Cuando se habla de créditos de carbono, la conversación suele llevarnos a bosques, reforestación o tecnologías capaces de retirar dióxido de carbono de la atmósfera. Sin embargo, una nueva operación de Google pone el foco en un escenario mucho más cotidiano: los arrozales. La compañía acordó comprar 1 millón de créditos de carbono a Mitti Labs, empresa de tecnología climática que trabaja con pequeños agricultores en India.
El acuerdo, vigente hasta 2030, busca reducir las emisiones de metano asociadas con el cultivo de arroz mediante una práctica que también puede disminuir el consumo de agua. La iniciativa abarcará plantaciones de Karnataka, Andhra Pradesh y Telangana y, en su punto de mayor actividad, podría cubrir más de 100,000 hectáreas. Así, los créditos de carbono de Google colocan al metano agrícola en el centro de una estrategia climática corporativa que va más allá de la eliminación de CO₂.
¿Por qué Google comprará créditos de carbono de Google vinculados al cultivo de arroz?
De acuerdo con ESG News, el punto de partida está debajo del agua. En el cultivo tradicional de arroz, los campos suelen permanecer inundados de manera continua, una condición que favorece la actividad de microorganismos productores de metano. Aunque este gas permanece menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono, tiene un efecto de calentamiento considerablemente mayor durante periodos más cortos.
Por ello, reducir las emisiones de metano puede tener un efecto relevante sobre el calentamiento global a corto plazo. Mitti Labs estima que su programa podría eliminar el equivalente a 3 millones de toneladas de impacto de calentamiento durante 20 años. En una medición a 100 años, la cifra sería de aproximadamente 1 millón de toneladas.
La apuesta de Google también responde a un problema que trasciende el carbono: el agua. El programa pretende generar ahorros importantes en algunas de las cuencas agrícolas más afectadas de India, vinculando la acción climática con la gestión de un recurso cada vez más presionado.
Riego alterno: la práctica detrás de los créditos de carbono de Google
La solución propuesta por Mitti Labs tiene una premisa relativamente sencilla: no mantener los arrozales inundados de manera permanente. La empresa trabaja con pequeños agricultores para implementar el riego alterno, conocido como AWD, que consiste en drenar periódicamente los campos antes de volver a inundarlos.
De acuerdo con Mitti Labs, esta práctica puede reducir alrededor de 50% las emisiones de metano de los arrozales. Al mismo tiempo, podría disminuir casi 40% el agua utilizada para riego sin afectar el rendimiento de los cultivos. El valor del proyecto, por tanto, no está únicamente en generar créditos, sino en modificar una práctica agrícola con impactos ambientales y productivos.
En su máxima expansión, el programa podría alcanzar más de 100,000 hectáreas. Mitti Labs señala además que actualmente trabaja con más de 100,000 agricultores y tiene planes de llevar este modelo a Filipinas, Indonesia y otros mercados del sudeste asiático.
Satélites para medir lo que ocurre en cada parcela
Uno de los desafíos de cualquier proyecto de carbono es demostrar que las reducciones de emisiones realmente ocurrieron. En este caso, la tecnología juega un papel central. Mitti Labs utiliza su plataforma GeoAI, desarrollada con apoyo de la NASA, para monitorear las condiciones de los cultivos mediante información satelital.
El sistema combina imágenes de radar de alta resolución con datos recopilados directamente en campo. De esta manera, puede seguir variables como el estado de los cultivos, la humedad del suelo y las condiciones de inundación en parcelas individuales pertenecientes a pequeños agricultores.
Esta capacidad de medición es especialmente relevante para la contabilidad de carbono. Según la empresa, los créditos adquiridos por Google pueden emitirse bajo los estándares Gold Standard o Isometric y los proyectos deben pasar por una verificación independiente de terceros antes de que los créditos sean emitidos.
Agua y carbono: dos impactos que se encuentran en los arrozales
El proyecto también permite observar cómo las estrategias climáticas corporativas comienzan a buscar beneficios que no se limitan a contabilizar toneladas de gases de efecto invernadero. Según Mitti Labs, sus proyectos ya han permitido ahorrar más de 500,000 millones de litros de agua.
Con la colaboración de Google, la compañía estima que el ahorro acumulado podría llegar a 1.5 billones de litros para 2030. La magnitud de la cifra muestra por qué los proyectos agrícolas pueden resultar atractivos para las empresas: una misma intervención puede abordar emisiones, disponibilidad de agua y prácticas productivas.
Además, el riego alterno puede reducir el tiempo que los agricultores dedican a la gestión del agua. Esto convierte al proyecto en una iniciativa que busca combinar mitigación climática con beneficios para las comunidades que producen uno de los alimentos básicos más importantes del mundo.
¿Qué significa la apuesta de Google por el metano agrícola?
La compra representa una ampliación de la actividad de Google en el mercado de carbono, más allá de los proyectos convencionales de eliminación de CO₂. La compañía trabaja para alcanzar cero emisiones netas en 2030 mientras continúa expandiendo su infraestructura, incluida aquella necesaria para el crecimiento de la inteligencia artificial.
En ese contexto, los proyectos de metano agrícola ofrecen una vía diferente. No buscan retirar de la atmósfera un gas que ya fue emitido, sino evitar que una parte de esas emisiones llegue a ella. Para las estrategias corporativas, esto convierte a la reducción de metano en un complemento potencial de las iniciativas de eliminación de carbono.
La operación también pone sobre la mesa una pregunta importante para el mercado: qué tan escalables pueden ser este tipo de proyectos y qué tan sólida será su medición cuando se implementen a gran escala. Sylvera otorgó una calificación A a los créditos basados en metano de Mitti Labs, destacando sus protocolos de implementación y medición. El desempeño futuro del programa será clave para determinar hasta dónde puede crecer este modelo.
Los créditos de carbono vinculados al cultivo de arroz muestran que la transición climática corporativa está explorando terrenos cada vez más diversos. En este caso, una práctica agrícola aparentemente cotidiana —decidir cuándo inundar un arrozal— puede convertirse en una herramienta para reducir metano, ahorrar agua y generar créditos climáticos verificables.
Para Google, la apuesta también refleja un cambio de perspectiva: enfrentar el calentamiento global no implica únicamente retirar CO₂, sino actuar sobre gases de efecto invernadero que pueden acelerar el calentamiento en el corto plazo. Si el modelo de Mitti Labs logra demostrar que puede crecer manteniendo la integridad de sus mediciones y beneficios para los agricultores, el arroz podría convertirse en un componente cada vez más relevante de las estrategias climáticas corporativas en Asia.
Grupo Restaurantero Gigante (GRG) refrendó su compromiso con el emprendimiento, la innovación y el desarrollo sostenible mediante su participación en el Encuentro Nacional ENACTUS 2026, celebrado durante el mes de agosto en el Centro Banamex de la Ciudad de México.
En representación de GRG participó Gustavo Pérez Berlanga, Director de Responsabilidad Social y Sostenibilidad, quien formó parte de las actividades del encuentro como moderador de un panel dedicado a la inteligencia artificial y la educación, espacio en el que se analizaron los retos y oportunidades que las nuevas tecnologías representan para la formación de las nuevas generaciones y para el desarrollo de soluciones innovadoras con impacto social.
Asimismo, Pérez Berlanga participó como integrante del jurado encargado de evaluar y seleccionar la iniciativa ganadora del Premio ENACTUS 2026, reconociendo el talento, la creatividad y la capacidad emprendedora de jóvenes universitarios que desarrollan proyectos orientados a resolver problemáticas sociales, económicas y ambientales.
El Encuentro Nacional ENACTUS constituye un espacio de vinculación entre universidades, estudiantes, empresas y organizaciones, en el que los jóvenes presentan iniciativas de emprendimiento e innovación capaces de generar soluciones sostenibles y oportunidades de desarrollo en sus comunidades.
Para Grupo Restaurantero Gigante, participar en este tipo de encuentros forma parte de una visión empresarial que reconoce la importancia de establecer alianzas con la academia y con organizaciones de la sociedad civil para impulsar el talento joven, fortalecer el emprendimiento responsable y contribuir al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
La participación de GRG en ENACTUS 2026 también permitió compartir la experiencia de la compañía en materia de responsabilidad social, sostenibilidad, innovación y vinculación con comunidades, ámbitos en los que la empresa ha desarrollado diversas iniciativas a lo largo de los últimos años.
“Las empresas tenemos la oportunidad de acompañar a las nuevas generaciones, compartir nuestra experiencia y, al mismo tiempo, aprender de su capacidad para innovar y encontrar nuevas respuestas a los grandes desafíos sociales y ambientales. La inteligencia artificial, utilizada con responsabilidad y sentido ético, puede convertirse en una extraordinaria herramienta para acelerar ese proceso”, señaló Gustavo Pérez Berlanga.
Con su presencia en el Encuentro Nacional ENACTUS 2026, Grupo Restaurantero Gigante fortalece su compromiso con la formación de nuevas generaciones de líderes y emprendedores, convencido de que la colaboración entre empresas, universidades, sociedad civil y jóvenes constituye un elemento fundamental para construir modelos de desarrollo más incluyentes, innovadores y sostenibles.
TIME y Statista dieron a conocer este 9 de septiembre su cuarta edición de World’s Best Companies 2026, un ranking que reconoce a 1,000 compañías a escala global a partir de tres dimensiones: satisfacción de los empleados, crecimiento de ingresos y transparencia en sostenibilidad. La lista llega en un momento particularmente marcado por la inteligencia artificial: Nvidia ocupa nuevamente el primer lugar, mientras que empresas vinculadas con la infraestructura de IA, los semiconductores, las telecomunicaciones y hasta la industria de defensa ganan posiciones.
Pero el listado tiene un dato especialmente interesante para quienes siguen la responsabilidad social empresarial: la sostenibilidad no es un elemento decorativo, sino una de las tres variables que determinan la posición final. TIME y Statista incorporaron indicadores ambientales, sociales y de gobernanza para construir un índice específico de Sustainability Transparency y de hecho informan que cuestiones como la sostenibilidad/transparencia ESG representan un tercio de la puntuación final. No obstante, esto quiere decir que ser una de las mejores empresas del mundo en 2026 no necesariamente significa ser una de las compañías con mejor desempeño en sostenibilidad. Por eso, a continuación, Expok revisa precisamente esta brecha.
¿Cómo se construyó el ranking de las mejores empresas del mundo en 2026?
El estudio de TIME y Statista evaluó a las compañías mediante tres grandes dimensiones, cada una con el mismo peso en la puntuación final. La primera fue satisfacción de los empleados, a partir de información de más de 200,000 trabajadores en todo el mundo, incluyendo recomendaciones de empleados verificados y evaluaciones indirectas de pares de la industria.
La segunda dimensión fue crecimiento de ingresos. Statista utilizó su base de datos financiera y consideró compañías que, entre otros criterios, generaron al menos 100 millones de dólares en ingresos en 2024 o 2025 y registraron crecimiento positivo durante los últimos tres años. Se analizaron tanto el crecimiento absoluto como el relativo.
La tercera fue transparencia en sostenibilidad, calculada mediante información ESG de la base de datos de Statista y una investigación específica. En materia ambiental se consideraron la intensidad de emisiones de carbono de 2024, la reducción frente a 2022 y la calificación de CDP. En el componente social se evaluó, entre otros aspectos, la proporción de mujeres en el consejo y la existencia de una política de derechos humanos. En gobernanza se revisó la existencia de un reporte de responsabilidad social alineado con GRI y de políticas de cumplimiento o anticorrupción.
Los resultados de las tres dimensiones se consolidaron en un modelo de puntuación de hasta 100 puntos y, con base en él, se seleccionaron las 1,000 compañías reconocidas como World’s Best Companies 2026.
Esto es importante: la clasificación general no es un ranking exclusivamente financiero ni de reputación corporativa. La sostenibilidad forma parte de la fórmula. Sin embargo, que tenga un peso equivalente no significa que una compañía que lidera el ranking general tenga necesariamente un desempeño sobresaliente en ESG.
¿Cuáles son las mejores empresas del mundo en 2026?
La composición del listado resulta reveladora. Seis de las diez primeras compañías están directamente relacionadas con tecnología, plataformas digitales, inteligencia artificial o infraestructura tecnológica, mientras que las otras cuatro pertenecen a sectores financieros, telecomunicaciones, automotriz y aeroespacial.
NVIDIA, además, mantiene el liderazgo por segundo año consecutivo. TIME señala que el crecimiento de la economía de IA continúa siendo uno de los grandes motores detrás del desempeño de las compañías que aparecen en los primeros lugares.
Pero ¿qué tan responsables son realmente estas empresas? Veámos:
1. NVIDIA: innovación en IA con un desafío energético creciente
NVIDIA, número uno del ranking de TIME y Statista, ocupa el lugar 43 en el subranking de Sustainability Transparency, una diferencia que resulta especialmente interesante para analizar su liderazgo corporativo. En materia ambiental, la compañía reporta que en su año fiscal 2025 compró o generó suficiente electricidad renovable para igualar el 100% de su consumo global de electricidad. También señala que sus GPU Blackwell pueden alcanzar más de 50 veces la eficiencia energética de CPU tradicionales para determinadas cargas de inferencia de IA.
En el ámbito social, NVIDIA también desarrolla iniciativas de inclusión y oportunidades laborales, mientras que su fundación canaliza recursos hacia las comunidades. El reto ESG de la compañía está en que la eficiencia tecnológica ocurre en paralelo con una expansión acelerada de la inteligencia artificial y de la infraestructura que la sostiene. Así, su caso plantea una pregunta relevante: ¿cuánto puede compensar la eficiencia de cada generación de chips cuando la demanda total de cómputo crece a una velocidad mucho mayor?
2. Cigna: hacer de la salud y la equidad el centro de su estrategia ESG
Cigna ocupa el segundo lugar general y el 15 en Sustainability Transparency, uno de los desempeños más altos de este top cinco. Su estrategia ESG se estructura alrededor de cuatro pilares: sociedad saludable, fuerza laboral saludable, ambiente saludable y compañía saludable. Esto incluye acciones de equidad en salud, desarrollo del capital humano, cambio climático, operaciones sostenibles, ética empresarial, protección de datos y cadena de suministro responsable.
Su dimensión social resulta particularmente vinculada con el propio negocio: Cigna utiliza análisis de datos para identificar desigualdades relacionadas con determinantes sociales de la salud y diseñar respuestas para poblaciones vulnerables. En materia ambiental, trabaja en la reducción de emisiones, eficiencia de edificios y uso de renovables, con el objetivo de alcanzar 100% de electricidad renovable para 2030. La compañía también ha presentado objetivos de reducción de emisiones a corto plazo ante SBTi para su validación.
3. Apple: materiales reciclados y descarbonización de la cadena de suministro
Apple aparece en el tercer lugar del ranking general y en el 24 de Sustainability Transparency. Su estrategia ambiental está concentrada en Apple 2030, cuyo objetivo es reducir 75% sus emisiones respecto de la línea base de 2015 antes de compensar las emisiones restantes con créditos de carbono de alta calidad. En 2025, Apple reportó una reducción superior al 60% de sus emisiones globales frente a 2015.
La compañía también ha incrementado el uso de materiales reciclados: en 2026 informó que 30% de los materiales utilizados en todos sus productos vendidos durante 2025 fueron reciclados, además de utilizar cobalto 100% reciclado en sus baterías diseñadas por Apple y tierras raras 100% recicladas en sus imanes. Otro avance es la eliminación del plástico de sus empaques. Estos resultados muestran una estrategia que intenta trasladar el ESG al propio diseño del producto y a la cadena de suministro, aunque la escala de fabricación de Apple mantiene abierta la discusión sobre el impacto total de su modelo de consumo tecnológico.
4. Meta: clima, agua y derechos humanos en una compañía digital de gran escala
Meta ocupa el cuarto puesto general, pero aparece mucho más abajo, en el 271 de Sustainability Transparency. La compañía centra actualmente su estrategia de sostenibilidad en clima, agua, abastecimiento responsable y biodiversidad. Entre sus objetivos se encuentra alcanzar emisiones netas cero en toda su cadena de valor y ser positiva en agua para 2030, además de reducir 42% sus emisiones de alcance 1 y 2 para 2031 respecto de 2021.
Meta también reporta que en 2024 igualó el 100% de su consumo eléctrico con energía limpia y renovable, apoyando proyectos que incorporan casi 29 GW de nueva capacidad. En el ámbito de cadena de suministro, señala que 48% de sus proveedores ya habían establecido objetivos de reducción de emisiones basados en ciencia y que más de 60,000 trabajadores de manufactura habían recibido capacitación relacionada con derechos humanos y cumplimiento ambiental. El contraste entre su cuarto lugar general y el 271 en transparencia de sostenibilidad resulta, por ello, especialmente interesante para analizar la brecha entre éxito empresarial y desempeño ESG.
5. AstraZeneca: salud, acceso y reducción de emisiones
AstraZeneca ocupa el quinto lugar del ranking general y el 23 en Sustainability Transparency, lo que la coloca, junto con Cigna y Apple, entre las compañías del top cinco con posiciones relativamente fuertes en esta dimensión. Su estrategia ESG se articula alrededor de clima y naturaleza, equidad en salud y resiliencia de los sistemas sanitarios. En 2025, la farmacéutica reportó una reducción de 88.1% de sus emisiones de alcance 1 y 2 respecto de 2015.
La dimensión social es especialmente relevante: AstraZeneca señala que sus medicamentos llegan a más de 100 millones de vidas cada año y que desde 2024 ha impactado positivamente a 320 millones de personas, incluidas 156 millones pertenecientes a grupos desatendidos. Además, mantiene programas de equidad sanitaria y alianzas para fortalecer sistemas de salud en distintos países. Su caso muestra cómo el ESG puede integrarse directamente con el propósito y la actividad principal de una empresa: reducir su huella ambiental mientras intenta ampliar el acceso a soluciones de salud.
6. Microsoft: descarbonización, agua y gobernanza responsable de la IA
Microsoft ocupa el sexto lugar del ranking general y el 691 en Sustainability Transparency. En materia ambiental, la compañía mantiene su objetivo de ser carbono negativa, positiva en agua y cero residuos para 2030. En su reporte de 2026 informó que durante el ejercicio fiscal 2025 logró igualar el 100% de su consumo anual de electricidad con energía renovable y repuso más de 14.2 millones de m³ de agua, superando el volumen que retiró. También alcanzó una tasa de reutilización y reciclaje de 92% de su hardware cloud retirado.
El componente social y de gobernanza adquiere especial relevancia por el crecimiento de la IA. Microsoft cuenta con una estrategia de Responsible AI basada en seis principios: equidad, seguridad y confiabilidad, privacidad y seguridad, inclusión, transparencia y rendición de cuentas. En 2026 publicó además un nuevo reporte de transparencia sobre IA responsable, que documenta cómo está fortaleciendo la evaluación de riesgos, la gobernanza y la supervisión de sistemas de IA. Así, su estrategia ESG no se limita a la huella ambiental de sus centros de datos, sino que también aborda los impactos sociales de la tecnología que está expandiendo.
7. Deutsche Telekom: neutralidad climática y transformación digital inclusiva
Deutsche Telekom ocupa el séptimo lugar del ranking general y el 59 en Sustainability Transparency. La empresa alcanzó a finales de 2025 la neutralidad neta de carbono en sus propias operaciones, después de reducir en más de 94% sus emisiones de alcance 1 y 2 respecto de 2017. Además, utiliza electricidad proveniente de fuentes renovables desde 2021 y busca reducir 55% sus emisiones de alcance 1, 2 y 3 para 2030, como paso hacia la neutralidad climática de toda su cadena de valor en 2040.
Su estrategia también incorpora circularidad y acceso digital. Deutsche Telekom reporta que desde 2022 logró enviar cero residuos electrónicos a rellenos sanitarios en Alemania y Europa y que utiliza empaques sin plástico para sus nuevos equipos y smartphones. En el frente social, la compañía coloca la inclusión digital, la privacidad y la seguridad como parte de su responsabilidad empresarial. El caso resulta relevante porque vincula la sostenibilidad ambiental con el propio negocio de telecomunicaciones: mejorar la eficiencia de las redes y ampliar el acceso digital forman parte de su propuesta ESG.
8. Accenture: reducción de emisiones y una apuesta por la IA sostenible
Accenture aparece en el octavo lugar del ranking general y en el 4 de Sustainability Transparency, el mejor resultado de transparencia en sostenibilidad entre las empresas ubicadas del sexto al décimo lugar. La consultora mantiene objetivos climáticos aprobados por la SBTi y, durante el ejercicio fiscal 2025, consiguió que el 100% de la electricidad consumida en sus instalaciones estuviera cubierta por contratos de electricidad renovable. También redujo 91% sus emisiones de alcance 1 y 2 respecto de 2019, mientras que la intensidad de sus emisiones de alcance 3 disminuyó 61% frente a su objetivo para 2030.
La empresa está intentando llevar esta estrategia al terreno de la inteligencia artificial, un punto especialmente relevante para su negocio. Accenture trabaja en herramientas para medir las emisiones y costos asociados al uso de IA y promueve prácticas de IA sostenible entre sus equipos y clientes. También reconoce que el crecimiento del negocio y de la IA puede aumentar sus emisiones, particularmente por viajes, proveedores y consumo energético. Esa consideración resulta importante porque muestra una estrategia ESG que no presenta la tecnología únicamente como solución, sino también como una fuente de nuevos impactos que deben gestionarse.
9. McKesson: metas climáticas y responsabilidad en la cadena de suministro
McKesson ocupa el noveno lugar del ranking general y el 75 en Sustainability Transparency. La compañía cuenta con objetivos climáticos aprobados por la Science Based Targets initiative para reducir 50.4% sus emisiones absolutas de alcance 1 y 2 para el ejercicio fiscal 2032, tomando 2020 como año base. También busca que 70% de sus proveedores, calculado por gasto en bienes y servicios adquiridos, tengan objetivos climáticos basados en ciencia para 2027. Para avanzar en estas metas trabaja en eficiencia energética, adquisición de energía renovable, eficiencia de su flota y colaboración con proveedores.
En su dimensión social, McKesson vincula ESG con su actividad central: el acceso y los resultados de salud. Su reporte de impacto FY2025 documenta iniciativas relacionadas con pacientes, trabajadores de la salud y comunidades, mientras que su gobernanza incorpora la supervisión del consejo sobre sostenibilidad y métricas no financieras dentro de los incentivos ejecutivos. El enfoque es relevante porque busca conectar la reducción de emisiones con el impacto social de una compañía cuya operación está directamente relacionada con medicamentos, atención sanitaria y cadenas de suministro.
10. AMD: eficiencia energética para enfrentar el impacto ambiental de la IA
Advanced Micro Devices ocupa el décimo lugar del ranking general y el 48 en Sustainability Transparency. Su estrategia ambiental tiene un desafío particularmente ligado a su negocio: contener el creciente consumo energético de la inteligencia artificial y la computación de alto rendimiento. Entre 2020 y 2025, AMD aumentó de 22% a 58% la electricidad procedente de fuentes renovables y redujo 30% sus emisiones operativas. En el mismo periodo consiguió una mejora de 38 veces en la eficiencia energética de nodos utilizados para entrenamiento de IA y HPC, superando su objetivo original de 30 veces.
La empresa también está trasladando sus compromisos a la cadena de suministro: en 2025, 100% de sus proveedores de manufactura contaban con objetivos públicos de reducción de GEI y 82% utilizaban energía renovable. Para 2030, AMD busca reducir 25% la intensidad de carbono de su cadena de suministro y mejorar 20 veces la eficiencia energética de los racks destinados a entrenamiento e inferencia de IA respecto de 2024. Esto convierte la eficiencia del producto y la gestión de proveedores en elementos centrales de su estrategia ESG, especialmente ante el aumento de la demanda energética asociada con la expansión de la IA.
¿Cuáles son las compañías que destacan en sostenibilidad aunque no lideren el ranking general?
Aquí se encuentra quizá la parte más interesante para el público corporativo: las empresas que no necesariamente aparecen entre las primeras posiciones generales, pero sí sobresalen cuando se aísla la dimensión de sostenibilidad. Estas son las diez mejores en ese rubro:
No todas las mejores empresas del mundo en 2026 están lejos de la sostenibilidad
La lectura tampoco debe ser exclusivamente crítica. El hecho de que una compañía no ocupe el primer lugar en la dimensión ESG no significa que carezca de avances relevantes. Precisamente porque la metodología incorpora la sostenibilidad como uno de sus tres pilares, algunas empresas logran combinar un desempeño empresarial destacado con una posición relativamente sólida en transparencia.
Además, el ranking muestra que la sostenibilidad está adquiriendo una importancia estructural en la evaluación empresarial. Statista señala que sus rankings de sostenibilidad consideran indicadores de desempeño corporativo y ambiental, así como información pública y percepciones, y que la transparencia se ha convertido en una dimensión cada vez más relevante para distinguir a las compañías.
En términos de RSE, esto cambia la conversación: ya no basta con tener una estrategia ESG. La capacidad de demostrarla mediante datos comparables también forma parte del desempeño corporativo.
¿Qué lecciones deja el ranking sobre sostenibilidad y éxito corporativo?
La primera es que ser una de las mejores empresas del mundo en 2026 no equivale automáticamente a ser una de las más sostenibles. El caso Nvidia lo demuestra de forma contundente: el primer lugar general convive con una posición 43 en sostenibilidad.
La segunda es que la sostenibilidad ya está integrada en la definición de excelencia empresarial. TIME y Statista no la trataron como un reconocimiento adicional, sino como uno de los tres componentes con el mismo peso que la satisfacción de los empleados y el crecimiento de ingresos.
La tercera es quizá más importante para los consejos de administración: la transparencia ESG puede convertirse en un diferenciador competitivo, pero no sustituye al desempeño real. La metodología combina indicadores ambientales, sociales y de gobernanza; por tanto, publicar información no es suficiente si esa información no refleja avances concretos en emisiones, derechos humanos, diversidad o cumplimiento.
Y finalmente está la lección más incómoda. Las mejores empresas del mundo en 2026 son, en buena medida, un reflejo de las fuerzas económicas que están dominando el mercado: inteligencia artificial, infraestructura digital, semiconductores, telecomunicaciones y defensa. Pero precisamente esas industrias enfrentan algunos de los debates ESG más complejos de la actualidad.
El ranking, entonces, no responde que las empresas más exitosas sean necesariamente las más responsables. Lo que muestra es algo más interesante: que éxito y sostenibilidad ya están siendo medidos dentro de la misma ecuación, pero todavía pueden producir resultados muy diferentes. Para las áreas de RSE, ESG y gobierno corporativo, esa brecha es menos una contradicción que una agenda de trabajo.
En los últimos días me he topado con dos imágenes de Amazon.
En la primera, un padre aparece cubierto de calcomanías infantiles. Es parte de la publicidad de la compañía en Reino Unido y promueve term-time working: una modalidad que permite a empleados con hijos en edad escolar disponer de tiempo libre durante sus vacaciones.
Revista The Economist
La segunda imagen es menos amable: una página de USA Today cuyo encabezado dice “Pregnant workers allegedly punished”.
USA Today 8 septiembre 2026
Ayer, 8 de septiembre, cuatro exempleadas de almacenes de Amazon presentaron en Estados Unidos una demanda que busca convertirse en acción colectiva nacional. Alegan que la compañía negó ajustes laborales a trabajadoras embarazadas y que algunas fueron sancionadas o despedidas por ausencias relacionadas con su embarazo.
Amazon rechaza las acusaciones. Afirma que los relatos contienen imprecisiones y omiten información relevante. También asegura que durante el último año aprobó más del 99.9% de las solicitudes de ajustes relacionados con embarazos. El proceso judicial tendrá que determinar qué ocurrió.
Hasta aquí podrían parecer dos historias laborales ocurridas en países distintos. Pero hay algo que las conecta.
Amazon tiene más de 1.5 millones de empleados en el mundo y una aspiración particularmente ambiciosa: Strive to be Earth’s Best Employer. Esforzarse por ser el mejor empleador del planeta.
aboutamazon.com / Amazon News
Entonces las dos imágenes me hicieron pensar en algo más:
¿Cómo se hace para ser el mejor empleador del planeta cuando detrás de una misma marca hay más de 1.5 millones de experiencias laborales?
Sus principios de derechos humanos son específicos: la compañía declara que no tolera discriminación por embarazo o situación familiar. Y en Reino Unido hay evidencia de esa intención.
Desde 2023 ofrece term-time working a empleados de operaciones que son padres, abuelos o tutores de niños en edad escolar. Pueden tener garantizado tiempo libre durante las vacaciones de verano, Pascua y Navidad. Amazon incluso lo resume con una frase difícil de discutir: ser padre es un trabajo de tiempo completo.
Entonces, ¿cuál de las dos imágenes representa a Amazon?.
Una organización puede tener principios claros, desarrollar buenas políticas y, al mismo tiempo, enfrentar situaciones que ponen a prueba su capacidad para llevarlas hasta el último rincón de su operación.
Amazon parece saberlo. Uno de sus principios de liderazgo se llama Success and Scale Bring Broad Responsibility. En él reconoce algo poco habitual en el lenguaje corporativo: empezó en un garaje, ahora es enorme, impacta al mundo y está lejos de ser perfecta.
Ahí está quizá el asunto… Y es que cuando una empresa tiene más de un millón y medio de personas, miles de instalaciones y millones de decisiones cotidianas, sus valores ya no viven solamente en una política corporativa. Viven también en lo que decide un supervisor, en cómo responde Recursos Humanos, en lo que ocurre durante un turno o en aquello que experimenta una persona en un almacén.
A las personas ya nos cuesta bastante ser coherentes todo el tiempo. Cambiamos, nos contradecimos, reaccionamos distinto según el contexto y no siempre estamos a la altura de aquello que decimos creer. Ahora imaginemos hacerlo a escala corporativa.
Pretender que una política escrita en Seattle, una campaña publicada en Reino Unido y una decisión tomada en un centro logístico de Estados Unidos expresen siempre los mismos principios parece, por momentos, una utopía. Pero quizá las buenas aspiraciones corporativas funcionan precisamente así: no porque alguna vez se alcancen por completo, sino porque obligan a reducir la distancia entre aquello que una organización dice ser y aquello que sus decisiones dicen de ella.
Las acusaciones de esta semana deberán probarse y Amazon tendrá derecho a defender sus decisiones. Una demanda tampoco invalida las políticas laborales que la compañía sí ha desarrollado. Pero las dos fotografías existen: una fue creada por Amazon y la otra no. Ambas, sin embargo, hablan de la misma empresa.
Quizá la coherencia absoluta sea una utopía. Para una persona ya resulta difícil ser siempre aquello que dice ser; para una organización de más de un millón y medio de personas, el desafío adquiere otra dimensión.
Por eso el reto no es solamente crecer. Es crecer sin dejar de ser uno mismo.
R con R, por Edgar López
Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.
Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.
Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.
Nueva York intentó hacer algo que cada vez más gobiernos consideran necesario frente al cambio climático: trasladar parte del costo de la adaptación a las empresas de combustibles fósiles con una elevada responsabilidad histórica en las emisiones. La Ley Superfund sobre el Cambio Climático, promulgada en 2024, establecía que determinadas compañías de petróleo y gas debían aportar 75 mil millones de dólares durante 25 años para financiar proyectos de resiliencia climática.
El intento, sin embargo, acaba de recibir un fuerte revés. El 31 de agosto, la jueza federal Brenda K. Sannes, del Distrito Norte de Nueva York, determinó que la legislación no puede aplicarse porque contraviene la Ley de Aire Limpio federal. La decisión reabre una discusión relevante para la responsabilidad social empresarial: ¿quién debe asumir los costos de los impactos climáticos acumulados y hasta dónde llega la responsabilidad de las compañías por sus emisiones históricas?
¿Qué establecía la ley que permitía el cobro a petroleras por emisiones?
La Ley Superfund sobre el Cambio Climático buscaba crear un fondo para financiar infraestructura y proyectos destinados a proteger a las comunidades de fenómenos como inundaciones y olas de calor.
El mecanismo se dirigía a compañías de combustibles fósiles que hubieran generado más de 1,000 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero entre 2000 y 2018, aunque posteriormente el periodo fue actualizado para abarcar hasta 2024.
La idea era aplicar al cambio climático una lógica inspirada en el programa federal Superfund, creado en 1980 para responsabilizar a empresas por residuos peligrosos y financiar la limpieza de sitios contaminados.
En el caso de Nueva York, el razonamiento era trasladar parte de la factura de la adaptación climática de los contribuyentes hacia “las empresas de combustibles fósiles más responsables de la contaminación”, de acuerdo con la oficina de la gobernadora Kathy Hochul.
El objetivo era ambicioso: recaudar 75 mil millones de dólares en 25 años.
¿Por qué se anuló el cobro a petroleras por emisiones?
La jueza Sannes concluyó que la legislación estatal está invalidada por la Ley de Aire Limpio, que establece el marco federal para la regulación de las emisiones atmosféricas.
En su dictamen de 63 páginas, señaló que la ley de Nueva York iba “más allá de los límites de la legislación estatal” y actuaba en un ámbito donde el interés federal es tan dominante que el estado no podía imponer este mecanismo.
El argumento resulta relevante porque el fallo no establece que las empresas de combustibles fósiles carezcan de responsabilidad ambiental. Lo que determina es que Nueva York no puede utilizar este instrumento estatal para exigirles esos pagos.
La decisión también hizo referencia a un fallo de 2021 que determinó que la ciudad de Nueva York no podía demandar a compañías petroleras bajo la legislación estatal por daños relacionados con el cambio climático.
Por tanto, el cobro a petroleras por emisiones diseñado por Nueva York no fracasa necesariamente por la falta de argumentos ambientales, sino por los límites jurídicos que existen entre las competencias estatales y federales.
¿Quién se opuso a la legislación?
La ley fue impugnada desde distintos frentes. En febrero de 2025, una coalición de fiscales generales de 22 estados liderados por republicanos, encabezada por Virginia Occidental, demandó a Nueva York.
Los demandantes argumentaron que el estado estaba intentando penalizar la producción energética realizada fuera de su territorio y, con ello, intervenir en una materia que corresponde a la política energética nacional.
También se sumaron organizaciones empresariales y del sector energético, entre ellas la Cámara de Comercio de Estados Unidos, el Instituto Americano del Petróleo, la Asociación Nacional de Minería y el Consejo Empresarial del Estado de Nueva York.
La administración Trump presentó además su propia demanda en mayo de 2025 y calificó la legislación como un supuesto “plan transparente de extracción monetaria” para obligar a compañías de otros estados a financiar la adaptación climática de Nueva York.
Los casos terminaron consolidándose y el Departamento de Justicia respaldó a los demandantes.
Cobro a petroleras por emisiones: ¿qué implica para la RSE?
Aquí está el punto que trasciende al litigio. Que Nueva York no pueda aplicar esta ley no significa que las empresas hayan quedado liberadas de toda responsabilidad climática.
La resolución elimina un mecanismo concreto para exigir una contribución económica, pero no desaparecen las preguntas sobre las emisiones, los impactos ambientales, las estrategias de transición energética o la responsabilidad de las compañías frente a las comunidades afectadas por el cambio climático.
Desde la perspectiva de la RSE, además, existe una diferencia entre responsabilidad jurídica y responsabilidad corporativa.
Una empresa puede no estar legalmente obligada a pagar por determinados daños bajo una legislación estatal y, al mismo tiempo, enfrentar cuestionamientos legítimos sobre cuál debería ser su contribución para reducir y gestionar los impactos de su actividad.
El caso de Nueva York pone precisamente esa tensión sobre la mesa: si los costos de la adaptación climática siguen aumentando, ¿deben recaer exclusivamente en los gobiernos y, por extensión, en los contribuyentes?
¿Quién debe pagar la adaptación al cambio climático?
La Ley Superfund pretendía responder a esta cuestión trasladando una parte de los costos hacia las empresas con una elevada huella histórica de carbono.
La lógica se relaciona con un principio ampliamente utilizado en materia ambiental: quien genera contaminación debe asumir parte de los costos derivados de ella.
Pero el fallo evidencia la dificultad de aplicar ese principio al cambio climático. Las emisiones son acumulativas, atraviesan fronteras y provienen de actividades desarrolladas durante décadas. Determinar jurídicamente qué empresa debe pagar, cuánto y por qué emisiones es mucho más complejo que identificar al responsable de un sitio específico contaminado.
El resultado es una paradoja: los efectos climáticos son globales, mientras que buena parte de las herramientas legales para exigir responsabilidades siguen siendo nacionales o estatales.
Por ello, el cobro a petroleras por emisiones continuará siendo un terreno de disputa jurídica y política.
¿Qué lecciones deja el caso para las empresas?
La primera es que la responsabilidad climática no debería comenzar cuando aparece una obligación legal. Las empresas, particularmente aquellas cuyos modelos de negocio tienen una elevada exposición a riesgos ambientales, necesitan anticipar cómo evolucionarán las expectativas regulatorias y sociales.
La segunda es que la gestión climática forma parte de la gobernanza corporativa. Las compañías deben evaluar no sólo cuánto emiten, sino también qué riesgos financieros, regulatorios, reputacionales y sociales pueden derivarse de esas emisiones.
Y la tercera es quizá la más importante: el hecho de que un tribunal impida un mecanismo de cobro no elimina el problema que ese mecanismo buscaba resolver.
Nueva York pretendía obtener 75 mil millones de dólares en 25 años para proteger a sus comunidades frente a impactos climáticos. El fallo impide utilizar esa vía, pero las necesidades de infraestructura y adaptación no desaparecen.
Para las empresas de combustibles fósiles, esto debería representar una señal para no limitar su estrategia climática al cumplimiento mínimo de la legislación vigente. La RSE exige preguntarse también qué responsabilidad corresponde asumir voluntariamente frente a los impactos de una actividad y cómo contribuir a una transición que reduzca esos riesgos.
El cobro a petroleras por emisiones queda frenado, pero el debate continúa
La decisión de la jueza Sannes marca un límite importante a la capacidad de los estados para imponer mecanismos de responsabilidad climática que puedan entrar en conflicto con la legislación federal. Pero no resuelve la cuestión de fondo.
¿Quién debe pagar por la adaptación frente a un cambio climático cuyos costos aumentan año con año?
Nueva York intentó responder que las compañías de combustibles fósiles con una elevada responsabilidad histórica debían asumir una parte significativa de esa factura. El tribunal determinó que el estado no puede hacerlo mediante esta ley.
Para la RSE, la lección es clara: la ausencia de una obligación jurídica específica no equivale a ausencia de responsabilidad empresarial. Las compañías pueden esperar a que los gobiernos definan nuevas reglas, o anticiparse y asumir un papel más activo en la reducción de sus impactos y en la transición hacia modelos menos intensivos en carbono.
El cobro a petroleras por emisiones no podrá aplicarse en Nueva York bajo este mecanismo. Pero mientras los costos sociales, económicos y ambientales del cambio climático continúen creciendo, la discusión sobre cuánto deben aportar las empresas que históricamente han contribuido a generarlos difícilmente desaparecerá.
La inteligencia artificial avanza a una velocidad que empieza a superar la capacidad de los gobiernos para establecer límites comunes. Ante este escenario, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió un esfuerzo internacional coordinado y a gran escala para acordar garantías de seguridad que eviten que los sistemas más avanzados lleguen a adquirir capacidades difíciles de controlar.
El funcionario también cuestionó la concentración de poder en torno al desarrollo de esta tecnología. Según señaló, un reducido grupo de personas concentra un poder “casi ilimitado” sobre la evolución de la IA, mientras que retrasar su regulación beneficia principalmente a las grandes empresas tecnológicas, sus propietarios y quienes las respaldan.
La pregunta, entonces, ya no es únicamente cómo aprovechar la inteligencia artificial, sino qué reglas para la IA deben existir antes de que sus capacidades hagan insuficientes los mecanismos de control actuales.
¿Por qué la ONU considera urgente establecer reglas para la IA?
Durante la inauguración de la 63ª sesión del Consejo de Derechos Humanos, Volker Türk aseguró que comparte la preocupación expresada por expertos de la industria respecto al “posible riesgo existencial” asociado con una inteligencia artificial avanzada.
Uno de los elementos que más preocupa es que algunos sistemas hayan mostrado comportamientos que, aun cuando se produjeron en pruebas o escenarios simulados, apuntan hacia una cuestión fundamental: qué ocurre cuando un sistema de IA intenta preservar sus propios objetivos frente a las instrucciones de quienes lo desarrollaron.
Ante el Consejo de Derechos Humanos, Volker Türk, Alto Comisionado de la ONU, destacó que los derechos humanos son portadores de esperanza, una brújula en tiempos turbulentos y ofrecen soluciones concretas a nuestros desafíos. En su discurso, celebró la adopción por parte de… https://t.co/9qcwgT7RCG
Entre los ejemplos mencionados se encuentran sistemas que:
Lograron escapar de sus entornos de prueba.
Intentaron evitar ser apagados.
Recurrieron al engaño en escenarios simulados.
Llegaron a utilizar el chantaje contra sus propios desarrolladores para impedir que fueran sustituidos o desconectados.
Estos casos no significan que la inteligencia artificial haya adquirido autonomía general ni que exista actualmente una tecnología fuera de control. Pero sí plantean un problema de gobernanza: los desarrolladores están encontrando comportamientos que requieren mecanismos de seguridad capaces de anticiparse a usos y respuestas que no siempre fueron previstos durante el diseño.
Por ello, para la ONU, establecer reglas para la IA no puede reducirse a regular sus aplicaciones una vez que llegan al mercado. También debe implicar establecer condiciones de seguridad para su desarrollo y determinar hasta dónde puede llegar una tecnología antes de que existan mecanismos suficientes para contenerla.
¿Qué pide exactamente la ONU a los gobiernos?
Türk llamó a los países que albergan centros de desarrollo de inteligencia artificial y a aquellos que participan en sus cadenas de suministro a establecer límites comunes.
La propuesta implica avanzar hacia una gobernanza internacional que no dependa exclusivamente de las decisiones individuales de cada empresa o país. Entre las medidas planteadas destacan:
Acordar límites claros y comunes para el desarrollo de sistemas avanzados de IA.
Establecer verificaciones independientes que permitan evaluar los riesgos de estos sistemas.
Incrementar la cooperación de la industria en materia de seguridad.
Considerar los efectos de la IA sobre los derechos humanos, además de sus implicaciones económicas y tecnológicas.
Incorporar a la discusión sus consecuencias sobre el empleo, la democracia y el medioambiente.
El planteamiento es relevante porque traslada la discusión desde la innovación tecnológica hacia la responsabilidad. Una tecnología con impactos potencialmente globales no puede depender únicamente de la autorregulación de las compañías que tienen incentivos económicos para desarrollarla y comercializarla rápidamente.
Reglas para la IA: ¿quién controla a quienes desarrollan la tecnología?
Una de las advertencias más fuertes de Türk se refiere precisamente a la concentración de poder. El alto comisionado señaló que un pequeño grupo de personas concentra un poder “casi ilimitado” sobre el desarrollo de la IA.
Esta concentración plantea un dilema de gobernanza empresarial. Si las decisiones sobre tecnologías capaces de modificar el mercado laboral, afectar la democracia, transformar la información y generar impactos ambientales quedan concentradas en unas cuantas compañías y personas, ¿quién supervisa a quienes toman esas decisiones?
La regulación internacional busca responder justamente a esa pregunta. No se trata de frenar la innovación, sino de impedir que la velocidad de la innovación sea utilizada como argumento para retrasar los controles.
Türk reconoció que ya existen algunos avances, entre ellos la creación del Diálogo Global sobre IA, el Panel Científico Internacional Independiente sobre IA y medidas impulsadas por la Comisión Europea relacionadas con la responsabilidad de las plataformas. Sin embargo, consideró que estos esfuerzos todavía necesitan mayor velocidad y coordinación.
El problema es que la tecnología continúa avanzando mientras los mecanismos de gobernanza todavía están en construcción.
La RSE de las empresas de IA empieza antes de lanzar un producto
Desde la perspectiva de la responsabilidad social empresarial, la advertencia de la ONU plantea una cuestión todavía más incómoda para las compañías tecnológicas: ¿por qué desarrollar y lanzar sistemas cada vez más poderosos sin haber previsto desde el principio mecanismos suficientemente sólidos para evitar sus usos indebidos y contener sus riesgos?
La RSE no debería aparecer después de que ocurre el daño. Si una empresa sabe que está desarrollando una tecnología con capacidad de afectar derechos humanos, empleo, democracia o medioambiente, la identificación y prevención de esos impactos debería formar parte del proceso de desarrollo, no ser una reacción posterior.
Esto implica cambiar la lógica tradicional de innovación: primero desarrollar, después lanzar y finalmente corregir los problemas que aparezcan. En el caso de la inteligencia artificial avanzada, ese modelo puede resultar particularmente peligroso.
La responsabilidad de las empresas debería contemplar, desde el diseño:
Evaluaciones de riesgo antes del lanzamiento.
Pruebas de seguridad suficientemente rigurosas.
Mecanismos para impedir usos indebidos previsibles.
Sistemas capaces de detectar comportamientos inesperados.
Protocolos para detener o limitar un modelo cuando represente un riesgo.
Verificación independiente de sus mecanismos de seguridad.
Transparencia sobre los riesgos identificados y las medidas adoptadas.
Supervisión humana efectiva sobre sistemas de alta capacidad.
El planteamiento de la ONU también permite cuestionar un principio que ha dominado buena parte de la carrera tecnológica: que la posibilidad técnica de desarrollar algo constituye una razón suficiente para hacerlo.
No debería ser así.
Una empresa responsable no tendría que preguntarse únicamente si puede desarrollar una tecnología, sino si puede garantizar razonablemente que sabe cómo controlarla, qué riesgos genera y qué ocurrirá si sus mecanismos de seguridad fallan.
¿Qué riesgos debe considerar la gobernanza de la inteligencia artificial?
La intervención de Türk amplía el debate más allá de la seguridad técnica. Para la ONU, la gobernanza de la IA debe considerar al menos cuatro grandes ámbitos:
Derechos humanos
Los sistemas de inteligencia artificial pueden influir en decisiones y procesos que afectan directamente a las personas. Por ello, su desarrollo debe incorporar salvaguardas que eviten que la innovación tecnológica se traduzca en vulneraciones de derechos.
Empleo
La automatización y las nuevas capacidades de la IA pueden transformar las dinámicas laborales. Esto obliga a las empresas y gobiernos a anticipar no sólo las oportunidades de productividad, sino también las consecuencias para las personas trabajadoras.
Democracia
La capacidad de la IA para producir y distribuir información plantea desafíos para los procesos democráticos. La gobernanza debe considerar cómo evitar que estas herramientas sean utilizadas para manipular, engañar o deteriorar la calidad del debate público.
Medioambiente
El desarrollo de inteligencia artificial también tiene una dimensión ambiental. Por ello, las evaluaciones de sostenibilidad deben incorporar los impactos derivados de su infraestructura y operación, y no limitarse a medir los beneficios potenciales de la tecnología.
¿Qué lecciones deja el llamado de la ONU para la RSE?
La principal es que las reglas para la IA no pueden construirse únicamente después de que aparezcan los problemas. La prevención tiene que comenzar durante el diseño y el desarrollo de los sistemas.
La segunda es que la responsabilidad tecnológica requiere controles externos. Las empresas no deberían ser juez y parte cuando se trata de determinar si una tecnología que ellas mismas desarrollaron es suficientemente segura. De ahí la relevancia de las verificaciones independientes que plantea la ONU.
La tercera es que la RSE de las compañías de inteligencia artificial debe ampliar su campo de acción. Ya no basta con hablar de diversidad, emisiones, condiciones laborales o filantropía corporativa. La responsabilidad también consiste en decidir qué tecnologías desarrollar, bajo qué condiciones lanzarlas y qué límites establecer cuando los riesgos superan las capacidades de control.
Finalmente, existe una pregunta que las empresas tecnológicas deberían responder antes de cada nuevo lanzamiento: si ya sabemos que un sistema puede comportarse de maneras que sus propios desarrolladores no anticiparon, ¿es realmente responsable ponerlo a disposición del mundo antes de resolver cómo controlarlo?
La ONU está pidiendo reglas globales para responder a ese desafío. Pero para las empresas, la exigencia debería comenzar mucho antes de que llegue una nueva regulación: si una compañía tiene capacidad para crear una tecnología con impactos globales, también debería tener la responsabilidad de anticipar, prevenir y limitar sus riesgos.
Un espacio abandonado puede convertirse en muchas cosas. En el caso de Huerto Roma Verde, en la Ciudad de México, se transformó en un laboratorio ciudadano donde recuperar un territorio también significa reconstruir comunidad. Esa transformación sirve como escenario para entender una nueva forma de voluntariado corporativo: una en la que las empresas no solo destinan recursos, sino que involucran a sus colaboradores en los procesos que buscan generar cambios en el entorno.
Con esta visión, colaboradores de Grupo Restaurantero Gigante (GRG) participaron en una jornada de voluntariado en Huerto Roma Verde. Gracias a los voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante, se logró llevar a los participantes de la conversación sobre emergencia climática directamente a la tierra, la composta y la siembra.
Huerto Roma Verde: ¿cómo un espacio abandonado se convirtió en un laboratorio de regeneración?
La historia comenzó después del terremoto de 1985, cuando el terreno quedó abandonado. Durante años permaneció sin un propósito definido, hasta que en 2012 vecinos, activistas y organizaciones comenzaron a recuperarlo para convertirlo en un huerto.
Con el tiempo, el proyecto incorporó principios de permacultura, agroecología, reciclaje, bioconstrucción y educación ambiental. Hoy, Huerto Roma Verde funciona como un laboratorio de regeneración biosocial, donde la recuperación del ecosistema y la construcción de comunidad ocurren de manera paralela. Pero ¿qué significa realmente regenerar?
Para Piero Barandiarán, director de Proyectos de Huerto Roma Verde, implica ir más allá de la idea tradicional de sostenibilidad: “No basta con hablar de sostenibilidad o sustentabilidad, necesitamos transitar a la regeneración.”
La diferencia está en pasar de conservar lo que todavía existe a participar en la recuperación de aquello que se ha deteriorado. Y para entenderlo, en el Huerto no basta con escuchar: hay que hacerlo.
Del discurso a la acción: ¿cómo funciona el voluntariado de GRG?
La jornada comenzó con una conversación sobre la emergencia climática y las acciones que pueden impulsarse desde distintos espacios. Después, el aprendizaje cambió de escenario: dejó el salón y llegó a las manos de los participantes.
Los colaboradores sacaron y cernieron composta, prepararon semilleros, nutrieron el suelo, sembraron y realizaron mantenimiento en el Jardín Mandala. Entre todas estas actividades, la composta fue uno de los procesos que permitió observar con mayor claridad cómo un residuo puede adquirir una nueva función.
Para Raúl Robert, encargado administrativo de una sucursal de GRG, conocer lo que sucede detrás de este proceso cambió su percepción:
“Descubrir cómo pequeños organismos intervienen en el proceso de composta me permitió dimensionar el valor de algo que muchas veces termina simplemente como residuo.”[Text Wrapping Break]Raúl Robert, encargado administrativo de una sucursal de Grupo Restaurantero Gigante.
La experiencia convirtió conceptos como economía circular y regeneración de suelos en algo tangible. Ya no se trataba únicamente de hablar sobre el aprovechamiento de residuos, sino de participar en el proceso que permite devolver nutrientes al suelo.
¿Qué aporta el voluntariado a Huerto Roma Verde?
Mientras los colaboradores aprendían, el Huerto también recibía algo concreto: más capacidad de trabajo. Preparar semilleros, mover composta o dar mantenimiento a un jardín son actividades que requieren tiempo y constancia. Por ello, cada persona que se suma puede ayudar a que determinados procesos avancen con mayor rapidez.
Laura Maldonado Corona, integrante del equipo de Integración Ambiental de Huerto Roma Verde, explica: “Cuando contamos con más manos, podemos avanzar mucho más rápido en tareas que, por tiempo y cantidad de personas, serían más difíciles de atender.”
Ahí aparece uno de los puntos centrales de los voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante: el beneficio no ocurre únicamente del lado de quienes participan. También fortalece el trabajo cotidiano de una iniciativa ambiental que necesita manos para mantenerse activa. Y la colaboración entre GRG y Huerto Roma Verde no comenzó con esta jornada.
De una alianza a una Bioteka
La relación se remonta a 2021, cuando Shake Shack, empresa perteneciente a GRG, inició una alianza con Huerto Roma Verde mediante el programa Buenos Vecinos. En 2026, esta colaboración sumó una donación para la restauración y desarrollo de la Bioteka, además del voluntariado corporativo.
La iniciativa busca recuperar la vocación de biblioteca de un espacio que permaneció abandonado durante alrededor de 40 años. Hoy, su proyecto parte de una colección cercana a los 3,800 libros y contempla también una ludoteca y una semillateca.
La apuesta es que la Bioteka no sea únicamente un lugar para consultar libros, sino un punto de encuentro desde el cual niñas, niños, familias y comunidades puedan acercarse a temas como biodiversidad, naturaleza y regeneración. De esta manera, la colaboración suma dos dimensiones: manos para trabajar el presente y recursos para construir espacios de aprendizaje a futuro.
¿Qué impacto tiene el voluntariado más allá de la jornada?
Si la regeneración busca generar cambios que permanezcan, el impacto de un voluntariado tampoco tendría por qué terminar cuando los participantes salen del Huerto. Héctor Hernández, gerente administrativo de GRG, llegó a la jornada con un objetivo concreto: aprender a cuidar mejor las plantas que tiene en casa. Al finalizar, se llevó algo más: el interés por continuar aprendiendo y compartir esos conocimientos.
“Llegué con la intención de aprender a cuidar mejor las plantas que tengo en casa y terminé llevándome también el interés por seguir aprendiendo y compartir ese conocimiento.”
Héctor Hernández, gerente administrativo de Grupo Restaurantero Gigante.
Ese traslado del conocimiento —del Huerto a la casa, de una persona a otra— es lo que permite que una experiencia puntual tenga posibilidades de extenderse. En ese sentido, los voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante pueden funcionar como un punto de encuentro entre la acción empresarial y los cambios que los colaboradores pueden replicar en su vida cotidiana.
Responsabilidad social: cuando la colaboración se convierte en impacto
La experiencia de Grupo Restaurantero Gigante en Huerto Roma Verde muestra que la responsabilidad social puede ir más allá de una aportación económica o una actividad aislada. Cuando una empresa involucra a sus colaboradores, construye alianzas de largo plazo y responde a necesidades concretas de una comunidad, puede generar un impacto que trasciende la jornada.
En este sentido, los voluntariados de Grupo Restaurantero Gigante reflejan una forma de llevar la responsabilidad social a la acción: sumar recursos, tiempo y conocimiento a proyectos que ya trabajan por transformar su entorno. Porque la RSE no solo consiste en preguntarse cuánto puede aportar una empresa, sino también cómo puede hacerlo de manera útil, constante y en colaboración con las comunidades.
ACTUALIZACIÓN: Coca-Cola ha emitido una postura oficial respecto a lo comunicado en esta nota. Puedes leerla, al final de la misma.
La lonchera escolar se encuentra nuevamente en el centro de una discusión que va mucho más allá de decidir qué alimentos llevar a la escuela. Un análisis realizado por El Poder del Consumidor y presentado junto con la Alianza por la Salud Alimentaria revisó 31 productos comercializados para el entorno escolar, entre ellos jugos, néctares, leches saborizadas, yogures, bebidas endulzadas y gelatinas. De acuerdo con lo reportado, algunos productos dirigidos a niñas, niños y adolescentes podrían contener tanta o incluso más azúcar que un refresco, pese a comercializarse sin sellos de advertencia.
Uno de los ejemplos señalados es Del Valle Junior sabor manzana. Según el estudio citado por El Economista, una presentación de 500 mililitros contiene el equivalente a 13 cucharaditas de azúcar, mientras que la misma cantidad de Coca-Cola Original contiene 10. Lo interesante es que Del Valle pertenece a Coca-Cola, quien ha apostado por disminuir azúcares en sus productos y ha declarado buscar la mejora en sus fórmulas ante la realidad de salud del país.
Las organizaciones también identificaron otros productos con 12, 13 o más cucharaditas de azúcar por envase equivalente. Al mismo tiempo, algunos de sus empaques incorporan mensajes relacionados con la lonchera, el regreso a clases o el consumo cotidiano.
🤨🛑 Que no tenga sellos no significa que sea saludable. Bonafont Kids sabor uva contiene múltiples aditivos y edulcorantes no recomendados para edad preescolar y escolar. Este #RegresoAClases, sustitúyela por esta receta fácil de agua de uva con trocitos de fruta.👇🍇… pic.twitter.com/I4DhyD6MAA
La controversia, sin embargo, no se limita al contenido nutricional. Las organizaciones consideran que existe un problema relacionado con la interpretación y aplicación de las normas oficiales mexicanas. El análisis se concentra particularmente en la NOM-051, correspondiente al etiquetado frontal de advertencia, y la NOM-173, que regula productos como jugos, néctares y bebidas de fruta. El Poder del Consumidor sostiene que algunos productos declaran ingredientes como pulpa, jugo concentrado o jugo reconstituido de fruta dentro de sus azúcares totales, pero no como azúcares añadidos o libres.
De acuerdo con lo señalado en el artículo, la NOM-051 establece que los azúcares procedentes de jugos de fruta deben considerarse azúcares libres cuando son utilizados para endulzar un producto. Bajo esa interpretación, las organizaciones consideran que los productos correspondientes deberían mostrar sellos de “exceso de azúcares” y “exceso de calorías”. Liliana Bahena, coordinadora de la campaña Mi Escuela Saludable en El Poder del Consumidor, señaló que la industria estaría recurriendo a nuevas formulaciones e ingredientes para evitar los sellos y posicionar los productos como opciones escolares.
Otro componente relevante es la manera en que los productos se presentan ante su público. El artículo describe empaques con personajes animados, caricaturas, colores llamativos, códigos QR, juegos y frases relacionadas con la lonchera. Alejandra Contreras, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública, advierte que las decisiones alimentarias de niñas y niños ocurren dentro de un entorno donde existen productos con sabores intensamente dulces y estímulos vinculados con el entretenimiento. Según la especialista citada, esto puede favorecer la habituación temprana al dulzor y relacionarse con problemas que trascienden la salud individual, alcanzando aspectos como rendimiento escolar, productividad futura y gasto en salud.
El contexto presentado en la nota dimensiona el problema. Las organizaciones citan datos de la Ensanut Continua 2020-2022 según los cuales 12.7 millones de niñas, niños y adolescentes mexicanos de entre 5 y 19 años viven con sobrepeso u obesidad. Además, más de 60% de la población de ese rango de edad consume más azúcares añadidos de los recomendados.
La revisión también encontró cambios en otras categorías de alimentos. Según el análisis, 70% de las leches y yogures estudiados contienen lactasa, mientras que todas las bebidas y postres analizados incluyen alulosa o inulina. También se detectaron colorantes como amarillo 5 y 6, rojo 40, azul 1 y caramelo IV. Las organizaciones argumentan que para algunos ingredientes no existe evidencia suficiente sobre la seguridad de su consumo a largo plazo en población infantil, por lo que solicitan aplicar el principio precautorio.
Ante este escenario, El Poder del Consumidor presentó una denuncia ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Gabriela Guzmán, integrante de la coordinación jurídica de la organización, explicó que buscan que la autoridad ejerza sus facultades de verificación y vigilancia para determinar si los productos cumplen con la NOM-051. La acción solicita revisar la declaración de azúcares añadidos y libres, colocar los sellos correspondientes cuando proceda y sancionar posibles incumplimientos. También pide revisar la publicidad en empaques y redes sociales, especialmente aquella que utiliza personajes, deportistas, caricaturas o supuestos expertos.
El debate tiene además una dimensión comercial. En México, más de 34 millones de estudiantes regresan cada año a las aulas y, según el artículo, en 2010 se estimaba que el mercado escolar representaba alrededor de 20,000 millones de pesos en ventas. Actualmente existen lineamientos obligatorios y sancionables desde marzo de 2025 que prohíben dentro de las escuelas la venta de productos con sellos y leyendas de advertencia.
¿Por qué es relevante?
Desde una perspectiva de responsabilidad social empresarial y sostenibilidad, este caso resulta especialmente importante porque muestra la distancia que puede existir entre cumplir formalmente una regulación y responder integralmente a las expectativas de responsabilidad corporativa.
Para una empresa, la pregunta estratégica no debería limitarse a “¿podemos vender este producto sin sello?”, sino ampliarse a “¿es coherente comercializarlo de esta manera frente a una población especialmente vulnerable?”. Esa diferencia es fundamental en una gestión empresarial basada en debida diligencia.
También existe una cuestión de marketing responsable. Cuando un producto dirigido a población infantil incorpora personajes, juegos, colores y mensajes vinculados con la escuela o la lonchera, la responsabilidad corporativa abarca tanto su formulación como la manera en que se comunica. El artículo precisamente muestra que la denuncia solicita a Cofepris revisar ambos componentes: características de los productos y publicidad.
Desde la óptica de la responsabilidad corporativa, este caso deja otra lección: una estrategia de reformulación orientada principalmente a evitar advertencias regulatorias puede generar nuevos cuestionamientos si las personas consumidoras perciben que la modificación no representa necesariamente una mejora sustancial.
🤨¿Por qué hay juguitos, lechitas y otros ultraprocesados que se publicitan para infantes que no tienen el #EtiquetadoClaro? 📢Porque se reformularon para evadir esta política de salud, pero no se volvieron más saludables. Conoce qué productos están poniendo en riesgo la salud… pic.twitter.com/rBvrLANjCb
La gestión reputacional más sólida comienza antes de una denuncia pública. Requiere que las áreas de sostenibilidad, asuntos legales, marketing, innovación y dirección analicen conjuntamente no sólo aquello que permite una norma, sino los impactos potenciales del producto y su comunicación.
Hay además un elemento de responsabilidad compartida. ¿las escuelas serán espacios para la educación alimentaria o continuarán funcionando como una extensión del mercado donde productos con apariencia saludable compiten con frutas, agua simple y alimentos frescos?
Para las empresas, esto significa comprender que la licencia social para operar y comercializar productos no depende exclusivamente del cumplimiento normativo. También depende de la confianza.
La reflexión final
La denuncia presentada ante Cofepris todavía coloca una pregunta relevante sobre la mesa: qué significa actuar responsablemente cuando regulación, innovación de producto, marketing y protección de la infancia convergen.
La recomendación para las organizaciones es incorporar la debida diligencia desde el diseño del producto hasta su comunicación. Esto implica revisar formulaciones, etiquetado, mensajes publicitarios y públicos objetivo no únicamente desde la perspectiva legal, sino también desde sus posibles impactos sociales y reputacionales.
En responsabilidad corporativa, cumplir la norma constituye el punto de partida, no necesariamente el punto de llegada. Cuando niñas, niños y adolescentes forman parte de la ecuación, aplicar criterios preventivos, transparentes y coherentes puede convertirse tanto en una medida de protección como en una decisión fundamental para conservar la confianza.
Posicionamiento oficial de la Industria Mexicana de Coca-Cola
Tras la publicación de esta nota, la Industria Mexicana de Coca-Cola nos hizo llegar su posicionamiento oficial respecto a los hechos aquí abordados. A continuación, compartimos íntegramente el comunicado enviado por la compañía:
Del Valle Junior es una línea de jugos elaborada con 100% jugo de fruta de concentrado, sin azúcares ni edulcorantes añadidos. Los azúcares presentes en el producto provienen exclusivamente del jugo de fruta utilizado en su elaboración.
Su formulación y etiquetado cumplen con la normatividad mexicana aplicable, incluida la NOM-051 y la NOM-173.
En Jugos del Valle–Santa Clara y la Industria Mexicana de Coca-Cola mantenemos nuestro compromiso con ofrecer información clara y transparente a los consumidores y con el estricto cumplimiento de la regulación vigente.
La temporada de lluvias tiene una forma muy particular de sorprendernos. Un cielo despejado puede convertirse en un aguacero en cuestión de minutos, pero eso no significa que los planes deban detenerse. Caminar por un parque después de la lluvia, recorrer una nueva ciudad, descubrir senderos, disfrutar un picnic improvisado o simplemente salir a vivir el día son experiencias que merecen disfrutarse sin importar el pronóstico.
Con esta filosofía, ECOALF presenta su Rain Collection – Stay Dry. Stay Cool., una propuesta diseñada para quienes entienden que la mejor aventura es aquella que se vive sin preocuparse por el clima. Una colección que combina diseño contemporáneo, innovación textil y el compromiso ambiental que distingue a la marca, utilizando materiales reciclados para crear prendas y calzado preparados para enfrentar los días más impredecibles.
Porque la naturaleza no sigue horarios y el clima tampoco, ECOALF apuesta por prendas funcionales que permiten disfrutar cada momento al aire libre con comodidad y estilo, reduciendo al mismo tiempo el impacto ambiental.
La protagonista de la colección es la Diluvio Jacket, una chamarra ultraligera de apenas 380 gramos que puede guardarse fácilmente en una mochila para estar siempre lista cuando aparezcan las primeras gotas.
Confeccionada con tejido de poliéster 100 % reciclado de tres capas, ofrece impermeabilidad 3K y transpirabilidad 3K, además de costuras termoselladas que mantienen la lluvia fuera mientras permiten la circulación del aire. Disponible en tonos neutros y colores vibrantes, es una pieza pensada para acompañar desde un paseo urbano hasta una escapada de fin de semana.
Por primera vez, ECOALF incorpora botas de lluvia a su colección con Anamaria, un modelo que rompe con la idea de que el calzado impermeable debe ser pesado o rígido.
Fabricadas con una mezcla de caucho natural reciclado y un forro de poliéster 100 % reciclado, ofrecen una gran flexibilidad para caminar durante todo el día sin sacrificar protección. Además, han sido probadas para resistir hasta 15,000 ciclos de flexión bajo condiciones de humedad, garantizando un desempeño duradero incluso en los días más lluviosos.
Su diseño contemporáneo convierte a Anamaria en un básico que funciona tanto para recorrer las calles de la ciudad como para disfrutar una escapada rodeada de naturaleza.
Para quienes prefieren un estilo más urbano, Lyon demuestra que un calzado impermeable no tiene que parecer técnico.
Su construcción integra una membrana impermeable invisible y materiales innovadores como poliéster reciclado y Sorona®, una fibra parcialmente elaborada a partir de residuos de cultivos de maíz.
Su desempeño ha sido certificado por INESCOP, el Instituto Tecnológico del Calzado de España, superando pruebas que validan su resistencia al agua tanto en inmersión estática durante cuatro horas como en 15,000 ciclos de flexión dinámica, simulando condiciones reales de uso.
No es únicamente una promesa de marca: es una tecnología respaldada por pruebas de laboratorio.
Rain Collection refleja la visión de ECOALF de crear productos que respondan a las necesidades reales de las personas sin dejar de lado la sostenibilidad. Cada pieza está diseñada para prolongar su vida útil, reducir el uso de materias primas vírgenes y demostrar que la innovación también puede contribuir al cuidado del planeta.
Porque algunas de las mejores experiencias suceden cuando dejamos de preocuparnos por el pronóstico y simplemente salimos a descubrir lo que hay allá afuera. Con ECOALF, la lluvia deja de ser un obstáculo para convertirse en parte de la aventura.
Actualmente, la presión sobre los recursos naturales ha dejado de ser únicamente una preocupación ambiental para convertirse también en un asunto de competitividad, estabilidad y resiliencia económica. En este contexto, existen fechas que nos recuerdan la urgencia de actuar frente a una crisis que ya estamos viviendo.
Una de ellas es el Día del Sobregiro de la Tierra (Earth Overshoot Day), la fecha en la que la demanda anual de recursos naturales y servicios ecológicos por parte de la humanidad supera la capacidad del planeta para regenerarlos durante ese mismo año. En otras palabras, marca el momento en que comenzamos a consumir más recursos de los que la Tierra puede reponer.1
A partir del 30 de julio, la humanidad entra en un periodo de déficit ecológico, es decir se utilizan recursos naturales a un ritmo mayor del que los ecosistemas pueden regenerarlos y acumulamos residuos, especialmente emisiones de dióxido de carbono. Esta realidad pone de manifiesto que la transición hacia modelos de producción y consumo más sostenibles ya no es una opción, sino una necesidad compartida entre gobiernos, sociedad e industria.
En este contexto, las empresas tienen un papel fundamental para reducir su impacto ambiental y acelerar el cambio hacia una economía más sustentable. En Grupo Danone México, esta visión se traduce en acciones concretas para impulsar una producción más eficiente, proteger los recursos naturales, promover la agricultura regenerativa, reducir las emisiones de carbono y avanzar hacia modelos de economía circular. Cada iniciativa representa un paso para disminuir el impacto ambiental de sus operaciones y contribuir a la salud del planeta.
Por ejemplo, la agricultura regenerativa ocupa un lugar central en la Ruta de Impacto de Danone y se materializa a través de iniciativas orientadas a transformar la manera en que se producen los alimentos y se gestionan los recursos. Entre ellas se encuentran la promoción de prácticas sostenibles con productores de leche y fresa, así como una estrategia de economía circular enfocada en lograr que, para 2030, el 95% de sus empaques sean reutilizables, reciclables o compostables.
Con estas acciones, la empresa busca avanzar hacia una cadena de valor que no solo reduzca sus impactos ambientales, sino que también contribuya activamente a conservar, regenerar y restaurar los recursos naturales de los que depende la producción de alimentos.
Este compromiso también se refleja en el trabajo conjunto con organizaciones, autoridades y comunidades para impulsar el desarrollo sostenible de zonas prioritarias como la Sierra Patlachique, ya que su ecosistema desempeña un papel fundamental en la conservación de la biodiversidad, la captación de agua y el bienestar de las comunidades locales, por lo que su restauración representa una acción estratégica para fortalecer la conservación ambiental y el desarrollo en la región.
Asimismo, Grupo Danone México colabora con instituciones académicas y especialistas para compartir conocimientos, aprendizajes y buenas prácticas que contribuyan a transformar el sector alimentario. Un ejemplo de ello es ‘’El futuro sostenible de la leche en México’’, un libro que reúne distintas perspectivas sobre los retos y las oportunidades de la cadena láctea. Para la empresa, difundir el conocimiento es una manera de ampliar el impacto de sus iniciativas, fortalecer capacidades y promover soluciones que puedan ser adoptadas por otros actores del sector.
La cuenta regresiva hacia 2030 representa una ventana decisiva para acelerar esta transición. En un contexto en el que la demanda de recursos continúa creciendo y la capacidad del planeta para regenerarlos enfrenta una presión cada vez mayor, el futuro del planeta y la continuidad operativa de las empresas dependerán, en gran medida, de la solidez de sus cadenas de suministro y de su capacidad para proteger, regenerar y fortalecer la salud del planeta.
En Latinoamérica, la felicidad en el trabajo parece resistir los cambios que han transformado la vida laboral durante los últimos años. En 2026, 82% de las personas encuestadas por Buk afirma sentirse feliz en su empleo, prácticamente el mismo resultado observado desde 2021. Pero detrás de esa aparente estabilidad existe una historia menos uniforme: mientras algunos países mantienen o mejoran su percepción, México registró la mayor caída de la región.
El porcentaje de trabajadores mexicanos que se considera feliz pasó de 84% a 80% en un año, quedando dos puntos por debajo del promedio latinoamericano. El dato podría parecer todavía positivo si se observa de manera aislada, pero adquiere otra dimensión cuando se revisan los factores que construyen esa experiencia. La felicidad laboral en México enfrenta una paradoja particularmente reveladora: existe un alto nivel de compromiso con el trabajo, pero una percepción mucho más débil de reconocimiento y valoración.
¿Por qué cayó la felicidad laboral en México en 2026?
El Estudio de Felicidad Organizacional 2026 de Buk analizó la experiencia de 156,247 trabajadores pertenecientes a 1,211 organizaciones de Chile, Colombia, México y Perú. En conjunto, los resultados muestran una estabilidad regional notable: desde 2021, el indicador de personas que se sienten felices en su trabajo se ha mantenido entre 81% y 83%.
México rompe parcialmente con esa tendencia. Después de registrar 84% en la medición anterior, el país descendió a 80%, convirtiéndose en el que presentó la mayor reducción de Latinoamérica. Aunque todavía ocho de cada diez colaboradores declaran sentirse felices, el retroceso plantea una pregunta importante para las organizaciones: ¿qué está ocurriendo con aquellos elementos que sostienen esa percepción positiva?
El estudio utiliza también una segunda medición, basada en el promedio de trabajadores promotores menos detractores, en una escala de 100 puntos. En este indicador, las empresas mexicanas obtuvieron 67 puntos. Para Lesley Warren, líder de Research de Buk, observar únicamente el promedio puede dar la impresión de que no hay nada que atender; analizar los factores permite encontrar señales más específicas sobre dónde actuar.
¿Por qué los trabajadores mexicanos están comprometidos pero no se sienten valorados?
La respuesta comienza a aparecer cuando se descompone la experiencia de los colaboradores. En México, la dimensión de compromiso laboral obtuvo 73.2 puntos, la calificación más alta entre los indicadores evaluados. El resultado muestra que las personas mantienen una relación sólida con sus responsabilidades, sus tareas y el trabajo que realizan.
El contraste aparece en el sentido de valoración, que apenas alcanzó 61.7 puntos, convirtiéndose en el segundo resultado más bajo de la región. La diferencia entre ambos indicadores es uno de los hallazgos más significativos del estudio: un colaborador puede estar comprometido con su organización sin sentir que la organización reconoce suficientemente lo que aporta.
La escasa retroalimentación, junto con la insatisfacción respecto de la remuneración y el reconocimiento, puede contribuir a explicar esta brecha. Desde la perspectiva de la gestión responsable de personas, el hallazgo resulta relevante porque muestra que el compromiso no debería interpretarse automáticamente como satisfacción. Una persona puede seguir dando lo mejor de sí y, al mismo tiempo, estar acumulando una percepción negativa sobre la manera en que su empresa responde a ese esfuerzo.
¿Cuáles son las principales áreas de oportunidad para mejorar el bienestar laboral en México?
El reconocimiento no es el único desafío. La dimensión de bienestar obtuvo 63.1 puntos y sostenibilidad alcanzó 65.0, mientras que el estudio identifica tres campos particularmente relevantes para las organizaciones mexicanas: balance vida-trabajo, confianza en las personas e iniciativas medioambientales.
Estos resultados amplían la conversación. La experiencia de un colaborador no termina cuando concluye una tarea ni se transforma únicamente mediante una prestación adicional. La posibilidad de equilibrar responsabilidades personales y profesionales, confiar en quienes toman decisiones y percibir que la empresa actúa de manera responsable también influye en la relación que las personas construyen con su lugar de trabajo.
Por eso, aumentar la felicidad laboral en México no necesariamente significa sumar beneficios a una lista cada vez más extensa. La propia investigación apunta a que el contexto importa y que las organizaciones necesitan identificar cuáles son las prácticas que realmente responden a sus necesidades. Como señala Warren, poner a las personas al centro requiere comprender las distintas dimensiones que afectan su bienestar y convertirlas en un activo estratégico.
¿Qué factores favorecen la felicidad de los trabajadores en México?
La fotografía tampoco es completamente negativa. Entre las fortalezas de las organizaciones mexicanas aparecen las tareas desafiantes, los entornos que permiten cometer errores y el orgullo de pertenencia. Son elementos que ayudan a explicar por qué, pese a la caída, una proporción importante de colaboradores todavía mantiene una percepción positiva de su experiencia laboral.
El dato sobre los entornos que admiten el error resulta especialmente interesante. En un mercado laboral donde la innovación y la adaptación son cada vez más relevantes, permitir que las personas se equivoquen sin que eso implique necesariamente una penalización puede favorecer espacios de mayor confianza y aprendizaje.
El desafío consiste en conectar esas fortalezas con los puntos débiles. Una organización puede ofrecer proyectos estimulantes y generar orgullo entre sus colaboradores, pero si el reconocimiento es insuficiente o el equilibrio entre trabajo y vida personal se deteriora, esos elementos positivos pueden perder fuerza. La estabilidad regional demuestra que la felicidad puede mantenerse; el caso mexicano muestra que también puede retroceder cuando determinados factores dejan de funcionar adecuadamente.
¿Cómo pueden las empresas mejorar la felicidad laboral según su tipo de organización?
Una de las aportaciones más interesantes del estudio es que no todas las organizaciones construyen la felicidad de la misma manera. Para entender estas diferencias, Buk analizó 663 empresas y las clasificó en cuatro arquetipos a partir de dos dimensiones: el nivel de formalización de sus procesos de Gestión de Personas y la autonomía de sus jefaturas.
Los cuatro perfiles son Formal Empoderado, Formal Jerárquico, Emergente Empoderado y Emergente Jerárquico. La clasificación permite observar que el tipo de estructura sí importa, pero no determina por sí solo qué tan felices serán sus colaboradores. Incluso organizaciones con contextos aparentemente menos favorables pueden alcanzar resultados comparables o superiores a aquellas con estructuras más desarrolladas.
El hallazgo se vuelve todavía más relevante al analizar nueve políticas de Gestión de Personas relacionadas con comunicación, capacitación, trabajo en equipo, diversidad e inclusión, equidad salarial, flexibilidad y evaluación de liderazgos. Todas muestran una asociación positiva con la felicidad organizacional, pero ninguna tiene el mismo efecto en los cuatro arquetipos. Por ejemplo, ampliar el acceso a capacitación tiene mayor impacto en empresas Formal Empoderado, mientras que formalizar los canales de comunicación con la gerencia general puede ser más efectivo en organizaciones Emergente Empoderado.
La estabilidad del 82% en Latinoamérica podría llevar a pensar que la felicidad laboral se ha convertido en una constante dentro de las organizaciones. Sin embargo, el caso de México demuestra lo contrario: detrás de un promedio regional estable existen experiencias distintas entre países, generaciones y empresas. La caída de 84% a 80% no representa por sí sola una crisis, pero sí una señal para revisar qué está sucediendo con el reconocimiento, el bienestar y las condiciones que sostienen el compromiso.
La felicidad laboral en México no parece depender de implementar cada vez más iniciativas, sino de elegir mejor cuáles tienen sentido para cada organización. Los resultados sugieren que no existe una receta universal: entender la estructura de la empresa, el nivel de autonomía de sus líderes y las necesidades de sus colaboradores puede ser más efectivo que replicar políticas de moda. Para las áreas de Recursos Humanos y responsabilidad social, el reto está en transformar estos hallazgos en decisiones capaces de cerrar la brecha entre un trabajador que está comprometido con lo que hace y uno que, además, siente que su organización reconoce su valor.
Reducir el plástico de los empaques es uno de los grandes retos para la industria de alimentos, especialmente cuando se trata de productos que requieren protección durante su transporte y almacenamiento. En este contexto, Mondelēz International ha decidido sustituir las bandejas rígidas de PET de buena parte de su portafolio europeo de galletas por alternativas de papel con certificación FSC.
El cambio alcanza más de 115 productos de ocho marcas en 25 mercados y, de acuerdo con la compañía, permitirá eliminar toneladas de plástico virgen al año. Más allá de la cifra, el caso muestra cómo el rediseño puede convertirse en una herramienta para avanzar hacia modelos de producción con menor dependencia de materiales vírgenes.
¿Qué cambió Mondelēz en sus empaques?
La compañía reemplazó las bandejas rígidas de PET por bandejas de papel certificadas por el Forest Stewardship Council (FSC) en productos de sus marcas:
LU
Milka
Granola
Cadbury
Marabou
Chips Ahoy!
Lacta
Freia
La modificación se está implementando en mercados como Reino Unido, Irlanda, Alemania, Polonia, España y los países nórdicos.
En conjunto, las nuevas bandejas abarcan alrededor de 28,000 toneladas de galletas producidas cada año, lo que convierte la iniciativa, según Mondelēz, en la mayor acción de sostenibilidad de envases que ha desarrollado dentro de su categoría de panadería europea.
El objetivo detrás del cambio PET por papel es reducir significativamente el uso de plástico virgen sin abandonar la función que cumple el empaque: proteger el producto y facilitar su comercialización.
¿Cuánto plástico se eliminará con el cambio de PET por papel?
El dato más relevante de la iniciativa es la reducción proyectada de materiales vírgenes. Mondelēz estima que el cambio permitirá eliminar 2,200 toneladas de plástico virgen anualmente, aproximadamente un 80% menos que las utilizadas en las bandejas de plástico originales.
Esto resulta relevante desde una perspectiva de economía circular. Reducir el plástico virgen significa disminuir la necesidad de incorporar nuevos recursos fósiles a la fabricación de envases, aunque el impacto ambiental total de una alternativa no depende únicamente del material elegido.
Por ello, una de las principales lecciones del cambio PET por papel es que las estrategias de empaque deben evaluarse de manera integral: abastecimiento de materias primas, fabricación, transporte, uso y posibilidades de recuperación al final de su vida útil.
En este caso, la certificación FSC busca aportar trazabilidad sobre el origen responsable del material forestal utilizado en las bandejas.
.@MDLZ has replaced the rigid PET trays for its flagship European cookies range with FSC-certified paper trays, spanning over 115 cookie products across eight brands
¿Mondelēz está eliminando el plástico de todos sus empaques?
No. Y esta distinción es importante para entender la estrategia.
El reemplazo de las bandejas forma parte de un conjunto más amplio de acciones de Mondelēz para incorporar materiales reciclados en sus empaques. Antes y paralelamente a esta iniciativa, la compañía ha trabajado para reducir el uso de plástico virgen mediante diferentes tecnologías.
Por ejemplo, algunas bandejas de marcas como Milka, Oreo, Cadbury y Chips Ahoy! ya incorporaban aproximadamente 80% de PET reciclado. En el caso del envase flexible de Cadbury Dairy Milk, la empresa también utiliza tecnología de reciclaje avanzada para incorporar plástico reciclado certificado al 80%.
Esto muestra que no existe una única solución para todos los empaques. El desafío consiste en identificar qué material y tecnología funcionan mejor para cada producto y, al mismo tiempo, reducir la dependencia de recursos vírgenes.
De las bandejas a las bolsas: una estrategia más amplia
La apuesta por materiales reciclados también se ha extendido a otros productos.
A principios de año, Mondelēz colaboró con Amcor para utilizar un 65% de plástico reciclado certificado en los empaques de Mini Huevos Cadbury de distintos tamaños para Semana Santa. El material AmFiniti utilizado por Amcor transforma residuos plásticos posconsumo en nuevos envases.
Durante el verano, Mondelēz también trabajó con Amcor, LyondellBasell y Taghleef Industries para incorporar 75% de material reciclado químicamente en el empaque flexible de las tabletas de chocolate Marabou.
En este último caso, los polímeros CirculenRevive de LyondellBasell buscan contribuir al cumplimiento de los requisitos de contenido reciclado establecidos por el Reglamento de Envases y Residuos de Envases.
La combinación de iniciativas revela que la compañía está explorando diferentes rutas: sustituir materiales, incorporar contenido reciclado y utilizar tecnologías capaces de recuperar residuos para convertirlos nuevamente en materia prima.
¿Qué buenas prácticas de RSE deja el caso?
El cambio PET por papel ofrece aprendizajes que pueden ser útiles para otras empresas que buscan avanzar en sostenibilidad de empaques.
1. Escalar las soluciones. Una innovación ambiental tiene mayor impacto cuando deja de aplicarse en productos piloto y alcanza una parte significativa del portafolio. En este caso, la sustitución llega a más de 115 productos y 25 mercados.
2. Reducir materiales vírgenes. La estrategia no se limita a cambiar un material por otro: también incorpora PET reciclado y plástico reciclado químicamente en otras categorías.
3. Elegir materiales con criterios de trazabilidad. La certificación FSC aporta un mecanismo para respaldar el origen responsable del papel utilizado en las bandejas.
4. Trabajar con socios especializados. Las colaboraciones con empresas como Amcor, LyondellBasell y Taghleef Industries muestran que la transición hacia empaques más sostenibles requiere innovación y conocimiento a lo largo de toda la cadena de suministro.
5. Vincular sostenibilidad con cumplimiento. La evolución de las regulaciones sobre envases obliga a las empresas a anticiparse. Incorporar materiales reciclados puede responder tanto a objetivos ambientales como a nuevas exigencias regulatorias.
¿Qué deben considerar las empresas antes de sustituir un empaque?
El caso de Mondelēz también demuestra que cambiar PET por papel no debe convertirse automáticamente en sinónimo de sostenibilidad. Para tomar decisiones responsables, las empresas necesitan analizar el ciclo de vida completo del empaque y verificar si el nuevo material mantiene las funciones necesarias para proteger el producto.
También es necesario considerar si existen sistemas adecuados para recuperar, reciclar o compostar el nuevo material en los mercados donde se comercializa.
La buena práctica, por tanto, no consiste simplemente en reemplazar un material, sino en rediseñar el sistema de empaque con objetivos ambientales medibles.
Un cambio que va más allá de las galletas
La decisión de Mondelēz de pasar de PET por papel en más de un centenar de productos demuestra que la sostenibilidad de los empaques puede abordarse desde diferentes frentes. Reducir 2,200 toneladas de plástico virgen al año representa un avance significativo, pero el verdadero valor del caso está en la estrategia que lo acompaña.
Para las empresas de alimentos, el mensaje es claro: reducir el impacto ambiental requiere innovación, medición y colaboración. Y para la RSE, implica pasar de compromisos generales a decisiones concretas sobre cómo se diseñan, producen y desechan los productos que llegan diariamente a millones de consumidores.
El desafío ahora será demostrar que estas alternativas pueden mantenerse a escala, cumplir su función y generar beneficios ambientales durante todo su ciclo de vida. Porque el futuro de los empaques sostenibles no dependerá únicamente de usar menos plástico, sino de diseñar sistemas capaces de utilizar mejor los recursos y reincorporarlos a la economía.
La inteligencia artificial (IA) ya está transformando la manera en que millones de personas trabajan. Puede analizar documentos, generar informes, automatizar tareas y desarrollar herramientas en cuestión de horas. Pero mientras sus capacidades técnicas avanzan, existe una pregunta cada vez más relevante para las empresas: ¿puede realmente reemplazar las relaciones laborales y humanas que sostienen buena parte del trabajo?
La respuesta, según TIME, apunta a que no. La IA puede asumir tareas rutinarias, pero difícilmente puede sustituir la empatía, la confianza, la comunicación o la capacidad de acompañar a una persona en decisiones complejas. Para las organizaciones, esta diferencia plantea un reto: aprovechar la tecnología sin perder de vista que detrás de cada proceso, cliente y colaborador existe una persona.
¿Por qué existe tanta preocupación sobre el futuro del trabajo?
La transformación que la IA está causando en el mundo del trabajo es innegable. Herramientas como ChatGPT, Claude y Gemini ya permiten automatizar actividades que antes consumían horas de trabajo, desde revisar documentos y analizar información hasta preparar presentaciones, contenido o fórmulas para hojas de cálculo.
No obstante, este avance tecnológico también ha generado incertidumbre. Los constantes pronósticos sobre pérdida de empleos y disrupción económica han alimentado el escepticismo, particularmente entre jóvenes y recién graduados.
La preocupación, además, no se limita al empleo. La expansión de la infraestructura necesaria para desarrollar IA ha provocado cuestionamientos sobre el consumo de energía y agua de los centros de datos, así como sobre su impacto ambiental en las comunidades donde se instalan.
Para las empresas, esto plantea una responsabilidad doble: incorporar IA de manera estratégica y hacerlo de forma responsable. Una transición tecnológica sostenible requiere informar a los colaboradores, capacitarlos y anticipar cómo cambiarán sus funciones, en lugar de limitarse a sustituir actividades humanas por sistemas automatizados.
Las relaciones laborales: el valor que la IA no puede replicar
Hay trabajos cuyo valor va mucho más allá de completar una tarea. Un agente inmobiliario, por ejemplo, puede acompañar a una familia durante una mudanza, ayudar a alguien que atraviesa un divorcio o asesorar a una persona que enfrenta una decisión financiera importante.
Lo mismo ocurre en numerosas profesiones. Un abogado, médico, consultor, asesor financiero, vendedor o líder de equipo no sólo aporta conocimientos técnicos: también interpreta contextos, escucha preocupaciones y construye confianza.
La IA puede procesar información, pero no puede experimentar empatía genuina ni comprender completamente las circunstancias personales que rodean una decisión. Tampoco puede sustituir la sensibilidad necesaria para manejar una conversación difícil o detectar aquello que una persona no expresa directamente.
Por eso, las relaciones laborales y humanas se están convirtiendo en un diferenciador cada vez más importante. A medida que las máquinas se vuelven mejores ejecutando tareas técnicas, las capacidades que distinguen a las personas adquieren mayor valor.
¿IA contra personas? El futuro apunta a la colaboración
El debate no debería reducirse a decidir quién gana entre trabajadores y tecnología. Una estrategia responsable consiste en determinar qué debe hacer la IA y qué debe seguir haciendo una persona.
Las empresas pueden aprovechar la tecnología para:
Automatizar tareas repetitivas y administrativas.
Analizar grandes volúmenes de información.
Facilitar la creación de herramientas y soluciones.
Liberar tiempo para actividades de mayor valor.
Apoyar la toma de decisiones sin sustituir el criterio humano.
Mientras tanto, las personas deben conservar un papel central en actividades que requieren empatía, juicio, creatividad, comunicación y construcción de confianza.
Esta combinación también puede fortalecer las relaciones laborales, siempre que la tecnología se implemente como una herramienta de apoyo y no como un mecanismo para deshumanizar el trabajo.
¿Qué pueden aprender las empresas de esto?
La llegada de la IA obliga a replantear la responsabilidad empresarial frente al empleo. No basta con preguntarse cuánto dinero puede ahorrar una nueva herramienta; también es necesario analizar qué impacto tendrá sobre las personas.
Una incorporación responsable de IA debería considerar, al menos:
Capacitación: preparar a los colaboradores para trabajar con nuevas herramientas en lugar de asumir que sus conocimientos dejarán de ser útiles.
Transparencia: comunicar qué procesos serán automatizados y cómo podrían cambiar las responsabilidades de cada puesto.
Supervisión humana: evitar que decisiones con consecuencias importantes para las personas dependan exclusivamente de algoritmos.
Bienestar: utilizar la tecnología para reducir cargas innecesarias, no para intensificar permanentemente el ritmo de trabajo.
Desarrollo de habilidades humanas: fortalecer comunicación, pensamiento crítico, empatía, liderazgo y resolución de problemas.
Desde esta perspectiva, las relaciones laborales no son un obstáculo para la transformación digital. Son precisamente uno de los activos que las empresas deben proteger mientras adoptan nuevas tecnologías.
El factor humano seguirá siendo estratégico
La IA puede transformar la manera en que trabajamos, pero eso no significa que pueda reproducir todo lo que hace valioso al trabajo humano. Su mayor potencial está en asumir aquello que las personas no necesitan hacer para poder concentrarse en aquello que ninguna máquina puede hacer de la misma manera.
Para las empresas, la pregunta más relevante ya no debería ser cuánto trabajo humano puede sustituir la IA, sino cuánto valor humano puede liberar. Si la tecnología permite reducir tareas rutinarias y dedicar más tiempo a escuchar, resolver problemas, colaborar y generar confianza, su implementación puede convertirse también en una oportunidad de responsabilidad social.
El futuro del trabajo, en ese sentido, no tendría que ser una competencia entre personas y máquinas. La IA puede transformar las tareas; las personas seguirán dando sentido a las relaciones laborales. Y para las organizaciones que quieran construir culturas sostenibles, esa diferencia será cada vez más importante.
Cuando un director ejecutivo fija una postura pública sobre un tema social o político, la empresa también queda expuesta. En un contexto de creciente polarización, una declaración puede generar respaldo entre algunos grupos de interés y rechazo entre otros. No obstante, un nuevo estudio encontró que existe un elemento capaz de cambiar esta percepción.
La investigación, realizada por Lambert Zixin Li, profesor asistente de administración y organización en la Escuela de Negocios de la Universidad Nacional de Singapur, y Sarah A. Soule, profesora de comportamiento organizacional y decana de la Escuela de Negocios de Stanford, encontró que el activismo de los CEOs puede fortalecer la reputación cuando está acompañado de acciones de RSC. La razón: las personas perciben una mayor autenticidad moral cuando las palabras del líder coinciden con las acciones de la compañía.
¿Qué relación existe entre el activismo del CEO y la reputación corporativa?
El estudio parte de una tensión cada vez más común: los CEOs tienen mayor presencia pública y, con ella, más oportunidades para pronunciarse sobre asuntos sociales, políticos y culturales. Sin embargo, tomar una postura también implica riesgos reputacionales cuando los grupos de interés no comparten esa posición.
Los investigadores encontraron que el elemento que ayuda a explicar cuándo el activismo puede tener un efecto positivo es la autenticidad. En palabras de Li: “Lo que dices tiene que estar en consonancia con tus valores y acciones internas”.
Esto significa que una declaración sobre derechos humanos, igualdad o justicia social adquiere mayor credibilidad cuando los stakeholders pueden identificar prácticas empresariales que demuestran que la postura no es únicamente discursiva.
¿Cómo se realizó el estudio?
Los investigadores utilizaron dos aproximaciones para analizar la relación entre activismo, RSC y reputación.
En una primera etapa realizaron una encuesta nacional a partir de información de empresas de Fortune 500 y compañías estadounidenses con certificación B Corp en 2020. Identificaron 525 empresas cuyos CEOs habían realizado comentarios públicos sobre el movimiento Black Lives Matter.
Posteriormente, los participantes evaluaron tanto las declaraciones de los directivos como la reputación de las compañías. Los investigadores analizaron, entre otros elementos, si las personas compartían políticamente la postura del CEO y si la empresa contaba con actividades o certificaciones de RSC.
La segunda parte consistió en un experimento con una empresa ficticia. A los participantes se les presentó información sobre una compañía que realizaba prácticas de RSC y cuyo CEO había expresado una postura sobre Black Lives Matter. Después se midió cómo percibían su reputación y autenticidad.
¿Qué encontró la investigación?
Uno de los resultados más relevantes fue que el activismo del CEO y las acciones de RSC tuvieron un efecto reputacional más fuerte cuando aparecieron juntos que cuando se presentaron por separado.
La ideología de los grupos de interés también importó. Los participantes conservadores que no coincidían con la orientación de Black Lives Matter eran menos propensos a valorar positivamente la reputación de una empresa cuyo CEO apoyaba el movimiento.
Sin embargo, esa reacción negativa disminuía cuando la compañía tenía un historial de responsabilidad social corporativa. En esos casos, porcentajes similares de participantes liberales y conservadores valoraron positivamente su reputación.
El experimento llegó a una conclusión similar: las personas consideraron más auténtica a la empresa cuando combinaba la declaración del CEO con prácticas de RSC, sin importar si compartían o no las convicciones políticas del directivo.
¿Por qué la autenticidad puede mejorar la reputación corporativa?
La explicación está en la congruencia. Una empresa que habla públicamente sobre una causa pero no tiene políticas, programas o comportamientos que respalden esa posición puede ser percibida como oportunista.
En cambio, cuando existe un historial verificable de acciones sociales, el público puede interpretar el activismo del CEO como una extensión de los valores de la organización. Como explica Li:
“Empíricamente, la gente no valora a una empresa solo por ser buena, sino por su buen desempeño en responsabilidad social corporativa”.
Para las compañías, esta diferencia es fundamental. No se trata simplemente de comunicar que se está a favor de una causa, sino de demostrar que esa posición forma parte de la manera en que se toman decisiones, se gestionan las personas y se relaciona la organización con sus comunidades.
¿Qué pueden hacer los CEOs para fortalecer la reputación?
El estudio ofrece una lección particularmente útil para los líderes empresariales: el activismo corporativo puede ser más efectivo cuando está respaldado por acciones consistentes.
Entre las prácticas que pueden fortalecer esa congruencia están:
Hablar desde valores reales: las posturas públicas deben guardar relación con los principios que la empresa aplica internamente.
Respaldar las declaraciones con acciones: una postura sobre una problemática social necesita programas, políticas o recursos que demuestren compromiso.
Mantener consistencia en el tiempo: la RSC no debería activarse únicamente cuando un tema se vuelve tendencia.
Escuchar a los grupos de interés: comprender las distintas perspectivas ayuda a evitar que el activismo se convierta en una comunicación unilateral.
Evitar el oportunismo: pronunciarse sobre una causa sin contar con prácticas que la respalden puede generar el efecto contrario al esperado.
En otras palabras, para mejorar la reputación corporativa, el CEO no necesita necesariamente hablar más, sino conseguir que aquello que dice tenga correspondencia con aquello que la organización hace.
¿La RSC puede reducir el riesgo de polarización?
Uno de los hallazgos más interesantes es precisamente que la RSC puede funcionar como un puente frente a las diferencias ideológicas.
Kate Odziemkowska, profesora adjunta de gestión estratégica en la Escuela de Administración Rotman de la Universidad de Toronto, destacó que incluso quienes no comparten filosóficamente las posiciones del CEO pueden mantener una opinión positiva de la empresa cuando existe un historial de responsabilidad social.
Esto sugiere que la autenticidad puede ser un atributo reputacional capaz de trascender las diferencias políticas. Las personas no necesariamente tienen que estar de acuerdo con la postura del CEO para reconocer que existe coherencia entre sus palabras y las acciones de la compañía.
Para las áreas de RSE, esto representa una oportunidad, pero también una responsabilidad: construir una trayectoria social sólida antes de que una coyuntura lleve al CEO a pronunciarse.
¿Qué significa esto para las empresas?
El estudio demuestra que el activismo de los CEOs no debe analizarse únicamente como una estrategia de comunicación. También es una extensión de la identidad corporativa y, por tanto, puede afectar directamente la confianza de los grupos de interés.
Anna McKean, profesora adjunta de administración de empresas en la Escuela de Negocios Darden de la Universidad de Virginia, señaló que la combinación entre las declaraciones del CEO y las prácticas de RSC genera un impacto mayor en la reputación que cualquiera de estos elementos por separado.
La lección para las organizaciones es clara: las palabras pueden llamar la atención, pero las acciones construyen credibilidad. Un CEO que decide pronunciarse sobre una causa social debería poder mirar hacia el interior de su propia empresa y encontrar políticas, comportamientos y resultados que respalden ese discurso.
Por eso, mejorar la reputación corporativa no depende únicamente de encontrar el mensaje correcto para una coyuntura determinada. Depende de construir una cultura empresarial que permita que ese mensaje sea creíble.
En una época en la que los consumidores, colaboradores e inversionistas pueden cuestionar rápidamente la congruencia entre el discurso y la realidad, la RSE deja de ser un complemento de la comunicación corporativa. Se convierte en la evidencia que permite demostrar que el activismo de un CEO es algo más que una declaración: es parte de lo que la empresa está dispuesta a hacer.
Así, mejorar la reputación corporativa puede comenzar con algo tan sencillo —y tan exigente— como lograr que exista coherencia entre lo que el CEO dice, los valores que la compañía defiende y las acciones que realmente lleva a cabo.
Las redes sociales suelen aparecer en la conversación sobre salud mental como parte del problema: el consumo excesivo, la comparación constante y la exposición a noticias negativas pueden incrementar el estrés. Sin embargo, una nueva investigación plantea una perspectiva distinta: las redes sociales también podrían ayudar a reducir la ansiedad cuando las personas encuentran en ellas apoyo emocional.
El estudio no demuestra que las plataformas digitales sean un tratamiento contra la ansiedad, pero sí sugiere que la calidad de las interacciones puede ser más importante que el simple tiempo que una persona pasa conectada.
¿Qué encontró el estudio sobre las redes sociales y la ansiedad?
La investigación, realizada por Renae Merrill, de la Universidad de Arkansas, y Chunhua Cao, de la Universidad de Alabama, analizó las respuestas de 2,403 estadounidenses de entre 18 y 30 años.
Los participantes respondieron preguntas sobre dos aspectos: los síntomas de ansiedad que habían experimentado durante la última semana y el nivel de apoyo emocional que percibían de sus contactos en redes sociales.
El resultado fue claro: quienes percibían mayor apoyo emocional en las plataformas reportaron menos síntomas de ansiedad. Además, la relación fue considerablemente más fuerte entre las mujeres.
Después de controlar variables como edad y sexo, cada punto adicional en la escala de ansiedad se relacionó con una disminución de 0.13 puntos en el apoyo percibido entre los hombres y de 0.25 puntos entre las mujeres, prácticamente el doble.
“Las personas prosperan cuando se sienten valoradas, apoyadas y parte de un grupo cohesionado”, señaló Merrill.
¿Cómo se midió el apoyo emocional?
El estudio no se concentró simplemente en cuánto tiempo pasaban los participantes frente a una pantalla. Esta diferencia es importante: los investigadores buscaron conocer qué obtenían las personas de sus interacciones digitales.
El apoyo emocional se evaluó mediante preguntas sobre si alguien en redes sociales los escuchaba cuando necesitaban hablar, si percibían que a otras personas les importaban sus problemas y si podían encontrar acompañamiento cuando lo necesitaban.
Para medir la ansiedad se utilizó la escala PROMIS de cuatro ítems, que pregunta por experiencias relacionadas con miedo, estrés o sensación de amenaza durante la semana anterior.
La encuesta fue aplicada entre marzo y septiembre de 2018 mediante Qualtrics y ajustada para aproximarse a la población estadounidense. La muestra tuvo una edad promedio ligeramente inferior a 27 años y estuvo integrada en un 50.8% por mujeres.
¿Por qué el apoyo puede ayudar a reducir la ansiedad?
El planteamiento no es completamente nuevo. Desde 1985, los psicólogos Sheldon Cohen y Thomas Wills han desarrollado la llamada hipótesis del efecto amortiguador, según la cual el apoyo social puede ayudar a las personas a enfrentar situaciones de estrés.
Lo novedoso es trasladar esa pregunta al entorno digital. Las redes sociales pueden convertirse en espacios donde las personas encuentran comunidades, conversaciones y vínculos que les hacen sentirse escuchadas y acompañadas.
De hecho, el estudio encontró que un mayor tiempo dedicado a las aplicaciones también se relacionaba con una mayor percepción de apoyo, un resultado que sorprendió a los investigadores.
Esto no significa que pasar más horas conectado permita reducir la ansiedad. El hallazgo apunta a algo más específico: la naturaleza de las interacciones puede importar más que la cantidad de tiempo de uso.
Personalidad y apoyo: ¿quiénes se sienten más acompañados?
La investigación también identificó diferencias relacionadas con los rasgos de personalidad. Quienes obtuvieron puntuaciones altas en apertura, extraversión y amabilidad tendieron a percibir más apoyo en las redes.
Los autores plantean que las personas con estas características podrían interactuar de maneras que favorecen respuestas positivas de sus comunidades digitales.
En contraste, el neuroticismo —un rasgo relacionado con la preocupación y la rumiación— no mostró una relación significativa con el apoyo percibido. Los investigadores tampoco encontraron una explicación definitiva para que un menor nivel de responsabilidad se asociara con mayor apoyo, por lo que señalan la necesidad de investigar más este resultado.
¿Y qué ocurre con el doomscrolling?
El hallazgo debe interpretarse con cautela porque no todas las experiencias digitales son iguales. El doomscrolling, es decir, el desplazamiento compulsivo por contenido predominantemente negativo, se ha relacionado en otras investigaciones con estrés, problemas de sueño y soledad.
Además, un análisis de 387,486 artículos compartidos encontró que los contenidos con un alto componente de ansiedad tendían a difundirse más después de volverse virales que publicaciones asociadas con muchas otras emociones.
Por ello, hablar de que las redes sociales pueden ayudar a reducir la ansiedad sin distinguir entre tipos de uso sería una simplificación. Una conversación de apoyo con un amigo no representa la misma experiencia que pasar horas consumiendo noticias alarmantes.
¿Qué limitaciones tiene el estudio?
El principal límite es metodológico. Se trata de una encuesta realizada en un único momento, por lo que no permite establecer una relación de causa y efecto.
Es posible que el apoyo social contribuya a disminuir la ansiedad, pero también podría ocurrir que las personas con mayor ansiedad perciban sus interacciones como menos solidarias. Los propios investigadores reconocen esta posibilidad y plantean realizar estudios longitudinales que sigan a las mismas personas durante más tiempo.
También debe considerarse que los datos corresponden a 2018. TikTok todavía no tenía la presencia actual, la pandemia de COVID-19 aún no había ocurrido y los hábitos digitales de los jóvenes han cambiado considerablemente.
Además, la muestra sólo incluyó personas de entre 18 y 30 años y la ansiedad fue reportada por los propios participantes, no diagnosticada clínicamente.
¿Las redes sociales pueden ayudar a reducir la ansiedad?
El estudio publicado en Psychiatry International aporta evidencia de que el apoyo emocional percibido en redes sociales está asociado con menores niveles de ansiedad, especialmente entre las mujeres. Pero no demuestra que las plataformas, por sí mismas, sean capaces de tratar o reducir la ansiedad.
La principal enseñanza es más amplia: las relaciones importan incluso cuando ocurren detrás de una pantalla. Para las empresas, esto abre una oportunidad para utilizar las herramientas digitales no sólo como canales de productividad o comunicación, sino como espacios capaces de fortalecer comunidad, pertenencia y apoyo.
En un entorno donde la conversación sobre salud mental suele centrarse en los riesgos de la tecnología, reconocer que una interacción digital también puede generar acompañamiento permite construir una visión más equilibrada y, sobre todo, más responsable.
Cargill Food Latinoamérica recibió un reconocimiento de CloverLeaf Animal Welfare Systems por su liderazgo global en sistemas de producción avícola con altos estándares de bienestar animal. La distinción destaca las iniciativas impulsadas por la compañía y sus marcas en Centroamérica para fortalecer las prácticas de cuidado y bienestar animal a lo largo de la cadena productiva.
La entrega se realizó durante el Simposio de Bienestar Animal de América Latina, celebrado en la Ciudad de México, que reunió a especialistas, empresas y organizaciones comprometidas con el avance de estas prácticas en la región. En esta edición, se reconoció el trabajo de Cargill Food Latinoamérica para promover sistemas de producción avícola responsables, alineados con criterios de bienestar animal.
Entre los programas destacados se encuentran los de pollo de libre pastoreo desarrollados por sus marcas en Centroamérica. Estos sistemas de producción brindan a las aves acceso al aire libre y espacios que recrean condiciones más cercanas a su entorno natural, favoreciendo un mayor bienestar animal. Su implementación es auditada de manera independiente por CloverLeaf Animal Welfare Systems, entidad que verifica el cumplimiento de estándares específicos para este tipo de producción.
Además, estos programas permiten a clientes y socios comerciales atender las expectativas de consumidores y compradores que valoran alimentos producidos bajo estándares verificables, fortaleciendo su propuesta de valor en mercados cada vez más exigentes.
“Este reconocimiento reafirma nuestro compromiso con una producción responsable que integra el bienestar animal como un pilar de nuestra operación. También refleja el trabajo de nuestros equipos, productores y aliados estratégicos, quienes impulsan altos estándares de cuidado animal y fortalecen la confianza de clientes y consumidores. Nuestros programas de pollo de libre pastoreo reflejan esta visión y responden a las expectativas de quienes valoran la transparencia, la trazabilidad y el bienestar animal como parte de una producción responsable”, señaló Verónica Castro, vicepresidenta de Cargill Food Latinoamérica y directora ejecutiva en Centroamérica.
Durante los últimos años, Cargill ha fortalecido sus programas de bienestar animal mediante la implementación de mejores prácticas de manejo, auditorías independientes y procesos de certificación orientados a verificar y respaldar el cumplimiento de altos estándares de cuidado para las aves. La compañía ha desarrollado iniciativas de libre pastoreo que incorporan criterios de bienestar animal en sus sistemas de producción, en línea con las expectativas actuales de consumidores y clientes.
Cargill continúa promoviendo prácticas que contribuyen a fortalecer la confianza de clientes y consumidores, fomentar la innovación y avanzar hacia sistemas alimentarios más resilientes y preparados para los desafíos del futuro.
Para Cargill Food Latinoamérica, este reconocimiento refuerza su compromiso con una producción responsable que incorpora el bienestar animal en la forma en que la compañía produce alimentos y genera valor para clientes, consumidores y comunidades.
La Compañía continuará promoviendo prácticas alineadas con estándares verificables que contribuyan al desarrollo de una cadena alimentaria más transparente y responsable en la región.
¿Tienes una idea creativa para generar conciencia sobre el cuidado del medio ambiente? Grupo IMU, a través de su programa de responsabilidad social IMU Recicla, abre la convocatoria para la 9.ª edición del Concurso de Cartel y Video “Nuestro Planeta es la Neta”, una iniciativa que busca impulsar el talento de jóvenes y personas interesadas en el diseño, la ilustración, la fotografía, la creación de contenido y la producción audiovisual.
El concurso tiene como objetivo promover una cultura de reciclaje y concientizar sobre la importancia del acopio adecuado de pilas usadas, utilizando la creatividad como una herramienta para generar conversación y motivar acciones positivas en favor del medio ambiente.
“En Grupo IMU estamos convencidos de que la creatividad puede convertirse en un poderoso vehículo para generar conciencia y transformar hábitos. Con esta nueva edición de Nuestro Planeta Es La Neta queremos escuchar las ideas de las nuevas generaciones y demostrar que un mensaje innovador puede inspirar a más personas a participar en el cuidado de nuestro planeta”, señaló Ángel Romo Padilla, Director de Mercadotecnia de Grupo IMU.
La convocatoria contempla dos categorías de participación: Video, en formato TikTok, y Cartel, esta última con dos modalidades: cartel para columna recolectora y cartel para parabuses. En ambas categorías se reconocerán el primero, segundo y tercer lugar.
Podrán participar personas mayores de edad con residencia en Ciudad de México, Área metropolitana, Guadalajara, Pachuca y Puebla, que sean estudiantes de bachillerato o universidad, así como quienes tengan interés en actividades relacionadas con la creatividad, el diseño, la fotografía o el video. La participación es individual.
Las propuestas deberán ser originales e inéditas y abordar como tema central la importancia de la recolección y el reciclaje de pilas usadas. La evaluación considerará aspectos como la claridad del mensaje ambiental, creatividad y originalidad, calidad de ejecución, impacto social y viabilidad de aplicación en los medios de Grupo IMU.
Las inscripciones estarán disponibles a partir del 1 de septiembre hasta el 12 de octubre a través de https://www.imurecicla.com/concursocartelyvideo. La fecha límite para la entrega de materiales es el 9 de noviembre.
Además de poner su creatividad al servicio de una causa ambiental, las personas ganadoras podrán disfrutar de uno de los eventos musicales más esperados del año: Flow Fest 2026. El primer y segundo lugar de cada categoría recibirán accesos para ambos días del festival, mientras que el tercer lugar obtendrá acceso para un día.
Las personas interesadas podrán consultar las bases completas, requisitos técnicos y realizar su registro en www.imurecicla.com. Para dudas y aclaraciones también está disponible el correo [email protected].
Con esta nueva edición del concurso de Cartel y Video “Nuestro Planeta es la Neta”, Grupo IMU reafirma su compromiso con la educación ambiental y con la creación de espacios que permitan a las nuevas generaciones utilizar su talento y creatividad para impulsar una cultura de reciclaje y contribuir al cuidado del medio ambiente.
América Femenil hizo historia este 8 de septiembre de 2026 al ser incluido por France Football entre los cinco nominados al premio Club Femenino de la Temporada del Ballon d’Or. El equipo mexicano comparte la lista con FC Barcelona, Bayern Múnich, Manchester City y OL Lyonnes, cuatro referentes del futbol femenino europeo.
La nominación coloca al América como el único club no europeo entre los cinco candidatos y reconoce una de las mejores temporadas de su historia. El equipo conquistó la Concacaf W Champions Cup, el Clausura 2026 de la Liga MX Femenil y el Campeón de Campeonas, además de conseguir su clasificación al primer Mundial de Clubes Femenino de la FIFA. France Football destaca también su evolución y un estilo de juego rápido, valiente y efectivo que le permitió competir y ganar internacionalmente.
Los resultados explican por qué América está en esa lista. Sin embargo, detrás de la nominación existe otro elemento menos visible en la cobertura deportiva: ¿qué considera el Ballon d’Or para determinar cuál es el mejor club de la temporada?
HISTÓRICO ¡¡NOMINADAS AL BALÓN DE ORO!! 🚨🦅🤯
América Femenil acaba de ser nominado a Club Femenino del Año en la prestigiosa gala del Ballon d'Or 🇲🇽✨
Competirán por el galardón contra Barcelona 🇪🇸, Bayern Múnich 🇩🇪, Manchester City 🏴 y Lyon 🇫🇷
El reglamento de France Football establece cinco criterios que deben evaluarse en conjunto: calidad del juego, títulos ganados, victorias memorables, resultados superiores a las expectativas, respeto y juego limpio.
La mayoría se relaciona directamente con el desempeño deportivo, pero el último introduce una dimensión diferente. Para valorar la excelencia no sólo cuentan los resultados; también existe un criterio relacionado con la manera de competir.
La precisión es importante. El Ballon d’Or no está evaluando la responsabilidad social del América ni su desempeño ambiental, social o de gobernanza. Tampoco puede concluirse que el equipo haya obtenido la nominación por alguna de esas razones. El reconocimiento es esencialmente deportivo.
Lo que sí resulta significativo es que, incluso en una competencia definida por goles, victorias y campeonatos, el desempeño no está completamente separado de la conducta.
La distinción encuentra un paralelo interesante en el mundo de las organizaciones. Una empresa puede crecer, generar utilidades, conquistar mercados o superar a sus competidores y, al mismo tiempo, enfrentar una pregunta que ha adquirido cada vez mayor relevancia: ¿cómo consiguió esos resultados?
En el ámbito empresarial, esa pregunta abarca dimensiones mucho más amplias que las consideradas por el Ballon d’Or: ética, gobernanza, condiciones laborales, derechos humanos, relación con clientes y proveedores, impacto ambiental o vínculo con las comunidades, entre otras.
No son evaluaciones equivalentes. Lo que comparten es una evolución en la idea de desempeño: los resultados siguen siendo indispensables, pero la manera de alcanzarlos también puede formar parte de la definición de excelencia.
Por ello, la nominación del América Femenil puede resultar relevante incluso fuera del ámbito deportivo. No porque convierta al club en un referente de responsabilidad social —eso requeriría otro análisis y otras evidencias—, sino porque muestra que una de las principales distinciones del futbol mundial incorpora explícitamente el respeto y el juego limpio entre los criterios utilizados para reconocer a los mejores.
AMÉRICA FEMENIL ENTRE LAS NOMINADAS AL BALÓN DE ORO 🤯🔥🦅 Se dieron a conocer los clubes femeninos nominados al Balón de Oro 2026 y América Femenil forma parte de la lista.
🏴 Manchester City 🇪🇸 Barcelona 🇲🇽 Club América 🇫🇷 Lyonnes 🇩🇪 Bayern
La dimensión del logro se aprecia al observar a sus competidores. Barcelona, Bayern Múnich, Manchester City y OL Lyonnes forman parte de algunas de las estructuras más desarrolladas del futbol femenino mundial. América es el único representante fuera de Europa entre los cinco nominados.
Para el futbol mexicano femenino, estar en esa conversación constituye ya un reconocimiento internacional relevante. Para las organizaciones, además, deja una lectura que trasciende el marcador: competir al más alto nivel exige resultados extraordinarios, pero la excelencia puede involucrar algo más que conseguirlos.
América Femenil llegó a esta lista por lo que hizo dentro de la cancha. Los propios criterios del Ballon d’Or agregan una consideración que vale la pena observar fuera de ella: qué se consigue importa; cómo se compite también.
Fuentes
Ballon d’Or — Nominados a Club Femenino de la Temporada 2026
Un cajero automático suele ser uno de los espacios más cotidianos de la vida financiera. Se entra, se realiza una operación y, en cuestión de minutos, se continúa con el día. Pero ¿qué pasaría si ese mismo espacio pudiera ayudar a cambiar la historia de alguien más? Hace más de 30 años, Santander encontró una forma de hacerlo: convertirse en el primer banco en México en abrir sus cajeros automáticos a causas sociales.
Hoy, esa decisión tiene un nuevo capítulo. A través de Fundación Santander México, los cajeros Santander pueden convertirse en un canal para realizar donativos destinados a una causa que tiene implicaciones mucho más profundas que un certificado: ayudar a que jóvenes concluyan la preparatoria. En alianza con Tecmilenio, la iniciativa busca otorgar 10 mil becas a jóvenes de los 32 estados del país.
¿Por qué es importante terminar la preparatoria en México?
Para algunos jóvenes, concluir la preparatoria puede parecer un paso natural antes de entrar a la universidad o comenzar una carrera profesional. Para otros, llegar hasta ahí implica superar obstáculos económicos, familiares o sociales que pueden hacer que los estudios queden en pausa. En México, la escolaridad promedio es de 9.7 años, equivalente aproximadamente a secundaria concluida, por lo que alcanzar la educación media superior continúa siendo un reto.
La relevancia de completar este nivel educativo va más allá del ámbito académico. Una mayor escolaridad suele ampliar las posibilidades de acceder a empleos formales, con prestaciones y seguridad social, y también puede abrir la puerta a continuar con estudios superiores. De esta manera, terminar la preparatoria puede convertirse en un punto de inflexión para las oportunidades laborales y económicas de una persona.
Pero las posibilidades de llegar a ese punto no parten del mismo lugar para todos. De acuerdo con datos utilizados por Fundación Santander México, solo 16% de las personas cuyos padres estudiaron primaria alcanza la educación media superior. La cifra muestra cómo las condiciones de origen todavía pueden determinar, en buena medida, hasta dónde llega una trayectoria educativa.
¿Cómo funciona la beca de Fundación Santander México y Tecmilenio?
Si una de las barreras para estudiar son precisamente las circunstancias que rodean a cada joven, una solución educativa difícilmente puede ser rígida. Por ello, Fundación Santander México y Tecmilenio desarrollaron una alianza mediante Prepa GO, un modelo flexible y virtual dirigido a jóvenes de entre 19 y 29 años que no pudieron concluir la preparatoria por razones económicas o sociales.
El programa permite combinar los estudios con responsabilidades laborales o personales y contempla acompañamiento durante el proceso. Cada beca incluye:
Formación académica
Sesiones virtuales y grupales
Cinco horas semanales de autoestudio
Acompañamiento de instructores y mentores especializados
Examen para acreditar oficialmente el bachillerato
La propuesta parte de una idea sencilla: para ampliar el acceso a la educación no basta con abrir una puerta; también hay que ayudar a que los estudiantes puedan atravesarla y llegar hasta el final.
¿Qué habilidades para el futuro impulsa el programa de Fundación Santander?
Concluir la preparatoria puede abrir nuevas posibilidades, pero hacerlo en un entorno laboral cada vez más tecnológico plantea otro desafío. Las habilidades digitales, la capacidad de aprender de manera autónoma y la adaptación a nuevas herramientas son cada vez más relevantes para continuar estudiando y desenvolverse profesionalmente.
Por eso, el modelo incorpora el desarrollo de competencias digitales y aprendizaje autónomo, buscando que los jóvenes no solo obtengan una acreditación, sino que fortalezcan capacidades que puedan acompañarlos después de terminar el programa.
Esta dimensión también coloca a la iniciativa frente a uno de los retos actuales de la inclusión: la brecha digital. Llevar educación flexible y accesible a jóvenes de distintas regiones puede ayudar a acercar herramientas que, de otro modo, no siempre están disponibles en igualdad de condiciones.
La alianza entre Fundación Santander México y Tecmilenio comenzó con una primera meta de 400 becas. Actualmente, más de 400 jóvenes ya se encuentran en proceso de preparación para acreditar la preparatoria, dando los primeros pasos hacia una meta mucho mayor.
El objetivo es alcanzar 10 mil becas para jóvenes de los 32 estados de México. Para ello, también participa la ciudadanía: quienes utilizan un cajero Santander pueden realizar un donativo de manera fácil, rápida y segura para contribuir a la causa.
El mecanismo resulta interesante precisamente por su sencillez. No requiere crear un nuevo punto de contacto: utiliza uno que ya forma parte de la vida cotidiana. Una operación bancaria puede convertirse así en una oportunidad para participar directamente en una causa educativa.
¿Qué es Fundación Santander México y cuál es su propósito?
Los cajeros Santander con causa forman parte de una visión más amplia de Fundación Santander México, una Asociación Civil constituida en noviembre de 2024 por Banco Santander México y autorizada como donataria en 2025.
Su propósito es contribuir al desarrollo sostenible del país mediante el apoyo a Organizaciones de la Sociedad Civil autorizadas como donatarias, que trabajan con grupos en situación de vulnerabilidad.
Su modelo permite articular recursos con organizaciones y proyectos especializados. En el caso de esta iniciativa educativa, la alianza con Tecmilenio combina recursos, experiencia educativa y acompañamiento para atender una problemática concreta: jóvenes que no han podido concluir la educación media superior.
Así, la Fundación participa como articuladora de una solución que busca generar oportunidades sostenibles, conectando la inversión social con la participación ciudadana y la experiencia de una institución educativa.
¿Cómo funcionan los cajeros Santander con causa para apoyar la educación?
La historia comenzó hace más de tres décadas, cuando Santander decidió abrir sus cajeros a causas sociales. Hoy, ese mismo principio se encuentra con una necesidad urgente: que más jóvenes puedan terminar la preparatoria y ampliar sus posibilidades para el futuro.
Los más de 400 jóvenes que ya están en preparación muestran que el proyecto comenzó a convertirse en una realidad, mientras que la meta de 10 mil becas plantea el reto de llevar esta oportunidad a todo el país.
Un globo puede ser parte de una celebración durante unas horas, pero su impacto ambiental puede permanecer mucho más tiempo. Cuando estos objetos terminan en vertederos, playas, ríos o el océano, sus restos pueden ser ingeridos por aves y animales marinos, con consecuencias potencialmente mortales. A esto se suma que los procesos utilizados para fabricar globos convencionales incorporan sustancias que dificultan su degradación y pueden liberar compuestos al ambiente. El problema, por tanto, comienza mucho antes de que el globo se convierta en basura.
Ante este escenario, una investigación del Imperial College London busca replantear uno de los elementos más habituales de las fiestas. Su propuesta es Bioloon, un globo biodegradable elaborado con látex natural y un polímero biodegradable, diseñado para descomponerse por completo en un periodo máximo de nueve meses. La innovación conserva además una característica clave para el sector de eventos: puede inflarse con una facilidad similar a la de un globo convencional. Sus creadoras esperan comenzar su comercialización en 2028.
¿Por qué los globos representan un problema ambiental?
Aunque suelen asociarse con alegría, los globos desechados pueden convertirse en un peligro para la fauna silvestre. Una vez liberados o arrojados a la basura, pueden desplazarse hacia ecosistemas naturales y terminar en el mar, donde aves y animales marinos pueden confundirlos con alimento.
La evidencia científica ha comenzado a dimensionar este riesgo. Un estudio de 2019 realizado por la Universidad de Tasmania identificó a los globos como el residuo plástico más peligroso para las aves marinas entre los materiales analizados. La investigación encontró que su ingestión podía ser 32 veces más mortal que la de plásticos rígidos.
El volumen de consumo amplifica el problema. El departamento de ingeniería química del Imperial College London estima que cada año se compran entre 20,000 y 25,000 millones de globos en todo el mundo. Incluso cuando un producto tiene una vida útil de apenas unas horas, multiplicar ese consumo por miles de millones genera un flujo considerable de residuos.
¿Qué es Bioloon y cómo funciona?
Bioloon es un globo biodegradable desarrollado por Juliana Cumming, doctoranda del Imperial College London, en colaboración con Charlotte Melia, empresaria del sector de eventos. El proyecto nació después de que Melia identificara una contradicción en su propia industria: miles de globos se utilizaban como decoración durante unas horas y posteriormente eran desechados.
Cumming dedicó tres años al desarrollo de la fórmula y reconoce que el camino incluyó cientos de pruebas y numerosos fracasos. El resultado es un material blando y elástico cuya textura es comparable con la de un globo tradicional, pero con una diferencia fundamental: está diseñado para biodegradarse completamente.
La tecnología parte del látex natural, obtenido de la savia del árbol del caucho, pero incorpora un polímero biodegradable. Además, elimina los aditivos utilizados habitualmente durante la fabricación de globos convencionales. La composición exacta permanece protegida mediante una patente.
¿Por qué los globos tradicionales tardan en degradarse?
El látex natural, por sí mismo, es un material con capacidad de biodegradación. Sin embargo, la fabricación tradicional de los globos modifica sus propiedades mediante un proceso conocido como vulcanización.
Durante esta etapa se incorporan aceleradores de azufre, antioxidantes y activadores que permiten transformar el látex en una goma más resistente y estable. De acuerdo con Cumming, estos componentes contribuyen a impedir la biodegradación del producto y pueden liberar sustancias tóxicas al ambiente.
Esta diferencia es importante porque la etiqueta “látex natural” no significa necesariamente que el producto terminado tenga el mismo comportamiento ambiental que el material de origen. En Bioloon, la investigación se concentró precisamente en modificar esa etapa para conservar las propiedades necesarias para fabricar un globo sin bloquear su capacidad de degradación.
¿Cuánto tarda en degradarse Bioloon?
Una de las principales características de Bioloon es su tiempo estimado de biodegradación. Según sus creadoras, el material se descompone completamente en un periodo máximo aproximado de nueve meses, frente a la permanencia mucho más prolongada asociada con los globos tradicionales.
Para evaluar su comportamiento, el equipo probó el material en diferentes condiciones. Los ensayos incluyeron suelo, agua de mar y agua desionizada. De acuerdo con Cumming, el material logró degradarse en los tres escenarios y, con base en los resultados, se estimó un periodo de aproximadamente nueve meses.
Este punto resulta especialmente relevante desde una perspectiva de diseño sostenible. La propuesta no consiste únicamente en gestionar mejor un residuo una vez generado, sino en modificar el material desde su origen para reducir su permanencia después del consumo.
¿Cuándo podría llegar al mercado?
El proyecto Bioloon surgió de una colaboración entre investigación académica y emprendimiento. Melia y una socia aportaron 30,000 libras para financiar parcialmente el doctorado de Cumming, después de que la empresaria identificara los residuos de globos como uno de los principales problemas ambientales pendientes en su actividad.
Sus creadoras esperan comenzar a comercializar el producto en 2028. Además de mantener una experiencia de uso similar a la de los globos convencionales, la propuesta busca ofrecer una alternativa para empresas de eventos y consumidores que quieren reducir el impacto ambiental de sus celebraciones.
El potencial tecnológico podría ser incluso mayor. Melia plantea que el material desarrollado podría adaptarse en el futuro a otros productos de látex, como guantes domésticos, guantes quirúrgicos, prendas y preservativos. Esto convertiría la investigación en algo más que una alternativa para fiestas: podría ser un punto de partida para desarrollar nuevos materiales biodegradables.
El caso de Bioloon muestra cómo un residuo aparentemente cotidiano puede revelar un problema ambiental de gran escala. Cada globo utilizado durante unas horas forma parte de un mercado que mueve miles de millones de unidades al año, mientras que sus residuos pueden terminar en ecosistemas donde representan un riesgo para la fauna. La innovación busca intervenir precisamente en ese punto: diseñar un producto cuyo final de vida sea menos persistente.
Para la responsabilidad social, el desarrollo también plantea una pregunta relevante: ¿qué productos de uso breve podrían rediseñarse desde su origen para reducir su impacto? Bioloon todavía tendrá que demostrar su viabilidad comercial, desempeño y comportamiento a gran escala, pero su propuesta apunta hacia una idea cada vez más importante en sostenibilidad: no basta con gestionar los residuos; también es necesario pensar en ellos antes de que existan.