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¿Electrificación sin perder identidad? El dilema del primer Ferrari eléctrico

Ferrari siempre se escuchó antes de verse. Durante décadas, el rugido de sus motores fue parte de una experiencia casi ritual para admiradores, coleccionistas y amantes de la velocidad. Sus líneas agresivas, su potencia mecánica y la emoción que prometía al volante ayudaron a construir una identidad reconocible incluso para quienes jamás han conducido uno de sus automóviles.

Pero incluso las marcas más emblemáticas enfrentan momentos de transformación. La llegada del primer Ferrari eléctrico marca un cambio histórico para una firma cuya esencia parecía inseparable de la combustión. Más allá del lanzamiento de un nuevo modelo, el movimiento abre una conversación relevante para múltiples industrias: ¿cómo evolucionar frente a nuevas exigencias ambientales sin romper con aquello que hizo icónica a una marca?

El reto de electrificarse cuando la tradición pesa

Durante años, Ferrari pareció resistirse a la electrificación total. Mientras otros fabricantes aceleraban su transición hacia tecnologías de menor emisión, la compañía italiana defendía el carácter emocional de sus motores como una parte esencial de su ADN. Para Ferrari, el sonido, la potencia y la sensación de conducción no eran detalles técnicos; eran elementos profundamente ligados a su narrativa.

Ferrari eléctrico

Sin embargo, el contexto global comenzó a transformar las reglas del juego. Regulaciones ambientales más estrictas, metas de descarbonización y nuevas expectativas del mercado empujaron a la industria automotriz hacia modelos eléctricos. Para empresas históricamente vinculadas al alto consumo energético, el cambio dejó de ser opcional para convertirse en una conversación sobre permanencia y adaptación.

En este escenario, electrificarse no significa únicamente cambiar una fuente de energía. También implica rediseñar productos, repensar experiencias y enfrentar la reacción de consumidores que suelen ver cualquier modificación como una amenaza a la autenticidad de la marca.

Ferrari eléctrico: cuando el diseño cambia por necesidad tecnológica

La controversia alrededor del nuevo modelo comenzó incluso antes de llegar a las calles. Las primeras imágenes provocaron opiniones divididas entre seguidores de la marca, especialmente porque el vehículo parece alejarse de algunos rasgos clásicos asociados al diseño Ferrari.

Para muchos consumidores, el debate no gira únicamente en torno a si un Ferrari debe ser eléctrico, sino a cómo luce al convertirse en uno. La electrificación modifica aspectos estructurales imposibles de ignorar: distribución de peso, espacio para baterías, aerodinámica y proporciones generales del automóvil.

En otras palabras, el cambio no responde solamente a una decisión estética. La tecnología eléctrica obliga a replantear el producto desde su arquitectura, y eso inevitablemente transforma la apariencia final. Lo que algunos consideran una pérdida de identidad, otros lo ven como una adaptación necesaria frente a un nuevo contexto industrial.

¿Qué cambió realmente? El diseño que nació de la electrificación

Uno de los cambios más visibles está en la silueta del vehículo. A diferencia del Ferrari tradicional, bajo y extremadamente deportivo, el nuevo modelo apuesta por una estructura más alta, espaciosa y funcional. Además, incorpora cuatro puertas y capacidad ampliada para pasajeros, una decisión poco habitual en la historia de la marca y que ha generado reacciones encontradas.

El lenguaje visual también muestra una evolución evidente. El diseño se inclina hacia una estética más limpia y minimalista, donde las necesidades aerodinámicas y técnicas parecen tener un papel tan relevante como la intención estética. Parte de este rediseño responde a la integración de baterías y al equilibrio necesario para mantener desempeño y eficiencia.

Quizá el cambio más simbólico es el sonido —o la ausencia de este—. El rugido característico de Ferrari, uno de los elementos más reconocibles de la experiencia de manejo, desaparece para dar paso a una dinámica distinta. Aunque la empresa ha buscado incorporar tecnologías acústicas para preservar cierta emoción, para muchos seguidores la experiencia sigue sintiéndose diferente.

El interior también refleja esta transformación. La experiencia digital gana protagonismo, aunque Ferrari conserva ciertos controles físicos para mantener parte de la interacción mecánica tradicional. El objetivo parece claro: modernizarse sin romper completamente con el pasado.

Ferrari eléctrico y la resistencia al cambio de los consumidores

La reacción frente al nuevo modelo revela una paradoja frecuente en los procesos de transformación empresarial: muchas personas respaldan el cambio hacia soluciones de menor impacto ambiental, pero muestran resistencia cuando este altera aquello que consideran parte esencial de una experiencia.

En el caso del Ferrari eléctrico, el rechazo de algunos seguidores parece estar menos relacionado con la tecnología y más con lo que esta representa simbólicamente. El vehículo no solo cambia de motor; cambia sonidos, sensaciones, formas y parte de la identidad emocional que durante décadas definió a la marca.

Este fenómeno no es exclusivo de la industria automotriz. Empresas de alimentos, moda, energía o tecnología enfrentan retos similares cuando ajustan procesos o materiales para responder a nuevas exigencias regulatorias y ambientales. La sostenibilidad —o en este caso, la electrificación— rara vez llega sin tensiones.

Para las compañías, el desafío no consiste únicamente en innovar, sino en comunicar por qué el cambio es necesario y cómo puede ocurrir sin borrar aquello que hizo relevante a la marca frente a sus consumidores.

¿Puede una marca transformarse sin perder su esencia?

La llegada del primer Ferrari eléctrico abre una conversación que va mucho más allá de los automóviles de lujo. En un contexto donde industrias completas buscan reducir emisiones y adaptarse a nuevas realidades, muchas empresas enfrentan una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto es posible evolucionar sin alterar aquello que define la identidad de una marca?

La respuesta probablemente no sea absoluta. Algunas transformaciones exigirán cambios visibles y decisiones impopulares, especialmente cuando los nuevos modelos tecnológicos obligan a replantear diseño, materiales o experiencias. Sin embargo, quedarse inmóvil también puede representar un riesgo en un entorno cada vez más orientado hacia la transición energética.

Ferrari parece estar enfrentando una prueba que otras compañías pronto podrían compartir. La verdadera discusión quizá no sea si una marca debe cambiar, sino cómo lograr que esa evolución conserve suficiente autenticidad para seguir conectando con las personas.

Porque, al final, el éxito del primer Ferrari eléctrico no dependerá únicamente de sus especificaciones o desempeño. Su reto más complejo será demostrar que una marca puede transformarse para responder al futuro sin dejar de sentirse como ella misma.

¿La IA al rescate?: así podría acelerar el fin de los combustibles fósiles

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La inteligencia artificial suele ocupar titulares por sus impactos inmediatos en productividad, automatización y transformación laboral. Sin embargo, detrás del entusiasmo tecnológico y de las inversiones multimillonarias que hoy caracterizan al sector, comienza a emerger una conversación más estratégica: su capacidad para modificar las bases materiales de la economía global.

Como refiere Paul Riley en un artículo publicado en The Fast Company, esta cuestión recuerda inevitablemente al auge de las empresas puntocom a finales de los noventa: expectativas elevadas, abundancia de capital y promesas disruptivas. Pero, a diferencia de aquella revolución centrada en la digitalización, la IA podría influir sobre algo todavía más estructural: la forma en que producimos, utilizamos y recuperamos recursos. 

Bajo esta perspectiva, la tecnología no sólo optimizaría procesos, sino que podría acelerar el fin de los combustibles fósiles al facilitar una transición desde la economía lineal hacia modelos circulares capaces de reducir drásticamente la extracción de recursos.

Economía circular e IA: una alianza para el fin de los combustibles fósiles

Como reflexiona Riley, durante décadas, el crecimiento económico global ha descansado sobre un modelo lineal profundamente dependiente de recursos finitos: extraer, producir, consumir y desechar. Petróleo para envases y textiles, combustibles fósiles para movilidad y minerales estratégicos para prácticamente toda la infraestructura tecnológica moderna conforman una lógica productiva que asume disponibilidad ilimitada de materiales limitados.

Sin embargo, las disrupciones recientes han expuesto la vulnerabilidad de este esquema. La pandemia de COVID-19 y las tensiones geopolíticas en torno al estrecho de Ormuz evidenciaron la fragilidad de cadenas de suministro concentradas y dependientes de regiones específicas. El problema no es únicamente ambiental; también implica riesgos económicos, comerciales y de seguridad estratégica.

fin de los combustibles fósiles

Frente a este panorama, la economía circular surge como una alternativa capaz de redefinir la relación entre producción y recursos. A diferencia del modelo lineal, la circularidad propone mantener materiales en uso el mayor tiempo posible mediante regeneración, reutilización y recuperación, reduciendo la necesidad de extracción primaria.

Los incentivos económicos detrás de esta transición son cada vez más contundentes. Un informe reciente de Circle Economy y Deloitte estima que la falta de circularidad cuesta al mundo 25.4 billones de euros al año, equivalente a cerca del 31% del PIB global. Esta cifra convierte la discusión en algo más que un imperativo ambiental: la ineficiencia en el uso de materiales, el descarte prematuro y la subutilización de activos representan costos sistémicos crecientes.

En este contexto, la inteligencia artificial aparece como un acelerador potencial del cambio. Su principal fortaleza reside en procesar volúmenes masivos de información y detectar patrones imposibles de identificar mediante capacidades humanas convencionales. Más que una herramienta de eficiencia operativa, la IA podría convertirse en infraestructura tecnológica para materializar la circularidad a gran escala y acercar el fin de los combustibles fósiles.

fin de los combustibles fósiles

¿Cómo la IA podría transformar materiales y reducir la dependencia fósil?

La conexión más prometedora entre inteligencia artificial y sostenibilidad se encuentra en la convergencia con la biotecnología.

Aunque la ingeniería biológica lleva décadas resolviendo desafíos complejos —desde vacunas e insulina hasta biocombustibles—, su expansión hacia soluciones circulares ha enfrentado límites relacionados con la enorme complejidad de los sistemas biológicos y los largos ciclos de descubrimiento y validación científica.

La IA modifica esa ecuación. Al analizar conjuntos masivos de datos biológicos, puede reducir radicalmente el espacio de búsqueda y acelerar el descubrimiento de soluciones que antes requerían años de investigación. Esto abre oportunidades particularmente relevantes para el reciclaje avanzado y la regeneración de materiales.

Uno de los campos más dinámicos es el diseño de proteínas y nuevas enzimas capaces de descomponer materiales complejos al final de su vida útil y transformarlos nuevamente en insumos equivalentes a los originales. Envases plásticos, fibras textiles derivadas del petróleo e incluso minerales críticos presentes en residuos electrónicos podrían reincorporarse al sistema productivo sin necesidad de nueva extracción.

fin de los combustibles fósiles

La relevancia estratégica de esta posibilidad es enorme. Si los materiales pudieran regenerarse de forma eficiente y económicamente viable, disminuiría la presión sobre la explotación de hidrocarburos y minerales vírgenes, debilitando gradualmente el modelo económico que sostiene la dependencia fósil. Bajo esta lógica, la IA aplicada a biotecnología podría acelerar el fin de los combustibles fósiles no mediante sustitución energética aislada, sino transformando la propia arquitectura del sistema productivo.

No obstante, el optimismo requiere matices. La propia expansión de la inteligencia artificial genera impactos ambientales asociados al consumo energético, demanda hídrica y huella de infraestructura digital. El riesgo es evidente: si los modelos de IA se alimentan con electricidad intensiva en carbono o se diseñan sin criterios éticos y ambientales, la solución podría reproducir parte del problema que pretende resolver.

Por ello, el potencial tecnológico debe ir acompañado de gobernanza responsable. La IA necesita desarrollarse con criterios de transparencia, supervisión ética y energía limpia. Sólo bajo esas condiciones podría contribuir genuinamente al fin de los combustibles fósiles y evitar convertirse en una nueva capa de presión ambiental sobre sistemas ya sobreexigidos.

Tecnología sin transición no basta

La inteligencia artificial representa una de las innovaciones más influyentes de nuestro tiempo, pero su verdadera trascendencia quizá no radique únicamente en automatizar tareas o aumentar productividad. Su potencial más disruptivo podría encontrarse en la posibilidad de rediseñar la economía material que ha sostenido durante décadas la dependencia global del petróleo y otros recursos finitos. En ese escenario, el fin de los combustibles fósiles comienza a concebirse como una transformación sistémica impulsada por circularidad, ciencia y datos.

Sin embargo, ninguna tecnología es neutral ni suficiente por sí sola. La IA puede acelerar procesos y abrir rutas inéditas hacia la sostenibilidad, pero sin regulación, ética y descarbonización energética corre el riesgo de amplificar desigualdades y presiones ambientales existentes. Para líderes empresariales y especialistas en responsabilidad social, el reto no consiste únicamente en adoptar inteligencia artificial, sino en decidir con qué propósito y bajo qué modelo de desarrollo se implementará. Sólo así la innovación podrá convertirse en una herramienta auténtica de transición y no en otra promesa tecnológica incapaz de alterar las raíces del problema.

Grupo BMV impulsa la inclusión y la diversidad con el “Ring the Bell for LGBTQ+ Equality 2026”

En el marco del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, Grupo Bolsa Mexicana de Valores (Grupo BMV) llevó a cabo el “Ring the Bell for LGBTIQ+ Equality”, una iniciativa global que reafirma su compromiso con la promoción de los derechos humanos, la igualdad y la erradicación de cualquier forma de discriminación.

Este Campanazo forma parte de una serie de acciones impulsadas, por segundo año consecutivo, entre más de 15 bolsas de valores alrededor del mundo para generar conciencia, fomentar conversaciones globales, fortalecer alianzas y promover entornos laborales y sociales más inclusivos, donde todas las personas sean respetadas y valoradas.

Jorge Alegría, director general del Grupo BMV, destacó:

“Quienes formamos parte del sector financiero tenemos la responsabilidad de poner el ejemplo en materia de inclusión y visibilidad, de actuar en favor de una cultura que reconozca la diversidad como una fortaleza para avanzar hacia un sistema financiero más representativo, más justo y, sobre todo, más humano”.

En México, estas iniciativas cobran relevancia en un contexto en el que persisten importantes desafíos en materia de inclusión y no discriminación. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2022 del INEGI, una de cada cinco personas reportó haber sido víctima de la negación de al menos un derecho en los últimos cinco años.

Asimismo, la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género 2021 reveló que una de cada tres personas de la comunidad LGBTIQ+ manifestó haber vivido algún acto de discriminación; mientras que 28.1% señaló haber recibido un trato desigual en prestaciones, ascensos o beneficios laborales. Estas condiciones reflejan cómo la violencia sistemática y la exclusión impactan distintos ámbitos de la vida social y económica, incluido el entorno laboral y financiero.

Ring the Bell for LGBTQ+ Equality

Esta edición del Campanazo LGBTIQ+ se enfocó en visibilizar a la comunidad trans. En este sentido, Jacques Matthias Tapie Amione, fundador, director y consultor principal en Grupo CREATA, dijo: “Hablar de inclusión trans también es hablar de economía: trabajamos, emprendemos, consumimos, generamos desarrollo, movemos mercados y sostenemos comunidades. Cuando el sistema financiero reconoce nuestra existencia, no solo amplía nuestras posibilidades y esperanza de vida, también fortalece mercados más humanos, conscientes y sostenibles”.

Juliette Greenham, directora financiera en Gender Health Training Institute, una organización que se especializa en brindar herramientas para la atención afirmativa y apoyo a personas transgénero, no binarias y con diversidad de género, señaló que “tanto en un portafolio de inversión como en la vida, los sistemas más resilientes son aquellos capaces de integrar diversidad”.

Hilda Téllez Lino, secretaria ejecutiva en la Unidad de Atención a la Diversidad Social del Gobierno de la Ciudad de México, mencionó que:

“Caminamos junto a las personas de la diversidad sexual y de género: reconociendo lo conquistado y acompañando lo que aún falta por transformar”.

Como parte de su estrategia de inclusión y diversidad, Grupo BMV también ha impulsado distintas acciones orientadas a reducir brechas y promover espacios más seguros y equitativos, entre las cuales destacan:

·       La realización de una colecta, en diciembre pasado, en beneficio de personas de la comunidad LGBTQ+ en situación de vulnerabilidad, en colaboración con la Fundación Arcoíris por el Respeto a la Diversidad Sexual, A.C.

·       La participación en la Feria Anual del Empleo organizada por ComproDiverso, dirigida a personas de la diversidad sexual y de género.

·       Incorporación de los principios de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) en el Código de Ética, así como reportes permanentes a los Consejos de Administración del Grupo BMV.

·       La colaboración en actividades de sensibilización, como el “Jueves Social” celebrado en junio de 2025, enfocado en visibilizar y celebrar la diversidad del colectivo LGBTIQ+.

A estas acciones se suman iniciativas internas orientadas a fortalecer una cultura organizacional más incluyente, como la actualización de la Política de Licencia Parental, que ahora contempla beneficios equitativos para todas las personas colaboradoras; el seguimiento interno a la encuesta realizada con ADIL Diversidad e Inclusión Laboral, para conocer la percepción y experiencia de los equipos de trabajo, y la presentación de la guía Igualdad de Género: Pilar de la Sostenibilidad y Rentabilidad Corporativa, presentada el pasado 5 de marzo.

Además del compromiso institucional, Grupo BMV impulsa talleres y espacios de sensibilización sobre diversidad sexual y de género desde sus distintos niveles de liderazgo. Estas acciones también responden a la Agenda 2030 y al papel de Grupo BMV como miembro activo de la Iniciativa de Bolsas de Valores Sostenibles, promoviendo la igualdad como un elemento clave para el desarrollo sostenible y la construcción de mercados más inclusivos.

Soriana Fundación transforma compras cotidianas en apoyo para familias rurales con estufas ecológicas

En un contexto donde los consumidores buscan cada vez más que sus compras tengan un impacto positivo, Soriana Fundación impulsa “La Dona que Dona”, una iniciativa que convierte un producto de consumo cotidiano en apoyo para familias de comunidades rurales que aún cocinan con fogones tradicionales, una práctica asociada a problemas respiratorios, riesgos para la salud y afectaciones ambientales.

A través de la compra de este producto disponible en las 771 tiendas Soriana del país, se generan recursos para la instalación de estufas ecológicas en comunidades de Chiapas, Veracruz, Puebla y Yucatán, entidades donde miles de hogares continúan utilizando métodos tradicionales de cocina dentro de espacios cerrados.

Actualmente, los productos con causa se han convertido en una de las principales herramientas que permite vincular donativos con proyectos de impacto social tangible. En este sentido, iniciativas como “La Dona que Dona” buscan acercar a más personas a proyectos sociales de manera sencilla y cotidiana, mientras los consumidores también obtienen un producto para su consumo diario.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación del aire en interiores derivada del uso de combustibles sólidos y métodos tradicionales de cocina representa uno de los principales riesgos ambientales para la salud en comunidades vulnerables, particularmente para mujeres y niños, quienes suelen permanecer más tiempo expuestos al humo dentro del hogar (2025).

‘La Dona que Dona’ es una iniciativa que brinda la oportunidad de que nuestros clientes conviertan una compra diaria en apoyo real para familias que hoy necesitan mejores condiciones de vida. Tan solo en los últimos tres años, este programa ha permitido instalar más de 1,200 estufas ecológicas, construyendo una impacto positivo y cercano para miles de familias mexicanas”, señaló Claudia Aguado.

Frente a este panorama, las estufas ecológicas contribuyen a reducir significativamente la emisión de humo dentro de las viviendas y disminuir hasta en un 60% el consumo de leña, generando beneficios tanto para la salud como para la economía familiar y el medio ambiente. Además de ayudar a prevenir enfermedades respiratorias y afecciones oculares, estas tecnologías representan un ahorro económico para las familias y fomentan prácticas más sostenibles al reducir la presión sobre los recursos forestales.

Además del impacto social, el programa también contribuye a impulsar hábitos de consumo más conscientes y sostenibles, al vincular pequeñas acciones individuales con proyectos de largo plazo enfocados en salud, bienestar y cuidado ambiental.

Con iniciativas como esta, Soriana Fundación busca fortalecer modelos de apoyo social vinculados al consumo cotidiano, promoviendo que pequeñas decisiones de compra puedan traducirse en beneficios colectivos para comunidades vulnerables en México.

Rafa Nadal impulsa campaña de prevención vs melanoma 

Un lunar que cambia, una mancha que antes no estaba, una herida que no termina de cicatrizar o una lesión que pasa desapercibida durante meses pueden ser señales de alerta. Con motivo del Día Mundial del Melanoma, que se celebra el 23 de mayo, Cantabria Labs impulsa una nueva edición de Objetivo Cero Melanoma 2026, una campaña de concientización y prevención que vuelve a poner el foco en un gesto sencillo, rápido y decisivo: revisar los lunares con la regla ABCDE y consultar a un dermatólogo ante cualquier cambio sospechoso. 

La campaña cuenta con el apoyo de Rafa Nadal, embajador de Cantabria Labs, y con la participación del Dr. Juan José Andrés Lencina, dermatólogo y Director Médico de Cantabria Labs; la Dra. Natalia Jiménez, dermatóloga en el Hospital Universitario Ramón y Cajal y en Grupo Pedro Jaén; y la Dra. Lourdes Navarro, dermatóloga y portavoz de la Fundación Piel Sana. Los especialistas coinciden en un mensaje central: revisar la piel, protegerla del sol y consultar al dermatólogo ante cualquier cambio sospechoso son gestos clave para favorecer el diagnóstico precoz del melanoma.

México y el melanoma: cuando la piel no se quema, también puede haber daño

En México, uno de los grandes retos de la prevención es romper con una idea muy extendida: creer que una piel que no se quema fácilmente está libre de daño solar. Según estimaciones de GLOBOCAN 2022, de la International Agency for Research on Cancer, en el país se registraron 2.198 nuevos casos de melanoma de piel y 833 muertes por esta enfermedad, con una prevalencia a cinco años de 7.596 casos.

Además, investigaciones de la UNAM en 2026 señalan una característica especialmente relevante: en México, con una incidencia estimada de entre 3.000 y 3.500 nuevos diagnósticos de melanoma al año, aproximadamente la mitad son melanomas acrales, un subtipo que puede aparecer en palmas de las manos, plantas de los pies y debajo de las uñas. Por eso, la autoexploración debe incluir todo el cuerpo, no solo las zonas más expuestas al sol.

“El error más común que puede cometer la sociedad mexicana es pensar que, por su fototipo y porque su piel no tiende a quemarse con facilidad, está protegida frente a todas las radiaciones solares. Es importante distinguir que existen diferentes tipos de radiación solar, todas ellas perjudiciales. Algunas son frente a las que el fototipo puede ofrecer cierta protección, pero otras también provocan daño solar silencioso”, explica el Dr. Juan José Andrés Lencina.

El especialista recuerda que la quemadura no es la única señal de alarma: “Existe un daño solar silencioso, que no siempre quema, pero que va atacando nuestro ADN y nuestras células. Y de esto también hay que ser muy consciente, especialmente en un país como México, donde hay personas con fototipos que no se queman con facilidad y no perciben ese daño”.

prevención vs melanoma 

La regla ABCDE: cinco letras para saber cuándo consultar

La regla ABCDE es una herramienta sencilla para orientar la autoexploración de lunares y lesiones. La A hace referencia a la asimetría; la B, a los bordes irregulares; la C, al color no homogéneo; la D, al diámetro superior a 6 milímetros; y la E, a la evolución, es decir, a cualquier cambio en el aspecto del lunar. El IMSS también ha promovido en México la detección temprana del melanoma mediante esta regla.

“Las señales de alarma de un lunar o una lesión las resumimos con la regla ABCDE. Esto implica que toda lesión que sea asimétrica, tenga bordes irregulares, un color irregular, un diámetro grande —es decir, mayor de 6 milímetros— o una evolución, es decir, que cambie con el tiempo, debe llevarnos a consultar con nuestro dermatólogo. Es una regla muy sencilla y es vital que la población la conozca para prevenir el melanoma”, señala la Dra. Natalia Jiménez.

La dermatóloga insiste en que la revisión no debe aplazarse hasta que aparezca un problema evidente. “Siempre recomiendo realizar revisiones anuales. No hay una edad concreta a partir de la cual deban hacerse: las revisiones son interesantes a cualquier edad. Obviamente, cuanto más sol hemos recibido, mayor riesgo tenemos de desarrollar una lesión maligna, pero es una recomendación aplicable a toda la población mexicana y, en realidad, a la población de cualquier parte del mundo”.

Protector solar: el hábito que todavía cuesta incorporar

La prevención también pasa por un uso correcto de la fotoprotección solar diaria. Según la Fundación Mexicana para la Dermatología, solo 1 de cada 10 mexicanos utiliza protector solar diariamente, una cifra que evidencia cuánto queda por hacer para convertir este gesto en parte de la rutina. “No se trata de extremar las precauciones, sino de reaplicar de verdad el protector solar cada dos horas. Es un gesto que realmente casi nadie hace, y si todos lo hiciéramos sería suficiente, porque ese tiempo está pensado precisamente para mantener la protección”, apunta el Dr. Juan José Andrés.

La Dra. Natalia Jiménez coincide: “Uno de los principales errores es no reaplicar el fotoprotector con la frecuencia necesaria. Recomendamos hacerlo cada dos horas. Otro error muy importante es aplicar poca cantidad, porque así nunca conseguiremos el índice de protección que se indica en el envase. Es importante que interioricemos que hay que reaplicar el protector solar y, por supuesto, evitar exposiciones prolongadas durante las horas centrales del día”.

Aplicar poco producto genera una sensación falsa de seguridad. Por eso, el Dr. Juan José Andrés propone una pauta fácil de recordar: “Para el cuerpo, la medida aproximada sería una una cantidad similar al tamaño de una pelota de golf. Para el rostro, recomiendo seguir la regla de los dos dedos: aplicar crema sobre los dedos índice y corazón y extenderla muy bien por toda la cara. También hay que prestar especial atención a las zonas más expuestas, como la nariz, y a una zona muy olvidada: las orejas”.

La fotoprotección, además, no depende solo de una crema. “Cuando no sea posible evitar la exposición solar, es fundamental apoyarnos en medidas físicas de protección, como camisetas, gorras y gafas de sol. La protección solar diaria no debe depender únicamente de la crema solar, sino de un conjunto de hábitos”, recuerda la Dra. Jiménez.

Heridas que no cicatrizan, manchas que cambian y lunares que evolucionan

La Dra. Lourdes Navarro explica que no todos los cánceres de piel son iguales. Dentro de los cánceres cutáneos no melanoma se encuentran el carcinoma basocelular, “el tumor maligno más frecuente en la piel”, y el carcinoma escamoso, que puede tener un comportamiento más agresivo. Este último, en fases iniciales, “suele manifestarse como una una mancha rojiza o como una herida que no termina de cicatrizar”. Por eso, insiste, hay que consultar al dermatólogo cuando una lesión no evoluciona con normalidad. “Es crucial que cuando veamos heridas que no cicatrizan en un tiempo adecuado, acudamos al dermatólogo”.

El melanoma, aunque menos frecuente, es el más agresivo. “La forma más común de manifestarse es en forma de mancha oscura o un lunar que cambia y evoluciona, y en menor porcentaje en forma de mancha roja o un nódulo. El diagnóstico precoz es crucial en estos tumores, pero sobre todo en el melanoma, porque tiene tendencia a invadir la piel de alrededor, extenderse a los ganglios linfáticos y otros órganos. Si hacemos un diagnóstico precoz, el pronóstico del paciente va a mejorar considerablemente”, añade la Dra. Navarro.

prevención vs melanoma 

Niños y adolescentes: aprender a protegerse antes de que sea tarde

La prevención empieza en casa. Los dermatólogos insisten en que los niños aprenden por imitación y que los hábitos frente al sol se construyen desde edades tempranas. “A la sociedad mexicana adulta le diría que, para concienciar a los más pequeños y a la población más joven, es crucial que vean a los mayores protegerse. Al final, aprendemos por imitación. Hay que hacerlo delante de ellos: aplicarse todos juntos el fotoprotector y convertirlo en un hábito. También es muy importante que desde pequeños sean conscientes de la importancia de usar gorras y sombreros”, señala el Dr. Lencina.

La Dra. Natalia Jiménez también pone el foco en el ejemplo: “Tenemos que dar ejemplo no solo en el uso de la fotoprotección, sino también en una exposición responsable. Hay que disfrutar de la playa y de las actividades al aire libre, pero es importante evitar el gesto de acostarnos al sol simplemente para broncearnos. Los niños tienen que ver que nos protegemos y entenderlo como algo habitual, como una forma más de cuidar su salud”.

Rafa Nadal: la importancia de aprender a protegerse desde la infancia

Rafa Nadal conoce bien lo que implica pasar gran parte del tiempo al aire libre. En su caso, el tenis hizo más evidente la importancia de proteger la piel frente al sol, pero también la necesidad de aprender ese cuidado cuanto antes. “Todo lo que se aprende desde pequeño es más fácil de sostener en el tiempo. Por eso creo que la concientización sobre la protección solar diaria es muy importante desde la infancia, para poder interiorizarla como un hábito. En un deporte como el tenis, en el que pasas gran parte del tiempo al aire libre, los efectos del sol se hacen mucho más evidentes”, cuenta Rafa Nadal.

El deportista reconoce que, cuando creció, no existía el mismo nivel de información sobre fotoprotección solar. “Cuando yo crecí no existía toda esta información y no contaba con ese abanico de detalles que me habría ayudado a concienciarme mucho antes sobre la importancia de la protección solar aplicada sobre la piely también de la suplementación oral. Gracias a Cantabria Labs descubrí un mundo nuevo en este sentido y también sus productos”, añade.

En su experiencia como deportista, encontrar una protección compatible con la práctica diaria también fue importante. “Yo soy una persona que suda mucho y tenía muchos problemas para que las cremas se mantuvieran fijas en la piel; además, durante los partidos me tocaba mucho la cara. La protección oral supuso un cambio muy importante para mí, igual que sus productos tópicos, que me dieron la oportunidad de protegerme sin tener que estar pendiente de algo que pudiera perjudicarme durante mi deporte”, explica.

Ese aprendizaje, asegura, también lo traslada ahora al terreno familiar y educativo. “Gracias a ello soy más consciente de la importancia de actuar protegiéndome, pero también de poder concienciar a mis hijos, que son pequeños, para que crezcan con la información adecuada. Son cosas que se pueden prevenir fácilmente si se actúa de la manera correcta”, concluye Rafa Nadal.

Con Objetivo Cero Melanoma 2026, Cantabria Labs México reafirma su compromiso con la prevención y el diagnóstico oportuno, impulsando hábitos de cuidado que pueden salvar vidas. Revisar la piel de manera constante, utilizar la protección solar diaria diariamente y acudir con un dermatólogo ante cualquier cambio son acciones clave para reducir el impacto del melanoma en México.

Este Día Mundial del Melanoma, la invitación es clara: hacer de la salud de la piel una prioridad. Detectar a tiempo puede marcar la diferencia entre una vida en riesgo y un mejor pronóstico. Por ello, invitamos a la comunidad a mantenerse atenta a las redes sociales de @cantabrialabs_mx, donde periódicamente estaremos realizando jornadas de revisión de lunares en Activo Chapultepec como parte de nuestras iniciativas de concientización, prevención y cuidado de la piel.

Detectar a tiempo puede hacer la diferencia.

El problema del impacto empresarial es que Bezos tiene razón

Por Luis Maram

«Si hago bien mi trabajo, el valor para la sociedad y la civilización proveniente de mis empresas con fines de lucro será mucho, mucho mayor que el bien que realizo con mis donaciones benéficas»… Pocas frases con tanto filo como esta de Jeff Bezos, presidente ejecutivo de Amazon, durante el programa Squawk Box de CNBC. Siempre he creído que las personas brillantes no hablan en un solo plano, sus ideas y expresiones son multidimensionales y esta sobre el impacto empresarial es una muestra. ¿Es real o se pasa de listo?

Voy a ser honesto; creo que Jeff Bezos tiene razón con esta frase sobre el impacto corporativo, aunque hay un enorme «pero»… y por eso señalo que es una frase multidimensional y con filo. Vamos a desbaratarla un poco…

Una compañía bien gestionada y exitosa genera empleo bien remunerado, paga a sus proveedores, cumple con sus impuestos, impulsa la innovación… en fin, empuja la sociedad hacia adelante.

Lo incómodo es que la frase también puede ser una hermosa máscara para justificar a un capitalismo depredador, con la premisa de «estamos cumpliendo con todas nuestras obligaciones».

El caso Amazon

Personalmente soy un fan de Amazon. Me parece una empresa revolucionaria. Pero la verdad es que mentiría si dijera que no se que esa logística de primera implica brutales impactos al planeta. Me engañaría si fingiera nunca haber escuchado las historias de explotación dentro de la organización. Y sería falso si señalara que nunca he pensado que existen prácticas monopólicas en todo esto.

impacto empresarial de Amazon

Pero por otro lado, ¿quién puede negar que la compañía ha revolucionado el comercio electrónico, la logística de envíos y la democratización del e-commerce para PyMEs? Nadie. De hecho, no olvidemos que durante la pandemia, empresas como Amazon nos permitieron cumplir con el distanciamiento.

Amazon no cambió el mundo por donar libros o financiar fundaciones. Lo cambió redefiniendo la logística global, destruyendo nuestra paciencia colectiva y logrando que ahora nos parezca inaceptable esperar más de seis horas por un cargador de iPhone.

De modo que detrás de la frase de Bezos hay una idea que muchas empresas piensan pero prefieren no decir en voz alta: el mayor impacto empresarial (hablando en positivo) rara vez proviene de apoyos sociales. Proviene de aquello que hace todos los días.

Así, el mayor impacto corporativo no proviene de la campaña emotiva y cool que da trabajo a grupos vulnerables (veáse por ejemplo la alianza de adidas con las artesanas y Someone Somewhere para los uniformes de la Selección Mexicana en el Mundial (hermosa y objeto de deseo… pero es un esfuerzo único y aislado, que incluso está hoy metido en escándalo.).

el impacto empresarial no está en simples alianzas de producto como la de adidas

El mayor impacto empresarial tampoco proviene de esos productos que donan parte de las ventas a una causa (lo cual es loable, pero de impacto extremadamente limitado).

el impacto empresarial no es marketing con causa

Estos storytellings son útiles, necesarios y bien recibidos por los consumidores y por la sociedad, pero son aportes nimios respecto de los problemas sociales que existen detrás de los síntomas.

El impacto empresarial real está en el negocio mismo

La confusión de la responsabilidad corporativa

Durante años, las mismas empresas y el sistema en sí, nos acostumbró a pensar que la responsabilidad corporativa era una especie de “modo noble” que las empresas activaban después de generar dinero. Primero explotaban el sistema… luego patrocinaban una carrera contra el cáncer y todos fingían ser felices.

Como si el impacto social estuviera separado de la operación. Pero la realidad no funciona así.

El verdadero impacto empresarial está incrustado en el core business:

Ahí ocurre el cambio real.

Pero aquí viene el gran PERO del que hablé al inicio. Si bien una empresa bien gestionada puede generar todos estos impactos positivos, ¿cuántas lo hacen?, ¿cuántos CEOs admitirían que tienen áreas de mejora? ¿Jeff Bezos lo haría? ¿Elon Musk? Todos hemos escuchado las historia de terror laboral de estos grandes corporativos… pero seguramente sus cúpulas dirán que es una falacia, que la gente no está comprometida y un largo etcétera. Y aquí hablamos solo de lo laboral pero ¿y cómo está la cadena de suministro?, ¿la distribución de la riqueza?, ¿las emisiones?, ¿la salud mental?

De modo que cuando el buen Jeff sale a decir que el mejor impacto corporativo es cuando la empresa se gestiona bien, estoy completamente de acuerdo… pero el problema es que al día de hoy, muy, muy… muy pocas podrían enarbolar esa bandera.

Y entonces, si aceptamos a ciegas esa declaración, entramos en una narrativa peligrosa que podría sonar a:

“Bueno… sí contaminamos un poco, sí esclavizamos un poco, si precarizamos un poco y destruimos la salud mental colectiva… PERO ¡hey! generamos innovación en el mundo”.

Y muchas empresas brillantes desde el punto de vista financiero, contribuyen al agotamiento laboral, la concentración de riqueza, el hiperconsumo, la desinformación y el deterioro ambiental. Veamos el reciente índice de la marcas más valiosas y hablemos de cuál de ellas tiene fama de dejar un impacto empresarial positivo en el mundo.

impacto empresarial vs valor de marca

Y esto es porque el mercado no siempre premia lo correcto. El mercado es hedonista y los accionistas, cortoplacistas. Y eso pasa muchísimo más de lo que las marcas quieren admitir.

Hoy abundan empresas que hablan de propósito mientras sostienen cadenas de suministro profundamente extractivas. Marcas que publican discursos sobre inclusión mientras internamente tienen culturas tóxicas. Compañías que hablan de bienestar digital… usando algoritmos diseñados para que pases tres horas viendo estupideces en social media, justo como hicieron recientemente Google y Meta.

Por eso a las empresas hoy se les presiona tanto con KPIs ESG (ambientales, sociales y de gobernanza)… para enfatizar que el crecimiento económico no sirve de mucho si destruye las condiciones que hacen posible seguir creciendo.

La verdad es que es necesario tener marcas y empresas que al generar riqueza no incendien lentamente todo lo demás en el proceso, pero para muchas de ellas esto solo es utopía.

Así que… menos retórica, menos pensamiento y frases multidimensionales, menos declaraciones rimbombantes y más acciones concretas como las que hablamos de Starbucks, Hilton, Pandora o Southwest Airlines, que no son perfectas pero están actuando, no fingiendo.

Y en todo esto comunicar es esencial, ese marketing de reputación es útil, solo que hagámoslo bien… menos storytelling lacrimógeno para acciones sin impacto y más sobre las acciones reales y los KPIs que las comprueben. Eso es lo que realmente sería relevante para el consumidor y otros grupos de interés, porque como dice el Buen Libro «… por sus frutos los conocereis» y no, no hablamos solo de Apple.

Este artículo se publicó inicialmente en el sitio del autor.


Luis Maram, Marketing y sostenibilidad
Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación

Linkedin | Creo en el poder transformador de las marcas

Luis Maram es estratega digital especializado en desarrollo de contenidos orientados a visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha acompañado a marcas en el diseño de acciones digitales que inspiran a sus audiencias, generan conexión y producen resultados concretos —desde el content marketing y el social media hasta la inteligencia artificial.

Es Director de Marketing y Media en Expok, donde lidera la estrategia digital de la empresa y sus clientes. Asimismo, edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocidos de México, LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.

ONG lanzan herramienta contra riesgos de deforestación y derechos humanos

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El dinero nunca había estado tan cerca de los bosques. Durante años, las conversaciones sobre deforestación parecían concentrarse en empresas agrícolas, cadenas de suministro o políticas públicas, pero hoy el foco también apunta hacia quienes financian las operaciones. Bancos, fondos de inversión y gestores de activos enfrentan una pregunta cada vez más incómoda: ¿qué tan responsables son las inversiones que sostienen actividades con impactos ambientales y sociales?

En ese contexto, una coalición de 23 organizaciones ambientales y de derechos humanos decidió mover la conversación hacia la acción. La iniciativa Accountability Framework (AFi) presentó una herramienta financiera diseñada para ayudar al sector financiero a identificar impactos vinculados con la deforestación, la conversión de ecosistemas y las afectaciones a derechos humanos. Más que un instrumento técnico, representa una nueva vía para disminuir riesgos en un entorno donde la sostenibilidad dejó de ser opcional y se convirtió en un factor estratégico.

Cómo disminuir riesgos desde el origen del financiamiento

Durante años, el sistema financiero observó los impactos ambientales como un asunto secundario o distante de los balances económicos. Sin embargo, el aumento de regulaciones, litigios climáticos y presión social ha cambiado las reglas del juego. Hoy, una inversión vinculada con deforestación puede derivar en afectaciones reputacionales, pérdidas económicas o cuestionamientos por parte de inversionistas y consumidores.

La nueva herramienta financiera de AFi busca precisamente cerrar esa brecha de información. Diseñada para bancos, fondos de pensiones, gestores de activos e inversionistas, permite identificar dónde existen amenazas relacionadas con la pérdida de ecosistemas o posibles violaciones de derechos humanos dentro de sus carteras de inversión y préstamos. El objetivo es claro: disminuir riesgos antes de que los impactos escalen y afecten tanto a las comunidades como a los negocios.

Además de detectar puntos críticos, el recurso permite priorizar la colaboración con empresas donde una intervención puede generar cambios reales. En lugar de limitarse a señalar problemas, la herramienta propone rutas de acción para impulsar transformaciones dentro de cadenas agroalimentarias y forestales.

Una guía práctica para evaluar empresas y disminuir riesgos

Uno de los principales desafíos para las instituciones financieras ha sido traducir los compromisos ESG en criterios concretos de evaluación. No basta con promesas corporativas o declaraciones públicas; cada vez es más necesario entender qué tan alineadas están las empresas con políticas reales de abastecimiento responsable y respeto a derechos humanos.

La herramienta financiera AFi funciona como una hoja de ruta para responder a esa necesidad. Basada en el Accountability Framework, integra indicadores provenientes de plataformas reconocidas como CDP, Forest 500, Forest IQ y la Iniciativa de Reporte Global (GRI). Gracias a ello, las instituciones pueden analizar si las compañías cuentan con compromisos claros de no deforestación, mecanismos de monitoreo ambiental y estrategias de trazabilidad en sus cadenas de suministro.

Otro elemento relevante es que el instrumento no se queda únicamente en el diagnóstico. También incorpora recomendaciones para dialogar con empresas, establecer prioridades y generar procesos de mejora. Esto fortalece la capacidad de las organizaciones financieras para disminuir riesgos asociados a decisiones de inversión que antes podían pasar inadvertidas.

Cuando la sostenibilidad se convierte en un asunto financiero

La conversación sobre biodiversidad y derechos humanos ha dejado de pertenecer exclusivamente al ámbito ambiental. Hoy, el sector financiero enfrenta un creciente escrutinio sobre cómo gestiona riesgos relacionados con la naturaleza y el clima, especialmente en industrias como la agricultura, el aceite de palma, la ganadería o la producción forestal.

Jeff Milder, director de AFi, ha señalado que las instituciones financieras necesitan herramientas que les permitan actuar frente a los crecientes riesgos regulatorios, reputacionales y operativos derivados de la deforestación. Esto es particularmente relevante en un momento donde mercados internacionales exigen estándares más estrictos sobre abastecimiento responsable y transparencia corporativa.

La presión también responde a una realidad económica: ignorar los impactos ambientales ya no sale barato. Desde interrupciones en cadenas de suministro hasta sanciones regulatorias, las consecuencias financieras de no anticipar riesgos son cada vez más visibles.

El papel de las alianzas en una nueva economía responsable

La herramienta no surgió de forma aislada. Su desarrollo contó con la colaboración de los Principios para la Inversión Responsable (PRI), además de pruebas piloto realizadas por inversionistas participantes de PRI Spring. Asimismo, incorpora experiencia técnica de organizaciones referentes como CDP, Ceres, Global Canopy y GRI, fortaleciendo su legitimidad y aplicabilidad.

Esta colaboración resulta significativa porque refleja una tendencia creciente: los retos ambientales y sociales requieren respuestas colectivas. La transformación de las cadenas de valor no depende únicamente de productores o consumidores, sino también de quienes habilitan el capital que mueve sectores enteros de la economía.

La propia AFi ha insistido en que convertir la producción ética en la nueva normalidad implica establecer expectativas claras, monitorear avances y ofrecer herramientas que permitan a los actores económicos actuar con mayor claridad y responsabilidad.

La llegada de esta herramienta financiera marca un punto de inflexión para el sector financiero. Durante mucho tiempo, las inversiones se analizaron principalmente bajo criterios de rentabilidad; hoy, entender los impactos ambientales y sociales asociados se vuelve igual de importante para proteger valor, reputación y continuidad operativa.

En un escenario donde los riesgos climáticos y de derechos humanos ocupan cada vez más espacio en la agenda empresarial, instrumentos como el de AFi pueden convertirse en aliados clave para disminuir riesgos, fortalecer decisiones de inversión y acercar al sistema financiero a un modelo donde el crecimiento económico y la responsabilidad ya no caminen por separado.

¿Más dinero o mejor calidad de vida? El reto laboral de las empresas responsables

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Durante años, el debate laboral giró alrededor de una pregunta aparentemente simple: ¿es mejor trabajar desde la oficina o desde casa? Sin embargo, conforme el mercado laboral se transforma y las nuevas generaciones replantean sus prioridades, esa conversación parece quedarse corta. Hoy, empresas y colaboradores enfrentan una tensión más compleja: cómo equilibrar productividad, bienestar y resultados sin sacrificar la experiencia humana del trabajo.

El cambio no es menor. Mientras algunas compañías avanzan hacia un retorno total a la presencialidad, miles de trabajadores comienzan a valorar algo distinto: el control sobre su tiempo. La posibilidad de decidir cuándo concentrarse, cuándo colaborar y cuándo atender responsabilidades personales se perfila como el nuevo reto laboral para organizaciones que buscan mantenerse competitivas, responsables y atractivas para el talento.

Del “dónde” al “cuándo”: el nuevo reto laboral

La disputa entre trabajo remoto y presencial sigue vigente. De hecho, estudios recientes apuntan a un endurecimiento de políticas: cerca del 30% de las empresas eliminarían el trabajo remoto en 2026, mientras muchos directores ejecutivos anticipan un regreso completo a oficinas hacia 2027. A simple vista, parecería que la conversación gira únicamente en torno al espacio físico.

Sin embargo, algo está cambiando bajo la superficie. El verdadero debate ya no se centra exclusivamente en dónde trabajan las personas, sino en cuándo pueden hacerlo. La autonomía horaria —la capacidad de gestionar tiempos de concentración, pausas, reuniones y vida personal— comienza a ganar terreno como un diferenciador clave para atraer y retener talento.

reto laboral

Este giro responde a una realidad cada vez más evidente: las cargas laborales son más intensas, los calendarios están saturados y las reuniones se multiplican. Para muchas personas, poder iniciar antes o después su jornada, proteger bloques de tiempo sin interrupciones o tener mayor previsibilidad representa un beneficio tan valioso como el salario.

Cuando la calidad de vida supera al sueldo

Durante décadas, el dinero ocupó el primer lugar entre las prioridades laborales. Hoy, el panorama empieza a modificarse. El equilibrio entre vida personal y trabajo se ha convertido en uno de los factores más valorados por los empleados, superando incluso la remuneración económica en múltiples encuestas globales.

La explicación parece lógica. Tener un ingreso competitivo sigue siendo importante, pero ya no basta para compensar jornadas fragmentadas, agotamiento constante o la imposibilidad de atender responsabilidades familiares. Personas cuidadoras, madres, padres o colaboradores con necesidades de salud física y emocional demandan estructuras laborales más humanas y sostenibles.

Aquí emerge una pregunta incómoda para muchas organizaciones: ¿qué pesa más en la propuesta de valor al empleado, un mejor salario o una vida con menos desgaste? Para las empresas responsables, ignorar esta conversación podría traducirse en mayor rotación, desmotivación y pérdida de reputación empleadora.

El reto laboral de medir productividad sin controlar horarios

Uno de los mayores temores empresariales frente a la autonomía horaria es la productividad. Persisten dudas sobre si equipos menos sincronizados pueden mantener resultados consistentes, cumplir objetivos o colaborar de forma efectiva.

Pero quizá el problema radica en medir con reglas del pasado un modelo de trabajo distinto. Si las organizaciones continúan evaluando desempeño con base en presencia, conexión constante o tiempo frente a la pantalla, el cambio será difícil. La autonomía exige una nueva cultura basada en resultados, claridad de objetivos y métricas relevantes.

Más que contar horas trabajadas, las empresas comienzan a valorar tiempos de respuesta, calidad del trabajo, cumplimiento de entregables, satisfacción del cliente y eficiencia operativa. En otras palabras, el desempeño deja de medirse por permanencia y empieza a medirse por impacto.

El costo invisible de la cultura de “siempre disponible”

Aunque la flexibilidad parece una promesa positiva, también puede convertirse en una trampa. Cuando no existen límites claros, la autonomía se transforma en hiperconectividad: correos fuera del horario laboral, reuniones innecesarias y disponibilidad permanente.

Muchas personas experimentan la flexibilidad como una contradicción. Se supone que tienen libertad, pero terminan trabajando más horas para compensar tiempos personales o mantenerse visibles ante sus líderes. El riesgo es evidente: el agotamiento se desplaza de la oficina al hogar.

Para evitarlo, las organizaciones necesitan establecer reglas claras. Definir horarios núcleo de colaboración, expectativas razonables de respuesta y espacios protegidos de concentración puede marcar la diferencia entre un modelo sostenible y uno que solo disfraza el estrés bajo el discurso de la flexibilidad.

¿Qué papel jugarán las oficinas en este nuevo escenario?

Si el trabajo ya no depende exclusivamente de un lugar, surge otra interrogante inevitable: ¿qué sentido tiene la oficina física? Para muchas empresas, este podría convertirse en uno de los grandes puntos de inflexión del próximo reto laboral.

La respuesta parece orientarse hacia una transformación del espacio corporativo. Más que lugares obligatorios de asistencia, las oficinas podrían evolucionar hacia centros de colaboración, aprendizaje, innovación y construcción de cultura organizacional.

En este contexto, los empleados acudirán menos por obligación y más por valor agregado. Espacios diseñados para la creatividad, tecnología eficiente, mentoría y experiencias colectivas podrían volver a la oficina un destino atractivo en lugar de una imposición administrativa.

Liderazgo responsable: menos vigilancia, más claridad

La autonomía temporal no funciona sin liderazgo sólido. Delegar libertad sin objetivos claros puede generar desorganización, cuellos de botella y frustración tanto para equipos como para líderes.

Por ello, las empresas que logran mejores resultados suelen compartir un mismo principio: expectativas transparentes desde el inicio. Cuando las personas entienden qué se espera, cuáles son las prioridades y cómo se evaluará el desempeño, el control excesivo pierde sentido.

En distintos casos empresariales, redefinir dinámicas laborales con autonomía ha reducido tiempos de ejecución, minimizado retrabajos y aumentado productividad sin extender jornadas. Esto demuestra que el verdadero liderazgo no consiste en supervisar constantemente, sino en construir sistemas de confianza y rendición de cuentas.

El futuro del trabajo será una prueba para las empresas responsables

El debate sobre trabajo remoto o presencial probablemente continuará. Sin embargo, las organizaciones que solo enfoquen la conversación en el lugar podrían estar pasando por alto el cambio más importante: las personas ya no solo buscan flexibilidad espacial, sino soberanía sobre su tiempo.

El gran reto laboral para las empresas responsables será construir modelos que equilibren bienestar, productividad y objetivos de negocio sin caer en extremos. Porque al final, el dilema entre más dinero o mejor calidad de vida quizá tenga una respuesta menos polarizada: los colaboradores quieren ambas cosas, pero cada vez están menos dispuestos a sacrificar su tiempo personal para conseguirlas.

¿Fútbol o productividad? El dilema que enfrentan las empresas durante el Mundial 2026

El Mundial de Futbol 2026 promete paralizar conversaciones, llenar oficinas de pronósticos y convertir los horarios laborales en terreno de debate. Con partidos que se jugarán durante la jornada de trabajo, muchas organizaciones ya comienzan a preguntarse si permitir que los colaboradores sigan los encuentros será una decisión estratégica o un golpe a la productividad. En medio de la expectativa, el torneo también abre una conversación sobre bienestar, cultura organizacional y flexibilidad laboral.

Para las empresas durante el Mundial, el reto no se limita a decidir si se prenden o no las pantallas en la oficina. El verdadero desafío consiste en gestionar emociones, expectativas y niveles de concentración en un entorno donde millones de personas estarán pendientes de cada resultado. Lejos de ser un tema trivial, especialistas advierten que ignorar el fenómeno puede salir más caro que gestionarlo inteligentemente.

Empresas durante el Mundial: ¿prohibir o capitalizar la emoción?

En cada Copa del Mundo ocurre algo similar: las oficinas se transforman. Los chats se llenan de apuestas amistosas, los descansos se alargan unos minutos y los teléfonos se convierten en una segunda pantalla. Frente a esto, algunas compañías optan por endurecer reglas para evitar distracciones, mientras otras prefieren aprovechar el entusiasmo colectivo como un catalizador de engagement.

De acuerdo con Ana Estrada, experta en desarrollo humano y CEO de Brújula Interior, y un artículo de El Economista, las emociones impactan directamente en la concentración, la memoria y la toma de decisiones. Esto significa que pretender que los colaboradores ignoren por completo el Mundial podría resultar poco realista. Más aún cuando el ambiente festivo suele contagiar incluso a quienes no siguen el futbol de manera habitual.

empresas durante el Mundial

En este contexto, las organizaciones enfrentan un dilema: ejercer control o transformar la emoción en un activo. Apostar por la inteligencia emocional puede ayudar a que esa “montaña rusa” de entusiasmo juegue a favor del clima laboral, en lugar de convertirse en una fuente permanente de distracción.

El costo invisible de las restricciones

Prohibir no necesariamente significa resolver. Para Melhina Magaña, cofundadora de Daucon, limitar el acceso a los partidos puede generar dinámicas informales que terminan afectando la cultura organizacional y la relación entre equipos. Cuando no existen reglas claras, las personas llenan esos vacíos con interpretaciones propias, creando incertidumbre y hasta tensiones innecesarias.

El problema es que el interés por los partidos no desaparece por decreto. Si los colaboradores no pueden seguir los encuentros abiertamente, probablemente buscarán alternativas: revisarán el marcador desde el celular, extenderán pausas o incluso reorganizarán su tiempo sin autorización. Esto puede traducirse en interrupciones más constantes y menor transparencia dentro de la organización.

La realidad es que muchas empresas durante el Mundial podrían enfrentar un fenómeno silencioso: la clandestinidad laboral del futbol. Paradójicamente, intentar bloquear el interés por el torneo podría dispersar más la atención de los equipos que reconocerlo y administrarlo de forma estratégica.

Empresas durante el Mundial y el valor del salario emocional

Más que una concesión, permitir ciertos espacios para ver partidos puede convertirse en una herramienta de salario emocional. Especialistas sugieren abrir conversaciones con los equipos para identificar cuáles encuentros despiertan mayor interés —como el inaugural o los partidos de la selección nacional— y construir acuerdos alrededor de ellos.

Aunque no existen estudios concluyentes que indiquen que ver el Mundial aumenta automáticamente la satisfacción laboral, sí hay evidencia sobre el impacto positivo de la autonomía. La teoría de autodeterminación de Edward Deci y Richard Ryan señala que cuando las personas sienten capacidad de decisión y llegan a acuerdos, su motivación suele fortalecerse.

Este enfoque puede abrir oportunidades prácticas: colaboradores dispuestos a reorganizar pendientes, compensar horarios o extender jornadas para cumplir objetivos sin perderse los encuentros. Cuando existe claridad, flexibilidad y responsabilidad compartida, el Mundial deja de verse como un obstáculo y se convierte en una experiencia de cohesión.

Organización y reglas claras: la verdadera jugada maestra

El éxito no depende únicamente de la flexibilidad, sino de cómo se implementa. Las compañías que decidan habilitar espacios para ver partidos o realizar dinámicas internas deben acompañar estas medidas con lineamientos claros: prioridades definidas, entregables alineados y acuerdos visibles para todos.

Algunas organizaciones incluso podrían aprovechar el evento para fortalecer el sentido de pertenencia. Instalar pantallas en áreas comunes o promover espacios de convivencia durante el medio tiempo no necesariamente implica grandes inversiones, pero sí envía un mensaje importante: la empresa entiende el contexto cultural y busca equilibrar bienestar con desempeño.

Para las empresas durante el Mundial, la diferencia entre una iniciativa exitosa y un problema operativo estará en la preparación. Cuando la flexibilidad parece improvisación, puede interpretarse como falta de orden; pero cuando existe estructura, el torneo se convierte en una oportunidad para reforzar compromiso, identidad y lealtad.

El Mundial 2026 pondrá a prueba algo más que la pasión futbolera: obligará a las organizaciones a replantear cómo equilibran productividad, bienestar y cultura laboral. Ignorar el entusiasmo colectivo probablemente sea tan poco efectivo como permitirlo sin límites. El punto medio parece estar en la conversación, la planeación y la confianza.

Al final, el dilema no es únicamente si ver o no los partidos dentro de la oficina. La verdadera pregunta es qué tipo de experiencia quieren construir las empresas con sus colaboradores. Porque, después del silbatazo final, lo que permanecerá no será el marcador, sino la percepción de una organización capaz —o no— de entender a las personas que la conforman.

¿Retroceso para la gastronomía sostenible? Michelin elimina “Estrella Verde”

La sostenibilidad ha ganado terreno en industrias que hace apenas unos años parecían concentradas únicamente en la excelencia operativa o la rentabilidad. En la gastronomía, ese cambio se reflejó cuando la Guía Michelin —uno de los referentes más influyentes del sector restaurantero— decidió reconocer no solo la calidad culinaria, sino también el impacto ambiental de los restaurantes. Sin embargo, una reciente decisión ha abierto una conversación incómoda: ¿qué pasa cuando desaparecen los incentivos visibles para hacer las cosas mejor?

La eliminación de la Estrella Verde de Michelin, el distintivo creado en 2020 para reconocer prácticas sostenibles ejemplares, ha despertado inquietudes dentro y fuera del sector gastronómico. Para algunos, representa un replanteamiento natural de las estrategias de reconocimiento; para otros, podría interpretarse como un retroceso simbólico en un momento donde consumidores, reguladores e inversionistas exigen más transparencia y compromiso ambiental.

De un trébol verde a una pregunta incómoda

Cuando Michelin lanzó la Estrella Verde de Michelin en 2020, el contexto global ya estaba marcado por una creciente urgencia climática y una transformación de las expectativas de consumo. El reconocimiento surgió como una respuesta a los esfuerzos que inspectores de la guía observaban en restaurantes comprometidos con reducir su impacto ambiental, priorizar ingredientes locales, disminuir residuos y fortalecer prácticas regenerativas.

A diferencia de las famosas estrellas Michelin tradicionales —que evalúan la excelencia culinaria—, este distintivo tenía otro propósito: poner bajo los reflectores a quienes entendían que la gastronomía no solo se mide en sabores, sino también en decisiones éticas. Restaurantes con huertos propios, proveedores de cercanía o cadenas de suministro más responsables comenzaron a encontrar un espacio de validación internacional.

El pequeño trébol verde se convirtió rápidamente en una poderosa herramienta reputacional. No solo servía como reconocimiento físico, sino también como un mensaje claro para clientes cada vez más atentos al impacto social y ambiental de sus elecciones de consumo.

Estrella Verde de Michelin

¿Por qué desaparece la Estrella Verde de Michelin?

La decisión fue confirmada discretamente por la Guía Michelin el pasado 18 de mayo, coincidiendo con el anuncio de una nueva iniciativa editorial llamada Mindful Voices. Aunque la empresa insiste en que no se trata de un paso atrás, sino de una evolución, la eliminación del distintivo ha generado preguntas inevitables sobre el lugar que ocupará la sostenibilidad dentro de la narrativa gastronómica global.

Michelin argumenta que su nueva apuesta busca ampliar la conversación y dar voz a personas —chefs, hoteleros y expertos del vino— cuyas trayectorias e iniciativas estén impulsando cambios positivos en la industria. Según la compañía, este enfoque refleja mejor la complejidad transversal de los retos actuales, integrando gastronomía, hospitalidad y vino bajo un mismo paraguas de excelencia responsable.

Sin embargo, el cambio también supone el fin de una referencia tangible. A finales de este año, los restaurantes ya no podrán anunciarse como poseedores de Estrellas Verdes, incluso aquellos que recibieron el reconocimiento recientemente, como los siete establecimientos distinguidos este año en Gran Bretaña e Irlanda.

La sostenibilidad no puede depender de un sello

El debate va más allá de Michelin. La desaparición de un distintivo como este plantea una pregunta de fondo: ¿las empresas sostienen sus compromisos ambientales por convicción o porque existe una recompensa pública?

Para Mark Sait, director ejecutivo de la consultora SaveMoneyCutCarbon, el mensaje es claro: retirar el reconocimiento no debería traducirse en menor ambición. Desde su perspectiva, las organizaciones más competitivas serán aquellas que continúen elevando estándares aun cuando los símbolos o el lenguaje del mercado alrededor de la sostenibilidad cambien.

El comentario resulta especialmente relevante en un momento donde las estrategias ESG enfrentan una creciente presión reputacional. Mientras algunas empresas reducen la intensidad de sus discursos ambientales por miedo a acusaciones de greenwashing, otras entienden que el verdadero reto ya no es prometer, sino demostrar resultados concretos.

Estrella Verde de Michelin: más que un reconocimiento simbólico

Para muchos restaurantes, el distintivo funcionó como un incentivo para formalizar prácticas que quizá ya implementaban de forma aislada. Michelin evaluaba factores como la procedencia de ingredientes, el uso de productos de temporada, la gestión de residuos alimentarios, el reciclaje y la manera en que los equipos comunicaban su enfoque sostenible a clientes y comunidades.

Este sistema ayudó a posicionar nuevas conversaciones dentro de la alta cocina. De pronto, hablar de desperdicio alimentario, agricultura regenerativa o reducción de plásticos dejó de ser un nicho y comenzó a formar parte del lenguaje aspiracional de restaurantes de prestigio.

Además, el reconocimiento enviaba un mensaje importante al consumidor: la excelencia gastronómica podía coexistir con la responsabilidad ambiental. En una industria históricamente asociada al desperdicio y cadenas de suministro complejas, eso representaba un cambio cultural significativo.

Mindful Voices: ¿una evolución o un cambio de narrativa?

La nueva iniciativa de Michelin, Mindful Voices, arrancará oficialmente el 1 de junio durante la ceremonia de la Guía Michelin de los Países Nórdicos en Copenhague, Dinamarca. Inicialmente enfocada en Europa, buscará expandirse globalmente a lo largo del año mediante historias editoriales en formato impreso, sitio web y aplicación.

A diferencia de la Estrella Verde, esta plataforma no premiará directamente prácticas sostenibles, sino que destacará historias de personas inspiradoras dentro de la gastronomía, hospitalidad y el vino. Michelin sostiene que esta visión ofrece una representación más integral de las transformaciones del sector.

Sin embargo, algunos especialistas podrían preguntarse si contar historias tiene el mismo peso que otorgar un distintivo verificable. Después de todo, los reconocimientos públicos no solo celebran logros: también crean estándares aspiracionales y generan competencia positiva entre actores de una industria.

Una historia que Michelin ya había ayudado a escribir

Resulta paradójico que Michelin retire un distintivo de sostenibilidad justo cuando las expectativas sobre responsabilidad corporativa son mayores. La guía, nacida en 1889 como un pequeño manual para automovilistas franceses, logró reinventarse durante más de un siglo hasta convertirse en autoridad global sobre excelencia gastronómica.

Precisamente por esa capacidad de influir en comportamientos, la Estrella Verde de Michelin tenía un valor que iba más allá de la promoción comercial. Representaba una señal cultural de hacia dónde debía evolucionar la industria restaurantera.

Hoy, con más de 40 mil establecimientos evaluados en distintos territorios, Michelin sigue teniendo el poder de moldear tendencias. La pregunta no es si continuará impulsando la sostenibilidad, sino de qué forma logrará hacerlo sin uno de sus símbolos más visibles.

La eliminación de la Estrella Verde abre un debate que trasciende a Michelin: ¿cómo se reconoce y acelera el cambio sostenible en industrias donde el prestigio importa tanto como el desempeño? Aunque Mindful Voices promete amplificar voces inspiradoras, todavía está por verse si las historias pueden sustituir el impacto que tenía un distintivo fácilmente identificable por consumidores y negocios.

Lo cierto es que la sostenibilidad en gastronomía ya no puede depender únicamente de premios o tendencias reputacionales. En un entorno marcado por regulaciones, presión de costos y consumidores más conscientes, los restaurantes que continúen apostando por prácticas responsables probablemente seguirán destacando, con o sin un trébol verde en la puerta.

En reconocimiento a su compromiso Ambiental, Social y de Gobierno Corporativo, Alsea obtiene distintivo ESR por décimo quinta vez consecutiva

Alsea, operador líder de establecimientos de Comida Rápida, Cafeterías y Restaurantes de Servicio Completo en América Latina y Europa, recibió por 15° año consecutivo el Distintivo Empresa Socialmente Responsable (ESR).

Esta distinción, otorgada anualmente por el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI), premia la excelencia y liderazgo de la compañía en materia de responsabilidad social y sostenibilidad en México.

Para la edición del 2026, el Centro realizó una evaluación de la forma en que las empresas integran los principios Ambientales, Sociales y de Gobierno Corporativo a su estructura de negocio.

A través de una reevaluación de su impacto y visión de crecimiento, Alsea actualizó en 2025 su Modelo de Sostenibilidad para atender de manera prioritaria seis metas alineadas a los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Desde 2011, cuando recibió el premio por primera vez, Alsea ha evolucionado para aplicar estos esfuerzos en todas sus áreas.

Para asegurar la atención efectiva de sus metas y asegurar que su estrategia esté alineada con las mejores prácticas internacionales de responsabilidad social y sostenibilidad, Alsea también cuenta con una estructura de Gestión de Sostenibilidad Global que realiza estudios de doble materialidad cada dos años para medir y recalibrar sus avances. Además, a través de Fundación Alsea, A.C., trabaja con aliados para impulsar acciones que generen un impacto positivo en las comunidades donde tienen presencia bajo tres líneas de acción: alimentación, empleabilidad y educación.

A lo largo de más de una década y media, el proceso de evaluación del Distintivo ESR ha cambiado, y Alsea ha mantenido su estrategia de sostenibilidad al tanto de las tendencias en transformación empresarial.

Algunos ejemplos de las acciones realizadas por Alsea y sus marcas a través de Fundación Alsea, A.C., incluyen:

  • En 2025 se llevó a cabo la 4ta edición del Premio Alsea, donde se rompió el récord histórico de postulaciones, con más de 100 proyectos inscritos y resultó ganador el postulado por el Dr. Samuel Durán Agüero y la Universidad de San Sebastián en Chile, el cual recibirá un apoyo de $150 mil dólares para desarrollar su investigación multirregional, que busca actualizar el perfil alimentario y nutricional de países de Latinoamérica y España.
  • Entre octubre y diciembre se realizó la campaña de recaudación 2025 del Movimiento Va por Mi Cuenta mediante acciones de recaudación, comunicación interna, alianzas con organizaciones sociales aliadas y la participación de Alsea y sus marcas se logró superar el récord que tuvo en 2024, cuando alcanzó la suma de $51.8 millones de pesos.
  • Fundación Alsea, A.C. cerró el 2025 con una inversión de más de $69 millones 583 mil pesos que beneficiaron a 1 millón 438 mil 953 personas en situación vulnerable.
  • En 2025 Alsea mantuvo su participación dentro del Corporate Sustainability assessment del Dow Jones Sustainability Index (DJSI), consolidándose por encima de la media del sector de restaurantes y consumo, evaluadas en criterios Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ASG).

La Fundación Rockefeller consolida su primer año en América Latina con inversiones por 59 MDD

La Fundación Rockefeller presentó hoy en Bogotá el Informe de Impacto de 2025, Big Bets, Real Results (“Grandes Apuestas, Resultados Reales”), que resume un año de inversiones estratégicas orientadas a mejorar la vida de las poblaciones más vulnerables y enfrentar los retos estructurales más importantes a nivel global. En un contexto marcado por la disminución de la ayuda internacional, se destacó el primer año de operaciones de la Oficina Regional de la Fundación Rockefeller para América Latina y el Caribe, ubicada en Bogotá, con una inversión regional superior a los 59 millones de dólares durante 2025. 

El informe muestra cómo la Fundación está impulsando soluciones desarrolladas desde y para la región, con foco en alimentación escolar, salud pública, resiliencia climática, energía limpia y fortalecimiento de capacidades filantrópicas locales. Esto forma parte de una estrategia global que en 2025 destinó más de USD 350 millones para beneficiar a 731 millones de personas, y además movilizó USD 3.000 millones de manera directa a nivel mundial.

“Durante el primer año de operación de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe, priorizamos alianzas locales y modelos impulsados por las comunidades para proteger tanto al planeta como a las personas. Desde el uso de inteligencia artificial para predecir brotes de dengue en Cali hasta esfuerzos de reforestación en Maranhão, nuestra inversión en la región está enfocada en fortalecer la resiliencia local frente a la volatilidad global”, afirmó Lyana Latorre, vicepresidenta para América Latina y el Caribe de la Fundación Rockefeller.

El reporte, organizado alrededor de tres pilares —tecnología de vanguardia,modelos impulsados por las comunidades y datos clave— posiciona a América Latina y el Caribe como una región que demuestra cómo las soluciones locales pueden escalar y generar impacto tangible.

Fundación Rockefeller

Cuatro iniciativas que marcaron el rumbo en América Latina y el Caribe

• Innovación en alertas tempranas de salud (Brasil y Colombia): Gracias al modelamiento de datos y uso de Inteligencia Artificial con la plataforma Dengue.IA, proyecto impulsado por la Fundación junto a la Universidad ICESI, autoridades de salud en Cali, Colombia, pueden predecir y prevenir brotes de dengue con 93 % de precisión, protegiendo a 2,2 millones de personas. En Brasil, se  apoyó el desarrollo de ÆSOP, sistema de alerta temprana creado junto a Fiocruz y la Universidad Federal de Río de Janeiro para detectar brotes infecciosos antes de ser crisis sanitarias. El sistema integra registros médicos, datos ambientales, ventas farmacéuticas y análisis impulsados por la IA para emitir alertas tempranas a autoridades locales. En 2025, ÆSOP ayudó a prevenir 86 brotes antes de que escalaran, beneficiando a cerca de 4 millones de personas. Tras su implementación piloto en Amazonas y otros estados brasileños, el Ministerio de Salud de Brasil anunció su expansión a 14 estados adicionales durante 2026.

• Prácticas locales para acelerar la reforestación (Brasil): En el noreste de Brasil, el proyecto Health in Harmony apoyó a coaliciones lideradas por mujeres indígenas con proyectos para revertir la deforestación en la Amazonía, proteger la biodiversidad, y generar oportunidades económicas sostenibles. Como resultado, cerca de 20.000 miembros de comunidades en 9 territorios indígenas recibieron apoyo para proteger 2 millones de hectáreas de selva tropical.

• Energía solar para ampliar el acceso eléctrico en Haití: En Haití, la Fundación Rockefeller, a través de la Global Energy Alliance (GEA), apoyó la expansión de sistemas de paneles solares desarrollados por la empresa haitiana Alina Enèji. Estas redes modulares permitieron llevar electricidad confiable a más de 21.000 personas en zonas rurales del país afectadas por años de inestabilidad y deterioro de la infraestructura eléctrica.

Fundación Rockefeller

Fortalecer la filantropía regional desde América Latina

El informe destaca el lanzamiento de nuevas iniciativas para fortalecer la capacidad filantrópica en América Latina y el Caribe, en un momento en que la cooperación internacional enfrenta restricciones y cambios estructurales. Como parte de ese esfuerzo —y tras un proceso de consulta con organizaciones filantrópicas, actores públicos, privados y de la sociedad civil de toda la región— la Fundación Rockefeller presentó el informe “Cinco agendas para activar la transformación del sector filantrópico en América Latina y el Caribe”, que identifica cinco prioridades estratégicas para fortalecer el ecosistema filantrópico regional y promover soluciones lideradas desde América Latina y el Caribe. 

El reporte hace un llamado a acelerar modelos de financiamiento más colaborativos, fortalecer las capacidades locales, impulsar alianzas multisectoriales y ampliar el rol de la filantropía como catalizador de innovación, resiliencia y desarrollo sostenible en la región.

Impacto global de 2025: cifras clave

La disrupción cambia nuestra forma de trabajar, pero no para quién trabajamos. El año pasado, los compromisos globales para apoyar a quienes más lo necesitan se redujeron drásticamente, y quienes dependían de ello pagaron las consecuencias. Pero también se reveló la extraordinaria valentía de líderes de Estados Unidos, África, Asia y Latinoamérica que optaron por elevar su ambición y apostar en grande. Nos enorgullece acompañarlos y compartir este informe, que demuestra que aún es posible lograr resultados a gran escala para las poblaciones vulnerables, a pesar de las disrupciones que deterioran sus condiciones de vida y hacen nuestro trabajo más difícil”, afirmó Rajiv J. Shah, presidente de la Fundación Rockefeller.

Estos indicadores destacan el alcance, movilización de capital e impactos ambientales del portafolio de 2025:

  • Resultados para las personas: 731 millones de personas accedieron o utilizaron un producto o servicio financiado por la Fundación. 
  • Impulso a la inversión: La Fundación movilizó directamente 3.000 millones de dólares destinados a intervenciones sociales, a través del trabajo de Global Energy Alliance (GEA) y de otros socios.
  • Protección del Planeta: Los esfuerzos dieron como resultado la reducción, disminución o captura de 84 millones de toneladas de CO₂e —una métrica que considera el potencial total de calentamiento global de todos los gases de efecto invernadero— y la protección o restauración de 23 millones de hectáreas de tierra, una superficie similar a la de Utah, el Reino Unido o Guyana.
  • Alcance global de la financiación: Las inversiones y apoyos llegaron a todas las regiones, incluyendo más de 133 millones de dólares en África; 93 millones de dólares en Asia y Oceanía; 59 millones de dólares en América Latina y el Caribe; y 49 millones de dólares en Estados Unidos y América del Norte. Los desgloses regionales detallados están disponibles en el Resumen Financiero de 2025.

El Informe de Impacto 2025 completo se puede explorar y descargar en versión digital aquí.

TV Azteca lanza fuerte comunicado contra la presidenta

La relación entre el Gobierno Federal y los principales medios de comunicación en México ha alcanzado un nuevo punto de fricción. Tras las declaraciones emitidas por la presidenta de la República en su conferencia matutina, en las que hizo un llamado explícito a la ciudadanía para dejar de consumir los contenidos de TV Azteca, la respuesta de la televisora del Ajusco no se hizo esperar.

A través de un contundente e inédito comunicado fechado el 25 de mayo de 2026, la empresa calificó el pronunciamiento presidencial como un “intento evidente de censura” y una “agresión directa a la libertad de expresión”. Lejos de matizar la postura, el documento escala la confrontación al lanzar severas acusaciones directas que involucran presuntos nexos con el crimen organizado en los más altos niveles del partido en el poder, redes de corrupción familiar y el desmantelamiento institucional del país.

Este choque frontal abre un intenso debate sobre los límites del discurso presidencial, el papel de las empresas de comunicación como contrapesos políticos y el impacto que esta polarización genera en la audiencia y el mercado publicitario.

A continuación, compartimos el comunicado íntegro emitido por la televisora:

¿Por qué esta empresa de reciclaje textil rechazó ropa nueva de fast fashion?

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La relación entre la moda rápida y la economía circular suele presentarse como una posible solución al creciente problema de residuos textiles. Sin embargo, en ocasiones, las iniciativas de reutilización chocan con una realidad incómoda: no toda la ropa puede —o debe— reincorporarse fácilmente al sistema. Eso fue precisamente lo que ocurrió en Singapur, donde una decisión empresarial abrió un debate sobre los límites de la sostenibilidad en la industria de la moda.

Una empresa de reciclaje textil decidió rechazar una oferta de prendas nuevas provenientes de una de las marcas de moda ultrarrápida más cuestionadas del mundo. Más allá del gesto, el caso refleja una discusión de fondo sobre responsabilidad corporativa, sobreproducción y consumo desechable. ¿Puede una empresa verdaderamente circular colaborar con un modelo de negocio basado en el “usar y tirar”? La respuesta, al parecer, no es tan simple.

La decisión de una empresa de reciclaje textil que incomodó al fast fashion

En Singapur, Cloop —una empresa social enfocada en recolectar, reutilizar, revender y reciclar textiles— recibió una propuesta inesperada. La compañía de moda ultrarrápida Shein se acercó con la intención de donar cajas de ropa nueva utilizada con fines de marketing para que pudiera ser revendida o reutilizada en sus programas de circularidad.

Sin embargo, lejos de aceptar la donación como una oportunidad positiva, Cloop decidió rechazarla. La razón fue clara: no quería convertirse en un “vertedero” de productos no vendidos ni contribuir indirectamente a incentivar el consumo masivo de prendas de baja calidad y corta duración. Para la organización, aceptar este tipo de productos enviaría un mensaje contradictorio con sus principios de circularidad.

empresa de reciclaje textil

De acuerdo con Eco-business, la postura de Cloop no surge de una posición radical, sino de una experiencia práctica. La empresa ya recibe prendas donadas de distintas marcas de fast fashion, incluida Shein, pero reconoce que muchas veces la calidad de estas piezas impide revenderlas, por lo que terminan siendo recicladas o descartadas del circuito de reutilización.

Empresa de reciclaje textil frente al reto de la moda desechable

La cofundadora de Cloop, Jasmine Tuan, ha sido enfática al señalar que la organización promueve la entrega de prendas bien confeccionadas, funcionales y en buen estado. Su objetivo no es alimentar un sistema de consumo impulsivo, sino alargar la vida útil de productos que realmente puedan reutilizarse.

Este posicionamiento pone sobre la mesa una de las grandes contradicciones del modelo circular: aunque el reciclaje es importante, no puede convertirse en una excusa para seguir produciendo sin control. Cuando una prenda está diseñada para durar poco o fabricada con materiales difíciles de reaprovechar, incluso las soluciones circulares encuentran límites.

El problema se vuelve más complejo cuando se observa el contexto global. Cada año, las marcas de moda ultrarrápida generan alrededor de 92 millones de toneladas de residuos textiles, de los cuales aproximadamente el 80% termina en vertederos o es incinerado. En Singapur, el panorama tampoco es alentador: se producen más de 206 mil toneladas de residuos textiles anuales y apenas el 3% logra reciclarse.

empresa de reciclaje textil

Shein y el desafío de reconciliar reputación y sostenibilidad

Por su parte, Shein aclaró que el acercamiento con Cloop no pretendía formalizar una alianza permanente, sino explorar opciones para reutilizar muestras de ropa usadas en campañas promocionales. La empresa sostiene que busca alternativas para evitar el desperdicio de materiales, incluyendo la reutilización, donación y reciclaje de productos excedentes.

La marca también ha intentado fortalecer su narrativa de sostenibilidad. En los últimos años ha impulsado alianzas con instituciones académicas para desarrollar tecnologías de reciclaje textil y ha promovido programas enfocados en circularidad, además de incorporar excedentes de tela —el llamado “stock muerto”— en nuevas colecciones.

No obstante, las críticas persisten. Especialistas en sostenibilidad cuestionan que, pese a sus esfuerzos reputacionales, el modelo de negocio de la empresa sigue sustentándose en ciclos acelerados de producción, precios extremadamente bajos y una cultura de hiperconsumo que dificulta cualquier transición genuina hacia prácticas responsables.

El vacío regulatorio que mantiene el problema intacto

El caso de Singapur también revela una carencia estructural importante: el país aún no cuenta con un esquema de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) para textiles. Este mecanismo obligaría a las marcas de moda a asumir parte de los costos ambientales derivados de los residuos que generan.

Actualmente, gran parte de los textiles desechados en Singapur no se reciclan realmente, sino que son exportados a otros mercados para reventa o disposición final. Esto plantea una pregunta incómoda para la industria: ¿quién debe hacerse cargo del impacto cuando una prenda deja de ser útil?

La experiencia de Cloop demuestra que una empresa de reciclaje textil no puede resolver sola un problema originado por un modelo de producción excesiva. La circularidad necesita infraestructura, regulación y, sobre todo, cambios en la forma de diseñar, producir y consumir moda.

El rechazo de Cloop a recibir ropa nueva de Shein no fue simplemente una negativa comercial; fue una declaración de principios sobre lo que significa realmente construir sistemas circulares. En un momento donde muchas marcas buscan asociarse con iniciativas sostenibles para fortalecer su reputación, el caso recuerda que la economía circular también implica poner límites.

Para especialistas en sostenibilidad, empresas y consumidores, esta historia deja una lección relevante: el reciclaje no debe convertirse en un salvavidas para justificar modelos de negocio insostenibles. Una empresa de reciclaje textil puede ayudar a reducir impactos, pero difícilmente podrá compensar por sí sola una industria diseñada para producir más ropa de la que el planeta puede absorber.

Ni máquinas ni mega proyectos: la naturaleza podría ser clave contra el cambio climático

Durante años, el discurso sobre la crisis ambiental ha estado dominado por promesas de innovación tecnológica, megaproyectos de captura de carbono y soluciones futuristas capaces de revertir el deterioro ambiental. Sin embargo, mientras el mundo busca respuestas complejas, una alternativa silenciosa, antigua y profundamente efectiva ha permanecido frente a nosotros: la capacidad de la naturaleza para regenerarse. Hoy, más que una posibilidad romántica, restaurar ecosistemas emerge como una estrategia tangible frente al cambio climático.

El debate no es nuevo, pero sí cada vez más urgente. En 2019, una investigación publicada en Science generó controversia al plantear que la restauración de bosques naturales podría ser la “mejor solución disponible” para enfrentar el calentamiento global. La afirmación desató críticas inmediatas: ¿cómo hablar de árboles cuando la prioridad parece ser reducir emisiones? La respuesta, sin embargo, nunca fue reemplazar una solución por otra, sino comprender que enfrentar el desafío ambiental exige pensar en sistemas completos, donde personas y ecosistemas prosperen juntos.

Cambio climático: por qué la naturaleza vuelve al centro de la conversación

La resistencia inicial hacia las soluciones basadas en la naturaleza surge de una preocupación legítima: ninguna restauración ecológica puede sustituir la reducción urgente de emisiones contaminantes. Frenar los gases de efecto invernadero sigue siendo una prioridad innegociable. Sin embargo, cada vez más evidencia sugiere que la recuperación de ecosistemas podría aportar hasta un 30% de las reducciones necesarias de carbono a nivel global.

La diferencia está en el enfoque. Mientras algunas soluciones tecnológicas suelen implicar altos costos económicos, energéticos o sociales, restaurar bosques, humedales y manglares tiene el potencial de generar beneficios simultáneos: captura carbono, protege biodiversidad, fortalece medios de vida y mejora la resiliencia de comunidades enteras. No se trata de elegir entre tecnología o ecosistemas, sino de reconocer que la naturaleza puede amplificar los resultados cuando se le permite funcionar.

Los riesgos de apostar solo por soluciones artificiales

De acuerdo con The Guardian, ante la magnitud del desafío climático, muchas propuestas han surgido desde la geoingeniería. Una de ellas consiste en inyectar aerosoles en la estratósfera para reflejar parte de la radiación solar y enfriar el planeta. Aunque prometedora sobre el papel, esta estrategia podría alterar patrones de lluvia y afectar cultivos esenciales para la seguridad alimentaria mundial.

Algo similar ocurre con la captura directa de carbono del aire. Si bien representa una innovación con enorme potencial, sus costos financieros y energéticos aún hacen difícil imaginar una implementación masiva. En contraste, los ecosistemas naturales operan bajo una lógica distinta: son sistemas vivos capaces de sostenerse a sí mismos cuando se restauran adecuadamente, generando impactos que van mucho más allá de una cifra de CO₂ capturado.

Cambio climático y los “bucles invisibles” que pueden salvar ecosistemas

La naturaleza funciona mediante complejas redes de retroalimentación. Son procesos donde un cambio genera otro que, a su vez, fortalece el primero. Hace miles de millones de años, estos mecanismos permitieron que la vida transformara un planeta hostil en un espacio habitable. Más vida generó condiciones para más vida.

El problema es que hoy esos mismos ciclos están operando en sentido contrario. La sobreexplotación de recursos naturales alimenta el deterioro ambiental, incrementa emisiones y acelera la degradación de ecosistemas. Bosques más secos retienen menos humedad; suelos degradados almacenan menos carbono; temperaturas más altas generan nuevas presiones sobre la biodiversidad.

Sin embargo, estos ciclos también pueden convertirse en aliados. Si las comunidades humanas trabajan con la naturaleza, y no contra ella, es posible activar procesos de recuperación autosostenibles. Ahí radica una de las oportunidades más esperanzadoras frente al cambio climático: aprovechar la capacidad regenerativa del planeta en lugar de continuar debilitándola.

Cuando devolver un jaguar transforma todo un ecosistema

En el Parque Nacional Iberá, en Argentina, la restauración ecológica demuestra cómo pequeños cambios pueden detonar transformaciones extraordinarias. Tras décadas de degradación, la reintroducción del jaguar permitió controlar poblaciones excesivas de herbívoros, favoreciendo el regreso de la vegetación acuática y restaurando el equilibrio del humedal.

El impacto fue mucho más profundo de lo esperado. La recuperación del ecosistema permitió el regreso de especies emblemáticas, desde guacamayas hasta nutrias gigantes, fortaleciendo uno de los sumideros de carbono más importantes de la región. Pero quizá el cambio más revelador ocurrió en las comunidades humanas.

El ecoturismo se convirtió en motor económico local, generando empleo para guías, rastreadores de fauna, cocineros y anfitriones. La biodiversidad dejó de verse como obstáculo para convertirse en fuente de bienestar, demostrando que conservación y desarrollo pueden avanzar de la mano.

Cuando restaurar no significa plantar árboles sin estrategia

No todas las iniciativas basadas en la naturaleza generan impactos positivos. En algunos casos, empresas han impulsado plantaciones masivas de monocultivos bajo la promesa de capturar carbono, aunque esto implique desplazar ecosistemas locales y reducir biodiversidad.

La experiencia demuestra que simplificar sistemas naturales suele ser contraproducente. La restauración efectiva no consiste únicamente en sembrar árboles, sino en recuperar dinámicas ecológicas completas. De ahí que manglares, humedales y bosques biodiversos resulten mucho más valiosos que proyectos diseñados únicamente para compensar emisiones corporativas.

Este punto resulta especialmente relevante para organizaciones comprometidas con estrategias ESG y responsabilidad social: apostar por soluciones climáticas superficiales puede derivar en cuestionamientos sobre impacto real e incluso acusaciones de greenwashing.

Las comunidades podrían ser la pieza que falta

Uno de los hallazgos más consistentes en proyectos exitosos es que la restauración funciona mejor cuando mejora la vida de las personas. En regiones del norte de India, agricultores han recuperado árboles y manejado suelos de forma estratégica para retener agua y aumentar productividad agrícola.

En Gujarat, comunidades de mujeres indígenas han restaurado manglares para proteger aldeas costeras de la erosión, mientras fortalecen actividades como la pesca y la agricultura. Lo importante aquí no es únicamente el carbono almacenado, sino el círculo virtuoso que se genera: cuando las personas obtienen beneficios reales, tienen incentivos para proteger el entorno a largo plazo.

Quizá una de las lecciones más poderosas sea que avanzar frente al cambio climático no siempre exige tecnologías extraordinarias ni sacrificios imposibles. A veces, la transformación comienza fortaleciendo a quienes han cuidado los territorios durante generaciones.

En un momento donde el debate climático parece oscilar entre la desesperación y las promesas tecnológicas, la restauración de la naturaleza ofrece algo distinto: una solución capaz de generar beneficios ambientales, sociales y económicos de manera simultánea. No sustituye la descarbonización ni elimina la urgencia de transformar industrias, pero sí amplifica las posibilidades de éxito.

Tal vez la verdadera innovación no sea inventar algo completamente nuevo, sino reaprender a colaborar con sistemas que han sostenido la vida durante millones de años. Cuando la naturaleza comienza a recuperarse, no solo captura carbono o protege biodiversidad: también devuelve esperanza, bienestar y la posibilidad de imaginar un futuro más habitable para todos.

Apple fortalece accesibilidad para discapacidad visual, auditiva y motriz

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La conversación sobre inclusión tecnológica ha evolucionado. Hoy, no solo se trata de adaptar dispositivos para determinados grupos, sino de construir ecosistemas capaces de responder a distintas realidades humanas desde el diseño. En ese contexto, Apple anunció una nueva generación de herramientas impulsadas por inteligencia artificial enfocadas en personas con discapacidad visual, auditiva y motriz, reforzando una narrativa que la empresa ha sostenido durante años: la accesibilidad como parte esencial de la innovación.

Las nuevas funciones, que llegarán a iPhone, iPad, Mac, Apple TV y Apple Vision Pro, ponen sobre la mesa una pregunta importante para el sector empresarial: ¿qué significa realmente desarrollar productos inclusivos? Más allá de la conversación sobre reputación o diferenciación, el anuncio muestra cómo la tecnología inclusiva puede dejar de verse como un añadido para convertirse en infraestructura cotidiana, especialmente en un mundo donde más de mil millones de personas viven con alguna discapacidad.

Tecnología inclusiva: cuando la IA comienza a describir el mundo

Uno de los anuncios más relevantes fue la evolución de VoiceOver e Image Explorer, herramientas que ahora podrán describir imágenes, documentos, recibos y escenas en tiempo real con un nivel de detalle mucho más preciso gracias a Apple Intelligence. Además, los usuarios tendrán la posibilidad de hacer preguntas complementarias utilizando lenguaje natural sobre aquello que aparece frente a la cámara del dispositivo.

Para personas con discapacidad visual, esto representa un cambio significativo en la experiencia de autonomía. No se trata únicamente de escuchar una descripción automática, sino de interactuar con el entorno y obtener contexto adicional. Una factura, una señalización o incluso una escena compleja pueden interpretarse mediante conversación, reduciendo barreras en actividades cotidianas.

tecnología inclusiva

El movimiento también abre una discusión relevante sobre el papel de la inteligencia artificial en la accesibilidad. Mientras gran parte de la conversación pública sobre IA suele concentrarse en productividad o entretenimiento, Apple parece insistir en otro camino: convertirla en una herramienta de asistencia permanente. En ese sentido, la tecnología inclusiva comienza a adquirir un rol más tangible dentro de la vida diaria.

Discapacidad visual, auditiva y motriz: un ecosistema pensado desde distintas necesidades

Las novedades no se limitan únicamente a herramientas de visión asistida. Apple anunció subtítulos automáticos para videos que originalmente no los tienen, una función diseñada para personas con discapacidad auditiva. El sistema operará directamente desde el dispositivo mediante reconocimiento de voz local, permitiendo generar captions en videos grabados en iPhone, contenido compartido entre usuarios y plataformas de streaming dentro del ecosistema Apple.

Al mismo tiempo, Magnifier —pensada para personas con baja visión— integrará capacidades conversacionales. Los usuarios podrán preguntar sobre textos o elementos visuales y ejecutar comandos de voz como “acercar imagen” o “encender la linterna”. Esto sugiere una transición importante: las herramientas dejan de ser únicamente reactivas y comienzan a comportarse como asistentes inteligentes.

Para quienes viven con discapacidad motriz, uno de los anuncios más comentados fue la integración entre Apple Vision Pro y sistemas compatibles de sillas de ruedas motorizadas. A través del seguimiento ocular, el visor permitirá controlar movimientos usando únicamente la mirada, mientras que visionOS incorporará nuevas opciones de selección visual y gestos faciales para ampliar la navegación.

Tecnología inclusiva y privacidad: el equilibrio que Apple intenta mantener

En medio del auge de la inteligencia artificial, Apple también aprovechó el anuncio para reforzar un tema particularmente sensible: la privacidad. Tim Cook, CEO de Apple, aseguró que la accesibilidad forma parte del ADN de la compañía y enfatizó que muchas de las funciones de Apple Intelligence operan directamente en el dispositivo, sin depender totalmente de procesamiento remoto.

La decisión no es menor. En un contexto donde distintas investigaciones han advertido sobre vulnerabilidades relacionadas con autenticación y modelos de IA, garantizar que la información personal permanezca dentro del dispositivo puede representar un diferenciador relevante, especialmente cuando se trata de usuarios que dependen de herramientas sensibles para su autonomía.

Este enfoque también responde a una exigencia creciente del mercado. Las empresas tecnológicas enfrentan cada vez más presión regulatoria y social para diseñar soluciones accesibles sin comprometer derechos digitales fundamentales. La tecnología inclusiva, en este escenario, ya no puede desligarse de conversaciones sobre ética, seguridad y confianza.

Tecnología inclusiva: inclusión genuina o estrategia de negocio

Aunque las nuevas funciones pueden interpretarse como una acción orientada al bienestar social, sería simplista entenderlas únicamente desde esa óptica. La accesibilidad también representa una oportunidad estratégica. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de mil millones de personas viven con algún tipo de discapacidad en el mundo, una población históricamente subatendida por la industria tecnológica.

Apple lleva años posicionándose como una de las compañías más activas en accesibilidad digital y, dentro de comunidades tecnológicas y foros especializados, sus herramientas suelen considerarse entre las más robustas del mercado. Apostar por productos pensados para personas con discapacidad visual, auditiva y motriz fortalece no solo la experiencia del usuario, sino también el posicionamiento reputacional de la empresa.

Sin embargo, el debate permanece abierto. Vision Pro, por ejemplo, sigue siendo un dispositivo premium con acceso limitado para gran parte de la población, lo que plantea preguntas sobre el alcance real de estas soluciones. La inclusión tecnológica no solo implica crear herramientas innovadoras, sino garantizar que puedan llegar a quienes realmente las necesitan.

El anuncio de Apple deja claro que la accesibilidad está dejando de ser un apartado secundario dentro de la innovación tecnológica. Las nuevas capacidades impulsadas por inteligencia artificial muestran cómo las herramientas digitales pueden adaptarse mejor a las personas y no al revés, especialmente para quienes viven con discapacidad visual, auditiva y motriz.

No obstante, también obliga a mirar el panorama con una perspectiva más amplia. La inclusión puede generar impacto social, pero también es una ventaja competitiva poderosa en un mercado cada vez más atento a la diversidad y la experiencia de usuario. La diferencia estará en qué tan capaces sean las empresas de convertir la tecnología inclusiva en soluciones verdaderamente accesibles, escalables y centradas en las personas.

La nueva realidad de la ESG: lo que las empresas deben hacer ante su fragmentación

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Durante años, hablar de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) fue hablar de una visión integral. Las empresas comenzaron a entender que el impacto ambiental, las prácticas laborales, los derechos humanos y la ética corporativa no podían gestionarse de manera aislada. Bajo esta lógica, surgió una narrativa poderosa: integrar todas estas dimensiones en una sola estrategia empresarial permitiría construir organizaciones más sostenibles, resilientes y competitivas.

Sin embargo, esa aparente armonía comienza a mostrar fisuras. La fragmentación de la ESG está transformando las reglas del juego y obligando a las organizaciones a replantear cómo entienden la sostenibilidad corporativa. Lo que antes parecía un paraguas estratégico uniforme, hoy evoluciona en distintas direcciones, impulsadas por regulaciones, presiones de mercado y exigencias operativas cada vez más complejas.

La fragmentación de la ESG: tres pilares, tres velocidades

En apariencia, la ESG sigue presentándose como un concepto cohesionado. Pero detrás de ese acrónimo, cada letra avanza bajo lógicas distintas. La dimensión ambiental responde cada vez más a regulaciones climáticas, esquemas de descarbonización y obligaciones de divulgación financiera relacionadas con emisiones y riesgos de transición.

La dimensión social, por su parte, ya no se limita a programas de bienestar o iniciativas de diversidad. Hoy está profundamente vinculada con la debida diligencia en derechos humanos, condiciones laborales y trazabilidad en las cadenas de suministro. Mientras tanto, la gobernanza se fortalece desde los marcos legales, auditorías internas y sistemas de cumplimiento corporativo.

fragmentación de la ESG

Este cambio marca una realidad ineludible: ya no existe una única conversación ESG. Existen varias conversaciones ocurriendo al mismo tiempo, con distintos ritmos, actores y prioridades. Y ahí es donde comienza el verdadero desafío para las empresas.

Cuando la regulación acelera la fragmentación de la ESG

De acuerdo con Eco-Business, La creciente fragmentación de la ESG no es accidental. Está siendo moldeada, en gran medida, por una regulación global cada vez más especializada. Entre 2025 y 2026, el endurecimiento de normas sobre divulgación climática, derechos humanos y sostenibilidad en cadenas de suministro ha intensificado la presión sobre las empresas.

El problema es que estas regulaciones no avanzan de forma homogénea. Mientras algunas jurisdicciones fortalecen sus requisitos de reporte, otras optan por simplificar procesos para reducir costos regulatorios. El resultado es un entorno empresarial fragmentado, donde las organizaciones deben responder simultáneamente a expectativas múltiples e incluso contradictorias.

Esta situación complica especialmente a compañías multinacionales o con cadenas de valor globales, que enfrentan la tarea de cumplir distintas exigencias según el país, sector o mercado donde operan.

La tensión invisible entre impacto, costos y cumplimiento

Uno de los aspectos menos discutidos de esta transformación es el conflicto interno que puede surgir entre las prioridades ESG. En teoría, las estrategias ambientales, sociales y de gobernanza deberían reforzarse mutuamente. En la práctica, no siempre sucede así.

Por ejemplo, una empresa que acelera su transición hacia operaciones bajas en carbono podría enfrentar incrementos de costos en su cadena de suministro. De igual forma, fortalecer la debida diligencia en derechos humanos puede generar retrasos operativos o modificar relaciones con proveedores estratégicos.

Al mismo tiempo, reforzar controles de gobernanza y cumplimiento podría generar estructuras más conservadoras, ralentizando la innovación o la toma de decisiones. La sostenibilidad corporativa deja entonces de ser únicamente una cuestión de propósito para convertirse también en un ejercicio constante de balance y priorización.

El nuevo dueño de la ESG ya no está en un solo escritorio

Otro cambio silencioso, pero profundo, es el desplazamiento de responsabilidades dentro de las organizaciones. Durante años, los equipos de sostenibilidad fungieron como los principales custodios de la agenda ESG. Hoy, ese modelo parece insuficiente.

Las cuestiones ambientales comienzan a recaer sobre equipos financieros, especialmente cuando implican reportes climáticos o decisiones de inversión. Los temas sociales migran hacia áreas de compras, operaciones y gestión de proveedores. Mientras tanto, gobernanza queda cada vez más en manos de auditoría, compliance y departamentos legales.

Esto genera un desafío estructural importante: ¿quién coordina la estrategia global? Aunque la responsabilidad está distribuida, la expectativa de coherencia sigue intacta. El resultado puede ser fricción interna, duplicidad de esfuerzos o falta de alineación entre áreas clave.

Asia-Pacífico y la complejidad de operar en múltiples realidades

La región Asia-Pacífico se ha convertido en un ejemplo claro de esta transformación. Por un lado, existe una fuerte aceleración regulatoria en sostenibilidad y divulgación ESG. Pero al mismo tiempo, cada país prioriza aspectos diferentes, generando marcos regulatorios desiguales.

Además, las cadenas de suministro ubicadas en esta región enfrentan un escrutinio creciente relacionado con derechos laborales, trazabilidad y cumplimiento ambiental. Para muchas empresas globales, el reto ya no es únicamente cumplir, sino coordinar operaciones bajo expectativas cambiantes.

Esta realidad anticipa un escenario que podría extenderse a otros mercados: gestionar ESG ya no dependerá solo de contar con políticas corporativas sólidas, sino de desarrollar capacidad de adaptación organizacional.

Fragmentación de la ESG: cómo deben responder las empresas

Ante este panorama, insistir en gestionar ESG como un único bloque estratégico podría convertirse en un error. Las empresas necesitan reconocer que cada dimensión requiere conocimientos especializados, estructuras diferenciadas y modelos propios de gobernanza.

También será indispensable fortalecer la coordinación interfuncional. Si bien el entorno externo se fragmenta, la organización necesita actuar de manera integrada. Los líderes de sostenibilidad tendrán que convertirse en articuladores entre áreas financieras, operativas, legales y de riesgos.

Finalmente, las empresas deberán aceptar algo incómodo: las concesiones serán inevitables. No todas las decisiones ESG podrán alinearse perfectamente. Habrá momentos en los que será necesario priorizar, justificar y gestionar tensiones entre objetivos ambientales, sociales y económicos.

Lejos de desaparecer, los criterios ESG están entrando en una nueva etapa de evolución. La promesa de un marco único y perfectamente integrado está dando paso a una realidad más compleja, especializada y, en ocasiones, contradictoria. Comprender esta transición será clave para evitar respuestas simplistas frente a desafíos cada vez más sofisticados.

Las organizaciones que logren adaptarse no serán necesariamente aquellas con más reportes o mayores presupuestos de sostenibilidad, sino las que aprendan a gestionar con inteligencia la fragmentación de la ESG, manteniendo coherencia estratégica en medio de intereses, regulaciones y prioridades divergentes.

¿La IA ya está cruzando límites? El Papa León XIV pide “desarmarla”

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa del futuro para convertirse en una fuerza capaz de transformar la economía, el trabajo, la política y hasta los conflictos armados. Mientras empresas tecnológicas compiten por liderar la carrera de la innovación, también crece una pregunta incómoda: ¿qué sucede cuando el desarrollo tecnológico avanza más rápido que los acuerdos éticos y sociales capaces de contenerlo?

En ese contexto, el Papa León XIV lanzó una advertencia que resonó mucho más allá del ámbito religioso. En su primera gran encíclica, Magnifica Humanitas, el pontífice pidió a gobiernos, empresas y ciudadanos actuar con mayor responsabilidad frente a la expansión de esta tecnología. Su mensaje no fue un rechazo absoluto a la innovación, sino una llamada urgente a frenar riesgos de la IA, especialmente aquellos relacionados con la guerra, la manipulación de la información y la concentración del poder tecnológico.

Frenar riesgos de la IA: el mensaje de un Papa ante una carrera sin pausa

No es casual que el Papa haya elegido a la inteligencia artificial como uno de los ejes centrales de su primer gran documento. La discusión ya no gira únicamente en torno a productividad o automatización, sino sobre el impacto humano de sistemas que cada vez toman más decisiones, procesan más datos y tienen mayor influencia sobre la vida cotidiana.

De acuerdo con Reuters, León XIV fue enfático al señalar que el problema no radica solamente en la tecnología, sino en la velocidad con la que se está desplegando. En un entorno donde las compañías tecnológicas enfrentan enormes presiones comerciales, el Papa pidió “ralentizar” el desarrollo y construir marcos regulatorios sólidos. En otras palabras, insistió en la necesidad de frenar riesgos de la IA antes de que los daños se vuelvan irreversibles.

El mensaje resulta particularmente relevante porque no proviene únicamente de una institución moral, sino de una voz que históricamente ha influido en debates sociales globales. El paralelismo con la Revolución Industrial —cuando la Iglesia comenzó a pronunciarse sobre los derechos laborales— no parece accidental.

La guerra automatizada y el temor a perder el control humano

Uno de los puntos más contundentes del documento es la preocupación sobre el uso militar de la inteligencia artificial. León XIV advirtió que algunos sistemas de armas autónomas han evolucionado “prácticamente más allá del alcance humano para controlarlos”, una frase que pone sobre la mesa un debate que parecía reservado para la ciencia ficción.

El riesgo no es menor. Delegar decisiones letales a sistemas automatizados abre interrogantes éticos profundas sobre responsabilidad, rendición de cuentas y humanidad. ¿Quién responde cuando un algoritmo decide atacar? ¿Cómo se garantiza que una máquina distinga entre objetivos militares y civiles?

Para el pontífice, cualquier aplicación militar de la IA debe someterse a restricciones éticas rigurosas. Más aún, calificó como “inaceptable” confiar a sistemas automatizados decisiones relacionadas con la vida y la muerte, reforzando una postura que interpela tanto a gobiernos como a la industria tecnológica.

Desinformación, polarización y una cultura del conflicto

Otra preocupación central del Papa gira en torno al ecosistema digital. León XIV alertó sobre cómo ciertos sistemas de IA pueden amplificar desinformación, incentivar conflictos y privilegiar contenidos polarizantes, especialmente cuando las plataformas priorizan el engagement sobre el bienestar colectivo.

La advertencia llega en un momento especialmente sensible, donde la proliferación de contenido manipulado, deepfakes y narrativas falsas ya afecta procesos democráticos, reputaciones y dinámicas sociales. En ese contexto, la conversación sobre tecnología deja de ser únicamente técnica y se convierte en un asunto de gobernanza.

La pregunta de fondo es incómoda, pero necesaria: ¿estamos diseñando herramientas para informar mejor o para captar más atención a cualquier costo? Desde la óptica del Papa, el problema no es solo tecnológico, sino profundamente humano y político.

Frenar riesgos de la IA también implica proteger a trabajadores y comunidades

La conversación sobre inteligencia artificial suele enfocarse en modelos avanzados y productividad, pero rara vez mira hacia quienes sostienen la cadena tecnológica. León XIV dedicó parte importante de su encíclica a denunciar nuevas formas de explotación vinculadas a la economía digital.

Desde trabajadores que moderan contenidos o entrenan sistemas bajo condiciones precarias, hasta personas involucradas en la extracción de minerales esenciales para dispositivos tecnológicos, el Papa recordó que la innovación también tiene costos humanos invisibles. Particularmente fuerte fue su señalamiento sobre niños y adolescentes trabajando en contextos peligrosos relacionados con la minería de tierras raras.

frenar riesgos de la IA

Aquí emerge una dimensión clave para las agendas ESG y de responsabilidad social: frenar riesgos de la IA no solo implica regular algoritmos, sino también garantizar cadenas de suministro éticas, derechos laborales y condiciones dignas para quienes sostienen la infraestructura tecnológica global.

Una crítica al poder concentrado de los datos

León XIV también lanzó un mensaje directo sobre la propiedad de los datos. El Papa cuestionó que el control de la información quede exclusivamente en manos privadas, planteando la necesidad de una supervisión independiente y de políticas públicas más activas.

Este punto abre un debate especialmente sensible para gobiernos y empresas: quién controla los datos controla también el acceso al conocimiento, los patrones de comportamiento y, potencialmente, decisiones económicas o políticas. En un entorno dominado por grandes tecnológicas, el llamado del Vaticano pone el foco en la gobernanza digital.

Incluso figuras de la industria parecen reconocer esta tensión. Durante el evento de presentación del documento, Chris Olah, cofundador de Anthropic, admitió que los laboratorios de IA enfrentan incentivos comerciales que, en ocasiones, pueden entrar en conflicto con “hacer lo correcto”.

De la Torre de Babel al dilema contemporáneo

Para ilustrar su postura, León XIV recurrió a una referencia bíblica: la Torre de Babel. Más allá del simbolismo religioso, el ejemplo funciona como metáfora de un mundo que podría estar construyendo capacidades tecnológicas sin preguntarse suficientemente hacia dónde se dirige.

La comparación no sugiere rechazar el progreso, sino cuestionar la arrogancia de asumir que toda innovación es necesariamente positiva por el simple hecho de ser posible. La gran interrogante ya no es si la inteligencia artificial seguirá creciendo —porque claramente lo hará—, sino bajo qué principios.

En un escenario marcado por competencia acelerada, conflictos geopolíticos y tensiones económicas, la ética parece estar intentando alcanzar a una tecnología que corre varios pasos adelante.

El llamado del Papa León XIV no es únicamente un posicionamiento religioso; es también una invitación a replantear el modelo de innovación que está moldeando el futuro. Su insistencia en frenar riesgos de la IA apunta a una idea esencial: el desarrollo tecnológico no puede evaluarse solo por su capacidad de generar eficiencia o ganancias, sino también por sus consecuencias sociales, laborales y humanas.

La verdadera discusión quizá no sea si la inteligencia artificial debe avanzar, sino cómo hacerlo sin perder de vista aquello que precisamente intenta servir: las personas. Porque si el progreso tecnológico promete construir un mejor futuro, también debe demostrar que es capaz de hacerlo sin dejar atrás la ética, la dignidad y el bien común.

Starbucks México impulsa una nueva edición de “Todos Sembramos Café” para fortalecer el futuro de las comunidades cafetaleras

Starbucks México, operado por Alsea, anunció hoy el lanzamiento de la edición número 12 de “Todos Sembramos Café”, una iniciativa que este año busca donar más de 800,000 plantas de café resistentes a la roya en Chiapas, Puebla y Veracruz durante 2026, mientras continúa fortaleciendo la resiliencia y el futuro a largo plazo de las comunidades cafetaleras en México.

Desde su lanzamiento en 2014, el programa ha contribuido con más de 6.4 millones de plantas en regiones cafetaleras de todo el país y ha beneficiado a más de 20,000 productores.

“Hace doce años, ‘Todos Sembramos Café’ nació como una respuesta a los desafíos que enfrentaban las comunidades cafetaleras. Hoy, la iniciativa continúa evolucionando para fortalecer el futuro del café a través de innovación, colaboración y apoyo a largo plazo para las comunidades mexicanas detrás de cada taza”, señaló Sarai Jiménez, directora de Construcción y Reputación de Marca de Starbucks México.

Este año, el 60% de las plantas donadas corresponden a variedades de café desarrolladas por Starbucks, incluyendo San Isidro y Victoria, reconocidas por su productividad y adaptabilidad a las condiciones climáticas cambiantes. Esto refleja la evolución continua del programa hacia soluciones agrícolas de largo plazo que apoyan la resiliencia de las comunidades cafetaleras.

Starbucks México

Una iniciativa que evolucionó junto al sector cafetalero de México

A lo largo de los años, “Todos Sembramos Café” ha evolucionado más allá de la donación de plantas de café. A través del Centro de Apoyo al Productor de Starbucks en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, los agrónomos de la compañía trabajan de la mano con comunidades cafetaleras para compartir conocimiento, asistencia técnica y prácticas agrícolas sostenibles que ayudan a mejorar la calidad del café y fortalecer la resiliencia a largo plazo.

Actualmente, más del 90% del café utilizado por Starbucks México en sus bebidas de espresso proviene de México, una relación que conecta directamente a la marca con el desarrollo y sostenibilidad de las regiones cafetaleras del país.

El impacto del programa también se refleja en historias como la de Edilbertha Noriega, caficultora de la sierra de Veracruz, quien participa en la iniciativa junto con su familia:

“Heredé esta tierra de mis padres, quienes, al igual que yo, la trabajaron toda su vida. Ahora la comparto con mi esposo e hijos, quienes están aprendiendo a cuidarla como ellos lo hicieron. Desde que el Centro de Apoyo al Productor de Starbucks se acercó a nosotros y nos integró a ‘Todos Sembramos Café’, nuestra cosecha ha mejorado significativamente y el apoyo que recibimos nos ayuda a no quedarnos sin sustento si llega a presentarse una plaga”, comentó.

Cómo apoyar a la renovación agrícola

Del 25 de mayo al 5 de julio, los clientes podrán apoyar esta edición 2026 mediante la compra de productos participantes y donaciones directas en tiendas Starbucks de México y a través de Starbucks Rewards®. Las ventas ayudarán a impulsar la entrega de plantas de café a comunidades cafetaleras de México.

Entre los productos participantes se encuentran mugs de la colección Discovery Series en formatos de 2 y 14 onzas, así como bolsas de café en grano de media libra de Starbucks® Chiapas, Starbucks® Pike Place, Starbucks® Caffé Verona, Starbucks® Espresso Roast, Starbucks® Sumatra, Starbucks® Kenya y Starbucks® Colombia.

A través de esta nueva edición de “Todos Sembramos Café”, Starbucks México continúa apoyando a las comunidades cafetaleras y fortaleciendo un futuro más resiliente para el café en México. 

AliaRSE por México renueva su presidencia y fortalece su visión de articulación para impulsar una empresa más humana, ética y socialmente responsable

AliaRSE por México, la alianza de organismos empresariales más importante de México promotora de la empresa como el motor más poderoso para el bien común, llevó a cabo el cambio de presidencia de su Consejo Directivo para el periodo 2026–2028, en un acto protocolario que reunió a representantes de organismos empresariales, empresas, organizaciones de la sociedad civil, gobierno, sindicatos y academia, reafirmando el compromiso de la organización con la construcción de una agenda empresarial basada en la responsabilidad social, la sostenibilidad y la articulación multisectorial.

Durante la ceremonia se reconoció la gestión de Gustavo Pérez Berlanga, presidente durante el periodo 2024–2026, cuya administración consolidó una etapa de fortalecimiento institucional, posicionamiento estratégico y proyección de largo plazo para la organización.

Bajo su liderazgo, y desde la visión empresarial y multisectorial impulsada por ICC México, AliaRSE por México fortaleció sus mecanismos de coordinación, consolidó sus líneas de acción y amplió su presencia en espacios de diálogo y colaboración con organismos empresariales, actores multilaterales y plataformas vinculadas a la sostenibilidad, la ética y la integridad corporativa.

Asimismo, su gestión promovió una agenda empresarial más colaborativa y articulada, fortaleciendo alianzas entre empresas, organizaciones y liderazgos comprometidos con la construcción de un entorno económico más sostenible, inclusivo y centrado en las personas.

“AliaRSE por México ha demostrado que la colaboración entre sectores es indispensable para construir una agenda empresarial con impacto real. Me honra haber acompañado una etapa de fortalecimiento institucional y articulación estratégica que deja bases sólidas para seguir impulsando una cultura empresarial más ética, sostenible y socialmente responsable en México”.

Gustavo Pérez Berlanga, presidente saliente de AliaRSE (2024–2026).

En este contexto, se formalizó el nombramiento de Rosa Marta Abascal como nueva presidenta para el periodo 2026–2028.

Empresaria y líder social, Rosa Marta Abascal es fundadora de yoinfluyo.com y de Estrategia Web 360. Ha ocupado posiciones de liderazgo en el ámbito empresarial y organizacional, incluyendo su gestión como Vicepresidencia Nacional de COPARMEX; actualmente coordina la agenda de Responsabilidad Social Empresarial en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

AliaRSE por México

Durante su mensaje, destacó que su gestión estará orientada a fortalecer la capacidad de articulación de AliaRSE mediante tres ejes principales: 1) la adopción del modelo de UNIAPAC para impulsar formación en valores y transformación social; 2) la vinculación de proyectos y agendas para multiplicar el impacto colectivo; y 3) el fortalecimiento institucional de la organización para garantizar su permanencia y evolución en el largo plazo.

“Hoy más que nunca necesitamos construir puentes entre empresas, organizaciones e instituciones para transformar realidades desde una visión profundamente humana. Queremos consolidar a AliaRSE como una plataforma viva de articulación, confianza y acción colectiva, capaz de fortalecer la formación en valores, generar sinergias y multiplicar el impacto de proyectos y agendas que contribuyan a construir un México más sostenible, ético y socialmente corresponsable”.

Rosa Marta Abascal, presidenta de AliaRSE para el periodo 2026–2028.

Con este relevo institucional, AliaRSE reafirma su compromiso de seguir promoviendo alianzas, liderazgo empresarial responsable y colaboración multisectorial para contribuir a la construcción de un México más humano, sostenible y socialmente corresponsable.