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Arranca el Mundial… y no está ni estamos bien

Por Luis Maram

Me sentía fuera de lugar por no compartir la emoción desbordada que genera el Mundial… pero varias columnas, comentaristas y creadores de contenido me hicieron sentir que soy parte de la mayoría, no la excepción.

Creo que hay tres razones concretas y, francamente, tristes.

1 México no está para fiestas — los datos hablan solos

· En el Mundial del 94, el crimen organizado no controlaba territorios enteros como lo hace hoy, ni existían más de 100 mil desaparecidos. 

· Las instituciones autónomas apenas nacían; hoy las están desmantelando y la polarización social es brutal. 

· Las finanzas se habían estabilizado; hoy cargamos un déficit fiscal histórico y un crecimiento del PIB raquítico: 1%, sin mencionar que la deuda pública podría alcanzar 58% del PIB hacia 2030.

· A pesar de los aumentos al salario mínimo, la realidad es que el país está hundido en una realidad donde más de la mitad trabaja en la informalidad.

· Y por si fuera poco, la relación bilateral con EUA está más tensa que nunca, marcada por temas como aranceles, deportación de migrantes y acusaciones de narcogobiernos.

Es difícil celebrar con ese telón de fondo.

2 La FIFA se adueñó del Mundial

· En el 86 y el 94, la gente podía ir al estadio. Hoy los precios son obscenos y la mayoría de los partidos irá en PPV. 

· De forma que raya en lo ridículo, se han restringido incluso las palabras que se pueden pronunciar cerca de los recintos si no eres patrocinador oficial. 

· Y no olvidemos que la FIFA es una organización con un historial de corrupción documentado, no obstante, es quien cosechará todas las ganancias del evento. Las ciudades ponen los estadios, el gobierno pone la seguridad, el contribuyente pone el dinero para el evento, y la FIFA cobra la factura.

· Lo que era una fiesta popular se convirtió en un evento privado de élites, pero que pagamos todos.

3 La sede es Estados Unidos — seamos claros

· EUA albergará 78 partidos. México y Canadá, apenas 13 cada uno. Somos sedes alternas, no anfitriones, aunque el gobierno insista en presentarlo así en un desesperado intento de catapultar inversiones y ánimo en el país.

Con ese escenario, no es que vayamos perdiendo: nos están goleando, y no tenemos banca que pueda rescatar el partido.

Mundial

Y no me amargo, pero…

Veré el Mundial, gritaré gol cuando México anote y disfrutaré el juego de los equipos que me gustan, porque soy humano y multidimensional. Pero no voy a cerrar los ojos ni a fingir que estamos viviendo la gran fiesta del fútbol y que todo está bien. No, no está bien.


Luis Maram, Marketing y sostenibilidad
Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación

Linkedin | Creo en el poder transformador de las marcas

Luis Maram es estratega digital especializado en desarrollo de contenidos orientados a visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha acompañado a marcas en el diseño de acciones digitales que inspiran a sus audiencias, generan conexión y producen resultados concretos —desde el content marketing y el social media hasta la inteligencia artificial.

Es Director de Marketing y Media en Expok, donde lidera la estrategia digital de la empresa y sus clientes. Asimismo, edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocidos de México, LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.

Lluvias, fútbol y tránsito ponen a prueba la movilidad en las ciudades más importantes de México

En México, la temporada de lluvias representa uno de los mayores retos para la movilidad urbana, especialmente cuando coincide con partidos de fútbol, conciertos o eventos masivos, que concentran a miles de personas en las principales ciudades del país, generando alta carga vehicular, cierres viales y mayores riesgos para automovilistas y peatones.

Este desafío cobra aún mayor relevancia ante el incremento de visitantes, movilidad y actividades masivas que vivirán en distintas ciudades del país, particularmente en sedes con alta concentración turística y deportiva como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

Basta una fuerte lluvia minutos antes de un encuentro deportivo para alterar por completo la dinámica natural de las calles y convertirse en mayores tiempos de traslado, zonas inundadas, avenidas saturadas, conductores bajo estrés y miles de personas intentando llegar al mismo lugar al mismo tiempo.

El resultado no solo es el caos vial, también aumenta el riesgo de accidentes, averías y situaciones que pueden comprometer tanto la seguridad de las personas como su patrimonio.

De acuerdo con Quálitas, la aseguradora vehicular líder en México, durante días con lluvias intensas la siniestralidad puede incrementarse entre 1% y 4%, especialmente entre mayo y octubre, periodo en el que históricamente se registra un mayor número de reportes relacionados con colisiones, derrapes e inundaciones.

Cifras de Quálitas revelan que durante 2025 se registraron alrededor de 16 mil reportes derivados de eventos catastróficos en México, entre ellos lluvias, inundaciones, tormentas y huracanes. Además, el choque por alcance continúa siendo el tipo de colisión más frecuente, al representar aproximadamente 30% de los incidentes atendidos.

“Hoy las contingencias ya no pueden atenderse únicamente reaccionando al momento. La clave está en anticiparse. En Quálitas, contamos con un modelo predictivo que nos permite tener más de 90% de confiabilidad e identificar zonas con mayor probabilidad de inundaciones o congestionamiento vial y reforzar así la capacidad operativa antes de que ocurra la contingencia”, explicó Sergio Álvarez, Director de Servicio Siniestros Metropolitana de Quálitas.

movilidad en las ciudades

Uno de los principales riesgos durante las lluvias ocurre cuando los conductores subestiman la fuerza del agua o intentan atravesar vialidades inundadas. En muchos casos, unos cuantos centímetros pueden provocar daños severos al motor, afectaciones eléctricas o incluso la pérdida total del vehículo. Para el caso de inundaciones, al contar con una póliza amplia, el riesgo está amparado; sin embargo, en caso de no contar con la cobertura adecuada, el asegurado asumiría la reparación de los daños.

“Hoy contamos con herramientas tecnológicas que nos permiten atender siniestros de forma remota y mantener la atención aun en escenario complejos, tal es el caso de Ajuste Digital, donde el cliente puede reportar su siniestro y recibir la atención adecuada desde su celular, con un porcentaje de satisfacción por encima del 90%”, comentó Sergio Álvarez, Director de Servicio Siniestros Metropolitana de Quálitas. 

A esto se suman otros factores frecuentes durante la temporada: baches ocultos por encharcamientos, pérdida de visibilidad, menor capacidad de frenado, alcances por distracción y objetos arrastrados por la corriente, sin embargo, especialistas coinciden en que el mayor factor de riesgo sigue siendo humano.

“El entorno no siempre puede controlarse, las decisiones detrás del volante sí. La prevención comienza desde la planeación del trayecto, el estado del vehículo y la forma en que reaccionamos ante situaciones de presión o estrés vial”, señaló César Girón, Subdirector de Prevención de Riesgos de Quálitas.

Aunque las lluvias elevan la posibilidad de incidentes, millones de conductores continúan circulando sin protección financiera. Actualmente, sólo alrededor del 30% del parque vehicular en México cuenta con seguro, dejando expuestas a miles de familias ante gastos inesperados, daños a terceros o conflictos legales derivados de un accidente.

movilidad en las ciudades

Ante escenarios de alta movilidad como los que enfrentará México en esta temporada, la planeación anticipada cobrará más importancia. Evitar circular sin seguro, salir con mayor anticipación, revisar previamente la ruta y estado de las llantas, considerar rutas alternas, respetar límites de velocidad, evitar circular por zonas inundadas, priorizar el transporte público cuando existan eventos masivos y mantenerse informado sobre cierre o contingencias puede ayudar a reducir riesgos y mejorar la experiencia de movilidad de millones de personas.

Además, especialistas recuerdan que contar al menos con una cobertura de Responsabilidad Civil puede marcar una diferencia importante frente a los costos derivados de un accidente. De acuerdo con cifras de Quálitas, durante 2024 y 2025, Nuevo León, registró más de 3,000 siniestros relacionados con lluvias; Ciudad de México, Jalisco y Veracruz alrededor de 2,000 casos, y Tamaulipas cerca de 1,000, posicionándose entre las entidades con mayor incidencia.

Estas cifras reflejan cómo la combinación entre lluvias, alta movilidad y saturación urbana continúa siendo uno de los principales desafíos viales en el país.

“La seguridad vial no depende únicamente del clima o del tráfico, depende de la capacidad que tengamos como sociedad para anticiparnos, conducir con responsabilidad y entender que cada decisión al volante puede prevenir o provocar una emergencia”, concluyó César Girón.

¿Cómo la orina puede convertirse en fertilizante? Wasted tiene la respuesta

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Durante décadas, la humanidad ha considerado la orina como un desecho que debe eliminarse lo más rápido posible. Sin embargo, en un contexto marcado por la escasez de recursos, la presión sobre los sistemas agrícolas y la necesidad de impulsar modelos de economía circular, algunos innovadores han comenzado a verla desde una perspectiva completamente distinta. Lo que antes se descartaba podría convertirse en una valiosa fuente de nutrientes para la producción de alimentos.

Esa es precisamente la apuesta de Wasted, una startup con sede en Vermont que ha desarrollado una tecnología capaz de transformar la orina como fertilizante en una alternativa viable para la agricultura. A través de un sistema especializado de recolección y procesamiento, la empresa busca recuperar nutrientes esenciales y reincorporarlos al ciclo productivo, demostrando que incluso los residuos más inesperados pueden formar parte de soluciones sostenibles.

De residuo a recurso: el potencial de la orina como fertilizante

Para Taylor Zehren, cofundadora y directora ejecutiva de Wasted, la orina es mucho más que un subproducto humano. En ella se encuentran nitrógeno, fósforo y potasio, tres de los componentes más importantes para el desarrollo de cultivos. Esta combinación de nutrientes llevó a la empresa a replantear la forma en que la sociedad gestiona sus residuos.

La idea nació de la experiencia de los fundadores en proyectos de saneamiento realizados en distintos países, desde América Latina hasta Asia. Durante años trabajaron instalando sistemas de gestión de residuos en comunidades remotas, donde descubrieron que la separación de la orina permitía recuperar recursos valiosos que normalmente terminaban desperdiciados. Ese aprendizaje fue la base para impulsar el uso de la orina como fertilizante a mayor escala.

El proceso detrás de WeeBloom

La producción de WeeBloom comienza con baños portátiles y sistemas sanitarios especialmente diseñados para separar la orina de otros residuos desde el primer momento. Esta etapa resulta fundamental, ya que evita la contaminación cruzada y permite conservar intactos los nutrientes presentes en el líquido.

Posteriormente, la orina recolectada es transportada a una planta de tratamiento donde se somete a diversos procesos que permiten convertirla en un fertilizante en polvo de liberación lenta y en un subproducto rico en nitrógeno. El resultado final es un material refinado, estable e inodoro que puede utilizarse en aplicaciones agrícolas de manera similar a otros fertilizantes disponibles en el mercado.

Las pruebas realizadas por la empresa han demostrado que WeeBloom ofrece resultados comparables a los de productos convencionales. Además, su formulación rica en fósforo responde a una necesidad creciente dentro de la agricultura moderna: encontrar fuentes alternativas para este nutriente esencial.

¿Por qué la orina como fertilizante podría ser clave para el futuro?

El fósforo es uno de los recursos más importantes para la producción de alimentos, pero también uno de los más vulnerables. Actualmente, gran parte de este mineral proviene de actividades extractivas concentradas en determinadas regiones del mundo, lo que genera desafíos ambientales, económicos y geopolíticos.

Ante este panorama, la orina como fertilizante plantea una alternativa interesante. Al recuperar el fósforo presente en los residuos humanos, es posible reducir la dependencia de fuentes externas y construir sistemas más resilientes. En lugar de extraer nuevos recursos, los nutrientes pueden mantenerse en circulación dentro de las mismas comunidades que los generan.

Este enfoque también fortalece los principios de la economía circular, ya que convierte un flujo de desechos en una materia prima útil para producir alimentos y otros recursos necesarios para la sociedad.

Rompiendo mitos y garantizando la seguridad

Uno de los principales retos para iniciativas como WeeBloom es superar la percepción negativa que suele existir alrededor de los residuos humanos. Para muchas personas, la idea de utilizar productos derivados de la orina genera dudas relacionadas con la higiene o la seguridad.

Sin embargo, Wasted asegura que el fertilizante final ya no puede considerarse orina. Tras completar el proceso de tratamiento, el producto se transforma en un polvo limpio, sin olor y listo para aplicaciones agrícolas. La empresa destaca que su sistema evita el contacto con muchas de las fuentes de contaminación presentes en las aguas residuales convencionales.

Además, WeeBloom fue sometido a pruebas bajo estándares regulatorios estrictos para detectar sustancias PFAS, conocidas como “químicos eternos”, obteniendo resultados no detectables en los compuestos analizados. Esto ha permitido a la empresa avanzar con confianza en la comercialización de su fertilizante y contribuir a cambiar la conversación sobre el aprovechamiento responsable de los residuos.

Un cambio cultural impulsado por la innovación

Más allá de la tecnología, el proyecto de Wasted busca promover una transformación cultural. La compañía considera que los sistemas actuales de saneamiento han sido diseñados bajo una lógica lineal en la que grandes cantidades de agua potable se utilizan para transportar nutrientes que podrían aprovecharse nuevamente.

Para sus fundadores, recuperar esos recursos representa una oportunidad para replantear la relación entre las ciudades, la agricultura y los ciclos naturales. La meta no es solo vender fertilizantes, sino demostrar que los residuos pueden convertirse en activos estratégicos cuando se gestionan adecuadamente.

La historia de WeeBloom demuestra que la innovación sostenible muchas veces surge al cuestionar prácticas que durante años parecieron inamovibles. Lo que para la mayoría de las personas es simplemente un desecho, para Wasted representa una fuente de nutrientes capaz de fortalecer la producción agrícola y reducir la presión sobre recursos finitos.

A medida que la población mundial crece y aumenta la demanda de alimentos, iniciativas como esta invitan a reflexionar sobre el valor de los sistemas circulares. La recuperación de fósforo, nitrógeno y otros nutrientes podría desempeñar un papel cada vez más relevante en la construcción de modelos productivos más eficientes, resilientes y alineados con los desafíos ambientales del futuro.

¿Por qué la huella de carbono del Mundial 2026 podría duplicar la de Qatar 2022?

La Copa Mundial de la FIFA 2026 promete ser un evento histórico. Por primera vez participarán 48 selecciones nacionales, se disputarán 104 partidos y tres países —México, Estados Unidos y Canadá— compartirán la organización de uno de los espectáculos deportivos más importantes del planeta. La magnitud del torneo refleja la ambición de la FIFA por ampliar el alcance global del futbol y atraer a millones de aficionados de todos los continentes.

Sin embargo, detrás de las expectativas deportivas, los estadios llenos y la derrama económica, emerge una pregunta cada vez más relevante: ¿cuál será el costo ambiental de un evento de esta escala? Mientras la sostenibilidad gana espacio en las agendas corporativas y gubernamentales, diversas organizaciones advierten que la expansión del torneo podría traducirse en un incremento sin precedentes de sus emisiones de gases de efecto invernadero.

La huella de carbono del Mundial 2026 podría romper todos los récords

Un análisis independiente elaborado por la plataforma de contabilidad de carbono Greenly estima que la huella de carbono del Mundial 2026 alcanzará aproximadamente 7.8 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono. La cifra representa más del doble de las emisiones reportadas oficialmente para Qatar 2022 y equivale a las emisiones anuales de países completos como Sierra Leona.

Según Alexis Normand, cofundador de Greenly, el crecimiento del torneo explica gran parte de este aumento. Más equipos significan más desplazamientos, más partidos, más espectadores y una logística considerablemente más compleja. Además, el hecho de que las sedes estén distribuidas a lo largo de Norteamérica incrementará las distancias recorridas por jugadores, equipos técnicos, patrocinadores y aficionados.

La expansión del Mundial también supone un aumento significativo en el número de asistentes. Greenly calcula que el torneo atraerá casi tres veces más espectadores que Qatar 2022, generando una presión ambiental difícil de ignorar incluso antes de que ruede el balón.

El transporte de aficionados: el gran desafío para la huella de carbono del Mundial 2026

Cuando se habla del impacto ambiental de los grandes eventos deportivos, la atención suele centrarse en los estadios, la construcción de infraestructura o el consumo energético. Sin embargo, los cálculos de Greenly apuntan a una realidad distinta: el transporte de los aficionados será el principal responsable de las emisiones.

La investigación estima que el 87 % de las emisiones totales estarán relacionadas con los desplazamientos de los espectadores. Aunque los visitantes internacionales representarían alrededor del 35 % de la asistencia, generarían cerca del 74 % de las emisiones derivadas de los viajes debido a la necesidad de realizar vuelos de larga distancia.

La dispersión geográfica de las 16 ciudades sede también amplifica el problema. A diferencia de Qatar, donde las distancias entre estadios eran relativamente cortas, el torneo de 2026 obligará a muchos aficionados a recorrer miles de kilómetros entre partidos, multiplicando el impacto asociado al transporte aéreo.

Una infraestructura más eficiente que la de Qatar

No todos los indicadores ambientales son negativos. Existen aspectos en los que el Mundial de 2026 muestra avances respecto a la edición anterior. Uno de ellos es la infraestructura deportiva.

Mientras Qatar construyó siete estadios completamente nuevos para albergar el torneo de 2022, la mayoría de las sedes que se utilizarán en Norteamérica ya existen y cuentan con operaciones regulares. Esto reduce significativamente las emisiones vinculadas a la construcción y renovación de instalaciones.

De acuerdo con Greenly, la infraestructura representará apenas el 3.1 % de las emisiones totales previstas para 2026, frente al 24.6 % registrado en Qatar. Este cambio demuestra cómo el aprovechamiento de activos existentes puede contribuir a disminuir el impacto ambiental de los grandes eventos.

Las promesas climáticas de la FIFA bajo la lupa

Las preocupaciones sobre sostenibilidad no son nuevas para la FIFA. Qatar 2022 enfrentó fuertes críticas después de promocionarse como un torneo “neutral en carbono”, una afirmación que posteriormente fue cuestionada por diversos organismos especializados y observadores independientes.

Las propias estimaciones de la FIFA situaron las emisiones del torneo en 3.8 millones de toneladas métricas de CO₂, una cantidad superior a las emisiones anuales generadas por algunos países. Desde entonces, la conversación sobre la transparencia climática en los eventos deportivos ha cobrado mayor relevancia.

En el marco del programa Deportes para la Acción Climática de la ONU, la FIFA se comprometió a reducir sus emisiones en un 50 % para 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono en 2040. Sin embargo, especialistas señalan que la estrategia de sostenibilidad para 2026 carece de una meta específica de reducción de emisiones para el torneo, lo que genera dudas sobre su capacidad para cumplir esos compromisos.

Los grandes eventos deportivos como catalizadores de cambio

Aunque los desafíos son significativos, expertos consideran que eventos de esta magnitud también pueden convertirse en oportunidades para acelerar la transición hacia modelos urbanos más sostenibles.

El ejemplo más citado es el de los Juegos Olímpicos de París 2024, donde las inversiones realizadas no solo estuvieron enfocadas en la celebración del evento, sino también en la modernización de infraestructura con beneficios permanentes para la población. La renovación de sistemas ferroviarios, la mejora de instalaciones deportivas y la reducción del consumo energético formaron parte de una estrategia más amplia de descarbonización.

Para especialistas como Normand, el verdadero legado de los eventos internacionales debería medirse no solo por su impacto económico o deportivo, sino por su capacidad para impulsar transformaciones sostenibles que permanezcan décadas después de la ceremonia de clausura.

Un Mundial que pondrá a prueba la sostenibilidad global

La huella de carbono del Mundial 2026 representa uno de los mayores retos ambientales que haya enfrentado una competición deportiva internacional. Su tamaño, alcance geográfico y volumen de espectadores podrían convertirlo en el torneo con mayores emisiones registradas hasta ahora.

Al mismo tiempo, la discusión abre una oportunidad para replantear cómo se diseñan y organizan los grandes eventos del futuro. La sostenibilidad ya no puede considerarse un aspecto complementario, sino un elemento central de la planificación.

La huella de carbono del Mundial 2026 será observada de cerca por gobiernos, organizaciones ambientales, patrocinadores y aficionados. Más allá de los resultados deportivos, el verdadero desafío será demostrar que es posible organizar espectáculos globales sin comprometer los objetivos climáticos que el mundo busca alcanzar en las próximas décadas.

¿Es momento de pausar la IA? Propuesta de Anthropic abre la discusión

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La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa futurista para convertirse en una tecnología capaz de transformar industrias completas, redefinir empleos e influir en decisiones estratégicas a escala global. Sin embargo, mientras las capacidades de estos sistemas avanzan a un ritmo acelerado, también crecen las preguntas sobre los riesgos que podrían surgir si el desarrollo tecnológico supera la capacidad humana para supervisarlo.

En este contexto, Anthropic, una de las empresas más influyentes en el sector de la IA, ha reavivado un debate que parecía reservado para la ciencia ficción: la posibilidad de establecer una pausa temporal en el desarrollo de modelos cada vez más poderosos. La propuesta no solo ha captado la atención de investigadores y gobiernos, sino también de organizaciones interesadas en el impacto social, ético y económico de estas tecnologías.

¿Por qué pausar la IA se ha convertido en un tema de discusión global?

La discusión surgió tras una publicación de Anthropic en la que la compañía explicó los avances de Claude, su modelo de inteligencia artificial. Según la empresa, los sistemas actuales muestran señales de una evolución que podría conducir, en el largo plazo, a una capacidad conocida como “automejora recursiva”, es decir, la posibilidad de diseñar versiones cada vez más avanzadas de sí mismos.

Para los especialistas en seguridad tecnológica, este escenario representa uno de los mayores desafíos del siglo XXI. La preocupación no radica únicamente en que los modelos sean más inteligentes, sino en la velocidad con la que podrían mejorar sin intervención humana directa, reduciendo la capacidad de supervisión y control.

La idea no es nueva. Desde hace varios años, académicos y centros de investigación han advertido sobre la necesidad de crear mecanismos internacionales que permitan anticipar riesgos antes de que se materialicen. Sin embargo, el posicionamiento de una empresa líder del sector vuelve a colocar el tema en el centro de la conversación pública.

La automejora recursiva y el temor a perder el control

Uno de los conceptos clave detrás de la propuesta de Anthropic es la automejora recursiva. En teoría, este proceso permitiría que una IA participe activamente en el diseño de sistemas más sofisticados, generando un ciclo continuo de evolución tecnológica.

La compañía señala que Claude ya contribuye a acelerar experimentos relacionados con programación y desarrollo de software. De hecho, Anthropic afirma que más del 80% del código integrado recientemente en su propia base tecnológica fue escrito por el modelo de IA.

Aunque estos avances todavía están lejos de representar una inteligencia autónoma capaz de evolucionar sin restricciones, los investigadores consideran que podrían ser los primeros pasos hacia sistemas mucho más complejos. Por ello, la discusión sobre si es necesario pausar la IA busca adelantarse a escenarios futuros antes de que resulten inmanejables.

Entre la seguridad y la contradicción

La propuesta de Anthropic ha generado reacciones encontradas debido a que coincide con reportes que vinculan a la empresa con proyectos de ciberseguridad desarrollados junto a agencias gubernamentales estadounidenses.

Diversos medios informaron que ingenieros de la compañía colaboran con la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) para implementar herramientas basadas en inteligencia artificial en operaciones relacionadas con la seguridad digital. Esto ha llevado a algunos críticos a cuestionar si es coherente solicitar un debate mundial sobre riesgos tecnológicos mientras se participa en iniciativas de carácter estratégico y ofensivo.

Steven Murdoch, profesor del University College de Londres, señaló que la postura de la empresa no resulta sorprendente, ya que Anthropic ha defendido históricamente una visión de la seguridad enfocada en determinados riesgos específicos, sin oponerse necesariamente al uso gubernamental de estas tecnologías.

¿Realmente existe una razón urgente para pausar la IA?

No todos los expertos consideran que los recientes anuncios representen un cambio significativo en las capacidades de los modelos actuales. Algunos investigadores sostienen que, aunque la IA continúa mejorando, no existen evidencias concluyentes de que haya alcanzado un punto de inflexión que justifique medidas extraordinarias.

Murdoch considera que la publicación de Anthropic funciona más como un recordatorio de preocupaciones que la compañía ha expresado durante años. Desde esta perspectiva, el debate sobre una pausa temporal responde a inquietudes persistentes y no necesariamente a un descubrimiento reciente.

Otros especialistas coinciden en que los avances reportados son relevantes, pero todavía se desarrollan dentro de límites relativamente controlados, especialmente en tareas relacionadas con programación, análisis de datos y automatización de procesos.

Mythos, marketing y la construcción de narrativas sobre el riesgo

La conversación se intensificó hace algunos meses cuando Anthropic anunció Mythos, un modelo de IA que decidió no lanzar públicamente debido a supuestos riesgos de ciberseguridad. La noticia atrajo la atención de gobiernos, organismos de inteligencia y líderes políticos.

Sin embargo, el anuncio también despertó escepticismo. Algunos expertos cuestionaron la falta de detalles técnicos y sugirieron que la presentación del proyecto pudo haber tenido un componente importante de posicionamiento mediático.

Entre las voces críticas se encuentra Heidy Khlaaf, científica jefe de IA del AI Now Institute, quien calificó la comunicación de Mythos como una publicación con características más cercanas al marketing que a una divulgación técnica rigurosa. Este tipo de observaciones evidencia la dificultad de distinguir entre riesgos reales y estrategias de comunicación en una industria altamente competitiva.

Gobernanza tecnológica: el verdadero desafío

Más allá de las capacidades de un modelo específico, la propuesta de Anthropic pone sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿quién debe decidir el ritmo del desarrollo tecnológico? La empresa ha planteado convocar a responsables políticos, investigadores, organizaciones de la sociedad civil y otras compañías para debatir posibles mecanismos de supervisión.

Esta discusión resulta especialmente relevante. Los impactos de la inteligencia artificial ya alcanzan ámbitos como el empleo, la privacidad, la seguridad digital, la educación y el acceso a oportunidades económicas. Por ello, la gobernanza tecnológica se está convirtiendo en un tema tan importante como la innovación misma.

La necesidad de construir reglas claras, transparentes e inclusivas podría determinar si la IA se convierte en una herramienta para impulsar el bienestar colectivo o en una fuente de nuevas desigualdades y riesgos sistémicos.

La propuesta de pausar la IA no implica necesariamente detener el progreso tecnológico, sino abrir un espacio para reflexionar sobre sus consecuencias antes de que los avances superen la capacidad de regulación y supervisión de las instituciones. En un entorno donde la innovación avanza a velocidad récord, la prudencia comienza a ganar protagonismo.

Más allá de si la iniciativa de Anthropic prospera o no, el debate ya está planteado. La verdadera pregunta no es únicamente cuánto puede avanzar la inteligencia artificial, sino si la sociedad está preparada para gestionar de manera responsable los desafíos que acompañan a esa transformación.

El fútbol mueve al mundo, el agua lo sostiene

En el contexto de los próximos eventos deportivos que se celebrarán en nuestro país en las ciudades de Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México, una alianza de organizaciones de la sociedad civil se une para promover el consumo responsable del agua en hoteles, hospedajes de plataforma, restaurantes, espacios públicos y en las actividades cotidianas, con el objetivo de normalizar que cuidar el agua es tan importante como meter goles.

Convencidos de que el agua también nos une, como el fútbol, y que podemos ser un país capaz de transformar su cultura de consumo excesivo de agua, las organizaciones Agua Capital, Asociación Nacional de Entidades de Agua y Saneamiento de México (ANEAS), Consejo Consultivo del Agua (CCA), Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM), Hoy por el Agua y Toroto, en colaboración con Aguarkía, la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) y Grupo Helvex, lanzan una campaña digital y en medios de comunicación, así como un micrositio para informar sobre la crisis hídrica y llamar a la acción que transforme nuestros hábitos de consumo.

A través de la campaña “El Agua también nos une”, queremos visibilizar los retos hídricos del país y en particular de las ciudades que recibirán aficionados a la justa deportiva.

El agua está en juego: entender la realidad detrás de cada gota también es cuidarla

La celebración del próximo evento deportivo en tres de las ciudades más importantes del país, en la que se espera que asistan más de cinco millones de personas en treinta días, significa incrementar el consumo de agua hasta en 40% en localidades que enfrentan retos de escasez, servicio intermitente de agua y problemas de calidad del recurso, por lo que se hace necesario impulsar acciones de consumo responsable.

De acuerdo con Perspectivas del Agua en México, nuestro país enfrenta una crisis hídrica sin precedentes. En 2024, el uso total de agua por persona —que incluye el consumo doméstico, agrícola e industrial— fue de 754 m³ al año, muy por encima del promedio global de 512 m³. Hoy las ciudades de Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México enfrentan retos importantes para garantizar su seguridad hídrica y retos relacionados con la disponibilidad y calidad del recurso.

CDMX. El agua no llega igual para todos

Uno de cada cuatro hogares no la recibe todos los días; cerca de cuatro de cada 10 litros se pierden en fugas antes de llegar a las personas; casi 70% del agua que se consume se extrae del acuífero más sobreexplotado del país (se extrae más agua de la que se recarga, provocando que la ciudad se hunda hasta 40 cm al año). En una ciudad de más de nueve millones de habitantes, donde cada persona utiliza en promedio 300 litros diarios, la demanda total es enorme. Esto amplifica el impacto de las pérdidas y la desigualdad en el acceso, haciendo evidente que el agua es un recurso bajo presión. Además, la intermitencia en el servicio recae de forma desproporcionada en las mujeres, que suelen encargarse de la gestión del agua en los hogares.

Guadalajara: dependencia del Lago de Chapala y presión por sequía recurrente

La zona metropolitana de Guadalajara se abastece principalmente de agua superficial: alrededor del 60% proviene del Lago de Chapala. Este lago es fundamental para la región: alberga biodiversidad, regula el clima y contribuye a mitigar sequías e inundaciones. Actualmente se encuentra en niveles favorables, pero su conservación sigue siendo clave para garantizar el abastecimiento a largo plazo. El agua disponible debe repartirse entre más de cinco millones de personas, lo que genera presión constante sobre el sistema, acentuada por un contexto de sequía recurrente. Además de los retos en disponibilidad, también existen desafíos en la calidad del agua: en algunas zonas, el agua llega turbia o con mal olor. En este contexto, el reto no es solo contar con agua, sino asegurar que llegue de forma suficiente, continua y en buenas condiciones para todas las personas.

Monterrey: déficit de 2.1 m³/s; demanda permanentemente superior a la oferta

El abastecimiento depende principalmente de agua superficial: alrededor del 60% proviene de presas como El Cuchillo, Cerro Prieto y La Boca. El 40% restante se extrae de acuíferos que presentan condiciones de sobreexplotación, por lo que enfrenta un desbalance entre la disponibilidad y la demanda de agua. El crecimiento urbano e industrial mantiene una presión constante sobre el sistema. La crisis hídrica de 2022, cuando miles de personas se quedaron sin agua debido a la baja en los niveles de las presas, evidenció esta vulnerabilidad. Aunque las condiciones han mejorado, el reto persiste: todos podemos ser parte de la solución.

Usamos la vitrina más grande del mundo para cambiar cómo México cuida su agua

Nuestra meta es que cuando acabe el mayor encuentro deportivo, México no sea solo recordado por los goles — sino por haber cambiado su relación con el agua. Para ello se encuentra disponible un micrositio con información para los visitantes sobre hoteles y hospedajes que adoptan reglas sustentables y de ahorro de agua; restaurantes participantes en acciones voluntarias de sensibilización y ahorro de agua, así como tips para trasladarse de manera sustentable y hacer buen uso de las instalaciones públicas.

Además, se pueden encontrar tips de uso responsable de agua en estadios y hasta una playlist para que las personas se bañen en menos de 5 minutos; la importancia de llevar siempre un termo de agua y una guía para visitar lugares donde se rinde homenaje al agua y que son icónicos de cada ciudad, como fuentes, parques y bosques. La idea es que cada visitante sepa que se encuentra en un territorio con retos hídricos importantes.

El llamado es claro: usar el agua de forma responsable, ya que cada acción cuenta.

Conoce más en: https://aguas.org.mx/el-agua-tambien-nos-une/

Premio Alsea entra en su recta final de convocatoria para impulsar investigaciones en alimentación y nutrición

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La quinta convocatoria del Premio Alsea entra en su etapa final de recepción de proyectos que aborden investigaciones científicas en alimentación y nutrición. Desde su creación, ha recibido más de 300 postulaciones provenientes de siete países de Iberoamérica.

Impulsado por Fundación Alsea, A.C. y World Vision, el Premio Alsea promueve investigaciones alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas y orientadas a generar resultados que contribuyan a la solución de los desafíos alimentarios en la región. El proyecto ganador recibe un apoyo de 150 mil dólares para desarrollar su investigación durante un periodo de hasta 24 meses.

Como parte de las actividades en torno a esta convocatoria, se llevó a cabo el conversatorio “La investigación científica como factor de cambio para enfrentar desafíos en materia de alimentación y nutrición”, en el que especialistas y académicas reflexionaron sobre el papel de la investigación científica en la generación de evidencia, el fortalecimiento de las políticas públicas y el desarrollo de soluciones con impacto social.

La conversación contó con la participación de Ivonne Madrid, directora de Fundación Alsea, A.C.; Ana Bertha Pérez Lizaur, presidenta del Comité Científico de Evaluación del Premio Alsea; y María Daniela Defagó, investigadora y ganadora de la edición 2024 del Premio Alsea. La moderación estuvo a cargo de Roxana Núñez, directora de Asuntos Corporativos del Consejo de la Comunicación.

“En Fundación Alsea estamos convencidos de que la colaboración entre academia, organizaciones de la sociedad civil y aliados es fundamental para generar soluciones que contribuyan a fortalecer la seguridad alimentaria en todos los países donde tenemos presencia. A través del Premio Alsea buscamos impulsar proyectos que ayuden a transformar los desafíos actuales en oportunidades de cambio para nuestras comunidades”, afirmó Ivonne Madrid, directora de Fundación Alsea, A.C.

Por su parte, Ana Bertha Pérez Lizaur señaló que, además del rigor científico, el Premio Alsea valora propuestas con enfoques innovadores, colaboración interinstitucional y una visión de largo plazo que permita dar continuidad a los proyectos y ampliar su alcance más allá de lo académico.

“Las iniciativas con impacto social son las que buscamos impulsar. Queremos investigaciones que generen beneficios para las comunidades, que tengan efectos positivos y duraderos, y cuyos resultados puedan verse reflejados en el bienestar de las personas”, señaló la presidenta del Comité Científico de Evaluación del Premio Alsea.

Durante el conversatorio, María Daniela Defagó compartió los avances de su proyecto enfocado en el desarrollo de una plataforma que integra inteligencia artificial, información satelital y datos climáticos para apoyar la toma de decisiones en materia de seguridad alimenticia y con esto fortalecer el diseño de políticas públicas en América Latina.

La quinta convocatoria del Premio Alsea permanecerá abierta hasta el 24 de junio de 2026. Los académicos y equipos de investigación de Argentina, Colombia, Chile, España, México, Paraguay y Uruguay interesados en participar pueden consultar las bases y registrar sus proyectos en: https://premioalsea.com/

Más de 900 MDD: los bancos más grandes del mundo aumentan su apoyo a combustibles fósiles

Durante años, las instituciones financieras más importantes del planeta han asegurado que la sostenibilidad forma parte de su visión de futuro. Han firmado compromisos climáticos, anunciado metas de descarbonización y prometido respaldar la transición energética. Sin embargo, los números más recientes cuentan una historia distinta, una que pone en duda el verdadero rumbo del sistema financiero global.

Un nuevo informe revela que los 65 bancos más grandes del mundo comprometieron 906 mil millones de dólares a la industria de los combustibles fósiles durante el último año. Lejos de disminuir, el flujo de capital hacia el carbón, el petróleo y el gas aumentó significativamente, en un momento en el que la comunidad científica insiste en la urgencia de reducir las emisiones responsables del calentamiento global.

El regreso de la financiación masiva al petróleo y al gas

El informe Banking on Climate Chaos documenta un incremento de 64 mil millones de dólares en nuevos préstamos destinados a empresas de combustibles fósiles respecto al año anterior. Esto representa un crecimiento cercano al 8%, una cifra que sorprendió incluso a las organizaciones ambientales que participan en el análisis.

La expectativa era diferente. Tras años de presión social, regulatoria y corporativa, muchos especialistas esperaban observar una disminución progresiva en la financiación de actividades intensivas en carbono. Sin embargo, ocurrió lo contrario: la inversión creció y consolidó una tendencia que aleja a los mercados financieros de los objetivos climáticos internacionales.

Para diversos analistas, esta situación demuestra una desconexión entre los compromisos públicos asumidos por los bancos y las decisiones de financiamiento que continúan impulsando la expansión de actividades altamente emisoras.

El liderazgo del apoyo a combustibles fósiles sigue concentrado

Entre las instituciones financieras analizadas, JPMorgan Chase volvió a ocupar el primer lugar como financiador mundial de combustibles fósiles. Solo durante el último año destinó 58 mil millones de dólares al sector, un aumento del 13% respecto a 2024.

Le siguen Bank of America, los bancos japoneses MUFG y Mizuho Financial, además de Citigroup. En Europa, Barclays aparece como la entidad mejor posicionada dentro de los principales financiadores del sector.

El informe también señala una creciente concentración del capital. Un grupo de apenas doce grandes instituciones financieras concentra alrededor del 40% de toda la financiación destinada a combustibles fósiles. Asimismo, la mayor parte de estos recursos proviene de seis grandes centros financieros: Estados Unidos, Canadá, Japón, China, Reino Unido y la Unión Europea.

apoyo a combustibles fósiles

Un camino cada vez más distante del Acuerdo de París

Cuando se firmó el Acuerdo de París en 2015, los países se comprometieron a limitar el aumento de la temperatura global a 1.5 °C por encima de los niveles preindustriales. Alcanzar este objetivo implica reducir drásticamente las emisiones provenientes de la producción y el consumo de combustibles fósiles.

Sin embargo, desde entonces los principales bancos del mundo han canalizado aproximadamente 8.7 billones de dólares hacia empresas dedicadas a extraer más carbón, petróleo y gas. Esta cifra refleja la magnitud de una contradicción que preocupa cada vez más a científicos, inversionistas y organizaciones ambientales.

La situación resulta especialmente relevante porque diversos estudios advierten que el límite de 1.5 °C podría superarse en los próximos años. Además, la última década ha estado marcada por récords históricos de temperatura, fenómenos meteorológicos extremos y crecientes impactos económicos asociados al cambio climático.

El apoyo a combustibles fósiles crece pese a los compromisos climáticos

Uno de los hallazgos más llamativos del informe es que buena parte del crecimiento del financiamiento se destinó a la expansión de infraestructura existente. Los bancos comprometieron 508 mil millones de dólares para ampliar proyectos relacionados con combustibles fósiles, una cifra 27% superior a la registrada en 2024.

Entre las empresas que más recursos recibieron destacan Venture Global, Enbridge y Energy Transfer, compañías vinculadas al desarrollo y transporte de petróleo y gas en Estados Unidos.

Este escenario contrasta con las promesas realizadas por numerosas instituciones financieras durante los últimos años. Varias de ellas habían anunciado restricciones para financiar actividades relacionadas con el carbón o habían establecido objetivos de reducción de emisiones alineados con la neutralidad climática.

Presiones políticas y un cambio de rumbo financiero

Para los autores del informe, el contexto político internacional ha desempeñado un papel importante en este cambio de dirección. El regreso de discursos favorables a la expansión de la producción energética tradicional ha coincidido con una relajación de algunos compromisos climáticos asumidos por el sector financiero.

La desaparición de la Alianza Bancaria de Cero Emisiones Netas, una iniciativa respaldada por Naciones Unidas que buscaba alinear las carteras de crédito con objetivos de neutralidad climática para 2050, es vista por muchos especialistas como una señal de retroceso.

De acuerdo con los investigadores, varios bancos han optado por abandonar o minimizar sus compromisos ambientales debido a presiones políticas y económicas. Esto ha reabierto el debate sobre la necesidad de una regulación más estricta para garantizar que las metas climáticas se traduzcan en acciones concretas.

Entre la transición energética y la seguridad del suministro

Los bancos involucrados defienden sus decisiones argumentando que el sistema energético mundial aún depende de múltiples fuentes para garantizar estabilidad, seguridad y accesibilidad económica.

Representantes de JPMorgan Chase, Bank of America y Citigroup han señalado que sus estrategias buscan equilibrar la inversión en energías limpias con la necesidad de mantener un suministro energético confiable para consumidores, industrias y economías nacionales.

Desde esta perspectiva, la transición hacia una economía baja en carbono no puede ocurrir de manera inmediata. Sin embargo, organizaciones ambientales advierten que continuar financiando la expansión de proyectos fósiles podría dificultar significativamente el cumplimiento de los objetivos climáticos globales.

El aumento de la financiación a combustibles fósiles evidencia una de las mayores tensiones de la actualidad: la distancia entre las metas climáticas y las decisiones económicas que siguen moldeando el sistema energético mundial. Mientras los impactos del cambio climático se vuelven cada vez más visibles, los flujos de capital continúan favoreciendo actividades que contribuyen al calentamiento global.

La discusión ya no gira únicamente en torno a la responsabilidad de las empresas energéticas. Cada vez más actores señalan que los bancos desempeñan un papel determinante en la velocidad y dirección de la transición energética. En ese contexto, las decisiones que tomen las principales instituciones financieras durante los próximos años podrían influir tanto en el futuro de la economía global como en la capacidad del planeta para enfrentar la crisis climática.

Aeroméxico y Grupo Bimbo se unen para impulsar la descarbonización en América Latina

Grupo Aeroméxico anunció que concretó una alianza estratégica con Grupo Bimbo a través de la cual impulsará el uso de Combustible Sostenible de Aviación (SAF por sus siglas en inglés) en sus viajes corporativos y de negocios en América Latina.

Con esta alianza, la primera de su tipo en la región, Grupo Bimbo y Aeroméxico unen capacidades, visión y compromiso para acelerar la reducción de emisiones mediante el uso de SAF, sumando esfuerzos para avanzar hacia una aviación más sostenible.

La reducción de emisiones se acreditará mediante mecanismos reconocidos internacionalmente para la asignación y trazabilidad del SAF.

De esta manera, ambas compañías contribuirán a la mitigación de gases de efecto invernadero en el caso de Aeroméxico, mediante la disminución de emisiones de Alcance 1 generadas con el uso del combustible; mientras que Grupo Bimbo reducirá sus emisiones de Alcance 3, generadas por viajes de negocio, este esfuerzo conjunto refuerza los objetivos de descarbonización de largo plazo de ambas organizaciones y consolida su liderazgo en materia de sustentabilidad corporativa.

Esta colaboración representa un hito para la industria aérea de México y América Latina, al reflejar el compromiso y visión de ambas organizaciones en la integración de la sostenibilidad en sus modelos de negocio y estrategias corporativas; así como en la adopción de soluciones tangibles para avanzar hacia una economía baja en carbono. Asimismo, esta alianza no solo impulsa la reducción de emisiones, sino que también refleja la apuesta de ambas compañías por invertir en México para incrementar el uso y desarrollo de combustibles más sustentables.

Respecto a Aeroméxico, esta iniciativa permitirá continuar avanzando hacia su meta de cero emisiones netas para 2050, fortaleciendo su liderazgo como uno de los principales impulsores de la viabilidad de los combustibles sostenibles de aviación en la región.

En este sentido, Karen Farías, Directora de Sostenibilidad & ESG en Aeroméxico, afirmó: “Esta alianza refleja cómo la colaboración puede acelerar la transición hacia una aviación más sostenible en México y América Latina, impulsando acciones concretas para reducir emisiones en actividades clave como los viajes de negocio” y agregó: “La transición sólo será posible mediante una red de aliados comprometidos con reducir significativamente el impacto ambiental de toda su cadena de valor y avanzar hacia metas de largo plazo para 2050. Este acuerdo marca un precedente en la región y demuestra que es posible avanzar hacia soluciones concretas, medibles y alineadas con los desafíos climáticos globales.”

Por su parte, Alejandra Vázquez, Directora Global de Sustentabilidad de Grupo Bimbo, mencionó: “Tenemos un objetivo claro al 2050: que Grupo Bimbo sea una empresa con cero emisiones netas de carbono. Para lograrlo, iniciativas como la que hoy tenemos con Aeroméxico, suma un granito de harina a esta meta que requiere el trabajo conjunto de todos los actores a lo largo de nuestra cadena de valor.”

Además, David Hernández, Director Global de Compras en Grupo Bimbo, afirmó, “En Grupo Bimbo creemos que la sostenibilidad debe integrarse en cada decisión de negocio y de abastecimiento. Esta alianza con Aeroméxico demuestra cómo la colaboración con socios estratégicos puede ayudarnos a reducir emisiones más allá de nuestras operaciones directas y avanzar de manera tangible hacia nuestra meta de cero emisiones netas para 2050.”

Actualmente, el SAF es considerado la principal solución disponible para reducir las emisiones del transporte aéreo, ya que permite reducir hasta 80% las emisiones de carbono, en comparación con el combustible fósil convencional. Su producción se realiza a partir de materias primas renovables como residuos orgánicos, y cuenta con las certificaciones necesarias para su uso, lo que lo hace un producto compatible con la flota actual de las aerolíneas.

Esta iniciativa busca fortalecer una cultura de sustentabilidad tanto al interior de las organizaciones como en la sociedad, promoviendo una mayor conciencia sobre la importancia de la descarbonización. Se enmarca además en la estrategia integral de descarbonización de Grupo Bimbo, que aborda distintos frentes de la cadena de valor, desde el campo hasta la logística y la energía.

El viaje del Osito Bimbo

Por Edgar López

El Osito Bimbo tiene que viajar. Una semana está en Monterrey, la siguiente en Madrid y después en Bogotá. Va porque es su trabajo: visitar las panaderías, ver cómo van las cosas y ayudar a que todo funcione bien.
Para llegar a esos lugares casi siempre se sube a un avión. Y los aviones, cuando vuelan, usan combustible que deja emisiones en el aire. Aunque el avión no sea de Bimbo y el combustible tampoco lo compre Bimbo, esas emisiones se cuentan como parte de su huella, porque los viajes ocurren por trabajo de la empresa.

Por eso Bimbo decidió hacer algo. Llegó a un acuerdo con Aeromexico para impulsar el uso de un combustible diferente. Se llama SAF y puede generar menos emisiones asociadas a los vuelos. Con este acuerdo, las reducciones asociadas a esos viajes pueden medirse y reconocerse.

Hasta aquí llega la historia del Osito Bimbo.

Grupo Bimbo no es un osito. Es un oso mucho más grande. Opera en decenas de países, mueve miles de rutas de distribución y trabaja con una extensa red de agricultores, proveedores y transportistas. Y los grandes osos dejan huellas mucho más profundas.

Por eso esta alianza me parece interesante. No tanto por el tamaño de la huella que busca reducir hoy, sino por la pregunta que deja abierta para mañana.
Si una empresa puede ayudar a reducir las emisiones de los vuelos que utiliza, ¿podrá hacer lo mismo con otras huellas más grandes? ¿Con la logística? ¿Con sus proveedores? ¿Con las cadenas de valor que sostienen su operación?
Porque una cosa es seguir las pequeñas huellas del osito que todos conocemos. Y otra muy distinta es comenzar a seguir los rastros del gran oso que hay detrás.

El viaje del Osito Bimbo puede terminar aquí.
La historia del gran oso apenas comienza.


Edgar

R con R, por Edgar López

Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.

Cambio climático podría comprometer la eficacia de los medicamentos

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El cambio climático suele analizarse por sus efectos sobre los ecosistemas, la disponibilidad de agua o la seguridad alimentaria. Sin embargo, existe una consecuencia menos visible que comienza a preocupar a especialistas en salud pública: el impacto de las temperaturas extremas sobre los tratamientos médicos que millones de personas utilizan diariamente. A medida que las olas de calor se vuelven más frecuentes e intensas, surgen nuevos riesgos que podrían afectar directamente la atención sanitaria.

Lo que antes era considerado un problema de almacenamiento o logística está adquiriendo una dimensión mucho más amplia. Autoridades sanitarias y organismos meteorológicos advierten que el aumento sostenido de las temperaturas puede alterar las condiciones bajo las cuales medicamentos y dispositivos médicos fueron diseñados para funcionar. Este escenario plantea desafíos que conectan la crisis climática con la salud humana de una manera cada vez más evidente.

Cambio climático y eficacia de los medicamentos: una relación que preocupa

Las autoridades sanitarias del Reino Unido han alertado sobre un fenómeno que podría agravarse durante las próximas décadas: el calor extremo puede afectar la estabilidad de numerosos tratamientos médicos. Muchos medicamentos están formulados para conservarse a temperaturas inferiores a los 25°C, una condición que resulta cada vez más difícil de garantizar durante las olas de calor.

Vehículos estacionados, mochilas, habitaciones con exposición directa al sol o incluso el transporte público pueden alcanzar temperaturas muy superiores a las recomendadas. Cuando esto ocurre, algunos componentes activos comienzan a degradarse, reduciendo la capacidad del tratamiento para producir los efectos esperados.

Este problema no distingue entre categorías terapéuticas. Tabletas, inhaladores, parches hormonales, insulina y autoinyectores de emergencia pueden verse afectados por condiciones de calor prolongado, generando incertidumbre sobre su desempeño cuando más se necesitan.

Los medicamentos refrigerados enfrentan riesgos mayores

Algunos tratamientos son especialmente sensibles a las variaciones de temperatura. La insulina y determinados antibióticos líquidos requieren una cadena de frío constante para conservar sus propiedades terapéuticas.

La interrupción de estas condiciones puede comprometer la calidad del producto incluso antes de que el usuario note algún cambio visible. Esto representa un desafío creciente para pacientes que dependen diariamente de estos medicamentos para controlar enfermedades crónicas.

Ante este panorama, las autoridades recomiendan revisar cuidadosamente las instrucciones de almacenamiento incluidas en los prospectos y conservar los medicamentos en los lugares más frescos del hogar, evitando dejarlos en automóviles o espacios expuestos al calor.

Cuando la tecnología médica también sufre por las altas temperaturas

El problema no se limita a los fármacos. Diversos dispositivos médicos pueden experimentar alteraciones en su funcionamiento cuando son utilizados o almacenados en ambientes demasiado cálidos.

Los monitores de glucosa, por ejemplo, podrían generar lecturas menos precisas si son expuestos a temperaturas elevadas. Esto puede afectar la toma de decisiones de las personas que viven con diabetes y dependen de información exacta para controlar su condición. La situación adquiere relevancia si se considera que los veranos están registrando temperaturas récord con mayor frecuencia. Equipos diseñados para climas históricamente templados podrían enfrentar dificultades operativas en escenarios donde el calor extremo se convierta en una nueva normalidad.

¿Cómo afecta el calor al organismo y a los tratamientos?

Las altas temperaturas no solo impactan a los medicamentos; también modifican la forma en que el cuerpo responde a ellos. El calor incrementa el riesgo de deshidratación y puede alterar diversos procesos fisiológicos relacionados con la absorción y acción de ciertos tratamientos.

Los diuréticos, por ejemplo, favorecen la pérdida de líquidos, mientras que algunos medicamentos para la presión arterial pueden dificultar la regulación de la temperatura corporal. Asimismo, tratamientos utilizados para la diabetes pueden incrementar la vulnerabilidad frente a episodios de deshidratación.

Esta combinación de factores puede hacer más difícil reconocer señales tempranas de agotamiento por calor, aumentando el riesgo de complicaciones, especialmente durante periodos de temperaturas extremas.

Eficacia de los medicamentos y grupos especialmente vulnerables

La disminución de la eficacia de los medicamentos no es el único riesgo asociado al calor. Algunas personas presentan una vulnerabilidad adicional debido a su edad o condición de salud.

Los adultos mayores, los niños pequeños y quienes viven con enfermedades cardíacas o renales pueden experimentar mayores complicaciones durante las olas de calor. Síntomas como mareos, dolor de cabeza, fatiga, confusión o deshidratación severa pueden aparecer con mayor facilidad en estos grupos.

Además, ciertos medicamentos utilizados para tratar afecciones dermatológicas, trastornos mentales o enfermedades crónicas pueden incrementar la sensibilidad de la piel a la radiación solar, aumentando el riesgo de quemaduras y reacciones cutáneas graves.

La adaptación climática también debe llegar al sector salud

El debate sobre la eficacia de los medicamentos está dejando de ser exclusivamente farmacéutico para convertirse en un asunto de adaptación climática. Organismos internacionales han documentado que las olas de calor son hoy más frecuentes e intensas que hace apenas unas décadas, una tendencia que continuará conforme aumenten las temperaturas globales.

Este escenario obliga a replantear protocolos de almacenamiento, transporte y uso de medicamentos desarrollados bajo condiciones climáticas distintas. Las infraestructuras sanitarias, las cadenas de suministro y los programas de atención médica deberán prepararse para responder a un entorno más cálido y exigente.

La salud pública enfrenta así un desafío multidimensional donde convergen ciencia, sostenibilidad, infraestructura y prevención. La capacidad de adaptación será clave para proteger a millones de pacientes en las próximas décadas.

La crisis climática está revelando impactos que trascienden los fenómenos ambientales visibles. El riesgo de que las altas temperaturas afecten la eficacia de los medicamentos demuestra cómo el calentamiento global puede influir directamente en aspectos esenciales de la vida cotidiana y la atención médica.

Garantizar la eficacia de los medicamentos en un mundo cada vez más cálido requerirá nuevas estrategias de almacenamiento, mayor educación para pacientes y sistemas de salud preparados para responder a condiciones extremas. La relación entre clima y salud ya no es una preocupación futura: se ha convertido en una realidad que demanda atención inmediata.

¿Pueden los gigantes tecnológicos ayudar a recuperar recursos hídricos? Google responde 

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Durante años, la conversación sobre sostenibilidad en el sector tecnológico se ha centrado en la energía, las emisiones de carbono y el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial. Sin embargo, existe otro recurso indispensable para el funcionamiento de la infraestructura digital que cada vez gana más protagonismo: el agua. Los centros de datos, responsables de sostener gran parte de la actividad digital global, dependen de este recurso para operar de manera eficiente.

A medida que aumenta la demanda de servicios digitales, también crecen las preguntas sobre el impacto ambiental de las empresas tecnológicas. ¿Es posible expandir la infraestructura digital sin ejercer una presión excesiva sobre las comunidades y ecosistemas locales? Google cree que sí. Con una nueva estrategia respaldada por inversiones millonarias y metas ambiciosas, la compañía busca demostrar que el crecimiento tecnológico y la gestión responsable del agua pueden avanzar de la mano.

La apuesta de Google para recuperar recursos hídricos antes de 2030

El anuncio más relevante de Google es su compromiso de devolver más agua de la que consumen sus centros de datos para el año 2030. La iniciativa forma parte de una estrategia integral de gestión hídrica que busca reducir los impactos locales asociados al crecimiento de la infraestructura digital.

Para lograrlo, la empresa presentó un paquete de financiamiento de 17 millones de dólares destinado a proteger cuencas hidrográficas y fortalecer proyectos ambientales en distintas regiones de Estados Unidos. Esta inversión se suma a una visión de largo plazo que busca equilibrar las necesidades operativas de los centros de datos con la conservación de los recursos naturales.

La meta no es menor. En 2025, Google reportó haber devuelto más de siete mil millones de galones de agua a los suministros locales. Para 2030, la compañía estima que sus proyectos permitirán reponer más de 19 mil millones de galones anuales, una cantidad que supera ampliamente el volumen total de agua que consume actualmente.

¿Por qué los centros de datos necesitan recuperar recursos hídricos?

Los centros de datos son el corazón de la economía digital moderna. Desde motores de búsqueda y aplicaciones de navegación hasta sistemas bancarios y plataformas de atención médica, millones de procesos dependen de estas instalaciones para funcionar sin interrupciones.

El desafío es que los servidores y chips generan grandes cantidades de calor durante su operación. Para mantener niveles óptimos de rendimiento, muchas instalaciones utilizan sistemas de refrigeración por agua, una tecnología que puede reducir el consumo energético en aproximadamente un 10 % frente a los métodos tradicionales basados únicamente en aire.

Aunque Google asegura que su huella hídrica representa menos del 1 % del volumen de agua que los estadounidenses utilizan cada año para regar jardines, la compañía reconoce que el impacto debe evaluarse a nivel local. Por ello, el objetivo de recuperar recursos hídricos no solo responde a una cuestión ambiental global, sino también a la necesidad de proteger las comunidades donde se ubican sus operaciones.

Un modelo basado en datos, transparencia e infraestructura

Como parte de su estrategia, Google desarrolló un marco de trabajo compuesto por cinco pilares para gestionar el agua de forma responsable. Uno de los elementos más relevantes es la evaluación previa de las cuencas hidrográficas antes de construir nuevas instalaciones.

Cuando una región presenta riesgos elevados relacionados con la disponibilidad de agua, la empresa puede optar por sistemas de refrigeración por aire o por el uso de agua reciclada. Esta decisión busca evitar que los nuevos desarrollos incrementen la presión sobre fuentes hídricas vulnerables.

recursos hídricos

La compañía también ha destinado más de 500 millones de dólares al fortalecimiento de infraestructura pública relacionada con agua potable, tratamiento de aguas residuales y sistemas de reutilización. Estas inversiones apoyan a municipios que enfrentan limitaciones presupuestales para modernizar redes de distribución, detectar fugas o mejorar la eficiencia de sus servicios.

A ello se suma una política de transparencia basada en reportes anuales sobre el consumo de agua y el avance de los proyectos de reposición. Un ejemplo es la colaboración desarrollada en el condado de Douglas, Georgia, donde las aguas residuales tratadas son reutilizadas para la refrigeración de centros de datos.

De la conservación de humedales a la agricultura sostenible

Los 17 millones de dólares anunciados recientemente financiarán proyectos en siete estados de Estados Unidos. La iniciativa busca generar beneficios ambientales tangibles mediante acciones adaptadas a las necesidades específicas de cada territorio.

En Georgia, los recursos permitirán restaurar humedales dentro del Área de Gestión de Vida Silvestre del Río Flint. En Iowa, la colaboración con organizaciones ambientales y autoridades agrícolas ayudará a productores locales a convertir miles de acres en sistemas de pastizales permanentes que reducen el uso de fertilizantes y mejoran la calidad del agua.

Otros proyectos contemplan la ampliación de infraestructura verde en Michigan, la restauración de bosques de llanura aluvial en Minnesota y la recuperación de humedales en Missouri. Mientras tanto, Nebraska recibirá apoyo para programas de detección de fugas y Texas contará con inversiones destinadas a fortalecer el acceso comunitario al agua y a la infraestructura necesaria para su gestión.

Estas iniciativas reflejan una visión más amplia de lo que significa recuperar recursos hídricos: no se trata únicamente de devolver volúmenes de agua, sino también de mejorar la salud de los ecosistemas, fortalecer la resiliencia de las comunidades y proteger la calidad del recurso a largo plazo.

La creciente expansión de la infraestructura digital está obligando a las empresas tecnológicas a replantear su relación con los recursos naturales. En este contexto, el agua se ha convertido en uno de los indicadores más relevantes para medir el impacto ambiental de los centros de datos y la capacidad de las compañías para operar de manera responsable.

La estrategia de Google muestra cómo las inversiones en infraestructura, la restauración de ecosistemas, la transparencia y la innovación tecnológica pueden converger en un mismo objetivo. Aunque los resultados finales se conocerán en los próximos años, el compromiso de recuperar recursos hídricos y devolver más agua de la que consume plantea un precedente importante para una industria que busca crecer sin comprometer el futuro de las comunidades y las cuencas hidrográficas que la sostienen.

¿Por qué apostar por ESG? 9 beneficios para las empresas

La conversación sobre sostenibilidad ha dejado de ser exclusiva de especialistas y organismos internacionales para convertirse en un tema central en las salas de juntas. Hoy, inversionistas, consumidores, colaboradores y reguladores observan con atención cómo las empresas responden a desafíos como el cambio climático, las desigualdades sociales, la transparencia corporativa y la gestión de riesgos. En este contexto, los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) se han consolidado como una herramienta estratégica para generar valor a largo plazo.

Aunque el concepto ESG fue formalizado en 2004 a partir del informe “Who Cares Wins” impulsado por el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, su crecimiento ha sido especialmente acelerado en los últimos años. La expectativa de que los activos globales gestionados bajo criterios ESG superen los 40 billones de dólares para 2030 refleja el interés de los mercados por organizaciones capaces de equilibrar rentabilidad, sostenibilidad y responsabilidad empresarial.

Más allá de responder a las exigencias de los inversionistas, las empresas están descubriendo que incorporar estos criterios puede traducirse en ventajas competitivas, eficiencia operativa y una mayor capacidad de adaptación. Los beneficios ESG ya no se perciben únicamente como una cuestión reputacional, sino como una oportunidad para fortalecer el negocio desde múltiples frentes.

Beneficios ESG: una ventaja competitiva que marca la diferencia

Las empresas que integran criterios ESG suelen diferenciarse en mercados cada vez más exigentes. Los consumidores valoran cada vez más las prácticas responsables y están dispuestos a premiar con su preferencia a las marcas que demuestran un compromiso genuino con la sostenibilidad y el impacto social.

Esta diferenciación también influye en otros grupos de interés. Empleados, proveedores, autoridades y socios comerciales observan con atención las acciones corporativas, por lo que una estrategia ESG sólida puede convertirse en un elemento decisivo para fortalecer el posicionamiento de una organización frente a sus competidores.

1. Atrae inversionistas y acceso a financiamiento

La inversión sostenible continúa ganando terreno en los mercados globales. Cada vez más inversionistas consideran los factores ambientales, sociales y de gobernanza como parte de sus procesos de evaluación antes de asignar recursos a una empresa.

La transparencia en la divulgación de información ESG permite que las organizaciones demuestren cómo gestionan riesgos y oportunidades de largo plazo. Esto genera confianza entre inversionistas y prestamistas, facilitando el acceso a capital y mejores condiciones de financiamiento.

2. Mejora el desempeño financiero

La sostenibilidad no solo genera valor reputacional; también puede impactar directamente en los resultados económicos. Medidas como la eficiencia energética, la optimización de recursos o la reducción de desperdicios suelen traducirse en ahorros significativos para las empresas.

Además, una gestión responsable ayuda a disminuir riesgos asociados con multas, sanciones regulatorias o problemas operativos. Como resultado, muchas organizaciones fortalecen su rentabilidad mientras avanzan en sus objetivos de sostenibilidad.

3. Genera lealtad y confianza en los clientes

Las nuevas generaciones buscan consumir productos y servicios alineados con sus valores. Para muchos consumidores, la transparencia y el compromiso social son factores tan importantes como la calidad o el precio.

Cuando una empresa comunica de manera clara sus iniciativas ambientales y sociales, fortalece la relación con sus clientes. Esta conexión emocional contribuye a construir confianza, aumentar la fidelidad y generar una comunidad más comprometida con la marca.

4. Hace más sostenibles las operaciones

Implementar criterios ESG implica analizar procesos internos para identificar oportunidades de mejora. Esto permite reducir consumos innecesarios, optimizar recursos y disminuir impactos ambientales.

Al mismo tiempo, las organizaciones desarrollan capacidades para responder a nuevas exigencias regulatorias y de mercado. Esta preparación facilita la adaptación ante un entorno empresarial que evoluciona constantemente. Aunado a ello, otro de los aspectos menos visibles, pero más relevantes, de los beneficios ESG es su capacidad para fortalecer las relaciones con proveedores, distribuidores y aliados estratégicos. Una visión sostenible permite construir cadenas de valor más eficientes, colaborativas y preparadas para los desafíos del futuro.

Las organizaciones que impulsan prácticas responsables en toda su operación suelen identificar nuevas oportunidades de crecimiento, mejorar su capacidad de escalamiento y generar relaciones comerciales más sólidas y duraderas.

5. Amplía las oportunidades de crecimiento

La sostenibilidad puede convertirse en una puerta de entrada a nuevos mercados. Las empresas que incorporan criterios ESG suelen estar mejor posicionadas para responder a las expectativas de clientes, inversionistas y socios comerciales.

Además, las prácticas responsables fortalecen las relaciones con distintos grupos de interés, lo que facilita la creación de alianzas estratégicas y la identificación de oportunidades de expansión que antes podían parecer inaccesibles.

6. Impulsa la innovación

Los desafíos ambientales y sociales exigen nuevas soluciones. Por ello, muchas empresas encuentran en ESG un motor para desarrollar productos, servicios y procesos más eficientes y sostenibles.

La búsqueda de alternativas responsables también fomenta la adopción de tecnologías emergentes y modelos de negocio innovadores. Esto permite a las organizaciones mantenerse competitivas en un mercado caracterizado por el cambio constante.

7. Atrae y retiene talento

Las nuevas generaciones buscan trabajar en organizaciones que compartan sus valores y tengan un propósito claro. Para muchos profesionales, el impacto social y ambiental de una empresa influye directamente en sus decisiones laborales.

Las compañías que priorizan ESG suelen proyectar una imagen de innovación, responsabilidad y compromiso. Esto facilita la atracción de talento altamente calificado y contribuye a mejorar la permanencia y satisfacción de los colaboradores.

8. Fortalece el compromiso de los empleados

Cuando las personas perciben que su trabajo contribuye a objetivos más amplios que la rentabilidad, aumenta su sentido de pertenencia. Los programas relacionados con sostenibilidad, diversidad o impacto comunitario pueden generar una mayor conexión con la organización.

Este compromiso se traduce en equipos más motivados, mejor clima laboral y mayores niveles de productividad. A largo plazo, la cultura organizacional se fortalece y se convierte en una ventaja competitiva difícil de replicar.

9. Incrementa la resiliencia de la cadena de suministro

Las cadenas de suministro enfrentan riesgos cada vez más complejos, desde tensiones geopolíticas hasta fenómenos climáticos extremos. Los marcos ESG ayudan a las empresas a identificar vulnerabilidades y diversificar sus fuentes de abastecimiento.

Además, fomentan prácticas de transparencia y rendición de cuentas que permiten anticipar posibles interrupciones. Como resultado, las organizaciones desarrollan una mayor capacidad para responder a escenarios inciertos y mantener la continuidad de sus operaciones.

La evolución de los mercados demuestra que la sostenibilidad ya no es un elemento complementario dentro de la estrategia empresarial. Los criterios ESG se han convertido en una herramienta para fortalecer la competitividad, gestionar riesgos y responder a las expectativas de una sociedad cada vez más consciente de los impactos corporativos.

Lejos de ser una tendencia pasajera, los beneficios ESG muestran cómo las empresas pueden generar valor económico mientras contribuyen al bienestar social y ambiental. Aquellas organizaciones que integren estos principios de forma auténtica y estratégica estarán mejor preparadas para liderar en un entorno donde la confianza, la transparencia y la sostenibilidad son factores decisivos para el éxito.

Racismo y homofobia: así planea la FIFA proteger a los futbolistas en el Mundial 2026

El fútbol moderno se juega en más escenarios que nunca. Además de los estadios, los entrenamientos y las transmisiones televisivas, existe otro espacio donde los jugadores están constantemente expuestos: las redes sociales. Cada gol, cada error y cada decisión dentro del campo puede desencadenar miles de reacciones en cuestión de segundos, algunas de ellas cargadas de violencia, discriminación y odio.

Con el crecimiento de las plataformas digitales, los insultos racistas, misóginos y homófobos se han convertido en una preocupación cada vez más visible para federaciones, clubes y atletas. Lo que antes podía limitarse a un sector de aficionados en las gradas ahora tiene el potencial de llegar a millones de personas alrededor del mundo. Ante esta realidad, la FIFA busca reforzar su estrategia para crear entornos más seguros durante la próxima Copa del Mundo.

La organización ha decidido ampliar el uso de herramientas basadas en inteligencia artificial para combatir este fenómeno durante el torneo de 2026. La apuesta no solo responde a la necesidad de proteger la integridad de los jugadores, sino también a la creciente preocupación por el impacto que el discurso de odio tiene sobre la experiencia deportiva y el bienestar emocional de quienes participan en ella.

A medida que se acerca uno de los eventos deportivos más importantes del planeta, la FIFA considera que la tecnología puede desempeñar un papel clave para reducir la exposición de los atletas a mensajes ofensivos y discriminatorios, una problemática que ha acompañado al fútbol durante los últimos años y que parece intensificarse en el entorno digital.

Cómo protegerá la FIFA a los futbolistas en el Mundial 2026

La FIFA anunció que ofrecerá de manera gratuita su Servicio de Protección en Redes Sociales a todas las federaciones participantes en la Copa del Mundo de 2026. Esta iniciativa fue introducida después del Mundial de Qatar 2022 y representa uno de los esfuerzos más importantes del organismo para enfrentar el abuso digital en el deporte.

El sistema utiliza inteligencia artificial para identificar, filtrar y ocultar comentarios ofensivos publicados en las redes sociales de equipos y jugadores. La tecnología analiza alrededor de 30 mil palabras clave relacionadas con expresiones de odio, discriminación y ataques personales, permitiendo detectar contenido problemático en cuestión de segundos.

Una de las características más llamativas del sistema es que los mensajes no son eliminados de forma visible para quien los publica. El usuario responsable del comentario sigue viendo su publicación como si permaneciera activa, aunque en realidad ha sido ocultada para el resto de las personas y reportada para su posible investigación posterior.

La FIFA también contempla consecuencias para quienes incurran en estas conductas. Entre las posibles sanciones se encuentra la restricción para adquirir boletos de competiciones organizadas por la propia FIFA o incluso por clubes que adopten mecanismos similares en sus canales digitales.

Actualmente, la tecnología puede operar en plataformas como Facebook, Instagram, YouTube, TikTok y Threads. Sin embargo, no funciona en X, la red social propiedad de Elon Musk, debido a que esta plataforma mantiene visibles los comentarios ocultos y presenta limitaciones para este tipo de moderación.

La experiencia que impulsó esta protección para los futbolistas en el Mundial 2026

La expansión de estas herramientas responde a una realidad que el fútbol ha enfrentado repetidamente en los últimos años. Jugadores de distintas ligas y selecciones han sido objeto de campañas de odio que trascienden la crítica deportiva y derivan en ataques racistas, homófobos o misóginos.

Uno de los episodios más recordados ocurrió tras la final de la Eurocopa 2020. Después de fallar sus respectivos penales, Bukayo Saka, Marcus Rashford y Jadon Sancho fueron víctimas de una avalancha de insultos racistas en redes sociales. Las imágenes y mensajes difundidos en internet generaron indignación internacional y reabrieron el debate sobre la responsabilidad de las plataformas digitales frente al discurso de odio.

Casos como este impulsaron la adopción de nuevas herramientas tecnológicas capaces de actuar con mayor rapidez que los sistemas tradicionales de moderación. Para muchos clubes y organizaciones deportivas, la velocidad de respuesta se convirtió en un factor fundamental para evitar que el contenido ofensivo alcanzara una difusión masiva.

La preocupación también ha estado presente en el fútbol inglés. El Tottenham Hotspur, por ejemplo, condenó públicamente los ataques racistas dirigidos contra el defensor Kevin Danso después de un error cometido durante un partido frente al Brighton. Situaciones similares han llevado a varias instituciones deportivas a buscar soluciones permanentes para proteger a sus jugadores.

De Serena Williams al fútbol mundial

La tecnología utilizada por varios clubes y que ahora respalda parte de la estrategia de la FIFA tiene un origen que va más allá del fútbol. Respondology, una de las empresas involucradas en este esfuerzo, surgió como respuesta a la ola de comentarios racistas y sexistas que recibió la tenista Serena Williams después de publicar una fotografía junto a su bebé recién nacido durante el US Open de 2019.

Aquel episodio evidenció la rapidez con la que el contenido ofensivo podía propagarse en las redes sociales y el limitado alcance de los mecanismos tradicionales de moderación. Frente a este escenario, la empresa desarrolló herramientas capaces de detectar y ocultar mensajes abusivos antes de que alcanzaran grandes niveles de visibilidad.

Con el paso del tiempo, la plataforma comenzó a colaborar con organizaciones deportivas de distintas disciplinas, incluyendo equipos de la NFL, Nascar y diversas marcas comerciales. Posteriormente, el fútbol se convirtió en uno de sus principales campos de acción debido al volumen de ataques registrados contra jugadores y clubes.

Actualmente, tanto Tottenham Hotspur como Arsenal utilizan esta tecnología para gestionar la conversación en sus canales digitales. Además, Respondology colabora con la campaña “No Room For Racism” de la Premier League, una de las iniciativas más relevantes contra la discriminación en el fútbol inglés.

Cuando la salud mental también entra al terreno de juego

Más allá de la lucha contra la discriminación, la FIFA y los clubes consideran que este tipo de herramientas pueden contribuir a proteger la salud mental de los deportistas. La presión que enfrentan los jugadores de élite no termina cuando concluye un partido; en muchos casos continúa en internet durante horas o incluso días.

Según Erik Swain, cofundador y director ejecutivo de Respondology, muchos futbolistas revisan sus teléfonos móviles inmediatamente después de abandonar el campo. Es común que busquen conocer las reacciones de aficionados, periodistas y especialistas, exponiéndose también a grandes cantidades de mensajes negativos.

Para quienes atraviesan momentos difíciles dentro de la competencia, esta exposición puede convertirse en una carga emocional adicional. Los errores deportivos suelen amplificarse rápidamente en las redes sociales, donde las críticas pueden transformarse en ataques personales y campañas de acoso.

Swain sostiene que la tecnología permite reducir significativamente ese impacto al impedir que los mensajes de odio lleguen a las cuentas de los atletas. Desde esta perspectiva, la inteligencia artificial no solo funciona como una herramienta de moderación, sino también como un mecanismo preventivo orientado a proteger el bienestar psicológico de los jugadores.

El desafío de moderar el mayor evento deportivo del planeta

La Copa del Mundo de 2026 representa un reto de enormes dimensiones para cualquier sistema de protección digital. El torneo contará con decenas de partidos distribuidos en distintos países y generará una actividad sin precedentes en redes sociales.

De acuerdo con Swain, existe la expectativa de que el volumen de ataques aumente considerablemente durante la competencia. Uno de los factores que podrían influir en este fenómeno es la creciente popularidad de las apuestas deportivas, particularmente en Estados Unidos, donde su legalización se ha expandido en gran parte del territorio.

La combinación entre audiencias masivas, emociones intensas y una interacción digital permanente crea un escenario especialmente complejo para los jugadores. Un solo error dentro del campo puede convertirse en tendencia global en cuestión de minutos y desencadenar miles de comentarios negativos.

Frente a esta realidad, la empresa asegura que su sistema está preparado para operar a gran escala. Según Swain, la inteligencia artificial utilizada puede comprender prácticamente cualquier idioma, así como referencias culturales y contextos específicos, permitiendo detectar expresiones ofensivas más allá de simples palabras clave.

Los límites del discurso digital

La adopción de estas herramientas también ha abierto una conversación sobre la necesidad de establecer normas de convivencia en los espacios digitales vinculados al deporte. Para diversos clubes, la moderación de comentarios no implica restringir la crítica legítima, sino definir límites claros frente a conductas discriminatorias.

Swain explica que organizaciones como Arsenal consideran que los canales digitales deben funcionar bajo principios similares a los que existen dentro de los estadios. Un aficionado puede expresar su desacuerdo con el desempeño de un jugador o un entrenador, pero no debería utilizar espacios oficiales para difundir mensajes racistas o de odio.

Esta visión busca trasladar al entorno digital los mismos estándares de comportamiento que ya existen en los recintos deportivos. De la misma forma que una persona puede ser expulsada de un estadio por comportamientos discriminatorios, los clubes buscan generar consecuencias para quienes reproduzcan estas conductas en internet.

La tendencia parece ganar terreno. De hecho, el Manchester United implementó un código de conducta para redes sociales en 2024, y Swain considera que un número cada vez mayor de clubes de la Premier League adoptará medidas similares durante los próximos años.

Un Mundial que busca ser más seguro dentro y fuera de la cancha

La decisión de reforzar la protección de los futbolistas en el Mundial 2026 refleja cómo la conversación sobre discriminación ha evolucionado en el deporte. Si durante años los esfuerzos se concentraron en combatir conductas dentro de los estadios, hoy el desafío también pasa por los espacios digitales donde interactúan millones de aficionados.

La FIFA considera que la tecnología puede convertirse en una aliada para enfrentar una problemática que trasciende fronteras, idiomas y competiciones. La posibilidad de ocultar mensajes de odio antes de que alcancen grandes audiencias representa un cambio significativo en la manera de gestionar la violencia digital en el deporte.

Aunque la inteligencia artificial no eliminará por completo el racismo, la misoginia o la homofobia, sí puede reducir su alcance y proteger a quienes suelen convertirse en blanco de estos ataques. En un torneo que concentrará la atención de todo el planeta, esa protección podría marcar una diferencia importante para los futbolistas en el Mundial 2026.

Más allá de los avances tecnológicos, la apuesta de la FIFA también plantea una reflexión más amplia: si existen herramientas capaces de reducir el daño causado por el odio en internet, el desafío ya no es únicamente desarrollarlas, sino decidir utilizarlas para construir entornos más seguros, respetuosos e inclusivos para todos los actores del deporte.

El problema no es el consumidor. Es el buffet

Por Edgar López.

Hace algunos años participé en una reunión con el equipo directivo de una cadena hotelera. Habíamos identificado una oportunidad evidente dentro de la operación: reducir el desperdicio de alimentos en los buffets de desayuno.

La propuesta era sencilla. Nada de restricciones, sanciones o discursos moralistas. Apenas algunos mensajes discretos invitando a los huéspedes a servirse únicamente lo que pensaban consumir.

El chef ejecutivo escuchó la propuesta y respondió sin rodeos:

“Nuestros huéspedes vienen a pasarla bien, no a sentirse culpables”.

Recuerdo haber interpretado aquella respuesta como resistencia. Después de todo, estábamos hablando de toneladas de alimentos desperdiciados cada año. Un impacto ambiental medible, costos operativos evitables y una oportunidad clara de mejora.

Durante mucho tiempo pensé que el chef estaba equivocado.

Hoy creo que simplemente estaba viendo una parte del problema que yo todavía no entendía.

Hace unas semanas en The Economist encontré una investigación desarrollada por especialistas de Norce en Noruega y la Università di Bologna, como parte del proyecto europeo CHORIZO. La pregunta era simple: ¿qué provoca que las personas desperdicien más comida en un buffet?

Para responderla construyeron un entorno virtual y analizaron cómo cambiaba el comportamiento de los participantes bajo distintas condiciones: variedad de platillos, duración del servicio, tamaño de los platos y señales del entorno.

Contenido del artículo
Artículo . The Economist

Los resultados fueron tan intuitivos como reveladores: Las personas tendían a servirse más cuando había mayor variedad. También cuando percibían abundancia. Y también cuando el contexto sugería que los demás harían lo mismo.

En otras palabras, el desperdicio no aparecía necesariamente porque las personas fueran irresponsables o indiferentes. Aparecía porque el sistema estaba diseñado para producir exactamente ese resultado.

Lo más interesante vino después- La intervención más efectiva para reducir el desperdicio no fue una campaña de sensibilización. No fue un mensaje sobre sostenibilidad. No fue una invitación a actuar responsablemente.

Fue reducir el tamaño de los platos.

Nada más.

No cambiaron a las personas.

Cambiaron el entorno donde las personas tomaban decisiones.

Y al hacerlo no solo redujeron el desperdicio de alimentos y su impacto ambiental. También disminuyeron costos operativos y mejoraron el uso de recursos en una actividad económica que opera en un país marcado por profundas desigualdades sociales.

Fue imposible no volver a pensar en aquella conversación con el chef. Y también fue imposible no relacionarla con otro estudio que había leído días antes.

El reporte People and Climate Change 2026 de Ipsos muestra que la preocupación por el cambio climático sigue presente en buena parte del mundo. Sin embargo, también revela algo interesante: cada vez menos personas creen que su acción individual puede marcar una diferencia significativa.

En México, por ejemplo, la proporción de quienes consideran que no actuar frente al cambio climático equivale a fallar a las generaciones futuras cayó ocho puntos porcentuales en los últimos cinco años.

La explicación fácil sería hablar de apatía.

La explicación más probable parece ser otra.

Agotamiento.

Osea, la sensación de que el esfuerzo individual tiene límites cuando los sistemas siguen empujando en dirección contraria.

Contenido del artículo
Ipsos – People and Climate Change 2026

Durante buena parte de mi carrera he trabajado bajo una idea que sigo considerando correcta: antes de pedir un cambio de comportamiento hay que construir consciencia.

Sin consciencia difícilmente hay cambio. Sin información, las personas tienen pocas razones para actuar de forma distinta. Lo sigo creyendo.

Lo que cambió es que ahora entiendo mejor dónde termina el alcance de esa lógica.

Porque incluso una persona informada, consciente y genuinamente dispuesta a actuar puede terminar comportándose de manera distinta cuando el entorno está diseñado para facilitar exactamente lo contrario.

Puede querer desperdiciar menos. Consumir de forma más responsable. Elegir opciones más sostenibles.

Y aun así hacer otra cosa.

No necesariamente porque sea incongruente, sino porque está respondiendo a los incentivos, señales y facilidades que tiene frente a sí.

Quizá por eso la idea del “consumidor incongruente” siempre me ha parecido insuficiente. Lo que solemos llamar incoherencia podría ser, en muchos casos, un comportamiento perfectamente predecible dentro de sistemas diseñados para producir exactamente ese resultado.

Si eso es cierto, una parte de la conversación sobre sostenibilidad está ocurriendo en el lugar equivocado. Hemos dedicado enormes esfuerzos a comunicar, educar y sensibilizar, pero relativamente pocos a rediseñar los sistemas donde esas decisiones ocurren.

Ocho años después sigo creyendo en la consciencia y en la capacidad de las personas para cambiar. Lo que ya no creo es que podamos seguir diseñando sistemas para el exceso y sorprendernos cuando obtenemos exceso como resultado.

Ahora, mientras termino este artículo, me pregunto cuántos de los problemas que intentamos resolver desde la sostenibilidad se parecen a este caso del buffet.

Pienso en las ciudades que durante décadas se diseñaron para el automóvil y que después intentan convencer a las personas de caminar más, usar la bicicleta o utilizar el transporte público.

Pienso en los envases de un solo uso que llenan anaqueles completos mientras las campañas invitan al consumidor a reciclar más.

En ambos casos la conversación suele comenzar en el comportamiento individual, cuando buena parte del resultado ya fue definido mucho antes, desde el diseño del sistema.

Quizá el buffet no era una excepción. Quizá era una metáfora.

Y quizá una de las preguntas más útiles para quienes trabajamos en sostenibilidad no sea cómo cambiar a las personas, sino cuándo participar en las decisiones que terminan moldeando su comportamiento.

Porque cuando la conversación empieza después de que alguien decidió el tamaño del plato, la sostenibilidad ya no está diseñando el sistema.

Está intentando corregir sus consecuencias.

Provecho.


Edgar

Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.

Turismo responsable en México: cómo proteger los destinos y viajar de forma sostenible

México es uno de esos países que parecen contener varios mundos dentro de uno solo. En un mismo viaje es posible caminar entre ruinas mayas, nadar en cenotes de agua cristalina, recorrer ciudades coloniales llenas de historia y disfrutar playas que aparecen en las postales más famosas del planeta. No es casualidad que millones de viajeros lleguen cada año atraídos por esa diversidad tan especial.

Turismo responsable en México
Screenshot

Sin embargo, hay una pregunta que cada vez cobra más relevancia: ¿cómo disfrutar de estos lugares sin afectar aquello que los hace únicos? Ahí entra en escena el turismo responsable. Y no, no se trata de renunciar a la comodidad ni de convertir las vacaciones en una misión imposible. Más bien consiste en tomar decisiones conscientes que beneficien tanto al visitante como al destino. En este contexto, también es importante planificar los viajes con antelación y contar con un seguro de viaje anual en México, una opción que puede brindar tranquilidad y protección durante todo el año a quienes viajan con frecuencia. 

A decir verdad, muchas personas ya practican formas de turismo responsable sin darse cuenta. Elegir negocios locales, respetar áreas protegidas o informarse sobre las costumbres de una comunidad son acciones sencillas que generan un impacto positivo. Lo interesante es que, cuando millones de viajeros hacen pequeños cambios, los resultados pueden ser enormes.

México ofrece una oportunidad extraordinaria para poner en práctica esta manera de viajar. Su patrimonio natural y cultural es inmenso, pero también requiere cuidado constante. Por eso, hablar de protección y planificación sostenible no es una moda pasajera; es una necesidad cada vez más evidente.

¿Qué significa realmente el turismo responsable?

A veces se piensa que el turismo responsable está reservado para expertos en medio ambiente o para viajeros especialmente comprometidos. La realidad es mucho más simple. Se trata de viajar considerando las consecuencias de nuestras acciones y procurando que el impacto sea positivo.

Imagine una ciudad histórica como una casa que recibe invitados todos los días. Si cada visitante deja basura, hace ruido excesivo o ignora las reglas básicas, la casa terminará deteriorándose. En cambio, cuando los invitados muestran respeto, el lugar puede mantenerse en buenas condiciones durante mucho tiempo. La lógica es exactamente la misma.

El turismo responsable también implica valorar la cultura local. México posee tradiciones que han sobrevivido durante siglos, desde celebraciones populares hasta formas de artesanía transmitidas entre generaciones. Cuando los viajeros compran productos elaborados por artesanos locales o participan respetuosamente en actividades culturales, contribuyen a mantener vivas esas expresiones.

Y hay otro aspecto que suele pasar desapercibido. El dinero que se gasta durante un viaje puede convertirse en una herramienta poderosa para apoyar economías regionales. Hospedarse en pequeños establecimientos familiares, comer en restaurantes locales o contratar guías certificados ayuda a distribuir mejor los beneficios del turismo.

¿La mejor parte? Estas decisiones suelen ofrecer experiencias más auténticas. Muchas veces son precisamente esos encuentros con las personas del lugar los que terminan convirtiéndose en los recuerdos más valiosos del viaje.

México y sus tesoros: una riqueza que merece cuidado

México alberga una biodiversidad impresionante. Selvas tropicales, desiertos, arrecifes coralinos, montañas y reservas naturales forman parte de un patrimonio que atrae visitantes de todo el mundo. A esto se suman sitios arqueológicos, pueblos mágicos y ciudades reconocidas por organismos internacionales por su valor histórico.

Pero existe una paradoja interesante. Cuanto más popular se vuelve un destino, mayor es la presión que enfrenta. Algunas playas han experimentado problemas relacionados con residuos; ciertas áreas naturales reciben más visitantes de los que pueden soportar cómodamente; y varias comunidades buscan equilibrar el crecimiento turístico con la preservación de su identidad cultural.

¿Significa eso que debemos dejar de visitar estos lugares? En absoluto. Lo importante es hacerlo de manera responsable. Respetar senderos señalizados, evitar extraer elementos naturales, reducir el consumo innecesario de recursos y seguir las recomendaciones de las autoridades son prácticas fundamentales.

También conviene recordar que la protección no se limita al medio ambiente. Las comunidades locales forman parte esencial de la experiencia turística. Respetar sus costumbres, solicitar permiso antes de tomar fotografías cuando sea apropiado y mostrar interés genuino por sus tradiciones fortalece la relación entre visitantes y residentes.

Curiosamente, los destinos que logran conservar su autenticidad suelen ser los que mantienen su atractivo durante más tiempo. Es una especie de círculo virtuoso: cuidar el lugar permite que continúe siendo especial para futuras generaciones.

Planificación sostenible: pequeños cambios que marcan la diferencia

Cuando se habla de planificación sostenible, algunas personas imaginan procesos complicados llenos de restricciones. En realidad, suele consistir en acciones bastante prácticas. De hecho, muchas pueden aplicarse sin alterar la experiencia del viaje.

Por ejemplo, elegir temporadas menos concurridas ayuda a reducir la presión sobre los destinos y, además, permite disfrutar de espacios más tranquilos. No es raro descubrir que una playa o una ciudad resultan incluso más agradables cuando no están saturadas de visitantes.

Otro punto importante es la gestión de recursos. Algo tan simple como llevar una botella reutilizable, reducir el desperdicio de alimentos o moderar el consumo de agua puede generar beneficios significativos. Parece poco, pero imagine miles de viajeros actuando de la misma manera.

La movilidad también merece atención. Siempre que sea posible, caminar, utilizar transporte público o compartir trayectos reduce emisiones y ofrece una perspectiva más cercana del entorno. A veces los mejores descubrimientos ocurren precisamente durante esos recorridos tranquilos que no estaban previstos en el itinerario.

Y hablando de planificación, existe un aspecto que muchas veces se subestima: la preparación previa. Informarse sobre condiciones climáticas, normas locales, requisitos de entrada y medidas de seguridad ayuda a evitar inconvenientes y permite tomar decisiones más responsables durante la estancia.

Protección y prevención: el complemento indispensable del viaje

Viajar implica aventura, descubrimiento y momentos inolvidables. Pero también requiere cierta preparación. Honestamente, nadie organiza unas vacaciones esperando enfrentar problemas; aun así, los imprevistos pueden aparecer en cualquier momento.

Por eso la protección forma parte del turismo responsable. No se trata únicamente de proteger el entorno o las comunidades locales, sino también de cuidar el bienestar propio y el de quienes nos acompañan. Una planificación adecuada permite responder mejor ante situaciones inesperadas, desde retrasos de transporte hasta emergencias médicas.

Además, cuando un viajero está bien informado, suele actuar de forma más consciente. Conoce las áreas que requieren especial cuidado, comprende las normas de conservación y puede adaptarse con mayor facilidad a las condiciones del destino. En otras palabras, la prevención beneficia a todos.

México continúa consolidándose como uno de los destinos turísticos más fascinantes del planeta. Su riqueza cultural, natural e histórica es extraordinaria. Sin embargo, mantener ese patrimonio requiere la colaboración de gobiernos, empresas, comunidades y visitantes.

Al final, el turismo responsable no consiste en viajar menos, sino en viajar mejor. Significa disfrutar cada experiencia entendiendo que los lugares que admiramos hoy merecen seguir existiendo mañana. Y, pensándolo bien, ¿no es esa la esencia de cualquier viaje memorable? Dejar una huella en nuestra memoria sin dejar una carga innecesaria en el destino que nos recibió.

Santander México emitirá tarjetas de débito 100% libres de PVC: un paso firme hacia una banca más sostenible

En línea con su compromiso con la innovación responsable y la sostenibilidad ambiental, a partir de ahora las tarjetas de débito que emita Banco Santander México estarán fabricadas con materiales 100% libres de PVC, una medida que representa un avance significativo en la reducción del uso de plásticos convencionales en la industria financiera.

Estas nuevas tarjetas, desarrolladas con el apoyo tecnológico de Thales, líder global en tecnología ,están elaboradas con PETG 100% reciclado, un material libre de cloro, altamente resistente y con una menor huella ambiental frente al PVC tradicional, con lo que Santander México será pionero en la adopción de prácticas más sostenibles y la reducción de residuos, contribuyendo activamente a la protección del medio ambiente con una solución que combina innovación, eficiencia y responsabilidad ambiental y establece un nuevo estándar para la banca mexicana.

Una decisión con impacto ambiental positivo

Actualmente, más del 90% de las tarjetas bancarias en el mundo se fabrican con PVC, un plástico complejo de reciclar y que libera sustancias tóxicas durante su producción y disposición final. Su sustitución por materiales reciclados y libres de cloro, como el PETG, permite reducir significativamente la generación de residuos y las emisiones contaminantes asociadas a su ciclo de vida.

En una primera fase, Santander México producirá aproximadamente 500 mil tarjetas de débito mensuales bajo este nuevo modelo, con una inversión estimada de 96 millones de pesos anuales. En etapas posteriores, se prevé ampliar la fabricación libre de PVC a otros productos del portafolio, avanzando hacia una operación más limpia y circular.

Actualmente, Santander México ya emplea PVC reciclado en el 85% de sus tarjetas y ha alcanzado el 100% en algunos productos. Con esta transición hacia materiales 100% libres de PVC, el banco refuerza su estrategia de sostenibilidad y se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, en particular los relacionados con la producción y el consumo responsables.

Esta iniciativa consolida a Santander México como una de las instituciones financieras más comprometidas con la gestión ambiental, integrando la sostenibilidad como eje estratégico de su modelo de negocio, y reafirma su convicción de impulsar soluciones que generen valor económico, social y ambiental y contribuyan al desarrollo de una banca más responsable.

Los 10 líderes mejor posicionados de Forbes Iconoclast 50: ¿qué tan responsables son?

La influencia empresarial nunca había sido tan visible ni tan cuestionada como en la actualidad. Ante un panorama marcado por crisis climáticas, desigualdad económica, transformaciones tecnológicas aceleradas y una creciente demanda de transparencia, la sociedad ya no evalúa a los grandes líderes únicamente por la riqueza que generan o por el tamaño de las compañías que dirigen. Cada vez más, la pregunta es qué hacen con ese poder y cómo contribuyen a resolver algunos de los desafíos más importantes de nuestro tiempo.

La nueva clasificación Forbes Iconoclast 50 reconoce a figuras que están redefiniendo industrias enteras a través de la innovación, la tecnología, las finanzas, el entretenimiento y la filantropía. Sin embargo, para quienes observamos el mundo desde la óptica de la responsabilidad social, resulta igualmente relevante analizar si estos personajes también están dejando una huella positiva más allá de sus resultados financieros. 

Por eso, a continuación, presentamos una selección asada en el top 10 de los líderes de Forbes Iconoclast 50, pero exploramos qué tan comprometidos están con generar valor social, ambiental o humano desde sus respectivas posiciones de influencia.

¿Los líderes de Forbes Iconoclast 50 también buscan generar impacto?

1. Bill Ackman: del activismo financiero a la filantropía estratégica

Con una fortuna estimada en 9,000 millones de dólares, Bill Ackman es uno de los inversionistas más influyentes de Wall Street y fundador de Pershing Square Capital Management. Durante los últimos años ha consolidado una posición dominante en Howard Hughes Holdings, empresa que busca convertir en una versión moderna de Berkshire Hathaway. Su capacidad para influir en mercados y compañías lo ha convertido en una de las figuras más reconocidas del activismo financiero contemporáneo.

Sin embargo, una parte importante de su legado se está construyendo fuera del sector financiero. Ackman es firmante de The Giving Pledge, iniciativa impulsada por Warren Buffett y Bill Gates mediante la cual los multimillonarios se comprometen a donar al menos la mitad de su patrimonio. A través de la Pershing Square Foundation, fundada en 2006, ha destinado cientos de millones de dólares a proyectos relacionados con educación, salud, desarrollo económico, investigación científica, justicia social y conservación.

Más allá de las cifras, lo interesante es su enfoque de “filantropía de impacto”, que busca financiar soluciones escalables capaces de generar cambios duraderos. En una época donde muchas empresas aún separan sus actividades comerciales de sus compromisos sociales, Ackman representa una tendencia creciente entre líderes empresariales que buscan utilizar el capital como herramienta de transformación.

2. Sam Altman: el arquitecto de la IA y el debate sobre su impacto social

Pocas personas han moldeado la conversación tecnológica de los últimos años tanto como Sam Altman. Como CEO de OpenAI, la organización responsable de ChatGPT, se ha convertido en uno de los rostros más visibles de la revolución de la inteligencia artificial. Forbes estima su patrimonio en 3,500 millones de dólares, una cifra que refleja el enorme crecimiento de una tecnología que promete transformar prácticamente todos los sectores económicos.

Su papel en materia de responsabilidad social ha generado opiniones divididas. Por un lado, Altman ha impulsado investigaciones sobre renta básica universal y ha financiado estudios para comprender cómo los avances tecnológicos podrían afectar el empleo y la distribución de la riqueza. También ha defendido públicamente la necesidad de crear mecanismos que permitan compartir los beneficios de la inteligencia artificial con una población más amplia.

Por otro lado, OpenAI enfrenta cuestionamientos relacionados con la gobernanza de la IA, la concentración de poder tecnológico y los riesgos asociados a una comercialización acelerada. Su caso ilustra uno de los dilemas más complejos de la actualidad: cómo equilibrar innovación, crecimiento económico y responsabilidad social en una tecnología con potencial transformador sin precedentes.

3. Dario Amodei: cuando la seguridad tecnológica se convierte en una causa

Si Sam Altman representa la expansión acelerada de la inteligencia artificial, Dario Amodei simboliza la preocupación por sus consecuencias. El fundador y CEO de Anthropic abandonó OpenAI junto con otros investigadores para desarrollar modelos de IA enfocados en la seguridad y el bienestar humano. Su fortuna ronda los 7,000 millones de dólares y su empresa se ha convertido en uno de los principales competidores del sector.

Lo que distingue a Amodei es que ha convertido la seguridad tecnológica en parte central de su misión empresarial. Anthropic opera como una corporación de beneficio público y ha impulsado investigaciones pioneras sobre alineación de IA, transparencia y prevención de riesgos. Además, el ejecutivo ha rechazado públicamente el uso de sus sistemas para vigilancia masiva y ha manifestado reservas sobre el desarrollo de armas completamente autónomas.

Aunque algunos críticos consideran que la seguridad puede convertirse en una ventaja competitiva dentro del mercado de la IA, resulta innegable que Amodei ha contribuido a colocar temas éticos en el centro de una conversación que durante años estuvo dominada únicamente por el crecimiento y la innovación. Su liderazgo demuestra que la responsabilidad también puede expresarse mediante decisiones sobre qué tecnologías no desarrollar.

4. Paolo Ardoino: la apuesta por expandir el acceso tecnológico

Paolo Ardoino es uno de los personajes más influyentes del ecosistema de criptomonedas. Como CEO de Tether, la empresa detrás de la stablecoin USDT, controla una organización cuya capitalización se ha multiplicado durante los últimos años. Forbes estima su patrimonio en 38,000 millones de dólares y lo considera una de las figuras clave para entender la evolución del sistema financiero digital.

Aunque Tether suele aparecer en titulares por su peso dentro de los mercados cripto, Ardoino ha buscado posicionar a la compañía en iniciativas que van más allá de las finanzas digitales. Según Forbes, la empresa ha destinado más de 10,000 millones de dólares a sectores como inteligencia artificial, educación, telecomunicaciones, infraestructura tecnológica, agricultura y centros de datos. La narrativa impulsada por Ardoino gira en torno a la creación de herramientas que amplíen el acceso a servicios financieros y tecnológicos en regiones con menor inclusión económica.

Si bien todavía existe debate sobre el impacto social real de las criptomonedas, su caso plantea una pregunta relevante para los especialistas en sostenibilidad: ¿pueden las tecnologías financieras convertirse en herramientas de inclusión? La respuesta aún está en construcción, pero Ardoino forma parte de un grupo de líderes empresariales que están intentando vincular innovación tecnológica con desarrollo económico en mercados emergentes.

5. Brian Armstrong: innovación financiera y nuevas formas de inclusión económica

Brian Armstrong, cofundador y CEO de Coinbase, posee una fortuna estimada en 9,100 millones de dólares y ha sido una de las figuras más influyentes en la expansión de las criptomonedas hacia el mercado masivo. Bajo su liderazgo, Coinbase se convirtió en la primera empresa nacida del ecosistema cripto en incorporarse al índice S&P 500, un hito que consolidó la legitimidad financiera del sector.

Aunque su nombre suele asociarse al crecimiento de los activos digitales, Armstrong también ha desarrollado iniciativas con un fuerte componente social. En 2018 creó GiveCrypto, organización filantrópica orientada a distribuir recursos económicos mediante criptomonedas a personas en situación de pobreza alrededor del mundo. La premisa era sencilla: utilizar la tecnología financiera para ampliar el acceso a oportunidades económicas en regiones desatendidas por el sistema bancario tradicional.

Asimismo, ha promovido la innovación abierta y el desarrollo de herramientas que permitan ampliar el acceso a servicios financieros digitales. Sus defensores consideran que las criptomonedas pueden convertirse en mecanismos de inclusión para millones de personas sin acceso a infraestructura financiera formal; sus críticos, en cambio, cuestionan la volatilidad y los riesgos asociados al sector. No obstante, su trayectoria invita a reflexionar sobre el papel que pueden desempeñar las nuevas tecnologías en la construcción de sistemas económicos más accesibles e inclusivos.

6. Laura y John Arnold: convertir una fortuna en una herramienta para el cambio sistémico

Pocas historias ilustran mejor la evolución de la filantropía moderna que la de Laura y John Arnold. Él construyó su fortuna como operador energético y gestor de fondos de inversión; ella desarrolló una sólida trayectoria en gestión pública y filantropía. Juntos acumulan un patrimonio estimado en 2,800 millones de dólares y forman parte de los líderes de Forbes Iconoclast 50 que han decidido dedicar una parte significativa de sus recursos a resolver problemas sociales complejos.

Lo que distingue a los Arnold es la magnitud de su compromiso. Según Forbes, han donado más de 2,000 millones de dólares, equivalentes al 42% de su fortuna, convirtiéndose en una de las parejas más generosas del mundo en términos proporcionales. Tan solo en el último año, su fundación otorgó cerca de 900 subvenciones para apoyar iniciativas relacionadas con la reforma de la justicia penal, la educación superior, la investigación científica y el fortalecimiento de instituciones públicas.

A diferencia de la filantropía tradicional basada en donativos puntuales, la fundación Arnold Ventures apuesta por atacar las causas estructurales de los problemas. Sus inversiones buscan generar evidencia, promover políticas públicas efectivas y fortalecer programas que puedan escalarse a nivel nacional. Este enfoque los ha convertido en referentes de una filantropía orientada a resultados.

En una época donde las desigualdades económicas son objeto de creciente debate, los Arnold representan una visión según la cual el éxito financiero debe traducirse en una responsabilidad proporcional con la sociedad. Su trabajo demuestra que la influencia puede utilizarse no solo para generar riqueza, sino también para transformar sistemas que afectan la vida de millones de personas.

7. Connie y Steve Ballmer: invertir en movilidad social para las nuevas generaciones

Con una fortuna conjunta cercana a los 133 mil millones de dólares, Connie y Steve Ballmer podrían limitarse a administrar uno de los patrimonios más grandes del mundo. Sin embargo, desde su retiro de Microsoft, la pareja ha convertido la filantropía en uno de los ejes centrales de su legado. Forbes destaca que han donado aproximadamente 6,500 millones de dólares, incluidos 1,500 millones tan solo en 2025.

A través de The Ballmer Group, han enfocado sus esfuerzos en mejorar la movilidad económica de niños y familias en situación de vulnerabilidad. Una de sus iniciativas más recientes fue la asignación de 170 millones de dólares a programas de educación infantil dirigidos a familias de bajos ingresos en el estado de Washington. La organización trabaja además en áreas como salud, vivienda, educación y bienestar infantil, con especial énfasis en romper ciclos intergeneracionales de pobreza.

El compromiso de Steve Ballmer también incluye la promoción de la transparencia gubernamental. A través de USAFacts, una plataforma independiente financiada por él, busca acercar datos públicos confiables a la ciudadanía y fortalecer la participación democrática mediante información verificable.

Su caso demuestra que la responsabilidad social puede adoptar múltiples formas. Más allá de los donativos, los Ballmer han apostado por construir instituciones, fortalecer capacidades y generar información que permita tomar mejores decisiones colectivas. Se trata de una visión de largo plazo que busca crear oportunidades sostenibles para las futuras generaciones.

8. Warren Buffett: la influencia filantrópica que redefinió el capitalismo moderno

Hablar de Warren Buffett es hablar de una de las figuras más influyentes de la historia empresarial contemporánea. Con una fortuna estimada en 140 mil millones de dólares y seis décadas al frente de Berkshire Hathaway, el llamado “Oráculo de Omaha” ha moldeado generaciones enteras de inversionistas y líderes empresariales.

Sin embargo, su huella más profunda podría estar fuera de los mercados financieros. Buffett es cofundador de The Giving Pledge, iniciativa que invita a multimillonarios de todo el mundo a comprometer la mayor parte de su riqueza a causas filantrópicas. Además, ha donado decenas de miles de millones de dólares principalmente a la Fundación Bill y Melinda Gates y a otras organizaciones familiares, convirtiéndose en uno de los mayores filántropos de la historia moderna.

Lo notable de Buffett es que ha utilizado su influencia para cambiar la conversación sobre la riqueza. Mientras durante décadas el éxito empresarial se midió por la acumulación de capital, él promovió la idea de que quienes poseen fortunas extraordinarias tienen también una responsabilidad extraordinaria con la sociedad. Aunque suele mantener un perfil discreto respecto a sus acciones sociales, su ejemplo ha influido en cientos de líderes empresariales alrededor del mundo.

9. Steve Cohen: el desafío de equilibrar desarrollo económico e impacto comunitario

Steve Cohen es conocido principalmente por ser uno de los gestores de fondos más exitosos de Wall Street y propietario de los New York Mets. Con un patrimonio estimado en 23 mil millones de dólares, ha transformado Point72 Asset Management en una organización cada vez más institucionalizada y menos dependiente de una sola figura de liderazgo.

Su contribución en materia social se ha desarrollado principalmente a través de la Steve & Alexandra Cohen Foundation, organización que durante años ha destinado recursos a salud, investigación médica, educación y apoyo a veteranos militares. Uno de sus focos más destacados ha sido la salud mental, un tema históricamente subatendido dentro de la filantropía estadounidense.

Asimismo, Cohen impulsa uno de los proyectos de regeneración urbana más ambiciosos de Nueva York: la transformación de los alrededores del Citi Field en un complejo de entretenimiento valorado en más de 8,000 millones de dólares. Aunque el proyecto ha generado debate sobre sus implicaciones urbanas, sus promotores argumentan que podría traducirse en empleo, inversión y desarrollo económico para Queens.

10. Ryan Coogler: utilizar la narrativa para impulsar representación e inclusión

A diferencia de muchos integrantes de esta lista, Ryan Coogler no construyó su influencia desde las finanzas o la tecnología, sino desde el cine. Con una fortuna estimada en 25 millones de dólares, el director y productor estadounidense se ha convertido en una de las voces más influyentes de Hollywood gracias a películas como Fruitvale Station, Creed, Black Panther y Sinners.

Su impacto social radica en la forma en que ha utilizado el entretenimiento para ampliar la representación de comunidades históricamente marginadas. Black Panther, por ejemplo, no solo fue un éxito de taquilla; también se convirtió en un fenómeno cultural que visibilizó referentes afrodescendientes en una industria donde durante décadas predominaron otras narrativas.

Coogler también ha impulsado programas de mentoría y oportunidades para jóvenes cineastas, especialmente provenientes de comunidades subrepresentadas. A través de su productora Proximity Media ha promovido la diversidad frente y detrás de cámaras, contribuyendo a transformar una industria que continúa enfrentando retos en materia de inclusión.

Su trayectoria demuestra que la responsabilidad social no siempre se expresa mediante fundaciones multimillonarias o grandes donaciones. En ocasiones, el impacto consiste en cambiar quiénes cuentan las historias, quiénes aparecen representados y quiénes tienen acceso a nuevas oportunidades dentro de sectores con enorme influencia cultural.

El valor de influir con propósito

La selección de estos líderes de Forbes Iconoclast 50 confirma que el liderazgo empresarial está siendo evaluado bajo criterios cada vez más amplios. Más allá de la riqueza, las empresas y la sociedad esperan que las personas con mayor influencia contribuyan a resolver desafíos como la desigualdad, la inclusión, el acceso a oportunidades o la sostenibilidad ambiental. Aunque sus niveles de compromiso son distintos, todos muestran que el impacto social se ha convertido en una dimensión inseparable del liderazgo contemporáneo.

Para el mundo de la responsabilidad social, esta tendencia representa una señal positiva: influir ya no debería significar únicamente generar negocios, sino también impulsar cambios que beneficien a la sociedad. En una época marcada por múltiples desafíos globales, el verdadero legado de estos líderes de Forbes Iconoclast 50 no dependerá únicamente de sus fortunas o empresas, sino de su capacidad para utilizar su poder, recursos y visibilidad para construir un futuro más justo, inclusivo y sostenible.

Cómo los chatbots están impulsando la inclusión de personas con discapacidad

La conversación sobre inclusión suele centrarse en la eliminación de barreras físicas, pero la verdadera participación social va mucho más allá de la accesibilidad en los espacios. Para millones de personas con discapacidad intelectual, los desafíos cotidianos también incluyen comunicarse, expresar necesidades, interactuar con otras personas y desenvolverse con confianza en entornos sociales o laborales. Estas habilidades, que muchas veces se dan por sentadas, son fundamentales para construir autonomía y fortalecer la participación en la comunidad.

En este contexto, la tecnología está comenzando a desempeñar un papel cada vez más relevante. Tal como apunta The Conversation, el avance de la inteligencia artificial y al desarrollo de herramientas diseñadas desde criterios de accesibilidad está haciendo posible que los chatbots puedan convertirse en aliados para la inclusión de personas con discapacidad. Más que sustituir la interacción humana, estas soluciones ofrecen espacios seguros de aprendizaje, práctica y acompañamiento que pueden ayudar a reducir barreras sociales y ampliar oportunidades de desarrollo personal y profesional.

La tecnología como herramienta para la inclusión de personas con discapacidad

La discapacidad intelectual implica limitaciones significativas en habilidades relacionadas con el aprendizaje, el razonamiento y la adaptación a diferentes situaciones de la vida diaria. Por ello, hablar de inclusión de personas con discapacidad requiere adoptar una visión más amplia que la simple accesibilidad física. La inclusión también implica generar condiciones que favorezcan la comunicación, la comprensión y la participación activa en distintos ámbitos de la vida. Esto incluye desde la posibilidad de mantener una conversación hasta acceder a oportunidades educativas y laborales.

Las habilidades sociales juegan un papel fundamental en este proceso. Saber expresar una opinión, solicitar ayuda, comprender normas sociales o participar en una entrevista de trabajo puede influir directamente en la autoestima, la independencia y el sentido de pertenencia de una persona. Sin embargo, estas capacidades no siempre se adquieren de manera espontánea y, en muchos casos, requieren entrenamiento constante y apoyos específicos.

Aquí es donde la tecnología puede marcar una diferencia significativa. Cuando está diseñada desde las necesidades reales de las personas usuarias, puede convertirse en una herramienta de aprendizaje accesible, flexible y adaptable. El verdadero valor de la innovación no radica únicamente en su sofisticación tecnológica, sino en su capacidad para responder a desafíos concretos y mejorar la calidad de vida de quienes la utilizan.

El móvil como un espacio familiar para aprender y desarrollar habilidades sociales

Uno de los factores que explican el potencial de los chatbots en este ámbito es que aprovechan entornos tecnológicos que muchas personas ya utilizan de manera cotidiana. Los teléfonos móviles y las aplicaciones de mensajería forman parte de la vida diaria de un número creciente de personas con discapacidad intelectual, lo que reduce las barreras de adopción y facilita la interacción con nuevas herramientas.

Cuando una aplicación utiliza una interfaz similar a plataformas conocidas como WhatsApp, el aprendizaje puede resultar más intuitivo y menos intimidante. Las personas usuarias interactúan en un entorno familiar donde pueden responder preguntas, seleccionar opciones y practicar diferentes escenarios de comunicación a su propio ritmo.

inclusión de personas con discapacidad

Además, los chatbots ofrecen ventajas que resultan especialmente valiosas para el aprendizaje. Permiten repetir situaciones tantas veces como sea necesario, recibir retroalimentación inmediata y avanzar gradualmente en el desarrollo de nuevas habilidades. Este enfoque favorece la adquisición de conocimientos sin la presión que pueden generar algunas interacciones sociales presenciales.

Otro aspecto clave es el diseño inclusivo. Elementos como el lenguaje sencillo, la lectura fácil, la interacción mediante voz o texto y los mensajes claros contribuyen a crear experiencias más accesibles. La tecnología, en este sentido, no solo debe ser funcional, sino también comprensible y cercana para quienes la utilizan.

CapacitaBOT e INCLU-SÍ LAB: dos ejemplos de innovación con impacto social

El potencial de los chatbots para impulsar la inclusión de personas con discapacidad ya se está materializando en proyectos concretos. Uno de ellos es CapacitaBOT, una aplicación diseñada para fortalecer habilidades sociales mediante conversaciones guiadas, lenguaje sencillo y refuerzos positivos.

Su objetivo es ayudar a personas con discapacidad intelectual a aprender cómo iniciar, mantener y finalizar conversaciones, una habilidad esencial para desenvolverse en diferentes contextos sociales. La aplicación funciona en dispositivos Android e incorpora interacción por voz a través de tecnologías desarrolladas con IBM Watson, ofreciendo una experiencia accesible y adaptada a las necesidades de sus usuarios.

Más allá del aprendizaje técnico, CapacitaBOT permite practicar situaciones similares a las que las personas enfrentan en su vida cotidiana. Esto contribuye a generar confianza, reducir la ansiedad asociada a ciertas interacciones y fortalecer competencias que favorecen una mayor participación social.

Por otro lado, INCLU-SÍ LAB aborda un desafío igualmente relevante: la inclusión laboral. Esta aplicación fue diseñada para ayudar a personas con discapacidad intelectual a prepararse para entrevistas de trabajo, mejorar sus habilidades comunicativas y fortalecer su autonomía durante los procesos de búsqueda de empleo.

La herramienta permite practicar preguntas frecuentes, organizar información personal y recibir orientación mediante formatos escritos y orales, tanto desde dispositivos móviles como desde computadoras. Además, incorpora técnicas de inteligencia artificial que enriquecen la experiencia de aprendizaje y facilitan una interacción más personalizada con cada usuario.

Ambos casos demuestran que la innovación tecnológica puede convertirse en un vehículo para generar oportunidades reales de inclusión cuando se desarrolla desde una perspectiva centrada en las personas y sus necesidades.

Una IA que acompaña, fortalece y genera autonomía

Uno de los debates más frecuentes en torno a la inteligencia artificial gira en torno a su capacidad para sustituir actividades humanas. Sin embargo, experiencias como las de CapacitaBOT e INCLU-SÍ LAB muestran una perspectiva diferente: la IA puede actuar como un complemento que fortalece los apoyos existentes sin reemplazar a educadores, profesionales o familias.

En el caso de las personas con discapacidad intelectual, un chatbot puede ofrecer algo especialmente valioso: un entorno seguro donde practicar, equivocarse, corregir errores y volver a intentarlo sin miedo al juicio social. Esta posibilidad resulta fundamental para desarrollar confianza y prepararse para situaciones que posteriormente ocurrirán en el mundo real.

La IA también puede contribuir a personalizar los procesos de aprendizaje. Al adaptarse al ritmo y las necesidades de cada usuario, estas herramientas pueden ofrecer apoyos más flexibles y accesibles que favorezcan una experiencia de aprendizaje continua y significativa.

No obstante, el potencial de estas tecnologías también implica responsabilidades. Para que la inclusión de personas con discapacidad sea realmente efectiva, es necesario que las herramientas digitales se diseñen con criterios de accesibilidad, participación y derechos humanos. Las personas destinatarias deben formar parte del proceso de creación y evaluación de estas soluciones para garantizar que respondan a necesidades reales y no generen nuevas barreras.

La verdadera innovación no consiste únicamente en desarrollar sistemas cada vez más avanzados, sino en garantizar que sus beneficios puedan llegar a quienes históricamente han enfrentado mayores obstáculos para participar plenamente en la sociedad.

Menos residuos, más impacto: Colgate-Palmolive México presenta un tubo de pasta reciclable

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La transición hacia una economía circular se ha convertido en una de las prioridades más importantes para las empresas que buscan reducir su impacto ambiental. Sin embargo, algunos productos de uso cotidiano siguen representando desafíos complejos para la circularidad. Los tubos de pasta dental son uno de ellos. Su composición multicapa ha dificultado históricamente su reciclaje, provocando que millones de envases terminen fuera de los sistemas de recuperación. 

Consciente de esta problemática, Colgate-Palmolive México ha desarrollado su primer tubo de pasta reciclable, una innovación que busca facilitar la recuperación de materiales y avanzar hacia una gestión más responsable de los residuos plásticos en el país.

Nuevo tubo de pasta reciclable de Colgate-Palmolive: una innovación para cerrar el ciclo de los materiales

Después de cinco años de investigación y desarrollo, Colgate-Palmolive logró transformar este reto en una oportunidad de innovación. El nuevo tubo de pasta reciclable está fabricado con polietileno de alta densidad (HDPE), también conocido como plástico número dos, uno de los materiales más aceptados dentro de la infraestructura de reciclaje existente.

La principal diferencia radica en su estructura monomaterial. Al estar compuesto por un solo tipo de plástico, el envase puede incorporarse a los flujos de reciclaje utilizados para botellas y otros recipientes de HDPE, eliminando la necesidad de procesos especializados de separación. Esto incrementa las posibilidades de recuperación efectiva y favorece la reincorporación del material a nuevos ciclos productivos.

Además de sus beneficios ambientales, el diseño mantiene las características necesarias para garantizar la protección del producto y la experiencia de uso que esperan los consumidores. Este equilibrio demuestra que la innovación sostenible no necesariamente implica sacrificar funcionalidad, sino repensar los materiales y procesos desde una perspectiva de circularidad.

La relevancia de este avance ha sido reconocida por la Asociación de Recicladores de Plástico (APR), que certificó la reciclabilidad técnica del envase. Este respaldo refuerza la credibilidad de la iniciativa y confirma que el diseño cumple con los estándares necesarios para integrarse a los sistemas de recuperación existentes.

tubo de pasta reciclable

Un cambio que refrenda el compromiso con la sostenibilidad de la compañía

El lanzamiento no es un esfuerzo aislado, sino parte de una estrategia más amplia orientada a reducir la huella ambiental de los productos y envases de la compañía. Bajo su enfoque “Diseño con Propósito”, Colgate-Palmolive busca incorporar criterios de sostenibilidad desde las primeras etapas del desarrollo de productos, impulsando soluciones que generen valor tanto para los consumidores como para el medio ambiente.

Los avances muestran que esta visión ya está generando resultados concretos. De acuerdo con el Informe de Sostenibilidad 2024 de la empresa, actualmente el 93% de sus envases son reciclables, reutilizables o compostables, una cifra superior al 89.5% reportado durante el año anterior. Este progreso refleja un compromiso continuo con la mejora de sus procesos y materiales.

En México, la iniciativa también se vincula con los objetivos del Acuerdo Nacional para la Economía Circular de los Plásticos, que busca impulsar envases 100% reciclables y fomentar una mayor incorporación de materiales recuperados. La alineación entre estrategias corporativas y metas nacionales resulta especialmente relevante para acelerar la transición hacia modelos de producción más sostenibles.

La empresa también ha anunciado programas piloto de recuperación que permitirán recolectar y reciclar los nuevos tubos en distintas regiones del país. Este enfoque reconoce una realidad importante: diseñar envases reciclables es un paso fundamental, pero generar sistemas que faciliten su recuperación es igual de necesario para lograr impactos tangibles.

Una apuesta por el liderazgo sostenible

Además, la presentación del nuevo tubo de pasta reciclable coincide con un momento emblemático para la compañía: la celebración de sus primeros cien años de operaciones en México. En los últimos años, la sostenibilidad se ha convertido en uno de los pilares estratégicos de Colgate-Palmolive. La compañía ha impulsado iniciativas que abarcan desde la innovación en envases hasta la gestión responsable de recursos en sus operaciones industriales, integrando criterios ambientales dentro de su modelo de crecimiento.

tubo de pasta reciclable

Uno de los ejemplos más relevantes es su planta de Guanajuato, considerada la mayor instalación de producción de Colgate-Palmolive a nivel mundial. Esta planta obtuvo la certificación True Zero Waste gracias a que desvía más del 90% de sus residuos operativos de los vertederos mediante programas de reciclaje, reutilización y recuperación de materiales.

Asimismo, la empresa forma parte de la Agenda 2030 de Plásticos para Empresas de la Fundación Ellen MacArthur, una iniciativa internacional que busca acelerar la transición hacia una economía circular. Este programa promueve políticas públicas más sólidas, fomenta la innovación colaborativa y busca reducir la generación de residuos plásticos a través de compromisos medibles y de largo plazo.

En el marco de sus cien años en México, Colgate-Palmolive reafirma que la sostenibilidad puede convertirse en un motor de innovación y competitividad y ofrece una lección valiosa: que los cambios de mayor impacto suelen comenzar con decisiones aparentemente simples, pero capaces de transformar la forma en que los productos interactúan con el medio ambiente a lo largo de todo su ciclo de vida.