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En los últimos años, parece que las cadenas de comida rápida están compitiendo por el título de la más responsable, sustentable y saludable. McDonald’s ha lanzado una gran cantidad de iniciativas enfocadas a esto, pero también Burger King prometió, por ejemplo, a comprar carne y huevos libres de crueldad y KFC tiene compromisos tanto sociales como ambientales. Sin embargo, estas políticas no parecen extenderse a sus colaboradores, ya que un nuevo reporte revela un increíble abismo entre los salarios de los trabajadores de comida rápida y los de sus CEOs.

El think tank Demos descubrió que la disparidad en Estados Unidos tiene una proporción de 1200:1, lo cual es tres veces más que en otras industrias donde la brecha se considera problemática. Al leer esta cifra, no sorprende que los empleados de algunas de las grandes compañías de comida rápida estén realizando megahuelgas.

Catherine Ruetschlin, autora del reporte, afirma que un buen ejemplo de esto es la cadena Chipotle, que tiene dos CEOs, cada uno con un salario de 25 millones de dólares al año. Recientemente, los shareholders de la empresa votaron en contra de ratificar el plan de compensaciones ejecutivas, y para Ruetschlin esta es una buena noticia: «esto va a afectar a otras compalñías, no porque Chipotle no sea una buena inversión, sino porque aún cuando tuvo un buen año financiero, sus inversionistas están diciendo que ya es suficiente.»

McDonald’s, por otro lado, no tuvo un buen año, y aún así el salario de su CEO llega a las decenas de millones de dólares. Lo mismo sucede con Yum! Brands, la compañía dueña de KFC, que en 2013 tuvo un gran problema de reputación al encontrarse pollo contaminado en China, su mayor mercado. A pesar del escándalo, el CEO se llevó 22 millones, y el director en China recibió 20 millones. Este tipo de errores le hubiera costado a un empleado con menor rango su trabajo, o al menos un castigo económico, lo cual no sucede entre los altos ejecutivos.

En países donde el salario mínimo es mucho más alto que en Estados Unidos, como Nueva Zelanda y Dinamarca, McDonald’s paga entre 15 y 21 dólares la hora y aún así tiene ganancias, lo cual elimina el argumento de la empresa de que aumentar los salarios significaría cerrar tiendas y despedir a trabajadores.

Según Ruetschlin, este tipo de políticas es una mala estrategia de negocios, al no reconocer dónde se genera el valor a largo plazo para las marcas. Para ella, se trata de un proceso parecido al de la sustentabilidad, que tardó mucho tiempo en convertirse en un problema prioritario para las grandes empresas.

Con información de:
CSR Wire

Acerca del autor

María José Evia H

Comunicadora especializada en medios digitales, literatura y equidad de género. Coordina, escribe y edita contenidos de ExpokNews y la Síntesis diaria, además de colaborar en medios como Letroactivos, Letras Libres, Lee + y Equilibrio. Aquí sus redes sociales.