En las zonas rurales de Guatemala, la cosecha de piña deja toneladas de hojas que suelen abandonarse en los terrenos o quemarse. Lo que durante años se consideró un desecho agrícola podría convertirse en una materia prima para la industria textil, al tiempo que genera nuevas oportunidades económicas para las comunidades productoras.
De acuerdo con Sustainable Brands, esta posibilidad dio origen a PINA&KAKAW, una empresa fundada en mayo de 2025 que transforma hojas de piña en fibra textil natural. Su modelo busca aprovechar residuos agrícolas, desarrollar materiales para la fabricación de textiles y crear empleos rurales. Aunque todavía enfrenta retos para alcanzar una producción comercial a gran escala, su experiencia plantea una pregunta: ¿puede la economía circular conectar la innovación textil con el desarrollo de las comunidades agrícolas?
De los residuos agrícolas a los materiales sostenibles
Antes de fundar PINA&KAKAW, uno de sus cofundadores participó en el establecimiento de las operaciones de 4ocean en Guatemala. Durante esa etapa, los equipos retiraron más de cuatro millones de libras de plástico y desechos de ríos, lagos y costas, además de generar más de 50 empleos locales.
La experiencia reforzó una idea: las soluciones ambientales necesitan involucrar a las comunidades y generar oportunidades económicas para mantenerse en el tiempo. Al investigar los residuos de la producción de piña, los fundadores identificaron una oportunidad para aplicar este principio a la agricultura.
El proceso consiste en recolectar las hojas directamente de las fincas, extraer sus fibras naturales y prepararlas para la fabricación textil. La biomasa restante se destina al compostaje, con el propósito de devolver nutrientes al suelo. Así, PINA&KAKAW busca desarrollar un modelo en el que los residuos agrícolas se conviertan en recursos productivos.
Cómo se transforma una hoja de piña en fibra textil
La fibra de piña no es un descubrimiento reciente. Filipinas cuenta con una tradición centenaria en la elaboración de textiles con este material, y empresas como Ananas Anam han desarrollado aplicaciones comerciales contemporáneas.
La propuesta de PINA&KAKAW consiste en establecer un modelo de producción en Guatemala que conecte a las comunidades agrícolas con la industria textil. Para lograrlo, necesita obtener una fibra uniforme que pueda procesarse en maquinaria industrial y cumplir con los estándares de calidad de los fabricantes.
El desarrollo ha requerido meses de pruebas de extracción, limpieza, procesamiento, mezcla, hilado, tejido y teñido. Uno de sus primeros avances fue producir hilo y tejidos de punto con una mezcla aproximada de 20% de fibra de piña y 80% de algodón, en colaboración con fabricantes textiles.
La empresa también ha explorado mezclas con lana y desarrolla ensayos con poliéster reciclado para aplicaciones como alfombras y moquetas. Cada combinación exige características específicas de longitud, suavidad, resistencia y consistencia. Por ello, la innovación debe responder tanto a criterios ambientales como a las necesidades técnicas de la industria.
¿Qué impacto ambiental y social genera PINA&KAKAW?
Desde el inicio de sus operaciones, la empresa ha desviado más de 150,000 libras de biomasa de piña de los métodos convencionales de eliminación y de posibles prácticas de quema.
Para evaluar su impacto ambiental, utilizó la metodología EX-ACT de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), una herramienta que estima las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas con actividades agrícolas y de uso del suelo. La evaluación de PINA&KAKAW reporta un impacto estimado de 76 toneladas de CO₂ equivalente.
El proyecto también busca generar beneficios económicos en las comunidades rurales. Su equipo local cuenta con una participación importante de mujeres en el procesamiento y la producción de fibras. A través de estas actividades, mujeres y jóvenes pueden desarrollar habilidades técnicas, aprender a operar maquinaria y asumir nuevas responsabilidades productivas.
Para la empresa, la generación de empleo forma parte de su modelo de negocio, no solo de sus beneficios complementarios. Su objetivo es que las oportunidades económicas permanezcan vinculadas a los territorios donde se origina la materia prima.
Materiales sostenibles: el reto de llegar al mercado
El desarrollo de materiales sostenibles no garantiza, por sí mismo, su viabilidad comercial. La industria textil necesita fibras que cumplan con especificaciones técnicas, mantengan una calidad constante, puedan producirse en volúmenes suficientes y tengan costos competitivos.
Un fabricante puede interesarse en el origen de una fibra, pero si esta no funciona adecuadamente en sus máquinas de hilado o el tejido no supera las pruebas de calidad, difícilmente podrá incorporarla a sus procesos. Por eso, la innovación ambiental debe acompañarse de conocimiento técnico y una propuesta comercial viable.
Para comprender las necesidades del mercado, los fundadores han mantenido más de 150 conversaciones con profesionales del sector, clientes potenciales y especialistas técnicos. Actualmente, tres posibles clientes evalúan sus materiales para aplicaciones en pisos y moquetas, textiles para hostelería y textiles técnicos especializados.
La empresa aclara que estas evaluaciones son pruebas, no contratos comerciales confirmados. También ha buscado intercambios técnicos con especialistas de Asia, particularmente de Filipinas, donde existe una larga experiencia en el procesamiento de fibra de piña. La colaboración permite aprovechar conocimientos previos y avanzar en el desarrollo de una propuesta adaptada a las condiciones productivas de Guatemala.
De Guatemala a una competencia internacional de innovación climática
En 2026, PINA&KAKAW obtuvo el primer lugar en la competencia ClimateLaunchPad de Guatemala y posteriormente ganó la competencia regional de Centroamérica. Estos reconocimientos le permitieron representar a la región en la final mundial de ClimateLaunchPad en Singapur.
Para una empresa que comenzó operaciones poco más de un año antes, participar en este encuentro representó una oportunidad para presentar su propuesta en un escenario internacional.
Sin embargo, el reconocimiento es apenas una etapa del proceso. Sus siguientes objetivos son pasar de las pruebas técnicas a una producción comercial constante, establecer relaciones de largo plazo con clientes y mejorar la eficiencia de fabricación.
La empresa también busca ampliar las oportunidades económicas para las comunidades involucradas. Para ello, deberá demostrar que su fibra puede mantener sus propiedades y calidad en procesos productivos de mayor escala.
Economía circular: repensar el valor de los residuos agrícolas
La experiencia de PINA&KAKAW muestra que aprovechar un residuo implica mucho más que encontrarle un uso alternativo. Para construir una cadena de valor funcional es necesario conectar a agricultores, trabajadores, procesadores, fabricantes y compradores, de manera que cada participante encuentre beneficios concretos.
En este sentido, la transformación de residuos agrícolas en fibras textiles puede abrir oportunidades para diversificar las actividades económicas rurales y acercar la producción agrícola a industrias que buscan nuevas materias primas. Sin embargo, estas iniciativas necesitan resolver desafíos relacionados con la disponibilidad de recursos, la eficiencia de los procesos, la calidad del producto y la demanda comercial.
Guatemala cuenta con recursos agrícolas, capacidad manufacturera y talento local que pueden contribuir al desarrollo de estas propuestas. El desafío está en articular esas fortalezas y convertirlas en modelos productivos que puedan mantenerse y crecer.
La fibra de piña todavía enfrenta obstáculos técnicos y comerciales, pero su desarrollo permite explorar nuevas formas de aprovechar los recursos agrícolas. El potencial de esta iniciativa no se limita a transformar hojas en textiles: también consiste en generar oportunidades económicas en las comunidades de donde proviene la materia prima.
La economía circular requiere precisamente eso: construir sistemas en los que el aprovechamiento de los recursos genere valor ambiental, social y económico a lo largo de toda la cadena productiva.












