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AstraZeneca transforma su movilidad global: 80% de su flota ya es eléctrica

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AstraZeneca dió a conocer que ha logrado electrificar más del 80% de su parque vehicular global, un hecho que la consolida como una de las compañías farmacéuticas con mayor progreso en movilidad sostenible a nivel internacional. Este paso forma parte de una estrategia más amplia para alcanzar las cero emisiones netas.

Con más de 22,000 vehículos operando en distintos mercados, la farmacéutica apuesta por la electrificación como una palanca clave para reducir su huella ambiental y fortalecer su estrategia ESG. Gracias a esta transformación, la empresa espera disminuir en un 98% sus emisiones de alcance 1 y 2 en 2026, tomando como referencia los niveles registrados en 2015, demostrando que la descarbonización del transporte corporativo ya es una realidad para las organizaciones con objetivos climáticos ambiciosos.

La flota eléctrica de AstraZeneca acelera su meta climática

Hasta ahora, AstraZeneca cuenta con una flota eléctrica completamente implementada en 37 mercados alrededor del mundo, un hito que refleja el avance sostenido de una estrategia iniciada en 2019, cuando la empresa se incorporó a la iniciativa EV100 de Climate Group.

EV100 busca que los vehículos eléctricos se conviertan en el estándar para las flotas corporativas antes de 2030, impulsando además la colaboración entre empresas, gobiernos y otros actores para acelerar la transición hacia la movilidad de cero emisiones.

Tras un periodo inicial de adopción de vehículos híbridos, en 2022 la compañía redefinió su estrategia y estableció que todos los nuevos vehículos incorporados a su parque serían vehículos eléctricos de batería (BEV), siempre que las condiciones técnicas lo permitieran. Los resultados comenzaron a reflejarse rápidamente: los Países Bajos se convirtieron en el primer mercado con una flota totalmente eléctrica, mientras que Japón alcanzó el 50% de electrificación ese mismo año.

flota eléctrica

La compañía también confirmó que, para finales de 2025, todas sus flotas en los mercados de la Unión Europea y Reino Unido estarán completamente electrificadas cuando sea técnicamente viable, además de avanzar con este modelo en Indonesia, Turquía y Taiwán.

Una estrategia basada en análisis, liderazgo y gestión del cambio

Más allá de la adquisición de vehículos, AstraZeneca diseñó un proceso estructurado para garantizar que la transición fuera operativamente viable. Antes de sustituir cada automóvil, la organización evaluó si los colaboradores podían desempeñar sus funciones utilizando un vehículo eléctrico con la infraestructura de carga existente o mediante soluciones domésticas y locales.

Si las condiciones eran favorables, el cambio se realizaba de forma obligatoria para ese colaborador. Cuando todos los empleados de un mercado podían operar bajo ese esquema, el país avanzaba hacia una electrificación total de su flota.

La farmacéutica también descentralizó parte del proceso. Aunque la electrificación se incorporó como un objetivo anual para la alta dirección, cada mercado recibió apoyo especializado para adaptar la estrategia a las condiciones locales, facilitando la coordinación entre equipos regionales y responsables de sostenibilidad.

Uno de los principales retos identificados fue la resistencia al cambio y las dudas sobre el desempeño de los vehículos eléctricos. Para enfrentarlo, AstraZeneca implementó un programa de gestión del cambio que incluyó sesiones de capacitación, pruebas de manejo, espacios de preguntas y respuestas con especialistas y acciones para desmitificar el uso de esta tecnología. Asimismo, la empresa destinó recursos para apoyar la instalación de puntos de recarga en los hogares de sus colaboradores.

La movilidad eléctrica gana terreno en la estrategia ESG empresarial

El impacto de la electrificación trasciende la reducción de emisiones de carbono. Una flota eléctrica también contribuye a disminuir la contaminación atmosférica en las ciudades, mejorar la calidad del aire y fortalecer la resiliencia de las operaciones corporativas frente a futuras regulaciones climáticas.

Liz Chatwin, vicepresidenta de Sostenibilidad Global y Seguridad, Salud y Medio Ambiente de AstraZeneca, destacó el alcance del proyecto:

“Cuatro de cada cinco de nuestros vehículos AstraZeneca son ahora vehículos eléctricos de batería (BEV), y somos líderes en el sector farmacéutico en la electrificación de nuestra flota en el mayor número de mercados a nivel mundial, lo que ayuda a reducir las emisiones de escape, mejorar la calidad del aire y disminuir nuestro impacto ambiental”.

La directiva añadió que el éxito de la organización responde a “objetivos ambiciosos, acciones respaldadas por la ciencia y un sólido liderazgo local”, tres elementos que han permitido acelerar la transformación.

Por su parte, Stuart Poore, director ejecutivo de Estrategia Climática y Ambiental de Climate Group, subrayó la importancia de la colaboración entre empresas para impulsar la movilidad sostenible:

“EV100 reúne a diversas empresas para acelerar la transición hacia las cero emisiones netas mediante un ecosistema de vehículos eléctricos que las apoye. Impulsar el cambio a través de la acción colectiva es fundamental; reconocemos que ninguna empresa puede lograr esta transición por sí sola”.

El avance de AstraZeneca coincide con otras iniciativas relevantes. Royal Mail, por ejemplo, anunció recientemente la incorporación de sus primeras bicicletas eléctricas de carga para entregas urbanas, ampliando la mayor flota de reparto eléctrico del Reino Unido. Estos vehículos ofrecen una autonomía de hasta 60 kilómetros, pueden circular tanto por calles como por carriles bici y contribuirán a reducir las emisiones de carbono y mejorar la calidad del aire en las comunidades donde operan.

La electrificación ya es una ventaja competitiva

La experiencia de AstraZeneca demuestra que construir una flota eléctrica no depende únicamente de adquirir nuevos vehículos, sino de desarrollar una estrategia integral que combine liderazgo, análisis operativo, infraestructura, financiamiento y gestión del cambio. Este enfoque ha permitido que la compañía acelere significativamente sus objetivos de descarbonización mientras fortalece su desempeño ambiental.

Para las organizaciones comprometidas con la responsabilidad social empresarial, este caso confirma que la movilidad sostenible ya forma parte de las decisiones estratégicas de negocio. A medida que las regulaciones climáticas se vuelven más exigentes y las expectativas de inversionistas y grupos de interés evolucionan, contar con una flota eléctrica dejará de ser un diferenciador para convertirse en un elemento esencial de cualquier estrategia ESG sólida y de largo plazo.

Menos tecnicismos, más lenguaje claro: el nuevo reto para las marcas responsables

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Hay escenas cotidianas que revelan cambios profundos en la forma en que consumimos. Leer la etiqueta de un champú mientras se espera que actúe el acondicionador podría parecer una simple curiosidad, pero también refleja una realidad: los consumidores quieren saber qué compran, cómo funciona un producto y por qué deberían confiar en él. Sin embargo, cuando la respuesta llega en forma de términos científicos, sellos desconocidos o promesas ambiguas, la información deja de ser útil y se convierte en una barrera.

Durante años, la transparencia ha sido uno de los pilares de la responsabilidad social empresarial. Las compañías han respondido con reportes, certificaciones, listas de ingredientes y compromisos ambientales cada vez más detallados. No obstante, el siguiente paso ya no consiste en ofrecer más datos, sino en hacerlos comprensibles. Ese es, precisamente, el nuevo reto para las marcas responsables: transformar la complejidad en claridad sin sacrificar el rigor.

La transparencia ya no basta: el reto para las marcas responsables

De acuerdo con Sustainable Brands, en la última década, las organizaciones han fortalecido sus estrategias de transparencia para responder a consumidores cada vez más informados. Hoy es común encontrar empaques con declaraciones de sostenibilidad, certificaciones ambientales, datos sobre emisiones, ingredientes y procesos de producción. Lo que antes era un diferenciador se convirtió en un estándar esperado por el mercado.

Sin embargo, diversos estudios muestran que acumular información no necesariamente fortalece la confianza. El análisis de NielsenIQ de 2026 señala que los consumidores buscan productos cuyos beneficios sean fáciles de comprender y relevantes para sus necesidades. Las personas desean información útil, no una lista interminable de conceptos técnicos que requieren conocimientos especializados para interpretarse.

La oportunidad, entonces, no está en comunicar más, sino en comunicar mejor. Cuando una marca logra explicar con claridad el impacto de un ingrediente, el origen de un material o el beneficio de una práctica sostenible, convierte la transparencia en una herramienta de valor y no en un simple ejercicio de cumplimiento.

reto para las marcas responsables

Del dato técnico al beneficio cotidiano

Uno de los mejores ejemplos proviene de Native, una marca que decidió replantear la manera en que explica la composición de sus productos. En lugar de presentar únicamente nombres científicos, acompaña cada ingrediente con una explicación sencilla sobre su función. Así, el aceite de coco deja de ser un término en una etiqueta para convertirse en un hidratante; la manteca de karité explica su capacidad para acondicionar el cabello y el ácido cítrico se entiende como un regulador del pH.

La estrategia parece simple, pero cambia por completo la experiencia del consumidor. En lugar de pedir confianza ciega, la marca facilita la comprensión. La ciencia permanece intacta, pero el lenguaje elimina la distancia entre el conocimiento especializado y la vida cotidiana.

Este enfoque demuestra que simplificar el mensaje no significa reducir la calidad de la información. Significa traducirla para que cualquier persona pueda tomar decisiones con mayor seguridad.

Cuando la simplicidad genera confianza

Algo similar ocurrió con RXBAR cuando decidió colocar sus ingredientes principales directamente en la parte frontal del empaque. En vez de recurrir a frases publicitarias, el producto mostraba una lista breve y directa: claras de huevo, almendras, anacardos y dátiles, acompañados de un mensaje igualmente sencillo: “Sin tonterías”.

El éxito de esta propuesta no radicó en utilizar ingredientes innovadores, sino en eliminar la necesidad de interpretar promesas comerciales. El consumidor entendía de inmediato qué estaba comprando y podía evaluar el producto sin recorrer toda la etiqueta.

En un entorno saturado de mensajes, la claridad termina siendo una ventaja competitiva. La comunicación sencilla reduce las dudas y fortalece la percepción de autenticidad, dos elementos cada vez más relevantes para construir relaciones de largo plazo con los consumidores.

reto para las marcas responsables

El origen también cuenta una historia

La claridad también puede extenderse más allá de los ingredientes. La empresa irlandesa Keogh’s convirtió la trazabilidad en una experiencia cercana mediante su plataforma Spud Navigation. A través de un código QR, los consumidores descubren la variedad de papa utilizada, el campo donde fue cultivada, la fecha de cosecha e incluso la persona responsable de preparar ese lote.

Más que ofrecer datos de la cadena de suministro, la marca construye una narrativa sobre el origen de sus productos. Esa información conecta emocionalmente con el consumidor porque responde preguntas sencillas: de dónde viene lo que consumo y quién participó en su elaboración.

Este tipo de iniciativas demuestra que la sostenibilidad cobra mayor relevancia cuando se cuenta desde historias humanas. La información técnica adquiere significado cuando se relaciona con personas, territorios y procesos reales.

El lenguaje claro como ventaja competitiva: otro reto para las marcas responsables

Las investigaciones respaldan esta transformación. Un estudio de McKinsey sobre envases sostenibles encontró que, aunque la preocupación ambiental sigue creciendo, aspectos como el precio, la calidad, la comodidad y el desempeño continúan teniendo mayor peso en las decisiones de compra. Además, una parte importante de los consumidores afirma que adquiriría más productos sostenibles si la información fuera más clara.

Por su parte, investigaciones del International Food Information Council muestran que muchas preocupaciones de los consumidores surgen por la presencia de ingredientes desconocidos, más que por riesgos comprobados. En otras palabras, la falta de comprensión genera incertidumbre, incluso cuando el producto es seguro.

Aquí aparece nuevamente el reto para las marcas responsables: traducir conceptos científicos y compromisos de sostenibilidad en beneficios concretos que las personas puedan identificar de inmediato, sin perder precisión ni credibilidad.

reto para las marcas responsables

Comprender antes que convencer

La psicología del comportamiento también ofrece pistas sobre este fenómeno. Los estudios de Norbert Schwarz sobre la fluidez del procesamiento muestran que las personas tienden a confiar más en la información cuando esta resulta fácil de comprender. No se trata únicamente del contenido, sino del esfuerzo mental necesario para interpretarlo.

En el ámbito de la responsabilidad social, esta conclusión tiene profundas implicaciones. Una explicación sencilla puede ser más efectiva para generar confianza que un discurso lleno de tecnicismos. La claridad facilita la toma de decisiones y acerca conceptos complejos a públicos mucho más amplios.

El Barómetro de Confianza Edelman 2025 refuerza esta idea al mostrar que una parte significativa de la población considera que las empresas exageran o distorsionan sus mensajes. En este contexto, comunicar con honestidad y sencillez deja de ser una estrategia de marketing para convertirse en un factor esencial de credibilidad.

La evolución de la transparencia está marcando una nueva etapa para la comunicación corporativa. Ya no basta con abrir los procesos, publicar indicadores o incorporar certificaciones; también es necesario convertir toda esa información en mensajes comprensibles, relevantes y útiles para las personas. En un escenario donde abundan los datos, la claridad puede convertirse en el principal diferenciador.

Las empresas que logren explicar con lenguaje sencillo el valor de sus acciones, productos e iniciativas de sostenibilidad estarán mejor preparadas para fortalecer la confianza de consumidores cada vez más críticos. Más que comunicar información, el verdadero reto para las marcas responsables consiste en ayudar a las personas a comprenderla y convertir ese conocimiento en decisiones informadas.

Más allá del negocio: así fortalecería la RSE de Grupo Gigante a La Casa de Toño

Cuando una empresa compra otra, las primeras preguntas suelen girar en torno al monto de la operación, el crecimiento del negocio o el impacto que tendrá en el mercado. Sin embargo, pocas veces se habla de un activo que hoy pesa tanto como los resultados financieros: la responsabilidad social. En un entorno donde consumidores, inversionistas y colaboradores esperan empresas con propósito, las adquisiciones también pueden representar una oportunidad para ampliar el impacto social de una organización.

Ese es precisamente uno de los ángulos que abre la posible adquisición de La Casa de Toño por parte de Grupo Gigante. Aunque la empresa confirmó que aún no existen acuerdos definitivos ni vinculantes, de concretarse la operación, la reconocida cadena de restaurantes no solo se incorporaría al portafolio de uno de los grupos empresariales más importantes del país. También se integraría a una organización que durante años ha construido una estrategia de sostenibilidad respaldada por el trabajo de Fundación Gigante, brazo social de Grupo Gigante y Grupo Presidente.

La posible compra que despertó una conversación más amplia

La noticia tomó fuerza después de que se informara que Grupo Gigante analiza la adquisición de La Casa de Toño, una operación cuyo valor podría superar los 400 millones de dólares. Horas más tarde, la compañía confirmó, mediante un comunicado enviado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), que actualmente evalúa distintas oportunidades de crecimiento, entre ellas posibles adquisiciones.

No obstante, la empresa fue clara al señalar que todavía no existe un contrato definitivo ni un precio acordado, por lo que no hay certeza de que la operación llegue a concretarse. Se trata, por ahora, de un análisis estratégico dentro de su plan de expansión.

Más allá del interés financiero que ha despertado la noticia, el anuncio también invita a observar otro aspecto. Si La Casa de Toño llegara a formar parte del grupo, también se integraría a un modelo empresarial donde la responsabilidad social no funciona como un área aislada, sino como un componente transversal de la operación.

¿Quién es Grupo Gigante y por qué su estrategia va más allá del crecimiento?

Con más de cinco décadas de trayectoria, Grupo Gigante ha construido una presencia sólida en distintos sectores económicos. Su portafolio incluye marcas como Toks, Shake Shack México, Panda Express, El Farolito, Beer Factory, Office Depot y RadioShack, además de divisiones inmobiliarias y alianzas comerciales como Petco y Casaideas.

Actualmente mantiene operaciones en siete países y cobertura en los 32 estados de México. Su crecimiento ha sido resultado de una estrategia basada en la diversificación de negocios, la innovación y la capacidad de adaptarse a las nuevas necesidades del mercado.

Sin embargo, uno de los elementos que distingue al grupo es que su expansión ha estado acompañada por una visión donde el desarrollo económico busca ir de la mano del bienestar social y ambiental. No es casualidad que haya obtenido durante años consecutivos el Distintivo ESR otorgado por el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), reconocimiento que refleja la incorporación de prácticas responsables dentro de su modelo de negocio.

El trabajo de Fundación Gigante ha acompañado el crecimiento del grupo

Hablar de Grupo Gigante también implica hablar de Fundación Gigante, una organización creada hace más de dos décadas para canalizar el compromiso social de las empresas que conforman el grupo. Desde entonces, su labor ha evolucionado hasta convertirse en un eje que articula iniciativas de educación, salud, atención a desastres naturales y fortalecimiento comunitario.

Uno de los elementos que distingue este modelo es que el impacto social forma parte de la estrategia empresarial. Como parte de su política de inversión social, Grupo Gigante destina el 1.3% de las utilidades anuales de algunas de sus empresas a Fundación Gigante, recursos que permiten impulsar programas enfocados en salud, educación y atención a comunidades afectadas por desastres naturales. Esta visión ha dado continuidad a proyectos que buscan generar beneficios de largo plazo y no solo responder a necesidades inmediatas.

Precisamente ahí radica uno de los principales diferenciadores del trabajo de Fundación Gigante: construir proyectos sostenibles que involucren no solo recursos económicos, sino también la participación activa de colaboradores, empresas del grupo, organizaciones de la sociedad civil y comunidades. Este enfoque ha convertido a la fundación en un actor clave dentro de la estrategia de responsabilidad social de Grupo Gigante y en un valor agregado para cualquier empresa que eventualmente se incorpore a su ecosistema.

¿Qué podría significar esto para La Casa de Toño?

Si la adquisición llega a concretarse, La Casa de Toño podría integrarse a una estructura donde la responsabilidad social ya cuenta con procesos, experiencia y programas consolidados. Esto representa una diferencia importante frente a empresas que apenas comienzan a desarrollar sus estrategias ESG.

Más allá de sumar una nueva marca al portafolio, Grupo Gigante tendría la posibilidad de extender esa cultura organizacional hacia nuevos colaboradores y centros de trabajo. En otras palabras, una eventual integración también abriría la puerta para que más personas participen en iniciativas sociales impulsadas por la fundación.

Aunque cualquier escenario dependerá de las decisiones que se tomen una vez concluida la negociación, contar con una estrategia social previamente desarrollada facilitaría la incorporación de nuevas empresas a una visión compartida sobre el impacto positivo que puede generar el sector privado.

Toño se integraría a la división con mayor experiencia en RSE de Grupo Gigante

Si la operación llega a concretarse, La Casa de Toño no solo pasaría a formar parte de Grupo Gigante; también se incorporaría a Grupo Restaurantero Gigante, la división que reúne marcas como Toks, Shake Shack México, Panda Express, El Farolito y Beer Factory. Esto significa que la cadena se integraría a un ecosistema donde la responsabilidad social ha evolucionado durante décadas como parte de la estrategia de negocio.

En ese sentido, Toks representa uno de los referentes más importantes. Con más de 50 años de trayectoria y 20 años consecutivos obteniendo el Distintivo ESR del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), la empresa ha demostrado que es posible combinar crecimiento, innovación y rentabilidad con una visión de impacto social. Su modelo ha incorporado prácticas responsables en toda la cadena de valor, desde el abastecimiento hasta la relación con colaboradores y comunidades.

Uno de los ejemplos más representativos es su participación en el Pacto Mundial de las Naciones Unidas y el desarrollo de programas de comercio justo. Gracias a estas iniciativas, Toks trabaja directamente con productores mexicanos para incorporar ingredientes de origen responsable a su menú. Tal es el caso de su café orgánico de altura proveniente de la Reserva de la Biósfera del Volcán Tacaná, en Chiapas, cuya compra a precio justo contribuye a mejorar la calidad de vida de las comunidades productoras.

Si La Casa de Toño se integra a esta división, tendría la oportunidad de sumarse a una experiencia que durante años ha convertido a la responsabilidad social en uno de los principales diferenciadores de Grupo Restaurantero Gigante.

Gestos discriminatorios y fallas de seguridad: la FIFA toma acciones vs Argentina

El Mundial volvió a demostrar que el futbol tiene la capacidad de unir a millones de personas, pero también de convertirse en un escenario donde convergen tensiones políticas, sociales y culturales. Lo ocurrido tras la semifinal entre Argentina e Inglaterra reabrió un debate que trasciende el terreno de juego, luego de que la FIFA iniciara un proceso disciplinario por una serie de hechos que, desde la perspectiva del organismo, vulneran su reglamento y comprometen los principios de respeto e inclusión que busca promover.

Más allá del resultado deportivo, el caso pone sobre la mesa la responsabilidad de jugadores, federaciones y aficionados dentro de los eventos internacionales. La decisión del máximo organismo del futbol de emprender acciones vs Argentina no responde únicamente a un episodio aislado, sino a un conjunto de presuntas infracciones relacionadas con mensajes políticos, conductas discriminatorias, fallas en los protocolos de seguridad y altercados ocurridos durante el torneo.

Acciones vs Argentina: la pancarta sobre las Islas Malvinas desata el procedimiento disciplinario

De acuerdo con The Guardian, el detonante del expediente fue la celebración de Argentina tras vencer 2-1 a Inglaterra en la semifinal disputada en Atlanta. Durante los festejos, varios jugadores levantaron una pancarta con la frase “Las Malvinas son Argentinas”, en alusión al territorio cuya soberanía mantienen en disputa Argentina y el Reino Unido desde el siglo XIX.

La FIFA considera que este tipo de expresiones pueden infringir su Código Disciplinario, el cual establece que los eventos deportivos no deben utilizarse para manifestaciones de carácter político o ajenas a la competencia. La exhibición del mensaje provocó reacciones internacionales y trasladó un conflicto histórico al escenario del torneo más importante del futbol.

Un conflicto histórico que volvió al centro del debate

La disputa por las Islas Malvinas ha marcado durante décadas la relación entre Argentina y el Reino Unido. El conflicto alcanzó su punto más crítico en 1982, cuando ambos países libraron una guerra de 74 días que dejó más de 900 personas fallecidas entre militares argentinos y británicos.

La aparición de la pancarta reactivó posiciones políticas en distintos países. Mientras autoridades británicas reiteraron su postura sobre la soberanía del archipiélago, desde Estados Unidos surgieron voces que defendieron la libertad de expresión de los jugadores argentinos. Este contraste demuestra cómo un mensaje exhibido durante una competencia deportiva puede tener repercusiones diplomáticas y mediáticas a nivel internacional.

Acciones vs Argentina: las otras infracciones que investiga la FIFA

El expediente disciplinario no se limita a la pancarta sobre las Malvinas. La FIFA también incluyó presuntos cánticos y gestos discriminatorios, retrasos en los saques iniciales, incumplimientos de los protocolos de seguridad y del desarrollo del partido, además de mensajes considerados inapropiados por parte del equipo y de algunos espectadores.

A ello se suman incidentes relacionados con el comportamiento de la afición, como el lanzamiento de objetos hacia el terreno de juego durante distintos encuentros del Mundial. Para el organismo rector del futbol, estas conductas afectan la integridad de la competencia y contradicen los valores de respeto, inclusión y juego limpio que busca impulsar en sus torneos.

La derrota de Argentina por 1-0 frente a España en la final disputada en Nueva Jersey dio paso a nuevos altercados. Tras el silbatazo final se registraron enfrentamientos mientras el conjunto español intentaba celebrar el campeonato, lo que derivó en nuevas investigaciones individuales.

El mediocampista Leandro Paredes enfrenta tres cargos por presunta agresión, mientras que Nahuel Molina deberá responder por dos cargos de agresión —uno consumado y otro en grado de tentativa—, además de una acusación por conducta antideportiva. Roberto Ayala, integrante del cuerpo técnico, y Thiago Almada también fueron incluidos en el procedimiento, al igual que el español Gavi por una presunta conducta antideportiva.

Más allá del reglamento: reputación, responsabilidad y ejemplo

Las sanciones deportivas suelen analizarse desde la perspectiva competitiva, pero también tienen un impacto reputacional para las federaciones nacionales. En un contexto donde el deporte busca consolidarse como un espacio de inclusión, respeto y convivencia, cualquier señalamiento relacionado con discriminación o incumplimiento de normas adquiere una dimensión mucho mayor.

Las organizaciones deportivas enfrentan el desafío de garantizar que sus selecciones representen no solo el talento competitivo, sino también valores acordes con los estándares internacionales de gobernanza, derechos humanos y responsabilidad social. Cada decisión disciplinaria envía un mensaje sobre los comportamientos que son aceptables dentro y fuera de la cancha.

Las acciones vs Argentina reflejan que la FIFA busca reforzar el cumplimiento de su Código Disciplinario en un momento donde el futbol enfrenta un creciente escrutinio social. La investigación no solo examina hechos ocurridos durante los partidos, sino también el impacto que pueden tener los mensajes políticos, las conductas discriminatorias y las fallas de seguridad en la imagen del deporte.

Mientras la Comisión Disciplinaria analiza las respuestas de la Asociación del Fútbol Argentino y de los jugadores involucrados, el caso vuelve a recordar que el futbol es mucho más que un espectáculo. La responsabilidad institucional, el respeto por las reglas y la promoción de entornos seguros e inclusivos son elementos indispensables para preservar la credibilidad de las competiciones internacionales y fortalecer la confianza de aficionados y sociedad.

¿Qué hace que el café que tomas en Toks sea socialmente responsable?

Te has preguntado, ¿qué hay detrás de la taza de café que disfrutas por la mañana? Ese aroma que anuncia el inicio del día suele formar parte de uno de nuestros rituales favoritos, pero detrás de ese momento existe una historia que no siempre es tan agradable como quisiéramos imaginar. En muchas regiones productoras del mundo, el café ha estado vinculado a trabajo infantil, condiciones laborales precarias, intercambios comerciales desiguales que empobrecen a los cafeticultores y a sus comunidades, así como a prácticas agrícolas que deterioran el medio ambiente.

Sin embargo, existen historias diferentes, historias donde la producción del café se convierte en una herramienta de desarrollo social, cuidado ambiental y comercio justo. Ese es el caso del café socialmente responsable que se sirve en los Restaurantes Toks, y que es el resultado de más de una década de colaboración entre su empresa matriz, Grupo Restaurantero Gigante, y los Productores Orgánicos del Tacaná, en Chiapas. Esta alianza forma parte de los llamados Proyectos Productivos de la compañía, una iniciativa que busca impulsar el consumo nacional y fortalecer a pequeños productores mexicanos mientras se genera desarrollo social en sus comunidades y se agrega valor social a lo que consumimos. ¿Acaso eso no cambia toda la historia? 

Del volcán Tacaná a la taza: el origen de una alianza que transformó comunidades

En 2016, Grupo Restaurantero Gigante inició una colaboración con los Productores Orgánicos del Tacaná, un grupo de pequeños cafeticultores que trabajan en las tierras de la Reserva de la Biósfera del Volcán Tacaná, en Chiapas. En esta región, más de 150 productores provenientes de 25 comunidades cultivan café en pequeñas parcelas familiares que han sido su principal fuente de sustento durante generaciones.

Antes de integrarse a este proyecto, la mayoría de ellos vendía su café de forma individual. Esto significaba negociar con intermediarios que solían pagar precios muy bajos por el grano, lo que reducía considerablemente sus ingresos y hacía difícil mejorar su calidad de vida. La situación comenzó a cambiar cuando el área de responsabilidad social de Grupo Restaurantero Gigante impulsó la organización formal de los cafeticultores, dando origen al grupo Productores Orgánicos del Tacaná. El objetivo era claro: establecer una relación comercial directa que permitiera comprar el café a un precio justo y eliminar intermediarios.

Desde entonces, esta alianza ha transformado la vida de los cafeticultores y sus familias, pero también el café que cada comensal puede disfrutar en Toks. ¿Qué es lo que hace que este café sea tan diferente? Te lo explicamos a continuación.

¿Por qué el café socialmente responsable de Toks es diferente?

El café que se sirve en cada restaurante Toks no es un grano cualquiera. Se trata de un café socialmente responsable que integra prácticas agrícolas sustentables, comercio justo y un enfoque de desarrollo comunitario que beneficia tanto a los productores como al consumidor final:

Proceso orgánico que cuida la salud de los consumidores

Una de las principales diferencias de este café radica en su carácter orgánico. A diferencia del café convencional —que puede utilizar fertilizantes químicos o pesticidas— el café producido por los agricultores del Tacaná se cultiva sin agroquímicos. Esto significa que el grano está libre de sustancias que puedan afectar la salud humana, pues tal como lo explica Genaro Roblero, uno de los productores, las normas de cultivo orgánicas implican que el agricultor no utilice herbicidas ni productos químicos para controlar plagas:

“El café orgánico no tiene ningún riesgo para la salud del ser humano porque no lleva ningún pesticida, está libre de todo eso”

El resultado es una bebida más natural y segura para quienes la consumen.

café socialmente responsable

Cultivado con prácticas que cuidan el medio ambiente

Además de cuidar al consumidor, la producción de este café también protege los ecosistemas de la región. Los cafeticultores han recibido asesoría para implementar prácticas agrícolas sustentables, como el manejo responsable del agua, el compostaje de residuos orgánicos y la protección de los suelos.

Por ejemplo, algunos de los residuos del proceso se filtran y reutilizan para elaborar abono orgánico, evitando así la contaminación de ríos y suelos. Además, los cafeticultores no emplean ningún tipo de agroquímicos, únicamente composta orgánica. Estas prácticas no solo reducen el impacto ambiental, sino que también contribuyen a conservar la biodiversidad de la Reserva de la Biósfera del Volcán Tacaná. 

Comercio directo con los cafeticultores

Otro elemento clave de este proyecto es el modelo de comercio justo. Al vender su producción directamente a Toks, los productores reciben un precio justo por su café y evitan depender de intermediarios, una práctica informal que suele reducir sus ganancias.

El coordinador del proyecto, José Verdugo Méndez, explica que este esquema permite que el precio se base en los costos reales de producción y no en las fluctuaciones del mercado internacional: “El pequeño productor tiene garantizado un precio fijo y no depende de la volatilidad del mercado” . Esta estabilidad económica fortalece a las familias productoras y dignifica su trabajo.

Por su parte, Aurelio Pérez, uno de los cafeticultores miembro de la organización, explica que el cambio se percibe incluso en la estabilidad de los ingresos que perciben:

“El precio es bueno y es fijo, no baja ni sube como con otros compradores. Eso nos ayuda mucho porque sabemos cuánto vamos a recibir por nuestro trabajo”

Esta certeza ha permitido a muchas familias planificar mejor su producción y fortalecer su economía.

Impulso al bienestar de los cafeticultores

Además, la colaboración  entre Toks y los Productores Orgánicos del Tacaná no se limita a la compra del café, pues, a lo largo de los años, Grupo Restaurantero Gigante ha impulsado diversas iniciativas para mejorar el bienestar de las comunidades productoras. Entre ellas se encuentran jornadas médicas, donación de lentes y aparatos auditivos, así como apoyos para cirugías y otras necesidades de salud. Estas acciones complementan el impacto económico del proyecto y contribuyen a mejorar la calidad de vida de los cafeticultores y sus familias.

Oportunidades de crecimiento para pequeños productores

Finalmente, esta alianza también ha abierto nuevas oportunidades de crecimiento para los productores pues, al contar con un comprador estable y que adquiere más de 100 toneladas de café al año, los cafeticultores pueden planificar su producción y han visto aumentar la demanda de su producto.

La cooperativa incluso ha fortalecido su infraestructura, pasando de contar con instalaciones pequeñas a tener bodegas con mayor capacidad para almacenar y procesar el grano. El crecimiento del negocio ha sido tal que incluso, este café se ha comenzado a exportar y a vender en las sucursales de Toks bajo el nombre Café Cañada Azul, un logro que, como expresó el productor Genaro Roblero, consideran un logro colectivo que los enorgullece: 

“Nos sentimos contentos porque sabemos que nuestro café se consume en los restaurantes y que es un producto sano, con buenas prácticas” .

Cuando una taza de café también genera desarrollo

Historias como la del café socialmente responsable de Toks muestran que las decisiones de consumo pueden tener un impacto mucho más amplio de lo que imaginamos cuando empresas y productores trabajan juntos bajo principios de comercio justo y sostenibilidad, y que es posible transformar una simple cadena de suministro en una herramienta de desarrollo social y ambiental.

Ahora ya sabes que cuando tomas una taza de café en Toks no solo disfrutas de una bebida de calidad. También estás apoyando condiciones de trabajo dignas para los cafeticultores, el fortalecimiento de sus comunidades, el cuidado del medio ambiente y el impulso a los productos mexicanos que nacen del esfuerzo de cientos de familias en el campo. Porque detrás de cada taza hay una historia, y en este caso es una historia que vale la pena seguir contando.

Moctezuma se suma al esfuerzo nacional de restauración forestal impulsado por CONAFOR

En el marco del 25 aniversario de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) y de la conmemoración del Día del Árbol, Moctezuma participó en la jornada de reforestación realizada en el ejido Villa Aldama, Veracruz, como parte del Evento Nacional de Reforestación 2026, iniciativa coordinada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la CONAFOR para promover la restauración de ecosistemas forestales en las 32 entidades del país.

La empresa se sumó a este esfuerzo colaborativo en el que se reforestaron tres hectáreas con 3,300 plantas de la especie Pinus pseudostrobus y que contó con la intervención de más de 300 personas.

Esta jornada forma parte de la estrategia nacional de restauración forestal anunciada por el Gobierno de México, que contempla la reforestación de 32,764 hectáreas mediante la plantación de 15.5 millones de árboles y que, además, busca fomentar la participación de la sociedad en el cuidado de los recursos naturales.

“La restauración de los ecosistemas es un reto que requiere la suma de todos los esfuerzos. En Moctezuma creemos que las alianzas entre autoridades, comunidades y empresas son fundamentales para generar un impacto positivo y duradero. Integrarnos al Evento Nacional de Reforestación refleja nuestro compromiso con la gestión responsable de los recursos naturales y el impulso de la economía circular, con la finalidad de contribuir a la resiliencia de los ecosistemas”, comentó Maribel Leyte, directora de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Mejora Continua en Moctezuma.

Al sumarse a esta iniciativa, Moctezuma refrenda su compromiso con la sostenibilidad y la descarbonización de la industria del cemento. Por ejemplo, en su informe anual integrado correspondiente al 2025, la empresa reportó más de 290 hectáreas de hábitats protegidos y restaurados, lo que representó más del 15%, en comparación con el año anterior.

¿Qué hace a un inmueble verdaderamente sostenible? 

Los inmuebles son una pieza clave para la operación de empresas y organizaciones, al albergar oficinas, hospitales, comercios, centros educativos e instalaciones industriales. También representan uno de los principales frentes para la acción climática, ya que el sector de la construcción y la operación de inmuebles genera alrededor del 37% de las emisiones globales de dióxido de carbono, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Actualmente existen numerosas alternativas para mejorar su desempeño ambiental, desde paneles solares e iluminación LED hasta materiales de menor impacto y equipos de alta eficiencia, sin embargo, desarrolladores, propietarios y empresas aún enfrentan una pregunta central: ¿cómo saber si estas tecnologías realmente están generando los resultados esperados y qué hace a un inmueble verdaderamente sostenible?

El potencial de estas soluciones aumenta cuando es posible conocer, en tiempo real, cómo, cuándo y dónde se utilizan la energía y otros recursos dentro del inmueble. Para ello, la digitalización permite integrar medidores, sensores, tableros inteligentes, equipos conectados y plataformas de gestión capaces de reunir y analizar la información generada por sus distintos sistemas.

Esta medición permite establecer una línea base energética, es decir, un punto de referencia para comprender el desempeño actual del inmueble y evaluar su evolución, a partir de estos datos, las organizaciones pueden comparar consumos entre áreas y periodos, detectar variaciones inusuales, identificar equipos ineficientes y determinar qué intervenciones tendrán un mayor impacto, ya sea ajustar horarios operativos, automatizar la climatización y la iluminación, modernizar equipos o incorporar fuentes renovables.

Así, la digitalización, mediante la medición y la conectividad, fortalece la sostenibilidad de los inmuebles al permitir:

  • Identificar consumos atípicos y áreas de desperdicio que pueden traducirse en ahorros energéticos y operativos. 
  • Priorizar inversiones en eficiencia energética con mayor precisión. 
  • Mejorar la planeación del mantenimiento y la continuidad operativa. 
  • Documentar avances frente a metas ambientales y requerimientos aplicables. 
  • Gestionar de manera centralizada distintos inmuebles, sucursales o instalaciones. 

La trazabilidad de la información también ayuda a respaldar indicadores ambientales y comunicar resultados ante clientes, inversionistas y otros grupos de interés, de esta manera, la sostenibilidad se integra a la operación cotidiana del inmueble y puede evaluarse a partir de avances concretos.

Compañías como Schneider Electric impulsan esta visión mediante tecnologías de gestión energética, automatización y digitalización que permiten conectar los distintos componentes de una instalación y centralizar información relacionada con energía, climatización, iluminación, fuentes renovables, seguridad y otros subsistemas. Esta integración brinda mayor visibilidad sobre el desempeño del inmueble y facilita el monitoreo y la toma de decisiones. 

inmueble sostenible

Esta capacidad resulta especialmente relevante para las empresas que administran múltiples instalaciones, ya que permite adaptar y escalar la arquitectura de acuerdo con las necesidades de cada inmueble, manteniendo una visión centralizada de su desempeño energético y facilitando tanto el monitoreo local como la gestión remota.

“Contar con información precisa y continua permite comprender cómo se comporta un inmueble y tomar mejores decisiones sobre su operación. La digitalización, la electrificación y la automatización ayudan a convertir estos datos en acciones que optimizan el uso de los recursos, fortalecen la eficiencia y permiten avanzar de manera verificable hacia los objetivos de descarbonización”, señaló Caroline Hoarau, directora de Industrial Automation & End Users para México y Centroamérica en Schneider Electric.

¿Qué hace, entonces, a un inmueble verdaderamente sostenible? Una infraestructura capaz de medir, conectar y analizar su desempeño energético en tiempo real. Esta visibilidad permite comprobar el impacto de las tecnologías implementadas, generar ahorros mediante un mejor uso de los recursos y construir una ruta de descarbonización respaldada por datos y resultados medibles.

El fin de la era desechable: por qué los refills son urgentes en la industria de la belleza

Por Fernando Alarcón, VP de Sustentabilidad para L’Oréal Latinoamérica

De acuerdo con el Foro Económico y la Fundación Ellen MacArthur, el 95% del material de los envases plásticos se pierde tras un solo y corto uso. En la industria global de la belleza y el cuidado personal, esto se traduce en miles de millones de empaques que cada año terminan desperdiciados. Durante décadas, se han evidenciado las fallas de un sistema de consumo tradicional que ya no es sostenible. Esta realidad, más que una estadística, es un motor de cambio ineludible: el modelo lineal de “producir, consumir y desechar” ha llegado a su límite.

La crisis de recursos de nuestro planeta nos exige una transformación urgente. La belleza del futuro debe ser circular, y parte de la respuesta a este desafío es tan práctica como transformadora: los empaques recargables o refills.

Como VP de Sustentabilidad para L’Oréal Latinoamérica, mi convicción es clara: el éxito empresarial y el respeto absoluto por nuestro medio ambiente son hoy factores inseparables. Sin embargo, para que el modelo de recarga o refill deje de ser una opción de pocos y se convierta en la norma para la mayoría, no basta con buenas intenciones; necesitamos una evolución sistémica que involucre a tres grandes actores.

fin de la era desechable

Una responsabilidad compartida: industria, gobiernos y consumidores

Por parte de la industria, ésta debe asumir el liderazgo y el costo de la innovación, pero debe hacerlo con total honestidad. Nuestra industria está bajo la lupa y se señala con justa razón que muchos formatos refill en el mercado actual fracasan porque las marcas esperan que el consumidor pague lo mismo por un repuesto que por un producto original. El precio puede ser un gran incentivo para el cambio. Por eso, en L’Oréal asumimos este “baño de realidad” de frente. Entendemos que la verdadera sostenibilidad no trata de abrumar al mercado con millones de envases nuevos que nadie volverá a rellenar, sino de transformar lo que ya funciona. Por eso, nuestro plan es determinado y enfocado: aplicamos la innovación del refill específicamente a nuestros best-sellers (los productos a los que el consumidor es muy leal) y garantizamos un incentivo financiero real para quien los elige. Para materializar esta visión, el respaldo científico y económico es clave. Por ello desde L’Oréal Groupe impulsamos L’AcceleratOR, una aceleradora de innovación sustentable creada de la mano de la Universidad de Cambridge, y a través de la cual invertimos un fondo de 100 millones de euros para descubrir y escalar materiales de envase de última generación.

En el ámbito gubernamental, su rol es vital en la creación de políticas públicas favorables. Necesitamos marcos regulatorios que incentiven la economía circular, como las leyes de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) que ya estamos viendo avanzar en varios países de Latinoamérica. La infraestructura de gestión de residuos a nivel local es el puente que permite que nuestros esfuerzos de sostenibilidad y diseño tengan un impacto real y escalabilidad.

Finalmente, el consumidor. El despertar del consumidor latinoamericano es innegable. Estudios recientes de IPSOS revelan que un 75% de los consumidores en la región (llegando a un 83% en México y 65% en Brasil) ya están adoptando prácticas eco-amigables motivados por la preocupación sobre el plástico. De hecho, el 48% ya utiliza algún tipo de producto en formato refill.

fin de la era desechable

Sin embargo, sabemos que existen barreras de percepción y adopción. Los datos nos dicen que un 37% de las personas aún teme que el producto se contamine al rellenarlo o recargarlo, y un 34% duda sobre si la calidad de la fórmula se mantendrá. Nuestra respuesta a esto es la excelencia en el diseño: desde repuestos de productos para el cuidado del cabello en pouches / bolsas que son 100% higiénicos y anti-derrames, hasta cápsulas de un solo uso selladas con válvulas de seguridad para el cuidado de la piel, garantizando cero contacto con el aire y una dosis perfecta.

De la ambición a la acción: únete al Movimiento Refill

Para pasar de las palabras a los hechos y entendiendo esta urgencia de generar más conciencia que se traduzca en una adopción más alta, en L’Oréal Groupe lanzamos durante el mes de junio, la tercera y más ambiciosa edición de nuestra campaña corporativa de sostenibilidad: Únete Al Movimiento Refill (Join the Refill Movement).

Se trata de una movilización a gran escala de nuestras cuatro divisiones de negocio (Lujo, Consumo Masivo, Productos Profesionales y Belleza Dermatológica), reuniendo a 18 marcas icónicas —como Garnier, La Roche-Posay, Kérastase, Prada e Yves Saint Laurent— con 28 productos estrella.

La respuesta a esta estrategia enfocada en productos de alta demanda ha sido contundente. Nuestro modelo de negocio circular funciona: un cliente que compra un refill de L’Oréal es 3.5 veces más propenso a volver a comprar ese repuesto o refill en comparación con quien adquiere el tamaño estándar.

Queremos dar a los consumidores una medida precisa del impacto de la decisión de compra. Por ejemplo, al comprar un refill de la crema Lancôme Absolue Longevity, en lugar de volver a comprar el frasco estándar, permite reducir el 100% del vidrio, el 95% del metal, el 42% del plástico y el 36% del cartón. Son reducciones inmediatas y medibles, no promesas a futuro.

El impacto en Latinoamérica: un acto de amor

En nuestra región, esta transición tiene un potencial transformador. Hemos descubierto que, para el consumidor latinoamericano, cuidar el planeta es una extensión natural de cuidarse a sí mismo.

Comprar un refill se ha convertido en un verdadero “acto de amor”: un 36% lo hace por amor al medio ambiente (reduciendo plástico), un 27% por amor a sí mismo (garantizando la calidad de su marca preferida) y un 26% por amor a su hogar y presupuesto (aprovechando el beneficio económico).

Elegir un refill no es un sacrificio ni significa “comprar menos”. Significa conservar lo mejor. Permite que el envase original —que en marcas de lujo es una verdadera obra de arte y de diseño— perdure en el tiempo, mientras invertimos conscientemente en lo que realmente importa: el producto en su interior.

Crear la belleza que mueve al mundo significa asegurar que esa belleza respete los límites de nuestro planeta. El momento de recargar es ahora. ¿Te unes al movimiento?

Haz del refill tu mayor acto de amor.

#Únetealmovimientorefill 

#Jointherefillmovement

ChatGPT y otros amigos digitales: el nuevo riesgo para la salud mental de los adolescentes

La inteligencia artificial generativa ha dejado de ser únicamente una herramienta para responder preguntas o facilitar tareas académicas. Cada vez más adolescentes recurren a plataformas como ChatGPT, Claude, Gemini, Replika o Character.AI para hablar sobre sus emociones, pedir consejos o encontrar compañía cuando experimentan ansiedad, tristeza o soledad. Este fenómeno, conocido como el de los “amigos digitales”, comienza a despertar preocupación entre psicólogos, investigadores y expertos en ética tecnológica debido a sus posibles efectos sobre la salud mental de los adolescentes.

La inquietud no es infundada. En Estados Unidos ya se han presentado demandas contra empresas desarrolladoras de chatbots después de que familias señalaran que algunos menores se autolesionaron o incluso se suicidaron tras mantener conversaciones con estas herramientas. Casos como el de Sewell Setzer, un adolescente de 14 años que murió por suicidio tras interpretar como una invitación algunos mensajes de un personaje virtual de Character.AI, han intensificado el debate sobre la responsabilidad de las compañías tecnológicas y los límites que deben establecerse para proteger a los usuarios más vulnerables.

La salud mental de los adolescentes frente al auge de los amigos digitales

El uso de asistentes conversacionales con fines emocionales ya no es un comportamiento aislado. Un informe elaborado por la Rand Corporation y la Universidad de Harvard revela que uno de cada ocho adolescentes estadounidenses utiliza chatbots de inteligencia artificial para buscar apoyo emocional cuando se siente triste, ansioso o enojado. Entre los jóvenes de 18 a 22 años, esta cifra aumenta hasta el 22%.

La penetración de estas herramientas es aún mayor cuando se analiza su uso cotidiano. De acuerdo con el Pew Research Center, el 64% de los adolescentes estadounidenses utiliza regularmente plataformas de IA como ChatGPT, Replika, Claude o Character.AI, y uno de cada tres las usa todos los días.

Para Frances Haugen, ingeniera reconocida por revelar los llamados Facebook Files, este fenómeno representa la siguiente gran discusión sobre el impacto social de la tecnología:

“Hoy en día, tenemos muy poca idea de lo que significa tener 14 años. Se ha vuelto normal que los adolescentes tengan amigos con IA. Character.ai presume de que el tiempo medio que la gente pasa con sus avatares es de dos horas al día. Los amigos digitales no son realmente tus amigos. Son cómplices. Son tus aduladores”.

Haugen advierte que, si la conversación pública sobre los riesgos de las redes sociales no se amplía hacia estas nuevas formas de interacción con inteligencia artificial, muchos de los problemas observados en plataformas digitales podrían repetirse bajo un formato distinto, pero con consecuencias igual o incluso más profundas.

salud mental de los adolescentes

Cuando la IA sustituye a las relaciones humanas

Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es que algunos adolescentes comienzan a utilizar la inteligencia artificial como sustituto de la terapia psicológica o de las relaciones personales.

Aurora Gómez, psicóloga clínica especializada en comportamientos digitales, asegura que cada vez encuentra más pacientes que prefieren consultar a un chatbot antes que acudir a un profesional.

“Estamos viendo que mucha menos gente acude a terapia. Y a veces te dicen que no irán porque le preguntaron a la IA y esta les dijo que no. El problema con la IA es que te halaga constantemente, porque lo que quiere es mantener la conversación a toda costa”.

Una experiencia similar relata la psicóloga Eriene García, quien ha observado cómo algunos jóvenes depositan una confianza creciente en estas herramientas para resolver conflictos personales o afectivos:

“Recuerdo un caso en el que alguien me dijo literalmente que ChatGPT estaba disponible a cualquier hora del día, que era más barato y que le funcionaba como terapeuta, así que estaba dejando la terapia”.

Los investigadores coinciden en que la principal fortaleza percibida por los adolescentes es precisamente aquello que representa uno de los mayores riesgos: los chatbots no juzgan.

Un artículo publicado en The Lancet Child & Adolescent Health explica que estas plataformas ofrecen disponibilidad permanente y una sensación de aceptación incondicional que muchos jóvenes consideran difícil de encontrar en otros espacios.

Sin embargo, la doctora Thao Ha, profesora de la Universidad Estatal de Arizona y autora principal del estudio, advierte que esta dinámica puede afectar la salud mental de los adolescentes mediante dos mecanismos principales.

salud mental de los adolescentes

El primero es la denominada sustitución emocional. Durante la adolescencia, aprender a gestionar desacuerdos, frustraciones y emociones complejas con familiares y amigos constituye una etapa esencial para desarrollar habilidades sociales y de regulación emocional. Si estas experiencias son reemplazadas por conversaciones con sistemas de IA que siempre responden de forma complaciente, ese aprendizaje puede verse seriamente limitado.

El segundo riesgo consiste en que los chatbots validan constantemente las interpretaciones del usuario, generando expectativas poco realistas sobre cómo funcionan las relaciones humanas.

Según Thao Ha, esta validación permanente puede reforzar comportamientos desadaptativos, favorecer respuestas hostiles o incrementar la necesidad de aprobación constante, elementos que terminan deteriorando la salud mental de los adolescentes y dificultando la construcción de vínculos saludables.

Tecnología responsable: el reto pendiente para las empresas de IA

Los casos extremos registrados en los últimos años demuestran que este fenómeno no puede analizarse únicamente desde la perspectiva tecnológica.

En Reino Unido, durante el juicio contra Jaswant Singh Chail por intento de asesinato de la reina Isabel II, salieron a la luz miles de conversaciones con un chatbot de Replika que reforzaba sus ideas violentas y validaba sus intenciones. Más recientemente, también trascendió el caso de Jonathan Gavalas, un hombre estadounidense que murió por suicidio tras mantener una intensa interacción con Gemini.

Aunque estos episodios son excepcionales, ponen de manifiesto la necesidad de fortalecer los mecanismos de seguridad y supervisión de las plataformas de inteligencia artificial, especialmente cuando interactúan con menores de edad.

Desde la perspectiva de la responsabilidad social empresarial, las compañías tecnológicas enfrentan un desafío similar al que en su momento vivieron las redes sociales: asumir que el diseño de sus productos puede influir directamente en el bienestar psicológico de millones de personas.

Esto implica incorporar principios de IA responsable desde el desarrollo de los modelos, establecer límites para las conversaciones relacionadas con salud mental, autolesiones o suicidio, mejorar los protocolos de detección de riesgos y facilitar la derivación inmediata hacia servicios profesionales cuando un usuario manifieste señales de vulnerabilidad.

También resulta indispensable incrementar la transparencia sobre el funcionamiento de estos sistemas y evitar que los modelos sean diseñados para maximizar el tiempo de interacción mediante respuestas excesivamente complacientes o emocionalmente dependientes.

La innovación tecnológica no puede medirse únicamente por la sofisticación de sus algoritmos. En un contexto donde la inteligencia artificial comienza a ocupar espacios tradicionalmente reservados a las relaciones humanas, proteger la salud mental de los adolescentes debe convertirse en un indicador central de desempeño social para las empresas que desarrollan estas herramientas.

La desconexión laboral aún es una deuda: 7 de cada 10 mexicanos no descansan en vacaciones

Las vacaciones deberían representar una pausa para recuperar energía, fortalecer la salud mental y regresar al trabajo con mayor motivación. Sin embargo, para la mayoría de los trabajadores mexicanos ese objetivo sigue siendo difícil de alcanzar. Un estudio realizado por OCC revela que el 71% de las personas no logra una verdadera desconexión laboral durante sus días de descanso, una realidad impulsada principalmente por una cultura organizacional que normaliza la disponibilidad permanente y por la presión que ejercen algunos líderes para mantenerse en contacto con sus equipos.

El estudio también evidencia que la tecnología ha convertido la hiperconectividad en uno de los principales obstáculos para disfrutar plenamente de las vacaciones. Mensajes, llamadas y correos electrónicos continúan llegando incluso cuando los colaboradores se encuentran fuera de la oficina, lo que prolonga el estado de alerta y limita la recuperación física y mental. Estos resultados ponen sobre la mesa un desafío que trasciende el cumplimiento legal: construir una cultura empresarial donde la desconexión laboral sea entendida como un elemento estratégico para el bienestar de las personas y la sostenibilidad de las organizaciones.

¿Por qué la desconexión laboral sigue siendo una meta lejana?

Aunque el periodo vacacional tiene como propósito ofrecer un descanso efectivo, la realidad demuestra que millones de trabajadores permanecen conectados a sus responsabilidades laborales incluso lejos de la oficina.

De acuerdo con la encuesta de OCC, el 63% de los trabajadores consigue desconectarse únicamente de manera parcial, mientras que un 8% reconoce que ni siquiera logra hacerlo a medias. Esto significa que apenas tres de cada diez personas disfrutan realmente de unas vacaciones libres de obligaciones laborales, una cifra que refleja la profundidad del problema.

La situación se vuelve aún más preocupante cuando se analiza la frecuencia con la que los colaboradores son contactados durante sus vacaciones. El estudio muestra que el 50% recibe mensajes, llamadas o correos relacionados con el trabajo de manera recurrente, mientras que otro 35% es contactado en situaciones específicas. En consecuencia, únicamente el 15% experimenta una desconexión laboral plena durante sus días de descanso.

Detrás de esta realidad existen causas profundamente arraigadas en la cultura organizacional. Para los trabajadores, los principales factores que impiden desconectarse son:

  • La cultura laboral, mencionada por el 37%.
  • La presión ejercida por los líderes o jefes, también con 37%.
  • La falta de personal para cubrir las actividades, señalada por el 30%.
  • La ausencia de políticas formales de desconexión laboral, igualmente con 30%.

En menor medida, los participantes también identifican el hábito personal de permanecer siempre disponibles y la sobrecarga de trabajo como elementos que dificultan desconectar por completo.

Estos datos muestran que el problema no depende únicamente de la voluntad individual de los colaboradores. La manera en que las empresas organizan el trabajo, distribuyen las responsabilidades y ejercen el liderazgo tiene un impacto directo sobre la capacidad de las personas para descansar.

Cuando descansar se vuelve imposible: el costo humano de la hiperconectividad

La imposibilidad de desconectarse no solo reduce la calidad de las vacaciones; también tiene consecuencias importantes sobre la salud mental, el desempeño y la permanencia del talento dentro de las organizaciones.

Según la encuesta de OCC, el 34% de los trabajadores afirma que la falta de descanso pleno incrementa su estrés y agotamiento, mientras que 18% considera que disminuye su motivación laboral y 10% asegura que afecta directamente su vida personal.

Para Nora Taboada, fundadora de AFE-Liderazgo Consciente, estos resultados tienen una explicación desde la neurociencia.

“El cerebro necesita pausas para funcionar bien. Cuando alguien vive reaccionando constantemente a mensajes, llamadas y notificaciones, entra en un estado de alerta permanente que termina afectando concentración, creatividad y toma de decisiones”.

La especialista explica que la hiperconectividad favorece un estado de ansiedad constante que dificulta desconectarse psicológicamente del trabajo, incluso cuando la jornada laboral ha terminado. En ese contexto, revisar mensajes durante las vacaciones deja de ser una excepción para convertirse en un comportamiento cotidiano que impide la recuperación emocional.

Las implicaciones también alcanzan a las empresas. Un colaborador que nunca logra descansar plenamente tiene mayores probabilidades de experimentar agotamiento, disminuir su compromiso e incluso buscar oportunidades laborales donde el equilibrio entre la vida personal y profesional sea más respetado.

En otras palabras, la falta de descanso no solo deteriora la experiencia del empleado; también incrementa los riesgos de rotación, pérdida de talento, ausentismo, menor productividad y reducción de la capacidad innovadora de los equipos.

desconexión laboral

El derecho a la desconexión digital existe en la ley, pero aún no en la cultura organizacional

El reconocimiento del derecho a la desconexión laboral dio un paso importante el 3 de marzo de 2026, cuando la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad modificaciones a la Ley Federal del Trabajo que universalizan la desconexión digital para todas las personas trabajadoras. Entre los cambios más relevantes destaca la incorporación, en el Artículo 3o. Ter, de una definición legal de este derecho, entendiéndolo como la facultad de abstenerse de participar en cualquier tipo de comunicación con el centro de trabajo al término de la jornada laboral, así como durante horarios no laborables, vacaciones, permisos y licencias.

Asimismo, la reforma incorpora en el Artículo 132 una nueva obligación para los empleadores: respetar el derecho a la desconexión digital y emitir una política interna que garantice su cumplimiento. El objetivo es favorecer el equilibrio entre la vida laboral y personal, evitando que la disponibilidad permanente se convierta en una expectativa normalizada dentro de las organizaciones.

Sin embargo, la legislación todavía enfrenta un desafío mayor: trasladarse de los ordenamientos jurídicos a la cultura organizacional de las empresas. Los datos muestran que, pese al avance normativo, la hiperconectividad continúa siendo una práctica habitual en los centros de trabajo mexicanos.

El estudio Expectativas 2026 y vacaciones, elaborado por Rankmi, refleja esta brecha entre la ley y la realidad. México registra la proporción más baja de Latinoamérica de trabajadores que logran una desconexión efectiva durante sus periodos de descanso: solo el 40% lo consigue, frente a un promedio regional del 52%.

Además, el país lidera el indicador de trabajadores que mantienen un contacto crónico con su empleo durante las vacaciones. El 31% de los colaboradores mexicanos continúa siendo contactado de manera constante, una cifra cuatro veces superior a la de Chile y 3.4 veces mayor que la registrada en Colombia.

Para Felipe Cuadra, cofundador y director de Recursos Humanos de Rankmi, esta situación representa mucho más que un problema de cumplimiento legal.

“El descanso no es un beneficio; es infraestructura de desempeño. Hoy, una empresa que no garantiza la desconexión no solo incumple con la regulación, también compromete la sostenibilidad de su talento. En México estamos viendo una tensión clara entre la exigencia operativa y la capacidad real de recuperación de las personas, y eso ya se traduce en desgaste, rotación y menor productividad.”

Los resultados evidencian que reconocer el derecho a la desconexión digital en la Ley Federal del Trabajo constituye un avance significativo, pero insuficiente por sí solo. Mientras las organizaciones no transformen las prácticas de liderazgo, la planeación del trabajo y la expectativa de disponibilidad permanente, la desconexión laboral seguirá siendo un derecho vigente en el papel, pero todavía lejano en la experiencia cotidiana de millones de trabajadores mexicanos.

desconexión laboral

La responsabilidad social también se construye respetando el descanso

En las organizaciones socialmente responsables suele hablarse de sostenibilidad, impacto social y bienestar. Sin embargo, ninguna estrategia de responsabilidad social puede considerarse completa si no comienza por cuidar a quienes hacen posible la operación diaria de la empresa.

Garantizar la desconexión laboral implica mucho más que evitar enviar correos electrónicos durante las vacaciones. Requiere transformar la cultura organizacional para dejar atrás la idea de que estar siempre disponible es sinónimo de compromiso o productividad. También exige capacitar a los líderes para planificar mejor el trabajo, fortalecer los esquemas de cobertura durante los periodos vacacionales y establecer políticas claras que protejan el tiempo personal de los colaboradores.

Fomentar una verdadera cultura del descanso representa una inversión estratégica. Las personas que recuperan energía regresan con mayor capacidad de concentración, creatividad, aprendizaje y resolución de problemas. Además, muestran mejores niveles de compromiso, reducen el riesgo de agotamiento y fortalecen su vínculo con la organización.

En este contexto, las reformas a la Ley Federal del Trabajo relacionadas con las vacaciones y el derecho a la desconexión deben dejar de ser únicamente avances legislativos para convertirse en prácticas cotidianas dentro de las empresas. El reto no consiste únicamente en otorgar más días de descanso, sino en asegurar que esos días realmente permitan descansar.

Porque cuando las organizaciones respetan el tiempo personal de sus colaboradores, no solo protegen su salud física y mental: también fortalecen la innovación, la productividad y la permanencia del talento. En un entorno donde el bienestar se ha convertido en un indicador clave de sostenibilidad, construir una cultura del descanso ya no es un beneficio adicional, sino una responsabilidad empresarial que impacta directamente en el éxito de largo plazo.

Mientras aumentan sus emisiones, BP, Chevron y Shell verán duplicadas sus ganancias

Las grandes compañías de combustibles fósiles atraviesan un nuevo periodo de bonanza económica en un momento en el que la crisis climática continúa agravándose. 

Un análisis de Oxfam revela que, impulsadas por el incremento de los precios del petróleo y el gas derivado de las tensiones geopolíticas, particularmente la guerra entre Israel e Irán, las seis mayores petroleras del mundo están en camino de duplicar sus ganancias. El fenómeno evidencia una paradoja: mientras crecen los beneficios corporativos, también se acelera el aumento de emisiones que alimenta el calentamiento global. 

El aumento de emisiones también impulsa ganancias históricas

De acuerdo con Oxfam, las seis mayores compañías de combustibles fósiles —BP, Chevron, Eni, ExxonMobil, Shell y TotalEnergies— podrían registrar beneficios sin precedentes durante este año. Basándose en estimaciones de S&P Capital IQ, la organización calcula que sus ingresos netos trimestrales pasarán de 23.000 millones de dólares a 45.000 millones, prácticamente el doble respecto al trimestre anterior.

Las ganancias anuales conjuntas alcanzarían 147.000 millones de dólares, una cifra que supera los beneficios combinados obtenidos por estas empresas durante los 21 meses previos. Para Oxfam, este crecimiento no responde únicamente a una mayor eficiencia empresarial, sino también a un contexto internacional marcado por conflictos geopolíticos que han disparado el precio de los hidrocarburos.

En la misma línea, The Guardian reportó que las 100 mayores compañías petroleras y gasistas del mundo obtuvieron 30 millones de dólares por hora en beneficios extraordinarios durante el primer mes del conflicto con Irán, reflejando cómo la volatilidad internacional continúa favoreciendo a la industria fósil.

aumento de emisiones

Frente a este escenario, Oxfam sostiene que existe margen suficiente para exigir una mayor contribución económica a estas empresas. La organización calcula que un impuesto global sobre las ganancias extraordinarias de los combustibles fósiles permitiría recaudar 400.000 millones de dólares en su primer año, recursos suficientes para cubrir los costos anuales de adaptación al cambio climático en los países del Sur Global.

Si este tipo de gravámenes se extendiera a todas las empresas del sector, la recaudación podría ascender hasta 680.000 millones de dólares. Actualmente, cerca del 28% de los países analizados ya han implementado impuestos temporales sobre estas ganancias extraordinarias, entre ellos Italia, Alemania, España, Portugal y Austria.

El costo del aumento de emisiones lo pagan las personas y el planeta

Mientras las utilidades de las petroleras siguen creciendo, las consecuencias del aumento de emisiones recaen sobre millones de personas alrededor del mundo.

Un análisis académico publicado en la revista Nature y retomado por Oxfam concluye que las emisiones generadas por estas seis compañías fueron suficientes para causar aproximadamente una cuarta parte de las olas de calor registradas a nivel mundial entre 2000 y 2023. El dato ilustra el enorme peso que tienen las emisiones corporativas sobre el agravamiento de los fenómenos climáticos extremos.

Las repercusiones ya son visibles. El incremento de las temperaturas está intensificando inundaciones, sequías, tormentas y olas de calor que destruyen viviendas, reducen las cosechas y afectan la seguridad alimentaria de millones de personas. Mariana Paoli, responsable de política climática de Oxfam, resume la contradicción de este modelo de desarrollo:

“Las corporaciones de combustibles fósiles están haciendo una fortuna, literal y figuradamente. Mientras el calor extremo, las inundaciones y las tormentas devastan comunidades en todo el mundo, la industria se prepara para otra bonanza de ganancias”.

La especialista añade que las familias enfrentan una triple carga: sufren la destrucción provocada por los eventos climáticos extremos, pagan precios cada vez más elevados por la energía y enfrentan un aumento del costo de vida derivado de la dependencia mundial de los combustibles fósiles.

aumento de emisiones

Los impactos económicos tampoco son menores. Un estudio citado por Oxfam estima que las olas de calor registradas en junio provocaron pérdidas de productividad equivalentes a 1.150 millones de libras esterlinas tan solo en Reino Unido, mientras que diversos países europeos registraron pérdidas multimillonarias en el sector agrícola debido a las altas temperaturas.

A ello se suma la volatilidad del mercado energético. En Reino Unido, los precios del gas aumentaron más de 46%, alcanzando su nivel más alto en tres años, un ejemplo de cómo la dependencia de los combustibles fósiles no solo alimenta el cambio climático, sino también la incertidumbre económica.

Más producción, menos posibilidades de alcanzar las cero emisiones netas

El crecimiento proyectado por las grandes petroleras también pone en evidencia la creciente distancia entre los compromisos climáticos internacionales y las decisiones de negocio del sector.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) señala que, bajo su Escenario de Compromisos Anunciados (APS), la demanda mundial de petróleo y gas debería disminuir alrededor de 2% anual hasta 2050 para cumplir los compromisos climáticos ya asumidos por gobiernos e industrias, mientras que su escenario de Emisiones Netas Cero (NZE) plantea un reto aún mayor: la demanda de combustibles fósiles tendría que reducirse más de 5% anual durante las próximas décadas para mantener viva la posibilidad de limitar el calentamiento global.

Sin embargo, la realidad corporativa avanza en sentido contrario. Una investigación de la London School of Economics and Political Science (LSE) concluye que las principales empresas petroleras planean incrementar su producción durante los próximos años. Para las 11 compañías que reportan esta información, la extracción conjunta alcanzaría 26,16 millones de barriles de petróleo equivalente por día en 2030, un incremento del 14% respecto a 2024.

El dato resulta especialmente preocupante porque incluso supera el crecimiento de la demanda proyectado por el Escenario de Políticas Actuales (CPS) de la propia AIE, un escenario que ya anticipa un aumento de la temperatura media global cercano a 2,9 °C para finales de siglo, muy por encima del límite de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París.

En otras palabras, mientras los discursos corporativos continúan hablando de transición energética y neutralidad climática, las decisiones de inversión siguen apostando por ampliar la producción de petróleo y gas, perpetuando el aumento de emisiones y alejando la posibilidad de cumplir los objetivos climáticos internacionales.

aumento de emisiones

La rentabilidad no puede seguir desligada de la responsabilidad climática

La discusión sobre los beneficios extraordinarios de las compañías de combustibles fósiles trasciende el ámbito financiero. También plantea una pregunta de fondo para la agenda ESG: ¿es aceptable que las empresas obtengan ganancias históricas mientras los costos ambientales y sociales recaen sobre gobiernos, comunidades y contribuyentes?

Los datos muestran que existe una profunda desconexión entre la capacidad económica de estas corporaciones y las inversiones necesarias para reparar o mitigar los daños derivados de sus emisiones. Si una parte de sus beneficios extraordinarios bastaría para financiar la adaptación climática de los países más vulnerables, resulta evidente que aún existe un amplio margen para fortalecer los mecanismos de responsabilidad corporativa.

Desde la perspectiva de la responsabilidad social empresarial, las petroleras no solo enfrentan el reto de reducir su huella ambiental. También deben asumir un papel más activo en la financiación de la transición energética, la adaptación al cambio climático y la reparación de los impactos sociales asociados a décadas de dependencia de los combustibles fósiles.

Mientras el aumento de emisiones continúe siendo compatible con beneficios récord, el mundo seguirá alejándose de los objetivos de cero emisiones netas. Alcanzar un planeta más resiliente requerirá mucho más que compromisos públicos: será necesario que las decisiones de inversión, las políticas fiscales y la estrategia empresarial evolucionen al mismo ritmo que la urgencia climática.

Rolls-Royce acelera la descarbonización con un vuelo 100% combustible sostenible

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Rolls-Royce dio un paso relevante al completar su primer vuelo sostenible impulsado al 100% con combustible de aviación sostenible (SAF, por sus siglas en inglés), un hito que demuestra el potencial de esta tecnología para acelerar la transición hacia un transporte aéreo con menores emisiones.

La prueba se realizó como parte de la campaña de ensayos de vuelo a gran altitud liderada por Gulfstream Aerospace, utilizando un avión Gulfstream G800 equipado con motores Pearl 700 de Rolls-Royce. Más allá del logro técnico, el proyecto aporta nueva evidencia sobre la capacidad del SAF para disminuir no solo las emisiones de dióxido de carbono, sino también otros contaminantes que influyen en el calentamiento global, fortaleciendo el camino hacia una aviación más sostenible.

El vuelo sostenible demuestra que el SAF está listo para despegar

El ensayo representa uno de los avances más importantes de los últimos años en la descarbonización del transporte aéreo. Durante la prueba, el Gulfstream G800 voló utilizando combustible de aviación sostenible al 100%, validando que los motores Pearl 700 pueden operar de manera confiable con este tipo de combustible.

El proyecto fue resultado de una colaboración internacional encabezada por Gulfstream Aerospace, en la que participaron la Administración Federal de Aviación (FAA), la NASA, el Centro Aeroespacial Alemán, la Universidad de Ciencia y Tecnología de Missouri, Rolls-Royce, Aerodyne Research, Montana Renewables y World Fuel Services.

El objetivo principal de esta alianza fue comprender mejor cómo el uso de combustibles sostenibles puede reducir las emisiones de partículas que generan las estelas de condensación, uno de los efectos menos conocidos, pero relevantes, de la aviación sobre el clima.

vuelo sostenible

Para Alan Newby, director de Investigación y Tecnología de Rolls-Royce, los resultados refuerzan el papel estratégico de estos combustibles:

Los combustibles de aviación sostenibles, en combinación con motores aeronáuticos compatibles y ultraeficientes, no solo desempeñarán un papel vital en la descarbonización de la aviación, sino que también han demostrado reducir ciertas emisiones distintas del CO₂“.

El especialista añadió que la información obtenida en estas pruebas, junto con proyectos como QRITOS y ECLIF3, está ampliando el conocimiento sobre los impactos climáticos de la aviación más allá del dióxido de carbono y permitirá desarrollar nuevas estrategias para mitigarlos.

Menos estelas de condensación, menos impacto climático

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto consiste en estudiar las emisiones que no están relacionadas directamente con el CO₂. Cuando un avión vuela a gran altitud, la combustión del combustible libera vapor de agua y partículas microscópicas de hollín. Al entrar en contacto con temperaturas extremadamente bajas, ese vapor se congela y forma las conocidas estelas de condensación, largas nubes artificiales compuestas por cristales de hielo.

Aunque suelen percibirse como un efecto visual inofensivo, las estelas persistentes pueden actuar como una especie de manta térmica que dificulta la disipación del calor hacia el espacio, especialmente durante la noche, contribuyendo al calentamiento global.

Para evaluar este fenómeno, los investigadores compararon distintos tipos de combustible, entre ellos Jet-A convencional, Jet-A con bajo contenido de azufre y combustibles SAF elaborados mediante ésteres y ácidos grasos hidroprocesados (HEFA), que carecen de azufre y compuestos aromáticos.

Los resultados mostraron una reducción significativa en las emisiones de partículas cuando se utilizó combustible SAF puro, disminuyendo así la formación de estelas de condensación. Estos hallazgos abren nuevas oportunidades para que un vuelo sostenible reduzca su impacto climático más allá de las emisiones directas de carbono.

Actualmente, Rolls-Royce señala que todos sus motores Trent y los destinados a la aviación ejecutiva que se encuentran en producción tienen la capacidad técnica de funcionar con combustible 100% SAF. Sin embargo, la normativa vigente todavía certifica su uso únicamente en mezclas de hasta un 50% con combustible convencional, por lo que uno de los siguientes retos será ampliar ese marco regulatorio.

La estrategia de Rolls-Royce para alcanzar una aviación con cero emisiones netas

Para Rolls-Royce, el combustible de aviación sostenible representa una de las herramientas más importantes para descarbonizar los vuelos de larga distancia, donde los motores de turbina seguirán siendo indispensables durante varias décadas.

La empresa destaca que el SAF puede reducir hasta un 80% las emisiones de CO₂ durante todo su ciclo de vida respecto al combustible convencional, dependiendo de la materia prima y del proceso de producción empleado.

No obstante, la compañía reconoce que todavía existen desafíos importantes para ampliar su utilización. Entre ellos destacan los elevados costos de producción, la disponibilidad limitada de materias primas sostenibles y la necesidad de desarrollar procesos industriales que permitan fabricar mayores volúmenes de combustible.

Por ello, Rolls-Royce complementa su estrategia con otras iniciativas orientadas a mejorar la eficiencia energética de sus motores. Un ejemplo es el desarrollo del prototipo UltraFan, diseñado para ofrecer una mejora del 25% en el consumo de combustible respecto al primer motor Trent.

Al mismo tiempo, la empresa trabaja junto con productores de combustibles, autoridades regulatorias, gobiernos y otros actores de la industria para ampliar la producción, distribución y certificación del SAF. El objetivo es que cada vuelo sostenible deje de ser una excepción y se convierta en una práctica habitual dentro del sector aeronáutico.

Estas acciones forman parte de la estrategia de la compañía para alcanzar emisiones netas cero en sus operaciones hacia 2030 y contribuir a que toda la industria de la aviación logre este objetivo en 2050.

Más que un combustible, un cambio de rumbo para la aviación

La experiencia de Rolls-Royce demuestra que la transición hacia una aviación baja en carbono dependerá de una combinación de innovación tecnológica, cooperación entre distintos actores y marcos regulatorios que acompañen la adopción de soluciones más sostenibles. El éxito de este vuelo sostenible confirma que los combustibles alternativos ya no son una promesa lejana, sino una herramienta con capacidad real para disminuir el impacto climático del transporte aéreo.

Sin embargo, el reto apenas comienza. Incrementar la producción de SAF, reducir sus costos y acelerar su certificación serán pasos indispensables para que estos avances puedan escalar a nivel mundial. Para las empresas comprometidas con la responsabilidad social y la descarbonización, iniciativas como esta evidencian que la innovación puede convertirse en un motor de transformación capaz de acercar al sector aéreo a sus metas de cero emisiones netas sin renunciar a la conectividad global.

Formación artística con impacto social impulsa el talento mexicano y preserva el Día de Muertos

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La responsabilidad social encuentra nuevas formas de expresarse cuando la educación, la cultura y la innovación convergen para generar oportunidades. Más allá de los programas asistenciales o las acciones filantrópicas, hoy existen iniciativas que fortalecen el talento de las nuevas generaciones mientras preservan el patrimonio cultural de un país. Ese es el caso de un proyecto mexicano que recientemente obtuvo reconocimiento internacional.

La producción inmersiva Altares de Memoria y Magia, desarrollada por Dessignare Studio, recibió el premio Best Educational Show durante el Fulldome Festival de Jena, en Alemania, uno de los encuentros más importantes del mundo dedicados al cine para planetarios y experiencias inmersivas. Sin embargo, el verdadero valor de este logro no radica únicamente en el galardón, sino en el modelo de formación artística que hizo posible su creación y en el impacto social que genera para jóvenes talentos mexicanos.

Cuando preservar la cultura también significa crear oportunidades

El reconocimiento internacional distingue el valor educativo de una experiencia que acerca al público global a una de las tradiciones más emblemáticas de México: el Día de Muertos. Mediante una narrativa inmersiva, la producción explica el significado de esta celebración desde una perspectiva contemporánea, permitiendo que visitantes de museos, planetarios y espacios educativos comprendan la riqueza simbólica de esta expresión cultural.

No obstante, detrás de la experiencia existe una apuesta mucho más amplia. La película fue desarrollada dentro del programa de entrenamiento para artistas de Dessignare Studio, una iniciativa que busca convertir el aprendizaje creativo en experiencias profesionales reales.

En lugar de limitar la formación al aula, los participantes colaboran en proyectos con estándares internacionales que posteriormente llegan a públicos de distintos países.

Un modelo educativo que conecta el aprendizaje con el mundo laboral

Uno de los principales desafíos para quienes estudian disciplinas creativas es encontrar espacios donde puedan desarrollar experiencia profesional antes de incorporarse al mercado laboral. Consciente de ello, Dessignare Studio diseñó un modelo que integra mentoría especializada, producción real y acompañamiento profesional durante todo el proceso creativo.

Esta metodología permite que artistas emergentes fortalezcan habilidades técnicas, narrativas, tecnológicas y de gestión mientras participan en producciones destinadas a museos, festivales y planetarios. El resultado beneficia tanto a los estudiantes, que adquieren experiencia relevante, como a las instituciones culturales, que reciben contenidos de alta calidad con una visión innovadora.

Tecnología inmersiva para preservar el patrimonio cultural

Guiados por los personajes de Catrín y Catrina, los espectadores recorren el origen y simbolismo de cuatro elementos esenciales de las ofrendas mexicanas: el cempasúchil, las calaveras de azúcar, el papel picado y el pan de muerto. La experiencia transforma la cúpula de un planetario en un enorme altar digital donde tradición y tecnología conviven para transmitir conocimiento.

Esta propuesta forma parte de la metodología “Experiencias inmersivas para la educación”, creada por Dessignare Studio con el propósito de utilizar herramientas digitales para fortalecer los procesos de aprendizaje. En este caso, la tecnología deja de ser únicamente un recurso visual para convertirse en un medio que favorece la preservación y difusión del patrimonio cultural mexicano ante audiencias internacionales.

El programa no termina con la producción de experiencias inmersivas. Como parte de su visión social, también contempla cursos, talleres y actividades dirigidas a niñas, niños y jóvenes, especialmente a quienes enfrentan barreras económicas para acceder a la educación artística.

Este enfoque busca despertar el interés por las industrias creativas desde edades tempranas y construir una ruta de acompañamiento que permita desarrollar talento durante distintas etapas de formación. En un contexto donde las oportunidades culturales suelen concentrarse en determinados sectores, ampliar el acceso representa una acción que contribuye a reducir desigualdades y fortalecer la movilidad social.

Las alianzas que impulsan el talento emergente

Antes de obtener reconocimiento internacional, Altares de Memoria y Magia pasó por un proceso de validación que fue posible gracias a la colaboración con diversas instituciones. El Planetario Digital Chimalhuacán facilitó sus instalaciones para realizar proyecciones de prueba fundamentales para perfeccionar la experiencia inmersiva antes de su estreno.

Posteriormente, el Planetario Lunaria de Guadalajara impulsó la difusión del proyecto durante Innovation Fest Jalisco. Con apoyo de una cúpula inflable proporcionada por Tribu Astronómica, personas de todas las edades pudieron conocer la experiencia fuera de un planetario convencional, ampliando así el acceso a este tipo de contenidos educativos.

La colaboración constante entre planetarios y Dessignare Studio demuestra cómo las alianzas entre organizaciones culturales permiten que jóvenes creadores validen su trabajo en escenarios profesionales, experimenten con nuevas narrativas y fortalezcan su preparación para competir en un entorno global.

La responsabilidad social también impulsa las industrias creativas

El caso de Altares de Memoria y Magia demuestra que invertir en educación artística genera beneficios que trascienden el desarrollo individual. La combinación de mentoría, innovación tecnológica y proyectos reales crea condiciones para que nuevos profesionales ingresen a industrias con alto potencial de crecimiento, al mismo tiempo que promueve la identidad cultural de México.

Actualmente, Dessignare Studio busca establecer alianzas con museos, universidades, fundaciones, empresas, instituciones públicas y organizaciones culturales interesadas en fortalecer la formación artística, preservar el patrimonio mexicano y desarrollar nuevas experiencias educativas inmersivas. Este tipo de colaboraciones representa una oportunidad para que distintos sectores participen en proyectos con impacto educativo, social y cultural.

El reconocimiento obtenido en Alemania confirma que el talento mexicano puede alcanzar escenarios internacionales cuando encuentra acceso a formación de calidad, acompañamiento profesional y oportunidades para desarrollar proyectos con impacto real. La innovación tecnológica, en este contexto, se convierte en un puente que conecta el patrimonio cultural con nuevas audiencias alrededor del mundo.

Para la responsabilidad social, este caso ofrece una lección relevante: apoyar la educación artística no solo impulsa carreras profesionales, sino que también fortalece la inclusión, preserva la identidad cultural y genera oportunidades para las nuevas generaciones. Cuando el conocimiento, la creatividad y la colaboración trabajan en conjunto, el impacto trasciende las aulas y se convierte en un motor de transformación social.

Grupo Altex y CHEP evitan más de 909 toneladas de CO₂ con un modelo logístico circular

En un contexto de mayores retos operativos para el sector agroindustrial, la eficiencia logística para perecederos, la trazabilidad, circularidad en la cadena de valor y la colaboración empresarial se han convertido en herramientas clave para construir cadenas de suministro más resilientes y sostenibles.

México cuenta con una cadena agroalimentaria estratégica para el desarrollo económico y social del país. Sin embargo, también enfrenta importantes áreas de oportunidad: de acuerdo con el estudio Pérdidas y Desperdicios Alimentarios en México, del Banco Mundial, cada año se pierden o desperdician alrededor de 20.4 millones de toneladas de alimentos, equivalentes al 34% de la producción nacional. Estas pérdidas representan también un impacto ambiental significativo, con aproximadamente 36 millones de toneladas de CO equivalente y 40 mil millones de metros cúbicos de agua asociados.

Más allá del reto, estos datos abren una oportunidad para acelerar la adopción de modelos operativos más eficientes, circulares y regenerativos a lo largo de la cadena de valor. En particular, la logística adquiere un papel cada vez más relevante para preservar los alimentos durante su carga, transporte y almacenamiento, reducir riesgos operativos y asegurar la continuidad y calidad del suministro, especialmente ante escenarios de temperaturas extremas y cambiantes demandas del consumidor final.

Ante este panorama, empresas del sector alimentario impulsan soluciones que fortalecen la resiliencia de sus operaciones y contribuyen a reducir su impacto ambiental. Este es el caso de Grupo Altex, que recientemente obtuvo el Certificado de Sustentabilidad CHEP gracias a la implementación de un modelo circular, por medio de pallets reutilizables.

“Frente a un entorno cada vez más retador a las necesidades del cliente, la eficiencia logística deja de ser únicamente una cuestión operativa para convertirse en un elemento estratégico, así como la resiliencia de las redes de suministro. Soluciones basadas en la economía circular, como el reúso de pallets, ayudan a optimizar el movimiento de mercancías, mejorar la trazabilidad, reducir el impacto ambiental y fortalecer la resiliencia de la cadena de suministro, especialmente en sectores tan sensibles como el alimentario”, señaló Carlos Álvarez, Strategy, Customer Experience, Marketing and Sustainability Director CHEP LatAm.

Durante 2025, este modelo permitió a Grupo Altex 34,736 boards de madera evitados —equivalente a preservar 79 árboles—, evitar 909, 447 kilogramos de emisiones de CO y evitar la generación de 89,664 kilogramos de residuos sólidos. Según estimaciones de la propia compañía, esta reducción de emisiones equivale a la capacidad de captura de carbono de 1,109 acres de bosque, mientras que el volumen de residuos evitados corresponde al que generaría 111 personas diariamente.

CHEP, pionero en economía circular en el sector, contribuye a estos resultados a través de su sistema de pooling, basado en el uso compartido, recuperación y reutilización de pallets. Este modelo permite a las empresas avanzar hacia operaciones más eficientes y regenerativas, al tiempo que documenta sus beneficios ambientales y operativos mediante análisis independientes realizados bajo estándares internacionales de ciclo de vida.

“Hoy la resiliencia de la cadena alimentaria depende tanto de lo que ocurre en el campo como de la manera en que los productos se almacenan, transportan y distribuyen. La colaboración entre todos los actores de la cadena será cada vez más importante para responder a un entorno climático más desafiante”, señaló Carlos Quintero, Gerente Senior de Compras de Grupo Altex.

Como parte de su estrategia de sostenibilidad, Grupo Altex también impulsa programas de agricultura regenerativa con pequeños productores del campo mexicano, enfocados en la optimización del uso de insumos, la recuperación de la salud del suelo y la eficiencia hídrica. Estas acciones refuerzan una visión integral de sostenibilidad que conecta el origen de los alimentos con su transporte, distribución y llegada al consumidor.

Con presencia en más de 25 países, operaciones industriales en Michoacán, Guanajuato, Tabasco, Nayarit, Veracruz, Estado de México y Baja California, y una reducción acumulada de 108 mil toneladas de CO equivalente durante los últimos tres años, Grupo Altex continúa fortaleciendo una estrategia donde la sostenibilidad forma parte de la operación cotidiana del negocio.

En un entorno que exige mayor adaptación, colaboración e innovación, iniciativas como la desarrollada por Grupo Altex y CHEP muestran cómo la logística circular puede convertirse en un habilitador de cadenas de suministro regenerativas: más eficientes, resilientes y sostenibles para el futuro del sector alimentario en México.

Fundación Mapfre abre convocatoria global para impulsar investigación en salud, seguro y previsión social

Fundación Mapfre abrió una nueva edición de las Ayudas a la Investigación Ignacio H. de Larramendi, que este año cuentan con una dotación global de 275,000 euros, equivalentes a más de 5 millones de pesos, para respaldar proyectos relacionados con la promoción de la salud, el seguro y la previsión social.

La convocatoria tiene alcance mundial y está dirigida a investigadores o equipos de investigación del ámbito académico y profesional que desarrollen su trabajo de manera independiente o como parte de universidades, hospitales, empresas o centros de investigación. Las propuestas podrán presentarse en español, inglés o portugués hasta el 22 de octubre de 2026.

Talento mexicano con reconocimiento internacional

México cuenta con antecedentes relevantes dentro de esta iniciativa. En la convocatoria 2024, dos proyectos nacionales fueron seleccionados entre las investigaciones beneficiarias a nivel internacional.

En la categoría de Promoción de la Salud, Desiree López González, del Hospital Infantil de México Federico Gómez, recibió una ayuda para desarrollar un modelo predictivo que permita identificar el riesgo de obesidad y alteraciones cardiometabólicas en niñas, niños y adolescentes mexicanos, uno de los principales desafíos de salud pública del país.

Por su parte, en Seguro y Previsión Social, Juan Manuel Hernández Brito fue reconocido por una investigación sobre las políticas públicas necesarias para atender el envejecimiento de la población en Baja California, orientada a fortalecer la previsión social y responder a los retos asociados con la longevidad.

Estos reconocimientos reflejan la capacidad de la comunidad investigadora mexicana para generar conocimiento aplicable a desafíos prioritarios en materia de salud, protección financiera y bienestar social.

Fundación Mapfre

Investigación con impacto social

Desde hace más de cuatro décadas, las Ayudas a la Investigación Ignacio H. de Larramendi forman parte de los programas con los que Fundación Mapfre impulsa el conocimiento como una herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas y responder a los principales retos sociales, sanitarios y económicos.

En Promoción de la Salud, la convocatoria contempla investigaciones sobre prevención de la obesidad, fomento de la actividad física, bienestar emocional y uso adecuado de nuevas tecnologías; educación en maniobras de emergencia para la población general; valoración del daño corporal; gestión sanitaria, así como longevidad e influencia de los estilos de vida.

En el ámbito de Seguro y Previsión Social, podrán presentarse proyectos relacionados con el seguro, la gerencia de riesgos, las nuevas tecnologías aplicadas al sector asegurador, las pensiones, el ahorro, la inversión, la licuación patrimonial y la economía sénior o economía de la longevidad.

Los proyectos de Promoción de la Salud podrán recibir hasta 30,000 euros brutos, equivalentes aproximadamente a 600,000 pesos, mientras que las investigaciones de Seguro y Previsión Social podrán obtener hasta 15,000 euros brutos, cerca de 300,000 pesos. Las equivalencias en moneda nacional son aproximadas y pueden variar de acuerdo con el tipo de cambio.

Para seleccionar las propuestas se considerarán aspectos como la experiencia de los participantes, la innovación, la calidad científico-técnica, la viabilidad, la aplicabilidad y el potencial impacto social de cada investigación.

Con esta convocatoria, Fundación Mapfre reafirma su compromiso con la generación de conocimiento capaz de traducirse en soluciones concretas y contribuir a construir sociedades más saludables, resilientes y preparadas para el futuro.

Las personas interesadas podrán consultar las bases completas y presentar sus proyectos hasta el 22 de octubre de 2026 en el sitio web de Fundación Mapfre: https://www.fundacionmapfre.org/premios-ayudas/investigacion-ignacio-larramendi/

El lobo evangelizando a las ovejas: Meta y su nuevo discurso sobre la IA

Optimismo. Así es el nuevo video que Meta acaba de lanzar para publicitar sus intenciones y acciones con la Inteligencia Artificial (IA): “The future is for everyone”. ¿Qué hay de malo en esto? Un poco más de lo que imaginas.

Mientras muchos advierten sobre los graves riesgos de la IA como el aislamiento social o la pérdida de puestos de trabajo, Meta pretende posicionarse como el gran defensor del optimismo. “Apostamos por la gente”, afirman con orgullo, recordando cómo han conectado a 3.500 millones de personas en los últimos 22 años y asegurando que su objetivo con la IA es democratizar el futuro para que nadie se quede atrás.

A nivel de producción publicitaria, la pieza es brillante. Pero al terminar de verla, a mí en lo personal (y creo que a muchos les pasa igual), me provoca una pregunta incómoda: ¿de verdad podemos creerle a Meta? Perdón, pero es que es el lobo queriendo evangelizar a las ovejas.

El problema de no tener buena reputación

Antes de continuar, una aclaración necesaria: que Meta tenga un historial cuestionable no prueba, por sí solo, que su IA vaya a ser dañina. Juzgar una tecnología únicamente por quién la produce es, en rigor, una falacia lógica. Mi punto no es “la IA de Meta será mala porque Meta ha hecho cosas malas”; es más específico: la credibilidad de un mensaje depende de quién lo emite, y cuando la empresa que nos vende optimismo es la misma que ha priorizado sistemáticamente la monetización del comportamiento humano sobre el bienestar de sus usuarios, tenemos motivos legítimos para exigir hechos, no discursos.

Dejemos por un momento de lado el debate técnico sobre el impacto de la Inteligencia Artificial —sus incuestionables avances frente a sus innegables riesgos—. Hablemos del remitente del mensaje y de la supuesta pureza de sus intenciones.

La confianza no se construye con spots de 60 segundos ni con locuciones inspiradoras; se construye con hechos. Y cuando analizamos el historial de Meta (antes Facebook), la narrativa de “conectamos al mundo para hacer el bien” convive de forma incómoda con un patrón de decisiones orientadas a la monetización del comportamiento humano. La reputación de marca importa.

Si juzgamos a Meta no por sus discursos, sino por los problemas sociales en los que ha tenido responsabilidad directa o compartida, la lista es preocupante:

1. Salud mental y adicción por diseño

Secuestro atencional: diseños optimizados para generar adicción mediante dopamina rápida, desplazamientos infinitos (infinite scroll) y notificaciones invasivas.

Crisis en adolescentes: los llamados Facebook Files, filtrados en 2021 por la extrabajadora Frances Haugen, revelaron documentos internos donde la propia compañía reconocía que Instagram agravaba problemas de imagen corporal, ansiedad y depresión en adolescentes, particularmente en chicas jóvenes.

Soledad paradójica: nos vendieron hiperconexión, pero coexistimos con índices altos de aislamiento y desconexión con el entorno real —un fenómeno estudiado por sociólogos y psicólogos, aunque su relación causal directa con las redes sociales sigue siendo objeto de debate académico.

2. Fractura social y democrática

Polarización algorítmica: los algoritmos de recomendación tienden a premiar el contenido que genera indignación y controversia porque produce más engagement, lo que contribuye a dividir comunidades y erosionar el debate público.

Cambios en las dinámicas de pareja: algunos estudios han explorado cómo la exposición constante a exparejas, mensajes privados y nuevas conexiones facilita ciertos comportamientos de infidelidad emocional o digital. Es un área con evidencia mixta y en buena parte correlacional —no hay consenso de que las plataformas causen más rupturas—, pero sí hay indicios razonables de que facilitan ciertas conductas de riesgo en las relaciones.

Desinformación y desestabilización: desde la proliferación de noticias falsas hasta el rol documentado de Facebook en procesos electorales sensibles (el caso Cambridge Analytica de 2018 es el más citado) y la propagación de discursos de odio en distintas regiones del mundo, incluyendo el papel que organismos de la ONU atribuyeron a la plataforma en la crisis de Myanmar en 2018.

3. Ética y protección de datos

Capitalismo de vigilancia: la explotación de datos de comportamiento para microtargeting publicitario ha sido señalada repetidamente por reguladores en Europa y Estados Unidos como un modelo que convierte la atención y las emociones de los usuarios en el producto.

Omisión ante el acoso y la seguridad infantil: distintas investigaciones periodísticas y demandas —incluyendo las presentadas por fiscales generales de varios estados de EE.UU. en 2023— han señalado negligencias en la moderación de contenido y en la protección de menores frente al ciberacoso y la explotación en línea.

La reputación de Meta es un problema: el mal no puede ser la raíz del bien

El verdadero problema del spot de Meta no es la tecnología que promueve, sino la continuidad del modelo de negocio que hay detrás.

Si la misma empresa que construyó algoritmos para capturar la atención a costa de la salud mental ahora pretende liderar la democratización de la Inteligencia Artificial, tenemos derecho a preguntarnos por qué deberíamos esperar un resultado distinto. La Inteligencia Artificial no es neutra: responde a los incentivos de quien la entrena, la despliega y la monetiza. Esto no significa que el resultado tenga que ser malo —las empresas pueden cambiar, y sería injusto negar esa posibilidad de antemano—, pero sí significa que el beneficio de la duda hay que ganárselo con evidencia, no con un anuncio bien producido.

Presentarse como “los optimistas que sueñan con unir a la humanidad” mientras se evitan los debates profundos sobre regulación, ética y reparación de daños pasados no es optimismo: es, en el mejor de los casos, storytelling corporativo: y en el peor, lavado de cara. En otra circunstancia sería una brillante pieza de marketing de reputación pero en esta, simplemente no es posible. verlo así.

¿Democratización o estrategia de mercado?

La reputación importa porque determina la credibilidad de una promesa. Que Meta nos diga “el futuro es para todos” suena bien en teoría, pero en la práctica nos obliga a mantener una postura crítica y a exigir algo más que palabras.

Para que la Inteligencia Artificial sea realmente inclusiva, segura y humana, no basta con discursos inspiradores ni campañas millonarias; se necesita transparencia, responsabilidad (accountability) verificable y un cambio real en los incentivos económicos que priorice la ética por encima del beneficio ilimitado.

Hasta que eso suceda —y hasta que existan métricas independientes que lo confirmen, no solo comunicados de la propia empresa—, resulta difícil comprarles el relato completo.

No se trata de descartar por completo la posibilidad de que Meta cambie, ni de asumir mala fe automática en cada decisión futura. Se trata de recordar algo simple: la confianza se gana con historial verificable, no con producción audiovisual. Y en ese sentido, cualquier empresa —sea Meta o cualquier otra— que aspire a liderar el desarrollo ético de la IA debería estar dispuesta a que la juzguemos por sus acciones concretas, no por lo bien que sepa contar su propia historia.

El artículo “La reputación de Meta: ¿Puede el lobo evangelizar a las ovejas?” se publicó inicialmente en la web del autor.


Luis Maram, Marketing y sostenibilidad
Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación

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Luis Maram es estratega digital especializado en desarrollo de contenidos orientados a visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha acompañado a marcas en el diseño de acciones digitales que inspiran a sus audiencias, generan conexión y producen resultados concretos —desde el content marketing y el social media hasta la inteligencia artificial.

Es Director de Marketing y Media en Expok, donde lidera la estrategia digital de la empresa y sus clientes. Asimismo, edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocidos de México, LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.

Cambios en ISO 9001 elevan la exigencia en líderes, decisiones éticas y respuesta ante crisis climáticas

La nueva edición de ISO 9001 busca transformar la manera en que las organizaciones entienden la calidad pues, además de auditorías, el proyecto final de la norma incorpora exigencias más puntuales sobre cultura de calidad, comportamiento ético, cambio climático, comunicación con clientes y aprovechamiento de oportunidades, explicó Chanel Medellín, especialista en sistemas de gestión para BSI en México.

La ISO/FDIS 9001 se encuentra en la última fase del proceso normativo y su publicación está prevista para septiembre de 2026, cuando sustituye a ISO 9001:2015.

La ISO Survey más reciente reportó alrededor de 1.47 millones de certificados ISO 9001 y más de 2.32 millones de sitios web cubiertos en el mundo. México registró 9 mil 90 certificados y se ubicó entre los tres principales mercados de América Latina, después de Brasil y Argentina. La norma sigue siendo el sistema de gestión de calidad con mayor adopción internacional.

BSI México recién analizó los cambios durante el webinar ISO/FDIS 9001 – El futuro de la gestión de calidad, impartido por Medellín, donde se explicó que las empresas certificadas no tendrán que reconstruir sus sistemas desde cero.

“Esto no representa una demolición de lo que ya tenemos. Vamos a construir de manera más inteligente sobre los buenos cimientos que ya establecimos desde el 2015”. La revisión puede utilizarse, añadió, para atender las “asignaturas pendientes” de sistemas que cumplen formalmente con la norma, pero todavía no entregan los resultados esperados.

BSI coincide en que la estructura central se mantiene con los requisitos de seguimiento, medición, auditoría, mientras los principales ajustes se concentran en liderazgo, además del contexto organizacional, planificación y uso efectivo de la información. Asimismo, la operación cotidiana recibiría modificaciones menores frente a los cambios de fondo relacionados con la gobernanza de la calidad.

Una cultura que pueda comprobarse

Uno de los cambios más significativos se encuentra en la responsabilidad de la alta dirección. El borrador refuerza la obligación de promover una cultura de calidad y un comportamiento ético que puedan observarse en las decisiones, el manejo de errores y la relación con clientes y colaboradores.

“Ya no es suficiente con exhibir una política firmada en la pared”, explicó Medellín, quién subraya que los auditores buscarán lo que llamó “evidencia viva”, es decir cómo los líderes reaccionan ante una falla les permite reportar problemas y sostener los valores declarados por la organización. Una cultura de calidad resumió, es “lo que tus equipos hacen cuando nadie los está observando”.

El comportamiento ético también adquiere una aplicación concreta, pues deberá reflejarse en la confiabilidad de los datos, la veracidad de los registros, la transparencia y el compromiso con las necesidades del cliente. La actualización también integra con mayor claridad el cambio climático dentro del análisis de contexto.

La organización deberá determinar si los fenómenos climáticos afectan su capacidad para entregar productos o servicios conformes. Medellín advirtió que sería “ingenuo” considerar que las condiciones climáticas son ajenas a la calidad de las materias primas, las rutas logísticas o la estabilidad de las infraestructuras.

El análisis busca identificar efectos directos sobre abastecimiento, transporte, almacenamiento, continuidad operativa y requisitos regulatorios. Se señala que el cambio climático y la sostenibilidad deberán reflejarse en el contexto, las prioridades y las expectativas de las partes interesadas.

Cambios en ISO 9001

Riesgos, oportunidades y gestión del cambio

Otro ajuste relevante consiste en separar con mayor claridad los riesgos de las oportunidades. Mientras los primeros buscan prevenir pérdidas, interrupciones o incumplimientos, las oportunidades pueden conducir a innovación, nuevos mercados, alianzas, tecnologías y mejoras de procesos.

“Las oportunidades nos exigen arriesgar con inteligencia, invertir y capturar valor a futuro”, afirmó Medellín. El sistema de gestión deberá demostrar cómo protege la operación actual y cómo identifica posibilidades de crecimiento. Esta separación impulsará una gestión más proactiva; se abren brechas que requerirán responsables, evaluación y canales para llegar a la alta dirección, en lugar de permanecer como una lista general de buenas intenciones.

La planificación de los cambios también se fortalece ya que el borrador amplía de cuatro a siete las consideraciones explícitas para gestionar una modificación del sistema. Además de recursos y responsabilidades, deberán contemplarse la información necesaria, la comunicación, el seguimiento de la eficacia y la evaluación de resultados.

Comunicación antes de que estalle la crisis

La comunicación con clientes es uno de los puntos con mayores implicaciones operativas y reputacionales. El borrador exige proporcionar información sobre acciones de contingencia cuando una interrupción afecta el suministro de productos o servicios: “No hay tolerancia del estándar al silencio o a la improvisación cuando las cosas salen mal”, afirmó la instructora. Las organizaciones deberán prever qué comunicarán, quién será el vocero, cuándo se notificará y qué canales serán utilizados.

Y la responsabilidad se extiende a terceros: un centro de atención, operador logístico o proveedor que interactúa directamente con el cliente influyendo en la experiencia de calidad. La empresa deberá establecer reglas de comunicación, comportamientos esperados y mecanismos de control sobre esos servicios externos.

Las auditorías internas también deberán contar con objetivos ligados al negocio: “Cada auditoría individual no puede responder nada más a la inercia de un calendario”, indicó Medellín. El propósito podrá consistir en evaluar la eficacia de un cambio, la preparación ante una interrupción o el funcionamiento de un proceso crítico.

Los sistemas de gestión pueden aportar resultados cuando se vinculan con indicadores, decisiones directivas y acciones de mejora. El certificado acredita el cumplimiento de requisitos, pero el desempeño depende de la forma en que la organización utiliza el sistema.

La revisión de ISO 9001 apunta a que la calidad dejará de medirse únicamente por la existencia de procedimientos y registros. También deberá observarse en la conducta de los líderes, la confiabilidad de la información, la respuesta ante una crisis, el control de proveedores y la capacidad para convertir los datos en decisiones.

El envejecimiento de la población podría estar impulsando las emisiones de los alimentos

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Durante años, el debate sobre el impacto climático de la alimentación ha puesto el foco en un mismo grupo: quienes consumen más carne y productos de origen animal. Bajo esa lógica, los jóvenes parecían concentrar gran parte de la responsabilidad debido a sus hábitos de consumo. Sin embargo, una nueva investigación internacional revela que la realidad es mucho más compleja y que la edad de la población puede ser un factor decisivo para entender el futuro de la crisis climática.

El estudio, que analizó las dietas de 149 países durante casi dos décadas, muestra que no basta con observar qué comen las personas, sino también cómo cambian las dinámicas demográficas. Mientras los adolescentes y adultos jóvenes mantienen la mayor huella de carbono por persona, el envejecimiento poblacional está transformando el panorama global y obliga a replantear las estrategias de sostenibilidad relacionadas con la alimentación.

¿Quién genera más emisiones de los alimentos?

Una investigación liderada por la Universidad de Birmingham analizó información sobre hábitos alimentarios de 22 grupos de edad entre los años 2000 y 2019. Los resultados muestran que los adolescentes y adultos jóvenes presentan la mayor huella climática individual, principalmente por el elevado consumo de carne roja, lácteos y alimentos ultraprocesados.

Estos productos requieren procesos intensivos en recursos naturales y generan importantes cantidades de gases de efecto invernadero durante su producción. La ganadería, especialmente la bovina, libera grandes volúmenes de metano, mientras que la industria de alimentos procesados incrementa el consumo energético y las emisiones asociadas a toda la cadena de suministro.

El patrón se repite tanto en economías desarrolladas como en países de ingresos medios y bajos. En estos últimos, el crecimiento económico ha permitido que más jóvenes incorporen alimentos de origen animal a su dieta, elevando así su impacto ambiental individual.

emisiones de los alimentos

El envejecimiento cambia el mapa de las emisiones de los alimentos

Aunque los jóvenes siguen registrando la mayor huella por persona, el hallazgo que más llamó la atención de los investigadores fue otro: el crecimiento de las emisiones de los alimentos está siendo impulsado, cada vez más, por el aumento de la población adulta mayor.

Entre 2000 y 2019, las emisiones globales relacionadas con la alimentación crecieron alrededor de 2,100 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente. Cerca de una cuarta parte de ese incremento provino del grupo de personas mayores de 60 años, especialmente en regiones como Estados Unidos, Europa Occidental y Japón.

La explicación no está en que los adultos mayores consuman más carne o adopten dietas más contaminantes. El verdadero factor es demográfico: hoy existen más personas mayores que hace dos décadas y ese grupo continúa creciendo conforme aumenta la esperanza de vida y disminuye la tasa de natalidad.

Más personas mayores, no dietas más contaminantes

El estudio rompe con una idea ampliamente extendida: que el problema climático asociado a la alimentación depende únicamente de las decisiones individuales de consumo. En realidad, la composición de la población también modifica el volumen total de emisiones.

Una persona puede mantener prácticamente la misma dieta durante años, pero si el grupo al que pertenece aumenta considerablemente, el impacto agregado también crecerá. Ese fenómeno explica por qué las personas mayores están adquiriendo un peso cada vez más importante dentro de las emisiones alimentarias globales.

En contraste, aunque los jóvenes mantienen dietas con una elevada huella de carbono, representan una proporción estable o incluso decreciente de la población en numerosos países. Esto demuestra que una mayor emisión individual no siempre se traduce en una mayor contribución total.

emisiones de los alimentos

La carne roja sigue siendo el principal desafío climático

El análisis confirma que el incremento del consumo de carne, especialmente de carne de res, continúa siendo el mayor impulsor de las emisiones provenientes del sistema alimentario mundial.

La producción ganadera demanda grandes extensiones de tierra, agua y alimento para el ganado, además de liberar metano durante el proceso digestivo de los animales. Todo ello convierte a la carne roja en uno de los alimentos con mayor impacto climático por kilogramo producido.

Sin embargo, reducir su consumo no representa una solución universal. En muchos países de bajos ingresos, el acceso a carne, leche y huevos ha significado una mejora importante en la calidad nutricional de millones de personas, por lo que las decisiones climáticas deben equilibrarse con los objetivos de seguridad alimentaria.

Un reto para las políticas de responsabilidad social y sostenibilidad

Los sistemas alimentarios generan aproximadamente una tercera parte de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, lo que convierte a la alimentación en un eje prioritario para las estrategias de sostenibilidad empresarial y las políticas públicas.

No obstante, el estudio advierte que las campañas generalizadas podrían perder efectividad si no consideran las diferencias entre grupos de edad, niveles de ingreso y contexto social. Lo que funciona en un país envejecido difícilmente ofrecerá los mismos resultados en economías emergentes con poblaciones jóvenes.

Para las organizaciones comprometidas con la responsabilidad social, estos hallazgos representan una oportunidad para impulsar programas educativos, fortalecer cadenas de suministro más sostenibles y promover opciones alimentarias con menor impacto ambiental sin comprometer la nutrición.

emisiones de los alimentos

Diferentes generaciones requieren soluciones diferentes

Los investigadores coinciden en que el futuro de las políticas alimentarias deberá adaptarse a las características de cada población. En los países con una mayor proporción de adultos mayores, el desafío consiste en facilitar dietas bajas en carbono que también cubran sus necesidades nutricionales.

En el caso de los adolescentes y jóvenes, las escuelas, universidades y entornos donde adquieren alimentos representan espacios estratégicos para fomentar patrones de consumo más sostenibles desde edades tempranas.

Por su parte, las economías en desarrollo requieren estrategias que permitan mejorar la nutrición de la población sin reproducir modelos alimentarios altamente intensivos en carbono. El reto será combinar crecimiento económico, salud pública y sostenibilidad ambiental.

El estudio demuestra que comprender el impacto climático de la alimentación exige mirar más allá del contenido del plato. La transformación demográfica está modificando la distribución de las emisiones y plantea nuevos desafíos para gobiernos, empresas y organizaciones que trabajan en sostenibilidad. La edad de la población se perfila como un elemento clave para diseñar políticas más eficaces y equitativas.

Al mismo tiempo, la investigación recuerda que reducir las emisiones de los alimentos no depende únicamente de cambiar hábitos individuales, sino de construir sistemas alimentarios capaces de responder a realidades sociales muy distintas. En un mundo donde conviven poblaciones cada vez más longevas y generaciones jóvenes con nuevos patrones de consumo, entender esas diferencias será esencial para avanzar hacia un futuro más sostenible.

Meta da un paso atrás y abandona una iniciativa global de energías renovables

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Durante casi una década, Meta formó parte de un movimiento empresarial que buscaba transformar la manera en que las grandes compañías consumen electricidad. Sin embargo, la empresa matriz de Facebook e Instagram decidió abandonar una de las iniciativas corporativas más reconocidas en materia climática: RE100, un compromiso global que reúne a empresas que buscan abastecerse únicamente con electricidad proveniente de fuentes renovables.

La salida de Meta ocurre en un momento complejo para la industria tecnológica, marcada por la expansión acelerada de centros de datos impulsados por inteligencia artificial. Aunque la compañía asegura que mantendrá sus inversiones en energías renovables y continuará compensando su consumo eléctrico con energía limpia, su decisión abre un debate sobre los límites de los compromisos climáticos corporativos.

Meta abandona un compromiso global de energías renovables

RE100, impulsada por la organización británica Climate Group, tiene como objetivo reunir a empresas comprometidas con utilizar electricidad proveniente al 100% de fuentes renovables. La iniciativa cuenta con 444 integrantes, entre ellos grandes compañías tecnológicas como Apple, Google y Microsoft.

Meta se incorporó al acuerdo en 2016, pero recientemente dejó de aparecer en la lista oficial de miembros de Climate Group. La salida fue confirmada por Recharge News, medio especializado en la industria energética, y posteriormente reconocida por la propia compañía tecnológica.

El movimiento ocurre mientras las empresas del sector enfrentan una creciente demanda eléctrica derivada del desarrollo de inteligencia artificial. Los centros de datos requieren enormes cantidades de energía constante, lo que ha llevado a algunas compañías a buscar alternativas que garanticen suministro estable, incluso cuando estas no están completamente alineadas con sus compromisos ambientales previos.

El debate detrás del uso de energías renovables y gas natural

Uno de los principales puntos de controversia es que Meta ha firmado acuerdos con empresas de servicios públicos para impulsar nuevas plantas de energía a gas natural. Aunque este combustible suele considerarse una alternativa de transición frente a fuentes más contaminantes, continúa dependiendo de un recurso fósil y genera impactos ambientales asociados.

El gas natural produce menos emisiones de carbono que otros combustibles fósiles, pero su extracción puede provocar fugas de metano, un gas de efecto invernadero con un alto potencial de calentamiento global. Por ello, distintos especialistas cuestionan que pueda considerarse una solución compatible con una transición energética de largo plazo.

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Desde Climate Group señalaron que, tras varias conversaciones con Meta, la compañía dejó RE100 debido a que sus inversiones en nueva generación eléctrica basada en gas ya no cumplían con los criterios técnicos de la iniciativa. Para la organización, no basta con compensar el consumo eléctrico: también importa cómo se obtiene esa energía.

La inteligencia artificial redefine las prioridades energéticas

La decisión de Meta refleja una tensión que comienza a repetirse dentro del sector tecnológico: la necesidad de alimentar una infraestructura digital cada vez más demandante mientras se mantienen compromisos ambientales ambiciosos. La expansión de la inteligencia artificial ha convertido el acceso a energía confiable en un desafío estratégico para las grandes compañías.

Un portavoz de Meta aseguró que abandonar RE100 no modifica su objetivo de igualar su consumo eléctrico con un 100% de energía limpia. Además, afirmó que la empresa continuará incrementando sus inversiones en energías renovables como parte de su estrategia climática.

Sin embargo, organizaciones ambientales y expertos en sostenibilidad han señalado que las metas corporativas deben analizar no solo los resultados finales, sino también las decisiones que permiten alcanzarlos. La discusión gira en torno a si las empresas pueden mantener una narrativa climática sólida mientras recurren a nuevas fuentes fósiles para sostener su crecimiento.

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Meta no es la única tecnológica que enfrenta este dilema

El caso de Meta forma parte de una tendencia más amplia en la industria tecnológica. Microsoft, por ejemplo, recientemente firmó un acuerdo con Chevron para obtener electricidad generada con gas natural destinada a un centro de datos en Texas. Google también ha establecido acuerdos similares relacionados con este tipo de suministro energético.

Estas decisiones muestran la creciente presión que enfrentan las compañías digitales: por un lado, deben responder a inversionistas, consumidores y reguladores que exigen avances climáticos; por otro, necesitan garantizar la capacidad energética necesaria para desarrollar nuevas tecnologías.

El reto para estas empresas será demostrar que sus estrategias energéticas no representan un retroceso en sus compromisos ambientales. En un contexto donde la transición hacia energías renovables es una prioridad global, cada decisión sobre infraestructura energética puede influir en su reputación y credibilidad.

La salida de Meta de RE100 marca un punto de inflexión en la conversación sobre sostenibilidad empresarial. El caso evidencia que incluso las compañías con mayores recursos tecnológicos enfrentan dificultades para equilibrar crecimiento, innovación y responsabilidad ambiental.

Más allá del anuncio, el debate plantea una pregunta clave para el futuro corporativo: ¿pueden las empresas mantener sus objetivos climáticos mientras incrementan su dependencia temporal de combustibles fósiles? La respuesta dependerá de la transparencia con la que comuniquen sus decisiones y de la capacidad que tengan para avanzar realmente hacia un modelo basado en energías renovables.

¿Qué pasa cuando una empresa promete reducir emisiones que no dependen de ella?: Caso eBay

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Para muchas empresas, anunciar compromisos climáticos implica establecer metas claras para reducir emisiones y demostrar avances medibles ante inversionistas, consumidores y grupos de interés. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando la mayor parte de su huella ambiental proviene de actividades que no controla directamente? Ese es el complejo escenario que enfrenta eBay, una compañía cuyo principal reto climático está relacionado con los envíos realizados por terceros.

El caso de eBay revela una de las mayores dificultades actuales de la descarbonización corporativa: medir correctamente las emisiones de Alcance 3. Estas emisiones, generadas en la cadena de valor, suelen representar la mayor parte del impacto climático de una organización, pero también son las más difíciles de calcular, actualizar y gestionar. La situación abrió un debate sobre cómo las empresas deben reportar sus avances cuando los cambios científicos modifican las reglas del juego.

El desafío de calcular emisiones fuera del control directo

De acuerdo con un artículo de Trellis, eBay enfrenta una situación poco común dentro de sus reportes de sostenibilidad. La compañía debe analizar cómo informar sobre los gases de efecto invernadero generados por los camiones y aviones utilizados para entregar productos vendidos en su plataforma. Estas operaciones representan más del 80% de su huella total de carbono en 2025, equivalente a 1.8 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente.

El problema surgió cuando nuevas normas contables modificaron los factores utilizados para calcular las emisiones del transporte. Al actualizar los datos con información científica más reciente, especialmente sobre las fugas de metano durante la extracción y procesamiento de combustibles fósiles, las emisiones estimadas de eBay aumentaron más de un 20%.

La compañía quedó ante un dilema complejo: podía rehacer años de cálculos, publicar cifras difíciles de comparar con reportes anteriores o mantener una metodología que podría ser cuestionada por no reflejar los avances científicos actuales.

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Reducir emisiones: el reto de las emisiones de Alcance 3

Las emisiones de Alcance 3 se han convertido en uno de los mayores desafíos para las empresas que buscan cumplir compromisos climáticos. A diferencia de las emisiones generadas directamente por una organización, estas provienen de proveedores, clientes, transporte, uso de productos o actividades externas vinculadas con el negocio.

En el caso de eBay, una vez que un vendedor concreta una operación, la plataforma permite generar etiquetas de envío integradas con empresas transportistas como FedEx. Estas compañías proporcionan estimaciones sobre las emisiones generadas durante los trayectos. Cuando no existen datos específicos, eBay utiliza factores de emisión que convierten variables como peso y distancia recorrida en estimaciones de carbono.

El problema es que esos factores pueden cambiar conforme mejora el conocimiento científico. En 2023, el Consejo Global de Emisiones Logísticas (GLEC) actualizó sus cálculos y algunos aumentaron debido a nueva información sobre las emisiones asociadas a los combustibles fósiles.

Cuando los nuevos datos cambian la historia climática

Al aplicar los nuevos factores de emisión a los datos de eBay de 2024, las emisiones relacionadas con transporte y distribución aumentaron 23%. Aunque el incremento no significaba que la empresa hubiera contaminado más en términos reales, sí modificaba la fotografía de su desempeño ambiental.

Antes de la actualización, eBay reportaba una reducción del 36% en sus emisiones de transporte y distribución desde 2019, superando su meta de disminuir 27.5% para 2030. Después del ajuste metodológico, la reducción registrada pasó a ser del 21%, una cifra positiva, pero con una trayectoria menos favorable hacia el cumplimiento del objetivo.

Este cambio evidenció un problema frecuente en los reportes climáticos: cuando una empresa logra avances, pero las metodologías cambian, sus resultados pueden parecer menos sólidos aunque sus acciones internas no hayan retrocedido.

Reducir emisiones sin perder comparabilidad ni credibilidad

Ante esta situación, eBay decidió actualizar su informe de impacto de 2024 utilizando los factores de emisión anteriores de GLEC, acompañando el ajuste con una explicación en sus notas metodológicas. La decisión buscaba conservar la comparación histórica y permitir que los lectores entendieran la evolución de sus indicadores.

Sin embargo, esta estrategia abrió una discusión sobre la transparencia. Para algunos especialistas, utilizar factores antiguos puede dificultar que las empresas reflejen los mejores conocimientos científicos disponibles. Alan Lewis, director técnico del Smart Freight Institute, reconoció que eBay ha intentado actuar con claridad, pero advirtió que ignorar nuevas metodologías puede generar cuestionamientos relacionados con prácticas de ecoblanqueo.

La tensión central está en encontrar un equilibrio entre mantener series históricas comparables y utilizar datos actualizados que representen mejor la realidad ambiental.

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El costo de corregir los datos climáticos

Para resolver definitivamente la diferencia entre metodologías, eBay analiza rehacer sus cálculos históricos utilizando los factores actuales. Sin embargo, este proceso representa un desafío financiero y operativo: recalcular varios años de información podría costar cientos de miles de dólares y tomar casi un año de trabajo.

La situación también refleja una dificultad interna para los equipos de sostenibilidad. Explicar a la alta dirección que las cifras anteriores cambiaron porque la ciencia evolucionó puede generar resistencia, especialmente cuando los nuevos datos muestran mayores niveles de emisiones.

Aun así, especialistas señalan que mejorar los sistemas de medición forma parte del avance climático. La precisión de los datos es indispensable para establecer objetivos realistas y tomar decisiones efectivas de descarbonización.

Reducir emisiones requiere reglas más coordinadas

El caso eBay muestra que los esfuerzos para reducir emisiones dependen no solo de las acciones individuales de las empresas, sino también de la evolución de los estándares internacionales. Las organizaciones deben considerar diferentes marcos, como el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero y metodologías impulsadas por iniciativas climáticas globales.

Para los equipos de sostenibilidad, mantenerse al día con cada actualización normativa puede convertirse en una tarea complicada. Los cambios constantes pueden consumir recursos que deberían destinarse a implementar proyectos concretos de reducción de carbono.

Por ello, uno de los principales aprendizajes del caso es la necesidad de una mayor coordinación entre organismos reguladores, desarrolladores de estándares y empresas. La transición climática requiere mediciones más precisas, pero también procesos que permitan a las organizaciones adaptarse sin perder credibilidad.

El caso eBay demuestra que cumplir una promesa climática no siempre depende únicamente de las acciones que una empresa realiza dentro de sus operaciones. Cuando gran parte de la huella ambiental está relacionada con proveedores y socios externos, la capacidad de medir, interpretar y comunicar los datos se vuelve tan importante como las propias acciones de reducción.

La experiencia de eBay también evidencia que los compromisos para reducir emisiones enfrentan un desafío adicional: la ciencia y las metodologías están en constante evolución. Adaptarse a nuevos conocimientos puede modificar resultados previamente publicados, pero ignorarlos puede afectar la confianza de los grupos de interés.

En un escenario donde las empresas son cada vez más evaluadas por la calidad de sus reportes climáticos, la transparencia será un elemento clave. Más que mostrar cifras perfectas, las organizaciones deberán demostrar que cuentan con procesos sólidos para entender su impacto y avanzar hacia una descarbonización basada en información confiable.