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Reducir la huella del cuidado: el desafío climático del sistema de salud en América Latina 

Por Guillermo Murra, General Manager de GE HealthCare México 

El cambio climático ya no es una amenaza futura, sino una realidad que impacta de forma directa sobre la salud de las personas. Olas de calor cada vez más intensas, eventos climáticos extremos y el deterioro de la calidad del aire están incrementando la incidencia de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y transmitidas por vectores. En este contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el cambio climático es una de las mayores amenazas sanitarias del siglo XXI.[1] 

Ante este panorama, el sistema de salud, consciente de su huella ambiental, puede liderar el cambio climático positivo. Health Care Without Harm, a nivel global, el sector sanitario es responsable de aproximadamente el 4,4% de las emisiones de gases de efecto invernadero, una huella comparable a la del quinto mayor emisor del planeta. Esta cifra obliga a repensar cómo se produce, se gestiona y se consume la atención médica en todo el mundo.[2] 

En América Latina y el Caribe, el desafío adquiere una dimensión particular. Según organismos regionales, los sistemas de salud de la región representan alrededor del 6% de la huella de carbono del sector sanitario global, en un contexto marcado por infraestructuras desiguales, alta vulnerabilidad climática y una demanda creciente de servicios de salud. [3] 

La presión sobre los sistemas de salud seguirá en aumento. El envejecimiento poblacional, el crecimiento urbano y la expansión de enfermedades crónicas implican más diagnósticos y tratamientos, así como un mayor consumo energético. Frente a este escenario, la pregunta ya no es si el sector sanitario debe reducir su huella de carbono, sino cómo hacerlo sin comprometer la calidad, la precisión ni el acceso a la atención.

sistema de salud

Reducir emisiones en el sector salud no implica resignar innovación. Por el contrario, la eficiencia energética, la digitalización de procesos y el rediseño de los flujos clínicos se están consolidando como herramientas clave para ofrecer una atención más sostenible. La evidencia muestra que gran parte de la huella de carbono del sector proviene no solo del consumo directo de energía, sino también de la fabricación de equipos, la logística, la cadena de suministro y el ciclo de vida completo de las tecnologías médicas.

En este contexto, las empresas del sector tienen un rol determinante. Más allá de las políticas públicas y los compromisos institucionales, la manera en que se diseñan, producen y operan las tecnologías de salud define gran parte del impacto ambiental del sistema.

GE HealthCare ha asumido este desafío como parte central de su estrategia global. De acuerdo con su Sustainability Report 2024, la compañía logró reducir un 23% sus emisiones operativas (Scope 1 y Scope 2) respecto de su línea base de 2022, como resultado de mejoras en eficiencia energética, optimización de procesos y una mayor adopción de energías renovables. Estos avances se enmarcan en un compromiso de largo plazo para alcanzar emisiones netas cero hacia 2050, alineado con los criterios de la iniciativa Science Based Targets.[4]

La reducción de emisiones no se limita a las operaciones internas. Un aspecto clave es el enfoque en el ciclo de vida de los equipos médicos. La modernización tecnológica, que permite actualizar sistemas existentes en lugar de reemplazarlos por completo, ha demostrado reducir de manera significativa la huella de carbono asociada a la fabricación, el transporte y la instalación de nuevos equipos. En algunos casos, estas estrategias permiten evitar hasta 100 toneladas de emisiones de CO₂ por instalación, sin afectar la calidad diagnóstica ni la seguridad clínica.

Reducir la huella del cuidado

Además, la incorporación de principios de economía circular —como la reutilización de componentes, el reacondicionamiento y el reciclaje de materiales— se ha convertido en una palanca concreta para disminuir residuos y emisiones en un sector históricamente intensivo en recursos. Estas prácticas no solo reducen el impacto ambiental, sino que también contribuyen a hacer más accesible la tecnología médica en distintos mercados de la región.

Para América Latina, avanzar hacia sistemas de salud de bajas emisiones no es solo una cuestión ambiental; es una oportunidad para mejorar la eficiencia operativa, reducir costos energéticos, fortalecer la resiliencia frente a eventos climáticos y ampliar el acceso a tecnologías médicas de calidad. La región cuenta con el potencial para adoptar modelos más sostenibles desde ahora, evitando reproducir esquemas de alta intensidad de carbono que hoy resultan difíciles de revertir en otros mercados.

La descarbonización del sector sanitario exige una mirada colaborativa: gobiernos, prestadores de salud, empresas, organismos multilaterales y comunidades deben trabajar de manera coordinada. La acción climática en salud no es un objetivo aislado, sino un componente esencial de la salud pública del futuro.

En definitiva, no pueden existir sistemas de salud verdaderamente eficientes, equitativos y resilientes si no incorporan la sostenibilidad como un eje estratégico. Reducir la huella de carbono del cuidado de la salud es, al mismo tiempo, una forma de proteger a las personas hoy y de garantizar mejores condiciones de vida para las generaciones que vienen.


[1] Información de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Consulte aquí.

[2] Información de Health Care Without Harm. Consulte aquí.

[3] Información del Banco Interamericano de Desarrollo. Consulte aquí.

[4] Información de GE HealthCare. Consulte aquí.

Transición energética total: Microsoft alcanza el 100% renovable

En 2020, en medio de una creciente presión global por acelerar la acción climática, Microsoft trazó una meta ambiciosa: convertirse en una empresa carbono negativa para 2030. Como parte de ese compromiso, fijó 2025 como fecha límite para abastecer el 100% de su consumo eléctrico con fuentes limpias. Cinco años después, el 18 de febrero, la compañía confirmó que lo logró.

Según un artículo de edie, la noticia no solo representa un hito corporativo, sino un caso de estudio para quienes trabajamos en sostenibilidad y responsabilidad social. En un contexto donde la transición energética suele quedarse en declaraciones aspiracionales, alcanzar el 100% renovable implica una transformación estructural. La conversación ya no gira únicamente en torno a comprar certificados verdes, sino a cómo impulsar capacidad adicional y medible en los sistemas eléctricos.

Energía renovable en Microsoft: de la meta climática al cumplimiento anticipado

La energía renovable en Microsoft no surgió como una acción aislada, sino como un componente estratégico de su compromiso climático integral. La empresa decidió no esperar a 2030 para actuar, sino establecer hitos intermedios que obligaran a cambios operativos reales. El objetivo 2025 funcionó como catalizador interno y externo.

Más del 90% de la electricidad renovable que respaldó en 2025 provino de acuerdos de compra de energía (PPA) o mecanismos similares, enfocados principalmente en nuevos proyectos. Desde 2020, la compañía ha contratado 40 gigavatios (GW) de nuevo suministro en 26 países, colaborando con más de 95 empresas de servicios públicos y desarrolladores a través de más de 400 contratos.

Para dimensionar el impacto, esa capacidad equivale a la energía necesaria para abastecer a cerca de 10 millones de hogares en Estados Unidos. De los 40 GW contratados, 19 GW ya están operando y suministrando energía limpia adicional a la red eléctrica; el resto entrará en funcionamiento en los próximos cinco años. No se trata solo de compensar consumo, sino de ampliar infraestructura renovable global.

energía renovable en Microsoft

Contratos que transforman mercados

El enfoque contractual revela una apuesta clara por la adicionalidad. Microsoft ha señalado que no utiliza certificados de mercado spot a corto plazo, precisamente para evitar depender de mecanismos que no necesariamente impulsan nueva generación. En cambio, privilegia contratos que detonen capacidad renovable tangible.

Además de los PPA, parte del abastecimiento se financió mediante relaciones y tarifas estándar con servicios públicos. En estos casos, los proveedores respaldaron las declaraciones con certificados de origen, garantizando trazabilidad. Sin embargo, la compañía ha sido explícita en que su prioridad es fomentar nueva capacidad instalada.

Hoy cuenta con seis socios energéticos con más de 1 GW de capacidad contratada y más de 20 proveedores adicionales, cada uno con al menos cinco proyectos renovables separados con la empresa. Estas relaciones repetibles y de largo plazo son clave para escalar la transición energética, especialmente en mercados complejos o emergentes.

Un mapa global de impacto

La huella de adquisición renovable de Microsoft se extiende por Norteamérica, Sudamérica, Europa y Asia-Pacífico. Un mapa actualizado al 31 de diciembre de 2025 muestra marcadores en múltiples regiones, reflejando la diversidad geográfica de los proyectos contratados y activos.

Este despliegue internacional no es menor. Implica navegar marcos regulatorios distintos, estructuras tarifarias variadas y sistemas eléctricos con diferentes niveles de madurez. La capacidad de operar en 26 países evidencia una estrategia energética alineada con su presencia global como proveedor tecnológico.

Para especialistas en RSE, este alcance plantea una pregunta relevante: ¿cómo garantizar coherencia entre narrativa global y realidades locales? En este caso, la escala de contratación y la diversidad regional sugieren una transición estructural, no meramente reputacional.

energía renovable en Microsoft

El camino hacia 2030: del 100% al modelo 24/7

Alcanzar el 100% renovable no es el punto final. Microsoft ahora busca verificar más de su abastecimiento limpio cada hora, bajo un enfoque conocido como “24/7”, que también ha sido impulsado por actores como Google. Este modelo pretende superar las limitaciones de depender de certificados anuales y reducir riesgos de greenwashing. La idea es que cada hora de consumo esté emparejada con generación libre de carbono en la misma franja temporal, aumentando transparencia y robustez metodológica.

Aunque no existe aún una meta numérica con fecha límite, la dirección estratégica es clara: evolucionar hacia una contabilidad energética más granular y alineada con la realidad operativa de las redes eléctricas.

Más allá de la solar y eólica: una estrategia diversificada

La demanda global de electricidad está creciendo por la electrificación del transporte, la calefacción y la digitalización. En el caso de Microsoft, el consumo energético aumentó 168% entre 2020 y 2025, impulsado principalmente por la inteligencia artificial.

Ante este escenario, la empresa ha señalado que apoyará una gama más amplia de opciones de generación libre de carbono, incluida la energía nuclear. Ya anunció alianzas para reactivar una planta nuclear de 835 MW y respaldar el desarrollo de una nueva planta de fusión de 50 MW en Estados Unidos.

Esta diversificación responde a una lógica pragmática: descarbonizar sistemas eléctricos en expansión requiere una combinación de tecnologías, inversiones en infraestructura de red y marcos regulatorios habilitantes. La transición energética corporativa, en este contexto, se convierte en una palanca sistémica.

energía renovable en Microsoft

Un caso que redefine la narrativa corporativa

La energía renovable en Microsoft demuestra que los compromisos climáticos pueden traducirse en contratos, infraestructura y capacidad instalada medible. No se trata únicamente de cumplir una meta interna, sino de enviar señales claras al mercado energético global.

Para quienes trabajamos en sostenibilidad, el aprendizaje es doble: establecer objetivos intermedios acelera la acción, y apostar por adicionalidad fortalece la credibilidad. En un entorno donde la transparencia es cada vez más exigida por inversionistas, reguladores y sociedad, la energía renovable en Microsoft se posiciona como un referente de cómo escalar ambición climática con resultados concretos.

Demanda vs EPA de Trump por revertir precedente científico sobre cambio climático

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La política climática de Estados Unidos enfrenta un nuevo capítulo de confrontación jurídica. Más de una docena de organizaciones de salud pública y justicia ambiental interpusieron una demanda contra la EPA tras la revocación del llamado “hallazgo de peligro”, base legal que desde 2009 ha sustentado la regulación federal de gases de efecto invernadero.

La decisión, impulsada durante la administración de Donald Trump y ejecutada por la Environmental Protection Agency (EPA), ha sido interpretada como un retroceso significativo en la acción climática del país. Para los demandantes, no se trata solo de un debate técnico, sino de una disputa sobre salud pública, legalidad y evidencia científica.

El origen de la demanda contra la EPA: el “hallazgo de peligro”

Según un artículo de The Guardian, la demanda contra la EPA fue presentada ante el tribunal de circuito de Washington D.C. y cuestiona la eliminación del “hallazgo de peligro”, determinación que establecía que la acumulación de contaminación que atrapa el calor en la atmósfera representa una amenaza para la salud y el bienestar públicos.

Este hallazgo permitió durante más de una década limitar emisiones provenientes de vehículos, centrales eléctricas y otras fuentes industriales bajo la Ley de Aire Limpio. Su revocación no solo desmantela una herramienta regulatoria clave, sino que reabre un debate jurídico que ya había sido confirmado por la Corte Suprema y reiterado en múltiples instancias judiciales.

energía renovable en Microsoft

Quiénes impulsan la demanda contra la EPA

La ofensiva legal reúne a actores emblemáticos de la salud y el ambientalismo en Estados Unidos, como la American Public Health Association, la American Lung Association, el Center for Biological Diversity, el Environmental Defense Fund, el Natural Resources Defense Council y el Sierra Club, junto con otras once organizaciones.

La demanda fue presentada por los equipos legales de Clean Air Task Force y Earthjustice, incluyendo como demandados a la agencia y a su administrador, Lee Zeldin. Para las organizaciones, la derogación representa un incumplimiento directo de la misión institucional de proteger la salud pública.

Desde la perspectiva de los demandantes, la base científica del hallazgo es sólida y ampliamente respaldada por décadas de consenso internacional sobre el cambio climático. El Dr. Georges Benjamin, director ejecutivo de la American Public Health Association, recordó que la autoridad de la EPA para regular gases de efecto invernadero fue confirmada por la Corte Suprema hace casi dos décadas.

Sin embargo, la administración defendió la revocación como una acción de corrección legal. Trump calificó la medida como “la mayor acción desregulatoria en la historia de Estados Unidos”, mientras que Zeldin argumentó que administraciones anteriores habían utilizado el hallazgo para imponer políticas climáticas costosas. El contraste entre narrativa política y evidencia científica marca el centro del conflicto.

Demanda contra la EPA

Juventud y derechos constitucionales en juego

En paralelo, 18 jóvenes de entre 1 y 22 años presentaron una petición independiente para impugnar la anulación del hallazgo. Representados por Our Children’s Trust y Public Justice, sostienen que la decisión vulnera derechos constitucionales fundamentales.

Una de las peticionarias argumentó que la revocación afecta su derecho a la vida, la libertad e incluso la práctica de su fe. Este componente generacional añade una dimensión ética y social al litigio: la crisis climática ya no se debate solo en términos regulatorios, sino como una cuestión de derechos humanos intergeneracionales.

La postura oficial de la EPA

Ante las críticas, la EPA defendió su decisión señalando que “consideró y reevaluó cuidadosamente la base legal” del hallazgo. Según la agencia, el Congreso nunca pretendió otorgarle autoridad para imponer regulaciones de gases de efecto invernadero a automóviles y camiones.

El discurso oficial insiste en que la medida busca cumplir estrictamente con la ley “tal como está escrita”. Sin embargo, para los grupos demandantes, la interpretación adoptada ignora precedentes judiciales y debilita la capacidad institucional del Estado para enfrentar riesgos ambientales con impacto directo en la salud pública.

Implicaciones para la responsabilidad social y la gobernanza climática

Más allá del litigio, la demanda contra la EPA envía una señal relevante para empresas, inversionistas y actores de responsabilidad social. La estabilidad regulatoria es un factor crítico para la planeación estratégica, especialmente en sectores vinculados a energía, transporte y manufactura.

La revocación del hallazgo podría generar incertidumbre normativa y tensionar compromisos corporativos de descarbonización. En un contexto donde la sostenibilidad es parte central de la gestión de riesgos y reputación, la coherencia entre política pública y evidencia científica resulta clave para mantener la confianza de mercados y ciudadanía.

La demanda contra la EPA no es únicamente una batalla legal: es un punto de inflexión en la relación entre ciencia, política y salud pública en Estados Unidos. El desenlace definirá el alcance de la autoridad federal para regular emisiones y, en consecuencia, la dirección de la política climática en los próximos años.

Para quienes trabajan en responsabilidad social y gobernanza corporativa, el caso subraya una lección esencial: la acción climática no depende solo de compromisos voluntarios, sino de marcos regulatorios sólidos y respaldados por evidencia. Cuando estos se debilitan, la conversación trasciende lo ambiental y se convierte en un debate estructural sobre derechos, instituciones y futuro compartido.

Mark Zuckerberg enfrenta juicio clave sobre el impacto adictivo de las redes sociales

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El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, compareció ante un jurado en el Tribunal Superior de Los Ángeles en un proceso que podría redefinir la conversación global sobre salud mental juvenil y plataformas digitales. Por primera vez, el fundador de la empresa testificó directamente frente a una joven que acusa a la compañía de haber diseñado funciones intencionalmente adictivas. El caso no solo interpela a una empresa, sino a todo un modelo de negocio basado en la economía de la atención. Y en ese escenario, Mark Zuckerberg enfrenta juicio bajo el escrutinio público más intenso de su trayectoria reciente.

De acuerdo con CNN, lo que está en juego trasciende una demanda individual. La joven demandante, identificada como Kaley, sostiene que fue enganchada desde los nueve años por funcionalidades de Instagram y YouTube que potenciaron ansiedad, dismorfia corporal y pensamientos suicidas. Afuera del tribunal, padres de distintas partes del país sostienen fotografías de sus hijos, algunos fallecidos, en señal de protesta. En la sala, la tensión es palpable: la narrativa corporativa de “utilidad y valor” choca con testimonios que describen explotación emocional con fines de lucro. Así, Mark Zuckerberg enfrenta juicio en una batalla que combina responsabilidad empresarial, evidencia científica y ética digital.

Mark Zuckerberg enfrenta juicio: ¿diseño adictivo o servicio valioso?

Durante el interrogatorio, la parte demandante cuestionó si Instagram fue concebido para maximizar el tiempo de uso, apelando a correos internos de 2015 que mencionaban metas de incremento del 10% en el tiempo dentro de la aplicación. Zuckerberg reconoció que en el pasado existieron objetivos específicos de engagement, aunque defendió que la compañía evolucionó hacia métricas centradas en “utilidad y valor”.

La discusión no es menor. En el corazón del modelo de negocio de las plataformas digitales se encuentra la atención como activo estratégico. Para especialistas en responsabilidad social, la pregunta clave es si el diseño persuasivo cruza la línea hacia la manipulación conductual, particularmente cuando se trata de menores de edad.

Mark Zuckerberg enfrenta juicio

Zuckerberg insistió en que su gestión fue “razonable” y que consideró aportaciones de expertos en bienestar. Sin embargo, el debate ante el jurado se concentra en determinar si la arquitectura digital fue un factor sustancial en los daños alegados.

Más allá del veredicto, el caso tensiona el concepto mismo de innovación responsable.

Políticas de edad bajo la lupa

Uno de los momentos más delicados del juicio se centró en el acceso de menores de 13 años a Instagram. Aunque la plataforma exige esa edad mínima para registrarse, documentos internos estimaban que millones de usuarios estaban por debajo del límite establecido.

Hasta 2019, la aplicación solo pedía confirmar que el usuario era mayor de 13 años, sin requerir fecha de nacimiento. Fue posteriormente cuando se implementaron controles más estrictos, seguidos en 2021 por solicitudes retroactivas de información etaria como parte de una estrategia de seguridad juvenil.

La demandante asegura que comenzó a usar la plataforma a los nueve años sin que se verificara su edad. Para expertos en gobernanza corporativa, este punto abre una discusión estructural: ¿la autorregulación tecnológica es suficiente cuando los incentivos económicos premian el crecimiento acelerado de usuarios?

Mark Zuckerberg enfrenta juicio

Filtros, imagen corporal y libertad de expresión

Otro eje del litigio se centró en los filtros de “belleza” que alteran rasgos faciales. Según la parte acusadora, expertos consultados por la empresa advirtieron que estas herramientas podían resultar perjudiciales, especialmente para adolescentes.

La decisión final fue permitir filtros creados por usuarios, pero evitar su promoción directa por parte de la plataforma. Zuckerberg argumentó que el equilibrio entre libertad de expresión y seguridad fue determinante en esa resolución.

No obstante, la pregunta ética permanece: cuando una función puede amplificar estándares irreales de belleza y afectar la autoestima juvenil, ¿es suficiente con no promoverla activamente? Para el campo de la responsabilidad social, la omisión también comunica prioridades.

Mark Zuckerberg enfrenta juicio

Testimonios que interpelan la narrativa corporativa

Mientras dentro del tribunal se discutían métricas y políticas, afuera padres relataban pérdidas irreparables. Julianna Arnold, madre de una adolescente fallecida, calificó como “intencional” la explotación de jóvenes con fines de ganancia. Meta, por su parte, rechaza las acusaciones y sostiene que la demandante enfrentaba desafíos significativos previos al uso de redes sociales. La defensa argumenta que no existe consenso científico que demuestre causalidad directa entre plataformas y deterioro en salud mental.

El jurado deberá ponderar no solo documentos internos y testimonios, sino también la credibilidad de las partes. En litigios de alto perfil, la percepción de empatía y compromiso suele influir tanto como la evidencia técnica.

¿Ganancias antes que seguridad?

La discusión sobre si la empresa priorizó beneficios económicos sobre bienestar juvenil atravesó buena parte del interrogatorio. El abogado de la demandante cuestionó directamente si se “aprovechó” de adolescentes vulnerables. Zuckerberg defendió que una empresa razonable debe ayudar a quienes utilizan sus servicios y subrayó su compromiso filantrópico, incluyendo la promesa de donar el 99% de su patrimonio. Sin embargo, la filantropía no sustituye la responsabilidad en el diseño de productos.

Para analistas de ESG, el caso pone en evidencia la tensión entre desempeño financiero y gestión de riesgos sociales. La reputación corporativa ya no depende solo de resultados económicos, sino de la coherencia entre discurso y práctica.

Mark Zuckerberg enfrenta juicio

Un precedente para la industria tecnológica

El resultado del juicio podría sentar referencia para cientos de casos similares. Si el jurado determina responsabilidad, las implicaciones económicas podrían ascender a miles de millones de dólares en indemnizaciones y forzar cambios estructurales en el diseño de plataformas.

Más allá del monto potencial, el precedente impactaría en estándares regulatorios y expectativas públicas. Las compañías tecnológicas enfrentarían presiones para transparentar algoritmos, reforzar controles de edad y rediseñar dinámicas de recomendación. En ese contexto, el proceso actual funciona como termómetro social: ¿hasta dónde debe llegar la innovación cuando interactúa con poblaciones vulnerables? La respuesta definirá el futuro de la gobernanza digital.

El juicio no solo examina la conducta de un ejecutivo, sino el modelo de interacción que ha moldeado a una generación. Cuando la tecnología se integra en la vida cotidiana desde la infancia, las fronteras entre servicio, dependencia y daño se vuelven difusas. El caso obliga a repensar la responsabilidad empresarial en entornos donde la influencia es constante e invisible.

La lección es clara: la sostenibilidad digital implica anticipar impactos psicosociales, no reaccionar a ellos. El veredicto marcará un hito, pero el verdadero desafío será construir plataformas donde la rentabilidad y el bienestar no compitan, sino converjan.

¿Qué está haciendo Bad Bunny por los sectores vulnerables? 10 iniciativas de su fundación

En un entorno donde la filantropía vinculada a figuras públicas suele analizarse con lupa, la Fundación de Bad Bunny llamada Good Bunny Foundation ha construido un modelo de intervención que trasciende la donación puntual y apuesta por procesos comunitarios sostenidos. Desde Puerto Rico, su estrategia combina cultura, deporte y educación como ejes de movilidad social. La narrativa no gira en torno a la celebridad, sino al acceso a oportunidades para niñas, niños y jóvenes en contextos vulnerables.

La Fundación de Bad Bunny articula identidad cultural con desarrollo humano. Su enfoque no es asistencialista, sino habilitador: entrega herramientas, crea espacios seguros y fortalece el sentido de pertenencia. A continuación, se presentan diez iniciativas que permiten entender la profundidad de su modelo y su potencial.

10 iniciativas de la fundación Good Bunny Foundation

1. Bonita Tradición: identidad cultural como herramienta de inclusión

Cada año, la Fundación organiza “Bonita Tradición”, un evento masivo en Puerto Rico que convoca a miles de niñas y niños de comunidades vulnerables. La jornada incluye entrega de juguetes, instrumentos musicales y equipo deportivo. Sin embargo, el eje central es la celebración de las tradiciones puertorriqueñas. Se trata de resignificar la Navidad como espacio de encuentro y dignidad.

Más allá del impacto inmediato, esta iniciativa fortalece el tejido social al reconectar a la niñez con sus raíces culturales. En contextos de precariedad, la identidad puede convertirse en un factor protector. La experiencia no solo entrega bienes materiales, sino que construye memoria colectiva. Desde la óptica de la sostenibilidad social, eso es capital cultural de largo plazo.

fundación de Bad Bunny

2. Campamento “Un Verano Contigo”: desarrollo integral juvenil

El campamento “Un Verano Contigo” ofrece talleres gratuitos de arte, música y deporte para jóvenes. La propuesta combina formación técnica con actividades recreativas en entornos seguros. Profesionales acompañan procesos creativos que muchas veces no encuentran espacio en la educación formal. El acceso es gratuito para familias de recursos limitados.

Este programa evidencia cómo la inversión en tiempo libre estructurado reduce riesgos sociales. Al brindar alternativas positivas durante el verano, se fortalecen habilidades socioemocionales. La experiencia fomenta disciplina, trabajo en equipo y autoconfianza. Esto representa un modelo de prevención basado en oportunidades.

3. Entrega de instrumentos y materiales creativos

La Fundación impulsa la distribución de instrumentos musicales, materiales de arte y equipo deportivo en distintas comunidades. Estas entregas se realizan en eventos organizados directamente o en alianza con actores locales. El objetivo es democratizar el acceso a herramientas creativas. No se trata de regalos aislados, sino de habilitar procesos.

Cuando un niño recibe un instrumento o un set de pintura, recibe también la posibilidad de explorar su voz. La creatividad funciona como vía de expresión y canal de resiliencia. Además, puede abrir trayectorias profesionales impensadas en contextos de vulnerabilidad. El impacto se mide en oportunidades futuras, no solo en entregas presentes.

fundación de Bad Bunny

4. Reconstrucción de espacios deportivos comunitarios

Tras los huracanes que impactaron Puerto Rico, se apoyó la rehabilitación de campos deportivos. Estos espacios habían quedado inutilizables, afectando dinámicas comunitarias. La recuperación implicó coordinación con organizaciones locales. El deporte volvió a ocupar un lugar central en barrios golpeados por desastres.

Un campo de béisbol restaurado es más que infraestructura. Es un punto de encuentro intergeneracional y un entorno protector para jóvenes. La reconstrucción fomenta cohesión social y sentido de pertenencia. Desde la perspectiva de desarrollo territorial, es inversión en capital social.

5. Respuesta ante desastres naturales

Ante emergencias como huracanes, la organización ha canalizado ayuda humanitaria. Se distribuyen alimentos, agua y suministros básicos a familias afectadas. La intervención prioriza comunidades con menor capacidad de respuesta. La logística se articula con actores locales para agilizar entregas.

Esta dimensión reactiva complementa su trabajo estructural. No sustituye al Estado, pero sí actúa como red de apoyo inmediata. La rapidez en la movilización reduce impactos secundarios en salud y bienestar. En términos de gestión social, combina prevención con respuesta oportuna.

6. Espacios culturales inmersivos

La creación de espacios interactivos dedicados a la cultura puertorriqueña es otra línea de acción. Estos lugares permiten a niñas, niños y familias experimentar tradiciones de manera lúdica. Se integran elementos musicales, visuales y narrativos. La experiencia es gratuita para comunidades vulnerables.

La cultura aquí no es entretenimiento aislado, sino estrategia de inclusión. Fortalecer identidad contribuye a la autoestima colectiva. Además, promueve orgullo por lo local en contextos globalizados. Desde la RSE, es un ejemplo de cómo la cultura puede ser política pública complementaria.

fundación de Bad Bunny

7. Impulso a líderes y proyectos comunitarios

La Fundación de Bad Bunny también ha apoyado iniciativas lideradas por agentes de cambio locales. A través de fondos y colaboraciones, se fortalecen proyectos con impacto social. Se priorizan propuestas alineadas con juventud y cultura. El enfoque reconoce el conocimiento del territorio.

Apoyar liderazgo comunitario multiplica el impacto. En lugar de centralizar la intervención, se distribuyen capacidades. Esto favorece sostenibilidad y apropiación local.

8. Apoyo a la educación y útiles escolares

El respaldo a estudiantes incluye entrega de útiles y recursos educativos. En algunos casos, se facilita acceso a herramientas tecnológicas. La meta es reducir barreras que limitan permanencia escolar. Se atiende especialmente a comunidades de bajos ingresos.

Invertir en educación es apostar por movilidad social intergeneracional. Cada recurso entregado incide en igualdad de oportunidades. La estrategia conecta educación con creatividad y cultura. Así, el aprendizaje se entiende como proceso integral.

9. Promoción del arte como motor económico local

La Fundación de Bad Bunny impulsa el arte como vía de desarrollo comunitario. Las actividades culturales generan oportunidades para artistas locales. Además, activan economías alrededor de eventos y talleres. El arte se convierte en dinamizador social.

Esta visión integra cultura con desarrollo económico. No se limita a expresión simbólica, sino que crea cadenas de valor. La comunidad participa y se beneficia del movimiento cultural. Es una aproximación que vincula identidad con sostenibilidad económica.

fundación de Bad Bunny

10. Donaciones para causas de salud

En distintas ocasiones se han realizado aportaciones a causas relacionadas con la salud. Estas acciones complementan la labor estructurada de la fundación. Se priorizan campañas que apoyan a personas en situación vulnerable. El enfoque mantiene coherencia con su misión social.

La salud es un componente esencial del bienestar comunitario. Al apoyar estas causas, se amplía el alcance del impacto social. Se demuestra sensibilidad ante problemáticas urgentes. Así, la acción filantrópica se conecta con un enfoque integral de desarrollo humano.

La Fundación de Bad Bunny ofrece un caso interesante para el análisis en responsabilidad social contemporánea. Su trabajo articula cultura, deporte y educación como ejes de transformación. Más que asistencialismo, propone acceso a oportunidades y fortalecimiento comunitario. Esa coherencia estratégica es clave para sostener impacto en el tiempo.

En un ecosistema donde la reputación puede ser efímera, la consistencia programática marca diferencia. La combinación de identidad cultural y desarrollo humano posiciona a la Fundación de Bad Bunny como referente en filantropía con enfoque territorial. Para quienes buscan modelos replicables, aquí hay lecciones valiosas. Se trata de entender que el cambio social empieza habilitando talento donde antes solo había carencias.

Cirugías que sanan, alimentos que fortalecen: la acción social de Corporativo Kosmos en favor de la niñez

El labio y paladar hendido es uno de los defectos congénitos más comunes a nivel mundial. Aunque suele percibirse como una condición estética, en realidad implica retos médicos complejos que requieren atención integral desde los primeros meses de vida, ya que puede ocasionar dificultades para alimentarse, infecciones recurrentes del oído que derivan en pérdida auditiva, alteraciones dentales y complicaciones en el desarrollo del habla.

A ello se suman desafíos emocionales y sociales, pues muchos menores enfrentan estigmatización o problemas de autoestima derivados de su condición. Por ello, el acceso oportuno a cirugías de labio y paladar hendido y tratamientos complementarios resulta fundamental para su salud y calidad de vida.

Sin embargo, para miles de familias mexicanas, costear estos procedimientos es prácticamente imposible debido a sus condiciones socioeconómicas. Ante esta realidad, Corporativo Kosmos —líder nacional en servicios de alimentación—, a través de su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas, se ha aliado con Centro Suma —asociación civil especializada en brindar acompañamiento médico, nutricional, psicológico, social y quirúrgico tanto a los menores como a sus familias— para ayudar a que más menores puedan acceder a estos servicios que tienen el potencial de no sólo mejorar, sino transformar su vida.

Corporativo Kosmos dona cirugías de labio y paladar hendido

La colaboración entre Corporativo Kosmos y Centro Suma nació en 2019 y, desde entonces, la empresa, mediante su fundación, ha asumido el compromiso de financiar procedimientos quirúrgicos y acompañar a las familias con paquetes alimentarios que les permitan tanto sostener los tratamientos, como apoyar sus necesidades nutrimentales:

Esta alianza nos ayuda de dos maneras: nos apoya económicamente para las cirugías de nuestros pequeños y también en especie, entregando despensas de la canasta básica a las familias que apadrina”.

Nora Enzastiga Acosta, directora general de Centro Suma.

Estos apoyos resultan determinantes para familias que viven en condiciones de alta vulnerabilidad, pues, tal como explica Enzastiga, estos tratamientos están totalmente fuera de sus posibilidades:

La inversión de la Fundación está llegando a buen puerto, porque la estamos dando justamente a aquellas familias que viven en cinturones de pobreza y que se enfrentan a una serie de problemáticas sociales. Para estas familias una cirugía de labios, que cuesta entre 120 mil a 150 mil, es algo imposible de pagar. Ahí está el impacto de esta alianza, porque lo hace posible”.

Tan solo en 2025, la Fundación Pablo Landsmanas cubrió al 100% los gastos de las cirugías de 10 de los menores de Centro Suma, además de apoyar su alimentación y la de sus familias mediante la donación de despensas mensuales, generando así un doble impacto en la salud y bienestar de los beneficiarios.

Inversiones que cambian la vida de familias enteras

Para los padres de los infantes beneficiarios, el acompañamiento y ayuda de ambas instituciones les ha brindado esperanza en momentos de profunda incertidumbre, como es el caso de Rubén Castro Hernández, padre de Angie, una de las menores que recibieron su operación, recuerda el proceso como un parteaguas en su vida familiar:

Angie ha recibido atención en pediatría, otorrino, nutrición, psicología, terapia de lenguaje, y las cirugías fueron algo muy importante que nos ha ayudado bastante y más a ella, pero también a todo el círculo familiar, porque no sólo hay mejoras fisiológicas que le permiten vivir mejor, sino que estéticamente casi no se le nota, todo gracias a Suma y a Fundación Pablo Landsmanas”.

No obstante, el impacto de esta alianza trasciende lo médico, pues los tratamientos también fortalecen la autoestima de los menores, transforman su vida social e, incluso, la dinámica emocional del hogar:

A veces nos partía el corazón literalmente usar cinta adhesiva para estar uniendo sus labios y verla como lloraba. Como su padre, ver la forma en que ella enfrenta cada reto ha sido bastante inspirador, porque ver a un niño que no se da por vencido cuando a veces nosotros creemos que todo está perdido hace toda la diferencia”.

Madres como Lizbeth Moreno también destacan el alivio emocional y económico que esta ayuda significó:

Esto ha sido un gran cambio porque la verdad me ayudó a disminuir tantito el estrés emocional y el económico porque el tratamiento por fuera era muy caro. Le doy gracias a la Fundación Pablo Landsmanas por darle la oportunidad a mi niño de tener su cirugía”.

Así, las cirugías de labio y paladar hendido no solo corrigen una condición física, sino que abren la puerta a una vida social y emocional más plena para los infantes y sus familias.

cirugías de labio y paladar hendido

Alimentación que prepara y sostiene la recuperación

Por otro lado, el apoyo alimentario que Corporativo Kosmos otorga a través de esta alianza es mucho más que un complemento, ya que el estado nutricional de los menores determina si pueden o no ser candidatos a una cirugía. En palabras de Nora Enzastiga:

Para llegar a una cirugía segura necesito el visto bueno de nutrición, si la nutrióloga me dice que no está en condiciones en automático la programación quirúrgica se detiene. Entonces lo que hacemos es proporcionarles una despensa y no sabes lo agradecidas que están las familias. Les ayuda mucho para poder seguir las indicaciones de la nutrióloga y que sus parámetros se estabilicen”.

Además, para algunas familias, el apoyo alimentario que les otorga Corporativo Kosmos representa la tranquilidad de saber que tendrán qué comer aun cuando la escasez llega. Así lo ha vivido Rubén Castro:

Hay ocasiones que el trabajo no está como uno quisiera y no te alcanza y pues esto nos ayuda muchísimo a mi esposa y a mí para poder alimentar a Angélica y a mis otros dos niños e incluso que tengan qué llevar a la escuela”.

De esta manera, el compromiso social de la empresa no solo impulsa cirugías de labio y paladar hendido, sino que impulsa las condiciones adecuadas para su éxito y recuperación, mientras contribuye a mejorar la alimentación de los beneficiarios

Una alianza que reconstruye sonrisas y futuros

La colaboración entre Corporativo Kosmos y Centro Suma demuestra cómo la responsabilidad social empresarial puede traducirse en transformaciones profundas y medibles. Al financiar tratamientos médicos especializados y reforzarlos con apoyo alimentario, la alianza atiende de forma integral una condición que impacta la salud, la inclusión social y el desarrollo emocional de los menores. Cada intervención representa una oportunidad de elevar la calidad de vida de los infantes.

Más allá de los quirófanos, el impacto también se refleja en la tranquilidad de los padres, en la seguridad de los niños y niñas al hablar y sonreír, y en la posibilidad de integrarse plenamente a su entorno. El respaldo continuo de Corporativo Kosmos a Centro Suma, además de impulsar cirugías de labio y paladar hendido, reconstruye futuros, fortalece familias y confirma que la solidaridad estratégica puede cambiar vidas de manera permanente.

¿Cómo empoderar a otros impulsa una sostenibilidad corporativa auténtica?

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Durante años, la sostenibilidad empresarial se midió en toneladas de CO₂ evitadas, litros de agua ahorrados y porcentajes de reciclaje alcanzados. Ese enfoque fue —y sigue siendo— indispensable. Sin embargo, el contexto ambiental actual exige algo más que eficiencia operativa: demanda visión sistémica. Hoy, el verdadero liderazgo se mide también por la capacidad de multiplicar impacto más allá de los propios muros corporativos.

De acuerdo con edie, en este nuevo escenario, el impulso a la sostenibilidad corporativa adquiere una dimensión distinta: no solo se trata de reducir la huella propia, sino de ampliar la huella positiva. Empoderar a científicos, comunidades y organizaciones se convierte en una estrategia clave. Así lo plantea Peter Bragg, director de sostenibilidad y asuntos gubernamentales de Canon EMEA, al proponer una evolución del rol empresarial hacia un modelo más facilitador y colaborativo.

Del control interno al impulso a la sostenibilidad corporativa compartida

La disciplina interna —medición de emisiones, eficiencia energética y economía circular— continúa siendo la base de cualquier estrategia responsable. Sin datos confiables y compromisos claros, no hay credibilidad posible. Pero limitarse a este ámbito puede resultar insuficiente frente a desafíos globales cada vez más complejos.

El impulso a la sostenibilidad corporativa implica reconocer que las capacidades empresariales —tecnología, talento, infraestructura, innovación— pueden convertirse en palancas para que otros actores aceleren soluciones. No es filantropía tradicional, sino transferencia estratégica de capacidades.

Se trata de preguntarse: ¿qué sabemos hacer mejor y cómo eso puede habilitar cambios reales en terceros?

impulso a la sostenibilidad corporativa

La sostenibilidad contemporánea exige pasar de la mitigación al catalizador. Las empresas cuentan con activos que, puestos al servicio de causas ambientales, pueden transformar resultados. Tecnología de punta, conocimiento especializado y redes globales son herramientas que pueden potenciar la labor de conservacionistas, investigadores y comunidades.

En este sentido, la tecnología de imagen se convierte en un ejemplo revelador. Cuando se aplica para documentar fenómenos ambientales, monitorear ecosistemas o generar evidencia científica, deja de ser un producto y se convierte en instrumento de resiliencia. Facilitar el acceso a estas herramientas redefine el alcance del impacto corporativo.

Caso Coral Matchmaking: tecnología al servicio de los océanos

Un ejemplo concreto es el proyecto “Coral Matchmaking”, desarrollado junto a Nature Seychelles y Coral Spawning International. La iniciativa demuestra cómo una empresa puede fortalecer directamente la capacidad técnica de quienes trabajan en la restauración marina.

A través de cámaras del sistema EOS R y objetivos macro especializados, los investigadores logran documentar con precisión los eventos de desove de coral. Esta información permite optimizar la reproducción controlada, predecir ciclos biológicos y criar especies más resilientes al cambio climático. Lo que antes era difícil de observar ahora puede analizarse con detalle científico.

El resultado trasciende la donación tecnológica. Se trata de habilitar conocimiento que fortalece la resiliencia de arrecifes completos. Aquí, el impulso a la sostenibilidad corporativa se traduce en ciencia aplicada y restauración tangible.

impulso a la sostenibilidad corporativa

Integrar la sostenibilidad en la identidad corporativa

Para que este enfoque sea genuino, la sostenibilidad no puede operar como un área aislada. Debe formar parte de la identidad y el propósito organizacional. En el caso de Canon, la filosofía “Kyosei” —vivir y trabajar juntos por el bien común— orienta esta integración estratégica.

Sus pilares incluyen la reducción de emisiones alineada con el Acuerdo de París, el diseño circular de productos y el liderazgo colaborativo con actores industriales y regulatorios. Esta coherencia interna es lo que permite proyectar impacto hacia afuera con legitimidad. No se trata de sustituir la gestión interna, sino de ampliarla estratégicamente.

Los retos ambientales superan la capacidad de cualquier actor individual. Por ello, la colaboración multisectorial se vuelve indispensable. La combinación de innovación corporativa, rigor científico y conocimiento comunitario genera soluciones más sólidas y escalables.

El proyecto Coral Matchmaking ejemplifica cómo la tecnología empresarial, el conocimiento científico y la implementación local pueden converger en un modelo replicable. Asimismo, la participación en coaliciones como DIGITALEurope demuestra la intención de incidir también en marcos regulatorios y estándares industriales.

Cuando la empresa asume el rol de aliada estratégica, el impulso a la sostenibilidad corporativa adquiere dimensión sistémica. Se influye no solo en proyectos, sino en estructuras completas.

impulso a la sostenibilidad corporativa

Innovación, reputación y resiliencia

Empoderar a otros no solo beneficia al entorno; también fortalece a la organización. La innovación se nutre de estos desafíos compartidos. Los equipos encuentran propósito en proyectos con impacto real. El talento busca cada vez más empresas que actúen como agentes de cambio y no solo como generadores de utilidades.

Además, una estrategia basada en colaboración y ciencia fortalece la reputación corporativa con mayor solidez que cualquier campaña aislada. La legitimidad se construye cuando el impacto es verificable y compartido. El siguiente paso en sostenibilidad no es únicamente reducir daños, sino contribuir activamente a resultados positivos. Iniciativas como la creación de centros de cría de coral en Seychelles y el desarrollo de bancos genéticos resilientes muestran cómo la visión empresarial puede alinearse con objetivos ecológicos de largo plazo.

Empoderar comunidades locales con conocimiento y herramientas multiplica la capacidad de restauración global. En este enfoque, el impulso a la sostenibilidad corporativa deja de ser un concepto abstracto y se convierte en acción concreta, medible y replicable.

La oportunidad es clara: las empresas pueden desempeñar un papel diferenciado como facilitadoras, catalizadoras y aliadas estratégicas. En un contexto donde la gestión ambiental es una responsabilidad fundamental, el momento de actuar con esta ambición colaborativa no es mañana. Es ahora.

10 líderes que están encabezando la sostenibilidad en 2026

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La sostenibilidad en 2026 está siendo moldeada por ejecutivos que integran la acción climática, la innovación circular y la equidad social en el núcleo de sus modelos de negocio. No se trata de iniciativas aisladas, sino de transformaciones sistémicas que atraviesan cadenas de valor completas. Por eso, este Top 10 reconoce a quienes están marcando esa ruta.

El listado está basado en el Top 250 de Líderes en Sostenibilidad de Sustainability Magazine, ranking que distingue a quienes convierten la ambición ESG en impacto medible. Como afirma Glen White, CEO de BizClik y Sustainability Magazine: “La sostenibilidad ha evolucionado desde una discusión en una sala de juntas a una medida definitoria del desempeño empresarial”. Bajo esa premisa, los siguientes perfiles representan la vanguardia de la sostenibilidad en 2026, pues están influyendo en agendas globales, innovación industrial y estándares corporativos.

Top 10 líderes que están liderando la sostenibilidad en 2026

10. Korab Zuka — Novartis

Desde la industria de salud y ciencias biológicas, Korab Zuka conecta dos agendas que históricamente avanzaban por separado: acceso sanitario y sostenibilidad ambiental. Como Director Global de Impacto Social y Sostenibilidad de Novartis, impulsa estrategias que integran equidad en atención médica con reducción de huella corporativa. Su enfoque posiciona la salud como un componente del desarrollo sostenible. La medicina, bajo su liderazgo, se concibe también como herramienta de resiliencia social.

Zuka ha desarrollado programas que amplían el acceso a tratamientos en comunidades vulnerables mientras fortalecen la resiliencia comunitaria. Paralelamente, impulsa la descarbonización operativa y la gestión responsable de recursos. Esta doble agenda —salud pública y acción climática— lo posiciona como referente de la sostenibilidad en 2026 dentro del sector farmacéutico. Su gestión refuerza el propósito de reinventar la medicina desde el impacto social.

9. Antonia Wanner — Nestlé

En la industria de alimentos y bebidas, Antonia Wanner lidera una de las transformaciones más complejas: la transición hacia sistemas alimentarios regenerativos. Como Chief Sustainability Officer de Nestlé, su estrategia prioriza la reducción de emisiones en productos lácteos y la transparencia en cadenas de suministro. La magnitud operativa de la compañía convierte cada avance en un impacto global. Su liderazgo redefine la sostenibilidad agroindustrial.

Wanner impulsa la hoja de ruta de cero emisiones netas integrando sostenibilidad en operaciones, abastecimiento y producción. Bajo su dirección, la trazabilidad y la agricultura regenerativa se vuelven ejes estratégicos. Este enfoque sistémico la posiciona entre las figuras clave de la sostenibilidad en 2026. Su gestión demuestra que la transformación alimentaria requiere intervención desde el origen productivo.

sostenibilidad en 2026

8. Ewan Andrew — Diageo

Como Director de Sostenibilidad de Diageo, Ewan Andrew lidera el plan “Sociedad 2030: Espíritu de Progreso”. Desde el sector de bebidas, impulsa iniciativas climáticas, de gestión hídrica y agricultura regenerativa. Su enfoque abarca tanto la producción como el envasado y la logística. La sostenibilidad se integra así en marcas icónicas y cadenas globales de suministro.

Andrew colabora directamente con agricultores y comunidades para reducir impactos ambientales mientras protege medios de vida. Este vínculo entre sostenibilidad y desarrollo económico local fortalece la resiliencia del negocio. Su liderazgo refleja cómo la sostenibilidad en 2026 exige alianzas territoriales. No solo eficiencia operativa, sino corresponsabilidad social.

7. Kate Brandt — Google

Desde la industria tecnológica, Kate Brandt dirige una de las estrategias climáticas corporativas más influyentes. Como Chief Sustainability Officer de Google, supervisa operaciones, productos y cadenas de suministro. Trabaja con equipos de centros de datos, hardware y nube para cumplir objetivos de carbono y recursos. La sostenibilidad digital es su principal frente de acción.

Bajo su liderazgo, Google ha igualado siete años consecutivos su consumo eléctrico con energía 100% renovable y mantiene neutralidad de carbono operativa. Además, impulsa compromisos de circularidad en productos y empaques. Su gestión posiciona al sector tecnológico dentro de la sostenibilidad en 2026. Demuestra que la infraestructura digital también puede transitar hacia modelos bajos en carbono.

sostenibilidad en 2026

6. Virginie Helias — Procter & Gamble

En bienes de consumo, Virginie Helias promueve la sostenibilidad integrada al diseño de producto. Como CSO de Procter & Gamble, impulsa innovación de marca alineada con acción climática y abastecimiento responsable. Su enfoque busca que cada decisión comercial incorpore criterios ambientales. La sostenibilidad deja de ser un área para convertirse en principio operativo.

Helias trabaja con I+D, manufactura y marketing para traducir metas ambientales en resultados medibles. Defiende productos “sostenibles por diseño” que respondan a expectativas de consumidores y reguladores. Este modelo la posiciona como referente de la sostenibilidad en 2026 en consumo masivo. Su liderazgo conecta demanda de mercado con transformación industrial.

5. Ann Tracy — Colgate-Palmolive

Ann Tracy lidera la sostenibilidad global de Colgate-Palmolive integrando ambición climática en marcas de alcance masivo. Su experiencia en cadena de suministro, seguridad y estrategia fortalece la ejecución operativa. Bajo su dirección, la compañía avanza en abastecimiento responsable y gestión hídrica. La escala de impacto es global.

Ha sido clave en el compromiso de cero emisiones netas para 2040 y en lograr empaques reciclables, reutilizables o compostables. Además, impulsa innovación en materiales y economía circular. Su gestión refuerza el rol de los productos cotidianos en la sostenibilidad en 2026. Incluso bienes de higiene pueden catalizar cambio sistémico.

sostenibilidad en 2026

4. Pam Cheng — AstraZeneca

Desde el sector biofarmacéutico, Pam Cheng lidera la estrategia “Ambition Zero Carbon” de AstraZeneca. Su meta: reducir emisiones en 98% para 2026. Vincula salud humana con salud planetaria, posicionando la sostenibilidad como extensión de la misión médica. La manufactura verde es uno de sus ejes centrales.

Cheng impulsa energías renovables, eficiencia industrial y colaboración multiactor, incluyendo organismos internacionales. Su visión integra política pública, ciencia y empresa. Este enfoque la coloca entre las figuras más influyentes de la sostenibilidad en 2026. La transición climática también se diseña desde los laboratorios.

3. Kara Hurst — Amazon

Kara Hurst dirige la sostenibilidad global de Amazon, abarcando comercio electrónico, nube y logística. Su rol implica transformar operaciones de altísima complejidad energética. Desde transporte hasta empaques, integra criterios ambientales en toda la cadena. La escala de impacto es sistémica.

Fue clave en la creación de The Climate Pledge, compromiso para alcanzar cero emisiones netas en 2040. Además, impulsa energías renovables y entregas de bajas emisiones. Su liderazgo posiciona la logística sostenible como pilar de la sostenibilidad en 2026. La descarbonización del comercio digital pasa por su agenda.

sostenibilidad en 2026

2. Jim Andrew — PepsiCo

Jim Andrew lidera pep+, la transformación estratégica que coloca sostenibilidad y capital humano en el centro del negocio. Desde alimentos y bebidas, impulsa crecimiento alineado con regeneración ambiental. Su experiencia en consultoría estratégica fortalece la ejecución global. Opera en más de 200 países.

Su enfoque integra agricultura regenerativa, portafolio saludable y descarbonización operativa. La sostenibilidad se convierte en motor de valor y no en costo. Andrew encarna el liderazgo corporativo que define la sostenibilidad en 2026. Donde estrategia climática y competitividad convergen.

1. Alastair Child — Mars

Encabezando el ranking, Alastair Child dirige la estrategia global de sostenibilidad de Mars. Lidera el plan “Sostenible en una generación”, que busca reducir a la mitad las emisiones para 2030 y alcanzar cero neto en 2050. Su enfoque abarca clima, naturaleza y medios de vida agrícolas. La cadena de valor completa entra en transformación.

Mars trabaja para que el 100% de materias primas clave provenga de fuentes sostenibles. Además, invierte en energías renovables y soluciones basadas en naturaleza. Child impulsa la desvinculación entre crecimiento y emisiones. Su liderazgo simboliza la ambición estructural de la sostenibilidad en 2026.

sostenibilidad en 2026

Liderazgo sostenible: de la ambición al impacto sistémico

El Top 10 evidencia que la sostenibilidad corporativa ya no depende de compromisos declarativos, sino de capacidades ejecutivas. Los líderes analizados comparten un rasgo común: integran ESG en decisiones de negocio, innovación y cadena de valor. La sostenibilidad en 2026 se construye desde operaciones, no desde discursos. Esto redefine métricas de liderazgo empresarial.

Para quienes se mueven en el mundo de la responsabilidad social, el aprendizaje es claro: el liderazgo sostenible exige transversalidad, inversión y gobernanza. Desde agricultura hasta centros de datos, cada industria enfrenta su propia transición. Estos ejecutivos demuestran que el cambio es posible cuando se alinea propósito con estrategia. La sostenibilidad deja así de ser aspiración para convertirse en ventaja competitiva duradera.

Cáncer infantil en México, enfermedad que puede curarse hasta en 80% de los casos; acompañamiento social es clave

En México, de acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Salud federal, cada año se diagnostican cerca de 7 mil nuevos casos de cáncer en niñas, niños y adolescentes, principalmente relacionados con leucemias, tumores del sistema nervioso central y linfomas. De ellos, 80% puede curarse cuando la enfermedad se detecta de manera oportuna y se cuenta con acceso a tratamiento integral. Así, el diagnóstico temprano es considerado uno de los factores más importantes para incrementar la supervivencia y reducir complicaciones.

En el marco del Día Internacional contra el Cáncer Infantil, que se conmemoró el 15 de febrero, especialistas y autoridades de salud destacan la importancia de mantener estrategias enfocadas en la detección oportuna, el acceso equitativo a servicios especializados y el acompañamiento a los pacientes y las familias, con el objetivo de seguir mejorando la atención y las oportunidades de vida de niñas, niños y adolescentes en México.

En los últimos años, México ha fortalecido la atención oncológica pediátrica mediante la expansión de unidades médicas especializadas, así como la capacitación del personal de salud de primer contacto para identificar signos de alerta y referir a los pacientes a centros especializados. Estas acciones han contribuido a mejorar los resultados clínicos y a optimizar la atención durante las primeras etapas del tratamiento.

Cáncer infantil en México

Además del componente médico, el cáncer infantil tiene una dimensión social que involucra a las familias, las comunidades y a las organizaciones de la sociedad civil. En este sentido, fundaciones y asociaciones civiles participan activamente en tareas de acompañamiento, apoyo emocional y orientación, complementando los servicios de salud y favoreciendo la continuidad de los tratamientos.

Un ejemplo de este acompañamiento es Mundo Imáyina, un parque accesible, creado para regalar momentos de alegría a niñas y niños que atraviesan complejos procesos de salud, así como a sus familias. Su propósito es ofrecerles un respiro y un espacio donde, aunque sea por unos días, puedan dejar atrás el papel de pacientes y reconectar con la infancia. Durante un fin de semana, los pequeños y sus acompañantes disfrutan gratuitamente de juegos mecánicos, alberca de olas, toboganes, áreas de salto, cine y 60 villas especialmente diseñadas para brindar comodidad y descanso.

“En Mundo Imáyina sabemos que el acompañamiento emocional es parte esencial del proceso que viven las niñas y los niños con cáncer y sus familias. Crear espacios de alegría, descanso y convivencia les permite recuperar energía, fortalecer vínculos y enfrentar el tratamiento con mayor ánimo”, mencionó Piki Martínez, director general de Mundo Imáyina. 

A lo largo de sus tres años de operación, más de 14 mil niñas y niños y más de 3 mil familias han sido parte de esta experiencia, encontrando un espacio de bienestar emocional, convivencia y esperanza, lo que refleja la importancia de contar con iniciativas que acompañen de forma integral a quienes enfrentan el cáncer infantil.

¿Qué impulsa las decisiones de compra sostenibles y cómo pueden adaptarse las empresas?

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La sostenibilidad dejó de ser un “valor agregado” para convertirse en una expectativa mínima. Hoy, las decisiones de consumo se toman en un entorno donde la transparencia, la trazabilidad y la coherencia pesan tanto como el precio o la calidad. Las marcas ya no compiten sólo por atención: compiten por credibilidad, por demostrar que sus promesas están respaldadas por acciones verificables. En este contexto, entender los motivadores reales del consumidor es clave para diseñar estrategias con impacto.

El informe de Euromonitor, confirma este giro: en 2025, el 60% de los nuevos productos a nivel global incluyó al menos una declaración de sostenibilidad. Este dato no habla sólo de tendencias, sino de una transformación estructural del mercado. Sin embargo, el crecimiento viene acompañado de retos: precios, etiquetas poco claras y desconfianza.

Adaptarse implica traducir la sostenibilidad en valor tangible, sin fricciones para el usuario.

El contexto que redefine las expectativas

De acuerdo con Sustainability Mag, la sostenibilidad ya forma parte del “paquete base” de cualquier propuesta de valor. Los consumidores esperan opciones responsables sin sacrificar desempeño, diseño o accesibilidad. No se trata de elegir entre lo ético o lo funcional, sino de exigir ambas cosas a la vez. Este cambio obliga a las marcas a integrar la sostenibilidad desde el diseño del producto. No basta con campañas; es necesario que el impacto positivo sea visible y comprobable. Así, la promesa deja de ser abstracta y se convierte en una experiencia concreta.

De acuerdo con Euromonitor, la adopción de estas prácticas no es marginal. Afecta categorías enteras y redefine la forma en que se construyen portafolios, se fijan precios y se comunica valor. La sostenibilidad ya no compite con otros atributos: los potencia.

Compra sostenibles: el nuevo estándar del mercado

El informe revela tres grandes barreras: precios más altos (40%), etiquetado confuso (27%) y dudas sobre la veracidad de las afirmaciones (25%). Estos frenos no detienen el interés, pero sí condicionan la decisión final. El consumidor quiere hacer lo correcto, siempre que el proceso sea claro y justo. Por eso, los retailers están integrando la sostenibilidad como un atributo central, no como un extra. La presentan junto a variables tradicionales como sabor, durabilidad o rendimiento.

El mensaje es simple: elegir responsablemente no debe implicar renuncias.

Cuando las marcas logran reducir la fricción —con información clara y beneficios visibles—, la adopción se acelera. La sostenibilidad deja de ser un ideal aspiracional para convertirse en una opción cotidiana, práctica y confiable.

Confianza, etiquetas y credibilidad

En 2025, las afirmaciones más confiables fueron “reciclable” (57%), “de origen local” (55%) y “natural” (54%). Estos sellos funcionan como atajos cognitivos: ayudan a decidir rápido en un entorno saturado de información. Sin embargo, su eficacia depende de la consistencia detrás del mensaje.

La transparencia es el nuevo lenguaje de marca. Los consumidores no sólo leen etiquetas; investigan, comparan y cuestionan. Las empresas deben respaldar cada declaración con datos, certificaciones y procesos auditables. Cuando la comunicación es honesta, se fortalece la relación. La confianza se convierte en un activo estratégico que trasciende campañas y construye lealtad a largo plazo.

Compra sostenibles y valor en la cadena de suministro

Entre los perfiles identificados por Euromonitor destaca el Gastador Verde, que representa alrededor del 25% del mercado. Este grupo está dispuesto a pagar más si percibe calidad, propósito y evidencia del impacto positivo. No compran sólo un producto: compran una historia verificable. Un ejemplo es The Estée Lauder Companies, cuyo enfoque en abastecimiento responsable integra criterios sociales y ambientales en toda su cadena de valor. Su colaboración con proveedores fortalece prácticas éticas y cuida a las comunidades donde opera.

En su informe 2025, Nancy Mahon, directora de sostenibilidad, subrayó el compromiso con el empaque responsable y el uso de materiales certificados. Para la marca, comunicar estos avances es tan importante como ejecutarlos, porque la credibilidad influye directamente en la decisión de compra.

Circularidad como motor de cambio

Los Zero Wasters, otro 25% de los consumidores, buscan reducir residuos y esperan que las marcas los acompañen. Quieren reparar, reutilizar y reciclar sin complicaciones. La economía circular deja de ser un concepto teórico para convertirse en un servicio tangible. Aquí destaca L’Oréal, que impulsa recargas para el hogar y en tienda, con bolsas, cápsulas y estaciones que permiten reutilizar envases originales. Este modelo transforma la experiencia del usuario y reduce costos e impacto ambiental.

Para Ezgi Barcenas, directora global de responsabilidad corporativa, la meta es clara: hacer de las recargas la nueva norma. La circularidad no sólo ahorra recursos; crea una relación más duradera entre marca y consumidor.

Del propósito a la acción cotidiana

El verdadero cambio ocurre cuando la sostenibilidad se integra en la rutina. No como un gesto heroico, sino como una decisión simple. Las marcas que facilitan este camino convierten la responsabilidad en hábito. Así, la tercera mención de compra sostenibles aparece como resultado de un ecosistema donde el consumidor siente que cada elección suma. La coherencia entre discurso y práctica refuerza la percepción de valor.

Cuando el impacto es visible, medible y compartido, la sostenibilidad deja de ser una promesa futura para convertirse en una experiencia presente.

El mercado ya habló: la sostenibilidad es un criterio de decisión, no una moda. Las empresas que comprendan los motivadores reales —confianza, claridad, valor y circularidad— estarán mejor preparadas para responder a un consumidor más informado y exigente.

La cuarta mención de compra sostenibles resume este desafío: crear propuestas donde el propósito sea parte del producto, no un adorno. Quienes logren alinear estrategia, operación y comunicación no sólo se adaptarán al cambio: lo liderarán.

Recortes en programas de género arriesgan a 3 millones de mujeres: OMS

La reducción del financiamiento humanitario global comienza a mostrar efectos tangibles en uno de los frentes más sensibles de la agenda social: la protección de mujeres y niñas frente a la violencia de género en contextos de crisis. En este escenario, los recortes en programas de género emergen como un factor crítico que compromete redes de atención construidas durante décadas. La alerta no es menor: implica retrocesos en salud, protección y derechos humanos. Y, sobre todo, evidencia la fragilidad estructural de la cooperación internacional.

De acuerdo con información reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la disminución de recursos destinados a estos programas ha puesto en riesgo a cerca de tres millones de personas, principalmente mujeres y niñas en contextos humanitarios. La pérdida de financiamiento —estimada, según Forbes, en 110 millones de dólares— responde, en gran medida, a la salida de su principal contribuyente histórico: Estados Unidos. Este ajuste obliga a replantear la sostenibilidad de los mecanismos de respuesta ante emergencias. Los recortes en programas de género no solo limitan la cobertura, sino que desarticulan servicios esenciales. La consecuencia inmediata es un vacío institucional en territorios donde la violencia ya es estructural.

Recortes en programas de género: desmantelamiento silencioso de la atención humanitaria

La jefa del departamento de respuesta ante emergencias de la OMS, Teresa Zakaria, advirtió que más del 60% de las organizaciones que brindaban atención clínica, protección social y asistencia a sobrevivientes de violencia sexual han tenido que reducir o suspender servicios. Esta cifra refleja un desmantelamiento operativo de gran escala. No se trata de eficiencias presupuestarias, sino de cierres, despidos y cancelación de programas. La infraestructura humanitaria comienza a erosionarse desde su base. Y reconstruirla implica años de inversión.

La atención a sobrevivientes de violencia de género requiere equipos multidisciplinarios, protocolos médicos, apoyo psicológico y acompañamiento legal. Cuando el financiamiento desaparece, estos servicios no pueden sostenerse con voluntariado o esfuerzos aislados. Los recortes eliminan espacios seguros, refugios y rutas de atención. La interrupción de estos sistemas incrementa la revictimización. Además, dificulta la denuncia y la reparación del daño.

recortes en programas de género

Desde una perspectiva de responsabilidad social, este fenómeno revela la dependencia crítica de los programas de género respecto a la cooperación internacional. Muchos países en crisis carecen de presupuestos públicos para sustituir estos servicios. Por ello, los recortes en programas de género generan un efecto dominó que trasciende a la OMS. Impactan a ONGs locales, redes comunitarias y sistemas de salud colapsados. La cadena de protección se fragmenta en todos sus niveles.

A nivel operativo, también se pierde capacidad de prevención. Sin campañas, educación comunitaria ni monitoreo de riesgos, la violencia se normaliza. La respuesta humanitaria se vuelve reactiva en lugar de preventiva. Esto incrementa costos futuros y profundiza el daño social. La falta de inversión hoy multiplica la necesidad de intervención mañana.

Violencia de género en crisis: cuando el riesgo es estructural

La advertencia de la OMS adquiere mayor gravedad al considerar el contexto donde ocurren estos recortes. Según datos del organismo, aproximadamente el 70% de las mujeres en situaciones de crisis —como conflictos armados o desplazamientos forzados— sufre violencia de género. Es decir, la violencia no es un riesgo eventual, sino una condición generalizada. Los programas recortados operaban precisamente en estos entornos de máxima vulnerabilidad. Reducirlos equivale a retirar protección en el punto más crítico.

En escenarios humanitarios, la violencia adopta múltiples formas: explotación sexual, trata, matrimonios forzados o abuso dentro de campamentos de refugiados. La ausencia de servicios médicos especializados impide atender lesiones físicas y traumas psicológicos. Asimismo, limita el acceso a anticoncepción de emergencia y profilaxis post-exposición. Esto incrementa embarazos forzados e infecciones. El impacto sanitario es profundo y de largo plazo.

Los Recortes en programas de género también afectan la recolección de datos y la trazabilidad de casos. Sin información, los Estados y organismos internacionales pierden capacidad de diseñar políticas efectivas. La invisibilización estadística agrava la impunidad. Lo que no se mide, no se gestiona. Y lo que no se gestiona, se perpetúa.

A nivel social, la reducción de servicios debilita la confianza en las instituciones humanitarias. Las comunidades perciben abandono internacional. Esto puede derivar en mayor control de actores armados o redes criminales sobre mujeres y niñas. La violencia deja de ser solo un problema de salud pública para convertirse en un factor de inestabilidad social y de seguridad.

recortes en programas de género

Financiamiento con enfoque de género: una prioridad estratégica, no opcional

Los datos presentados por la OMS obligan a replantear la forma en que gobiernos, empresas y organismos multilaterales priorizan la inversión social en contextos de crisis. Los Recortes en programas de género no son ajustes técnicos: son decisiones que exponen a millones de personas a violencia, desprotección y abandono institucional. Desde la óptica ESG, esto representa un retroceso en derechos humanos y debida diligencia social. La sostenibilidad no puede desvincularse de la protección de poblaciones vulnerables.

Para el sector corporativo y filantrópico, el escenario abre un espacio de corresponsabilidad. La financiación de programas de prevención y atención a la violencia de género debe entenderse como inversión en estabilidad social, salud pública y resiliencia comunitaria. Ignorar estos recortes implica asumir mayores riesgos reputacionales y sistémicos en el futuro. Revertirlos, en cambio, fortalece ecosistemas humanitarios completos. Porque cuando se debilita la protección de las mujeres, se debilita la sostenibilidad de toda la sociedad.

Educación ambiental como motor de cambio: las Eco Jornadas LTH fortalecen su impacto comunitario en 2026

En un contexto global marcado por los desafíos ambientales y la necesidad de generar cambios reales desde la vida cotidiana, la educación ambiental se ha consolidado como un pilar clave para construir comunidades más conscientes y responsables. Cuando el aprendizaje se vincula con la experiencia directa, el entorno inmediato y la participación colectiva, la sostenibilidad deja de ser un concepto abstracto y se transforma en una acción concreta, medible y de largo alcance. Bajo esta visión, las iniciativas que promueven la formación ambiental desde edades tempranas y fortalecen la corresponsabilidad social adquieren un papel estratégico en la construcción de un futuro más sostenible. 

Y es precisamente desde este enfoque que surgen las Eco Jornadas LTH, un programa de educación y concientización ambiental que, a lo largo de los últimos años, se ha consolidado como una de las iniciativas de impacto social y ambiental más relevantes impulsadas por la marca. A través de actividades presenciales, talleres educativos y experiencias comunitarias en escuelas, parques y espacios públicos, buscan acercar conceptos clave como reciclaje responsable, cuidado del entorno y uso consciente de los recursos entre niñas, niños, adolescentes y sus familias, promoviendo cambios reales en los hábitos cotidianos de las comunidades donde se implementan.

impacto comunitario LTH

Alianzas que fortalecen el impacto

A nivel regional, las Eco Jornadas LTH han ampliado su alcance en Centroamérica y el Caribe, colaborando con organizaciones como el Centro Costarricense de Logoterapia (Costa Rica, Honduras y Guatemala), Fundación Ozama Verde (República Dominicana), lo que permite compartir metodologías, fortalecer capacidades locales y construir una visión regional de la educación ambiental. 

Uno de los pilares fundamentales de este proyecto ha sido el trabajo colaborativo con organizaciones de la sociedad civil y aliados estratégicos. En México, el programa mantiene contacto y colaboración con diferentes ONGs como Preservamb, la Fundación Miguel Ángel Barberena Vega A.C. (Aguascalientes), Fundación Quetzalli A.C. (Coatzacoalcos) y Fundación La Planta (Morelia). 

2026: proyección y nuevos públicos

De cara a 2026, y considerando que el programa ha superado consistentemente sus metas anuales, las Eco Jornadas proyectan alcanzar mas de 231,000 impactos directos, consolidando así su crecimiento y ampliando su presencia territorial. Esta proyección se sustenta en los resultados obtenidos, la expansión de alianzas y la incorporación de nuevos formatos y públicos. 

Uno de los pasos estratégicos más relevantes para 2026 será la integración formal de visitas a escuelas secundarias, con el objetivo de fortalecer el vínculo con adolescentes y generar conciencia ambiental en una edad clave para la formación de hábitos, liderazgo y pensamiento crítico. Este enfoque permitirá formar agentes de cambio capaces de replicar lo aprendido en sus escuelas, familias y comunidades.

impacto comunitario LTH

Además, el programa de Eco Jornadas LTH continuará desarrollándose en coordinación con autoridades locales, instituciones educativas, ONGs y aliados estratégicos, reforzando su presencia en parques, eventos comunitarios y espacios públicos, e integrando a medios de comunicación e influenciadores para amplificar el mensaje y visibilizar el impacto real de las Eco Jornadas.

Un compromiso que se vive en comunidad

Con estos resultados y proyecciones, Eco Jornadas LTH reafirma su compromiso con una educación ambiental viva, práctica y cercana, que trasciende el discurso y se traduce en acciones concretas. Porque la sostenibilidad no es una promesa a futuro: es una práctica cotidiana que empieza en la infancia, se fortalece en la comunidad y construye un impacto real para las próximas generaciones.

Bayer propone acuerdo de más de 7 MDD por casos de cáncer vinculados a su herbicida más vendido

La historia de Roundup dejó de ser únicamente un debate científico para convertirse en un símbolo de cómo las decisiones corporativas pueden impactar a miles de familias. Lo que comenzó como un producto agrícola ampliamente aceptado hoy es el centro de una de las batallas legales más complejas de la industria química. En este escenario, la propuesta de acuerdo colectivo de Bayer en Estados Unidos marca un punto de inflexión en la relación entre empresa, consumidores y sistema judicial.

Detrás de los números millonarios hay agricultores, jardineros y trabajadores que aseguran haber desarrollado enfermedades graves tras años de exposición. Para el sector empresarial, el caso es una advertencia sobre la gestión de riesgos reputacionales, la transparencia científica y la responsabilidad social corporativa en mercados donde la salud pública se cruza con los intereses económicos.

El origen del conflicto y la sombra del cáncer vinculado a Roundup

El herbicida Roundup fue adquirido por Bayer en 2018 al comprar Monsanto por 63 mil millones de dólares. En ese momento, el producto ya estaba rodeado de controversias por su ingrediente activo, el glifosato. Miles de usuarios comenzaron a demandar a la compañía alegando haber desarrollado linfoma no Hodgkin tras una exposición prolongada.

Con el paso de los años, el volumen de casos creció hasta alcanzar casi 200.000 demandas en tribunales de Estados Unidos. La narrativa del cáncer vinculado a Roundup dejó de ser marginal para convertirse en una crisis estructural. Para Bayer, el desafío dejó de ser únicamente legal: se transformó en un problema de confianza pública.

La presión aumentó cuando algunos veredictos otorgaron indemnizaciones históricas, debilitando la percepción de seguridad que la empresa defendía. Cada fallo reavivó el debate sobre la responsabilidad de las multinacionales frente a los riesgos de sus productos.

Un acuerdo colectivo que busca cerrar una herida abierta

De acuerdo con Reuters, la propuesta presentada por Bayer contempla hasta 7.250 millones de dólares para resolver reclamos actuales y futuros. El plan establece un fondo a largo plazo, con pagos anuales durante 21 años, destinado a compensar a quienes puedan demostrar diagnóstico y exposición previa.

El objetivo es evitar nuevas demandas y crear un mecanismo nacional que concentre los casos. Aunque aún requiere la aprobación de un juez, la iniciativa fue recibida con optimismo por los mercados, reflejado en el alza de las acciones de la compañía. Para Bayer, este acuerdo es una estrategia para recuperar estabilidad financiera y reputacional. Sin embargo, para los demandantes, representa la esperanza de un cierre tras años de incertidumbre.

El peso de los litigios en la estrategia corporativa

Desde 2020, la empresa ha desembolsado cerca de 10 mil millones de dólares en acuerdos previos. Aun así, no logró frenar la ola de reclamos, lo que obligó a replantear su enfoque legal. Las provisiones por litigios aumentarán de forma considerable, afectando el flujo de caja y retrasando la publicación de resultados financieros. Este contexto muestra cómo una crisis legal puede transformar la planeación estratégica de una corporación global.

Más allá de las cifras, el caso evidencia la necesidad de integrar la gestión de riesgos sociales y ambientales en la toma de decisiones empresariales.

Política, tribunales y responsabilidad compartida

Durante la administración de Joe Biden, el Departamento de Justicia permitió que los consumidores presentaran demandas en tribunales estatales. Sin embargo, con el giro impulsado por Donald Trump, el gobierno federal pidió limitar esos reclamos.

Este cambio reavivó el debate sobre la protección al consumidor y el papel de los estados frente a la ley federal. Para muchas organizaciones, la decisión prioriza la estabilidad corporativa sobre la justicia para las víctimas. La controversia demuestra cómo la política puede redefinir el alcance de la rendición de cuentas empresarial.

El papel de la ciencia y la ética corporativa

Bayer sostiene que décadas de estudios respaldan la seguridad del glifosato. Sin embargo, denuncias sobre conflictos de interés y autores fantasma en investigaciones anteriores debilitaron esa narrativa. Aunque la mayoría de los reguladores globales consideran el producto no cancerígeno bajo ciertas condiciones, la percepción pública se ha visto erosionada. La ética en la investigación científica se vuelve un pilar clave para reconstruir la confianza. En este contexto, la transparencia se convierte en una exigencia ineludible para cualquier empresa que opere en sectores sensibles.

Los demandantes incluyen agricultores, trabajadores rurales y usuarios domésticos. Sus historias reflejan el costo humano detrás de una cadena de suministro que rara vez se cuestiona. El cáncer vinculado a Roundup no es solo un término legal; es una realidad que transformó vidas y comunidades enteras. Cada testimonio refuerza la necesidad de políticas preventivas y de reparación integral.

El caso es un recordatorio de que el bienestar humano debe ser central en cualquier modelo de negocio.

El futuro del litigio y la mirada global

La Corte Suprema de Estados Unidos escuchará una apelación clave que podría limitar la responsabilidad de Bayer. Un fallo favorable reduciría drásticamente las demandas futuras y sentaría un precedente para la industria agroalimentaria. Mientras tanto, Europa sigue de cerca el proceso, especialmente tras prorrogar el uso de glifosato hasta 2033. Países como Francia y Austria presionan por restricciones más severas. El desenlace podría redefinir la relación entre regulación, salud pública y sostenibilidad empresarial.

El caso muestra que la gestión de crisis no puede limitarse a acuerdos financieros. La prevención, la ética y la comunicación transparente son pilares para evitar que situaciones similares se repitan. Las empresas deben anticipar los impactos sociales de sus productos y asumir un rol activo en la protección de sus grupos de interés. Ignorar estas señales puede derivar en costos económicos y reputacionales irreversibles. La historia de Roundup se convierte así en un estudio de caso para toda la industria.

El acuerdo propuesto por Bayer no solo busca cerrar un capítulo legal, sino también redefinir su relación con la sociedad. El cáncer vinculado a Roundup es hoy un símbolo de los riesgos que surgen cuando la innovación no se acompaña de una evaluación integral de impactos. Más allá del resultado judicial, el caso deja una lección clara: la sostenibilidad corporativa exige poner a las personas en el centro. Solo así será posible construir modelos de negocio que generen valor sin comprometer la salud ni la confianza de quienes dependen de ellos.

La IA no salvará al planeta: califican de greenwashing sus promesas climáticas

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En la narrativa corporativa contemporánea, pocas tecnologías han sido posicionadas con un halo tan transformador como la inteligencia artificial. Sin embargo, lo contrario ha ocurrido con la inteligencia artificial, pues, desde reportes ESG hasta cumbres climáticas, la IA aparece como catalizadora de eficiencia energética, optimización de recursos y reducción de emisiones. No obstante, las promesas climáticas de la IA comienzan a ser examinadas con el mismo rigor aplicado a otras soluciones tecnológicas que, en el pasado, sobrestimaron su impacto ambiental positivo. El resultado: una brecha creciente entre discurso y evidencia.

Un informe reciente, basado en el análisis de 154 declaraciones públicas de la industria tecnológica, concluye que no existe prueba material de que las herramientas de IA generativa estén reduciendo emisiones de forma verificable. Por el contrario, el crecimiento acelerado de centros de datos y modelos de alto consumo energético plantea nuevos riesgos climáticos. En este contexto, las promesas climáticas de la IA han sido señaladas por analistas como una estrategia de distracción que desvía la atención de la huella ambiental real de la tecnología. 

Promesas climáticas de la IA: entre la narrativa corporativa y la falta de evidencia

El análisis encargado por organizaciones como Beyond Fossil Fuels y Climate Action Against Disinformation encontró que muchas afirmaciones climáticas de la industria confunden deliberadamente tipos de inteligencia artificial. Específicamente, mezclan la IA tradicional —basada en aprendizaje automático aplicado a eficiencia industrial— con la IA generativa, responsable del auge actual de consumo energético. Esta confusión conceptual amplifica beneficios potenciales mientras oculta impactos reales. La narrativa se construye sobre agregados tecnológicos que no son comparables.

La investigación no halló “ni un solo ejemplo” en el que herramientas populares de IA generativa hubieran producido reducciones “materiales, verificables y sustanciales” de emisiones. Esta ausencia de evidencia resulta crítica considerando el posicionamiento climático de estas soluciones. Las empresas tecnológicas han promovido casos de uso hipotéticos más que resultados medibles, lo que implica riesgos de sobreestimación de impacto y, potencialmente, exposición a acusaciones de greenwashing.

promesas climáticas de la IA

Ketan Joshi, analista energético y autor del informe, calificó estas estrategias como “distrayentes” y comparables a tácticas históricas de la industria de combustibles fósiles. Según explicó, se destacan inversiones marginales mientras se expanden operaciones altamente contaminantes: 

Estas tecnologías solo evitan una fracción minúscula de las emisiones en relación con las emisiones masivas de su negocio principal”, afirmó. 

La analogía no es menor: equipara la comunicación climática de la IA con campañas reputacionales del petróleo.

El estudio también identificó debilidad estructural en la evidencia utilizada. Solo el 26% de las afirmaciones ambientales citaba investigaciones académicas publicadas, mientras que el 36% no presentaba ningún respaldo. En informes corporativos clave, la mayoría de los beneficios climáticos carecía de verificación independiente. Esto erosiona la credibilidad de las promesas climáticas de la IA dentro de marcos de reporte como TCFD o CSRD, donde la trazabilidad de impacto es central.

promesas climáticas de la IA

El costo energético oculto de la revolución generativa

El cuestionamiento a las promesas climáticas de la IA se intensifica al observar la expansión energética que sustenta su crecimiento. Los centros de datos —infraestructura crítica para entrenar y operar modelos generativos— consumen actualmente cerca del 1% de la electricidad mundial. Aunque la cifra parece moderada, las proyecciones son alarmantes. BloombergNEF estima que su participación en la electricidad de Estados Unidos podría más que duplicarse hasta alcanzar 8.6% para 2035.

La Agencia Internacional de Energía proyecta que los centros de datos representarán al menos el 20% del crecimiento de la demanda eléctrica en países desarrollados hacia el final de la década. Este incremento está directamente vinculado al despliegue de IA generativa, particularmente aplicaciones de video, imagen y modelos multimodales. Es decir, el crecimiento energético no responde a digitalización básica, sino a cargas computacionales intensivas. La huella de carbono asociada crece en paralelo.

A nivel micro, el consumo por consulta puede parecer bajo: una interacción textual equivale aproximadamente a mantener encendida una bombilla durante un minuto. Sin embargo, esta métrica se vuelve irrelevante frente a funciones complejas como generación de video o investigación profunda automatizada. Allí, el consumo escala exponencialmente. Investigadores energéticos han advertido sobre la velocidad y magnitud de esta expansión. El problema no es el uso individual, sino el volumen sistémico.

Además, el aumento de demanda eléctrica está siendo cubierto, en parte, por generación a gas. Esto implica que el crecimiento de la IA no solo consume energía, sino que puede impulsar nueva infraestructura fósil. Desde una perspectiva climática, el balance neto podría ser negativo. Las promesas climáticas de la IA, bajo este escenario, no solo carecen de evidencia: podrían estar en contradicción con la realidad operativa.

promesas climáticas de la IA

¿Qué tipo de IA sí aporta valor climático?

El debate no implica descartar toda aplicación de inteligencia artificial en la lucha climática. Expertos subrayan que existe una distinción crítica entre IA generativa y modelos predictivos tradicionales. Sasha Luccioni, especialista en IA y clima, lo sintetiza: “Cuando hablamos de IA que es relativamente mala para el planeta, se trata principalmente de IA generativa y modelos de lenguaje grandes”.

En contraste, la IA considerada “buena” para el planeta incluye modelos predictivos, extractivos y de optimización industrial. Estos sistemas se utilizan para pronóstico meteorológico, eficiencia en redes eléctricas, agricultura de precisión o mantenimiento predictivo. Su consumo energético es significativamente menor. Y su impacto climático es más medible. Aquí sí existen casos documentados de reducción de emisiones.

No obstante, incluso en IA tradicional, la evidencia suele ser débil. El informe señala que muchas afirmaciones ambientales se basan en proyecciones no verificadas. Un ejemplo emblemático es la cifra que sostiene que la IA podría mitigar entre 5% y 10% de las emisiones globales para 2030. Este dato, replicado por corporaciones tecnológicas, proviene de una cadena de referencias que incluye blogs corporativos y estimaciones de consultoría. No de estudios revisados por pares.

Esto refuerza la necesidad de auditoría independiente sobre impacto climático digital. Sin métricas estandarizadas, las promesas climáticas de la IA seguirán operando en el terreno de la especulación. Para áreas de sostenibilidad corporativa, distinguir entre IA de eficiencia e IA de alto consumo será clave en evaluaciones de huella de carbono tecnológica.

promesas climáticas de la IA

Greenwashing algorítmico y riesgos para la agenda climática

El posicionamiento de la inteligencia artificial como solución climática refleja una tendencia histórica: depositar expectativas desproporcionadas en innovaciones emergentes. Sin embargo, la evidencia disponible sugiere que las promesas climáticas de la IA —particularmente en su vertiente generativa— carecen de sustento empírico sólido. Más aún, funcionan como narrativa distractora frente al crecimiento acelerado de infraestructuras energéticamente intensivas. El riesgo no es solo ambiental, sino reputacional para quienes adoptan estos discursos sin verificación.

Para líderes de responsabilidad social, el desafío es doble. Por un lado, evitar amplificar mensajes de impacto climático no comprobado. Por otro, exigir transparencia energética y trazabilidad de emisiones en cadenas digitales. La IA puede aportar valor climático, pero solo en aplicaciones específicas, auditables y energéticamente eficientes. Separar innovación real de greenwashing tecnológico será determinante para no desviar recursos —ni atención— de las soluciones climáticas que sí pueden marcar diferencia.

Volkswagen de México: 25 mil personas beneficiadas en 2025 con su estrategia Por Amor a México

Volkswagen de México fortaleció durante 2025 su compromiso con el desarrollo social y comunitario, beneficiando a 25,248 personas a través de una estrategia integral de Responsabilidad Social Corporativa que articula acciones en educación, bienestar comunitario, inclusión, salud y cuidado del entorno.

 A través de su estrategia Por Amor a México, estructurada en cuatro ejes —Futuro, Comunidad, Pasión y Cuidado— la armadora impulsó iniciativas orientadas a generar valor social, ambiental y económico en las comunidades donde tiene presencia, alineando cada proyecto con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

 “En Volkswagen de México entendemos la responsabilidad social como un compromiso permanente con las personas y con el entorno. Los resultados de 2025 reflejan un trabajo colaborativo, estructurado y con visión de largo plazo, enfocado en generar un impacto positivo y duradero en México”, señaló Alea Lozada.

Durante el año, Volkswagen de México impulsó iniciativas enfocadas en la educación y el desarrollo integral desde edades tempranas. A través de programas de educación STEM, como New Auto New Engineers y ¡Qué chulo es ser STEM!, la armadora contribuyó a la capacitación de más de 2,500 estudiantes y 200 docentes de educación básica, media superior y superior en Puebla y Guanajuato, fortaleciendo habilidades clave para el futuro. De manera complementaria, mediante programas de Desarrollo Temprano Infantil, se promovieron hábitos de alimentación saludable, huertos comunitarios y capacitación nutricional en comunidades indígenas, beneficiando a 133 infantes y 136 madres y padres de familia.

Por Amor a México

Como parte de estas acciones, Volkswagen de México también contribuyó a mejorar la seguridad y movilidad de 150 niños y niñas en situación de vulnerabilidad a través del mantenimiento vehicular de la flota de Casa del Sol, así como mediante la campaña Un Día para el Futuro, iniciativa anual en la que colaboradores donan parte de su salario y la empresa duplica cada aportación, destinando los recursos al fortalecimiento de la infraestructura de ocho bachilleratos públicos en Puebla y Silao, impactando positivamente a miles de estudiantes.

En el ámbito comunitario, el Programa de Voluntariado Volkswagen movilizó a 529 colaboradores, quienes dedicaron 2,943 horas de voluntariado en 27 jornadas, beneficiando a 10,971 personas y contribuyendo a la plantación de 1,600 árboles, fortaleciendo una cultura de empatía, participación y corresponsabilidad social dentro de la organización. Asimismo, a lo largo del año se realizaron jornadas de salud comunitaria, en colaboración con asociaciones civiles y autoridades locales, ofreciendo servicios de nutrición, pediatría, psicología, oftalmología y asesoría legal en comunidades cercanas a sus operaciones.

Por Amor a México

Otras iniciativas destacadas incluyeron Tapitas que salvan vidas, mediante la cual se recolectaron 330 kilos de tapitas que fueron recicladas para apoyar a niñas y niños con cáncer, así como acciones alineadas a principios de integridad y cumplimiento que permitieron canalizar donaciones de alimentos básicos en beneficio de comunidades en situación de vulnerabilidad. De igual forma, el Día de Puertas Abiertas de Volkswagen de México integró un enfoque solidario a través del Mercado Navideño, en apoyo a la Casa Ronald McDonald, fortaleciendo el vínculo con la comunidad interna y beneficiando a niñas, niños y adolescentes en tratamiento médico.

En materia de inclusión y desarrollo integral, la armadora impulsó el programa StrongHER, una iniciativa que utiliza el fútbol como herramienta para fomentar el liderazgo y empoderamiento de mujeres adolescentes, promoviendo entornos más equitativos. En paralelo, bajo el eje de cuidado, se desarrollaron acciones enfocadas en el bienestar animal, como el Croquetatón Volkswagen y jornadas de adopción, beneficiando a cientos de mascotas en situación de calle, así como programas de apoyo a madres de familia mediante la entrega de despensas y acompañamiento comunitario.

“Cada iniciativa que integra Por Amor a México refleja nuestra convicción de que la sostenibilidad se construye desde la acción, la colaboración y la cercanía con las comunidades. Seguiremos fortaleciendo este compromiso en los próximos años”, agregó Erika Castellanos Carreto.

Con estos resultados, Volkswagen de México reafirma su compromiso con una movilidad que impulsa a trascender, integrando la sostenibilidad como un eje transversal de su operación y contribuyendo activamente al bienestar de México.

ONU Turismo, Iberostar y Circle Economy impulsan la economía circular como motor de una industria de la hospitalidad competitiva y resiliente

Iberostar Hotels & Resorts, Circle Economy y ONU Turismo han presentado el informe “Towards circular hospitality transforming the tourism system”. Este documento examina los retos de la industria hotelera ante la creciente escasez de recursos. Orientado a fomentar la conversación colectiva con los actores clave en cada destino, este informe señala las oportunidades y estrategias de economía circular que permiten mantener la competitividad, mejorar la eficiencia y operar de manera más responsable a medio y largo plazo.

Se estima que los hoteles y otros establecimientos turísticos son responsables de 260 millones de toneladas de emisiones de CO2 al año1, una cifra casi tan alta como las emisiones anuales de toda Francia. Dado que alrededor del 70% de estas emisiones provienen de la producción2, el transporte y la eliminación de los bienes y servicios de los que dependen los hoteles y consumen los huéspedes, las decisiones de compra y operación tienen el potencial de transformar cadenas de suministro enteras. Diferentes estrategias de economía circular, como la logística inversa o priorizar la reparación y la reutilización frente al descarte, son fundamentales para reducir el impacto del sector. 

Retos de la industria hotelera

Los hoteles se enfrentan a múltiples barreras individuales y también sistémicas. El informe señala diez desafíos principales, entre los que destacan: la falta de infraestructuras de reciclaje adecuadas en muchos destinos turísticos, que provoca que la separación de residuos en los hoteles no alcance todo su potencial; barreras de comportamiento, como el cambio cultural en relación con el cambio climático; la ausencia de una visión compartida de la circularidad en la industria hotelera, que dificulta que las soluciones sostenibles escalen más allá de hoteles o cadenas. 

industria de la hospitalidad

Caso de éxito: Iberostar Hotels & Resorts

En un contexto de retos sistémicos, las iniciativas individuales pueden ayudar a demostrar lo que es posible y ofrecer puntos de referencia prácticos para otros actores de la cadena de valor. El informe se basa en la experiencia de Iberostar, una cadena hotelera con más de 100 hoteles en 14 países, para ilustrar cómo se están abordando algunos de estos retos en las operaciones del día a día.

El enfoque de Iberostar hacia la circularidad combina personas, datos e innovación. Impulsado por un propósito claro y el compromiso de su equipo directivo, la empresa ha creado equipos dedicados a las 3R, con más de 250 profesionales centrados en la separación, medición y análisis de residuos. Paralelamente, utiliza herramientas de inteligencia artificial en las cocinas de más de 60 hoteles para controlar y reducir el desperdicio de alimentos, lo que ayuda a comprender mejor dónde se producen las pérdidas y cómo se pueden evitar.

Además, se están realizando esfuerzos para integrar la circularidad en las decisiones de compra, el diseño de los hoteles y la experiencia tanto de los huéspedes como de los empleados, así como en las operaciones diarias. En conjunto, estas medidas han contribuido a una reducción de más del 80% de los residuos enviados a rellenos sanitarios desde 2021.

Sin embargo, la experiencia ha demostrado que para avanzar es preciso contar con el apoyo de los actores locales así como con infraestructuras, políticas y colaboraciones, y que la circularidad sistémica no puede lograrse solo con acciones individuales de los agentes a lo largo de la cadena de valor. 

Cinco oportunidades estratégicas para el cambio

Basado en las conclusiones y los talleres realizados con actores del sector, en este informe se han identificado cinco áreas estratégicas para avanzar hacia la economía circular:

  1. Compras circulares: involucrar a los proveedores para priorizar opciones duraderas, reutilizables o biodegradables, evitando materiales innecesarios.
  2. Operaciones circulares: implicar al personal para un uso responsable de recursos como el agua, y la optimización de los menús.
  3. Entorno construido circular: diseñar edificios eficientes energéticamente, duraderos y fáciles de desmontar, utilizando materiales de origen biológico y con energías renovables.
  4. Cultura empresarial y experiencias circulares: formar a directivos y empleados en principios de circularidad, además de concienciar a los huéspedes para fomentar comportamientos responsables.
  5. Destinos circulares: colaborar con los municipios, invertir en la restauración de la naturaleza y apoyar iniciativas circulares locales.
industria de la hospitalidad

Gloria Fluxà, Vicepresidenta & Chief Sustainability Officer en Grupo Iberostar, explica: “Hace cuatro años iniciamos un ambicioso proyecto para reducir los residuos que enviamos al vertedero e introducir la circularidad en nuestras operaciones. No se trataba de un proyecto aislado, sino de un cambio fundamental en la forma de gestionar nuestro negocio. Esto implicó alinear las prioridades estratégicas internas, los objetivos comerciales e incentivos. Creemos que así es como comienza el cambio sistémico: no con una sola gran decisión, sino con miles de pequeñas elecciones alineadas en la misma dirección. La transición hacia una industria hotelera circular requerirá ir más allá de los esfuerzos individuales y comprometerse con acciones colaborativas en diferentes áreas para implementar un cambio sistémico. Sólo entonces podremos escalar el impacto positivo y fortalecer la competitividad y el futuro de nuestro sector”.

Su Excelencia la Sra. Shaikha N. Alnuwais, secretaria general de Turismo de las Naciones Unidas, destaca: “La industria hotelera desempeña un papel fundamental en la cadena de valor del turismo e influye en la forma en que los destinos gestionan los recursos, reducen los residuos, miden el impacto, fortalecen las economías locales y responden a las crecientes presiones climáticas, medioambientales y de la cadena de suministro. El fomento de prácticas circulares y regenerativas no solo es una prioridad medioambiental, sino también una vía estratégica hacia la resiliencia, la acción climática, la competitividad y la creación de valor a largo plazo. Esperamos que este informe inspire el cambio y proporcione una orientación útil a los responsables políticos, las empresas y los destinos para avanzar hacia un futuro del turismo más circular y resiliente”.

Por su parte, Claudia Alessio, experta en circularidad y autora por parte de Circular Economy, añade: “La economía circular no es solo una necesidad ambiental, es un medio para un fin. Refuerza la resiliencia del negocio al reconocer que la industria hotelera depende de un capital natural y social saludable. Es una herramienta poderosa para la mitigación y adaptación al cambio climático, y apoya a los destinos ayudándoles a operar dentro de su capacidad de carga. El marco que presentamos está diseñado para que lo utilice toda la cadena de valor, dotando al sector de una dirección común para avanzar juntos”.

Referencias

1Juvan, E., Grün, B., & Dolnicar, S. (2023). Waste production patterns in hotels and restaurants: An intra-sectoral segmentation approach. Annals of Tourism Research Empirical Insights, 4(1). doi:10.1016/j.annale.2023.100090

2 Science Based Targets initiative (SBTi). (2023). Catalyzing value chain decarbonization: Corporate survey results (Rep.). Retrieved from: SBTi Website.

Santander México recibe el reconocimiento “Aliado del Año 2025” de Reforestamos 

Banco Santander México fue reconocido por la organización de la sociedad civil Reforestamos México con el distintivo “Aliado del Año 2025”, tras más de 17 años de colaboración continua y una inversión ambiental acumulada superior a 52 millones de pesos, consolidándose como uno de los referentes del sector financiero en la integración de criterios socioambientales mediante alianzas de largo plazo con impactos medibles en conservación forestal, restauración de ecosistemas y desarrollo comunitario en el país.

El reconocimiento otorgado por Reforestamos destaca la continuidad de esta alianza, orientada al desarrollo forestal sostenible en el país, la conservación de los ecosistemas terrestres y la generación de valor social, con impactos trazables desde el inicio de esta colaboración. También el compromiso de Santander México con el desarrollo sostenible al abrir canales de participación, tanto a clientes como usuarios de cajeros automáticos para que puedan contribuir al impacto ambiental y social positivo.

“En Santander entendemos que la inversión social no es un esfuerzo aislado, sino el resultado de alianzas estratégicas sólidas. Así, desde 2008, hemos recaudado más de 52 millones de pesos gracias a todas las personas que han creído en esta alianza, eligiendo el botón de ‘Si quiero donar’, de nuestros más de 10 mil cajeros automáticos en todo el país, permitiéndonos apoyar causas medioambientales como la conservación del bosque ‘Itza-popo’ en 2025. El segundo canal de cooperación e impacto social son nuestras tarjetas LikeU, en particular la verde para los que ya la conocen. Gracias a esta tarjeta, y de la mano con Reforestamos, logramos beneficiar a más de 38 mil personas y plantar más de 87 mil árboles, lo que representa aproximadamente 124 hectáreas de superficie verde y casi 180 canchas de fútbol”, señaló Alonso Cervera Lomelí, Director General Adjunto de Estudios, Asuntos Públicos y Comunicación de Banco Santander México.

Aliado del Año 2025

Por su parte, Ernesto Herrera Guerra, Director General de Reforestamos México, destacó: “Santander confió en esta iniciativa desde el inicio. En 2008 comenzaron los donativos en cajeros automáticos y, más adelante, en 2021 se sumaron las tarjetas LikeU, contribuyendo a fortalecer un modelo que hoy se expande hacia otros paisajes estratégicos del país. Este impulso nos ha permitido llevar la conversación del bosque al agua, al clima y a la vida en las ciudades, demostrando que, desde las comunidades, México puede liderar soluciones basadas en la naturaleza con impacto nacional.”

Con este reconocimiento, Banco Santander México refuerza su posicionamiento como una institución financiera que integra la sostenibilidad ambiental y social como un eje estratégico de su modelo de negocio, reafirmando su compromiso con el crecimiento responsable, la acción climática y el desarrollo sostenible de México.

Sostenibilidad en la cocina: el caso urgente de la Almeja Chocolata

La península de Baja California alberga una diversidad extraordinaria de almejas: Pismo, Chocolata, Pata de Mula Roja, Negra, Garra de León, Voladora, Concha Espina, Burra, Callos de Hacha, Margarita, Concha Nácar, Chione, Generosas, entre muchas otras. Estos moluscos forman parte esencial de nuestra identidad gastronómica y se disfrutan en cocteles, ceviches, aguachiles, estofados, empanadas, guisos o simplemente con aceite de oliva y limón. Son protagonistas de celebraciones y pilares de la cocina del mar en México.

Sin embargo, su popularidad también representa un riesgo. Es fundamental reconocer cada especie, conocer sus características y entender su situación actual. La concha nácar está prácticamente desaparecida. Los callos de hacha y las almejas generosas se producen en una escala considerablemente menor que hace apenas cinco años. La Garra de León considerada una de las mejores almejas de callo del mundo y en su momento columna vertebral de la gastronomía de Guerrero Negro casi ha desaparecido debido a la sobreexplotación, y su recuperación aún se vislumbra lejana.

La almeja Pismo, que anteriormente se consumía en mayor volumen que la Chocolata, estuvo al borde de desaparecer. Tras varios años de veda, hoy ha logrado recuperarse. Respetando sus temporadas y tallas oficiales, podemos consumirla de manera responsable y asegurar su disponibilidad para las futuras generaciones.

Hoy, la preocupación se centra en la Almeja Chocolata. Durante los años de veda de la Pismo, la Chocolata se convirtió en el sustituto natural para un mercado en crecimiento. El incremento sostenido en su demanda ha provocado una presión significativa sobre sus poblaciones, colocándola actualmente en riesgo.

Las señales son claras: hace algunos años era común encontrar ejemplares de 300 gramos por pieza en abundancia. Hoy, en muchos casos, solo se logra cubrir el 50% de los pedidos y con ejemplares de hasta 80 gramos por pieza. Esto evidencia una reducción preocupante en talla y disponibilidad. Lo ideal sería permitir su reproducción y recuperación, pero no se le está dando el tiempo necesario.

En este contexto, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), a través de CONAPESCA, decretó de manera acertada una veda de dos años, del 1º de enero de 2026 al 31 de diciembre de 2027, para la captura y recolección de la Almeja Chocolata en Baja California Sur, en la zona del Mar de Cortés. Sin embargo, en Baja California aún no se ha implementado una medida similar de protección al recurso.

Almeja Chocolata

Ante esta situación, hacemos un llamado a la comunidad gastronómica nacional para actuar con conciencia y responsabilidad. Invitamos a restaurantes, distribuidores, cocineras y cocineros a permitir que las poblaciones de Almeja Chocolata descansen voluntariamente durante un periodo prudente, contribuyendo así a su recuperación.

Alternativas sostenibles:

  • Almeja Pismo, respetando estrictamente sus vedas y tallas oficiales.
  • Pata de Mula Roja (Akagai), cuyas poblaciones se mantienen saludables.

Como representantes del sector gastronómico y de la industria alimentaria, asumimos la responsabilidad de visibilizar esta situación y promover soluciones que generen conciencia y educación en torno al consumo responsable de nuestros recursos marinos.

Hoy más que nunca, es momento de actuar y aportar nuestro grano de arena para proteger un recurso nutritivo, delicioso y capaz de sostener a comunidades pesqueras en el futuro.

Por una cocina comprometida con la sostenibilidad. Atentamente: David Castro, Edgar Chávez, Bernardo Galindo, Eduardo García, Ernesto Hernández, Ezequiel Hernández, José Luis Hinostroza, Benito Molina, Solange Muris, Alejandra Navarro, Javier Plascencia, Elena Reygadas, Alejandro Ruiz, Alfredo Villanueva.

¿Por qué los estudios de género están cerrando tras las revelaciones de Epstein?

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Durante años, los estudios de género han sido una de las herramientas más incómodas —y necesarias— para cuestionar las estructuras de poder que normalizan la desigualdad. Sin embargo, en distintos estados de Estados Unidos, estos programas están siendo eliminados bajo el argumento de “restaurar la verdad biológica” y frenar lo que se califica como “ideologías divisivas”. Lo que parece un debate académico es, en realidad, un síntoma de algo más profundo: una disputa por quién controla la narrativa sobre el poder, el cuerpo y la dignidad.

Hoy, tras la reapertura de los archivos de Jeffrey Epstein y la ola de reacciones que siguieron, esa disputa se vuelve más clara. Las revelaciones de Epstein no solo exhiben una red de abusos, sino también la fragilidad de los sistemas que deberían haberlos prevenido. En este contexto, el cierre de programas universitarios no parece una coincidencia, sino parte de una misma lógica: silenciar las herramientas que permiten leer críticamente estas violencias.

Universidades bajo presión política

Según información de The Guardian, la junta de regentes de Texas A&M ha decidido poner fin a los programas de estudios de la mujer y de género, así como a la enseñanza de conceptos relacionados con la raza. Esto no fue un caso aislado: el New College de Florida ya había tomado una medida similar en 2023. Universidades públicas en Carolina del Norte, Ohio y Kansas siguieron la misma ruta, impulsadas por legislaturas estatales conservadoras.

Estas decisiones se presentan como actos administrativos, pero responden a un clima ideológico específico. La educación superior se convierte en un campo de batalla donde la diversidad de enfoques es sustituida por una visión única sobre la identidad y el poder. El resultado es una reducción deliberada de los espacios críticos.

La cancelación de los estudios de género se justifica con la orden ejecutiva de Donald Trump titulada Defendiendo a las Mujeres del Extremismo de la Ideología de Género y Restaurando la Verdad Biológica. El documento convierte la diferencia sexual en una categoría legal, no científica, y la coloca como base de políticas públicas.

revelaciones de Epstein

Este cambio no es menor: redefine el lenguaje, los derechos y la legitimidad del conocimiento. Al hacerlo, niega décadas de investigación interdisciplinaria que ha demostrado que el género es una construcción social con impactos reales en la vida de millones de personas.

Revelaciones de Epstein: el espejo incómodo

Hasta que el Departamento de Justicia filtró nuevos documentos sobre Jeffrey Epstein, muchos no veían la conexión entre estos cierres y la cultura de impunidad. Hoy, esa relación resulta más evidente: limitar los estudios de género es una forma de proteger estructuras que facilitan el abuso de poder.

El caso de David Ross, exdirector del Museo Whitney, ilustra esta lógica. Sus intercambios con Epstein sobre proyectos artísticos con menores revelan una normalización del daño que solo puede entenderse desde una cultura que minimiza la violencia contra mujeres y niñas.

Ross sostuvo que su relación con Epstein era “profesional” y que creyó sus versiones. Años después, admitió su error. Sin embargo, el lenguaje de justificación revela algo más profundo: una arrogancia sistémica que convierte el privilegio en blindaje.

Este patrón no es individual, sino estructural. Las revelaciones de Epstein muestran cómo el dinero, la influencia y el silencio funcionan como una red de protección. Sin una mirada crítica, estas dinámicas permanecen invisibles.

Lo que aportan los estudios de género

Estos programas desmontan el determinismo biológico y analizan cómo las jerarquías de género sostienen la desigualdad. Han formado generaciones capaces de entender la identidad, el poder y la cultura desde una perspectiva compleja y contextual.

Además, integran saberes de la historia, la antropología y la psicología para explicar cómo las normas de género organizan la vida social. Sin ellos, se pierde una herramienta esencial para prevenir abusos y construir instituciones más justas. Eliminar los estudios de género no solo borra un campo académico, también desmantela el lenguaje para nombrar la injusticia. Lo mismo ocurre con la eliminación de referencias a la esclavitud o a la diversidad en espacios públicos y misiones universitarias.

La impunidad que rodeó a Epstein es coherente con estas omisiones. Donde se elimina el análisis crítico, prospera la desigualdad. El silencio se convierte en política.

revelaciones de Epstein

La democracia en juego

La orden ejecutiva afirma proteger a las mujeres, pero evita hablar de igualdad. En su fondo, sostiene una jerarquía donde el poder masculino se normaliza y las diferencias se convierten en barreras.

Por eso, defender los estudios de género no es un gesto ideológico, sino un acto democrático. Son una herramienta para examinar cómo se construye el poder y cómo puede transformarse

Las revelaciones de Epstein no son solo un escándalo, son un recordatorio de lo que ocurre cuando el poder no es cuestionado. El cierre de los estudios de género es parte de esa misma lógica: reducir las voces que incomodan, limitar las herramientas que explican y desactivar la crítica.

Proteger estos espacios académicos es proteger la capacidad colectiva de entender y transformar la realidad. Sin ellos, no solo se pierde conocimiento: se debilita la posibilidad misma de construir una sociedad basada en la igualdad y la justicia.

Las 10 crisis humanitarias más ignoradas del planeta

En un mundo hiperconectado, la atención se ha convertido en uno de los recursos más escasos. Mientras algunas emergencias concentran titulares, donaciones y presión política, otras tragedias avanzan en silencio, normalizadas por la repetición y olvidadas por la saturación informativa. Este desequilibrio no es casual: responde a dinámicas mediáticas, intereses económicos y jerarquías geopolíticas que determinan qué vidas importan más en la agenda global.

Hablar de las crisis humanitarias más ignoradas no es solo un ejercicio de denuncia, sino una obligación. Estas crisis no son episodios aislados, sino sistemas fracturados que se replican en distintas regiones con patrones casi idénticos. Comprender su lógica estructural es el primer paso para diseñar intervenciones más éticas, estratégicas y sostenibles.

Las 10 crisis humanitarias más ignoradas del planeta

Las crisis humanitarias más ignoradas no se definen por un país específico, sino por el tipo de colapso que representan. Son fenómenos que se repiten en distintos contextos y que, al no encajar en la narrativa del “evento noticioso”, permanecen fuera del radar global. Estas son las doce formas más graves y persistentes de quiebre humanitario en el mundo actual.

1. El hambre como herramienta de control

Hoy el hambre no es consecuencia de la escasez natural, sino el resultado de decisiones humanas deliberadas. Bloqueos comerciales, destrucción de cultivos, manipulación de precios y control de rutas de abastecimiento se utilizan como mecanismos de sometimiento. Cuando el alimento se convierte en arma, las comunidades pierden autonomía y quedan atrapadas en ciclos de dependencia. Esta forma de violencia estructural no deja ruinas visibles, pero destruye lentamente el tejido social. Por eso, este fenómeno mata sin generar titulares.

2. El colapso total del Estado

Cuando las instituciones dejan de operar, la sociedad pierde su marco de protección básica. Sin tribunales, escuelas, hospitales ni fuerzas de seguridad funcionales, la vida se rige por estructuras informales de poder. Las personas no solo pierden derechos, sino también certidumbre, lo que paraliza cualquier posibilidad de desarrollo. El vacío de gobernanza alimenta la violencia, la corrupción y la desigualdad. Esta desintegración sistémica no siempre se reconoce como emergencia.

3. Desplazamientos forzados crónicos

Millones de personas viven en condición de desplazamiento por décadas, sin posibilidad real de regresar o integrarse. Los campos de refugiados se transforman en ciudades permanentes sin derechos plenos ni oportunidades económicas. La vida queda suspendida en un limbo legal y social que destruye proyectos de vida. Esta realidad genera generaciones sin pertenencia ni estabilidad. La permanencia se vuelve costumbre.

4. Economías criminales que sustituyen al Estado

En contextos donde el Estado se debilita, las economías ilegales ocupan su lugar. Controlan empleo, justicia, seguridad y recursos, normalizando la violencia como forma de organización social. Las comunidades quedan atrapadas entre la necesidad y el miedo, sin alternativas reales de subsistencia. Esta estructura paralela erosiona cualquier intento de desarrollo sostenible. Se confunde con simple criminalidad.

5. Violencia sexual sistemática

La violencia sexual es utilizada como arma para destruir comunidades desde dentro. No solo hiere a las víctimas, sino que rompe vínculos sociales y genera desplazamientos forzados. El estigma, la impunidad y la falta de atención perpetúan el daño durante generaciones. Esta práctica es una estrategia de control y dominación. Se normaliza como daño colateral.

6. Generaciones sin acceso a educación

La ausencia de sistemas educativos deja a millones de niñas y niños sin herramientas para su futuro. Sin alfabetización ni formación, se rompe cualquier posibilidad de movilidad social. La pobreza se hereda y se profundiza con cada generación. La educación es la base del desarrollo, y su carencia es devastadora. Sus efectos no son inmediatos, pero sí irreversibles.

7. Exclusión estructural de las mujeres

En múltiples sistemas, las mujeres carecen de derechos legales, económicos y sociales. Esta exclusión limita la resiliencia comunitaria y frena el crecimiento económico. Cuando la mitad de la población queda marginada, todo el sistema colapsa. La desigualdad se normaliza y se reproduce. Se justifica como tradición.

8. Crisis climáticas sin capacidad de adaptación

Los fenómenos extremos afectan más a quienes no cuentan con infraestructura ni recursos. No es el clima, sino la falta de prevención y respuesta lo que destruye comunidades. Cada desastre empuja a más personas a la pobreza. La vulnerabilidad se vuelve permanente. Se culpa a la naturaleza y no al abandono.

9. Sistemas de salud inexistentes

En muchos contextos, la enfermedad significa muerte por falta de atención. No hay hospitales, medicamentos ni personal capacitado. La salud se convierte en privilegio y no en derecho. Esta precariedad limita el desarrollo social y económico. Ocurre lejos de los reflectores.

10. Personas sin identidad legal

Sin documentos, millones de personas no existen para el sistema. No pueden estudiar, trabajar ni acceder a servicios básicos. La invisibilidad perpetúa la pobreza estructural. Esta exclusión legal destruye generaciones. No deja registro oficial.

Las crisis humanitarias más ignoradas no existen por falta de recursos, sino por falta de voluntad, atención y coherencia ética. No son errores del sistema: son consecuencias directas de cómo priorizamos, medimos y respondemos al sufrimiento. Para quienes trabajamos en responsabilidad social, reconocer estas estructuras es un acto de responsabilidad profesional.

Nombrarlas, analizarlas y visibilizarlas es el primer paso para romper el ciclo del olvido. Porque mientras sigamos tratando estas realidades como excepciones, seguirán siendo la regla para millones de personas.