Por su destacada participación en la gestión pública, el liderazgo que ha mostrado y su incidencia en políticas de género en Nuevo León, Martha Herrera, Coordinadora Operativa Municipal de MC en Monterrey, recibió el galardón “Mujer que Inspira 2026”, en la categoría de Política.
La distinción, otorgada por la Red de Mujeres Empresarias de la República Mexicana (Redmuem), reconoce a mujeres sobresalientes que por su labor y trayectoria se han convertido en ejemplo e inspiración para la sociedad.
En la ceremonia, realizada en Tlaxcala, Herrera agradeció a la Redmuem y aseguró que hoy en día es necesario que más mujeres participen en espacios donde se decida el rumbo de sus comunidades y del país.
Debemos de lograr que cada vez más mujeres ocupen puestos en empresas, en organizaciones, en comités, en consejos, en el Gobierno, pero mujeres que no nada más lleguen, mujeres que lideren, que inspiren, que logren transformar esos espacios.
“Yo amo a Monterrey, amo a Nuevo León y amo a México, y mi compromiso sigue firme, mi compromiso es con las personas, para lograr que todas las personas tengan los mismos derechos, pero también las mismas oportunidades, así que es un gran honor recibir este galardón a nombre de Nuevo León, a nombre de Monterrey, y a nombre de todas las mujeres que me han inspirado en la vida”, enfatizó.
Al recibir la estatuilla conmemorativa y el título de Socia Honoraria de Redmuem, Herrera señaló que las mujeres de Monterrey, de Nuevo León y de todo el país pueden encontrar en ella una aliada para construir una mejor comunidad y una mejor sociedad.
“Este reconocimiento no es solo personal, es reflejo del trabajo colectivo de muchas mujeres y hombres que creen en un México más justo e incluyente. Seguiremos trabajando para que las oportunidades lleguen a quienes más las necesitan y para que la igualdad sea una realidad cotidiana”, expresó Herrera.
La categoría Política del galardón “Mujer que Inspira 2026” reconoce a mujeres con trayectoria y liderazgo con impacto positivo en políticas de género, y que en el caso de Martha Herrera se ha visto reflejado en su participación en el servicio público y en la cooperación internacional que logró desde la iniciativa privada durante más de 25 años en Cemex.
Martha Herrera actualmente se desempeña como Coordinadora Operativa Municipal de Movimiento Ciudadano en Monterrey, pero de forma previa encabezó durante casi cinco años la Secretaría de Igualdad e Inclusión de Nuevo León, donde logró una reducción histórica de la pobreza en la entidad, programas como Hambre Cero y Ayudamos a las Mujeres multiplicaron su presencia en la entidad, al tiempo que se dedicó a impulsar proyectos y talleres para darle a la mujer y a las personas en general un lugar al centro de las políticas públicas.
La Red de Mujeres Empresarias de la República Mexicana también reconoció a Beatriz Pacheco Barrionuevo, Dulce Silva Hernández, Claudia Corichi García, y Daniela Mier Bañuelos, entre otras, por su destacada participación en la vida de sus comunidades.
29.4 millones de dólares. Esa es la compensación media que recibieron los CEOs de las grandes empresas estadounidenses en 2025, según el reportaje de Andy Serwer publicado en la revista financiera Barron’s . Un aumento del 23% respecto al año anterior. La brecha con el trabajador promedio ya alcanza las 341 veces.
Barron´s 27 de abril
El caso más extremo —y revelador— es el de Niraj Shah , CEO y cofundador de Wayfair , la importante plataforma de e-commerce de muebles y artículos para el hogar en Estados Unidos. Shah recibió un paquete de compensación de 280.8 millones de dólares, el más alto de 2025, del cual casi el 99% está compuesto por acciones e incentivos de largo plazo vinculados a objetivos futuros de desempeño.
Barron´s – 27 de abril
La discusión suele quedarse en el monto. Pero el dato relevante está en el criterio.
Si el sistema estuviera diseñado para pagar por desempeño, veríamos una relación clara y consistente entre resultados y compensación. No es lo que ocurre. Hay ejecutivos con desempeños modestos que reciben paquetes elevados, y otros con resultados sobresalientes que ganan menos.
No es una anomalía. Es una señal de diseño.
Estas compensaciones no premian principalmente los resultados ya obtenidos. Premian lo que se espera que el CEO proteja: la continuidad del liderazgo, la estabilidad organizacional y la capacidad de sostener una narrativa creíble ante los mercados en un entorno de alta incertidumbre.
Las empresas no están comprando solo talento. Están comprando reducción de riesgo en la cima: evitar disrupciones, caídas de confianza y pérdida de conocimiento institucional. Pagan por la continuidad del sistema actual, más que por su transformación profunda.
Esto ayuda a explicar por qué hay CEOs con desempeños irregulares que reciben compensaciones extraordinarias: el costo percibido de perderlos es mayor que el de “pagar de más”.
Esta lógica dialoga directamente con los riesgos de corto plazo identificados en el Global Risks Report 2026 del World Economic Forum. En un escenario donde dominan la confrontación geoeconómica (1° lugar), la desinformación (2°), la polarización social (3°) y la inseguridad cibernética, los consejos de administración priorizan la estabilidad inmediata. Mantener a un CEO experimentado se percibe como una forma de blindar la organización frente a esta volatilidad.
Informe de riesgos globales 2026 – WEF
Sin embargo, esta misma estrategia genera una tensión estructural: Mientras se mitigan riesgos de corto plazo, se puede estar alimentando una presión de fondo. La desigualdad —que aparece en el puesto 7 de los riesgos de corto plazo— se profundiza con brechas salariales como la de 341 veces, lo que a su vez puede agravar la polarización social que el propio WEF coloca entre los tres principales riesgos inmediatos.
La pregunta, entonces, no es cuánto ganan los CEOs. Es otra más profunda: ¿Los estamos incentivando para transformar la organización hacia una mayor sostenibilidad, o simplemente para sostenerla tal como está en medio de la tormenta?
Porque más que pagar por resultados, están pagando por continuidad.
¡Juegue!
R con R, por Edgar López
Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.
Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.
Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.
Hay días en los que el calor no avisa, simplemente ocurre. La rutina sigue —salir de casa, caminar unas cuadras, esperar el transporte— hasta que el cuerpo empieza a resentirlo: mareo, fatiga, deshidratación. En un contexto de cambio climático, estos episodios son cada vez más frecuentes y más intensos, convirtiendo lo cotidiano en un riesgo silencioso. El calor extremo ya no es un fenómeno excepcional, sino una condición creciente que está redefiniendo los límites de seguridad para millones de personas.
Frente a este escenario, la ciencia está poniendo el foco en una herramienta que suele pasar desapercibida: los pronósticos climáticos. Más allá de su uso habitual, hoy se perfilan como un mecanismo clave de anticipación. La premisa es clara: si las personas pueden saber con suficiente precisión cuándo y cómo se intensificará el calor, pueden modificar su comportamiento y reducir su exposición. En otras palabras, en un mundo más cálido, la capacidad de prever puede convertirse en una de las formas más efectivas de proteger la vida.
El valor de los pronósticos climáticos: evidencia científica y efectos en la mortalidad
El papel de los pronósticos climáticos en la gestión de riesgos derivados del cambio climático y sus efectos ya no es una hipótesis, sino que comienza a consolidarse como evidencia empírica. Un estudio liderado por el economista Derek Lemoine, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, analizó durante años la relación entre la precisión de las previsiones meteorológicas y las tasas de mortalidad asociadas al calor en Estados Unidos.
La investigación combina dos fuentes clave: por un lado, los pronósticos emitidos por el Servicio Meteorológico Nacional; por otro, las temperaturas reales registradas por el Grupo Climático PRISM de la Universidad Estatal de Oregón. A partir de este cruce de datos —que abarca miles de ubicaciones y un amplio horizonte temporal— el equipo pudo identificar cómo los errores de predicción impactan directamente en el comportamiento humano y, en consecuencia, en la supervivencia.
El hallazgo es tan claro como inquietante: los pronósticos climáticos precisos salvan vidas, mientras que los imprecisos pueden amplificar los riesgos. Cuando las previsiones aciertan, las personas ajustan sus decisiones cotidianas —evitan actividades al aire libre, modifican horarios, refuerzan la hidratación— reduciendo su exposición al calor extremo. En cambio, cuando los pronósticos subestiman la temperatura, generan una falsa sensación de seguridad que limita la preparación y eleva la probabilidad de eventos graves.
El estudio estima que mejorar la precisión de las previsiones de temperatura a corto plazo podría reducir las muertes relacionadas con el calor en aproximadamente un 18%, con escenarios optimistas que alcanzan hasta un 25% hacia finales de siglo. En términos operativos, esto significa miles de vidas salvadas cada año, incluso en contextos de calentamiento global sostenido.
Uno de los aportes más relevantes de la investigación es demostrar que no se requieren grandes errores para generar consecuencias graves. En días de calor extremo, pequeñas desviaciones en los pronósticos climáticos pueden traducirse en aumentos significativos en la mortalidad. Esto se debe a que el margen de adaptación del cuerpo humano es limitado: cuando la temperatura supera ciertos umbrales, cualquier falta de preparación incrementa exponencialmente el riesgo.
Además, el análisis revela que el impacto de los errores es asimétrico. Mientras que en días fríos la imprecisión tiene efectos relativamente menores, en contextos de calor extremo los errores se vuelven críticos. Dado que los días calurosos son cada vez más frecuentes, la calidad de los pronósticos se convierte en un factor determinante en la gestión del riesgo climático.
En este sentido, los pronósticos climáticos ya no son sólo una herramienta informativa, sino que se han convertido en un mecanismo de intervención indirecta: influyen en decisiones individuales y colectivas que pueden reducir —o, en caso de fallar, amplificar— los efectos del cambio climático sobre la salud humana.
Evolución tecnológica: hacia pronósticos más precisos
La mejora en la precisión de las previsiones no es menor. Entre 2005 y 2023, los sistemas de predicción meteorológica han incrementado su exactitud en aproximadamente un 34%, reflejando avances significativos en modelación, procesamiento de datos y capacidad computacional.
Hoy, los pronósticos climáticos se apoyan en infraestructuras tecnológicas cada vez más sofisticadas. La inteligencia artificial, por ejemplo, permite analizar grandes volúmenes de datos atmosféricos en tiempo real, identificar patrones complejos y ajustar modelos predictivos con mayor rapidez. Este salto tecnológico está redefiniendo los estándares de precisión.
Sin embargo, el desarrollo no es automático ni lineal. Los expertos advierten que el desempeño de estas herramientas depende de la calidad de los insumos. Sistemas de datos incompletos o deficientes pueden derivar en pronósticos erróneos, incluso cuando se utilizan tecnologías avanzadas. En otras palabras, la sofisticación tecnológica no sustituye la necesidad de bases de datos robustas.
Mirando hacia el futuro, los escenarios planteados por los investigadores muestran un amplio potencial. En el mejor de los casos, los pronósticos climáticos podrían alcanzar niveles casi perfectos, lo que permitiría salvar entre 2,000 y 3,000 vidas al año incluso sin un aumento adicional del calentamiento global. En escenarios donde el cambio climático intensifique las olas de calor, estos beneficios serían aún mayores, consolidando a la predicción como una herramienta central de adaptación.
Invertir en pronósticos climáticos: una responsabilidad compartida
Uno de los mensajes más contundentes del estudio es que la predicción meteorológica no debe entenderse únicamente como un servicio informativo, sino como una inversión estratégica en protección de la vida. Desde el análisis económico, el valor asociado a la reducción del riesgo de mortalidad supera ampliamente los costos necesarios para mejorar los sistemas de previsión.
Esto implica una responsabilidad directa tanto para gobiernos como para el sector privado. Fortalecer los pronósticos climáticos requiere inversión en infraestructura tecnológica, sistemas de observación, capacidad de procesamiento y formación de talento especializado. Sin estos elementos, el progreso podría estancarse o incluso retroceder.
Para las empresas, especialmente aquellas con operaciones expuestas al clima, integrar pronósticos climáticos en la toma de decisiones es una extensión natural de sus estrategias de gestión de riesgos y sostenibilidad. No se trata solo de eficiencia operativa, sino de proteger a colaboradores, comunidades y cadenas de suministro frente a eventos extremos.
Desde el ámbito público, el desafío es doble: garantizar el acceso a información precisa y oportuna, y sostener la inversión en innovación meteorológica. La evidencia sugiere que cada mejora en la precisión tiene un impacto directo en la reducción de riesgos, lo que convierte a estas inversiones en altamente rentables desde una perspectiva social.
Anticipar para proteger en un mundo más cálido
El avance del calor extremo plantea un escenario en el que la anticipación deja de ser una ventaja y se convierte en una necesidad. En este contexto, los pronósticos climáticos emergen como una de las herramientas más efectivas para reducir la vulnerabilidad humana frente al cambio climático.
Su valor no radica únicamente en predecir el clima, sino en habilitar decisiones más seguras. Cada grado correctamente anticipado puede marcar la diferencia entre la prevención y la emergencia.
Para quienes diseñan estrategias de sostenibilidad y gestionan riesgos, el mensaje es claro: mejorar la precisión de los pronósticos no es un lujo tecnológico, sino una inversión crítica en resiliencia. En un mundo donde el calor seguirá intensificándose, prever con exactitud puede ser, literalmente, una forma de salvar vidas.
La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta operativa dentro de las áreas de sostenibilidad corporativa. Sin embargo, su adopción real sigue siendo limitada: muchas organizaciones aún no logran traducir su potencial en aplicaciones concretas que generen valor. El principal obstáculo no es tecnológico, sino estratégico: saber exactamente dónde y cómo aplicar estas herramientas en procesos que ya son complejos por naturaleza.
En este contexto, los usos de IA para la sostenibilidad comienzan a definirse desde la práctica profesional. Lejos de discursos futuristas, especialistas en ESG están incorporando la IA para resolver problemas muy específicos: desde la coherencia narrativa en reportes hasta la gestión de riesgos en la cadena de valor. Lo relevante no es solo la herramienta, sino la intención detrás de su uso: optimizar procesos, anticipar riesgos y fortalecer la toma de decisiones basada en datos.
De la curiosidad tecnológica a la aplicación estratégica
Resulta vital entender que el valor de las herramientas de IA no radica en su sofisticación, sino en su aplicabilidad. En entornos corporativos, especialmente en áreas ESG, la IA no sustituye el criterio experto, sino que lo amplifica: permite procesar grandes volúmenes de información, identificar patrones y agilizar tareas que tradicionalmente consumen tiempo operativo.
El punto de inflexión está en pasar de la experimentación aislada a la integración funcional. Es decir, dejar de ver la IA como un recurso puntual y comenzar a incorporarla en flujos de trabajo clave: reporting, análisis de riesgos, gestión de stakeholders o cumplimiento normativo. Bajo esta lógica, te presentamos los siguientes usos de IA para la sostenibilidad que, de acuerdo con Trellis, no solo permiten optimizar procesos, sino que ayudan a fortalecer la capacidad estratégica de los equipos responsables de la agenda ESG.
4 usos de la IA en la sostenibilidad
1. Edición estratégica de reportes: coherencia y narrativa ESG
Uno de los usos de IA para la sostenibilidad más inmediatos se encuentra en la edición de informes corporativos. En organizaciones grandes, los reportes ESG suelen construirse con aportaciones de múltiples áreas, lo que genera un desafío estructural: lograr una narrativa coherente, alineada con el tono institucional y los mensajes clave. Este problema, lejos de ser menor, impacta directamente en la credibilidad del documento.
Profesionales como Luke Elder han integrado la IA como un “editor estratégico” capaz de depurar textos, eliminar inconsistencias y fortalecer la claridad. Más allá de corregir estilo, la herramienta permite estandarizar el lenguaje, reducir la jerga técnica innecesaria y garantizar que el informe refleje una voz única. En términos ejecutivos, esto se traduce en reportes más sólidos, comparables y alineados con expectativas de stakeholders.
2. Evaluación del desempeño de proveedores en emisiones
La gestión de emisiones de Alcance 3 sigue siendo uno de los mayores retos en sostenibilidad corporativa. En este terreno, otro de los usos de IA para la sostenibilidad está transformando la forma en que las empresas analizan a sus proveedores. Tradicionalmente, este proceso implicaba revisar manualmente reportes extensos y heterogéneos, lo que limitaba la capacidad de análisis comparativo.
Hoy, herramientas de IA permiten sintetizar informes de sostenibilidad de proveedores, identificar tendencias en emisiones y evaluar estrategias de reducción. Profesionales como Renu Yadav utilizan estas capacidades para comprender el avance real de sus socios comerciales. El resultado no es solo eficiencia operativa, sino una mejor base para la toma de decisiones: desde la selección de proveedores hasta la definición de estrategias de colaboración y mitigación de riesgos.
3. Anticipación del escrutinio público y mediático
La transparencia ESG ha elevado el nivel de escrutinio hacia las empresas. Cada reporte publicado puede detonar preguntas complejas por parte de medios, inversionistas y sociedad civil. En este contexto, uno de los usos de IA para la sostenibilidad más estratégicos es la simulación de escenarios de cuestionamiento.
A través de prompts bien diseñados, la IA puede asumir el rol de periodista especializado y generar preguntas críticas basadas en el contenido de un informe. Este enfoque, utilizado por expertos como Alex Hausman, permite a las empresas preparar respuestas anticipadas, fortalecer su narrativa y detectar posibles inconsistencias antes de que sean expuestas públicamente. Más que una herramienta de comunicación, se convierte en un mecanismo de gestión reputacional preventiva.
4. Interpretación y alineación de marcos ESG
La proliferación de estándares y marcos de reporte ha incrementado la complejidad del trabajo en sostenibilidad. Comprender las diferencias entre esquemas como GRI, SASB o TCFD, así como su interacción con nuevas regulaciones, requiere tiempo y especialización. Aquí, los usos de IA para la sostenibilidad ofrecen una ventaja clara en términos de eficiencia cognitiva.
Mediante consultas estructuradas, la IA puede comparar marcos, identificar similitudes, explicar diferencias y sugerir prioridades según el contexto empresarial. Esto permite a los profesionales mantenerse actualizados y tomar decisiones más informadas sobre qué estándares adoptar o priorizar. Además, facilita la identificación de solapamientos, reduciendo la carga operativa en la elaboración de reportes y mejorando la alineación con expectativas regulatorias y de inversionistas.
De la experimentación a la ventaja competitiva
Los ejemplos analizados muestran que los usos de IA para la sostenibilidad ya no pertenecen al terreno de la experimentación, sino al de la aplicación estratégica. Desde la optimización de reportes hasta la gestión de proveedores y riesgos reputacionales, la IA está redefiniendo la forma en que los equipos ESG operan y generan valor dentro de las organizaciones.
El reto hacia adelante no será adoptar la tecnología, sino integrarla con criterio. Las empresas que logren traducir estos usos en capacidades organizacionales —alineadas con su estrategia ESG— estarán mejor posicionadas para responder a un entorno cada vez más exigente. En sostenibilidad, como en otros ámbitos, la ventaja competitiva no proviene de tener acceso a la tecnología, sino de saber utilizarla con inteligencia.
La crisis climática está revelando impactos que van mucho más allá del medio ambiente. Hoy, además de alterar ecosistemas, economías y cadenas de suministro, también comienza a tensionar procesos democráticos en distintas regiones del mundo. Lo que parecía un riesgo lejano es ya una realidad documentada: los fenómenos meteorológicos extremos están modificando las condiciones en las que millones de personas ejercen su derecho al voto.
En ese contexto, la amenaza a la democracia adquiere una dimensión inédita. Inundaciones, incendios forestales y olas de calor no solo están dejando pérdidas humanas y materiales, también afectan infraestructura electoral, desplazan comunidades e interrumpen procesos clave para la gobernabilidad. El cambio climático ya no es solo un tema ambiental; también es un reto institucional.
La crisis climática como amenaza a la democracia
La relación entre cambio climático y democracia comienza a documentarse con mayor claridad. Un análisis del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral reveló que 94 elecciones y referendos en 52 países han sido afectados por impactos climáticos en las últimas dos décadas.
Tan solo en 2024, 23 procesos electorales en 18 países enfrentaron interrupciones por desastres naturales. Brasil, Bosnia y Herzegovina y Senegal figuran entre los casos donde la infraestructura dañada, los desplazamientos y cambios de última hora alteraron condiciones para votar.
Estos datos muestran que la amenaza a la democracia no solo proviene de crisis políticas o sociales; también puede surgir cuando fenómenos extremos dificultan garantizar procesos electorales libres, seguros e incluyentes.
Cuando votar depende del clima
Uno de los ejemplos más representativos ocurrió en Mozambique, donde el ciclón Idai impactó las elecciones de 2019. La destrucción de caminos, viviendas y servicios básicos obligó a miles de personas a desplazarse, alterando la dinámica electoral e incluso la distribución de escaños legislativos.
En Senegal, durante las elecciones parlamentarias de 2024, las inundaciones complicaron el traslado de observadores electorales y requirieron apoyo de cuerpos de emergencia para mantener operativas algunas casillas. Casos como este evidencian que los riesgos climáticos ya están influyendo en procesos democráticos.
Las olas de calor también han comenzado a jugar un papel crítico. En Filipinas, temperaturas extremas provocaron fallas en máquinas de conteo de votos. Y en megaciudades como Lagos, donde el calor extremo es cada vez más frecuente, los desafíos para sostener procesos electorales podrían intensificarse.
Infraestructura electoral bajo presión
Cuando un desastre natural interrumpe una elección, el impacto va más allá de una jornada de votación. Se pone a prueba la resiliencia institucional. Centros de votación dañados, carreteras intransitables o sistemas tecnológicos vulnerables pueden traducirse en menor participación, retrasos o incluso cuestionamientos a la legitimidad del proceso.
Esto plantea un desafío que pocas democracias habían contemplado con seriedad: adaptar la infraestructura electoral a un contexto climático más volátil. Porque cuando el clima condiciona el acceso al voto, la discusión deja de ser logística para convertirse en una conversación sobre derechos.
Desde esta perspectiva, la amenaza a la democracia también obliga a repensar cómo se diseñan y protegen los sistemas electorales frente a nuevos riesgos.
Cambio climático, desigualdad y participación
Otro elemento clave es que los impactos no son iguales para todas las personas. Comunidades vulnerables, poblaciones desplazadas o territorios con infraestructura limitada suelen enfrentar mayores barreras para participar políticamente durante una emergencia climática.
Eso convierte esta discusión en un tema de justicia social. Porque si ciertos grupos quedan sistemáticamente más expuestos a perder acceso a procesos democráticos, la desigualdad también se reproduce en la representación política.
Para la agenda de sostenibilidad, esta conexión es relevante: adaptación climática, inclusión y fortalecimiento institucional empiezan a converger como parte de una misma conversación.
Prepararse para elecciones en un clima extremo
Frente a este escenario, especialistas plantean que los procesos electorales deben comenzar a incorporar criterios de adaptación climática. Una propuesta es ajustar calendarios para evitar temporadas de alto riesgo, como huracanes o incendios forestales.
Alberta, en Canadá, ya decidió modificar sus fechas tradicionales de votación para reducir exposición a incendios forestales. Perú, por su parte, ha fortalecido la capacitación de personal electoral en gestión de riesgos de desastre.
Además, el informe propone una colaboración más estrecha entre autoridades electorales, expertos meteorológicos y agencias humanitarias. La lógica es simple: si los riesgos son previsibles, la preparación también debe serlo.
Resiliencia democrática: una agenda emergente
La conversación comienza a evolucionar hacia un concepto cada vez más relevante: resiliencia democrática. No se trata solo de reaccionar ante emergencias, sino de anticiparlas con mejores protocolos, infraestructura adaptativa y planes de contingencia.
Especialistas coinciden en que la preparación será determinante para proteger la integridad de futuras elecciones. En un contexto de crisis climática, fortalecer instituciones también implica prepararlas para operar bajo presión. Más que una respuesta reactiva, esta visión abre una nueva agenda donde democracia y adaptación climática empiezan a pensarse juntas.
Una señal de alerta para el futuro
Lo que revelan estos hallazgos es contundente: el cambio climático no solo transforma territorios, también puede alterar la forma en que las sociedades se gobiernan. Esa es quizá una de las implicaciones más profundas —y menos discutidas— de la crisis ambiental.
La amenaza a la democracia crece cuando los sistemas políticos no están preparados para responder a riesgos climáticos cada vez más frecuentes e intensos. No se trata únicamente de proteger elecciones, sino de fortalecer su capacidad de resistir un entorno cambiante.
Y ahí surge una pregunta central para gobiernos, empresas y sociedad civil: ¿estamos incorporando la resiliencia democrática dentro de la conversación climática?
Durante años, la acción climática se enfocó en reducir emisiones y fortalecer adaptación territorial. Hoy esa agenda parece ampliarse hacia otro terreno crítico: proteger instituciones democráticas frente a los impactos del clima.
Porque si incendios, inundaciones y olas de calor pueden alterar elecciones, entonces la resiliencia democrática también debe convertirse en prioridad. Entenderlo no solo redefine el debate climático; también abre una conversación urgente sobre cómo construir democracias capaces de resistir un mundo cada vez más extremo.
California vuelve a colocarse en el centro de un debate que combina justicia fiscal, movilidad del capital y sostenibilidad económica. La propuesta de un impuesto a millonarios del 5% sobre patrimonios superiores a 1,100 millones de dólares no solo ha reactivado una discusión sobre desigualdad, también ha comenzado a modificar decisiones patrimoniales entre algunas de las mayores fortunas del mundo.
Mientras los impulsores de la medida aseguran haber reunido casi el doble de las firmas necesarias para llevar la propuesta a votación, el tema ha trascendido lo tributario para convertirse en una conversación sobre el futuro económico de California. En el fondo, la pregunta no es solo quién paga más, sino qué consecuencias tiene pedirle más a quienes concentran mayor riqueza.
El impuesto a millonarios reabre el debate sobre riqueza y responsabilidad
La propuesta plantea destinar cerca del 90% de la recaudación a servicios de salud pública, una narrativa que conecta con discusiones crecientes sobre redistribución y responsabilidad compartida. Para sus promotores, el gravamen responde a la necesidad de compensar recortes federales y fortalecer bienes públicos en un contexto de presión presupuestaria.
Pero sus detractores advierten otra lectura: que un impuesto a millonarios de esta magnitud podría incentivar una fuga de capitales, erosionar la base fiscal y reducir competitividad. Incluso el gobernador Gavin Newsom ha expresado reservas, alimentando un debate donde justicia social y pragmatismo económico chocan de frente.
Más allá de la polarización, la discusión expone una tensión estructural: cómo financiar bienestar sin desincentivar inversión. Y es precisamente en ese terreno donde la iniciativa se ha convertido en algo más que una propuesta tributaria.
La salida de magnates enciende señales de alerta
De acuerdo con Forbes, la controversia tomó otra dimensión cuando comenzaron a multiplicarse los cambios de residencia de empresarios y multimillonarios ligados a California. Nombres como Mark Zuckerberg, Larry Page, Sergey Brin y Peter Thiel han reforzado la narrativa de un éxodo que algunos ven como reacción preventiva frente a nuevos escenarios fiscales.
Los movimientos no son menores. Se reporta que Page trasladó o eliminó decenas de sociedades fuera del estado, mientras Brin siguió un patrón similar. Zuckerberg también figura entre quienes han diversificado su residencia, sumándose a empresarios que ya habían migrado hacia otros centros de poder económico.
Para críticos de la medida, estos movimientos son evidencia de que los grandes patrimonios tienen capacidad de respuesta inmediata ante nuevas cargas fiscales. Para quienes apoyan el impuesto, en cambio, son decisiones que revelan hasta qué punto la riqueza busca evitar mecanismos redistributivos.
Florida emerge como refugio de riqueza
Florida aparece como el gran destino de esta reconfiguración. Miami y Palm Beach se han consolidado como polos de atracción para capital de ultra alto patrimonio, combinando ventajas fiscales, mercados inmobiliarios premium y una creciente influencia financiera.
El auge no es casual. Los incrementos en precios del lujo reportados en Miami y Palm Beach reflejan cómo estas ciudades se han transformado en receptores de una nueva migración de riqueza. No es solo una mudanza residencial; es una relocalización estratégica.
Otros destinos también ganan terreno. Texas y Nevada aparecen como opciones para perfiles empresariales que buscan marcos regulatorios distintos. El mapa de la riqueza estadounidense parece estar redibujándose, y California enfrenta el reto de no perder centralidad en ese proceso.
Impuesto a millonarios: ¿amenaza para la innovación o corrección necesaria?
Uno de los argumentos más repetidos por los opositores es que la medida podría afectar el ecosistema innovador que convirtió a California en epicentro tecnológico. Algunos inversionistas y fundadores han calificado la propuesta de mal diseñada, advirtiendo efectos no previstos para empresas, talento e inversión.
Sin embargo, el frente crítico no es uniforme. Varios multimillonarios han cuestionado el diseño del impuesto sin anunciar su salida. Otros, como Jensen Huang, incluso han mostrado respaldo, lo que rompe con la narrativa de rechazo unánime entre las grandes fortunas.
Esto revela una discusión más compleja que un simple “a favor o en contra”. La conversación gira sobre qué tipo de contribución puede exigirse a quienes concentran riqueza extraordinaria sin poner en riesgo motores económicos clave.
Cuando la política fiscal se convierte en señal de mercado
Más allá de la recaudación potencial, este caso muestra cómo las decisiones tributarias funcionan también como mensajes para los mercados. Un impuesto de este calibre comunica prioridades políticas, pero también redefine percepciones sobre riesgo, permanencia y atractivo territorial.
Por eso el debate ha captado atención mucho más allá de California. Inversionistas, gobiernos y analistas observan si esta propuesta puede sentar un precedente para otros estados o incluso para discusiones globales sobre tributación patrimonial. La iniciativa, en ese sentido, se convierte en laboratorio. ¿Puede una economía atraer capital y exigir mayor contribución al mismo tiempo? Esa es una de las preguntas que hace tan relevante esta discusión.
¿Hacia dónde va la conversación sobre riqueza y equidad?
Lo que ocurre en California se inserta en un debate mayor sobre desigualdad, responsabilidad fiscal y legitimidad del sistema económico. No se trata solo de multimillonarios mudándose; se trata de cómo las sociedades replantean quién financia el bienestar colectivo.
El caso también muestra que las políticas sobre grandes fortunas ya no se discuten solo en círculos académicos o políticos, sino en decisiones empresariales concretas, mercados inmobiliarios y estrategias patrimoniales globales.
En esa tensión entre equidad e incentivos, California podría estar anticipando discusiones que otros territorios enfrentarán pronto.
La propuesta fiscal y su promesa de protección social
Más allá de la polémica, los promotores de la medida han buscado posicionarla no solo como un gravamen extraordinario, sino como una respuesta de emergencia ante presiones sobre servicios públicos esenciales. La llamada Ley de Impuestos para Multimillonarios de California plantea un cobro único del 5% para residentes con patrimonios superiores a mil millones de dólares, un universo estimado en apenas unas 200 personas, pero con una riqueza conjunta cercana a los 2 billones de dólares.
Según sus impulsores, la medida podría recaudar alrededor de 100 mil millones de dólares para compensar pérdidas de financiamiento federal y fortalecer redes de protección social. De esos recursos, 90% se destinaría a salud pública y el resto a educación pública y programas estatales de asistencia alimentaria, una narrativa que busca presentar el impuesto a millonarios como una apuesta por blindar derechos, más que como una penalización patrimonial.
La promesa política también ha sido clara: no habría nuevos impuestos para clase media, pequeñas empresas ni propietarios de vivienda. Ese punto ha sido central para defender que la propuesta no busca ampliar la carga tributaria general, sino concentrarla en quienes han acumulado fortunas extraordinarias, muchas veces favorecidas —según los promotores— por vacíos en los sistemas fiscales.
¿Redistribución o nuevo pacto social?
Uno de los elementos que ha dado fuerza al discurso a favor del proyecto es que trasciende la lógica recaudatoria y se presenta como un modelo de corresponsabilidad. Sus defensores sostienen que los recursos permitirían mantener abiertas salas de urgencias, clínicas, residencias para adultos mayores y servicios de atención domiciliaria, además de estabilizar cobertura médica y proteger empleos ligados al sector salud.
En paralelo, el argumento incorpora una visión más amplia de bienestar: fortalecer educación pública, sostener programas alimentarios y proteger una economía de clase media que depende, en parte, de esa infraestructura social. Bajo esta narrativa, el impuesto a millonarios se plantea como una intervención para evitar que el deterioro de servicios públicos profundice desigualdades ya existentes.
También aparece aquí una dimensión simbólica poderosa: la idea de que quienes más se han beneficiado del ecosistema económico californiano contribuyan a sostener las redes públicas que hicieron posible esa acumulación. Para sus promotores, no se trata solo de redistribuir riqueza, sino de redefinir un pacto social donde prosperidad privada y bienestar colectivo no sean agendas separadas.
La propuesta de impuesto a millonarios ha abierto mucho más que una batalla electoral: ha detonado un debate sobre movilidad del capital, justicia fiscal y el papel de las grandes fortunas en el sostenimiento social. Las mudanzas de algunos magnates amplifican la controversia, pero también visibilizan las tensiones de fondo.
Si la iniciativa prospera o no en las urnas, el tema ya dejó una huella: obligó a repensar si gravar grandes patrimonios es una herramienta viable para reducir desigualdades o un riesgo para la competitividad. En cualquiera de los escenarios, California vuelve a funcionar como termómetro de discusiones que pueden redefinir el futuro económico y social.
Muchas empresas, como parte de su responsabilidad corporativa, organizan carreras con un objetivo claro: sumar a colaboradores, invitar a sus familias para activar una comunidad, cohesionarla y, si todavía se puede pedir más, visibilizar un tema relevante, una causa. Y hay que decirlo: en la mayoría de los casos, lo logran.
Muchas de esas iniciativas funcionan bien el primer año. Convocan, generan participación, cumplen con la causa y dejan una buena impresión. Sin embargo, se quedan ahí. Se repiten, sí, pero no necesariamente evolucionan. Se consolidan como eventos anuales bien ejecutados que no construyen memoria, ni lazos, ni presencia sostenida. Son buenas iniciativas, pero intercambiables por cualquier otra.
Por eso vale la pena detenerse en los casos donde ocurre lo contrario.
Un caso de éxito en carreras con causa
Grupo Surman es una de las empresas líderes en el sector automotriz en México, con más de 40 años de trayectoria y presencia en diversos estados del país. Representa marcas de lujo, comerciales y de motocicletas, y opera una amplia red de concesionarios que la posicionan como referente en la comercialización y postventa de transporte en territorio mexicano.
Dentro de su estrategia de responsabilidad corporativa, Grupo Surman organiza la Carrera Surman: un evento abierto a colaboradores, familias y comunidad, con un propósito claro: la inclusión y la concientización sobre el autismo. La más reciente se llevó a cabo el pasado 26 de abril del 2026.
La carrera está bien organizada y tiene una convocatoria efectiva. Pero lo verdaderamente relevante empieza en otro lugar: esta carrera ya va en su séptima edición.
Siete años no solo implican continuidad. Implican una decisión sostenida dentro de una estrategia de responsabilidad corporativa. En las organizaciones las prioridades cambian, los equipos evolucionan y los presupuestos se ajustan. En ese contexto, mantener una iniciativa durante siete años consecutivos es una elección.
Y lo que importa no es solo que se haya mantenido, sino qué se ha sostenido con ella.
La Carrera Surman no opera como un evento aislado, sino como una extensión natural de la forma en que la empresa entiende su relación con las personas que la rodean: colaboradores, familias, stakeholders y comunidades donde tiene presencia. No es un punto de activación externo, sino una manifestación visible de algo que ya existe dentro de la organización.
Impactos positivos internos y externos
Los beneficios de una decisión estratégica como esta tienen efecto en varios niveles.
Participación de los colaboradores. Quienes forman parte de Surman se involucran no como asistentes, sino como parte activa de una experiencia de su organización. La carrera no se percibe como una actividad “de la empresa hacia afuera”, sino como un espacio compartido. Ese matiz transforma la dinámica: de convocatoria a apropiación y sentido de pertenencia.
La consistencia de la causa. La concientización sobre el autismo no es un tema circunstancial ni oportunista en esta iniciativa. Es una agenda que se ha mantenido en el tiempo, que se ha trabajado de forma reiterada y que construye una asociación clara entre la empresa y el propósito que la sostiene. No cambia cada año. No rota. Se profundiza.
La inclusión como coherencia. El componente incluyente de la carrera no se queda en el mensaje: se traduce en cómo se vive la iniciativa, en quién participa y en cómo se integra la comunidad. Esa coherencia entre intención y ejecución le aporta autenticidad y evita que la iniciativa caiga en lo simbólico.
Consistencia en la aportación. Año con año, la carrera canaliza recursos hacia la causa. Lo relevante no es el monto aislado, sino el hecho de que existe un flujo constante, predecible y sostenido. Eso, con el tiempo, se vuelve significativo.
Cuando estos elementos se mantienen, la iniciativa deja de ser solo un evento y empieza a comportarse como un punto de referencia dentro de la estrategia de responsabilidad corporativa de la organización.
Para la comunidad, la carrera no es algo que ocurre una vez y desaparece. Es algo que vuelve. Que se espera. Que forma parte del calendario. Y esa recurrencia genera familiaridad con la empresa, pero también confianza. Grupo Surman no aparece de forma esporádica; está presente de manera consistente en el territorio donde opera.
El aporte a la estrategia
Un evento tiene un inicio y un cierre. Un activo, en cambio, se construye con el tiempo: gana valor con cada repetición y empieza a generar efectos que van más allá de su formato original.
En el caso de Surman, esos efectos ya son visibles. La carrera no solo convoca; también posiciona. No solo recauda; también vincula. No solo comunica; también demuestra. Es un espacio donde diferentes dimensiones —sociales, internas y comunitarias— convergen de forma natural, sin necesidad de complejidad operativa ni estructuras sofisticadas.
Ese es, quizá, uno de los aprendizajes más útiles para otras organizaciones.
¿Qué pueden aprender otras empresas?
Existe una idea extendida de que la responsabilidad social relevante requiere programas complejos, grandes inversiones o arquitecturas estratégicas elaboradas. Muchas veces, el valor está en otro lugar: en identificar una iniciativa que funciona y decidir sostenerla. Sostenerla cuando ya no es nueva. Cuando requiere disciplina más que creatividad. Porque es en ese momento donde empieza a construir algo que no se puede obtener de otra forma.
La Carrera Surman muestra que ese proceso es posible. No porque sea única en su formato, sino porque ha logrado mantenerse lo suficiente como para que su significado evolucione. Lo que comenzó como un evento con causa hoy opera como una plataforma de conexión entre la empresa y su entorno: una iniciativa que combina participación, propósito y consistencia, y que construye año con año una presencia reconocible y un posicionamiento de empresa responsable.
En un momento donde las empresas buscan fortalecer su vínculo con la sociedad, la pregunta no siempre debería ser qué hacer distinto, sino qué vale la pena seguir haciendo.
A veces la mejor decisión estratégica es una acción que se repite: volver a organizar una carrera, volver a convocar a la comunidad, volver a poner un tema sobre la mesa, volver a destinar recursos a la misma causa.
Y luego, hacerlo otra vez.
Con el tiempo, esa repetición deja de ser operativa y se vuelve significativa. Construye una historia, una relación y una forma de estar presente.
Por eso, al final, la lectura es más de fondo de lo que parece:
No es la carrera. Es lo que pasa cuando vuelve a ocurrir.
En un contexto marcado por la incertidumbre, las amenazas globales han dejado de percibirse como riesgos lejanos para convertirse en una preocupación inmediata que redefine prioridades sociales, económicas y ambientales. Datos recientes de GlobeScan revelan una convergencia poco habitual: la guerra y los conflictos, el cambio climático y la pobreza extrema son hoy los desafíos considerados más urgentes por ciudadanos de 33 mercados.
No se trata solo de crisis aisladas, sino de tensiones conectadas que alimentan una sensación compartida de inseguridad. Este consenso internacional no solo revela preocupación; también plantea nuevas exigencias para el liderazgo, la acción colectiva y la responsabilidad social.
3 amenazas globales que hoy ponen al mundo en alerta
1. Guerra y conflictos: una de las amenazas globales más urgentes
Las tensiones geopolíticas se han convertido en uno de los factores que más alteran la estabilidad mundial. Más allá de sus impactos humanitarios inmediatos, los conflictos armados desestabilizan economías, interrumpen cadenas de suministro, agravan crisis energéticas y profundizan desplazamientos forzados. En regiones como Europa, esta preocupación ocupa los primeros lugares en urgencia percibida.
Lo significativo es que la guerra ya no se interpreta únicamente como un asunto de seguridad internacional, sino como una fuerza que amplifica otros desafíos sistémicos. La inflación, la inseguridad alimentaria o la erosión institucional son efectos que muestran cómo los conflictos se expanden más allá de las fronteras donde se originan.
2. Cambio climático: amenazas globales que redefinen el futuro
Entre las amenazas globales, el cambio climático mantiene una posición singular porque combina una alta percepción de gravedad con una urgencia creciente. Fenómenos extremos, pérdida de biodiversidad, estrés hídrico y eventos meteorológicos más severos están transformando no solo ecosistemas, sino modelos productivos y dinámicas sociales.
En Asia-Pacífico, por ejemplo, suele posicionarse como la principal preocupación pública. Esto evidencia que ya no se percibe exclusivamente como un desafío ambiental, sino como un riesgo transversal que impacta salud, economía, infraestructura y cohesión social. Su presencia en la conversación global confirma que la crisis climática dejó de ser una advertencia para convertirse en una realidad.
3. Pobreza extrema: la fractura social que persiste
La pobreza extrema continúa siendo una alerta central en múltiples regiones, particularmente en América Latina, África, Oriente Medio y también en Norteamérica. Su persistencia no solo revela desigualdades estructurales, sino vulnerabilidades que se profundizan frente a crisis simultáneas.
Cuando millones de personas carecen de acceso a condiciones básicas de bienestar, las posibilidades de resiliencia colectiva se reducen. La pobreza no aparece aislada; se conecta con migración, inseguridad, crisis sanitarias y exclusión, consolidándose como una de las preocupaciones más urgentes del presente.
La convergencia de crisis cambia la conversación global
Lo que vuelve especialmente relevantes estas amenazas globales es que no se perciben como fenómenos independientes. La guerra puede intensificar la pobreza; la crisis climática puede detonar conflictos; la desigualdad puede profundizar los efectos de ambas. Esta interdependencia explica por qué existe una percepción tan extendida de vulnerabilidad.
Ese patrón compartido también modifica cómo se evalúan las respuestas institucionales. Hoy, liderazgo y credibilidad se miden en función de la capacidad para comprender esta complejidad y actuar frente a ella. No basta reaccionar ante síntomas; se espera atender causas estructurales.
Para las organizaciones, este escenario redefine el papel de la responsabilidad social. La construcción de confianza ya no depende solo de compromisos declarativos, sino de respuestas empáticas, relevantes y alineadas con las preocupaciones reales de las personas.
Qué implican estas amenazas globales para empresas y sociedad
El hallazgo de GlobeScan deja ver algo más profundo: las amenazas globales también están moldeando las expectativas sobre gobiernos, empresas e instituciones. En un entorno volátil, la ciudadanía observa con mayor atención quién responde, cómo responde y desde qué valores lo hace.
Esto tiene implicaciones directas para las estrategias ESG, la gestión de riesgos y los modelos de sostenibilidad. Comprender la inseguridad social, ambiental y económica como un sistema conectado permite construir respuestas más robustas y creíbles.
En este contexto, la empatía se convierte en un criterio de liderazgo. Las organizaciones que reconocen estas tensiones y responden con apoyo práctico fortalecen no solo su legitimidad, sino su capacidad de generar compromiso en medio de la incertidumbre.
El consenso sobre guerra, cambio climático y pobreza extrema revela algo poco común: una coincidencia global sobre qué está poniendo al mundo en alerta. Más que una lista de preocupaciones, se trata de un mapa de riesgos interconectados que define el momento histórico actual.
Frente a estas tensiones, la pregunta ya no es si estos desafíos deben atenderse, sino cómo responder con la velocidad y profundidad que exigen. Entender las amenazas globales como un llamado a la acción compartida puede ser el primer paso para construir resiliencia en un mundo cada vez más complejo.
En medio de una gira africana marcada por denuncias contra la guerra, el despotismo y tensiones políticas internacionales, una declaración del Papa León abrió un nuevo debate sobre diversidad dentro de la Iglesia Católica. Durante una conferencia de prensa en el vuelo de regreso a Roma, el pontífice aseguró que la unidad de la Iglesia no debería definirse por cuestiones sexuales, sino por temas como la justicia y la igualdad.
Aunque los reflectores se concentraron en sus posicionamientos geopolíticos, especialistas coinciden en que este mensaje podría tener implicaciones más profundas en el largo plazo. La afirmación introduce un cambio de énfasis en una institución donde históricamente la ეთica sexual ha ocupado un lugar central en la conversación pública y doctrinal.
Un mensaje que reordena la conversación
De acuerdo con Reuters, al ser cuestionado sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, el Papa León fue claro: existen temas más relevantes que deben priorizarse dentro de la agenda de la Iglesia. Entre ellos, mencionó la justicia y la igualdad como ejes fundamentales.
Este posicionamiento se da en un contexto global complejo, pero también dentro de una estructura institucional donde las discusiones sobre sexualidad han sido constantes. Para expertos, el mensaje no modifica la doctrina, pero sí plantea una lectura distinta sobre qué temas deben ocupar el centro del debate. Marianne Duddy-Burke, directora ejecutiva de Dignity USA, organización que acompaña a católicos LGBTQ, calificó estas declaraciones como una reorientación significativa y largamente esperada en términos de prioridades.
Debate sobre diversidad en una institución histórica
Durante décadas, la Iglesia Católica ha sostenido posturas firmes sobre temas como el aborto, la anticoncepción y el matrimonio entre personas del mismo sexo. Estas posiciones han sido consideradas pilares dentro de su enseñanza moral. Un antecedente relevante ocurrió en 2009, cuando el Papa Benedicto XVI reafirmó la prohibición del uso de condones, incluso en el contexto del VIH/SIDA, lo que generó críticas a nivel internacional.
Frente a este contexto, el enfoque del Papa León ha sido calificado como novedoso. El reverendo James Keenan, académico del Boston College, señaló que el pontífice está planteando que las declaraciones relacionadas con sexualidad no deben eclipsar desafíos más amplios como la guerra o la desigualdad.
Bendiciones a parejas del mismo sexo: postura actual
El Papa León también se refirió a la posibilidad de bendiciones para parejas del mismo sexo. En ese sentido, expresó su respaldo a la decisión de 2023 impulsada por el Papa Francisco, que permite a los pastores otorgar bendiciones de manera informal y caso por caso, fuera de rituales litúrgicos.
No obstante, aclaró que no considera necesario avanzar hacia una formalización mayor de estas prácticas, al advertir que podría generar divisiones dentro de la Iglesia. Esta postura vuelve a colocar el debate sobre diversidad en el centro de la conversación, aunque con un enfoque orientado a evitar tensiones internas.
Justicia e igualdad como prioridades
Uno de los puntos más relevantes de sus declaraciones fue la insistencia en priorizar temas como justicia e igualdad sobre cuestiones de ética sexual. De acuerdo con Keenan, esto refleja la existencia de una jerarquía de preocupaciones dentro del Vaticano.
El académico señaló que el Papa está haciendo un juicio prudente al considerar que temas como la bendición del matrimonio entre personas del mismo sexo no deben desplazar problemáticas más urgentes como los conflictos armados o los regímenes autoritarios.
Este enfoque ha sido destacado como un cambio en la narrativa, al colocar en primer plano desafíos sociales de mayor alcance.
El antecedente del Papa Francisco
Las declaraciones del Papa León también dialogan con posturas expresadas anteriormente por el Papa Francisco. En 2013, durante su regreso de Río de Janeiro, Francisco afirmó que no juzga a las personas homosexuales si buscan a Dios y tienen buena voluntad.
Asimismo, señaló que no deben ser marginadas, sino integradas en la sociedad, en línea con lo establecido en el Catecismo de la Iglesia Católica. Este antecedente se retoma ahora en un contexto donde el debate sobre diversidad vuelve a posicionarse como un tema relevante dentro de la agenda eclesial.
Un enfoque que marca la conversación actual
Tras su gira africana, las declaraciones del Papa León han generado diversas reacciones en ámbitos religiosos y sociales. Especialistas coinciden en que el mensaje no implica cambios doctrinales inmediatos, pero sí introduce un matiz en la forma en que se abordan estos temas.
El señalamiento de que la Iglesia no debe dividirse por cuestiones sexuales plantea una perspectiva centrada en la unidad institucional frente a otros desafíos globales. Las palabras del Papa León han reactivado una conversación clave sobre prioridades, inclusión y cohesión dentro de la Iglesia Católica. Su llamado a no centrar la división en temas sexuales introduce un enfoque que prioriza la justicia y la igualdad en el debate público.
En este contexto, el debate sobre diversidad adquiere una nueva dimensión, vinculada no solo con posturas doctrinales, sino con la manera en que la Iglesia organiza sus principales preocupaciones frente a los retos sociales contemporáneos.
Por este medio se hace del conocimiento de la comunidad universitaria Anáhuac que la junta de dirección de la Universidad Anáhuac México y la asamblea de socios de Investigaciones y Estudios Superiores, S.C. han aceptado la solicitud de exoneración de la función rectoral presentada por el P. Cipriano Sánchez García, L.C.
Ambas instancias de gobierno y dirección encuentran en los motivos para la referida solicitud de exoneración una causa noble digna de respeto y admiración, que tiene su origen en el sentido del deber que asume el P. Cipriano Sánchez, L.C. de atender a su familia y en concreto a su hermano Miguel, quien por su condición de salud y de vida, con 61 años de edad y síndrome de Down, le necesita en estos momentos de manera particular en España, país de su residencia.
En consecuencia, la asamblea de socios de Investigaciones y Estudios Superiores, S.C. ha nombrado, a propuesta de la junta de dirección de la Universidad Anáhuac México, al P. Jesús Villagrasa Lasaga, L.C. como rector de la institución para un primer periodo de tres años a partir del 1 de septiembre de 2026 y hasta el 31 de agosto de 2029.
Lo anterior en las condiciones, con los derechos y deberes que establecen el estatuto general de la Red de Universidades Anáhuac y el estatuto orgánico de la Universidad Anáhuac México.
La junta de dirección hace patente su gratitud y reconocimiento al P. Cipriano Sánchez, L.C. por su encomiable labor como rector de esta honorable institución durante los últimos once años y le acompaña con su solidaridad y cercanía espiritual en la misión a la que habrá de dedicarse próximamente. Por su parte, al P. Jesús Villagrasa Lasaga, L.C. le desea el mayor de los éxitos en la responsabilidad que desempeñará, y le ofrece su total confianza y apoyo.
Encomendamos el proyecto universitario Anáhuac a Dios Nuestro Señor y a la Sma. Virgen María.
Acceder a un tratamiento médico especializado en México sigue siendo un desafío significativo para miles de familias. Cuando los recursos económicos son limitados, el costo de intervenciones quirúrgicas complejas puede convertirse en una barrera prácticamente insalvable. Esta realidad es particularmente crítica en comunidades que viven en condiciones de vulnerabilidad, donde la atención médica especializada no solo es escasa, sino financieramente inaccesible.
Frente a este contexto, Corporativo Kosmos, la empresa de servicios de alimentación más grande del país, bajo la dirección de Jack Landsmanas, ha impulsado iniciativas que tienen como objetivo cerrar esta brecha. Por eso, a través de la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), la compañía ha impulsado el Programa de Intervenciones Médicas, una estrategia enfocada en brindar acceso a cirugías para sectores vulnerables, permitiendo que quienes menos tienen reciban atención médica que de otra manera estaría fuera de su alcance.
Corporativo Kosmos respalda un modelo colaborativo de donación de cirugías para sectores vulnerables
El Programa de Intervenciones Médicas de la Fundación Pablo Landsmanas nació en 2018 con un objetivo claro: apoyar a pacientes en contextos precarizados para que puedan acceder a procedimientos quirúrgicos complejos. Desde entonces, se ha consolidado como una iniciativa clave dentro del eje de salud de la Fundación, enfocada principalmente en mejorar la calidad de vida de los beneficiarios mediante la resolución de problemas de salud que obstaculizan su desarrollo óptimo.
No obstante, el programa no opera de forma aislada, ya que, desde sus inicios, la FPL ha trabajado de la mano con dos aliados estratégicos. Por un lado, Centro SUMA, una organización dedicada a brindar atención integral e interdisciplinaria a niñas, niños y adolescentes con labio y paladar hendido. Por otro, Salvando Vidas Land, una iniciativa que apoya a pacientes de escasos recursos que requieren intervenciones únicas, con el objetivo de que puedan desarrollarse plenamente e integrarse de manera productiva a la sociedad.
Gracias a estas alianzas, el programa logra facilitar el acceso a cirugías para sectores vulnerables mediante un enfoque que no sólo contempla la intervención quirúrgica, sino también estudios clínicos previos, medicamentos y, en algunos casos, apoyo alimentario para las familias.
Celebramos el Día Nacional del Labio y Paladar Hendido con Centro Suma y decenas de chiquitines en el Museo Papalote. 🎉👶 pic.twitter.com/wFb6ZKTMs2
— Fundación Pablo Landsmanas (@FPLandsmanas) August 24, 2024
Más que intervenciones médicas: bienestar integral para las familias
Uno de los aspectos más relevantes del programa es su alcance: desde su creación, la Fundación ha financiado más de 22 operaciones anuales, cubriendo completamente los costos asociados a los procedimientos. Por ejemplo, tan sólo en 2025 se apoyó al 100% a 10 menores de Centro SUMA, incluyendo no solo sus cirugías, sino también su alimentación y la de sus familias mediante despensas mensuales.
No obstante, para los beneficiarios, el acceso a estas cirugíasrepresenta mucho más que una mejora física. Se traduce en una transformación emocional profunda, tanto para los pacientes como para sus familias, ya que la posibilidad de resolver la problemática física no solo mejora su salud, sino también su autoestima, la integración social y las oportunidades de desarrollo a futuro.
Historias que reflejan el impacto del programa
Detrás de cada intervención hay una historia que evidencia el verdadero alcance del programa. Más allá de los números, la iniciativa de la Fundación, además de cubrir una necesidad médica, rompe un ciclo de exclusión y transforma las vidas del paciente y sus familiares.
El testimonio de Lizbeth Moreno, madre de uno de los beneficiarios apoyados por la Fundación a través de Centro SUMA, ejemplifica el impacto de este programa:
“Esto ha sido un gran cambio porque la verdad me ayudó a disminuir tantito el estrés emocional y el económico porque el tratamiento por fuera era muy caro. Le doy gracias a la Fundación Pablo Landsmanas por darle la oportunidad a mi niño de tener su cirugía”.
Por su parte, Rubén Castro Hernández, padre de Angie, destaca cómo el acompañamiento y atención integral que su hija ha recibido ha sido un giro de 360 grados para ella y su núcleo familiar:
“Angie ha recibido atención en pediatría, otorrino, nutrición, psicología, terapia de lenguaje, y las cirugías fueron algo muy importante que nos ha ayudado bastante y más a ella, pero también a todo el círculo familiar, porque no sólo hay mejoras fisiológicas que le permiten vivir mejor, sino que estéticamente casi no se le nota, todo gracias a Suma y a Fundación Pablo Landsmanas”.
Sin duda, estas experiencias reflejan cómo el acceso a cirugías para sectores vulnerables no solo cambia la salud de los pacientes, sino también su entorno emocional, social y familiar.
Salud como motor de desarrollo social
El Programa de Intervenciones Médicas impulsado por la Fundación Pablo Landsmanas demuestra que la colaboración entre el sector privado y organizaciones sociales puede generar soluciones efectivas a problemáticas estructurales como el acceso a la salud. Al facilitar intervenciones quirúrgicas a quienes más lo necesitan, Corporativo Kosmos no solo atiende una necesidad inmediata, sino que contribuye a construir condiciones de vida más equitativas.
En última instancia, este tipo de iniciativas evidencian que el acceso a la salud es un factor clave para el desarrollo integral. No cabe duda de que el programa de esta compañía mejora la calidad de vida de niñas y niños, así como de sus familias, e impulsa oportunidades a largo plazo, fortaleciendo comunidades y generando un impacto que trasciende generaciones.
En México, la brecha de género en ciencia y tecnología comienza desde la infancia: aunque las niñas suelen destacar en matemáticas en primaria, su participación disminuye con el tiempo. De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), sólo 3 de cada 10 profesionistas en carreras STEM son mujeres, y en bachillerato apenas el 6% de alumnas encuestadas en la Zona Metropolitana del Valle de México manifestó interés en estudiar estas disciplinas.
Frente a este contexto, impulsar la curiosidad y el acceso a referentes positivos desde la niñez es clave. Fomentar el interés por la ciencia y la tecnología no solo abre oportunidades educativas, sino que también fortalece habilidades como el pensamiento crítico y analítico, fundamentales para su desarrollo y para la construcción de un futuro más equitativo.
En este sentido, iniciativas como “Exploradores Estelares” buscan acercar a niñas y niños al mundo de la ciencia desde una perspectiva inspiradora. A través de contenidos accesibles y experiencias que despiertan la imaginación, se promueve la idea de que cualquier sueño es posible, independientemente del origen.
Así, World Vision México y la Fundación Espacial Katya Echazarreta impulsan esta iniciativa conjunta que busca inspirar a las nuevas generaciones a explorar la ciencia, la ingeniería y la tecnología, reconociendo el poder de la imaginación para crear y transformar el futuro.
Luego de que Katya Echazarreta viajara al espacio en junio de 2022 como la primera mujer mexicana en lograrlo, su experiencia la llevó a comprometerse con el impulso de un futuro prometedor para la niñez, promoviendo el acercamiento al ámbito espacial, planetario y al cuidado del medio ambiente.
En el marco del Día de la Niña y el Niño, esta colaboración busca revalorizar la curiosidad como el primer paso hacia la ciencia. A partir del 28 de abril, cada semana se publicará en redes sociales de ambas organizaciones un video con reflexiones de la ingeniera, acercando estos temas a niñas, niños y adolescentes.
“Esta especial alianza nos invita a recordar que cada niña y niño que sueña es capaz de descubrir su potencial. La niñez mexicana merece oportunidades educativas que les enseñen todo el universo de posibilidades que hay para ellas y ellos. De esta manera, Katya es un testimonio tangible de cómo los sueños pueden llevarte a lugares que parecieran inalcanzables”, compartió Mario Valdez, Director Nacional de World Vision México.
Para lograr su sueño, la ingeniera electrónica y divulgadora científica enfrentó un proceso de selección de tres años, compitiendo con miles de personas de más de 100 países. A sus 26 años, logró viajar al espacio, convirtiéndose en un ejemplo de perseverancia y compromiso para que niñas, niños y adolescentes crean en su propio potencial.
De esta manera, “Exploradores Estelares” representa un esfuerzo conjunto por inspirar a la niñez mexicana a despertar su curiosidad y explorar nuevas posibilidades, acercándolos a la ciencia como una herramienta para transformar su entorno y su futuro.
Hay conexiones poderosas que a menudo pasamos por alto. Una de las más importantes es la que existe entre el bienestar de los animales y la salud de nuestro planeta. Para PEDIGREE®, una marca de Mars Incorporated, entender y actuar sobre esa conexión ha sido una revelación que ha fortalecido su propósito.
La crisis de los animales en situación de calle es más que un problema social; tiene un claro impacto ambiental. Una población que crece sin control deja una huella ecológica medible. Se estima que en México hay 28 millones de perros y gatos en situación de calle y su cuidado es una responsabilidad compartida.
Desde hace 35 años, PEDIGREE® ha tenido un objetivo claro: Alimentar lo Bueno que los perros traen al mundo. La premisa es que los perros sacan lo mejor de las personas, y es nuestra responsabilidad devolverles ese bien. Durante mucho tiempo, esto se ha traducido en ofrecer la mejor nutrición. Pero la marca sabe que su compromiso va más allá de proporcionar un alimento.
Por eso, hace 17 años, ese objetivo se convirtió en una misión tangible con el programa PEDIGREE® Adóptame®.
La esterilización ha sido una herramienta que combina la responsabilidad y la efectividad. Cada una de las +497,000 intervenciones que la marca ha facilitado en conjunto con sus albergues aliados, han generado un doble efecto extraordinario social y ambiental.
Es una estrategia donde ayudar a un Caramelo —el clásico perrito color miel, ahora reconocido oficialmente como una raza mexicana— es ayudar al planeta.
Para PEDIGREE®, la integridad es clave. Las acciones hacia afuera son un reflejo de las prácticas internas. Por ello, la marca asumió el compromiso de hacer sus operaciones más limpias.
Hoy, el 100% de la electricidad que Mars usa para fabricar sus productos de alimento para mascotas, en el país, proviene del viento. Con esta decisión, la empresa ha reducido sus emisiones de carbono siendo coherente con su propósito de hacer Un Mundo Mejor Para Las Mascotas.
Así es como la visión de PEDIGREE® completa un círculo virtuoso. Un enfoque de 35 años que inspiró un programa de acción social, el cual hoy es sostenido con energía limpia. Es la prueba de que cuando una marca se enfoca en hacer el bien de manera genuina, el impacto positivo se expande y beneficia a todos, incluyendo al planeta.
En un escenario global atravesado por la incertidumbre, la aceleración tecnológica y brechas, el Tecnológico de Monterrey llevó a cabo una nueva edición de “Voces de la Dignidad Humana”, un espacio de reflexión que convocó a repensar el rol de las instituciones y las comunidades en la construcción de sociedades más justas, incluyentes y sostenibles.
La conferencia abordó uno de los dilemas más relevantes de nuestro tiempo: cómo responder desde las instituciones a escenarios donde convergen crisis sociales, concentración de riqueza, brechas tecnológicas, cambios geopolíticos y nuevas formas de exclusión.
De acuerdo con Ricaurte, las instituciones educativas tienen una responsabilidad central en este momento histórico: fortalecer el pensamiento crítico, abrir espacios de diálogo profundo y ayudar a las nuevas generaciones a comprender las implicaciones sociales, éticas y políticas de la tecnología.
“No podemos pensar la tecnología solo como un software o una plataforma. Tiene impactos reales en la vida de las personas que puede influir en el acceso a un empleo o incluso en el ejercicio de derechos. Por eso necesitamos espacios de reflexión y acción desde la educación”, indica.
Sobre Voces de la Dignidad Humana
“Voces de la Dignidad Humana” es una iniciativa del Centro de Reconocimiento de la Dignidad Humana del Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey que convoca a su comunidad a reflexionar, dialogar y colaborar en torno a los retos sociales contemporáneos desde una perspectiva de dignidad, inclusión y justicia. Su quinta edición giró en tres ejes temáticos principales:
Cuidarnos, enfocado en la ética del cuidado y la interdependencia.
Organizarnos, orientado a la construcción de paz y acuerdos colectivos.
Repensarnos, centrado en imaginar nuevos futuros y modelos de gestión basados en el bien común.
Mientras el discurso tradicional del “capitalismo consciente” ha buscado humanizar la figura del empresario, la realidad del mercado global está impulsando un giro hacia un pragmatismo mucho más agudo. El movimiento de sostenibilidad (ESG) no está retrocediendo; se está volviendo “más inteligente” al alinearse directamente con la rentabilidad y la gestión de riesgos financieros. Esta evolución sugiere que la sostenibilidad ya no se ve como una concesión ética, sino como una herramienta competitiva esencial para la supervivencia a largo plazo.
En México, este cambio de paradigma es crucial. La ciudadanía percibe que el sector privado es el más capaz de resolver problemas, superando al gobierno y a la sociedad civil. Sin embargo, la Encuesta de Percepción sobre el Empresariado y el Capitalismo (EPEC) 2025 revela una serie de contrastes profundos en la opinión pública mexicana.
Si bien existe un reconocimiento mayoritario hacia la capacidad de los empresarios para generar empleo y progreso (con una opinión positiva que alcanza el 83% en ciudades como Monterrey), persiste una duda razonable sobre su compromiso real para reducir la desigualdad.
La crisis de legitimidad y el techo de cristal ético
El dato más crítico revelado por la Encuesta de Percepción sobre el Empresariado y el Capitalismo (EPEC) 2025 es la profunda brecha de honestidad. Un 83% de los mexicanos asocia a los grandes empresarios con actos de corrupción.
Esta cifra es un recordatorio brutal de que la responsabilidad corporativa no puede construirse sobre cimientos de desconfianza. Para el sector privado, este “techo de cristal” significa que cualquier iniciativa social será vista bajo sospecha mientras no exista una integridad radical y comprobable.
Bajo la nueva óptica del ESG pragmático, combatir la corrupción ya no es solo un deber moral, sino una estrategia para reducir el costo de capital y asegurar la inversión. En un mercado donde los datos son más accesibles, la transparencia se convierte en una ventaja competitiva: aquellas empresas que logran demostrar procesos limpios y gobernanza sólida son las que capturan la confianza de una ciudadanía que hoy se siente responsable de vigilar al poder económico.
La empresa como garante de seguridad y bienestar
Un hallazgo fundamental de la EPEC 2025 es que la empresa ha comenzado a suplir funciones que tradicionalmente correspondían al Estado. Ante la percepción de un sistema de salud pública debilitado, el seguro médico particular se ha posicionado como la prestación más valorada por los mexicanos. Este fenómeno no es menor: el trabajador ha volcado su confianza en su empleador directo (73% de aprobación) por encima de la figura abstracta del “empresario” o de las instituciones gubernamentales.
Aquí, la responsabilidad corporativa se manifiesta como un “refugio”. Las empresas que invierten en la salud integral de sus colaboradores no lo hacen solo por benevolencia, sino por una lógica de sostenibilidad del talento. El bienestar se ha transformado en un activo operativo. En un entorno de alta competencia, garantizar que la fuerza laboral esté protegida frente a crisis sanitarias o económicas es la forma más directa de asegurar la continuidad del negocio y la productividad.
El reto del desarrollo local frente a la desigualdad
La encuesta muestra que, aunque el 70% de los mexicanos cree que el sistema económico permite emprender, solo el 50% considera que está reduciendo efectivamente la pobreza y la desigualdad. Esta división de opiniones subraya la necesidad de que la sostenibilidad sea territorial y específica. En regiones como Monterrey, la preocupación es ambiental; en otras, es la precariedad salarial.
Siguiendo el principio de “seguir el dinero” y la eficiencia, la RSC moderna debe enfocarse en la sostenibilidad de las cadenas de suministro. Fortalecer a las Pymes locales no es un acto filantrópico; es mitigar riesgos de logística y fortalecer el mercado interno. El empresario de 2026 debe ser un integrador que entienda que si su comunidad inmediata no prospera, su mercado eventualmente se agotará. La inclusión de proveedores locales y el desarrollo de talento independiente son hoy piezas clave de una maquinaria económica resiliente.
Liderazgo público y la nueva licencia social para operar
La EPEC 2025 es clara: el 67% de la población exige que los empresarios se involucren activamente en problemas públicos, especialmente en la mejora de salarios y el combate a la corrupción. Sin embargo, este liderazgo debe alejarse del “activismo de salón” y centrarse en resultados. El nuevo pragmatismo sugiere que las empresas deben liderar agendas donde su experiencia técnica aporte valor real, como la digitalización, la infraestructura sostenible y la educación técnica.
La licencia social para operar ya no se otorga de forma automática por el simple hecho de generar empleos. Ahora se gana demostrando que la empresa es un vecino responsable y un actor ético. La convergencia entre el propósito social y la rentabilidad financiera es el único camino para que el sector privado recupere la confianza de ese 83% que hoy lo mira con recelo. El futuro del capitalismo en México depende de esta capacidad de transformar la percepción pública a través de hechos medibles y transparencia absoluta.
Cinco sugerencias para que las empresas mejoren sus resultados estratégicos
1. Institucionalización de la transparencia y el cumplimiento ético. Para contrarrestar la alta percepción de corrupción, las empresas deben adoptar protocolos de compliance auditables y públicos, convirtiendo la honestidad en una métrica de desempeño corporativo que atraiga mejores socios e inversionistas.
2. Priorización del bienestar como activo de retención. Dado que el seguro médico es la demanda número uno, las empresas deben diseñar planes de salud robustos. Esto no solo mejora la percepción de la empresa como “refugio”, sino que reduce drásticamente los costos por rotación y ausentismo.
3. Desarrollo de ecosistemas de proveedores locales. En lugar de depender de cadenas globales vulnerables, invertir en la profesionalización de Pymes mexicanas asegura una cadena de suministro más ágil y genera un impacto positivo directo en la percepción de responsabilidad comunitaria.
4. Inversión en la profesionalización del talento femenino. Atendiendo a la demanda de la encuesta sobre el balance vida-trabajo, las empresas deben implementar políticas de cuidados y flexibilidad. El pragmatismo dicta que perder talento femenino por falta de condiciones adecuadas es una ineficiencia económica que las empresas modernas no pueden permitirse.
5. Participación activa en soluciones de impacto ambiental regional. Las empresas deben liderar proyectos de regeneración en las zonas donde operan (agua, aire, residuos). Ser un referente en soluciones ambientales locales no solo evita multas y conflictos, sino que construye un capital reputacional que blinda a la empresa ante futuras crisis de confianza.
Martha Herrera señaló que el activismo social es el corazón de este proyecto que busca fortalecer vínculos y redes de confianza desde cada entorno. La Coordinadora Operativa Municipal de MC en Monterrey invitó a más personas a sumarse al proyecto.
Daniel Acosta, Coordinador de la Segunda Circunscripción de Movimiento Ciudadano, señaló que hay que regresarle la dignidad a Monterrey.
Con la finalidad de construir una ciudad más próspera, segura, con trabajo y un mejor futuro para todas y todos, continúan fortaleciéndose los Círculos Ciudadanos en Monterrey.
En el Distrito 2, donde se realizó el evento este fin de semana, el modelo de organización ciudadana sigue creciendo y con ello sumaron otros 186 Círculos Ciudadanos, con más de 700 integrantes comprometidos con mejorar su entorno y fortalecer el tejido social, a los que les tomó protesta Martha Herrera, Coordinadora Operativa Municipal de Monterrey.
En su mensaje, Herrera señaló que el activismo social es el corazón de Círculos Ciudadanos, por lo que invitó a más personas a sumarse.
“Tú representas el corazón de Movimiento Ciudadano, el corazón de la ciudad, el corazón de Monterrey, de sus barrios, de sus colonias, lo tenemos muy claro.
“Todas las personas que estamos aquí lo tenemos muy claro, pero hay que ir por más, hay que irles a mostrar que estamos presentes, porque como bien lo decían ahorita, para estar presentes necesitamos estar conscientes, muy conscientes de lo que estamos viviendo, pero sobre todo de lo que no queremos vivir y eso es parte de lo que nosotros todos los días tenemos que estar recordando y recordando, porque necesitamos defender la fuerza ciudadana. Necesitamos realmente luchar por ese Monterrey que nos merecemos”, enfatizó.
Martha Herrera compartió además las historias de coordinadores de Círculos Ciudadanos como Paco Jiménez y Aurora Moreno, quienes habitan en este sector, y son ejemplo de cómo se puede trabajar por la comunidad y proponer soluciones para los problemas que las aquejan.
“Sé que cada uno de ustedes llegaron aquí porque han trabajado en sus colonias, están aquí para defender lo que ustedes quieren ver, porque bien dicen: ‘sé tú el cambio que quieres ver en la vida’, sé tú el cambio que quieres ver en tu colonia, en tu barrio, en tu municipio”, refirió Herrera.
Por ello, hizo un llamado a las y los coordinadores a acercarse a sus vecinos, invitar a más personas a sumarse y construir, desde cada colonia, soluciones a las necesidades más apremiantes.
En la ceremonia de Toma de Protesta de las y los Coordinadores de Círculos Ciudadanos de Monterrey también estuvo presente Daniel Acosta, Coordinador de la Segunda Circunscripción de Movimiento Ciudadano, quien destacó la importancia de este tipo de iniciativas que conectan a la gente y generan cambios reales en su entorno.
“He caminado durante los últimos años, probablemente todas las colonias del norte de la ciudad y es totalmente inaceptable que nos abandonen y que nos olviden, porque esta parte merece dignidad y para eso tenemos que ganar en el 2027 otra vez el municipio de Monterrey. Para retomar la dignidad que desde hace años han abandonado (…).
“Nuestra ciudad merece dignidad, nuestras calles merecen estar bacheadas, nuestras familias merecen estar seguras, nuestros hijos merecen salir a la calle y poder jugar como ustedes lo hacían de chiquitas y de chiquitos”, refirió Acosta.
Los Círculos Ciudadanos son organizaciones de personas comprometidas con transformar su entorno, qué tienen una causa y buscan acompañamiento para atenderla, por lo que en Monterrey ya suman más de mil 700 de estos grupos con causas diversas.
El pasado 18 de abril se dio la primera Toma de Protesta a más de mil 500 participantes de Círculos Ciudadanos de Monterrey en el Pabellón M, con lo que la capital del estado se convirtió en la ciudad con más Círculos Ciudadanos en todo el país, y hoy sumó otros 186.
El Encuentro de Colaboración Ciudadana 2026 celebra su cuarta edición en el marco del Año Internacional de los Voluntarios para el Desarrollo Sostenible. “De la inspiración a la acción” es el tema central del evento organizado por Cemefi que se llevará a cabo en la Universidad Iberoamericana, ciudad de México, los días 12 y 13 de mayo.
La participación ciudadana y el voluntariado están teniendo un relevante protagonismo en el contexto mundial. Distintas formas de acción social se han despertado ante los retos globales. Por ello, la agenda del Encuentro está planeada para mostrar una radiografía del estado actual de estas prácticas que fortalecen la democracia, en la que se ejerce la corresponsabilidad de las personas al apropiarse de lo público.
En los talleres, charlas y paneles habrá activistas, organizaciones de la sociedad civil, colectivas. También participarán ejecutivos de empresas. En los últimos años, el voluntariado corporativo se ha desarrollado y se muestra ahora como una forma eficaz con la que las empresas promueven la participación social e inciden en causas.
Según datos del Informe 2025 del Estudio de la Situación y Evolución del Voluntariado Corporativo en Organizaciones de Europa y Latinoamérica, elaborado por la organización Voluntare; el 45% de las 236 empresas consultadas moviliza al 20% de sus empleados, lo que se traduce en que en casi la mitad de las empresas uno de cada cinco trabajadores participa en acciones de voluntariado corporativo.
Durante el Encuentro, el 13 de mayo, habrá un panel sobre voluntariado corporativo, “Voluntariado estratégico: alianzas empresa y sociedad”, en la que participarán OSC y fundaciones empresariales. Se hablará sobre el vínculo entre el sector privado y social, analizando desde los costos operativos hasta las capacidades necesarias para el voluntariado. Se explorará cómo transitar de acciones aisladas hacia modelos de colaboración estratégicos, sostenibles y de impacto real.
La creación de una agenda común en México es necesaria para organizar esfuerzos y sumar a más actores en la construcción de lo público. El Encuentro de Colaboración Ciudadana 2026 espera la participación de juventudes, personas voluntarias, integrantes de la sociedad civil, academia, colaboradores de fundaciones y de empresas socialmente responsables.
Cemefi ha ampliado el plazo para registrarse con tarifa reducida, vigente hasta el 29 de abril. Más información y registro, https://encuentrocolaboracion.cemefi.org/
La sostenibilidad dejó de ser una agenda confinada a un área específica. Hoy, frente a desafíos climáticos, exigencias regulatorias y expectativas sociales crecientes, se ha convertido en una capacidad organizacional que solo prospera cuando se distribuye. El verdadero reto ya no es diseñar estrategias ambiciosas, sino lograr que múltiples áreas las hagan suyas. Ahí comienza el verdadero impulso a la sostenibilidad.
Durante años, muchas organizaciones apostaron por modelos donde los equipos especializados lideraban, convencían y empujaban la transformación casi en solitario. Pero esa lógica está agotándose. Cuando sostenibilidad opera como una función aislada, pierde escala; cuando se vuelve responsabilidad compartida, gana resiliencia. Entender ese cambio es clave para acelerar el impulso a la sostenibilidad en cualquier organización.
La sostenibilidad no escala sola
De acuerdo con edie, pensar que una estrategia puede implementarse únicamente desde la dirección o desde un área ESG es uno de los errores más frecuentes. La transformación real no ocurre solo en el diseño de metas, sino en la capacidad de traducirlas en decisiones operativas cotidianas.
Sin embargo, muchas organizaciones siguen ignorando un actor decisivo: los responsables departamentales. Entre la alta dirección y los equipos operativos existe una capa crítica donde se toman decisiones sobre presupuesto, prioridades, riesgos y ejecución. Omitir ese nivel es dejar fuera una pieza estructural.
Si se piensa la organización como capas, el error suele repetirse: se conversa con consejos directivos, se alinean grandes metas, se busca activar al resto del personal… pero se salta a quienes convierten la estrategia en procesos. Ahí se pierden oportunidades, legitimidad y velocidad.
Más que aliados secundarios, los líderes departamentales pueden ser multiplicadores. Son quienes conocen los puntos de fricción, identifican oportunidades y traducen ambición en acción. Sin ellos, la sostenibilidad puede quedarse en narrativa; con ellos, se vuelve arquitectura.
Cuando el impulso a la sostenibilidad nace desde los departamentos
La participación departamental no es una fase de socialización posterior, sino parte del diseño estratégico. Involucrar áreas como compras, finanzas, riesgos o talento desde el inicio fortalece las metas porque incorpora realidades operativas que, de otro modo, pueden pasarse por alto.
Además, genera algo invaluable: apropiación. Cuando los equipos sienten que contribuyeron a construir la estrategia, no la perciben como una carga adicional, sino como un marco que fortalece sus propios objetivos.
Esto cambia la conversación. Ya no se trata de “sumarse a sostenibilidad”, sino de entender cómo la sostenibilidad potencia eficiencia, protege activos, mejora reputación o responde a clientes. En ese punto, deja de ser un tema especializado y se convierte en una lógica de negocio.
Ese cambio de narrativa es lo que acelera el impulso a la sostenibilidad. Porque no se moviliza a las áreas desde obligación, sino desde valor compartido.
Traducir sostenibilidad al lenguaje del negocio
Uno de los grandes obstáculos no es la resistencia interna, sino el lenguaje. Muchas iniciativas fallan porque se comunican en códigos técnicos o marcos conceptuales desconectados de las prioridades de otras áreas.
Compras no necesariamente responde a discursos ESG, pero sí a conversaciones sobre resiliencia de cadena de suministro. Finanzas quizá no reaccione a narrativas climáticas, pero sí a exposición al riesgo o activos varados. Recursos Humanos puede conectar más con atracción de talento que con métricas de impacto.
Hablar el idioma de cada área es una estrategia, no una concesión. Significa entender indicadores, ciclos presupuestarios, prioridades y tensiones reales. Requiere hacer tarea antes de convocar colaboración.
Los casos más exitosos suelen tener ese patrón: sostenibilidad deja de presentarse como un mandato transversal y empieza a integrarse como respuesta a objetivos ya existentes. Ahí es donde la colaboración deja de sentirse impuesta.
Del convencimiento a la co-creación
Muchas organizaciones aún operan desde una lógica de persuasión: primero diseñan una estrategia y luego intentan venderla internamente. Pero la sostenibilidad madura se construye desde co-creación, no desde evangelización.
Eso implica involucrar temprano, incluso antes de que una propuesta llegue a comité ejecutivo. Algunos de los ejemplos más sólidos muestran que cuando los departamentos participan desde la génesis, la aprobación directiva encuentra terreno fértil, no resistencia.
La ventaja es doble. Primero, mejora el diseño porque incorpora inteligencia colectiva. Segundo, facilita ejecución porque los responsables de implementar ya fueron parte del proceso.
Esto transforma la gobernanza. La sostenibilidad deja de depender exclusivamente de champions o liderazgos individuales y se inserta en flujos, presupuestos, métricas y decisiones permanentes. Y cuando eso ocurre, deja de ser vulnerable a cambios políticos o recortes.
Los cinco departamentos que pueden acelerar el cambio
No todas las alianzas deben comenzar al mismo tiempo. De hecho, muchas veces conviene empezar donde existen indicadores compartidos más claros y valor visible.
Compras suele ser un gran punto de partida. Riesgo de proveedores, trazabilidad y resiliencia están profundamente conectados con agendas sostenibles. Además, puede impulsar cambios sistémicos en cadenas completas.
Ventas representa otra palanca estratégica. Cada vez más clientes demandan evidencia de sostenibilidad y eso vuelve a los equipos comerciales aliados naturales. Cuando descubren valor competitivo en esta agenda, suelen convertirse en defensores internos.
Recursos Humanos, Finanzas y Cumplimiento completan un núcleo decisivo. Desde cultura hasta eficiencia o gestión regulatoria, estas áreas pueden acelerar o frenar transformaciones. Integrarlas no es táctica secundaria; es diseño estratégico.
El futuro del impulso a la sostenibilidad es colaborativo
Hay una analogía poderosa: la sostenibilidad vive hoy un momento similar al de la transformación digital hace dos décadas. Primero fue una función especializada; después se volvió parte inseparable de cada área.
Ese parece ser también el destino de esta agenda. Las organizaciones más avanzadas ya no hablan de iniciativas “de sostenibilidad”, sino de imperativos de negocio atravesados por sostenibilidad: compras responsables, eficiencia operativa, gestión de riesgos, innovación.
Ese cambio importa porque redefine liderazgo. El objetivo no es que el área de sostenibilidad influya sola en los consejos de administración, sino que los responsables de cada función impulsen esa conversación desde sus propios frentes.
Ahí reside una idea poderosa: el futuro no depende de hacer más sostenibilidad, sino de hacer que más áreas hagan suya la sostenibilidad. Esa es quizá la evolución más profunda del impulso a la sostenibilidad.
Convertir la sostenibilidad en responsabilidad compartida no es repartir tareas; es redistribuir liderazgo. Supone entender que la transformación no se sostiene por heroísmo de un equipo, sino por alianzas internas capaces de convertir visión en ejecución. En un contexto de presión regulatoria, riesgos crecientes y presupuestos tensos, esa colaboración deja de ser deseable para volverse indispensable.
La buena noticia es que no exige perfección para comenzar. Basta elegir un área, abrir una conversación y construir desde intereses compartidos. Porque, al final, las estrategias más sólidas no son las que dependen de una sola función, sino las que logran que toda la organización empuje en la misma dirección. Ahí es donde la sostenibilidad deja de ser promesa y se convierte en capacidad colectiva.
La Inteligencia Artificial ha sido presentada como una infraestructura infinita: disponible bajo demanda, escalable y capaz de resolver desde eficiencias operativas hasta desafíos complejos de negocio. Bajo esa lógica, muchas empresas han diseñado estrategias asumiendo que su acceso a la IA será permanente, asequible y creciente. Pero esa premisa comienza a fracturarse.
Hoy, en medio de tensiones energéticas, presión regulatoria, debates laborales y límites ambientales, emerge una pregunta incómoda: ¿qué pasa si la IA deja de ser abundante? En ese escenario, los riesgos ESG dejan de ser un marco reputacional para convertirse en un factor crítico de continuidad operativa. Y quizá, en esa intersección, se juegue una de las conversaciones más relevantes para el futuro empresarial.
Cuando la IA deja de parecer infinita
De acuerdo con Eco-Business, durante mucho tiempo, las empresas evaluaron la adopción tecnológica bajo una lógica de oportunidad, no de escasez. La IA era vista como una promesa de productividad, automatización y crecimiento, rara vez como un recurso vulnerable. Sin embargo, energía, agua, datos y legitimidad social son insumos finitos, y la IA depende de todos ellos.
Los líderes corporativos han aprendido a hacer pruebas de estrés para enfrentar crisis climáticas, interrupciones logísticas o shocks geopolíticos. Pero pocas organizaciones aplican esa misma disciplina a la Inteligencia Artificial. Ese vacío es llamativo, especialmente cuando la dependencia tecnológica crece más rápido que la preparación para gestionarla.
No se trata de cuestionar la adopción de IA, sino de asumir que su despliegue no ocurre en el vacío. Está condicionado por tensiones sociales, ambientales y políticas que pueden redefinir su acceso. Ahí es donde los riesgos ESG empiezan a marcar límites concretos.
Riesgos ESG: el trilema que puede redefinir el acceso a la IA
Hablar de IA responsable ya no se reduce a sesgos algorítmicos o ética digital. Hoy el debate pasa también por un trilema más amplio: impacto ambiental, desplazamiento laboral y aumento de desigualdades. Ignorar cualquiera de esos frentes podría traducirse en restricciones reales para operar.
Los centros de datos consumen enormes volúmenes de electricidad y agua; los proyectos enfrentan oposición social; sindicatos cuestionan automatizaciones que eliminan empleos; gobiernos comienzan a explorar controles más estrictos. Todo ello configura un entorno donde el acceso a la IA puede volverse más caro, más limitado o más político.
Lejos de ser variables periféricas, estos son riesgos ESG con potencial financiero y estratégico. Como ocurrió con el carbono, podrían pasar rápidamente de externalidades ignoradas a factores que transformen mercados enteros.
Tres escenarios para un futuro que ya no es lineal
Pensar en un solo futuro es, quizás, el mayor riesgo. Así como las empresas modelan distintos escenarios climáticos, hoy comienzan a emerger tres posibles futuros para la IA que exigen preparación.
El primero es el escenario base: IA abundante y asequible. Es el supuesto sobre el que operan muchas compañías. Pero también puede ser el más frágil si se sostiene sin cuestionamientos.
Un segundo escenario contempla una IA disponible, pero costosa. Aquí el cómputo se encarece, los recursos se tensionan y la IA empieza a comportarse como un activo premium. Grandes corporativos conservan acceso, mientras medianas y pequeñas empresas quedan rezagadas.
El tercer escenario es el más disruptivo: una IA racionada o soberana. Restricciones gubernamentales, fragmentación por geopolítica de datos o controles por seguridad nacional podrían convertirla en un recurso estratégico, no universal. Para muchas organizaciones, esto cambiaría por completo sus modelos operativos.
Productividad a costa de resiliencia
Existe una paradoja creciente: las empresas que más aceleran la integración de IA podrían ser también las más expuestas si su disponibilidad cambia. Optimizar todo para eficiencia puede debilitar la continuidad del negocio cuando las condiciones dejan de ser ideales.
Si los costos tecnológicos se disparan, las organizaciones que sustituyeron capacidades humanas por dependencia algorítmica podrían enfrentar un doble impacto: mayores costos y menor capacidad de adaptación. La productividad, sin resiliencia, puede convertirse en vulnerabilidad.
Este es un cambio profundo de enfoque. La conversación ya no es cuánto valor genera la IA, sino qué tan resistente es un negocio si ese valor se vuelve intermitente. Y ahí la planeación estratégica adquiere otra dimensión.
Riesgos ESG y la nueva licencia para operar
La licencia para operar ya no se define solo por cumplimiento normativo o reputación corporativa. También depende de cómo una empresa gestiona los efectos sociales y ambientales de tecnologías emergentes. Las organizaciones que incorporen desde ahora el trilema de la IA responsable podrán reducir costos, anticipar regulaciones y proteger legitimidad. No es solo prevención; es una ventaja competitiva.
Aquí los consejos de administración tienen un papel decisivo. Las preguntas cambian: ¿qué ocurre si se duplican los costos computacionales? ¿qué pasa si un proveedor estratégico deja de operar? ¿qué sucede si clientes y empleados perciben que la IA profundiza desigualdades?
Tratar estos desafíos como riesgos ESG estratégicos, y no como discusiones periféricas, puede marcar la diferencia entre liderar la transición o reaccionar tarde.
La cadena de suministro ahora también es algorítmica
Durante décadas, las empresas aprendieron a hacer debida diligencia sobre proveedores físicos. Hoy ese mismo rigor necesita extenderse a los proveedores de IA, modelos fundacionales, infraestructura digital y soberanía de datos.
La dependencia algorítmica también es una cadena de suministro, aunque muchas organizaciones aún no la tratan como tal. ¿Quién controla los modelos? ¿Dónde están los centros de cómputo? ¿Qué vulnerabilidades regulatorias existen? Son preguntas cada vez más materiales.
La resiliencia futura no dependerá solo de diversificar insumos tradicionales, sino también de entender que la infraestructura de IA puede sufrir interrupciones, restricciones o disputas geopolíticas. Ignorarlo sería repetir errores que otros riesgos sistémicos ya enseñaron.
Del entusiasmo tecnológico a la gobernanza estratégica
Quizá el mayor cambio no es tecnológico, sino cultural. Durante años, la conversación sobre IA ha estado dominada por innovación y velocidad. Ahora comienza a desplazarse hacia gobernanza, límites y responsabilidad.
Eso no implica frenar la adopción, sino madurarla. Las empresas que integren escenarios, resiliencia y gestión de impactos estarán mejor posicionadas para capturar beneficios sin comprometer continuidad ni legitimidad.
Porque el debate de fondo no es si la IA transformará los negocios. Eso ya ocurre. La pregunta es si las organizaciones están preparadas para un mundo donde ese acceso no sea ilimitado. Y en esa respuesta, los riesgos ESG podrían dejar de ser una advertencia para convertirse en una hoja de ruta.
La gran disrupción no sería que la Inteligencia Artificial avance más rápido de lo esperado, sino que las empresas sigan construyendo estrategias como si su acceso fuera un hecho garantizado. La historia de los negocios muestra que ningún recurso crítico es infinito cuando entran en juego presiones sociales, límites ambientales y regulación.
Mirar la IA como una variable estratégica de riesgo —como hoy se mira el clima, el agua o la cadena de suministro— no es una postura defensiva; es una decisión de largo plazo. Porque las compañías que entiendan esto no solo estarán preparadas para escenarios complejos, también ayudarán a definir una adopción tecnológica más sostenible. Y esa puede ser, al final, la verdadera innovación.
Reforestalia, una organización, dedicada a impulsar soluciones de economía circular a través de la renta de árboles de Navidad vivos y programas de reforestación, ha sido recientemente reconocida con la Medalla al Mérito Empresarial 2026 en la categoría de Impulso y Promoción a la Economía Circular, otorgada por el Congreso de la Ciudad de México.
El reconocimiento no sólo distingue su capacidad de innovación, sino también su contribución al desarrollo económico con impacto ambiental positivo, consolidándose como una iniciativa que está marcando pauta en la forma de hacer empresa con visión sostenible.
Un modelo empresarial innovador impulsado por alianzas estratégicas
El modelo de operación de Reforestalia parte de una premisa simple pero poderosa: transformar el consumo estacional en una oportunidad de regeneración ambiental. Desde 2017, la organización ha desarrollado un esquema de renta de árboles de Navidad en maceta que, tras ser utilizados durante la temporada decembrina, son recolectados, cuidados y reinsertados en su hábitat natural.
Este enfoque no sólo reduce la huella ambiental asociada al uso de árboles artificiales o naturales desechables, sino que redefine la relación del consumidor con los recursos naturales. La propuesta invita a transitar de un modelo lineal de consumo hacia uno circular, donde cada decisión de compra tiene un impacto positivo en el entorno.
Sin embargo, el crecimiento y consolidación de este modelo no habría sido posible sin el respaldo de aliados estratégicos, entre los que destaca Grupo Restaurantero Gigante (GRG), que desde los inicios del proyecto apostó por esta iniciativa a través de su cadena Toks. Año con año, durante las fiestas decembrinas, Toks se abastece de árboles en maceta proporcionados por Reforestalia, los cuales, tras su uso, regresan a la tierra para formar parte de un ecosistema en recuperación.
Este esfuerzo conjunto ha dado origen al Bosque Toks, un espacio reforestado ubicado en la alcaldía Tlalpan que simboliza el impacto acumulado de esta colaboración. En este sitio, no sólo se plantan los árboles recuperados, sino que también se desarrollan jornadas de voluntariado corporativo en las que colaboradores del grupo participan activamente en labores de reforestación.
Más allá de lo operativo, esta es una de las alianzas de Grupo Restaurantero Gigantemás importantes en materia ambiental, mientras que para Reforestalia ha significado una oportunidad de aprendizaje y fortalecimiento para su modelo productivo. La relación ha evolucionado de un vínculo comercial a una colaboración estratégica en la que el acompañamiento, la confianza y la visión compartida han sido clave para escalar el impacto del proyecto.
Hoy, tras la obtención de este reconocimiento, esta alianza no sólo se mantiene, sino que se fortalece como un referente de cooperación empresarial con propósito.
Un reconocimiento que valida la sostenibilidad como estrategia empresarial
Recibir la Medalla al Mérito Empresarial 2026 coloca a Reforestalia en una posición destacada dentro del ecosistema empresarial de la Ciudad de México, ya que este galardón, otorgado por la Comisión de Desarrollo Económico del Congreso local, reconoce a organizaciones que contribuyen al empleo, la innovación tecnológica y el desarrollo productivo con un enfoque incluyente.
En este sentido, el galardón va más allá de un logro institucional, pues representa un reconocimiento al valor que generan modelos de negocio basados en la economía circular. Para Reforestalia, implica también la validación de su capacidad para integrar sostenibilidad, innovación y viabilidad económica en una propuesta que responde a diversos desafíos ambientales, tales como la deforestación, la contaminación del aire y la disponibilidad de agua en la Ciudad .
Además, dentro del entorno empresarial, este tipo de distinciones envían una señal clara: las soluciones sostenibles no sólo son necesarias, sino también competitivas. En un momento en que las empresas buscan redefinir su propósito y su impacto, iniciativas como esta demuestran que es posible generar valor compartido.
Asimismo, el reconocimiento fortalece la visibilidad de las alianzas de Grupo Restaurantero Gigante como un caso ejemplar de cómo el sector privado puede impulsar proyectos con impacto ambiental positivo. Al respaldar iniciativas como Reforestalia, GRG no sólo contribuye a la sostenibilidad, sino que también posiciona su estrategia corporativa en línea con las expectativas actuales de responsabilidad social y ambiental.
Colaboración que transforma el entorno
El reconocimiento otorgado a Reforestalia evidencia el potencial de las soluciones basadas en economía circular para responder a los desafíos ambientales actuales. Iniciativas como esta demuestran que es posible replantear el consumo desde una lógica regenerativa, en la que cada acción contribuye a restaurar el entorno y a generar valor más allá de lo económico.
Al mismo tiempo, su evolución la ha posicionado como una de las alianzas de Grupo Restaurantero Gigante más destacadas en materia ambiental. Este caso refleja cómo la colaboración entre empresas puede amplificar el impacto social positivo, acelerar la adopción de prácticas sostenibles y construir modelos replicables. En un contexto donde la acción conjunta es cada vez más necesaria, la sinergia entre Reforestalia y GRG se consolida como un ejemplo claro de cómo las alianzas estratégicas pueden transformar no sólo negocios, sino también comunidades y ecosistemas.