Durante casi tres décadas, la saga de Toy Story ha acompañado a distintas generaciones abordando temas tan universales como la amistad, el crecimiento y los cambios que acompañan cada etapa de la vida. Ahora, con el próximo estreno de Toy Story 5, Disney y Pixar vuelven a recurrir a sus personajes más emblemáticos para explorar una realidad que preocupa cada vez más a familias, educadores y especialistas en bienestar infantil: la relación de los menores con los dispositivos electrónicos.
En esta nueva entrega, Woody, Buzz y Jessie enfrentan un desafío distinto a cualquier villano anterior. La amenaza ya no proviene de otro juguete ni de una mudanza, sino del creciente protagonismo de los dispositivos electrónicos. A través de Bonnie, una niña que se siente presionada para sustituir sus juguetes por una tableta con tal de encajar socialmente, la película abre una conversación necesaria sobre la tecnología en las niñas, las dinámicas de pertenencia y las presiones sociales que pueden influir en la forma en que viven su infancia.
La tecnología en las niñas como eje de una historia que trasciende los juguetes
A diferencia de otras entregas de la franquicia, esta vez el conflicto se construye desde una perspectiva claramente femenina. Bonnie no abandona sus juguetes porque haya perdido interés en ellos de manera natural; lo hace porque enfrenta la presión de un grupo de compañeras que la juzga constantemente por no utilizar una tableta de última generación llamada Lilypad.
La historia adquiere una dimensión particularmente relevante porque muestra cómo la aceptación social puede estar cada vez más vinculada al acceso a dispositivos electrónicos. En este contexto, la tecnología en las niñas deja de ser únicamente una cuestión de entretenimiento para convertirse en un factor que influye en las relaciones sociales, la autoestima y el sentido de pertenencia.
La actriz Joan Cusack, quien vuelve a interpretar a Jessie, destacó precisamente la importancia de contar historias centradas en las experiencias femeninas. “Somos la mitad de la población”, afirmó al hablar sobre la relevancia de que las niñas vean reflejadas sus vivencias en la pantalla. También señaló la importancia de contar historias desde perspectivas femeninas:
“Las historias de chicas son geniales porque ofrecen un punto de vista diferente. Si se hacen bien, transmiten una emoción genuina. Creo que son auténticas”.
La propia Jessie se convierte en el corazón emocional de la película. Mientras intenta ayudar a Bonnie a navegar las presiones de su entorno, también cuestiona su lugar en un mundo cada vez más dominado por la tecnología. Esta dualidad permite que la historia trascienda el debate entre juguetes y pantallas para abordar una pregunta más profunda: ¿qué se pierde cuando la infancia comienza a definirse por la conexión digital y no por la imaginación?
Las declaraciones de Tim Allen también refuerzan el peso emocional de la trama. El actor reconoció que la película le resultó particularmente conmovedora como padre de niñas debido a la forma en que retrata el acoso y las presiones sociales que enfrentan las menores para encajar. Por su parte, Tom Hanks destacó que el valor central de la franquicia sigue siendo la solidaridad y el apoyo mutuo, elementos que cobran especial relevancia cuando Jessie pide ayuda para acompañar a Bonnie en este proceso.
Disney acierta al abrir un debate urgente sobre infancia, presión social y dispositivos electrónicos
En un contexto donde gran parte de la conversación pública sobre tecnología suele centrarse en productividad, inteligencia artificial o innovación, resulta significativo que Disney haya decidido colocar en el centro de una de sus franquicias más exitosas una discusión relacionada con la infancia y el bienestar emocional.
La película acierta al mostrar que el problema no es únicamente el uso de dispositivos electrónicos, sino las presiones sociales que pueden surgir alrededor de ellos. Bonnie no desea cambiar sus juguetes porque hayan dejado de ser importantes para ella; lo hace porque siente que necesita hacerlo para ser aceptada por otras niñas. Esa diferencia es fundamental.
Durante años, especialistas en desarrollo infantil han advertido sobre el riesgo que representa el abandono del juego tradicional debido a su importancia en el desarrollo cognitivo y social, ya que el juego ayuda, entre otras cosas, a desarrollar el locus de control interno, la autopercepción, la independencia y el manejo de la vida, además de que problemas de salud mental como ansiedad y depresión se asocian con la falta del mismo. Sin embargo, pocas producciones comerciales han abordado el tema. Al hacerlo, la película contribuye a visibilizar que seguir jugando con muñecas, figuras de acción o juguetes físicos no representa un retraso ni una conducta infantilizada, sino una parte esencial del desarrollo cognitivo, creativo y emocional.
La discusión también interpela a madres, padres y cuidadores. Más allá de decidir cuándo permitir el acceso a un teléfono inteligente o una tableta, existe la responsabilidad de enseñar a los menores a respetar las decisiones de otras familias y a no presionar a quienes tienen reglas distintas respecto al uso de dispositivos. El respeto por la diversidad de experiencias también forma parte de la educación digital.
La película plantea además preguntas relevantes para la industria tecnológica. Las preocupaciones relacionadas con la salud mental infantil, la exposición temprana a redes sociales, la dependencia de las pantallas y los riesgos asociados al entorno digital continúan creciendo. Esto obliga a empresas tecnológicas, desarrolladores de plataformas, reguladores y sistemas educativos a asumir un papel más activo en la protección de la niñez.
La conversación sobre la tecnología en las niñas no puede limitarse a la cantidad de horas frente a una pantalla. También debe incluir los efectos sociales, emocionales y culturales que acompañan el acceso temprano a los dispositivos y la forma en que estos moldean las relaciones entre los menores.
Una conversación que va más allá del cine
Más allá de sus expectativas comerciales, “Toy Story 5” parece destinada a convertirse en una de las películas familiares más relevantes de los últimos años por la discusión que propone. Al abordar la tecnología en las niñas desde una historia cercana y emocional, Disney logra trasladar a la conversación pública preocupaciones que normalmente permanecen confinadas a especialistas, docentes o familias.
La verdadera oportunidad estará en aprovechar ese debate para construir entornos más saludables para la infancia. Los juguetes y la tecnología no tienen por qué ser enemigos, pero sí es necesario cuestionar las presiones sociales que llevan a los menores a abandonar ciertas formas de juego para obtener aceptación. Tanto las empresas como las familias, las escuelas y los desarrolladores tecnológicos tienen responsabilidades compartidas para garantizar que el bienestar infantil siga siendo la prioridad en una era cada vez más digital.
A partir de junio, la Glorieta del Ahuehuete, albergará el programa “Deja tu huella”, una iniciativa de Ciudad para las Mascotas, que busca crear ciudades más amigables con los animales de compañía. Durante el segundo domingo de cada mes, los asistentes tendrán la oportunidad de conectar con sus mascotas, recibir orientación veterinaria y ayudar al medio ambiente.
Ciudad Para las Mascotas, movimiento on branded de Mars, plantea este proyecto como respuesta a una convivencia pública cada vez más caracterizada por la presencia de animales de compañía, en donde, de acuerdo con la Encuesta a Tutores realizada por Mars Pet Nutrition, la Ciudad de México y su zona metropolitana concentran más de un tercio (32%) de las mascotas del país.
Con ello, la demanda de oportunidades para integrarlos como acompañantes de la vida citadina ha incrementado, y estas actividades como “Deja tu huella”, se suman a un historial de esfuerzos para lograr que perros y gatos sean bienvenidos, protegidos y cuidados adecuadamente en el entorno urbano.
Las experiencias están diseñadas para que todos los asistentes disfruten de un domingo lleno de diversión y de la conexión que solo las mascotas pueden darnos. Para quienes aún no experimentan sus beneficios y están considerando adoptar, la experiencia de Paseo y Adopción ofrece la oportunidad de pasear durante 20 minutos con perros rescatados, conocer sus historias y establecer un primer vínculo. La actividad se desarrolla junto con el Centro de Transferencia Canina (CTC) y concluye con un espacio de relajación compartida, guiado por la plataforma CALM, quien en conjunto con Mars Pet Nutrition, realizaron el Programa de estudio sobre Mascotas y Bienestar (PAWS), en el cual se indica que el 49% de quienes pasan tiempo con su mascota dicen que reducen su estrés y ansiedad.
Para quienes ya conviven con mascotas, la activación “Huella con Sentido” ofrece asesoría veterinaria, recomendaciones de entrenamiento y educación sensorial sobre nutrición, con el objetivo de proporcionar conocimiento accesible respecto a necesidades que pueden pasar desatendidas en el día a día, pero que son esenciales para una tenencia responsable.
La dimensión ambiental también estará presente a través del espacio de Acopio y Reciclaje, en colaboración con Ecolana, un aliado estratégico de Mars para iniciativas sustentables. En este centro de acopio, los asistentes podrán llevar sus empaques vacíos de alimento para mascotas (como sobres PEDIGREE® o bultos de alimento Whiskas®) y canjearlos por premios. Los empaques serán reciclados y transformados en casas o techumbres para animales que se encuentran en refugios.
Las activaciones se llevarán a cabo de 8:00 a 13:00 horas en la Glorieta del Ahuehuete como parte del paseo dominical en las siguientes fechas: 12 de julio, 9 de agosto, 13 de septiembre y 11 de octubre.
Como anfitrión de esta serie, Paseo de la Reforma se convierte en un modelo replicable de cómo el espacio público puede repensarse para nuevas dinámicas que promuevan el bienestar compartido, en donde actividades cotidianas como el paseo dominical se transformen en plataformas para promover el cuidado animal, la adopción responsable y la participación ciudadana.
La actividad que hoy se vive en algunas ciudades del país, impulsada por la llegada de visitantes nacionales e internacionales y por el aumento de desplazamientos hacia recintos deportivos, espacios públicos, restaurantes y zonas de entretenimiento, ha transformado la dinámica de movilidad urbana y ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de conductores, autoridades, empresas y compañías de protección vehicular.
De acuerdo con Quálitas, la aseguradora vehicular líder en México, durante periodos de alta concentración de personas y vehículos, los reportes de siniestros pueden incrementarse entre 12% y 17%, mientras que las solicitudes de asistencia vial —como grúas, paso de corriente o envío de combustible— pueden crecer hasta 35%.
“En temporadas con alta movilidad observamos un aumento en conductas de riesgo, derivadas principalmente de las prisas, distracciones y estrés al volante. Es común que algunos conductores reduzcan la distancia de seguridad o realicen maniobras intempestivas para intentar avanzar más rápido”, explica Sergio Álvarez, Director de Servicio Siniestros Metropolitana de Quálitas.
A ello se suma un factor cada vez más frecuente, la distracción digital. Consultar aplicaciones de navegación, responder mensajes o utilizar el teléfono celular mientras se conduce continúa siendo una de las principales causas de incidentes viales.
“Cualquier distracción al volante representa un riesgo importante. Basta con apartar la vista unos segundos del camino para responder un mensaje o ver el resultado de un partido de fútbol, por ejemplo, para comprometer la capacidad de reacción ante una situación inesperada”, señaló César Girón, Subdirector de Prevención de Riesgos de Quálitas.
Los especialistas de Quálitas advierten que durante estos periodos también suelen incrementarse situaciones como choques por alcance, maniobras bruscas de cambio de carril, conflictos entre conductores derivados del estrés, así como atropellamientos por la mayor presencia de peatones en las calles.
Ante escenarios de alta congestión vehicular, los expertos recomiendan planificar los traslados con anticipación, considerar rutas alternas y revisar previamente las condiciones mecánicas del vehículo, Asimismo, mantener una distancia adecuada entre vehículos y evitar cualquier distractor contribuye significativamente a reducir riesgos.
El incremento en la movilidad también representa desafíos operativos para las aseguradoras, que deben responder con rapidez en zonas donde el tráfico dificulta la circulación.
Para atender estas situaciones, Quálitas ha fortalecido sus esquemas de monitoreo y capacidad de respuesta mediante soluciones innovadoras como bicicletas eléctricas para agilizar la llegada de ajustadores en áreas de difícil acceso vehicular o el impulso de la herramienta Ajuste Digital, con la cual se puede reportar un siniestro de manera digital, sin la necesidad de contar con un ajustador presencial.
“Hemos buscado alternativas que nos permitan mantener cercanía con nuestros asegurados incluso en entornos de alta congestión. La innovación es una herramienta clave para ofrecer una atención más ágil y eficiente; además de mejorar tiempos de respuesta y experiencia del cliente, por esta razón, la implementación de bicicletas eléctricas contribuye a reducir emisiones y promover una movilidad más sostenible”, explicó Sergio Álvarez.
Los especialistas coinciden en que, ante ciudades cada vez más dinámicas y con una agenda constante de eventos masivos, la combinación de prevención, tecnología y cultura vial será fundamental para reducir riesgos y construir una movilidad más segura para todos.
“La mejor manera de disfrutar cualquier evento masivo es hacer de la seguridad una prioridad. Ante eventos con alta afluencia y mayor movilidad vehicular, recomendamos contar al menos con un paquete de cobertura amplia y si es posible sumar coberturas como robo parcial, para obtener mayor protección, ya que en este tipo de eventos suele incrementarse la exposición a incidentes”, concluyó Sergio Álvarez.
En 2015, la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Agenda 2030 y con ella los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), una hoja de ruta global diseñada para enfrentar algunos de los mayores desafíos contemporáneos: la pobreza, la desigualdad, el acceso limitado a salud y educación, la crisis climática y la construcción de sociedades más justas y resilientes. Lejos de ser únicamente un marco aspiracional, los ODS representan una herramienta estratégica para articular esfuerzos compartidos entre gobiernos, empresas y sociedad civil en favor del bienestar colectivo.
Los ODS ofrecen un lenguaje universal que permite ordenar prioridades, medir avances y movilizar recursos hacia metas de primera importancia social, económica y ambiental y en este escenario, las fundaciones empresariales se han convertido en actores clave para lograr el cumplimiento de la Agenda 2030, pues, más allá de acompañar la responsabilidad social corporativa, muchas de estas organizaciones han asumido un rol activo como impulsoras de soluciones que fortalecen comunidades y generan valor compartido.
La propia Agenda 2030 reconoce que el cumplimiento de sus 169 metas requiere el compromiso de todos los sectores. La sociedad civil organizada, incluidas las fundaciones empresariales, no solo participa mediante programas sociales, sino también mediante incidencia, construcción de capacidades y articulación entre actores. Por ello, conforme se acerca 2030, su participación se vuelve cada vez más indispensable para el avance sostenible.
5 formas en las que una fundación empresarial puede ayudar a impulsar los ODS
De cara a 2030, la participación de las organizaciones sociales y empresariales cobra una relevancia aún mayor. Diversos análisis sobre la Agenda 2030 coinciden en que el ritmo de cumplimiento de numerosos objetivos continúa siendo desigual y que acelerar resultados dependerá, en buena medida, de la capacidad de colaboración entre sectores.
En este contexto, las fundaciones empresariales que impulsan los ODS poseen capacidades únicas que les permiten contribuir al cumplimiento de la Agenda 2030 y las posicionan como aliados fundamentales en el camino hacia estas metas, entre ellas, su potencial para:
1. Realizar proyectos y programas que ayudan a alcanzar los ODS
La contribución más visible de las fundaciones empresariales ocurre mediante el diseño e implementación de proyectos alineados con necesidades sociales concretas. Programas enfocados en educación, salud, alimentación, empleabilidad o desarrollo comunitario suelen vincularse directamente con objetivos específicos de la Agenda 2030 y permiten traducir metas globales en beneficios medibles para las personas.
La importancia de esta vía radica en que los programas sociales no solo atienden problemáticas inmediatas, sino que también generan capacidades y condiciones de desarrollo a largo plazo. Cuando una fundación impulsa proyectos estructurados y medibles, contribuye simultáneamente al cumplimiento de múltiples ODS, demostrando que la inversión social estratégica puede convertirse en una herramienta de transformación sistémica. Por ello, las fundaciones que impulsan los ODS suelen colocar los proyectos de impacto como eje central de su estrategia.
2. Sensibilizar e informar a la sociedad sobre la importancia de los ODS
Uno de los grandes desafíos de la Agenda 2030 es convertir objetivos globales en temas cercanos para la ciudadanía. Muchas personas desconocen qué son los ODS o cómo sus decisiones cotidianas influyen en ellos. En este punto, las fundaciones empresariales desempeñan una función educativa y comunicativa fundamental.
A través de campañas, programas formativos, iniciativas comunitarias y contenidos especializados, estas organizaciones ayudan a que la sociedad comprenda la relevancia del desarrollo sostenible y se involucre activamente en él. La sensibilización es importante porque ninguna transformación social puede sostenerse sin conciencia colectiva. Cuando la ciudadanía entiende por qué importa la igualdad, la educación o el consumo responsable, aumenta la probabilidad de generar cambios culturales duraderos.
3. Incidir en la política nacional
Aunque con frecuencia se asocia la incidencia política exclusivamente al sector público o a organizaciones de activismo, las fundaciones empresariales también pueden desempeñar un papel relevante en la construcción de políticas públicas alineadas con los ODS. Su experiencia en territorio y conocimiento de problemáticas sociales las convierte en fuentes valiosas de evidencia y aprendizaje.
Incidir no significa sustituir al Estado, sino aportar conocimiento, promover diálogo y contribuir a que las decisiones públicas incorporen perspectivas sostenibles e inclusivas. Esta labor resulta especialmente importante cuando se trata de educación, salud, inclusión o desarrollo regional, temas donde la experiencia acumulada por la sociedad civil puede fortalecer significativamente la toma de decisiones gubernamentales.
4. Generar alianzas que ayudan a lograr estos objetivos
El ODS 17 recuerda que el desarrollo sostenible solo es posible mediante alianzas eficaces entre sectores. Ninguna organización, por sólida que sea, puede resolver por sí sola desafíos estructurales como la pobreza, el acceso a servicios o la desigualdad territorial.
Las fundaciones empresariales suelen actuar como articuladoras entre empresas, gobiernos, academia y organizaciones sociales, creando sinergias que amplifican recursos y capacidades. Esta capacidad colaborativa explica por qué muchas fundaciones que impulsan los ODS privilegian los modelos de trabajo compartido. Las alianzas permiten escalar soluciones, reducir duplicidades y aumentar el impacto de las intervenciones sociales.
5. Medir impacto y generar modelos replicables
Una quinta vía, frecuentemente menos visible pero igual de relevante, consiste en medir resultados y convertir experiencias exitosas en modelos replicables. Las fundaciones empresariales tienen la posibilidad de innovar, pilotear soluciones y evaluar rigurosamente sus efectos.
Esto es fundamental porque los ODS requieren evidencia y mecanismos de mejora continua. Un programa exitoso que documenta aprendizajes y demuestra resultados puede convertirse en referencia para otras organizaciones, empresas o gobiernos. De esta manera, el impacto deja de estar limitado a una comunidad específica y adquiere potencial de escalamiento. Por esa razón, muchas fundaciones que impulsan los ODS integran metodologías de evaluación como parte esencial de su trabajo.
Fundación Gigante: un ejemplo de fundaciones que impulsan los ODS
Entre los casos de organizaciones empresariales mexicanas que ilustran esta visión estratégica destaca Fundación Gigante, el brazo social de Grupo Gigante y Grupo Presidente, una organización que entiende la responsabilidad social como un compromiso permanente con el bienestar comunitario y con la generación de valor social más allá de la actividad económica.
Por ello, su trabajo no se limita a adoptar el lenguaje de la Agenda 2030, sino que ha identificado aquellos objetivos donde puede generar una contribución más significativa para enfocar sus esfuerzos en fortalecerlos. Bajo esta lógica, Fundación Gigante impulsa principalmente acciones vinculadas con los ODS 2 (Hambre Cero), 3 (Salud y Bienestar), 4 (Educación de Calidad), 10 (Reducción de las Desigualdades), 11 (Ciudades y Comunidades Sostenibles) y 12 (Producción y Consumo Responsables). Asimismo, ha hecho de las alianzas estratégicas su modelo de acción fundamental para amplificar el impacto de sus programas, en línea con el ODS 17.
Por ejemplo, durante 2025, la organización continuó impulsando de la mano de organizaciones como Fundación Botín, PROED, Fundación CAAAREM, Fundación Familia Bocar, Fundación Ara, Fundación INTERprotección y ARPAPEL el programa Educación Responsable, alineado al ODS 4, el cual busca fortalecer el desarrollo integral de niñas, niños y jóvenes mediante un modelo que combina aprendizaje académico con desarrollo emocional y convivencia escolar positiva. Tan solo este año, la iniciativa logró implementarse en 174 escuelas de 12 estados del país, beneficiar a 22,480 estudiantes y capacitar a 1,485 docentes.
En el marco del ODS 3, Fundación Gigante mantuvo su alianza con Operation Smile México, mediante la cual fue posible brindar 480 cirugías reconstructivas a menores con labio y paladar hendido provenientes de familias de bajos recursos, así como realizar 914 valoraciones médicas a pacientes con este diagnóstico, los cuales también accedieron a otros servicios médicos.
Otro ejemplo relevante de sus esfuerzos en materia es su alianza con Fundación Obras Educativas, mediante la cual se llevaron a cabo diversas acciones en Huamelula, Oaxaca, que permitieron impulsar el ODS 11 y el fortalecimiento comunitario. Gracias a esta iniciativa se beneficiaron a 632 personas mediante la implementación de proyectos productivos, invernaderos, huertos, iniciativas de reforestación y sistemas sustentables de agua, además de brindar formación para mujeres y becas educativas, todo lo cual contribuyó al desarrollo social y productivo de esta comunidad.
Dado el impacto de los programas de Fundación Gigante, la organización se ha posicionado como un referente entre las fundaciones empresariales que impulsan los ODS y que con sus labores están ayudando a construir un futuro más equitativo y sostenible.
El impacto colectivo como camino hacia 2030
La capacidad de Fundación Gigante para focalizar esfuerzos, generar alianzas y traducir metas globales en programas de alto impacto confirma que el desarrollo sostenible no depende únicamente de grandes declaraciones, sino de organizaciones comprometidas que actúan con propósito y constancia.
A medida que se aproxima 2030, resulta evidente que la Agenda de Desarrollo Sostenible no podrá cumplirse únicamente mediante esfuerzos gubernamentales, pues la magnitud de los retos sociales y ambientales exige actores capaces de movilizar recursos, construir alianzas y acercar soluciones a las comunidades y, en este contexto, las fundaciones empresariales se han convertido en piezas estratégicas de un ecosistema de transformación que necesita visión compartida y acción coordinada.
El Mundial 2026 está transformando a México en el epicentro del futbol mundial, pero también está dejando al descubierto uno de los desafíos ambientales más importantes que enfrentan las grandes ciudades: la gestión de los residuos generados por millones de personas reunidas en un mismo espacio. Mientras los estadios reciben a miles de aficionados y los Fan Fest se convierten en puntos de encuentro multitudinarios, una enorme cantidad de envases, restos de alimentos y plásticos de un solo uso está comenzando a acumularse.
La dimensión del evento es histórica. Cerca de dos millones de visitantes están transitando por las sedes mundialistas y, con ello, se estima la generación de alrededor de 34 mil toneladas adicionales de residuos en el país. Los desechos del Mundial 2026 ya están posicionándose como uno de los principales temas ambientales alrededor del torneo, especialmente en una ciudad que desde hace años enfrenta importantes desafíos para gestionar la basura que produce diariamente.
La Ciudad de México está enfrentando una presión adicional
El reto no está apareciendo de manera aislada. La Ciudad de México ya genera alrededor de 12 mil toneladas diarias de residuos sólidos urbanos, una cifra que la coloca entre las urbes con mayor producción de basura en el país.
De acuerdo con un artículo de Expansión ESG, del total, cerca del 60% corresponde a materiales orgánicos y el 40% restante a residuos reciclables y no reciclables. En este contexto, el Mundial está incrementando la presión sobre un sistema que ya opera bajo una demanda constante. Más allá de la cantidad de basura que se está produciendo, la verdadera preocupación radica en impedir que miles de materiales potencialmente aprovechables terminen en rellenos sanitarios o permanezcan contaminando espacios públicos.
Los desechos del Mundial 2026 están impulsando nuevas estrategias de economía circular
Ante este panorama, la Ciudad de México está implementando la estrategia Mundial Verde, una iniciativa que busca convertir al torneo en un laboratorio de sostenibilidad urbana. La estrategia está contemplando la instalación de infraestructura para la separación de residuos en zonas de alta afluencia, además de campañas de educación ambiental dirigidas tanto a habitantes como a visitantes.
El objetivo es claro: reducir la cantidad de materiales que llegan a disposición final y fortalecer una economía circular capaz de aprovechar los recursos antes de que se conviertan en basura.
Islas de reciclaje están apareciendo en los principales puntos de reunión
En el caso del Fan Fest del Zócalo y en los 18 festivales futboleros distribuidos en distintas alcaldías, se han colocado islas de reciclaje. Cada estación está contando con contenedores diferenciados para residuos orgánicos, inorgánicos reciclables e inorgánicos no reciclables, además de personal capacitado que orienta a los asistentes sobre cómo separar correctamente sus residuos.
Esta intervención está atacando uno de los principales obstáculos de cualquier sistema de reciclaje: la falta de separación desde el origen. Una vez recolectados, los materiales están siguiendo rutas específicas de aprovechamiento. Los residuos orgánicos y los plásticos compostables están siendo enviados a la planta de compostaje de Bordo Poniente, donde posteriormente se transforman en composta utilizada para recuperar los suelos de conservación de la ciudad.
Por otro lado, materiales como el PET y el aluminio están incorporándose a cadenas especializadas de reciclaje para convertirse nuevamente en envases, productos industriales o mobiliario urbano. Incluso algunos plásticos están encontrando aplicaciones de larga duración, disminuyendo la necesidad de extraer nuevas materias primas.
Los desechos del Mundial 2026 están apostando por la trazabilidad
Uno de los elementos más innovadores de esta estrategia está siendo la transparencia sobre el destino final de los materiales recuperados. Las organizaciones participantes están comunicando periódicamente cuánto material se está recolectando y hacia dónde está siendo canalizado. Esta práctica busca fortalecer la confianza ciudadana en los procesos de reciclaje. Además, algunos proyectos de valorización ya están contemplando transformar tapas plásticas en macetas destinadas a espacios públicos.
El Mundial está funcionando como una plataforma educativa de gran alcance. Millones de personas están observando, aprendiendo y replicando comportamientos que podrían permanecer mucho tiempo después de que termine la competencia. En otras palabras, el legado ambiental no dependerá exclusivamente de la infraestructura instalada, sino de la capacidad colectiva para adoptar nuevas prácticas de consumo responsable.
Los grandes eventos deportivos suelen medirse por récords, asistencia y derrama económica. Sin embargo, el Mundial 2026 también está abriendo una conversación mucho más profunda sobre la sostenibilidad urbana y la corresponsabilidad ambiental. Al final, el verdadero triunfo no estará únicamente en los resultados deportivos. También estará en demostrar que millones de residuos pueden dejar de ser basura y convertirse en recursos capaces de fortalecer la economía circular y construir ciudades más resilientes.
Durante décadas, la diversidad se consolidó como una herramienta para construir sociedades más justas, entornos laborales más representativos y oportunidades más accesibles para grupos históricamente excluidos. Sin embargo, una nueva discusión está transformando el debate global: ¿hasta dónde deben llegar las políticas de inclusión y cuál es el límite entre garantizar oportunidades y buscar resultados iguales para todos?
La conversación ha cobrado fuerza a partir de diversos acontecimientos ocurridos en Reino Unido, donde un caso de violencia que desencadenó una discusión nacional sobre discriminación racial también abrió una pregunta mucho más profunda: ¿el concepto de “equidad” está modificando la esencia de la diversidad? Lo que parece una diferencia semántica se ha convertido en un tema político, jurídico y social que está redefiniendo el papel de las instituciones públicas, las universidades y las empresas.
Cuando una palabra cambia toda una estrategia
Durante años, los conceptos de igualdad y equidad fueron utilizados como sinónimos. Sin embargo, expertos en diversidad han comenzado a marcar una diferencia sustancial entre ambos. Mientras la igualdad busca ofrecer las mismas oportunidades a todas las personas, la equidad persigue equilibrar los resultados finales, incluso si para ello es necesario implementar medidas diferenciadas.
Este cambio de paradigma ha sido adoptado silenciosamente en numerosos espacios institucionales. Políticas, capacitaciones y estrategias corporativas han reemplazado la palabra “igualdad” por “equidad”, provocando una transformación profunda en la manera en que se entiende la justicia social.
Para algunos especialistas, este proceso responde a la intención legítima de corregir desigualdades históricas; para otros, representa un riesgo porque podría desplazar el principio de mérito individual y generar nuevas formas de discriminación.
El nuevo rumbo de la diversidad y la tensión entre oportunidades y resultados
Uno de los principales cuestionamientos surge cuando la diversidad deja de enfocarse en eliminar barreras y comienza a perseguir objetivos estadísticos específicos. El debate se intensifica cuando las instituciones interpretan que cualquier diferencia entre grupos sociales necesariamente es consecuencia de discriminación.
Expertos como Simon Fanshawe sostienen que la igualdad requiere analizar las circunstancias particulares de cada individuo. La solución, argumentan, no consiste en tratar a todos exactamente igual, sino en ofrecer herramientas que permitan competir en condiciones justas.
El problema aparece cuando las políticas públicas comienzan a establecer metas basadas exclusivamente en la representación numérica de determinados grupos, sin considerar las múltiples variables individuales que intervienen en cada contexto.
Las universidades se convierten en el laboratorio del cambio
Las instituciones académicas han sido uno de los espacios donde esta transformación ha avanzado con mayor rapidez. Diversas universidades británicas han incorporado la “equidad” dentro de sus estrategias de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI), desplazando gradualmente el concepto tradicional de igualdad.
Algunos académicos consideran que esta tendencia podría derivar en prácticas de discriminación positiva que, aunque bien intencionadas, generan efectos secundarios complejos. Entre ellos, la percepción de que ciertos logros académicos o profesionales responden a políticas de favorecimiento y no al mérito individual.
La consecuencia más preocupante es la erosión de la confianza institucional. Cuando las personas comienzan a cuestionar la legitimidad de los procesos de selección, la diversidad corre el riesgo de perder credibilidad social.
El sector salud también enfrenta dilemas éticos
El debate ha llegado incluso a los sistemas de salud. Diversos organismos británicos han incorporado estrategias de equidad para reducir brechas entre grupos poblacionales, pero algunas decisiones recientes han despertado fuertes críticas.
Especialistas advierten que los servicios universales deben priorizar las necesidades individuales por encima de criterios demográficos generales. En el ámbito sanitario, cualquier desviación puede tener consecuencias particularmente delicadas, ya que las decisiones impactan directamente en la vida de las personas.
La discusión pone sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿es posible promover la justicia social sin comprometer la neutralidad institucional que caracteriza a los servicios públicos?
El rumbo de la diversidad dentro de las empresas
Las organizaciones tampoco han permanecido ajenas a este fenómeno. A finales de la década de 2010, numerosas empresas comenzaron a migrar de los programas de Diversidad e Inclusión (D&I) hacia modelos de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI), influenciadas principalmente por marcos de referencia provenientes de Estados Unidos.
El cambio fue tan gradual que, en muchos casos, pasó desapercibido. Nuevos conceptos y narrativas comenzaron a instalarse en las áreas de recursos humanos como una evolución natural de las estrategias corporativas.
Sin embargo, especialistas en derecho laboral señalan que la implementación acelerada de estas políticas puede generar conflictos legales si se priorizan características demográficas sobre las capacidades profesionales de los candidatos.
De George Floyd a la globalización de la equidad
La muerte de George Floyd en 2020 representó un punto de inflexión. Las protestas globales impulsaron a miles de organizaciones a revisar sus políticas internas y a acelerar la adopción de nuevas estrategias de diversidad.
Lo que comenzó como una respuesta a una crisis social se convirtió en una tendencia internacional que rápidamente cruzó fronteras. Instituciones públicas, universidades y empresas adoptaron discursos centrados en la equidad como símbolo de compromiso social y modernidad.
No obstante, algunos analistas advierten que la velocidad con la que estas ideas fueron implementadas impidió que existieran debates profundos sobre sus posibles efectos a largo plazo.
¿Está la diversidad enfrentando una crisis de identidad?
El desafío actual no consiste en decidir entre diversidad o igualdad, sino en encontrar un equilibrio que preserve la esencia de ambas. La diversidad surgió como una herramienta para ampliar oportunidades, no para sustituir un sistema de desigualdades por otro.
Cada vez más voces advierten que las organizaciones podrían estar cayendo en la tentación de adoptar discursos progresistas sin una reflexión estratégica previa. En algunos casos, la intención de ser más inclusivos podría terminar debilitando la confianza social que precisamente intentan fortalecer.
Este escenario obliga a replantear cuál debe ser el verdadero propósito de las políticas de inclusión en el siglo XXI.
El debate sobre el rumbo de la diversidad apenas comienza, pero ya está dejando una enseñanza importante: las buenas intenciones no siempre garantizan buenos resultados. La construcción de sociedades más justas exige equilibrio, evidencia y una profunda comprensión de las realidades individuales, evitando soluciones simplificadas a problemas complejos.
Más que elegir entre igualdad o equidad, el desafío consiste en diseñar modelos capaces de eliminar barreras sin sacrificar la meritocracia, la confianza institucional y la cohesión social. Porque, al final, la diversidad solo será sostenible si logra unir a las personas, y no dividirlas en categorías cada vez más rígidas.
La IA ya no es una promesa futurista reservada para la industria tecnológica. Hoy se está convirtiendo en una de las herramientas más importantes para preservar la vida en el planeta. Desde identificar especies desconocidas hasta predecir extinciones antes de que ocurran, la inteligencia artificial está abriendo un nuevo capítulo en la conservación de la biodiversidad y demostrando que la innovación también puede ser una poderosa aliada de la naturaleza.
Basado en el sexto informe sobre el estado de las plantas y los hongos del Real Jardín Botánico de Kew, elaborado con la participación de más de 400 científicos de 40 países, el panorama es claro: la digitalización y el intercambio global de datos están transformando la manera en que entendemos, protegemos y restauramos los ecosistemas. Sin embargo, el verdadero desafío no radica únicamente en la tecnología, sino en cómo la humanidad decide utilizarla para construir un futuro más sostenible y equitativo.
Cómo la IA está ayudando a combatir la extinción global
Durante décadas, la conservación ambiental ha enfrentado una gran paradoja: proteger aquello que ni siquiera conocemos completamente. Aunque las plantas y los hongos son esenciales para regular el clima, almacenar carbono y proporcionar alimentos y medicinas, gran parte de estas especies continúa siendo un misterio para la ciencia.
En este contexto, la inteligencia artificial aparece como una herramienta disruptiva. Gracias a su capacidad para analizar millones de datos en cuestión de segundos, hoy es posible identificar patrones, detectar amenazas y acelerar investigaciones que anteriormente tomaban décadas.
Este avance está permitiendo combatir la extinción global con una velocidad y precisión nunca antes vistas.
La revolución digital también está derribando barreras geográficas y democratizando el acceso al conocimiento científico. Investigadores, comunidades locales y responsables de políticas públicas pueden colaborar en tiempo real para proteger ecosistemas que hasta hace poco permanecían invisibles para el resto del mundo.
Combatir la extinción global mediante la digitalización del conocimiento
Durante siglos, millones de especímenes de plantas y hongos permanecieron almacenados en herbarios alrededor del mundo, accesibles únicamente para un pequeño grupo de especialistas. Hoy, la digitalización está cambiando por completo este paradigma.
El Real Jardín Botánico de Kew acaba de completar la digitalización de 7.4 millones de especímenes, creando una de las bibliotecas biológicas más importantes del planeta. Este enorme repositorio digital permite que investigadores de cualquier país accedan gratuitamente a información valiosa para tomar decisiones de conservación más rápidas y eficientes.
Además, la digitalización está revelando hallazgos sorprendentes. Flores prensadas hace más de un siglo están ofreciendo nuevas pistas sobre el impacto del cambio climático, mientras que registros históricos permiten identificar especies que habían permanecido desapercibidas durante décadas.
La inteligencia artificial descubre especies antes de que desaparezcan
Uno de los mayores desafíos de la biodiversidad es que muchas especies podrían extinguirse antes de ser descubiertas. Actualmente, los científicos estiman que existen más de 100 mil especies de plantas y más de dos millones de especies de hongos aún desconocidas.
La IA está ayudando a revertir este escenario. Algoritmos especializados pueden aprender a reconocer características microscópicas extremadamente complejas y clasificar especies difíciles de identificar, como ciertos musgos y ciperáceas, reduciendo considerablemente el tiempo de investigación.
Un ejemplo extraordinario ocurrió en la República del Congo, donde investigadores enviaron fotografías tomadas con un teléfono inteligente a especialistas de Kew. Gracias al análisis digital y la colaboración remota, los científicos detectaron que se trataba de una posible nueva especie del género Sabicea, demostrando que la tecnología puede acelerar los descubrimientos incluso en las regiones más aisladas.
Combatir la extinción global requiere cerrar las brechas de desigualdad científica
La tecnología también está evidenciando un problema histórico: la enorme desigualdad en la producción y acceso al conocimiento científico. Actualmente, menos del 16% de los especímenes de herbario del mundo han sido digitalizados.
Esta brecha afecta especialmente a los países del Sur Global, donde existen colecciones de enorme valor científico que permanecen prácticamente invisibles para la comunidad internacional. Como consecuencia, muchas decisiones de conservación se toman con información incompleta o sesgada.
Sin embargo, las inversiones estratégicas están comenzando a cambiar esta realidad. En Madagascar, por ejemplo, la digitalización de 37 mil especímenes está fortaleciendo la capacidad científica local, permitiendo que investigadores nacionales lideren proyectos para proteger una de las biodiversidades más importantes del planeta.
Más allá de los datos, esta transformación representa una redistribución del poder científico, devolviendo protagonismo a los territorios donde realmente se origina la biodiversidad.
La verdadera magnitud de la extinción apenas comienza a revelarse
Las cifras actuales son alarmantes. Cerca de 30 mil especies de plantas y más de 400 especies de hongos ya están catalogadas como amenazadas. Sin embargo, los expertos advierten que estos números podrían estar muy por debajo de la realidad.
El problema radica en que solamente se ha evaluado el 18% de las plantas conocidas y apenas el 0.6% de los hongos. Esto significa que una enorme porción de la biodiversidad mundial permanece fuera del radar científico.
Ante esta situación, la IA está incorporando modelos probabilísticos que permiten estimar si una especie realmente se extinguió o simplemente no ha sido detectada. Este enfoque representa un cambio de paradigma, ya que abandona la visión binaria tradicional para adoptar sistemas predictivos mucho más dinámicos y precisos.
La capacidad de anticipar futuras desapariciones permitirá dirigir mejor los recursos y priorizar aquellas especies que enfrentan mayores riesgos.
El cambio climático está alterando los ritmos de la naturaleza
La inteligencia artificial también está ayudando a entender cómo el cambio climático está modificando el funcionamiento de los ecosistemas a escala global.
Un estudio que analizó ocho millones de especímenes digitalizados descubrió que la floración de las plantas se ha retrasado, en promedio, 2.5 días por década durante el último siglo. Aunque la cifra parece pequeña, sus implicaciones son enormes.
La desincronización entre las plantas y sus polinizadores amenaza cadenas ecológicas enteras. En algunas regiones, las modificaciones en los patrones de lluvia están alterando la duración de las temporadas de floración, afectando la estabilidad de ecosistemas completos.
Lo más preocupante es que estos cambios no ocurren de manera uniforme. Cada región responde de forma distinta, lo que obliga a desarrollar estrategias de conservación cada vez más personalizadas y basadas en datos.
Los hongos protagonizan una nueva revolución científica
Si existe un reino biológico subestimado, es el de los hongos. Más del 90% de sus especies siguen siendo desconocidas para la ciencia, a pesar de su enorme potencial para la medicina, la agricultura y la salud de los ecosistemas.
Hoy, los científicos están logrando secuenciar genomas de especímenes recolectados hace hasta 180 años. Este avance convierte a los fungarios históricos en auténticas minas de oro genético capaces de impulsar nuevos descubrimientos.
La información obtenida podría traducirse en nuevos medicamentos, mejores sistemas de protección de cultivos y una mayor capacidad para anticipar brotes de enfermedades que amenazan la seguridad alimentaria mundial Al mismo tiempo, estos proyectos están construyendo la mayor biblioteca genética de hongos jamás creada, ampliando significativamente nuestra comprensión sobre uno de los pilares invisibles de la vida terrestre.
La crisis de biodiversidad ya no puede enfrentarse únicamente con los métodos tradicionales de conservación. La velocidad con la que avanzan el cambio climático, la pérdida de hábitats y las extinciones exige nuevas herramientas, nuevas alianzas y nuevas formas de colaboración global. En este escenario, combatir la extinción global se está convirtiendo en una tarea profundamente vinculada a la tecnología y a la capacidad de compartir conocimiento sin fronteras.
Sin embargo, la inteligencia artificial no representa una solución mágica. Su verdadero potencial dependerá de la calidad de los datos, de la inclusión de comunidades y científicos de todo el mundo y de la voluntad colectiva para actuar. La tecnología ya abrió una puerta inédita; ahora corresponde a gobiernos, empresas, organizaciones y sociedad civil aprovecharla para asegurar que la extraordinaria diversidad de vida del planeta continúe existiendo para las próximas generaciones.
La inflación suele explicarse a través de conflictos geopolíticos, interrupciones en las cadenas de suministro o decisiones comerciales entre países. Sin embargo, hay una variable que cada vez adquiere más protagonismo y que está impactando directamente en la economía cotidiana: la crisis climática. Lo que antes parecía un problema ambiental de largo plazo hoy está modificando el costo de la energía, los alimentos, los seguros y prácticamente todos los aspectos relacionados con la vida diaria.
La evidencia ya no se limita a proyecciones científicas. Millones de personas están experimentando las consecuencias en sus bolsillos. Tan solo en Estados Unidos, el hogar promedio gastó 15 mil 400 dólares más en bienes esenciales en 2025 respecto a 2019. Aunque existen múltiples factores detrás de este incremento, una realidad comienza a consolidarse: el cambio climático se ha convertido en un nuevo motor del encarecimiento global.
Cuando la crisis climática se convierte en económica
De acuerdo con TIME, durante años, las conversaciones sobre cambio climático estuvieron asociadas principalmente a la pérdida de biodiversidad, el deshielo de los polos o la reducción de emisiones. Hoy, la conversación se está desplazando hacia un terreno mucho más cercano para la ciudadanía: el costo de vida.
De acuerdo con investigaciones desarrolladas por el Programa de Comunicación sobre el Cambio Climático de Yale y la Universidad George Mason, más de seis de cada diez votantes estadounidenses consideran que el calentamiento global está afectando directamente sus finanzas personales. La percepción coincide con la realidad. Estudios recientes calculan que los hogares estadounidenses ya están absorbiendo entre 400 y 900 dólares adicionales al año derivados de los impactos climáticos.
Este escenario demuestra que la sostenibilidad ya no es únicamente una agenda corporativa o gubernamental. Se ha convertido en un tema de estabilidad económica y bienestar social que afecta a todas las personas, independientemente de dónde vivan.
El costo del cambio climático ya se refleja en los seguros de vivienda
Uno de los sectores donde el impacto económico es más evidente es el de los seguros. Las aseguradoras enfrentan una creciente cantidad de reclamaciones debido a huracanes, incendios forestales, inundaciones y tormentas cada vez más intensas.
Como consecuencia, las primas de los seguros de vivienda han aumentado considerablemente. Investigaciones recientes estiman que el cambio climático contribuyó a un incremento promedio de 360 dólares en las pólizas de seguros entre 1990 y 2023.
El efecto, además, trasciende las zonas de riesgo. Aunque una persona no viva en una región propensa a tornados o incendios, también podría asumir parte de estos costos. El sistema funciona de manera colectiva: las pérdidas registradas en territorios vulnerables terminan redistribuyéndose entre millones de usuarios.
Este fenómeno abre una conversación importante sobre justicia climática. Las personas que menos contribuyen al problema terminan pagando parte de las consecuencias financieras derivadas de un sistema que aún no logra adaptarse a la nueva realidad ambiental.
Electricidad más cara: el clima está cobrando una factura adicional
Las olas de calor extremas están modificando la manera en que consumimos energía. El aumento sostenido de las temperaturas ha disparado el uso del aire acondicionado y, con ello, las facturas eléctricas. Los costos de la electricidad residencial han crecido cerca de un 40% desde 2021, mientras que el gas residencial también ha registrado incrementos similares desde 2019, superando incluso los niveles generales de inflación.
Pero el problema no se limita a una mayor demanda energética. Cada tormenta que derriba postes eléctricos, daña transformadores o afecta la infraestructura obliga a las compañías a invertir millones de dólares en reparaciones. Estos gastos, eventualmente, se trasladan a las personas usuarias mediante tarifas más elevadas.
Ante este panorama, diversos organismos internacionales señalan que acelerar la transición hacia energías renovables puede convertirse en una herramienta clave para estabilizar los costos energéticos a mediano y largo plazo.
El costo del cambio climático también llega al supermercado
Quizá uno de los impactos más visibles para las familias sea el aumento en el precio de los alimentos. El sistema alimentario mundial fue diseñado bajo condiciones climáticas relativamente estables; sin embargo, esa estabilidad está desapareciendo rápidamente. Sequías prolongadas, inundaciones, incendios y temperaturas extremas están reduciendo la productividad agrícola en múltiples regiones. Cuando disminuye la oferta, los precios inevitablemente aumentan.
Algunos análisis estiman que, en Estados Unidos, el cambio climático ha contribuido a elevar los precios de los alimentos hasta un 6.7% durante las últimas cinco décadas. Los productos frescos son particularmente vulnerables, ya que dependen de condiciones meteorológicas específicas para garantizar cosechas exitosas.
Además, la globalización hace que un evento extremo en una región pueda repercutir en mercados ubicados a miles de kilómetros de distancia. Una tormenta que afecte la producción agrícola en un país exportador puede traducirse rápidamente en precios más altos en supermercados de otras naciones.
Diversificar las cadenas de suministro será una prioridad estratégica
La volatilidad climática está obligando a repensar la manera en que se producen y distribuyen los alimentos a nivel global. Expertos en economía climática señalan que depender excesivamente de determinadas regiones agrícolas aumenta la vulnerabilidad de todo el sistema.
Una de las alternativas consiste en diversificar las cadenas de suministro para reducir la dependencia de un solo territorio. Si una región se ve afectada por un fenómeno extremo, otras podrían compensar parcialmente la escasez. No obstante, implementar esta estrategia implica importantes desafíos logísticos, tecnológicos y financieros. Adaptar sistemas productivos enteros requiere inversiones significativas y coordinación entre gobiernos, empresas y productores.
Aun así, construir cadenas de suministro más resilientes será indispensable para reducir futuras interrupciones y garantizar la seguridad alimentaria global.
El futuro económico dependerá de las decisiones climáticas del presente
La relación entre sostenibilidad y economía será cada vez más estrecha. Los expertos coinciden en que los costos seguirán aumentando si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan creciendo y si los sistemas de adaptación avanzan a un ritmo insuficiente.
Los veranos serán más cálidos, los fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes y la presión sobre la infraestructura aumentará progresivamente. Esto significa que los gastos asociados a la energía, los seguros y la alimentación podrían intensificarse en los próximos años.
Durante mucho tiempo, el cambio climático se presentó como una amenaza futura. Hoy, esa narrativa ha quedado atrás. La crisis climática ya está modificando los presupuestos familiares, la competitividad empresarial y la estabilidad de las economías nacionales. El costo del cambio climático dejó de ser una proyección y se convirtió en una realidad cotidiana que impacta a millones de personas.
Entender esta conexión será fundamental para impulsar decisiones más estratégicas desde los sectores público, privado y social. Porque mientras las temperaturas continúen aumentando, también lo hará el costo del cambio climático, convirtiéndose en uno de los mayores desafíos económicos y sociales de las próximas décadas.
Mercado Libre y la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica y de Dispositivos Médicos (CANIFARMA) firmaron un convenio de colaboración para la defensa de los derechos de propiedad intelectual de los titulares vinculados al sector farmacéutico, dentro del marketplace de la empresa latinoamericana.
Con esta colaboración, Mercado Libre proporcionará a la industria farmacéutica, incluyendo medicamentos y dispositivos médicos, una herramienta eficaz para denunciar productos que infringen los derechos de propiedad intelectual dentro de su plataforma, con el objetivo de garantizar un entorno seguro y confiable para todos sus usuarios.
A través de una única cuenta en el Brand Protection Program, CANIFARMA podrá gestionar las denuncias relacionadas con la infracción de derechos de propiedad intelectual de todas sus compañías afiliadas. Adicionalmente, el acuerdo permitirá a la Cámara centralizar la representación de todo el portafolio de derechos de propiedad intelectual de los afiliados.
“Los productos farmacéuticos son una categoría estratégica y de alta relevancia, al tratarse de los que las personas eligen para cuidar su salud y la de sus familias. Este acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica y de Dispositivos Médicos refleja el compromiso clave que tenemos con la defensa de la propiedad intelectual y con ofrecer la mejor experiencia a nuestros usuarios, a nuestros socios comerciales y a nuestros aliados. La confianza se construye con iniciativas como esta, por lo que estamos muy agradecidos con CANIFARMA por el trabajo conjunto”, señaló Paula Fernández Pfizenmair, Directora de Propiedad Intelectual de Mercado Libre.
Cuando se reciba una denuncia a través del programa, Mercado Libre pausará la publicación e informará al usuario titular o vendedor que CANIFARMA ha solicitado su eliminación por presunta infracción a los derechos de propiedad intelectual de alguno de sus afiliados. Este procedimiento dará inicio al proceso de notificación y remoción establecido en los términos y condiciones del programa.
“El crecimiento del comercio electrónico exige reforzar los mecanismos que protegen la salud de los pacientes. El comercio ilegal de medicamentos en internet representa un riesgo que no podemos ignorar, tanto por sus posibles consecuencias para la salud como por el impacto que genera en la innovación y el desarrollo de la industria. Este acuerdo con Mercado Libre fortalecer intelectual, y contribuye para que los consumidores tengan mayor certeza de que los productos que adquieren provienen de fuentes seguras y legítimas que procurarán su salud”, aseguró Guy Jean Savoir, Presidente de la CANIFARMA.
Este acuerdo refleja el compromiso de Mercado Libre y CANIFARMA con la protección de la propiedad intelectual y con el impulso de un entorno empresarial ético y competitivo en México. Cualquier información relacionada con el Brand Protection Program de Mercado Libre, puede consultarse en el siguiente link.
La sostenibilidad dejó de ser un diferenciador para convertirse en una condición para competir. Cada vez más empresas mexicanas enfrentan nuevas exigencias ambientales por parte de clientes internacionales, inversionistas y cadenas globales de suministro, obligándolas a revisar desde sus procesos productivos hasta las materias primas y químicos que utilizan diariamente.
La transformación ya se refleja en las decisiones de compra. De acuerdo con datos de Koprimo, siete de cada diez clientes solicitan información sobre el perfil ambiental de las materias primas antes de concretar una adquisición, una tendencia que evidencia cómo la sostenibilidad se ha convertido en un criterio clave para seleccionar proveedores y fortalecer las cadenas de suministro.
El cambio responde a una nueva forma de competir. Hoy, además del costo y la capacidad operativa, factores como la trazabilidad, la reducción de emisiones, la eficiencia en el uso de recursos y el impacto ambiental forman parte de los criterios para establecer relaciones comerciales de largo plazo.
De acuerdo con PwC, más del 70% de los inversionistas incorpora criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en sus decisiones de inversión, mientras que la OCDE ha señalado que las cadenas globales integran cada vez más estándares relacionados con sostenibilidad y desempeño ambiental para seleccionar a sus proveedores.
“Estamos observando un cambio importante en el mercado. Hoy siete de cada diez clientes preguntan primero por el perfil ambiental de una materia prima antes de evaluar otros atributos técnicos o comerciales. Esto demuestra que la sostenibilidad dejó de ser un valor agregado para convertirse en un requisito de negocio y un factor de competitividad”, señaló el Ing. Alejandro Prieto, Director General de Koprimo.
La nueva competencia también se juega en los insumos
La transición hacia modelos productivos más sostenibles está llevando a las industrias a replantear los químicos utilizados en procesos de limpieza, desinfección, manufactura y tratamiento de agua. La búsqueda de alternativas con menor impacto ambiental ya forma parte de las estrategias de innovación y eficiencia de diversos sectores productivos.
Especialistas coinciden en que las compañías que no modernicen sus procesos enfrentarán mayores retos para integrarse o mantenerse dentro de cadenas globales de suministro, particularmente en industrias orientadas a la exportación, donde las exigencias regulatorias y ambientales continúan fortaleciéndose.
En este escenario, las tecnologías basadas en oxígeno activo comienzan a posicionarse como una alternativa para industrias que buscan reducir el uso de compuestos más agresivos sin sacrificar desempeño operativo.
Estas soluciones, conocidas internacionalmente como Oxy Technology, aprovechan la liberación controlada de oxígeno para optimizar procesos de limpieza, blanqueo y control microbiológico, ofreciendo una opción alineada con los objetivos de sostenibilidad y eficiencia que demandan los mercados internacionales.
Uno de los compuestos que ha ganado relevancia dentro de esta tendencia es el Percarbonato de Sodio, utilizado en industrias como detergencia, lavandería industrial, alimentos, textiles, hospitalidad, tratamiento de agua y acuacultura por su capacidad para liberar oxígeno activo sin generar residuos persistentes.
Para Koprimo, este cambio refleja una transformación más profunda de la industria.
“La próxima ventaja competitiva de las empresas mexicanas no estará únicamente en producir más rápido o más barato, sino en demostrar que pueden hacerlo con un menor impacto ambiental. Los insumos también se han convertido en una decisión estratégica de negocio y en un factor determinante para acceder y permanecer en mercados internacionales”, concluyó Alejandro Prieto.
La violencia que enfrentan miles de niñas, niños y adolescentes en México sigue siendo una de las problemáticas sociales más complejas y urgentes del país. De acuerdo con estimaciones de Reinserta —organización que se dedica a atender a menores víctimas de violencia grave y menores que nacen en prisión o tienen a alguno de sus progenitores privados de la libertad— cada año más de 40 mil menores son víctimas de delitos violentos, mientras que entre 140 mil y 250 mil se encuentran en riesgo de ser reclutados por el crimen organizado. A ello se suma una realidad poco visibilizada: más de 500 mil niñas, niños y adolescentes tienen madres o padres privados de la libertad. Estas cifras reflejan la magnitud de un fenómeno que coloca a la niñez afectada por la violencia en condiciones de alta vulnerabilidad.
La exposición a delitos, la separación familiar derivada del encarcelamiento de madres o padres, así como el riesgo constante de ser captados por grupos delictivos, afectan el bienestar emocional, el desarrollo cognitivo y las oportunidades futuras de miles de menores.
Consciente de esta realidad, Corporativo Kosmos, a través de su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), se unió a Reinserta para garantizar que los menores atendidos por la organización tengan acceso a una alimentación nutritiva y suficiente, fortaleciendo así el alcance de su labor y contribuyendo a su desarrollo integral.
Corporativo Kosmos promueve la sana alimentación para la niñez afectada por la violencia
Como parte de esta colaboración, la Fundación Pablo Landsmanas proporciona a Reinserta insumos alimentarios de manera constante, permitiendo que la organización cubra las necesidades nutrimentales de las niñas, niños y adolescentes que forman parte de sus programas. Este apoyo resulta fundamental para garantizar que los beneficiarios cuenten con una alimentación adecuada, un derecho indispensable para su bienestar y desarrollo.
La relación entre ambas organizaciones no es nueva, sino que se trata de una alianza que se ha mantenido a lo largo de los años gracias a la coincidencia de objetivos y valores compartidos, pues tanto Reinserta como la FPL consideran que la atención a la infancia debe ocupar un lugar prioritario dentro de las estrategias de intervención social, especialmente cuando se trata de menores que enfrentan contextos de violencia, exclusión o vulnerabilidad.
La experiencia demuestra que ninguna organización puede enfrentar sola desafíos de esta magnitud. Reinserta, como muchas otras instituciones dedicadas a la atención integral de poblaciones vulnerables, requiere aliados estratégicos que contribuyan a fortalecer distintas áreas de su operación. En este sentido, la Fundación Pablo Landsmanas se ha convertido en un socio fundamental al asumir el componente alimentario, un factor clave para la restitución de derechos y para la construcción de oportunidades reales de desarrollo para las niñas, niños y adolescentes beneficiarios.
Reinserta: atención integral para romper ciclos de violencia
La labor de Reinserta se enfoca en acompañar a niñas, niños y adolescentes que han estado en contacto con distintas formas de violencia. A través de modelos integrales de atención, la organización busca romper ciclos que históricamente han perpetuado la exclusión, el trauma y la vulnerabilidad, ofreciendo herramientas que favorezcan el bienestar, la salud mental y el desarrollo de sus beneficiarios.
Entre los servicios que brinda se encuentran la atención familiar, educativa, psicolegal, médica y psiquiátrica, así como el acompañamiento para la construcción de planes de vida y el acceso a actividades sociales y culturales. Asimismo, desarrolla espacios especializados como bebetecas, áreas de visitas infantiles y espacios de maternidad dentro de centros penitenciarios, con el objetivo de generar entornos más seguros y adecuados para el desarrollo infantil.
La necesidad de este acompañamiento resulta evidente al considerar las condiciones que enfrentan muchas de estas infancias. De acuerdo con la organización, una proporción significativa de niñas y niños vinculados a centros penitenciarios ha presenciado motines o riñas, mientras que numerosos menores experimentan limitadas oportunidades para desarrollarse plenamente debido a las condiciones derivadas de la privación de libertad de alguno de sus padres o madres. Estas circunstancias convierten a la atención especializada en una herramienta indispensable para proteger sus derechos y construir nuevas posibilidades de futuro.
Y en medio de esta labor, contar con aliados como la Fundación Pablo Landsmanas representa una ventaja significativa. Gracias a su apoyo constante, los menores tienen asegurado el acceso a una alimentación adecuada, un elemento esencial para su crecimiento y bienestar que tiene múltiples beneficios, tales como:
● Favorecer el crecimiento físico saludable, al proporcionar los nutrientes necesarios para el adecuado desarrollo de huesos, músculos y órganos.
● Fortalecer el sistema inmunológico, ayudando a reducir el riesgo de enfermedades y mejorando la capacidad de recuperación ante problemas de salud.
● Mejorar el rendimiento cognitivo y el aprendizaje, ya que una nutrición adecuada contribuye a la concentración, la memoria y el desarrollo de habilidades intelectuales.
● Contribuye al bienestar emocional y la salud mental, debido a que diversos estudios han demostrado la relación entre una alimentación equilibrada y una mejor regulación emocional, así como menores niveles de estrés y ansiedad.
● Reducir los efectos de la inseguridad alimentaria que muchos menores han experimentado en contextos de pobreza, violencia o exclusión social.
● Generar condiciones más favorables para el desarrollo integral, permitiendo que las y los beneficiarios puedan enfocarse en su educación, sus proyectos de vida y sus procesos de recuperación emocional.
● Fortalecer la restitución de derechos, al garantizar el acceso a una alimentación suficiente y nutritiva, un derecho fundamental reconocido para toda infancia.
● Brindar una base sólida para romper ciclos de vulnerabilidad y violencia, al atender una necesidad esencial que impacta directamente en las oportunidades de desarrollo presentes y futuras de las niñas, niños y adolescentes.
Además, en el caso de la niñez afectada por la violencia, estos beneficios adquieren una relevancia aún mayor, ya que muchos de los menores atendidos por Reinserta provienen de entornos donde las carencias económicas, la violencia familiar o comunitaria y la exclusión social han limitado su acceso a una alimentación adecuada. Por ello, el apoyo de la Fundación Pablo Landsmanas no sólo contribuye a cubrir una necesidad básica, sino que fortalece las condiciones necesarias para que puedan crecer de manera saludable, desarrollar su potencial y construir un futuro con mayores oportunidades.
Restituir derechos para construir un mejor futuro
La colaboración entre Reinserta y la Fundación Pablo Landsmanas demuestra cómo las alianzas estratégicas pueden generar impactos con el potencial de transformar la vida de miles de menores. Al combinar la atención integral especializada de Reinserta con el apoyo alimentario constante de la FPL, ambas organizaciones contribuyen a restituir uno de los derechos más fundamentales de la infancia: el acceso a una alimentación adecuada que favorezca su desarrollo físico, emocional y cognitivo.
Más allá de cubrir una necesidad, esta mancuerna ayuda a sentar las bases para que niñas, niños y adolescentes víctimas de la violencia puedan crecer en condiciones más dignas, fortalecer su bienestar y acceder a mayores oportunidades de desarrollo. Iniciativas como esta evidencian que el trabajo conjunto entre organizaciones comprometidas puede convertirse en una herramienta poderosa para romper ciclos de violencia y construir un futuro más esperanzador para las infancias.
La Copa Mundial de la FIFA 2026 reunirá a algunas de las mayores estrellas del fútbol internacional. Sin embargo, para varios de estos jugadores, el impacto que buscan generar trasciende los estadios y los resultados deportivos, pues a lo largo de sus carreras han utilizado su influencia, recursos y visibilidad para apoyar iniciativas relacionadas con la educación, la alimentación, la inclusión, la salud y el desarrollo comunitario.
En el marco de este torneo, vale la pena revisar a algunos de los futbolistas que apoyan causas sociales y que han demostrado que la responsabilidad individual también puede ejercerse desde el deporte. Sus acciones reflejan una tendencia cada vez más visible: la de atletas que entienden su papel como agentes de cambioy utilizan su plataforma para impulsar transformaciones positivas dentro y fuera de la cancha.
8 futbolistas que apoyan causas sociales
1. Marcus Rashford (Inglaterra)
Cuando se habla de deportistas que han logrado traducir su influencia en cambios concretos para la sociedad, pocos casos son tan emblemáticos como el de Marcus Rashford. El delantero de la selección inglesa, que previsiblemente formará parte de Inglaterra durante la Copa Mundial de la FIFA 2026, transformó una experiencia personal marcada por las dificultades económicas durante su infancia en una de las campañas sociales más exitosas impulsadas por un atleta en tiempos recientes. Durante la pandemia de COVID-19, Rashford lideró una movilización nacional para garantizar que millones de niños británicos en situación vulnerable continuaran recibiendo apoyo alimentario mientras las escuelas permanecían cerradas, convirtiéndose en una voz influyente en el debate público sobre pobreza infantil.
Su activismo trascendió el ámbito deportivo y logró generar cambios concretos en las políticas públicas del Reino Unido. Gracias a la presión social impulsada por sus campañas y a su colaboración con organizaciones como FareShare, el gobierno británico amplió programas de alimentación para menores de bajos recursos. La FIFA Foundation reconoció su trabajo otorgándole el primer FIFA Foundation Award, un galardón que destacó su capacidad para utilizar el futbol como una plataforma de transformación social. Entre los futbolistas que apoyan causas sociales, Rashford representa un ejemplo de cómo el liderazgo individual puede influir incluso en decisiones gubernamentales.
Más allá de la alimentación, el delantero ha impulsado iniciativas enfocadas en educación y acceso a oportunidades para jóvenes provenientes de contextos vulnerables. También ha utilizado su experiencia personal para sensibilizar sobre las barreras estructurales que enfrentan miles de familias trabajadoras en Europa. Su libro para jóvenes lectores y diversas campañas educativas buscan motivar a nuevas generaciones a desarrollar sus capacidades sin importar las condiciones de origen.
Lo más relevante de su labor es que no se limita a donaciones económicas o colaboraciones esporádicas. Rashford ha construido una agenda social sostenida que combina incidencia pública, alianzas con organizaciones especializadas y una narrativa auténtica basada en su propia historia de vida. Esto le ha permitido convertirse en uno de los referentes globales más importantes cuando se analiza el papel de los deportistas como agentes de cambio social.
Arsenal are interested in signing Marcus Rashford this summer.
Talks are reportedly ongoing with the England international’s representatives as the Gunners explore a potential move. pic.twitter.com/LlVogO9Iph
A sus 27 años, Kylian Mbappé no solo es uno de los rostros más visibles del futbol mundial, sino también uno de los atletas que ha buscado utilizar su popularidad para ampliar oportunidades para jóvenes en situación de vulnerabilidad. Capitán de la selección francesa y una de las figuras que probablemente encabezarán la participación de Francia en el Mundial 2026, Mbappé ha insistido en que el éxito deportivo debe ir acompañado de una responsabilidad hacia las comunidades que enfrentan mayores desafíos sociales.
Con esa visión nació Inspired by KM, una organización creada por el futbolista para acompañar a adolescentes y jóvenes mediante programas de mentoría, desarrollo profesional, orientación educativa y fortalecimiento de habilidades personales. La iniciativa trabaja especialmente con jóvenes que enfrentan barreras económicas o sociales para acceder a oportunidades educativas y laborales. El objetivo es que puedan construir proyectos de vida sólidos independientemente de las circunstancias que les rodean.
La filosofía detrás del proyecto resulta especialmente relevante para quienes trabajan en sostenibilidad y desarrollo social porque pone énfasis en la movilidad social y la construcción de capacidades. En lugar de limitarse a ofrecer apoyos puntuales, la organización busca generar herramientas que permitan a los beneficiarios desarrollar autonomía y ampliar sus perspectivas de futuro. Se trata de un enfoque alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con educación de calidad, reducción de desigualdades y trabajo decente.
Además de su fundación, Mbappé participa regularmente en campañas de inclusión, diversidad y cohesión social. Su creciente influencia internacional le ha permitido posicionar temas relacionados con la igualdad de oportunidades entre audiencias que normalmente no estarían expuestas a este tipo de conversaciones. Entre los futbolistas que apoyan causas sociales, representa una generación que entiende el deporte no solo como espectáculo, sino también como una plataforma para generar cambios estructurales de largo plazo.
Cuando se habla de futbolistas que apoyan causas sociales, Mohamed Salah suele aparecer entre los ejemplos más destacados a nivel mundial. La estrella del Liverpool y referente de la selección egipcia ha destinado aproximadamente el 6% de su patrimonio personal a iniciativas filantrópicas, concentrando buena parte de sus esfuerzos en Nagrig, la comunidad rural donde creció. Allí ha financiado la construcción de una escuela, un hospital y diversos programas de apoyo económico para familias vulnerables, además de otorgar ayudas mensuales a hogares que enfrentan dificultades financieras.
Uno de los ejes más importantes de su labor social ha sido el acceso al agua potable y al saneamiento. En un país donde millones de personas carecen de servicios adecuados de agua y saneamiento, particularmente en zonas rurales, Salah donó un terreno valorado en alrededor de 450 mil dólares para desarrollar una planta de tratamiento de aguas residuales en Nagrig. El proyecto busca beneficiar no solo a su comunidad natal, sino también a poblaciones vecinas como Shabratu y Gharbia, contribuyendo a reducir una de las brechas estructurales más importantes para el desarrollo local.
La salud es otra de las causas que han marcado su trabajo filantrópico. En 2018 donó más de 700 mil dólares al hospital Baysoun para modernizar unidades de cuidados intensivos y adquirir equipamiento médico especializado. Un año después aportó cerca de 3 millones de dólares al Instituto Nacional del Cáncer de El Cairo tras un atentado que dañó sus instalaciones. Durante la pandemia de COVID-19 también movilizó recursos para distribuir alimentos, donar ambulancias, suministrar oxígeno y fortalecer la capacidad de respuesta sanitaria en las comunidades más afectadas.
Su compromiso también alcanza el ámbito educativo. A través de la Fundación Benéfica Mohamed Salah financió la construcción de una escuela para niñas y de un Instituto Al-Azhar en Nagrig, ampliando las oportunidades educativas para cientos de jóvenes. Además, se ha desempeñado como embajador de Instant Network Schools, una iniciativa impulsada por la Fundación Vodafone y el ACNUR que busca garantizar educación de calidad para niños refugiados y comunidades de acogida. Gracias a esta combinación de acciones en educación, salud e infraestructura básica, Salah se ha consolidado como uno de los futbolistas que apoyan causas sociales con mayor impacto tangible en el desarrollo de su país.
Mo Salah with an 🅰️ for Egypt on his birthday 😎
He becomes the first-ever African player on record to register a FIFA World Cup goal involvement on their birthday 🎂 pic.twitter.com/qjOCYYt4G6
Son Heung-min es una de las figuras más influyentes del deporte asiático y un referente que ha sabido utilizar su fama para generar impacto positivo más allá de los estadios. Capitán de la selección de Corea del Sur y una de las principales estrellas que estarán presentes en la Copa Mundial de la FIFA 2026, el delantero del Tottenham Hotspur ha participado en diversas iniciativas enfocadas en el bienestar infantil, la salud y el desarrollo de las nuevas generaciones. Su compromiso social le ha permitido convertirse en un modelo a seguir para millones de jóvenes dentro y fuera de Asia, demostrando que el liderazgo también se ejerce lejos de la cancha.
Un ejemplo de sus acciones tuvo lugar en mayo de 2025, cuando encabezó una jornada de mentoría para niños con cáncer organizada por AIA Life Insurance en Seúl. Durante el encuentro convivió con los menores y sus familias, escuchó sus historias y compartió experiencias sobre los obstáculos que enfrentó para alcanzar el éxito profesional. La actividad incluyó dinámicas de motivación, fotografías conmemorativas y sesiones de autógrafos que permitieron a los participantes vivir una experiencia significativa. Más allá de los momentos recreativos, el objetivo fue transmitir esperanza y reforzar la confianza de niños que enfrentan complejos tratamientos médicos.
Su compromiso con las causas sociales también se ha reflejado en situaciones de emergencia. Durante la pandemia de COVID-19, Son realizó una donación de aproximadamente 65 mil libras esterlinas para apoyar a las víctimas del coronavirus en Corea del Sur. Esta contribución formó parte de los esfuerzos para atender las necesidades sanitarias y sociales derivadas de la crisis, demostrando la disposición del futbolista para movilizar recursos cuando las comunidades enfrentan momentos críticos.
El impacto de Son ha trascendido incluso el ámbito deportivo. Gracias a su trabajo social y a su influencia positiva entre las nuevas generaciones, ha colaborado con iniciativas respaldadas por las Naciones Unidas y ha sido reconocido como Embajador de Buena Voluntad de la ONU, utilizando su visibilidad para promover valores como la inclusión, la solidaridad y el desarrollo juvenil. Entre los futbolistas que apoyan causas sociales, Son destaca por combinar acciones concretas de apoyo comunitario con una labor constante de inspiración para jóvenes, demostrando que el deporte puede convertirse en una poderosa herramienta para impulsar el bienestar y la cohesión social.
FOUR WORLD CUPS FOR SONNY 🇰🇷
Son Heung-min captained South Korea in their World Cup opener against Czechia, marking the LAFC star and Spurs legend’s fourth appearance at the tournament 👏 pic.twitter.com/mHxxFu7aPC
Vinícius Júnior se ha consolidado como una de las principales figuras del futbol mundial, pero también como una de las voces más influyentes en la lucha contra la discriminación y la promoción de oportunidades para las nuevas generaciones. El delantero de la selección brasileña y del Real Madrid ha utilizado la enorme visibilidad que le brinda el deporte para denunciar el racismo dentro y fuera de los estadios, convirtiéndose en un referente global en la defensa de los derechos humanos y la inclusión. Su activismo le ha valido el Premio Sócrates, un reconocimiento que reconoce la labor humanitaria de futbolistas. Además, el jugador ha contribuido a que federaciones, clubes y organismos deportivos adopten una postura más firme frente a la discriminación.
Su compromiso social fue reconocido recientemente cuando fue nombrado Embajador de Buena Voluntad de la UNESCO, convirtiéndose en apenas el segundo futbolista brasileño en recibir esta distinción después del legendario Pelé. Al anunciar el nombramiento, la directora general de la organización destacó que Vinícius representa un modelo para toda una generación. El jugador aseguró que desea ser recordado no solo como un gran futbolista, sino también como un ciudadano capaz de generar cambios positivos, una visión que ha guiado gran parte de su trabajo fuera de las canchas.
Ese compromiso comenzó a materializarse en 2021 con la creación del Instituto Vini Jr., una iniciativa enfocada en ayudar a niños y adolescentes brasileños en situación de vulnerabilidad a mantenerse dentro del sistema educativo. El proyecto utiliza los valores del deporte como herramienta de transformación social y se apoya en una aplicación móvil diseñada para fortalecer habilidades académicas y motivar el aprendizaje a través del futbol. La Escuela Municipal Paulo Freire fue la primera en implementar el programa piloto, que posteriormente ha ampliado su alcance para beneficiar a estudiantes de distintas regiones de Brasil.
El crecimiento de esta iniciativa refleja la seriedad de su apuesta por la educación. Según datos difundidos por The Athletic, la inversión anual en el Instituto Vini Jr. pasó de 335 mil euros en 2022 a más de un millón de euros en 2023, mientras que en 2024 alcanzó aproximadamente 2.5 millones de euros. En total, el futbolista ha destinado cerca de cuatro millones de euros al proyecto desde su creación. Además, recientemente logró recaudar otros 900 mil euros mediante una gala benéfica y una subasta de artículos deportivos, recursos que serán destinados a fortalecer los programas educativos impulsados por su organización.
Entre los futbolistas que apoyan causas sociales, Vinícius destaca por combinar la defensa pública de causas como la lucha contra el racismo con inversiones concretas en educación y desarrollo juvenil. Su trabajo demuestra que las figuras deportivas pueden contribuir a transformar realidades complejas cuando utilizan su influencia para abrir oportunidades y promover cambios culturales de largo plazo.
— Curiosidades Brasil (@CuriosidadesBRL) June 14, 2026
6. Sadio Mané (Senegal)
Sadio Mané es ampliamente reconocido como uno de los futbolistas africanos más exitosos de su generación, pero también como un referente de compromiso social y desarrollo comunitario. Figura histórica de la selección de Senegal y uno de los jugadores que han contribuido a posicionar al futbol africano en la élite internacional, Mané ha destinado una parte importante de su fortuna a mejorar las condiciones de vida de los habitantes de Bambali, la localidad donde nació. Su enfoque ha sido particularmente relevante porque combina inversiones en infraestructura, educación y salud, atendiendo algunas de las necesidades más urgentes de su comunidad.
Uno de sus proyectos más emblemáticos fue la construcción de un hospital en Bambali, para el cual donó alrededor de 500 mil libras esterlinas. El complejo médico, inaugurado por el propio jugador en junio de 2021, incluye un departamento de maternidad y permite que miles de personas tengan acceso a servicios de salud sin necesidad de desplazarse largas distancias. Durante la pandemia de COVID-19 también demostró su compromiso con el bienestar colectivo al donar 41 mil libras esterlinas al comité nacional encargado de combatir la emergencia sanitaria en Senegal, contribuyendo a fortalecer la respuesta del país ante la crisis.
La educación constituye otro de los pilares de su labor filantrópica. En 2019 destinó aproximadamente 250 mil libras esterlinas para financiar la construcción de una escuela en Bambali, convencido de que el acceso al conocimiento es una herramienta fundamental para romper ciclos de pobreza. Su apoyo no se limitó a la infraestructura: también donó computadoras portátiles para los estudiantes y otorgó incentivos económicos a los alumnos con mejor desempeño académico. Durante la inauguración del proyecto, un mensaje enviado por el futbolista resumió su visión: “La educación es muy importante. Esto es lo que te permitirá tener una buena carrera”.
El impacto de estas acciones ha trascendido las fronteras de Senegal. En 2022, Mané recibió el primer Premio Sócrates, creado por France Football para reconocer a los futbolistas que realizan una destacada labor humanitaria. Al recibir el galardón, el delantero afirmó que le produce cierta incomodidad hablar de sus acciones benéficas, pero que se siente feliz de poder contribuir a mejorar la vida de su gente. Entre los futbolistas que apoyan causas sociales, Mané sobresale porque ha convertido su éxito deportivo en una plataforma para generar cambios tangibles y duraderos en la comunidad que lo vio crecer.
"I resisted hunger, I worked in the fields, I survived wars, I played football barefoot, I had no education, but today with what I earn from football, I can help my people. I built schools, a hospital, we offer clothes, shoes, food to people living in extreme poverty. In… pic.twitter.com/iR2U2LcAI2
Cristiano Ronaldo es uno de los deportistas más reconocidos del planeta y una de las máximas figuras de la selección de Portugal. Sin embargo, su legado no se limita a los récords deportivos. A lo largo de su carrera ha participado en numerosas iniciativas humanitarias relacionadas con la infancia, la salud y la atención a poblaciones afectadas por emergencias. Gracias a su alcance global, ha logrado visibilizar causas sociales que trascienden fronteras y movilizar recursos para apoyar a comunidades en situación de vulnerabilidad.
Uno de los ejes más importantes de su labor social ha sido el apoyo a la niñez. En 2013 fue nombrado Embajador Global de Save the Children, organización con la que colaboró en campañas destinadas a combatir el hambre infantil, promover hábitos de vida saludables y fomentar una mejor nutrición para niñas y niños alrededor del mundo. Asimismo, ha respaldado iniciativas impulsadas por UNICEF, incluyendo su participación en el proyecto Schools for Africa, destinado a mejorar el acceso a la educación en comunidades vulnerables del continente africano. También apoyó el evento benéfico Champions for Africa, cuya recaudación fue destinada a programas educativos de UNICEF y proyectos de desarrollo en Mali.
La salud ha sido otra de las causas que ha impulsado de manera constante. Durante la pandemia de COVID-19 contribuyó a financiar equipamiento médico en distintas ciudades de Portugal y Europa, incluyendo camas de cuidados intensivos, respiradores artificiales y suministros de oxígeno para fortalecer la capacidad hospitalaria frente a la emergencia sanitaria. Además, ha realizado aportaciones directas para apoyar tratamientos especializados, entre ellas una donación de aproximadamente 83 mil dólares para ayudar a niños que requerían cirugías cerebrales y otra de 165 mil dólares destinada a mejorar un centro oncológico en Portugal.
Su compromiso también se ha hecho presente en situaciones de desastre humanitario. Tras los devastadores terremotos que afectaron a Turquía y Siria, Ronaldo financió el envío de ayuda de emergencia que incluyó suministros médicos, alimentos, ropa y otros insumos esenciales para las comunidades afectadas. Estas acciones reflejan una visión de la responsabilidad social basada en la capacidad de actuar cuando las necesidades son más urgentes. Entre los futbolistas que apoyan causas sociales, Cristiano Ronaldo destaca por utilizar su influencia global para respaldar iniciativas de salud, educación y asistencia humanitaria, demostrando que el impacto de un atleta puede extenderse mucho más allá del terreno de juego.
Lionel Messi es considerado uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, pero su legado también incluye una sólida trayectoria de compromiso social. Capitán de la selección argentina y campeón del mundo, el rosarino ha dedicado buena parte de su influencia y recursos a impulsar proyectos relacionados con la salud, la infancia y la educación. A través de la Fundación Lionel Messi, creada en 2007, ha canalizado apoyo hacia hospitales, programas de atención médica y organizaciones que trabajan con niñas y niños en situación de vulnerabilidad, consolidándose como una de las figuras más activas del deporte en materia de filantropía.
La salud infantil ha sido una de sus principales prioridades. Entre sus contribuciones más destacadas se encuentra una donación de 100 mil euros destinada a la construcción, equipamiento y acondicionamiento de espacios para madres en el Hospital “Mi Pueblo”, en Buenos Aires. Asimismo, ha apoyado diversos centros hospitalarios tanto en Argentina como en España, buscando mejorar la atención médica de pacientes pediátricos y ampliar el acceso a tratamientos especializados para familias de escasos recursos.
Durante la pandemia de COVID-19, Messi fue uno de los primeros deportistas de alto perfil en movilizar recursos para atender la emergencia sanitaria. El Hospital Clínic de Barcelona confirmó haber recibido una importante donación del futbolista argentino que, según diversos reportes, alcanzó aproximadamente un millón de euros. Los recursos fueron destinados a fortalecer la capacidad de respuesta del sistema de salud en uno de los momentos más críticos de la crisis, reflejando la rapidez con la que el jugador decidió actuar frente a una necesidad urgente.
Su compromiso con la infancia también se ha manifestado a través de su colaboración con UNICEF, organización de la que es Embajador de Buena Voluntad desde 2010, aunque participa en sus iniciativas desde 2004. Además, ha sido una pieza clave en proyectos como el SJD Pediatric Cancer Center de Barcelona, un innovador centro especializado en cáncer infantil para cuya construcción ayudó a recaudar 27.3 millones de euros en menos de dos años. Entre los futbolistas que apoyan causas sociales, Messi destaca por la continuidad de su labor y por su apuesta por iniciativas que generan beneficios duraderos en áreas tan sensibles como la salud y el bienestar de la niñez.
Más allá del marcador: el legado social del fútbol
El Mundial 2026 volverá a demostrar la enorme capacidad del fútbol para movilizar emociones, audiencias y recursos. Sin embargo, también ofrece una oportunidad para reconocer que algunos jugadores están utilizando su influencia para atender problemáticas tan diversas como la pobreza alimentaria, la educación, la salud, la inclusión o la lucha contra la discriminación.
La relevancia de estos futbolistas que apoyan causas sociales radica en que muestran una nueva dimensión del liderazgo deportivo. En una época donde la responsabilidad social se ha convertido en un valor cada vez más apreciado por aficionados, patrocinadores y comunidades, su ejemplo confirma que el verdadero impacto de una estrella puede medirse tanto por los goles que anota como por las vidas que ayuda a transformar.
Cada año, millones de toneladas de plástico llegan a los océanos a través de ríos, arroyos y sistemas de drenaje urbano, alimentando una crisis ambiental que amenaza la biodiversidad marina, la seguridad alimentaria y el equilibrio de los ecosistemas costeros.
Frente a este desafío, una innovadora embarcación solar desarrollada por Ocean Cleanup está demostrando que es posible actuar sobre una de las principales fuentes de contaminación oceánica. Diseñado para extraer residuos plásticos de los ríos y canales que desembocan en el mar, este sistema autónomo busca atacar el problema desde su origen, evitando que toneladas de basura lleguen a ecosistemas marinos donde su recuperación resulta mucho más compleja y costosa.
La tecnología detrás del barco diseñado para extraer residuos plásticos
A primera vista, el sistema parece sorprendentemente sencillo. Sin embargo, detrás de su funcionamiento existe una sofisticada obra de ingeniería desarrollada por Ocean Cleanup, organización fundada por el inventor y emprendedor neerlandés Boyan Slat.
La solución consiste en dos barcazas flotantes conectadas entre sí. Una barrera flotante instalada en el cauce del río dirige los residuos hacia una cinta transportadora automatizada que recoge la basura acumulada en la superficie del agua. Posteriormente, un sistema inteligente distribuye los materiales en seis grandes contenedores instalados en una segunda plataforma flotante.
Toda la estructura opera con energía solar gracias a una serie de paneles fotovoltaicos instalados sobre la embarcación, lo que reduce significativamente su huella ambiental. El sistema tiene capacidad para almacenar alrededor de 9,070 kilogramos de residuos, equivalente a la carga completa de un camión recolector.
Durante su operación, la tecnología logra capturar una amplia variedad de desechos que normalmente terminarían en el océano: envases de poliestireno, vasos desechables, tapas de botellas, empaques de comida para llevar e incluso fragmentos de microplásticos. Una vez retirados del agua, los residuos son clasificados y enviados a instalaciones especializadas para su tratamiento.
Para James Patterson, gerente de operaciones de Ocean Cleanup, el objetivo va más allá de simplemente retirar basura:
“Queremos asegurarnos de que, de principio a fin, la basura se recoja de forma responsable y se clasifique o almacene de manera adecuada. No queremos un ciclo interminable de basura”, explica.
La organización comenzó a desarrollar esta tecnología en 2017 y puso en marcha el proyecto piloto en Los Ángeles en 2022. Desde entonces, el modelo se ha convertido en referencia para otros sistemas desplegados en distintas partes del mundo. Actualmente, Ocean Cleanup opera en 10 ubicaciones mediante 21 interceptores instalados en países como Indonesia, Malasia, Vietnam, Guatemala, Jamaica y República Dominicana.
65 toneladas menos de basura rumbo al mar: los resultados del proyecto
La principal apuesta de Ocean Cleanup consiste en intervenir antes de que la contaminación alcance los océanos. Esta estrategia parte de una conclusión respaldada por investigaciones de la propia organización: cerca del 90% de los residuos plásticos que llegan al mar provienen de los ríos, mientras que apenas 1,000 ríos serían responsables de aproximadamente el 80% de las emisiones de plástico hacia los océanos.
“Tenemos que cerrar el grifo antes de poder limpiar el océano; de lo contrario, lo único que haremos será retirar basura antigua para reemplazarla con basura nueva”, señala Patterson.
Los resultados obtenidos hasta ahora parecen respaldar esta visión. Tan solo en Ballona Creek, una cuenca que forma parte de una red de drenaje urbano de 330 kilómetros cuadrados en el condado de Los Ángeles, el sistema evitó que aproximadamente 65,000 kilogramos de basura llegaran al océano durante 2025.
El impacto también ha comenzado a reflejarse en las comunidades costeras cercanas. Según Ocean Cleanup, algunas ciudades ubicadas al sur de la zona de intervención han reducido sus presupuestos destinados a la limpieza de playas debido a la disminución de residuos que alcanzan la costa.
No obstante, la tecnología todavía enfrenta desafíos importantes. Algunos residuos logran escapar ocasionalmente de las barreras de contención, mientras que elementos voluminosos como troncos y ramas representan una dificultad adicional para los sistemas de captura. Además, cada río requiere adaptaciones específicas. “No existe una solución universal. Cada río es diferente en su comportamiento, en los lugares donde se puede implementar y en sus condiciones naturales”, explica Patterson.
The rainy season is starting in Guatemala, bringing trash tsunamis down the Rio Las Vacas: pic.twitter.com/ePoX2t47S9
— The Ocean Cleanup (@TheOceanCleanup) June 3, 2026
La inversión también es considerable. El diseño y los permisos del proyecto piloto requirieron alrededor de 1.3 millones de dólares, mientras que la instalación de la embarcación y las barreras implicó otros 1.5 millones. A ello se suman costos de mantenimiento cercanos a los 650,000 dólares anuales.
Sin embargo, el potencial de escalabilidad es significativo. Ocean Cleanup se ha fijado como meta intervenir en las 30 ciudades más contaminadas del mundo para 2030, una estrategia que podría evitar que millones de toneladas de residuos lleguen al océano durante las próximas décadas.
Innovación ambiental que ataca el problema desde el origen
La experiencia de Ocean Cleanup demuestra que la lucha contra la contaminación plástica requiere una combinación de innovación tecnológica, inversión estratégica y visión sistémica. Aunque iniciativas como la limpieza de playas o la recuperación de residuos en mar abierto siguen siendo importantes, actuar sobre las fuentes de contaminación puede generar resultados más duraderos y eficientes.
Para las organizaciones comprometidas con la sostenibilidad y la responsabilidad social, proyectos como este ofrecen una lección valiosa: prevenir suele ser más efectivo que remediar. Si tecnologías capaces de extraer residuos plásticos continúan ampliando su alcance y perfeccionando su desempeño, podrían convertirse en una pieza fundamental para proteger los océanos y avanzar hacia una economía más circular, resiliente y respetuosa con los ecosistemas marinos.
La discusión sobre los riesgos que enfrentan niñas, niños y adolescentes en internet acaba de sumar un nuevo capítulo ahora que el gobierno del Reino Unido anunció un ambicioso paquete regulatorio que restringirá el acceso a diversas plataformas digitales para menores de 16 años, incluyendo TikTok, Instagram, Facebook y X. La medida, impulsada por el primer ministro Keir Starmer, se perfila como una de las más estrictas a nivel internacional en materia de protección infantil en entornos digitales.
El anuncio llega en un momento en que crece la preocupación sobre los efectos de las plataformas digitales en la salud mental, la privacidad y la seguridad de los jóvenes. A medida que las redes sociales adquieren un papel cada vez más central en la vida cotidiana, los gobiernos enfrentan la presión de encontrar mecanismos que permitan equilibrar la innovación tecnológica con la protección de grupos vulnerables. En este contexto, las nuevas restricciones para las redes sociales para menores de edad podrían marcar un punto de inflexión en la regulación digital global.
Así funcionará la restricción a las redes sociales para menores de edad en Reino Unido
La iniciativa presentada por el gobierno británico contempla limitar el acceso de los menores de 16 años a plataformas como TikTok, Instagram, Facebook y X, además de establecer nuevas restricciones para servicios de videojuegos y plataformas de retransmisión en directo.
Aunque la medida entrará en vigor hasta 2027, el anuncio permite anticipar el rumbo que tomará la regulación digital británica durante los próximos años. El gobierno pretende reforzar los mecanismos de verificación de edad y aumentar las obligaciones de las plataformas para impedir el acceso de usuarios menores a determinados servicios y contenidos.
We are banning social media access for under 16s.
These days kids must find their feet in a world where technology intrudes into every area of their life.
I just can’t let that go on anymore. So we’re giving children their childhoods back. pic.twitter.com/jn7iQrcwk8
La propuesta forma parte de una estrategia regulatoria más amplia que Reino Unido ha venido desarrollando en los últimos años. Entre las medidas ya implementadas o en proceso de implementación destacan la exigencia de sistemas de verificación de edad, la obligación de modificar algoritmos para fortalecer la protección infantil y mecanismos orientados a impedir que los menores compartan imágenes íntimas captadas con dispositivos móviles.
Más allá de limitar el acceso, la iniciativa busca modificar la forma en que las empresas tecnológicas diseñan y gestionan sus plataformas. La intención es que la seguridad infantil deje de ser una característica opcional y se convierta en un requisito estructural dentro de la arquitectura de los servicios digitales.
¿Por qué Reino Unido endurece el acceso a las plataformas digitales?
La decisión responde a una realidad difícil de ignorar: las redes sociales se han convertido en uno de los principales espacios de interacción para la infancia y la adolescencia.
Datos del regulador británico Ofcom muestran que el 96% de los adolescentes de entre 13 y 15 años posee al menos un perfil en redes sociales y que el 95% utiliza estas plataformas todos los días. Estas cifras reflejan hasta qué punto la experiencia digital forma parte de la vida cotidiana de los jóvenes.
La preocupación aumenta cuando se observa a los usuarios más pequeños. Según el organismo, alrededor del 60% de los niños de entre 3 y 5 años ya interactúa con entornos vinculados a redes sociales, generalmente mediante cuentas gestionadas por padres o familiares. Aunque no cuenten con perfiles propios, siguen expuestos a algoritmos, recomendaciones de contenido y dinámicas de interacción diseñadas para maximizar el tiempo de permanencia.
Para las autoridades británicas, esta penetración masiva justifica la necesidad de establecer controles más estrictos. El gobierno considera que la exposición temprana a contenidos potencialmente dañinos, la presión social digital, los riesgos de privacidad y los efectos sobre la salud mental exigen una intervención más decidida por parte del Estado.
La medida también se produce en un contexto donde las plataformas digitales han dejado de ser simples herramientas de comunicación. De acuerdo con el informe Global Digital Overview 2026 de DataReportal, existen 5,790 millones de usuarios activos de redes sociales en el mundo, equivalentes al 69.9% de la población global y al 94.7% de las personas con acceso a internet. Estas cifras evidencian el enorme poder que han adquirido estas plataformas sobre la forma en que las personas se informan, se relacionan y consumen contenido.
Más responsabilidad para las plataformas: un precedente que podría transformar la industria
Más allá del debate sobre la edad adecuada para utilizar redes sociales, la decisión británica resulta relevante porque modifica el enfoque tradicional de la regulación digital. Durante años, gran parte de la responsabilidad de proteger a los menores recayó sobre las familias y los propios usuarios. Ahora, la carga comienza a trasladarse hacia las empresas tecnológicas.
El mensaje es claro: si una plataforma diseña algoritmos capaces de personalizar contenido, maximizar la atención y monetizar la interacción de los usuarios, también debe asumir mayores responsabilidades respecto a los riesgos que esos sistemas pueden generar para la infancia y la adolescencia.
Este cambio regulatorio podría tener implicaciones profundas para el modelo de negocio de las grandes tecnológicas. Las compañías deberán invertir más recursos en sistemas de verificación de edad, moderación de contenidos, auditorías algorítmicas y mecanismos de protección infantil. Asimismo, podrían enfrentar mayores sanciones económicas en caso de incumplimiento.
El precedente australiano muestra hacia dónde podría dirigirse esta tendencia. En diciembre de 2025, Australia se convirtió en el primer país en prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años sin excepciones por consentimiento parental. La legislación contempla multas de hasta 49.5 millones de dólares australianos para las empresas que no cumplan con las disposiciones.
Este fenómeno resulta particularmente relevante porque refleja una evolución en las expectativas que la sociedad tiene sobre las empresas tecnológicas. Ya no basta con innovar o generar crecimiento económico; también se espera que las plataformas gestionen activamente los riesgos sociales asociados a sus productos.
La regulación de las redes sociales para menores de edad probablemente continuará avanzando en distintos países durante los próximos años. Lo que hoy ocurre en Reino Unido podría convertirse en la base de nuevas normativas internacionales que redefinan la relación entre tecnología, infancia y responsabilidad empresarial.
Un nuevo estándar para la gobernanza digital
La decisión del gobierno británico confirma que la protección de niñas, niños y adolescentes se está convirtiendo en uno de los principales ejes de la regulación tecnológica contemporánea. El debate ya no gira únicamente en torno al acceso a internet, sino a las condiciones bajo las cuales ese acceso ocurre y a las responsabilidades que deben asumir quienes diseñan y operan los entornos digitales.
Para las plataformas tecnológicas, el desafío será adaptarse a un escenario donde la seguridad infantil, la transparencia algorítmica y la rendición de cuentas tendrán cada vez más peso en las decisiones regulatorias. Para las empresas, inversionistas y especialistas en sostenibilidad, este proceso representa una señal clara de que la gobernanza digital está emergiendo como un componente central de la agenda ESG y de la responsabilidad corporativa del futuro.
Durante años, la competitividad empresarial estuvo determinada principalmente por variables como los costos de producción, la eficiencia operativa, la ubicación geográfica o el acceso a mercados internacionales. Sin embargo, el escenario global está cambiando con rapidez. Hoy, inversionistas, clientes, gobiernos y socios comerciales exigen algo más que productos y servicios de calidad: demandan evidencia verificable de prácticas empresariales responsables.
México se encuentra en una posición privilegiada para aprovechar las oportunidades derivadas de la relocalización de cadenas productivas, el fortalecimiento de sus relaciones comerciales y la llegada de inversión extranjera. No obstante, mantener esa ventaja requerirá algo más que infraestructura o capacidad manufacturera, puesto que las organizaciones que no logren adaptarse corren el riesgo de quedarse rezagadas frente a competidores que ya integran criterios ESG en el centro de su estrategia de negocio.
Acelerar su estrategia ESG ya no es una opción, sino una condición para competir
Tal como ya lo ha apuntado Expansión ESG, la relación comercial entre México y la Unión Europea ilustra con claridad la dirección que está tomando la economía global. En 2025, las exportaciones mexicanas hacia ese bloque superaron los 27,600 millones de dólares, mientras que el intercambio bilateral alcanzó más de 94,500 millones de dólares. Sin embargo, el acceso a estos mercados está acompañado de estándares cada vez más rigurosos en materia ambiental, social y de gobernanza.
Como señaló Javier Herrero, director ejecutivo de Sistema B México, las empresas que buscan expandirse internacionalmente se enfrentan a niveles de exigencia significativamente mayores. Ya no basta con demostrar capacidad productiva; ahora es necesario acreditar prácticas relacionadas con derechos humanos, trabajo digno, diversidad, inclusión, acción climática, economía circular y transparencia corporativa.
En este contexto, acelerar su estrategia ESG representa una decisión empresarial orientada a preservar la competitividad futura. Las compañías que posponen la integración de estos criterios pueden enfrentar barreras para acceder a mercados, atraer clientes internacionales o integrarse a cadenas globales de suministro cada vez más selectivas.
Lo relevante es que esta transformación no responde únicamente a una tendencia reputacional. Se trata de un cambio estructural en la forma en que se evalúa el desempeño corporativo a nivel mundial.
La trazabilidad y la transparencia redefinen la responsabilidad empresarial
Uno de los cambios más profundos que enfrentan las organizaciones es la ampliación de su esfera de responsabilidad. Históricamente, las empresas respondían principalmente por sus propias operaciones. Hoy, la atención se extiende a proveedores, contratistas y socios comerciales.
La trazabilidad de las cadenas de suministro se ha convertido en un elemento central de las nuevas exigencias internacionales. Esto implica que una empresa deberá conocer y demostrar cómo se producen los insumos que adquiere, cuáles son las condiciones laborales en su cadena de valor y qué impactos ambientales se generan a lo largo de todo el proceso productivo.
Paralelamente, las regulaciones dirigidas a combatir el greenwashing están elevando el nivel de escrutinio sobre las declaraciones corporativas. Las afirmaciones relacionadas con sostenibilidad, neutralidad de carbono o impacto ambiental positivo deberán estar respaldadas por datos verificables y metodologías sólidas.
Este nuevo entorno obliga a las organizaciones a fortalecer sus sistemas de medición, reporte y gobernanza. La transparencia deja de ser una herramienta de comunicación para convertirse en una capacidad estratégica que influye directamente en la confianza de inversionistas, consumidores y reguladores.
Las empresas que desarrollen mecanismos robustos de trazabilidad y rendición de cuentas estarán mejor posicionadas para responder a las crecientes expectativas del mercado y minimizar riesgos reputacionales y regulatorios.
Del cumplimiento normativo a la generación de ventajas competitivas
Existe una percepción recurrente de que los criterios ESG representan principalmente una carga regulatoria o un costo adicional para las organizaciones. Sin embargo, esta visión resulta cada vez más limitada.
La sostenibilidad está evolucionando hacia un factor determinante para la creación de valor empresarial. Aspectos como la gestión de emisiones, la eficiencia en el uso de recursos, la inclusión laboral o la calidad de la gobernanza corporativa comienzan a influir en decisiones de inversión, contratación y financiamiento.
Además, el contexto mexicano ofrece una oportunidad particularmente relevante. La próxima revisión del T-MEC, el fortalecimiento de las cadenas regionales de suministro y las iniciativas contempladas en el Plan México apuntan hacia una mayor integración entre desarrollo económico y sostenibilidad.
🇲🇽🤝🇺🇸 Sheinbaum afirmó que México buscará reducir, e incluso eliminar, los aranceles al acero, aluminio y automóviles durante la revisión del T-MEC.
📌 La presidenta aclaró que no se trata de una renegociación, sino de una revisión prevista en el propio tratado.
En consecuencia, acelerar su estrategia ESG no debe entenderse únicamente como una respuesta a futuras regulaciones. También puede convertirse en una herramienta para atraer capital, fortalecer relaciones comerciales, acceder a nuevos mercados y diferenciarse frente a competidores que aún consideran estos temas como elementos secundarios.
Las organizaciones que adopten una visión estratégica de la sostenibilidad tendrán mayores probabilidades de capitalizar las oportunidades derivadas de la transformación económica global.
ESG como ventaja estratégica para el futuro empresarial
La discusión sobre sostenibilidad ha dejado de centrarse en si las empresas deben incorporar criterios ESG y se ha desplazado hacia una pregunta mucho más relevante: ¿qué tan rápido pueden hacerlo? En mercados donde la confianza, la transparencia y la gestión responsable de impactos son cada vez más valoradas, la velocidad de adaptación puede marcar la diferencia entre liderar o perder competitividad.
Para las empresas mexicanas, el desafío consiste en entender que la sostenibilidad ya no opera como un complemento de la estrategia corporativa. Se está convirtiendo en un requisito para participar en cadenas globales de valor, atraer inversión y mantener relaciones comerciales de largo plazo. Quienes logren acelerar su estrategia ESG estarán mejor preparados para responder a un entorno económico donde la responsabilidad corporativa y el desempeño financiero están cada vez más conectados.
Durante años, la salud mental fue considerada un tema periférico dentro de las organizaciones. En el mejor de los casos, aparecía como parte de los programas de bienestar corporativo; en el peor, se asumía como un asunto estrictamente personal que debía resolverse fuera del entorno laboral. Sin embargo, esta visión está quedando rápidamente obsoleta. Hoy, cada vez más evidencia demuestra que el bienestar psicológico influye directamente en la productividad, el compromiso, la innovación y la capacidad de adaptación de las empresas.
De hecho, expertos ya consideran que las organizaciones que siguen tratando la salud mental de sus colaboradores como un aspecto secundario están ignorando uno de los factores que definirá el futuro del trabajo. La manera en que las compañías apoyen a sus equipos frente al estrés, la ansiedad y otros desafíos emocionales determinará en gran medida su capacidad para atraer talento, retenerlo y construir culturas organizacionales resilientes.
El estrés laboral ya es un desafío estratégico para las empresas
La conversación sobre bienestar en el trabajo ha evolucionado porque la realidad de los colaboradores también ha cambiado. Hoy, millones de personas llegan a sus jornadas laborales cargando preocupaciones que van mucho más allá de sus responsabilidades profesionales: presiones económicas, cuidados familiares, incertidumbre social, agotamiento emocional y una creciente sensación de desconexión.
Aunque muchas veces estos factores permanecen invisibles para las organizaciones, sus efectos sí son evidentes. Empleados que antes destacaban por su desempeño comienzan a mostrar menor energía, líderes que apoyan constantemente a otros terminan agotados y equipos aparentemente productivos experimentan una disminución progresiva en su nivel de compromiso.
Ante este panorama, algunas organizaciones han comenzado a replantear su enfoque. Un ejemplo es Ameriprise Bank, que junto con CHC: Creating Healthier Communities desarrolló el programa piloto “Mental Health Mondays”, una iniciativa diseñada para ofrecer apoyo basado en las experiencias reales de los colaboradores. Más que lanzar múltiples campañas aisladas o talleres genéricos, la institución construyó un modelo práctico que puede servir como referencia para cualquier organización interesada en fortalecer la salud mental de sus colaboradores de manera efectiva. Te presentamos, a continuación, lo que este programa sugiere.
Cinco claves para fortalecer la salud mental de sus colaboradores desde el liderazgo
1. Partir de la realidad y no de las suposiciones
Uno de los principales errores que cometen las organizaciones es diseñar programas de bienestar basados en ideas preconcebidas sobre las necesidades de sus equipos. Ameriprise Bank optó por un enfoque distinto: reconocer primero las presiones reales que enfrentan sus colaboradores. La decisión estuvo respaldada por datos contundentes. Diversas investigaciones muestran que el 80% de los empleados del sector financiero experimentó al menos un síntoma relacionado con problemas de salud mental durante el último año, mientras que el 69% abandonó su empleo, al menos parcialmente, por motivos asociados a su bienestar emocional. Comprender este contexto permitió desarrollar iniciativas más relevantes y cercanas a las necesidades reales de los trabajadores.
2. Incorporar expertos con credibilidad y experiencia
La confianza es un elemento esencial cuando se abordan temas sensibles como la salud mental. Por ello, Ameriprise Bank recurrió a especialistas externos y organizaciones reconocidas como la Fundación de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría y NAMI. Esta decisión permitió que los colaboradores recibieran información respaldada por evidencia científica y experiencia clínica. Además, el uso de voces externas ayuda a reducir el escepticismo que puede surgir cuando las empresas intentan abordar estos temas exclusivamente desde una perspectiva corporativa. La participación de expertos también contribuye a generar conversaciones más profundas y útiles para los empleados.
3. Diseñar contenidos específicos y accionables
Uno de los problemas más frecuentes en las iniciativas de bienestar es que suelen ser demasiado generales. Los colaboradores reciben recomendaciones amplias que difícilmente pueden aplicar en su realidad cotidiana. El modelo implementado por Ameriprise Bank apostó por contenidos específicos que abordaban situaciones concretas, desde prácticas de autocuidado y atención plena hasta los desafíos emocionales particulares de los profesionales del sector financiero. Esta aproximación permitió que los participantes identificaran herramientas prácticas para fortalecer la salud mental de sus colaboradores y la propia, transformando el aprendizaje en acciones tangibles dentro y fuera del trabajo.
4. Crear espacios seguros para escuchar y dialogar
Las organizaciones suelen concentrarse en transmitir información, pero pocas dedican tiempo a escuchar activamente a sus colaboradores. Una de las fortalezas del programa fue precisamente la creación de espacios de interacción donde los participantes podían realizar preguntas, compartir inquietudes y conversar abiertamente sobre temas que tradicionalmente permanecen ocultos por miedo al estigma. Este enfoque ayuda a normalizar las conversaciones relacionadas con la salud mental de sus colaboradores y permite a las empresas identificar preocupaciones que de otro modo pasarían desapercibidas. Cuando las personas sienten que pueden expresarse sin ser juzgadas, aumenta la confianza y se fortalecen los vínculos dentro de los equipos.
5. Entender que el bienestar es una responsabilidad compartida
Quizá la lección más importante del modelo es que la salud mental no puede recaer únicamente en Recursos Humanos ni depender exclusivamente de la iniciativa individual de cada empleado. Ameriprise Bank promovió la participación activa de directivos, gerentes y equipos completos, enviando un mensaje claro: el bienestar es responsabilidad de todos. Cuando el liderazgo se involucra de forma visible, las iniciativas adquieren legitimidad y generan un mayor impacto cultural. Además, este enfoque permite construir organizaciones donde la salud mental de sus colaboradores se integra en la toma de decisiones, las dinámicas de liderazgo y la forma en que se gestionan las relaciones laborales.
Liderazgo saludable, organizaciones más competitivas
Las empresas que comprendan la importancia estratégica del bienestar emocional estarán mejor preparadas para enfrentar los desafíos del futuro del trabajo. Cuidar la salud mental de sus colaboradores no solo contribuye a reducir el agotamiento y fortalecer el compromiso, sino que también mejora la productividad, favorece la innovación y fortalece la capacidad de retener talento en mercados cada vez más competitivos. En un entorno donde las personas se han convertido en el principal diferenciador de las organizaciones, invertir en salud mental ya no es una acción complementaria: es una ventaja competitiva que puede definir el éxito empresarial a largo plazo.
En el marco del Día Mundial del Donante de Sangre, que se conmemora el 14 de junio, Volaris y Cruz Roja Mexicana cumplen el primer aniversario de su alianza para el traslado aéreo de sangre donada y componentes sanguíneos en México, una labor que ha permitido acercar este recurso vital a pacientes que requieren atención médica urgente, procedimientos quirúrgicos, tratamientos especializados, emergencias obstétricas y otras condiciones que ponen en riesgo la vida.
La firma de este acuerdo se realizó en junio de 2025 y la operación inició en julio del mismo año, con el objetivo de establecer un protocolo formal de transporte aéreo de sangre donada en el país. Desde entonces, la alianza ha contribuido a que unidades de sangre y sus componentes lleguen de forma rápida, segura y eficiente a distintas regiones de México, fortaleciendo su disponibilidad en puntos donde cada minuto puede marcar la diferencia.
Durante este primer año de operación, Volaris apoyó el traslado de 368 componentes sanguíneos, como plasma, plaquetas y glóbulos rojos. Asimismo, la colaboración permitió transportar 540 unidades de sangre total captadas en campañas de donación voluntaria, que tras sus procesamiento y análisis multiplicaron su impacto contribuyendo a beneficiar a más de 1,100 pacientes que requerían una transfusión oportuna.
Entre las principales rutas utilizadas destacan Los Cabos, Cozumel y Monterrey, puntos estratégicos para atender necesidades regionales y fortalecer la capacidad de respuesta de la Red de Bancos de Sangre de Cruz Roja Mexicana. Gracias a esta coordinación, se ha logrado un tiempo promedio de respuesta de entre 24 y 48 horas, lo que favorece una logística más eficiente para el abastecimiento de sangre y sus componentes.
Además de los resultados operativos, esta alianza busca atender un desafío estructural para el sistema de salud: la escasez de donación voluntaria y altruista. Aunque miles de personas requieren transfusiones todos los días, la mayoría de las donaciones aún se realizan por reposición, es decir, cuando un familiar o conocido necesita sangre, y no como una práctica preventiva, constante y solidaria.
“La sangre no puede fabricarse; depende exclusivamente de la generosidad de las personas donantes. Contar con aliados como Volaris permite que cada unidad recolectada pueda llegar más lejos y más rápido, convirtiéndose en una oportunidad de vida para pacientes que la necesitan”, señaló José Miguel Ramos, Director de la Red de Bancos de Sangre de Cruz Roja Mexicana.
“En Volaris creemos que nuestra conectividad tiene un propósito que va más allá de transportar personas. Cada vuelo puede llevar una oportunidad de vida. A través de esta alianza con Cruz Roja Mexicana, ponemos nuestra red al servicio de quienes más lo necesitan y reafirmamos que la solidaridad también vuela”, afirmó Dionisio Pérez Jácome F., Vicepresidente de Sostenibilidad y Desarrollo Corporativo de Volaris.
La alianza entre Volaris y Cruz Roja Mexicana representa un ejemplo de colaboración entre el sector empresarial y las instituciones humanitarias, al poner la conectividad aérea al servicio de la salud y la vida. Gracias a esta suma de esfuerzos, se fortalece el objetivo de que la sangre espere al paciente, y no el paciente a la sangre.
Con cerca de 60 años de experiencia en manufactura automotriz, Volkswagen de México, Planta Puebla, se ha destacado no solo por la excelencia operativa en sus procesos de producción de vehículos- en su complejo industrial de 300 hectáreas se cuenta con los cuatro procesos esenciales para producir un automóvil: Prensas, Construcción de Carrocerías, Pintura y Ensamble final- sino que ha sido punta de lanza también en la producción de componentes que se integran a sus propias líneas de producción y son exportados a diferentes plantas del consorcio alemán.
La calidad en la producción de componentes de la factoría poblana fue recientemente objeto de un reconocimiento a nivel mundial por parte de Volkswagen Group Components, esto luego de que el proceso de producción de Catalizadores EA211 ocupará la tercera posición dentro la categoría de Calidad en la competencia SPEED+Awards 2025, destacándose tanto por su efectiva gestión de costos de calidad como por la aplicación de metodologías Lean en sus lineas.
Dicho certamen enaltece las mejores ideas, prácticas innovadoras y soluciones operativas elaboradas dentro de la red de producción internacional de Volkswagen Group Components, destacando aquellas iniciativas que generan resultados tangibles y contribuyen al logro de los objetivos de esta unidad organizacional del Grupo automotriz.
En su su novena edición, los SPEED+Awards reunieron a representantes de 19 plantas ubicadas en once países. La ceremonia se llevó a cabo en Wolfsburgo, Alemania, y fue encabezada por Thomas Schmall, miembro del Consejo de Administración del Grupo Volkswagen responsable de Tecnología y CEO de Volkswagen Group Components, junto con Oliver Blume, CEO del Grupo Volkswagen. En esta edición, las plantas participantes compitieron en cinco categorías: Gestión Integral de la Productividad, Liderazgo Lean, KVP 4.0: Personas y Digitalización, Calidad e Interconexión.
“Para Volkswagen de México, el que uno de nuestros procesos en la producción de componentes sea reconocido dentro de la red global de Volkswagen Group Components demuestra no solo el compromiso con la calidad de nuestro equipo sino también nuestra convicción de robustecer a esta unidad productiva como un proveedor confiable para la producción de vehículos tanto para Planta Puebla como para otras plantas del consorcio, señaló Juan Miguel Ramos Torres, director de Planta Componentes Puebla.
Actualmente, Volkswagen de México, Planta Producción Componentes, produce partes para automóviles como: manguetas de aluminio, cabezas de cilindro, catalizadores, bastidores, ejes soldados, entre otros
El reconocimiento obtenido por Planta Componentes Puebla demuestra la importancia de crear entornos donde el conocimiento técnico y la experiencia operativa se traduzcan en soluciones capaces de responder a un contexto desafiante para la industria en donde la eficiencia, la productividad y la calidad son elementos cruciales para mantener la competitividad en un entorno desafiante para el Grupo y la Marca Vollkswagen.
Hay preguntas que rara vez nos hacemos cuando estamos frente a un plato de comida. ¿De dónde viene lo que estamos a punto de comer? ¿Cómo fue cultivado? ¿Qué impacto tuvo su producción en el medio ambiente… o cómo puede impactar nuestra propia salud? En la práctica, solemos asumir que todos los ingredientes son iguales, que un vegetal es simplemente un vegetal, sin detenernos a pensar si en su proceso hubo químicos, sobreexplotación del suelo o prácticas que, aunque invisibles, terminan por afectarnos o perjudicar a otros.
La realidad es que no todos los alimentos se producen bajo los mismos estándares. Algunos privilegian la rapidez y el volumen; otros, la salud del ecosistema y la calidad del producto. Y esa diferencia —que no siempre vemos— termina llegando a nuestro organismo. Bajo esa lógica, elegir insumos cultivados con técnicas responsables es, más que un detalle, una decisión que conecta bienestar, sostenibilidad y consumo consciente.
Ese es el camino que ha decidido recorrer El Farolito, la cadena de taquerías 100% mexicana perteneciente a Grupo Restaurantero Gigante (GRG). Para la marca, cuidar tanto la forma en la que se producen los alimentos que consumimos, como favorecer cadenas de suministro que respalden a pequeños productores mexicanos puede hacer toda la diferencia. Por ello, estableció una alianza conNOA (Nopal Orgánico Arabedo), empresa familiar originaria de Milpa Alta, cuya forma de cultivar este versátil vegetal es una garantía de calidad e impulso al desarrollo local, y un ejemplo claro de la RSE de El Farolito en acción.
La RSE de El Farolito: construyendo valor desde el origen
La alianza entre El Farolito y NOA forma parte de los llamados Proyectos Productivos de Grupo Restaurantero Gigante, una iniciativa con más de dos décadas de trayectoria que busca construir cadenas de suministro nacionales y capaces de generar desarrollo social. A través de acompañamiento, asesoría y esquemas de comercio justo, estos proyectos impulsan a empresas locales para integrarse a mercados formales de alto volumen.
Este modelo, que forma parte del ADN de donde proviene la RSE de El Farolito, no sólo evalúa costos o volúmenes de producción, sino la forma en que los insumos son cultivados. Bajo esta lógica, NOA fue elegido proveedor de los nopales que acompañan sus platillos, precisamente por sus prácticas agrícolas responsables, pues, como explica Jorge Arabedo, coordinador del proyecto, esto es algo que distingue a sus productos de los disponibles en la mayoría de puntos de venta:
“Nuestro nopal tiene una gran diferencia con cualquier otro que te puedas encontrar, porque lo vendemos muy fresco, pero lo más importante es que en nuestro cultivo no ocupamos nada de agroquímicos; el nopal va 100% limpio”.
Esta diferencia no es menor, pues en un mercado donde la velocidad suele imponerse sobre los tiempos naturales de producción, apostar por productores que respetan los ciclos agrícolas implica asumir compromisos logísticos, comerciales y financieros. Sin embargo, es también ahí donde la RSE de El Farolito adquiere profundidad, pues al elegir procesos más responsables, también elige alimentos de mayor calidad y valor nutrimental para los consumidores, así como técnicas más amigables con el medio ambiente.
Agricultura limpia: beneficios para la salud y el medio ambiente
Además, el modelo de cultivo de NOA está basado en prácticas agroecológicas que buscan proteger tanto el ecosistema como al consumidor final. Uno de sus principios centrales es el uso de fertilizantes naturales compostados.
A ello se suma la decisión de no emplear agroquímicos para el control de plagas o malezas. En muchos sistemas intensivos, estos productos requieren periodos de retiro de hasta 40 días antes de la cosecha; sin embargo, la presión comercial suele acortar esos tiempos, lo que implica que los residuos químicos lleguen al consumidor.
El cultivo de NOA elimina ese riesgo. Además, permite la convivencia con flora y fauna endémica, mantiene el equilibrio del suelo y extiende la vida productiva de cada planta hasta 15 años gracias a técnicas de corte manual cuidadoso. Por todo ello, las técnicas artesanales que NOA emplea ayudan a cuidar no sólo el medio ambiente, sino también la salud de los consumidores.
Desarrollo local: cuando una elección transforma comunidades
Más allá del impacto ambiental, la alianza tiene implicaciones sociales profundas, pues, como Jorge Arabedo explica, el proyecto de NOA involucra a 12 personas de manera directa y a poco más de 20 cuando la producción lo requiere. Sin embargo, la relación comercial con El Farolito abre la puerta a nuevas contrataciones, así como al aumento de sus ventas y a la necesidad de ampliar sus áreas de cultivo.
Además, en una región como Milpa Alta, donde gran parte de la economía depende del nopal, fortalecer a productores locales significa sostener economías familiares completas. También evita la migración laboral de nuevas generaciones que, de otro modo, tendrían que desplazarse a la ciudad en busca de oportunidades.
Desde esta perspectiva, la RSE de El Farolito no sólo impacta su cadena de suministro, sino que contribuye a preservar oficios agrícolas tradicionales y a mantener activa la vocación productiva del territorio.
Un reconocimiento al trabajo de la tierra
Para los miembros de NOA, la colaboración trasciende lo comercial, pues representa un reconocimiento a décadas de trabajo agrícola y a la defensa de métodos tradicionales frente a esquemas industrializados. En palabras de Jorge Arabedo:
“El que nos den la oportunidad de mostrar la calidad de nuestros productos es un gran reconocimiento a la labor de todos estos años y estamos seguros que esta va a ser una puerta para desarrollarnos como empresa familiar”.
Por su parte, Eusebia, miembro de NOA, comparte su emoción y agradecimiento a esta compañía por elegir productos elaborados de manera artesanal y ayudarlos a que más gente los conozca:
“Para mí significa mucho que elijan productos elaborados así como nosotros lo hacemos y sé que gracias al restaurante Farolito nos vamos a dar a conocer como productores”.
Para pequeños productores como NOA, el valor simbólico de esta colaboración es claro: alguien en la cadena sí está mirando al productor, sí está diferenciando calidad de volumen, sí está apostando por lo artesanal.
Elegir bien desde el ingrediente
La RSE de El Farolito encuentra en esta alianza una de sus mayores expresiones. No se trata sólo de servir alimentos, sino de cuidar la forma en la que fueron producidos, quién los cultivó y el impacto que generaron en el entorno.
Al priorizar nopales libres de agroquímicos y respaldar a productores locales, la marca articula salud, sostenibilidad y desarrollo social en una misma cadena de valor. Porque, al final, preguntarnos cómo se produjo lo que comemos no es un gesto menor: es el primer paso para transformar la forma en que consumimos… y también la forma en que las empresas deciden abastecerse.
La Copa Mundial de 2026 promete romper récords dentro y fuera de las canchas. Será el primer torneo masculino con 48 selecciones, reunirá a millones de aficionados en tres países anfitriones y alcanzará una audiencia estimada de seis mil millones de personas. Ningún otro evento deportivo tiene la capacidad de concentrar la atención global de una forma tan poderosa y simultánea.
Sin embargo, más allá de los goles, las rivalidades y las celebraciones, existe una conversación que podría encontrar en este torneo una plataforma sin precedentes: la igualdad entre mujeres y hombres. En un contexto donde el deporte femenino vive un crecimiento histórico, la Copa del Mundo representa una oportunidad única para acelerar cambios que durante décadas han avanzado con lentitud.
La igualdad de género en el Mundial podría convertirse en un mensaje global
El fútbol posee una capacidad que pocos fenómenos culturales pueden igualar. Tiene el poder de generar emociones compartidas entre personas de distintas edades, idiomas, religiones y nacionalidades. Cuando una selección anota un gol decisivo, millones de personas reaccionan al mismo tiempo. Esa capacidad de conexión masiva puede convertirse también en una herramienta para impulsar transformaciones sociales.
La conversación sobre la igualdad de género en el Mundial podría beneficiarse precisamente de ese alcance. Si federaciones, patrocinadores, gobiernos y organismos deportivos deciden aprovechar esta vitrina global, el torneo podría convertirse en uno de los espacios más influyentes para visibilizar los desafíos que enfrentan las mujeres dentro y fuera del deporte.
De acuerdo con la ONU, la experiencia reciente demuestra que el público está dispuesto a escuchar. Las nuevas generaciones esperan que las grandes organizaciones deportivas asuman compromisos claros respecto a inclusión, diversidad y derechos humanos. La Copa de 2026 ofrece una oportunidad difícil de repetir.
El crecimiento del deporte femenino ya no puede ignorarse
Durante años, uno de los argumentos más utilizados para justificar la desigualdad en el deporte fue la supuesta falta de interés del público. Hoy, esa narrativa pierde fuerza frente a los datos. La Copa Mundial Femenina de 2023 reunió cerca de dos mil millones de espectadores, la mayor audiencia registrada para una competencia deportiva femenina.
Al mismo tiempo, las proyecciones indican que el fútbol femenino podría superar los 800 millones de aficionados hacia 2030. En mercados como Reino Unido y Estados Unidos, las audiencias y el tiempo de consumo de competiciones femeninas continúan creciendo a un ritmo que supera las expectativas de la industria deportiva.
Paradójicamente, este crecimiento no ha sido acompañado por una inversión proporcional. Mientras la demanda aumenta, la cobertura mediática, los recursos comerciales y la infraestructura disponible para las mujeres siguen siendo considerablemente menores. Esto convierte al deporte femenino en una de las mayores oportunidades de crecimiento que existen actualmente en la industria del deporte.
La igualdad de género en el Mundial también pasa por la distribución de recursos
Las cifras económicas del fútbol reflejan una realidad difícil de ignorar. La FIFA estima ingresos cercanos a los 9 mil millones de dólares durante el año del Mundial masculino de 2026 y más de 13 mil millones de dólares en todo el ciclo comercial correspondiente.
Mientras tanto, aunque los premios de la Copa Mundial Femenina han aumentado significativamente en los últimos años, todavía representan apenas una fracción de los montos otorgados en los torneos masculinos. La diferencia no se limita a las jugadoras; también alcanza a entrenadoras, árbitras, directivas y profesionales que participan en el ecosistema deportivo.
La ausencia de mujeres en la lista de los atletas mejor remunerados del mundo evidencia que la brecha económica sigue siendo profunda. En este escenario, impulsar la igualdad de género en el Mundial implica también revisar cómo se distribuyen los beneficios generados por el deporte más popular del planeta.
Las mujeres siguen siendo minoría en los espacios de decisión
Las gradas han cambiado. Cada vez más mujeres participan como aficionadas, deportistas, comentaristas, emprendedoras y consumidoras de contenidos deportivos. Sin embargo, esa transformación todavía no se refleja plenamente en los espacios donde se toman las decisiones estratégicas.
Las mujeres ocupan poco más del 32 % de los cargos ejecutivos en federaciones deportivas internacionales y representan apenas una pequeña proporción de los entrenadores registrados en el fútbol mundial. Esto significa que muchas de las políticas que definen el futuro del deporte continúan siendo diseñadas desde perspectivas predominantemente masculinas.
La representación importa porque influye en las prioridades institucionales. Cuando más mujeres participan en la toma de decisiones, aumentan las posibilidades de impulsar políticas relacionadas con equidad salarial, protección frente al acoso, desarrollo de talento y acceso a oportunidades de liderazgo.
El fútbol también debe enfrentar la violencia contra las mujeres
Aunque el deporte tiene la capacidad de unir comunidades, también existen evidencias que muestran una realidad preocupante. Diversas investigaciones realizadas en países como Brasil, Estados Unidos, Inglaterra y Escocia han identificado incrementos en los casos de violencia contra las mujeres durante determinados eventos deportivos de gran relevancia.
Esta situación obliga a ampliar la conversación más allá de las canchas. La responsabilidad social del deporte no puede limitarse a promover mensajes inspiradores; también debe contribuir a crear entornos seguros para las mujeres que participan como aficionadas, deportistas, periodistas, árbitras o trabajadoras de la industria.
El desafío es aún mayor en un contexto donde numerosas organizaciones dedicadas a prevenir y atender la violencia de género enfrentan recortes presupuestales. La enorme visibilidad del Mundial podría servir para atraer recursos, fortalecer campañas de prevención y promover mecanismos de protección más sólidos.
Cada niña que abandona el deporte es una oportunidad perdida
En algún lugar del mundo, una niña verá por primera vez un partido de la Copa Mundial de 2026. Para muchas de ellas, ese momento podría convertirse en una fuente de inspiración. Sin embargo, millones abandonarán la práctica deportiva antes de cumplir los 14 años debido a barreras económicas, estereotipos de género, preocupaciones de seguridad y falta de referentes.
Las consecuencias van más allá del deporte. Diversos estudios han demostrado que las niñas que participan en actividades deportivas tienden a permanecer más tiempo en la escuela, desarrollar habilidades de liderazgo y ampliar sus oportunidades económicas en la vida adulta.
Programas impulsados por organismos internacionales ya han demostrado que el deporte puede convertirse en una poderosa herramienta de empoderamiento. Cada niña que permanece en una cancha no solo fortalece sus capacidades personales; también representa una futura líder, innovadora o agente de cambio para su comunidad.
La Copa Mundial de 2026 será, probablemente, el evento deportivo más visto de la historia. Su impacto económico, mediático y cultural alcanzará una escala sin precedentes. Precisamente por ello, también representa una oportunidad histórica para acelerar conversaciones que trascienden al deporte y llegan al terreno de los derechos, la inclusión y la equidad.
La igualdad de género en el Mundial no depende únicamente de lo que ocurra durante los 90 minutos de cada partido. Depende de las decisiones que se tomen antes, durante y después del torneo. Si el fútbol es realmente una fuerza capaz de movilizar al mundo entero, entonces quizá nunca haya existido un escenario más poderoso para demostrar que la igualdad también puede convertirse en una victoria colectiva.