Estrés, ansiedad y agotamiento: el costo de salud mental de 8 de cada 10 trabajadores en México

El 80% de los trabajadores en México ha experimentado al menos una afectación a su salud mental relacionada con el trabajo, entre ellas estrés laboral, ansiedad, agotamiento y depresión. El dato, documentado por el estudio Salud Mental en la era de la IA, de MetLife, evidencia un problema que trasciende el bienestar individual y alcanza la productividad, los costos operativos y la calidad del trabajo.

La investigación también advierte que el desgaste no siempre se traduce en ausencias laborales. Cuatro de cada diez personas acuden a trabajar pese a experimentar alguna afectación mental, lo que plantea un desafío para las organizaciones: identificar cuándo la presencia física oculta una capacidad reducida para desempeñar las actividades cotidianas y qué condiciones laborales están contribuyendo al deterioro.

¿Qué tan deteriorada está la salud mental de los trabajadores en México?

Los resultados del estudio de MetLife muestran que las afectaciones no necesariamente aparecen de manera aislada. Entre las personas que han experimentado problemas de salud mental vinculados con el trabajo, la mitad reporta hasta dos condiciones; el 21% ha padecido tres y el 28% ha experimentado los cuatro trastornos identificados: estrés laboral, ansiedad, agotamiento y depresión.

La acumulación de estos padecimientos revela la complejidad del problema. No se trata únicamente de episodios de estrés que desaparecen al terminar la jornada, sino de experiencias que pueden coincidir y afectar distintas dimensiones del bienestar de las personas.

 salud mental de trabajadores

Para las empresas, estas cifras representan una señal de alerta sobre las condiciones en las que trabajan sus colaboradores. La salud mental de trabajadores requiere evaluarse a partir de los factores que originan el malestar, su intensidad y la capacidad de las organizaciones para prevenirlo y atenderlo.

¿Qué factores laborales afectan la salud mental de los trabajadores?

MetLife resume el origen de buena parte del desgaste en las condiciones cotidianas que enfrentan las personas:

 “Gran parte del desgaste proviene de lo inmediato: salarios no competitivos, carga laboral, estabilidad y responsabilidades que no esperan”.

Además agrega que otra parte de esas tensiones provienen de lo que aún no ocurre, por ejemplo asuntos relacionados con la incorporación de nuevas herramientas, la actualización y el cambio en el trabajo, un aspecto en el que la IA se ha convertido en una de las principales preocupaciones, por lo que le documento hace hincapié en la necesidad de los trabajadores de saber qué se esperará de ellos en el futuro y cómo la claridad se convierte así en un recurso que genera bienestar.

Presentismo: el costo invisible de la salud mental de trabajadores

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que el 40% de las personas acude a trabajar con alguna afectación en su salud mental. Esta situación se relaciona con el presentismo: permanecer en el puesto de trabajo a pesar de que el estado físico o emocional reduce la capacidad para desempeñar las tareas.

MetLife advierte que este fenómeno es más difícil de detectar que el ausentismo, porque el trabajador está presente, aunque su rendimiento pueda verse limitado por el cansancio, la ansiedad, el dolor o las preocupaciones.

“El presentismo es más difícil de detectar: la persona está presente, pero trabaja con una capacidad reducida por cansancio, ansiedad, dolor o preocupación”, señala la aseguradora.

La diferencia es relevante para la gestión empresarial. Una organización que evalúa el bienestar únicamente mediante las incapacidades, las faltas o la rotación puede pasar por alto una parte importante del desgaste que experimentan sus equipos.

 salud mental de trabajadores

Los empleadores encuestados reconocen que una mala salud mental afecta principalmente tres dimensiones:

  • Productividad: la capacidad de concentración y ejecución puede disminuir cuando una persona trabaja bajo una presión emocional sostenida.
  • Costos operativos: el deterioro del desempeño puede generar ineficiencias y dificultar el cumplimiento de los objetivos.
  • Calidad del trabajo: el cansancio y la preocupación pueden interferir en la atención, la precisión y la consistencia de los resultados.

Aunque el estudio no proporciona en la información disponible una estimación monetaria del costo total del problema, sí identifica consecuencias que las empresas deben considerar en su planeación operativa. La salud mental de trabajadores también constituye un factor de gestión de riesgos: ignorar las señales de desgaste puede impedir que las organizaciones detecten problemas antes de que afecten sus resultados.

¿Cómo cambia el desgaste mental entre generaciones?

Las afectaciones no se manifiestan de la misma manera en todos los grupos de edad. El informe de MetLife identifica diferencias en las experiencias y en las formas de expresar el malestar, por lo que advierte que una política uniforme puede resultar insuficiente.

Entre los principales hallazgos generacionales destacan:

  • Centennials: el 41% se siente sobrecargado.
  • Millennials: el 45% reporta niveles elevados de ansiedad.
  • Generación X y baby boomers: el 75% somatiza el estrés, es decir, experimenta manifestaciones físicas asociadas con este.

Estas diferencias no significan que una generación enfrente necesariamente más problemas que otra. Más bien, apuntan a distintas maneras de experimentar, reconocer y comunicar las afectaciones.

“Las fuentes de presión, las expectativas y las formas de pedir apoyo cambian. Una política uniforme puede ser clara para la organización y, al mismo tiempo, insuficiente para realidades distintas”, subraya la investigación.

 salud mental de trabajadores

Para las áreas de Recursos Humanos, el hallazgo plantea la necesidad de diseñar estrategias que consideren las diferentes experiencias de los colaboradores sin recurrir a estereotipos generacionales. Los mecanismos de escucha, las opciones de apoyo y las prácticas de liderazgo deben responder a las necesidades reales de los equipos.

¿Por qué las empresas no atienden suficientemente la salud mental?

Aunque existe una mayor conciencia sobre la importancia del bienestar, MetLife identifica obstáculos para incorporar la salud mental a las prioridades empresariales.

Entre las compañías que no cuentan con acciones para cuidar la salud mental de sus colaboradores, el 59% atribuye esta ausencia a la atención de “otros temas estratégicos”, mientras que el 35% señala la falta de impulso desde el liderazgo.

Los datos sugieren que el problema no se limita a la disponibilidad de recursos. También depende de las decisiones que determinan qué asuntos reciben presupuesto, seguimiento y atención directiva.

En las empresas que sí ofrecen herramientas de apoyo, el reto es conseguir que los colaboradores las conozcan y puedan utilizarlas. El informe señala que el 34% de quienes no identifican ninguna herramienta refleja una desconexión entre los recursos disponibles y la experiencia cotidiana de las personas, no necesariamente una ausencia de oferta.

Esta brecha importa porque una política de bienestar tiene un alcance limitado si los trabajadores desconocen los servicios, no saben cómo acceder a ellos o consideran que utilizarlos puede perjudicar su trayectoria profesional.

Estigma y miedo: las barreras para pedir ayuda en el trabajo

La disposición de una empresa para hablar de salud mental no garantiza que sus colaboradores se sientan seguros al comunicar una afectación.

De acuerdo con el estudio, cuando se declara un problema de salud mental en el entorno laboral, solo el 33% de las personas recibe apoyo profesional y el 32% consigue conversar con su jefe. En contraste, el 29% no percibe ninguna acción por parte de su empleador.

A estas brechas se suman los temores relacionados con el estigma: el 14% de los trabajadores considera que expresar un problema mental podría provocar un despido, mientras que el 11% cree que sería juzgado.

MetLife advierte que revelar una afectación puede convertirse en una decisión difícil cuando no existe certeza sobre la reacción de los superiores, los compañeros o la organización. En esas condiciones, guardar silencio puede parecer más seguro que solicitar ayuda.

Para las empresas, esta percepción representa un obstáculo tanto para la prevención como para la atención temprana. Si las personas temen consecuencias profesionales por comunicar su situación, es menos probable que recurran oportunamente a los mecanismos disponibles.

Construir un entorno de confianza exige algo más que comunicar políticas institucionales: implica que los líderes respondan de manera adecuada, que los procesos de apoyo sean accesibles y que existan garantías claras contra la discriminación por motivos de salud mental.

 salud mental de trabajadores

Operativos y ejecutivos: ¿quiénes enfrentan mayor presión?

El desgaste mental también atraviesa los distintos niveles jerárquicos, aunque sus detonantes pueden variar según las responsabilidades y la dinámica de cada puesto.

El estudio de MetLife señala que una de cada diez personas que experimentan hiperconexión y desgaste ocupa posiciones directivas. En contraste, dos de cada cinco empleados que reportan sobrecarga laboral se encuentran en puestos operativos.

En los niveles directivos, la presión puede estar relacionada con la toma constante de decisiones, el volumen de mensajes y la disponibilidad prolongada. En los equipos operativos, puede manifestarse mediante exigencias de resultados y cargas de trabajo que dificultan la recuperación.

La distinción es importante porque las intervenciones deben considerar las condiciones específicas de cada puesto. Mientras que algunas áreas pueden requerir límites a la disponibilidad fuera de horario, otras podrían necesitar una mejor distribución de tareas, recursos suficientes o ajustes en las metas.

La jerarquía, por sí sola, no elimina el riesgo. La salud mental de trabajadores depende también de cómo se organizan las actividades, qué expectativas se establecen y qué margen tienen las personas para gestionar sus responsabilidades.

La salud mental de trabajadores como prioridad empresarial

Para los líderes empresariales, el desafío consiste en pasar de iniciativas aisladas a una gestión del bienestar que abarque la prevención, el liderazgo, la atención profesional y la evaluación de las condiciones de trabajo. La salud mental de trabajadores no debería medirse únicamente por la existencia de programas, sino también por su accesibilidad y por la experiencia cotidiana de quienes necesitan utilizarlos.

Cuando el malestar se normaliza, la presencia física puede ocultar un deterioro que afecta tanto a las personas como a los resultados de la empresa. Reconocer esa diferencia es un primer paso para convertir el bienestar en una responsabilidad operativa sostenida, en lugar de tratarlo como una iniciativa secundaria.

Corporativo Kosmos refrenda su alianza con Dr. Sonrisas con este torneo con causa por las infancias  

Una enfermedad grave durante la infancia no se queda en el consultorio ni en el hospital. Los tratamientos, las hospitalizaciones y la incertidumbre alteran la rutina de niñas, niños y sus familias, por lo que recuperar espacios para jugar, convivir y simplemente volver a vivir la infancia también puede ser parte importante de su bienestar. De hecho, algunas organizaciones e incluso estudios han hecho hincapié en los beneficios que la recreación y los momentos de alegría pueden generar entre los menores que enfrentan enfermedades graves, incluyendo mejoría en el estado de ánimo y una disminución de las alteraciones emocionales.  

Por eso, Corporativo Kosmos, empresa líder en servicios de alimentación en México, a través de su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), apoya a organizaciones como la Fundación Dr. Sonrisas, la cual trabaja con niñas y niños que enfrentan enfermedades crónicas, avanzadas o terminales, con una misión que va más allá de la atención médica: generar momentos de esperanza, alegría y convivencia para que los menores y sus familias puedan recargar energía y recobrar el ánimo para seguir adelante con sus tratamientos.  

En esta ocasión, la FPL refrendó su colaboración con esta organización al convertirse en una de las empresas que apoyaron la realización del 7° Torneo de Golf Dr. Sonrisas, mismo que se ha convertido en un evento crucial, ya que permite recaudar fondos para hacer realidad cada uno de los programas que ofrece Fundación Dr. Sonrisas. 

¿Cómo apoyó Corporativo Kosmos el 7° Torneo de Golf de Dr. Sonrisas? 

El torneo nació como una iniciativa de la Fundación Dr. Sonrisas que permite a los participantes ayudar a una causa social mientras hacen algo que disfrutan: jugar golf. Este 2026, la séptima edición del certamen reunió a jugadores, patrocinadores, voluntarios, familias y beneficiarios alrededor de una misma causa: generar recursos para que Dr. Sonrisas pueda mantener sus programas sociales. 

La mecánica de recaudación combina tres vías principales: 

  • Inscripciones: cada jugador paga un boleto para participar. 
  • Subasta: durante la comida posterior al torneo se subastan objetos de arte, deportivos y otros artículos, y lo obtenido se destina a causas específicas de la fundación. 
  • Patrocinios: distintas empresas absorben parte de los costos de organización mediante donaciones de productos, premios, materiales y otros insumos. 

Este último componente permite que una mayor proporción de los recursos obtenidos pueda dirigirse a la misión de la fundación. Este es el caso de la Fundación Pablo Landsmanas, que contribuyó proporcionando box lunches para que tanto los infantes beneficiarios que asistieron al torneo, como sus familias y el staff de Dr. Sonrisas pudieran desayunar antes de iniciar el evento. 

alianzas de Corporativo Kosmos

Para Andrés Martínez, presidente y fundador de Fundación Dr. Sonrisas, la organización funciona como la maquinaria de un enorme reloj en el que cada engranaje está compuesto por médicos, enfermeras, familias, medios, donadores y empresas y agrega:  

“Si una pieza falla, ese reloj se descompone. Por eso quiero agradecer a la Fundación Pablo Landsmanas por ser parte de este engranaje”.

Luego del desayuno patrocinado por la FPL, cada familia y miembro del staff estuvo listo para participar en las dinámicas del torneo y convivir con los jugadores que se sumaron a la causa. Entre competencias de mini golf, snacks y actividades creativas como el armado de pulseras, la decoración de tote bags y la pintura de pequeños cuadros, los beneficiarios de Dr. Sonrisas pudieron conocer el rostro de cada una de las personas que decidieron ayudar la causa. En el hoyo de Dr. Sonrisas, además, los jugadores enseñaron algunos tiros a los pequeños y recibieron sus porras. 

¿Cuál es el impacto del trabajo de Dr. Sonrisas en la vida de las familias? 

El valor de estos programas se entiende mejor cuando se escucha a quienes los reciben. Para María de los Ángeles Chapel, mamá de un niño que ha enfrentado durante años un tratamiento contra el linfoma de Hodgkin, ese tipo de momentos tienen un valor que va más allá del entretenimiento: “las actividades les generan mucho en la parte emocional”, explicó, porque permiten que los pequeños dejen de pensar por un momento en los tratamientos y las recaídas. 

Para ella, el beneficio también alcanza a los padres. “Es una vida llena de estrés, la enfermedad de los niños nos enferma a todos”, relató. Salir de la rutina, convivir con otras familias y volver a ver sonreír a su hijo después de un internamiento les permite recuperar momentos de normalidad. 

El efecto también se hizo visible durante el torneo. Su hijo, a quien describe como introvertido, se mostró particularmente animado al convivir con los jugadores e incluso terminó haciendo dos hoyos después de que uno de ellos se ofreciera a enseñarle. Para su mamá, estas experiencias permiten que los pequeños puedan imaginar un futuro y pensar más allá del presente marcado por la enfermedad.

 

alianzas de Corporativo Kosmos

¿Cuál es la importancia de las alianzas de Corporativo Kosmos con Dr. Sonrisas? 

No obstante, el impacto de Dr. Sonrisas no sería posible únicamente con el trabajo de su equipo. Su modelo depende de una red de personas, empresas y organizaciones que aportan recursos, alimentos, tiempo, productos o capacidades para sostener los programas y es aquí donde se deja ver la importancia de las alianzas, ya que permiten sostener este tipo de causas. 

Corporativo Kosmos cuenta ya con una trayectoria amplia de apoyo a Dr. Sonrisas, pues a través de la Fundación Pablo Landsmanas ha apoyado no sólo el 7° Torneo de Golf Dr. Sonrisas, sino varias de sus iniciativas, entre ellas el Día del Niño y la posada anual de la organización, celebraciones masivas que serían imposibles de hacer sin el apoyo de otras organizaciones. Asimismo, la empresa actualmente dirigida por Jack Landsmanas Stern y su brazo social han apoyado a la organización con alimentos preparados para entregar en hospitales mediante el programa “Sonrisas SOS”, que busca hacer llegar alimentos listos para comer a los familiares de los pacientes que se encuentran en espera en los hospitales, los cuales muchas veces se quedan sin recursos para poder cuidar de sí mismos. Paola Aeli Camacho compartió su experiencia con este programa: 

“Yo estoy muy agradecida con la Fundación Pablo Landsmanas porque la verdad es que a nosotros nos han donado despensa y son días en los que vamos con lo justo para el pasaje y ya no tenemos para comprar, entonces eso aunque podría parecer tan pequeño representa muchísimo. Nosotros hemos podido comer estando en el hospital gracias a lo que dona Corporativo Kosmos”. 

alianzas de Corporativo Kosmos

La colaboración entre Fundación Pablo Landsmanas y Fundación Dr. Sonrisas muestra que la RSE también puede generar valor al fortalecer las redes que hacen posible atender necesidades que van más allá de lo médico. A través de apoyos concretos como los brindados en el 7° Torneo de Golf, el acompañamiento en celebraciones y la entrega de alimentos para familias en hospitales, esta alianza contribuye a que más niñas y niños puedan acceder a tratamientos, cumplir sueños y encontrar momentos de alegría en medio de procesos complejos. Así, las alianzas de Corporativo Kosmos se traducen en acciones que ayudan a hacer más llevadera la experiencia de las familias y a ampliar el alcance de una organización cuyo trabajo depende, en buena medida, de sumar esfuerzos. 

El impacto social no se suma, se multiplica 

0

Por Roberto Riva Palacio

Durante años, las empresas hemos medido nuestro compromiso social por cuánto donamos, cuántas iniciativas impulsamos o a cuántas personas llegamos. Son cifras importantes, pero después de trabajar de cerca con organizaciones y comunidades, he aprendido algo: hacer más no siempre significa transformar más. 

México enfrenta enormes desafíos en vivienda, educación, salud y medio ambiente. La pregunta no debería ser en cuántas causas podemos participar, sino dónde podemos hacer una diferencia real y duradera. 

Y la respuesta no siempre está en el dinero. Una empresa tecnológica puede aportar conectividad; una de logística, distribución; una empresa financiera, herramientas de inclusión. El mayor valor de una organización suele estar en aquello que sabe hacer mejor. 

Pero ninguna empresa puede hacerlo sola. Las organizaciones sociales conocen a las comunidades, sus necesidades y sus aspiraciones. Y, sobre todo, siguen ahí después de que se toma la foto y termina la campaña o jornada de voluntariado. Las empresas pueden sumar talento, infraestructura, conocimiento y capacidad de movilización. Cuando esas fortalezas se encuentran, el resultado puede ser mucho mayor que la suma de sus partes. 

No es una idea romántica. Kania y Kramer la describieron en Stanford Social Innovation Review como “Impacto colectivo”: colaboración entre sectores con objetivos compartidos y resultados medibles. Porque colaborar no es reunir logotipos alrededor de una causa. Es asumir responsabilidades y trabajar por un cambio común. 

impacto social

También hay un recurso extraordinario que a veces subestimamos: las personas. Según el INEGI, en 2023 el sector sin fines de lucro contó con alrededor de 1.3 millones de puestos de trabajo voluntario no remunerado. Detrás de esa cifra hay tiempo, experiencia y manos dispuestas a mejorar una escuela, recuperar una cancha o rehabilitar un espacio comunitario. 

Y aquí viene el reto más importante: dejar de medir solamente lo que entregamos y empezar a medir lo que cambia. Somos buenos contando donativos, jornadas y beneficiarios. ¿Pero sabemos cuántas familias viven mejor después? ¿Cuántos vecinos utilizan esa cancha recuperada? ¿Qué permanece cuando los voluntarios se van? 

Una actividad terminada no es necesariamente un problema resuelto. La responsabilidad social necesita tres decisiones: elegir mejor las causas donde podemos aportar valor; colaborar mejor con quienes conocen el territorio; y medir mejor los resultados, no solo las actividades. Con objetivos claros, aliados confiables y disposición para aprender. 

Al final, el éxito no consiste en aparecer en más fotografías ni en llenar de cifras un informe. Consiste en que algo cambie para bien y permanezca. 

Porque cuando las fortalezas de una empresa se unen al conocimiento de las organizaciones sociales y al compromiso de las comunidades, sucede algo extraordinario: el impacto social no solo se suma, se multiplica.

Menos emisiones, más greenwashing: la paradoja de la transición baja en carbono

0

La transición hacia una economía baja en carbono está atrayendo inversiones, transformando industrias y redefiniendo las prioridades de sostenibilidad empresarial. Sin embargo, el crecimiento de los sectores que hacen posible este cambio también está acompañado de un riesgo: el greenwashing o lavado de imagen verde. Las empresas que prometen contribuir a la descarbonización no están exentas de prácticas que pueden exagerar sus beneficios ambientales, ocultar impactos o presentar sus avances de manera engañosa.

El quinto informe anual de RepRisk sobre greenwashing reveló que el número de empresas vinculadas a riesgos de ecoblanqueo aumentó por segundo año consecutivo, con un incremento interanual del 28%. El hallazgo pone sobre la mesa una contradicción relevante para los líderes ESG: mientras crece la inversión en actividades asociadas con la transición climática, también aumenta la necesidad de comprobar que sus beneficios ambientales sean reales y verificables.

¿Por qué aumenta el greenwashing durante la transición baja en carbono?

El riesgo de lavado de imagen verde ya no se concentra exclusivamente en las industrias tradicionalmente asociadas con altas emisiones. Según RepRisk, los sectores que están en proceso de transición hacia una economía baja en carbono presentan una exposición creciente a este problema.

Entre 2022 y 2026, la proporción de empresas vinculadas a riesgos de ecoblanqueo en los sectores de energía, metales, minería y servicios informáticos pasó del 18% al 29%. En contraste, los casos vinculados con empresas de petróleo y gas disminuyeron del 17% al 12%.

Estas cifras muestran un desplazamiento del foco de atención. A medida que el capital y el interés de los inversionistas se dirigen hacia actividades que prometen facilitar la descarbonización, también aumenta el escrutinio sobre las empresas que suministran energía, materias primas e infraestructura tecnológica para hacerla posible.

transición baja en carbono

El problema es que participar en la transición baja en carbono no garantiza, por sí mismo, un desempeño ambiental positivo. Una empresa puede ofrecer productos o servicios necesarios para reducir emisiones y, al mismo tiempo, mantener prácticas perjudiciales para el ambiente o comunicar beneficios que no corresponden con sus resultados.

Para los tomadores de decisiones corporativos, esto significa que las credenciales de sostenibilidad deben sustentarse en evidencias sobre las operaciones, la cadena de valor y los impactos de cada actividad, no únicamente en la pertenencia a un sector considerado estratégico para la transición.

¿Qué revelan los datos sobre el crecimiento del ecoblanqueo?

El informe de RepRisk permite dimensionar la evolución del problema y sus implicaciones para las empresas y los inversionistas.

  • 28% de aumento interanual: las empresas vinculadas a riesgos de greenwashing crecieron por segundo año consecutivo.
  • 112% de incremento en cinco años: los incidentes de riesgo de ecoblanqueo aumentaron más del doble en ese periodo.
  • 29% frente a 18%: proporción de empresas vinculadas a riesgos de ecoblanqueo en energía, metales, minería y servicios informáticos entre 2022 y 2026.
  • 62% de los consumidores: dos tercios de los consumidores encuestados por el Instituto de Investigación Capgemini consideran que las empresas practican ecoblanqueo, frente a aproximadamente un tercio en 2023.

En conjunto, estos datos reflejan una brecha entre las expectativas de sostenibilidad y la confianza en las declaraciones corporativas. Aunque el avance de tecnologías y actividades bajas en carbono abre oportunidades de negocio, las empresas deben demostrar que sus compromisos se traducen en resultados ambientales medibles.

La percepción de los consumidores añade otra dimensión al riesgo: cuando las afirmaciones ecológicas pierden credibilidad, también puede debilitarse la confianza en las iniciativas legítimas de sostenibilidad. Para las compañías, esto convierte la transparencia en un elemento estratégico para proteger su reputación y sostener sus relaciones con clientes, inversionistas y otros grupos de interés.

transición baja en carbono

Finanzas sostenibles: ¿por qué aumenta la exposición al greenwashing?

El sector financiero representó una quinta parte de los vínculos corporativos con el lavado de imagen verde en 2026, de acuerdo con RepRisk. Dentro de este ámbito, los servicios financieros registraron un aumento interanual del 40% en su exposición, mientras que los bancos reportaron un incremento del 23%.

El riesgo no se limita a las declaraciones ambientales de las propias instituciones. También puede surgir de los proyectos que financian, las empresas en las que invierten y las actividades que respaldan mediante la asignación de capital.

Esta dimensión es especialmente importante porque la transición baja en carbono depende de que los recursos financieros lleguen a iniciativas capaces de producir beneficios ambientales reales. Si una institución canaliza inversiones hacia actividades cuyos impactos se presentan de forma engañosa, puede contribuir a perpetuar prácticas perjudiciales mientras comunica una estrategia de sostenibilidad.

Philipp Aeby, director ejecutivo de RepRisk, lo resumió así: “La transición depende de una asignación de capital informada”.

La afirmación apunta a una responsabilidad que comparten bancos, gestores de activos y propietarios de activos: identificar riesgos ambientales emergentes antes de que se traduzcan en pérdidas financieras, controversias reputacionales o inversiones incompatibles con los objetivos declarados.

Para ello, RepRisk destaca la importancia de contar con datos de alta calidad, relevantes, precisos y auditables. Estas características permiten evaluar con mayor rigor las actividades financiadas y distinguir entre iniciativas con resultados verificables y aquellas cuya contribución ambiental no está suficientemente demostrada.

El riesgo ESG ya no se limita al cambio climático

Otro hallazgo del informe modifica la manera en que las empresas deberían abordar sus riesgos ambientales. Por primera vez en cinco años, los vínculos entre ecoblanqueo, ecosistemas y biodiversidad superaron a los relacionados con el clima como principal problema ambiental identificado por RepRisk.

En 2026, los vínculos entre el greenwashing y los ecosistemas y la biodiversidad casi se duplicaron, mientras que los relacionados con el clima permanecieron estables.

Este cambio sugiere que una estrategia centrada exclusivamente en la reducción de emisiones puede dejar fuera impactos ambientales relevantes. La descarbonización es una prioridad, pero no constituye una medida integral del desempeño ambiental de una empresa.

transición baja en carbono

Por ejemplo, una iniciativa que contribuya a reducir emisiones no necesariamente garantiza una gestión adecuada de los recursos naturales, la protección de la biodiversidad o la prevención de daños a los ecosistemas. Por eso, las evaluaciones ESG necesitan considerar los impactos de las actividades empresariales de forma más amplia.

Para los líderes de sostenibilidad, la oportunidad consiste en conectar los objetivos climáticos con la gestión de otros riesgos ambientales. Esto implica revisar las cadenas de suministro, los proyectos de inversión y los indicadores de desempeño para identificar posibles contradicciones entre las metas de descarbonización y los efectos de las operaciones sobre la naturaleza.

¿Cómo pueden las empresas evitar el greenwashing en la transición baja en carbono?

El crecimiento de los riesgos de ecoblanqueo plantea un reto de gestión: pasar de comunicar ambiciones ambientales a demostrar resultados. Para lograrlo, las organizaciones necesitan fortalecer sus procesos de medición, supervisión y rendición de cuentas.

Estas son algunas áreas prioritarias para los líderes ESG:

  • Respaldar las afirmaciones ambientales con evidencia verificable. Las declaraciones sobre reducción de emisiones, eficiencia energética o beneficios ambientales deben sustentarse en datos precisos, comparables y susceptibles de auditoría. La comunicación no debe presentar objetivos futuros como si fueran resultados alcanzados.
  • Evaluar los impactos más allá del carbono. Las empresas necesitan identificar cómo sus operaciones y cadenas de suministro afectan a los ecosistemas, la biodiversidad y otros recursos naturales. Una estrategia climática sólida no sustituye una evaluación ambiental integral.
  • Revisar la cadena de valor. Los riesgos pueden originarse fuera de las operaciones directas, especialmente en sectores que dependen de materias primas, infraestructura tecnológica y proveedores especializados. La debida diligencia debe considerar estos vínculos.
  • Fortalecer la gobernanza de las declaraciones ESG. Los equipos de sostenibilidad, finanzas, comunicación, cumplimiento y gestión de riesgos deben trabajar con criterios comunes para validar las afirmaciones públicas y evitar discrepancias entre los compromisos y las prácticas empresariales.
  • Mejorar la evaluación de inversiones. Las instituciones financieras y los inversionistas necesitan información suficiente para determinar si los proyectos financiados contribuyen realmente a los objetivos ambientales que declaran. Esto exige analizar riesgos, impactos y resultados, no solo las promesas de las empresas receptoras de capital.
  • Comunicar avances y limitaciones con transparencia. Reconocer los resultados pendientes, las dificultades y las áreas de mejora ayuda a construir credibilidad. La transparencia no exige que una organización presente un desempeño perfecto, sino que explique con claridad qué ha logrado y qué necesita corregir.

Estas medidas también pueden contribuir a una mejor toma de decisiones. Al incorporar información ambiental confiable en la estrategia corporativa, las empresas pueden detectar riesgos con anticipación, orientar sus inversiones y evitar que sus compromisos de sostenibilidad entren en conflicto con sus prácticas operativas.

Calificaciones ESG y calidad de los datos: una brecha que deben atender los inversionistas

La disponibilidad de información no resuelve por sí sola el problema. También importa la calidad de los datos utilizados para evaluar el desempeño empresarial.

Una investigación independiente de ERM encontró que los inversionistas siguen considerando las calificaciones ESG un factor valioso para decidir dónde invertir: más del 50% de los encuestados señaló que la información de estas evaluaciones es relevante para el rendimiento de sus inversiones.

Sin embargo, el estudio también reportó una disminución significativa de la calidad en 12 de los 13 proveedores de calificaciones evaluados, en comparación con 2023.

Este resultado introduce una dificultad adicional para la transición baja en carbono: las decisiones de inversión dependen de información que debe ser suficientemente confiable para comparar empresas, identificar riesgos y evaluar la credibilidad de sus compromisos.

Para los inversionistas, las calificaciones ESG pueden funcionar como una herramienta de referencia, pero no deberían sustituir el análisis de los datos subyacentes, las metodologías utilizadas y los impactos reales de cada organización. Para las empresas, esto refuerza la importancia de mantener información consistente, trazable y verificable, capaz de resistir el escrutinio de distintos evaluadores.

transición baja en carbono

La transición baja en carbono necesita credibilidad, no solo inversión

El aumento del greenwashing demuestra que el crecimiento de las inversiones sostenibles no elimina automáticamente los riesgos ambientales. A medida que nuevos sectores adquieren relevancia para la descarbonización, también aumenta la necesidad de examinar sus prácticas, sus cadenas de valor y la evidencia que respalda sus declaraciones.

Para los líderes ESG, el desafío no consiste únicamente en fijar metas climáticas ambiciosas, sino en garantizar que los recursos, las operaciones y la comunicación corporativa sean coherentes con ellas. Esto exige integrar la gestión del riesgo ambiental en las decisiones de negocio y reconocer que la reducción de emisiones es solo una parte del desempeño que debe evaluarse.

La transición baja en carbono puede abrir oportunidades para la innovación, la inversión y la creación de valor a largo plazo. Sin embargo, su credibilidad depende de que las empresas demuestren su contribución con datos confiables y resultados comprobables. Sin esa disciplina, el capital destinado a transformar la economía corre el riesgo de respaldar promesas que no se corresponden con los impactos reales.

En última instancia, una transición creíble no se mide solo por cuánto capital atrae o cuántas empresas anuncian compromisos ambientales, sino por la capacidad de demostrar qué cambia, cuánto cambia y qué impactos persisten. Para las organizaciones que buscan consolidar su liderazgo ESG, esa diferencia separa una estrategia de sostenibilidad verificable de una narrativa que puede terminar convertida en greenwashing.

¿Powerade reivindica la representación de las mujeres en el deporte? Responde a Sydney Sweeney

La publicidad deportiva también comunica quién merece ocupar el centro de la escena y por qué. Mientras algunas campañas recurren al cuerpo femenino como atractivo visual para captar la atención, otras buscan reconocer a las mujeres por sus capacidades, disciplina y logros. Esta diferencia quedó expuesta tras la polémica que generó un anuncio de la actriz Sydney Sweeney para Novig, una plataforma de predicciones deportivas, y la posterior intervención de Powerade en Nueva York.

Con el mensaje «Never Just Sports» («Nunca es solo deporte»), la marca de bebidas deportivas de Coca-Cola presentó una campaña que retoma el concepto publicitario de Novig para darle un significado distinto. Más allá de la confrontación creativa, el contraste plantea una cuestión relevante para el marketing y la responsabilidad social empresarial: ¿qué ocurre cuando una marca utiliza la representación de las mujeres para vender y qué cambia cuando las coloca en el centro por lo que son capaces de hacer?

¿Qué muestra la campaña de Powerade en respuesta a Sydney Sweeney?

Desarrollada por WPP Open X, bajo el liderazgo de Ogilvy y con el apoyo de WPP Production, la campaña de Powerade apareció en una pantalla digital de Times Square, Nueva York, y también se difundió en redes sociales. La iniciativa presenta a distintas deportistas y recupera el concepto «Just Sports» utilizado por Novig para transformarlo en «Never Just Sports».

El cambio de palabras modifica el sentido del mensaje. Mientras Novig utilizó la frase para explicar que su plataforma se concentra exclusivamente en mercados de predicción deportiva, Powerade la convierte en una declaración sobre el significado del deporte femenino y el reconocimiento que reciben las mujeres que lo practican.

La campaña de Powerade coloca a las atletas como protagonistas de la comunicación y reivindica una dimensión que puede quedar relegada cuando la publicidad privilegia el atractivo físico: detrás de cada competencia existen preparación, disciplina, esfuerzo y una trayectoria deportiva.

campaña de Powerade

Leah Macko, vicepresidenta de marketing de Powerade, explicó que la marca decidió intervenir cuando el debate sobre la representación de las mujeres en la publicidad deportiva comenzó a ganar fuerza. La compañía consideró importante expresar su posición y reforzar los valores asociados con su comunicación.

La iniciativa, por tanto, no solo busca captar la atención mediante una referencia reconocible a otra campaña. También introduce una postura sobre cómo pueden representarse las mujeres en un sector que históricamente ha dado mayor visibilidad a los atletas masculinos y que todavía enfrenta desigualdades en el reconocimiento de sus protagonistas femeninas.

¿Por qué la campaña de Sydney Sweeney para Novig generó polémica?

La controversia comenzó el 9 de septiembre de 2026, cuando Novig presentó su campaña «Just Sports», protagonizada por Sydney Sweeney. En el anuncio, la actriz aparece con poca ropa y utiliza balones, raquetas y otros implementos deportivos para cubrir distintas partes de su cuerpo.

Las escenas recrean espacios vinculados con disciplinas como el tenis, el baloncesto y el hockey. El propósito comercial era comunicar que la plataforma ofrece exclusivamente mercados de predicción relacionados con resultados deportivos. Sin embargo, la ejecución visual generó críticas por recurrir a una representación sexualizada de la mujer para promocionar un producto asociado con el deporte.

La discusión no se limitó a si el anuncio resultaba provocador o eficaz para atraer miradas. El cuestionamiento central fue qué lugar asignaba a las mujeres dentro de la narrativa deportiva: el de figuras deseadas por su apariencia.

La campaña recibió críticas de deportistas que consideraron problemática esa representación. Entre ellas estuvieron Ariarne Titmus, cuatro veces campeona olímpica de natación, y Amy Hunt, velocista británica, quienes cuestionaron el enfoque del anuncio y defendieron la importancia de visibilizar el trabajo y los logros de las mujeres en el deporte.

La respuesta de otras atletas en redes sociales amplificó el debate. Algunas compartieron videos de sus entrenamientos y competencias para mostrar la experiencia cotidiana de quienes practican deporte, en contraste con las imágenes de Novig.

Por su parte, Jacob Fortinsky, cofundador y director ejecutivo de Novig, defendió la campaña y señaló que Sweeney participó en el desarrollo de la propuesta creativa. La actriz también compartió referencias a deportistas que habían posado sin ropa para publicaciones deportivas.

Estas respuestas forman parte de la discusión, pero no eliminan la pregunta sobre las decisiones de representación que toman las marcas. Que una persona participe voluntariamente en una campaña no resuelve por sí solo el debate sobre el significado cultural de sus imágenes ni sobre los estereotipos que pueden reforzar.

Campaña de Powerade frente a Sydney Sweeney: ¿qué cambia en la representación femenina?

El contraste entre ambas campañas no depende únicamente de que una muestre más piel que la otra. La diferencia fundamental está en el papel que desempeñan las mujeres dentro del mensaje publicitario y en aquello que la audiencia es invitada a reconocer de ellas.

En la campaña de Novig, el cuerpo de Sydney Sweeney concentra buena parte del atractivo visual. Los implementos deportivos funcionan como elementos de la puesta en escena, pero las imágenes no se enfocan en demostrar capacidades atléticas, preparación física o logros competitivos. El deporte opera principalmente como escenario para una representación sexualizada.

En cambio, la campaña de Powerade coloca a las deportistas en el centro de la narrativa por su relación con la actividad deportiva. Su presencia se vincula con la identidad de quienes entrenan, compiten y construyen una trayectoria. El mensaje «Never Just Sports» invita a reconocer que lo que sucede en una cancha, una alberca o una pista tiene implicaciones que van más allá del espectáculo.

campaña de Powerade

Esta comparación no significa que mostrar el cuerpo femenino sea, por definición, incompatible con una representación respetuosa. Las deportistas también pueden decidir cómo presentar su imagen, incluida la desnudez o la sensualidad, sin que ello invalide su condición de atletas. El problema aparece cuando la sexualización se convierte en el principal recurso para representar a las mujeres y desplaza sus capacidades, su trabajo o su participación deportiva.

La campaña de Powerade ofrece una alternativa al colocar el desempeño deportivo como eje de la comunicación. Su relevancia radica en que las mujeres no aparecen como figuras que adornan un anuncio, sino como protagonistas cuya presencia se justifica por aquello que representan dentro del deporte.

¿Por qué importa la representación de las mujeres en la publicidad deportiva?

La publicidad no se limita a vender productos. También contribuye a definir qué cuerpos, actividades y logros reciben atención pública. En el deporte, donde las mujeres han enfrentado barreras de acceso, menor reconocimiento y estereotipos sobre sus capacidades físicas, las decisiones creativas pueden reforzar esas desigualdades o cuestionarlas.

Cuando una campaña privilegia la apariencia femenina por encima de la actividad deportiva, corre el riesgo de reproducir una visión en la que las mujeres están presentes para entretener, atraer miradas o complementar un espectáculo, en lugar de ser reconocidas como competidoras.

Esta representación resulta especialmente problemática porque la participación deportiva exige habilidades, constancia, preparación y disciplina. Reducir esa experiencia a un recurso visual limita la comprensión de lo que implica ser atleta y puede contribuir a mantener una jerarquía en la que el desempeño masculino se presenta como el referente deportivo, mientras que el cuerpo femenino se convierte en un elemento adicional de consumo.

campaña de Powerade

Por eso, visibilizar a las deportistas por lo que hacen importa. No se trata de exigir que toda publicidad sea solemne ni de eliminar las decisiones estéticas, sino de ampliar las formas en que las mujeres pueden aparecer en el espacio público: como atletas, entrenadoras, líderes, competidoras y referentes, no solo como figuras deseables.

La campaña de Powerade interviene en esta discusión al recordar que el deporte femenino tiene una dimensión humana y profesional que merece atención. Su mensaje puede contribuir a cuestionar estereotipos, aunque el alcance de ese aporte también dependerá de la coherencia entre la comunicación de la marca y sus acciones más allá de una pieza publicitaria.

Marketing y RSE: ¿qué gana una marca al cuestionar los estereotipos?

Desde el marketing, el contraste entre Powerade y Novig muestra que una campaña puede generar notoriedad por distintas vías. La provocación y la sexualización pueden captar atención, mientras que una intervención que responde a una controversia puede aprovechar la conversación pública para posicionar valores de marca.

Sin embargo, la visibilidad no equivale automáticamente a una reputación positiva. La asociación de una empresa con determinados mensajes también influye en cómo sus públicos interpretan sus prioridades y su compromiso con la sociedad.

La campaña de Powerade retoma un concepto reconocible y lo resignifica para construir una postura sobre la representación femenina. Esta estrategia puede fortalecer su posicionamiento al vincular la marca con el reconocimiento de las atletas y con una visión del deporte que no se limita al entretenimiento.

campaña de Powerade

¿Puede la campaña de Powerade contribuir a una publicidad más equitativa?

La campaña de Powerade introduce una diferencia importante en la conversación sobre publicidad deportiva: las mujeres pueden ser el centro de una campaña por sus capacidades y su relación con el deporte, sin que su cuerpo tenga que funcionar como principal gancho comercial.

Frente a la propuesta de Novig protagonizada por Sydney Sweeney, la marca de bebidas deportivas recupera el lenguaje de la campaña original para desplazar el foco hacia las atletas y el significado de su participación. 

Pero el valor de esta iniciativa no debería medirse únicamente por su capacidad para generar conversación o diferenciar a Powerade de otra marca. La pregunta de fondo es si las empresas están dispuestas a revisar cómo representan a las mujeres, qué estereotipos reproducen y qué oportunidades tienen para contribuir a una cultura deportiva más equitativa.

La responsabilidad social empresarial también se construye a través de decisiones cotidianas de comunicación. Elegir mostrar a una atleta por su disciplina, su talento y sus logros, en lugar de reducirla a un objeto deseable, es una forma de reconocer su lugar en el deporte. No resuelve por sí sola las desigualdades históricas, pero sí puede contribuir a dejar de reproducirlas.

Porque el deporte nunca es solo deporte: también es un espacio de reconocimiento, representación y oportunidades. Y las marcas que buscan asociarse con sus valores deben decidir si quieren perpetuar los estereotipos que limitan a las mujeres o ayudar a ampliar el lugar que ocupan dentro y fuera de la competencia.

La IA cambiará el trabajo más de lo que eliminará empleos, pero podría ampliar la brecha salarial

La inteligencia artificial (IA) alimenta tres grandes temores: el desarrollo de armas autónomas, una posible burbuja financiera y la desaparición masiva de empleos. No obstante, tal como ha apuntado El PAÍS, es posible que las consecuencias laborales de esta tecnología sean más complejas que un reemplazo generalizado de trabajadores. Por ahora, su impacto se observa también en la reorganización de tareas, las nuevas exigencias profesionales y la distribución de los beneficios económicos.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la IA tendrá impacto en el 60% de los empleos en las economías occidentales. Al mismo tiempo, algunas previsiones anticipan que el desempleo podría alcanzar entre 10% y 20% para 2030. Estas proyecciones alimentan la incertidumbre, aunque no constituyen un desenlace inevitable: el resultado dependerá de cómo empresas y gobiernos gestionen la transición.

El economista Simon Johnson, premio Nobel y profesor del MIT, sostiene que el efecto actual de la IA es principalmente cualitativo: está cambiando la manera en que se trabaja más que provocando despidos generalizados. La cuestión es si las organizaciones aprovecharán esa transformación para elevar el valor de las actividades humanas o si concentrarán sus beneficios en una proporción cada vez menor de la economía.

¿La IA eliminará empleos o transformará las tareas?

La historia de las innovaciones tecnológicas muestra que algunas ocupaciones desaparecen, otras surgen y muchas cambian. Aunque el empleo y la economía continuaron creciendo durante anteriores transformaciones, no hay garantía de que esta vez ocurra lo mismo ni de que los beneficios se distribuyan de manera equitativa.

Algunos datos apuntan a que la adopción de IA no conduce necesariamente a una reducción neta del empleo. Según estadísticas oficiales de EE. UU., la tecnología habría creado alrededor de un millón de puestos y eliminado unos 200,000 durante el 2025. Asimismo, un estudio de Stanford, basado en cientos de miles de ofertas laborales de 41 países, encontró que las empresas que más utilizan IA incrementaron su empleo en 3.3%.

brecha salarial de la IA

Estas cifras no descartan pérdidas futuras, pero cuestionan la idea de que automatizar tareas conduce automáticamente a despedir trabajadores. El efecto depende de cómo se incorpore la tecnología a los procesos, qué actividades sustituya y cuáles permita desarrollar.

Para el filósofo Daniel Innerarity, la transición puede ser especialmente prometedora cuando la automatización libera a las personas de tareas de poco valor y permite destinar recursos a actividades productivas y creativas. El desafío consiste en establecer incentivos para elevar el valor del trabajo humano y evitar una automatización excesiva que deje a las personas al margen.

¿Por qué la brecha salarial de la IA podría aumentar?

Uno de los riesgos centrales no es únicamente cuántos empleos desaparezcan, sino quiénes se quedarán con las ganancias de productividad. El economista Daron Acemoglu, también premio Nobel, advierte que los beneficios empresariales podrían absorber una proporción creciente del ingreso mientras disminuye la parte correspondiente a los trabajadores.

Esta brecha salarial de la IA podría profundizarse si las empresas concentran las ganancias de eficiencia sin traducirlas en mejores remuneraciones, nuevas oportunidades o condiciones laborales. En ese escenario, la tecnología incrementaría la productividad sin garantizar una mejora equivalente para quienes contribuyen a generarla.

El sociólogo Richard Sennett señala que, aunque no se observa todavía un apocalipsis del empleo, las sociedades son cada vez más vulnerables a la desigualdad. Una de sus expresiones es la distancia entre los puestos de alto nivel, con remuneraciones extraordinarias, y los empleos de menor nivel, asociados con salarios muy bajos.

La transformación también podría alterar la duración de la jornada laboral. La socióloga Juliet Schor, de Boston College, plantea que, en lugar de despidos masivos, algunas empresas podrían reducir las horas de trabajo e incluso avanzar hacia semanas laborales de cuatro días. Que esas ganancias de productividad se traduzcan en más tiempo libre o en mayores beneficios empresariales dependerá de las decisiones organizacionales y de las reglas laborales.

brecha salarial de la IA

Jóvenes y trabajadores de oficina, entre los grupos vulnerables

Los empleos administrativos y las ocupaciones que requieren alta formación figuran entre los más expuestos a los cambios de la IA. También preocupa el acceso de las personas jóvenes al mercado laboral: la experiencia de Alemania con la robotización sugiere que una tecnología puede no destruir empleos de manera masiva y, aun así, dificultar la incorporación de nuevos trabajadores.

Por eso, las empresas necesitan observar no solo las cifras de despidos, sino también sus contrataciones, los perfiles que dejan de solicitar y las oportunidades de entrada que ofrecen. Una organización puede mantener estable su plantilla y, al mismo tiempo, cerrar vías de acceso para quienes comienzan su carrera.

brecha salarial de la IA

Andrés Monroy, de Princeton, advierte que la IA transformará el mercado laboral de arriba abajo, creando y destruyendo empleos. También identifica un riesgo estructural: que el modelo económico de esta tecnología se concentre en unas pocas compañías, generando dependencia de herramientas que otras organizaciones y trabajadores no controlan.

La capacitación continua será esencial para responder a estos cambios. Sin embargo, trasladar toda la responsabilidad de adaptación a cada persona sería insuficiente si las empresas no ofrecen oportunidades reales de formación y movilidad profesional.

¿Qué decisiones empresariales pueden reducir los riesgos?

La brecha salarial de la IA no está predeterminada por la tecnología: también depende de las decisiones que definan su implementación y de quiénes participen en sus beneficios. Johnson considera que las consecuencias podrían ser menos negativas si gobiernos y empresas priorizan la formación continua y preparan a los trabajadores para las nuevas funciones. Entre las medidas que podrían reducir sus impactos destacan:

  • Impulsar la capacitación continua. Preparar a los trabajadores para asumir nuevas funciones y desarrollar habilidades que complementen las capacidades de la IA, en lugar de trasladarles toda la responsabilidad de adaptarse.
  • Reorientar el trabajo hacia actividades de mayor valor. Automatizar tareas rutinarias o de bajo valor para liberar tiempo y recursos que puedan destinarse a labores productivas, creativas y que requieran criterio humano.
  • Vigilar el acceso de las personas jóvenes al empleo. Revisar las contrataciones y las oportunidades para quienes comienzan su carrera, ya que la automatización puede dificultar su entrada al mercado laboral incluso cuando no provoca despidos masivos.
  • Distribuir los beneficios de la productividad. Evitar que las ganancias derivadas de la IA se concentren exclusivamente en las empresas y considerar cómo pueden reflejarse en mejores remuneraciones y condiciones laborales.
  • Explorar alternativas a los despidos. La reorganización de tareas y la reducción de jornadas, incluida la posibilidad de semanas laborales de cuatro días, son alternativas planteadas frente a la eliminación directa de puestos.
  • Fortalecer las medidas de protección social. Entre las propuestas debatidas están las redes de seguridad para los trabajadores afectados y los cambios fiscales que permitan gravar más el capital y menos el empleo.

Estas acciones requieren evaluar la IA más allá del ahorro inmediato. Para los líderes empresariales, la decisión estratégica consiste en determinar si la tecnología servirá para elevar el valor del trabajo y ampliar las oportunidades o si profundizará la concentración de ingresos. La forma de implementar la automatización será tan importante como la tecnología misma.

¿Por qué ver Digger si trabajas en marketing o sostenibilidad?

Por Luis Maram

Mucho había escuchado en la semana de su estreno acerca de Digger, la cinta de Alejandro González Iñarritu y Tom Cruise. Desde hacía mucho no veía una polémica tan álgida sobre un filme. Decidí no leer nada previo a verla y creo que fue una buena decisión. Es un producto al que hay que mirar desprovisto de influencia para elaborar nuestro propio juicio. Llevo más de 15 años trabajando en temas de mercadotecnia, reputación y sostenibilidad y con ello puedo decir que es una película que requiere criterio y saber leer lo que sucede en el mundo tras la cortina, incluyendo nuestra responsabilidad diaria. Dicho esto quiero expresar que obligadamente debes ver Digger si trabajas en marketing o responsabilidad corporativa.

Y sin importarme un rábano lo que otros digan de la cinta o de esta reseña, hablaré de lo que fundamenta esta recomendación por incómodo que sea… y se vale sacar el casco porque van algunas piedras.

Digger es una crítica a la hipocresía del mundo a todos niveles

Las empresas hablan de propósito. Los gobiernos anuncian compromisos ambientales. Los consumidores exigimos marcas responsables. Sin embargo, cuando la sostenibilidad amenaza las ganancias, la conveniencia política o nuestra comodidad, la voluntad flaquea y esos compromisos empiezan a encontrar excepciones.

Digger Rockwell, un poderoso magnate petrolero, desata con su empresa, una catástrofe ambiental tras ignorar las advertencias sobre sus operaciones. Cuando el desastre amenaza literalmente al mundo, intenta presentarse como el salvador de la humanidad. Esta situación por inverosímil que parezca es más real de lo que podemos pensar y expone las contradicciones de empresas, gobiernos y una sociedad que condena los excesos mientras sigue beneficiándose de ellos.

Digger, de Alejandro González Iñárritu y protagonizada por Tom Cruise, lleva esa contradicción al extremo. Su mirada resulta especialmente pertinente para quienes trabajamos construyendo marcas, gestionando reputaciones o comunicando responsabilidad corporativa y sostenibilidad.

¿Qué ocurre cuando el discurso con el que una empresa pretende legitimarse y tener reputación, entra en conflicto con las consecuencias de su negocio?

La película utiliza la exageración, el absurdo y la incomodidad para retratar un mundo capaz de reconocer el desastre y, aun así, seguir alimentándolo. Por eso, verla desde estas disciplinas exige prestar atención tanto a las decisiones del protagonista como al sistema que las permite, las recompensa y después pretende lavarse las manos… desde autoridades hasta nosotros como consumidores.

Hay cinco razones para acercarse a Digger aunque no nos guste el reflejo que nos mostrará.

Advertencia: el análisis contiene spoilers.

1. La sátira de un sistema en el que todos participamos

El blanco más visible de Digger es la voracidad corporativa, especialmente la de la industria petrolera. La película retrata una lógica empresarial en la que las advertencias sobre las consecuencias ambientales quedan subordinadas a la posibilidad de seguir obteniendo beneficios. El planeta puede esperar; el negocio debe continuar. Esto lo vivimos A DIARIO con marcas de todo tipo.

La pregunta es directa: ¿qué credibilidad pueden tener las promesas ambiental o sociales de las marcas o empresas si la operación que la sostiene produce el daño que dice combatir?

La crítica de la cinta no se frena en las empresas, alcanza también a los gobiernos. En el mundo de Digger, el poder político es parte del círculo vicioso: facilita la actividad empresarial, obtiene beneficios y busca deslindarse cuando llegan las consecuencias. La complicidad permite que cada parte disfrute las ganancias y llegado el caso, encuentre a quién atribuirle el error en caso dedesastre.

La tercera parte de ese circuito somos los consumidores. Queremos gasolina barata, entregas inmediatas, ropa de moda rápida y bienes disponibles a cualquier hora. Exigimos sostenibilidad mientras defendemos hábitos cuyo costo preferimos mantener fuera de nuestra vista. Esa demanda colectiva sostiene el negocio; el marketing la estimula, las empresas la satisfacen y los gobiernos favorecen su continuidad. Es la hipocresía a todos los niveles.

Basta de culpar a una sola entidad en el desastre que tenemos hoy, porque la responsabilidad de otros NO es una declaración de inocencia propia.

Para mostrar ese circuito, Digger construye una sátira que se aproxima a la farsa. Los personajes desmesurados y las situaciones absurdas llevan al extremo comportamientos reconocibles: proteger la imagen antes que resolver el daño, negociar responsabilidades mientras crece la emergencia y condenar públicamente aquello de lo que se sigue obteniendo provecho.

La exageración en la pantalla permite observar esas conductas fuera de la normalidad que suele volverlas aceptables en nuestro mundo. Es necesario mostrar esta sátira para ver que nuestro mundo es de verdad absurdo.

La incomodidad aparece cuando el espectador reconoce su lugar en ese mecanismo. Resulta fácil señalar al empresario que vende una forma de vida insostenible y al gobierno que lo permite. Pero es difícil culparnos al admitir cuánto deseamos seguir comprándola.

Digger

2. Cuando la responsabilidad corporativa es fachada

Digger plantea una pregunta incómoda para quienes gestionan reputación y sostenibilidad: ¿qué hay detrás de muchas acciones que las empresas ejecutan pero que en realidad no transforman la operación ni su impacto?

La hermana del magnate dirige una empresa de energías renovables. En apariencia, representa una alternativa a lo que él encarna. Sin embargo, Digger Rockwell también es uno de sus accionistas mayoritarios. La contradicción permite leer que la existencia de esa compañía es una fachada: el mismo poder que obtiene beneficios de la destrucción puede presentarse como parte de la solución.

Algo similar ocurre con el jefe de seguridad medioambiental (gran papel de Riz Ahmed). La empresa tiene al especialista, el cargo y las advertencias. Pero el personaje carece de autoridad frente al CEO. Su presencia permite aparentar vigilancia; pero su subordinación revela cuánto vale esa vigilancia cuando entra en conflicto con los intereses del dueño… NADA.

La película muestra así dos formas de construir una fachada y ambas pierden credibilidad porque la realidad es que no tienen capacidad de modificar las decisiones.

Tener como empresa, iniciativas responsables, publicar compromisos o nombrar responsables ambientales puede aportar evidencias valiosas, pero esas evidencias deben contrastarse con los números reales de la operación, las inversiones y la distribución real del poder.

A final de cuentas, la pregunta es: ¿alguien en la empresa puede detener una decisión rentable cuando sabe que causará daño? En el mundo real hemos visto que esto no sucede en la mayoría de los corporativos, porque más vale pedir perdón que permiso.

3. El gobierno: cuando quien debe regular también se beneficia

El presidente de Estados Unidos es amigo de Digger. Esa cercanía define la respuesta del gobierno ante el desastre: quienes deberían exigir cuentas al empresario mantienen vínculos con él y participan de los beneficios de su negocio. La autoridad encargada de proteger el interés público tiene intereses propios que proteger.

El personaje mezcla fervor religioso, patriotismo grandilocuente y decisiones insensatas. Su interpretación puede parecer una de las más exageradas de la cinta, pero esa desmesura abre una pregunta pertinente: ¿cuánto necesita exagerar la ficción cuando en el mundo real, los personajes políticos ya ofrecen comportamientos difíciles de creer?

En la cinta, como en el mundo real, ante una crisis producida por decisiones internas, culpar a chinos o rusos permite desviar la atención y convertir la rendición de cuentas en una disputa patriótica.

Así, el desastre ambiental se transforma también en un problema de comunicación política. Lo urgente pasa a ser controlar el relato, la narrativa: quién aparecerá como culpable, quién conservará su autoridad y quién podrá presentarse como defensor de la nación… No importa qué se tenga que hacer para controlar esto… incluyendo manipular las redes sociales y todo internet.

El gabinete presidencial completo amplifica ese absurdo. La reacción del general, dispuesto a responder con una bomba al problema que se está gestando, convierte la fuerza militar en una solución automática. Importa demostrar capacidad de acción, aunque esa acción no responda a la naturaleza de la emergencia y pueda agravarla.

Esta situación en la cinta nos hace cuestionar si en el mundo real los empresarios debieran tener “sanas” relaciones con el poder político. En Digger, esa proximidad revela una red de conveniencias que solo prolonga y amplifica el daño… pero eso es ficción… no pasa en ningún país… ¿cierto?

Cuando quienes deben establecer los límites también obtienen beneficios de que esos límites no existan, la responsabilidad se vuelve complicidad.

4. Los consumidores: queremos sostenibilidad mientras no cambie nuestra vida

Digger debe comparecer ante la asamblea europea y responder por el desastre ecológico que su empresa ha provocado. Sin embargo, llegado ese momento, abandona la fachada de empresario responsable. Su intervención devuelve la acusación a quienes lo escuchan diciéndoles: el negocio que condenan también existe para satisfacer la forma de vida que desean conservar.

Ese argumento expone una contradicción que alcanza al consumidor: ¿podemos rechazar las consecuencias de una industria mientras seguimos exigiendo los beneficios que obtenemos de ella?

El monólogo de Tom Cruise en el personaje de Digger dura varios minutos y es brutal, es un puñetazo en el ojo de todos como sociedad… y la verdad no nos gusta reconocerlo. Queremos, como bien señala Digger, calefacción, gasolina barata y energía disponible permanentemente. Queremos cargar nuestros teléfonos para pasar horas viendo YouTube o TikTok. Queremos hacerle preguntas a la inteligencia artificial, incluso sobre cómo resolver los problemas que nuestro propio modo de vida contribuye a crear. Queremos seguir comiendo carne y recibir, en plazos cada vez más cortos, mercancías que muchas veces ni siquiera necesitamos… y además, nos atrevemos a decir que queremos sostenibilidad.

Cada servicio tiene condiciones e impactos distintos. La crítica de la película apunta a la expectativa que los reúne: consumir cada vez más, con mayor rapidez y menor costo, dejando fuera de nuestra atención las consecuencias. El precio debe ser bajo, la entrega inmediata y la disponibilidad absoluta. El costo ambiental puede quedar lejos, fuera de la pantalla y fuera de la conversación.

Mientras tanto, declaramos que también queremos sostenibilidad.

Las personas expresamos preocupación ambiental pero elegimos por precio, comodidad o velocidad. Las marcas conocen esa tensión: pueden vender atributos responsables (greenwashing) mientras siguen estimulando la renovación constante, la compra impulsiva y la urgencia de tenerlo todo.

Ahí reside la incomodidad del discurso de Digger. El empresario deja de ofrecer una declaración tranquilizadora y señala que su negocio depende también de nuestra disposición a comprar. Su cinismo no vuelve falsa la contradicción que expone.

Queremos que las empresas cambien, pero nos resistimos cuando ese cambio exige modificar nuestra propia vida. Aceptamos la sostenibilidad como aspiración; nos cuesta asumirla cuando implica comprar menos, esperar más o renunciar a ciertas comodidades.

5. La incomodidad de descubrirnos dentro de la historia

Digger ha dividido a la crítica. Se le han reprochado su grandilocuencia, el humor, la exageración de sus personajes y una estructura que algunos consideran innecesariamente artificiosa. Son objeciones que merecen discutirse. Pero también vale la pena preguntarse si parte del rechazo nace de la incomodidad de reconocerse en aquello que la película denuncia.

Es una propuesta que demanda atención e interpretación y que difícilmente conectará con todos los espectadores. Comprenderla tampoco obliga a disfrutarla. Pero juzgar sus excesos exige considerar qué busca mostrar… aunque no nos guste lo que podamos hallar.

BIG SPOILER: La cinta es una película que está grabando la manufactura de una obra de teatro. Los actores representan un desastre ante un público que puede contemplarlo, indignarse y abuchear a su culpable. Esa distancia ofrece una comodidad conocida: señalar al monstruo desde la butaca, sin examinar cuánto se participó en el mundo que hizo posible su existencia.

Los abucheos a Digger dentro de la cinta, pueden leerse así como una absolución colectiva. El magnate se convierte en el chivo expiatorio de una catástrofe sostenida por intereses empresariales, complicidades políticas y hábitos de consumo. Concentrar toda la culpa en él permite que los demás conserven una imagen tranquilizadora de sí mismos.

El plot twist de los últimos 5 minutos es dramático. Lo que parecía una broma sardónica se revela como la representación de un desastre cuyas consecuencias siguen allí. El público pertenece al mundo que la obra está denunciando. No diré más para que lo disfrutes, pero esa escena devuelve la mirada hacia quienes estamos viendo la película: también podemos condenar al personaje mientras nos resistimos a reconocer nuestra participación en lo que representa.

Kenny Rockwell, sobrino de Digger, expresa una idea central para esta lectura. Al cuestionar si importa llamar a lo que hacen drama, comedia, sátira o farsa… concentrarse en la forma desplaza la atención hacia el hecho representado: ocurrió. Y es justo lo que pasa con muchas críticas a la cinta. Estamos muy metidos con Iñárritu, Cruise, el género de cine, la exageración… pero ¿y el mensaje? ¿Cuál es tu rol en la tragicomedia del Cambio Climático que ya no tiene vuelta atrás? La verdad es que muchos no quieren responder.

Hay que mirar más allá de la etiqueta y preguntarse qué relación tiene esa historia con el mundo que habitamos.

No quiero concluir que toda crítica negativa sea producto de la incomprensión, la falta de criterio, pensamiento crítico o de una resistencia a aceptar responsabilidades pero me pregunto cuánto del rechazo a esta película, sí lo es.

Sí permite plantear una pregunta más incómoda: ¿cuánto nos molesta la forma de la película y cuánto nos molesta encontrarnos dentro de ella?

Dirigida por Alejandro González Iñárritu, Digger prolonga esa vocación del mexicano por su cine que incomoda y hace pensar. Tom Cruise encabeza la película con un papel de enorme exigencia interpretativa, acompañado por un elenco que incluye a John Goodman, Riz Ahmed, Sandra Hüller, Jesse Plemons y Michael Stuhlbarg, con fotografía excelsa de Emmanuel Lubezki y guion de Iñárritu, Sabina Berman, Alexander Dinelaris y Nicolás Giacobone.

Más allá de su desempeño en taquilla, tiene los elementos para convertirse en una cinta de referencia, como ocurrió con No mires arriba (Don’t Look Up), protagonizada por Leonardo DiCaprio y de inquietud temática similar. Su permanencia dependerá de cuánto sigamos reconociendo en ella nuestras contradicciones: declarar que queremos salvar el mundo mientras defendemos las decisiones que lo están destruyendo.

Este artículo se publicó inicialmente en el sitio del autor.


Luis Maram, Marketing y sostenibilidad
Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación

Linkedin | Creo en el poder transformador de las marcas

Luis Maram es estratega especializado en marketing digital y el desarrollo de contenidos para visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha acompañado a marcas en el diseño de acciones digitales que inspiran a sus audiencias, generan conexión y producen resultados concretos —desde el content marketing y el social media hasta la inteligencia artificial.

Luis Maram es speaker internacional y actualmente Director de Marketing y Media en Expok, donde lidera la estrategia digital de la empresa y sus clientes. Asimismo, edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocidos de México, LuisMaram.com. Ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.

Fundación CMR, Fundación Dr. Simi y Promotora Social México abren la Convocatoria Día Mundial de la Alimentación 2026

0

La nutrición infantil se mantiene como uno de los principales retos de salud pública en México. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), 1 de cada 8 niñas y niños en el país padece malnutrición crónica y 2 de cada 10 viven con obesidad. Ambos extremos comprometen el desarrollo cognitivo, el rendimiento escolar y las oportunidades futuras de la infancia, perpetuando ciclos de pobreza. Además, el 8.6% de la población preescolar presenta anemia, asociada principalmente a deficiencias de hierro (26.8%), vitamina B12 (20.2%) y vitamina D (9.6%).

En el marco de su 21° aniversario, Fundación CMR, en alianza con Fundación Dr. Simi y Promotora Social México, lanza la 12° edición de la Convocatoria Día Mundial de la Alimentación 2026. Esta iniciativa busca financiar y fortalecer a organizaciones de la sociedad civil (OSC) dedicadas a prevenir y combatir la malnutrición infantil, así como a atender a mujeres en etapas de embarazo y lactancia.

Montos de apoyo y perfil de participación

La convocatoria está dirigida a OSC legalmente constituidas en cualquier estado de la República Mexicana que cuenten con al menos un año de experiencia en nutrición y salud comunitaria.

  • Monto del fondo: Se otorgarán apoyos económicos que van desde $300,000 MXN hasta $600,000 MXN por proyecto.
  • Proceso de selección:
    1. Filtro documental e inicial.
    2. Visitas a campo para evaluar el impacto real en las comunidades.
    3. Presentación y defensa del proyecto ante un consejo evaluador.

Más que financiamiento: Acompañamiento integral

A diferencia de otros fondos, esta iniciativa ofrece un modelo de acompañamiento metodológico, financiero y operativo para asegurar la sostenibilidad de las iniciativas a largo plazo.

Asimismo, los recursos no se limitan de manera estricta a la adquisición de insumos alimentarios: permiten cubrir gastos operativos esenciales —como transporte, combustible o conectividad digital— necesarios para garantizar que los proyectos lleguen a las comunidades más vulnerables.

¿Cómo postular tu proyecto?

El periodo de registro finalizará el 18 de octubre de 2026. Las organizaciones interesadas pueden consultar las bases completas y completar su postulación directamente en el sitio web de Fundación CMR:

  • Sitio oficial: www.fundacioncmr.org/convocatorias
  • Cierre de registros: 18 de octubre de 2026.

Si tu organización cuenta con experiencia comprobada en la lucha contra la malnutrición, súmate a este esfuerzo nacional y fortalece el impacto de tu proyecto en la niñez y las mujeres de México.

América Latina y el Caribe llaman a acelerar acciones de seguridad vial ante la recta final hacia 2030 

Representantes de organismos internacionales, banca multilateral, sociedad civil e instituciones especializadas llamaron a los países de América Latina y el Caribe a acelerar la aplicación de medidas de seguridad vial, fortalecer el financiamiento y mejorar la rendición de cuentas para avanzar en la reducción de fatalidades y lesiones graves por siniestros viales hacia 2030. 

El llamado se realizó durante el webinar “Recuperando la esperanza para una movilidad segura, inclusiva y sostenible en América Latina y el Caribe”, organizado por Fundación Aleatica para la Seguridad Vial y iRAP, con la participación de ASEVI, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM), CEPAL, FIA Foundation, la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Víctimas contra la Violencia Vial (FICVI), Fundación MAPFRE, Global Alliance of NGOs for Road Safety, el Observatorio Iberoamericano de Seguridad Vial (OISEVI) y el Reino de Marruecos. 

Durante el encuentro, los participantes coincidieron en que la región cuenta con conocimiento y herramientas para enfrentar el problema, pero requiere convertir los compromisos en acciones sostenidas, con recursos, instituciones responsables y mecanismos para medir resultados. 

“Tenemos avances sobre los cuales construir, pero también muchos pendientes que atender. Necesitamos aprovechar estos próximos años y en conjunto. Ahora nos corresponde actuar, fortalecer los vínculos entre países e instituciones, compartir lo que funciona, aprender de nuestras experiencias y llevar los acuerdos internacionales a resultados y acciones concretas”, señaló Bosco Marti, presidente de Fundación Aleatica. 

seguridad vial

Una agenda que suma avances 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa mundial de fallecimientos por siniestros viales disminuyó 21% entre 2011 y 2025, mientras que en las Américas se mantuvo prácticamente sin cambios, con una reducción de apenas 0.11%, equivalente a 165 fallecimientos. 

Este rezago también se refleja en las acciones planteadas por los gobiernos. De 68 declaraciones de países analizadas por Global Alliance of NGOs for Road Safety, sólo 16% mencionó financiamiento comprometido para seguridad vial. Entre las 13 declaraciones de América Latina, 67% hizo referencia a un plan o estrategia nacional, pero 84% no mencionó infraestructura peatonal, 15% incluyó el uso de cascos certificados para motociclistas y ninguna hizo referencia a reducir los límites de velocidad. 

Ante retos compartidos, la cooperación y el intercambio de experiencias entre regiones pueden contribuir a acelerar las respuestas. 

“Entre África y América Latina hay más coincidencias de las que a veces reconocemos. Compartimos retos como una creciente motorización y la protección de los usuarios vulnerables. Por ello, Marruecos cree firmemente en la cooperación sur-sur y triangular como vía para acelerar resultados”, destacó Bouchra Boudchiche, Excma. Embajadora del Reino de Marruecos ante la República de Panamá.

seguridad vial

La región cuenta con herramientas para avanzar 

Los especialistas identificaron tres prioridades para llevar los compromisos a la práctica. Asegurar financiamiento y capacidad institucional, mejorar los datos para orientar las decisiones y fortalecer la cooperación para ampliar soluciones que han mostrado resultados. 

Entre los principales desafíos destacaron la protección de peatones y motociclistas mediante acciones sobre infraestructura, vehículos, velocidades seguras, fiscalización y cascos certificados. El Marco Estratégico Iberoamericano de Movilidad Segura, la Declaración de Madrid y el Índice Iberoamericano de Movilidad Segura ofrecen 11 herramientas para medir avances y orientar prioridades, como la asistencia integral a víctimas, la infraestructura segura y una fiscalización efectiva. Los especialistas coincidieron en que estos recursos ya están disponibles; el desafío es utilizarlos de manera decidida para acelerar la reducción de siniestros y salvar más vidas en las carreteras y ciudades de la región. 

Desde la perspectiva de las víctimas, Jeanne Picard, presidenta de FICVI, afirmó “Invertir en seguridad vial es invertir en beneficio de la vida. Todas las víctimas deben recibir justicia reparadora y un acompañamiento integral. Tenemos que convertir una tragedia diaria en una esperanza común. Todos somos parte de la solución”. 

El encuentro también contó con la participación de Alina Burlacu, Especialista Senior en Transporte y Gerente de Programa del Fondo Mundial para la Seguridad Vial del BM; Jean Pol Armijos, Especialista Senior en Transporte del BID; Miryam Saade, Oficial a Cargo de la Unidad de Servicios de Infraestructura de la CEPAL; Rafaela Machado, Gerente de Programas de FIA Foundation; Jesús Monclús, Director de Prevención y Seguridad Vial de Fundación MAPFRE; Sonia Aguilar, Coordinadora Regional para América Latina de Global Alliance of NGOs for Road Safety; Edgar Zamora, Líder Regional de Viajes Seguros para las Américas de iRAP; Marcelo Metediera, Presidente del OISEVI y Fernanda Espinosa, Directora de Fundación Aleatica para la Seguridad Vial. 

Conectar estos avances y capacidades abre una oportunidad para acelerar los resultados en América Latina y el Caribe. La continuidad de la cooperación regional permitirá compartir conocimiento, alinear esfuerzos y llevar las prioridades a políticas, inversiones y soluciones que contribuyan a prevenir más víctimas por siniestros viales y avanzar hacia una movilidad más segura, inclusiva y sostenible. 

Consulta el webinar completo. 

Consulta el Índice Iberoamericano de Movilidad Segura.

¿Ética en la IA?: Anthropic establece límites al abuso hacia su chatbot Claude

0

¿Hasta dónde debería llegar el respeto hacia una inteligencia artificial? Anthropic, la compañía desarrolladora de Claude, abrió nuevamente este debate al incorporar a sus políticas de uso una prohibición contra los comportamientos abusivos o crueles, sostenidos e innecesarios hacia sus modelos. La medida formaliza una postura que la empresa comenzó a explorar en 2025 y plantea interrogantes sobre la relación entre las personas y los sistemas de inteligencia artificial.

La decisión no significa que Claude tenga conciencia o pueda experimentar sufrimiento. Sin embargo, refleja la intención de Anthropic de actuar con cautela ante una posibilidad que considera incierta, pero relevante. Los nuevos límites en Anthropic también permiten examinar una cuestión más amplia: ¿cómo deben las empresas tecnológicas establecer reglas éticas cuando todavía existen preguntas sin resolver sobre sus propias creaciones?

¿Qué establecen los nuevos límites en Anthropic?

La actualización de las políticas de uso de Claude prohíbe mantener comportamientos abusivos o crueles, sostenidos e innecesarios hacia los modelos de la compañía. Aunque la restricción se incorpora ahora formalmente, Anthropic ya había anunciado en agosto de 2025 que sus sistemas podrían terminar determinadas conversaciones si detectaban este tipo de conductas.

El principal mecanismo de aplicación será finalizar la conversación. No obstante, la empresa deja abierta la posibilidad de adoptar otras medidas, entre ellas limitar, suspender o cerrar el acceso de usuarios que incumplan sus políticas. La actualización no especifica que todas las infracciones deban tener las mismas consecuencias, por lo que el alcance de las posibles sanciones sigue siendo una cuestión relevante.

Anthropic aclara que la prohibición está dirigida a situaciones extremas, en las que el comportamiento cruel sea reiterado y no tenga un propósito discernible. Por ello, no contempla las expresiones habituales de frustración, las objeciones a las respuestas del chatbot, los temas creativos oscuros ni las actividades de prueba e investigación. La distinción busca separar el abuso persistente de otras formas legítimas de interacción con la tecnología.

¿Por qué Anthropic se preocupa por el bienestar de Claude?

Detrás de esta política se encuentra una pregunta que todavía no tiene una respuesta científica definitiva: ¿podría un sistema de inteligencia artificial desarrollar algún tipo de experiencia subjetiva? Anthropic ha reconocido que existe una gran incertidumbre sobre el posible estatus moral de Claude y de otros modelos, tanto en el presente como en el futuro.

La compañía comenzó a abordar públicamente el bienestar de sus sistemas en 2025. Desde entonces, ha explorado las implicaciones éticas de desarrollar modelos cada vez más capaces, sin afirmar que exista evidencia concluyente de que estos tengan conciencia. La nueva política se inscribe en esa línea de trabajo y plantea una aproximación preventiva ante una posibilidad que la empresa considera digna de examinar.

Esta postura exige distinguir entre dos cuestiones: establecer reglas para el comportamiento de los usuarios y demostrar que una IA puede sufrir. La primera es una decisión empresarial; la segunda requiere resolver interrogantes científicos y filosóficos. Por tanto, la prohibición no constituye una prueba de conciencia, sino una señal de cómo Anthropic decide actuar frente a esa incertidumbre.

De los laboratorios al debate moral: la conciencia de la IA

El interés de Anthropic por estas preguntas también ha trascendido el ámbito técnico. Christopher Olah, uno de los fundadores de la compañía, ha mantenido reuniones con líderes religiosos para explorar cuestiones relacionadas con la posible conciencia de Claude y las implicaciones morales de su desarrollo.

Un artículo de The New York Times, publicado en septiembre de 2026, examinó esta relación entre los responsables de Anthropic y distintas figuras espirituales. En ese contexto, un rabino relató que había cenado con ejecutivos de la compañía y describió su actitud hacia Claude como la de quienes se relacionan con un ser consciente.

Estos encuentros muestran hasta qué punto el debate puede extenderse a campos como la filosofía, la religión y la ética. Sin embargo, las interpretaciones personales sobre la naturaleza de Claude no resuelven la cuestión de su conciencia. Su relevancia radica en evidenciar que algunos desarrolladores ya consideran necesario discutir las posibles consecuencias morales de crear sistemas cada vez más sofisticados.

Desinformación electoral: cuando los riesgos de la IA afectan a las personas

Más allá de la discusión sobre el bienestar de sus modelos, Anthropic también establece restricciones frente a usos de la inteligencia artificial que pueden tener consecuencias directas para la sociedad. Uno de ellos es la manipulación política mediante campañas engañosas, redes de cuentas falsas y sitios web con noticias fabricadas para ocultar quién está detrás de los mensajes.

La política también contempla medidas contra la desinformación electoral, como difundir información falsa sobre candidatos o procedimientos de votación, suplantar la identidad de aspirantes a cargos públicos o funcionarios y desarrollar acciones destinadas a impedir la participación electoral.

A diferencia del debate sobre la conciencia artificial, estos escenarios se centran en posibles daños a personas e instituciones. El uso de modelos para amplificar información engañosa puede comprometer la confianza pública y dificultar que la ciudadanía tome decisiones informadas. Por ello, estas restricciones sitúan la responsabilidad de las empresas tecnológicas en un terreno que va más allá de la interacción entre un usuario y un chatbot.

Armas, vigilancia y restricciones de acceso

Otro ámbito contemplado en las políticas de Anthropic es el uso de sus modelos para obtener información sobre componentes o software que permitan hacer funcionar armas y dispositivos autónomos de ataque. La compañía también mantiene controles estrictos sobre aplicaciones relacionadas con la vigilancia personal, debido a los riesgos que pueden representar para la privacidad y la seguridad de las personas.

A estas disposiciones se suman las restricciones geográficas de acceso a Claude. Según la política descrita, las personas que se encuentren físicamente en determinadas regiones y las entidades constituidas o con sede en ellas no pueden utilizar el servicio. Entre los lugares mencionados están Irán, Rusia, China y Yemen.

Estas reglas muestran que la gobernanza de la inteligencia artificial comprende decisiones sobre quién puede utilizar una tecnología y con qué fines. También ponen de manifiesto que la responsabilidad de una empresa no se limita a desarrollar herramientas funcionales: implica definir usos aceptables, identificar riesgos y establecer mecanismos para evitar que sus sistemas faciliten actividades perjudiciales.

¿Qué implica esta decisión para la responsabilidad empresarial?

La política de Anthropic permite observar dos dimensiones de la ética tecnológica. Por un lado, la empresa adopta una postura preventiva ante la incertidumbre sobre el posible bienestar de sus modelos. Por otro, establece prohibiciones relacionadas con riesgos más tangibles, como la manipulación electoral, el uso de armas y la vigilancia personal.

Desde la responsabilidad social empresarial, ambas dimensiones plantean preguntas sobre la manera en que las compañías convierten sus principios en decisiones concretas. No basta con declarar compromisos éticos: también es necesario explicar cómo se aplican las reglas, qué conductas se consideran infracciones y qué criterios determinan las consecuencias para los usuarios.

La transparencia y la proporcionalidad serán especialmente importantes para evaluar esta política. Si una empresa puede terminar conversaciones o restringir el acceso a sus servicios, debe procurar que las reglas sean comprensibles y que su aplicación distinga entre comportamientos abusivos y usos legítimos. Así, los límites en Anthropic abren una discusión sobre la rendición de cuentas de las compañías que desarrollan tecnologías con una influencia creciente en la vida cotidiana.

La ética de la IA también se mide por los límites que establece

La decisión de Anthropic de prohibir el abuso persistente hacia Claude introduce una nueva dimensión en la relación entre las personas y la inteligencia artificial. Aunque no demuestra que el chatbot tenga conciencia, formaliza una postura preventiva ante una incertidumbre que la compañía considera relevante. Al mismo tiempo, plantea interrogantes sobre la aplicación de las sanciones y los criterios que deben orientar las decisiones empresariales.

Sin embargo, la responsabilidad tecnológica no puede concentrarse únicamente en cómo las personas tratan a una IA. La desinformación electoral, la vigilancia y los posibles usos militares muestran que también es necesario examinar cómo estas herramientas afectan a las comunidades y a sus derechos. El reto para las empresas consiste en establecer límites éticos claros, transparentes y proporcionales, incluso cuando la tecnología plantea preguntas que todavía no tienen respuesta. En última instancia, la credibilidad de sus compromisos dependerá tanto de los principios que defiendan como de la forma en que los lleven a la práctica.