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Bank of America y el rey Carlos III apuestan 40 mdd por la naturaleza

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La pérdida de biodiversidad y el deterioro de los ecosistemas representan riesgos ambientales, económicos y sociales que requieren nuevas formas de financiamiento. Aunque la conservación de la naturaleza es fundamental para sostener actividades productivas y cadenas de suministro, numerosos proyectos enfocados en proteger y restaurar los ecosistemas todavía enfrentan dificultades para conseguir capital. Ante este desafío, el sector financiero comienza a explorar mecanismos que permitan movilizar inversión privada hacia soluciones ambientales con potencial de crecimiento.

En esta dirección, Bank of America y la Sustainable Markets Initiative (SMI), organización sin ánimo de lucro fundada por el rey Carlos III, lanzaron una estrategia de inversión de 40 millones de dólares para impulsar proyectos relacionados con la naturaleza y la biodiversidad. Denominada Iniciativa Faro (Lighthouse Initiative), la propuesta busca demostrar que la protección de los ecosistemas también puede representar una oportunidad de inversión y desarrollo empresarial. La iniciativa suma así un nuevo ejemplo de cómo las alianzas por la naturaleza pueden acercar recursos financieros a soluciones que necesitan ampliar su alcance.

¿En qué consiste la Iniciativa Faro de Bank of America y Sustainable Markets Initiative?

Presentada el 23 de septiembre, la Iniciativa Faro busca canalizar capital privado hacia proyectos ambientales y empresas tecnológicas que contribuyan a proteger la biodiversidad, regenerar ecosistemas y transformar prácticas industriales. La estrategia contempla una inversión de 40 millones de dólares y realizará participaciones minoritarias en proyectos de distintas partes del mundo.

Su gestión estará a cargo de Eurazeo, firma francesa de inversión que incorporará la estrategia a su Fondo Industrias Futuras III, enfocado en empresas e industrias sostenibles. Eurazeo y Bank of America encabezaron los compromisos iniciales de capital, aunque el esquema está diseñado para recibir aportaciones de nuevos socios con el tiempo.

Un elemento relevante será el seguimiento de los resultados. Las inversiones se evaluarán mediante el marco de impacto de Eurazeo, que incluye una medición de la huella de biodiversidad. De esta manera, la iniciativa busca incorporar criterios ambientales al análisis de las inversiones y dar seguimiento a la contribución de los proyectos financiados.

¿Qué objetivos ambientales busca impulsar esta estrategia de inversión?

La Iniciativa Faro pretende atender una brecha de financiamiento: la falta de recursos suficientes para desarrollar y ampliar soluciones basadas en la naturaleza. Para ello, concentrará sus inversiones en cuatro líneas de acción:

  • Protección y regeneración de ecosistemas: financiar proyectos orientados a conservar la naturaleza y recuperar espacios degradados.
  • Transformación de industrias y cadenas de suministro: respaldar la transición hacia prácticas productivas más limpias y sostenibles.
  • Desarrollo de mecanismos de financiamiento para la naturaleza: contribuir a crear ecosistemas de inversión que faciliten la llegada de capital a proyectos ambientales.
  • Medición y verificación de resultados: apoyar soluciones que mejoren la recopilación de datos, el seguimiento, la presentación de informes y la evaluación de los avances en sostenibilidad.

Esta última línea resulta especialmente importante porque uno de los desafíos de las inversiones ambientales consiste en demostrar sus resultados. Medir la evolución de la biodiversidad y verificar los beneficios de los proyectos permite contar con información para evaluar su impacto y orientar futuras decisiones de financiamiento.

¿Cómo se vincula con el Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal?

La estrategia se alineará con el Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal, acuerdo internacional adoptado en 2022 para detener y revertir la pérdida de biodiversidad. Cada inversión realizada mediante la Iniciativa Faro deberá contribuir, al menos, a uno de los objetivos establecidos en este instrumento.

Entre sus metas destaca la conservación y gestión efectiva de al menos 30% de las áreas terrestres, de aguas continentales, costeras y marinas del planeta para 2030. Este objetivo, conocido como 30×30, busca ampliar la protección de los ecosistemas y fortalecer las acciones para conservar la diversidad biológica.

La vinculación con este marco internacional permite orientar las inversiones hacia prioridades ambientales compartidas. También establece una referencia para evaluar si los proyectos respaldados contribuyen a objetivos de conservación que trascienden los intereses particulares de cada empresa o inversionista.

Terra Carta: el compromiso del sector privado con la naturaleza

Además del Marco Global de Biodiversidad, las inversiones estarán alineadas con la Terra Carta, una iniciativa impulsada en 2021 por el entonces príncipe de Gales, hoy rey Carlos III, a través de Sustainable Markets Initiative. Esta carta establece una hoja de ruta para que el sector privado integre la sostenibilidad en sus modelos de negocio y contribuya a los objetivos del Acuerdo de París y otros compromisos relacionados con la naturaleza.

Su planteamiento parte de reconocer que las actividades económicas dependen de ecosistemas saludables y de recursos naturales que no son ilimitados. Por ello, propone que las empresas incorporen criterios ambientales en sus decisiones de inversión, producción y crecimiento.

La participación de Bank of America y SMI en la Iniciativa Faro conecta este enfoque con el mercado financiero: movilizar recursos hacia empresas y proyectos que puedan generar soluciones ambientales y, al mismo tiempo, desarrollar modelos económicamente viables. En ese sentido, las alianzas por la naturaleza buscan acercar los objetivos de conservación a las decisiones de capital que influyen en el rumbo de distintas industrias.

¿Por qué es importante movilizar inversión privada para proteger la biodiversidad?

La participación del sector financiero puede contribuir a ampliar el alcance de proyectos que, pese a su relevancia ambiental, no siempre consiguen los recursos necesarios para desarrollarse. A través de instrumentos de inversión, las instituciones financieras pueden respaldar empresas tecnológicas, iniciativas de restauración y soluciones que ayuden a transformar las cadenas de suministro.

Matthieu Bonamy, socio del fondo Future Industries de Eurazeo, señaló en el comunicado de lanzamiento: «La naturaleza es la base de las industrias en las que invertimos, pero la biodiversidad sigue siendo uno de los temas de inversión con menor financiación». También afirmó que la iniciativa busca demostrar que proteger y restaurar la naturaleza puede tener sentido comercial a gran escala.

Esta perspectiva plantea una oportunidad para vincular la rentabilidad con la conservación, aunque el éxito dependerá de que los proyectos produzcan beneficios ambientales comprobables y de que exista transparencia sobre el destino y los resultados del capital invertido. Los compromisos financieros son un punto de partida; su valor ambiental debe medirse a partir de lo que efectivamente logren proteger, restaurar o transformar.

La Iniciativa Faro muestra cómo las alianzas por la naturaleza pueden conectar a bancos, gestores de activos y organizaciones internacionales para impulsar soluciones que necesitan financiamiento. Su apuesta de 40 millones de dólares busca contribuir a cerrar la brecha de inversión en biodiversidad y demostrar que la conservación puede ocupar un lugar más relevante en las estrategias económicas. El siguiente paso será convertir ese capital en resultados medibles para los ecosistemas y en modelos de negocio capaces de sostenerlos a largo plazo.

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