En entrevista con ExpokNews, Bosco Martí, presidente de Fundación Aleatica para la Seguridad Vial, explica cómo el Monitor de Seguridad Vial busca convertir información en mejores políticas, mayor conciencia y acciones compartidas para salvar vidas.
Reunir información sobre seguridad vial exige encontrar fuentes, integrar registros y presentar los resultados de manera comprensible. El siguiente desafío es conseguir que alguien los utilice: que una autoridad revise sus prioridades, que una empresa identifique dónde puede intervenir o que un usuario comprenda mejor los riesgos que enfrenta al desplazarse.
En esa transición entre conocer un problema y actuar sobre él se encuentra buena parte del valor del Monitor de Seguridad Vial que impulsa Fundación Aleatica para la Seguridad Vial.
En entrevista con ExpokNews, Bosco Martí, presidente de la Fundación, explica que esta herramienta reúne información de fuentes oficiales para facilitar la identificación de tendencias y apoyar la toma de decisiones. Su propósito abarca la sensibilización de la población, la incidencia en políticas públicas y el impulso a una mayor capacidad institucional para atender el problema.

La pregunta que atraviesa esos objetivos es concreta: ¿cómo lograr que la información disponible se traduzca en condiciones más seguras para quienes usan las calles y carreteras?
Leer las tendencias también exige reconocer los retrocesos
La continuidad del Monitor permite observar cómo evoluciona la seguridad vial. Cada edición aporta elementos para interpretar los resultados con mayor perspectiva y distinguir dónde hay avances y dónde persisten o crecen los riesgos.
Martí describe una lectura que obliga a considerar varios indicadores: una disminución en los fallecimientos puede coexistir con un incremento en los siniestros graves. Las consecuencias de estos últimos se extienden a las familias, a la capacidad de las personas para trabajar y a los servicios de salud que deben atenderlas.
Esa coexistencia exige evitar balances apresurados. Una mejoría merece reconocerse, pero también entenderse en relación con los problemas que siguen pendientes. Observar las tendencias ayuda a precisar qué intervenciones requieren continuidad, cuáles necesitan ajustes y dónde conviene concentrar esfuerzos.
El Monitor busca facilitar esa lectura mediante información que pueda consultarse y comprenderse con mayor facilidad. Su aportación depende, en buena medida, de que los hallazgos entren en las conversaciones donde se definen presupuestos, regulaciones y acciones de prevención.

Una responsabilidad compartida, con tareas concretas
“El tema de seguridad vial es un tema de responsabilidad compartida o corresponsabilidad”, sostiene Martí.
Esa responsabilidad involucra a autoridades, organizaciones de la sociedad civil, empresas, medios de comunicación y usuarios. Cada uno tiene capacidades distintas para intervenir.
Las autoridades pueden establecer reglas y hacerlas cumplir; quienes operan infraestructura pueden evaluar y mejorar las condiciones de las vías; las empresas que comercializan vehículos y equipo de protección pueden incorporar la seguridad en sus prácticas de venta. Los usuarios, por su parte, participan mediante sus decisiones y su convivencia con los demás.
El crecimiento de las motocicletas permite observar cómo se conectan estas responsabilidades. Martí reconoce que, para muchas personas, representan una herramienta de trabajo y una fuente de sustento, particularmente con la expansión de las entregas a domicilio.
Atender los riesgos asociados con su uso exige comprender esa función económica y, al mismo tiempo, generar condiciones de circulación más seguras. En la conversación menciona el acceso a cascos certificados, la regulación, la aplicación de las disposiciones y la protección de los usuarios más vulnerables.
También identifica una participación empresarial concreta: incorporar un casco certificado en la venta de una motocicleta o facilitar la adquisición de otro para el acompañante.
Desde la perspectiva de la responsabilidad social, estas decisiones permiten vincular la prevención con la actividad cotidiana del negocio. El compromiso se expresa en los productos que se ofrecen, en la información que recibe el comprador y en las condiciones de uso que se promueven.
El compromiso que sostiene la herramienta
Para Fundación Aleatica, el Monitor forma parte de un trabajo más amplio frente a la inseguridad vial.
“El compromiso de la Fundación Aleatica ha estado muy enfocado en aportar elementos que nos ayuden a reducir los accidentes viales y que nos ayuden a salvar vidas”, explica Martí.
Entre las líneas de acción que describe se encuentran la capacitación a policías y primeros respondientes, la incidencia en políticas públicas y el apoyo a iniciativas de organizaciones de la sociedad civil. Este último incluye aportaciones económicas y acompañamiento técnico para su implementación.
El Monitor contribuye desde el conocimiento: ayuda a dimensionar el problema y a identificar su evolución. Martí también lo vincula con la aspiración de fortalecer la capacidad pública para integrar y utilizar información mediante un observatorio nacional de seguridad vial.
La Fundación busca sumar actores que aporten desde su ámbito. Esa colaboración requiere que los datos puedan orientar tanto a quienes cuentan con facultades regulatorias como a quienes tienen capacidad para capacitar, comunicar, financiar o modificar prácticas empresariales.

Estar disponible es el comienzo
Publicar información abre una posibilidad de uso. Para aprovecharla, las distintas audiencias necesitan encontrarla, entender su relevancia y reconocer qué pueden hacer con ella.
Una autoridad y un peatón se acercan al problema desde necesidades diferentes. Lo mismo ocurre con un ciclista, una empresa o una persona que utiliza diariamente el transporte público. Adaptar la comunicación permite acercar los hallazgos a esas experiencias.
“Lo más importante es que este tipo de herramientas como es el monitor de la seguridad vial […] se usen, que sea una fuente de consulta no solamente para las autoridades, sino para los usuarios en general”, afirma Martí.
Para ampliar ese alcance, explica que la Fundación trabaja en cápsulas, monografías y contenidos para redes sociales dirigidos a distintos usuarios de la vía. El propósito es hacer la información más digerible y generar una conexión que favorezca la conciencia y el cambio de hábitos.
Esta evolución resulta fundamental para la utilidad de la herramienta. Identificar qué audiencias la consultan, qué comprenden y qué decisiones toman a partir de ella puede ayudar a mejorar su presentación y sus formas de difusión.
De la consulta a la acción
“Todos en algún momento somos peatones”, recuerda Martí durante la entrevista. La frase conecta la seguridad vial con una experiencia compartida: a lo largo del día, una misma persona puede conducir, caminar y utilizar transporte público. Su exposición al riesgo cambia con cada trayecto.
Comprender esas experiencias ayuda a dar sentido a la prevención y a reconocer la participación que corresponde a cada actor.
El Monitor ofrece una base para esa conversación. Su continuidad permite observar tendencias; su difusión puede acercarlas a nuevas audiencias; su aprovechamiento puede orientar intervenciones más pertinentes.
El siguiente paso ocurre cuando alguien utiliza esa información para cambiar una decisión. Allí comienza a cumplirse el propósito que Bosco Martí atribuye al esfuerzo de la Fundación: contribuir a salvar vidas.












