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¿Cómo evolucionar los informes de sostenibilidad para la era de la IA? El caso PepsiCo

La inteligencia artificial se ha convertido en un nuevo consumidor de información en internet. Herramientas como ChatGPT y Claude recurren a grandes cantidades de contenido disponible en la red para responder preguntas, sintetizar datos y ofrecer información a sus usuarios, lo que está cambiando la manera en que las empresas necesitan comunicar sus avances. Para los equipos de sostenibilidad, esto supone un nuevo desafío: no basta con generar información rigurosa, también es necesario conseguir que pueda ser encontrada, interpretada y utilizada correctamente por estos sistemas.

PepsiCo es una de las compañías que ha entendido esto y ya comenzó a responder a este cambio. De hecho, su equipo de sostenibilidad ha reorientado la manera en que presenta sus informes para facilitar que los robots de IA puedan acceder y procesar la información ESG de la compañía. El resultado es una estrategia que reduce la dependencia de extensos documentos PDF y apuesta por contenidos web más estructurados, actualizados y fáciles de navegar.

IA en informes de sostenibilidad: 3 cambios necesarios para lograr sobresalir

El caso de PepsiCo muestra que adaptar los reportes a la era de la inteligencia artificial no necesariamente significa crear documentos más complejos. En realidad, implica repensar cómo se organiza, publica y actualiza la información para que pueda ser comprendida tanto por personas como por máquinas. De acuerdo con Trellis, los siguientes son algunos de los cambios implementados por la compañía que nos ofrecen algunas claves para avanzar en esta transformación:

1. Pasar del PDF como destino final a la información disponible en la web

Durante años, los informes de sostenibilidad han encontrado en el PDF un formato práctico para concentrar grandes cantidades de información en un solo documento. Sin embargo, este formato puede resultar más difícil de navegar para los bots que rastrean internet y buscan información que posteriormente puede alimentar modelos de IA. Por ello, uno de los primeros cambios consiste en dejar de pensar en el informe como el único lugar donde debe vivir la información ESG y utilizar las páginas web como espacios permanentes de consulta.

PepsiCo ofrece un ejemplo concreto. Aunque publicó un resumen ESG de 2025 en PDF, este tiene 20 páginas, menos de la mitad que el documento de 2024. Parte de la información que anteriormente se encontraba en el informe ahora está disponible en su página ESG Topics AZ, organizada por temas como agricultura e impacto ambiental. Para quienes trabajan en IA en informes de sostenibilidad, la lección es clara: distribuir la información relevante en páginas web accesibles puede facilitar que los sistemas de inteligencia artificial encuentren y procesen datos específicos sin tener que recorrer documentos extensos.

IA en informes de sostenibilidad

2. Sustituir la “avalancha” anual por actualizaciones periódicas

Otro cambio consiste en abandonar la lógica de concentrar toda la comunicación de sostenibilidad en una única publicación anual. Cuando la información se acumula y se publica de una sola vez, existe el riesgo de que determinados datos queden enterrados entre cientos de páginas y pierdan visibilidad tanto para los lectores como para los sistemas que rastrean y procesan contenido digital.

PepsiCo comenzó a actualizar periódicamente sus páginas temáticas, incluso anticipándose a momentos en los que podría aumentar el interés sobre determinados asuntos. Un ejemplo es su página dedicada al uso del agua, que fue actualizada con los datos más recientes antes de la Semana Mundial del Agua. Dan Strechay, director sénior del equipo de Asuntos Corporativos Globales de la empresa, explicó que ahora trabajan con un enfoque modular: cuando la información está lista, se publica. Para otras compañías, esto significa que la estrategia de IA en informes de sostenibilidad puede beneficiarse de contenidos vivos, capaces de incorporar nuevos datos sin esperar al siguiente ciclo anual de reporte.

IA en informes de sostenibilidad

3. Crear páginas estructuradas para que humanos y máquinas entiendan la información

La tercera transformación tiene que ver con la arquitectura del contenido. Una información puede ser correcta y estar disponible en internet, pero si se presenta como un bloque extenso y poco estructurado, puede ser más difícil para los sistemas de IA identificar qué dato corresponde a qué tema. Encabezados claros, subsecciones delimitadas, viñetas y estructuras consistentes ayudan a establecer relaciones entre la información y facilitan su interpretación.

PepsiCo utiliza precisamente estos elementos en sus páginas ESG Topics AZ. La compañía organiza los contenidos mediante encabezados y formatos consistentes y, además, incorpora marcas de tiempo que permiten identificar rápidamente cuándo fue publicada la información. Anna Palazij, vicepresidenta de sostenibilidad de PepsiCo, señaló que aunque delimitar claramente las subsecciones y mantener la coherencia pueda parecer trivial, estos elementos hacen una diferencia en la capacidad de la IA para analizar las páginas. Para las empresas, el aprendizaje es práctico: diseñar contenido estructurado no solo mejora la experiencia del usuario, también puede aumentar las posibilidades de que los datos ESG sean correctamente identificados y utilizados por herramientas de IA.

IA en informes de sostenibilidad

La próxima evolución de los reportes será también una evolución de su accesibilidad

El caso de PepsiCo muestra que el éxito de esta transformación no necesariamente se mide por cuántas personas descargan un informe. Palazij y Strechay todavía esperan que los lectores humanos visiten las páginas de la compañía y consulten sus reportes, pero reconocen que el escenario digital está cambiando. En lugar de dirigir a los usuarios hacia diferentes sitios, los servicios de IA buscan responder directamente sus preguntas, por lo que conseguir que la información corporativa llegue correctamente a esas respuestas adquiere una importancia creciente.

Desde esta perspectiva, el éxito también consiste en que los datos de sostenibilidad de una empresa puedan aparecer de manera correcta cuando un usuario consulte a un sistema de IA. No se trata únicamente de aumentar la visibilidad de la marca, sino de asegurar que los compromisos, avances y cifras ESG sean interpretados adecuadamente. Como explicó Palazij, si la información llega correctamente a Claude, el objetivo se cumple; si no, incluso puede resultar contraproducente.

La IA en informes de sostenibilidad, por tanto, plantea una nueva responsabilidad para los equipos ESG: además de producir información transparente, verificable y relevante, deberán pensar cada vez más en cómo esa información será encontrada, comprendida y reutilizada por máquinas. La experiencia de PepsiCo sugiere que la respuesta no está en abandonar los informes tradicionales, sino en complementarlos con una arquitectura digital más dinámica, modular y estructurada. En una época en la que una parte creciente de las decisiones informativas pasa por sistemas de inteligencia artificial, hacer que los datos correctos sean accesibles para estos nuevos lectores puede convertirse en una pieza fundamental de la comunicación corporativa.

De la innovación a la sostenibilidad de la industria textil

La transición hacia una industria textil más sostenible se ha consolidado como una de las principales prioridades a nivel mundial. Impulsada por la innovación, la industria ha acelerado el desarrollo de materiales reciclados, tecnologías de menor impacto ambiental y modelos de economía circular que favorecen procesos de producción cada vez más eficientes y responsables. De acuerdo con Textile Exchange, el uso de poliéster reciclado continúa en aumento y actualmente representa cerca de 15% de la producción mundial de este polímero, una tendencia que refleja el compromiso creciente del sector con la reducción del consumo de materias primas vírgenes y el aprovechamiento de residuos plásticos.

En este escenario, la innovación y la sostenibilidad se han convertido en factores clave para la competitividad de las empresas. Textiles Lafayette, con más de 30 años de presencia en México y más de ocho décadas de trayectoria en la industria textil latinoamericana, ha integrado ambos pilares en su estrategia de negocio mediante el desarrollo de soluciones elaboradas con poliéster reciclado proveniente de botellas de PET postconsumo. Con ello, la compañía demuestra que es posible impulsar la economía circular y transformar residuos en materiales de alto desempeño, manteniendo los más altos estándares de calidad, durabilidad y funcionalidad.

A través de procesos de innovación y desarrollo tecnológico, la compañía incorpora fibras recicladas en la fabricación de telas para los segmentos de ropa para la playa, textiles para el mundo deportivo y para las dotaciones empresariales, y todo tipo de uniformes. Este modelo permite extender la vida útil de materiales que anteriormente eran considerados residuos, reduciendo la necesidad de utilizar materias primas vírgenes y favoreciendo una producción con un menor impacto ambiental.

Actualmente, alrededor de 20% del portafolio de Lafayette está conformado por referencias con atributos sostenibles, entre ellas Maui R, Bahía R, Iguazú Lycra R, Andes R, Montesimone R, Hydrotech R, textiles elaborados con hilo de poliéster 100% reciclado obtenido a partir de botellas PET. Su desarrollo es resultado de un proceso de innovación que demuestra cómo la tecnología puede transformar residuos en soluciones textiles con aplicaciones para sectores como moda, deporte, uniformes y decoración.

“Hoy la sostenibilidad ya no es un diferenciador para la industria textil, sino una responsabilidad compartida. En Lafayette entendemos que cada decisión, desde la selección de las materias primas hasta el desarrollo de nuevas tecnologías, debe contribuir a reducir nuestro impacto ambiental y generar valor para nuestros clientes, las comunidades y el planeta. Transformar botellas PET en textiles de alto desempeño demuestra que la innovación puede convertirse en una herramienta para acelerar la transición hacia una economía circular”, afirmó Naydú Serrato, directora de Comunicaciones y Sostenibilidad de Textiles Lafayette.

sostenibilidad de la industria textil

La apuesta por la sostenibilidad se refleja tanto en sus procesos de producción como en el desarrollo de tecnologías textiles que buscan reducir el impacto ambiental durante todo el ciclo de vida de los productos. Otro ejemplo de innovación textil es la línea Aqua Bio, dirigida al segmento deportivo, una tela que se biodegrada un 91% en menos de tres tres años en vertederos, contribuyendo a reducir la permanencia de los residuos textiles en el medio ambiente sin afectar el desempeño, la calidad o la durabilidad de las prendas durante su uso.

Otro caso de estrategia de sostenibilidad, aplicado a las operaciones industriales, es su planta de producción en Colombia. Lafayette ha invertido en tecnologías para optimizar el uso de los recursos naturales, entre ellas, dos plantas de aguas residuales que tratan el 100% del agua y reciclan el 82% en los procesos industriales, incluyendo el aprovechamiento de hasta 800 m3 de agua lluvia al día. Cuentan con un techo solar de 10,000 m2, que genera cerca de 7% de la energía consumida en la planta, contribuyendo a disminuir su huella ambiental.

Este compromiso con una producción más responsable está respaldado por certificaciones internacionales como Global Recycled Standard (GRS), Recycled Claim Standard (RCS) y OEKO-TEX® Standard 100, que garantizan la trazabilidad de las materias primas recicladas a lo largo de la cadena de suministro, y aseguran que los textiles han sido evaluados bajo estrictas prácticas sociales y ambientales adecuadas, brindando mayor confianza tanto a fabricantes como a consumidores.

En un contexto donde, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el equivalente a un camión de basura lleno de textiles es enviado a rellenos sanitarios o incinerado cada segundo, impulsar modelos de producción más sostenibles ya no es una opción, sino una responsabilidad. Con iniciativas que abarcan desde el desarrollo de textiles elaborados con materiales reciclados y tecnologías de menor impacto ambiental, hasta una gestión eficiente del agua y la energía, Lafayette refrenda su compromiso con la transformación de la industria textil, demostrando que la innovación y la sostenibilidad pueden avanzar de la mano para generar un impacto positivo en el planeta.

Conoce su más reciente informe de sostenibilidad 2024-2025 aquí.

Mercado plant-based supera los 75 mil millones de pesos y acelera una nueva generación de empresas mexicanas

La siguiente etapa de la competitividad empresarial no dependerá únicamente de producir más, sino de desarrollar mejores capacidades industriales. En México, la economía basada en plantas comienza a reflejar ese cambio al combinar investigación aplicada, formulación, manufactura especializada y cadenas de suministro con un mayor componente tecnológico.

La relevancia económica del sector ya no se limita al crecimiento de una categoría de consumo. Su evolución está dando origen a empresas que compiten a partir del conocimiento, la diferenciación y la capacidad para desarrollar soluciones que requieren mayor especialización técnica. Desde nuevos ingredientes y proteínas alternativas hasta cosmética, nutrición, empaques y comercio electrónico, la industria está ampliando la demanda de capacidades que hace algunos años tenían una presencia limitada en el mercado nacional.

Cada empresa que se incorpora a este sector activa una cadena productiva más compleja. El desarrollo de un producto de origen vegetal puede involucrar productores agrícolas, laboratorios de formulación, fabricantes de ingredientes, operadores logísticos, especialistas en certificación, diseñadores de empaque, plataformas digitales y empresas de manufactura capaces de responder a requerimientos específicos de calidad, trazabilidad y desempeño.

Esta integración modifica la lógica bajo la cual compiten las empresas. El valor ya no se concentra exclusivamente en el producto final, sino en el conocimiento acumulado durante su desarrollo: propiedad intelectual, investigación, procesos productivos, talento especializado y relaciones con proveedores capaces de escalar soluciones. En ese sentido, la economía basada en plantas representa un caso relevante de sofisticación empresarial. Su crecimiento está impulsando a las compañías a invertir en innovación aplicada, mejorar sus procesos, elevar sus estándares y construir ventajas competitivas que trascienden el precio.

De acuerdo con estimaciones del sector, el mercado plant-based en México superó los 75 mil millones de pesos en 2025, reflejo de una industria que continúa atrayendo emprendimiento, inversión y nuevas capacidades productivas. Para la Asociación de Emprendedores Veganos de México, la principal oportunidad no radica únicamente en ampliar la oferta disponible, sino en consolidar una base empresarial capaz de generar conocimiento, fortalecer proveedores nacionales y desarrollar soluciones con mayor potencial de escalabilidad.

Mercado plant-based

“Hoy ya vemos ejemplos concretos de empresas mexicanas que están acelerando la evolución del mercado. Marcas como Güd, en la categoría de sustitutos lácteos; Benji Gourmet, en alternativas cárnicas; y Meathical, especializada en proteínas, reflejan cómo la innovación ha dejado de centrarse únicamente en el desarrollo de nuevos productos para enfocarse también en la construcción de capacidades empresariales, el fortalecimiento de las cadenas de suministro y una mayor especialización industrial. Ese es el tipo de compañías que impulsa la consolidación del sector y fortalece la competitividad del país”, señaló Janete Salcedo, directora de Marketing y Desarrollo de la Asociación de Emprendedores Veganos de México (AEVM).

La profesionalización del sector también está elevando las barreras de entrada. Desarrollar un producto competitivo requiere investigación, validación, certificaciones, control de calidad, trazabilidad, propiedad intelectual y capacidad para responder a consumidores y compradores cada vez más exigentes. Este proceso puede favorecer a empresas mexicanas que logren integrarse como proveedores especializados, fabricantes, desarrolladores de ingredientes, laboratorios, operadores logísticos o socios tecnológicos. A medida que el sector madura, la oportunidad económica se distribuye entre más actores y deja de concentrarse únicamente en las marcas que tienen contacto directo con el consumidor.

La colaboración entre empresas, universidades, centros de investigación y proveedores adquiere por ello un papel estratégico. La transferencia de conocimiento y el desarrollo conjunto de soluciones pueden reducir tiempos de innovación, mejorar la calidad de los productos y fortalecer capacidades que permanezcan en México. También abre una posibilidad de mayor alcance: que el país no se limite a importar tendencias, ingredientes o tecnología, sino que participe en la creación de soluciones con propiedad intelectual, talento y manufactura nacionales. Ahí se encuentra la diferencia entre atender un mercado en expansión y construir una industria con capacidad para competir internacionalmente.

“Las industrias que liderarán la próxima década no serán necesariamente las que produzcan más, sino las que logren desarrollar más conocimiento alrededor de lo que producen. La economía basada en plantas está acelerando ese proceso porque exige integrar ciencia, formulación, proveedores especializados y nuevas capacidades industriales. Lo relevante no es solamente cuánto crece el mercado, sino qué infraestructura empresarial se construye alrededor de él”, añadió Salcedo.

Para la AEVM, la siguiente fase de la economía basada en plantas deberá medirse por la calidad de las capacidades que logre desarrollar. El número de productos disponibles será relevante, pero insuficiente para evaluar su madurez.

La señal más importante será la capacidad del sector para formar talento, generar investigación, elevar la especialización de sus proveedores y consolidar empresas capaces de competir mediante conocimiento, innovación y valor agregado. La economía basada en plantas no está cambiando únicamente lo que se consume. También está mostrando cómo pueden construirse nuevas industrias mexicanas: con mayor contenido tecnológico, mejores capacidades productivas y una visión empresarial orientada a competir desde la especialización y no solamente desde el costo.

Starbucks México celebra el talento con su Barista Campeón 2026

Starbucks México, operado por Alsea, coronó a Christian Alexis Ortiz Hernández, partner de la tienda Starbucks Olivar de los Padres, en Ciudad de México, como su Barista Campeón 2026. Christian obtuvo el título después de dos días de competencia en una final nacional que reunió a 11 baristas seleccionados de entre una comunidad de más de 13,000 partners, que forman parte de las más de 940 cafeterías en el mercado. Con este reconocimiento, el campeón representará a México en la siguiente etapa de la competencia, que se llevará a cabo en Hacienda Alsacia, Costa Rica.

Durante la final local, realizada en Starbucks Parque La Mexicana y en las oficinas de Alsea Starbucks, los 11 partners de mandil verde demostraron sus conocimientos sobre café, habilidades en la preparación de bebidas, dominio técnico, creatividad y capacidad para compartir y conectar a las personas con las historias detrás de cada taza.

Christian Ortiz destacó por su conocimiento sobre café, precisión técnica y su capacidad para crear conexiones genuinas a través de cada bebida que preparó. Su desempeño reflejó cómo el rol de un barista va mucho más allá de preparar una bebida; implica comprender el origen del café, reconocer sus características, prestar atención a cada detalle y transformar cada taza en una Experiencia Starbucks significativa para los consumidores.

Rumbo a Hacienda Alsacia

Como Barista Campeón de México 2026, Christian representará a su mercado en la etapa internacional de la competencia, que se realizará en Hacienda Alsacia, Costa Rica, la finca de café de Starbucks y sede global de agronomía. Hacienda Alsacia es uno de los destinos más emblemáticos de Starbucks para el aprendizaje sobre café, la innovación y el futuro del café. Allí, Christian competirá junto a campeones de distintos mercados de Latinoamérica y el Caribe (LAC).

“A través de esta competencia reconocemos el talento y la experiencia de las personas que dan vida a la Experiencia Starbucks todos los días. Nuestros baristas son expertos en café que fortalecen continuamente sus conocimientos a través de muchas horas de capacitación, aprendizajes en las cafeterías y desarrollo especializado. Los 11 finalistas reflejan esa dedicación a través de su desempeño, así como su compromiso con la calidad, sus equipos y sus comunidades. Nos llena de orgullo que Christian Ortiz represente a México en Hacienda Alsacia y lleve consigo la excelencia, la conexión y la pasión que distinguen a nuestros más de 13,000 partners en el mercado”, señaló Raúl Sierra, director nacional de operaciones de Starbucks México.

Barista Campeón 2026

El Barista Championship es una plataforma global de Starbucks creada para reconocer, desarrollar y destacar el talento de sus partners. Este año, la competencia se lleva a cabo en 25 mercados de la región de Latinoamérica y El Caribe, y avanza a través de etapas nacionales, regionales y globales diseñadas para fortalecer los conocimientos, habilidades y liderazgo de los participantes. En México, la iniciativa está abierta a partners de las cafeterías, brindándoles la oportunidad de crecer profesionalmente, compartir su pasión por el café y representar a cada mercado en un escenario internacional.

El talento detrás del título

Christian Ortiz tiene 23 años, nació en Ciudad de México y comenzó su trayectoria en Starbucks en 2023. Entre sus bebidas favoritas se encuentran un Flat White con bebida de avena y vainilla cuando tiene antojo de algo caliente y un Vanilla Sweet Cream Cold Brew cuando prefiere una bebida fría. Uno de los aspectos que más disfruta de su rol es conectar con los clientes a través de la conversación y de las bebidas que prepara cada día.

Ortiz también destacó por su capacidad para comunicar con pasión y convertir cada preparación en una historia memorable. De manera auténtica y cercana, demostró su conocimiento sobre café, celebró sus orígenes y creó una conexión genuina con la audiencia, demostrando que ser barista también significa inspirar a otros, crear momentos significativos y compartir el valor y las historias detrás de cada taza.

¿Experimentar con la seguridad de los usuarios? TikTok retira función con consecuencias devastadoras

La seguridad de los usuarios debería ser un límite innegociable para cualquier plataforma digital, pero una investigación de Bloomberg Businessweek volvió a poner a TikTok contra las cuerdas. La publicación expone un documento confidencial de 2023 que muestra cómo TikTok habría mantenido desactivada deliberadamente una función de seguridad para millones de personas mientras analizaba si esa protección podía afectar sus métricas de participación.

El hallazgo provocó la reacción de los senadores estadounidenses Marsha Blackburn y Richard Blumenthal, quienes exigieron a la compañía una explicación por sus acciones. El caso resulta todavía más grave porque entre los usuarios que quedaron fuera de la protección estaba Chase Nasca, un adolescente de 16 años que murió por suicidio después de que su cuenta recibiera una gran cantidad de contenidos relacionados con tristeza, desesperanza y suicidio. Para los legisladores, el episodio cuestiona directamente las reiteradas promesas de TikTok de colocar el bienestar de los menores por encima de sus ganancias.

El experimento de TikTok: cuando la seguridad se convirtió en una variable de negocio

Para comprender la gravedad del experimento de TikTok, es necesario remontarse a 2021, cuando la plataforma modificó su algoritmo de recomendación para reducir las llamadas burbujas de contenido. El objetivo de esta medida era evitar que una persona que consumiera repetidamente determinado material terminara atrapada en un ciclo de recomendaciones cada vez más similares, particularmente cuando se trataba de contenidos potencialmente dañinos relacionados con autolesiones, depresión o suicidio.

La compañía desarrolló una versión más segura de su sistema, pero decidió no implementarla para todos sus usuarios. En su lugar, creó un grupo de control equivalente a 10% de los usuarios estadounidenses, aproximadamente 15 millones de personas en aquel momento, que permanecieron con la versión anterior del algoritmo. La razón, de acuerdo con el documento interno analizado por Bloomberg, era medir si la modificación de seguridad tenía algún efecto sobre la participación y las principales métricas de la plataforma.

Es decir, la seguridad no fue evaluada únicamente como una obligación inherente al producto, sino como una variable cuyo impacto en el comportamiento de los usuarios podía medirse frente a otros indicadores de negocio. El propio documento describió la decisión como un equilibrio entre la seguridad y la posibilidad de medir su impacto sobre los usuarios activos diarios y otras métricas. Ahí se encuentra uno de los principales cuestionamientos desde la responsabilidad social empresarial: cuando una salvaguarda está diseñada para reducir la exposición a contenido potencialmente dañino, ¿es éticamente aceptable retirarla de millones de personas para comprobar si hace que permanezcan más tiempo en la plataforma?

El caso de Chase Nasca vuelve esta pregunta particularmente difícil de ignorar. El adolescente, residente de Bayport, Nueva York, fue seleccionado aleatoriamente para formar parte del grupo de control el 25 de enero de 2022. De acuerdo con el documento interno, las estrategias de TikTok para evitar que los usuarios quedaran atrapados en una burbuja de contenido no funcionaron en su cuenta “por diseño”. Durante las semanas siguientes, su perfil recibió miles de videos relacionados con tristeza, soledad, desesperanza y suicidio. Chase murió aproximadamente un mes después, en febrero de 2022, a los 16 años.

La investigación de Bloomberg no establece por sí misma una relación causal simple entre el algoritmo y la muerte del adolescente. Sin embargo, el hecho de que su cuenta estuviera dentro del grupo al que deliberadamente no se aplicó la protección y que posteriormente recibiera una avalancha de contenido de esa naturaleza convierte el caso en una cuestión de enorme relevancia ética, corporativa y legal.

Más aún, el problema no parece limitarse a un error técnico aislado. El Congreso estadounidense ya había expresado preocupación desde 2021 por la manera en que el algoritmo de TikTok podía conducir a usuarios jóvenes hacia contenido dañino. Por ello, que la empresa conociera los riesgos de sus sistemas de recomendación y, posteriormente, mantuviera a millones de personas fuera de una protección algorítmica para medir el efecto sobre la participación plantea interrogantes mucho más profundos sobre su gobernanza y sus mecanismos de supervisión.

Senadores califican de “depravado” al experimento de TikTok

Las revelaciones llevaron a Blackburn y Blumenthal a enviar una carta de cuatro páginas a Shou Chew, director ejecutivo de TikTok, y Adam Presser, responsable de la filial estadounidense. Ambos legisladores sostienen que la decisión contradice las declaraciones públicas de la compañía sobre su compromiso con la seguridad y el bienestar de los jóvenes.

Para Blackburn, el experimento de TikTok representa un ejemplo particularmente preocupante de lo que ocurre cuando una plataforma coloca la atención y las ganancias por encima de la seguridad. La senadora sostuvo que resulta inconcebible que los usuarios fueran utilizados como “conejillos de indias” y afirmó que el caso demuestra que, cuando los menores navegan en estas plataformas, terminan convirtiéndose en el producto.

La crítica toca uno de los cuestionamientos centrales al modelo de negocio de las redes sociales: la atención del usuario es un activo económico. Pero cuando para incrementar, conservar o medir esa atención se toman decisiones que implican reducir deliberadamente una protección diseñada para evitar contenidos dañinos, el problema deja de ser exclusivamente tecnológico. Se convierte en un asunto de responsabilidad corporativa.

Los senadores solicitaron a TikTok respuestas a 13 preguntas. Entre ellas, quieren conocer quiénes fueron los empleados informados sobre la prueba, por qué se permitió que menores participaran, cuándo tuvieron conocimiento los ejecutivos y cuál fue la justificación para mantener la medida de seguridad desactivada.

experimento de TikTok

También exigieron una versión completa y sin censura del documento analizado por Bloomberg, además de información sobre todos los experimentos algorítmicos realizados en Estados Unidos en los que TikTok haya retenido, deshabilitado, retrasado o reducido una función de seguridad. La compañía deberá indicar cuántos usuarios estuvieron involucrados y cuántos eran menores. El plazo establecido por los legisladores para responder es el 1 de septiembre.

El representante republicano Gus Bilirakis también calificó las revelaciones como profundamente inquietantes y advirtió sobre las consecuencias de privilegiar las métricas de participación y las ganancias corporativas sobre la seguridad y el bienestar infantil. Su postura no es nueva: durante una audiencia de marzo de 2023 cuestionó directamente a Chew por el caso de Chase y le advirtió que la tecnología de la compañía estaba provocando muertes.

En este contexto, el experimento de TikTok funciona como un caso paradigmático de una discusión que las empresas digitales ya no pueden esquivar: si conocen que determinadas dinámicas de sus productos pueden generar daños, ¿qué responsabilidad tienen cuando deciden no corregirlas o incluso las mantienen deliberadamente para obtener información comercial?

¿Qué responde TikTok ante las acusaciones?

TikTok no respondió directamente a la carta de los senadores al momento de la publicación de esta información. Sin embargo, frente a las preguntas de Bloomberg Businessweek, un portavoz de la compañía afirmó que TikTok está “profundamente comprometido” con la seguridad y el bienestar de sus usuarios, especialmente los adolescentes.

La empresa también expresó solidaridad con las familias que han sufrido pérdidas y señaló que continúa invirtiendo en sus equipos de Confianza y Seguridad, así como en sistemas de detección y mecanismos destinados a retirar de manera proactiva contenidos que infringen sus normas comunitarias.

El argumento, sin embargo, deja una pregunta pendiente: ¿es suficiente invertir en mecanismos de seguridad después de que una plataforma ha decidido deliberadamente limitar una protección para medir su efecto sobre el engagement? Desde una perspectiva de RSE, la seguridad no debería funcionar como una capa adicional que se activa cuando un problema ya se hizo público. Tendría que formar parte de las decisiones de diseño desde el principio.

experimento de TikTok

Esto es especialmente relevante cuando los usuarios involucrados son menores. La responsabilidad empresarial en este terreno no puede reducirse a publicar políticas de uso, contar con equipos de moderación o reaccionar ante contenido denunciado. También implica evaluar los riesgos de los sistemas algorítmicos, establecer controles independientes y garantizar que los incentivos económicos no entren en conflicto con la protección de las personas.

La respuesta legal: KOSA busca convertir la seguridad infantil en una obligación

El caso también llega en un momento en que Estados Unidos intenta definir con mayor claridad las responsabilidades legales de las plataformas frente a los daños que pueden provocar sus productos. Blackburn y Blumenthal han impulsado la Kids Online Safety Act (KOSA), una iniciativa que busca obligar a las plataformas tecnológicas a priorizar la seguridad infantil.

La propuesta original incluía un deber de diligencia para que las empresas adoptaran medidas razonables destinadas a prevenir determinados daños a la salud mental de los menores, entre ellos ansiedad, depresión y uso compulsivo de las redes sociales. Sin embargo, esa disposición fue retirada de la versión aprobada por la Cámara de Representantes en junio debido a preocupaciones relacionadas con la Primera Enmienda.

El 5 de agosto, un día después de que Bloomberg publicara su investigación, el Comité de Comercio, Ciencia y Transporte del Senado votó para avanzar con la versión original de KOSA, incluida la cláusula de deber de diligencia. Para Blackburn, una obligación de este tipo podría impedir que las plataformas realicen en el futuro pruebas similares al experimento de TikTok, al exigirles colocar la seguridad en el centro del diseño de sus productos, especialmente cuando involucran a adolescentes.

Mientras tanto, el caso de Chase forma parte de un escenario legal más amplio. Su familia ha demandado a TikTok y los documentos internos relacionados con su cuenta se han convertido en evidencia dentro de litigios contra las plataformas sociales. La relevancia jurídica del caso, por tanto, no está únicamente en determinar qué ocurrió con un adolescente, sino en establecer qué sabía la compañía, qué decisiones tomó y qué obligaciones tenía para prevenir riesgos que ya conocía.

experimento de TikTok

La RSE no puede aceptar que las ganancias estén por encima de la seguridad

Para las empresas tecnológicas, hablar de responsabilidad social empresarial no puede limitarse a programas de voluntariado, reportes ESG o inversiones en iniciativas sociales. También implica asumir responsabilidad por el impacto directo que tienen sus productos sobre las personas.

El caso de TikTok expone precisamente esa contradicción. Una compañía puede afirmar que invierte millones en seguridad y bienestar, pero esas declaraciones pierden credibilidad si al mismo tiempo sus decisiones internas consideran la seguridad como una variable que puede sacrificarse temporalmente para medir si afecta las métricas de participación.

El experimento de TikTok obliga a cuestionar, además, una idea profundamente arraigada en la economía digital: que todo puede probarse mediante experimentos con usuarios. Las pruebas A/B pueden ser una herramienta legítima para evaluar interfaces, funciones o experiencias, pero no todas las variables tienen el mismo peso ético. Experimentar con el color de un botón no equivale a experimentar con una salvaguarda diseñada para reducir la exposición a contenidos potencialmente peligrosos.

La responsabilidad corporativa exige reconocer esa diferencia antes de lanzar una prueba, no después de conocer sus consecuencias. Y cuando existen menores entre los usuarios, el estándar debería ser todavía más alto.

Lo ocurrido no debería convertirse únicamente en una discusión sobre TikTok. Es una advertencia para toda la industria tecnológica: la seguridad de los usuarios no puede competir con el engagement en una hoja de cálculo. Si una empresa necesita decidir entre proteger a sus usuarios o comprobar si esa protección reduce sus ganancias, la respuesta responsable no debería depender de los resultados del experimento.

Porque cuando una plataforma convierte la seguridad en una variable de negocio, deja de preguntarse cómo evitar el daño y comienza a preguntarse cuánto daño puede asumir sin afectar sus métricas. Y desde la perspectiva de la RSE, ese es precisamente el límite que ninguna empresa que coloque a las personas en el centro debería estar dispuesta a cruzar.

Papel higiénico sin árboles: Kimberly-Clark apuesta por opción que necesita menos agua

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El papel higiénico forma parte de esos productos cotidianos cuya materia prima suele pasar desapercibida. Detrás de cada rollo existe, sin embargo, una cadena de suministro vinculada al uso de recursos naturales, particularmente fibra proveniente de árboles. Para una industria que produce artículos de higiene a gran escala, encontrar alternativas puede representar un cambio relevante.

Kimberly-Clark busca avanzar en esa dirección con una apuesta que pone a una planta del suroeste de Estados Unidos en el centro de su estrategia. La compañía está construyendo una planta en Yuma, Arizona, para ampliar el uso de hesperaloe, una fibra vegetal que requiere poca agua y podría incorporarse a productos como papel higiénico, pañuelos, pañales y artículos de higiene femenina.

Papel higiénico sin árboles: una planta del desierto entra en escena

De acuerdo con un artículo de Trellis, dos años después de comprometerse a avanzar hacia un abastecimiento de papel “libre de bosques naturales”, Kimberly-Clark está llevando su estrategia un paso más allá. La empresa identificó 70 fibras naturales regenerativas que podrían funcionar como alternativas a la pulpa de madera y eligió la hesperaloe como una de las opciones con mayor potencial.

La planta es una suculenta originaria del suroeste estadounidense y destaca por su capacidad para desarrollarse con poca disponibilidad de agua. Para una compañía cuyo negocio depende de grandes volúmenes de fibra, esta característica resulta especialmente relevante en un contexto donde la seguridad hídrica y la presión sobre los ecosistemas forman parte de los desafíos ambientales de las cadenas de suministro.

La apuesta todavía se encuentra en etapa de pruebas, pero Kimberly-Clark ya está construyendo infraestructura para incrementar el suministro disponible. La intención es evaluar si esta fibra puede ofrecer el desempeño necesario sin comprometer la calidad que los consumidores esperan de productos de uso cotidiano.

papel higiénico sin árboles

¿Qué significa avanzar hacia un papel higiénico sin árboles?

El objetivo de la compañía no implica abandonar de inmediato la fibra procedente de bosques. De hecho, la pulpa certificada bajo los lineamientos del Forest Stewardship Council (FSC) continúa representando una parte importante de sus compras: en 2025 correspondió al 77 % de sus adquisiciones de fibra virgen.

Sin embargo, Kimberly-Clark logró reducir en 50 % el uso de fibra procedente de bosques naturales en 2025, frente a su línea base de 2011. Su compromiso de avanzar hacia un abastecimiento “libre de bosques naturales” no tiene todavía una fecha límite definida, más allá de que se alcanzaría después de 2030.

La definición de bosques naturales utilizada por la empresa contempla árboles maduros y aquellos que se regeneran naturalmente, principalmente en regiones de climas boreales o templados. Así, la estrategia no consiste únicamente en certificar mejor la fibra existente, sino también en diversificar las materias primas que pueden alimentar la industria.

La fibra alternativa busca más que sustituir madera

La hesperaloe no es la única vía que Kimberly-Clark está explorando. La compañía también trabaja con fibras provenientes de paja de trigo, caña de azúcar y sorgo, entre otras plantas. Durante la última década ha destinado aproximadamente 250 millones de dólares a investigación relacionada con estas alternativas.

El reto consiste en conseguir que una materia prima diferente pueda cumplir con los requerimientos técnicos de productos que tienen contacto directo con el cuerpo. No basta con que una fibra sea renovable: debe ser capaz de integrarse a procesos industriales de gran escala, mantener el desempeño del producto y contar con un suministro suficientemente estable.

Craig Slavtcheff, director de investigación y desarrollo de Kimberly-Clark, señaló que los primeros resultados de las pruebas son alentadores. La compañía considera que el material podría ofrecer un desempeño adecuado y, al mismo tiempo, contribuir a una cadena de suministro menos dependiente de las fuentes tradicionales de fibra.

papel higiénico sin árboles

El desafío: producir sin crear otro problema ambiental

La innovación en materiales también plantea una pregunta fundamental para la responsabilidad social: ¿qué ocurre cuando una alternativa escala? Shelley Vinyard, directora de naturaleza global del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales, considera que el proyecto podría reducir la presión sobre los bosques, pero advierte que será necesario producir la nueva fibra de manera sostenible y sin desplazar otros ecosistemas nativos.

Este punto resulta clave. Sustituir una materia prima por otra no garantiza automáticamente un mejor desempeño ambiental. El análisis debe considerar agua, suelo, biodiversidad, uso de la tierra, emisiones, transporte y efectos sobre las comunidades donde se desarrolla la producción.

La experiencia de otras fibras muestra que el mercado ya está explorando distintas rutas. Paddy Paper, por ejemplo, utiliza paja sobrante del arroz; se estima que cada año se queman 220 mil millones de libras de este residuo agrícola. Mientras tanto, otras grandes compañías han probado bambú, cáñamo, yute y otras fibras no madereras, aunque su incorporación a productos de higiene masivos todavía es limitada.

papel higiénico sin árboles

De la fibra al impacto: la estrategia ambiental de Kimberly-Clark

La apuesta por nuevas materias primas forma parte de un esfuerzo ambiental más amplio. En 2025, Kimberly-Clark reportó una reducción de 46 % en las emisiones absolutas de gases de efecto invernadero correspondientes a sus operaciones (Alcance 1) y a la electricidad adquirida (Alcance 2), respecto de 2015.

Ese resultado acerca a la compañía a su meta de reducir estas emisiones 50 % para 2030. Alcance 1 y Alcance 2 representan aproximadamente 30 % de sus emisiones totales, mientras que las emisiones indirectas de Alcance 3 disminuyeron 16 %.

En este último frente, la meta para 2030 contempla una reducción de 20 % en las emisiones asociadas con bienes y servicios adquiridos y con el tratamiento al final de la vida útil de los productos vendidos. La búsqueda de fibras alternativas, por tanto, puede entenderse como parte de una transformación más amplia de la cadena de valor, donde la materia prima adquiere un papel estratégico.

La idea de fabricar productos de higiene con menos dependencia de los árboles todavía está lejos de convertirse en la norma del mercado. Pero el caso de Kimberly-Clark muestra que la innovación en materiales puede pasar de los laboratorios a decisiones de infraestructura y abastecimiento a gran escala.

El verdadero impacto dependerá de lo que suceda cuando estas alternativas crezcan: cuánto agua requieran, qué superficie ocupen, cómo afecten a los ecosistemas y si pueden mantener un suministro responsable. Si la hesperaloe logra superar esos desafíos, una planta que crece en regiones áridas podría terminar modificando la manera en que una industria entera piensa su materia prima.

¿Demasiado estrés laboral? Burnout puede afectar el deseo, la intimidad y la pareja

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Durante años, hablar de burnout en las empresas significó hablar de productividad, ausentismo, rotación o salud mental. Pero hay una dimensión del agotamiento laboral que suele quedar fuera de los indicadores y que puede revelar algo mucho más profundo: lo que ocurre con la vida íntima de las personas. Porque cuando el estrés se vuelve permanente, no desaparece al cerrar la computadora ni termina cuando llega el fin de semana.

La Organización Mundial de la Salud reconoce el burnout como resultado del estrés crónico en el trabajo que no ha sido gestionado adecuadamente. No es simplemente sentirse cansado después de una jornada difícil, sino un estado de agotamiento sostenido que puede incluir pérdida de energía, distanciamiento del trabajo, cinismo y menor eficacia profesional. Y cuando ese desgaste se prolonga durante semanas o meses, sus efectos pueden alcanzar ámbitos que aparentemente nada tienen que ver con la oficina, como el deseo sexual, la intimidad y la relación de pareja.

Cuando el agotamiento también llega a la intimidad

Imaginemos a una persona que termina cada jornada exhausta, responde mensajes laborales hasta antes de dormir y lleva meses sintiendo que nunca logra desconectarse. Poco a poco deja de hacer ejercicio, duerme peor y posterga incluso las consultas médicas. En algún momento nota que su deseo sexual ha disminuido o que su cuerpo ya no responde como antes.

Las consecuencias del burnout pueden aparecer precisamente de esta manera: no siempre comienzan con una crisis evidente, sino con pequeños cambios que se normalizan. El estrés crónico puede alterar el equilibrio hormonal, afectar la producción de andrógenos, repercutir en el sistema cardiovascular y deteriorar la calidad del sueño. A esto se suman hábitos asociados al agotamiento, como una alimentación deficiente, menor actividad física o mayor consumo de alcohol.

La evidencia científica también apunta en esta dirección. Una investigación publicada en The Journal of Sexual Medicine señala al burnout, junto con el mal descanso, entre los factores que pueden contribuir a la disfunción sexual (Tan y otros, 2025). Así, un cambio persistente en la vida sexual no debería entenderse únicamente como un problema de pareja o de desempeño: también puede ser una señal de que algo está ocurriendo con la salud integral.

consecuencias del burnout

Las consecuencias del burnout no terminan al salir de la oficina

Uno de los grandes problemas del estrés laboral sostenido es que el organismo no funciona por horarios. El cuerpo no distingue entre la presión de una reunión, una fecha límite imposible o una preocupación familiar relacionada con el trabajo. Cuando permanece demasiado tiempo en estado de alerta, la recuperación se vuelve más difícil y el desgaste puede trasladarse de un ámbito de la vida a otro.

Esto ayuda a explicar por qué la intimidad también puede verse afectada. La falta de energía, el insomnio, la ansiedad y la disminución del deseo pueden generar distancia dentro de una relación. A su vez, esa tensión puede producir preocupación, frustración o inseguridad, emociones que regresan con la persona al trabajo y pueden traducirse en menor concentración, energía y rendimiento.

El resultado es un círculo difícil de romper: el trabajo genera agotamiento, el agotamiento afecta la vida personal y esa afectación termina aumentando la carga emocional con la que la persona vuelve a trabajar. Por eso, hablar de bienestar laboral únicamente desde la productividad resulta insuficiente. Lo que ocurre durante la jornada puede acompañar a los colaboradores mucho después de que termina.

consecuencias del burnout

No todo se resuelve con una pastilla

Cuando aparecen dificultades de erección o una disminución repentina del deseo, es comprensible buscar una solución rápida. Sin embargo, automedicarse para ocultar el síntoma puede impedir identificar qué está ocurriendo realmente. El origen podría estar relacionado con estrés crónico, alteraciones hormonales, problemas cardiovasculares, falta de sueño u otras condiciones que requieren atención profesional.

Las consecuencias del burnout, por ello, también plantean una conversación sobre prevención y atención médica. Una alteración persistente en la función sexual puede ser una señal para detenerse y revisar el estado general de salud, en lugar de exigirle al cuerpo que continúe funcionando al mismo ritmo. La respuesta no siempre consiste en recuperar el desempeño sexual cuanto antes, sino en comprender qué está provocando el cambio.

Desde la perspectiva de las organizaciones, esto implica abandonar la idea de que el bienestar termina en ofrecer beneficios aislados. Mindfulness, pausas activas o actividades de relajación pueden aportar valor, pero difícilmente compensarán una cultura que premia la disponibilidad permanente, las jornadas interminables y la productividad basada en el desgaste.

consecuencias del burnout

Las consecuencias del burnout también son un asunto de responsabilidad social

Una empresa puede cumplir con sus indicadores de productividad mientras sus colaboradores están pagando un costo silencioso en su vida personal. Si el descanso no se respeta, si desconectarse se percibe como falta de compromiso o si las cargas de trabajo permanecen constantemente por encima de la capacidad de recuperación, el impacto no se queda en el espacio laboral.

Aquí es donde el bienestar deja de ser un beneficio corporativo y se convierte en una responsabilidad organizacional. Proteger el descanso, establecer límites razonables y revisar las causas estructurales del agotamiento puede contribuir no solo a mejorar el desempeño, sino también a proteger la salud física, emocional, familiar y sexual de quienes forman parte de una organización.

La conversación requiere además sensibilidad. La salud sexual continúa siendo un tema que muchas personas prefieren mantener en privado, especialmente cuando existen sentimientos de vergüenza o temor a ser juzgadas. Por eso, las empresas no necesitan invadir esa esfera, sino construir condiciones laborales que reduzcan los factores que pueden deteriorarla y facilitar el acceso confidencial a servicios de salud cuando sean necesarios.

Hablar de burnout es hablar de mucho más que colaboradores cansados o equipos menos productivos. El agotamiento sostenido puede atravesar la frontera entre el trabajo y la vida personal hasta llegar a la intimidad, modificar el deseo, afectar la relación de pareja y convertirse en una señal de que el organismo necesita recuperar el equilibrio. La salud no funciona por compartimentos, y la vida sexual tampoco está aislada del resto del bienestar.

Quizá por eso, una de las conversaciones más importantes sobre el futuro del trabajo no sea cómo conseguir que las personas soporten más presión, sino cómo evitar que tengan que hacerlo. Una cultura laboral que respeta el descanso, establece límites y reconoce a las personas más allá de su productividad también protege aquello que sucede cuando termina la jornada. Porque si el trabajo está afectando la vida de alguien hasta llegar a su intimidad, quizá el problema no sea que su cuerpo esté fallando, sino que lleva demasiado tiempo pidiéndole que no pare.

¿Por que el caso Evergrande es relevante para ESG? De la gobernanza a la crisis social

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El fundador de China Evergrande Group, Hui Ka Yan, fue condenado a cadena perpetua por un tribunal chino, cinco años después de que el colapso de la compañía sacudiera la economía y los mercados financieros de China. La sentencia fue dictada en Shenzhen y también incluyó la confiscación de todos los bienes personales de Hui. El empresario, de 67 años, se había declarado culpable en abril de ocho cargos relacionados con diversas irregularidades financieras y soborno.

El caso representa el desenlace judicial de la historia de quien llegó a convertirse en el hombre más rico de Asia y fundó Evergrande en 1996. La compañía llegó a ser la mayor promotora inmobiliaria de China por ventas contratadas, apoyándose en una agresiva acumulación de deuda. Posteriormente incumplió el pago de gran parte de sus 300,000 millones de dólares en pasivos, y sus dificultades terminaron simbolizando la crisis del sector inmobiliario chino.

La resolución no se limitó a Hui. El tribunal impuso una multa de 8,820 millones de yuanes a Evergrande y otra de 7,000 millones de yuanes a Hengda, su principal filial. Otros cinco altos ejecutivos recibieron multas y penas de entre seis y 18 años de prisión. En total, según la información publicada, 56 personas vinculadas con Evergrande, además de su fundador, fueron condenadas el mismo día.

La dimensión social del caso es especialmente significativa. La incapacidad de Evergrande para devolver miles de millones de dólares invertidos en productos de gestión patrimonial provocó protestas después de que inversores particulares perdieran el dinero colocado en esos instrumentos. El artículo señala que muchas de estas personas eran de bajos ingresos. Mientras tanto, la liquidación de la compañía continúa: un tribunal de Hong Kong la ordenó en 2024 y posteriormente Evergrande fue excluida de la Bolsa de Hong Kong.

¿Por qué es relevante para ESG?

Para quienes trabajan en responsabilidad social empresarial, sostenibilidad y criterios ESG, este caso merece ser observado más allá de su dimensión penal o financiera. Lo que ocurrió con Evergrande permite analizar qué sucede cuando las decisiones de gobierno corporativo dejan de ser un asunto aparentemente reservado al consejo de administración, al equipo financiero o a las personas inversionistas y terminan afectando a grupos mucho más amplios.

Aspectos de ESG involucrados en el caso Evergrande

Una primera lección tiene que ver con la G de ESG: gobernanza. En ocasiones, las conversaciones empresariales sobre sostenibilidad se concentran principalmente en cuestiones ambientales y sociales. Sin embargo, una estrategia ESG pierde solidez si no cuenta con mecanismos de gobierno corporativo capaces de prevenir, identificar y corregir prácticas que puedan comprometer la estabilidad de una organización.

El caso también ayuda a recordar que los riesgos financieros y los riesgos sociales pueden estar estrechamente relacionados. La noticia describe cómo personas particulares perdieron los recursos que habían invertido y cómo esa situación desencadenó protestas. Desde la perspectiva de responsabilidad corporativa, esto obliga a ampliar la pregunta tradicional sobre quiénes son los grupos de interés de una empresa.

No basta con identificar a quienes compran productos, trabajan en la organización, invierten capital o suministran bienes y servicios. También resulta necesario preguntarse quién puede sufrir las consecuencias de una decisión corporativa cuando las cosas salen mal.

Esta mirada es particularmente importante cuando hablamos de debida diligencia. Una organización responsable necesita entender no solamente cuáles son sus oportunidades de crecimiento, sino cuáles son los impactos potenciales derivados de sus decisiones y qué controles existen para reducirlos. El crecimiento acelerado puede ser atractivo, pero desde una perspectiva de sostenibilidad debería analizarse junto con su capacidad para mantenerse en el tiempo y responder ante sus grupos de interés.

Otro aspecto fundamental es la responsabilidad del equipo directivo. La noticia muestra que las consecuencias judiciales no se limitaron al fundador de Evergrande. Decenas de personas vinculadas con la compañía también fueron condenadas. Sin extrapolar responsabilidades jurídicas a otros contextos, para quienes trabajamos en sostenibilidad existe aquí una reflexión importante: la gobernanza no puede depender únicamente de una persona.

Los controles internos, la rendición de cuentas, la supervisión y la existencia de contrapesos son componentes esenciales de una cultura corporativa responsable. Cuando una organización concentra excesivamente las decisiones o permite que sus objetivos de crecimiento prevalezcan sobre sus mecanismos de control, puede incrementar su exposición a riesgos financieros, legales, sociales y reputacionales.

La reputación que se hunde por una mala estrategia

La reputación, además, merece especial atención. No se construye exclusivamente mediante campañas de comunicación, programas sociales o compromisos públicos. La reputación corporativa es también consecuencia de la forma en que una empresa toma decisiones, administra recursos y responde cuando esas decisiones afectan a otras personas.

Uno de los errores más importantes en RSE es separar la sostenibilidad de la estrategia central del negocio. Una organización puede desarrollar iniciativas ambientales o comunitarias valiosas, pero ninguna de ellas sustituye una gobernanza responsable. La sostenibilidad necesita estar presente precisamente donde se toman las decisiones que determinan cómo crece, se financia y opera una compañía.

El caso Evergrande también ofrece una advertencia respecto de la gestión de impactos. Cuando las consecuencias alcanzan a personas con menor capacidad económica para absorber pérdidas, la dimensión social adquiere todavía mayor relevancia. La pregunta para cualquier organización debería ser no solo cuánto riesgo puede asumir legal o financieramente, sino quién terminaría absorbiendo ese riesgo si la estrategia falla.

Esta diferencia es fundamental. Una evaluación estrictamente empresarial puede concentrarse en balances, activos, pasivos y posibilidades de recuperación. Una evaluación desde RSE incorpora además a las personas afectadas y considera cómo se distribuyen tanto los beneficios como las consecuencias negativas de las decisiones corporativas.

Preguntas de seguimiento

¿Qué mecanismos debería establecer una empresa para detectar que una estrategia de crecimiento está generando riesgos desproporcionados para sus grupos de interés?

Una buena práctica es evitar que la evaluación del crecimiento dependa exclusivamente de indicadores financieros. La conversación debería incorporar impactos sociales, riesgos reputacionales, gobernanza y posibles consecuencias para diferentes grupos de interés. El objetivo no es impedir el crecimiento, sino procurar que sea sostenible y que existan mecanismos para advertir oportunamente cuando los riesgos aumentan.

¿Hasta dónde debería llegar la responsabilidad del equipo directivo cuando las decisiones empresariales producen consecuencias económicas y sociales de gran escala?

Esta pregunta merece permanecer abierta porque cada organización opera bajo condiciones diferentes. Sin embargo, desde una perspectiva de responsabilidad corporativa, el liderazgo debería asumir que ocupar posiciones de decisión implica también responsabilidades relacionadas con supervisión, prevención de riesgos y rendición de cuentas.

¿Cómo pueden los consejos de administración evitar que la concentración de poder reduzca la capacidad de cuestionar decisiones estratégicas?

Los contrapesos importan. Una cultura en la que cuestionar decisiones relevantes sea posible y donde existan mecanismos de supervisión efectivos puede fortalecer la capacidad de una organización para identificar riesgos antes de que se conviertan en crisis.

¿Las estrategias ESG de las empresas están otorgando a la gobernanza el mismo nivel de atención que conceden a los compromisos ambientales y sociales?

Esta es una pregunta especialmente pertinente para equipos de sostenibilidad. La gobernanza puede parecer menos visible para las audiencias externas, pero constituye la infraestructura que permite que muchos compromisos ambientales y sociales sean creíbles y sostenibles.

¿Cómo debería cambiar la evaluación de riesgos cuando entre las personas potencialmente afectadas existen grupos con menor capacidad económica para enfrentar las consecuencias?

La vulnerabilidad de los grupos afectados debería formar parte del análisis. La responsabilidad empresarial no consiste solamente en identificar la probabilidad de un impacto, sino también en comprender su gravedad y a quién puede afectar con mayor intensidad.

Lecciones finales del caso Evergrande

Evergrande deja una lección que trasciende al sector inmobiliario: la sostenibilidad empresarial no puede separarse de la gobernanza. Los impactos corporativos pueden extenderse desde los estados financieros hasta la vida de personas que difícilmente pueden absorber las consecuencias de decisiones tomadas lejos de ellas.

Para quienes trabajamos en RSE, el caso invita a revisar tres asuntos: la calidad de los mecanismos de supervisión, la integración de los riesgos sociales en las decisiones estratégicas y la capacidad de la organización para rendir cuentas.

La recomendación es sencilla: no esperes a que una crisis revele las debilidades de la gobernanza. Incorpora la sostenibilidad en las decisiones importantes del negocio, identifica quién puede resultar afectado y fortalece los contrapesos antes de necesitarlos. Una estrategia responsable no consiste únicamente en generar valor; también exige comprender cómo se genera, qué riesgos crea y quién puede terminar pagando el costo cuando las decisiones fallan.

Innovación para la seguridad hídrica. Niagara Bottling México se suma a INNODROP

México atraviesa una crisis hídrica que ya es visible en distintas regiones del país. La escasez y distribución desigual del agua, la contaminación de cuerpos de agua, la infraestructura deficiente, los retos de gestión y la necesidad de conservar ecosistemas fundamentales, como acuíferos, ríos y humedales, son algunos de los principales problemas que actualmente ponen en riesgo el acceso a este recurso.

Frente a desafíos de tal magnitud, encontrar nuevas maneras de gestionar, conservar y aprovechar el agua no puede depender de un solo actor. La colaboración entre empresas, academia, emprendedores, autoridades y sociedad civil resulta indispensable para convertir el conocimiento en soluciones capaces de generar beneficios en nuestras comunidades.

Y es precisamente bajo esta visión que Niagara Bottling México —uno de los proveedores líderes de agua embotellada y de marca blanca— ha apostado por la innovación como una vía para generar soluciones a cada uno de estos retos. Por eso, este 2026, la compañía se ha unido nuevamente a INNODROP, una de las alianzas de Niagara más importantes en materia de innovaciones hídricas.

Niagara impulsa INNODROP para fortalecer el futuro del agua en México

Gracias al respaldo de Niagara Bottling México, Grupo Modelo, Grupo Herdez y el Centro Regional de Seguridad Hídrica de la UNESCO (CERSHI), además de la colaboración de la UNAM, ha llegado la cuarta edición de INNODROP, Incubadora de Talento Hídrico, una plataforma que busca apoyar a proyectos innovadores capaces de resolver los retos de seguridad hídrica en México. 

Por ende, los proyectos participantes deben responder a alguno de los grandes retos que enfrenta el país, tales como la conservación y/o restauración de ecosistemas, la formación de comunidades resilientes, la producción agrícola eficiente y el desarrollo de procesos industriales circulares.

La convocatoria para formar parte de esta iniciativa está dirigida a tres perfiles: estudiantes universitarios con residencia en México, emprendedores mayores de edad con operaciones en el país y grupos de investigación integrados por profesores y académicos que cuenten con propuestas para atender los desafíos de la agenda hídrica. De esta manera, INNODROP no sólo busca ideas, sino que abre un espacio para que diferentes conocimientos, experiencias y capacidades puedan encontrarse y convertirse en posibilidades de un mejor futuro para las y los mexicanos, por lo que, además ofrece un capital semilla de hasta 180 mil pesos, asesoría técnica y vinculación con especialistas que ayudarán a llevar a la realidad las propuestas más valiosas.

Por todo ello, esta es sin duda una de las alianzas de Niagara que permite no sólo conectar talento y conocimiento, sino también proporcionar los medios para que las ideas puedan avanzar hacia aplicaciones capaces de generar impactos positivos en nuestras comunidades.

Las alianzas de Niagara: innovación que busca generar bienestar en las comunidades

Para Niagara Bottling México, participar en iniciativas como INNODROP es parte de su misión social, ya que la compañía está fuertemente comprometida con generar bienestar en las comunidades mexicanas a través de soluciones innovadoras que permitan resolver los desafíos de seguridad hídrica a los que se enfrentan. Sin embargo, para Niagara, innovar no consiste únicamente en desarrollar tecnologías o procesos más eficientes, sino en encontrar nuevas formas de responder a las necesidades sociales y utilizar responsablemente los recursos, pues tal como lo explica Luis Julián Hernández, Director de Asuntos Públicos y Sustentabilidad de Niagara México, el verdadero valor de la innovación está en ponerla al servicio de la gente para ofrecerles un futuro mejor:

“En Niagara Bottling México estamos convencidos de que la innovación genera mayor valor cuando se pone al servicio de las personas. INNODROP es una oportunidad para impulsar el talento que desarrollará las soluciones hídricas que el país necesita”.

La participación de Niagara en INNODROP también refleja una concepción de la RSE orientada al largo plazo. Fortalecer el ecosistema de innovación, abrir oportunidades para estudiantes, emprendedores e investigadores y acercarlos con empresas y especialistas puede contribuir a que las soluciones desarrolladas no se queden en una idea, sino que tengan mayores posibilidades de crecer y beneficiar a más personas. Para la compañía, fortalecer estas alianzas representa una manera de contribuir al bienestar de largo plazo de las comunidades y al desarrollo de soluciones que puedan beneficiar a México.

En este contexto, INNODROP funciona como un vehículo para llevar la RSE de la embotelladora más allá y conectarla con uno de los desafíos ambientales y sociales más importantes del país. Así, esta iniciativa que se ha convertido en una de las más importantes alianzas de Niagara muestra que impulsar la sostenibilidad no necesariamente significa resolver un problema de manera individual, sino que también puede significar ayudar a construir las condiciones para que otros puedan hacerlo. 

Niagara: innovar para construir un futuro hídrico más resiliente 

Ante los principales desafíos hídricos de México, las alianzas de Niagara buscan impulsar soluciones capaces de generar bienestar social y ambiental y es por eso que la compañía se ha sumado un año más a INNODROP, un espacio donde las ideas encuentran acompañamiento y mayores posibilidades de convertirse en soluciones reales.

Sin duda, para Niagara, formar parte de este esfuerzo representa una manera de contribuir al desarrollo de un México con mayor resiliencia hídrica y en el que cada propuesta significa potencialmente una oportunidad para mejorar la vida de las personas. Porque frente a un desafío compartido, construir soluciones también es una responsabilidad que se comparte. 

¿Redes sociales o máquinas de engagement? El juicio que pone a Meta contra las cuerdas

Facebook e Instagram llegaron a convertirse en parte cotidiana de la vida digital de millones de personas, pero ahora sus mecanismos de interacción están bajo un escrutinio que podría cambiar la manera en que las plataformas operan. Una coalición bipartidista de 29 estados de Estados Unidos lleva a Meta ante un tribunal federal de California. La acusación central sostiene que la compañía diseñó sus redes sociales para generar comportamientos adictivos entre niños y adolescentes. El caso, además, cuestiona si Meta fue transparente respecto a los riesgos que sus plataformas podían representar para los usuarios jóvenes. Por eso, el juicio vs Meta podría convertirse en uno de los litigios más relevantes sobre responsabilidad tecnológica de los últimos años.

El proceso comenzó este martes en Oakland con los argumentos iniciales de los estados de Colorado, California, Nueva Jersey y Kentucky, que encabezan la coalición. Un jurado compuesto por ocho personas participará como asesor de la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers, quien tendrá la decisión final sobre el caso. Durante las próximas semanas se espera que comparezcan figuras clave de la compañía, incluido Mark Zuckerberg y el responsable de Instagram, Adam Mosseri. El desenlace podría obligar a Meta no solo a pagar una cantidad millonaria, sino también a modificar algunas de las funciones que sostienen la experiencia de sus plataformas.

¿De qué acusa el juicio vs Meta a Facebook e Instagram?

El eje de la demanda es una pregunta que ha adquirido cada vez mayor relevancia para las empresas tecnológicas: ¿hasta dónde llega la responsabilidad de una plataforma cuando sus herramientas están diseñadas para mantener al usuario conectado?

Los cuatro estados que encabezan el proceso sostienen que Meta diseñó Facebook e Instagram de manera deliberada para generar adicción entre niños y adolescentes. La acusación pone bajo la lupa características y mecanismos de las plataformas que pueden incentivar el uso recurrente, prolongado y constante de las aplicaciones.

El caso no se limita, sin embargo, al diseño de los productos. Los fiscales también acusan a Meta de haber engañado a los consumidores sobre la seguridad de sus plataformas para los usuarios jóvenes. Desde esta perspectiva, el problema no estaría únicamente en que determinadas funciones puedan fomentar una interacción excesiva, sino en la presunta distancia entre los riesgos que enfrentan los menores y la manera en que la empresa comunicó la seguridad de sus servicios.

A esto se suma una segunda vertiente de acusaciones respaldada por los 29 estados participantes: la recopilación y utilización indebida de datos personales de menores mientras utilizaban las plataformas. De comprobarse estas conductas, el caso adquiriría una dimensión que va más allá de la salud mental y alcanzaría cuestiones relacionadas con privacidad, protección de datos y responsabilidad corporativa.

Para las empresas, este punto es especialmente relevante. La discusión sobre redes sociales ya no gira únicamente alrededor de qué contenidos aparecen en pantalla, sino también de cómo se diseñan los productos, qué información recopilan y qué decisiones toman sus algoritmos para mantener la atención de sus usuarios.

¿Qué argumentos tiene Meta para defenderse?

Frente a las acusaciones, Meta sostiene que ha realizado enormes esfuerzos para proteger a los menores en internet. La compañía rechaza haber realizado declaraciones engañosas sobre la seguridad de sus plataformas y cuestiona que los estados hayan presentado pruebas suficientes de daños reales sufridos por sus residentes.

El argumento de la empresa busca poner en duda la relación directa entre las características de sus aplicaciones y los perjuicios que los estados atribuyen a Facebook e Instagram. En particular, Meta ha señalado que los fiscales generales no presentan pruebas de que alguna persona en sus estados haya sido engañada por la compañía.

La defensa también cuestiona que determinadas funciones, como tener una cuenta adicional de Instagram, puedan considerarse por sí mismas perjudiciales para los usuarios. De acuerdo con el portavoz de Meta, los estados estarían intentando responsabilizar a la compañía por problemas que afectan al sector tecnológico en su conjunto, como la dificultad para implementar sistemas eficaces de verificación de edad.

Este argumento será uno de los puntos centrales del juicio vs Meta: determinar si las características de las plataformas pueden analizarse como decisiones empresariales independientes o si, por el contrario, forman parte de un diseño que incrementa deliberadamente los riesgos para los menores.

La presencia de Zuckerberg y Mosseri como testigos añade otra dimensión al proceso. Que los máximos responsables de Meta e Instagram deban explicar ante el tribunal las decisiones relacionadas con el diseño y la seguridad de las plataformas muestra hasta qué punto el caso puede alcanzar a la propia gobernanza de la compañía.

juicio vs Meta

Meta podría enfrentar indemnizaciones millonarias y cambios en sus plataformas

Una de las dimensiones que más atención ha generado alrededor del juicio vs Meta es su posible impacto financiero. La compañía ha señalado que las sanciones podrían alcanzar hasta 1.4 billones de dólares, una cantidad cercana a su capitalización bursátil estimada en 1.5 billones de dólares.

Los fiscales generales todavía no han especificado oficialmente la cantidad que buscan obtener. Sin embargo, durante una audiencia celebrada la semana pasada señalaron que la cifra podría rondar los 200,000 millones de dólares. Aunque se trata de una estimación y no de una sanción determinada por el tribunal, el monto permite dimensionar la magnitud económica que podría alcanzar el litigio.

Pero el dinero no sería la única consecuencia. Los fiscales generales de Colorado, Kentucky, California y Nueva Jersey también solicitaron a la jueza que obligue a Meta a implementar cambios en sus plataformas a escala nacional.

Entre las medidas planteadas se encuentran restricciones de edad, la eliminación de la función de desplazamiento infinito o infinite scroll y otras modificaciones en el funcionamiento de sus servicios. De prosperar, estas disposiciones podrían tener un impacto que trascendería los estados involucrados y modificaría la experiencia de millones de usuarios.

Esto convierte al caso en algo más que una disputa económica. Si el tribunal determina que determinadas decisiones de diseño contribuyeron a generar daños entre menores, la sentencia podría establecer nuevas expectativas sobre la responsabilidad de las compañías tecnológicas frente al bienestar de sus usuarios.

Para el sector empresarial, la lección también alcanza a otras industrias: diseñar productos para maximizar la interacción puede generar beneficios comerciales, pero cuando esa estrategia involucra a menores y puede relacionarse con riesgos para su bienestar, las compañías necesitan incorporar mecanismos de prevención, transparencia y rendición de cuentas desde la etapa de diseño.

Una prueba para la responsabilidad de las plataformas

El juicio vs Meta llega en un momento en que las consecuencias sociales de las redes digitales ocupan un lugar cada vez más importante en la conversación pública. Lo que está en juego no es únicamente cuánto dinero podría pagar una de las compañías tecnológicas más grandes del mundo, sino qué límites deberían existir cuando las decisiones de diseño de una plataforma pueden afectar especialmente a niños y adolescentes.

El caso obliga a mirar la tecnología más allá de sus indicadores de crecimiento y engagement. La cantidad de usuarios, el tiempo de permanencia o la frecuencia con que una persona abre una aplicación pueden ser métricas relevantes para el negocio, pero no necesariamente reflejan el impacto que ese modelo tiene sobre quienes utilizan el producto.

Para Meta, una derrota podría traducirse en indemnizaciones extraordinarias y modificaciones profundas a sus plataformas. Para el resto de la industria, en cambio, podría convertirse en una advertencia sobre la necesidad de incorporar el bienestar de los usuarios, la protección de menores y la privacidad como elementos centrales de la innovación. El verdadero precedente del caso podría estar, precisamente, en establecer que la responsabilidad de una empresa tecnológica también alcanza la manera en que sus productos están diseñados para captar y retener nuestra atención.

¿La IA te reemplazó? Estas bajas laborales podrían implicar indemnizaciones

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La inteligencia artificial generativa está entrando en oficinas, fábricas y procesos productivos para asumir tareas que antes requerían la intervención directa de personas. No obstante, cuando la automatización deja de transformar tareas y comienza a eliminar puestos, también aparecen consecuencias para quienes pierden su empleo.

En México, este escenario no necesariamente puede resolverse como un despido ordinario, pues la legislación contempla reglas específicas cuando una reestructuración tecnológica reduce la plantilla. Por ello, las indemnizaciones por despidos de IA comienzan a convertirse en un asunto que las organizaciones deben considerar junto con la inversión tecnológica.

¿Cuándo proceden las indemnizaciones por despidos de IA en México?

La legislación laboral mexicana no establece una figura denominada específicamente “despido por inteligencia artificial”. Sin embargo, de acuerdo con Héctor De la Cruz, socio del despacho De la Vega & Martínez Rojas, la sustitución de puestos como consecuencia de una innovación tecnológica puede encuadrarse en el artículo 439 de la Ley Federal del Trabajo, relacionado con la implantación de maquinaria o procedimientos nuevos de trabajo.

El punto relevante aparece cuando la adopción tecnológica reduce la plantilla laboral. En estos escenarios, si no existe un convenio previo entre las partes, la organización debe tramitar la autorización correspondiente ante el Tribunal Laboral para poder concretar las bajas, explicó el especialista.

La consecuencia económica también está contemplada. Cuando la terminación de la relación laboral se concreta bajo este supuesto, el trabajador afectado tiene derecho a un esquema de indemnización que comprende cuatro meses de salario, 20 días de sueldo por cada año de servicios prestados y la prima de antigüedad correspondiente.

indemnizaciones por despidos de IA

Por ello, no cualquier incorporación de IA que modifique las actividades de una persona significa automáticamente que existen indemnizaciones por despidos de IA. La clave está en determinar si la innovación tecnológica provoca un desplazamiento de personal y si la empresa cumple con el procedimiento laboral aplicable. Para las áreas de recursos humanos, legal y responsabilidad social, esta distinción resulta fundamental antes de ejecutar una reestructuración.

¿Qué trabajos son más susceptibles de automatizarse en México?

El impacto de la IA sobre el empleo tampoco ocurre de una sola manera. Héctor De la Cruz identifica cuatro escenarios: exposición, automatización, transformación y desplazamiento.

Un empleo está expuesto cuando sus tareas pueden ser realizadas por algoritmos inteligentes. Existe automatización cuando esos procesos requieren una participación humana mínima; transformación cuando cambian las capacidades y herramientas necesarias para desempeñar el puesto; y desplazamiento cuando la innovación tecnológica termina por eliminar estructuralmente las vacantes.

Esta distinción es importante porque estar expuesto a la IA no equivale necesariamente a desaparecer. Una ocupación puede incorporar herramientas inteligentes y, al mismo tiempo, conservar a la persona que toma decisiones, supervisa procesos o desarrolla nuevas capacidades. El riesgo más significativo para las relaciones laborales aparece cuando esa transformación llega al punto de hacer innecesaria una posición.

En México, las cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) muestran la dimensión del fenómeno: 19% del empleo registra exposición a la inteligencia artificial generativa. La medición considera aquellas ocupaciones en las que al menos 20% de las tareas podrían realizarse en la mitad del tiempo utilizando estas herramientas.

indemnizaciones por despidos de IA

A escala global, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que 3.3% del empleo se encuentra en el nivel de mayor exposición. Entre las ocupaciones con mayor presencia en este grupo aparecen labores administrativas y de apoyo, en las que además existe una importante participación de mujeres.

Los datos muestran, por tanto, que la conversación sobre automatización no debería reducirse a una pregunta sobre qué puestos desaparecerán. También es necesario identificar qué tareas cambiarán, qué nuevas habilidades requerirán los trabajadores y qué posiciones podrían evolucionar gracias a la tecnología.

¿Cómo pueden las empresas equilibrar IA y empleo?

Para las organizaciones, anticipar las posibles indemnizaciones por despidos de IA debería formar parte de la planeación de cualquier proyecto de automatización que pueda modificar significativamente la plantilla. La tecnología no puede evaluarse únicamente por su capacidad para reducir costos o aumentar la productividad: también deben considerarse sus efectos laborales y las obligaciones que surgen cuando el cambio implica desplazar personas.

Una estrategia responsable comienza por distinguir entre automatizar tareas y eliminar puestos. Antes de decidir una baja, las compañías pueden identificar qué actividades pueden ser asumidas por la IA y cuáles requieren capacidades humanas como criterio, creatividad, supervisión, toma de decisiones o interacción con otras personas. Esta evaluación puede abrir oportunidades para rediseñar puestos en lugar de suprimirlos.

La capacitación también puede convertirse en una herramienta para equilibrar productividad y empleo. Si la incorporación de IA modifica las capacidades necesarias para un cargo, invertir en formación y reconversión profesional puede permitir que los trabajadores evolucionen junto con sus funciones. Así, la transformación tecnológica no tiene que traducirse necesariamente en desplazamiento laboral.

indemnizaciones por despidos de IA

Desde la responsabilidad social empresarial, este enfoque implica asumir que la innovación tiene una dimensión humana. Las empresas que implementan IA pueden establecer mecanismos para evaluar el impacto de sus decisiones sobre los trabajadores, comunicar anticipadamente los cambios, ofrecer alternativas de capacitación y analizar si determinadas posiciones pueden transformarse antes de optar por su eliminación.

Además, incorporar desde el inicio las variables legales permite evitar que una decisión tecnológica termine convirtiéndose en un conflicto laboral. Como señala De la Cruz, la llegada de estas herramientas ya genera interrogantes sobre las obligaciones empresariales cuando modifican sustancialmente la organización del trabajo. Anticipar esas consecuencias permite que las compañías innoven con mayor certidumbre y, al mismo tiempo, protejan los derechos de las personas.

Automatizar no debería significar simplemente reemplazar

La inteligencia artificial puede transformar profundamente el mercado laboral, pero el verdadero desafío para las empresas será decidir cómo quieren llevar a cabo esa transformación. Automatizar procesos puede generar eficiencia y productividad, pero hacerlo sin considerar a quienes desempeñan las funciones que serán modificadas puede tener consecuencias económicas, legales y sociales. Las indemnizaciones por despidos de IA son solo una parte de ese costo.

Para las organizaciones comprometidas con una gestión responsable, el objetivo debería ser encontrar un equilibrio entre innovación y empleo. Capacitar, reconvertir puestos y rediseñar funciones pueden ser alternativas para aprovechar las ventajas de la IA sin convertir automáticamente cada avance tecnológico en una baja laboral. Porque la pregunta ya no es solamente si la IA puede hacer un trabajo, sino si las empresas están preparadas para construir una transición tecnológica en la que productividad y personas puedan avanzar juntas.

¿Qué tan grande es la brecha laboral en México? Más de 10 millones necesitan trabajo

Hablar del mercado laboral mexicano únicamente a partir de la tasa de desempleo puede ofrecer una fotografía incompleta de la realidad. Aunque 1.8 millones de personas están activamente buscando trabajo y no lo encuentran, existen otros grupos que también enfrentan dificultades para acceder a las oportunidades laborales que necesitan. De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el desempleo por sí solo no refleja toda la magnitud de estos desafíos.

Por eso, en su más reciente informe Hacer que los mercados laborales funcionen: mejorar la productividad y el bienestar de los trabajadores en América Latina y el Caribe propone mirar el déficit de empleo desde una perspectiva más amplia. Bajo esta medición, la brecha laboral en México alcanza a 10.4 millones de personas, equivalentes al 15.7% de la fuerza de trabajo potencial. La cifra incluye a quienes no tienen empleo, pero también a quienes trabajan menos horas de las que necesitan y a quienes han dejado de buscar trabajo por desaliento.

¿Qué es la brecha laboral en México y por qué importa?

La brecha laboral en México es un indicador que permite dimensionar la necesidad de empleo más allá de la desocupación tradicional. De acuerdo con El Economista, su planteamiento tiene como antecedente el trabajo de los economistas David Blanchflower y Andrew Levin, quienes señalaron que, después de una recesión y durante una recuperación lenta, la atonía del mercado laboral no puede medirse únicamente con la tasa de desempleo.

El indicador contempla tres grupos. El primero está integrado por las personas desempleadas que buscan activamente una oportunidad; el segundo, por quienes tienen un empleo, pero trabajan menos horas de las que necesitan y están disponibles para trabajar más; y el tercero, por aquellas personas que están fuera de la fuerza laboral, pero tienen disponibilidad para incorporarse y han dejado de buscar empleo porque se sienten desalentadas.

brecha laboral en México

Esta perspectiva permite entender que tener un empleo no necesariamente significa que las necesidades laborales de una persona estén cubiertas. Como señala el BID en su estudio, “muchos trabajadores contabilizados como ‘ocupados’ desearían trabajar más horas, pero no encuentran empleos adecuados”, mientras que otros abandonan la búsqueda después de intentos infructuosos.

Por ello, la brecha laboral funciona como una medida de la subutilización de la fuerza laboral. No sustituye a la tasa de desempleo, sino que la complementa para ofrecer una visión más completa sobre cuánto talento, tiempo y capacidad productiva permanecen desaprovechados en una economía.

10.4 millones de personas revelan un mercado laboral subutilizado

Los datos de la última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) permiten dimensionar cada componente de esta problemática. En México, la tasa de desempleo es de 2.9%, equivalente a 1.8 millones de personas que buscan activamente un trabajo sin encontrarlo.

A este grupo se suman 3.9 millones de personas subocupadas, que representan 6.5% de la población ocupada. Son trabajadores que cuentan con un empleo, pero tienen una jornada reducida y necesitan y están disponibles para trabajar más horas de las que actualmente les ofrece el mercado.

El tercer componente está conformado por 4.7 millones de personas disponibles para trabajar que permanecen fuera de la población económicamente activa porque se han desalentado de buscar una oportunidad. Aunque no aparecen en las estadísticas tradicionales de desempleo, su situación también refleja una necesidad de incorporarse al mercado laboral.

Al sumar los tres grupos, la brecha laboral en México llega a 15.7% de la fuerza de trabajo potencial, lo que equivale a 10.4 millones de hombres y mujeres con necesidad de empleo. En términos comparativos, es una cifra casi seis veces superior a los 1.8 millones de personas contabilizadas como desempleadas.

brecha laboral en México

El contraste también resulta relevante frente al contexto regional. Según el BID, la brecha laboral en América Latina alcanza 13.5%, por lo que México se encuentra por encima del promedio. Esto significa que el desafío no consiste únicamente en generar más puestos de trabajo, sino en crear oportunidades capaces de aprovechar de mejor manera la disponibilidad y las capacidades de quienes forman parte de la fuerza laboral potencial.

¿Qué pueden hacer las empresas frente a esta brecha?

Para las compañías, el dato de 10.4 millones de personas plantea una conversación que va más allá de la generación de empleos. Desde una perspectiva de responsabilidad social empresarial, también obliga a preguntarse qué tan accesibles, suficientes y adecuados son los puestos de trabajo que ofrece el sector privado.

Una primera respuesta está en diseñar oportunidades laborales que respondan a diferentes necesidades de las personas. La flexibilidad, por ejemplo, puede ayudar a que quienes actualmente trabajan menos horas puedan ampliar su participación laboral cuando así lo desean. Del mismo modo, esquemas de capacitación y desarrollo de habilidades pueden contribuir a que personas que han abandonado la búsqueda encuentren nuevas rutas de incorporación.

Las empresas también pueden revisar sus procesos de reclutamiento para identificar barreras que excluyen innecesariamente a determinados perfiles. Ampliar los criterios de selección, fortalecer programas de formación y establecer rutas de crecimiento profesional puede permitir que más personas encuentren oportunidades acordes con sus capacidades.

El reto, sin embargo, no consiste únicamente en contratar más. También implica avanzar hacia empleos de mayor calidad, con condiciones que permitan a las personas desarrollar su potencial y obtener ingresos suficientes. Para las áreas de responsabilidad social, recursos humanos y sostenibilidad, la brecha laboral puede convertirse así en un indicador para evaluar qué tan incluyentes son sus estrategias de talento y cuánto contribuyen realmente a la movilidad social.

brecha laboral en México

Reducir la brecha laboral en México requiere, por tanto, una responsabilidad compartida entre gobierno, empresas y otros actores del mercado. Las compañías tienen capacidad para incidir mediante empleos dignos, capacitación, inclusión laboral y modelos de trabajo que respondan a las necesidades reales de las personas. Atender esta dimensión no solo puede beneficiar a quienes buscan mejores oportunidades; también permite que las organizaciones aprovechen una mayor cantidad de talento disponible.

Una cifra que obliga a mirar más allá del desempleo

La principal aportación de la medición propuesta por el BID es mostrar que el mercado laboral puede enfrentar un déficit importante incluso cuando la tasa de desempleo parece relativamente baja. Los 1.8 millones de personas sin trabajo que buscan activamente una oportunidad son solo una parte del problema: detrás de ellas existen millones de trabajadores subocupados y personas disponibles que han abandonado la búsqueda.

Para las empresas, conocer esta realidad significa ampliar la conversación sobre empleo y productividad. Una economía que no logra aprovechar plenamente el talento y el tiempo de su población también está dejando escapar oportunidades de crecimiento, generación de riqueza y movilidad social. Por ello, cerrar la brecha laboral en México no debería entenderse únicamente como un desafío estadístico, sino como una oportunidad para construir un mercado laboral más productivo, incluyente y capaz de ofrecer mejores condiciones para las personas.

México juega un papel protagónico en la 11.ª Semana Regional de Integridad Empresarial de América Latina

Del 17 al 21 de agosto de 2026, México está presente con una representación estratégica en la 11.ª Semana Regional de Integridad Empresarial de América Latina, el espacio de diálogo de alto nivel organizado por Alliance for Integrity, iniciativa global implementada por la Cooperación Alemana GIZ. Bajo el lema “La ética como lenguaje universal para los negocios internacionales sostenibles”, el encuentro reúne en Paraguay a los principales referentes latinoamericanos en integridad, transparencia y cumplimiento normativo.

La participación mexicana no es menor, el país llega representado en distintos frentes clave de la iniciativa, desde el sector privado hasta la cooperación internacional, el sector público y la sociedad civil, confirmando el papel que México juega en la construcción de una agenda regional de integridad empresarial.

Entre las participaciones que destacan:

Gustavo Pérez Berlanga acude como integrante del Consejo Consultivo (Advisory Group) de Alliance for Integrity en México, aportando la mirada estratégica del sector empresarial mexicano a las discusiones regionales.

Carolin Antoni representa a CAMEXA, la Cámara Mexicano-Alemana de Comercio e Industria, que funge como Hub Nacional de Alliance for Integrity en México, posición desde la cual implementa la iniciativa en el país.

Gina Andrade participa en representación del BID, aportando la perspectiva de los organismos financieros regionales sobre integridad y desarrollo sostenible.

Semana Regional de Integridad Empresarial de América Latina

Omar Bandera acude por parte de la Secretaría Anticorrupción y Buena Gobernanza, llevando la voz del sector público mexicano a un espacio donde la acción colectiva entre gobierno, empresas y academia es uno de los ejes centrales de la agenda.

A esta representación se suma Hagámoslo Bien, organización de la sociedad civil con sede en Monterrey, que viajó a Asunción tras haber sido seleccionada para presentar un side event dentro de la programación oficial de la Semana, un reconocimiento al trabajo que también se hace desde México en la construcción de una cultura de integridad.

Esta delegación es acompañada por asesores y asesoras de la Cooperación Técnica Alemana, GIZ México, quienes en rol de co-organizadores facilitan espacios de diálogo y aprendizaje.

México, un actor que aporta y que aprende

La presencia mexicana en Asunción responde a un doble propósito: compartir la experiencia y las buenas prácticas que el país ha desarrollado en materia de integridad empresarial, y al mismo tiempo traer de regreso a México los aprendizajes de una región que enfrenta retos comunes en transparencia, gobernanza y cumplimiento normativo. La delegación mexicana participa activamente en los espacios que abordan la integridad en temas emergentes, entre ellos su vinculación con la economía del cuidado y con nuevos modelos de cooperación entre el sector público y el privado, agendas donde México puede aportar una perspectiva propia.

Con representantes del sector empresarial, la cooperación internacional, el gobierno y la sociedad civil, México confirma que la integridad empresarial es también una prioridad nacional, y que el país tiene un lugar en la conversación regional que se está construyendo esta semana en Paraguay.

Semana Regional de Integridad Empresarial de América Latina

Datos del evento

11.ª Semana Regional de Integridad Empresarial de América Latina

Fecha: 17 al 21 de agosto de 2026.

Jornadas principales: 19 al 21 de agosto.

Lugar: Instituto del Banco Central del Paraguay, Asunción.

Modalidad: Presencial con transmisión virtual (conferencias de los días 20 y 21 de agosto).

La salud digital promete innovación, pero ¿también está aumentando la desigualdad?

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Imaginemos a una persona que vive en una comunidad rural y necesita consultar a un especialista. Antes, la alternativa podía implicar horas de traslado, gastos de transporte y días de espera. Ahora, una pantalla promete acortar esa distancia: una conexión a internet, una aplicación y una consulta a distancia parecen suficientes. Sobre el papel, la tecnología podría convertir la atención médica en un servicio más cercano y accesible.

Pero hay una pregunta que cambia por completo la historia: ¿qué ocurre cuando esa persona no tiene una conexión estable, carece de las habilidades para utilizar una plataforma o la herramienta no fue diseñada pensando en sus necesidades? La digitalización de la salud puede derribar algunas barreras, pero también levantar otras. Por eso, hablar de innovación sanitaria exige mirar más allá de la tecnología y preguntarse quién puede utilizarla, quién queda fuera y por qué.

¿Qué es la salud digital y por qué no beneficia a todos por igual?

En términos generales, qué es la salud digital puede entenderse como el uso de tecnologías digitales para apoyar la atención, prevención, diagnóstico, seguimiento y gestión de la salud. Incluye herramientas como la telemedicina, aplicaciones móviles, expedientes electrónicos y soluciones basadas en inteligencia artificial. Su promesa es enorme: acercar servicios, facilitar el seguimiento de pacientes y hacer más eficiente la atención.

Sin embargo, esa promesa no se distribuye automáticamente de manera equitativa. Después de la pandemia de COVID-19, estudios realizados en Estados Unidos encontraron que las personas sin seguro médico y aquellas pertenecientes a hogares de menores ingresos tenían menos probabilidades de completar consultas de telemedicina. En pediatría ocurrió algo similar: los niños de contextos socioeconómicos desfavorecidos enfrentaron mayores obstáculos para acceder a servicios digitales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también identificó esta brecha en una revisión publicada en 2022. El uso de tecnologías digitales resultó más frecuente en zonas urbanas, entre personas con mayores ingresos y educación, entre jóvenes y entre quienes no enfrentan discapacidades o necesidades complejas de atención.

La brecha digital también es una brecha de salud

La desigualdad no desaparece cuando una consulta pasa de un consultorio a una pantalla. Una revisión reciente de la OMS Europa, que analizó 154 estudios publicados entre 2015 y 2024, encontró que la equidad todavía se incorpora de manera fragmentada en la regulación, implementación y evaluación de las tecnologías sanitarias digitales.

Entre las principales barreras aparecen el acceso limitado a dispositivos y conexión a internet, la baja alfabetización digital y el diseño de servicios que no contempla la diversidad de la población. Las diferencias de infraestructura entre regiones profundizan el problema, especialmente en comunidades rurales y entre personas que ya enfrentan mayores necesidades de salud.

La brecha también tiene una dimensión lingüística, educativa y funcional. Una plataforma puede ser técnicamente accesible y, al mismo tiempo, resultar prácticamente inutilizable para una persona mayor, alguien con una discapacidad o quien no domina el idioma en el que está disponible el servicio. La inclusión, por tanto, no depende únicamente de poner una tecnología al alcance de la población.

Cuando la inteligencia artificial aprende de una desigualdad

El siguiente reto aparece cuando la salud digital incorpora inteligencia artificial. Los algoritmos necesitan grandes cantidades de información para aprender, pero los datos disponibles no siempre representan de manera equilibrada a las personas para quienes se desarrollan las herramientas. Si los datos históricos reflejan desigualdades existentes, la tecnología puede terminar reproduciéndolas.

Un ejemplo citado en el debate sobre sesgos algorítmicos fue Babylon, una aplicación utilizada durante varios años por el sistema de salud británico. Ante determinados síntomas, el algoritmo tendía a sugerir un ataque de pánico en mujeres, mientras que en hombres podía identificar correctamente la posibilidad de un infarto. El caso muestra que una herramienta aparentemente neutral puede producir resultados diferentes cuando existen sesgos en su funcionamiento.

El problema puede ser todavía más profundo. Si una IA se entrena con registros históricos donde determinados grupos han utilizado menos los servicios médicos debido a barreras de acceso, podría interpretar ese menor uso como una señal de menor necesidad. Así, las personas que recibieron menos atención precisamente porque estaban excluidas del sistema podrían ser consideradas erróneamente como quienes menos la necesitan.

El territorio también importa

La innovación sanitaria no llega a todos los lugares al mismo ritmo. Un estudio publicado en NEJM AI advirtió sobre los riesgos de implementar inteligencia artificial sin considerar las diferencias regionales. Las comunidades rurales suelen enfrentar mayores necesidades sanitarias, pero también cuentan con menos infraestructura, recursos y condiciones para adoptar nuevas tecnologías.

Esto plantea un dilema: las poblaciones que podrían beneficiarse considerablemente de soluciones digitales son, en algunos casos, las que encuentran más dificultades para utilizarlas. Además, un modelo desarrollado y entrenado principalmente con datos de poblaciones urbanas puede no funcionar de la misma manera en contextos rurales.

La geografía también puede convertirse en un factor de sesgo. Si una tecnología se diseña pensando en quienes cuentan con internet rápido, dispositivos adecuados y acceso frecuente a servicios médicos, sus resultados difícilmente serán representativos de quienes viven en condiciones distintas. Digitalizar sin considerar el territorio puede terminar ampliando una desigualdad que ya existía.

¿Qué es la salud digital si no puede ser utilizada por todos?

La pregunta sobre qué es la salud digital adquiere otra dimensión cuando se incorpora la perspectiva de equidad. No basta con definirla por las tecnologías que utiliza; también debe considerarse la capacidad real de las personas para beneficiarse de ellas. Una solución innovadora no puede considerarse plenamente exitosa si funciona únicamente para quienes ya tienen mayores ventajas.

Por eso, una de las principales recomendaciones es involucrar a pacientes, ciudadanía y organizaciones de pacientes desde las primeras etapas de diseño. El codiseño permite identificar obstáculos que pueden pasar inadvertidos para desarrolladores o instituciones y ayuda a construir herramientas más sencillas, inclusivas y adaptables a distintas condiciones de vida.

También se requiere fortalecer la alfabetización digital. Esto implica invertir en programas dirigidos tanto a la población como a profesionales de la salud, de manera que las herramientas no solo estén disponibles, sino que puedan utilizarse de forma efectiva. La capacitación se convierte así en una pieza de infraestructura social de la transformación digital.

De la innovación tecnológica a la innovación responsable

Prevenir nuevas desigualdades exige pasar de los principios generales a mecanismos capaces de medir resultados. La OMS Europa plantea la necesidad de contar con sistemas estructurados y compartidos para evaluar las tecnologías desde una perspectiva de equidad, además de metodologías que permitan conocer cómo funcionan para diferentes grupos de población.

En el caso de la inteligencia artificial, esto supone revisar la representatividad de los datos, identificar posibles sesgos y evitar bases de información que reproduzcan patrones de exclusión. También implica establecer una gobernanza que articule diseño, regulación, evaluación y financiamiento, con inversiones específicas para las regiones rurales y comunidades desfavorecidas.

Existen, además, referentes que pueden ayudar a ampliar esta mirada. Estándares como los impulsados por el Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Atención (NICE) plantean evaluar las herramientas digitales no solamente por su eficacia y seguridad, sino también por aspectos como diseño, implementación, valor para los pacientes y equidad. El desafío consiste en convertir estos criterios en una práctica habitual y medible.

La tecnología puede acercar a un paciente con un especialista que antes parecía inalcanzable. Puede facilitar un diagnóstico, anticipar riesgos o permitir el seguimiento de una enfermedad sin exigir un traslado. Pero ninguna de estas posibilidades garantiza por sí misma una atención más justa. La verdadera pregunta no es cuánto puede hacer la tecnología, sino para quién funciona y bajo qué condiciones.

Al final, entender qué es la salud digital también implica entender qué tipo de sistema sanitario queremos construir con ella. Si la transformación digital se diseña considerando únicamente eficiencia, velocidad o innovación, corre el riesgo de dejar atrás a quienes enfrentan más barreras. Si, en cambio, incorpora participación, accesibilidad, representación de datos y evaluación de impacto, puede convertirse en una herramienta para reducir —y no profundizar— las desigualdades. La verdadera innovación no consiste en digitalizar la atención médica, sino en conseguir que sus beneficios lleguen realmente a todos.

¿Por qué el calor extremo representa un riesgo mayor para las personas mayores de 60 años?

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Una ola de calor puede comenzar como una jornada incómoda, pero para una persona mayor de 60 años puede convertirse rápidamente en una amenaza para la salud. Un nuevo estudio publicado en The Lancet Public Health advierte que este grupo enfrenta los efectos peligrosos de las altas temperaturas mucho antes de lo que se había estimado. La investigación señala que incluso con un calentamiento global de 1.5 °C sobre los niveles preindustriales, los adultos mayores podrían experimentar estrés térmico perjudicial. El hallazgo obliga a replantear cómo se mide y atiende el riesgo del calor extremo.

El problema adquiere mayor dimensión cuando se observa junto con dos tendencias que avanzan al mismo tiempo: el aumento de las temperaturas globales y el envejecimiento de la población. Para 2050, se prevé que el número de personas mayores de 60 años llegue a 2,100 millones a nivel mundial. Esto significa que cada vez habrá más personas potencialmente expuestas a periodos de calor más frecuentes y prolongados. Para la responsabilidad social, el desafío no consiste únicamente en responder a las emergencias, sino en anticiparse a ellas.

El riesgo del calor extremo comienza antes de lo que se pensaba

El estudio, dirigido por investigadores de Stanford, encontró diferencias importantes en la manera en que el organismo responde al calor según la edad. Investigaciones anteriores utilizaban umbrales térmicos diseñados principalmente a partir de personas jóvenes y los aplicaban a otros grupos de edad. Esto podía subestimar las consecuencias que una misma temperatura representa para una persona mayor.

La investigación plantea que los adultos de 60 años o más pueden enfrentar estrés térmico perjudicial con apenas 1.5 °C de calentamiento global. Para los adultos más jóvenes, el umbral señalado se ubica alrededor de los 4 °C. La diferencia muestra que no todas las personas experimentan una ola de calor de la misma manera. Por ello, las estrategias de prevención también necesitan considerar la edad como un factor de vulnerabilidad.

¿Qué cambia en el cuerpo después de los 60 años?

Con el envejecimiento, el organismo pierde parte de su capacidad para regular la temperatura. Las personas mayores suelen sudar menos, mientras que el corazón necesita realizar un mayor esfuerzo para responder al calor. Además, los vasos sanguíneos tienen una capacidad reducida para dilatarse, lo que dificulta que el cuerpo libere calor hacia el exterior.

Estas condiciones pueden agravar problemas de salud que ya existen, especialmente enfermedades cardíacas o renales. Una persona puede comenzar una jornada de calor con una condición aparentemente controlada y terminar necesitando atención médica por deshidratación, desmayo o complicaciones cardiovasculares. El riesgo del calor extremo, por tanto, no depende únicamente de la temperatura exterior, sino de la capacidad individual para enfrentarla.

Una amenaza que crecerá junto con la población mayor

El envejecimiento demográfico convierte al calor en un desafío de salud pública cada vez más relevante. El estudio estima que por cada grado adicional de calentamiento global, aproximadamente un millón de personas más estarán expuestas a al menos 180 horas anuales de calor extremo. Los adultos mayores soportarán una parte desproporcionada de esta carga.

El impacto tampoco será uniforme entre países. Las regiones tropicales y subtropicales podrían enfrentar condiciones especialmente difíciles, con consecuencias más severas en países de ingresos bajos y medios como India y Pakistán. Si las temperaturas continúan aumentando, algunas zonas podrían llegar a ser inhabitables para determinados grupos de población, especialmente para quienes tienen menor capacidad fisiológica para adaptarse al calor.

Cuando una ola de calor también presiona a los sistemas de salud

Las consecuencias ya pueden observarse en los sistemas sanitarios. En Reino Unido, las olas de calor registradas durante mayo y junio de 2026 estuvieron asociadas con 2,877 muertes adicionales, casi el doble de las 1,504 registradas durante el verano de 2025. Las cifras muestran que el calor no debe entenderse únicamente como un fenómeno meteorológico, sino como un factor capaz de aumentar rápidamente la presión sobre los servicios de salud.

El problema también alcanza los espacios donde se atiende a las personas mayores. Durante un episodio reciente de calor extremo, una sala geriátrica de un hospital británico llegó a registrar 36 °C. En ese contexto, cuidar a pacientes con múltiples enfermedades se vuelve todavía más complejo, pues el organismo tiene menos capacidad para regular su temperatura y responder al estrés térmico.

El riesgo del calor extremo también es una cuestión de desigualdad

La exposición al calor no afecta a todas las personas por igual. La edad, las condiciones de salud, el lugar donde se vive y la posibilidad de acceder a espacios frescos pueden determinar quién enfrenta mayores consecuencias durante una ola de calor. Esta realidad convierte a las personas mayores en una población prioritaria para las políticas de adaptación y prevención.

Para las empresas, gobiernos y organizaciones sociales, el desafío implica pensar más allá de los mensajes de emergencia. También supone identificar a las personas en mayor riesgo, fortalecer redes comunitarias, adaptar espacios de trabajo y cuidado, y desarrollar protocolos para periodos de altas temperaturas. Desde la responsabilidad social, incorporar el riesgo climático con perspectiva de edad puede contribuir a construir respuestas más equitativas y efectivas.

El calor extremo está dejando de ser un problema asociado únicamente con temporadas particularmente intensas. El estudio muestra que, conforme aumenta la temperatura global, las personas mayores pueden alcanzar niveles peligrosos de estrés térmico mucho antes de lo que indican los umbrales tradicionales. Con una población mayor que seguirá creciendo durante las próximas décadas, ignorar esta diferencia puede significar dejar fuera de las estrategias de adaptación precisamente a quienes enfrentan mayores riesgos.

Prevenir también significa cambiar la manera en que se entiende la vulnerabilidad frente al cambio climático. Proteger a las personas mayores requiere sistemas de salud preparados, ciudades con espacios adecuados, comunidades capaces de detectar señales de alerta y organizaciones que incorporen la adaptación climática dentro de sus decisiones. Frente a un planeta cada vez más caliente, cuidar a quienes tienen menos capacidad para adaptarse no es solo una cuestión sanitaria: es también una responsabilidad colectiva.

¿OnlyFans financia la ciencia?: Investigadores recaudan más de 100 mil dólares para estudiar marmotas

La ciencia suele asociarse con laboratorios, universidades y fondos públicos, pero algunas investigaciones están encontrando caminos inesperados para sobrevivir. En Colorado, un proyecto dedicado a estudiar marmotas durante más de seis décadas estuvo cerca de detenerse por falta de financiamiento.

Ante este escenario, sus investigadores recurrieron a una plataforma tan poco convencional como OnlyFans para llamar la atención sobre su trabajo. La estrategia consiguió alrededor de 6 mil dólares y, sobre todo, convirtió a estos roedores en protagonistas de una conversación global.

Pero lo más sorprendente todavía estaba por llegar: una comunidad de internet creó una criptomoneda inspirada en las marmotas para apoyar la investigación. En apenas dos semanas, la iniciativa vinculada con $OnlyMarms consiguió más de 88 mil dólares.

Con otras aportaciones de personas que preferían no donar mediante OnlyFans, el proyecto superó los 100 mil dólares recaudados y obtuvo recursos suficientes para continuar durante un año más. La historia revela algo más profundo que una anécdota viral: la manera en que la ciencia busca nuevas fuentes de financiamiento cuando las tradicionales se reducen.

Una campaña en Only Fans que convirtió a las marmotas en protagonistas

De acuerdo con The Guardian, el proyecto de seguimiento de marmotas de vientre amarillo comenzó en 1962, cuando el académico Kenneth Armitage inició las observaciones en Colorado. Desde entonces, investigadores han documentado generaciones de estos animales y construido una de las series de monitoreo de fauna más extensas del mundo.

La continuidad estuvo en riesgo después de los recortes que afectaron el financiamiento científico en Estados Unidos. Fue entonces cuando Daniel Blumstein, profesor de UCLA, propuso una salida poco convencional inspirada en una serie de televisión.

Así nació OnlyMarms, una cuenta que utiliza OnlyFans para compartir imágenes de marmotas en su hábitat natural. Las publicaciones muestran a los animales recorriendo paisajes rocosos, entrando en sus madrigueras y desarrollando comportamientos cotidianos.

La campaña en Only Fans no busca sexualizar a los animales, sino aprovechar una plataforma conocida por su modelo de suscripción para acercar la investigación a nuevas audiencias. La intención, explicó Blumstein, es rendir homenaje a las marmotas y utilizar el humor para visibilizar la importancia de conservar este proyecto.

La estrategia consiguió unos 6 mil dólares, una cantidad modesta frente a las necesidades de una investigación de esta duración. Sin embargo, también demostró que una historia capaz de conectar con el público puede abrir puertas de financiamiento que antes parecían improbables.

De una campaña en Only Fans a una criptomoneda de marmotas

El verdadero salto llegó cuando simpatizantes externos crearon $OnlyMarms, una moneda meme basada en la cultura de internet y desarrollada sobre la cadena de bloques Solana. Los impulsores decidieron donar al proyecto las comisiones generadas por las transacciones de esta criptomoneda.

En apenas dos semanas, la iniciativa consiguió más de 88 mil dólares para la investigación. Sumadas a otras donaciones de personas que preferían no aportar mediante OnlyFans, las contribuciones superaron los 100 mil dólares.

Para Julien Martin, investigador de la Universidad de Ottawa y codirector del proyecto, el fenómeno resultó inesperado. Inicialmente incluso pensó que la propuesta de la criptomoneda podía tratarse de una estafa antes de reconocer su potencial para generar recursos.

La experiencia también evidencia el poder de las comunidades digitales para movilizar dinero alrededor de causas específicas, incluso cuando sus integrantes son desconocidos para los investigadores. No obstante, este modelo depende de un activo cuyo valor puede cambiar rápidamente y de tendencias que pueden desaparecer con la misma velocidad con que aparecen.

Por ello, más que presentar las criptomonedas como una solución definitiva, el caso muestra cómo pueden convertirse en una fuente complementaria de financiamiento. El éxito de $OnlyMarms permitió mantener con vida el proyecto, pero también dejó claro que la ciencia necesita mecanismos de financiamiento más estables.

¿Por qué importa tanto estudiar a las marmotas?

Detrás de la historia viral existe una investigación científica que lleva más de seis décadas generando información sobre la relación entre fauna, clima y ecosistemas. Los investigadores ya estudian a la undécima generación de marmotas y han podido observar cambios que serían difíciles de detectar mediante investigaciones de corto plazo.

Uno de ellos está relacionado con el alargamiento de los veranos y el acortamiento de los inviernos. De acuerdo con Martin, las marmotas han aumentado su masa corporal conforme cambian estas condiciones ambientales.

El comportamiento de estos animales funciona así como una ventana para observar transformaciones más amplias en los ecosistemas de montaña. Su seguimiento continuo permite identificar patrones que podrían pasar inadvertidos en investigaciones de menor duración.

El impacto de las alteraciones climáticas también puede observarse durante la hibernación. Las marmotas dependen de la nieve como una capa aislante que protege sus madrigueras frente a las bajas temperaturas.

Durante el invierno pasado, la escasez y llegada tardía de nieve en Colorado estuvo relacionada con una mortandad masiva de marmotas, según los investigadores. Aunque la especie no enfrenta actualmente un riesgo inminente de extinción, sus cambios poblacionales pueden aportar información relevante sobre los efectos de la crisis climática.

La campaña en Only Fans y el debate sobre financiar la ciencia

El caso también abre una discusión relevante para la responsabilidad social: ¿qué ocurre cuando investigaciones científicas de interés público dependen cada vez más de mecanismos alternativos para conseguir recursos? La campaña en Only Fans funcionó porque convirtió una investigación especializada en una historia comprensible, curiosa y capaz de generar empatía.

La criptomoneda amplificó ese efecto al movilizar a una comunidad digital que encontró en las marmotas una causa con la cual identificarse. Pero el éxito también deja claro que no todas las investigaciones cuentan con una especie carismática, una historia viral o una comunidad dispuesta a respaldarlas.

El financiamiento de la ciencia no debería depender únicamente de qué proyectos logran convertirse en fenómenos de internet. Una investigación sobre marmotas puede captar atención por su componente curioso, pero otros estudios fundamentales para la sociedad podrían no tener la misma capacidad de convertirse en tendencia.

Martin reconoce que estos mecanismos no sustituyen al financiamiento gubernamental tradicional. El estudio surgió precisamente en un contexto de presión sobre los recursos destinados a la investigación científica y de cambios en las prioridades de financiamiento en Estados Unidos.

En este contexto, las donaciones digitales pueden convertirse en un puente temporal, pero difícilmente garantizan la estabilidad que requiere una investigación de largo plazo. El reto está en transformar estos casos extraordinarios en conversaciones más amplias sobre cómo financiar de manera sostenible el conocimiento científico.

De las marmotas a una nueva forma de apoyar la investigación

La historia de OnlyMarms también permite observar una evolución en la relación entre ciencia y sociedad. Durante décadas, muchos proyectos científicos permanecieron lejos de la conversación cotidiana porque sus resultados podían tardar años en materializarse.

Ahora, las redes sociales, las plataformas digitales y las comunidades en línea permiten mostrar el proceso, contar historias y construir vínculos directos con posibles financiadores. En el caso de las marmotas, esa conexión convirtió una investigación especializada en un fenómeno capaz de atraer más de 100 mil dólares.

La clave no estuvo únicamente en la plataforma utilizada, sino en haber encontrado una narrativa que hizo visible por qué el proyecto importa. Una investigación de 60 años encontró una nueva audiencia al contar su historia desde un ángulo inesperado.

El siguiente objetivo de los investigadores es mucho más ambicioso: alcanzar 300 mil dólares permitiría financiar durante cuatro años a un estudiante de doctorado dentro del proyecto. Ese monto muestra que los 100 mil dólares obtenidos representan un alivio, pero no resuelven las necesidades estructurales de una investigación de esta magnitud.

Martin incluso imagina un escenario en el que las criptomonedas puedan apoyar distintos proyectos científicos, incluidos aquellos que no tengan una historia tan llamativa como la de las marmotas. La posibilidad resulta interesante porque plantea una pregunta sobre el futuro de la filantropía digital y las nuevas formas de participación ciudadana en la ciencia.

La campaña en Only Fans comenzó como una apuesta casi insólita para evitar que un estudio de 60 años desapareciera por falta de recursos. Terminó abriendo la puerta a una comunidad digital que, mediante una criptomoneda meme, llevó la recaudación por encima de los 100 mil dólares.

Más allá de lo peculiar de la historia, el caso demuestra que las causas científicas también necesitan comunicación, creatividad y capacidad para conectar con públicos fuera de las universidades. Las marmotas se convirtieron en el vehículo de una conversación mucho mayor sobre biodiversidad, cambio climático y financiamiento científico.

Porque mantener vivo un proyecto de investigación durante seis décadas significa preservar una memoria científica que difícilmente puede reconstruirse después. Los datos acumulados por generaciones de investigadores permiten comprender cambios ambientales que ninguna fotografía aislada podría explicar.

Las nuevas formas de financiamiento pueden ayudar a proteger ese conocimiento, pero no deberían convertirse en el único salvavidas de la ciencia. La lección de las marmotas es que la innovación puede encontrar recursos donde nadie los esperaba, aunque la sostenibilidad requiere algo más que una tendencia viral.

ChatGPT para adolescentes: OpenAI refuerza la seguridad frente a autolesiones y contenido sexual

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La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de millones de jóvenes. Para muchos adolescentes, los chatbots se han convertido en herramientas para resolver dudas escolares, explorar intereses, organizar tareas y hasta buscar compañía. Frente a este escenario, OpenAI está apostando por adaptar su tecnología a una etapa de desarrollo que requiere protecciones específicas.

De acuerdo con The Guardian, la compañía anunció una versión de ChatGPT dirigida a usuarios de entre 13 y 17 años, con medidas adicionales frente a contenidos relacionados con suicidio, autolesiones y conversaciones románticas o sexuales. La propuesta no solo busca restringir aquello a lo que los menores pueden acceder, sino orientar el uso de la IA hacia el aprendizaje y un vínculo más saludable con la tecnología. El lanzamiento plantea, además, una pregunta relevante para la responsabilidad social: ¿cómo proteger a los adolescentes sin impedirles aprovechar una herramienta que ya forma parte de su entorno?

ChatGPT para adolescentes: una respuesta a una nueva generación digital

OpenAI describe a los adolescentes como la primera generación que ha crecido con inteligencia artificial disponible de manera cotidiana. Su relación con estas herramientas no se limita al ámbito académico: también recurren a ellas para conversar, resolver inquietudes personales y encontrar una sensación de compañía.

Ese uso genera nuevos retos. Un estudio de Common Sense Media publicado en 2025 encontró que más del 70% de los adolescentes en Estados Unidos recurren a chatbots de IA para buscar compañía y que la mitad lo hace con regularidad. La cifra ayuda a dimensionar por qué la conversación sobre seguridad digital ya no puede centrarse únicamente en privacidad o tiempo de pantalla.

Padres, educadores y especialistas en desarrollo infantil también han advertido sobre riesgos que van desde el uso de IA para hacer trampa en actividades escolares hasta posibles vínculos emocionales poco saludables. En la adolescencia, cuando las capacidades de regulación emocional y toma de decisiones todavía están en desarrollo, estos riesgos adquieren una dimensión particular.

Seguridad frente a autolesiones y contenido sexual

Uno de los principales cambios de esta experiencia está relacionado con los contenidos de alto riesgo. La versión para adolescentes incorpora restricciones específicas frente a temas como suicidio y autolesión, además de limitar conversaciones románticas o sexuales que no resulten apropiadas para su edad.

OpenAI también señala que añadirá notificaciones relacionadas con trastornos alimentarios y limitará la información que pueda compartirse en estos contextos. La intención es identificar situaciones en las que el acompañamiento presencial de familiares, profesionales o personas de confianza puede resultar más importante que una interacción con un chatbot.

Los padres o tutores que vinculen sus cuentas podrán establecer “horas de silencio”, durante las cuales el adolescente no podrá utilizar ChatGPT. En situaciones limitadas de alto riesgo, también podrían recibir alertas de seguridad, como cuando exista una posible señal de autolesión.

El reto de evitar una relación emocional con la IA

La seguridad no se limita a impedir que un adolescente encuentre determinado contenido. Otro de los desafíos consiste en evitar que el chatbot se convierta en una figura emocionalmente indispensable. Incluso entre adultos existe el riesgo de antropomorfizar la IA y atribuirle intenciones, sentimientos o conciencia.

Por ello, OpenAI establece que el chatbot dirigido a menores no debe sugerir que tiene sentimientos personales hacia el usuario ni dar a entender que es consciente o experimenta emociones. La compañía afirma que ha estudiado las señales que podrían favorecer el desarrollo de una relación poco saludable entre un adolescente y el sistema.

Este punto resulta especialmente relevante desde una perspectiva de responsabilidad social. El desafío ya no es únicamente construir una IA capaz de responder correctamente, sino diseñar interacciones que reconozcan sus límites y que no sustituyan los vínculos humanos que son fundamentales durante el desarrollo.

ChatGPT para adolescentes: aprender en lugar de memorizar

El ámbito educativo representa otra de las apuestas de OpenAI. La compañía asegura que esta experiencia está diseñada para ayudar a los estudiantes a encontrar respuestas y comprender los procesos, en lugar de entregar soluciones inmediatas que puedan copiarse en una tarea o utilizarse para evitar el aprendizaje.

La diferencia puede parecer pequeña, pero tiene importantes implicaciones. Una IA que simplemente resuelve ejercicios puede facilitar la dependencia y reducir el esfuerzo cognitivo; una herramienta que formula preguntas, explica conceptos y acompaña el razonamiento puede convertirse en un apoyo para desarrollar habilidades.

OpenAI ya cuenta con una versión de ChatGPT dirigida a profesores, por lo que esta adaptación para adolescentes también podría abrir nuevas posibilidades de integración de la tecnología en escuelas. Sin embargo, su valor dependerá de que la incorporación de IA esté acompañada por criterios pedagógicos, alfabetización digital y supervisión adulta.

Controles parentales y protección desde el diseño

Para utilizar los controles parentales, tanto el adolescente como su padre, madre o tutor legal deben otorgar su consentimiento. Entre las herramientas disponibles se encuentran las restricciones horarias y determinadas notificaciones de seguridad, con el propósito de ofrecer a las familias mayor capacidad de acompañamiento.

Sin embargo, OpenAI sostiene que la seguridad no debería depender exclusivamente de que los padres activen estas funciones. La empresa afirma que el sistema debe mantener protecciones adecuadas incluso cuando no existan controles parentales configurados.

La identificación de menores plantea otro desafío. OpenAI no verifica directamente la edad de cada usuario, sino que utiliza sistemas de estimación basados, entre otros elementos, en factores como el tipo de consultas realizadas. Si determina que una persona es menor de 18 años, puede asignarle automáticamente la experiencia con mayores restricciones.

Una conversación que apenas comienza

La llegada de ChatGPT para adolescentes muestra cómo la expansión de la IA está obligando a replantear conceptos como seguridad, bienestar digital y responsabilidad tecnológica. No basta con preguntarse qué puede hacer un chatbot; también es necesario analizar qué efectos puede tener su uso en personas que todavía están construyendo su identidad, autonomía y criterio.

El reto será encontrar un equilibrio entre protección y autonomía. Los adolescentes necesitan espacios para aprender a utilizar la inteligencia artificial de manera crítica y responsable, pero también requieren límites claros frente a contenidos y dinámicas que puedan representar riesgos. En ese equilibrio, las empresas tecnológicas, las familias, las escuelas y las autoridades comparten responsabilidades.

En ese sentido, el lanzamiento de ChatGPT para adolescentes puede entenderse como un paso hacia una IA más consciente de las diferencias entre sus usuarios. Pero también funciona como recordatorio de que la seguridad no termina en una configuración técnica: requiere educación, acompañamiento y una discusión permanente sobre el impacto social de estas herramientas.

La verdadera prueba estará en la capacidad de construir una relación con la inteligencia artificial que amplíe las oportunidades de los jóvenes sin desplazar el aprendizaje, los vínculos humanos ni el apoyo que necesitan durante una etapa clave de su desarrollo.

De la influencia al impacto: Shakira dona más de 1MDD tras el terremoto en Colombia

El terremoto de magnitud 7.4 que golpeó Colombia el pasado 10 de agosto no solo dejó localidades destruidas y cientos de familias sin hogar. También puso de nuevo sobre la mesa una pregunta recurrente después de una emergencia: ¿qué ocurre cuando la atención mediática desaparece y comienza la reconstrucción? En medio de ese escenario, Shakira llegó por sorpresa a Quibdó, capital del Chocó, una de las regiones más afectadas por el desastre.

La cantante colombiana anunció recursos para contribuir a la recuperación de la zona, particularmente en materia educativa, después de que varios colegios quedaran sepultados por el sismo. La donación de Shakira busca articular esfuerzos con su Fundación Pies Descalzos y Live Nation para impulsar nuevas escuelas y acompañar a las comunidades afectadas. Pero el anuncio adquiere una dimensión mayor cuando se observa desde la perspectiva de la responsabilidad social: no se trata únicamente de entregar recursos, sino de ayudar a recuperar condiciones para que las comunidades puedan reconstruir su futuro.

La donación de Shakira: reconstruir más allá de la emergencia

Durante su visita a Quibdó, Shakira explicó que ya se habían reunido 1.25 millones de dólares para comenzar el proceso de reconstrucción y manifestó su preocupación por lo que sucederá una vez que termine el estado de emergencia. Su inquietud apunta a uno de los principales desafíos de cualquier desastre: evitar que las necesidades de las personas afectadas desaparezcan de la conversación pública antes de que llegue la recuperación.

La cantante también hizo un llamado a sumar esfuerzos por el Chocó, una región que, en sus palabras, enfrenta una deuda histórica por parte de Colombia. Su mensaje puso el foco en las familias que perdieron a sus seres queridos y en los niños que podrían quedar sin acceso a la escuela. Desde esta perspectiva, la respuesta no termina con la atención inmediata, sino que requiere inversiones capaces de recuperar infraestructura, servicios y oportunidades.

Educación como eje de la donación de Shakira

La elección de las escuelas como uno de los principales destinos de los recursos no resulta accidental. La Fundación Pies Descalzos, creada por Shakira en 1997, tiene como eje de trabajo garantizar el acceso a una educación de calidad para niñas y niños colombianos, especialmente aquellos que viven en contextos de vulnerabilidad y desplazamiento.

Actualmente, la organización cuenta con cinco escuelas en Colombia que brindan educación y alimentación a alrededor de 4,000 estudiantes. Su experiencia muestra que la infraestructura educativa puede convertirse en mucho más que un espacio físico: también puede representar protección, estabilidad y una oportunidad para que las comunidades recuperen parte de la normalidad después de una crisis.

Howard Buffett se suma a la reconstrucción

La visita de Shakira también estuvo acompañada por Howard Buffett, filántropo estadounidense y presidente de la Fundación Howard G. Buffett. Durante el recorrido por Quibdó, Buffett anunció que apoyará la construcción de 10 nuevas escuelas en el Chocó, como parte del plan de reconstrucción impulsado junto con la Fundación Pies Descalzos.

La alianza entre ambos no es nueva. Desde hace más de 15 años han colaborado en proyectos educativos en Colombia, lo que permite que la respuesta actual parta de una relación construida con anterioridad. Para la responsabilidad social, este elemento resulta relevante: las alianzas filantrópicas pueden tener mayor capacidad de respuesta cuando existen confianza, conocimiento territorial y objetivos compartidos antes de que ocurra una emergencia.

¿Quién es Howard Buffett y de dónde viene su fortuna?

Howard Graham Buffett es el segundo hijo del empresario Warren Buffett y dirige su propia organización filantrópica. Su trabajo se desarrolla a través de la Fundación Howard G. Buffett, que canaliza recursos hacia diferentes iniciativas sociales y humanitarias, entre ellas proyectos educativos en Colombia.

La capacidad financiera de esta fundación está vinculada al patrimonio familiar construido alrededor de Berkshire Hathaway, conglomerado empresarial del que Warren Buffett ha sido una de las principales figuras. La participación de Howard Buffett en la reconstrucción del Chocó muestra cómo las grandes fortunas pueden convertirse en capital filantrópico cuando se articulan con organizaciones que cuentan con experiencia y presencia en territorio.

De la celebridad a la acción con propósito

La participación de Shakira también permite observar un fenómeno cada vez más relevante para la responsabilidad social: el papel de las figuras públicas como movilizadoras de recursos y atención. Una celebridad puede amplificar una emergencia que de otro modo podría perder visibilidad, pero la verdadera dimensión de su impacto depende de lo que ocurre después del anuncio.

En este caso, la respuesta se vincula con una organización que lleva casi tres décadas trabajando en educación y con aliados que conocen el contexto colombiano. La donación de Shakira, por ello, no puede analizarse solamente desde el monto económico: también debe observarse desde su capacidad para conectar visibilidad, recursos, alianzas y una estrategia de reconstrucción de largo plazo.

El desafío empieza cuando termina la emergencia

Uno de los mensajes más importantes de la visita de Shakira fue precisamente la preocupación por el día después. Las emergencias suelen concentrar ayuda, cobertura mediática y solidaridad durante las primeras semanas, pero la reconstrucción puede extenderse durante años. En ese periodo aparecen necesidades menos visibles: escuelas que deben reconstruirse, familias que requieren recuperar sus medios de vida y comunidades que necesitan restablecer sus redes sociales.

La donación de Shakira y el compromiso anunciado por Howard Buffett representan un punto de partida para ese proceso, pero también plantean una conversación más amplia sobre cómo debe organizarse la respuesta ante los desastres. Recuperar infraestructura es indispensable; hacerlo con perspectiva social, participación comunitaria y continuidad puede determinar si una intervención consigue realmente transformar las condiciones que dejó la emergencia.

El terremoto que afectó a Colombia dejó pérdidas humanas y materiales que no pueden resolverse con una sola acción. Sin embargo, la llegada de recursos, la reconstrucción de escuelas y la articulación entre organizaciones pueden contribuir a que las comunidades más afectadas recuperen espacios fundamentales para su desarrollo. En Quibdó, la respuesta de Shakira coloca la educación en el centro de esa reconstrucción.

Más allá de la influencia de una artista reconocida mundialmente, el caso muestra el potencial que existe cuando la visibilidad se convierte en capacidad de movilización y los recursos se conectan con experiencia territorial. La donación de Shakira adquiere así un significado que va más allá de la cifra: el verdadero impacto estará en que niñas, niños y familias del Chocó puedan volver a contar con espacios, oportunidades y condiciones para reconstruir su futuro.

Moctezuma lidera el reciclaje de llantas en Morelos

Morelos encabeza el plan nacional para erradicar las llantas abandonadas antes de que finalice 2026, de la mano del Centro Estatal de Economía Circular de Moctezuma (CEEC). Gracias a esta alianza estratégica en 13 municipios, los neumáticos en desuso son retirados de barrancas, carreteras y tiraderos para ser procesados y transformados en combustible para la industria cementera.

El CEEC representa un paso decisivo en la estrategia de sostenibilidad de Moctezuma y se convierte en un modelo que puede ser replicado en otras entidades del país, mediante el acopio y transformación de residuos de alto impacto ambiental en un recurso aprovechable.

Gracias al valor de la iniciativa, cada vez son más las personas y organismos, tanto públicos como privados, interesados en sumarse a ella a través de la entrega de llantas para su adecuado manejo y aprovechamiento, lo que ha permitido al CEEC transformar más de 90 mil llantas evitando liberar más de 1,500 toneladas de CO₂ a la atmósfera. 

La titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena Ibarra, y la gobernadora del estado de Morelos, Margarita González Saravia realizaron una visita al CEEC y a la planta de Moctezuma en Tepetzingo, Morelos, para conocer el proceso de aprovechamiento de los neumáticos como combustible alterno. Durante la visita, la secretaria federal destacó: “aquí hay un ejemplo concreto de cómo se puede trabajar con la empresa privada y con la articulación de los municipios. Este es un ejemplo fantástico de colaboración con Moctezuma, el gobierno del estado y los presidentes municipales”.

Para Moctezuma, el valor de esta alianza está en los resultados: más residuos recuperados, menos disposición inadecuada, menor uso de combustibles fósiles y una reducción medible de emisiones de CO₂, lo que refrenda su compromiso con la construcción de modelos de producción circulares y con soluciones que generen valor ambiental y social.

reciclaje de llantas

En México se desechan entre 30 y 40 millones de llantas cada año, es decir, cerca de 50 llantas por minuto, de las cuales sólo entre el 4% y el 10% se reciclan o procesan adecuadamente, mientras el 90% restante termina contaminando el agua y el suelo, convirtiéndose además en focos de incubación para fauna nociva.

En ese sentido, Maribel Leyte Jiménez, directora de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Mejora Continua en Moctezuma, hizo un llamado para que todas las personas y organizaciones interesadas en ser parte de este compromiso se sumen al acopio y entrega de llantas en desuso en el CEEC, pues el proyecto “es una oportunidad que tenemos como industria y como ciudadanía para generar un impacto real a través de la transformación de residuos en recursos que pueden reincorporarse a un proceso productivo. Eso es economía circular en acción”, concluyó.

El Centro Estatal de Economía Circular, ubicado en Jiutepec, Morelos, requirió una inversión de 30 millones de pesos y tiene capacidad para procesar hasta 36 mil toneladas de neumáticos al año. Actualmente se contempla ampliar la participación de más municipios morelenses para aumentar la recuperación de residuos.