Inicio Blog Página 4

De la conciencia a la acción: Eco Jornadas LTH fortalecen la cultura energética y reducen emisiones

En un momento en el que México enfrenta el reto de reducir más de 35% de sus emisiones para cumplir con compromisos climáticos internacionales –como el Acuerdo de París y sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), así como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030– y donde el sector energético concentra cerca de 70% de los gases de efecto invernadero del país, la eficiencia energética se posiciona como una de las soluciones más inmediatas, rentables y de mayor impacto. En este contexto, LTH fortalece su estrategia de sostenibilidad a través de las Eco Jornadas, una iniciativa que traduce la conciencia ambiental en acciones concretas con impacto medible. 

LTH impulsa un movimiento que conecta educación, economía circular y participación comunitaria, demostrando que decisiones cotidianas –desde el uso eficiente de la energía hasta el reciclaje responsable– pueden generar beneficios ambientales, sociales y económicos. La propuesta no sólo apela a la responsabilidad individual, sino que coloca a las empresas como agentes activos en la transición hacia modelos de operación más sostenibles y competitivos. 

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), la eficiencia energética podría contribuir hasta con el 40% de la reducción necesaria de emisiones globales para 2040. En México, el sector energético representa alrededor de 70% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, por lo que promover el ahorro energético desde el ámbito empresarial y ciudadano es una acción estratégica, no sólo ambiental. 

Las Eco Jornadas LTH nos recuerdan que la sostenibilidad no empieza en grandes discursos, sino en decisiones cotidianas que, cuando se suman, generan un impacto real y medible. Bajo esta premisa, LTH impulsa la educación ambiental, se fomenta el uso eficiente de los recursos y se construyen alianzas con comunidades y colaboradores para transformar hábitos en resultados concretos. 

Eco Jornadas LTH

Las Eco Jornadas de LTH integran tres ejes clave:

●   Educación ambiental y cultura energética: desarrollo de talleres, pláticas y actividades formativas que promueven el uso eficiente de la energía, el consumo responsable y la adopción de hábitos sostenibles en hogares, escuelas y entornos laborales.

●   Acción comunitaria con impacto medible: implementación de dinámicas participativas que involucran a colaboradores, familias y comunidades, generando conciencia colectiva y fortaleciendo el compromiso ambiental desde lo local hacia lo regional.

●   Alianzas y corresponsabilidad empresarial: articulación con distribuidores, aliados estratégicos y actores locales para ampliar el alcance de la iniciativa, consolidando una red de colaboración que integra sostenibilidad y responsabilidad social.

A través de las Eco Jornadas, LTH promueve la educación ambiental y el uso responsable de la energía mediante talleres, actividades formativas y dinámicas comunitarias que impulsan cambios de hábito medibles. Estas acciones fomentan prácticas como la eficiencia en el consumo eléctrico, el cuidado de recursos y la adopción de soluciones energéticas más sostenibles, contribuyendo a reducir emisiones y a generar conciencia colectiva sobre el impacto ambiental de nuestras decisiones cotidianas.

Con esta iniciativa, LTH refrenda su visión de integrar la responsabilidad social y la sostenibilidad como pilares de su estrategia de crecimiento, demostrando que el amor por el planeta puede traducirse en acciones medibles, ahorro tangible y beneficios compartidos. Porque ahorrar energía no sólo reduce costos: reduce huella ambiental, fortalece comunidades y construye un futuro más sostenible.

Saber qué hacer

Por Edgar López

Ayer México vivió un evento de seguridad de alto impacto que generó consecuencias inmediatas en distintos estados del país: bloqueos carreteros, interrupciones aéreas, afectaciones a sucursales comerciales y bancarias, suspensión de actividades y alertas de riesgo clasificadas como alto–crítico en varias entidades.

La gravedad del hecho es evidente y sus implicaciones son amplias.

Lo que me lleva a escribir no es el evento en sí, sino la dimensión operativa que se activó en cuestión de horas. Porque cuando el entorno cambia de manera abrupta, las organizaciones no pueden quedarse en el análisis; tienen que decidir.

En medio de ese contexto, lo que más me llamó la atención no fue el ruido, sino la claridad con la que muchas empresas respondieron.

  • Bancos cerraron sucursales preventivamente y redirigieron operaciones a canales digitales con serenidad.
  • Aerolíneas ofrecieron cambios y reembolsos priorizando seguridad.
  • Tiendas de conveniencia, estaciones de servicio y centros comerciales ajustaron horarios o suspendieron operaciones en zonas de riesgo, cuidando primero a su gente.

No hubo ruido, ni grandes anuncios.

Hubo decisiones rápidas y criterios claros.

Y eso, para mí, es el verdadero termómetro de la responsabilidad: saber qué hacer.

Quien sabe hacerlo protege vidas, reduce pérdidas en inventario, reputación y productividad, y fortalece su posición. Cuando esa capacidad falta, los costos —humanos, económicos y de confianza— suelen ser mayores.

En México, con las particularidades de país que conocemos, muchas organizaciones ya tienen esa capacidad instalada. No es casualidad; es preparación acumulada.

La reflexión que me queda va poco más allá: si algunas respuestas individuales fueron sólidas, ¿cómo podríamos avanzar hacia una coordinación colectiva más robusta?

Las asociaciones gremiales tipo ANTAD, Asociación de Bancos de México ABM, A. C. o CANIRAC Nacional podrían jugar un papel más activo en momentos como este —ofreciendo lineamientos claros, compartiendo mejores prácticas y articulando redes tempranas de apoyo—, como ya ocurre en otros países con contextos de alto riesgo.

No es reproche.

Lo planteo como oportunidad.

Porque en días como ayer —por lamentables que sean— también se revela la responsabilidad real. Esa que no se comunica, sino que se ejerce.

Y quizá esa sea la capa más exigente de la RSE.


Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Orden de Trump busca blindar herbicida de Bayer ante ola de litigios

0

La firma de una nueva orden ejecutiva por parte de Donald Trump vuelve a colocar en el centro del debate la tensión entre seguridad nacional, producción agrícola y salud pública. La medida protege la fabricación de herbicidas a base de glifosato —incluido el herbicida de Bayer más emblemático del mercado estadounidense— en un momento en que la compañía enfrenta miles de demandas por presuntos daños a la salud.

El argumento oficial apela a la estabilidad del suministro alimentario y a la defensa nacional. Sin embargo, para defensores ambientales y expertos en salud pública, la decisión abre interrogantes éticos y regulatorios profundos. ¿Puede una política de seguridad económica justificar la ampliación de la producción de un producto vinculado por diversos estudios con riesgos oncológicos? El debate apenas comienza.

Seguridad nacional vs. litigios: el blindaje al herbicida de Bayer

La orden ejecutiva, firmada el 18 de febrero, invoca la Ley de Producción de Defensa para garantizar la extracción de fósforo elemental y la fabricación de glifosato en territorio estadounidense. En el documento, la Casa Blanca sostiene que cualquier amenaza de reducción en la producción comprometería la seguridad alimentaria y la preparación defensiva del país.

El trasfondo no es menor. El herbicida de Bayer, heredado tras la compra de Monsanto en 2018, está en el centro de una avalancha de litigios que alegan que la exposición prolongada al producto causa cáncer. La empresa ya ha desembolsado miles de millones de dólares en acuerdos y veredictos adversos.

herbicida de Bayer

Inmunidad legal y el futuro del herbicida de Bayer

Uno de los puntos más controvertidos es la cláusula que otorga inmunidad bajo la sección 707 de la Ley de Producción de Defensa. El texto establece que los productores que cumplan con la orden no podrán ser considerados responsables por actos derivados de su implementación.

En términos prácticos, esta disposición podría limitar la capacidad de los demandantes para continuar litigando contra fabricantes del herbicida de Bayer en ciertos contextos. El mensaje es claro: el gobierno federal prioriza la continuidad productiva sobre la incertidumbre judicial.

Desde la óptica de la responsabilidad social corporativa, la discusión va más allá de la legalidad. Se trata de reputación, licencia social para operar y confianza pública. Blindar la producción no necesariamente mitiga el riesgo reputacional ni responde a las preocupaciones de las comunidades afectadas.

La respuesta de la coalición Maha

La reacción fue inmediata. Integrantes de la coalición “Make America Healthy Again” (Maha) calificaron la medida como una traición a las promesas de revisar críticamente el uso de pesticidas.

Figuras del movimiento señalaron que enmarcar la producción de glifosato como un asunto de defensa nacional desvía la atención de los posibles impactos sanitarios. La crítica apunta a una narrativa que, según ellos, privilegia la continuidad industrial sobre la protección de la salud pública.

La tensión es particularmente significativa porque algunos líderes cercanos al movimiento habían respaldado la administración actual bajo el compromiso de revisar el modelo agroalimentario dominante.

herbicida de Bayer

La postura sanitaria y el peso de la evidencia

La orden ejecutiva y su hoja informativa no mencionan los estudios que han vinculado el glifosato con distintos tipos de cáncer. En 2015, expertos de la Organización Mundial de la Salud clasificaron el compuesto como “probablemente cancerígeno para humanos”, una evaluación que sigue siendo referencia obligada en el debate.

Aunque agencias regulatorias estadounidenses han sostenido que el producto es seguro cuando se usa conforme a la etiqueta, el contraste entre evaluaciones científicas alimenta la controversia. En el ámbito de la sostenibilidad, este tipo de discrepancias subraya la necesidad de transparencia radical y evaluación independiente.

Para el público general, la discusión puede parecer técnica. Para inversionistas y especialistas en ESG, representa un riesgo material que impacta valor de marca, gobernanza y resiliencia a largo plazo.

Bayer, estrategia legal y presión regulatoria

Bayer ha reiterado que sus productos a base de glifosato no causan cáncer. No obstante, enfrenta decenas de miles de demandas y recientemente propuso un acuerdo multimillonario para contener futuras reclamaciones.

Además, la empresa ha impulsado iniciativas legislativas estatales y federales para limitar demandas por omisión de advertencia cuando la Agencia de Protección Ambiental no exige etiquetas específicas. El caso incluso podría llegar a la Corte Suprema de Estados Unidos, que ha programado una audiencia clave en abril.

En este contexto, la orden ejecutiva funciona como un respaldo político estratégico, aunque no elimina por completo la incertidumbre jurídica.

herbicida de Bayer

Agricultura, dependencia química y dilemas estructurales

Más allá del litigio, el episodio revela la alta dependencia del modelo agrícola estadounidense de insumos químicos de amplio espectro. El glifosato es una herramienta central en sistemas de cultivo extensivo y su sustitución implicaría cambios productivos profundos.

El argumento gubernamental sostiene que interrumpir su producción pondría en riesgo la competitividad agrícola y el abastecimiento. Sin embargo, especialistas en sostenibilidad señalan que la resiliencia del sistema alimentario también depende de diversificación, innovación agroecológica y reducción de riesgos sanitarios.

El dilema es estructural: ¿cómo equilibrar productividad, salud y sostenibilidad sin trasladar los costos a comunidades vulnerables?

Entre la defensa y la confianza pública

La orden ejecutiva que protege la producción del herbicida de Bayer redefine el terreno del debate. Al ampararse en la seguridad nacional, la administración busca cerrar filas frente a la incertidumbre judicial. Pero el blindaje legal no resuelve las preguntas de fondo sobre impactos a la salud, transparencia científica y responsabilidad empresarial.

Para quienes observan el tema desde la responsabilidad social, el caso es paradigmático. Muestra cómo las decisiones regulatorias pueden influir en la percepción pública, en la gobernanza corporativa y en la legitimidad de todo un sector. En última instancia, la sostenibilidad no se decreta por orden ejecutiva: se construye con evidencia, diálogo y confianza social.

Más sequía y temperaturas altas: la combinación que está disparando los incendios forestales

0

En 2023, mientras distintas regiones del planeta ardían casi al mismo tiempo, algo comenzó a hacerse evidente: los incendios ya no eran eventos aislados ni temporadas acotadas. Se estaban convirtiendo en una constante que desbordaba calendarios, presupuestos y capacidades de respuesta. Detrás de ese patrón hay una combinación cada vez más frecuente y peligrosa: sequía y temperaturas altas acompañadas de vientos intensos.

Según The Guardian, un nuevo estudio revela que la cantidad de días con condiciones cálidas, secas y ventosas —el escenario perfecto para incendios extremos— casi se ha triplicado en los últimos 45 años. Más de la mitad de ese incremento está vinculado al cambio climático provocado por la actividad humana. La lectura es clara: el entorno operativo de comunidades y empresas está cambiando más rápido de lo previsto.

Un clima cada vez más inflamable

Los investigadores no analizaron incendios específicos, sino las condiciones meteorológicas que los hacen posibles. Cuando el aire es seco, el suelo pierde humedad y los vientos se intensifican, cualquier chispa puede transformarse en un frente incontrolable. Es el contexto que convierte un accidente o un rayo en una catástrofe regional.

Lo alarmante es la sincronía. En el periodo comprendido entre 1979 y mediados de los noventa, el promedio global era de 22 días al año en los que amplias regiones del mundo compartían condiciones extremas de fuego. En 2023 y 2024, esa cifra superó los 60 días anuales.

Este fenómeno implica que múltiples países enfrentan incendios al mismo tiempo, reduciendo la posibilidad de cooperación y apoyo mutuo. Cuando todos arden, nadie tiene suficientes recursos para asistir.

sequía y temperaturas altas

Sequía y temperaturas altas: el nuevo patrón sincrónico

La combinación de sequía y temperaturas altas no solo incrementa la probabilidad de incendios; está generando temporadas superpuestas entre regiones que antes podían alternarse. El clima de incendios se ha vuelto más “sincrónico”: distintas geografías comparten, simultáneamente, condiciones propicias para el fuego.

En Estados Unidos continental, el promedio pasó de 7.7 días de incendios sincrónicos al año en la década de 1980 a 38 días anuales en los últimos diez años. La presión sobre brigadas, seguros, infraestructura y cadenas de suministro es evidente.

Para América Latina el panorama es aún más desafiante. La mitad sur de Sudamérica pasó de 5.5 días al año a más de 70 en la última década, alcanzando 118 días en 2023. Esto transforma el riesgo ambiental en un riesgo sistémico.

sequía y temperaturas altas

El rol del cambio climático en la ecuación

Más del 60% del aumento global en días de incendios sincrónicos puede atribuirse al cambio climático derivado de la quema de carbón, petróleo y gas natural. Los investigadores llegaron a esta conclusión mediante simulaciones que compararon el mundo actual con uno hipotético sin el incremento de gases de efecto invernadero.

La diferencia entre ambos escenarios confirma que no se trata solo de variabilidad natural. El calentamiento global está amplificando la frecuencia e intensidad de los días críticos para incendios. Para las organizaciones, esto implica que la gestión climática no es un tema reputacional, sino una cuestión de resiliencia operativa y continuidad del negocio.

Más allá del clima: combustible e ignición

El clima es una dimensión clave, pero no la única. Para que exista fuego se requieren oxígeno, combustible y una fuente de ignición. Bosques degradados, acumulación de material seco y expansión urbana en zonas forestales aumentan la exposición.Sin embargo, cuando predominan sequía y temperaturas altas, el combustible se vuelve más inflamable y los incendios son más difíciles de contener. Las ventanas de oportunidad para controlarlos se reducen drásticamente.

La interacción entre factores ambientales y humanos complejiza la respuesta. Ya no basta con reaccionar; se requiere prevención estructural y ordenamiento territorial.

sequía y temperaturas altas

Cuando la cooperación deja de ser suficiente

Durante décadas, la lógica de respuesta ante incendios se basó en la colaboración internacional. Países con temporadas opuestas podían compartir equipos, aeronaves y brigadistas. Hoy esa lógica empieza a fracturarse. Si múltiples regiones experimentan incendios al mismo tiempo, los recursos se saturan. “Ahí es donde las cosas empiezan a romperse”, advirtieron los autores del estudio. El desafío no es solo apagar más incendios, sino hacerlo en paralelo y con mayor intensidad. Esto redefine la conversación sobre financiamiento climático, seguros, infraestructura crítica y mecanismos multilaterales de apoyo.

La persistencia de sequía y temperaturas altas obliga a repensar la agenda ESG y de responsabilidad social corporativa. Los incendios afectan biodiversidad, calidad del aire, disponibilidad de agua y estabilidad económica local. También inciden en comunidades vulnerables que dependen de recursos forestales o viven en la interfaz urbano-rural. La pérdida de viviendas, medios de vida y servicios básicos amplifica desigualdades existentes.

Integrar el riesgo de incendios en estrategias climáticas, planes de inversión y análisis de materialidad ya no es opcional. Es una necesidad estratégica y ética.

La excepción que confirma la regla

De las 14 regiones analizadas, solo el sudeste asiático mostró una disminución en el clima sincrónico de incendios, probablemente debido a un aumento en la humedad. Esta excepción subraya que el comportamiento regional del clima es complejo. Sin embargo, el patrón global sigue apuntando hacia un entorno más propenso al fuego. Las tendencias generales superan las variaciones locales y confirman que el calentamiento global está redefiniendo el mapa del riesgo. Para América, el incremento es particularmente pronunciado, lo que exige respuestas coordinadas entre gobiernos, sector privado y sociedad civil.

El aumento de días con condiciones extremas para incendios no es una estadística aislada; es una señal estructural de un planeta que se recalienta y sincroniza sus riesgos. Cuando el fuego se vuelve simultáneo, la capacidad de respuesta se fragmenta y los costos —ambientales, sociales y económicos— se multiplican.

Comprender cómo la sequía y temperaturas altas están transformando la dinámica global de incendios es el primer paso. El siguiente es actuar con visión de largo plazo: reducir emisiones, fortalecer la resiliencia comunitaria y anticipar escenarios que ya no son futuros posibles, sino realidades en expansión.

¿Qué es la Ley Agua en México y qué implicará para las empresas?

0

En diciembre de 2025, el Congreso mexicano aprobó la nueva Ley General de Aguas y reformó la Ley de Aguas Nacionales, marcando un antes y un después en la gestión del recurso hídrico en el país. La decisión no fue menor: responde a una crisis estructural de disponibilidad, sobreexplotación y desigualdad en el acceso al agua. En este contexto, entender qué es la Ley Agua se vuelve clave para empresas, comunidades y autoridades.

Según un artículo de El Economista, el cambio no solo es técnico o administrativo; es profundamente conceptual. El agua deja de ser vista primordialmente como un insumo productivo y adquiere un peso jurídico reforzado como derecho humano bajo rectoría del Estado. Para el sector empresarial, esta transición implica revisar prácticas históricas, estructuras corporativas y modelos de gestión. La pregunta sobre qué es la Ley Agua ya no es teórica, sino estratégica.

Un nuevo paradigma hídrico: del recurso económico al derecho humano

Durante décadas, el agua fue gestionada en México bajo un esquema que permitía su aprovechamiento intensivo mediante concesiones relativamente flexibles. Con la reforma, el enfoque cambia de manera sustancial: se prioriza el acceso equitativo y la sostenibilidad del recurso por encima de su lógica mercantil.

Según Omar Aguilar, socio de la firma Pérez Correa González, la aprobación de estas reformas marca el fin de una era para el sector corporativo. El agua deja de tratarse legalmente como una mercancía y se consolida como un derecho humano con estricta rectoría estatal. Esta redefinición obliga a replantear estrategias de expansión, operación y gobernanza interna.

Para los equipos de cumplimiento y sostenibilidad, esto implica incorporar el agua como un eje central de gestión de riesgos y de responsabilidad social, no solo como una variable operativa.

qué es la Ley Agua

Sectores bajo la lupa: ¿dónde estará la mayor presión?

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), los sectores con mayor uso operativo del agua enfrentan el mayor nivel de exposición ante el nuevo marco. El sector agropecuario concentra el 76% del uso; el abastecimiento público, 14.8%; el sector energético, 4.1%; y el autoabastecimiento, 4.8%.

Estos porcentajes explican por qué la reforma genera especial preocupación en actividades intensivas en agua. No se trata solo de volumen, sino de trazabilidad, eficiencia y legitimidad social del uso del recurso.

Para empresas que ya operan bajo criterios ESG, la nueva legislación eleva el estándar. La gestión hídrica deja de ser una buena práctica voluntaria y se convierte en un elemento estructural de cumplimiento normativo.

Qué es la Ley Agua y cómo transforma las concesiones

Uno de los cambios más drásticos tiene que ver con el régimen de concesiones. Comprender qué es la Ley Agua implica entender que ahora cada empresa deberá contar con su propia concesión individual, sin importar si pertenece a un mismo grupo corporativo, es filial, subsidiaria o inquilina de un parque industrial.

Esto obstaculiza estrategias de fusiones y adquisiciones basadas en la transferencia o concentración de títulos de agua. Además, la reforma prohíbe el traslado o redistribución de agua entre empresas dentro de un mismo complejo industrial sin títulos individualizados.

El mensaje es claro: el uso del agua debe ser específico, transparente y jurídicamente sustentado por cada razón social. Las estructuras corporativas complejas ya no podrán apoyarse en concesiones compartidas o esquemas flexibles de redistribución.

qué es la Ley Agua

De multas administrativas a riesgo penal

Otro punto de inflexión es el endurecimiento del régimen sancionatorio. Antes, incumplir con ciertas disposiciones implicaba una falta administrativa. Hoy, esas omisiones pueden convertirse en contingencias penales graves que se perseguirán de oficio.

Esto cambia radicalmente la conversación en los consejos de administración. No se trata solo de pagar una multa, sino de enfrentar posibles responsabilidades legales para directivos, administradores y responsables técnicos.

Regularizar títulos vencidos, verificar volúmenes autorizados y asegurar el uso correcto del recurso deja de ser una tarea operativa secundaria y se convierte en una prioridad estratégica. La inacción, como advierte Aguilar, puede resultar extremadamente costosa.

Transparencia y trazabilidad: el Registro Público del Agua

La reforma incorpora un seguimiento digital robusto a través del Registro Público del Agua. Esta base oficial publicará información sobre concesiones, derechos históricos y permisos legítimos, incluyendo los correspondientes a comunidades indígenas y afroamericanas.

El componente de transparencia es clave. Las empresas deberán asumir que su gestión hídrica estará sujeta a mayor escrutinio público, no solo gubernamental. En un entorno donde la reputación corporativa es un activo crítico, la exposición de datos puede influir en la percepción de inversionistas y comunidades.

Esta dimensión representa una oportunidad: fortalecer la narrativa de uso responsable del agua con evidencia verificable y trazable.

qué es la Ley Agua

Qué es la Ley Agua para la estrategia corporativa

Más allá del cumplimiento legal, entender qué es la Ley Agua implica reconocer que la gestión del agua se convierte en un eje transversal de estrategia corporativa. La recomendación de expertos es clara: actuar de inmediato mediante auditorías integrales de vigencia y trazabilidad del uso del recurso.

Estas auditorías deben revisar no solo la vigencia de los títulos, sino la coherencia entre volúmenes concesionados y volúmenes efectivamente utilizados. Asimismo, se vuelve indispensable defender la titularidad y el volumen frente a posibles intentos de reducción por parte de la autoridad bajo criterios de concentración excesiva.

Como herramienta de blindaje regulatorio, las empresas deben fortalecer su gobernanza hídrica, integrar indicadores de desempeño y documentar rigurosamente sus procesos. La gestión preventiva será la mejor estrategia frente al nuevo entorno.

El agua como eje de competitividad y legitimidad

La reforma hídrica mexicana no es un ajuste menor, sino una redefinición estructural del vínculo entre Estado, empresas y sociedad en torno al agua. Comprender qué es la Ley Agua es, en realidad, entender que el recurso más estratégico del país ya no puede gestionarse con la lógica del pasado.

Para las empresas, el desafío es doble: cumplir estrictamente con el nuevo marco legal y, al mismo tiempo, construir legitimidad social en un contexto de escasez y alta sensibilidad pública. Aquellas organizaciones que integren la gestión hídrica en el corazón de su estrategia no solo reducirán riesgos, sino que fortalecerán su competitividad y su licencia social para operar en el México del futuro.

Cero emisiones netas: 6 lecciones clave después de cinco años de implementación

0

A más de una década del Acuerdo de París, el límite de 1,5 °C parece cada vez más difícil de alcanzar. En paralelo, la credibilidad de los compromisos corporativos de cero emisiones netas enfrenta un escrutinio creciente. Ya no basta con anunciar metas ambiciosas; el mercado exige evidencia, consistencia y resultados verificables. En este escenario, la transparencia se convierte en un activo estratégico.

De acuerdo con edie, en 2020, Capgemini se comprometió a alcanzar cero emisiones netas para 2040, con una reducción del 90 % en emisiones de alcance 1, 2 y 3 respecto a 2019. Cinco años después, su Informe Quinquenal de Cero Neto ofrece una evaluación honesta del progreso y de los desafíos persistentes. A partir de esa experiencia, surgen seis lecciones que pueden orientar a organizaciones que buscan sostener su ambición climática en un entorno cada vez más volátil.

6 lecciones clave después de cinco años de implementación

1. Resiliencia en un camino rocoso

Los últimos cinco años han estado marcados por disrupciones sin precedentes: pandemia, tensiones geopolíticas, crisis energética y aceleración tecnológica. Este contexto ha tensionado las estrategias corporativas y puesto a prueba la solidez de los compromisos ambientales. Mantener el rumbo hacia cero emisiones netas en medio de esta volatilidad ha requerido más que convicción; ha exigido resiliencia estructural.

Lejos de ser lineal, el proceso ha estado lleno de ajustes y aprendizajes. La pandemia expuso fragilidades sistémicas, pero también impulsó la digitalización y nuevas formas de trabajo. Las crisis energéticas obligaron a repensar fuentes y eficiencia. La lección es clara: la ambición climática debe diseñarse para resistir entornos inciertos, no solo para prosperar en escenarios estables.

cero emisiones netas

2. Los datos como columna vertebral

En un entorno de alta exigencia regulatoria y reputacional, la sostenibilidad necesita una base empírica sólida. Los datos de calidad permiten pasar del discurso a la gestión activa. Hoy, el carbono se ha convertido en una métrica operativa cotidiana que guía decisiones estratégicas y financieras.

La medición granular —incluyendo impactos del trabajo remoto y actividades digitales— amplía la comprensión de dónde se generan emisiones y cómo reducirlas. Contar con sistemas centralizados de contabilidad de carbono, capaces de monitorear millones de puntos de datos, permite priorizar acciones con mayor impacto. Sin esta columna vertebral, la estrategia climática pierde precisión y credibilidad.

3. Integrando la sostenibilidad en el trabajo diario

Alcanzar cero emisiones netas no es responsabilidad exclusiva de un área especializada. Requiere integrar la sostenibilidad en las operaciones, en el diseño de soluciones y en la relación con clientes y socios. Solo cuando forma parte del trabajo cotidiano se convierte en motor de transformación real.

Romper la “burbuja de la sostenibilidad” implica que los equipos comerciales, tecnológicos y operativos comprendan cómo su labor impacta la huella ambiental. Cuando la innovación sostenible genera eficiencia, resiliencia y ahorro, el compromiso deja de percibirse como una carga y se consolida como ventaja competitiva.

4. Visión global, activación local

El cambio climático es un desafío global, pero su implementación es profundamente local. Las diferencias regulatorias, culturales y de infraestructura condicionan las estrategias en cada país. Pretender aplicar un modelo único puede limitar la efectividad y generar fricciones innecesarias.

Un marco estratégico común, combinado con ejecución adaptada a cada contexto, crea coherencia y flexibilidad. La activación local permite identificar oportunidades específicas —como mejoras en transporte o energía— y fortalece la apropiación interna. Así, la ambición global se traduce en acciones concretas con impacto tangible.

cero emisiones netas

5. Un tiempo para el pragmatismo

La sostenibilidad no es estática; evoluciona con el contexto económico, tecnológico y político. Por ello, liderar la transición climática implica aceptar incertidumbre y reconocer límites de control, especialmente en emisiones de alcance 3 vinculadas a proveedores.

El pragmatismo consiste en avanzar con transparencia, aun cuando la información no sea perfecta. No todas las políticas pueden transformarse simultáneamente ni todos los datos estarán disponibles de inmediato. Sin embargo, establecer prioridades claras y mantener una acción sostenida permite que el progreso, aunque imperfecto, sea constante y creíble.

6. Transparencia radical para sostener la confianza

En un entorno donde la desconfianza puede erosionar reputaciones en cuestión de semanas, compartir avances y retrocesos se vuelve una fortaleza. Publicar evaluaciones honestas, reconocer desafíos y explicar decisiones estratégicas fortalece la legitimidad del compromiso.

La transparencia total no solo responde a exigencias externas; también mejora la gestión interna. Al exponer resultados con claridad, se identifican brechas, se alinean expectativas y se refuerza la cultura de responsabilidad. En el largo plazo, la credibilidad de las metas de cero emisiones netas dependerá tanto de los números como de la coherencia con la que se comuniquen.

Cinco años de implementación muestran que la transición hacia cero emisiones netas es un proceso dinámico, lleno de ajustes y aprendizajes. La resiliencia, los datos robustos, la integración operativa, la adaptación local, el pragmatismo y la transparencia configuran una hoja de ruta realista en tiempos de disrupción constante.

cero emisiones netas

En un contexto global donde el objetivo de 1,5 °C enfrenta crecientes desafíos, las organizaciones que mantengan coherencia entre ambición y ejecución serán las que sostengan la confianza. La meta no se alcanzará con declaraciones perfectas, sino con acciones persistentes, medibles y alineadas al valor empresarial y social que hoy demanda el mundo.

¿Promesa rota?: Híbridos enchufables pueden usar tres veces más gasolina de lo que afirman

Durante años, los vehículos eléctricos híbridos enchufables (PHEV) han sido presentados como el puente ideal hacia la movilidad limpia. Prometen eficiencia, menor impacto ambiental y ahorro para el consumidor. En un contexto donde las empresas y los gobiernos buscan acelerar la transición energética, estos modelos se posicionaron como una solución intermedia viable. Sin embargo, nuevas evidencias ponen en entredicho esa narrativa.

Un estudio del Instituto Fraunhofer, basado en el análisis de un millón de vehículos fabricados entre 2021 y 2023, revela que el desempeño real dista mucho de lo que indican las certificaciones oficiales europeas. El hallazgo no es menor: los PHEV estarían consumiendo hasta tres veces más combustible de lo declarado. Esto abre una conversación urgente sobre transparencia, regulación y responsabilidad en la industria automotriz.

Lo que revela el estudio: el verdadero gasto de gasolina en híbridos

De acuerdo con edie, el análisis del Instituto Fraunhofer es uno de los más amplios realizados hasta la fecha. A diferencia de las pruebas de laboratorio, el estudio utilizó datos inalámbricos transmitidos directamente por los vehículos en circulación, lo que permitió medir el comportamiento real en carretera. Este enfoque elimina buena parte de las distorsiones asociadas a las pruebas controladas.

Mientras los fabricantes suelen afirmar que sus modelos consumen entre uno y dos litros por cada 100 kilómetros, los datos recopilados muestran un promedio cercano a los seis litros por cada 100 kilómetros. Es decir, el gasto de gasolina en híbridos sería aproximadamente el triple de lo reportado en las fichas técnicas aprobadas por la Unión Europea.

Para un consumidor promedio, esta diferencia implica mayores costos operativos. Para los especialistas en sostenibilidad, representa un desafío más profundo: la brecha entre el discurso corporativo y el impacto real.

 gasto de gasolina en híbridos

¿Por qué aumenta el gasto de gasolina en híbridos en carretera?

El funcionamiento de los PHEV permite alternar entre el motor eléctrico y el motor de combustión interna. En teoría, el motor eléctrico debería cubrir buena parte de los trayectos diarios, reduciendo así el uso de gasolina. Sin embargo, en la práctica, el motor de combustión se activa con mucha más frecuencia de lo previsto.

Factores como la velocidad en carretera, la carga de la batería y los hábitos de conducción influyen en este comportamiento. Si el usuario no recarga el vehículo con regularidad o realiza trayectos largos, el sistema prioriza el motor de combustión, elevando significativamente el consumo.

Esta dinámica cuestiona el diseño mismo del producto y la manera en que se comunica su desempeño. La promesa de eficiencia depende no solo de la tecnología, sino también del uso real, algo que rara vez se explica con claridad al consumidor.

Marcas bajo la lupa: diferencias en desempeño

El estudio también identificó variaciones relevantes entre fabricantes. Los vehículos alemanes registraron el mayor consumo promedio, siendo los modelos de Porsche los que presentaron el peor rendimiento en términos de combustible.

En contraste, algunas marcas como Kia, Toyota, Ford y Renault mostraron consumos más bajos por cada 100 kilómetros, en ocasiones por debajo de un litro. Estas diferencias sugieren que no todos los PHEV se comportan igual y que la ingeniería, el peso del vehículo y la estrategia de gestión energética influyen directamente en los resultados.

Para el mercado, esto implica la necesidad de información comparativa más transparente. Para la agenda ESG, refuerza la importancia de evaluar impactos con datos verificables y no solo con declaraciones comerciales.

 gasto de gasolina en híbridos

Publicidad, percepción y responsabilidad corporativa

Colin Walker, jefe de transporte de la Unidad de Inteligencia Energética y Climática, fue contundente: los híbridos enchufables no estarían cumpliendo lo prometido. A pesar de que consumen hasta 300 % más combustible de lo declarado, se siguen comercializando como alternativas que ahorran dinero y reducen emisiones.

Esta situación plantea un dilema reputacional para la industria. En un entorno donde el escrutinio público es cada vez mayor, cualquier discrepancia entre promesa y desempeño puede interpretarse como una práctica engañosa.

Para las empresas que integran la sostenibilidad en su estrategia, la lección es clara: la transparencia no puede ser selectiva. El costo reputacional de sobreprometer puede superar cualquier ganancia de corto plazo.

Regulación europea y el llamado a mediciones reales

Ante estos hallazgos, el Instituto Fraunhofer solicitó a los reguladores de la Unión Europea que basen las normativas en mediciones de consumo en condiciones reales. También pidió controles más estrictos sobre cómo se certifica el desempeño de los híbridos.

Las actuales certificaciones aprobadas por la UE parten de pruebas estandarizadas que no siempre reflejan el uso cotidiano. Esta brecha metodológica puede distorsionar tanto las políticas públicas como las decisiones de compra.

Si el objetivo es reducir emisiones de manera efectiva, las reglas del juego deben construirse sobre datos reales. De lo contrario, se corre el riesgo de fomentar soluciones que solo aparentan ser sostenibles.

 gasto de gasolina en híbridos

Incentivos que pueden profundizar el problema

En el Reino Unido, recientes cambios en la política de Vehículos de Cero Emisiones permiten a los fabricantes obtener más créditos mediante la venta de híbridos con emisiones apenas inferiores a las de un automóvil convencional de gasolina.

Esta medida podría incentivar la comercialización de más PHEV, aun cuando su desempeño ambiental real sea cuestionable. En términos de política pública, se abre un debate sobre si estos incentivos aceleran la transición energética o simplemente maquillan los indicadores.

El caso evidencia la necesidad de alinear regulaciones, incentivos y resultados reales. No basta con etiquetar un vehículo como “verde” si su impacto no respalda esa categoría.

 gasto de gasolina en híbridos

Entre la transición y la credibilidad

La transición hacia una movilidad baja en carbono es innegociable. Sin embargo, el camino no puede construirse sobre métricas optimistas que no resisten la prueba del uso cotidiano. El debate sobre el gasto de gasolina en híbridos no es solo técnico; es un asunto de confianza pública y coherencia regulatoria.

Si la industria automotriz aspira a liderar el cambio climático desde la innovación, deberá fortalecer sus estándares de medición y comunicación. Solo con datos transparentes y políticas alineadas con la realidad será posible evitar que la promesa de los híbridos enchufables se convierta en una promesa rota.

Niagara Bottling México firma convenio para fortalecer el Centro de Salud de Zacoalco de Torres, Jalisco

0

Niagara Bottling México firmó un convenio de colaboración con el Organismo Público Descentralizado Servicios de Salud Jalisco (OPD SSJ) para impulsar la remodelación y equipamiento del Centro de Salud de Zacoalco de Torres, con una inversión de hasta 10 millones de pesos.

El acto se llevó a cabo en la Secretaría de Salud del Estado de Jalisco y contó con la presencia del Secretario de Salud, Héctor Raúl Pérez Gómez; Héctor Hugo Bravo, Director General del OPD Servicios de Salud Jalisco; Nancy Toscano, Presidenta de Zacoalco de Torres; así como los directivos de Niagara Bottling México, Miguel Ángel Flores, Vicepresidente Internacional y Expansión, y Luis Julián Hernández, Director Senior de Asuntos Públicos y Sustentabilidad.

La iniciativa tiene como objetivo fortalecer la capacidad de atención médica, mejorar la infraestructura existente y ampliar el acceso a servicios de salud de calidad para las familias de Zacoalco de Torres y comunidades cercanas. El proyecto contempla trabajos de adecuación, modernización y equipamiento en áreas prioritarias para elevar la calidad y oportunidad de la atención.

Esta iniciativa forma parte de una inversión de $30 millones de pesos en proyectos comunitarios en salud e infraestructura pública en los próximos 3 años que la compañía tiene contemplada realizar en esta entidad.

El convenio firmado con el OPD Servicios de Salud Jalisco es resultado del trabajo coordinado con autoridades estatales y municipales, así como del diálogo cercano con la comunidad. Niagara reconoció de manera especial el liderazgo del Dr. Hugo Bravo, Director General del OPD Servicios de Salud Jalisco, por su acompañamiento técnico y las gestiones realizadas para estructurar el proyecto y asegurar su correcta implementación.

Niagara Bottling México

“Nuestra operación en Jalisco está basada en un compromiso de largo plazo con el desarrollo regional. Desde nuestra llegada al estado en 2025, hemos impulsado un modelo de crecimiento que combina inversión productiva, generación de empleo y colaboración institucional”, afirmó Miguel Ángel Flores, Vicepresidente Internacional y Expansión de Niagara Bottling México.

“Estamos convencidos de que la innovación únicamente tiene sentido cuando se traduce en bienestar real y accesible para las personas. Por eso, así como invertimos en eficiencia, tecnología y sostenibilidad dentro de nuestras plantas, también impulsamos proyectos que atienden necesidades prioritarias en las comunidades donde estamos presentes”, señaló Luis Julián Hernandéz, Director Senior de Asuntos Públicos y Sustentabilidad de Niagara Bottling México.

Niagara opera bajo un modelo altamente eficiente, incorporando más de un 80% del agua utilizada directamente al producto final, utilizando 100% energía renovable y reciclando el 99% de sus residuos. Esta lógica de eficiencia y responsabilidad ambiental es la misma que guía sus iniciativas sociales: hacer más con menos y generar impacto tangible.

Poderosa MX regresa con una red de 500 expertas lista para cerrar la brecha en el sector corporativo

Poderosa MX, la plataforma de negocios y liderazgo femenino fundada por Dany González, anunció oficialmente su nueva etapa de expansión y el despliegue de su estrategia global para este año. La red, que nació en 2020 y ha evolucionado como un motor de visibilidad para la mujer en América Latina, presentó su hoja de ruta para el año en curso, destacando la formación de una comunidad de más de 500 conferencistas internacionales decididas a ocupar espacios corporativos que históricamente han tenido baja representación femenina.

La agenda 2026 de Poderosa MX arranca con una fuerte presencia corporativa, confirmando eventos con empresas globales como HITACHI para integrar el talento femenino en entornos competitivos. El despliegue también incluye talleres digitales de liderazgo y culminará con el Poderosa’s Camp 2026, un espacio de inmersión diseñado para acelerar proyectos de negocio y fortalecer el networking internacional de la red.

Como parte de su compromiso con el impulso de nuevas voces, la red anunció apoyo integral a Natalia Campos, una joven de 20 años aceptada por la ONU en Nueva York para participar en la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer. Poderosa MX liderará una iniciativa de fundraising para respaldar su participación, reafirmando que la plataforma funciona como un sistema de soporte real para el crecimiento profesional en todas sus etapas.

Poderosa MX

Esta nueva visión se sustenta en la experiencia de figuras como Ana Paola Villegas, Toni Torres y Alejandra Luzardo, quienes forman parte activa de esta red. En el marco del relanzamiento de la plataforma, las especialistas profundizaron en temas críticos como la importancia de que las mujeres posean capital a su nombre como herramienta de libertad personal, la vigencia profesional tras décadas de carrera y el diseño de un roadmap de vida que integre lo personal con lo profesional sin perder el propósito.

“No nos falta talento, nos falta visibilidad estratégica”, puntualizó Dany González, fundadora de Poderosa MX. Al conectar a más de 500 especialistas con sectores estratégicos y grandes corporativos, la plataforma busca desmantelar el monopolio de voz masculino en los negocios, sustituyendo las limitaciones de representación por una oferta real de expertas preparadas para liderar cualquier industria.

Poderosa MX inicia este ciclo no solo como una comunidad de networking, sino como un agente de cambio que garantiza que las metas de las mujeres cuenten con el respaldo de una red sólida, profesional y con alcance internacional.

Casa de la Amistad rebasa los 16,000 tratamientos para niñas, niños y jóvenes con cáncer en México

Casa de la Amistad presentó su Informe Anual de Resultados 2025, año en el que superó los 16,000 tratamientos otorgados y consolidó su papel como uno de los principales aliados del sistema de salud pública en la atención oncológica pediátrica en México. 

Durante este periodo, la institución brindó 722 nuevos tratamientos oncológicos y surtió más de 8,100 recetas médicas, contribuyendo a garantizar la continuidad terapéutica de pacientes de escasos recursos. Actualmente, apoya al 50% de los menores atendidos en el sector salud pública, fortaleciendo la detección oportuna y el apego al tratamiento.

“En Casa de la Amistad estamos convencidos de que hablar de cáncer es hablar de vida. Cada tratamiento y cada apoyo integral representan una oportunidad para que niñas, niños y jóvenes continúen su historia y puedan reintegrarse a sus proyectos personales y familiares”, señaló Lorenza Mariscal, presidenta del patronato de la fundación.

Como parte de su modelo biopsicosocial, que complementa la atención médica con apoyo emocional, social y educativo, el albergue de Casa de la Amistad brindó más de 36 mil estancias durante 2025, alcanzando 92% de ocupación y ofreciendo servicios gratuitos como alimentación, traslados hospitalarios y acompañamiento integral. Además, programas educativos como el Aula de Paz beneficiaron a 223 usuarios, contribuyendo a que los pacientes mantengan su desarrollo académico durante el tratamiento.

Casa de la Amistad

Estos avances fueron posibles gracias al trabajo coordinado con una red de 30 hospitales en el país y alianzas estratégicas como el programa PrOFILE México con St. Jude Children’s Research Hospital, institución especializada en la atención e investigación del cáncer infantil y adolescente con sede en Tennessee, Estados Unidos, orientada a elevar los índices de sobrevida del cáncer infantil. Durante el año también se celebraron 15 Toques de Campana, ceremonias que simbolizan la conclusión del tratamiento y el inicio de una nueva etapa para los pacientes.

“El impacto alcanzado en 2025 refleja el esfuerzo conjunto de hospitales, aliados, voluntarios y donantes. De cara al 2030, buscamos fortalecer nuestro alcance, perfeccionar nuestros sistemas de medición y seguir generando soluciones que permitan salvar más vidas”, afirmó el Ingeniero Leonardo Arana, Director de Casa de la Amistad.

Con más de tres décadas de trayectoria, la organización reafirma su compromiso de brindar atención integral y gratuita a niñas, niños y jóvenes con cáncer de bajos recursos, impulsando un modelo que transforma la atención oncológica pediátrica en México.

Para conocer más sobre el Informe Anual de Resultados 2025, consulta: casadelaamistad.org.mx 

IA y armas de destrucción masiva: la brecha de seguridad que preocupa al mundo

0

En 2023, el exinspector de la ONU Rocco Casagrande llegó al Edificio de la Oficina Ejecutiva Eisenhower, junto al Ala Oeste de la Casa Blanca, con un pequeño contenedor sellado. Dentro había tubos de ensayo con componentes que, combinados correctamente, podían desencadenar una pandemia mortal. No era un ejercicio de ficción ni un simulacro académico. Era una demostración tangible del nuevo rostro del riesgo tecnológico. Y el mensaje era claro: las barreras para diseñar amenazas biológicas ya no son las mismas.

Según su testimonio, un chatbot de inteligencia artificial no solo proporcionó la receta, sino que sugirió condiciones climáticas y posibles objetivos. La escena fue un golpe de realidad para funcionarios de seguridad. La conversación sobre IA dejó de ser únicamente ética o económica. Se transformó en un debate urgente sobre armas de destrucción masiva y la velocidad con la que la tecnología puede amplificar amenazas globales.

La nueva frontera de las armas de destrucción masiva

De acuerdo con un artículo de TIME, el caso expuesto por Casagrande no demuestra que la IA sea intrínsecamente maliciosa, pero sí que puede reducir drásticamente la curva de aprendizaje para desarrollar armas de destrucción masiva. Lo que antes requería años de formación especializada y acceso restringido a información técnica, hoy puede simplificarse mediante sistemas capaces de sintetizar conocimiento complejo en segundos.

El riesgo no reside únicamente en la generación de datos científicos, sino en la capacidad de integrar variables estratégicas: logística, clima, evasión de controles. Esta convergencia de información convierte a la IA en un acelerador de amenazas potenciales. El debate ya no es hipotético; es estructural.

comportamiento del consumidor

Más allá del “terrorista solitario”: otros escenarios invisibles

El ecosistema actual de seguridad se ha centrado en el escenario de un actor aislado intentando crear un “virus pandémico”. Sin embargo, esta narrativa puede ser reductiva. Las amenazas estatales o de grupos organizados quedan subestimadas cuando el análisis se enfoca en un único modelo de riesgo.

Además, los procesos técnicos para fabricar explosivos improvisados, agentes químicos o biológicos no transmisibles son distintos. La construcción y despliegue de un agente como el gas sarín no sigue la misma lógica que la manipulación de un virus. Si la supervisión de la IA solo detecta señales de “apocalipsis biológico”, otras amenazas pueden avanzar sin levantar alertas.

Los compromisos internacionales y sus límites

En la Cumbre de Seúl sobre Seguridad de IA, empresas tecnológicas suscribieron compromisos para mitigar riesgos en el espectro químico, biológico, radiológico, nuclear y explosivo (QBRNe). Estos esfuerzos reflejan liderazgo y una preocupación real por la gobernanza responsable.

Sin embargo, algunas compañías han retrocedido en la profundidad de sus evaluaciones públicas. Aunque publican pruebas sobre riesgos pandémicos, omiten detalles sobre capacidades relacionadas con ataques químicos o explosivos. Esa omisión deja un vacío crítico en el análisis integral de riesgos vinculados a armas de destrucción masiva.

El mayor problema no es la ausencia total de medidas, sino su enfoque limitado. Si el sistema solo está diseñado para prevenir la próxima gran pandemia, puede ignorar amenazas “menores” que, aun así, podrían devastar comunidades enteras.

La IA avanzada no solo puede ayudar a diseñar componentes peligrosos; también puede sugerir rutas para eludir controles de exportación o borrar rastros digitales. Este punto ciego crea un entorno en el que actores maliciosos pueden experimentar con ataques químicos o explosivos mientras preparan escenarios biológicos más complejos.

comportamiento del consumidor

Silos de información: cuando nadie ve el panorama completo

Las empresas tecnológicas poseen datos sobre comportamientos sospechosos y conocimiento profundo de las capacidades de sus modelos. Los gobiernos, por su parte, cuentan con inteligencia clasificada y mecanismos regulatorios. Pero ambos operan en silos.

Esta fragmentación impide una comprensión holística del riesgo. Sin intercambio estructurado de información, la detección temprana se debilita. Y cuando se trata de amenazas potencialmente vinculadas a armas de destrucción masiva, cada retraso puede traducirse en consecuencias irreversibles.

Diplomacia, historia y responsabilidad compartida

Hace medio siglo, la comunidad internacional firmó la Convención sobre Armas Biológicas para prohibir el desarrollo de armas biológicas y toxínicas. Décadas antes, el Protocolo de Ginebra estableció límites al uso de armas químicas y biológicas en conflictos armados. Estos acuerdos demostraron que la cooperación global puede contener tecnologías devastadoras. Hoy, la IA exige un nivel similar de determinación. La historia ya nos enseñó que la inacción frente a riesgos previsibles tiene un costo humano incalculable.

La inteligencia artificial no creó la amenaza de las armas químicas o biológicas. Pero sí está transformando la manera en que podrían desarrollarse y desplegarse. La discusión no debe centrarse únicamente en escenarios apocalípticos, sino en una gama completa de riesgos que evolucionan con rapidez.

Si diseñamos sistemas que solo reaccionan ante señales extremas, ignoraremos las advertencias tempranas que preceden a las crisis. La responsabilidad recae en gobiernos, empresas y sociedad civil para construir alianzas que integren datos, inteligencia y supervisión ética. En una era radicalmente distinta, necesitamos la misma valentía colectiva que permitió prohibir las peores armas del siglo XX, antes de que la historia vuelva a repetirse.

Quálitas y KidZania impulsan la cultura vial desde la niñez para prevenir accidentes en el país

A casi dos años de su inicio, la alianza entre Quálitas Compañía de Seguros y KidZania, continúa sembrando la semilla de la seguridad vial en el país; una iniciativa que mantienen desde abril de 2024 y que ha impactado a más de 140 mil personas en sus cuatro sedes, Cuicuilco y Santa Fe en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

De acuerdo con estadísticas nacionales, los accidentes de tránsito siguen siendo un reto de seguridad vial, por eso la educación desde la infancia se perfila como una de las herramientas más efectivas para generar cambios que perduren a largo plazo.

Y qué mejor forma de enseñar que de manera lúdica con la obra de teatro “El gran viaje de la seguridad vial”, que ya estuvo durante tres meses en la Ciudad de México y ahora se traslada a la sede de Jalisco. Con la cual, se logra que los más pequeños se pongan en los zapatos de los conductores, por medio de “Nico”, el personaje principal, quien a través de una serie de situaciones cotidianas de tránsito vial, muestra los riesgos de manejar sin precaución y los beneficios de contar con una póliza de seguro que brinde respaldo y seguridad.

Los menores que acudan a KidZania Guadalajara podrán participar en la obra los días: 21 de febrero; 7 y 21 de marzo; 4 y 11 de abril. Datos de Quálitas indican que esta ciudad ocupó en 2025, el tercer lugar nacional en registro de siniestros atendidos por la compañía, le anteceden, Monterrey en segundo lugar y la CDMX como la de mayor siniestralidad vial; por lo que, este tipo de actividades contribuyen a formar mejores conductores para el futuro.

Quálitas y KidZania

“Estamos convencidos de que fomentar la cultura del seguro y la responsabilidad vial en México desde edades tempranas, es fundamental para formar a futuros conductores responsables. El gran viaje de la seguridad vial que se presentará en la ciudad para niños de 3 a 16 años, es una manera divertida y efectiva de enseñar que manejar con responsabilidad y estar asegurados, no sólo protege vidas, sino que construye un futuro más seguro para todos”, señaló César Girón, Subdirector de Prevención de riesgos de Quálitas.

Este esfuerzo se suma a la campaña permanente Conducta Vial Quálitas (CVQ), que desde hace más de una década promueve la educación vial y la prevención de accidentes en México. A través de diferentes contenidos y alianzas estratégicas, CVQ ha impactado a miles de personas con mensajes sobre conducción responsable, reducción de riesgos y protección.

Con estas acciones, la aseguradora vehicular líder en México refuerza su apuesta por la educación temprana como eje de prevención, demostrando que la cultura vial y del seguro puede enseñarse desde la infancia y convertirse en un factor clave para construir comunidades más seguras.

Grupomar impulsa productividad y sostenibilidad en temporada de cuaresma

La temporada de cuaresma representa uno de los periodos de mayor demanda de productos del mar en México, y el atún ocupa un lugar central en la dieta de millones de hogares durante estas semanas. Este aumento estacional en el consumo implica un reto relevante para la industria atunera: garantizar el abasto suficiente sin ejercer una presión indebida sobre los ecosistemas marinos ni comprometer la sostenibilidad de las poblaciones de atún en el Pacífico. En un país que se mantiene entre los principales productores de atún a nivel global, la responsabilidad de operar con estándares ambientales sólidos no es opcional, sino indispensable para la continuidad del sector.

En este contexto, Grupomar ha consolidado un modelo operativo que permite responder a la alta demanda propia de cuaresma sin apartarse de los principios de pesca responsable. La compañía respeta estrictamente las temporadas de veda y los periodos de regulación establecidos por la autoridad pesquera mexicana y los organismos regionales de ordenamiento, entendiendo que estos intervalos de descanso biológico son esenciales para la reproducción y recuperación de las poblaciones de atún. Cumplir con las vedas no sólo garantiza la legalidad de las operaciones, sino que constituye una decisión estratégica para asegurar la viabilidad de largo plazo de la actividad atunera.

En el ámbito industrial, la actualización constante de sus procesos productivos ha fortalecido su capacidad de respuesta ante la demanda estacional. La compañía incrementó su capacidad instalada mediante el desarrollo de una nueva línea de producción que genera más de 40 toneladas diarias de lomos congelados de atún aleta amarilla, manteniendo un estricto cuidado de la cadena de frío y garantizando la inocuidad que distingue la calidad de sus productos.

Esta evolución operativa no sólo responde a criterios de eficiencia y abasto, sino también a una visión integral de sostenibilidad. Como parte de este enfoque, Grupomar es la única marca de atún en México que se abastece de energía proveniente de fuentes 100% renovables, integrando la sostenibilidad no sólo en el mar, sino en toda su cadena de valor. Así, fortalece su capacidad para atender la demanda bajo un modelo responsable y de bajo impacto ambiental.

Grupomar

Además, Grupomar es hoy una de las empresas mexicanas con mayor número de certificaciones de pesca sustentable tanto nacionales como internacionales en el sector atunero. Estos reconocimientos validan procesos de trazabilidad, monitoreo de capturas, reducción de impactos sobre especies asociadas y cumplimiento de estándares ambientales y sociales cada vez más exigentes. En un entorno donde consumidores y compradores demandan productos con origen responsable y verificado, estas certificaciones representan no sólo una ventaja competitiva, sino una evidencia tangible de su compromiso con la sostenibilidad.

El reto actual de la industria no se limita a capturar atún de manera eficiente; implica hacerlo con base en ciencia, transparencia y corresponsabilidad con las autoridades, organismos regionales y comunidades costeras. Por ello, Grupomar mantiene una participación activa en esquemas de mejora pesquera y programas de investigación que fortalecen la gestión de la pesquería de atún en el Pacífico oriental, contribuyendo a generar información científica, mejorar prácticas operativas y elevar continuamente los estándares del sector en México.

Afrontar la temporada de cuaresma con responsabilidad significa comprender que el océano no es un recurso infinito. Cada decisión operativa, cada inversión en tecnología de pesca selectiva y cada cumplimiento riguroso de la regulación construyen una cadena de valor que protege el futuro de la pesca atunera. Para Grupomar, satisfacer la demanda sin comprometer la salud del océano no es sólo un mensaje corporativo, sino una forma de operar que busca asegurar que las próximas generaciones sigan encontrando en el mar una fuente de alimento, empleo y desarrollo.

Con esta visión, Grupomar refrenda su liderazgo como empresa mexicana del sector atunero que combina productividad, innovación y sostenibilidad, demostrando que es posible crecer y abastecer al mercado nacional e internacional sin perder de vista la responsabilidad ambiental que hoy define a las empresas que marcan el rumbo de la industria.

Cumbre tecnológica pierde a Bill Gates en plena polémica por vínculos con Epstein

0

La India buscaba consolidarse como epicentro del debate global sobre inteligencia artificial. Durante seis días, la Cumbre de Impacto de IA prometía inversiones millonarias, compromisos éticos y una narrativa de liderazgo del Sur Global en gobernanza tecnológica. Sin embargo, horas antes del discurso inaugural, el evento perdió a una de sus figuras más esperadas: Bill Gates.

De acuerdo con Reuters, la cancelación se dio en medio del renovado escrutinio por el vínculo de Bill Gates con Epstein, tras la publicación de correos electrónicos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Lo que debía ser una intervención sobre innovación y desarrollo terminó convirtiéndose en una conversación más amplia sobre reputación, coherencia y responsabilidad en la era de la hipertransparencia.

El contexto del vínculo de Bill Gates con Epstein

El debate en torno al vínculo de Bill Gates con Epstein se reavivó tras la difusión de comunicaciones que mostraban intercambios entre el financista y personal de la fundación creada por Gates en el año 2000. Aunque el empresario ha sostenido que los encuentros se limitaron a conversaciones filantrópicas, reconoció públicamente que fue un error reunirse con él.

El caso volvió a tomar relevancia pública al conocerse nuevos detalles documentales. Para organizaciones que operan en el ámbito de la responsabilidad social, este tipo de revelaciones no solo impactan en la figura individual, sino también en la legitimidad de las instituciones asociadas y en la percepción de coherencia ética.

Desde la fundación se explicó que la ausencia buscaba “garantizar que la atención se centre en las prioridades clave de la Cumbre”. Sin embargo, el silencio ante preguntas directas sobre si la retirada estaba vinculada al escrutinio añadió más preguntas que respuestas.

Una cumbre estratégica para la India

El foro fue concebido como el primer gran encuentro de inteligencia artificial del Sur Global, con la ambición de posicionar a la India como actor central en la gobernanza tecnológica. En la apertura, el primer ministro Narendra Modi subrayó la necesidad de proteger a la infancia en plataformas de IA, llamando a una vigilancia ética reforzada.

La presencia de líderes como Sundar Pichai, Sam Altman y Dario Amodei reforzaba la narrativa de cooperación global. Incluso se formalizaron los “Compromisos de IA de Frontera de Nueva Delhi”, principios voluntarios para promover el desarrollo inclusivo y responsable de modelos avanzados.

No obstante, la imagen de unidad tuvo matices incómodos. La fotografía simbólica entre ejecutivos rivales evidenció tensiones latentes en un sector que compite ferozmente mientras predica colaboración.

Inversiones récord, narrativa en disputa

A pesar de las controversias, la cumbre logró registrar más de 200 mil millones de dólares en promesas de inversión para infraestructura de IA en India. Reliance Industries anunció un plan de 110 mil millones de dólares, mientras el Grupo Tata firmó un acuerdo de asociación con OpenAI.

Estos anuncios refuerzan la relevancia estratégica del país en el mapa tecnológico. India no solo busca atraer capital, sino también moldear la conversación global sobre estándares y gobernanza.

Sin embargo, cuando la figura de un líder global se retira bajo escrutinio, la atención mediática se desplaza. La conversación deja de centrarse exclusivamente en infraestructura e innovación para girar hacia integridad, cultura organizacional y gestión de riesgos reputacionales.

vínculo de Bill Gates con Epstein

Organización bajo presión: caos y contradicciones

La cumbre también enfrentó fallas logísticas que agravaron la percepción pública. Salas de exposición cerradas de manera sorpresiva, quejas de empresas participantes y congestión vial por cierres policiales para facilitar el acceso de funcionarios generaron malestar.

Un incidente particularmente simbólico ocurrió cuando una universidad presentó un perro robótico comercializado como propio, lo que desató críticas y obligó a desmontar el stand. En un evento sobre tecnología de frontera, la autenticidad quedó en entredicho.

Los partidos de oposición criticaron la gestión gubernamental, mientras asistentes denunciaron largas horas de bloqueo por protocolos VIP. Para una ciudad de 20 millones de habitantes, el costo reputacional del caos fue inmediato y visible.

Gobernanza de IA y coherencia ética

La discusión de fondo trasciende la agenda de inversión. Si la IA exige marcos de responsabilidad, ¿qué ocurre cuando los propios referentes enfrentan cuestionamientos éticos? El vínculo de Bill Gates con Epstein se convirtió, indirectamente, en un recordatorio de que la legitimidad en la gobernanza tecnológica depende también de la conducta individual.

En su discurso, Modi insistió en que el espacio de la IA debe estar “guiado por los niños y las familias”. Esa frase conecta con una demanda creciente: que el liderazgo tecnológico no solo sea innovador, sino íntegro.

Para quienes trabajan en sostenibilidad y ESG, el episodio ilustra cómo los riesgos reputacionales pueden afectar ecosistemas completos. La confianza es un activo colectivo, y su erosión impacta más allá de una persona.

vínculo de Bill Gates con Epstein

El liderazgo bajo la lupa

La ausencia de Gates no fue la única cancelación relevante; el evento también enfrentó ajustes en agendas de alto perfil. En un foro diseñado para demostrar cohesión global, las ausencias se sintieron con fuerza simbólica. El vínculo de Bill Gates con Epstein, aunque reiteradamente descrito por él como limitado y filantrópico, reconfiguró la narrativa pública del encuentro. La gestión de crisis, en estos contextos, no solo consiste en explicar, sino en anticipar el impacto sistémico.

La pregunta para el sector tecnológico es clara: ¿cómo blindar la credibilidad institucional cuando el escrutinio sobre figuras individuales amenaza con eclipsar proyectos estratégicos?

Cuando la reputación redefine la agenda

La Cumbre de Impacto de IA en India deja una lección compleja. Las inversiones históricas y los compromisos voluntarios son avances tangibles, pero pueden verse opacados cuando la conversación pública se centra en el vínculo de Bill Gates con Epstein. En la economía de la atención, la ética compite directamente con la innovación.

Para el ecosistema de responsabilidad social, el caso confirma que la coherencia es inseparable del liderazgo. La gobernanza de la inteligencia artificial no solo exige marcos regulatorios robustos, sino referentes capaces de sostener la confianza pública. Porque, al final, la legitimidad es la infraestructura invisible sobre la que se construye cualquier transformación tecnológica.

¿Está perdiendo fuerza el ESG? Lo que revela el nuevo comportamiento del consumidor

0

Durante la última década, el ESG se consolidó como una brújula estratégica para las marcas que buscaban crecer con propósito. Sin embargo, el contexto global ha cambiado con rapidez: conflictos geopolíticos, tensiones políticas y una economía frágil están reconfigurando las prioridades sociales. En este nuevo entorno, surge una pregunta inevitable: ¿está perdiendo fuerza el enfoque ambiental y social en la mente de las personas?

De acuerdo con Sustainability Mag, un estudio reciente de Kantar, firma global líder en análisis y datos de marketing impulsados por IA, ofrece una radiografía clara del momento. La preocupación climática disminuye año con año, mientras aumentan los temores relacionados con la guerra, la corrupción y la economía. Más que una desconexión con el clima, lo que emerge es un consumidor emocionalmente saturado, cuyo espacio mental está siendo ocupado por urgencias inmediatas.

Radiografía del comportamiento del consumidor en tiempos de incertidumbre

La encuesta de Kantar —realizada a 13.000 personas en 12 mercados— muestra que la guerra y los conflictos encabezan las preocupaciones (36%), seguidos por los temas ambientales (29%) y la economía (28%). El crimen y la seguridad también figuran con fuerza (20%). Estos datos revelan un desplazamiento en el orden de prioridades.

El comportamiento del consumidor refleja un estado de alerta constante. Las personas no han dejado de preocuparse por el medio ambiente, pero hoy compiten múltiples crisis por su atención. La sostenibilidad ya no ocupa el centro del debate cotidiano, sino que comparte escenario con preocupaciones más inmediatas y tangibles.

Este hallazgo no implica el fin del ESG, sino un cambio de contexto.

Las marcas deben comprender que la sensibilidad social es dinámica y responde al entorno. Ignorar esta realidad podría traducirse en mensajes desconectados o poco empáticos.

comportamiento del consumidor

¿Desinterés ambiental o saturación emocional? El nuevo comportamiento del consumidor

Un dato clave desmonta la narrativa del desinterés: el 74% de las personas encuestadas afirma haber probado o estar abierta a probar marcas con impacto ambiental o social positivo. Además, se proyecta que esta cifra crecerá 2% anual.

El comportamiento del consumidor, entonces, no indica abandono, sino agotamiento. Como señala Karine Trinquetel, directora de Ofertas de Transformación Sostenible en Kantar, las personas se sienten “desgastadas en lugar de desconectadas del clima”. La diferencia es crucial: existe voluntad, pero también estrés y sobrecarga informativa.

Para las marcas, el riesgo es interpretar erróneamente esta fatiga como apatía. Reducir el ritmo en sostenibilidad podría generar un vacío estratégico difícil de recuperar cuando el péndulo vuelva a inclinarse hacia el medio ambiente, como históricamente ha ocurrido.

Marcos estratégicos para crecer en medio del ruido

Ante este panorama, Kantar propone su “Arquitectura de compromiso”, un enfoque que parte de tres capas de realidad: la realidad ESG, el contexto del consumidor y las expectativas específicas del sector. Solo cuando estos niveles se alinean, el mensaje resulta creíble.

La metodología también distingue entre “Escudos” y “Espadas”. Los Escudos son los problemas que una industria está obligada a abordar —como residuos, huella de carbono o empaques excesivos—. Las Espadas, en cambio, son los territorios diferenciadores que permiten destacar de forma auténtica. Este marco obliga a las empresas a priorizar con rigor. No se trata de comunicar todo, sino de comunicar lo relevante, sustentado en evidencia y alineado con el momento social.

comportamiento del consumidor

De la IA a los lácteos: cómo cambian los focos sectoriales

Kantar ilustra su análisis con ejemplos concretos. En el caso de las herramientas de inteligencia artificial, las preocupaciones incluyen aislamiento social, salud mental, pérdida de empleos dignos y alta huella de carbono. Aquí, el reto no es solo tecnológico, sino profundamente humano. Por otro lado, en el sector lácteo emergen temas como la crueldad animal, el uso de agua, los envases de un solo uso y la sobreproducción. Cada industria tiene su propio mapa de expectativas y riesgos reputacionales.

Entender estas particularidades permite que la sostenibilidad deje de ser un discurso genérico y se convierta en una estrategia contextualizada, coherente con la realidad sectorial y social.

Las 4P como palanca de normalización sostenible

Una de las recomendaciones centrales es integrar la sostenibilidad en las 4P del marketing: producto, precio, plaza y promoción. Cuando las opciones responsables se perciben como naturales —y no como un lujo premium—, la adopción se vuelve más sencilla.

El comportamiento del consumidor demuestra que la accesibilidad es determinante. Las personas no siempre rechazan opciones sostenibles; muchas veces las consideran poco prácticas o más costosas. Integrar criterios ESG en el diseño central del negocio reduce esa fricción. Este enfoque transforma la sostenibilidad en experiencia cotidiana. Ya no es una etiqueta adicional, sino parte inherente del valor que ofrece la marca.

Liderazgo con evidencia e inclusión

Kantar identifica cinco acciones clave para capitalizar un potencial de valor de marca estimado en 2,7 billones de dólares hacia 2040: mantenerse presente, construir diferencia significativa, centrarse en los temas adecuados, facilitar la acción y diseñar para la inclusión.

La inclusión ocupa un lugar estratégico. La investigación indica que la publicidad inclusiva genera 16,3% más ventas a largo plazo y puede incrementar el poder de fijación de precios en 54%. En un entorno polarizado, la representación auténtica no es solo un imperativo ético, sino un diferenciador competitivo. Basar cada decisión en evidencia, contexto sectorial y comprensión humana permite trascender el ruido. En tiempos de volatilidad, la claridad y la coherencia son activos reputacionales de alto valor.

comportamiento del consumidor

El ESG no pierde fuerza, cambia de escenario

El ESG no está desapareciendo; está atravesando una etapa de ajuste frente a un entorno global convulso. El consumidor no ha abandonado sus preocupaciones ambientales, pero hoy prioriza amenazas inmediatas que afectan su estabilidad económica y emocional.

Para las marcas, el desafío es doble: mantener la convicción estratégica sin perder empatía contextual. Quienes logren traducir la sostenibilidad en soluciones claras, inclusivas y accesibles estarán mejor posicionadas cuando el debate ambiental recupere centralidad. La pregunta no es si el ESG pierde fuerza, sino quién sabrá sostenerlo con inteligencia en medio del cambio.

México fortalece las reglas para emitir deuda verde, social y vinculada a ODS

La conversación sobre finanzas sostenibles en México ha dejado de centrarse únicamente en cuánto se emite y comienza a enfocarse en cómo se respalda cada peso colocado en el mercado. Con la publicación del Marco de Referencia Soberano de Financiamiento Sostenible 2026 por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el gobierno federal redefine las reglas del juego para la deuda verde, social y vinculada a los ODS. La apuesta ya no es solo reputacional, sino estructural.

De acuerdo con El Economista, el nuevo marco responde a una exigencia creciente de inversionistas institucionales: trazabilidad del gasto, alineación técnica con estándares globales y reportes consistentes que permitan evaluar resultados. En este contexto, la RSE en México encuentra un punto de inflexión. Lo que antes podía leerse como voluntad política ahora se convierte en arquitectura financiera con criterios claros, taxonomía definida y un vínculo directo con el Presupuesto de Egresos de la Federación.

RSE en México y el salto hacia una arquitectura financiera más robusta

Desde 2018, México avanzó al vincular el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) con los Organización de las Naciones Unidas y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin embargo, el marco 2026 busca convertir esa alineación conceptual en un sistema operativo más sofisticado: identificar Gastos Sostenibles Elegibles (GSE) dentro del PEF y asociarlos directamente con emisiones etiquetadas.

La brecha es clara. La Estrategia de Movilización de Financiamiento Sostenible estima que se requieren 13.6 billones de pesos entre 2023 y 2030 para acelerar el cumplimiento de los ODS, es decir, alrededor de 1.7 billones anuales. Frente a esa magnitud, fortalecer la RSE en México desde el ámbito financiero implica atraer capital climático y social con mayor certidumbre técnica.

Este rediseño también busca ampliar el universo de inversionistas. La lógica es simple: mayor claridad metodológica y mejor información generan confianza y sostienen la demanda en el tiempo. La sostenibilidad deja de ser una narrativa y se convierte en una variable estructural de política fiscal.

criterios de RSE

La Taxonomía Sostenible de México como lenguaje común

Uno de los ejes centrales del marco 2026 es la incorporación de la Taxonomía Sostenible de México. Este sistema de clasificación identifica qué actividades económicas pueden considerarse sostenibles y bajo qué criterios técnicos, reduciendo ambigüedades en el mercado. Para inversionistas locales e internacionales, contar con un lenguaje común es fundamental. La taxonomía mejora la comparabilidad de datos y facilita la canalización de inversiones hacia sectores prioritarios, desde transición energética hasta adaptación climática y conservación de biodiversidad.

En términos prácticos, la taxonomía actúa como filtro técnico. No basta con declarar que un gasto es verde o social; debe demostrar alineación con criterios específicos. Esta precisión fortalece la credibilidad del mercado mexicano y reduce riesgos de greenwashing institucional.

Estándares globales y comparabilidad internacional

El marco 2026 también declara alineación con los Principios de Bonos Verdes y Sociales 2025 y la guía de Bonos Sostenibles de la International Capital Markets Association, así como con principios de préstamos verdes y sociales actualizados. Esta decisión coloca a México en sintonía con lo que inversionistas institucionales revisan en otras jurisdicciones.

La homologación de criterios es estratégica. Permite que emisiones soberanas mexicanas compitan en igualdad de condiciones en mercados internacionales, donde la comparabilidad metodológica es clave para la asignación de capital. Más allá de la técnica, el mensaje es político y financiero: México busca consolidarse como un emisor confiable en el ecosistema global de deuda sostenible, elevando el estándar de información y reporte.

Más etiquetas, más temas: del verde al azul y la resiliencia

El nuevo marco habilita emisiones bajo etiquetas ODS, verde, social y azul, e incorpora categorías temáticas como transición, naturaleza, biodiversidad, adaptación y resiliencia climática. Esta ampliación reconoce que el financiamiento sostenible ya no se limita a la mitigación de emisiones.

Hoy, los riesgos físicos del cambio climático, la gestión del agua, la resiliencia ante desastres y las prioridades sociales forman parte integral de la agenda financiera. El etiquetado temático permite reflejar esa complejidad y responder a nuevas demandas del mercado.

Para la RSE en México, esta diversificación implica una oportunidad de articular políticas públicas, inversión privada y metas de desarrollo bajo un mismo marco coherente, con indicadores más específicos y medibles.

criterios de RSE

El presupuesto como ancla: los Gastos Sostenibles Elegibles

A diferencia de otros esquemas que se basan en listas genéricas de proyectos, el marco 2026 ancla la sostenibilidad en el PEF. Los GSE se definen como programas presupuestarios aprobados por la Cámara de Diputados y alineados a ODS específicos. Esta decisión refuerza la trazabilidad: el sustento de la etiqueta proviene del gasto público identificado y aprobado. Además, reconoce que la ejecución puede darse a través de dependencias federales, autoridades locales, empresas u hogares, financiando tanto activos físicos como intangibles.

Un punto estructural relevante es que el servicio de la deuda no depende del desempeño de los GSE. La etiqueta no altera el riesgo soberano, pero sí eleva las exigencias de transparencia. Se mantiene el formato tradicional de deuda pública, con mayor escrutinio sobre el uso de recursos.

Territorialidad, metas climáticas y reporte anual

El marco introduce un criterio geoespacial para ciertos GSE, particularmente sociales, con el objetivo de dirigir recursos hacia regiones con mayores brechas en el cumplimiento de ODS. No se trata solo de qué se financia, sino de dónde se busca incidir.

En materia climática, el marco dialoga con la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) actualizada de México, que establece una meta de reducción de emisiones del 35% al 2030 respecto al escenario Business As Usual. También incorpora metas en biodiversidad para orientar la acción pública.

La segunda palanca es el reporte. Hacienda plantea publicar anualmente la alineación de los GSE con la taxonomía, distinguiendo entre gasto elegible, parcialmente alineado o plenamente alineado. Este enfoque de “auditoría permanente” consolida la rendición de cuentas como pilar del financiamiento sostenible.

criterios de RSE

De la etiqueta a la evidencia

El Marco de Referencia Soberano de Financiamiento Sostenible 2026 marca una transición relevante: la deuda sostenible en México entra en una etapa de mayor sofisticación técnica y escrutinio público. La combinación de presupuesto identificado, taxonomía, territorialidad y reporte anual redefine la forma en que se entiende el financiamiento vinculado a ODS.

Para especialistas y público en general, la señal es clara. La sostenibilidad ya no se sostiene solo con declaraciones, sino con sistemas de clasificación, métricas y evidencia verificable. En ese tránsito, la RSE en México se posiciona no solo como un compromiso empresarial, sino como un componente estructural de la política fiscal y del desarrollo nacional.

Lafayette apuesta por energía solar para transformar la industria textil

0

En una industria históricamente señalada por su alto consumo de agua y energía, Textiles Lafayette está apostando por un modelo industrial que combina rentabilidad y sostenibilidad. La compañía, que en México tiene más de 30 años en el mercado, instaló uno de los techos solares más grandes del sector en Colombia, lo que la ha convertido en un referente de prácticas de sostenibilidad de su industria en Latinoamérica. El proyecto integra 3,528 paneles fotovoltaicos en su planta de producción en Bogotá, Colombia, para avanzar en su estrategia de energías limpias y eficiencia operativa. 

El sistema –que inició con una primera fase de 1,020 paneles– hoy permite generar entre 5% y 7% de la energía total que consume la planta a través de autogeneración solar. La decisión responde, además de a un compromiso ambiental, a una visión de negocio de largo plazo: reducir exposición a costos energéticos, mitigar riesgos regulatorios y fortalecer su competitividad en mercados que exigen estándares ESG cada vez más estrictos. 

Lafayette apuesta por energía solar

“La sostenibilidad dejó de ser una narrativa reputacional para convertirse en una decisión estratégica de negocio. Nuestra inversión en energía solar, gestión eficiente del agua y desarrollo de materiales reciclados, responde a una visión clara: operar con menor impacto ambiental y mayor competitividad en mercados que exigen estándares cada vez más rigurosos”, afirmó Héctor Pérez, Director Comercial y de Negocios de Lafayette.

Como parte de esta transformación, la compañía ha logrado disminuir su huella de carbono en cerca de 3%, cifra que forma parte de una meta progresiva de reducción integral de emisiones. En paralelo, ha fortalecido su gestión hídrica: actualmente recircula 77.65% del agua utilizada en sus procesos productivos, trata 100% del recurso empleado y ha reducido en 83% sus vertimientos industriales.

Estos avances adquieren relevancia en un contexto donde el sector textil enfrenta crecientes exigencias regulatorias y de mercado en materia ambiental. Para Lafayette, la eficiencia energética e hídrica no sólo representa un compromiso ambiental, sino un factor determinante en la continuidad operativa, el control de costos y la competitividad internacional. 

Lafayette apuesta por energía solar

La estrategia también se refleja en su portafolio. La compañía desarrolla textiles con hilos reciclados a partir de botellas PET recuperadas, integrando principios de economía circular sin comprometer el desempeño técnico. Sus procesos cuentan con certificaciones como OEKO-TEX y Global Recycled Standard (GRS), que garantizan trazabilidad y estándares internacionales en sostenibilidad.

En un entorno donde los criterios ambientales, sociales y de gobernanza se han convertido en variables decisivas para inversionistas y grandes corporativos, la transformación industrial de empresas como Lafayette refleja una tendencia clara: la sostenibilidad dejó de ser narrativa para convertirse en infraestructura y elemento clave de negocio.

Reducir la huella del cuidado: el desafío climático del sistema de salud en América Latina 

Por Guillermo Murra, General Manager de GE HealthCare México 

El cambio climático ya no es una amenaza futura, sino una realidad que impacta de forma directa sobre la salud de las personas. Olas de calor cada vez más intensas, eventos climáticos extremos y el deterioro de la calidad del aire están incrementando la incidencia de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y transmitidas por vectores. En este contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que el cambio climático es una de las mayores amenazas sanitarias del siglo XXI.[1] 

Ante este panorama, el sistema de salud, consciente de su huella ambiental, puede liderar el cambio climático positivo. Health Care Without Harm, a nivel global, el sector sanitario es responsable de aproximadamente el 4,4% de las emisiones de gases de efecto invernadero, una huella comparable a la del quinto mayor emisor del planeta. Esta cifra obliga a repensar cómo se produce, se gestiona y se consume la atención médica en todo el mundo.[2] 

En América Latina y el Caribe, el desafío adquiere una dimensión particular. Según organismos regionales, los sistemas de salud de la región representan alrededor del 6% de la huella de carbono del sector sanitario global, en un contexto marcado por infraestructuras desiguales, alta vulnerabilidad climática y una demanda creciente de servicios de salud. [3] 

La presión sobre los sistemas de salud seguirá en aumento. El envejecimiento poblacional, el crecimiento urbano y la expansión de enfermedades crónicas implican más diagnósticos y tratamientos, así como un mayor consumo energético. Frente a este escenario, la pregunta ya no es si el sector sanitario debe reducir su huella de carbono, sino cómo hacerlo sin comprometer la calidad, la precisión ni el acceso a la atención.

sistema de salud

Reducir emisiones en el sector salud no implica resignar innovación. Por el contrario, la eficiencia energética, la digitalización de procesos y el rediseño de los flujos clínicos se están consolidando como herramientas clave para ofrecer una atención más sostenible. La evidencia muestra que gran parte de la huella de carbono del sector proviene no solo del consumo directo de energía, sino también de la fabricación de equipos, la logística, la cadena de suministro y el ciclo de vida completo de las tecnologías médicas.

En este contexto, las empresas del sector tienen un rol determinante. Más allá de las políticas públicas y los compromisos institucionales, la manera en que se diseñan, producen y operan las tecnologías de salud define gran parte del impacto ambiental del sistema.

GE HealthCare ha asumido este desafío como parte central de su estrategia global. De acuerdo con su Sustainability Report 2024, la compañía logró reducir un 23% sus emisiones operativas (Scope 1 y Scope 2) respecto de su línea base de 2022, como resultado de mejoras en eficiencia energética, optimización de procesos y una mayor adopción de energías renovables. Estos avances se enmarcan en un compromiso de largo plazo para alcanzar emisiones netas cero hacia 2050, alineado con los criterios de la iniciativa Science Based Targets.[4]

La reducción de emisiones no se limita a las operaciones internas. Un aspecto clave es el enfoque en el ciclo de vida de los equipos médicos. La modernización tecnológica, que permite actualizar sistemas existentes en lugar de reemplazarlos por completo, ha demostrado reducir de manera significativa la huella de carbono asociada a la fabricación, el transporte y la instalación de nuevos equipos. En algunos casos, estas estrategias permiten evitar hasta 100 toneladas de emisiones de CO₂ por instalación, sin afectar la calidad diagnóstica ni la seguridad clínica.

Reducir la huella del cuidado

Además, la incorporación de principios de economía circular —como la reutilización de componentes, el reacondicionamiento y el reciclaje de materiales— se ha convertido en una palanca concreta para disminuir residuos y emisiones en un sector históricamente intensivo en recursos. Estas prácticas no solo reducen el impacto ambiental, sino que también contribuyen a hacer más accesible la tecnología médica en distintos mercados de la región.

Para América Latina, avanzar hacia sistemas de salud de bajas emisiones no es solo una cuestión ambiental; es una oportunidad para mejorar la eficiencia operativa, reducir costos energéticos, fortalecer la resiliencia frente a eventos climáticos y ampliar el acceso a tecnologías médicas de calidad. La región cuenta con el potencial para adoptar modelos más sostenibles desde ahora, evitando reproducir esquemas de alta intensidad de carbono que hoy resultan difíciles de revertir en otros mercados.

La descarbonización del sector sanitario exige una mirada colaborativa: gobiernos, prestadores de salud, empresas, organismos multilaterales y comunidades deben trabajar de manera coordinada. La acción climática en salud no es un objetivo aislado, sino un componente esencial de la salud pública del futuro.

En definitiva, no pueden existir sistemas de salud verdaderamente eficientes, equitativos y resilientes si no incorporan la sostenibilidad como un eje estratégico. Reducir la huella de carbono del cuidado de la salud es, al mismo tiempo, una forma de proteger a las personas hoy y de garantizar mejores condiciones de vida para las generaciones que vienen.


[1] Información de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Consulte aquí.

[2] Información de Health Care Without Harm. Consulte aquí.

[3] Información del Banco Interamericano de Desarrollo. Consulte aquí.

[4] Información de GE HealthCare. Consulte aquí.

Transición energética total: Microsoft alcanza el 100% renovable

En 2020, en medio de una creciente presión global por acelerar la acción climática, Microsoft trazó una meta ambiciosa: convertirse en una empresa carbono negativa para 2030. Como parte de ese compromiso, fijó 2025 como fecha límite para abastecer el 100% de su consumo eléctrico con fuentes limpias. Cinco años después, el 18 de febrero, la compañía confirmó que lo logró.

Según un artículo de edie, la noticia no solo representa un hito corporativo, sino un caso de estudio para quienes trabajamos en sostenibilidad y responsabilidad social. En un contexto donde la transición energética suele quedarse en declaraciones aspiracionales, alcanzar el 100% renovable implica una transformación estructural. La conversación ya no gira únicamente en torno a comprar certificados verdes, sino a cómo impulsar capacidad adicional y medible en los sistemas eléctricos.

Energía renovable en Microsoft: de la meta climática al cumplimiento anticipado

La energía renovable en Microsoft no surgió como una acción aislada, sino como un componente estratégico de su compromiso climático integral. La empresa decidió no esperar a 2030 para actuar, sino establecer hitos intermedios que obligaran a cambios operativos reales. El objetivo 2025 funcionó como catalizador interno y externo.

Más del 90% de la electricidad renovable que respaldó en 2025 provino de acuerdos de compra de energía (PPA) o mecanismos similares, enfocados principalmente en nuevos proyectos. Desde 2020, la compañía ha contratado 40 gigavatios (GW) de nuevo suministro en 26 países, colaborando con más de 95 empresas de servicios públicos y desarrolladores a través de más de 400 contratos.

Para dimensionar el impacto, esa capacidad equivale a la energía necesaria para abastecer a cerca de 10 millones de hogares en Estados Unidos. De los 40 GW contratados, 19 GW ya están operando y suministrando energía limpia adicional a la red eléctrica; el resto entrará en funcionamiento en los próximos cinco años. No se trata solo de compensar consumo, sino de ampliar infraestructura renovable global.

energía renovable en Microsoft

Contratos que transforman mercados

El enfoque contractual revela una apuesta clara por la adicionalidad. Microsoft ha señalado que no utiliza certificados de mercado spot a corto plazo, precisamente para evitar depender de mecanismos que no necesariamente impulsan nueva generación. En cambio, privilegia contratos que detonen capacidad renovable tangible.

Además de los PPA, parte del abastecimiento se financió mediante relaciones y tarifas estándar con servicios públicos. En estos casos, los proveedores respaldaron las declaraciones con certificados de origen, garantizando trazabilidad. Sin embargo, la compañía ha sido explícita en que su prioridad es fomentar nueva capacidad instalada.

Hoy cuenta con seis socios energéticos con más de 1 GW de capacidad contratada y más de 20 proveedores adicionales, cada uno con al menos cinco proyectos renovables separados con la empresa. Estas relaciones repetibles y de largo plazo son clave para escalar la transición energética, especialmente en mercados complejos o emergentes.

Un mapa global de impacto

La huella de adquisición renovable de Microsoft se extiende por Norteamérica, Sudamérica, Europa y Asia-Pacífico. Un mapa actualizado al 31 de diciembre de 2025 muestra marcadores en múltiples regiones, reflejando la diversidad geográfica de los proyectos contratados y activos.

Este despliegue internacional no es menor. Implica navegar marcos regulatorios distintos, estructuras tarifarias variadas y sistemas eléctricos con diferentes niveles de madurez. La capacidad de operar en 26 países evidencia una estrategia energética alineada con su presencia global como proveedor tecnológico.

Para especialistas en RSE, este alcance plantea una pregunta relevante: ¿cómo garantizar coherencia entre narrativa global y realidades locales? En este caso, la escala de contratación y la diversidad regional sugieren una transición estructural, no meramente reputacional.

energía renovable en Microsoft

El camino hacia 2030: del 100% al modelo 24/7

Alcanzar el 100% renovable no es el punto final. Microsoft ahora busca verificar más de su abastecimiento limpio cada hora, bajo un enfoque conocido como “24/7”, que también ha sido impulsado por actores como Google. Este modelo pretende superar las limitaciones de depender de certificados anuales y reducir riesgos de greenwashing. La idea es que cada hora de consumo esté emparejada con generación libre de carbono en la misma franja temporal, aumentando transparencia y robustez metodológica.

Aunque no existe aún una meta numérica con fecha límite, la dirección estratégica es clara: evolucionar hacia una contabilidad energética más granular y alineada con la realidad operativa de las redes eléctricas.

Más allá de la solar y eólica: una estrategia diversificada

La demanda global de electricidad está creciendo por la electrificación del transporte, la calefacción y la digitalización. En el caso de Microsoft, el consumo energético aumentó 168% entre 2020 y 2025, impulsado principalmente por la inteligencia artificial.

Ante este escenario, la empresa ha señalado que apoyará una gama más amplia de opciones de generación libre de carbono, incluida la energía nuclear. Ya anunció alianzas para reactivar una planta nuclear de 835 MW y respaldar el desarrollo de una nueva planta de fusión de 50 MW en Estados Unidos.

Esta diversificación responde a una lógica pragmática: descarbonizar sistemas eléctricos en expansión requiere una combinación de tecnologías, inversiones en infraestructura de red y marcos regulatorios habilitantes. La transición energética corporativa, en este contexto, se convierte en una palanca sistémica.

energía renovable en Microsoft

Un caso que redefine la narrativa corporativa

La energía renovable en Microsoft demuestra que los compromisos climáticos pueden traducirse en contratos, infraestructura y capacidad instalada medible. No se trata únicamente de cumplir una meta interna, sino de enviar señales claras al mercado energético global.

Para quienes trabajamos en sostenibilidad, el aprendizaje es doble: establecer objetivos intermedios acelera la acción, y apostar por adicionalidad fortalece la credibilidad. En un entorno donde la transparencia es cada vez más exigida por inversionistas, reguladores y sociedad, la energía renovable en Microsoft se posiciona como un referente de cómo escalar ambición climática con resultados concretos.

Demanda vs EPA de Trump por revertir precedente científico sobre cambio climático

0

La política climática de Estados Unidos enfrenta un nuevo capítulo de confrontación jurídica. Más de una docena de organizaciones de salud pública y justicia ambiental interpusieron una demanda contra la EPA tras la revocación del llamado “hallazgo de peligro”, base legal que desde 2009 ha sustentado la regulación federal de gases de efecto invernadero.

La decisión, impulsada durante la administración de Donald Trump y ejecutada por la Environmental Protection Agency (EPA), ha sido interpretada como un retroceso significativo en la acción climática del país. Para los demandantes, no se trata solo de un debate técnico, sino de una disputa sobre salud pública, legalidad y evidencia científica.

El origen de la demanda contra la EPA: el “hallazgo de peligro”

Según un artículo de The Guardian, la demanda contra la EPA fue presentada ante el tribunal de circuito de Washington D.C. y cuestiona la eliminación del “hallazgo de peligro”, determinación que establecía que la acumulación de contaminación que atrapa el calor en la atmósfera representa una amenaza para la salud y el bienestar públicos.

Este hallazgo permitió durante más de una década limitar emisiones provenientes de vehículos, centrales eléctricas y otras fuentes industriales bajo la Ley de Aire Limpio. Su revocación no solo desmantela una herramienta regulatoria clave, sino que reabre un debate jurídico que ya había sido confirmado por la Corte Suprema y reiterado en múltiples instancias judiciales.

energía renovable en Microsoft

Quiénes impulsan la demanda contra la EPA

La ofensiva legal reúne a actores emblemáticos de la salud y el ambientalismo en Estados Unidos, como la American Public Health Association, la American Lung Association, el Center for Biological Diversity, el Environmental Defense Fund, el Natural Resources Defense Council y el Sierra Club, junto con otras once organizaciones.

La demanda fue presentada por los equipos legales de Clean Air Task Force y Earthjustice, incluyendo como demandados a la agencia y a su administrador, Lee Zeldin. Para las organizaciones, la derogación representa un incumplimiento directo de la misión institucional de proteger la salud pública.

Desde la perspectiva de los demandantes, la base científica del hallazgo es sólida y ampliamente respaldada por décadas de consenso internacional sobre el cambio climático. El Dr. Georges Benjamin, director ejecutivo de la American Public Health Association, recordó que la autoridad de la EPA para regular gases de efecto invernadero fue confirmada por la Corte Suprema hace casi dos décadas.

Sin embargo, la administración defendió la revocación como una acción de corrección legal. Trump calificó la medida como “la mayor acción desregulatoria en la historia de Estados Unidos”, mientras que Zeldin argumentó que administraciones anteriores habían utilizado el hallazgo para imponer políticas climáticas costosas. El contraste entre narrativa política y evidencia científica marca el centro del conflicto.

Demanda contra la EPA

Juventud y derechos constitucionales en juego

En paralelo, 18 jóvenes de entre 1 y 22 años presentaron una petición independiente para impugnar la anulación del hallazgo. Representados por Our Children’s Trust y Public Justice, sostienen que la decisión vulnera derechos constitucionales fundamentales.

Una de las peticionarias argumentó que la revocación afecta su derecho a la vida, la libertad e incluso la práctica de su fe. Este componente generacional añade una dimensión ética y social al litigio: la crisis climática ya no se debate solo en términos regulatorios, sino como una cuestión de derechos humanos intergeneracionales.

La postura oficial de la EPA

Ante las críticas, la EPA defendió su decisión señalando que “consideró y reevaluó cuidadosamente la base legal” del hallazgo. Según la agencia, el Congreso nunca pretendió otorgarle autoridad para imponer regulaciones de gases de efecto invernadero a automóviles y camiones.

El discurso oficial insiste en que la medida busca cumplir estrictamente con la ley “tal como está escrita”. Sin embargo, para los grupos demandantes, la interpretación adoptada ignora precedentes judiciales y debilita la capacidad institucional del Estado para enfrentar riesgos ambientales con impacto directo en la salud pública.

Implicaciones para la responsabilidad social y la gobernanza climática

Más allá del litigio, la demanda contra la EPA envía una señal relevante para empresas, inversionistas y actores de responsabilidad social. La estabilidad regulatoria es un factor crítico para la planeación estratégica, especialmente en sectores vinculados a energía, transporte y manufactura.

La revocación del hallazgo podría generar incertidumbre normativa y tensionar compromisos corporativos de descarbonización. En un contexto donde la sostenibilidad es parte central de la gestión de riesgos y reputación, la coherencia entre política pública y evidencia científica resulta clave para mantener la confianza de mercados y ciudadanía.

La demanda contra la EPA no es únicamente una batalla legal: es un punto de inflexión en la relación entre ciencia, política y salud pública en Estados Unidos. El desenlace definirá el alcance de la autoridad federal para regular emisiones y, en consecuencia, la dirección de la política climática en los próximos años.

Para quienes trabajan en responsabilidad social y gobernanza corporativa, el caso subraya una lección esencial: la acción climática no depende solo de compromisos voluntarios, sino de marcos regulatorios sólidos y respaldados por evidencia. Cuando estos se debilitan, la conversación trasciende lo ambiental y se convierte en un debate estructural sobre derechos, instituciones y futuro compartido.