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Ariana Grande vs la Casa Blanca por usar su música para promover mensaje contra migrantes

La música suele ser un vehículo para conectar emociones, inspirar movimientos sociales o acompañar momentos culturales relevantes. Sin embargo, cuando una canción es utilizada para respaldar mensajes políticos sin el consentimiento de sus creadores, el debate trasciende el ámbito artístico y se convierte en una discusión sobre ética, derechos y responsabilidad pública.

Eso es precisamente lo que ocurrió en el caso de Ariana Grande vs la Casa Blanca, una controversia que estalló luego de que la administración estadounidense utilizara una de las canciones de la artista para acompañar un video relacionado con la detención de inmigrantes. La reacción de la cantante fue inmediata y abrió una conversación más amplia sobre el uso de la cultura popular en campañas políticas y narrativas gubernamentales.

Ariana Grande vs la Casa Blanca: el origen de la polémica

La controversia comenzó cuando la Casa Blanca publicó en redes sociales un montaje en el que aparecían agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) realizando arrestos y detenciones de migrantes. El video estaba acompañado por la canción “Bye”, incluida en el álbum que Ariana Grande lanzó en 2024.

Junto a las imágenes aparecía el mensaje: “Adiós. El presidente Trump ha logrado la frontera más segura de la historia”. La publicación buscaba destacar las acciones migratorias de la administración, pero rápidamente llamó la atención por el uso de una canción pop asociada a un contexto completamente distinto.

La respuesta de la artista no tardó en llegar. Desde la misma publicación, Grande escribió: “Por favor, no utilicen mi música en relación con esta barbarie, inhumanidad y atrocidad”. Tras la reacción pública de la cantante, la música fue retirada del video.

Más allá del desacuerdo puntual, el incidente volvió a poner sobre la mesa la tensión existente entre figuras públicas y actores políticos cuando las obras artísticas son utilizadas para respaldar mensajes con los que sus creadores no se identifican.

Cuando la música se convierte en un campo de batalla político

El caso de Ariana Grande no es un hecho aislado. Durante los últimos años, diversos artistas han denunciado el uso de sus canciones en contenidos relacionados con campañas políticas, mensajes gubernamentales o publicaciones oficiales.

La cantante Sabrina Carpenter expresó recientemente su rechazo después de que una de sus canciones fuera utilizada en un video de la Casa Blanca que mostraba arrestos realizados por autoridades migratorias. La artista calificó la acción como “maliciosa y repugnante”.

De manera similar, el músico Kenny Loggins solicitó la eliminación de un video en el que aparecía Donald Trump en imágenes generadas con inteligencia artificial mientras sonaba su emblemática canción “Danger Zone”. El artista aseguró que no deseaba que su música fuera vinculada a contenidos diseñados para profundizar divisiones sociales.

Estos casos reflejan una tendencia creciente: la utilización de canciones ampliamente reconocidas para amplificar el alcance de mensajes políticos en redes sociales, donde el impacto emocional suele ser tan importante como el mensaje mismo.

Ariana Grande vs la Casa Blanca y el debate sobre los derechos de los artistas

El episodio de Ariana Grande vs la Casa Blanca también ha reavivado el debate sobre el control que los creadores tienen sobre el contexto en el que se utilizan sus obras. Aunque las licencias musicales pueden permitir ciertos usos legales, muchos artistas consideran que existe una dimensión ética que va más allá de los aspectos jurídicos.

Para numerosos músicos, la música no es únicamente un producto comercial, sino una extensión de sus valores, identidad y visión del mundo. Cuando una canción es asociada con causas o mensajes que contradicen esos principios, el conflicto suele ser inevitable.

La discusión resulta especialmente relevante en una era donde los contenidos digitales pueden viralizarse en cuestión de minutos y donde una canción puede modificar significativamente la percepción pública de un mensaje político. Además, el caso plantea preguntas sobre la responsabilidad de las instituciones públicas al utilizar elementos culturales para reforzar narrativas que generan polarización social.

La estrategia de provocar reacciones para amplificar el alcance

Algunos observadores consideran que estas publicaciones forman parte de una estrategia de comunicación diseñada para generar controversia y maximizar la atención mediática. Cada vez que un artista responde públicamente, el contenido original recibe una nueva ola de visibilidad.

La propia Casa Blanca ha dado señales de ser consciente de este fenómeno. Cuando medios cuestionaron el uso de música de Taylor Swift en otro contenido difundido en redes sociales, la respuesta oficial sugirió que las críticas contribuían precisamente a ampliar el alcance de las publicaciones.

Desde esta perspectiva, las reacciones de celebridades podrían convertirse involuntariamente en una herramienta para mantener ciertos temas en la conversación pública durante más tiempo. Sin embargo, esta estrategia también implica riesgos reputacionales, ya que puede reforzar la percepción de confrontación constante entre instituciones gubernamentales y sectores de la industria cultural.

El poder de las redes sociales en la construcción de narrativas

Las plataformas digitales han transformado la manera en que gobiernos, artistas y ciudadanos participan en debates públicos. Una publicación puede desencadenar conversaciones globales, movilizar opiniones y redefinir la interpretación de un acontecimiento. En este contexto, la música funciona como un recurso de gran impacto emocional. Una canción conocida puede generar identificación inmediata y aumentar considerablemente la capacidad de difusión de un mensaje.

Por ello, no resulta extraño que las administraciones políticas recurran cada vez más a referencias culturales para fortalecer sus estrategias de comunicación. Sin embargo, cuando dichas referencias son utilizadas sin el respaldo de sus creadores, las controversias suelen multiplicarse.

El caso protagonizado por Grande evidencia cómo el entretenimiento y la política se encuentran cada vez más entrelazados en la era digital.

Más allá de la polémica: migración, comunicación y responsabilidad

Aunque la atención mediática se ha centrado en el desacuerdo entre la cantante y la administración estadounidense, el trasfondo del debate está relacionado con un tema mucho más amplio: la migración y la forma en que se comunica ante la opinión pública.

Las imágenes de detenciones, deportaciones y operativos migratorios suelen generar fuertes reacciones emocionales. Por ello, la elección de elementos visuales y musicales puede influir significativamente en la percepción de estos acontecimientos.

Para especialistas, el caso representa un ejemplo de cómo las narrativas públicas pueden moldear el debate social sobre temas sensibles.

Asimismo, muestra la importancia de considerar el impacto ético de los mensajes institucionales y de las herramientas utilizadas para transmitirlos.

La controversia entre Ariana Grande y la Casa Blanca trasciende el uso de una canción en un video gubernamental. El episodio refleja las tensiones existentes entre la libertad de comunicación de las instituciones, los derechos de los creadores y la creciente influencia de las redes sociales en la construcción de narrativas públicas.

Mientras la artista se prepara para una nueva etapa de su carrera musical, el caso de Ariana Grande vs la Casa Blanca seguirá siendo un referente para analizar cómo la cultura popular, la política y la responsabilidad social convergen en un escenario donde cada publicación tiene el potencial de generar un debate global.

México y el desafío pendiente: 50% de los adolescentes de 15 a 17 años trabajan

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En México, la infancia y la adolescencia siguen enfrentando desafíos que ponen a prueba los avances logrados en materia de derechos humanos y desarrollo social. Aunque durante las últimas décadas se han implementado políticas públicas para proteger a niñas, niños y adolescentes, millones de menores continúan participando en actividades económicas que pueden afectar su bienestar y limitar sus oportunidades futuras. La realidad es compleja y está estrechamente vinculada con factores económicos, educativos y sociales.

Las cifras más recientes muestran que el fenómeno sigue presente en una escala significativa. Más allá de los números, cada dato representa historias de adolescentes que combinan jornadas laborales con estudios, niñas y niños que asumen responsabilidades prematuras y familias que enfrentan dificultades para cubrir sus necesidades básicas. Este contexto mantiene vigente el debate sobre cómo garantizar una infancia plena y libre de riesgos.

Trabajo infantil en México: una realidad que crece con la edad

Los datos de la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) del Inegi revelan que la participación laboral aumenta conforme las personas menores de edad se acercan a la mayoría de edad. Actualmente, 49% de los adolescentes entre 15 y 17 años cuenta con un empleo remunerado, una proporción que refleja la creciente incorporación de este grupo a actividades económicas.

Sin embargo, la problemática no se limita a quienes están próximos a la edad legal para trabajar. Entre los menores de 10 a 14 años, alrededor del 40% realiza actividades económicas, mientras que en el grupo de 5 a 9 años la proporción alcanza el 11%. Estas cifras evidencian que el fenómeno continúa afectando a sectores de población particularmente vulnerables.

La participación laboral temprana suele estar relacionada con necesidades económicas familiares, dinámicas comunitarias o la falta de alternativas de protección social. Aunque no todas las actividades realizadas por menores son necesariamente ilegales, muchas pueden interferir con su desarrollo integral y con el ejercicio pleno de sus derechos.

trabajo infantil en México

Los hogares donde el trabajo infantil se vuelve una necesidad

En México existen cerca de 17 millones de hogares con al menos una persona de entre 5 y 17 años. Dentro de ese universo, aproximadamente el 18% registra la presencia de al menos una niña, niño o adolescente en condición de trabajo infantil, una cifra que refleja la dimensión social del desafío.

La mayoría de los menores que trabajan vive en hogares nucleares conformados por una pareja con hijas o hijos, representando el 54% de los casos. Por otro lado, 33% reside en hogares ampliados o compuestos, mientras que 13.4% habita en hogares monoparentales.

Estos datos muestran que la problemática no está concentrada en un único tipo de estructura familiar. Más bien, responde a múltiples factores que atraviesan distintos contextos socioeconómicos y que obligan a muchas familias a recurrir a la participación económica de sus integrantes más jóvenes.

Trabajo infantil en México y su impacto en la educación

Uno de los efectos más preocupantes del fenómeno es su relación con la exclusión educativa. Actualmente, tres de cada diez niñas, niños y adolescentes que trabajan no asisten a la escuela, una situación que reduce significativamente sus oportunidades de desarrollo futuro.

La falta de acceso continuo a la educación genera consecuencias que pueden extenderse durante toda la vida. Menores niveles de escolaridad suelen traducirse en menores ingresos, empleos más precarios y una mayor probabilidad de reproducir ciclos de pobreza en las siguientes generaciones.

La situación se agrava entre quienes realizan actividades no permitidas por la legislación laboral. En estos casos, las exigencias físicas o los horarios de trabajo suelen dificultar aún más la permanencia en el sistema educativo, comprometiendo su formación académica y personal.

Cuando trabajar implica riesgos para la salud y el desarrollo

El informe también señala que poco más de la mitad de quienes se encuentran en esta situación realizan actividades prohibidas o peligrosas. Del total, 43% trabaja por debajo de la edad mínima legal establecida y 57% desarrolla labores consideradas riesgosas para su salud, seguridad o desarrollo.

Las actividades peligrosas pueden exponer a niñas, niños y adolescentes a accidentes, enfermedades, afectaciones psicológicas y condiciones que comprometen su bienestar físico. Además, muchas veces implican jornadas extensas o ambientes poco adecuados para personas en proceso de crecimiento.

Estas circunstancias hacen evidente que el debate no se centra únicamente en la participación laboral de los menores, sino en las condiciones bajo las cuales dicha participación ocurre y en las consecuencias que puede generar a largo plazo.

Un problema global que avanza demasiado lento

La situación mexicana forma parte de un desafío mundial. De acuerdo con estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo y UNICEF, al cierre de 2024 existían 138 millones de niñas, niños y adolescentes en situación de trabajo infantil en todo el mundo.

Aunque la cifra representa una disminución significativa respecto a los 246 millones registrados en el año 2000, los organismos internacionales advierten que el progreso sigue siendo insuficiente. Actualmente, 54 millones de menores realizan trabajos peligrosos que ponen en riesgo su salud y desarrollo.

Para lograr la erradicación del fenómeno en los próximos años sería necesario acelerar más de once veces el ritmo de avance observado hasta ahora. Esta realidad demuestra que aún existe una brecha considerable entre los compromisos internacionales y los resultados obtenidos.

El papel de las políticas públicas y la responsabilidad compartida

Frente a este escenario, UNICEF y la OIT han reiterado la necesidad de fortalecer los sistemas de protección social como una herramienta clave para reducir la vulnerabilidad económica de las familias. Garantizar ingresos dignos y mecanismos de apoyo puede disminuir la presión que lleva a muchos hogares a depender del trabajo de sus hijos.

La ampliación del acceso a educación de calidad también constituye un factor fundamental. Las escuelas no solo representan espacios de aprendizaje, sino también entornos de protección que contribuyen al desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes.

Asimismo, la generación de empleos dignos para las personas adultas resulta esencial para romper los ciclos que perpetúan esta problemática. Cuando las familias cuentan con ingresos suficientes y estabilidad laboral, disminuye la necesidad de incorporar a los menores al mercado de trabajo.

Las cifras actuales muestran que el trabajo infantil en México continúa siendo una realidad que afecta a millones de niñas, niños y adolescentes. Aunque la participación laboral aumenta naturalmente conforme se acerca la edad legal para trabajar, los datos también evidencian la persistencia de actividades económicas realizadas por menores en condiciones que pueden afectar su educación, salud y bienestar.

Superar este desafío requiere una visión integral que combine políticas públicas efectivas, oportunidades educativas, protección social y desarrollo económico inclusivo. Garantizar que cada niña, niño y adolescente pueda crecer, aprender y desarrollarse plenamente no solo es una obligación legal y ética, sino también una condición indispensable para construir una sociedad más justa, competitiva y sostenible.

Costos ambientales de la IA crecen más rápido que su regulación: ONU

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La inteligencia artificial suele presentarse como una de las tecnologías más prometedoras para impulsar la productividad, acelerar la innovación y resolver problemas complejos. Sin embargo, detrás de cada consulta, imagen generada o modelo entrenado existe una infraestructura física que consume enormes cantidades de recursos naturales. Lo que ocurre en los servidores y centros de datos comienza a tener implicaciones que trascienden el ámbito digital.

Un reciente informe elaborado por investigadores de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) advierte que la conversación sobre sostenibilidad y tecnología ha estado incompleta. Mientras gran parte de la atención se ha concentrado en las emisiones de carbono, los expertos sostienen que los impactos de la inteligencia artificial alcanzan también al agua, la tierra, los minerales críticos y la generación de residuos. En otras palabras, los costos ambientales de la IA podrían estar creciendo más rápido que los mecanismos destinados a gestionarlos.

Los costos ambientales de la IA van más allá de las emisiones de carbono

Durante años, la huella climática de la inteligencia artificial se ha evaluado principalmente a través de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al entrenamiento de modelos avanzados. Sin embargo, la ONU señala que este enfoque resulta insuficiente para comprender la magnitud real del fenómeno.

El informe explica que una reducción en emisiones no necesariamente implica una disminución de otros impactos ambientales. Por ejemplo, ciertas fuentes de energía renovable pueden ayudar a descarbonizar operaciones, pero al mismo tiempo incrementar la demanda de agua o de suelo. Esta realidad obliga a adoptar una visión más integral sobre la sostenibilidad tecnológica.

Para gobiernos, empresas e inversionistas, el desafío consiste en comprender que la inteligencia artificial ya no es únicamente una herramienta digital. Su expansión la está convirtiendo en una industria de infraestructura que depende de recursos físicos cada vez más escasos y estratégicos.

Costos ambientales de la IA

El uso cotidiano de la IA está disparando el consumo energético

Aunque el entrenamiento de modelos suele acaparar la atención mediática, la investigación revela que el verdadero motor de la demanda energética es el uso diario de la inteligencia artificial. Entre el 80% y el 90% de la electricidad asociada a esta tecnología proviene de millones de interacciones realizadas cada día por usuarios en todo el mundo.

La magnitud es considerable. Algunos servicios de IA procesan alrededor de 2,500 millones de solicitudes diariamente, lo que representa un consumo anual de cientos de gigavatios-hora. Además, no todas las tareas tienen el mismo impacto: generar imágenes puede requerir más de mil veces la energía necesaria para clasificar texto, mientras que la creación de video demanda aún más recursos.

Los especialistas también advierten sobre el denominado “efecto rebote”. A medida que los sistemas se vuelven más eficientes y económicos, aumenta su adopción. Como resultado, el consumo total de recursos puede seguir creciendo, incluso cuando cada operación individual utiliza menos energía que antes.

Los costos ambientales de la IA también presionan el agua y el territorio

Los centros de datos constituyen el corazón operativo de la inteligencia artificial. Sin embargo, su sostenibilidad no depende únicamente del suministro eléctrico. La refrigeración de servidores y la producción de energía generan una importante huella hídrica que comienza a preocupar a investigadores y responsables de políticas públicas.

Según las proyecciones de la UNU, para 2030 los centros de datos podrían consumir hasta 945 teravatios-hora de electricidad al año, una cifra cercana al triple del consumo combinado de países como Pakistán, Bangladesh y Nigeria. Paralelamente, el uso de agua relacionado con la IA podría equipararse a las necesidades domésticas básicas anuales de 1,300 millones de personas.

La expansión territorial tampoco es menor. Los investigadores estiman que la superficie asociada a la infraestructura de IA podría superar los 14,500 kilómetros cuadrados hacia finales de la década. En regiones con estrés hídrico o limitaciones energéticas, esta competencia por recursos podría intensificar tensiones entre comunidades, industrias y gobiernos.

Beneficios globales, impactos locales

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que los beneficios de la inteligencia artificial y sus impactos ambientales no se distribuyen de manera uniforme. Mientras las plataformas digitales operan a escala global, las consecuencias sobre los recursos naturales suelen concentrarse en territorios específicos.

En algunos países, los centros de datos ya representan una porción significativa de la demanda nacional de electricidad. En otros, las nuevas instalaciones han incrementado la presión sobre fuentes de agua que ya enfrentan periodos recurrentes de sequía. Esta realidad genera desafíos para la gobernanza y la aceptación social de nuevos proyectos tecnológicos.

La problemática se extiende también a los residuos electrónicos. La ONU estima que la infraestructura vinculada con la IA podría generar hasta 2.5 millones de toneladas de desechos electrónicos al año para 2030. Una parte importante de estos residuos podría terminar en países con capacidades limitadas para su gestión adecuada, ampliando las brechas ambientales existentes.

La brecha digital también puede convertirse en una brecha ambiental

La concentración global de capacidades tecnológicas es otro aspecto que preocupa a los investigadores. Más del 90% de la capacidad de cómputo especializada en inteligencia artificial se encuentra en Estados Unidos y China, mientras que más de 150 países carecen de infraestructura significativa en este ámbito.

Esta desigualdad no solo limita el acceso a oportunidades económicas y de innovación. También implica que algunas regiones absorban impactos asociados a la extracción de minerales, el consumo energético o la generación de residuos sin beneficiarse plenamente del valor económico creado por la tecnología.

Para los inversionistas y líderes empresariales, esta situación amplía el alcance de la debida diligencia. Los riesgos asociados a la inteligencia artificial ya incluyen aspectos relacionados con derechos humanos, cadenas de suministro, inclusión digital, cambio climático y disponibilidad de recursos naturales.

Gobernar la IA dentro de los límites del planeta

Lejos de cuestionar el desarrollo tecnológico, la Universidad de las Naciones Unidas propone fortalecer la gobernanza para garantizar que el crecimiento de la inteligencia artificial ocurra dentro de los límites ambientales del planeta. La transparencia, la eficiencia desde el diseño y la responsabilidad durante todo el ciclo de vida son algunos de los principios recomendados.

Los investigadores plantean que gobiernos y empresas integren la infraestructura de IA en la planificación energética, hídrica y territorial. Asimismo, sugieren incorporar criterios de sostenibilidad desde las etapas iniciales de diseño, evitando trasladar impactos ambientales a otras regiones o sectores económicos.

El mensaje es particularmente relevante para los consejos de administración y responsables de sostenibilidad. La gobernanza tecnológica ya no puede permanecer aislada en los departamentos de innovación. Debe formar parte de las decisiones estratégicas relacionadas con gestión de riesgos, inversión, abastecimiento y desarrollo de infraestructura.

La carrera global por expandir la inteligencia artificial apenas comienza, pero sus implicaciones ambientales ya son evidentes. Comprender los costos ambientales de la IA en toda su dimensión permitirá construir soluciones más equilibradas y resilientes. De lo contrario, el avance tecnológico podría profundizar presiones sobre recursos que ya enfrentan desafíos crecientes en un contexto de cambio climático y demanda acelerada.

Día Mundial de los Océanos: cuando la moda se convierte en una herramienta para regenerar el planeta

Cada año, en junio, nos recuerda una verdad fundamental: los océanos son el corazón de nuestro planeta. Generan gran parte del oxígeno que respiramos, regulan el clima y albergan una biodiversidad extraordinaria. Sin embargo, también enfrentan una de las mayores amenazas de nuestro tiempo: la contaminación por residuos plásticos.

Desde su fundación, ECOALF ha trabajado bajo una premisa clara: no seguir utilizando indiscriminadamente los recursos naturales del planeta. Por ello, la marca ha dedicado años a desarrollar materiales innovadores a partir de residuos recuperados, demostrando que es posible crear productos de alta calidad sin comprometer el futuro de las próximas generaciones.

Uno de sus proyectos más emblemáticos es Upcycling the Oceans, una iniciativa que nació con el objetivo de retirar residuos del fondo marino y transformarlos en nuevos materiales mediante procesos de reciclaje e innovación textil. Gracias al trabajo conjunto con comunidades pesqueras, miles de toneladas de desechos han sido recuperadas de mares y océanos para darles una segunda vida.

Día Mundial de los Océanos

Este compromiso se refleja en cada una de las colecciones de ECOALF, donde materiales reciclados provenientes de botellas de plástico, redes de pesca y otros residuos se convierten en prendas, accesorios y calzado diseñados para durar.

Más que una marca de moda, ECOALF busca impulsar una nueva manera de consumir: una en la que el diseño, la innovación y la responsabilidad ambiental puedan coexistir.

En este Día Mundial de los Océanos, ECOALF reafirma su compromiso con la protección de los ecosistemas marinos y hace una invitación a reflexionar sobre el impacto de nuestras decisiones cotidianas. Porque cada acción cuenta y cada elección puede contribuir a construir un futuro más sostenible.

Because There Is No Planet B®

Las bebidas energéticas no sustituyen los buenos hábitos

Por el Lic. Adrián Jacob Martínez Rubio, académico de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG)

Las bebidas energéticas se han convertido en una alternativa frecuente entre estudiantes que buscan mantenerse despiertos durante extensas jornadas académicas o incrementar su nivel de concentración.

No obstante, detrás de esta aparente solución existe una mezcla de sustancias estimulantes que puede generar efectos adversos para la salud y, contrario a lo que muchos creen, no garantiza un mejor desempeño académico o físico. 

La publicidad impulsa su popularidad

El éxito de las bebidas energéticas entre los jóvenes responde, en gran medida, a estrategias de mercadotecnia dirigidas a este sector de la población.

Sus envases llamativos, campañas publicitarias y mensajes relacionados con la productividad, el éxito y el alto rendimiento conectan fácilmente con estudiantes universitarios.

A esto se suma la influencia de artistas, deportistas e influencers que promueven su consumo, lo que contribuye a normalizar su presencia en la vida cotidiana.

Como resultado, muchas personas perciben estas bebidas como una herramienta necesaria para afrontar las exigencias académicas y sociales.

¿Qué contienen las bebidas energéticas?

Estos productos suelen incluir cafeína, glucosa, vitaminas del complejo B, taurina, guaraná y otros compuestos con efecto estimulante sobre el sistema nervioso.

Su función principal consiste en incrementar temporalmente el estado de alerta y disminuir la sensación de cansancio. Sin embargo, los especialistas señalan que no eliminan la fatiga ni proporcionan energía sostenida.

La cafeína actúa sobre receptores cerebrales relacionados con la adenosina, un neurotransmisor que participa en la regulación del sueño.

Esto retrasa la percepción del cansancio, aunque el agotamiento continúa acumulándose en el organismo.

Una sensación pasajera de energía

Muchas personas experimentan una mejora momentánea en la concentración y el estado de alerta después de consumir estas bebidas. Sin embargo, sus efectos tienen una duración limitada.

La cafeína puede permanecer en el organismo entre tres y siete horas, dependiendo de factores individuales, periodo durante el cual incrementa la frecuencia cardiaca y estimula diversos procesos metabólicos.

bebidas energéticas

Por su parte, la glucosa aporta energía rápida, pero las altas concentraciones de azúcar y la combinación con otros estimulantes pueden provocar cambios bruscos en los niveles de energía. Tras desaparecer sus efectos, suele presentarse un mayor agotamiento físico y mental.

Este fenómeno se conoce como fatiga de rebote, ya que el cuerpo continúa acumulando cansancio mientras la sensación de fatiga permanece parcialmente bloqueada.

Señales de consumo excesivo de bebidas energéticas

Entre los síntomas más frecuentes asociados a un exceso de cafeína se encuentran:

  • Incremento de la frecuencia cardiaca.
  • Episodios de taquicardia.
  • Insomnio.
  • Nerviosismo.
  • Temblores.
  • Aumento en la producción de orina.

Las personas que consumen cafeína de forma habitual pueden desarrollar tolerancia, por lo que algunos de estos efectos pueden resultar menos evidentes con el paso del tiempo.

¿Cuál es el riesgo de mezclar bebidas energéticas con alcohol?

Uno de los principales peligros aparece cuando las bebidas energéticas se mezclan con alcohol.

Mientras los estimulantes incrementan el estado de alerta, el alcohol actúa como depresor del sistema nervioso central.

Esta combinación puede dificultar la percepción real del nivel de intoxicación, lo que favorece un mayor consumo de alcohol y aumenta el riesgo de intoxicaciones severas.

En situaciones extremas, las consecuencias pueden derivar en complicaciones graves e incluso poner en riesgo la vida. 

No mejoran el rendimiento académico ni deportivo

A pesar de su popularidad, las bebidas energéticas no constituyen una estrategia efectiva para mejorar el desempeño intelectual o físico.

Aunque generan una sensación temporal de activación, no compensan el desgaste acumulado ni optimizan la capacidad de estudio, aprendizaje o entrenamiento.

Además, no cumplen con las características de una bebida deportiva diseñada para favorecer la hidratación o el suministro eficiente de energía durante la actividad física.

Las elevadas concentraciones de azúcar también pueden ralentizar el vaciamiento gástrico, lo que dificulta la absorción adecuada de nutrientes durante el ejercicio.

bebidas energéticas

Consumo recomendado de cafeína

Para la población adulta sana, la recomendación general es no superar los 400 miligramos de cafeína al día, cantidad equivalente aproximadamente a cuatro tazas de café.

En el ámbito deportivo existen protocolos específicos que consideran el peso corporal y los objetivos de cada persona, los cuales deben aplicarse bajo supervisión profesional.

Las alternativas más saludables

Para mantener un buen rendimiento físico y mental, los especialistas recomiendan fortalecer hábitos que aportan beneficios sostenidos:

  • Dormir las horas necesarias y asegurar un descanso de calidad.
  • Realizar actividad física de manera regular.
  • Mantener una alimentación equilibrada.
  • Consumir suficiente agua durante el día.

También se aconseja una ingesta diaria de entre dos y tres litros de agua, cantidad que puede aumentar en temporadas de calor o cuando existe una mayor pérdida de líquidos por sudoración. 

La verdadera fuente de energía

Las bebidas energéticas pueden proporcionar una sensación temporal de alerta, pero no sustituyen el descanso, la alimentación adecuada ni los hábitos saludables.

Para estudiantes universitarios y personas con altas demandas físicas o mentales, la estrategia más efectiva continúa siendo una combinación equilibrada de sueño, ejercicio, hidratación y una adecuada orientación profesional cuando se persiguen objetivos específicos de rendimiento.

El helado de los Walton

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(Un cuento inspirado en la familia dueña de Walmart)

Hace muchos años, en un pequeño pueblo llamado Bentonville, en el estado de Arkansas, Estados Unidos, vivía un señor muy trabajador llamado Sam Walton. Junto con su esposa Helen abrió una tienda chiquita donde vendían de todo a precios muy bajos para que las familias pudieran ahorrar dinero.

Con los años, esa tiendita se convirtió en Walmart, una de las tiendas más grandes del mundo. La familia Walton se volvió una de las más ricas del planeta.

Pero aquí viene lo más sorprendente de esta historia…

A pesar de tener muchísimo dinero, los Walton viven como una familia normal. Uno de ellos, el señor Jim Walton, todavía va casi todos los días al mismo café (se llama Spark Cafe) desde hace más de 40 años a comer su helado favorito de butter pecan. Viven en casas normales, manejan camionetas pickup comunes y no les gusta presumir ni gastar en lujos exagerados.

Los Walton han hecho algo muy inteligente: tienen tres tesoros y los cuidan por separado.

1. Su vida familiar (el tesoro más importante) Mantienen una vida sencilla y unida. Comen helado en el mismo lugar de siempre, viven cerca de su gente y no olvidan de dónde vienen. Esta sencillez los ayuda a seguir siendo una familia feliz y con los pies en la tierra.

2. Su ayuda a la comunidad La familia tiene su propia Fundación Familiar (Walton Family Foundation). Con ella construyen cosas grandes y bonitas para su pueblo, como un hermoso museo de arte llamado Crystal Bridges, parques y senderos para caminar, y cuidan los ríos y la naturaleza.

Además, la empresa Walmart tiene su propia Fundación Empresarial (Walmart Foundation) que ayuda con comida para quien no tiene, apoyo cuando hay desastres y ayuda a sus trabajadores y comunidades donde hay tiendas Walmart.

El helado de los Walton

3. Su empresa (Walmart) La empresa la manejan como un gran negocio serio. Intentan vender productos buenos y baratos, cuidar el medio ambiente, tratar bien a sus trabajadores y ayudar a las comunidades. Pero siempre pensando como negocio, para que Walmart siga creando empleos y creciendo.

Los Walton no mezclan estas tres cosas. Saben que cada una tiene su lugar y su propósito.


Este cuento está inspirado en el reportaje “The Walmart Billionaires of Bentonville” publicado por la revista Fortune en abril de 2026.

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¿Cómo pueden los residuos alimentarios ayudar a capturar carbono?

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La crisis climática ha obligado a la ciencia a mirar más allá de las soluciones tradicionales. Mientras gobiernos, empresas y organizaciones buscan reducir sus emisiones, una pregunta gana relevancia: ¿cómo eliminar parte del dióxido de carbono que ya se encuentra acumulado en la atmósfera? La respuesta podría encontrarse en lugares inesperados, incluso en los residuos que diariamente genera la industria alimentaria.

Durante años, la captura directa de aire ha sido considerada una tecnología prometedora para combatir el calentamiento global. Sin embargo, sus elevados costos y requerimientos energéticos han limitado su expansión. Ahora, un equipo de investigadores de la ETH Zúrich propone una alternativa innovadora que transforma subproductos del queso y el tofu en materiales capaces de absorber CO₂ de manera eficiente, abriendo una nueva oportunidad para la sostenibilidad y la economía circular.

Residuos que podrían ayudar a capturar carbono

Cada año, la producción de lácteos y tofu genera enormes cantidades de residuos ricos en proteínas. Aunque una parte de estos materiales se reutiliza dentro de la industria alimentaria, una proporción considerable termina siendo descartada. Lo que antes era visto como un desperdicio podría convertirse en una herramienta estratégica para enfrentar el cambio climático.

Los investigadores desarrollaron un método para extraer proteínas de estos residuos y transformarlas en fibrillas amiloides, estructuras microscópicas con propiedades únicas. Posteriormente, estas fibrillas son combinadas con hidróxido de potasio para crear pequeñas microesferas porosas capaces de absorber dióxido de carbono del ambiente.

El resultado es un material similar a una esponja que aprovecha componentes de bajo valor económico para resolver uno de los mayores desafíos ambientales de nuestro tiempo. Esta innovación demuestra cómo la valorización de residuos puede generar soluciones con impacto global.

La ciencia detrás de capturar carbono de forma eficiente

Cuando las microesferas entran en contacto con el aire, el hidróxido de potasio reacciona químicamente con el CO₂ y lo transforma en bicarbonato. Gracias a este proceso, el dióxido de carbono queda retenido dentro del material, reduciendo su concentración en la atmósfera.

Las pruebas realizadas por el equipo mostraron resultados prometedores. Con apenas un gramo de material lograron extraer 97 miligramos de CO₂ del aire ambiente, una capacidad que supera entre un 10% y un 50% la eficiencia reportada por diversos sistemas convencionales de captura directa de aire.

Estos hallazgos son particularmente relevantes porque demuestran que materiales obtenidos a partir de residuos alimentarios pueden competir con tecnologías desarrolladas específicamente para la remoción de carbono, ofreciendo además ventajas ambientales adicionales.

Menos energía, más posibilidades

Uno de los principales obstáculos de los sistemas DAC actuales es la gran cantidad de energía necesaria para liberar el dióxido de carbono una vez capturado. Generalmente se requiere calor intenso o presión negativa, factores que incrementan significativamente los costos operativos.

La propuesta de la ETH Zúrich aborda este desafío mediante un proceso mucho más sencillo. Para recuperar el CO₂ almacenado, las microesferas son rociadas con soluciones suaves de ácido y base a temperatura ambiente durante unos minutos. Esto permite romper los enlaces químicos sin necesidad de recurrir a grandes consumos energéticos.

La reducción de energía requerida podría representar una ventaja competitiva importante en el futuro, especialmente en regiones donde la disponibilidad de energías renovables aún es limitada.

Economía circular aplicada a la acción climática

Más allá de su capacidad para remover dióxido de carbono, esta tecnología destaca por su alineación con los principios de economía circular. Los materiales utilizados son biodegradables, no tóxicos y provienen de recursos que ya existen dentro de cadenas productivas establecidas.

Además, los investigadores comprobaron que tanto las microesferas como las sustancias empleadas para liberar el CO₂ pueden reutilizarse múltiples veces. En pruebas de laboratorio completaron 30 ciclos consecutivos sin registrar pérdidas significativas de rendimiento.

Cuando el material alcance el final de su vida útil, podría convertirse en fertilizante agrícola o utilizarse para producir biocombustibles. Esto evita la generación de nuevos residuos y amplía los beneficios ambientales del sistema.

Un avance prometedor para la descarbonización

El último informe del IPCC señala que limitar el calentamiento global a 1.5 °C requerirá no solo reducir emisiones, sino también desarrollar mecanismos capaces de retirar grandes cantidades de carbono de la atmósfera. En este contexto, tecnologías como la presentada por la ETH Zúrich adquieren una relevancia estratégica.

Aunque la investigación aún se encuentra en fase experimental, los resultados sugieren que la tecnología podría escalarse a aplicaciones industriales. Los sistemas utilizados para liberar el dióxido de carbono ya existen en distintos sectores productivos, lo que podría facilitar su adopción futura.

Los científicos reconocen que todavía son necesarias más pruebas para validar el desempeño a gran escala. Sin embargo, los primeros datos alimentan el optimismo sobre su potencial para complementar otras estrategias de mitigación climática.

Una oportunidad para transformar residuos en soluciones

La historia de estas microesferas demuestra que la innovación climática no siempre depende de materiales complejos o costosos. A veces, las respuestas pueden encontrarse en recursos que hasta ahora eran considerados simples desechos industriales.

Convertir residuos alimentarios en herramientas para capturar carbono representa una muestra de cómo la ciencia puede conectar sostenibilidad, eficiencia y economía circular. Si las investigaciones futuras confirman su viabilidad a gran escala, esta tecnología podría contribuir a acelerar la transición hacia modelos productivos más resilientes.

En un escenario donde cada tonelada de CO₂ evitada cuenta, iniciativas como esta recuerdan que la lucha contra el cambio climático también pasa por repensar el valor de los recursos que ya tenemos. La capacidad de capturar carbono utilizando materiales biodegradables y abundantes podría convertirse en una de las innovaciones más prometedoras de la próxima década.

¿Puede ser sostenible un Mundial que no es accesible para todos?

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La Copa Mundial 2026 ya comenzó y, junto con la emoción deportiva, ha surgido una conversación cada vez más relevante: la sostenibilidad. Durante años, los grandes eventos deportivos han buscado demostrar su compromiso con la reducción de emisiones, el uso eficiente de recursos y la generación de impactos positivos en las comunidades anfitrionas. Sin embargo, hoy la discusión parece estar tomando un rumbo distinto.

Más allá de los indicadores ambientales, millones de aficionados se están planteando una pregunta que toca directamente el corazón del concepto de sostenibilidad: ¿quién puede participar realmente en la experiencia? Mientras organizadores, gobiernos y patrocinadores presentan estrategias alineadas con criterios ESG, en redes sociales crece la preocupación por el costo de las entradas, el alojamiento y el transporte. Así, el acceso comienza a convertirse en uno de los temas más importantes de cara al torneo.

Mundial sostenible: cuando la inclusión importa tanto como el carbono

Tradicionalmente, la sostenibilidad de los megaeventos deportivos se ha evaluado a partir de variables ambientales. La reducción de emisiones, la gestión eficiente de residuos y el uso de energías renovables han sido algunos de los principales indicadores utilizados para medir el éxito de estas iniciativas.

Sin embargo, la conversación pública está evolucionando. Cada vez más personas consideran que un evento no puede definirse únicamente por su desempeño ambiental. También importa quién tiene la posibilidad de disfrutarlo, beneficiarse de él y sentirse parte de la experiencia.

La expansión del torneo a tres países anfitriones y múltiples ciudades representa una oportunidad para demostrar liderazgo en sostenibilidad. No obstante, también implica nuevos desafíos relacionados con la movilidad, los costos y la distribución equitativa de los beneficios generados.

En este contexto, la idea de un Mundial sostenible comienza a incluir aspectos sociales que antes ocupaban un lugar secundario dentro de la conversación pública.

El precio de vivir el sueño mundialista

Las cifras reflejan una preocupación creciente. Desde principios de año se han registrado cientos de miles de conversaciones digitales relacionadas con los precios de los boletos, la disponibilidad de hospedaje y los costos de transporte asociados al torneo.

Para muchos aficionados, asistir a una Copa Mundial representa una experiencia única en la vida. Sin embargo, la percepción de que los costos son cada vez más elevados ha generado frustración y una sensación de exclusión que se repite constantemente en plataformas digitales.

La situación quedó evidenciada en iniciativas como la realizada en Nueva York, donde una cantidad limitada de boletos subsidiados fue asignada mediante un sistema de lotería. La enorme demanda registrada en pocos días confirmó que existe un interés significativo por opciones más accesibles.

Cuando la posibilidad de asistir se convierte en un privilegio para unos cuantos, la discusión sobre sostenibilidad inevitablemente adquiere una dimensión social.

Mundial sostenible: el reto de que las personas participen

Diversos estudios internacionales muestran que la preocupación por el cambio climático sigue siendo alta, pero también revelan una realidad importante: las personas esperan que las soluciones sostenibles sean accesibles y compatibles con sus posibilidades económicas.

Este fenómeno también se observa en el ámbito deportivo. Los aficionados valoran las iniciativas ambientales, pero desean que estas vayan acompañadas de experiencias inclusivas y beneficios tangibles para las comunidades.

Un estadio alimentado por energías renovables representa un avance significativo, pero la sostenibilidad pierde parte de su impacto si una gran cantidad de personas no puede acceder al evento o beneficiarse de él. Del mismo modo, los programas de reducción de residuos generan valor cuando se traducen en mejoras visibles para quienes viven en las ciudades anfitrionas.

Por ello, el verdadero desafío para un Mundial sostenible no consiste únicamente en implementar proyectos innovadores, sino en lograr que las personas puedan formar parte de ellos.

El legado como la verdadera medida del éxito

Cada vez más, la conversación pública se enfoca menos en lo que ocurre durante las semanas de competencia y más en lo que permanece después del último partido.

Las preguntas que surgen son cada vez más concretas: ¿las nuevas infraestructuras beneficiarán a las comunidades locales? ¿Los espacios públicos mejorarán? ¿Las inversiones realizadas dejarán un impacto positivo duradero? ¿Los beneficios económicos permanecerán en las ciudades anfitrionas?

Estas inquietudes reflejan una evolución en las expectativas sobre sostenibilidad. Ya no basta con anunciar compromisos o presentar indicadores temporales. Las personas quieren evidencia de que las inversiones realizadas generan valor a largo plazo.

En consecuencia, el legado se está consolidando como uno de los principales criterios para evaluar el éxito de los grandes eventos internacionales.

Las marcas frente a una nueva responsabilidad

Para las empresas patrocinadoras, el cambio en la conversación pública representa un desafío importante. Históricamente, el patrocinio deportivo ha ofrecido visibilidad global, conexión emocional con los aficionados y una poderosa plataforma de comunicación.

Sin embargo, cuando surgen percepciones de exclusión, las marcas también pueden verse involucradas en el debate. Los consumidores ya no observan únicamente la presencia publicitaria; también evalúan si las empresas contribuyen de manera positiva al entorno social que rodea al evento.

Las activaciones enfocadas exclusivamente en experiencias premium pueden generar cuestionamientos si se perciben desconectadas de las preocupaciones de la mayoría de los aficionados. En contraste, las iniciativas que promueven el acceso, la participación comunitaria y los beneficios locales tienen el potencial de fortalecer la legitimidad de las marcas.

Hoy, la reputación corporativa depende cada vez más de la coherencia entre los mensajes de sostenibilidad y las acciones que generan inclusión.

El futuro de los megaeventos ya no se mide solo en emisiones

La Copa Mundial de 2026 será una prueba para entender cómo están evolucionando las expectativas sociales alrededor de la sostenibilidad. Durante años, el éxito de estos eventos estuvo vinculado principalmente a la reducción de impactos ambientales.

Ahora, conceptos como acceso, inclusión, confianza y beneficio comunitario se suman a la ecuación. La sostenibilidad ya no se percibe únicamente como una herramienta para minimizar daños, sino como una oportunidad para generar bienestar compartido.

Este cambio de perspectiva trasciende el deporte. También está presente en temas como la economía circular, la transición energética y la acción climática, donde la pregunta central ya no es solamente cómo hacer las cosas de manera más sostenible, sino cómo asegurar que los beneficios lleguen a más personas.

La sostenibilidad de la Copa Mundial de 2026 no se definirá únicamente por la cantidad de emisiones evitadas, los residuos reciclados o la energía renovable utilizada durante el torneo. Aunque estos aspectos seguirán siendo fundamentales, el debate actual demuestra que existe una expectativa más amplia sobre lo que significa generar un impacto positivo.

Al final, el éxito de un gran evento global dependerá de su capacidad para equilibrar desempeño ambiental, inclusión social y beneficios duraderos para las comunidades. Porque un torneo que aspira a unir al mundo difícilmente podrá considerarse plenamente sostenible si una parte importante de sus aficionados siente que quedó fuera de la experiencia. Esa será, probablemente, la verdadera prueba de sostenibilidad en los años por venir.

Búsquedas de Google AI Search requiere hasta 10 veces más energía que una convencional

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La inteligencia artificial se ha integrado rápidamente en la vida cotidiana. Desde asistentes virtuales hasta sistemas capaces de generar imágenes y textos, esta tecnología está transformando la manera en que las personas interactúan con la información. Uno de los cambios más visibles ocurrió cuando Google incorporó los AI Overviews, resúmenes generados automáticamente que aparecen en la parte superior de los resultados de búsqueda.

Lo que para millones de usuarios representa una experiencia más rápida y cómoda también plantea nuevas preguntas sobre sostenibilidad. A medida que las herramientas de IA se convierten en el estándar para acceder al conocimiento, crece el interés por entender el costo ambiental oculto detrás de cada consulta. En este contexto, las búsquedas de Google AI han comenzado a atraer la atención de especialistas en tecnología, sostenibilidad y responsabilidad corporativa.

El auge de las búsquedas de Google AI y su impacto energético

Google procesa alrededor de cinco billones de búsquedas cada año. Desde el lanzamiento de AI Overviews en 2024, la experiencia de búsqueda ha evolucionado hacia respuestas generadas por inteligencia artificial que ofrecen información sintetizada sin necesidad de visitar múltiples sitios web.

De acuerdo con la firma Ahrefs, el 55% de las consultas realizadas actualmente muestran alguno de estos resúmenes automáticos. Esta transición ha cambiado profundamente la forma en que las personas consumen información, pero también ha puesto sobre la mesa una nueva conversación sobre el consumo energético asociado a las búsquedas de Google AI.

La Agencia Internacional de Energía estimó que una consulta en ChatGPT puede consumir hasta diez veces más electricidad que una búsqueda tradicional en Google. Aunque las plataformas son distintas, la comparación ayuda a dimensionar la intensidad computacional que requieren los modelos de inteligencia artificial generativa.

La situación adquiere mayor relevancia cuando se considera la enorme escala de uso. Un pequeño incremento en el consumo energético por consulta puede traducirse en una demanda considerable cuando se multiplica por miles de millones de búsquedas realizadas diariamente.

¿Cuánta energía consume realmente una consulta?

En agosto de 2025, Google publicó lo que describió como la primera estimación completa del consumo energético asociado a sus aplicaciones Gemini. Según la compañía, una consulta de texto promedio consume aproximadamente 0.24 vatios-hora de electricidad, genera 0.03 gramos de emisiones de CO₂ y utiliza 0.26 mililitros de agua para el enfriamiento de centros de datos.

La propia función AI Overview señala que generar un resumen dentro del buscador requiere una cantidad de energía similar a la utilizada por un prompt estándar en Gemini. Individualmente, estas cifras pueden parecer reducidas y poco preocupantes.

Sin embargo, la perspectiva cambia cuando se analizan a escala global. Miles de millones de consultas realizadas cada día convierten un consumo aparentemente insignificante en una demanda energética considerable. Es precisamente esta multiplicación masiva la que preocupa a investigadores y especialistas en sostenibilidad.

Además, Google reconoció que incluso aumentos modestos en la energía requerida por consulta pueden generar impactos significativos en su huella ambiental total, especialmente considerando la velocidad con la que crece la adopción de herramientas basadas en IA.

Las búsquedas de Google AI y la presión sobre los centros de datos

La creciente popularidad de los sistemas de inteligencia artificial está impulsando una nueva generación de centros de datos alrededor del mundo. Estas instalaciones requieren enormes cantidades de electricidad para alimentar servidores y mantener condiciones óptimas de funcionamiento.

Google ha reconocido en sus informes de sostenibilidad que la reducción de emisiones podría volverse más compleja conforme la inteligencia artificial se integre de manera más profunda en sus productos y servicios. La compañía informó que sus emisiones de gases de efecto invernadero fueron 48% mayores en 2023 respecto a 2019, atribuyendo gran parte del incremento al crecimiento de la infraestructura tecnológica y las cargas de trabajo relacionadas con IA.

Este desafío no es exclusivo de Google. Otras empresas tecnológicas también han admitido que la expansión de la inteligencia artificial está modificando sus estrategias climáticas y sus metas de descarbonización.

Diversos investigadores advierten que la creciente demanda de servicios de IA podría aumentar la presión sobre las redes eléctricas e incluso prolongar la dependencia de fuentes de energía basadas en combustibles fósiles en determinadas regiones.

Transparencia: un paso adelante para medir el impacto

Durante años, uno de los principales obstáculos para comprender el impacto ambiental de la inteligencia artificial fue la falta de información pública sobre su consumo de recursos. La publicación de los datos energéticos de Gemini representa un avance importante en materia de transparencia corporativa.

Contar con métricas concretas permite a investigadores, reguladores y grupos de interés realizar evaluaciones más precisas sobre la sostenibilidad de estas tecnologías. También facilita el diseño de estrategias para reducir impactos futuros y mejorar la eficiencia operativa.

La transparencia es especialmente relevante en un momento en el que la inteligencia artificial está redefiniendo sectores completos de la economía digital. Sin información verificable, resulta difícil determinar si los beneficios obtenidos justifican los costos ambientales asociados.

Para las empresas comprometidas con objetivos ESG, la divulgación de datos se ha convertido en una herramienta clave para fortalecer la rendición de cuentas y responder a las crecientes expectativas de inversionistas y consumidores.

El papel de los usuarios en el futuro de la IA

La llegada de respuestas generadas por inteligencia artificial ha sido bien recibida por muchas personas que valoran la rapidez y facilidad para obtener información. No obstante, esta comodidad también plantea interrogantes sobre la capacidad de elección de los usuarios.

Actualmente, quienes no desean recibir resúmenes generados por IA tienen opciones limitadas para desactivar esta función de manera permanente. Esto ha abierto un debate sobre si los consumidores deberían tener un mayor control sobre las experiencias digitales impulsadas por inteligencia artificial.

Las implicaciones también alcanzan a editores, creadores de contenido y propietarios de sitios web. Diversos análisis sugieren que los AI Overviews pueden reducir significativamente el tráfico hacia páginas externas, modificando el ecosistema digital sobre el que se ha construido internet durante décadas.

Como señaló Sims Witherspoon, Climate Action Lead de Google DeepMind, la inteligencia artificial no constituye una solución mágica para la crisis climática. Su potencial dependerá en gran medida de cómo se gestione su desarrollo, adopción y consumo energético.

La expansión de la inteligencia artificial en los motores de búsqueda representa uno de los cambios más importantes en la evolución de internet. Las nuevas herramientas ofrecen rapidez, eficiencia y una experiencia más intuitiva para millones de personas, pero también incrementan la demanda de recursos energéticos y de infraestructura tecnológica.

Las búsquedas de Google AI reflejan un desafío emergente para la sostenibilidad digital: equilibrar innovación y responsabilidad ambiental. Aunque el impacto de una sola consulta parece mínimo, la escala global convierte cada interacción en parte de una conversación mucho más amplia sobre energía, transparencia y rendición de cuentas. En un escenario donde la IA seguirá creciendo, comprender su huella ambiental será tan importante como valorar sus beneficios tecnológicos.

World Vision México impactó a más de 350 mil niñas, niños y adolescentes durante el último año

World Vision México presentó los resultados de su Informe Anual correspondiente a su año fiscal 2025 con las acciones ejecutadas de octubre 2024 a septiembre 2025) destacando que durante el último año logró impactar a más de 359,160 niñas, niños, adolescentes y jóvenes en 17 estados, a través de sus programas a través de programas y proyectos implementados directamente por World Visión México en las comunidades.

En el marco de la celebración del evento “43 Años Creyendo”, la organización compartió los principales resultados alcanzados gracias al apoyo de donantes, patrocinadores, empresas aliadas, organizaciones de la sociedad civil y comunidades que han contribuido a construir el denominado Legado Naranja, una visión centrada en garantizar que cada niña, niño y adolescente pueda crecer en entornos seguros, protectores y llenos de oportunidades.

Entre los principales logros reportados durante este periodo destacan:

  • 127,942 niñas, niños y adolescentes participaron en acciones de incidencia, liderazgo y participación ciudadana para hacer escuchar sus voces en temas que impactan sus derechos y bienestar.
  • 22,117 niñas, niños y adolescentes en contexto de movilidad recibieron apoyo, protección y acompañamiento a través de programas de ayuda humanitaria y espacios seguros.
  • 21,856 niñas, niños y adolescentes fueron beneficiados mediante proyectos de acceso sostenible al agua, saneamiento e higiene en distintas comunidades del país.
  • 1,578 niñas, niños y adolescentes fortalecieron habilidades para la empleabilidad, el emprendimiento y el desarrollo de medios de vida.
  • 2,614 niñas, niños y adolescentes participaron en iniciativas de acción climática y cuidado del medio ambiente.

Asimismo, World Vision México afianzó su labor de incidencia pública para promover entornos más seguros y protectores para la niñez. Durante el periodo reportado (octubre 2024 a septiembre 2025) la organización contribuyó a mejorar o modificar 31 políticas públicas estatales y municipales, capacitó a 6,130 funcionarios públicos y brindó acompañamiento a 137 municipios en temas relacionados con la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes.

World Vision México

La respuesta humanitaria también ocupó un lugar prioritario. Frente a fenómenos como el huracán Erick, la tormenta tropical John, las inundaciones provocadas por Raymond y Priscilla, así como la atención a personas en movilidad en las fronteras del país, World Vision México entregó más de 30 mil kits en sus diferentes tipos: de limpieza, de alimentación, higiene, agua potable y suministros de emergencia para apoyar a las familias afectadas.

“Estos resultados reflejan el compromiso de miles de personas que creen en el potencial de cada niña y cada niño. Nuestro legado no se mide únicamente en años, sino en las vidas transformadas, en las comunidades fortalecidas y en las oportunidades que juntos seguimos construyendo para la niñez mexicana”, señaló Mario Valdez, Director Nacional de World Vision México.

La organización también destacó avances en programas innovadores como Crianza con Ternura, la Escuela de Acción Climática, y el fortalecimiento de espacios seguros para la niñez migrante. Para su implementación de sus diferentes metodologías, se lograron alianzas con instituciones escolares, líderes religiosos y otras organizaciones, impactando a 341,624 niñas, niños y adolescentes.

En materia de transparencia, World Vision México informó que el 67% de sus recursos se destinó a programas de prevención de violencia y trabajo infantil, mientras que el resto se canalizó a acciones de educación, ayuda humanitaria, acceso al agua, empleabilidad y gestión ambiental, manteniendo estados financieros auditados y mecanismos permanentes de rendición de cuentas.

A través del programa “Elegido”, más de 14,000 niñas, niños y adolescentes obtuvieron el respaldo de más de 9,000 madrinas y padrinos, quienes brindaron la oportunidad de un futuro mejor para ellas y ellos, demostrando que la solidaridad es parte de la cultura de las y los mexicanos.

Gracias al apoyo del gobierno, empresas y organizaciones como Fomento Social Citibanamex, Grupo Bimbo, Alsea, KPMG, Fundación Coppel, Monte de Piedad, Sura, The Home Depot, Fundación Coca-Cola, entre otros, durante 43 años de presencia en el país, World Vision México ha demostrado su compromiso de seguir trabajando para garantizar que cada niña, niño y adolescente tenga la oportunidad de crecer protegido, desarrollar su potencial y construir un futuro con esperanza.

A nivel mundial y con 75 años de labor, la organización estuvo presente en 65 países, ayudando a 35.2 millones de personas, entre ellas a 19 millones de niñas y niños. Además, dio respuesta a 87 desastres naturales o provocados por el hombre, reflejando su compromiso para llegar a quienes más los necesitan.

¿Puede la RSE ser una ventaja competitiva a largo plazo?

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Durante años, la responsabilidad social empresarial fue vista por muchas organizaciones como una actividad complementaria: una forma de retribuir a la sociedad mientras se fortalecía la reputación corporativa. Sin embargo, los cambios sociales, ambientales y regulatorios de las últimas décadas han transformado profundamente esa percepción. Hoy, las empresas enfrentan una pregunta mucho más compleja: ¿cómo generar impacto que permanezca cuando el financiamiento termina?

La respuesta está llevando a las organizaciones más avanzadas a replantear la forma en que diseñan, implementan y evalúan sus iniciativas sociales. Ya no basta con reportar montos invertidos o cantidad de beneficiarios; ahora se exige demostrar transformaciones reales, medibles y sostenibles. En este nuevo escenario, la responsabilidad social deja de ser un gasto reputacional para convertirse en un activo estratégico.

Las ventajas de la RSE se construyen con resultados, no con promesas

Durante mucho tiempo, los informes corporativos se concentraron en documentar actividades: cuántas becas se entregaron, cuántos árboles se plantaron o cuántas personas participaron en una campaña. Sin embargo, la conversación ha evolucionado hacia una lógica mucho más exigente basada en evidencia y resultados verificables.

La experiencia de diversos programas de desarrollo social demuestra que el verdadero impacto se mide por los cambios generados en la calidad de vida de las personas. Variables como el incremento de ingresos, la creación de empleos, la mejora en los indicadores educativos o el fortalecimiento de capacidades comunitarias se han convertido en métricas prioritarias para evaluar el éxito de una intervención.

Este cambio de paradigma también está modificando la manera en que los consejos de administración supervisan la inversión social. La pregunta ya no es cuánto se invirtió, sino qué transformación logró esa inversión y cuánto tiempo permanecerá vigente.

De beneficiarios a protagonistas del cambio

Uno de los mayores aprendizajes de los programas sociales exitosos es que las comunidades generan resultados más duraderos cuando participan activamente en la construcción de las soluciones. Las iniciativas que tratan a las personas como agentes económicos y sociales, y no únicamente como receptoras de apoyo, suelen alcanzar impactos más profundos y sostenibles.

Los proyectos enfocados en medios de vida han demostrado que la capacitación, el acceso a mercados y el fortalecimiento de capacidades generan efectos mucho más permanentes que la simple entrega de recursos materiales. Cuando una persona desarrolla habilidades productivas, incrementa su autonomía y reduce su dependencia de apoyos externos.

Lo mismo ocurre en sectores como la agricultura, donde el acceso a información, asesoría técnica y conexiones comerciales puede transformar la productividad de manera más significativa que la infraestructura por sí sola.

¿Por qué las ventajas de la RSE dependen de la sostenibilidad?

Si la rendición de cuentas responde a la pregunta de si una iniciativa funcionó, la sostenibilidad responde a una interrogante aún más relevante: ¿seguirá funcionando cuando la empresa deje de intervenir?

La permanencia del impacto depende de que los conocimientos, herramientas y capacidades queden instalados dentro de las comunidades. Cuando los programas fortalecen actores locales como escuelas, centros de salud, organizaciones comunitarias o liderazgos ciudadanos, se crean condiciones para que los resultados continúen evolucionando con el tiempo.

Este enfoque permite que las iniciativas trasciendan los ciclos presupuestales y reduzcan el riesgo de que los avances desaparezcan una vez concluido el financiamiento. En otras palabras, el éxito deja de depender exclusivamente de la empresa y comienza a formar parte del tejido social.

La capacidad local como motor de permanencia

Las organizaciones que han logrado impactos duraderos suelen compartir una característica: invierten en fortalecer instituciones locales. Más allá de construir infraestructura o entregar equipamiento, destinan recursos a desarrollar capacidades humanas y organizacionales.

En el ámbito educativo, por ejemplo, los programas que capacitan docentes, fortalecen procesos de gestión escolar y promueven mejoras sistémicas suelen generar beneficios que permanecen durante años. La infraestructura es importante, pero son las personas quienes garantizan la continuidad de los cambios.

Esta lógica también aplica en salud, emprendimiento y desarrollo comunitario, donde la creación de capacidades permite que las comunidades mantengan y amplíen los resultados alcanzados.

La cocreación fortalece la legitimidad y la confianza

Los proyectos diseñados desde oficinas corporativas, sin considerar las necesidades locales, enfrentan mayores probabilidades de fracasar. Por el contrario, cuando las comunidades participan en la definición de prioridades y estrategias, el nivel de apropiación aumenta considerablemente.

La cocreación permite desarrollar soluciones culturalmente relevantes, adaptadas a las realidades del territorio y respaldadas por quienes serán directamente beneficiados. Esto genera confianza, fortalece las relaciones entre los distintos actores y mejora la resiliencia de las iniciativas frente a cambios externos.

Además, las organizaciones comunitarias y los liderazgos locales funcionan como aliados clave para ampliar el alcance de los programas y garantizar su continuidad en el largo plazo.

Alianzas y visión de largo plazo: la nueva frontera de las ventajas de la RSE

Los desafíos sociales más complejos no pueden resolverse mediante intervenciones aisladas ni en periodos cortos. Temas como la educación, la inclusión económica, la igualdad de oportunidades o la resiliencia climática requieren estrategias sostenidas y colaboración entre múltiples actores.

Por ello, cada vez más empresas están impulsando alianzas con gobiernos, organizaciones civiles, instituciones académicas y organismos internacionales. Estos modelos permiten compartir recursos, distribuir riesgos y multiplicar el alcance del impacto generado.

Las ventajas de la RSE emergen con mayor fuerza cuando las iniciativas evolucionan de proyectos individuales a sistemas colaborativos capaces de mantenerse en el tiempo. En ese proceso, la inversión social adquiere una dimensión estratégica que fortalece tanto a las comunidades como a las propias organizaciones.

La evolución de la responsabilidad social está redefiniendo la forma en que las empresas entienden su papel en la sociedad. La inversión social ya no se evalúa únicamente por su alcance inmediato, sino por su capacidad para generar cambios duraderos, medibles y relevantes para las comunidades.

En este contexto, las ventajas de la RSE no provienen exclusivamente del reconocimiento público o de los beneficios reputacionales. Surgen de la capacidad de construir confianza, fortalecer sistemas locales y crear valor compartido a largo plazo. Cuando una iniciativa logra mantenerse más allá de la presencia de quien la financia, deja de ser un proyecto temporal para convertirse en una verdadera transformación social.

Casi 1 billón de dólares al año: el costo climático asociado a los activos de multimillonarios

Durante años, la imagen de los multimillonarios ha estado ligada a símbolos de lujo como jets privados, yates de gran tamaño y propiedades exclusivas alrededor del mundo. Estas expresiones de riqueza han sido señaladas frecuentemente como ejemplos de un estilo de vida con una elevada huella ambiental. Sin embargo, una nueva investigación sugiere que el verdadero impacto de las grandes fortunas sobre el planeta va mucho más allá de los hábitos de consumo visibles.

Detrás de las fotografías compartidas en redes sociales y de los viajes de alto perfil existe una dimensión menos evidente, pero mucho más influyente: la propiedad de empresas, inversiones y activos que generan enormes cantidades de emisiones de gases de efecto invernadero. De acuerdo con Greenpeace, las personas más ricas del planeta son responsables de daños climáticos cercanos a un billón de dólares cada año, una cifra que reabre el debate sobre quién debe asumir la responsabilidad de financiar la transición hacia una economía más sostenible.

El verdadero origen del costo climático de las grandes fortunas

Cuando se habla de contaminación asociada a los sectores más ricos de la población, la atención suele centrarse en sus patrones de consumo. Sin embargo, los nuevos hallazgos apuntan a que la mayor parte del problema proviene de las inversiones y activos que poseen. Participaciones en empresas petroleras, desarrollos inmobiliarios, industrias intensivas en carbono y fondos de inversión forman parte de un entramado económico con profundas implicaciones ambientales.

Según los cálculos de Greenpeace, el 1% más rico de la población mundial controla aproximadamente una cuarta parte de las emisiones globales anuales a través de sus inversiones y participaciones empresariales. Esto significa que las decisiones financieras de un grupo relativamente pequeño tienen efectos que repercuten en millones de personas alrededor del mundo.

La organización estima que este grupo es responsable de cerca del 40% de todas las emisiones vinculadas a la propiedad privada. A partir de estos datos se calculó una especie de “deuda climática” que permite dimensionar el costo climático asociado a las actividades económicas respaldadas por las grandes fortunas.

costo climático

Una desigualdad que también se mide en emisiones

Mientras las personas con mayores patrimonios concentran una parte significativa de las emisiones derivadas de la propiedad de activos, la realidad es muy distinta para la mayoría de la población mundial. Greenpeace calcula que la mitad más pobre del planeta genera apenas el 3% de las emisiones asociadas a la propiedad.

La diferencia resulta aún más llamativa cuando se observa el comportamiento de los segmentos más exclusivos de riqueza. El 0.1% más rico sería responsable del 17% de las emisiones derivadas de activos privados, mientras que el 0.01% acumularía cerca del 9%. Estos porcentajes reflejan una concentración de impacto ambiental que supera ampliamente la distribución de la riqueza global.

Esta situación ha llevado a especialistas y organizaciones ambientales a cuestionar la manera en que se distribuyen las responsabilidades frente al cambio climático. Mientras millones de hogares enfrentan mayores costos de energía y fenómenos climáticos extremos, una parte importante de las emisiones continúa vinculada a activos altamente rentables para un grupo reducido de personas.

El costo climático que permanece fuera del radar

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que pone el foco en emisiones que suelen pasar desapercibidas en las discusiones públicas. A diferencia de las emisiones derivadas del consumo individual, aquellas asociadas a la propiedad de empresas y activos son menos visibles y mucho más complejas de rastrear.

Clara Thompson, activista de Greenpeace Internacional, señala que durante años las políticas climáticas se han enfocado principalmente en modificar los hábitos de consumo de la ciudadanía. No obstante, los resultados sugieren que las inversiones y la propiedad corporativa pueden tener una influencia mucho mayor sobre la trayectoria de las emisiones globales.

Este enfoque plantea un cambio importante en la conversación sobre sostenibilidad. Más allá de promover estilos de vida responsables, también sería necesario analizar quién financia, controla y se beneficia de las actividades económicas que continúan dependiendo de combustibles fósiles y otros modelos de negocio intensivos en carbono.

El debate sobre los impuestos al patrimonio

Ante este escenario, diversas voces han comenzado a impulsar mecanismos fiscales que permitan vincular la riqueza extrema con una mayor contribución a la acción climática. La idea parte de un principio sencillo: quienes han contribuido en mayor medida al problema deberían participar proporcionalmente en las soluciones.

La propuesta de aplicar impuestos al patrimonio de las grandes fortunas ha ganado fuerza en distintos espacios internacionales. Sus defensores argumentan que los recursos obtenidos podrían destinarse a financiar proyectos de adaptación climática, infraestructura resiliente y programas de transición energética.

Además, este debate coincide con una creciente preocupación por la desigualdad económica global. Diversos estudios han señalado que una distribución más equilibrada de la riqueza podría facilitar modelos de desarrollo compatibles con los límites ambientales del planeta y con mayores niveles de bienestar social.

Inversiones fósiles y transición justa: los retos que vienen

La discusión adquiere mayor relevancia al considerar que grandes instituciones financieras continúan destinando enormes recursos a industrias basadas en combustibles fósiles. Datos recientes muestran que bancos e inversionistas canalizaron alrededor de 900 mil millones de dólares hacia este sector durante el último año.

Estas inversiones contrastan con los compromisos climáticos anunciados por numerosas organizaciones financieras en los últimos años. Para muchos expertos, la permanencia de estos flujos de capital evidencia la necesidad de fortalecer la regulación y la transparencia en materia de financiamiento sostenible.

Mientras tanto, gobiernos y organismos internacionales avanzan en las negociaciones que marcarán la agenda climática de los próximos años. Uno de los principales temas será garantizar una transición justa para las personas trabajadoras que dependen actualmente de sectores vinculados a los combustibles fósiles, asegurando que nadie quede atrás en el camino hacia una economía baja en carbono.

La crisis climática ha puesto de manifiesto que las emisiones no solo están relacionadas con las decisiones de consumo, sino también con las estructuras económicas que respaldan la producción global. Comprender esta realidad permite identificar con mayor precisión dónde se generan los mayores impactos y quiénes tienen la capacidad de influir sobre ellos.

El debate sobre el costo climático de las grandes fortunas abre una conversación necesaria sobre responsabilidad, equidad y financiamiento de la transición sostenible. A medida que el mundo busca soluciones para enfrentar el calentamiento global, la atención ya no se dirige únicamente a lo que las personas consumen, sino también a lo que poseen, financian y permiten que continúe operando.

Fundación Pablo Landsmanas: una radiografía de por qué es referente en alimentación

Combatir la inseguridad alimentaria continúa siendo uno de los principales retos sociales en nuestro país. De acuerdo con cifras del Tecnológico de Monterrey, casi un tercio de la población en el país sufre inseguridad alimentaria moderada o severa, lo que significa que alrededor de 35 millones de mexicanas y mexicanos han pasado uno o más días sin comer, desconocen si podrán alimentarse o se ven obligados a sacrificar la cantidad y calidad de sus alimentos.

Garantizar el derecho efectivo a la alimentación es, en realidad, una base indispensable para construir bienestar social. Cuando una persona cuenta con acceso seguro a alimentos adecuados, también tiene mayores posibilidades de desarrollarse plenamente en otros ámbitos de su vida.

Por ello, diversas organizaciones trabajan actualmente para fortalecer la seguridad alimentaria en el país y, entre ellas, destaca la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), el brazo social de Corporativo Kosmos, que actualmente dona 550 mil comidas mensuales a grupos vulnerables y se ha consolidado como una de las organizaciones de mayor alcance en este ámbito.

¿Quién es la Fundación Pablo Landsmanas?

Hablar de quién es la Fundación Pablo Landsmanas implica remontarse a la historia de Corporativo Kosmos, empresa líder en servicios de alimentación en México con más de 60 años de experiencia en el rubro. La compañía fue fundada por Pablo Landsmanas, empresario y filántropo que llegó a México en la década de los cincuenta desde una pequeña villa llamada Kawno, en Polonia. Muy pronto don Pablo Landsmanas comenzó a trabajar en el sector alimentario, hasta que su experiencia en el sector y arduo trabajo le permitieron abrir su propia carnicería, misma que no sólo fue el comienzo de lo que hoy es Corporativo Kosmos, sino que también fue el punto de partida de los esfuerzos por ayudar a las personas que siempre lo caracterizaron.

No obstante, fue hasta 2016 cuando el actual director del Corporativo, Jack Landsmanas, impulsó la formalización de este espíritu solidario que ha distinguido al corporativo desde el principio mediante la creación de la Fundación Pablo Landsmanas, con el objetivo de consolidar y ampliar el alcance de sus acciones sociales y honrar el legado del fundador, quien siempre promovió la ayuda al prójimo como parte de la visión de la empresa.

Desde entonces, la Fundación trabaja bajo tres ejes principales: salud, educación y alimentación, impulsada por una filosofía que, en palabras de la actual directora de la organización, Dafna Puszkar, se basa en el servicio como un acto que nos distingue como humanos:

Servir a los demás no es un acto de obligación es un acto de humanidad y eso nos define como fundación y es lo que ha impulsado estos más de 10 años que venimos trabajando”.

No obstante, el eje alimentario se ha convertido en el más representativo de la organización, tanto por la experiencia de Corporativo Kosmos en el sector, como por su consciencia de la necesidad de contribuir a combatir la inseguridad alimentaria en México y sentar esta base sólida que permita a más personas acceder a mejores oportunidades de desarrollo y bienestar.

quién es la Fundación Pablo Landsmanas

Alimentación: el eje más fuerte de la Fundación Pablo Landsmanas

Si algo distingue a la Fundación Pablo Landsmanas es la dimensión y alcance de sus acciones en materia alimentaria. Una de las iniciativas más importantes es su Programa de Donación de Alimentos, mediante el cual la organización entrega comidas a distintas asociaciones civiles e instituciones que atienden a población vulnerable en diversas regiones del país.

El funcionamiento del programa depende en gran medida de alianzas estratégicas con organizaciones sociales que conocen de primera mano las necesidades de las comunidades a las que atienden. Gracias a este modelo colaborativo, la Fundación logra canalizar apoyos alimentarios de manera más eficiente y ampliar el impacto de sus acciones hacia diversos grupos vulnerables, entre ellos:

quién es la Fundación Pablo Landsmanas

Comprender quién es la Fundación Pablo Landsmanas también implica analizar el alcance de sus resultados. Lo que comenzó con la donación anual de 438 mil comidas a algunas organizaciones hoy se ha convertido en una operación de gran escala que refleja el crecimiento sostenido de la institución. Actualmente, la Fundación dona alrededor de 5.4 millones de comidas al año y más de 550 mil comidas mensuales a comunidades vulnerables.

Además, la organización ha logrado donar más de 40 millones de comidas desde su creación, beneficiando a más de 125 organizaciones sociales que trabajan directamente con población vulnerable. Asimismo, a través de sus alianzas permanentes con más de 30 organizaciones, cerca de 4 mil 930 personas pueden acceder diariamente a sus tres alimentos, una cifra que evidencia la relevancia de la labor que realiza la Fundación en términos de seguridad alimentaria.

quién es la Fundación Pablo Landsmanas

Otro dato que refleja el alcance de sus acciones es la entrega de 3 mil 360 despensas a familiares de personas privadas de la libertad, en colaboración con Reinserta. Este tipo de iniciativas muestran cómo la Fundación no sólo busca atender la necesidad inmediata de alimentación, sino también acompañar a sectores históricamente vulnerados que enfrentan contextos particularmente complejos.

Del mismo modo, la capacidad logística y experiencia operativa de Corporativo Kosmos han sido factores clave para potenciar el impacto de la Fundación. Gracias a la infraestructura desarrollada durante décadas en el sector alimentario, la organización cuenta con herramientas que le permiten responder de manera eficiente y constante a las necesidades de las comunidades beneficiadas, ampliando significativamente el alcance de cada acción solidaria.

Cuando la ayuda se convierte en oportunidades: dos ejemplos del impacto de la FPL

Aunque los más de 40 millones de comidas donadas por la Fundación Pablo Landsmanas permiten dimensionar el alcance de su labor, son las historias detrás de estas cifras las que muestran con mayor claridad el valor de su trabajo. A través de alianzas con organizaciones sociales que atienden a poblaciones altamente vulnerables, la Fundación ha logrado convertir el acceso a la alimentación en una herramienta para brindar estabilidad, bienestar y nuevas oportunidades. Casos como el de sus alianzas con CAFEMIN y Casa Hogar Santa Inés son muestra de cómo una estrategia de apoyo sostenida puede transformar vidas en contextos muy distintos, pero igualmente complejos.

CAFEMIN: un plato de comida para quienes buscan una nueva oportunidad

Uno de los proyectos que más ha marcado a la Fundación Pablo Landsmanas en años recientes es su alianza con CAFEMIN, considerado uno de los centros de atención para personas migrantes más importantes de la Ciudad de México. Desde hace casi tres años, la organización brinda apoyo alimentario a este espacio que recibe a hombres, mujeres, niñas y niños provenientes principalmente de países de América Latina y África, quienes han dejado atrás sus hogares para emprender un camino lleno de incertidumbre en busca de mejores condiciones de vida.

quién es la Fundación Pablo Landsmanas

A través de esta colaboración cientos de personas migrantes pueden tener acceso a una alimentación digna durante una etapa que implica dejar todo atrás, a veces, incluso, a sus familias. Por ello, para Dafna Puszkar, directora de la Fundación Pablo Landsmanas, este proyecto representa uno de los ejemplos más claros del impacto que tienen las acciones de la organización:

“Es muy gratificante saber que [los migrantes] tienen un plato de comida caliente porque a lo mejor llevan semanas recorriendo kilómetros para poder estar ahí; entonces es ahí cuando te das cuenta que realmente estamos haciendo la diferencia y que realmente estamos tocando la vida de muchísima gente”.

Casa Hogar Santa Inés: alimentando el futuro de niñas en situación vulnerable

Otro ejemplo del compromiso sostenido de la Fundación es su colaboración de largo plazo con Casa Hogar Santa Inés, institución dirigida por las Hermanas Franciscanas que brinda atención a niñas de entre 3 y 12 años que viven en contextos de riesgo, desnutrición o desintegración familiar. Durante años, la Fundación ha acompañado a esta organización con el objetivo de contribuir al bienestar integral de las menores y fortalecer las condiciones necesarias para su desarrollo.

Como parte de esta alianza, la Fundación Pablo Landsmanas realiza entregas quincenales de insumos alimentarios que permiten cubrir una parte importante de las necesidades nutricionales de las niñas. Esta colaboración cobra especial relevancia al considerar que una alimentación adecuada durante la infancia influye directamente en el aprendizaje, la salud y las oportunidades futuras. Al garantizar el acceso constante a alimentos nutritivos, la Fundación ayuda a que las menores puedan crecer en mejores condiciones y construir un futuro con mayores posibilidades de desarrollo personal y educativo.

Sin duda, este tipo de alianzas reflejan la importancia de involucrarse activamente en la búsqueda de soluciones a los desafíos sociales más apremiantes del país. No obstante, como recuerda Puszkar, este compromiso no debería ser exclusivo de unas cuantas organizaciones, sino una responsabilidad compartida por el sector empresarial y que va más allá de las meras donaciones:

“No nada más se trata de donar, se trata de involucrarse, de escuchar y actuar con estas poblaciones vulnerables. Es importante que todas las empresas se sumen y también ayuden al bienestar social. México necesita empresas más humanas, empresas comprometidas y empresas más conscientes del entorno en el que vivimos”.

Bajo esta lógica, la labor de la Fundación busca demostrar que garantizar el acceso a alimentos nutritivos puede convertirse en un motor de bienestar y oportunidades para las poblaciones más vulnerables.

quién es la Fundación Pablo Landsmanas

Datos que consolidan a un referente en seguridad alimentaria

Los números detrás de la Fundación Pablo Landsmanas ayudan a dimensionar la relevancia de su trabajo dentro del panorama social mexicano. Más de 40 millones de comidas donadas, 125 organizaciones beneficiadas y millones de apoyos alimentarios entregados cada año son indicadores que reflejan una operación sólida, constante y enfocada en atender una de las problemáticas más urgentes del país.

Pero más allá de las cifras, el impacto de la Fundación radica en lo que estos alimentos representan para miles de personas: mejores oportunidades de desarrollo, mayor estabilidad para las familias y una posibilidad real de construir un futuro con menos desigualdad. En un país donde la inseguridad alimentaria continúa afectando a millones de personas, organizaciones como la Fundación Pablo Landsmanas demuestran cómo la colaboración entre iniciativa privada y sociedad civil puede generar cambios medibles y sostenidos en favor de quienes más lo necesitan.

Golpe a la productividad laboral: Hasta 369 MDD en juego por Mundial 2026

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La cuenta regresiva para el Mundial de Futbol ya comenzó y, junto con la emoción de millones de aficionados, también surge un desafío poco visible para las organizaciones: mantener el ritmo de trabajo durante uno de los eventos deportivos más importantes del planeta. Lo que para muchos representa una celebración global, para las empresas podría convertirse en un periodo de importantes interrupciones operativas.

De acuerdo con un análisis de UKG, las compañías que operan en México podrían enfrentar pérdidas de hasta 369 millones de dólares derivadas principalmente del ausentismo y el presentismo durante la competencia. Este escenario coloca a la productividad laboral en el centro de la conversación, especialmente en un contexto donde la flexibilidad y el bienestar de los colaboradores son cada vez más relevantes.

Productividad laboral y Mundial: una combinación desafiante

El interés que despierta la Selección Mexicana y los principales encuentros del torneo explica parte del fenómeno. Según una encuesta de Indeed, el 45% de los trabajadores mexicanos desea seguir los partidos del combinado nacional, mientras que un porcentaje importante ya comenzó a negociar alternativas con sus empleadores para no perderse los encuentros.

Los datos muestran que el 44% de los colaboradores interesados en ver los partidos ya solicitó permisos laborales y otro 39% pidió ajustes en sus horarios. Aunque estas peticiones reflejan entusiasmo deportivo, también evidencian la necesidad de que las empresas desarrollen estrategias que permitan equilibrar la experiencia de los colaboradores con los objetivos del negocio.

¿Por qué la productividad laboral podría verse afectada?

Uno de los factores más relevantes tiene que ver con los horarios de los encuentros. El Índice de Tendencias Laborales 2025 de Microsoft señala que las personas suelen experimentar su mayor pico de rendimiento entre las 9 de la mañana y las 3 de la tarde, mientras que un segundo momento de alta energía ocurre entre las 5 y las 7 de la tarde.

La coincidencia entre estos periodos y la programación del torneo es significativa. El partido inaugural entre México y Sudáfrica, por ejemplo, se disputará a la 1 de la tarde. Además, el 68% de los 50 encuentros de fase regular programados entre lunes y viernes se jugará entre las 10 de la mañana y las 6 de la tarde, precisamente cuando la capacidad de concentración y desempeño suele ser más alta.

Esta situación incrementa el riesgo de ausentismo, pero también de presentismo, fenómeno en el que las personas permanecen físicamente en su puesto de trabajo sin dedicar toda su atención a las tareas asignadas. En ambos casos, los resultados terminan impactando la eficiencia organizacional.

productividad laboral en el Mundial

Más que futbol: una prueba para la gestión empresarial

Para los especialistas en gestión del talento, el Mundial representa mucho más que un evento deportivo. Suresh Vittal, director de producto de UKG, señala que la Copa del Mundo puede convertirse en una verdadera prueba de planificación de la fuerza laboral, con efectos sobre el rendimiento, la comunicación y hasta la retención de personal.

La afirmación cobra relevancia en un entorno donde las organizaciones buscan fortalecer la experiencia de sus equipos. Ignorar el entusiasmo generado por el torneo podría generar descontento, mientras que una gestión flexible y bien estructurada puede convertirse en una oportunidad para fortalecer el compromiso de los colaboradores.

Además, la conversación trasciende la asistencia física a la oficina. Hoy los equipos enfrentan agendas saturadas de reuniones virtuales y presenciales, por lo que la llegada de un evento deportivo de alcance global añade una nueva capa de complejidad a la administración del tiempo y la atención.

Las estrategias que las empresas ya están implementando

Lejos de adoptar una postura restrictiva, muchas organizaciones han comenzado a diseñar mecanismos para convivir con el Mundial sin sacrificar resultados. Una encuesta de KPMG muestra que el 42% instalará pantallas en distintos espacios de trabajo para que los colaboradores puedan seguir los partidos.

Por su parte, el 37% habilitará zonas específicas para la transmisión de los encuentros, mientras que el 26% evitará programar juntas durante los partidos de la Selección Mexicana. Otras medidas incluyen la suspensión temporal de labores en ciertos encuentros clave y la posibilidad de realizar home office durante algunos juegos.

Para Jorge Sánchez, socio director de Apolo 25, la clave está en comprender que la flexibilidad no representa una concesión, sino una herramienta de gestión estratégica. Ajustar horarios, reorganizar actividades y establecer reglas claras con anticipación puede ayudar a proteger la productividad laboral sin afectar la experiencia de los trabajadores.

El Mundial 2026 promete convertirse en una celebración histórica para millones de personas, pero también en un desafío para las organizaciones que buscan mantener la continuidad operativa. Las posibles pérdidas de hasta 369 millones de dólares muestran que la relación entre deporte y negocios es mucho más estrecha de lo que suele imaginarse.

En este contexto, la productividad laboral dependerá menos de imponer controles rígidos y más de la capacidad de las empresas para anticiparse, adaptarse y responder a las expectativas de sus equipos. Aquellas organizaciones que logren combinar flexibilidad, planeación y confianza tendrán mayores posibilidades de convertir el entusiasmo mundialista en una oportunidad para fortalecer la cultura laboral, en lugar de asumirlo únicamente como un riesgo para la productividad laboral.

Google y American Airlines sellan alianza para reducir cerca de 300 mil toneladas de emisiones

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La transición hacia una economía baja en carbono ya no depende únicamente de innovaciones tecnológicas o compromisos gubernamentales. Cada vez más, son las alianzas entre grandes empresas las que están impulsando cambios concretos en industrias difíciles de transformar. En este contexto, Google y American Airlines anunciaron un acuerdo que busca acelerar el uso de combustibles sostenibles para la aviación y disminuir el impacto climático de los viajes corporativos.

La colaboración contempla la adquisición de 35 millones de galones de combustible sostenible para aviación (SAF, por sus siglas en inglés), un volumen capaz de evitar casi 300 mil toneladas de emisiones de dióxido de carbono equivalente. Más allá de la cifra, la alianza envía una señal relevante al mercado: las empresas están comenzando a asumir un papel más activo en la transformación de sectores donde descarbonizar sigue siendo uno de los mayores desafíos.

Una alianza estratégica para reducir emisiones en la aviación

Durante años, la aviación ha sido identificada como una de las industrias más complejas de descarbonizar. A diferencia de otros sectores, las alternativas tecnológicas para sustituir completamente los combustibles fósiles aún enfrentan importantes barreras técnicas, económicas y de infraestructura.

Ante este escenario, Google y American Airlines apostaron por una solución disponible en el presente. El acuerdo representa el mayor contrato público anunciado hasta ahora entre una aerolínea y un comprador corporativo para impulsar el combustible sostenible de aviación, una herramienta clave para reducir emisiones sin modificar radicalmente las aeronaves actuales.

La iniciativa también permitió que American Airlines fortaleciera su relación comercial con el productor energético Valero, asegurando un suministro de largo plazo que podría contribuir a expandir la producción de este tipo de combustibles en los próximos años.

Google y American Airlines

¿Por qué el SAF es considerado una solución inmediata?

El combustible sostenible para aviación ha ganado protagonismo dentro de las estrategias climáticas globales debido a su capacidad para disminuir significativamente la huella de carbono de los vuelos. Dependiendo de su proceso de producción, puede generar hasta 80% menos emisiones durante su ciclo de vida en comparación con el combustible convencional.

Además, una de sus principales ventajas es que puede elaborarse a partir de residuos, como aceites de cocina usados y otros desechos orgánicos. Esto permite aprovechar recursos existentes mientras se reduce la dependencia de combustibles fósiles.

Para las aerolíneas, el SAF representa una alternativa práctica porque puede utilizarse en gran parte de la infraestructura actual. Esto acelera su adopción y permite avanzar en objetivos climáticos sin esperar décadas para el desarrollo de nuevas tecnologías aeronáuticas.

La demanda corporativa se vuelve clave para reducir emisiones

Uno de los aspectos más relevantes del acuerdo es que demuestra cómo las empresas están incorporando las emisiones derivadas de los viajes de negocios dentro de sus estrategias de sostenibilidad. Durante mucho tiempo, estas emisiones fueron consideradas un elemento secundario dentro de los inventarios corporativos.

Hoy, esa visión está cambiando. Mediante la compra de certificados SAF, compañías como Google pueden apoyar la producción de combustibles más limpios, aun cuando no controlan directamente las operaciones aéreas ni la adquisición física del combustible.

Este modelo permite conectar los compromisos climáticos empresariales con acciones tangibles en la economía real. En lugar de depender exclusivamente de mecanismos de compensación, las organizaciones pueden impulsar soluciones que contribuyen directamente a transformar sectores intensivos en carbono.

Google y American Airlines

El papel de las inversiones de largo plazo

La expansión del mercado de combustibles sostenibles depende de una variable fundamental: la certeza de la demanda. Los productores necesitan garantías de que existirán compradores dispuestos a adquirir estos combustibles durante varios años antes de invertir en nuevas instalaciones y capacidades de producción.

Por ello, los acuerdos plurianuales como el firmado por Google y American Airlines tienen una relevancia especial. Funcionan como señales de mercado que reducen la incertidumbre y facilitan decisiones de inversión de gran escala.

Para los inversionistas, este tipo de compromisos ofrece evidencia de que existe un mercado dispuesto a pagar por soluciones climáticas. A medida que más compañías adopten objetivos de reducción de carbono, la demanda por combustibles sostenibles podría crecer de manera significativa.

Más que combustible: una ventaja competitiva para las empresas

La sostenibilidad también está comenzando a influir en las decisiones comerciales de los clientes corporativos. Las organizaciones multinacionales buscan cada vez más proveedores y socios alineados con sus metas ambientales, especialmente cuando deben reportar emisiones de Alcance 3.

En este contexto, las aerolíneas que logren garantizar acceso a combustibles sostenibles podrían diferenciarse frente a sus competidores. La disponibilidad de vuelos con menor huella de carbono podría convertirse en un factor decisivo para atraer clientes empresariales en los próximos años.

Al mismo tiempo, los gobiernos continúan desarrollando incentivos, regulaciones y esquemas fiscales para fomentar la producción de SAF. Sin embargo, los especialistas coinciden en que la participación activa del sector privado seguirá siendo indispensable para acelerar la transición.

Google y American Airlines

Un mensaje para el futuro de la descarbonización

Aunque el acuerdo entre Google y American Airlines no resolverá por sí solo el desafío climático de la aviación, sí representa una muestra de cómo diferentes actores pueden colaborar para generar cambios concretos. La combinación de compradores corporativos, aerolíneas y productores de combustible está creando un nuevo modelo para impulsar la transición energética.

La capacidad de reducir emisiones en sectores difíciles dependerá cada vez más de alianzas estratégicas como esta. Mientras la oferta global de SAF continúa creciendo y la demanda corporativa se fortalece, iniciativas de este tipo podrían convertirse en un referente para acelerar la descarbonización de los viajes de negocios y de toda la industria aérea.

México llega al Mundial con pendientes de inclusión en estadios, movilidad e infraestructura 

A tan solo unas horas de la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el entusiasmo futbolero convive con una pregunta incómoda: ¿quiénes podrán disfrutar realmente de la fiesta? 

Durante los últimos años, las ciudades sede, estadios y autoridades han impulsado obras de remodelación e infraestructura para recibir a millones de aficionados nacionales e internacionales. Sin embargo, para muchas personas con discapacidad motriz o sensorial, el acceso pleno al espectáculo sigue estando lejos de ser una realidad.

Por lo menos así será en México, que encara el torneo con deudas importantes en movilidad, infraestructura y diseño incluyente que amenazan con dejar fuera del juego a las personas con discapacidad, quienes también tienen derecho a vivir la pasión del fútbol.

Inclusión en el Mundial 2026: los avances que presume la FIFA 

Desde hace años, la FIFA ha insistido en que el fútbol debe ser un deporte para todas las personas. Bajo esa premisa, el organismo ha impulsado una serie de iniciativas para garantizar que los aficionados con discapacidad puedan disfrutar de la Copa Mundial 2026 en mejores condiciones que en ediciones anteriores.

Uno de los avances más destacados que ha logrado el organismo es la obtención del reconocimiento de Inclusión Sensorial otorgado por KultureCity, organización líder a nivel mundial en accesibilidad sensorial. Gracias a esta certificación, la Copa Mundial de la FIFA 2026 se ha convertido en el primer torneo deportivo de gran escala en recibir la designación de “Inclusivo Sensorial”, un hecho que busca responder a las necesidades de personas con autismo, ansiedad, trastorno de estrés postraumático, demencia y otras condiciones relacionadas con el procesamiento sensorial.

Como parte de esta estrategia, los estadios contarán con salas sensoriales especialmente diseñadas para ofrecer espacios tranquilos a quienes experimenten sobrecarga por el ruido, las luces, las multitudes o la intensidad propia de un partido mundialista. Además, habrá personal capacitado para brindar asistencia, interpretación en lengua de señas durante todos los encuentros, paneles hápticos para personas ciegas o con baja visión, audiodescripción y diversos servicios de accesibilidad.

Tras el auncio de estas salas, Heimo Schirgi, director de operaciones de la Copa Mundial de la FIFA 2026 declaró:”El fútbol une al mundo, y nuestro objetivo es ayudar a todos a participar en este deporte, ya sea como jugadores o como aficionados”. Y añadió:

“Nos enorgullece que la Copa Mundial de la FIFA 2026 sea el primer torneo en recibir la designación de Inclusivo Sensorial. Gracias a los recursos disponibles, los aficionados con necesidades sensoriales podrán disfrutar del deporte rey en persona con nosotros”.

Sin embargo, aunque estas iniciativas representan avances relevantes para la inclusión en el Mundial 2026, la experiencia de quienes viven con discapacidad en México muestra que la accesibilidad no depende únicamente de lo que ocurre dentro de los estadios. Llegar a ellos, desplazarse por las ciudades y disfrutar del evento con autonomía sigue siendo un desafío que las obras mundialistas no lograron resolver por completo.

México llega al Mundial con deudas en accesibilidad y movilidad

La organización de un Mundial suele ser vista como una oportunidad para modernizar infraestructura y transformar ciudades. Sin embargo, en materia de accesibilidad, los resultados en México muestran una realidad más compleja. Las remodelaciones realizadas en los estadios sede y las obras urbanas asociadas al torneo han generado mejoras visibles, pero también han dejado al descubierto carencias históricas que afectan a las personas con discapacidad.

El caso más evidente es el del Estadio Banorte, antes Estadio Azteca. De acuerdo con testimonios recogidos por el periodista Enrique Hernández Alcázar, muchos aficionados con discapacidad enfrentan obstáculos desde antes de ingresar al inmueble. Estacionamientos inaccesibles, accesos especiales bloqueados, rampas demasiado inclinadas y espacios limitados para usuarios de silla de ruedas forman parte de una experiencia que dista mucho de ser incluyente.

La situación resulta aún más preocupante al revisar los números. Con una capacidad superior a los 83 mil espectadores, el estadio Banorte cuenta apenas con 40 espacios para personas con discapacidad motriz. Incluso considerando zonas adicionales para acompañantes, la proporción de lugares accesibles representa menos del 0.25 % del aforo total, cuando, según la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, que estipula que al menos el 3 % de la capacidad debería contar con accesibilidad plena, deberían existir aproximadamente 2 mil 400 espacios para esta población tan solo en esta sede.

Sin embargo, las deudas de la CDMX con las personas con discapacidad no terminan en el estadio. La movilidad urbana también ha sido objeto de críticas. Uno de los casos más señalados es el del Tren Ligero que conecta con el recinto. Diversos colectivos han denunciado que varios de sus accesos dependen exclusivamente de puentes peatonales, una barrera que excluye a usuarios de silla de ruedas, personas con movilidad reducida y aficionados con discapacidades temporales. A esto se suman cuestionamientos sobre la nueva ciclovía construida con motivo del Mundial, la cual ha sido señalada por presentar problemas tanto para ciclistas como para peatones, incluidos aquellos que viven con alguna discapacidad.

En Monterrey, la situación presenta matices similares. El Estadio BBVA cuenta con 208 lugares accesibles, una cifra superior a la de otros recintos, pero todavía muy por debajo de los aproximadamente mil 605 espacios que debería ofrecer para cumplir con los criterios de inclusión establecidos en la legislación mexicana. Aunque existen mejoras en infraestructura interna, la brecha entre la normativa y la realidad sigue siendo considerable.

Guadalajara parece mostrar mejores resultados dentro del Estadio Akron. El inmueble dispone de 208 espacios para personas con discapacidad, nueve elevadores, rampas amplias y baños exclusivos. Sin embargo, el problema reaparece al salir del recinto. El trayecto desde el Periférico hasta el estadio presenta banquetas irregulares, rampas inexistentes y tramos que obligan a los usuarios a desplazarse por la vía vehicular, convirtiendo un recorrido cotidiano en una experiencia insegura y excluyente.

Además, especialistas advierten que la conversación sobre accesibilidad suele centrarse únicamente en las discapacidades motrices, dejando de lado las llamadas discapacidades invisibles. Personas sordas, con discapacidad visual o dentro del espectro autista continúan enfrentando barreras para disfrutar plenamente del futbol. Tecnologías como los bucles magnéticos para usuarios de implantes cocleares o los tableros táctiles para seguir las jugadas en tiempo real siguen siendo prácticamente inexistentes en los estadios mexicanos.

La paradoja es evidente. Mientras la página oficial de la FIFA destaca la disponibilidad de entradas accesibles, asistencia especializada, espacios reservados y salas sensoriales para la inclusión en el Mundial 2026, la experiencia de miles de aficionados demuestra que aún faltan elementos básicos como más espacios accesibles, lugares que permitan asistir con varios acompañantes, barandales de seguridad, accesos adecuados y sistemas de movilidad verdaderamente inclusivos.

Cuando la infraestructura excluye, el deporte también

Las deficiencias en accesibilidad no son únicamente problemas técnicos o arquitectónicos. También representan barreras sociales que limitan la participación de millones de personas en espacios de convivencia, cultura y recreación. Cuando una persona debe enfrentar obstáculos para llegar a un estadio, desplazarse dentro de él o acceder a servicios básicos, el mensaje implícito es que su experiencia no fue considerada durante la planificación.

Por ello, hablar de inclusión en el Mundial 2026 implica ir más allá de la instalación de rampas o la habilitación de espacios reservados. Significa reconocer que las ciudades, los sistemas de transporte y los recintos deportivos deben diseñarse pensando en la diversidad de quienes los utilizan. Una infraestructura verdaderamente incluyente no beneficia únicamente a las personas con discapacidad; también favorece a adultos mayores, personas lesionadas, familias con carriolas y cualquier ciudadano que requiera desplazarse de manera segura y autónoma.

El Mundial representa una oportunidad única para visibilizar estas brechas y acelerar transformaciones que durante años han permanecido pendientes. Sin embargo, para que el legado del torneo sea realmente positivo, será necesario que las inversiones realizadas no se limiten a responder a una exigencia temporal, sino que formen parte de una estrategia permanente de inclusión y accesibilidad.

inclusión en el Mundial 2026

Un Mundial para todos también debe construirse fuera de la cancha

La Copa Mundial de la FIFA 2026 pasará a la historia por múltiples razones: será la edición más grande del torneo, reunirá a tres países anfitriones y estrenará innovaciones tecnológicas inéditas en materia de accesibilidad. Sin embargo, su verdadero legado no debería medirse únicamente por la calidad de los partidos o por la derrama económica que genere.

La inclusión en el Mundial 2026 será realmente exitosa cuando todas las personas, independientemente de sus capacidades físicas o sensoriales, puedan vivir la misma emoción al entrar a un estadio, recorrer una ciudad sede o celebrar un gol. Las mejoras impulsadas por la FIFA son un paso importante, pero México aún tiene una oportunidad invaluable para transformar sus espacios deportivos y urbanos en lugares más accesibles, seguros y humanos. Porque si el futbol aspira a ser el deporte que une al mundo, también debe garantizar que nadie quede fuera de la celebración.

Jóvenes mexicanos convierten problemáticas sociales en proyectos sostenibles: UVM abre convocatoria nacional

Frente a desafíos como pobreza, desigualdad y cambio climático, cada vez más jóvenes mexicanos están desarrollando soluciones sociales y ambientales desde sus propias comunidades.

Desde proyectos de educación y salud mental hasta iniciativas de reciclaje, inclusión y conservación ambiental, el emprendimiento social juvenil comienza a consolidarse como una de las principales formas de innovación social en el país.

En este contexto, la Universidad del Valle de México (UVM) anunció la apertura de la convocatoria 2026 del Premio UVM por el Desarrollo Social, una iniciativa que busca identificar, impulsar y fortalecer proyectos liderados por jóvenes con impacto positivo en sus comunidades.

Tan solo en su edición más reciente, el programa registró más de 380 postulaciones provenientes de distintos estados del país, reflejando el creciente interés de las nuevas generaciones por desarrollar iniciativas con impacto social y ambiental.

Desde su creación en 2006, el Premio UVM ha reconocido a más de 220 jóvenes emprendedores sociales que impulsan proyectos enfocados en educación, medio ambiente, inclusión social, salud y desarrollo económico.

Más allá del reconocimiento, la iniciativa brinda herramientas para fortalecer el alcance y sostenibilidad de los proyectos a través de capacitación, mentoría y vinculación con especialistas.

“Cada vez más jóvenes están creando soluciones sostenibles desde sus comunidades, incluso frente a contextos complejos y falta de oportunidades. Lo que antes eran iniciativas aisladas hoy comienza a consolidarse como una nueva generación de emprendimiento social en México”, señaló Linda Nava López, Directora de Responsabilidad Social de la UVM.

Premio UVM por el Desarrollo Social

La convocatoria 2026 contempla dos categorías:

Liderazgo Sostenible

Dirigida a jóvenes que lideran proyectos sociales o ambientales con al menos un año de implementación comprobable. La categoría está abierta tanto a la comunidad UVM como al público general.

Inspiración UVM

Enfocada en estudiantes y miembros de la comunidad UVM que desarrollen iniciativas académicas, sociales o emprendimientos en etapa temprana con potencial de impacto.

Las y los participantes seleccionados accederán a un bootcamp presencial en la Ciudad de México, donde recibirán capacitación especializada y mentoría personalizada para fortalecer sus proyectos.

Además, los ganadores de la categoría Liderazgo Sostenible recibirán un apoyo económico de $50,000 pesos para impulsar el desarrollo de sus iniciativas.

La convocatoria estará abierta hasta el 2 de agosto de 2026 y las postulaciones podrán realizarse en: premio.uvm.mx

Para UVM, este tipo de iniciativas forman parte de una visión educativa que busca impulsar líderes capaces de generar soluciones sostenibles frente a los retos sociales y ambientales del país.

IA en salud: cómo la tecnología médica puede reducir la huella ambiental del sector

Por Guillermo Murra, General Manager GE HealthCare México

Cada 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente invita a reflexionar sobre cómo utilizamos los recursos disponibles para generar un mayor impacto. En el sector salud, esa conversación ocurre todos los días en hospitales, centros de diagnóstico y unidades de atención que enfrentan una creciente demanda de servicios mientras gestionan infraestructura, personal, equipos médicos e insumos.

De acuerdo con la WHO Foundation, la atención sanitaria representa cerca del 5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero[1]. Parte de ese impacto proviene de la energía necesaria para operar hospitales, salas de diagnóstico, quirófanos, unidades críticas y cadenas de suministro asociadas a la prestación médica.

En ese escenario, la tecnología médica y la Inteligencia Artificial (IA) pueden ayudar a usar mejor los recursos disponibles, digitalizando procesos y reduciendo ineficiencias que también tienen un costo ambiental. Nos referimos a estudios repetidos, equipos encendidos durante más tiempo del necesario, traslados adicionales, esperas prolongadas, consumo de insumos y mantenimiento correctivo que pudo prevenirse.

En diagnóstico por imágenes, por ejemplo, la IA ayuda a mejorar la calidad de las imágenes desde la adquisición, agilizar los tiempos de procesamiento y priorizar estudios según criterios clínicos. Esto permite aprovechar mejor la capacidad instalada de hospitales y centros médicos, reducir interrupciones operativas y fortalecer la eficiencia de los servicios de diagnóstico.

La optimización de procesos también tiene un impacto ambiental. Cada estudio realizado correctamente desde el primer intento evita consumo adicional de energía, tiempo clínico e infraestructura. De igual forma, una mejor gestión de agendas, equipos y flujos de trabajo permite reducir tiempos improductivos y aprovechar de manera más eficiente los recursos disponibles.

tecnología médica

Algunas instituciones ya observan resultados concretos. El Foro Económico Mundial ha documentado experiencias en las que el uso de sistemas inteligentes para la gestión de quirófanos y consumo energético permitió reducciones de hasta 25 % en el uso de energía en salas de operación[2]. Estos avances muestran cómo la innovación puede generar beneficios clínicos, operativos y ambientales de manera simultánea.

En países como México, donde los sistemas de salud enfrentan desafíos relacionados con acceso, disponibilidad de especialistas y creciente demanda de atención, la eficiencia adquiere un valor estratégico. Cada mejora en productividad, capacidad diagnóstica o utilización de recursos contribuye a fortalecer la sostenibilidad del sistema y ampliar el alcance de la atención médica.

La relación entre salud y sostenibilidad seguirá estrechándose durante los próximos años. La incorporación de tecnologías capaces de generar información más útil, optimizar procesos y apoyar decisiones clínicas permitirá avanzar hacia sistemas de salud más resilientes, preparados para responder a las necesidades de los pacientes y a los desafíos ambientales que acompañan al desarrollo del sector.

En el Día Mundial del Medio Ambiente, la sostenibilidad encuentra una expresión concreta en la manera en que se utilizan los recursos disponibles para generar mejores resultados. Una decisión clínica respaldada por información más precisa, un estudio realizado con mayor eficiencia o una operación hospitalaria optimizada forman parte de ese esfuerzo por construir una atención médica más sostenible para las personas y para el entorno.

B Lab redefine las reglas de la certificación empresarial

Las reglas para competir en la economía global están cambiando. Mientras México busca consolidarse como un destino estratégico para la inversión extranjera, los principales mercados internacionales elevan cada vez más las exigencias en materia de derechos laborales, trazabilidad, acción climática, economía circular y transparencia en las cadenas de suministro.

Presentada por B Lab a nivel global, esta actualización representa la evolución más importante en la historia de la certificación de Empresas B™. Los nuevos estándares elevan el nivel esperado para demostrar impacto social, ambiental y económico mediante requisitos específicos en siete temas de impacto, fortaleciendo la transparencia, la gestión integral y la mejora continua.

Además, incorporan metodologías y criterios de marcos reconocidos internacionalmente, como GRI para reportes de sostenibilidad, SBTi para objetivos climáticos basados en ciencia y Fair Trade para comercio justo, facilitando que las empresas alineen sus estrategias de sostenibilidad con referentes ampliamente utilizados a nivel global.

Los requerimientos responden a la evolución de las expectativas sociales, regulatorias y de mercado sobre lo que significa una empresa líder en impacto, pero se ajustan según el tamaño, sector y nivel de riesgo de cada empresa, permitiendo una aplicación sumamente efectiva.

“Los nuevos estándares representan una nueva etapa para las Empresas B y reflejan la evolución de las expectativas sobre lo que significa liderar con impacto. La actualización de la Certificación B™ fortalece los requisitos en siete temas estratégicos e incorpora mecanismos de mejora continua que impulsarán a las empresas a seguir avanzando en su desempeño social y ambiental a lo largo del tiempo.

Más que sustituir un modelo por otro, los nuevos estándares ofrecen una referencia más clara, rigurosa y verificable para gestionar y demostrar el impacto empresarial”, señaló Javier Herrero, director general de Sistema B México.

¿Qué cambia en la Certificación B para México y el resto del mundo?

AntesAhora
5 áreas de evaluación:7 temas de impacto obligatorios:
GobernanzaGobernanza y propósito
Trabajadores   Trabajo justo
Comunidad      Derechos humanos
Medio Ambiente           Acción climática
Clientes           JEDI (Justicia, Equidad, Diversidad, e Inclusión)
 Asuntos gubernamentales y acción colectiva
 Circularidad y gestión ambiental
Sistema de puntos (80/200)    Cumplimiento obligatorio de requisitos
Se podía compensar un área débil con una fuerte  Todas las áreas aplicables deben cumplirse

La conversación ya no es si las empresas deben transformarse, sino qué tan preparadas están para actuar frente a los desafíos que enfrentan las personas y el planeta. Los nuevos estándares ofrecen una guía clara para gestionar el impacto de manera más integral y fortalecer el papel de las empresas como agentes de cambio”, puntualizó Herrero.

Bajo este enfoque, añadió, las empresas certificadas deberán demostrar avances a lo largo del tiempo, reafirmando que el compromiso con el impacto positivo no es un punto de llegada, sino un proceso continuo de transformación.

B Lab

La actualización llega en un momento de expansión para el Movimiento B, que reúne a más de 10,000 Empresas B certificadas en más de 104 países. En México, más de 150 Empresas B Certificadas demuestran que es posible integrar el impacto positivo en múltiples sectores de la economía.

Además de fortalecer los requisitos para la certificación, los nuevos estándares buscan servir como referencia para cualquier empresa interesada en mejorar su desempeño social y ambiental. El objetivo es impulsar una economía más inclusiva, equitativa y resiliente, donde la creación de valor considere tanto los resultados financieros como el impacto generado en las personas y el entorno.

Entre los nuevos requisitos se incluyen acciones relacionadas con la medición y gestión de emisiones, planes climáticos con objetivos basados en la ciencia, procesos de debida diligencia en derechos humanos, fortalecimiento de la gobernanza corporativa y una mayor supervisión de las cadenas de suministro.

“Las empresas que integren estos criterios en su estrategia estarán mejor preparadas para responder a las nuevas expectativas del entorno y, al mismo tiempo, liderar la transición hacia una economía más inclusiva, equitativa y regenerativa. En el contexto mexicano, los nuevos estándares representan una oportunidad para fortalecer la contribución del sector privado frente a desafíos sociales y ambientales cada vez más urgentes, generando valor para las personas, las comunidades y el planeta”, advirtió Herrero.