque muestra que los riesgos de una empresa no se encuentran únicamente en sus operaciones, productos o cadena de suministro. También pueden aparecer en algo tan cotidiano como una campaña publicitaria.
Una pieza controversial puede generar, entre otros efectos:
Riesgo reputacional: una campaña diseñada para fortalecer reconocimiento puede terminar asociando la marca con una controversia ajena al producto.
Pérdida de confianza: consumidores y comunidades pueden cuestionar la sensibilidad o los criterios de la compañía.
Costo de respuesta: retirar contenidos, modificar materiales y gestionar comunicación de crisis requiere recursos y tiempo.
Riesgo para las relaciones con grupos de interés: campañas globales pueden ser interpretadas de manera diferente según el contexto histórico y cultural de cada mercado.
Tensión entre marketing y compromisos ESG: una empresa puede tener políticas de diversidad e inclusión, pero una ejecución publicitaria inconsistente puede ponerlas en entredicho.
En este sentido, la campaña de Converse demuestra que la responsabilidad corporativa también se expresa en cómo una compañía representa a las personas y qué referencias culturales utiliza para vender.
People are demanding mass firings at Converse and Nike over “blatant racism” in an ad of K-pop star Karina holding a pair of sneakers.
The problem is…most of the people who approved this ad ARE LIKELY BLACK!
La lección para los equipos de ESG no consiste únicamente en pedir a marketing que “revise mejor” sus campañas. El reto es incorporar la gestión de riesgos sociales al proceso creativo antes de la publicación.
Una revisión responsable debería considerar:
Diversidad en los equipos de aprobación, incorporando perspectivas distintas a las del equipo creativo original.
Revisión cultural y contextual, particularmente cuando una campaña será difundida en varios países.
Evaluación de asociaciones no intencionales: colores, símbolos, poses, escenarios, vestuario y composición pueden adquirir significados históricos específicos.
Escalamiento de piezas sensibles: cuando existen elementos relacionados con raza, género, religión, violencia o grupos históricamente discriminados, conviene incorporar revisiones especializadas.
Pruebas con públicos diversos antes del lanzamiento, en lugar de descubrir las interpretaciones problemáticas después de publicar.
Trazabilidad de las decisiones: ESG y compliance también pueden contribuir a documentar quién revisó los riesgos y bajo qué criterios se aprobó una campaña.
La pregunta que deja esta campaña de Converse para las empresas no es solamente “¿qué quiso decir la marca?”, sino también “¿qué podía comunicar razonablemente la imagen?”.
La responsabilidad publicitaria también es ESG
Para los líderes de sostenibilidad, este episodio amplía la conversación sobre el alcance de la responsabilidad empresarial. Una estrategia ESG no debería limitarse a reportes, indicadores ambientales o programas sociales: también debe considerar los puntos de contacto cotidianos entre la organización y sus grupos de interés.
La publicidad es uno de ellos. Y cuando una compañía opera globalmente, la sensibilidad cultural se convierte en una forma de gestión de riesgos.
El caso de Converse no demuestra que la marca haya tenido una intención racista; sí muestra que una campaña puede producir una interpretación profundamente negativa aun cuando esa no fuera la intención declarada. La respuesta responsable, por tanto, comienza antes de la disculpa: en los procesos que permiten detectar y detener un problema antes de que llegue al público.
Meta eliminó dos videos generados con IA después de que su propio Consejo de Supervisión concluyera que las salvaguardas de la compañía son insuficientes para enfrentar el crecimiento de contenido manipulado. Los casos involucran a dos mujeres: una política local británica cuyo supuesto discurso contra refugiados nunca ocurrió y una activista musulmana representada de manera degradante mientras supuestamente daba consejos de salud.
Más allá de la eliminación puntual, el episodio expone un problema de gobernanza que Meta lleva tiempo enfrentando: la velocidad con la que puede producirse y distribuirse contenido sintético está superando la capacidad de sus mecanismos de detección, etiquetado y respuesta. Para una empresa con el alcance social de Facebook e Instagram, la discusión ya no es solamente tecnológica. También involucra derechos humanos, seguridad digital, participación pública y responsabilidad social empresarial (RSE).
¿Por qué Meta eliminó estos videos generados con IA?
Los videos eliminados involucran a dos mujeres. El primer caso corresponde a una concejala laborista de Escocia. Un video la mostraba haciendo declaraciones incendiarias sobre refugiados, aunque no existe registro de que hubiera pronunciado esas palabras. Entre las señales de manipulación estaba una falta de sincronización entre sus labios y el audio. El Consejo de Supervisión determinó que el contenido debía retirarse porque constituía discurso de odio dirigido contra refugiados y porque podía engañar a los usuarios respecto de las posiciones de una representante política.
El segundo caso tiene una dimensión distinta, pero revela un patrón similar. El video utilizaba la imagen de una joven activista musulmana para hacerla parecer una persona que daba consejos sobre alimentación y ejercicio mientras consumía comida ultraprocesada y realizaba ejercicios absurdos.
El problema: las reglas de Meta no alcanzan a los deepfakes
El Consejo de Supervisión calificó las políticas de Meta frente a este tipo de contenido como “sistemática y fundamentalmente insuficientes”. No se trata únicamente de que dos publicaciones hayan escapado a los sistemas de moderación: el organismo identificó una brecha estructural en la manera en que la plataforma aborda los deepfakes.
El problema tiene varias dimensiones:
Detección: no todos los contenidos generados por IA conservan metadatos que permitan identificarlos.
Etiquetado: depender de que los usuarios declaren que utilizaron IA deja importantes vacíos.
Moderación: contenidos reportados pueden no llegar a una revisión humana.
Escala: un mismo deepfake puede replicarse rápidamente en múltiples publicaciones y plataformas.
Remedio: la persona afectada suele cargar con la responsabilidad de encontrar, reportar y combatir el contenido.
El propio Consejo ya había advertido que los mecanismos actuales de Meta para identificar y etiquetar contenido generado por IA no son suficientemente robustos frente a la escala y velocidad del fenómeno. También ha señalado que los metadatos pueden eliminarse fácilmente antes de publicar una pieza manipulada.
Videos generados con IA: ¿por qué las mujeres enfrentan un riesgo particular?
Los casos no son aislados respecto de la dimensión de género.
El Consejo de Supervisión señala que las mujeres que participan en la vida pública son blanco desproporcionado de deepfakes y campañas de acoso. Esto incluye a políticas, periodistas, activistas y otras mujeres que utilizan su voz para intervenir en debates sociales.
De acuerdo con datos citados por el Consejo de un informe de ONU Mujeres de 2025, 38% de las mujeres en 51 países reportaron experiencias personales de abuso en línea. La organización también ha advertido que las herramientas de IA pueden amplificar sesgos y facilitar campañas de desinformación y acoso a una escala mucho mayor.
La diferencia frente al acoso digital tradicional es importante: la IA permite fabricar rápidamente una representación aparentemente realista de una persona diciendo o haciendo algo que nunca ocurrió.
Así, los videos generados con IA pueden convertirse en una herramienta para desacreditar, humillar o silenciar a alguien sin que esa persona haya producido jamás el contenido que circula sobre ella.
El riesgo social va más allá de la reputación
Para Meta, el problema no debería reducirse a proteger la imagen de las personas afectadas. El riesgo social es más amplio.
Cuando un deepfake presenta a una política defendiendo una postura que nunca expresó, puede distorsionar la conversación pública. Cuando representa a una activista realizando acciones degradantes, puede desalentar su participación. Y cuando ese contenido se dirige contra grupos vulnerables, puede reforzar prejuicios existentes.
El Consejo ha advertido precisamente sobre esta combinación: deepfakes políticos, discursos de odio contra minorías y campañas de acoso dirigidas contra mujeres.
Existe además un fenómeno conocido como liar’s dividend: a medida que las personas saben que resulta sencillo fabricar contenido falso, pueden llegar a desconfiar incluso de material auténtico. El Consejo ha señalado que esto puede deteriorar la confianza general en la información digital, especialmente durante conflictos y crisis.
Para una plataforma como Meta, ese riesgo tiene una dimensión de RSE evidente: si el entorno digital forma parte de la infraestructura de información de millones de personas, su gobernanza también genera consecuencias sociales que la empresa debe gestionar.
¿Dónde está la responsabilidad social de Meta?
Meta ha aceptado retirar los contenidos después de las decisiones del Consejo, pero la controversia plantea una pregunta más profunda: ¿es suficiente eliminar un contenido después de que una instancia externa determine que vulnera las reglas?
Desde una perspectiva de RSE y gobernanza tecnológica, la responsabilidad debería comenzar antes.
La compañía tiene capacidad para diseñar sistemas de detección, establecer reglas, asignar recursos de moderación y determinar qué riesgos reciben atención prioritaria. Por ello, cuando un contenido potencialmente dañino permanece disponible pese a haber sido reportado, el debate deja de ser exclusivamente sobre el comportamiento del usuario que lo creó.
El propio Consejo encontró un problema especialmente relevante en el segundo caso: Meta no priorizó para revisión el contenido denunciado, a pesar de que los sistemas lo habían identificado como susceptible de requerir revisión humana. Sólo después de que el Consejo preguntó por cuatro comentarios degradantes, Meta los retiró por infringir sus políticas de acoso.
El organismo considera que la IA debería ser utilizada también como señal de gravedad para priorizar determinados reportes, precisamente para evitar que las víctimas tengan que luchar individualmente contra cada copia de un contenido viral.
¿Qué debería hacer Meta frente a los deepfakes?
El Consejo de Supervisión ha planteado medidas concretas que pueden convertirse en referencia para la gobernanza responsable de la IA en plataformas digitales:
Definir explícitamente la “imagen manipulada no deseada” para incluir deepfakes en los que una persona aparece diciendo o haciendo algo que nunca hizo.
Permitir que terceros reporten contenidos de acoso, especialmente cuando una campaña involucra numerosas publicaciones.
Crear mecanismos de coincidencia de contenido para retirar rápidamente copias de un deepfake que ya fue identificado como infractor.
Utilizar las señales de contenido generado o manipulado por IA para priorizar reportes destinados a revisión humana.
Aumentar las sanciones para cuentas reincidentes que distribuyan deepfakes dañinos.
Ampliar el etiquetado de contenido de alto riesgo generado por IA y transparentar cuándo y por qué se aplica.
Estas recomendaciones coinciden con una preocupación que el Consejo ya había expresado en otro caso: Meta necesita mejores mecanismos de detección, información sobre la procedencia del contenido y herramientas capaces de identificar distintos formatos de material generado por IA.
La controversia también alcanza a las Notas de la Comunidad
El momento resulta especialmente significativo porque Meta está modificando su modelo de verificación de información.
La compañía comenzó en septiembre a probar las Notas de la Comunidad en 16 países de América Latina, incluidos México, Argentina, Colombia, Chile y Perú. Durante esta fase, la verificación independiente de datos continúa funcionando, pero Meta espera que las Notas de la Comunidad se conviertan posteriormente en su mecanismo estándar para añadir contexto a publicaciones confusas o engañosas.
Meta asegura que el sistema incorpora protecciones: las notas no se publican simplemente por mayoría y requieren coincidencia entre colaboradores que normalmente podrían discrepar. También utiliza sistemas automáticos para detectar señales de manipulación, acoso y otros incumplimientos.
Sin embargo, el Consejo de Supervisión recomendó recientemente que Meta no sustituyera su programa profesional de verificación de datos por las Notas de la Comunidad, una discusión que adquiere mayor relevancia cuando el contenido falso puede ser creado y distribuido mediante IA a una velocidad difícil de contrarrestar.
Meta enfrenta una prueba de gobernanza, no sólo de tecnología
La eliminación de estos dos videos demuestra que los mecanismos de supervisión pueden corregir decisiones de moderación. Pero también deja una pregunta para la compañía: ¿cuánto daño puede producirse antes de que una salvaguarda sea considerada suficientemente buena?
Los videos generados con IA obligan a replantear esa métrica. Una plataforma responsable no puede evaluar solamente cuántos contenidos elimina después de ser denunciados; también debe preguntarse cuántos llegaron a circular, cuántas personas fueron afectadas, cuánto tardó la respuesta y si las víctimas tuvieron que asumir la carga de detener la propagación.
Para los líderes ESG, este caso ofrece una lección que trasciende a Meta. La gobernanza de la inteligencia artificial empieza a formar parte de la responsabilidad empresarial porque sus fallas pueden traducirse en daños reputacionales, discriminación, violencia digital, desinformación y restricciones a la participación pública.
Meta está eliminando los contenidos señalados por su Consejo de Supervisión. Pero el desafío real consiste en evitar que las personas tengan que esperar a que un órgano externo determine que un deepfake ya causó suficiente daño para que la plataforma actúe. Ahí es donde la RSE tecnológica deja de ser una declaración de principios y se convierte en una cuestión de diseño, prevención, rendición de cuentas y protección efectiva de las personas.
El cero neto suele presentarse como el punto en el que la humanidad finalmente podrá frenar el calentamiento global. Pero alcanzar esa meta no significa que sus beneficios climáticos se distribuyan de manera inmediata ni uniforme. Una nueva investigación liderada por científicos de la Universidad de Melbourne encontró que las regiones tropicales y los países con menores niveles de desarrollo podrían estar entre los últimos en experimentar una reducción significativa de los impactos del calentamiento, pese a haber contribuido mucho menos a las emisiones históricas.
La conclusión introduce una dimensión incómoda para la agenda ESG: reducir las emisiones es indispensable, pero no garantiza por sí mismo una transición climática equitativa. Para las empresas, esto significa que hablar de cero neto también requiere considerar adaptación, financiamiento, resiliencia y la distribución geográfica de los beneficios de la descarbonización.
¿Qué descubrió la investigación sobre el cero neto?
El estudio, publicado en Environmental Research Letters y dirigido por el Dr. Andrew King, de la Universidad de Melbourne, analizó tres conjuntos de experimentos de modelización climática. Los investigadores observaron qué ocurriría con las temperaturas después de alcanzar emisiones globales netas cero y posteriormente compararon esos resultados con indicadores económicos de los países.
El resultado, apunta a una persistencia de la desigualdad climática: las regiones tropicales, donde se concentra buena parte de los países de menores ingresos, experimentarían durante más tiempo los efectos del calentamiento acumulado.
“Los países más ricos, que han contribuido en mayor medida al problema, no son los más expuestos […] Las regiones que no han provocado el calentamiento son las que experimentan el mayor calentamiento”, explicó King.
Esto ocurre porque cero neto no significa borrar de inmediato el carbono que ya fue emitido. El IPCC explica que, incluso cuando las emisiones netas de CO₂ llegan a cero, la temperatura global permanece aproximadamente constante durante siglos; para revertir parte del calentamiento sería necesario que las emisiones fueran netamente negativas, es decir, que se retire más CO₂ de la atmósfera del que se emite.
Los beneficios del cero neto no llegarán al mismo tiempo
La investigación, tal como señala The Guardian, muestra que existe una diferencia entre alcanzar una meta global de emisiones y experimentar sus efectos a escala local.
Los modelos analizados por el equipo de King sugieren que las reducciones de los extremos de calor posteriores al cero neto favorecerían en mayor medida a regiones con niveles altos de desarrollo humano, mientras que zonas como África subsahariana y el sudeste asiático tendrían reducciones menores.
La razón es también física. Los ecosistemas tropicales han evolucionado dentro de rangos de temperatura relativamente estrechos. Por ello, un aumento sostenido puede generar alteraciones importantes incluso cuando la temperatura media global parece estabilizarse.
Los beneficios del cero neto, por tanto, deben analizarse en términos de cuándo, dónde y para quién se materializan. Una reducción global de las temperaturas no equivale automáticamente a una recuperación inmediata de los ecosistemas, los sistemas agrícolas o las comunidades más vulnerables.
Los países pobres contribuyeron menos, pero enfrentan más pérdidas
La desigualdad no comienza con el cero neto. Ya está presente en la distribución de las responsabilidades y los impactos climáticos.
Los países menos desarrollados representan menos de 4% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, según UN Trade and Development (UNCTAD). Sin embargo, durante los últimos 50 años concentraron 69% de las muertes provocadas por desastres relacionados con el clima.
La brecha también aparece en el financiamiento. En 2023, los créditos de carbono procedentes de los países menos desarrollados tuvieron un valor aproximado de 403 millones de dólares, equivalente a apenas 1% de la ayuda oficial bilateral para el desarrollo. UNCTAD advierte además que los mercados de carbono no pueden sustituir al financiamiento climático ni a la asistencia oficial que requieren estas economías.
Y existe otra dificultad: acceder al dinero disponible tampoco es sencillo. UNCTAD señala que los países menos desarrollados recibieron en 2022 alrededor de 18% del financiamiento climáticoproporcionado y movilizado por países desarrollados, mientras que los pequeños Estados insulares en desarrollo recibieron apenas 2.8%.
¿Qué otros beneficios del cero neto están en juego?
Pensar en los beneficios del cero neto únicamente como una reducción de la temperatura puede dejar fuera consecuencias sociales y económicas relevantes.
Para las regiones más vulnerables, la transición climática puede representar:
Menores pérdidas futuras por eventos extremos, pero sólo si el calentamiento se limita suficientemente.
Mayor seguridad alimentaria e hídrica, siempre que la adaptación avance al mismo tiempo que la mitigación.
Acceso a energía limpia, especialmente cuando la transición incorpora infraestructura y financiamiento para países con menor capacidad de inversión.
Protección de ecosistemas tropicales, cuya recuperación puede requerir mucho más tiempo que la estabilización de la temperatura global.
Menores desplazamientos climáticos, aunque algunos daños, como la pérdida de territorio por el aumento del nivel del mar, no desaparecerán simplemente al alcanzar cero neto.
El IPCC advierte que algunas consecuencias del cambio climático responden con escalas temporales muy distintas. Mientras el calentamiento superficial podría comenzar a revertirse después de una reducción sostenida del CO₂ atmosférico, algunos procesos —como el deshielo del permafrost— requieren décadas y otros, como ciertos cambios oceánicos y el nivel del mar, pueden prolongarse durante siglos o milenios.
Cambio climático y riesgo de apatridia: una consecuencia que también crece
La desigual distribución de los impactos climáticos tiene además una dimensión jurídica. Un informe elaborado para la agencia de refugiados de Naciones Unidas y el Peter McMullin Centre on Statelessness advierte que los desastres climáticos, el desplazamiento forzado y el aumento del nivel del mar pueden incrementar el riesgo de apatridia, particularmente en Estados insulares vulnerables.
garantizar la nacionalidad de niñas y niños que pierdan a sus padres durante desastres;
fortalecer las leyes de nacionalidad;
asegurar que madres y padres tengan los mismos derechos para transmitir su nacionalidad.
La relación con la crisis climática es directa: cuando una comunidad pierde territorio, infraestructura y documentos oficiales como consecuencia de inundaciones, incendios o aumento del nivel del mar, la vulnerabilidad puede extenderse desde lo ambiental hasta la propia condición jurídica de las personas.
¿Qué significa esto para los líderes ESG?
Para las empresas, el hallazgo plantea una cuestión importante: una estrategia de cero neto no debería evaluarse únicamente por toneladas de CO₂ evitadas.
Los beneficios del cero neto dependen también de la capacidad de las sociedades para resistir los impactos que ya están incorporados al sistema climático. Por ello, una estrategia empresarial madura debería conectar descarbonización con adaptación y justicia climática.
Algunas preguntas pueden ayudar a llevar esta discusión al gobierno corporativo:
¿Dónde están las comunidades más expuestas dentro de la cadena de valor? Proveedores agrícolas, trabajadores, instalaciones y comunidades cercanas pueden encontrarse en regiones tropicales particularmente vulnerables.
¿La inversión climática contempla adaptación además de mitigación? Reducir emisiones evita daños futuros, pero infraestructura resiliente, gestión hídrica, sistemas de alerta y protección de ecosistemas responden a riesgos que ya existen.
¿Quién captura los beneficios económicos de la transición? La expansión de energías renovables, mercados de carbono y tecnologías limpias debería analizarse también desde la perspectiva de transferencia tecnológica, empleo, acceso energético y desarrollo local.
¿La estrategia de cero neto considera los impactos residuales? Incluso después de alcanzar la meta, algunos riesgos climáticos persistirán. El IPCC señala que llegar a cero neto detiene el aumento de la temperatura asociado al CO₂, pero no elimina automáticamente los cambios ya desencadenados.
Llegar antes al cero neto también es una cuestión de equidad
La investigación de King no cuestiona la necesidad de alcanzar el cero neto. Al contrario: muestra que la velocidad importa.
“Llegar al cero neto antes significa que es menos probable que suframos ese calentamiento a largo plazo posterior. Necesitamos alcanzar las emisiones netas cero cuanto antes para limitar esa desigualdad”, señaló el investigador.
Para la agenda ESG, esta conclusión cambia el enfoque. La pregunta ya no es únicamente cuánto puede reducir una empresa sus emisiones, sino qué ocurre con las personas y territorios que continuarán viviendo con las consecuencias de las emisiones acumuladas.
Los beneficios del cero neto serán globales, pero no necesariamente simultáneos. Y mientras las economías más ricas pueden contar con mayores recursos para proteger infraestructura, asegurar activos y financiar adaptación, muchas de las regiones que menos contribuyeron al problema seguirán enfrentando sus efectos durante décadas.
Por eso, una transición climática responsable necesita dos velocidades complementarias: descarbonizar cuanto antes para limitar el calentamiento futuro y financiar desde ahora la adaptación de quienes ya están soportando sus consecuencias. Los beneficios del cero neto no deberían medirse sólo por cuándo el mundo deja de calentarse, sino también por quién puede sobrevivir, adaptarse y desarrollarse mientras ese objetivo se alcanza.
El mercado de bonos etiquetados en México atraviesa una etapa distinta a la que vivió hace apenas unos años. En 2023 alcanzó un máximo de 283,724 millones de pesos distribuidos en 61 emisiones, de acuerdo con el Consejo Mexicano de Finanzas Sostenibles. Desde entonces, tanto el número de operaciones como los montos han disminuido, mientras los inversionistas han elevado sus exigencias sobre la calidad de las estructuras ESG y la capacidad de las empresas para demostrar resultados.
Para las compañías, esto modifica la pregunta que deben hacerse antes de emitir bonos etiquetados. Ya no basta con identificar un proyecto ambiental o social y buscar una etiqueta que lo acompañe. El mercado está exigiendo estrategia, gobierno, indicadores verificables y evidencia de impacto. La experiencia de Fibra Educa muestra cómo cambió el escenario: si en 2023 esperaba obtener una ventaja de entre 10 y 15 puntos base frente a un bono convencional, en su emisión más reciente ese beneficio prácticamente desapareció.
¿Qué son los bonos etiquetados?
Los bonos etiquetados son instrumentos de deuda que incorporan algún atributo ESG. La etiqueta puede estar relacionada con objetivos ambientales, sociales o de sostenibilidad y, dependiendo de la estructura, vincular el financiamiento con proyectos específicos o con indicadores de desempeño de la propia empresa.
Su atractivo para las compañías era doble: podían acceder a capital mientras financiaban proyectos con beneficios ambientales o sociales y, en determinados casos, conseguir un costo financiero menor al de una emisión convencional.
Para Daniel Gracian, director de Finanzas Sostenibles de Scotiabank, esta reducción no necesariamente representa un retroceso. El cambio refleja que los inversionistas están poniendo mayor atención en la calidad de las estructuras de financiamiento y la capacidad de las empresas para generar resultados comprobables.
Emitir bonos etiquetados ya no garantiza un financiamiento más barato
Uno de los principales atractivos que impulsó este mercado fue el llamado greenium, es decir, la diferencia entre el costo de financiamiento de un bono sostenible y el de uno convencional comparable.
La experiencia de Fibra Educa permite dimensionar cómo ha cambiado esta ventaja. Cuando el fideicomiso especializado en infraestructura educativa realizó su primera emisión vinculada a sostenibilidad en 2023, estimaba que utilizar la etiqueta podía representar un ahorro de entre 10 y 15 puntos base respecto de una emisión tradicional.
En su operación más reciente, ese beneficio prácticamente desapareció. Para Raúl Martínez, director general de Fibra Educa, esto está relacionado con la transformación de la conversación internacional sobre los criterios ESG, particularmente después del regreso de Donald Trump al gobierno de Estados Unidos.
Esto significa que una empresa que analiza emitir bonos etiquetados ya no debería asumir automáticamente que la etiqueta ESG se traducirá en un menor costo de capital. El incentivo financiero puede existir, pero depende de las condiciones del mercado y, cada vez más, de la credibilidad de la estructura.
La etiqueta ESG exige demostrar resultados
El cambio más importante está en lo que sucede antes de acudir al mercado. Según Gracian, las empresas están pasando de preguntarse “¿cómo emito un bono sostenible?” a construir primero una estrategia de sostenibilidad, una estructura de gobierno y un sistema de datos, para después determinar si una emisión vinculada tiene sentido.
Este cambio tiene implicaciones directas para los líderes ESG:
La estrategia debe existir antes del instrumento financiero.
Los objetivos necesitan indicadores medibles y verificables.
Las metas deben ser suficientemente ambiciosas, pero alcanzables.
Los resultados tienen que estar relacionados con la operación y los riesgos del negocio.
La información debe poder ser revisada por terceros.
De hecho, los bancos que estructuran estos instrumentos pueden trabajar con empresas durante 12 o 18 meses antes de llevarlas al mercado, cuando todavía necesitan desarrollar los elementos necesarios para respaldar una emisión.
Por ello, emitir bonos etiquetados puede funcionar como una consecuencia de la madurez ESG de una organización, pero difícilmente puede sustituirla.
¿Cómo se determina si una meta ESG es suficientemente ambiciosa?
Uno de los desafíos más complejos para las empresas consiste en establecer objetivos que puedan demostrar adicionalidad y ambición. Esto puede ser especialmente difícil en sectores con pocos comparables.
Fibra Educa experimentó este problema durante su primera emisión. Al trabajar con el proveedor de la Second Party Opinion (SPO) —encargado de evaluar las métricas asociadas con el bono— surgieron dificultades porque no existían referentes globales específicos para una fibra especializada exclusivamente en infraestructura educativa.
La solución fue construir objetivos a partir del impacto específico del negocio, en lugar de intentar utilizar indicadores diseñados para empresas de naturaleza diferente.
De acuerdo con Gracian, para determinar la ambición de una meta se consideran tres referencias:
El desempeño histórico de la empresa.
El comportamiento de entidades similares, cuando existen datos comparables.
Benchmarks internacionales o científicos.
En objetivos sociales también pueden utilizarse referencias de organismos como UNESCO y el Banco Mundial.
Para los líderes ESG, esto plantea una exigencia fundamental: los indicadores deben ser relevantes para el negocio, pero también suficientemente sólidos para resistir la comparación y la revisión externa.
Fibra Educa: cuando el bono refleja la estrategia del negocio
La experiencia actual de Fibra Educa muestra cómo un bono etiquetado puede vincularse con diferentes dimensiones de la estrategia empresarial. Su emisión contempla objetivos ambientales y sociales relacionados directamente con sus operaciones.
Entre sus metas se encuentran:
Sustituir energía de origen fósil por fuentes renovables mediante paneles fotovoltaicos.
Mantener un programa de becas dirigido a población en situación de vulnerabilidad económica.
Destinar al menos 75% de las becas a mujeres; actualmente, la proporción se encuentra cercana a 80%.
Alcanzar 963 becas activas para 2030.
Certificar como sostenible 30% de su área bruta rentable para 2030.
Conseguir que 45% de su consumo energético provenga de fuentes renovables.
La estrategia también incorpora riesgos físicos relacionados con el clima. Su análisis identificó el estrés hídrico como una vulnerabilidad relevante para algunos inmuebles. Aunque el consumo directo de agua de los planteles no representa el principal riesgo, la disponibilidad de agua puede afectar la generación de electricidad convencional en regiones donde disminuyen los niveles de las presas.
Por ello, generar electricidad en los propios inmuebles mediante fuentes renovables puede contribuir simultáneamente a reducir el consumo convencional y la exposición a determinadas interrupciones asociadas con condiciones climáticas.
Los inversionistas también están sofisticando su evaluación
El endurecimiento de las exigencias no proviene únicamente de los bancos. Los inversionistas institucionales mexicanos también están elevando el nivel de análisis.
Martínez señala que las Afores, principales inversionistas en México, ya incorporan cuestionarios de sostenibilidad en sus procesos de evaluación. Esto significa que la empresa debe estar preparada para responder preguntas sobre su estrategia, indicadores, riesgos y resultados incluso antes de plantear emitir bonos etiquetados.
La consecuencia es relevante: la sostenibilidad deja de ser únicamente un elemento utilizado para estructurar el instrumento y pasa a formar parte del proceso general mediante el cual los inversionistas evalúan a la empresa.
Entonces, ¿vale la pena emitir bonos etiquetados?
La respuesta depende menos de la existencia de un proyecto “verde” o social y más de la madurez de la estrategia ESG de cada empresa. Si la organización cuenta con objetivos relevantes, datos sólidos, mecanismos de gobierno, capacidad de medición y metas respaldadas por referencias comparables, una emisión etiquetada puede ser una herramienta para vincular su estrategia de sostenibilidad con el financiamiento.
Pero si la motivación principal es obtener una etiqueta o conseguir automáticamente un menor costo de capital, el escenario actual es considerablemente más exigente.
El bono sostenible como resultado, no como punto de partida
El mercado mexicano de bonos etiquetados muestra una transición importante: el valor de una emisión ya no depende únicamente de que pueda clasificarse como sostenible, sino de que la empresa pueda demostrar qué está cambiando y cómo mide ese cambio.
Para los líderes ESG y financieros, esto implica integrar sostenibilidad, finanzas, gestión de riesgos y datos mucho antes de acudir a los inversionistas. Emitir bonos etiquetados puede seguir siendo una herramienta relevante, pero su mayor valor está en conectar el capital con una estrategia empresarial capaz de producir resultados tangibles, auditables y de largo plazo.
La sostenibilidad de un producto no termina en aquello que contiene: también depende de cómo se presenta, transporta, protege y, finalmente, se desecha. Por ello, el embalaje representa una oportunidad relevante para reducir materiales, residuos y emisiones a lo largo de la cadena de suministro. Las innovaciones en envases de base biológica, plásticos de origen vegetal y soluciones diseñadas para ser reciclables están modificando la manera en que las compañías abordan uno de los componentes más visibles de sus productos.
Por eso, las empresas que impulsan el embalaje sostenible merecen especial atención: sus avances muestran que reducir la huella ambiental no necesariamente implica sacrificar funcionalidad, seguridad o desempeño. Por eso, a continuación te presentamos a las empresas que, de acuerdo con Sustainability Magazine, llevan la batuta cuando se trata de innovación en embalaje sostenible.
10 empresas que están apostando por un embalaje sostenible
1. Smurfit Westrock: ciencia de materiales para hacer más circular el embalaje
Con ingresos de 31,200 millones de dólares y más de 97,000 empleados, Smurfit Westrock encabeza el listado de Sustainability Magazine. La compañía es especialista en envases a base de papel y desarrolla soluciones a partir de materiales renovables y reciclables. Su propuesta parte de un desafío concreto: conseguir que los materiales de origen vegetal puedan ofrecer resistencia, protección frente a líquidos, humedad y grasa, y al mismo tiempo mantener mejores condiciones para su reciclaje.
La compañía trabaja directamente con sus clientes para desarrollar soluciones aplicables a sectores como alimentos y bebidas, comercio minorista, farmacéutico, comercio electrónico e industria. Uno de los datos más relevantes es su capacidad de recuperación de materiales: recicla aproximadamente 13 millones de toneladas de papel cada año. Para las empresas que impulsan el embalaje sostenible, este enfoque muestra que la circularidad requiere combinar innovación material, infraestructura y colaboración con los clientes, en lugar de limitarse a sustituir un material por otro.
Tony Smurfit, presidente y director ejecutivo de Smurfit Westrock, resume esta perspectiva al señalar: “Buscamos la viabilidad comercial en todo lo que hacemos, y la sostenibilidad no es una excepción”. La afirmación resulta relevante para la gestión ESG porque coloca la sostenibilidad dentro de la lógica del negocio y no como una iniciativa paralela.
When a company comes to us with a packaging puzzle, we jump at the chance to solve it! See how we partnered with Czech company Ugo to reconfigure its #ecommerce#packaging with a space-saving layout that reduced the company's CO2 emissions by 35%. #BetterPlanetPackaging… pic.twitter.com/wzb9KZCwRU
2. International Paper: diseñar para la circularidad
International Paper ocupa el segundo lugar, con 24,300 millones de dólares en ingresos y 62,000 empleados. La compañía desarrolla productos basados en fibra y soluciones circulares orientadas a facilitar el reciclaje, reducir residuos y disminuir impactos ambientales. En 2025 se fusionó con DS Smith, empresa con operaciones en EMEA, con el propósito de fortalecer su posición global en soluciones de embalaje sostenible.
Su estrategia Deliver 2030 integra tres prioridades: diseñar para la circularidad, impulsar el impacto climático y promover un abastecimiento positivo para la naturaleza. Esto se traduce en objetivos concretos, como desarrollar envases 100% reciclables, optimizar el uso de materiales, utilizar recursos de origen responsable e incrementar el empleo de energías renovables. La compañía también busca mejorar la biodiversidad en un millón de acres de terreno forestal.
Para las empresas que impulsan el embalaje sostenible, el caso de International Paper resulta especialmente relevante porque conecta el diseño del envase con otros componentes de la estrategia ambiental. Su hoja de ruta contempla reducir 42% las emisiones de Alcance 1 y 2 y 25% las de Alcance 3, como parte de su trayectoria hacia cero emisiones netas en 2050. Es decir, el embalaje se aborda como parte de una transformación más amplia de materiales, operaciones, abastecimiento y clima.
3. Amcor: hacer circular el envase desde su diseño
Amcor ocupa el tercer puesto con 23,000 millones de dólares en ingresos y 75,000 empleados. Su propuesta parte de una premisa clara: los envases deben diseñarse pensando en su circularidad y en la reducción de residuos. Para ello desarrolla soluciones que abarcan desde envases a base de fibra hasta productos para alimentos, blísteres y embalajes farmacéuticos.
Entre sus principales líneas de innovación se encuentran la incorporación de contenido reciclado, la reducción del peso de los envases y la integración de materiales de base biológica. Este enfoque resulta importante para las empresas que impulsan el embalaje sostenible, porque muestra que el impacto ambiental puede abordarse desde distintas variables simultáneamente: cuánto material se utiliza, de dónde proviene y qué posibilidades existen para recuperarlo posteriormente.
La compañía también reconoce que ninguna organización puede resolver por sí sola los desafíos de circularidad. Peter Konieczny, director ejecutivo de Amcor, lo expresa así: “lograr la sostenibilidad de los envases requiere la participación de toda la cadena de valor”. Para los equipos ESG, esta perspectiva implica trasladar la conversación desde el proveedor de embalaje hacia clientes, fabricantes, distribuidores, gestores de residuos y consumidores.
4. Tetra Pak: aumentar los materiales renovables sin comprometer la seguridad
Tetra Pak aparece en el cuarto lugar, con 13,500 millones de dólares en ingresos y 24,600 empleados. Su ambición es desarrollar un envase para alimentos fabricado exclusivamente con materiales renovables o reciclados de origen responsable, que sea renovable y reciclable sin comprometer un requisito fundamental de su industria: la seguridad alimentaria.
Uno de sus avances consiste en sustituir la capa de aluminio de determinados envases por una barrera a base de papel. Esta modificación busca conservar la protección necesaria para los alimentos y, al mismo tiempo, incrementar la proporción de material renovable. La compañía también ha destinado 100 millones de euros a investigación y desarrollo de envases para impulsar este tipo de innovaciones.
El caso de Tetra Pak demuestra por qué las empresas que impulsan el embalaje sostenible deben trabajar con una visión de ciclo de vida. En sectores donde el envase cumple funciones críticas de conservación y seguridad, reducir el impacto ambiental no consiste simplemente en utilizar menos materiales: implica encontrar alternativas que mantengan el desempeño requerido.
5. Ball Corporation: el potencial circular del aluminio
Ball Corporation ocupa el quinto lugar, con 13,200 millones de dólares en ingresos y 16,000 empleados. La empresa está especializada en envases de aluminio para bebidas y fabrica más de 108,000 millones de productos de aluminio reciclables cada año, entre latas, botellas y otros componentes.
Su estrategia también pone el foco en la recuperación posterior al consumo. Ball se ha fijado como objetivo contribuir a que la industria alcance una tasa global de reciclaje de 90% para latas, botellas y vasos de aluminio para bebidas en 2030. Paralelamente, busca incrementar el contenido reciclado promedio de sus productos mediante el trabajo conjunto con su cadena de suministro.
Para las empresas que impulsan el embalaje sostenible, Ball muestra otra dimensión de la circularidad: el valor de un material depende no solo de que sea reciclable, sino de que existan sistemas capaces de recuperarlo y reincorporarlo a la producción. Por ello, su estrategia combina diseño, contenido reciclado y colaboración sectorial, elementos que pueden ser considerados por los líderes ESG al evaluar la evolución ambiental de una cadena de suministro.
6. Stora Enso: fibras renovables para transformar el embalaje
Stora Enso ocupa el sexto lugar del ranking, con 9,800 millones de dólares en ingresos y 18,877 empleados. La compañía desarrolla productos renovables para los sectores de embalaje, biomateriales y construcción en madera, con un modelo que coloca las fibras de origen vegetal en el centro de su propuesta. Su objetivo es que el 100% de sus productos sean técnicamente reciclables para 2030, una meta para la que había alcanzado un avance de 94% en 2025.
Su estrategia también contempla el abastecimiento trazable y responsable, la eficiencia en el uso de materiales y energía, la reducción de emisiones y el trabajo con las comunidades. La mayor parte de sus bosques cuenta con certificaciones bajo estándares reconocidos. Para las empresas que impulsan el embalaje sostenible, Stora Enso muestra la importancia de conectar el diseño del envase con el origen de las materias primas y con las condiciones ambientales bajo las cuales se producen.
7. Mondi Group: diseñar pensando en todo el ciclo de vida
Mondi Group aparece en el séptimo puesto, con 9,000 millones de dólares en ingresos y 24,000 empleados. Su estrategia de sostenibilidad está guiada por el Mondi Action Plan 2030 (MAP2030), un marco que busca generar impactos positivos en las personas, el planeta y las prácticas de abastecimiento. Uno de sus compromisos centrales es conseguir que 100% de sus envases y productos de papel sean reutilizables, reciclables o compostables.
El planteamiento de Mondi considera el impacto ambiental desde distintas etapas de la cadena de valor: abastecimiento de materias primas, eficiencia en el uso de materiales, diseño del producto y gestión de su final de vida. Esta visión resulta particularmente relevante para las empresas que impulsan el embalaje sostenible, porque evita reducir la sostenibilidad a una característica aislada del producto. El verdadero desafío consiste en evaluar qué sucede con el material antes, durante y después de cumplir su función.
8. Graphic Packaging: eliminar residuos sin perder funcionalidad
Graphic Packaging International ocupa el octavo lugar, con 8,800 millones de dólares en ingresos y 23,000 empleados. La compañía centra su estrategia en impulsar una economía circular mediante el reciclaje de materiales y la eliminación de residuos, al tiempo que desarrolla soluciones de embalaje que mantienen los materiales en circulación. Para ello trabaja con clientes y socios en el incremento de la recuperación de envases de cartón.
Uno de sus ejemplos más concretos de innovación es un sistema de sujeción para paquetes múltiples de latas que utiliza una cantidad mínima de material y sustituye los tradicionales anillos de plástico y la película retráctil. La empresa también busca hacer más rápido y eficiente su proceso de innovación. Para las empresas que impulsan el embalaje sostenible, este caso demuestra que una estrategia ambiental puede encontrar oportunidades en modificaciones aparentemente sencillas del diseño que, aplicadas a productos de gran volumen, pueden tener un alcance considerable.
9. Sonoco Products: fibra reciclada y abastecimiento responsable
Sonoco Products ocupa el noveno lugar del listado, con 7,500 millones de dólares en ingresos y 22,000 empleados. La compañía opera en 37 países y desarrolla envases de metal y fibra para consumidores y clientes industriales. Su estrategia combina el desarrollo de soluciones reciclables con esfuerzos para mejorar el origen y el impacto de los materiales utilizados en su producción.
Sus fábricas de cartón emplean fibra 100% reciclada, mientras que la empresa trabaja también en la descarbonización y el abastecimiento responsable de materiales utilizados para producir acero. Además, colabora con sus clientes para desarrollar productos reciclables y materiales de origen sostenible. Para las empresas que impulsan el embalaje sostenible, Sonoco ofrece una perspectiva relevante: la circularidad no depende únicamente del producto final, sino también de transformar las materias primas y los procesos que permiten fabricarlo.
10. Huhtamaki: diseñar el envase pensando en su final de vida
Huhtamaki cierra el top 10 de Sustainability Magazine, con 4,400 millones de dólares en ingresos y 17,390 empleados. La compañía plantea como ambición convertirse en una primera opción en soluciones de embalaje sostenible y concentra sus esfuerzos en desarrollar alternativas circulares que incorporen desde el diseño una mejor gestión del final de vida.
Su estrategia busca crear envases duraderos y de alta calidad, optimizando los materiales y recursos utilizados. Al mismo tiempo, trabaja para incrementar la reciclabilidad de sus productos y facilitar una gestión adecuada una vez que dejan de utilizarse, tomando en cuenta las normativas y la infraestructura disponible en cada mercado. Para las empresas que impulsan el embalaje sostenible, este enfoque recuerda que un envase reciclable en teoría no garantiza por sí mismo circularidad: también es necesario considerar si existen las condiciones para recuperarlo y procesarlo.
¿Qué hace realmente sostenible a un embalaje?
El ranking de Sustainability Magazine permite observar que la innovación en embalaje sostenible va mucho más allá de sustituir plástico por papel. Las empresas que impulsan el embalaje sostenible están trabajando sobre distintas variables: materiales renovables, contenido reciclado, reducción del peso, reutilización, reciclabilidad y gestión del producto una vez que termina su vida útil. El objetivo es que el envase conserve su funcionalidad mientras disminuye la cantidad de recursos que requiere y facilita su reincorporación a los ciclos productivos.
Para las empresas, esto implica evaluar el embalaje desde una perspectiva de ciclo de vida. Algunas preguntas pueden orientar esa evaluación:
¿De dónde proceden los materiales? El abastecimiento responsable y la trazabilidad son parte del impacto ambiental.
¿Cuánto material se utiliza? Reducir peso y volumen puede disminuir el consumo de recursos y las emisiones asociadas.
¿Qué ocurre después de utilizarlo? La reciclabilidad, reutilización o compostabilidad determinan sus posibilidades de circularidad.
¿Existe infraestructura para recuperarlo? Un material técnicamente reciclable no necesariamente se recicla si no existen sistemas adecuados de recolección y procesamiento.
¿Se mantiene la funcionalidad? La sostenibilidad debe convivir con requisitos como resistencia, conservación y seguridad, especialmente en industrias como alimentos y farmacéutica.
En ese sentido, las empresas que impulsan el embalaje sostenible también muestran que la colaboración es indispensable. Proveedores de materiales, fabricantes, marcas, distribuidores, consumidores y gestores de residuos forman parte de la misma cadena. Ninguna innovación puede alcanzar todo su potencial circular si el resto del sistema no está preparado para aprovecharla.
Menos residuos exige rediseñar la cadena de valor
El embalaje se ha convertido en un espacio relevante para la innovación ambiental porque conecta directamente el diseño de productos con el consumo de recursos y la generación de residuos.
Para las organizaciones que buscan avanzar en ESG, la principal lección es que el embalaje sostenible no debería tratarse como un cambio cosmético ni como una iniciativa aislada de marketing. Las empresas que impulsan el embalaje sostenible están convirtiendo el diseño, los materiales y el final de vida de sus productos en decisiones estratégicas, con implicaciones para costos, innovación, abastecimiento, emisiones y relación con clientes. La siguiente etapa será conseguir que estas soluciones circulares no solo sean técnicamente posibles, sino también escalables y compatibles con la infraestructura de cada mercado.
Caracol de Plata® celebró su vigésima sexta ceremonia de entrega, en la que fueron reconocidos los mejores mensajes de beneficio social. Desde hace tres años, el reconocimiento es organizado por Cemefi, en alianza con el Grupo Bolsa Mexicana de Valores y el Consejo de la Comunicación, instituciones comprometidas con promover una comunicación que contribuya a construir una sociedad más consciente, responsable y participativa.
La ceremonia contó con la presencia de Manuel Arango, fundador de Caracol de Plata, quien inauguró en el MUBO una exposición que reúne los mensajes gráficos finalistas de esta edición y una selección de trabajos reconocidos a lo largo de la historia del premio. Durante la ceremonia, Manuel Arango también entregó uno de los Caracoles a los ganadores.
Caracol de Plata reconoce el talento y la creatividad de empresas, agencias, organizaciones de la sociedad civil, organismos internacionales y estudiantes universitarios que utilizan la comunicación para visibilizar causas y problemáticas sociales y generar un impacto positivo en la sociedad.
En esta edición se recibieron 900 postulaciones provenientes de diez países de Iberoamérica: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España, Guatemala, Honduras, México, Panamá y Perú.
En el marco del Año Mundial del Voluntariado, la edición universitaria abordó el tema “El voluntariado empieza contigo”, con trabajos en las categorías Gráficos, Audiovisuales y Campañas.
En la edición profesional, se recibieron mensajes en las categorías Audiovisuales, Campañas Integrales, Radio, Medios Alternativos, Medios Digitales y Carteles, relacionados con causas como la prevención de las violencias contra niñas, niños y adolescentes; igualdad de género; inclusión de personas con discapacidad; concientización sobre enfermedades y cuidado de la salud; protección y bienestar animal; derechos humanos y problemáticas sociales como la desaparición forzada de personas, entre otras.
✨ Revive la ceremonia de entrega del Caracol de Plata® 2026, en la que @Cemefi , la Bolsa Mexicana de Valores y el Consejo de la Comunicación reconocimos a los mejores mensajes de comunicación con beneficio social de Iberoamérica. 👉 https://t.co/md7re8k0ukpic.twitter.com/0MsIIELZgs
Un Jurado Internacional, integrado por representantes de distintos sectores vinculados con la creación, producción y difusión de mensajes de impacto social, así como por promotores, académicos y especialistas comprometidos con las causas sociales en Iberoamérica, evaluó los trabajos conforme a tres criterios: originalidad, creatividad e impacto social.
Durante la ceremonia, Javier De la Calle Pardo, Presidente del Consejo Directivo de Cemefi, destacó el poder de las ideas y de las empresas para contribuir a generar cambios:
“Caracol de Plata celebra la creatividad, pero, sobre todo, celebramos las ideas que tienen algo que decir y las voces que deciden utilizarlas para hacer una diferencia; y las empresas tienen una voz extraordinariamente poderosa”. Y las invitó “a que se atrevan a hablar más de las causas que vale la pena defender y de las historias que vale la pena contar”.
Por su parte, Marcos Martínez Gavica, Presidente del Grupo Bolsa Mexicana de Valores, destacó el valor de la alianza entre las tres instituciones y el papel de las empresas en la conversación pública:
“Cuando las marcas hablan de lo que nos importa como sociedad, dejan de ser sólo marcas: se convierten en parte de la conversación y de las soluciones”. Señaló que hablar de temas sociales permite a las empresas crear vínculos con las personas, construir confianza, fortalecer su reputación y dar sentido a su relación con las comunidades, por lo que ls invitó a “comunicar más, comunicar mejor y comunicar con propósito”.
En tanto, Salvador Villalobos, Presidente Ejecutivo del Consejo de la Comunicación, subrayó que la comunicación puede convertir una preocupación en una causa compartida:
“Cuando una causa encuentra una buena historia, una voz que la haga visible y un mensaje capaz de conectar con las personas, puede dejar de ser una preocupación de algunos para convertirse en una causa de todos”.
Villalobos destacó que las empresas forman parte de la vida de millones de mexicanos y tienen la capacidad de influir positivamente en las conversaciones que construyen nuestro país, por lo que comunicar el valor que generan y su impacto en la sociedad representa una oportunidad para conectar, generar confianza e inspirar a otros a participar.
El Caracol de Plata® demuestra que la comunicación puede hacer visible una realidad, generar conciencia, abrir conversaciones y movilizar a las personas alrededor de las causas que importan. A través de este reconocimiento, Cemefi, el Grupo Bolsa Mexicana de Valores y el Consejo de la Comunicación refrendan su compromiso con impulsar una comunicación con propósito, capaz de contribuir a una sociedad más responsable y participativa.
Las instituciones organizadoras agradecen a todas las personas, empresas, organizaciones e instituciones que participaron en esta edición y que, a través de sus ideas, creatividad y compromiso, demuestran que comunicar con propósito también es una forma de contribuir a construir el país que queremos.
Ante los recientes reportes sobre una base con más de 15 millones de registros presuntamente vinculados con Aeroméxico, la aerolínea reconoció que en octubre de 2025 ocurrió un acceso no autorizado a una plataforma de gestión de información de clientes administrada por un proveedor externo.
La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno informó que el 18 de septiembre detectó en Telegram una publicación en la que un usuario ofrecía una base supuestamente atribuible a Aeroméxico, integrada por más de 15 millones de registros y con un peso de 1.10 GB.
La dependencia obtuvo una muestra de 100,092 registros que incluyen campos como nombre completo, correo electrónico, teléfono, celular, fecha de nacimiento y fecha de alta. Tras identificar información correspondiente a personas, entre ellas servidores públicos y figuras públicas, inició una investigación de oficio para determinar el origen de los datos y posibles responsabilidades.
Aeroméxico informó inicialmente que inició una investigación para verificar la autenticidad, origen y alcance de la información. Posteriormente señaló que sus hallazgos preliminares apuntan a que los registros podrían estar relacionados con información sustraída durante un incidente ocurrido en octubre de 2025, en el contexto de una campaña internacional de ciberataques contra empresas de distintos sectores.
De acuerdo con la compañía, el acceso no autorizado ocurrió en una plataforma de gestión de información de clientes administrada por un proveedor externo. Al detectar el incidente, señaló, activó sus protocolos de respuesta, implementó medidas de mitigación y trabajó con el proveedor para reforzar las acciones de contención.
La aerolínea precisó que la información presuntamente involucrada comprende nombres y, en algunos casos, fechas de nacimiento, correos electrónicos y números telefónicos. Hasta el momento, afirmó no haber identificado exposición de cuentas bancarias, tarjetas de pago, contraseñas o información relacionada con itinerarios de vuelo. Tampoco reportó afectaciones a su infraestructura tecnológica, operaciones o servicios.
Aeroméxico asegura que no realizó pago por la amenaza
El incidente de octubre de 2025 incluyó una amenaza relacionada con la posible divulgación de información.
Consultada por ExpokNews sobre si se había realizado algún pago relacionado con ese episodio, Aeroméxico respondió que “no se realizó ni se ha realizado ningún pago por la amenaza que hubo en 2025”.
La compañía indicó también que aquella campaña afectó a más de 30 empresas y que, en su caso, la información no fue divulgada entonces.
La aparición de la base en septiembre de 2026 llevó a la compañía a revisar nuevamente el incidente y establecer preliminarmente una posible relación entre ambos episodios.
Riesgos asociados con la información expuesta
Aunque Aeroméxico sostiene que no se identificaron datos financieros, la información personal señalada por la autoridad puede ser utilizada en intentos de fraude, suplantación, phishing o ingeniería social, particularmente cuando se combina con información obtenida de otras fuentes.
Por ello, la compañía recomendó a sus clientes mantenerse atentos ante correos electrónicos, mensajes o llamadas inusuales que soliciten información personal.
La participación de un proveedor externo introduce además riesgos asociados con la gestión de terceros. En su reporte anual 20-F correspondiente a 2025, Aeroméxico identifica su dependencia de sistemas tecnológicos propios y de terceros y advierte sobre posibles consecuencias operativas, financieras, legales y reputacionales derivadas de incidentes de ciberseguridad.
Gobierno corporativo y ciberseguridad
En ese mismo reporte, presentado ante la Securities and Exchange Commission (SEC) en abril de 2026, Aeroméxico informó que no tenía conocimiento de haber experimentado durante 2025 un incidente de ciberseguridad material.
La compañía reconoce ahora que durante octubre de aquel año sí ocurrió un acceso no autorizado. Esto no implica necesariamente una contradicción, ya que la existencia de un incidente de ciberseguridad y su determinación como evento material para efectos de información a inversionistas son conceptos distintos.
Aeroméxico reporta contar con una estructura formal de gestión de ciberseguridad basada en estándares internacionales. Su estrategia utiliza el Cybersecurity Framework del NIST y contempla las funciones de identificar, proteger, detectar, responder y recuperar.
Buen Gobierno mantiene abierta la investigación para determinar el origen y alcance de la posible exposición y establecer, en su caso, las responsabilidades correspondientes.
Hasta que ese proceso concluya, permanece sin determinar públicamente si la totalidad de los más de 15 millones de registros ofrecidos corresponde efectivamente a información de clientes de Aeroméxico y cuál fue el alcance definitivo del incidente.
Aon plc (NYSE: AON), (NYSE: AON), firma líder mundial en servicios profesionales, presentó su informe Gestión de Riesgos y Resiliencia: Estrategias para enfrentar los riesgos climáticos en América Latina, el cual señala que, ante el fortalecimiento del fenómeno El Niño durante la segunda mitad de 2026, las empresas en México y Latinoamérica enfrentan un escenario de mayor exposición a sequías y a sus posibles efectos sobre las operaciones con lluvias anormales, la infraestructura, la disponibilidad de energía y las cadenas de suministro.
Para México, se identifica las siguientes proyecciones según las zonas geografías del territorio:
Verano 2026
Utiliza las teclas de flecha arriba y abajo para cambiar el tamaño del panel de la caja meta.
Posibles déficits de precipitación en regiones centro, sur y sureste durante julio-agosto.
Mayor dependencia de la actividad ciclónica para recuperar acumulados de lluvia.
Centro de México
Probabilidad elevada de precipitaciones superiores al promedio durante la fase madura de El Niño (noviembre 2026 a enero 2027).
Norte de México
Mayor probabilidad de lluvias invernales superiores a la media.
Incremento de eventos asociados a frentes fríos, tormentas invernales y ríos atmosféricos durante el invierno 2026-2027.
Para las organizaciones, sus posibles consecuencias van más allá de las condiciones meteorológicas: los eventos climáticos extremos pueden generar efectos en cascada que afecten el suministro de energía, la infraestructura, las redes de transporte, la logística y la disponibilidad de insumos críticos.
“El riesgo climático ya no puede analizarse únicamente en términos del daño potencial a instalaciones o activos. Para las empresas, sus efectos pueden extenderse a proveedores, rutas logísticas, energía y otros procesos críticos para mantener una operación. Ante un entorno de mayor volatilidad climática, el reto es comprender esas interdependencias y anticipar su potencial impacto operativo y financiero”, señaló Daniel Paris, Head of Global Risk Consulting para Latinoamérica en Aon.
El análisis señala que actualmente se registra un evento de El Niño muy fuerte, con probabilidad de alcanzar niveles récord, y se espera que continúe fortaleciéndose hasta alcanzar su máxima intensidad entre noviembre y enero. Si bien una mayor intensidad incrementa la probabilidad de impactos posteriores en América Latina, sus efectos específicos no están garantizados y pueden variar considerablemente entre países y regiones.
En América Latina, Aon identifica entre los sectores críticos a la agroindustria, logística y transporte, energía y telecomunicaciones, debido a su dependencia de recursos naturales, infraestructura física y redes interconectadas.
Esta interdependencia hace necesario que las organizaciones incorporen el riesgo climático dentro de sus decisiones estratégicas, en lugar de abordarlo exclusivamente como un riesgo físico o una contingencia de corto plazo.
Teniendo como marco de referencia el NOAA y Copernicus apunta a un escenario donde México enfrentará durante finales de 2026 y comienzos de 2027:
Mayor actividad ciclónica en el Pacífico.
Incremento de precipitaciones en el centro y norte del país.
Riesgo significativo de inundaciones urbanas y fluviales.
Interrupciones logísticas y portuarias.
Mayor volatilidad en energía y recursos hídricos.
Posibles pérdidas relevantes en daño material y paralización de negocios en manufactura, logística, puertos, energía y agroindustria.
Las catástrofes mantienen un impacto financiero significativo
La necesidad de fortalecer estas capacidades ocurre en un contexto en el que las catástrofes naturales continúan generando impactos económicos relevantes a nivel mundial.
De acuerdo con el Global Catastrophe Recap – First Half of 2026 de Aon, las pérdidas económicas por desastres naturales globales alcanzaron aproximadamente 111,000 millones de dólares durante el primer semestre de 2026. Aunque esta cifra se ubicó 25% por debajo del promedio del siglo XXI, durante el periodo se registraron 23 eventos con pérdidas económicas de al menos 1,000 millones de dólares, en línea con el promedio histórico.
Las pérdidas aseguradas globales alcanzaron aproximadamente 47,000 millones de dólares, mientras que la brecha global de protección —la proporción de las pérdidas económicas que no estaba cubierta por seguros— se mantuvo alrededor de 57%.
En México, la tormenta tropical Boris generó pérdidas económicas estimadas en millones de dólares durante junio, de acuerdo con el reporte.
Frente a este escenario, Aon señala que las organizaciones deben avanzar de una gestión reactiva hacia un enfoque de anticipación y resiliencia. Esto implica identificar los activos y operaciones con mayor exposición, mapear vulnerabilidades en proveedores y rutas logísticas, y fortalecer los planes de continuidad del negocio para mantener procesos críticos ante posibles interrupciones.
A la preparación operativa debe sumarse una perspectiva financiera: evaluar la cobertura de seguros y los posibles impactos bajo distintos escenarios climáticos, así como incorporar inteligencia climática y sistemas de alerta temprana que permitan detectar cambios en las condiciones de riesgo y activar medidas de respuesta con mayor anticipación. De esta manera, las empresas pueden vincular la gestión del riesgo climático con decisiones sobre continuidad, inversión y protección financiera.
En seguimiento a nuestro comunicado del 20 de septiembre sobre el ofrecimiento de una presunta base de datos de nuestros clientes en Telegram, dado a conocer por la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno, Aeroméxico informa los avances de su investigación.
No hemos identificado exposición de datos financieros, como cuentas bancarias o tarjetas de pago, ni de contraseñas o información relacionada con itinerario de vuelos. La información presuntamente involucrada comprende nombres y, en algunos casos, fechas de nacimiento, correos electrónicos y números telefónicos. El incidente no afectó la infraestructura tecnológica, las operaciones ni los servicios de Aeroméxico.
Aeroméxico es responsable de proteger la información de sus clientes y ha tomado todas las medidas necesarias para atender este incidente. Lamentamos la preocupación que esta situación ha generado entre nuestros clientes.
Los hallazgos preliminares apuntan a que la información ofrecida podría corresponder a datos sustraídos durante un incidente registrado en octubre de 2025, en el contexto de una campaña internacional de ciberataques que afectó a empresas de diversos sectores, incluidas compañías tecnológicas de alcance mundial. En nuestro caso, el acceso no autorizado ocurrió en una plataforma de gestión de información de clientes administrada por un proveedor externo. Desde el momento en que tuvimos conocimiento de esta situación, activamos nuestros protocolos de respuesta e implementamos las medidas de mitigación correspondientes. Asimismo, trabajamos con nuestro proveedor para reforzar las acciones de contención. En ese momento, no se materializó la divulgación de datos de clientes de Aeroméxico por parte de los ciberdelincuentes.
Como medida preventiva y en línea con las mejores prácticas de seguridad digital, Aeroméxico recomienda a sus clientes mantenerse atentos a correos electrónicos, mensajes o llamadas que soliciten información personal.
En Aeroméxico mantenemos un monitoreo permanente de la situación, colaboraremos con las autoridades competentes y ejerceremos las acciones legales que correspondan contra quienes resulten responsables de cualquier conducta ilícita.