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Crean el ‘Bioloon’, un globo 100% biodegradable que desaparece en 9 meses

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Un globo puede ser parte de una celebración durante unas horas, pero su impacto ambiental puede permanecer mucho más tiempo. Cuando estos objetos terminan en vertederos, playas, ríos o el océano, sus restos pueden ser ingeridos por aves y animales marinos, con consecuencias potencialmente mortales. A esto se suma que los procesos utilizados para fabricar globos convencionales incorporan sustancias que dificultan su degradación y pueden liberar compuestos al ambiente. El problema, por tanto, comienza mucho antes de que el globo se convierta en basura.

Ante este escenario, una investigación del Imperial College London busca replantear uno de los elementos más habituales de las fiestas. Su propuesta es Bioloon, un globo biodegradable elaborado con látex natural y un polímero biodegradable, diseñado para descomponerse por completo en un periodo máximo de nueve meses. La innovación conserva además una característica clave para el sector de eventos: puede inflarse con una facilidad similar a la de un globo convencional. Sus creadoras esperan comenzar su comercialización en 2028.

¿Por qué los globos representan un problema ambiental?

Aunque suelen asociarse con alegría, los globos desechados pueden convertirse en un peligro para la fauna silvestre. Una vez liberados o arrojados a la basura, pueden desplazarse hacia ecosistemas naturales y terminar en el mar, donde aves y animales marinos pueden confundirlos con alimento.

La evidencia científica ha comenzado a dimensionar este riesgo. Un estudio de 2019 realizado por la Universidad de Tasmania identificó a los globos como el residuo plástico más peligroso para las aves marinas entre los materiales analizados. La investigación encontró que su ingestión podía ser 32 veces más mortal que la de plásticos rígidos.

El volumen de consumo amplifica el problema. El departamento de ingeniería química del Imperial College London estima que cada año se compran entre 20,000 y 25,000 millones de globos en todo el mundo. Incluso cuando un producto tiene una vida útil de apenas unas horas, multiplicar ese consumo por miles de millones genera un flujo considerable de residuos.

¿Qué es Bioloon y cómo funciona?

Bioloon es un globo biodegradable desarrollado por Juliana Cumming, doctoranda del Imperial College London, en colaboración con Charlotte Melia, empresaria del sector de eventos. El proyecto nació después de que Melia identificara una contradicción en su propia industria: miles de globos se utilizaban como decoración durante unas horas y posteriormente eran desechados.

Cumming dedicó tres años al desarrollo de la fórmula y reconoce que el camino incluyó cientos de pruebas y numerosos fracasos. El resultado es un material blando y elástico cuya textura es comparable con la de un globo tradicional, pero con una diferencia fundamental: está diseñado para biodegradarse completamente.

La tecnología parte del látex natural, obtenido de la savia del árbol del caucho, pero incorpora un polímero biodegradable. Además, elimina los aditivos utilizados habitualmente durante la fabricación de globos convencionales. La composición exacta permanece protegida mediante una patente.

¿Por qué los globos tradicionales tardan en degradarse?

El látex natural, por sí mismo, es un material con capacidad de biodegradación. Sin embargo, la fabricación tradicional de los globos modifica sus propiedades mediante un proceso conocido como vulcanización.

Durante esta etapa se incorporan aceleradores de azufre, antioxidantes y activadores que permiten transformar el látex en una goma más resistente y estable. De acuerdo con Cumming, estos componentes contribuyen a impedir la biodegradación del producto y pueden liberar sustancias tóxicas al ambiente.

Esta diferencia es importante porque la etiqueta “látex natural” no significa necesariamente que el producto terminado tenga el mismo comportamiento ambiental que el material de origen. En Bioloon, la investigación se concentró precisamente en modificar esa etapa para conservar las propiedades necesarias para fabricar un globo sin bloquear su capacidad de degradación.

¿Cuánto tarda en degradarse Bioloon?

Una de las principales características de Bioloon es su tiempo estimado de biodegradación. Según sus creadoras, el material se descompone completamente en un periodo máximo aproximado de nueve meses, frente a la permanencia mucho más prolongada asociada con los globos tradicionales.

Para evaluar su comportamiento, el equipo probó el material en diferentes condiciones. Los ensayos incluyeron suelo, agua de mar y agua desionizada. De acuerdo con Cumming, el material logró degradarse en los tres escenarios y, con base en los resultados, se estimó un periodo de aproximadamente nueve meses.

Este punto resulta especialmente relevante desde una perspectiva de diseño sostenible. La propuesta no consiste únicamente en gestionar mejor un residuo una vez generado, sino en modificar el material desde su origen para reducir su permanencia después del consumo.

¿Cuándo podría llegar al mercado?

El proyecto Bioloon surgió de una colaboración entre investigación académica y emprendimiento. Melia y una socia aportaron 30,000 libras para financiar parcialmente el doctorado de Cumming, después de que la empresaria identificara los residuos de globos como uno de los principales problemas ambientales pendientes en su actividad.

Sus creadoras esperan comenzar a comercializar el producto en 2028. Además de mantener una experiencia de uso similar a la de los globos convencionales, la propuesta busca ofrecer una alternativa para empresas de eventos y consumidores que quieren reducir el impacto ambiental de sus celebraciones.

El potencial tecnológico podría ser incluso mayor. Melia plantea que el material desarrollado podría adaptarse en el futuro a otros productos de látex, como guantes domésticos, guantes quirúrgicos, prendas y preservativos. Esto convertiría la investigación en algo más que una alternativa para fiestas: podría ser un punto de partida para desarrollar nuevos materiales biodegradables.

El caso de Bioloon muestra cómo un residuo aparentemente cotidiano puede revelar un problema ambiental de gran escala. Cada globo utilizado durante unas horas forma parte de un mercado que mueve miles de millones de unidades al año, mientras que sus residuos pueden terminar en ecosistemas donde representan un riesgo para la fauna. La innovación busca intervenir precisamente en ese punto: diseñar un producto cuyo final de vida sea menos persistente.

Para la responsabilidad social, el desarrollo también plantea una pregunta relevante: ¿qué productos de uso breve podrían rediseñarse desde su origen para reducir su impacto? Bioloon todavía tendrá que demostrar su viabilidad comercial, desempeño y comportamiento a gran escala, pero su propuesta apunta hacia una idea cada vez más importante en sostenibilidad: no basta con gestionar los residuos; también es necesario pensar en ellos antes de que existan.

Del Zócalo a Topolobampo: Greenpeace protesta contra planta de amoniaco

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La protesta comenzó en uno de los lugares más simbólicos de México y apuntó hacia un conflicto que ocurre a cientos de kilómetros de distancia. La mañana de este lunes, activistas de Greenpeace escalaron el asta bandera del Zócalo de la Ciudad de México para colocar una lona contra la construcción de una megaplanta de amoniaco en Topolobampo, Sinaloa. El mensaje dirigido a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue directo: “Presidenta: Proteja Topolobambo”. Con esta acción pacífica, la organización pidió cancelar el proyecto y puso nuevamente sobre la mesa sus posibles impactos ambientales.

De acuerdo con El Economista, mientras dos activistas permanecían en el asta, cerca de 20 integrantes de Greenpeace formaron un círculo en la plancha del Zócalo con carteles en los que expresaron su rechazo a la planta. Para la organización, el proyecto representa una amenaza para un ecosistema del que dependen comunidades, actividades pesqueras y numerosas especies. El episodio también refleja una discusión cada vez más relevante para la responsabilidad social: cómo conciliar inversiones industriales de gran escala con la protección ambiental y los derechos e intereses de las comunidades que habitan los territorios donde se desarrollan.

Greenpeace protesta en el Zócalo por el futuro de Topolobampo

La elección del Zócalo como escenario no fue menor. Desde la capital del país, Greenpeace buscó llevar el conflicto local hasta la agenda política nacional y exigir una definición de las autoridades frente a un proyecto que lleva años avanzando. La organización ambientalista sostiene que Grupo Pronam, empresa suizo-alemana dedicada a la producción de metanol, amoníaco y otros derivados del gas natural, y su filial mexicana Petroquímica de Occidente (GPO), podrían generar impactos relevantes en la región.

El reclamo se concentra especialmente en la ubicación de la planta, en las inmediaciones de la Bahía de Ohuira, en el municipio de Ahome. Greenpeace, ambientalistas, pescadores y comunidades Mayo-Yoreme han expresado preocupación por la posible afectación de un territorio con importancia ecológica y social. Así, lo que comenzó como una protesta visible en la capital conecta con una pregunta de fondo: ¿qué costo ambiental y comunitario puede tener el desarrollo de una infraestructura industrial de esta magnitud?

Greenpeace protesta en el Zócalo y lleva el conflicto a la agenda nacional

La planta contempla una capacidad de producción cercana a las 2,200 toneladas de amoníaco diarias. Su dimensión ayuda a entender por qué el proyecto ha generado atención más allá del ámbito local: no se trata únicamente de una instalación industrial, sino de una operación que se desarrollaría en un ecosistema particularmente sensible. La Bahía de Ohuira forma parte de un sitio Ramsar y de un Área Natural Protegida, y alberga más de 100,000 aves playeras, además de especies como tortugas, delfines, peces y crustáceos.

Uno de los principales cuestionamientos ambientales está relacionado con el agua necesaria para mantener refrigerado el amoníaco. De acuerdo con los señalamientos de los ambientalistas, la operación requeriría aproximadamente dos millones de litros de agua de mar por hora, que posteriormente serían descargados nuevamente en la bahía con una temperatura entre uno y tres grados mayor. A esto se suman las preocupaciones por el ruido, las obras y los riesgos inherentes al manejo de amoníaco, factores que podrían modificar las condiciones del ecosistema y repercutir en actividades como la pesca.

¿Qué respondió Claudia Sheinbaum sobre la planta de amoniaco?

La respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum llegó durante su conferencia mañanera. La mandataria explicó que el gobierno federal está realizando consultas con la población de la zona para conocer sus solicitudes y las razones de quienes se oponen al proyecto. También recordó que la construcción comenzó durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y señaló que, en su momento, la población había aceptado el proyecto.

Sheinbaum informó que un equipo integrado por dependencias como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Secretaría de Gobernación y la Comisión Nacional del Agua (Conagua), entre otras, trabaja directamente en la zona mediante asambleas. La presidenta sostuvo que la empresa se comprometió a realizar diversas acciones alrededor del proyecto y que las autoridades verificarán su cumplimiento, particularmente en lo relacionado con evitar la contaminación de la laguna.

Una decisión que todavía está pendiente

La posición del gobierno federal, de acuerdo con lo expresado por Sheinbaum, es esperar a que concluyan las consultas antes de tomar una decisión. La presidenta también manifestó su expectativa de que el estudio de impacto ambiental esté correctamente elaborado. El punto resulta especialmente relevante porque la obra presenta un avance considerable y, hasta ahora, su construcción no ha sido cancelada.

El caso coloca sobre la mesa uno de los desafíos más complejos para la responsabilidad social empresarial: la licencia social para operar no depende únicamente de contar con permisos o de cumplir compromisos técnicos. También implica construir confianza con las comunidades, escuchar sus preocupaciones y demostrar, con información verificable, que los riesgos ambientales y sociales están siendo identificados y gestionados. En proyectos ubicados en territorios ecológicamente sensibles, esa conversación puede resultar tan determinante como la propia viabilidad económica de la inversión.

La protesta de Greenpeace en el Zócalo funciona, en ese sentido, como un megáfono para una disputa que lleva tiempo desarrollándose en Sinaloa. La organización busca que la discusión no se limite a la capacidad productiva de la planta, sino que incorpore el valor ecológico de la Bahía de Ohuira, los posibles efectos sobre la pesca y las inquietudes de las comunidades Mayo-Yoreme. Del otro lado, la empresa sostiene que contará con protocolos de seguridad, filtros y mecanismos de monitoreo ambiental para operar.

El desenlace todavía está abierto. Mientras las autoridades consultan a las comunidades y revisan los compromisos asociados con el proyecto, la Greenpeace protesta en el Zócalo deja una pregunta difícil de ignorar: ¿cómo debe evaluarse un proyecto industrial cuando los beneficios económicos potenciales conviven con riesgos ambientales y preocupaciones sociales? La respuesta no solo definirá el futuro de una planta de amoníaco; también puede convertirse en un referente sobre cómo México aborda la relación entre industria, territorio, participación comunitaria y protección ambiental.

¿Por qué los equipos de RSE están más agotados en 2026?

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Los profesionales de responsabilidad social enfrentan una paradoja en 2026: sus áreas tienen mayor visibilidad dentro de las empresas, pero también están sometidas a una presión creciente para demostrar resultados. Ya no basta con implementar programas sociales o ambientales; cada vez es más necesario medir su impacto, justificar presupuestos y explicar cómo estas iniciativas generan valor para el negocio.

Esta transformación está teniendo un efecto directo en quienes ejecutan las estrategias. De acuerdo con la séptima encuesta de la Association of Corporate Citizenship Professionals (ACCP), el 64% de los profesionales consultados experimentó agotamiento laboral en 2026, frente al 39% registrado en 2025. El incremento coincide con mayores exigencias de medición, cumplimiento legal, reportes ESG, cambios en DEI y adopción de inteligencia artificial.

¿Qué está provocando el agotamiento de los equipos de RSE?

El principal cambio está en la cantidad y diversidad de expectativas que recaen sobre estas áreas. El 66% de los profesionales encuestados señaló que en 2026 enfrenta una mayor demanda para medir el impacto de su trabajo, mientras que 63% reportó una mayor presión para justificar la importancia de la responsabilidad social ante grupos de interés internos.

Esto significa que los resultados sociales ya no se evalúan únicamente por el número de personas beneficiadas, proyectos realizados o recursos destinados. Las empresas también buscan entender qué valor generan estas iniciativas, cómo contribuyen a sus objetivos estratégicos y por qué deberían continuar recibiendo presupuesto.

La presión es particularmente relevante porque no siempre viene acompañada de mayores recursos. El 61% de los profesionales afirmó necesitar más financiamiento para el trabajo comunitario y 43% consideró insuficientes sus recursos generales.

equipos de RSE

¿Los equipos de RSE tienen más visibilidad dentro de las empresas?

Sí. La visibilidad de estas áreas aumentó considerablemente en 2026: 83% de los profesionales consultados afirmó que su función tiene mayor presencia dentro de la empresa, frente al 62% en 2025.

A primera vista, esto podría parecer una buena noticia, y lo es. Una mayor visibilidad puede significar que la responsabilidad social participa con más frecuencia en las conversaciones estratégicas y que sus decisiones tienen mayor influencia dentro de la organización.

Pero también implica una mayor exposición. Andrea Wood, presidenta y CEO de ACCP, señaló que muchos profesionales deben defender sus presupuestos para mantener incluso los recursos actuales. La pregunta que reciben con mayor frecuencia es sencilla, pero difícil de responder: ¿qué valor aporta este trabajo a la empresa?

La responsabilidad social, por tanto, está ganando un lugar en la toma de decisiones, pero ese espacio viene acompañado de nuevas exigencias para demostrar resultados.

¿Cómo han cambiado las áreas de responsabilidad social en 2026?

La estructura de los departamentos también está cambiando. Casi dos tercios de las áreas de RSC encuestadas experimentaron algún tipo de reestructuración durante el último año y 27% registró un cambio de liderazgo.

Estas modificaciones pueden dificultar la continuidad de las estrategias de largo plazo. Cuando cambian los responsables, las estructuras o las prioridades, los profesionales necesitan adaptar programas existentes mientras mantienen relaciones con comunidades, organizaciones aliadas, colaboradores y otros grupos de interés.

Otro cambio relevante es la mayor integración con Recursos Humanos. El 42% de los encuestados reportó una relación más estrecha entre ambas áreas, una tendencia vinculada con el interés de las empresas por utilizar las iniciativas sociales para fortalecer la atracción y retención de talento.

Al mismo tiempo, 33% señaló una mayor supervisión legal. El riesgo de litigios relacionados con DEI, los cambios regulatorios y políticos y el escrutinio sobre las declaraciones ESG han convertido muchas decisiones de responsabilidad social en asuntos que también requieren una perspectiva jurídica.

¿Qué está pasando con la DEI y los reportes ESG?

La agenda de responsabilidad corporativa tampoco permanece estática. Mientras la integración de ESG continúa creciendo, la diversidad, equidad e inclusión (DEI) enfrenta un escenario más complejo.

El 43% de los profesionales encuestados informó una mayor integración de ESG en sus organizaciones, frente al 41% en 2025. En contraste, 10% señaló que el departamento o función de DEI había sido eliminado en 2026; en el sector tecnológico, la proporción llegó al 30%. Además, otro 10% reportó que el trabajo de DEI había sido pausado o eliminado, mientras que 24% indicó que su integración dentro de la empresa había disminuido.

Para los profesionales, esto significa adaptar continuamente la narrativa de su trabajo. Más de la mitad de los encuestados está replanteando cómo comunica su función mientras las prioridades corporativas cambian.

¿Qué papel juega la inteligencia artificial en el trabajo de RSE?

La inteligencia artificial se ha convertido rápidamente en otra herramienta dentro de las áreas de responsabilidad social. El 93% de los profesionales encuestados afirmó utilizar IA en alguna capacidad, frente al 53% registrado en 2024.

Su adopción puede facilitar tareas como el análisis de información, generación de contenidos, procesamiento de datos y elaboración de reportes. Sin embargo, también introduce nuevas responsabilidades relacionadas con gobernanza, transparencia, uso ético de la tecnología y gestión de riesgos.

Esto genera una nueva paradoja: la IA puede ayudar a reducir ciertas cargas operativas, pero al mismo tiempo amplía el conjunto de temas que los profesionales deben conocer y gestionar.

Por eso, el agotamiento de los equipos de RSE no puede explicarse únicamente por una mayor cantidad de trabajo. También está relacionado con la velocidad con la que está cambiando la naturaleza de ese trabajo.

¿Por qué el burnout en RSE es un problema organizacional?

El salto del agotamiento laboral, de 39% en 2025 a 64% en 2026, es uno de los resultados más relevantes de la encuesta de ACCP. El dato coincide con un contexto marcado simultáneamente por nuevas exigencias de cumplimiento, adopción de IA, transformaciones en DEI, reportes ESG y reestructuraciones internas.

Por eso, el burnout no debería abordarse solamente como un problema individual. Cuando una función recibe más responsabilidades, tiene que demostrar más resultados y enfrenta mayor escrutinio, pero mantiene recursos limitados, existe un problema de capacidad organizacional.

La encuesta también muestra que 43% de los profesionales considera insuficientes sus recursos generales, aunque esta cifra representa una mejora respecto al 58% registrado en 2023. La mayoría reportó presupuestos estancados durante 2026.

El desafío para las empresas consiste entonces en alinear tres elementos: expectativas, recursos y responsabilidades. Si uno aumenta significativamente mientras los otros permanecen sin cambios, el desgaste puede convertirse en una consecuencia estructural.

¿Qué significa esto para el futuro de la responsabilidad social?

Los datos de ACCP muestran que la responsabilidad social está adquiriendo mayor relevancia estratégica. La mayor visibilidad, la integración con Recursos Humanos y ESG y la participación creciente en decisiones corporativas indican que estas funciones están dejando de operar como áreas periféricas.

Pero ganar relevancia también significa asumir mayor responsabilidad. Los profesionales deben demostrar impacto, gestionar riesgos, responder a nuevas regulaciones, utilizar tecnologías emergentes y adaptarse a cambios en las prioridades corporativas.

La encuesta incluyó respuestas de empleados de 120 empresas que, en conjunto, representan una inversión comunitaria de mil millones de dólares. Los participantes pertenecen a sectores como servicios financieros, tecnología, manufactura, energía, farmacéutica, tecnología médica, servicios profesionales, salud, retail, bienes de consumo, seguros, viajes, hospitalidad y medios de comunicación.

El agotamiento de los profesionales de responsabilidad social en 2026 no parece ser resultado de una sola causa. Es la consecuencia de una agenda que se ha vuelto más amplia, visible y estratégica, pero que no siempre ha recibido los recursos necesarios para acompañar esa transformación.

La pregunta ya no debería ser únicamente cómo conseguir que estas áreas sean más eficientes. También es necesario preguntarse qué condiciones necesitan para sostener su impacto en el tiempo. Si las empresas esperan que la responsabilidad social genere valor, gestione riesgos y contribuya a sus objetivos estratégicos, también tendrán que invertir en la capacidad de las personas encargadas de hacerlo posible.

¿La IA sabe cuánto carbono emites? Por qué sus cálculos no siempre son confiables

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Una empresa introduce los materiales de un producto en una plataforma y, en cuestión de segundos, obtiene una estimación de sus emisiones. Lo que antes podía requerir semanas de recopilación de información, consultas a proveedores y análisis especializados ahora parece resolverse con inteligencia artificial. Para los equipos de sostenibilidad, la promesa es difícil de ignorar: medir más productos, en menos tiempo y con menor esfuerzo. Pero hay un detalle que puede pasar inadvertido: saber cuánto carbono emite un producto depende tanto del resultado como del camino utilizado para obtenerlo.

De acuerdo con un artículo de Trellis, la automatización del cálculo de la huella de carbono de producto (PCF, por sus siglas en inglés) es una de las aplicaciones más atractivas de la IA en materia ambiental. Sin embargo, una investigación de especialistas de Watershed plantea una advertencia: los modelos pueden producir cifras finales que parecen razonables, aun cuando algunos de los pasos utilizados para llegar a ellas contienen errores importantes. En otras palabras, el problema no siempre está en la respuesta, sino en lo que ocurrió detrás de ella.

¿Por qué calcular huella de carbono de un producto es tan complejo?

Detrás de un PCF existe mucho más que una fórmula. Los analistas necesitan identificar los materiales que integran un producto, determinar cuánto se utiliza de cada uno y relacionar esa información con datos de emisiones provenientes de distintas fuentes. Cuando además deben solicitar información a proveedores, revisar bases de datos y trabajar con cadenas de suministro extensas, el proceso puede volverse considerablemente lento.

Los números ayudan a dimensionar el desafío. PwC encontró que 69 % de las empresas han desarrollado PCF para menos de una cuarta parte de sus líneas de productos. Esto significa que, incluso cuando existe interés por conocer el impacto climático de los productos, la capacidad para hacerlo de manera sistemática sigue siendo limitada.

Ahí es donde la IA resulta especialmente atractiva. Si una herramienta puede automatizar buena parte de ese trabajo, una compañía podría ampliar la medición a más productos sin multiplicar el tiempo y los recursos destinados al análisis.

 calcular huella de carbono

¿Cómo utiliza la inteligencia artificial para estimar las emisiones de un producto?

Varias empresas han comenzado a desarrollar soluciones para automatizar este proceso. Makersite asegura que puede automatizar análisis de ciclo de vida de carteras completas de productos en segundos, mientras Terrascope afirma alcanzar una precisión de 70 % sin necesidad de solicitar información directamente a los proveedores. Watershed también cuenta con herramientas destinadas a estimar la huella ambiental de productos.

En términos generales, estas herramientas reciben información sobre los materiales o componentes de un producto y la relacionan con datos disponibles sobre emisiones. La tecnología puede acelerar tareas que tradicionalmente requieren identificar componentes, consultar factores de emisión y realizar numerosos cálculos.

La ventaja es evidente para las organizaciones que manejan cientos o miles de referencias. Sin embargo, una estimación automatizada no necesariamente equivale a una medición definitiva. La calidad del resultado depende de los datos, supuestos y decisiones que intervienen durante el proceso.

¿Qué tan precisos son los cálculos de huella de carbono realizados por IA?

Krishna Rao y su equipo de Watershed evaluaron modelos de Anthropic, DeepSeek, Google y OpenAI con 175 productos de sectores como materiales, productos químicos y textiles. Les pidieron estimar sus emisiones y compararon los resultados con evaluaciones realizadas por expertos.

A primera vista, los resultados fueron alentadores. El modelo que obtuvo el mejor desempeño llegó a una respuesta situada dentro de un margen de dos veces respecto de la estimación experta en 77 % de los casos. Para una tecnología todavía en desarrollo, podría parecer un resultado suficientemente sólido.

Pero los investigadores decidieron ir un paso más allá. En lugar de revisar únicamente el número final, analizaron cómo los modelos habían construido sus estimaciones: qué componentes identificaban, qué emisiones atribuían a cada uno y cómo llegaban finalmente al resultado.

¿Por qué una IA puede dar una cifra correcta con un razonamiento incorrecto?

Fue entonces cuando la precisión cayó hasta 37 %. La diferencia sorprendió al propio equipo investigador. El hallazgo demuestra que una cifra final aparentemente razonable puede ser consecuencia de una cadena de decisiones que no necesariamente lo son.

Esto importa porque los PCF no se utilizan únicamente para elaborar reportes ambientales. También pueden servir para decidir qué materiales sustituir, qué procesos modificar o con qué proveedores trabajar. Si uno de los datos utilizados en esa cadena es incorrecto, una compañía podría terminar atacando una fuente de emisiones que en realidad no tiene el peso que la IA le atribuyó.

Imaginemos a un fabricante de electrónicos que identifica un componente como responsable de una parte considerable de sus emisiones y decide buscar otro proveedor. Si la estimación original estaba equivocada, el cambio podría representar un costo importante sin producir la reducción de carbono esperada.

¿Qué deben revisar las empresas antes de confiar en un cálculo de IA?

La principal lección del estudio no es que la IA sea inútil para estos análisis. Al contrario: su capacidad para acelerar tareas repetitivas puede ser muy valiosa. El punto es que la automatización no debería eliminar la revisión especializada, especialmente cuando los resultados sirven para tomar decisiones ambientales, financieras o de abastecimiento.

Por ello, el equipo de Watershed plantea que los usuarios no deberían quedarse únicamente con la cifra final. Es necesario revisar los pasos intermedios y entender de dónde provienen las estimaciones, qué supuestos utilizó el modelo y qué tan sólidos son los datos empleados.

Para los responsables de sostenibilidad, esto implica cambiar ligeramente la pregunta. En lugar de preguntar únicamente “¿cuánto carbono emite este producto?”, también conviene preguntar “¿cómo lo sabes?”. Esa segunda pregunta puede revelar errores que una cifra aparentemente precisa no muestra.

La IA tiene el potencial de resolver uno de los grandes obstáculos para avanzar en la medición de emisiones: el volumen y la complejidad del trabajo necesario para construir PCF. Puede ayudar a procesar información, identificar patrones y generar estimaciones en una fracción del tiempo que requeriría un análisis tradicional. Eso puede abrir la puerta a que más empresas midan más productos y utilicen esos datos para actuar.

Pero la velocidad no debe confundirse con certeza. El estudio de Watershed muestra que un modelo puede acercarse razonablemente a una respuesta experta y, al mismo tiempo, presentar problemas importantes en los pasos que conducen a ella. En sostenibilidad, donde una estimación puede terminar influyendo en compras, diseño de productos o estrategias de descarbonización, calcular huella de carbono no debería significar simplemente obtener un número: también implica poder explicar, verificar y cuestionar cómo se llegó a él.

Banco Popular destaca sostenibilidad como factor de competitividad para el turismo dominicano 

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El Banco Popular Dominicano, en el marco de su participación en la Exposición Comercial ASONAHORES 2026, destacó la sostenibilidad como un factor clave para fortalecer la competitividad, eficiencia y resiliencia de la industria turística nacional. 

Durante la conferencia titulada “Turismo sostenible: el acompañamiento integral del Banco Popular para pasar de la visión a la implementación”, impartida por la señora Nathaly Uribe, gerente de Banca Responsable del Banco Popular, se abordó cómo convertir las metas de sostenibilidad del sector turístico en acciones concretas y resultados verificables. 

En ese contexto, el Popular resaltó el papel de la banca como aliado estratégico para facilitar inversiones que permitan a hoteles, desarrolladores y empresas proveedoras avanzar hacia operaciones más eficientes, mediante soluciones financieras, conocimiento técnico y acompañamiento especializado. 

Acompañamiento a clientes empresariales 

La entidad financiera, como parte de su visión sostenible y como miembro signatario de los Principios de Banca Responsable de Naciones Unidas, lleva a cabo talleres de capacitación en sostenibilidad para sus clientes empresariales, entre ellos los del sector turismo, que se enfocan en la reducción de la huella de carbono y en criterios ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza), acompañándolos en la transición hacia una economía baja en emisiones contaminantes, que los ayude a adaptarse a los efectos del cambio climático. 

En este sentido, ofrece a sus clientes empresariales la Certificación en Medición de Emisiones Corporativas según el GHG Protocol y la Norma ISO 14064-1, que permite a las empresas participantes desarrollar competencias para medir su huella de carbono organizacional, identificar oportunidades de reducción de emisiones y alinearse con estos estándares internacionales. 

Banco Popular

Finanzas sostenibles estratégicas 

Además, durante la conferencia, se agregó que las medidas de eficiencia energética, gestión del agua y de los residuos, economía circular y resiliencia de las infraestructuras pueden contribuir a reducir costos, administrar riesgos, proteger recursos naturales y sostener el desempeño financiero a largo plazo. 

Con el acompañamiento a clientes empresariales en materia de sostenibilidad, el Popular otorga importancia a espacios de aprendizaje que proporcionan herramientas prácticas, conocimiento actualizado y una visión estratégica sobre finanzas sostenibles, especialmente aplicada a sectores con alto impacto ambiental como es el caso del turismo. 

Liderazgo en financiamiento turístico 

La charla ofrecida durante la Exposición Comercial ASONAHORES 2026 se circunscribe al liderazgo histórico del Banco Popular en términos de financiamiento al turismo dominicano. Ese respaldo se traduce en una cartera de RD$61,505 millones al cierre de mayo, equivalente al 43.9% del financiamiento del sistema financiero al turismo, según los indicadores de la Superintendencia de Bancos, lo que sitúa al Popular a la cabeza del otorgamiento de crédito al sector. 

Al incorporar la cartera turística de Popular Bank, filial del Grupo Popular con sede en Panamá y licencia internacional, el financiamiento total asciende a RD$73,418 millones. Además, existen aprobaciones pendientes por US$318 millones, equivalentes a unos RD$18,762 millones. 

Más allá del financiamiento, hay una relación del Popular con el turismo iniciada hace más de tres décadas. En este tiempo, el banco combina conocimiento especializado, asesoría técnica y soluciones financieras de vanguardia, que han permitido que el sector se desarrolle y se consolide como un pilar del modelo de crecimiento dominicano. 

El fútbol femenino rompe otro techo: FIFA reporta récord en fichajes

Durante años, hablar de transferencias en el futbol femenil implicaba hacerlo desde la comparación con el mercado masculino. Hoy, las cifras empiezan a contar otra historia: más jugadoras se mueven entre clubes, más equipos invierten y el mercado alcanza dimensiones inéditas. El más reciente informe de la FIFA confirma que esta evolución ya puede medirse con números concretos. En el verano de 2026, se registraron 1,406 transferencias internacionales de jugadoras.

El dato no solo representa un nuevo máximo histórico. También revela una aceleración importante en apenas un año: el número de movimientos creció 19.2% frente al récord registrado en 2025. A esto se suma un incremento superior al 130% en el gasto internacional respecto al mismo periodo del año anterior. En total, los clubes desembolsaron 28.6 millones de dólares durante la ventana de mitad de año.

El fútbol femenino encuentra un nuevo ritmo en el mercado internacional

El informe International Transfer Snapshot de FIFA muestra un mercado que está ganando profundidad. Los 28.6 millones de dólares destinados a traspasos representan el mayor gasto registrado en una ventana de mitad de año. Es decir, no se trata únicamente de que haya más transferencias, sino de que existe una mayor disposición a invertir en talento.

El salto resulta especialmente significativo porque ocurre en un periodo relativamente corto. Frente a 2025, el gasto prácticamente se duplicó y superó en más de 130% el registrado entonces. La combinación entre volumen de operaciones y mayor inversión apunta hacia una industria que comienza a consolidar mecanismos económicos propios.

fútbol femenino

Para los clubes, esto también significa que fichar talento puede convertirse en una decisión estratégica y no únicamente deportiva. La movilidad internacional amplía las posibilidades de competencia, eleva el valor de las jugadoras y contribuye a construir un ecosistema profesional con mayor circulación de recursos.

Las estrellas también están cambiando el mapa del fútbol femenino

El dinero siguió al talento y este verano dejó movimientos capaces de ilustrar esa transformación. Uno de los fichajes más llamativos fue el de Alexia Putellas, quien dejó al Barcelona para incorporarse a principios de julio al London City Lionesses. El club también sumó a la internacional francesa Kadidiatou Diani.

El caso resulta interesante porque el London City Lionesses es un club 100% femenino propiedad de Michele Kang. La llegada de figuras de este calibre muestra cómo algunos proyectos están apostando por construir instituciones especializadas alrededor del futbol femenil y atraer a jugadoras de reconocimiento internacional.

Más allá de los nombres, estos movimientos pueden contribuir a modificar la percepción sobre el valor comercial de las futbolistas. Cuando las grandes figuras cambian de club mediante operaciones relevantes, también se genera mayor atención mediática, patrocinios potenciales y nuevas oportunidades para el desarrollo de las competiciones.

Inglaterra encabeza la inversión y Suecia lidera los ingresos

El mapa económico de los fichajes también revela qué mercados están tomando la delantera. Los clubes de Inglaterra fueron los principales compradores durante esta ventana, con un gasto de 8 millones de dólares. España ocupó el segundo lugar con 6.6 millones, seguida de Alemania con 4.9 millones, Estados Unidos con 2.9 millones e Italia con 2.1 millones.

Sin embargo, gastar más no necesariamente significa recibir más. Suecia encabezó los ingresos por traspasos, con 4.2 millones de dólares, ligeramente por encima de Inglaterra, que obtuvo 4 millones. Francia y Alemania registraron 3.6 millones cada una, mientras que los Países Bajos alcanzaron 2.9 millones.

La diferencia entre compradores y vendedores permite observar un mercado cada vez más conectado. Mientras algunas ligas funcionan como destinos para atraer talento consolidado, otras pueden beneficiarse económicamente de desarrollar jugadoras y posteriormente transferirlas a competiciones con mayor capacidad de inversión.

La edad muestra un mercado joven, pero internacional

Otro dato relevante aparece al observar quiénes protagonizan estos movimientos. La edad media mundial de las jugadoras involucradas en una transferencia internacional durante el verano de 2026 fue de 24.2 años. Se trata, por tanto, de un mercado compuesto mayoritariamente por talento en etapas relativamente tempranas de sus carreras.

Las diferencias entre países también son significativas. Entre las asociaciones que registraron al menos 10 traspasos de entrada, Gales recibió a las jugadoras más jóvenes, con una media de 21.9 años. En contraste, Canadá registró la edad media más alta, con 28.2 años.

Estos contrastes pueden tener implicaciones para las estrategias de formación y contratación. Mientras algunos mercados pueden estar funcionando como plataformas para desarrollar talento joven, otros parecen apostar por incorporar experiencia. La movilidad internacional, así, también está dibujando distintas rutas profesionales para las futbolistas.

La mayoría de las jugadoras llega sin contrato

Aunque las grandes cifras pueden hacer pensar en un mercado dominado por transferencias millonarias, la realidad es bastante distinta. Más del 76% de los movimientos registrados durante la ventana de mitad de año involucraron a jugadoras que estaban sin contrato.

Las cesiones representaron alrededor del 10% de las operaciones, mientras que únicamente 14% correspondió a transferencias definitivas. Esto significa que el récord de gasto convive con un mercado donde la mayoría de las incorporaciones todavía ocurre fuera de las operaciones con pago de derechos.

Para la responsabilidad social y la gestión deportiva, este dato abre una conversación importante. El crecimiento económico de una industria no depende solamente de cuánto dinero se mueve, sino de las condiciones bajo las cuales se desarrolla el talento. La profesionalización también implica contratos, estabilidad, oportunidades y capacidad para construir carreras sostenibles.

Un récord que va más allá del dinero

Los números de FIFA dibujan un escenario difícil de ignorar: 1,406 transferencias, 28.6 millones de dólares en gasto y un crecimiento de 19.2% en los movimientos internacionales respecto al récord anterior. El mercado de jugadoras está creciendo en volumen, valor y alcance geográfico.

Pero quizá el dato más interesante no sea el monto récord, sino lo que ocurre detrás de él. Cada transferencia representa una jugadora que cambia de club, país, entorno competitivo y, en muchos casos, trayectoria profesional. La expansión del mercado puede convertirse en una vía para ampliar oportunidades, siempre que el crecimiento económico venga acompañado de mejores condiciones para quienes hacen posible el espectáculo.

El reto ahora será que esta aceleración no se concentre únicamente en unas cuantas ligas o estrellas. Si el mercado continúa creciendo, el verdadero indicador de madurez será que los beneficios alcancen a más clubes, más jugadoras y más territorios.

El verano de 2026 puede quedar así como un punto de inflexión: no solo por haber establecido un nuevo récord de transferencias, sino porque confirma que el futbol femenil está construyendo un mercado internacional cada vez más sofisticado. La pregunta ya no parece ser si existe potencial económico, sino cómo convertir ese potencial en crecimiento sostenible y oportunidades duraderas.

No es solo cerrar la llave: el verdadero reto de ahorrar agua en casa

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Abrir la llave y encontrar agua es uno de esos actos cotidianos en los que rara vez pensamos. Está tan incorporado a la rutina que resulta fácil asumir que el recurso estará disponible cada vez que lo necesitemos. Pero esa certeza puede cambiar cuando las reservas disminuyen, las sequías se prolongan y el consumo supera la capacidad de los sistemas para abastecernos. El agua parece inagotable mientras corre, pero la realidad es muy distinta.

Por eso, hablar de cómo ahorrar agua en casa no debería reducirse a recordar que debemos cerrar la llave mientras nos cepillamos los dientes. El verdadero desafío está en identificar todas las formas, visibles e invisibles, en las que desperdiciamos agua dentro y fuera del hogar. Desde una fuga que nadie ha reparado hasta un jardín que requiere riego constante, existen decisiones cotidianas que pueden determinar cuánto consumimos y cuánto dejamos de desperdiciar.

Cómo ahorrar agua en casa va más allá de cerrar la llave

Una de las dificultades para reducir el consumo es que buena parte del desperdicio ocurre mientras realizamos actividades completamente normales. Dejar correr el agua mientras se lavan los platos, utilizar una lavadora con poca ropa o mantener abierto el grifo cuando no se necesita son hábitos fáciles de pasar por alto. De acuerdo con la EPA, en los hogares de Estados Unidos se utilizan en promedio 82 galones de agua por persona al día, una referencia que permite dimensionar cuánto puede acumularse el consumo cotidiano.

Para Qizhong George Guo, profesor de ingeniería civil y ambiental en la Universidad de Rutgers, precisamente los pequeños cambios pueden contribuir a disminuir de manera importante el consumo. Utilizar la lavadora y el lavavajillas únicamente cuando estén llenos es una medida sencilla, mientras que al lavar los platos a mano se puede cerrar el grifo durante el lavado. Incluso dejar las sartenes en remojo antes de limpiarlas ayuda a evitar que el agua permanezca corriendo innecesariamente.

ahorrar agua en casa

La lógica detrás de estas acciones es sencilla: no siempre necesitamos cambiar radicalmente nuestra rutina para utilizar mejor el agua. Muchas veces basta con detectar aquellos momentos en los que el recurso se utiliza por costumbre y no por necesidad. Cuando esas decisiones se repiten todos los días y en millones de hogares, lo que parece un pequeño desperdicio individual puede convertirse en un consumo considerable.

El ahorro también depende de la eficiencia del hogar

La cantidad de agua que utilizamos no depende únicamente de nuestros hábitos. También está relacionada con los aparatos y accesorios que forman parte de la vivienda. Los modelos antiguos suelen consumir más agua, mientras que durante los últimos 20 años los productos disponibles han incorporado mejoras de eficiencia. Lavavajillas, cabezales de ducha y grifos son algunos de los elementos que han evolucionado para utilizar menos recursos sin dejar de cumplir su función.

Los grifos de bajo consumo representan un ejemplo de un cambio relativamente sencillo. Helen Dahlke, profesora de ciencias hidrológicas integradas en la Universidad de California, Davis, señala que estos dispositivos pueden ahorrar cientos de galones de agua al año y también reflejarse en la factura. Al elegir un nuevo producto, la etiqueta WaterSense permite identificar aquellos que cumplen con los estándares de eficiencia de la EPA.

De acuerdo con la información proporcionada, algunos productos con esta certificación pueden ahorrar hasta 700 galones de agua al año. Esto permite entender que cómo ahorrar agua en casa también tiene que ver con las decisiones que tomamos cuando reemplazamos un accesorio o electrodoméstico. La eficiencia puede incorporarse progresivamente, sin que cada ahorro dependa de estar pendiente del consumo durante todo el día.

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Una fuga puede desperdiciar agua aunque nadie abra la llave

Hay desperdicios todavía más difíciles de detectar porque ocurren sin que nadie esté utilizando activamente el agua. Una fuga en una instalación doméstica puede mantenerse durante días o incluso más tiempo antes de ser identificada, mientras el recurso continúa perdiéndose. “La gente se sorprendería de la cantidad de agua que se desperdicia debido a las fugas”, afirma John Atkinson, profesor asociado de ingeniería ambiental en la Universidad de Buffalo.

La magnitud del problema resulta reveladora. Según la EPA, las fugas domésticas desperdician más de 1 billón de galones de agua al año en Estados Unidos, una cantidad equivalente al consumo anual de más de 11 millones de hogares. El dato muestra cómo una pérdida aparentemente pequeña puede adquirir enormes proporciones cuando se repite en millones de viviendas.

Revisar grifos, tuberías y otras instalaciones permite detectar un problema que de otra manera puede permanecer oculto. Reparar una fuga tampoco requiere modificar una actividad cotidiana ni renunciar a una comodidad: simplemente evita que el agua se pierda sin cumplir ninguna función. En términos de eficiencia, impedir ese desperdicio puede ser tan importante como cambiar un hábito de consumo.

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El mayor reto podría estar fuera de casa

Cuando pensamos en ahorrar agua, normalmente imaginamos actividades dentro de la vivienda. Sin embargo, una parte importante del consumo puede encontrarse en el exterior. Según estimaciones de la EPA, entre 30% y 70% del agua utilizada por los propietarios puede destinarse a espacios exteriores para regar césped, flores y hortalizas. A nivel nacional, el riego de jardines representa casi un tercio del consumo total de agua en los hogares.

Esto lleva a cuestionar una idea que suele pasar inadvertida: que mantener un espacio verde requiere necesariamente grandes cantidades de agua. Dahlke plantea si realmente vale la pena gastar cientos de dólares y cientos de litros de agua al año para conservar un césped verde, especialmente en regiones donde el recurso escasea. El problema no necesariamente está en tener un jardín, sino en diseñarlo sin considerar las condiciones del lugar donde se encuentra.

La propia Dahlke optó por la xerojardinería, utilizando plantas y flores autóctonas resistentes a la sequía. Además de reducir la necesidad de riego, su jardín comenzó a atraer abejas y colibríes, convirtiéndose en un espacio con beneficios adicionales para el entorno. Incluso recibió comentarios positivos de sus vecinos. El ejemplo demuestra que utilizar menos agua no implica necesariamente tener un espacio exterior menos atractivo.

La pregunta sobre cómo ahorrar agua en casa suele llevarnos hacia recomendaciones conocidas, pero el verdadero reto está en mirar el consumo como un conjunto. No basta con cerrar la llave si existen fugas, utilizar aparatos poco eficientes o mantener un jardín que requiere grandes cantidades de agua. Cada una de esas decisiones forma parte de una misma ecuación y muestra que el desperdicio puede aparecer en lugares que normalmente no consideramos.

La crisis hídrica obliga a cambiar una percepción muy arraigada: que el agua siempre estará disponible simplemente porque hoy basta con abrir una llave. Como señala Atkinson, es un recurso que puede agotarse literalmente. Ahorrar agua no significa únicamente consumir menos, sino aprender a identificar dónde se desperdicia, elegir soluciones más eficientes y adaptar nuestros espacios a las condiciones del entorno. El verdadero reto empieza cuando dejamos de dar por sentado que siempre habrá agua y comenzamos a tratarla como el recurso limitado que es.

Expansión de SHEIN enfrenta un obstáculo: una reputación de RSE difícil de sacudir

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La expansión de SHEIN entra en una nueva etapa. Después de años de intentos fallidos por cotizar en mercados como Nueva York y Londres, la compañía finalmente debutó en Hong Kong y ahora busca convencer a los inversionistas de que puede convertirse en algo más que una potencia de moda rápida. Con 15,000 millones de dólares en efectivo y otros 1,740 millones obtenidos en su OPI, tiene recursos para acelerar una estrategia de adquisiciones.

Pero hay un activo que no puede comprar tan fácilmente: la confianza. El anuncio de la adquisición de Everlane por 80 millones de dólares dejó claro que la reputación de SHEIN podría convertirse en uno de los principales obstáculos para su transformación. La reacción de consumidores en redes sociales mostró el choque entre dos propuestas de valor: la eficiencia y velocidad de SHEIN frente al discurso de transparencia y sostenibilidad que construyó Everlane.

La reputación de SHEIN se encuentra con el territorio de Everlane

De acuerdo con Forbes, la posible integración de Everlane representa mucho más que sumar una marca al portafolio. Para SHEIN, significa acercarse a consumidores con mayores ingresos y a un público que históricamente ha valorado atributos distintos a los que impulsaron el crecimiento de la compañía china.

Everlane construyó buena parte de su identidad alrededor de conceptos como “Transparencia Radical” y “Lujo Limpio”. La marca utiliza principalmente materiales orgánicos y proporciona información sobre las fábricas donde se producen sus prendas, elementos que han ayudado a consolidar una relación particular con sus consumidores.

Por eso, los reportes sobre el acuerdo generaron una reacción negativa entre algunos clientes de Everlane. El problema no era únicamente quién compraría la marca, sino qué ocurriría con los compromisos que la hicieron atractiva. En ese sentido, la reputación de SHEIN llega a una empresa cuyo valor simbólico está estrechamente relacionado con la sostenibilidad y la transparencia.

reputación de SHEIN

SHEIN quiere dejar de ser solo una marca de moda rápida

La adquisición de Everlane forma parte de una apuesta más amplia: construir una plataforma capaz de incorporar distintas marcas, precios y públicos a una misma infraestructura. Una fuente citada por Reuters describió la operación como un “ensayo técnico” de una estrategia que podría multiplicarse en los próximos años.

El atractivo está en la infraestructura que SHEIN ya desarrolló. Su software de cadena de suministro identifica cuándo aumenta la demanda de un producto y permite a las fábricas incrementar rápidamente la producción. Al mismo tiempo, puede detectar artículos con baja demanda y reducir su fabricación, ayudando a mantener inventarios bajos.

El programa Xcelerator busca precisamente convertir esa capacidad en un servicio para otras compañías. SHEIN ofrece a las marcas acceso a fabricación, almacenamiento, logística y a su plataforma global de ventas. Según su prospecto, una de las marcas participantes multiplicó sus ventas aproximadamente 15 veces durante su segundo año, mientras mejoraba significativamente su margen operativo y reducía sus días de inventario.

La eficiencia no resuelve todos los problemas

El argumento tecnológico resulta poderoso: una cadena de suministro capaz de responder rápidamente a la demanda puede ser especialmente atractiva para marcas que enfrentan problemas de inventario, costos o escala. La adquisición de Missguided en 2023 ya funcionó como un primer acercamiento de SHEIN a este modelo.

Sin embargo, convertir eficiencia operativa en valor de marca es un desafío completamente diferente. Una empresa puede optimizar inventarios en tiempo real, pero no necesariamente puede acelerar al mismo ritmo la construcción de confianza, credibilidad y legitimidad entre sus consumidores.

Ahí aparece nuevamente la reputación de SHEIN como una variable estratégica. El éxito de la expansión dependerá de que la compañía consiga demostrar que su infraestructura puede generar crecimiento para marcas con identidades y expectativas muy distintas, sin diluir aquello que las hizo relevantes.

reputación de SHEIN

El mercado tampoco está esperando

La estrategia de adquisiciones llega en un momento poco cómodo para SHEIN. Tras crecer 8% durante 2025, sus ventas aumentaron apenas 1.1% en el primer trimestre de 2026. Además, la eliminación en Estados Unidos del tratamiento libre de impuestos conocido como “de minimis” para pequeños paquetes está afectando uno de los elementos que favorecieron su modelo de negocio.

A esto se suma el desempeño de su debut bursátil. Después de concretar una OPI en Hong Kong, las acciones cerraron el viernes en 38.14 dólares hongkoneses, más de 20% por debajo de su precio de oferta. Para los inversionistas, la pregunta ya no parece ser únicamente cuánto puede crecer SHEIN, sino qué tan sostenible es el modelo que pretende construir.

Louise Deglise-Favre, analista de GlobalData, señaló que los inversionistas todavía no han valorado una transición exitosa hacia un negocio de marcas y plataforma. Construir un portafolio significativo puede tomar años, mientras que las presiones sobre el negocio principal son inmediatas.

reputación de SHEIN

¿Puede una adquisición cambiar la percepción?

Everlane podría ayudar a SHEIN a acceder a compradores con mayores ingresos en Estados Unidos, de acuerdo con Michael Gunther, de Consumer Edge. Pero convertir ese acceso en crecimiento sostenible requerirá mucho más que sumar una marca reconocida al catálogo.

La propia historia de SHEIN muestra que la escala puede ser una ventaja competitiva extraordinaria. El desafío consiste ahora en trasladar esa ventaja a un terreno donde las reglas son diferentes: las marcas adquiridas tienen reputaciones, comunidades y promesas construidas durante años.

Jianggan Li, CEO de Momentum Works, lo resume al señalar que las adquisiciones pueden convertirse en otro motor de crecimiento, pero no sustituyen la necesidad de mejorar la economía del negocio principal. Un Everlane, en otras palabras, no será suficiente: la compañía tendrá que demostrar que puede repetir el modelo.

La expansión de SHEIN plantea una paradoja interesante para la responsabilidad social empresarial. La compañía posee recursos financieros, tecnología y una cadena de suministro que puede ofrecer ventajas considerables a marcas que necesitan crecer. Pero la infraestructura que hace eficiente un negocio no necesariamente resuelve las tensiones relacionadas con confianza, transparencia y propósito.

El verdadero reto será comprobar si SHEIN puede adquirir marcas sin que su propia identidad termine eclipsándolas. Más que comprar nombres, tendrá que aprender a gestionar los significados que esos nombres representan para sus consumidores. La reputación de SHEIN, por ello, podría convertirse en el factor que determine si su transformación hacia una plataforma global será una evolución estratégica o simplemente otra forma de ampliar su negocio principal.

¿El envase perfecto? Por qué el vidrio vuelve a ganar en reutilización

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¿El envase perfecto? Por qué el vidrio vuelve a ganar en reutilización

Durante miles de años, el vidrio ha acompañado a la humanidad como recipiente, protector y medio para conservar productos. Hoy, en medio de la presión por reducir residuos y avanzar hacia modelos de economía circular, este material vuelve a ocupar un lugar estratégico. Su historia no solo habla de permanencia, sino de una capacidad que cobra especial relevancia: volver a utilizarse una y otra vez.

La conversación sobre envases suele centrarse en reciclabilidad, pero existe una pregunta previa que puede ser todavía más importante: ¿cuántas veces podemos evitar fabricar un envase nuevo? En ese punto, el vidrio para reutilización recupera protagonismo, gracias a una combinación de durabilidad, seguridad y capacidad de rellenado que lo convierte en una alternativa especialmente interesante para alimentos y bebidas.

Un material antiguo con una lógica muy actual

El vidrio tiene una historia de más de 5,000 años y, pese a su antigüedad, conserva características que responden a algunos de los desafíos ambientales actuales. Su fabricación parte de materiales naturales y abundantes, como arena, carbonato de sodio y piedra caliza, además de vidrio reciclado.

Estos componentes se funden en hornos para dar origen a nuevos envases. Lo interesante es que el material no pierde sus propiedades esenciales durante el proceso de reciclaje. A diferencia de otros materiales que pueden degradarse después de varios ciclos, el vidrio puede regresar al sistema una y otra vez.

vidrio para reutilización

Esa permanencia cambia la conversación sobre los residuos. Un frasco no tiene necesariamente que terminar su historia después de ser utilizado una vez: puede volver al mercado, ser rellenado y, posteriormente, convertirse nuevamente en materia prima.

El vidrio para reutilización puede tener hasta 50 vidas

La reutilización representa uno de los mayores atractivos del vidrio. Botellas y frascos pueden lavarse, rellenarse y regresar al circuito comercial antes de llegar a la etapa de reciclaje. En determinados sistemas, un mismo envase puede alcanzar hasta 50 vidas.

Esto resulta especialmente relevante en mercados locales, donde las distancias de distribución pueden facilitar los sistemas de retorno. En lugar de pensar únicamente en qué hacer con el envase cuando se convierte en residuo, la reutilización propone retrasar ese momento tanto como sea posible.

Además, combinar reutilización y reciclaje permite aprovechar dos de las principales fortalezas del material. Cuando el envase ya no puede continuar utilizándose, puede reciclarse para producir otro envase de vidrio, manteniendo el material dentro de un circuito cerrado.

No solo contiene: protege

Un envase cumple muchas más funciones que simplemente contener un producto. Protege los alimentos y bebidas, facilita su transporte, comunica información al consumidor mediante su diseño y ayuda a prevenir desperdicios.

Por eso, el valor del vidrio también está relacionado con los sectores que dependen de envases confiables. Alimentación, bebidas, productos farmacéuticos, perfumería y cosmética utilizan este material para conservar y distribuir productos de uso cotidiano.

En Europa, la industria representada por FEVE produce más de 80 mil millones de envases de vidrio al año. La cifra dimensiona la importancia que mantiene este material dentro de las cadenas de suministro y ayuda a entender por qué su evolución puede tener implicaciones relevantes para la economía circular.

vidrio para reutilización

Una segunda ventaja: también es infinitamente reciclable

Si la reutilización representa una primera oportunidad para extender la vida del envase, el reciclaje constituye una segunda etapa. El vidrio puede reciclarse indefinidamente sin perder calidad ni pureza, lo que permite reincorporarlo a la fabricación de nuevos recipientes.

El proceso funciona como un sistema de circuito cerrado: los envases usados se convierten en vidrio reciclado, también conocido como calcín, que posteriormente puede utilizarse para fabricar nuevos envases. Así, el material puede permanecer dentro del sistema en lugar de convertirse necesariamente en residuo.

Esta característica hace que el vidrio para reutilización no dependa exclusivamente del reciclaje para sostener su argumento ambiental. Primero puede extenderse su vida útil mediante el rellenado y, cuando esto deja de ser viable, todavía conserva la posibilidad de regresar al ciclo productivo.

Cuando la sostenibilidad también pasa por la salud

La discusión sobre envases no termina en el impacto ambiental. También existe una dimensión relacionada con aquello que entra en contacto con nuestros alimentos y bebidas. En este terreno, el vidrio destaca por ser un material prácticamente inerte e impermeable.

Su estabilidad permite almacenar productos sin que sea necesario incorporar barreras o aditivos adicionales para evitar que sustancias del envase interfieran con su contenido. Esta propiedad es especialmente relevante cuando se trata de productos destinados al consumo humano.

El envase, además, no está compuesto únicamente por el recipiente. Su cierre puede fabricarse con vidrio, metal, corcho o plástico, dependiendo del producto. Esto recuerda que evaluar la sostenibilidad de un sistema de envasado requiere observar el conjunto y no solamente el material principal.

vidrio para reutilización

El verdadero reto está en cambiar el sistema

La principal fortaleza del vidrio no está solamente en sus propiedades físicas, sino en lo que ocurre cuando estas se incorporan a un sistema diseñado para aprovecharlas. Un envase reutilizable necesita mecanismos de retorno, limpieza, rellenado y distribución que hagan posible que sus múltiples vidas ocurran realmente.

Para las marcas, esto abre una conversación que va más allá de elegir un material. Implica repensar modelos logísticos, hábitos de consumo y sistemas de recuperación. Para los consumidores, significa entender que devolver una botella puede tener tanto valor como depositarla correctamente para reciclaje.

En ese sentido, el vidrio para reutilización no representa una solución aislada a los desafíos ambientales, pero sí una pieza con potencial dentro de estrategias de economía circular. Su mayor ventaja aparece cuando reutilización, rellenado y reciclaje funcionan como partes de un mismo sistema.

En una época en la que los envases son cuestionados por su impacto ambiental, el vidrio plantea una idea sencilla pero poderosa: quizá el mejor residuo sea aquel que tarda mucho más en convertirse en residuo. Su capacidad para reutilizarse, rellenarse y finalmente reciclarse sin perder sus propiedades lo coloca nuevamente en el centro de la conversación sobre circularidad.

El desafío, sin embargo, no consiste solamente en elegir vidrio, sino en crear las condiciones para que sus ventajas puedan aprovecharse. Si las empresas desarrollan sistemas de retorno y los consumidores participan en ellos, un envase puede dejar de ser concebido como algo desechable para convertirse en un activo que circula, se utiliza y vuelve a circular.

6ta edición del México Carbon Forum en Aguascalientes; anuncian sede 2027 en CDMX

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Fabián Muro

Con más de 3,500 asistentes de México y de otros países, la gobernadora de Aguascalientes Tere Jiménez inauguró en el Complejo Tres Centurias la sexta edición del México Carbon Forum, el encuentro de mercados de carbono más importante de América Latina. 

El evento es organizado por MÉXICO₂, la plataforma ambiental de la Bolsa Mexicana de Valores y celebra seis años de impulso a la economía baja en carbono. Al evento se reunieron actores clave como gobiernos locales, desarrolladores de proyectos ambientales, empresas, sistema bancario y líderes y académicos para discutir sobre la acción climática y los mercados de carbono en México.

En la apertura se destacó que poner precio al carbono ya está modificando las reglas de la economía global. La SEMARNAT subrayó la necesidad de movilizar inversión para cumplir las metas climáticas de México, país que en 2025 alcanzó un récord de 3.5 millones de créditos emitidos. Al cierre del evento, se anunció que la séptima edición 2027 se realizará en la Ciudad de México.

Durante el fórum realizado el 2 y 3 de septiembre en FICOTRECE de Aguascalientes gobiernos, empresas, así como universidades y especialistas ambientales, mediante diversas modalidades como conferencias, paneles y espacios de diálogo compartieron experiencias y prácticas empresariales y de gobierno, que permitan el desarrollo económico y social desde el cuidado al medio ambiente y la sustentabilidad.

Eduardo Piquero, director general de MÉXICO₂ mencionó en entrevista para la prensa que el mercado ha estado evolucionando; cada vez más empresas compran bonos de carbono y que actualmente en nuestro país ya existen impuestos, que pueden pagar con créditos de carbon. Asevera que hay una evolución, pero hay que seguir trabajando y que el Gobierno Federal, tiene que habilitar el comercio internacional de bonos de carbono. Se debe transitar del “voluntarismo” hacia una política pública para un mejor desarrollo sostenible en nuestro país.

Mencionó que seguramente en un futuro cercano vamos a ver cosas “más verdes”, energías renovables, así como innovaciones sustentables y amigables con el medio ambiente en el mercado, en el transporte eléctrico y en la movilidad urbana.

¿Contaminan y tampoco pagan? Rihanna, Bezos y otros son señalados por sus jets privados

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El lujo de volar en un jet privado suele asociarse con exclusividad, comodidad y una capacidad económica fuera del alcance de la mayoría. Pero en California, algunos de sus propietarios ahora enfrentan una factura que recuerda que incluso ese privilegio tiene obligaciones fiscales. Multimillonarios, celebridades y dueños de equipos deportivos recibieron notificaciones por adeudos relacionados con sus aeronaves.

De acuerdo con Los Angeles Times, la oficina del tasador del condado de Los Ángeles busca recuperar alrededor de 38 millones de dólares en impuestos pendientes. Entre los nombres señalados aparecen Jeff Bezos, Rihanna, Phil Knight y los creadores de South Park. El caso, sin embargo, va más allá de una lista de famosos que olvidaron pagar: vuelve a poner bajo la lupa cuánto cuesta realmente el lujo de volar de manera privada.

Impuestos de jets privados: una factura que llegó hasta los hangares de los famosos

En California, los propietarios de aeronaves están sujetos a un impuesto anual sobre la propiedad equivalente al 1% del valor de su avión. La obligación aplica cuando la aeronave permanece habitualmente situada en el estado, aunque no esté registrada allí ni su propietario viva en California.

El incumplimiento puede generar multas y, en los últimos meses, la oficina del tasador del condado de Los Ángeles, encabezada por Jeff Prang, comenzó a enviar notificaciones de cobro. La lista suma alrededor de 38 millones de dólares y alcanza a algunas de las personas más conocidas y adineradas del mundo.

Entre los adeudos identificados aparecen:

  • Jeff Bezos, con aproximadamente 244,000 dólares.
  • Stan Kroenke, propietario de los Rams, con 290,000 dólares.
  • Rihanna, con 104,000 dólares.
  • Phil Knight, cofundador de Nike, con 89,000 dólares.
  • Trey Parker y Matt Stone, creadores de South Park, con 95,000 dólares.

¿Quién debe impuestos de jets privados y por qué no los había pagado?

La respuesta de varios representantes fue similar: desconocían que debían pagar este tributo local. Algunos propietarios procedieron a cubrir las cantidades pendientes inmediatamente después de recibir la notificación. Otros, como Bezos y Knight, todavía no habían realizado el pago al llegar la fecha límite del 30 de junio.

El caso de Judy Sheindlin, conocida como la “Jueza Judy”, ilustra otra parte del problema. La presentadora recibió dos facturas correspondientes a 2022 y 2025 y decidió pagarlas, aunque reconoció que lo hizo “a regañadientes”, al considerar que disputar legalmente el cobro podría terminar siendo más costoso.

Además, quienes consideren que la autoridad calculó incorrectamente su obligación pueden presentar una reclamación. El monto puede reducirse dependiendo del tiempo que la aeronave haya permanecido fuera de California, por lo que las autoridades anticipan una oleada de recursos.

La tecnología que permitió encontrar a los aviones

Durante años, identificar qué aeronaves debían pagar este impuesto representó un reto para las autoridades. Un avión puede permanecer en un hangar privado, cambiar de ubicación con facilidad o incluso estar registrado en otro estado, dificultando establecer dónde pasa la mayor parte del tiempo.

La oficina de Prang comenzó a utilizar datos de localización ADS-B Out para determinar con mayor precisión dónde se encuentran las aeronaves. El sistema utiliza GPS satelital para transmitir información sobre la posición de un avión aproximadamente una vez por segundo, lo que permite reconstruir sus movimientos con un nivel de precisión mucho mayor que el radar tradicional.

Pero esta herramienta también abrió un debate sobre privacidad. Mientras las autoridades la consideran útil para determinar obligaciones fiscales, algunos críticos cuestionan que datos diseñados para mejorar la seguridad aérea puedan utilizarse con fines tributarios. El debate incluso ha llevado a algunos estados a limitar el acceso de autoridades locales a esta información.

Cuando el lujo también tiene una huella ambiental

La discusión fiscal adquiere otra dimensión cuando se observa el impacto ambiental de los jets privados. El informe High Flyers 2023, del Institute for Policy Studies, señala que estas aeronaves representan aproximadamente uno de cada seis vuelos gestionados por la FAA, aunque sus propietarios aportan apenas 2% de los impuestos que financian principalmente a la agencia.

El contraste resulta todavía más evidente al analizar las emisiones por pasajero. De acuerdo con el mismo informe, los aviones privados pueden emitir al menos diez veces más contaminantes por pasajero que los vuelos comerciales. Al mismo tiempo, sus propietarios representan apenas una fracción diminuta de la población mundial.

La expansión de esta industria también ha sido acelerada: entre 2000 y 2022, la flota mundial de aviones privados pasó de 9,895 a 23,133 aeronaves, un incremento de 133%.

Impuestos de jets privados: el debate ya no es solo fiscal

Un estudio del Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT) estimó que los jets privados generaron hasta 19.5 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero durante 2023. La cifra representa un aumento de 25% en una década y equivale a casi 4% de las emisiones de la aviación civil en su punto máximo posterior a la pandemia.

Para dimensionar el impacto, el ICCT calcula que un jet privado típico genera anualmente una cantidad de gases de efecto invernadero comparable con la de 177 automóviles de pasajeros o nueve camiones pesados de carretera.

El problema tampoco se distribuye de manera uniforme. En 2023, 65% de los vuelos privados partieron de aeropuertos estadounidenses, generando 55% de las emisiones globales asociadas con este tipo de aviación. Europa fue el segundo mayor contribuyente, mientras que Estados Unidos concentró 18 de los 20 aeropuertos con mayor consumo de combustible y emisiones de jets privados.

Van Nuys y la desigualdad detrás de los vuelos privados

Entre los puntos críticos destaca el aeropuerto Van Nuys, en Los Ángeles, considerado el tercer aeropuerto de jets privados más contaminante del mundo. Su ubicación añade un componente social a una discusión que con frecuencia se presenta únicamente como un problema climático.

El aeropuerto se encuentra en un área mayoritariamente hispana y de bajos ingresos, mientras recibe aeronaves utilizadas por algunas de las celebridades y personas más ricas del planeta. El ICCT señala entre los usuarios asociados con estos vuelos a figuras como Kim Kardashian, Jay-Z y Elon Musk.

Así, la discusión deja de ser únicamente cuánto contamina un avión y comienza a preguntarse quién obtiene los beneficios de esa movilidad y quién vive más cerca de sus impactos. Para la responsabilidad social, esa diferencia importa: las emisiones no ocurren en un vacío, sino en comunidades concretas.

¿Deberían pagar más quienes más contaminan?

El debate ya llegó al terreno de las políticas públicas. Ante el crecimiento de la aviación privada y su impacto ambiental, distintos responsables políticos han comenzado a analizar mecanismos que permitan gravar de manera más proporcional las emisiones generadas por estos vuelos.

El ICCT estima que un impuesto global de 1.59 dólares por galón sobre el combustible utilizado en vuelos privados podría recaudar hasta 3,000 millones de dólares anuales. Los recursos podrían destinarse a impulsar la descarbonización de la aviación y acelerar tecnologías menos contaminantes.

La discusión plantea una pregunta incómoda: si la transición hacia una aviación más limpia requiere inversiones millonarias, ¿deberían contribuir en mayor medida quienes utilizan uno de los medios de transporte con mayor intensidad de emisiones por pasajero? Para el ICCT, el lento avance tecnológico hace razonable exigir una mayor contribución a los viajeros ultrarricos por la contaminación que generan.

El caso de Rihanna, Bezos y otros propietarios de jets privados comenzó con algo aparentemente sencillo: una factura de impuestos que no había sido pagada. Sin embargo, detrás de esos adeudos aparece una discusión mucho más amplia sobre privilegios, responsabilidad fiscal y las consecuencias ambientales de determinados estilos de vida. Que una aeronave esté escondida en un hangar o registrada fuera del estado no elimina necesariamente sus obligaciones.

Los impuestos de jets privados se convierten así en una pieza de un debate mayor: cómo distribuir los costos asociados con una actividad cuyo beneficio está altamente concentrado, pero cuyos impactos pueden recaer sobre el conjunto de la sociedad. La pregunta ya no es solamente quién debe cuánto, sino si quienes tienen mayor capacidad económica y generan mayores impactos deberían asumir también una mayor responsabilidad por ellos.

¿Qué aprendió Microsoft tras comprar millones de créditos de eliminación de carbono?

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Microsoft se ha convertido en uno de los mayores compradores corporativos de eliminación de carbono del mundo. De acuerdo con CDR.fyi, la compañía ha adquirido cinco veces más créditos que los siguientes 10 mayores compradores juntos, una diferencia que revela hasta qué punto la tecnología está apostando por esta solución.

Pero detrás de los millones de créditos contratados hay algo más que una estrategia de compensación. Microsoft está utilizando sus compras para definir qué considera una remoción de carbono confiable, cómo debe medirse y qué riesgos deben evitarse en un mercado todavía joven. Sus decisiones ofrecen pistas sobre hacia dónde podría evolucionar este sector.

Microsoft y los créditos de eliminación de carbono: una apuesta de escala

Recientemente, la compañía explicó las razones detrás de la contratación de algo más de 6 millones de créditos procedentes de cuatro proyectos. Las iniciativas abarcan distintos enfoques: conservación y reforestación de bosques, agricultura regenerativa y captura de carbono industrial.

La diversidad de proyectos no es casual. Para Microsoft, apostar por distintas tecnologías y soluciones permite construir un portafolio mientras el mercado continúa desarrollando estándares y mecanismos de medición. La empresa también ha participado en iniciativas para impulsar reglas más claras y compartir conocimientos sobre lo que funciona y lo que todavía representa un riesgo.

El problema que comienza antes de emitir un crédito

Uno de los aprendizajes más importantes está en las líneas de base: las estimaciones sobre lo que habría ocurrido si un proyecto no hubiera existido. Si esa referencia es demasiado baja, un proyecto puede aparentar haber eliminado más carbono del que realmente habría conseguido retirar de la atmósfera.

Los créditos de eliminación de carbono dependen, por tanto, de una pregunta aparentemente sencilla pero fundamental: ¿cuánto carbono se habría eliminado de todas formas? Microsoft está priorizando proyectos que utilizan líneas base dinámicas, capaces de actualizarse conforme cambian las condiciones. En Brasil, por ejemplo, un proyecto de reforestación monitorea áreas de control para comparar los resultados con las condiciones previas a la intervención.

La misma lógica aparece en proyectos de madera sostenible, donde Microsoft exige que la línea base considere cambios en las políticas públicas y en las condiciones del mercado. La intención es evitar que una fotografía estática del pasado determine durante años cuántas toneladas pueden convertirse en créditos.

Medir lo que realmente sucede en el terreno

Tener un modelo atractivo sobre el papel no garantiza que el carbono esté siendo eliminado en la realidad. Los problemas de verificación han sido uno de los puntos débiles del mercado: investigaciones recientes incluso encontraron proyectos que no habían sido construidos o que carecían de los sistemas de control de emisiones que afirmaban utilizar.

Por eso, Microsoft está dando mayor peso a las metodologías que permiten contrastar los modelos con evidencia física. En su acuerdo por 2.9 millones de créditos con Indigo Carbon, por ejemplo, la medición combina muestras de suelo, modelización y verificación independiente para evaluar los resultados de prácticas como los cultivos de cobertura y la reducción de la labranza.

En otro de los proyectos, desarrollado por Mombak en Brasil, los drones permiten inspeccionar los bosques y generar información sobre lo que ocurre directamente en el territorio. El mensaje es claro: cuando se trata de carbono, medir no puede significar únicamente confiar en una hoja de cálculo.

Seleccionar proyectos también significa gestionar riesgos

En 2024, Microsoft contrató un millón de créditos asociados con la central eléctrica de Avedøre, cerca de Copenhague. El proyecto contempla capturar y almacenar las emisiones generadas por una planta que utiliza residuos agrícolas como combustible, mediante equipos instalados por Ørsted.

Sin embargo, este tipo de iniciativas enfrenta un dilema conocido en las soluciones basadas en biomasa: el material utilizado para generar energía debe provenir de fuentes sostenibles. Si los residuos agrícolas fueran sustituidos por materias primas obtenidas mediante prácticas extractivas, como la tala de bosques, parte del beneficio climático podría desaparecer.

Microsoft señaló que la regulación danesa aplicable al proyecto está estrechamente alineada con las directrices de abastecimiento sostenible desarrolladas por Carbon Direct con apoyo de la compañía. Así, la selección de un proyecto no termina al firmar un contrato: también implica revisar de dónde provienen los recursos que hacen posible la eliminación.

Créditos de eliminación de carbono: ¿alcanzan para 2030?

Aquí aparece la parte más complicada de la historia. En sus informes de sostenibilidad de 2024 y 2025, Microsoft calculó que necesitaría cancelar cerca de 6 millones de créditos de eliminación para alcanzar en 2030 su objetivo de convertirse en una empresa con emisiones negativas de carbono.

La compañía mantiene esa meta y, según su informe más reciente, publicado en julio, durante 2025 contrató la eliminación de 45 millones de toneladas de carbono para respaldarla. A primera vista, las cifras podrían sugerir que Microsoft está avanzando a gran velocidad hacia su objetivo.

Pero hay un dato que cambia la lectura: las emisiones de la compañía aumentaron 25% durante ese mismo año. El crecimiento estuvo relacionado con la construcción acelerada de centros de datos y con la necesidad de asegurar electricidad para sus negocios de inteligencia artificial y computación en la nube.

La lección más importante está fuera del mercado de carbono

El crecimiento de las emisiones introduce una tensión difícil de ignorar. Microsoft puede convertirse en uno de los principales compradores de eliminación de carbono y, al mismo tiempo, enfrentar una necesidad creciente de remover emisiones debido a la expansión de su infraestructura tecnológica.

Además, su informe más reciente no incluye una nueva estimación sobre cuántos créditos necesitará finalmente para cumplir su meta. Si sus emisiones continúan creciendo, es probable que la cifra supere la estimación de cerca de 6 millones realizada anteriormente.

La experiencia de Microsoft deja así una conclusión que va más allá de sus propias operaciones: la eliminación de carbono puede ser una herramienta relevante para enfrentar las emisiones residuales, pero no sustituye la necesidad de controlar el crecimiento de las emisiones en primer lugar. Comprar más créditos puede ampliar la capacidad de remoción, pero también puede ocultar una pregunta más incómoda: ¿qué tan rápido están creciendo las emisiones que esos créditos deben compensar?

Microsoft está apostando fuerte por construir un mercado de eliminación de carbono más medible, verificable y transparente. Sus exigencias sobre líneas base dinámicas, monitoreo, modelización y abastecimiento sostenible muestran que la calidad de un crédito depende tanto de la tonelada que representa como de la evidencia que permite demostrarla.

El verdadero desafío hacia 2030 será mantener ambas partes de la ecuación bajo control: aumentar las remociones confiables mientras se evita que el crecimiento de la inteligencia artificial, los centros de datos y la infraestructura energética haga cada vez más grande la cantidad de carbono que la empresa necesita retirar. La apuesta de Microsoft, en ese sentido, no solo está poniendo dinero en el mercado: también está poniendo a prueba sus límites.

Deloitte pagará 21.5 MDD para resolver demandas por sus programas de DEI

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Durante años, la diversidad, equidad e inclusión (DEI) se convirtió en una pieza cada vez más visible de las estrategias corporativas. Sin embargo, en Estados Unidos, algunas de estas prácticas han comenzado a enfrentar un escrutinio legal mucho más intenso. El caso de Deloitte lleva esa discusión a otro nivel: la firma acordó pagar 21.5 millones de dólares para resolver acusaciones relacionadas con sus prácticas laborales. El señalamiento provino del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Y coloca nuevamente a las empresas frente a una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede llegar una política de inclusión?

El acuerdo no significa que Deloitte haya reconocido haber cometido las conductas señaladas. La firma, integrante de las llamadas Big Four, negó las acusaciones y no admitió responsabilidad como parte de la conciliación. De acuerdo con el gobierno estadounidense, las prácticas cuestionadas ocurrieron entre enero de 2017 y agosto de 2026. El caso involucra decisiones de contratación, promoción y asignación de personal. También pone bajo la lupa programas de capacitación, mentoría y desarrollo vinculados con criterios raciales y de sexo.

DEI en Deloitte: ¿qué cuestionó el Departamento de Justicia?

Según el acuerdo de conciliación, el Departamento de Justicia acusó a Deloitte de utilizar criterios relacionados con raza y sexo en distintas decisiones laborales mientras trabajaba como contratista del gobierno federal. Las autoridades señalaron que la compañía habría buscado avanzar hacia objetivos no públicos sobre la composición demográfica de su plantilla. Para el gobierno, etiquetar estas prácticas como DEI no las exime de cumplir con las leyes federales contra la discriminación.

Las acusaciones también abarcan la existencia de objetivos relacionados con la composición demográfica de trabajadores vinculados con contratos federales. Además, el Departamento de Justicia sostuvo que Deloitte habría ofrecido capacitación, mentoría y oportunidades de desarrollo únicamente a determinados empleados con base en su raza o sexo. El señalamiento resulta especialmente relevante porque no se limita a una discusión interna de recursos humanos. Está relacionado con las condiciones bajo las cuales una empresa puede recibir fondos públicos.

El fiscal general Todd Blanche resumió la postura del gobierno al señalar que los contratistas federales no pueden recompensar ni penalizar a empleados por su raza o sexo. Desde esa perspectiva, el debate no gira únicamente alrededor del concepto de DEI, sino sobre los límites legales de las herramientas utilizadas para alcanzar determinados objetivos de representación.

El caso de DEI en Deloitte llega en medio de una ofensiva federal

La resolución forma parte de una estrategia más amplia del Departamento de Justicia. En mayo de 2025, la dependencia puso en marcha la Iniciativa contra el Fraude en los Derechos Civiles, cuyo objetivo declarado es emprender acciones contra beneficiarios de fondos federales que infrinjan las leyes federales de derechos civiles. El acuerdo con Deloitte constituye otra resolución alcanzada bajo esta iniciativa.

El contexto político resulta clave para entender por qué el caso ha adquirido tanta relevancia. Los esfuerzos del Departamento de Justicia se insertan en la agenda de la administración Trump para cuestionar políticas de diversidad, equidad e inclusión, particularmente entre empleados y contratistas federales. Cuando se anunció la iniciativa, la entonces fiscal general Pamela Bondi advirtió que las instituciones que reciben fondos federales y utilizan esos recursos para impulsar determinadas políticas de DEI podrían poner en riesgo su acceso a dichos fondos.

Así, el acuerdo con Deloitte trasciende la situación particular de una empresa. Para otras organizaciones que trabajan con el gobierno estadounidense, representa una señal sobre el nivel de escrutinio que pueden enfrentar sus políticas laborales. También abre una discusión sobre cómo diseñar estrategias de inclusión que respondan a objetivos de representación sin generar riesgos legales.

Una demanda que también beneficia a los denunciantes

Las acusaciones contra Deloitte fueron presentadas al amparo de la Ley de Reclamaciones Falsas, una legislación que contempla mecanismos de protección para denunciantes. La acción fue impulsada por la American Alliance for Equal Rights, organización que cuestiona prácticas de discriminación basadas en la raza. Su participación muestra además cómo organizaciones externas pueden desempeñar un papel importante en la vigilancia de las políticas corporativas.

Como parte del acuerdo, la organización recibirá 4.3 millones de dólares de los fondos recuperados. Edward Blum, presidente de la alianza, sostuvo que los acuerdos de conciliación “hablan por sí solos”, reforzando la postura de la organización respecto a las prácticas que denunció.

Para las empresas, el mensaje es significativo: las políticas de DEI ya no se evalúan únicamente desde indicadores de cultura organizacional, reputación o compromiso social. Dependiendo del contexto, también pueden convertirse en un asunto de cumplimiento normativo y exposición jurídica. Esto obliga a los equipos de responsabilidad social, recursos humanos y legal a trabajar de manera cada vez más coordinada.

¿Qué implica el acuerdo para las estrategias corporativas?

El caso Deloitte muestra la complejidad que enfrentan las compañías cuando buscan corregir desigualdades históricas mediante programas específicos. Una política diseñada para ampliar oportunidades puede perseguir un objetivo de inclusión, pero la manera en que se implementa puede generar cuestionamientos si utiliza criterios considerados discriminatorios por la legislación aplicable.

Por ello, una de las principales lecciones no necesariamente consiste en abandonar las estrategias de inclusión, sino en revisar cuidadosamente cómo se establecen sus objetivos, quién puede acceder a sus beneficios y qué criterios se utilizan para tomar decisiones laborales. La gobernanza, la documentación y la revisión jurídica adquieren un peso mayor cuando las empresas participan en contratos gubernamentales.

El acuerdo de 21.5 millones de dólares también evidencia el costo que puede alcanzar una disputa de este tipo, tanto en términos económicos como reputacionales. Aunque Deloitte no admitió responsabilidad, el caso puede convertirse en referencia para otras compañías que desarrollan programas de representación, desarrollo profesional o contratación vinculados con grupos específicos.

El caso llega en un momento de profunda transformación para las estrategias de diversidad corporativa en Estados Unidos. El pago acordado pone de manifiesto que la discusión sobre DEI ya no ocurre únicamente en los departamentos de recursos humanos o sostenibilidad: también se encuentra en el terreno del cumplimiento, los contratos públicos y los tribunales. Para las organizaciones, entender ese nuevo escenario será fundamental.

Más allá de la disputa entre Deloitte y las autoridades estadounidenses, el caso plantea una cuestión que seguirá acompañando a las empresas: cómo impulsar espacios laborales más diversos y equitativos sin perder de vista el marco legal que regula sus decisiones. El reto será encontrar ese equilibrio sin convertir la inclusión en una práctica meramente simbólica, pero tampoco en una fuente evitable de riesgos jurídicos.

Grupo Restaurantero Gigante a través de Gustavo Pérez Berlanga destaca en FOMENTA la importancia de las alianzas para construir una sociedad más responsable

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Gustavo Pérez Berlanga, Director de Responsabilidad Social de Grupo Restaurantero Gigante (GRG), participó como conferencista magistral en el evento FOMENTA, celebrado recientemente en el Colegio de San Luis Potosí.

Durante su intervención, Pérez Berlanga abordó la importancia de impulsar alianzas estratégicas entre empresas, gobiernos e instituciones académicas para responder de manera conjunta a los principales desafíos económicos, sociales y ambientales de las comunidades.

El directivo señaló que la construcción de una sociedad más responsable requiere de la participación coordinada de los distintos sectores, así como de objetivos comunes, confianza, diálogo y una visión de largo plazo.

En su conferencia, destacó que las empresas pueden aportar experiencia, innovación y capacidad de ejecución; los gobiernos, políticas públicas y condiciones que favorezcan el desarrollo; mientras que la academia contribuye mediante la generación de conocimiento, la investigación y la formación de profesionales comprometidos con su entorno.

Pérez Berlanga subrayó que ningún sector puede resolver por sí solo los retos de la sociedad. Por ello, las alianzas permiten sumar capacidades, ampliar el alcance de las iniciativas y generar soluciones con mayores posibilidades de permanencia e impacto.

Asimismo, compartió algunas reflexiones derivadas de la experiencia de Grupo Restaurantero Gigante en materia de responsabilidad social y sustentabilidad, destacando la importancia de vincular el crecimiento empresarial con el bienestar de los colaboradores, el fortalecimiento de las comunidades y el cuidado del medio ambiente.

La coordinación de FOMENTA estuvo a cargo de la Dirección de Desarrollo Económico del municipio de San Luis Potosí, cuya labor permitió reunir a representantes del sector empresarial, gubernamental y académico para intercambiar conocimientos, experiencias y propuestas orientadas al desarrollo responsable de la región.

La participación de Gustavo Pérez Berlanga refrenda el compromiso de Grupo Restaurantero Gigante de compartir sus aprendizajes y buenas prácticas, así como de contribuir al diálogo y a la generación de alianzas que permitan construir empresas más sólidas, instituciones más colaborativas y una sociedad más responsable, incluyente y sustentable.

Eufrosina Cruz: cambiar tu historia para cambiar la de los demás

Por Aldo Farrugia

Hace poco tuve la oportunidad de sentarme a platicar con Eufrosina Cruz en COMUNAL Podcast. Conocía parte de su historia, había leído su libro, sobre lo que ha logrado y sobre las muchas barreras que ha tenido que enfrentar a lo largo de su vida. Pero escucharla frente a frente fue completamente diferente.

Fue una conversación cercana, honesta y profundamente humana.

Porque detrás de la mujer que ha ocupado espacios importantes en la política mexicana, que ha defendido los derechos de las mujeres indígenas y que ha llevado su voz a diferentes partes del mundo, sigue estando aquella niña que nació en Santa María Quiegolani, en la Sierra Sur de Oaxaca, y que un día se atrevió a imaginar que su vida podía ser diferente.

Eufrosina creció en una comunidad zapoteca, en un contexto donde ser mujer significaba muchas veces tener un camino prácticamente definido desde que eras niña.

Mientras platicábamos, hubo algo de su historia que me hizo reflexionar especialmente: la importancia de poder imaginar una vida distinta.

Parece algo sencillo, pero no lo es. Para millones de personas, las posibilidades de vida están condicionadas desde su nacimiento por el lugar donde nacieron, por su situación económica, por su género o simplemente por las oportunidades que tuvieron  o nunca tuvieron frente a ellas.

Eufrosina encontró en la educación una puerta para cambiar ese destino. Estudió, salió de su comunidad y años después regresó. Pero cuando decidió participar en la vida política de Santa María Quiegolani se encontró nuevamente con una realidad que parecía decirle que había lugares que todavía no le correspondían por ser mujer.

En 2007 intentó participar en la elección municipal de su comunidad y su aspiración fue rechazada bajo las prácticas de usos y costumbres que entonces limitaban la participación política de las mujeres.

Podía haberse ido.Podía haber continuado con su vida y dejar atrás aquella injusticia.

Pero decidió hacer algo mucho más difícil: quedarse a cuestionarla.

Y esa decisión terminó llevando una problemática que parecía pertenecer a una pequeña comunidad de Oaxaca hasta la conversación pública nacional.

Su lucha contribuyó a abrir camino para reconocer los derechos políticos de las mujeres en comunidades indígenas y la llevó posteriormente al Congreso de Oaxaca, donde se convirtió en la primera mujer indígena en presidir la Mesa Directiva del Congreso estatal.

Después vendrían otros espacios, responsabilidades y reconocimientos.

Pero mientras la escuchaba hablar, pensé que quizá su impacto más importante no puede medirse únicamente en cargos políticos, reformas o reconocimientos.

Se mide también en las mujeres que después de ella pudieron levantar la mano.

En las niñas que hoy pueden imaginar posibilidades que antes parecían imposibles.

Y en las conversaciones que su historia ha provocado sobre algo particularmente complejo: la diferencia entre respetar una tradición y justificar una desigualdad.

Eufrosina habla de sus raíces con orgullo. No reniega de su comunidad ni de su identidad zapoteca. Al contrario, forman una parte fundamental de quien es.

Pero querer nuestras raíces no significa que no podamos cuestionar aquello que debe cambiar.

Los invito a ver esta GRAN plática con Eufrosina Cruz.

La niña de la montaña

Una parte especialmente humana de su historia está plasmada en su libro Los sueños de la niña de la montaña. El título dice mucho.

Porque antes de la política, de los congresos, de los discursos y de los reconocimientos estuvo simplemente una niña mirando las montañas de Oaxaca e imaginando qué podía existir del otro lado.

Su libro habla de desigualdad, discriminación, educación y derechos, pero sobre todo habla de sueños.

De la posibilidad de decidir quién quieres ser cuando muchas de las circunstancias a tu alrededor parecen haberlo decidido por ti.

Durante nuestra conversación entendí también que detrás de una figura pública existen sacrificios, dudas, heridas y decisiones que pocas veces aparecen en una semblanza.

Y eso es precisamente lo que más disfruto de hacer COMUNAL Podcast.

No solamente conocer lo que alguien logró, sino tratar de entender qué tuvo que pasar dentro de esa persona para decidir hacer algo al respecto.

Porque Eufrosina pudo utilizar la educación únicamente para cambiar su propia vida.

Pudo salir de su comunidad, construir una carrera y no mirar atrás.

Pero decidió regresar. Decidió involucrarse.Decidió incomodar.

Y eventualmente decidió utilizar su historia como una herramienta para abrir oportunidades para otras personas.

Eso, para mí, cambia completamente la manera de entender el éxito.

¿De qué sirve llegar si nadie más puede hacerlo?

Vivimos en una época en la que hablamos constantemente de éxito individual: crecer, ganar, destacar, acumular logros, reconocimiento o posiciones.

Pero historias como la de Eufrosina nos recuerdan que existe otra forma de medirlo.

¿Cuántas puertas abriste después de cruzar la tuya?

Tal vez ahí está una de las reflexiones más importantes que me dejó nuestra conversación.

Eufrosina Cruz cambió su historia, sí. Pero lo verdaderamente poderoso es que después utilizó esa historia para intentar cambiar la realidad de muchas otras personas.

De aquella niña en las montañas de Oaxaca a convertirse en una de las voces más reconocidas en la defensa de los derechos de las mujeres indígenas, existe una enorme distancia.

Pero después de escucharla durante nuestra conversación, creo que hay algo que permanece intacto: la convicción de que el lugar donde nacemos puede explicar de dónde venimos, pero nunca debería determinar hasta dónde podemos llegar.

Gracias, Eufrosina, por la confianza, por la cercanía y por compartir no solamente tus logros, sino también todo lo que hubo detrás de ellos.

Hay personas que utilizan su historia para contar quiénes son.

Y hay otras que utilizan su historia para cambiar lo que todavía no debería ser.

Los invito a que sigan su inreíble trabajo y sobre todo sumemos para apoyar su lucha. 

@eufrosinacruz

www.todasytodos.org


Aldo-Farrugia

El valor del altruismo, por Aldo Farrugia

Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.

Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.

Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.

Watchers lanza una iniciativa pro bono para organizaciones y empresas de impacto

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Watchers anunció el lanzamiento de Watchers for Impact, una nueva iniciativa pro bono creada para ayudar a las organizaciones sin ánimo de lucro a construir comunidades más fuertes y conectadas directamente en sus propios sitios web y aplicaciones. 

A través de la iniciativa, Watchers seleccionará cada mes una organización sin ánimo de lucro y le proporcionará 12 meses de acceso gratuito a un conjunto acordado de herramientas y servicios para crear comunidades, sin costes adicionales por los servicios incluidos en el programa. Las organizaciones seleccionadas también recibirán onboarding, asistencia para la implementación y soporte de producto por parte del equipo de Watchers. 

La iniciativa está abierta a organizaciones sin ánimo de lucro, entidades benéficas, fundaciones, ONG, asociaciones, empresas sociales, empresas comerciales y proyectos independientes con una clara misión social o centrada en la comunidad, independientemente de su tamaño o ámbito de actividad. 

Crear una comunidad directamente dentro del sitio web o la aplicación de una organización le permite mantener una relación más estrecha con sus miembros, gestionar la moderación y crear una experiencia adaptada a su misión. En lugar de depender por completo de plataformas de terceros como Discord o los grupos de Facebook, las organizaciones pueden crear un espacio digital propio donde su comunidad pueda conectarse, participar y crecer. 

Las asociaciones de voluntariado, startups y aplicaciones de impacto social, grupos feministas, iniciativas medioambientales, refugios de animales, proyectos comunitarios y empresas impulsadas por una misión son bienvenidos a presentar su solicitud. Si ya tienes una comunidad, o estás reuniendo a personas en torno a una causa común y quieres conectarlas online, Watchers quiere saber de ti. 

“Las comunidades están en el centro de todo lo que construimos en Watchers. Queremos que la tecnología que creamos sea útil no solo para las empresas, sino también para las organizaciones que realizan un trabajo significativo para las personas. Watchers for Impact es nuestra manera de apoyar ese trabajo con las herramientas y la experiencia que ya tenemos. Si la organización considera que su iniciativa significa mucho y hay personas que desean conectar, les daremos esa oportunidad“

Yana Barden, cofundadora de Watchers. 

12 meses de servicios y soporte de Watchers 

Cada organización seleccionada para Watchers for Impact recibirá: 

  • 12 meses de acceso gratuito a un conjunto acordado de servicios de Watchers, sin tarifas de servicio; 
  • asistencia con el onboarding y la implementación; 
  • soporte técnico y de producto continuo; 
  • visibilidad a través de los canales de comunicación de Watchers para ayudar a generar una mayor atención hacia la organización y su trabajo. 

Al finalizar el periodo de 12 meses, las organizaciones participantes podrán elegir entre continuar utilizando Watchers en condiciones comerciales o dejar de utilizar los servicios. No existe ninguna obligación de convertirse en cliente de pago de Watchers. 

Watchers for Impact

Desde organizaciones internacionales sin ánimo de lucro hasta pequeñas iniciativas locales 

Watchers anima a presentar solicitudes a organizaciones que trabajan en una amplia variedad de causas, entre ellas el apoyo social y comunitario, la igualdad y los derechos humanos, la educación, la salud, la protección del medio ambiente, el bienestar animal, la cultura y otras áreas de beneficio público. 

Puede ser seleccionada una gran organización que apoye a comunidades en varios países, pero también un pequeño refugio de animales, un proyecto comunitario local o una organización dirigida por voluntarios. 

Las solicitudes se evaluarán en función de la misión y el impacto de la organización, la comunidad a la que presta servicio, sus necesidades actuales y el potencial de la tecnología de Watchers para generar un impacto significativo. 

Las solicitudes ya están abiertas 

Las organizaciones, empresas y proyectos independientes que generen un impacto social, medioambiental o comunitario positivo pueden presentar su solicitud a través de la página de Watchers for Impact. Se invita a los solicitantes a contar a Watchers sobre su organización, su misión, la comunidad a la que apoya, los retos que intenta resolver y las herramientas de Watchers que podrían resultarle más útiles. 

Las solicitudes se revisan mensualmente y Watchers tiene la intención de seleccionar una organización cada mes. 

Solicita participar en Watchers for Impact.

De los compromisos DEI a la polémica: Target se disculpa por disfraz “racista” de Halloween

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Halloween suele ser una temporada en la que las marcas compiten por sorprender con productos novedosos, pero para Target una de sus apuestas terminó convirtiéndose en una crisis reputacional. Un disfraz infantil de payaso provocó críticas en redes sociales por evocar, según sus detractores, estereotipos raciales asociados con las representaciones de personas negras. La reacción llevó a la compañía a retirar el producto de su catálogo y ofrecer una disculpa pública. El episodio ocurre, además, en un momento especialmente sensible para la reputación de la empresa en materia de diversidad, equidad e inclusión (DEI).

El caso resulta relevante no solo por el producto en cuestión, sino por lo que representa para una compañía que ya había enfrentado cuestionamientos por modificar algunas de sus iniciativas de DEI. Más de un año después de aquellos anuncios, Target vuelve a encontrarse en el centro de una conversación sobre representación, sensibilidad cultural y responsabilidad corporativa. La pregunta ahora no se limita a cómo llegó el disfraz a los anaqueles, sino a qué tan sólidos son los procesos que deberían impedir que algo así ocurra.

El disfraz racista de Target que encendió las críticas

El producto formaba parte de Hyde & Eek Boutique, la marca propia de Target, y fue presentado como un disfraz infantil de payaso de circo. Sin embargo, imágenes del diseño comenzaron a circular durante el fin de semana y generaron indignación entre usuarios que consideraron que algunos de sus elementos evocaban representaciones asociadas con el “blackface”, una práctica históricamente utilizada para caricaturizar y estereotipar a las personas negras.

La reacción fue suficientemente amplia para que Target retirara el producto de su catálogo. La compañía reconoció que el diseño resultaba ofensivo para clientes y empleados afroamericanos y admitió que nunca debió formar parte de su surtido. La decisión llegó apenas unas dos semanas después de que la empresa presentara oficialmente su oferta de Halloween para esta temporada.

¿Por qué el disfraz racista de Target es un problema de DEI?

Desde una perspectiva de responsabilidad social, el caso trasciende la eliminación de un producto. Los procesos de diversidad, equidad e inclusión también se reflejan en decisiones aparentemente cotidianas, como el diseño, selección, aprobación y comercialización de artículos dirigidos al público. Un error en cualquiera de esas etapas puede terminar enviando un mensaje contrario a los valores que una empresa afirma defender.

Target aseguró que está revisando cómo ocurrió la situación y qué cambios son necesarios para evitar que vuelva a suceder. La compañía calificó el retiro como un primer paso, mientras que su directora de comercialización, Cara Sylvester, se disculpó directamente con los empleados y aseguró que la organización está trabajando para comprender el impacto del incidente y determinar qué debe cambiar.

Una disculpa que llega después de una historia complicada

El momento en que ocurre la polémica es particularmente importante. En 2025, Target anunció modificaciones a varias de sus iniciativas de diversidad, equidad e inclusión, entre ellas el abandono de determinadas encuestas de diversidad de terceros y el cierre de sus iniciativas de Acción y Cambio para la Equidad Racial. Las decisiones generaron críticas y llamados al boicot por parte de algunos consumidores.

A comienzos de este año, el nuevo director ejecutivo, Michael Fiddelke, reconoció que la reputación de Target se había visto afectada, especialmente entre consumidores negros, y señaló que la compañía trabajaba para recuperar esa confianza. Por ello, una controversia vinculada precisamente con estereotipos raciales representa un desafío adicional para una empresa que intenta reconstruir esa relación.

disfraz racista de Target

Cuando un producto se convierte en un riesgo reputacional

El impacto tampoco quedó únicamente en la conversación digital. Las acciones de Target cayeron 3.7% durante la jornada del martes, ubicándose entre las mayores caídas del índice S&P Retail Select Industry. Si bien el comportamiento bursátil también estuvo influido por otros factores, como la debilidad de la confianza del consumidor estadounidense, el incidente añadió presión sobre la compañía.

Para Joe Feldman, analista de Telsey Advisory Group, la situación representa un retroceso para Target después de algunos avances recientes. El especialista calificó el episodio como un problema autoinfligido y señaló que, aunque los errores relacionados con productos pueden ocurrir en cualquier minorista, Target parece enfrentarlos con una frecuencia que puede terminar afectando su percepción entre los consumidores.

Los antecedentes que vuelven más sensible el caso

Esta no es la primera vez que Target enfrenta cuestionamientos relacionados con los productos que comercializa. En 2024, la compañía retiró un libro relacionado con el Mes de la Historia Negra después de detectar errores en la identificación de figuras emblemáticas del movimiento por los derechos civiles. El episodio también puso bajo la lupa sus mecanismos de revisión y curaduría.

Un año antes, en 2023, productos vinculados con el Mes del Orgullo LGBTQ+ provocaron protestas y comportamientos agresivos contra empleados. Aunque se trata de controversias diferentes, todas muestran un mismo reto: las decisiones sobre surtido pueden adquirir una dimensión social mucho mayor cuando involucran identidades, representación o derechos de grupos históricamente vulnerados.

¿Qué debería aprender Target del caso?

La respuesta corporativa no debería terminar con retirar el producto y emitir una disculpa. Para una empresa con millones de consumidores, el verdadero desafío consiste en identificar qué falló en la cadena de decisiones: desde la concepción y diseño del producto hasta las revisiones internas, los criterios de aprobación y la capacitación de los equipos involucrados.

El caso también demuestra que reducir o modificar programas formales de DEI no elimina la necesidad de contar con capacidades internas para detectar riesgos relacionados con representación y diversidad. Por el contrario, cuando una compañía opera en mercados culturalmente diversos, integrar estos criterios a sus procesos comerciales puede ser tan relevante como incorporarlos a sus políticas corporativas.

El caso del disfraz racista de Target muestra cómo una decisión aparentemente pequeña puede adquirir enormes dimensiones cuando toca fibras históricas y sociales. La compañía actuó retirando el producto, reconoció el error y prometió investigar qué ocurrió, pero la respuesta será evaluada no solo por sus palabras, sino por las medidas que adopte después de la polémica.

Para Target, el reto es particularmente complejo porque llega después de cambios importantes en su estrategia de DEI y en medio de un esfuerzo por recuperar la confianza de consumidores que se sintieron alejados de la marca. La lección para las empresas es clara: la responsabilidad social no vive únicamente en los grandes compromisos públicos. También se pone a prueba en cada producto, cada decisión y cada proceso interno que termina frente al consumidor.

ONU advierte: calentamiento global superará los 1.5 °C incluso en el mejor escenario

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Durante años, los 1.5 °C funcionaron como una especie de línea roja para el planeta. Era el límite que gobiernos, científicos y empresas buscaban evitar para reducir los impactos más graves de la crisis climática. Hoy, Naciones Unidas plantea un escenario distinto: prepararnos para un mundo que podría cruzar ese umbral.

El calentamiento global ya ronda los 1.4 °C respecto al periodo preindustrial, impulsado principalmente por la quema de combustibles fósiles. Y, según un nuevo informe del Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), superar los 1.5 °C parece inevitable en los próximos años. La pregunta, entonces, deja de ser únicamente cómo impedirlo y comienza a ser cómo reducir sus consecuencias.

Del objetivo climático a la gestión de un nuevo escenario

En 2015, cerca de 200 países acordaron en París intentar mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1.5 °C respecto a la era preindustrial. La cifra se convirtió en una referencia central de la acción climática y en uno de los principales objetivos de las políticas de descarbonización.

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Sin embargo, Naciones Unidas reconoce ahora que ese escenario difícilmente podrá evitarse. El nuevo informe del PNUMA señala de manera inequívoca que el desafío ya no consiste solamente en impedir que se rebase el umbral, sino en gestionar el periodo durante el cual permaneceremos por encima de él.

El concepto es conocido como “superación” u overshoot: un periodo en el que la temperatura rebasa temporalmente los 1.5 °C antes de que eventualmente pudiera regresar por debajo de ese nivel. La duración y magnitud de ese periodo serán determinantes para los daños que experimente el planeta.

Calentamiento global: el impacto ya tiene rostro

La discusión puede parecer abstracta cuando se expresa en décimas de grado, pero sus consecuencias ya son concretas para comunidades enteras. En las islas del Pacífico, científicos y funcionarios advierten que un planeta más cálido significará mayores dificultades para acceder a alimentos y agua potable.

Andrew Jones, director general adjunto de la Comunidad del Pacífico, explicó que el atún podría desplazarse hacia el este, alejándose de los estados insulares donde actualmente se captura aproximadamente un tercio de este pescado a nivel mundial.

La situación también amenaza a los pescadores costeros, que podrían perder hasta 65% de sus capturas. A esto se suman inundaciones más frecuentes y la entrada de agua salada en las reservas de agua dulce, reduciendo progresivamente las condiciones que permiten habitar estas islas.

calentamiento global

Por ello, los países insulares reclaman financiamiento para adaptarse y mayores esfuerzos de las naciones desarrolladas para reducir el uso de combustibles fósiles.

Un cambio de reglas para la política climática

“Es una vuelta a la realidad”, señaló Richard Betts, coautor del informe y profesor de la Universidad de Exeter. Su planteamiento no significa aceptar el fracaso de la acción climática, sino reconocer que las estrategias deben responder a un escenario que está cambiando.

El documento plantea precisamente ese giro: pasar de concentrarse exclusivamente en evitar el fenómeno a diseñar respuestas capaces de enfrentar sus consecuencias. Para Debra Roberts, también coautora, los responsables políticos deben entender que las reglas del juego están cambiando.

La advertencia tiene implicaciones profundas para la gobernanza climática. Los planes actuales de mitigación y adaptación fueron diseñados bajo determinadas expectativas sobre la evolución del clima; si esas condiciones cambian, también deberán hacerlo las políticas públicas, las inversiones y las estrategias corporativas.

Calentamiento global: adaptarse sin abandonar los 1.5 °C

El reconocimiento de que el planeta podría superar el umbral no significa que 1.5 °C deje de ser relevante. De hecho, cuanto menor sea el incremento de temperatura y menor sea el tiempo que permanezcamos por encima de ese nivel, menores serán los riesgos asociados.

Los científicos advierten que superar los 1.5 °C puede incrementar la frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos y acercar al planeta a posibles puntos de inflexión, como el colapso de grandes masas de hielo o la pérdida de arrecifes de coral tropicales.

Por eso, la adaptación se vuelve indispensable, pero no puede sustituir a la reducción de emisiones. Como señaló Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, será necesario adaptarse para proteger vidas y naturaleza, mientras continúa la lucha por limitar el aumento de la temperatura.

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El temor a que la resignación gane terreno

El nuevo enfoque de Naciones Unidas también ha provocado críticas entre organizaciones ambientalistas. Para quienes llevan años defendiendo el objetivo de 1.5 °C, reconocer la posibilidad de superarlo puede enviar un mensaje peligroso si se interpreta como una razón para abandonar los esfuerzos de mitigación.

Jasper Inventor, subdirector de programas de Greenpeace Internacional, calificó el momento como “desgarrador”, aunque insistió en que rebasar el umbral no debe convertirse en una razón para renunciar a él. Bill Hare, director de Climate Analytics, fue todavía más crítico y advirtió que el informe podría terminar funcionando como un llamado a la apatía en lugar de impulsar la acción.

El dilema es evidente: prepararse para un mundo más cálido sin convertir esa preparación en una justificación para emitir más. La adaptación debe ser una respuesta al riesgo, no una excusa para dejar de reducirlo.

Carbono, emisiones y la carrera contra el tiempo

El informe señala que limitar los daños requerirá reducciones profundas y rápidas de las emisiones, pero también contempla un papel esencial para la captura de dióxido de carbono. Estas tecnologías buscan retirar CO₂ de la atmósfera y almacenarlo, reduciendo parte de la concentración acumulada de gases de efecto invernadero.

La combinación será particularmente relevante si el planeta entra en un periodo prolongado de superación. Sin embargo, la captura de carbono no elimina la necesidad de transformar los sistemas energéticos ni de reducir de manera acelerada la dependencia de los combustibles fósiles.

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Para las empresas, este escenario refuerza la importancia de pasar de los compromisos climáticos generales a planes verificables de reducción de emisiones, gestión de riesgos físicos y adaptación. La conversación deja de ser únicamente ambiental: también involucra continuidad operativa, cadenas de suministro, inversión y resiliencia.

El nuevo mensaje de Naciones Unidas no debería leerse como una sentencia de derrota, sino como una llamada a cambiar la manera en que se entiende la acción climática. El calentamiento global podría superar los 1.5 °C, pero cada décima adicional y cada año que permanezcamos por encima del umbral pueden marcar una diferencia significativa en los impactos que enfrentarán las sociedades y los ecosistemas.

La adaptación será cada vez más necesaria, pero la mitigación seguirá siendo la herramienta para evitar que el escenario se vuelva todavía más grave. En palabras de António Guterres, la lucha por limitar el calentamiento a 1.5 grados continúa siendo una lucha por la humanidad. Para gobiernos, empresas y organizaciones, el reto será actuar bajo una nueva realidad sin confundirla con una licencia para resignarse.

Prepararse para los daños que vienen y, al mismo tiempo, reducir las causas que los provocan serán dos caras de la misma responsabilidad climática.

¿Qué empresas están haciendo a la IA más sostenible, ayudando a otras a alcanzar sus metas ESG?

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La inteligencia artificial suele aparecer en las conversaciones empresariales como una tecnología capaz de transformar industrias enteras. Pero detrás de cada modelo, centro de datos o sistema automatizado existe otra pregunta que cobra cada vez más importancia: ¿qué tan sostenible es la infraestructura que hace posible esa transformación? Hoy, la IA también está entrando en el terreno de la sostenibilidad para ayudar a las organizaciones a consumir menos energía, reducir emisiones y aprovechar mejor sus recursos.

El cambio no ocurre únicamente en las empresas que utilizan IA para sus operaciones. También está sucediendo en quienes construyen los chips, centros de datos, plataformas, sistemas energéticos y herramientas capaces de hacer que esta tecnología sea más eficiente. Desde la gestión inteligente de la energía hasta la modelización climática, distintas compañías están desarrollando soluciones que conectan innovación tecnológica con objetivos ambientales. La pregunta ya no es solamente qué puede hacer la IA, sino qué puede hacer por la transición hacia una economía baja en carbono.

IA sostenible: cuando la infraestructura también cuenta

1. NVIDIA: hacer más con menos energía

La revolución de la IA necesita una enorme capacidad de procesamiento, y ahí es donde NVIDIA ocupa un lugar central. La compañía proporciona infraestructura informática acelerada para aplicaciones que van desde la ciencia climática y la fabricación hasta las cadenas de suministro. Pero su apuesta por la sostenibilidad no se limita a utilizar sus sistemas para resolver problemas ambientales: también busca que la propia infraestructura de IA sea más eficiente.

NVIDIA trabaja en aumentar la eficiencia energética de su hardware y en medir la huella de carbono de sus productos durante su ciclo de vida. Sus sistemas más recientes ofrecen un rendimiento de inferencia superior por vatio y buscan reducir las emisiones incorporadas asociadas con grandes cargas de trabajo. A esto se suman proyectos de modelización climática, conservación de vida silvestre, reciclaje y predicción de desastres.

2. Google: de los semáforos a la prevención de desastres

Google muestra otra dimensión de esta transformación: utilizar la IA para intervenir sobre problemas ambientales que ocurren fuera de los centros de datos. La compañía desarrolla soluciones para reducir emisiones del transporte, mejorar la resiliencia ante desastres y acelerar la adopción de energías limpias. Según la información proporcionada, sus soluciones basadas en IA permitieron evitar 41 millones de toneladas de CO₂e en 2025.

El alcance resulta especialmente interesante porque abarca situaciones cotidianas y desafíos globales. Green Light busca optimizar semáforos para disminuir congestión y emisiones, mientras que Google Maps ofrece rutas de menor consumo de combustible. A ello se suman proyectos como Contrails, Solar API, Flood Hub y FireSat, enfocados respectivamente en aviación, energía solar y prevención de desastres.

3. Microsoft: convertir los datos en acción climática

Microsoft plantea la IA como una herramienta para acelerar la acción ambiental y, al mismo tiempo, apoyar los objetivos de sostenibilidad de otras organizaciones. La compañía utiliza esta tecnología en ámbitos como el mapeo de energías renovables, el monitoreo de biodiversidad, el análisis de riesgos de inundaciones y proyectos de conservación. Su estrategia también contempla objetivos ambientales propios para 2030.

La propuesta va más allá de reducir el impacto de sus propias operaciones. Microsoft busca que sus clientes y socios utilicen información basada en IA para tomar mejores decisiones, desarrollar cadenas de suministro responsables y avanzar en sus propios objetivos ambientales. En este ecosistema también destaca su Fondo de Innovación Climática, con una inversión de 1,000 millones de dólares destinada a impulsar soluciones relacionadas con el clima.

IA sostenible

4. AWS: hacer visible el impacto de la nube

La nube es uno de los grandes motores de la transformación digital, pero también representa un reto ambiental por la energía y los recursos necesarios para mantener sus centros de datos. AWS está abordando este desafío mediante infraestructura orientada a mejorar la eficiencia energética, reducir el consumo de agua y avanzar hacia el uso de energía libre de carbono.

Para las empresas, esto se traduce en herramientas capaces de medir emisiones de carbono y consumo de agua, además de servicios impulsados por IA que ayudan a optimizar recursos y acelerar procesos de descarbonización. La sostenibilidad comienza así a integrarse en una parte de la infraestructura que muchas organizaciones utilizan todos los días, aunque no siempre sea visible para sus usuarios.

5. Cisco: redes preparadas para una economía más eficiente

La transición digital también depende de las redes que conectan dispositivos, personas y operaciones. Cisco combina IA, redes y ciberseguridad para desarrollar infraestructuras digitales más resilientes y eficientes energéticamente. Sus centros de datos preparados para IA, redes inteligentes y plataformas de automatización buscan ayudar a las organizaciones a optimizar operaciones mientras reducen consumo energético y emisiones.

La compañía también ha incorporado objetivos ambientales a su estrategia corporativa, entre ellos alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en toda su cadena de valor para 2040 y promover el diseño de productos circulares. El planteamiento muestra que el impacto ESG de la tecnología no depende únicamente del software: también está relacionado con cómo se diseñan, conectan y administran los sistemas que sostienen la economía digital.

6. Intel: cuando el hardware también entra en la conversación ESG

Los semiconductores son otra pieza fundamental del crecimiento de la IA. Intel está integrando objetivos de sostenibilidad con el desarrollo de tecnologías informáticas, mientras utiliza IA para mejorar la eficiencia energética y ofrecer hardware y software optimizados para estas aplicaciones. La compañía se ha planteado alcanzar cero emisiones netas de Alcance 1 y 2 para 2040.

Su estrategia también contempla utilizar electricidad 100% renovable y alcanzar un balance hídrico positivo para 2030. A esto se suman iniciativas de economía circular, restauración del agua y fabricación responsable. El caso de Intel deja claro que una IA con menores impactos ambientales también depende de lo que ocurre mucho antes de que un usuario abra una aplicación: desde la fabricación de los componentes hasta el consumo de recursos asociado con ellos.

7. Siemens: medir para transformar

Siemens lleva la conversación hacia el terreno industrial. Su IA industrial busca mejorar la eficiencia energética, reducir emisiones y optimizar operaciones, mientras sus soluciones de gemelos digitales permiten analizar procesos y tomar decisiones basadas en datos. La compañía informa que las organizaciones que implementan IA industrial consiguen, en promedio, un ahorro energético de 23% y una reducción de CO₂ de 24%.

La tecnología también se integra con herramientas de informes de sostenibilidad y con su marco de productos EcoTech. Esto permite conectar información ambiental con decisiones operativas y empresariales. En otras palabras, la sostenibilidad deja de ser únicamente un indicador que se reporta al final del año y comienza a convertirse en una variable que puede incorporarse a la operación cotidiana.

8. IBM: convertir datos ambientales en decisiones

Para muchas organizaciones, uno de los mayores obstáculos para avanzar en ESG no es la falta de información, sino la dificultad para convertir grandes cantidades de datos ambientales en decisiones útiles. IBM trabaja precisamente en ese punto mediante soluciones de IA y software orientadas a la gestión de emisiones, la eficiencia de los recursos y los reportes ESG.

Herramientas como Envizi, Maximo y TRIRIGA forman parte de esta propuesta, mientras que la compañía también invierte en centros de datos alimentados por energías renovables y en iniciativas relacionadas con el desarrollo ético de la IA. El resultado es una aproximación que combina desempeño ambiental, transparencia, resiliencia y valor empresarial de largo plazo.

9. Schneider Electric: inteligencia para administrar la energía

Si existe un punto donde la IA y la sostenibilidad tienen una conexión especialmente evidente, es la energía. Schneider Electric utiliza inteligencia artificial para transformar la gestión energética y la automatización industrial, ayudando a las organizaciones a mejorar su eficiencia, reducir emisiones y avanzar en la descarbonización.

La compañía combina IA con gemelos digitales y automatización para optimizar centros de datos, edificios, redes eléctricas y operaciones industriales. También busca favorecer una mayor transparencia sobre el uso de energía y una administración más inteligente de los recursos. Para las empresas que necesitan convertir sus metas ESG en resultados cuantificables, este tipo de tecnología puede llevar la sostenibilidad directamente al corazón de la operación.

10. Vertiv: enfriar la revolución de la IA

Hay una paradoja detrás del crecimiento de la inteligencia artificial: cuanto más poder de cómputo necesita, mayor es la presión sobre la infraestructura energética y térmica de los centros de datos. Vertiv trabaja precisamente en ese desafío mediante sistemas de energía y refrigeración diseñados para computación de alta densidad.

Su propuesta combina refrigeración líquida, almacenamiento de energía en baterías, gestión inteligente de la energía e infraestructura modular para reducir el consumo y mejorar la eficiencia del uso energético. A través de alianzas con compañías como NVIDIA e Intel, busca que las organizaciones puedan escalar sus cargas de trabajo de IA sin dejar de lado la eficiencia y la resiliencia de la infraestructura que las soporta.

La pregunta que queda para las empresas

La aparición de estas compañías revela algo importante: la sostenibilidad de la IA no se juega en un único lugar. Está en el hardware, en los centros de datos, en la energía que los alimenta, en los algoritmos, en la gestión de los recursos y también en las aplicaciones que permiten reducir emisiones o anticipar riesgos ambientales. Para una organización que busca avanzar en ESG, elegir tecnología también puede convertirse en una decisión ambiental.

Pero la oportunidad no consiste simplemente en incorporar IA porque sea una tecnología asociada con la innovación. El verdadero desafío está en identificar dónde puede generar un impacto ambiental medible y cómo integrarla a objetivos concretos. Las soluciones descritas muestran distintas rutas: reducir energía, optimizar recursos, mejorar la trazabilidad de los datos, anticipar desastres, transformar procesos industriales o hacer más eficientes las infraestructuras digitales.

La inteligencia artificial está modificando la manera en que las empresas operan, pero también puede cambiar la manera en que entienden y gestionan su impacto ambiental. Los casos de NVIDIA, Google, Microsoft, AWS, Cisco, Intel, Siemens, IBM, Schneider Electric y Vertiv muestran que la relación entre tecnología y sostenibilidad ya no pertenece únicamente al terreno de la experimentación. Existen soluciones que buscan llevarla a centros de datos, fábricas, redes, cadenas de suministro y sistemas energéticos.

Para los líderes de sostenibilidad, el reto será distinguir entre utilizar IA como una simple herramienta de eficiencia y aprovecharla estratégicamente para transformar el desempeño ESG. En ese escenario, la pregunta más relevante quizá no sea cuánto puede hacer la IA, sino cuánto impacto positivo puede generar cuando innovación, datos y objetivos ambientales avanzan en la misma dirección.