2009 se despide con un resultado indigno en la esperada Cumbre Mundial sobre Cambio Climático y marca un punto de inflexión, para bien o para mal, en la lucha contra un fenómeno global que en España necesita de más medidas que la flamante Ley de Economía Sostenible.
Sí, lo tenemos que reconocer, la cumbre de Copenhague sobre el cambio climático ha sido un fracaso. Sobre todo un fracaso político: no se ha alcanzado, ni mucho menos, un compromiso ambicioso, justo y vinculante tal como lo pedía la sociedad internacional. El acuerdo de Copenhague, texto de tres páginas improvisadas en el último momento entre EEUU y China, es confuso, impreciso e inacabado.



