En los lanzamientos de productos los reflectores suelen concentrarse en las marcas. Sin embargo, durante la presentación de la nueva línea de vegetales de Terranoble, el envase también ocupó un lugar central. Detrás de ello existe una historia de colaboración, innovación y sostenibilidad que refleja cómo están evolucionando las cadenas de valor en la industria alimentaria.
En los lanzamientos de productos suele haber un protagonista claro: la marca.
Los esfuerzos de comunicación normalmente se enfocan en las características del producto, sus beneficios para el consumidor y las oportunidades comerciales que representa para la empresa. El envase, aunque indispensable, suele permanecer en un segundo plano.
Por ello resultó llamativo que durante la presentación de la nueva línea de vegetales de Terranoble, realizada recientemente en Ciudad de México, Tetra Pak tuviera una presencia tan visible dentro de la narrativa del lanzamiento.
La escena plantea una pregunta interesante: ¿qué tiene que suceder para que una empresa fabricante de envases comparta protagonismo con una marca de alimentos?
La respuesta parece encontrarse en una transformación más profunda que está viviendo la industria alimentaria, donde la innovación, la eficiencia operativa y la sostenibilidad ya no dependen exclusivamente de una empresa, sino de la capacidad de colaboración entre distintos actores a lo largo de la cadena de valor.
Una nueva apuesta para una categoría en crecimiento
Durante el evento, Terranoble presentó una nueva línea de granos, legumbres y mezclas de vegetales listos para consumirse, elaborados con ingredientes 100% naturales y envasados mediante la tecnología Tetra Recart.
La propuesta busca responder a una tendencia cada vez más visible entre los consumidores: la búsqueda de alternativas prácticas, nutritivas y versátiles que permitan incorporar más alimentos de origen vegetal a la dieta diaria sin sacrificar conveniencia.
Para Terranoble, el lanzamiento representa una oportunidad para fortalecer su presencia en una categoría con alto potencial de crecimiento. Sin embargo, también pone sobre la mesa un elemento que pocas veces recibe atención durante este tipo de anuncios: el papel que juegan los socios tecnológicos detrás de los productos que llegan al mercado
Más que un proveedor de envases
En entrevista con ExpokNews, Ramiro Ortiz, director general de Tetra Pak México, explicó que la relación de la compañía con sus clientes ha evolucionado mucho más allá del suministro de envases “Nosotros no somos solamente un proveedor de envases. Entramos ayudando a nuestros clientes no solo con el envase, sino con la tecnología, los procesos y muchas veces con el desarrollo mismo de los productos”, señaló.
La afirmación ayuda a entender por qué Tetra Pak ocupó un lugar tan relevante dentro del lanzamiento de Terranoble.
De acuerdo con Ortiz, la colaboración puede abarcar desde el diseño de procesos y la incorporación de tecnologías de producción hasta el desarrollo de atributos específicos que respondan a las necesidades del mercado. En otras palabras, la innovación ya no ocurre únicamente dentro de una empresa, sino en la interacción entre organizaciones que aportan capacidades complementarias.
Cuando el envase también comunica
El protagonismo de Tetra Pak durante el lanzamiento también refleja otro fenómeno interesante: el creciente reconocimiento que algunos proveedores han logrado construir frente al consumidor.
Aunque la mayoría de las personas identifica primero la marca del producto, existen casos donde la tecnología o el sistema que lo hace posible también genera confianza y diferenciación.
Ortiz explicó que la compañía asume una responsabilidad importante cada vez que su logotipo aparece en un envase.
“El éxito de nuestros clientes es nuestro éxito”, afirmó al explicar que la calidad de los productos que utilizan sus soluciones impacta directamente en la reputación de la propia empresa.
Innovación y sostenibilidad como parte de la misma conversación
Si algo quedó claro durante el evento es que la sostenibilidad ya no aparece como un elemento aislado dentro de la propuesta de valor.
Para Tetra Pak, se trata de una conversación estrechamente vinculada con la innovación.
La estrategia incluye iniciativas orientadas a fortalecer sistemas de recuperación y reciclaje, así como una fuerte apuesta por la innovación tecnológica, impulsando avances relacionados con eficiencia energética, ahorro de agua, nuevos materiales y mejoras en los procesos de producción de alimentos.
Una señal de hacia dónde se mueve la industria
Más allá de la presentación de una nueva línea de vegetales, la alianza entre Terranoble y Tetra Pak ofrece una lectura más amplia sobre el futuro de la industria alimentaria.
Hoy, muchas de las soluciones más relevantes nacen de la colaboración entre organizaciones capaces de combinar conocimiento, tecnología, infraestructura y visión de largo plazo.
En ese contexto, los proveedores dejan de ser actores invisibles para convertirse en aliados estratégicos que influyen en la calidad del producto, la eficiencia de las operaciones, la experiencia del consumidor y el desempeño ambiental de las marcas.
Quizá por eso, en esta ocasión, el envase compartió escenario con el producto.
Y quizá también por eso, la historia más interesante del lanzamiento de Terranoble no estuvo únicamente en los vegetales que llegaron al mercado, sino en la alianza que hizo posible llevarlos hasta él.
En el marco de la reunión anual del Consejo Directivo de la International Chamber of Commerce (ICC), Capítulo México, Gustavo Pérez Berlanga, Director de Responsabilidad Social y Sostenibilidad de GRG, fue distinguido con el reconocimiento “Mercaderes de la Paz”, un galardón que honra a líderes empresariales comprometidos con la construcción de un entorno más justo, sostenible y próspero.
El reconocimiento “Mercaderes de la Paz” toma su nombre de los visionarios industriales, comerciantes y financistas que, en 1919, fundaron la International Chamber of Commerce tras la Primera Guerra Mundial y se autodenominaron así por su convicción de que el comercio internacional es una vía esencial para construir paz y prosperidad entre las naciones. Desde hace más de un siglo, este espíritu ha inspirado a la comunidad empresarial global y se ha reflejado en diversos reconocimientos y distinciones que, en México y el mundo, han sido otorgados a personalidades del ámbito empresarial, diplomático y multilateral que promueven la cooperación económica, el diálogo y el desarrollo sostenible, incluyendo a líderes vinculados a organismos internacionales, cortes de arbitraje y cámaras de comercio que comparten la misión de impulsar la paz a través de los negocios responsables.
Este reconocimiento resalta una trayectoria de más de 25 años en la promoción activa de los derechos humanos, así como en la protección de los ecosistemas y su biodiversidad. A lo largo de su carrera, Pérez Berlanga ha impulsado iniciativas estratégicas que integran la sostenibilidad en el núcleo de la operación empresarial, promoviendo modelos de negocio responsables y de impacto positivo.
Su liderazgo ha trascendido el ámbito corporativo. Ha ocupado posiciones clave como presidente de AliaRSE y del Pacto Global de las Naciones Unidas en México, desde donde ha contribuido a fortalecer la agenda de sostenibilidad, ética empresarial y responsabilidad social en el país, alineando al sector privado con estándares internacionales y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Durante la ceremonia, se destacó su capacidad para articular esfuerzos multisectoriales, fomentar alianzas estratégicas y promover una cultura empresarial basada en principios éticos, paz y respeto por el entorno.
El reconocimiento “Mercaderes de la Paz” reafirma el compromiso del ICC México con el impulso de liderazgos que promuevan la paz a través del comercio responsable, la sostenibilidad y la cooperación global.
Nuestra jerarquía simplificada de las luces y sombras, de lo que todos hablan y lo que pocos saben en el mundo de la responsabilidad corporativa y la sostenibilidad.
Trendy – Rincón de la infamia
200 años de trabajo: la brecha salarial entre un empleado promedio y un CEO
Durante décadas, las cadenas de suministro alimentarias operaron bajo una lógica donde el origen de los productos, las condiciones de quienes los cultivan y el impacto social de las compras rara vez formaban parte de la conversación pública. Sin embargo, desde hace algunos años, ese paradigma está cambiando.
Hoy, consumidores y empresas muestran un interés creciente por saber no sólo qué consumen, sino también cómo, dónde y bajo qué condiciones fue producido aquello que llega a sus mesas y es en este contexto que el comercio justo en México ha surgido como una herramienta capaz de transformar la manera en que se construyen las cadenas de suministro del sector alimentario y restaurantero.
Más allá de garantizar un precio más equitativo, el comercio justo impulsa una lógica distinta de desarrollo: una donde las empresas fortalecen vínculos directos con comunidades productoras, reducen intermediarios y generan oportunidades económicas con impacto local. El resultado son cadenas de valor más transparentes, resilientes y socialmente responsables, capaces de conectar competitividad empresarial con bienestar comunitario.
En nuestro país ya existen diversas compañías del sector que están liderando esta transformación y que se han convertido en verdaderos ejemplos de que impulsar modelos más justos es posible. A continuación, te presentamos a tres de las más destacadas en materia.
3 empresas que impulsan el comercio justo en México mediante la transformación de sus cadenas de valor
1. Grupo Restaurantero Gigante (GRG): liderazgo en comercio justo en México
Hablar de cadenas de valor con impacto social dentro del sector restaurantero mexicano implica sin lugar a dudas revisar el caso de Grupo Restaurantero Gigante. Desde 2003, la empresa ha desarrollado un modelo de integración productiva que coloca a pequeños productores rurales dentro de su estrategia de abastecimiento mediante una lógica de acompañamiento, compra directa y generación de oportunidades económicas sostenibles.
El eje de este modelo son sus Proyectos Productivos, una estrategia que va mucho más allá de adquirir materias primas para sus restaurantes, pues la iniciativa busca construir relaciones estables con comunidades rurales, fortalecer sus capacidades productivas y acompañarlas para acceder a mercados que históricamente les resultaban inaccesibles. En lugar de depender de intermediarios, GRG ha impulsado esquemas de compra directa que favorecen ingresos más justos y permiten que una mayor proporción del valor generado permanezca en las comunidades.
Además, el enfoque de los proyectos combina desarrollo económico local con acompañamiento técnico y organizacional. La empresa no sólo compra productos, sino que participa en procesos de capacitación y fortalecimiento productivo. El resultado es un modelo de integración que articula sostenibilidad social y viabilidad comercial.
Uno de los ejemplos más sólidos de esta estrategia es Café Cañada Azul, incorporado a los Proyectos Productivos de GRG en 2016, en el cual participan más de 150 pequeños productores de la Reserva de la Biosfera Volcán Tacaná, en Chiapas. Dicho producto permite a los consumidores conocer la trazabilidad desde el origen del grano, la comunidad que lo produce y el proceso mediante el cual llega hasta su taza.
Gracias a esta colaboración, los productores de esta zona no sólo han logrado cosechar más grano que nunca, sino que también han obtenido certificaciones internacionales y han dado el paso hacia la exportación de grano a países como Suiza y Estados Unidos, así como el envío de café orgánico a Orlando, Florida, todo lo cual ha abierto nuevos horizontes comerciales para la región. Asimismo, la iniciativa impulsó la creación de la Sociedad Campesinos Unidos del Soconusco, lo que evidencia un proceso de fortalecimiento comunitario de largo plazo.
Los impactos sociales de esta alianza no se limitan a cuestiones comerciales, ya que GRG ha implementado otras formas de apoyar a las comunidades involucradas, por lo que llevó sus jornadas de salud hasta el Tacaná para brindar servicios médicos a las familias de los productores. La empresa también hizo que Juguetoks, otra de las iniciativas del grupo cuyo objetivo es llevar juguetes a menores en situaciones vulnerables con motivo del Día de Reyes, llegara hasta dicha región para brindar alegría a los hijos e hijas de las y los caficultores. Estas acciones muestran que el acompañamiento del grupo no busca sólo mejoras productivas, sino también atender necesidades estructurales de las comunidades.
Sin embargo, GRG no sólo se ha convertido en un referente de comercio justo en México por el café, sino que a través de sus Proyectos Productivos ha diversificado su impacto al impulsar productos como miel, mermelada, granola, mole y chocolate, entre otros.
2. Starbucks: sostenibilidad agrícola y acompañamiento a caficultores
Un segundo referente en materia de comercio justo en nuestro país es Starbucks México, operado por Alsea, cuya estrategia se ha enfocado en fortalecer la resiliencia de las regiones cafetaleras mediante esquemas de abastecimiento responsable y apoyo técnico.
Desde 2014, el programa “Todos Sembramos Café” ha evolucionado desde un esquema de donación de plantas hacia una estrategia más amplia de sostenibilidad agrícola, capacitación y acompañamiento a los productores. Para 2026, la iniciativa proyecta la entrega de más de 800 mil plantas resistentes a la roya en Chiapas, Puebla y Veracruz, sumándose a las más de 6.4 millones de plantas distribuidas y a los más de 20 mil productores beneficiados a lo largo de su historia.
Además, el programa destaca por incorporar variedades más adaptables al cambio climático, así como por fortalecer prácticas agrícolas de largo plazo. No se trata únicamente de renovar cafetales, sino de construir resiliencia productiva. Una pieza clave de su iniciativa es el Centro de Apoyo al Productor en San Cristóbal de las Casas, donde agrónomos de la empresa colaboran directamente con comunidades cafetaleras mediante capacitación, asistencia técnica y transferencia de conocimiento.
Actualmente, más del 90 % del café utilizado en las bebidas espresso de Starbucks México proviene del país, un dato que conecta directamente la operación comercial con la sostenibilidad de las regiones productoras. Aunque su modelo responde a la escala y dinámica de una compañía global, representa un ejemplo de cómo el comercio justo en México también puede articularse desde estrategias corporativas de acompañamiento agrícola y abastecimiento responsable.
3. Ruta de la Seda: origen, trazabilidad y producción consciente
Este tercer caso demuestra que el comercio responsable también puede construirse desde negocios gastronómicos especializados. Café & Eco-pâtisserie Ruta de la Seda ha desarrollado una propuesta donde la trazabilidad y el origen de los ingredientes forman parte central de la experiencia culinaria.
Del mismo modo, sus harinas provenientes de Tlaxcala, Puebla, Oaxaca, Sonora y Campeche reflejan una cadena de suministro construida alrededor del territorio mexicano y del trabajo con productores de pequeña escala.
Más que un proveedor de alimentos orgánicos, Ruta de la Seda representa una visión donde consumir implica reconocer el origen y la historia detrás de cada ingrediente. Este enfoque fortalece el vínculo entre productores y consumidores y evidencia que la responsabilidad en las cadenas de valor puede integrarse de forma coherente dentro del sector restaurantero.
Del nicho a la estrategia empresarial
Las experiencias de GRG, Starbucks y Ruta de la Seda muestran que el comercio justo y el abastecimiento responsable están dejando de ser iniciativas aisladas para convertirse en modelos de negocio más estructurados y estratégicos. Cada empresa lo hace desde una lógica distinta: GRG mediante integración comunitaria y proyectos productivos; Starbucks a través de sostenibilidad agrícola y acompañamiento técnico; y Ruta de la Seda desde la trazabilidad y la selección consciente de insumos.
En conjunto, estos casos revelan que el comercio justo en México atraviesa una etapa de maduración. Ya no se limita a acciones filantrópicas o compras simbólicas, sino que empieza a consolidarse como una forma de transformar cadenas de valor con impacto económico, social y territorial. El reto hacia adelante será ampliar estos modelos, fortalecer su escalabilidad y demostrar que la competitividad empresarial puede construirse, también, desde relaciones comerciales más justas y sostenibles.
La crisis climática ya no es una amenaza lejana ni un escenario hipotético proyectado a décadas. Hoy, el planeta atraviesa una transformación acelerada en la que las temperaturas globales continúan aumentando, mientras los eventos meteorológicos extremos se vuelven más frecuentes, intensos y costosos. Ahora, una nueva advertencia de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de la ONU vuelve a encender las alarmas: el mundo podría registrar un récord de calor extremo antes de que termine esta década.
La advertencia no ocurre en un vacío. Europa enfrenta olas de calor históricas, Asia experimenta temperaturas sofocantes y múltiples regiones comienzan a resentir impactos económicos, sociales y ambientales cada vez más profundos. En este contexto, el nuevo informe de la ONU no solo revela cifras preocupantes, también plantea una pregunta urgente: ¿están gobiernos, empresas y comunidades realmente preparados para un planeta más caliente?
El récord de calor extremo podría llegar antes de lo previsto
La Organización Meteorológica Mundial advirtió que existe una probabilidad del 86 % de que al menos un año entre 2026 y 2030 supere a 2024 como el más cálido jamás registrado. En otras palabras, el planeta podría vivir un nuevo récord de calor extremo mucho antes de lo que muchos especialistas anticipaban.
Según The Guardian, la previsión adquiere aún mayor relevancia debido al posible regreso del fenómeno de El Niño a finales de este año, un evento climático natural capaz de intensificar el calentamiento global temporalmente. De acuerdo con el informe elaborado por la Oficina Meteorológica del Reino Unido para la OMM, esta combinación de factores podría convertir a 2027 en un año históricamente caluroso.
El Dr. Leon Hermanson, autor principal del reporte, señaló que un fenómeno de El Niño previsto para finales de 2026 aumenta considerablemente las probabilidades de que el año siguiente establezca nuevas marcas de temperatura. Aunque se trata de una predicción probabilística, el mensaje es contundente: la ventana para actuar se reduce cada vez más.
Combustibles fósiles: el motor detrás del récord de calor extremo
Detrás de estas proyecciones existe un factor ampliamente documentado: el aumento sostenido de emisiones de dióxido de carbono provenientes de combustibles fósiles. A medida que estas emisiones siguen creciendo, también lo hace la cantidad de calor atrapado en la atmósfera, intensificando fenómenos meteorológicos extremos como sequías, inundaciones y olas de calor.
Simon Stiell, jefe de la ONU para el clima, describió la reciente ola de calor en Europa como un “crudo recordatorio” de las repercusiones humanas y económicas del cambio climático. Regiones como India y otras partes de Asia también enfrentan temperaturas extremas que amenazan sistemas de salud, productividad laboral e infraestructura.
Para especialistas en sostenibilidad y responsabilidad social, esta realidad representa un desafío transversal. Ya no se trata únicamente de reducir emisiones por cumplimiento regulatorio o reputación corporativa; se trata de proteger cadenas de suministro, comunidades vulnerables, talento humano y continuidad operativa frente a riesgos climáticos crecientes.
El umbral de 1.5 °C: un objetivo cada vez más lejano
Uno de los datos más preocupantes del informe es la creciente probabilidad de que la temperatura media global entre 2026 y 2030 supere en más de 1.5 °C los niveles preindustriales. La ONU estima un 75 % de probabilidad de que esto ocurra, una cifra que evidencia el enorme reto para cumplir los compromisos climáticos globales.
Durante años, científicos y organismos internacionales han advertido que superar ese umbral incrementa significativamente el riesgo de olas de calor más severas, tormentas extremas, incendios forestales, sequías prolongadas e inundaciones más devastadoras. Además, dificulta la adaptación de comunidades enteras, especialmente aquellas con menores recursos.
Aunque el Acuerdo de París mantiene el objetivo de limitar el aumento de temperatura a 1.5 °C, los escenarios actuales indican que esa meta parece cada vez más improbable. Sin embargo, especialistas coinciden en que aún es posible evitar escenarios más graves: el objetivo de limitar el calentamiento a 2 °C continúa siendo alcanzable si se implementan medidas urgentes.
Un planeta desigual frente al calor
Las consecuencias del calentamiento global no se distribuyen de manera uniforme. El informe de la OMM prevé que algunas regiones registrarán cambios importantes en patrones de precipitación durante los próximos años. Mientras zonas como el norte de Europa, Alaska, Siberia y el Sahel podrían experimentar más lluvias de lo habitual, la Amazonia enfrentaría condiciones más secas.
El Ártico, por ejemplo, se está calentando más de tres veces más rápido que el promedio mundial. Según las proyecciones, los próximos cinco inviernos en esa región podrían registrar temperaturas 2.8 °C superiores a la media reciente, alterando ecosistemas completos y acelerando el deshielo.
Este escenario también profundiza desigualdades sociales existentes. Se estima que el calentamiento global ya cobra una vida cada minuto, una cifra que podría aumentar si las emisiones no disminuyen rápidamente. Las poblaciones con menos acceso a infraestructura resiliente, salud o servicios básicos son las primeras en resentir los impactos del clima extremo.
La advertencia de la ONU sobre un posible récord de calor extremo antes de 2030 no debe interpretarse únicamente como un dato científico alarmante, sino como una señal clara de que el cambio climático ya está redefiniendo la manera en que vivimos, producimos y convivimos. Las decisiones tomadas hoy influirán directamente en la capacidad de adaptación de millones de personas durante las próximas décadas.
Frente a este panorama, la responsabilidad compartida cobra mayor relevancia. Gobiernos, empresas, sociedad civil y ciudadanía tienen frente a sí un reto común: acelerar la transición hacia energías limpias, reducir la dependencia de combustibles fósiles y fortalecer la resiliencia social. Porque evitar el próximo récord de calor extremo no depende únicamente del clima, sino de la velocidad con la que el mundo decida actuar.
Mientras miles de aficionados celebran un gol en un estadio, pocas veces imaginan que esa jugada puede tener un impacto mucho más allá del marcador. En Bután, un pequeño país enclavado entre montañas del Himalaya, un club de fútbol decidió convertir cada anotación en una herramienta para proteger una de las aves más amenazadas del planeta. Ahí, el deporte dejó de ser únicamente competencia para convertirse en un vehículo de conservación.
El protagonista de esta historia es el Thimphu City Football Club, un equipo que encontró una manera inesperada de conectar la pasión deportiva con la biodiversidad. En un contexto donde las especies enfrentan amenazas crecientes por el cambio climático y la actividad humana, el club creó un modelo que demuestra cómo las comunidades pueden movilizarse para generar impacto ambiental desde espacios cotidianos y altamente emocionales, como un estadio de fútbol.
Cuando un gol se convierte en fondos para especie en extinción
Cuando los jugadores del Thimphu City celebran una anotación frente a 15 mil aficionados en el estadio Changlimithang, el festejo no solo significa ventaja deportiva. Cada gol también representa recursos para salvar a la garza de vientre blanco, una de las aves más raras del mundo y símbolo nacional de Bután.
La iniciativa nació de una pregunta aparentemente simple, pero poderosa. Hishey Tshering, fundador del club, se cuestionó por qué la conservación debía limitarse a investigaciones académicas o talleres especializados. Si el fútbol reúne a jóvenes, familias y comunidades enteras, ¿por qué no convertirlo en un canal para acercar el mensaje ambiental a las personas?
Bhutan 🇧🇹
Thimphu City Football Club has launched a conservation initiative linking football goals to funding for the endangered white-bellied heron. Donors give a fixed amount for every goal the club scores, with funds going to conservation work.https://t.co/pTgpRc2wjipic.twitter.com/9g5SQVBvz3
Así surgió Goals for Cause (Goles por una Causa), un esquema donde donantes se comprometen a aportar una cantidad fija por cada gol anotado durante la temporada. El dinero se destina directamente a la conservación de la garza de vientre blanco mediante la Real Sociedad para la Protección de la Naturaleza, organización que lidera esfuerzos ambientales en Bután.
La urgencia detrás de los fondos para especie en extinción
La garza de vientre blanco no es cualquier ave. Con 127 centímetros de altura, es la segunda garza más grande del mundo y habita en remotas cuencas fluviales rodeadas de bosques montañosos. Sin embargo, sus refugios naturales se encuentran cada vez más amenazados por actividades humanas como la minería irregular, el rafting no regulado y las alteraciones climáticas.
Hoy, la situación es crítica: apenas quedan 49 ejemplares identificados entre Bután, India, Myanmar y China. De ellos, 31 viven en territorio butanés. Esta cifra ha colocado a la especie en la categoría de peligro crítico de extinción, convirtiéndola en un emblema de los desafíos actuales para la conservación de la biodiversidad.
En ese contexto, el fútbol se transformó en algo más que entretenimiento. Durante la temporada 2025, el Thimphu City marcó 65 goles en apenas 18 partidos. Un solo patrocinador comprometido a donar 25 dólares por anotación logró aportar 1,625 dólares, suficientes para alimentar a cinco garzas durante varios meses en un centro especializado de conservación.
Más que camisetas: el poder del deporte para movilizar comunidades
El club también entendió que la conversación sobre biodiversidad necesita visibilidad. Por ello, creó un uniforme especial con el mensaje “Salva a la Garza”, utilizado especialmente en partidos disputados cerca de hábitats conocidos de esta especie.
La apuesta fue más allá de recaudar dinero: buscó sensibilizar a la población. Cada partido se convirtió en una plataforma para hablar sobre conservación, mientras las transmisiones nacionales ayudaron a llevar el mensaje a miles de hogares en un país donde el fútbol tiene una enorme capacidad de convocatoria.
El impacto ha sido tan relevante que Thimphu City se convirtió en la primera organización deportiva de Asia Central en integrarse al programa Sports for Nature de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Este reconocimiento no solo fortaleció la credibilidad del proyecto, sino que abrió la puerta a nuevas alianzas internacionales.
Un modelo que enfrenta retos financieros, pero no pierde el impulso
Aunque el proyecto ha generado atención global, sostenerlo sigue siendo complejo. El fútbol en Bután opera lejos de las grandes ligas comerciales y carece de los ingresos multimillonarios por derechos de transmisión que caracterizan a Europa o América Latina.
De hecho, mantener al club ha implicado esfuerzos económicos personales de Tshering, quien invierte recursos propios desde hace años para asegurar su permanencia. Sin embargo, el objetivo permanece intacto: fortalecer el modelo para generar más fondos para especie en extinción y ampliar el alcance de las acciones de conservación.
Los recursos adicionales podrían destinarse no solo a alimentación, sino también a monitoreo satelital mediante GPS, protección de hábitats y seguimiento científico de las aves. En otras palabras, cada gol tiene el potencial de convertirse en información valiosa para proteger ecosistemas enteros.
Conservar también puede ser emocionante
La historia del Thimphu City deja una lección poderosa para organizaciones, empresas y líderes sociales: la sostenibilidad no siempre necesita grandes campañas sofisticadas. A veces, el verdadero cambio ocurre cuando una causa logra conectarse emocionalmente con las personas y formar parte de su vida cotidiana.
En Bután, cada anotación ya no solo mueve el marcador. También alimenta una narrativa distinta, una donde el deporte se convierte en esperanza y donde los estadios, inesperadamente, ayudan a recaudar fondos para especie en extinción. Porque, como descubrió este pequeño club, quizá salvar una especie también puede comenzar con un gol.
Este martes ha tenido lugar en un evento presencial en la Universidad Anáhuac México (Campus Norte), la presentación de los resultados de la 4a edición de Merco Talento México, que dan a conocer cuáles han sido las mejores empresas en atraer y fidelizar talento durante el último año. El evento ha contado con la intervención de Itzel Torres, directora de Merco México y Antonio Lechón, Director Corporativo de Merco.
Estos resultados son fruto de un exhaustivo proceso de encuestas a distintos colectivos que valoran la capacidad de las empresas para atraer y fidelizar el talento. En esta ocasión, el monitor ha contado para su elaboración con la opinión de 40.771 trabajadores tanto propios como del sector y de grandes empresas, 1.000 demandantes de empleo, 2.089 universitarios (en colaboración con AMCO), 600 alumni de escuelas de negocio, 3.134 ciudadanos, 70 de sindicatos, 264 expertos en RRHH, y 104 catedráticos. Adicionalmente, se ha llevado a cabo un análisis de las políticas de gestión de talento procedente de 76 empresas y un análisis de marca empleadora a través de la conversación generada en el ámbito digital de dichas empresas (Merco Digital), con 465.078 menciones y publicaciones analizadas. En total: 48.108 encuestas, 6 perspectivas y 12 fuentes de información.
Actualmente, Grupo Bimbo es la empresa con mayor capacidad para fidelizar el talento de sus colaboradores, seguida de BBVA (2a) y Google (3a). Completan el top ten: Nestlé (4o), Mercado Libre (5o), Pepsico (6o), Grupo Modelo (7o), L’Oréal Groupe (8o), Cemex (9o) y Aeroméxico (10o).
Cabe destacar que, Aeroméxico y PepsiCo registraron un retroceso al perder posiciones dentro del Top 10. Este movimiento refleja un entorno cada vez más competitivo en materia de talento, donde factores como la cultura organizacional, el bienestar laboral, las oportunidades de crecimiento y la reputación corporativa juegan un papel decisivo para mantenerse entre las compañías más atractivas para los profesionales.
Principales hallazgos
Poniendo el foco en la evolución de la satisfacción global para el conjunto de trabajadores, la valoración es de un 8,56 sobre 10. En comparación con 2025, hay una diferencia negativa de 0,1 puntos, ya que en 2025 la media de la satisfacción global era de 8,66.
El grado de recomendación para trabajar en su empresa a un amigo o familiar ha registrado un descenso, pasando de 64,8% en 2025 a 60,2% en este 2026. Este dato se obtiene de la diferencia entre promotores (porcentaje de trabajadores que le dan un 9 o un 10 a su empresa) y detractores (los que las puntúan entre 0 y 6).
El sentimiento de orgullo de pertenencia a la empresa por parte de los trabajadores también se ha medido, y apunta a una valoración de 9,13 sobre 10. A este respecto, el 54,5% de los encuestados se identifica “mucho” con el propósito de la empresa, y el 39% dice estarlo “bastante”, y menos de un 7% “poco” o “nada”.
En la misma línea, cuando se le pregunta a la Media Merco si su empresa tiene definido un propósito corporativo, el 88,4% responde afirmativamente (91% en el caso de las empresas del Top10), y el 10,4% dice no saberlo (8,3% en el Top 10). Por lo tanto, las empresas con mayor capacidad para atraer y fidelizar el Talento en México son además las que tienen un propósito corporativo más claro para sus trabajadores.
Pero ¿este propósito se refleja verdaderamente en la actividad de las empresas? A esta pregunta el 57,8% de la media de encuestados cree que “mucho”, el 35,9% “bastante”, y el 6% “poco”. Los datos reafirman la robustez del Top10 de empresas, donde se amplía el grupo de personas que cree que está muy relacionado hasta un 65,3%.
Al margen de la situación actual que vive cada compañía, se le pregunta a la muestra si creen que dicho propósito es una buena apuesta o camino para el futuro de la empresa. El 59,3% de los encuestados cree que “mucho” (67,6% en el caso del Top10), el 34,8% cree que “bastante” (29,1% en el Top10), y solo el 5,4% cree “poco” en la apuesta (3% en el Top10).
Si atendemos a las fortalezas por género, los hombres valoran principalmente el desarrollo profesional, la retribución y beneficios, y el ambiente de trabajo; mientras que las mujeres priorizan el atractivo del sector, el liderazgo y reputación de la empresa, y una mayor calidad de vida.
En cuanto a las fortalezas por edad, los encuestados menores de 40 años valoran una mayor calidad de vida y el desarrollo profesional, mientras que, de los 40 años en adelante, se valora el liderazgo y reputación, la ética y los valores corporativos.
Comprar un artículo en línea y recibirlo en casa en cuestión de días se ha convertido en parte de la rutina de millones de personas. Sin embargo, detrás de la promesa de precios bajos y entregas rápidas, también emergen preguntas sobre la seguridad, transparencia y responsabilidad de las plataformas digitales. Esa conversación acaba de escalar de nivel en Europa.
La Comisión Europea impuso a Temu una multa de 200 millones de euros, al considerar que la plataforma no evaluó adecuadamente los riesgos asociados a la presencia de productos ilegales dentro de su marketplace. La decisión no solo marca un precedente para la industria del comercio electrónico, sino que también abre un debate más amplio sobre la responsabilidad de las grandes tecnológicas frente a los consumidores.
El problema detrás de los productos de Temu
La investigación de Bruselas se enfocó en un aspecto que suele pasar desapercibido para muchos compradores: la seguridad real de los artículos comercializados. De acuerdo con la Comisión Europea, Temu incumplió con las obligaciones de la Ley de Servicios Digitales (DSA), al no realizar correctamente su informe anual de evaluación de riesgos durante 2024.
El señalamiento central apunta a que la empresa analizó los riesgos del comercio electrónico de manera general, sin considerar sus propias características operativas. Particularmente, las autoridades europeas cuestionaron cómo los algoritmos de recomendación podrían estar favoreciendo la exposición de usuarios a artículos potencialmente ilegales o inseguros.
La Comisión ha impuesto hoy una multa de 200M€ a Temu en virtud del Reglamento de Servicios Digitales.
La empresa no identificó, analizó ni evaluó con diligencia los riesgos sistémicos de los productos ilegales que se ofrecen en su plataforma.
— Comisión Europea en España (@ComisionEuropea) May 28, 2026
Para Bruselas, el problema no es únicamente la existencia de mercancías cuestionables, sino el sistema que podría facilitar su difusión. En un ecosistema digital donde la personalización influye en casi cada decisión de compra, las recomendaciones automatizadas adquieren una dimensión ética y regulatoria cada vez más relevante.
¿Qué riesgos detectaron las autoridades en los productos de Temu?
La preocupación de la Comisión Europea no surgió de forma aislada. Parte de la investigación incluyó inspecciones realizadas por una consultora independiente, cuyos hallazgos encendieron las alertas sobre la seguridad de ciertos artículos ofertados dentro de la plataforma.
Entre los casos documentados, un porcentaje elevado de cargadores eléctricos no logró superar pruebas básicas de seguridad, al presentar riesgos relacionados con quemaduras o fallas eléctricas. Asimismo, algunos juguetes para bebés contenían sustancias químicas por encima de los límites legales o piezas desmontables que representaban riesgo de asfixia.
Estos hallazgos reabren una discusión clave: ¿hasta qué punto las plataformas digitales deben asumir responsabilidad sobre lo que venden terceros? Aunque muchas operan como intermediarias, el crecimiento de estos marketplaces ha incrementado la presión regulatoria para que existan controles más estrictos sobre la calidad y legalidad de los productos.
La respuesta de Temu: una multa “desproporcionada”
La compañía reaccionó rápidamente a la decisión europea. En declaraciones a medios internacionales, Temu aseguró no estar de acuerdo con la sanción y calificó la multa como “desproporcionada”, dejando abierta la posibilidad de recurrir la resolución ante la justicia europea.
No obstante, la empresa también destacó que ha colaborado con las autoridades durante el proceso y aseguró haber implementado medidas adicionales para fortalecer la protección de usuarios, mejorar su sistema de gobernanza y robustecer la evaluación de riesgos dentro de la plataforma.
Aun así, Bruselas considera que todavía existen áreas pendientes de supervisión. Actualmente, permanecen abiertas otras investigaciones relacionadas con los sistemas de recomendación de contenidos y el acceso que investigadores externos tienen a los algoritmos de la compañía.
Un precedente para la responsabilidad digital
Más allá del monto económico, la sanción envía un mensaje contundente al ecosistema tecnológico global. Aunque los productos de Temu suelen destacar por sus precios competitivos y amplia oferta, el caso deja claro que las autoridades están dispuestas a endurecer las reglas cuando existen dudas sobre la protección del consumidor.
La multa, además, se convierte en la más alta impuesta hasta ahora bajo la Ley de Servicios Digitales, superando incluso la sanción aplicada previamente a la red social X por falta de transparencia. Esto refleja una nueva etapa regulatoria donde las plataformas tecnológicas enfrentan mayores exigencias respecto al impacto de sus operaciones.
Bruselas ha dado a la empresa hasta el 28 de agosto de 2026 para corregir las deficiencias detectadas y presentar un nuevo plan de acción. El tiempo corre y el margen de error parece reducirse.
El caso de Temu ilustra uno de los mayores desafíos de la economía digital: equilibrar accesibilidad, velocidad y precios bajos con estándares sólidos de seguridad y responsabilidad. En un mercado cada vez más impulsado por algoritmos, la confianza del consumidor dependerá no solo del costo de los artículos, sino de las garantías detrás de cada compra.
Mientras las plataformas digitales expanden su alcance global, también aumenta el escrutinio sobre cómo operan. La controversia alrededor de los productos de Temu podría convertirse en un punto de inflexión para redefinir las reglas del comercio electrónico y recordar que, incluso en internet, la responsabilidad no puede quedarse en segundo plano.
Imagina trabajar durante toda una vida, ahorrar con disciplina y aun así descubrir que ni varias generaciones de tu familia alcanzarían a reunir lo que gana un director ejecutivo en un solo año. La cifra parece exagerada, pero los números cuentan otra historia: en la mitad de las empresas analizadas del índice S&P 500, un empleado promedio necesitaría alrededor de 200 años de trabajo para igualar el salario anual de su CEO. Una diferencia que, más allá de sorprender, abre preguntas sobre equidad, incentivos y sostenibilidad empresarial.
El dato surge de un análisis reciente de Associated Press y Equilar, que revela una realidad cada vez más visible dentro de las grandes corporaciones: mientras la compensación de los altos ejecutivos continúa creciendo a un ritmo acelerado, los ingresos de la mayoría de los trabajadores avanzan de forma mucho más lenta. El debate ya no solo es económico; también involucra reputación, gobernanza y confianza organizacional.
La brecha salarial que convirtió 12 meses en dos siglos
En 2025, la compensación media de los directores ejecutivos del S&P 500 alcanzó los 17.7 millones de dólares, un incremento cercano al 6 % frente al año anterior. Del otro lado de la ecuación, el empleado promedio ganó 89,744 dólares, apenas un crecimiento de 4.7 %. Aunque ambas cifras aumentaron, lo hicieron a velocidades distintas, ampliando aún más la distancia entre ambos extremos de la estructura corporativa.
El resultado es contundente: en muchas empresas, un trabajador tardaría aproximadamente 200 años en ganar lo que su CEO obtuvo en un solo ejercicio anual. En 2024 la proporción era de 192 años, lo que evidencia que la desigualdad salarial continúa profundizándose en lugar de reducirse.
Esta realidad no ocurre de forma aislada. Buena parte de los paquetes de compensación ejecutiva dependen de bonos accionarios vinculados al rendimiento de la empresa, un mecanismo diseñado para alinear resultados financieros con liderazgo corporativo. Sin embargo, cuando las cifras alcanzan niveles extraordinarios, la conversación inevitablemente gira hacia la justicia distributiva.
Elon Musk y la era de las compensaciones astronómicas
Si existe un nombre que simboliza el nuevo tamaño de las remuneraciones ejecutivas, ese es Elon Musk. La próxima salida a bolsa de SpaceX ha puesto nuevamente bajo los reflectores los paquetes de compensación multimillonarios ligados a sus empresas.
En Tesla, los accionistas aprobaron un esquema de incentivos que podría alcanzar cifras históricas si se cumplen objetivos específicos durante la próxima década. Tan solo en 2025, su compensación fue valorada en más de 158 mil millones de dólares, mientras que otro potencial paquete vinculado a SpaceX podría rondar los 760 mil millones, dependiendo del cumplimiento de metas extraordinariamente ambiciosas.
Aunque Musk representa un caso extremo, no es el único ejemplo. Ejecutivos como David Zaslav, de Warner Bros. Discovery, o David Solomon, de Goldman Sachs, también recibieron compensaciones superiores a los 100 millones de dólares, confirmando que los salarios extraordinarios dejaron de ser excepcionales en ciertas industrias.
Elon Musk declaró recientemente en su red social X que su objetivo es alcanzar una fortuna neta de 10 billones de dólares (10 trillones en inglés).
Lo expresó de forma directa respondiendo a un comentario sobre su patrimonio, que en ese momento acababa de superar los 800 mil… pic.twitter.com/7gImLosrST
Cómo la brecha salarial se volvió parte del sistema
La distancia entre altos ejecutivos y trabajadores no surgió de un día para otro. En las últimas décadas, la transformación ha sido radical. En 1989, un director ejecutivo promedio ganaba aproximadamente 60 veces más que un empleado común. Para el año 2000, esa proporción había escalado a 380 a 1.
Aunque en 2024 el indicador bajó a 281 veces más, sigue siendo una diferencia considerablemente mayor a la observada décadas atrás. Lo más revelador es el ritmo de crecimiento: entre 1978 y 2024, el salario promedio de los trabajadores aumentó apenas un 26 %, mientras que la remuneración de los CEOs se disparó más de 1,094 %.
Este comportamiento refleja cambios profundos en la lógica corporativa global. El valor bursátil, el desempeño financiero y las expectativas de crecimiento han elevado la relevancia del liderazgo ejecutivo, pero también han provocado cuestionamientos sobre qué tan sostenible resulta esta dinámica para la cohesión organizacional.
¿Regular los salarios de los CEOs realmente funciona?
La creciente preocupación por la desigualdad salarial ha impulsado nuevas medidas regulatorias. Desde 2018, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) exige a las empresas transparentar la relación entre la remuneración del CEO y la de sus empleados, una medida que ha ayudado a visibilizar diferencias antes poco conocidas por el público.
Además, algunos legisladores han propuesto imponer impuestos más altos a empresas cuya relación salarial exceda ciertos límites. Ciudades como San Francisco y Portland ya implementan gravámenes para compañías donde el director ejecutivo gana más de 100 veces el salario promedio de sus trabajadores.
No obstante, los resultados siguen siendo limitados. Aunque estas políticas han aumentado el escrutinio público, existen pocas pruebas de que realmente hayan frenado el crecimiento de las compensaciones ejecutivas.
Cuando el salario también impacta la reputación corporativa
Más allá de las cifras, el debate toca un punto sensible para las organizaciones: la percepción de justicia. En un entorno donde los consumidores, inversionistas y colaboradores prestan cada vez más atención a temas sociales, la desigualdad interna puede convertirse en un riesgo reputacional.
La conversación no necesariamente gira en torno a limitar el éxito empresarial o castigar la innovación. Más bien, plantea preguntas sobre proporcionalidad, transparencia y el papel que juegan las empresas en la construcción de economías más equilibradas. Para muchas organizaciones, gestionar la percepción sobre las diferencias salariales ya forma parte de su estrategia ESG.
La distancia entre lo que gana un trabajador promedio y un director ejecutivo ya no es un dato anecdótico: se ha convertido en un termómetro de las tensiones económicas y sociales dentro del sistema empresarial. Cuando una persona necesita dos siglos de trabajo para igualar un año de ingresos de su CEO, la conversación inevitablemente deja de ser solo financiera.
La gran incógnita hacia adelante no es únicamente cuánto pueden seguir creciendo estos salarios, sino qué implicaciones tendrá esta realidad para la confianza, la motivación laboral y la legitimidad de las empresas frente a una sociedad que exige cada vez más equilibrio y rendición de cuentas.
La confianza en un sistema de alimentación no se construye únicamente con recetas o ingredientes; depende de procesos coordinados, logística precisa, infraestructura especializada y controles capaces de garantizar que los alimentos lleguen en condiciones óptimas, seguros y con calidad constante.
En ese entramado operativo, donde cada detalle puede marcar la diferencia entre un servicio eficiente y uno vulnerable, destacan organizaciones que han convertido la inocuidad y la eficiencia en pilares estratégicos. Un ejemplo de ello es Serel —parte de Corporativo Kosmos y empresa dedicada al sector alimenticio—, cuyo compromiso con la calidad se refleja en una capacidad operativa de gran escala: actualmente sirve cerca de 50,000 comidas diarias en comedores institucionales, puede elaborar hasta 24 mil box lunches al día y además genera despensas y desayunos escolares que se distribuyen mediante diversos programas sociales en México.
Manejo confiable de sistemas de alimentación: por qué Serel destaca en el sector
Serel se ha consolidado como un referente en calidad e inocuidad alimentaria gracias a una combinación de logística robusta, infraestructura especializada y procesos operativos diseñados para mantener la continuidad y la eficiencia del servicio.
Esta capacidad de respuesta no surge de la improvisación, sino que Serel opera mediante procesos estandarizados que permiten incorporar nuevos proyectos y escalarlos sin perder control operativo. La logística y la coordinación entre áreas son parte esencial del modelo. Como explica Columba Montiel, gerente de logística y distribución:
“Ya tenemos procesos estandarizados que nos permiten adoptar o tener esa operación nueva o proyecto nuevo y simplemente lo alineamos a lo que ya tenemos”.
Esta metodología permite que nuevas operaciones alcancen los mismos niveles de desempeño y control que proyectos ya consolidados. La infraestructura y la disciplina operativa también juegan un papel decisivo. El área de embarque controla cuidadosamente el volumen de producto en piso para evitar sobrestock y asegurar que cada carga mantenga condiciones adecuadas desde el paletizado y la estiba hasta la distribución final. A ello se suman áreas de calidad y auditoría que verifican que el embarque y transporte se realicen conforme a lineamientos previamente definidos.
La eficiencia, además, no se limita a mover alimentos de un punto a otro. En Serel, la medición constante y la documentación de procesos permiten reducir incidencias, optimizar tiempos y garantizar continuidad operativa. Nancy Carmona, gerente administrativo de operación, lo resume así:
“Parte de lograr una eficiencia es medir lo que actualmente hacemos, controlarlo estandarizándolo y haciendo procesos en comunicación con todas las áreas dentro de la cadena de suministro”.
Por ello, más allá de la capacidad de producción o distribución, lo que convierte a Serel en un caso relevante de manejo confiable de alimentos es la integración entre logística, procesos y cultura operativa. Y precisamente ahí surge la siguiente pregunta: ¿cómo se traduce toda esta estructura en algo fundamental: la seguridad e inocuidad de los alimentos?
Compromiso de Serel con la inocuidad: así garantiza la seguridad de los alimentos
La inocuidad alimentaria no es el resultado de una sola inspección ni de una revisión aislada al final del proceso. En Serel, se trata de una cadena de controles que comienza con la capacitación del personal en el manejo higiénico de alimentos —algo que, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), es indispensable para garantizar la inocuidad— y continúa el monitoreo de los mismos desde su recepción hasta su entrega final.
Todo inicia con la validación de proveedores y la revisión de mercancías. Las unidades de transporte y los productos son inspeccionados desde su llegada para verificar que cumplan con condiciones adecuadas de manejo y conservación. Se revisan lotes, fechas de caducidad y estado físico de los alimentos, mientras el área de calidad realiza muestreos y pruebas específicas para confirmar que cada producto se encuentra en condiciones óptimas.
Nancy Carmona explica: “Contamos con una vía de calidad dentro de toda la cadena de suministro que participa desde el recibo de la mercancía… hasta la salida de la mercancía”, una supervisión continua que evita poner en riesgo la inocuidad y la calidad del producto.
Una vez aceptados, los alimentos ingresan a procesos de almacenamiento cuidadosamente diseñados. Los productos se clasifican y separan según sus características; por ejemplo, los alérgenos y no alérgenos se mantienen diferenciados para evitar contaminación cruzada. Del mismo modo, detergentes y sustancias de limpieza se aíslan de los productos alimenticios, reforzando las medidas preventivas.
El manejo físico de los alimentos también sigue protocolos específicos. El entarimado evita el contacto con el piso; la estiba se controla mediante límites de altura y acomodo para prevenir daños; y el surtido hacia producción se realiza con personal capacitado que protege la integridad del producto durante todo el proceso.
Este nivel de control también tiene implicaciones en la reducción de merma. En lugar de asumir pérdidas como inevitables, Serel las mide y administra mediante indicadores operativos. Cada fase —desde la recepción hasta el embarque— tiene responsables y métricas que permiten identificar riesgos y corregir desviaciones.
Cómo las certificaciones fortalecen la calidad de los alimentos
Otro elemento central que garantiza el servicio de Serel —parte de Corporativo Kosmos y empresa dedicada al sector alimenticio— son las certificaciones. La empresa cuenta con procesos respaldados por ISO 9001, enfocada en gestión de calidad, e ISO 22000, vinculada directamente con inocuidad alimentaria, además de certificaciones adicionales que fortalecen sus estándares de operación.
Para Columba Montiel, estas herramientas son fundamentales porque “eso asegura que el producto final llegue al beneficiario en las mejores condiciones, con inocuidad y con calidad”.
La relevancia de estos estándares también se observa en instalaciones específicas como la nave de Cuautitlán, dedicada al armado de despensas. Ahí, la operación se desarrolla bajo certificaciones que supervisan toda la cadena de suministro, desde el ingreso y almacenamiento hasta el ensamble y la distribución. Brenda Castañeda, gerente de operaciones, lo explica así:
“Detectamos peligros físicos, químicos y biológicos para que no lleguen a los consumidores; desde el ingreso de las mercancías se cuida toda la cadena de suministro”.
Esta visión preventiva convierte la inocuidad en un proceso transversal y no en una acción correctiva. La empresa no espera a que ocurra un problema para intervenir; diseña procedimientos para impedir que aparezca.
Además, la organización impulsa esquemas responsables de aprovechamiento alimentario. Cuando un producto presenta alguna condición relacionada con empaque o presentación, no se desecha automáticamente; se devuelve al proveedor para su revisión, reenvasado o posible reaprovechamiento, reduciendo desperdicios sin comprometer la seguridad alimentaria.
Así, el compromiso de Serel con la calidad no se limita a cumplir contratos o mantener operaciones eficientes. También implica proteger la salud del consumidor final y garantizar que cada alimento distribuido conserve estándares adecuados de seguridad, manejo e higiene.
Cómo Serel fortalece la confianza alimentaria en sus sistemas de alimentación
La experiencia de Serel muestra que detrás de un servicio alimentario confiable existe mucho más que capacidad de producción. Hay logística especializada, procesos estandarizados, personal capacitado y certificaciones que respaldan cada decisión operativa. Pero, sobre todo, existe una visión en la que la inocuidad y la calidad son elementos inseparables del servicio.Ese enfoque ha permitido a la empresa posicionarse como un operador estratégico dentro del sector alimentario institucional y social, capaz de responder a grandes desafíos sin perder de vista lo más importante: que los alimentos lleguen en las mejores condiciones posibles. En última instancia, el verdadero valor del servicio radica justamente ahí, en la capacidad de transformar procesos complejos en confianza cotidiana para miles de personas.
En un mundo que a menudo se obsesiona con las etiquetas, conmemoramos el Día del Perro sin Raza (28 de mayo) y rendimos homenaje a esos compañeros únicos que nos recuerdan una verdad fundamental: el amor no entiende de razas.
En México, se estima que hay 29.7 millones de perros y gatos sin un hogar, lo que representa un desafío para la sociedad en general. Ante este panorama, PEDIGREE®, la marca líder en cuidado y nutrición para perros intensifica su estrategia de ser parte de la solución a través de su programa PEDIGREE Adóptame®.
Desde su fundación hace más de 17 años, el programa de adopción #1 de México, ha construido su legado sobre la creencia de que cada perro, sin importar su origen o mezcla, merece un hogar amoroso. Este programa ha sido un pilar en el ecosistema de bienestar animal, funcionando como un puente entre albergues, perros en espera de un hogar y familias dispuestas a dar amor. El impacto es medible y contundente: se han donado más de 6,800 toneladas de alimento y, lo que es más importante, 84 mil historias de abandono se han transformado en adopciones exitosas.
Hemos comprobado que la nutrición es un factor clave para que un perro pueda ser rehabilitado y esté listo para encontrar un hogar. “Si bien cada perro mestizo es una combinación a singular por fuera, sus necesidades nutricionales son universales. Un perro sano es un perro feliz, sin importar su linaje. Por eso, nuestro compromiso va más allá de encontrarles un hogar; se extiende a asegurar su bienestar a través de la Promesa de Nutrición PEDIGREE®.” reafirmó Mauricio Ortiz, Director de PEDIGREE®.
“Al alimentar al 100% de la población animal de un albergue con PEDIGREE®, les damos no solo una nutrición completa y balanceada, sino una herramienta de transformación al devolverle a estos perros la fuerza, la energía para jugar y la confianza para acercarse a una posible familia”, añade el vocero.
En este Día del Perro sin Raza tú puedes ser uno de los miles de mexicanos que cada año le cambian la vida a un perro de raza única. Visita pedigreeadoptame.mx y comienza hoy tu proceso para conectar con tu compañero ideal.
En muchas oficinas, el problema no siempre es la carga de trabajo, los horarios o incluso el sueldo. A veces, el verdadero desgaste comienza cuando los empleados deben trabajar alrededor del ego de sus líderes.
Jefes que no aceptan críticas, líderes que necesitan tener siempre la razón, supervisores que toman cualquier desacuerdo como un ataque personal o que sienten amenaza ante empleados talentosos. El ego mal gestionado se está convirtiendo en una de las causas más silenciosas de estrés, desgaste emocional y baja productividad dentro de las organizaciones.
La situación no es menor. Investigaciones de Gallup señalan que los managers influyen hasta en el 70% del nivel de compromiso y motivación de los equipos de trabajo. Además, encontró que una de cada dos personas ha renunciado a un empleo para alejarse de su jefe en algún momento de su carrera profesional.
Para Nora Taboada, fundadora de AFE-Liderazgo Consciente y autora de Felicidad Activa, el problema muchas veces no es la autoridad en sí, sino la inseguridad emocional disfrazada de liderazgo, “hay líderes que necesitan validación constante y confunden autoridad con control. Cuando eso ocurre, el equipo termina trabajando para proteger el ego del jefe en lugar de enfocarse en innovar o colaborar”, detalla la especialista.
Los líderes con ego frágil suelen reaccionar negativamente ante cuestionamientos, correcciones o propuestas diferentes a las suyas. El resultado es un ambiente donde los empleados dejan de opinar, evitan participar y comienzan a trabajar desde el miedo.
¿Cómo manejar esta situación?
Aunque no siempre es posible cambiar la personalidad de un jefe, Nora Taboada comparte ciertas estrategias para reducir el impacto emocional y laboral tanto en colaboradores como líderes.
Recomendaciones para colaboradores:
● No tomar todas las reacciones del líder como algo personal.
● Documentar acuerdos y comunicación importante.
● Evitar confrontaciones impulsivas frente al grupo.
● Practicar comunicación clara y asertiva.
● Buscar aliados y redes de apoyo dentro de la organización.
● Identificar límites emocionales saludables.
● Detectar cuándo el entorno ya se volvió insostenible.
Recomendaciones para líderes:
● Escuchar sin reaccionar defensivamente.
● Aprender a separar crítica de ataque personal.
● Delegar sin sentir pérdida de control.
● Reconocer públicamente el trabajo del equipo.
● Fomentar espacios seguros para opinar.
● Trabajar inteligencia emocional y autoconocimiento.
“El verdadero liderazgo no necesita demostrar superioridad todo el tiempo. Los mejores líderes son quienes hacen que los demás se sientan seguros para crecer”, enfatiza Taboada.
En un entorno laboral donde cada vez se habla más de bienestar emocional y salud mental, el ego mal gestionado dejó de ser únicamente un problema de personalidad. Hoy también representa un riesgo para la productividad, la innovación y la estabilidad emocional dentro de las empresas.
La transición hacia economías bajas en carbono ya no depende únicamente de compromisos climáticos o narrativas corporativas; hoy se sostiene, cada vez más, en mecanismos financieros capaces de movilizar capital a gran escala. En ese contexto, la deuda sostenible ha dejado atrás su carácter experimental y se ha convertido en un componente estructural de los mercados internacionales, reflejando una transformación profunda en la manera en que gobiernos, empresas e inversionistas evalúan el riesgo y generan valor.
De hecho, de acuerdo con edie, los datos más recientes muestran que este mercado continúa expandiéndose con rapidez y sofisticación. Lo que hace poco más de una década era un nicho asociado principalmente a bonos verdes, hoy constituye un ecosistema financiero que integra instrumentos sociales, de sostenibilidad y vinculados al desempeño ESG. El nuevo récord global no sólo confirma el crecimiento de la deuda sostenible, sino también la creciente presión para asegurar que dicho capital genere impactos tangibles y no termine convirtiéndose en una licencia financiera para prolongar modelos contaminantes.
La deuda sostenible alcanza escala global y redefine el mercado de capitales
La más reciente actualización de la Climate Bonds Initiative (CBI) confirma una cifra simbólica y estratégica para las finanzas sostenibles: el mercado acumulado de deuda sostenible ya superó los 7 billones de dólares a nivel global. El dato cobra mayor relevancia cuando se observa la velocidad del crecimiento.
El mercado alcanzó su primer billón de dólares en 2019, aproximadamente trece años después de la emisión del primer bono verde. Sin embargo, desde entonces se han incorporado alrededor de 6 billones de dólares adicionales, equivalente a un crecimiento cercano a 1 billón anual, una trayectoria que evidencia una aceleración inédita en la movilización de capital alineado con objetivos ambientales y sociales. Para los especialistas del sector, la magnitud alcanzada representa mucho más que un récord estadístico. Sean Kidney, director ejecutivo de la CBI, dimensionó el fenómeno al señalar que:
“7 billones de dólares representan un hito importante. Esta cifra supera la economía de la mayoría de los países del mundo, y el mercado sigue creciendo”.
La afirmación subraya un cambio de paradigma: la sostenibilidad financiera ya no opera en la periferia del sistema económico, sino dentro de sus mecanismos centrales de asignación de recursos.
Este avance también confirma la consolidación de un mercado que ha transitado rápidamente de ser una categoría especializada a convertirse en una práctica convencional dentro de las finanzas globales. De acuerdo con la base de datos de la CBI —que monitorea bonos verdes, sociales, de sostenibilidad y vinculados a sostenibilidad (GSS+)—, durante tres años consecutivos la emisión anual alineada ha superado el billón de dólares, mientras que tan sólo en 2025 ingresaron 400 nuevos emisores al mercado.
La composición del sector también ofrece señales relevantes sobre las prioridades del financiamiento climático. Los bonos verdes continúan dominando con una emisión acumulada superior a 4 billones de dólares, consolidándose como el principal vehículo para financiar proyectos relacionados con energía limpia, infraestructura resiliente, eficiencia energética y transporte sostenible. Paralelamente, los bonos sociales y de sostenibilidad mantienen una trayectoria ascendente, impulsados por la creciente integración de variables sociales y de resiliencia económica dentro de las estrategias ESG corporativas.
Deuda sostenible y el desafío de financiar la transición sin caer en el greenwashing
El crecimiento del mercado abre oportunidades significativas para acelerar la transición hacia economías más resilientes, pero también plantea preguntas cada vez más urgentes sobre la calidad del financiamiento y la credibilidad de sus resultados.
Uno de los instrumentos que refleja esta discusión son los bonos vinculados a la sostenibilidad (SLB, por sus siglas en inglés). A diferencia de los bonos verdes tradicionales —que deben financiar proyectos específicos— estos instrumentos pueden destinarse a fines corporativos generales, siempre que el emisor cumpla metas globales de desempeño sostenible previamente establecidas. Aunque representan una fracción menor del mercado GSS+, continúan desempeñando un papel relevante al ofrecer flexibilidad financiera y ampliar la participación empresarial.
Sin embargo, esa flexibilidad también incrementa los riesgos reputacionales y regulatorios. Para especialistas en sostenibilidad y responsabilidad social, el crecimiento de la deuda sostenible debe ir acompañado de estándares robustos de verificación y trazabilidad. Sin metodologías claras, indicadores verificables y mecanismos rigurosos de seguimiento, el financiamiento sostenible corre el riesgo de transformarse en un ejercicio declarativo o, peor aún, en un instrumento que legitime actividades incompatibles con la transición climática.
La experiencia europea ofrece algunas pistas sobre cómo reducir esas vulnerabilidades. Europa concentró 45% del volumen anual global de emisiones GSS+ alineadas durante el último año, manteniéndose como la región líder del mercado. Este liderazgo no responde únicamente al apetito inversionista, sino también a marcos regulatorios más desarrollados, taxonomías de sostenibilidad y mayores exigencias de divulgación.
En ese sentido, Kidney advierte que el reto ya no consiste solamente en incrementar el flujo de capital, sino en construir las condiciones que permitan canalizarlo adecuadamente:
“Por supuesto, tenemos que movilizar más capital, alrededor de 10 billones de dólares al año, pero esto demuestra que los inversores quieren invertir su dinero en soluciones climáticas y están dispuestos a hacerlo”.
La reflexión adquiere especial relevancia para América Latina y mercados emergentes, donde la expansión de la deuda sostenible podría convertirse en un catalizador para infraestructura resiliente, transición energética y adaptación climática, siempre que exista certidumbre regulatoria y una gobernanza capaz de evitar la captura oportunista del discurso ESG.
Financiar el futuro exige más que capital
El récord de los 7 billones de dólares confirma que la sostenibilidad financiera ha alcanzado una dimensión sistémica. Los inversionistas ya no observan las variables climáticas y sociales como elementos periféricos, sino como factores determinantes para la estabilidad económica y la gestión del riesgo a largo plazo. La expansión del mercado GSS+ y la entrada constante de nuevos emisores demuestran que la deuda sostenible se ha convertido en un lenguaje común entre finanzas y sostenibilidad.
No obstante, el verdadero éxito del mercado no dependerá únicamente de cuánto capital logre movilizarse, sino de su capacidad para producir transformaciones reales. Como concluyó Sean Kidney: “Eso implica datos fiables, estándares rigurosos y mecanismos claros para financiar la transición. Es una agenda ambiciosa, pero fundamental”. Para empresas, reguladores e inversionistas, el desafío inmediato consiste en asegurar que la sofisticación financiera acompañe —y no sustituya— la ambición climática. Sólo así la deuda sostenible podrá consolidarse como una herramienta genuina de transición y no como un nuevo pretexto para postergar cambios estructurales.
La conversación sobre cambio climático suele centrarse en emisiones, infraestructura resiliente o pérdidas económicas. Sin embargo, la ciencia continúa ampliando el mapa de riesgos y revelando impactos menos visibles, pero profundamente disruptivos para la sociedad. Un estudio reciente publicado en Lancet Planetary Health advierte que la crisis climática podría estar acelerando un problema sanitario ya considerado crítico: la resistencia a antibióticos en bacterias como la salmonela.
La investigación, desarrollada por especialistas del Reino Unido, Francia, Australia, Suiza y China, aporta nueva evidencia sobre cómo el aumento de las temperaturas y la alteración de los patrones de lluvia pueden favorecer la adaptación bacteriana y la propagación de genes resistentes.
Un estudio global revela nuevas dimensiones del riesgo sanitario
La resistencia a antibióticos ya representa una de las amenazas de salud pública de crecimiento más acelerado en el mundo. De acuerdo con estimaciones citadas por los investigadores, este fenómeno provoca actualmente más de un millón de muertes al año, afectando a personas de cualquier edad y región.
Aunque históricamente el principal detonante ha sido el uso excesivo e indebido de antimicrobianos —tanto en medicina humana como en actividades pecuarias—, el nuevo estudio plantea que el contexto climático está intensificando el problema.
La investigación, considerada pionera por su escala y profundidad, analizó los genomas de más de 480 mil muestras de salmonela provenientes de 139 países, recolectadas entre 1940 y 2023. Los investigadores compararon la presencia de genes de resistencia a antibióticos con variaciones registradas en temperatura media y patrones de precipitación durante más de ocho décadas.
El análisis permitió construir un modelo cuantitativo para evaluar cómo las condiciones ambientales influyen en la evolución bacteriana. Los hallazgos mostraron que el cambio climático está asociado con un incremento global del 10% en los genes de resistencia a los antibióticos en salmonela a lo largo del periodo estudiado.
Además, el estudio reveló que 82% de los países analizados registraron incrementos en estos genes resistentes. Las regiones con mayores aumentos asociados al clima fueron Oriente Medio y el norte de África, seguidas por Asia del Sur y África subsahariana, zonas particularmente expuestas tanto a presiones climáticas como a desafíos estructurales en infraestructura sanitaria.
Lo relevante, señalan los autores, es que la relación identificada no sigue una línea simple. La resistencia a antibióticos no aumenta únicamente porque las temperaturas sean mayores, sino porque temperatura y precipitación interactúan de forma compleja, modificando ecosistemas microbianos y acelerando la adaptación bacteriana.
“Nuestros hallazgos aportan pruebas que respaldan la idea de que el aumento de las temperaturas y la alteración de los patrones de precipitación amplifican de forma no lineal la abundancia y la diseminación de genes de resistencia a los antimicrobianos en patógenos bacterianos como la salmonela”, escribieron los investigadores.
El estudio aclara que los resultados no demuestran una causalidad directa entre cambio climático y aumento de resistencia bacteriana; sin embargo, sí aportan lo que los autores describen como “pruebas sólidas” de una asociación significativa que no puede ser ignorada en el diseño de políticas sanitarias y ambientales.
¿Por qué el cambio climático puede aumentar la resistencia a antibióticos?
La investigación plantea una hipótesis respaldada por evidencia creciente: el cambio climático altera la estabilidad ecológica microbiana y crea condiciones favorables para la evolución bacteriana.
El aumento de las temperaturas puede modificar la supervivencia de microorganismos, acelerar ciclos biológicos y favorecer mutaciones que incrementen la persistencia de bacterias resistentes. A ello se suman los cambios en precipitación, inundaciones y variabilidad hídrica, factores que pueden facilitar la dispersión de patógenos y el intercambio genético entre comunidades bacterianas.
Los autores del estudio sostienen que el problema debe entenderse bajo un enfoque sistémico. “La evidencia acumulada sugiere que el cambio climático es un factor que acelera la propagación mundial de la resistencia a los antimicrobianos”, señalaron.
Más allá del impacto microbiológico, esta relación revela una convergencia crítica entre crisis ambientales y riesgos sanitarios. Los investigadores afirman que el cambio climático “altera la estabilidad ecológica microbiana y acelera la evolución de la resistencia en reservorios humanos, animales y ambientales”, reforzando la necesidad de abandonar visiones fragmentadas del problema.
Este enfoque coincide con la perspectiva de “Una Salud” (One Health), que reconoce la interdependencia entre salud humana, salud animal y condiciones ambientales. Desde esta óptica, combatir la resistencia a antibióticos no depende únicamente de regular prescripciones médicas, sino también de reducir emisiones, fortalecer vigilancia epidemiológica y proteger ecosistemas.
Los expertos enfatizan que la mitigación climática debe considerarse parte de la estrategia sanitaria global:
“La integración urgente de políticas de mitigación del cambio climático, en particular aquellas alineadas con el Acuerdo de París, junto con una mayor gestión de los antimicrobianos y la vigilancia del enfoque ‘Una Salud’, es esencial para reducir la futura carga de la resistencia a los antimicrobianos”, concluyeron.
La investigación añade otro elemento relevante para tomadores de decisiones: cumplir escenarios de bajas emisiones no sólo tendría beneficios climáticos, sino que podría contribuir directamente a contener la propagación global de genes resistentes. Según los autores, la combinación de acción climática y uso responsable de antibióticos puede “frenar eficazmente la propagación de genes de resistencia a los antimicrobianos y el aumento de la resistencia mundial a estos fármacos”.
El clima también se ha convertido en un desafío sanitario
Durante años, la narrativa climática se concentró en impactos físicos y económicos visibles: olas de calor, sequías, pérdidas agrícolas o infraestructura vulnerable. Sin embargo, estudios como éste evidencian que la crisis climática también opera en escalas microscópicas capaces de afectar directamente la salud humana y comprometer avances médicos construidos durante décadas.
La resistencia a antibióticos emerge así como un ejemplo paradigmático de los riesgos interconectados del siglo XXI. Cuando el calentamiento global modifica ecosistemas bacterianos y potencialmente reduce la eficacia de tratamientos esenciales, el cambio climático deja de ser un asunto exclusivamente ambiental y se convierte en una prioridad transversal para sistemas de salud, gobiernos y empresas.
Para especialistas en responsabilidad social y sostenibilidad, el mensaje es contundente: enfrentar la crisis climática ya no es únicamente una obligación ambiental o reputacional, sino una inversión preventiva en estabilidad social y sanitaria. La urgencia de reducir emisiones, fortalecer políticas de adaptación y promover modelos de desarrollo compatibles con los límites ecológicos también puede significar proteger la capacidad de la medicina para seguir salvando vidas.
Ferrari siempre se escuchó antes de verse. Durante décadas, el rugido de sus motores fue parte de una experiencia casi ritual para admiradores, coleccionistas y amantes de la velocidad. Sus líneas agresivas, su potencia mecánica y la emoción que prometía al volante ayudaron a construir una identidad reconocible incluso para quienes jamás han conducido uno de sus automóviles.
Pero incluso las marcas más emblemáticas enfrentan momentos de transformación. La llegada del primer Ferrari eléctrico marca un cambio histórico para una firma cuya esencia parecía inseparable de la combustión. Más allá del lanzamiento de un nuevo modelo, el movimiento abre una conversación relevante para múltiples industrias: ¿cómo evolucionar frente a nuevas exigencias ambientales sin romper con aquello que hizo icónica a una marca?
El reto de electrificarse cuando la tradición pesa
Durante años, Ferrari pareció resistirse a la electrificación total. Mientras otros fabricantes aceleraban su transición hacia tecnologías de menor emisión, la compañía italiana defendía el carácter emocional de sus motores como una parte esencial de su ADN. Para Ferrari, el sonido, la potencia y la sensación de conducción no eran detalles técnicos; eran elementos profundamente ligados a su narrativa.
Sin embargo, el contexto global comenzó a transformar las reglas del juego. Regulaciones ambientales más estrictas, metas de descarbonización y nuevas expectativas del mercado empujaron a la industria automotriz hacia modelos eléctricos. Para empresas históricamente vinculadas al alto consumo energético, el cambio dejó de ser opcional para convertirse en una conversación sobre permanencia y adaptación.
En este escenario, electrificarse no significa únicamente cambiar una fuente de energía. También implica rediseñar productos, repensar experiencias y enfrentar la reacción de consumidores que suelen ver cualquier modificación como una amenaza a la autenticidad de la marca.
Ferrari eléctrico: cuando el diseño cambia por necesidad tecnológica
La controversia alrededor del nuevo modelo comenzó incluso antes de llegar a las calles. Las primeras imágenes provocaron opiniones divididas entre seguidores de la marca, especialmente porque el vehículo parece alejarse de algunos rasgos clásicos asociados al diseño Ferrari.
— La Gazzetta Ferrari (@GazzettaFerrari) May 25, 2026
En otras palabras, el cambio no responde solamente a una decisión estética. La tecnología eléctrica obliga a replantear el producto desde su arquitectura, y eso inevitablemente transforma la apariencia final. Lo que algunos consideran una pérdida de identidad, otros lo ven como una adaptación necesaria frente a un nuevo contexto industrial.
¿Qué cambió realmente? El diseño que nació de la electrificación
Uno de los cambios más visibles está en la silueta del vehículo. A diferencia del Ferrari tradicional, bajo y extremadamente deportivo, el nuevo modelo apuesta por una estructura más alta, espaciosa y funcional. Además, incorpora cuatro puertas y capacidad ampliada para pasajeros, una decisión poco habitual en la historia de la marca y que ha generado reacciones encontradas.
El lenguaje visual también muestra una evolución evidente. El diseño se inclina hacia una estética más limpia y minimalista, donde las necesidades aerodinámicas y técnicas parecen tener un papel tan relevante como la intención estética. Parte de este rediseño responde a la integración de baterías y al equilibrio necesario para mantener desempeño y eficiencia.
Quizá el cambio más simbólico es el sonido —o la ausencia de este—. El rugido característico de Ferrari, uno de los elementos más reconocibles de la experiencia de manejo, desaparece para dar paso a una dinámica distinta. Aunque la empresa ha buscado incorporar tecnologías acústicas para preservar cierta emoción, para muchos seguidores la experiencia sigue sintiéndose diferente.
El interior también refleja esta transformación. La experiencia digital gana protagonismo, aunque Ferrari conserva ciertos controles físicos para mantener parte de la interacción mecánica tradicional. El objetivo parece claro: modernizarse sin romper completamente con el pasado.
Ferrari has just unveiled its first ever all-electric car — the Ferrari Luce.
The car was designed by Jonny Ive and comes with a starting price of $640,000. pic.twitter.com/2d2hGCkLpo
Ferrari eléctrico y la resistencia al cambio de los consumidores
La reacción frente al nuevo modelo revela una paradoja frecuente en los procesos de transformación empresarial: muchas personas respaldan el cambio hacia soluciones de menor impacto ambiental, pero muestran resistencia cuando este altera aquello que consideran parte esencial de una experiencia.
En el caso del Ferrari eléctrico, el rechazo de algunos seguidores parece estar menos relacionado con la tecnología y más con lo que esta representa simbólicamente. El vehículo no solo cambia de motor; cambia sonidos, sensaciones, formas y parte de la identidad emocional que durante décadas definió a la marca.
Este fenómeno no es exclusivo de la industria automotriz. Empresas de alimentos, moda, energía o tecnología enfrentan retos similares cuando ajustan procesos o materiales para responder a nuevas exigencias regulatorias y ambientales. La sostenibilidad —o en este caso, la electrificación— rara vez llega sin tensiones.
Para las compañías, el desafío no consiste únicamente en innovar, sino en comunicar por qué el cambio es necesario y cómo puede ocurrir sin borrar aquello que hizo relevante a la marca frente a sus consumidores.
🚨 | Luca Cordero di Montezemolo on the new Ferrari Luce:
"If I said what I really think, I'd harm Ferrari. We're risking the destruction of a myth, I'm very sorry about that. I hope they at least remove the Prancing Horse from that car" pic.twitter.com/CdqD5mGFuN
— La Gazzetta Ferrari (@GazzettaFerrari) May 26, 2026
¿Puede una marca transformarse sin perder su esencia?
La llegada del primer Ferrari eléctrico abre una conversación que va mucho más allá de los automóviles de lujo. En un contexto donde industrias completas buscan reducir emisiones y adaptarse a nuevas realidades, muchas empresas enfrentan una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto es posible evolucionar sin alterar aquello que define la identidad de una marca?
La respuesta probablemente no sea absoluta. Algunas transformaciones exigirán cambios visibles y decisiones impopulares, especialmente cuando los nuevos modelos tecnológicos obligan a replantear diseño, materiales o experiencias. Sin embargo, quedarse inmóvil también puede representar un riesgo en un entorno cada vez más orientado hacia la transición energética.
Ferrari parece estar enfrentando una prueba que otras compañías pronto podrían compartir. La verdadera discusión quizá no sea si una marca debe cambiar, sino cómo lograr que esa evolución conserve suficiente autenticidad para seguir conectando con las personas.
Porque, al final, el éxito del primer Ferrari eléctrico no dependerá únicamente de sus especificaciones o desempeño. Su reto más complejo será demostrar que una marca puede transformarse para responder al futuro sin dejar de sentirse como ella misma.
La inteligencia artificial suele ocupar titulares por sus impactos inmediatos en productividad, automatización y transformación laboral. Sin embargo, detrás del entusiasmo tecnológico y de las inversiones multimillonarias que hoy caracterizan al sector, comienza a emerger una conversación más estratégica: su capacidad para modificar las bases materiales de la economía global.
Como refiere Paul Riley en un artículo publicado en The Fast Company, esta cuestión recuerda inevitablemente al auge de las empresas puntocom a finales de los noventa: expectativas elevadas, abundancia de capital y promesas disruptivas. Pero, a diferencia de aquella revolución centrada en la digitalización, la IA podría influir sobre algo todavía más estructural: la forma en que producimos, utilizamos y recuperamos recursos.
Bajo esta perspectiva, la tecnología no sólo optimizaría procesos, sino que podría acelerar el fin de los combustibles fósiles al facilitar una transición desde la economía lineal hacia modelos circulares capaces de reducir drásticamente la extracción de recursos.
Economía circular e IA: una alianza para el fin de los combustibles fósiles
Como reflexiona Riley, durante décadas, el crecimiento económico global ha descansado sobre un modelo lineal profundamente dependiente de recursos finitos: extraer, producir, consumir y desechar. Petróleo para envases y textiles, combustibles fósiles para movilidad y minerales estratégicos para prácticamente toda la infraestructura tecnológica moderna conforman una lógica productiva que asume disponibilidad ilimitada de materiales limitados.
Sin embargo, las disrupciones recientes han expuesto la vulnerabilidad de este esquema. La pandemia de COVID-19 y las tensiones geopolíticas en torno al estrecho de Ormuz evidenciaron la fragilidad de cadenas de suministro concentradas y dependientes de regiones específicas. El problema no es únicamente ambiental; también implica riesgos económicos, comerciales y de seguridad estratégica.
Frente a este panorama, la economía circular surge como una alternativa capaz de redefinir la relación entre producción y recursos. A diferencia del modelo lineal, la circularidad propone mantener materiales en uso el mayor tiempo posible mediante regeneración, reutilización y recuperación, reduciendo la necesidad de extracción primaria.
Los incentivos económicos detrás de esta transición son cada vez más contundentes. Un informe reciente de Circle Economy y Deloitte estima que la falta de circularidad cuesta al mundo 25.4 billones de euros al año, equivalente a cerca del 31% del PIB global. Esta cifra convierte la discusión en algo más que un imperativo ambiental: la ineficiencia en el uso de materiales, el descarte prematuro y la subutilización de activos representan costos sistémicos crecientes.
En este contexto, la inteligencia artificial aparece como un acelerador potencial del cambio. Su principal fortaleza reside en procesar volúmenes masivos de información y detectar patrones imposibles de identificar mediante capacidades humanas convencionales. Más que una herramienta de eficiencia operativa, la IA podría convertirse en infraestructura tecnológica para materializar la circularidad a gran escala y acercar el fin de los combustibles fósiles.
¿Cómo la IA podría transformar materiales y reducir la dependencia fósil?
La conexión más prometedora entre inteligencia artificial y sostenibilidad se encuentra en la convergencia con la biotecnología.
Aunque la ingeniería biológica lleva décadas resolviendo desafíos complejos —desde vacunas e insulina hasta biocombustibles—, su expansión hacia soluciones circulares ha enfrentado límites relacionados con la enorme complejidad de los sistemas biológicos y los largos ciclos de descubrimiento y validación científica.
La IA modifica esa ecuación. Al analizar conjuntos masivos de datos biológicos, puede reducir radicalmente el espacio de búsqueda y acelerar el descubrimiento de soluciones que antes requerían años de investigación. Esto abre oportunidades particularmente relevantes para el reciclaje avanzado y la regeneración de materiales.
Uno de los campos más dinámicos es el diseño de proteínas y nuevas enzimas capaces de descomponer materiales complejos al final de su vida útil y transformarlos nuevamente en insumos equivalentes a los originales. Envases plásticos, fibras textiles derivadas del petróleo e incluso minerales críticos presentes en residuos electrónicos podrían reincorporarse al sistema productivo sin necesidad de nueva extracción.
La relevancia estratégica de esta posibilidad es enorme. Si los materiales pudieran regenerarse de forma eficiente y económicamente viable, disminuiría la presión sobre la explotación de hidrocarburos y minerales vírgenes, debilitando gradualmente el modelo económico que sostiene la dependencia fósil. Bajo esta lógica, la IA aplicada a biotecnología podría acelerar el fin de los combustibles fósiles no mediante sustitución energética aislada, sino transformando la propia arquitectura del sistema productivo.
No obstante, el optimismo requiere matices. La propia expansión de la inteligencia artificial genera impactos ambientales asociados al consumo energético, demanda hídrica y huella de infraestructura digital. El riesgo es evidente: si los modelos de IA se alimentan con electricidad intensiva en carbono o se diseñan sin criterios éticos y ambientales, la solución podría reproducir parte del problema que pretende resolver.
Por ello, el potencial tecnológico debe ir acompañado de gobernanza responsable. La IA necesita desarrollarse con criterios de transparencia, supervisión ética y energía limpia. Sólo bajo esas condiciones podría contribuir genuinamente al fin de los combustibles fósiles y evitar convertirse en una nueva capa de presión ambiental sobre sistemas ya sobreexigidos.
Tecnología sin transición no basta
La inteligencia artificial representa una de las innovaciones más influyentes de nuestro tiempo, pero su verdadera trascendencia quizá no radique únicamente en automatizar tareas o aumentar productividad. Su potencial más disruptivo podría encontrarse en la posibilidad de rediseñar la economía material que ha sostenido durante décadas la dependencia global del petróleo y otros recursos finitos. En ese escenario, el fin de los combustibles fósiles comienza a concebirse como una transformación sistémica impulsada por circularidad, ciencia y datos.
Sin embargo, ninguna tecnología es neutral ni suficiente por sí sola. La IA puede acelerar procesos y abrir rutas inéditas hacia la sostenibilidad, pero sin regulación, ética y descarbonización energética corre el riesgo de amplificar desigualdades y presiones ambientales existentes. Para líderes empresariales y especialistas en responsabilidad social, el reto no consiste únicamente en adoptar inteligencia artificial, sino en decidir con qué propósito y bajo qué modelo de desarrollo se implementará. Sólo así la innovación podrá convertirse en una herramienta auténtica de transición y no en otra promesa tecnológica incapaz de alterar las raíces del problema.
En el marco del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, Grupo Bolsa Mexicana de Valores (Grupo BMV) llevó a cabo el “Ring the Bell for LGBTIQ+ Equality”, una iniciativa global que reafirma su compromiso con la promoción de los derechos humanos, la igualdad y la erradicación de cualquier forma de discriminación.
Este Campanazo forma parte de una serie de acciones impulsadas, por segundo año consecutivo, entre más de 15 bolsas de valores alrededor del mundo para generar conciencia, fomentar conversaciones globales, fortalecer alianzas y promover entornos laborales y sociales más inclusivos, donde todas las personas sean respetadas y valoradas.
Jorge Alegría, director general del Grupo BMV, destacó:
“Quienes formamos parte del sector financiero tenemos la responsabilidad de poner el ejemplo en materia de inclusión y visibilidad, de actuar en favor de una cultura que reconozca la diversidad como una fortaleza para avanzar hacia un sistema financiero más representativo, más justo y, sobre todo, más humano”.
En México, estas iniciativas cobran relevancia en un contexto en el que persisten importantes desafíos en materia de inclusión y no discriminación. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2022 del INEGI, una de cada cinco personas reportó haber sido víctima de la negación de al menos un derecho en los últimos cinco años.
Asimismo, la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género 2021 reveló que una de cada tres personas de la comunidad LGBTIQ+ manifestó haber vivido algún acto de discriminación; mientras que 28.1% señaló haber recibido un trato desigual en prestaciones, ascensos o beneficios laborales. Estas condiciones reflejan cómo la violencia sistemática y la exclusión impactan distintos ámbitos de la vida social y económica, incluido el entorno laboral y financiero.
Esta edición del Campanazo LGBTIQ+ se enfocó en visibilizar a la comunidad trans. En este sentido, Jacques Matthias Tapie Amione, fundador, director y consultor principal en Grupo CREATA, dijo: “Hablar de inclusión trans también es hablar de economía: trabajamos, emprendemos, consumimos, generamos desarrollo, movemos mercados y sostenemos comunidades. Cuando el sistema financiero reconoce nuestra existencia, no solo amplía nuestras posibilidades y esperanza de vida, también fortalece mercados más humanos, conscientes y sostenibles”.
Juliette Greenham, directora financiera en Gender Health Training Institute, una organización que se especializa en brindar herramientas para la atención afirmativa y apoyo a personas transgénero, no binarias y con diversidad de género, señaló que “tanto en un portafolio de inversión como en la vida, los sistemas más resilientes son aquellos capaces de integrar diversidad”.
Hilda Téllez Lino, secretaria ejecutiva en la Unidad de Atención a la Diversidad Social del Gobierno de la Ciudad de México, mencionó que:
“Caminamos junto a las personas de la diversidad sexual y de género: reconociendo lo conquistado y acompañando lo que aún falta por transformar”.
Como parte de su estrategia de inclusión y diversidad, Grupo BMV también ha impulsado distintas acciones orientadas a reducir brechas y promover espacios más seguros y equitativos, entre las cuales destacan:
· La realización de una colecta, en diciembre pasado, en beneficio de personas de la comunidad LGBTQ+ en situación de vulnerabilidad, en colaboración con la Fundación Arcoíris por el Respeto a la Diversidad Sexual, A.C.
· La participación en la Feria Anual del Empleo organizada por ComproDiverso, dirigida a personas de la diversidad sexual y de género.
· Incorporación de los principios de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) en el Código de Ética, así como reportes permanentes a los Consejos de Administración del Grupo BMV.
· La colaboración en actividades de sensibilización, como el “Jueves Social” celebrado en junio de 2025, enfocado en visibilizar y celebrar la diversidad del colectivo LGBTIQ+.
A estas acciones se suman iniciativas internas orientadas a fortalecer una cultura organizacional más incluyente, como la actualización de la Política de Licencia Parental, que ahora contempla beneficios equitativos para todas las personas colaboradoras; el seguimiento interno a la encuesta realizada con ADIL Diversidad e Inclusión Laboral, para conocer la percepción y experiencia de los equipos de trabajo, y la presentación de la guía Igualdad de Género: Pilar de la Sostenibilidad y Rentabilidad Corporativa, presentada el pasado 5 de marzo.
Además del compromiso institucional, Grupo BMV impulsa talleres y espacios de sensibilización sobre diversidad sexual y de género desde sus distintos niveles de liderazgo. Estas acciones también responden a la Agenda 2030 y al papel de Grupo BMV como miembro activo de la Iniciativa de Bolsas de Valores Sostenibles, promoviendo la igualdad como un elemento clave para el desarrollo sostenible y la construcción de mercados más inclusivos.
En un contexto donde los consumidores buscan cada vez más que sus compras tengan un impacto positivo, Soriana Fundación impulsa “La Dona que Dona”, una iniciativa que convierte un producto de consumo cotidiano en apoyo para familias de comunidades rurales que aún cocinan con fogones tradicionales, una práctica asociada a problemas respiratorios, riesgos para la salud y afectaciones ambientales.
A través de la compra de este producto disponible en las 771 tiendas Soriana del país, se generan recursos para la instalación de estufas ecológicas en comunidades de Chiapas, Veracruz, Puebla y Yucatán, entidades donde miles de hogares continúan utilizando métodos tradicionales de cocina dentro de espacios cerrados.
Actualmente, los productos con causa se han convertido en una de las principales herramientas que permite vincular donativos con proyectos de impacto social tangible. En este sentido, iniciativas como “La Dona que Dona” buscan acercar a más personas a proyectos sociales de manera sencilla y cotidiana, mientras los consumidores también obtienen un producto para su consumo diario.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación del aire en interiores derivada del uso de combustibles sólidos y métodos tradicionales de cocina representa uno de los principales riesgos ambientales para la salud en comunidades vulnerables, particularmente para mujeres y niños, quienes suelen permanecer más tiempo expuestos al humo dentro del hogar (2025).
‘La Dona que Dona’ es una iniciativa que brinda la oportunidad de que nuestros clientes conviertan una compra diaria en apoyo real para familias que hoy necesitan mejores condiciones de vida. Tan solo en los últimos tres años, este programa ha permitido instalar más de 1,200 estufas ecológicas, construyendo una impacto positivo y cercano para miles de familias mexicanas”, señaló Claudia Aguado.
Frente a este panorama, las estufas ecológicas contribuyen a reducir significativamente la emisión de humo dentro de las viviendas y disminuir hasta en un 60% el consumo de leña, generando beneficios tanto para la salud como para la economía familiar y el medio ambiente. Además de ayudar a prevenir enfermedades respiratorias y afecciones oculares, estas tecnologías representan un ahorro económico para las familias y fomentan prácticas más sostenibles al reducir la presión sobre los recursos forestales.
Además del impacto social, el programa también contribuye a impulsar hábitos de consumo más conscientes y sostenibles, al vincular pequeñas acciones individuales con proyectos de largo plazo enfocados en salud, bienestar y cuidado ambiental.
Con iniciativas como esta, Soriana Fundación busca fortalecer modelos de apoyo social vinculados al consumo cotidiano, promoviendo que pequeñas decisiones de compra puedan traducirse en beneficios colectivos para comunidades vulnerables en México.
Un lunar que cambia, una mancha que antes no estaba, una herida que no termina de cicatrizar o una lesión que pasa desapercibida durante meses pueden ser señales de alerta. Con motivo del Día Mundial del Melanoma, que se celebra el 23 de mayo, Cantabria Labs impulsa una nueva edición de Objetivo Cero Melanoma 2026, una campaña de concientización y prevención que vuelve a poner el foco en un gesto sencillo, rápido y decisivo: revisar los lunares con la regla ABCDE y consultar a un dermatólogo ante cualquier cambio sospechoso.
La campaña cuenta con el apoyo de Rafa Nadal, embajador de Cantabria Labs, y con la participación del Dr. Juan José Andrés Lencina, dermatólogo y Director Médico de Cantabria Labs; la Dra. Natalia Jiménez, dermatóloga en el Hospital Universitario Ramón y Cajal y en Grupo Pedro Jaén; y la Dra. Lourdes Navarro, dermatóloga y portavoz de la Fundación Piel Sana. Los especialistas coinciden en un mensaje central: revisar la piel, protegerla del sol y consultar al dermatólogo ante cualquier cambio sospechoso son gestos clave para favorecer el diagnóstico precoz del melanoma.
México y el melanoma: cuando la piel no se quema, también puede haber daño
En México, uno de los grandes retos de la prevención es romper con una idea muy extendida: creer que una piel que no se quema fácilmente está libre de daño solar. Según estimaciones de GLOBOCAN 2022, de la International Agency for Research on Cancer, en el país se registraron 2.198 nuevos casos de melanoma de piel y 833 muertes por esta enfermedad, con una prevalencia a cinco años de 7.596 casos.
Además, investigaciones de la UNAM en 2026 señalan una característica especialmente relevante: en México, con una incidencia estimada de entre 3.000 y 3.500 nuevos diagnósticos de melanoma al año, aproximadamente la mitad son melanomas acrales, un subtipo que puede aparecer en palmas de las manos, plantas de los pies y debajo de las uñas. Por eso, la autoexploración debe incluir todo el cuerpo, no solo las zonas más expuestas al sol.
“El error más común que puede cometer la sociedad mexicana es pensar que, por su fototipo y porque su piel no tiende a quemarse con facilidad, está protegida frente a todas las radiaciones solares. Es importante distinguir que existen diferentes tipos de radiación solar, todas ellas perjudiciales. Algunas son frente a las que el fototipo puede ofrecer cierta protección, pero otras también provocan daño solar silencioso”, explica el Dr. Juan José Andrés Lencina.
El especialista recuerda que la quemadura no es la única señal de alarma: “Existe un daño solar silencioso, que no siempre quema, pero que va atacando nuestro ADN y nuestras células. Y de esto también hay que ser muy consciente, especialmente en un país como México, donde hay personas con fototipos que no se queman con facilidad y no perciben ese daño”.
La regla ABCDE: cinco letras para saber cuándo consultar
La regla ABCDE es una herramienta sencilla para orientar la autoexploración de lunares y lesiones. La A hace referencia a la asimetría; la B, a los bordes irregulares; la C, al color no homogéneo; la D, al diámetro superior a 6 milímetros; y la E, a la evolución, es decir, a cualquier cambio en el aspecto del lunar. El IMSS también ha promovido en México la detección temprana del melanoma mediante esta regla.
“Las señales de alarma de un lunar o una lesión las resumimos con la regla ABCDE. Esto implica que toda lesión que sea asimétrica, tenga bordes irregulares, un color irregular, un diámetro grande —es decir, mayor de 6 milímetros— o una evolución, es decir, que cambie con el tiempo, debe llevarnos a consultar con nuestro dermatólogo. Es una regla muy sencilla y es vital que la población la conozca para prevenir el melanoma”, señala la Dra. Natalia Jiménez.
La dermatóloga insiste en que la revisión no debe aplazarse hasta que aparezca un problema evidente. “Siempre recomiendo realizar revisiones anuales. No hay una edad concreta a partir de la cual deban hacerse: las revisiones son interesantes a cualquier edad. Obviamente, cuanto más sol hemos recibido, mayor riesgo tenemos de desarrollar una lesión maligna, pero es una recomendación aplicable a toda la población mexicana y, en realidad, a la población de cualquier parte del mundo”.
Protector solar: el hábito que todavía cuesta incorporar
La prevención también pasa por un uso correcto de la fotoprotección solar diaria. Según la Fundación Mexicana para la Dermatología, solo 1 de cada 10 mexicanos utiliza protector solar diariamente, una cifra que evidencia cuánto queda por hacer para convertir este gesto en parte de la rutina. “No se trata de extremar las precauciones, sino de reaplicar de verdad el protector solar cada dos horas. Es un gesto que realmente casi nadie hace, y si todos lo hiciéramos sería suficiente, porque ese tiempo está pensado precisamente para mantener la protección”, apunta el Dr. Juan José Andrés.
La Dra. Natalia Jiménez coincide: “Uno de los principales errores es no reaplicar el fotoprotector con la frecuencia necesaria. Recomendamos hacerlo cada dos horas. Otro error muy importante es aplicar poca cantidad, porque así nunca conseguiremos el índice de protección que se indica en el envase. Es importante que interioricemos que hay que reaplicar el protector solar y, por supuesto, evitar exposiciones prolongadas durante las horas centrales del día”.
Aplicar poco producto genera una sensación falsa de seguridad. Por eso, el Dr. Juan José Andrés propone una pauta fácil de recordar: “Para el cuerpo, la medida aproximada sería una una cantidad similar al tamaño de una pelota de golf. Para el rostro, recomiendo seguir la regla de los dos dedos: aplicar crema sobre los dedos índice y corazón y extenderla muy bien por toda la cara. También hay que prestar especial atención a las zonas más expuestas, como la nariz, y a una zona muy olvidada: las orejas”.
La fotoprotección, además, no depende solo de una crema. “Cuando no sea posible evitar la exposición solar, es fundamental apoyarnos en medidas físicas de protección, como camisetas, gorras y gafas de sol. La protección solar diaria no debe depender únicamente de la crema solar, sino de un conjunto de hábitos”, recuerda la Dra. Jiménez.
Heridas que no cicatrizan, manchas que cambian y lunares que evolucionan
La Dra. Lourdes Navarro explica que no todos los cánceres de piel son iguales. Dentro de los cánceres cutáneos no melanoma se encuentran el carcinoma basocelular, “el tumor maligno más frecuente en la piel”, y el carcinoma escamoso, que puede tener un comportamiento más agresivo. Este último, en fases iniciales, “suele manifestarse como una una mancha rojiza o como una herida que no termina de cicatrizar”. Por eso, insiste, hay que consultar al dermatólogo cuando una lesión no evoluciona con normalidad. “Es crucial que cuando veamos heridas que no cicatrizan en un tiempo adecuado, acudamos al dermatólogo”.
El melanoma, aunque menos frecuente, es el más agresivo. “La forma más común de manifestarse es en forma de mancha oscura o un lunar que cambia y evoluciona, y en menor porcentaje en forma de mancha roja o un nódulo. El diagnóstico precoz es crucial en estos tumores, pero sobre todo en el melanoma, porque tiene tendencia a invadir la piel de alrededor, extenderse a los ganglios linfáticos y otros órganos. Si hacemos un diagnóstico precoz, el pronóstico del paciente va a mejorar considerablemente”, añade la Dra. Navarro.
Niños y adolescentes: aprender a protegerse antes de que sea tarde
La prevención empieza en casa. Los dermatólogos insisten en que los niños aprenden por imitación y que los hábitos frente al sol se construyen desde edades tempranas. “A la sociedad mexicana adulta le diría que, para concienciar a los más pequeños y a la población más joven, es crucial que vean a los mayores protegerse. Al final, aprendemos por imitación. Hay que hacerlo delante de ellos: aplicarse todos juntos el fotoprotector y convertirlo en un hábito. También es muy importante que desde pequeños sean conscientes de la importancia de usar gorras y sombreros”, señala el Dr. Lencina.
La Dra. Natalia Jiménez también pone el foco en el ejemplo: “Tenemos que dar ejemplo no solo en el uso de la fotoprotección, sino también en una exposición responsable. Hay que disfrutar de la playa y de las actividades al aire libre, pero es importante evitar el gesto de acostarnos al sol simplemente para broncearnos. Los niños tienen que ver que nos protegemos y entenderlo como algo habitual, como una forma más de cuidar su salud”.
Rafa Nadal: la importancia de aprender a protegerse desde la infancia
Rafa Nadal conoce bien lo que implica pasar gran parte del tiempo al aire libre. En su caso, el tenis hizo más evidente la importancia de proteger la piel frente al sol, pero también la necesidad de aprender ese cuidado cuanto antes. “Todo lo que se aprende desde pequeño es más fácil de sostener en el tiempo. Por eso creo que la concientización sobre la protección solar diaria es muy importante desde la infancia, para poder interiorizarla como un hábito. En un deporte como el tenis, en el que pasas gran parte del tiempo al aire libre, los efectos del sol se hacen mucho más evidentes”, cuenta Rafa Nadal.
El deportista reconoce que, cuando creció, no existía el mismo nivel de información sobre fotoprotección solar. “Cuando yo crecí no existía toda esta información y no contaba con ese abanico de detalles que me habría ayudado a concienciarme mucho antes sobre la importancia de la protección solar aplicada sobre la piely también de la suplementación oral. Gracias a Cantabria Labs descubrí un mundo nuevo en este sentido y también sus productos”, añade.
En su experiencia como deportista, encontrar una protección compatible con la práctica diaria también fue importante. “Yo soy una persona que suda mucho y tenía muchos problemas para que las cremas se mantuvieran fijas en la piel; además, durante los partidos me tocaba mucho la cara. La protección oral supuso un cambio muy importante para mí, igual que sus productos tópicos, que me dieron la oportunidad de protegerme sin tener que estar pendiente de algo que pudiera perjudicarme durante mi deporte”, explica.
Ese aprendizaje, asegura, también lo traslada ahora al terreno familiar y educativo. “Gracias a ello soy más consciente de la importancia de actuar protegiéndome, pero también de poder concienciar a mis hijos, que son pequeños, para que crezcan con la información adecuada. Son cosas que se pueden prevenir fácilmente si se actúa de la manera correcta”, concluye Rafa Nadal.
Con Objetivo Cero Melanoma 2026, Cantabria Labs México reafirma su compromiso con la prevención y el diagnóstico oportuno, impulsando hábitos de cuidado que pueden salvar vidas. Revisar la piel de manera constante, utilizar la protección solar diaria diariamente y acudir con un dermatólogo ante cualquier cambio son acciones clave para reducir el impacto del melanoma en México.
Este Día Mundial del Melanoma, la invitación es clara: hacer de la salud de la piel una prioridad. Detectar a tiempo puede marcar la diferencia entre una vida en riesgo y un mejor pronóstico. Por ello, invitamos a la comunidad a mantenerse atenta a las redes sociales de @cantabrialabs_mx, donde periódicamente estaremos realizando jornadas de revisión de lunares en Activo Chapultepec como parte de nuestras iniciativas de concientización, prevención y cuidado de la piel.
«Si hago bien mi trabajo, el valor para la sociedad y la civilización proveniente de mis empresas con fines de lucro será mucho, mucho mayor que el bien que realizo con mis donaciones benéficas»… Pocas frases con tanto filo como esta de Jeff Bezos, presidente ejecutivo de Amazon, durante el programa Squawk Box de CNBC. Siempre he creído que las personas brillantes no hablan en un solo plano, sus ideas y expresiones son multidimensionales y esta sobre el impacto empresarial es una muestra. ¿Es real o se pasa de listo?
Jeff Bezos: "If I do my job right, the value to society and civilization from my for-profit companies will be much, much larger than the good that I do with my charitable giving." pic.twitter.com/3svJ1onmAr
Voy a ser honesto; creo que Jeff Bezos tiene razón con esta frase sobre el impacto corporativo, aunque hay un enorme «pero»… y por eso señalo que es una frase multidimensional y con filo. Vamos a desbaratarla un poco…
Una compañía bien gestionada y exitosa genera empleo bien remunerado, paga a sus proveedores, cumple con sus impuestos, impulsa la innovación… en fin, empuja la sociedad hacia adelante.
Lo incómodo es que la frase también puede ser una hermosa máscara para justificar a un capitalismo depredador, con la premisa de «estamos cumpliendo con todas nuestras obligaciones».
El caso Amazon
Personalmente soy un fan de Amazon. Me parece una empresa revolucionaria. Pero la verdad es que mentiría si dijera que no se que esa logística de primera implica brutales impactos al planeta. Me engañaría si fingiera nunca haber escuchado las historias de explotación dentro de la organización. Y sería falso si señalara que nunca he pensado que existen prácticas monopólicas en todo esto.
Pero por otro lado, ¿quién puede negar que la compañía ha revolucionado el comercio electrónico, la logística de envíos y la democratización del e-commerce para PyMEs? Nadie. De hecho, no olvidemos que durante la pandemia, empresas como Amazon nos permitieron cumplir con el distanciamiento.
Amazon no cambió el mundo por donar libros o financiar fundaciones. Lo cambió redefiniendo la logística global, destruyendo nuestra paciencia colectiva y logrando que ahora nos parezca inaceptable esperar más de seis horas por un cargador de iPhone.
De modo que detrás de la frase de Bezos hay una idea que muchas empresas piensan pero prefieren no decir en voz alta: el mayor impacto empresarial (hablando en positivo) rara vez proviene de apoyos sociales. Proviene de aquello que hace todos los días.
Así, el mayor impacto corporativo no proviene de la campaña emotiva y cool que da trabajo a grupos vulnerables (veáse por ejemplo la alianza de adidas con las artesanas y Someone Somewhere para los uniformes de la Selección Mexicana en el Mundial (hermosa y objeto de deseo… pero es un esfuerzo único y aislado, que incluso está hoy metido en escándalo.).
El mayor impacto empresarial tampoco proviene de esos productos que donan parte de las ventas a una causa (lo cual es loable, pero de impacto extremadamente limitado).
Estos storytellings son útiles, necesarios y bien recibidos por los consumidores y por la sociedad, pero son aportes nimios respecto de los problemas sociales que existen detrás de los síntomas.
El impacto empresarial real está en el negocio mismo
La confusión de la responsabilidad corporativa
Durante años, las mismas empresas y el sistema en sí, nos acostumbró a pensar que la responsabilidad corporativa era una especie de “modo noble” que las empresas activaban después de generar dinero. Primero explotaban el sistema… luego patrocinaban una carrera contra el cáncer y todos fingían ser felices.
Como si el impacto social estuviera separado de la operación. Pero la realidad no funciona así.
El verdadero impacto empresarial está incrustado en el core business:
en cómo la empresa produce (99% del café de Starbucks es de abastecimiento ético)
y en qué tipo de cultura ayuda a construir. (Patagonia no solo es una empresa, es una filosofía de negocio. Basta mirar su YouTube)
Ahí ocurre el cambio real.
Pero aquí viene el gran PERO del que hablé al inicio. Si bien una empresa bien gestionada puede generar todos estos impactos positivos, ¿cuántas lo hacen?, ¿cuántos CEOs admitirían que tienen áreas de mejora? ¿Jeff Bezos lo haría? ¿Elon Musk? Todos hemos escuchado las historia de terror laboral de estos grandes corporativos… pero seguramente sus cúpulas dirán que es una falacia, que la gente no está comprometida y un largo etcétera. Y aquí hablamos solo de lo laboral pero ¿y cómo está la cadena de suministro?, ¿la distribución de la riqueza?, ¿las emisiones?, ¿la salud mental?
De modo que cuando el buen Jeff sale a decir que el mejor impacto corporativo es cuando la empresa se gestiona bien, estoy completamente de acuerdo… pero el problema es que al día de hoy, muy, muy… muy pocas podrían enarbolar esa bandera.
Y entonces, si aceptamos a ciegas esa declaración, entramos en una narrativa peligrosa que podría sonar a:
“Bueno… sí contaminamos un poco, sí esclavizamos un poco, si precarizamos un poco y destruimos la salud mental colectiva… PERO ¡hey! generamos innovación en el mundo”.
Y muchas empresas brillantes desde el punto de vista financiero, contribuyen al agotamiento laboral, la concentración de riqueza, el hiperconsumo, la desinformación y el deterioro ambiental. Veamos el reciente índice de la marcas más valiosas y hablemos de cuál de ellas tiene fama de dejar un impacto empresarial positivo en el mundo.
Y esto es porque el mercado no siempre premia lo correcto. El mercado es hedonista y los accionistas, cortoplacistas. Y eso pasa muchísimo más de lo que las marcas quieren admitir.
Hoy abundan empresas que hablan de propósito mientras sostienen cadenas de suministro profundamente extractivas. Marcas que publican discursos sobre inclusión mientras internamente tienen culturas tóxicas. Compañías que hablan de bienestar digital… usando algoritmos diseñados para que pases tres horas viendo estupideces en social media, justo como hicieron recientemente Google y Meta.
Por eso a las empresas hoy se les presiona tanto con KPIs ESG (ambientales, sociales y de gobernanza)… para enfatizar que el crecimiento económico no sirve de mucho si destruye las condiciones que hacen posible seguir creciendo.
La verdad es que es necesario tener marcas y empresas que al generar riqueza no incendien lentamente todo lo demás en el proceso, pero para muchas de ellas esto solo es utopía.
Así que… menos retórica, menos pensamiento y frases multidimensionales, menos declaraciones rimbombantes y más acciones concretas como las que hablamos de Starbucks, Hilton, Pandora o Southwest Airlines, que no son perfectas pero están actuando, no fingiendo.
Y en todo esto comunicar es esencial, ese marketing de reputación es útil, solo que hagámoslo bien… menos storytelling lacrimógeno para acciones sin impacto y más sobre las acciones reales y los KPIs que las comprueben. Eso es lo que realmente sería relevante para el consumidor y otros grupos de interés, porque como dice el Buen Libro «… por sus frutos los conocereis» y no, no hablamos solo de Apple.
Este artículo se publicó inicialmente en el sitio del autor.
Luis Maram, Marketing y sostenibilidad Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación Linkedin | Creo en el poder transformador de las marcas
Luis Maram es estratega digital especializado en desarrollo de contenidos orientados a visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha acompañado a marcas en el diseño de acciones digitales que inspiran a sus audiencias, generan conexión y producen resultados concretos —desde el content marketing y el social media hasta la inteligencia artificial.
Es Director de Marketing y Media en Expok, donde lidera la estrategia digital de la empresa y sus clientes. Asimismo, edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocidos de México, LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.