Con la puesta en marcha de la Ley General de Economía Circular, las empresas van a priorizar mucho más sus políticas sostenibles, que deben estar pensadas para que acompañen al producto en su ciclo de vida completo y así lograr una circularidad real.
Es de gran importancia. El modelo circular es una respuesta directa a las presiones de las cadenas de suministro globales. Incorporar estas prácticas hace posible que el mercado nacional reduzca su huella ambiental y, de paso, incremente su resiliencia y competitividad frente a los retos logísticos actuales. Así lo explica Juan Carlos Higueras, doctor en economía y vicedecano de EAE Business School, perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades.
“La economía circular no debe entenderse únicamente como una estrategia ambiental, sino como una oportunidad para fortalecer la productividad y la competitividad del país”, señala el Dr. Higueras. “Cuando una empresa reduce desperdicios, prolonga la vida útil de sus materiales o rediseña sus procesos para reutilizar recursos, no solo disminuye su impacto ambiental, también mejora sus costes operativos y reduce su dependencia de materias primas sujetas a una elevada volatilidad”.
Desde esta perspectiva, el modelo circular supone un cambio profundo frente a los esquemas lineales tradicionales basados en extraer, producir, consumir y desechar. Su verdadero potencial aparece cuando las organizaciones integran la circularidad desde el diseño del producto, la planificación logística, la relación con proveedores, la gestión de inventarios y la experiencia del cliente.
Este cambio ya comienza a observarse en sectores como la logística, el transporte, el comercio, la gestión de residuos y los servicios profesionales. Según los datos del DANE, cerca de nueve de cada diez pesos generados por este modelo proceden del sector servicios, mientras que el reciclaje de materiales representa algo más del 10% del valor total. Esta distribución muestra que la circularidad va mucho más allá del reciclaje y que su impacto económico se extiende a actividades de mantenimiento, reparación, asesoría, transporte, almacenamiento y gestión eficiente de recursos.
Esto implica que las empresas no se limiten a acciones puntuales de reciclaje, sino que avancen hacia modelos de retorno de productos, reparación, reutilización de materiales, diseño sostenible, trazabilidad y colaboración con otros actores de la cadena de valor.
La tecnología será clave en este proceso. Herramientas como el análisis de datos, la inteligencia artificial y el internet de las cosas permiten mejorar la trazabilidad de los materiales, anticipar necesidades de inventario, reducir pérdidas, optimizar rutas logísticas y medir con mayor precisión el impacto ambiental y económico de cada decisión empresarial.
“Las empresas que profesionalicen la medición de la circularidad estarán mejor preparadas para competir”, añade el Dr. Higueras. “No basta con comunicar iniciativas sostenibles; es necesario medir el ahorro en materias primas, la reducción de emisiones, el porcentaje de materiales reincorporados a la cadena de valor y el impacto financiero de estas decisiones. La sostenibilidad será realmente estratégica cuando pueda leerse también en la cuenta de resultados”.
En este sentido, la economía circular representa una oportunidad para que México avance hacia un modelo productivo más eficiente, resiliente y competitivo. Su consolidación dependerá de la capacidad de las empresas para transformar la sostenibilidad en una decisión de negocio, apoyada en datos, tecnología, colaboración intersectorial y visión de largo plazo.
Como parte de su compromiso permanente con la promoción de la salud sexual y la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS), Prudence México, marca de DKT International, llevará a cabo una jornada especial de entrega gratuita de preservativos durante el próximo martes, aprovechando una de las temporadas deportivas con mayor concentración de personas del año.
A través de esta iniciativa, la marca distribuirá 250 mil preservativos con el objetivo de acercar métodos de protección, promover decisiones informadas sobre la salud sexual y reforzar la importancia de la prevención como parte del bienestar integral a la población mexicana. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada día más de un millón de personas adquieren una infección de transmisión sexual en el mundo, una cifra que refleja la necesidad de fortalecer las acciones de educación, prevención y acceso a métodos de protección.
Los preservativos serán entregados en diferentes puntos de la CDMX, entre las 13:00 hrs y 17:00 hrs, como parte de una activación enfocada en acercar información y herramientas de prevención a las personas asistentes.
“En Prudence creemos que la salud sexual debe ser accesible para todas las personas y esta comienza cuando no solo tienen acceso a información confiable como a métodos de protección, sino a métodos que realmente cuiden su bienestar. Por ello, continuamos impulsando iniciativas que permitan acercar información confiable y métodos de protección a quienes los necesitan. Los eventos que reúnen a miles de personas representan una oportunidad para reforzar la importancia de la prevención y recordar que el cuidado de la salud sexual también forma parte del bienestar integral”, señaló Denisse Flores, vocera de DKT y Prudence México.
Facilitar el acceso al preservativo, acompañado de información adecuada, constituye una de las estrategias más efectivas para prevenir riesgos, por ello, Prudence continúa impulsando iniciativas que promuevan una cultura de responsabilidad, autocuidado y bienestar. Esta acción forma parte de la estrategia permanente de la marca para acercar mensajes de prevención a nuevas generaciones mediante campañas e iniciativas que favorezcan conversaciones abiertas, informadas y libres de estigmas alrededor de la salud sexual.
Recientemente la marca realizó un relanzamiento con la icónica caricatura mexicana Vete a la Versh, buscando acercar a los jóvenes y concientizándolos sobre la importancia del uso de preservativos desde un lenguaje auténtico, libre y cotidiano.
Con iniciativas como esta, Prudence reafirma su compromiso de seguir impulsando acciones que contribuyan a una sociedad mejor informada, más consciente y con acceso a métodos de protección de calidad. Estas acciones forman parte de los esfuerzos continuos de Prudence para impulsar la prevención de infecciones de transmisión sexual y embarazos no planeados, promoviendo una cultura de responsabilidad, bienestar y autocuidado mientras que se democratiza el acceso a una educación sexual digna para las personas.
La conversación sobre la responsabilidad de las grandes empresas tecnológicas ha alcanzado un nuevo punto de inflexión. Meta, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, enfrenta una de las acciones legales más ambiciosas de su historia, impulsada por estados estadounidenses que sostienen que sus plataformas fueron diseñadas para fomentar el uso compulsivo entre adolescentes y jóvenes.
Más allá de la cifra récord que reclaman las autoridades, el caso vuelve a poner sobre la mesa una pregunta cada vez más relevante para empresas, reguladores y sociedad: ¿hasta dónde llega la responsabilidad corporativa cuando el diseño de un producto puede afectar el bienestar de millones de personas? El juicio no solo podría redefinir el futuro de Meta, sino también el estándar de rendición de cuentas para toda la industria tecnológica.
Demanda contra Meta: una cifra histórica que pone a prueba la responsabilidad corporativa
Cuatro estados de Estados Unidos —California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey— solicitaron sanciones por un total de 1.4 billones de dólares, una cantidad que se aproxima a la capitalización bursátil de Meta. Las autoridades argumentan que la compañía diseñó Facebook e Instagram para generar conductas adictivas entre los usuarios más jóvenes y, al mismo tiempo, engañó al público sobre los riesgos asociados con sus plataformas.
De acuerdo con los documentos judiciales, el monto fue calculado multiplicando las multas previstas en las leyes estatales de protección al consumidor por el número de adolescentes y jóvenes que, presuntamente, resultaron afectados por las prácticas de la empresa. Meta calificó esta petición como una sanción sin precedentes y aseguró que carece de fundamento legal.
Un juicio que podría redefinir la regulación de las plataformas digitales
El proceso judicial iniciará en agosto ante la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers, en California. En esta primera etapa se analizarán las demandas presentadas por 29 estados relacionadas con posibles violaciones a la Ley de Protección de la Privacidad Infantil en Internet (COPPA), que limita la recopilación de datos personales de menores sin el consentimiento de sus padres.
Paralelamente, los cuatro estados impulsores del caso buscarán demostrar que Meta incurrió en prácticas engañosas bajo sus respectivas leyes estatales de protección al consumidor. Otros 14 estados también mantienen litigios similares, los cuales serán revisados en un segundo juicio previsto para febrero, ampliando el alcance de este conflicto legal.
Demanda contra Meta: el debate sobre el diseño adictivo de las redes sociales
Uno de los aspectos más relevantes del caso gira en torno al llamado “diseño adictivo”. Las autoridades sostienen que diversas funciones de Facebook e Instagram fueron creadas para maximizar el tiempo de permanencia de los usuarios jóvenes, priorizando el crecimiento de la plataforma por encima de posibles riesgos para su bienestar.
Sin embargo, Meta rechaza esta interpretación. La empresa argumenta que la comunidad psiquiátrica no reconoce oficialmente la adicción a las redes sociales como un trastorno clínico, por lo que considera que las acusaciones de haber engañado deliberadamente a los consumidores carecen de sustento científico y jurídico.
Las decisiones del juez mantienen vivo el litigio
Aunque Meta intentó frenar el proceso mediante una solicitud para desestimar el caso, el juez determinó que todavía existen elementos suficientes para continuar con el juicio. Entre ellos destacan interrogantes sobre si el supuesto diseño adictivo fue intencional, si la empresa realizó afirmaciones falsas sobre la seguridad de sus plataformas y si dirigió deliberadamente parte de sus servicios a un público menor de edad.
Estas cuestiones reflejan un cambio en la manera en que los tribunales evalúan la responsabilidad de las compañías digitales. Ya no solo se analizan los contenidos publicados por los usuarios, sino también las decisiones de diseño, los algoritmos y las estrategias utilizadas para incentivar la permanencia en las plataformas.
Un contexto de litigios que sigue creciendo para Meta
Este proceso no es un caso aislado. A principios de este año, un jurado de Nuevo México concluyó que Meta debía pagar 375 millones de dólares tras considerar que la empresa violó la legislación estatal de protección al consumidor al exponer a menores a riesgos de explotación sexual y minimizar los peligros existentes en sus plataformas.
Además, el litigio en ese estado continúa abierto y podría derivar en nuevas sanciones económicas y en una reforma judicial sobre el funcionamiento de Facebook, Instagram y WhatsApp. A ello se suma el reciente acuerdo alcanzado por Meta en un caso promovido por un distrito escolar estadounidense relacionado con los costos de salud mental atribuidos al uso intensivo de redes sociales.
La magnitud económica de este litigio convierte el caso en uno de los mayores desafíos legales que ha enfrentado una empresa tecnológica. Sin embargo, su verdadero impacto podría medirse más por las implicaciones regulatorias que por la cifra solicitada. Si los tribunales determinan que el diseño de una plataforma puede constituir una práctica engañosa o negligente, el precedente transformaría la forma en que la industria desarrolla sus productos digitales.
Para las organizaciones comprometidas con la responsabilidad social, este caso también representa un recordatorio de que la innovación tecnológica debe avanzar de la mano de la ética, la transparencia y la protección de los grupos más vulnerables. La evolución de este juicio será observada de cerca por empresas, reguladores e inversionistas, pues podría redefinir las expectativas sobre la gobernanza corporativa en la economía digital.
La conversación sobre sostenibilidad en la industria textil suele centrarse en los beneficios ambientales de reutilizar materiales, reducir residuos o impulsar nuevos modelos de consumo. Sin embargo, pocas veces se habla de lo que implica llevar estos principios a la práctica desde el nacimiento de una marca. Ahí es donde el costo de la moda circular deja de ser una teoría y se convierte en una realidad empresarial.
De acuerdo con Sustainable Brands, la experiencia de la firma de trajes de baño Not Naked Swim demuestra que apostar por la circularidad desde el primer día supone enfrentar decisiones complejas, mayores inversiones y márgenes de ganancia más reducidos. Lejos de ser un obstáculo inesperado, estos desafíos evidencian que construir una empresa verdaderamente sostenible exige transformar toda la cadena de valor y no únicamente lanzar productos con materiales reciclados.
Costo de la moda circular: cuando la sostenibilidad define cada decisión
Antes de confeccionar su primera prenda, la empresa tomó una determinación que cambiaría por completo su modelo de negocio: priorizar la sostenibilidad antes que la rentabilidad inmediata. Esto significó renunciar a opciones más económicas para elegir materiales reciclados, producción nacional y procesos pensados para reducir el impacto ambiental desde el origen.
En lugar de incorporar iniciativas sostenibles como un complemento comercial, la marca convirtió estos principios en el eje de todas sus operaciones. La elección de nailon reciclado con protección solar integrada, la fabricación en pequeñas cantidades y la selección cuidadosa del inventario marcaron el inicio de un modelo donde cada decisión buscaba prolongar la vida útil de las prendas y disminuir la dependencia de materias primas vírgenes.
El resultado fue claro: producir de forma responsable implicó asumir costos superiores incluso antes de lanzar el primer traje de baño al mercado. Esta experiencia pone de manifiesto que la circularidad comienza mucho antes del reciclaje y depende de decisiones estratégicas que impactan toda la operación.
Costo de la moda circular: los materiales también determinan la sostenibilidad
Seleccionar un tejido sostenible va mucho más allá de elegir un material reciclado. Para Not Naked Swim, la prioridad fue encontrar telas de alta calidad disponibles dentro del mercado nacional para evitar transportes internacionales innecesarios y reducir las emisiones asociadas a la logística.
La decisión también estuvo ligada a la durabilidad del producto. Incorporar protección UPF en los trajes de baño permite que una misma prenda cumpla dos funciones: vestir y proteger contra la radiación solar. Esto incentiva un uso más prolongado y reduce la necesidad de reemplazos frecuentes, uno de los principios fundamentales de la economía circular.
Aunque optar por telas convencionales habría ampliado la variedad de colores disponibles y reducido el costo por metro, la empresa entendió que cada elección de abastecimiento influye también en el transporte, la producción, la relación con proveedores y la generación de residuos.
Diseñar para desperdiciar menos también implica invertir más
Uno de los residuos menos visibles de la industria textil aparece durante el proceso de corte de las telas. Los fragmentos sobrantes entre cada patrón representan pérdidas de material que muchas veces pasan desapercibidas, pero que terminan acumulándose en grandes volúmenes conforme aumenta la producción.
Consciente de ello, la marca decidió convertir la eficiencia del patronaje en un criterio de diseño. Durante el desarrollo de cada modelo se analizaron cuidadosamente las distribuciones sobre la tela para disminuir al máximo los recortes y aprovechar mejor cada metro de material disponible.
Aunque eliminar completamente el desperdicio resulta prácticamente imposible, intervenir desde la etapa de diseño permite reducir significativamente el impacto ambiental futuro y demuestra que la sostenibilidad comienza mucho antes de que la prenda llegue al consumidor.
Cuando el empaque también forma parte del producto
En muchas ocasiones, las iniciativas sostenibles terminan limitándose únicamente a la prenda. Sin embargo, la empresa decidió extender el mismo criterio a todos los elementos que acompañan la experiencia de compra.
Los envíos se realizan utilizando sobres elaborados con plástico reciclado recuperado del océano, mientras que las prendas llegan desde la fábrica sin envolturas plásticas innecesarias. Además, las etiquetas tradicionales fueron sustituidas por sistemas de transferencia térmica que reducen residuos y las instrucciones de cuidado se imprimen en papel con semillas, pensado para ser reutilizado en lugar de desecharse.
Incluso los protectores higiénicos utilizados para las pruebas fueron fabricados con materiales reciclados. Individualmente, ninguna de estas decisiones transforma por completo la estructura financiera del negocio, pero juntas construyen una operación coherente y fortalecen la credibilidad frente a consumidores cada vez más atentos a la autenticidad de los compromisos ambientales.
La sostenibilidad modifica las matemáticas del negocio
Uno de los aprendizajes más importantes de la empresa fue comprobar que la sostenibilidad tiene un impacto financiero inmediato. La fabricación nacional incrementó entre 10 y 20 dólares el costo por prenda respecto a alternativas internacionales consideradas durante el proceso de abastecimiento.
A ello se sumó el mayor precio de los tejidos reciclados, el incremento en los costos logísticos derivados del embalaje sostenible y la pérdida de economías de escala al trabajar con producciones más pequeñas. Como consecuencia, la compañía decidió aceptar márgenes de utilidad más reducidos como parte de su modelo operativo.
No obstante, la organización comenzó a entender estos gastos como inversiones estratégicas. La cercanía con proveedores nacionales facilitó resolver problemas de producción con mayor rapidez, mientras que la transparencia en el abastecimiento fortaleció la confianza de clientes interesados en alternativas distintas a la moda rápida.
Producir menos puede ser la decisión más circular
Uno de los problemas estructurales de la industria de la moda continúa siendo la sobreproducción. Grandes volúmenes de inventario terminan convirtiéndose en descuentos, liquidaciones o residuos que nunca encuentran un consumidor final.
Para evitar ese escenario, la empresa optó por fabricar únicamente pequeñas cantidades y reponer inventario conforme existiera una demanda comprobada. Aunque este modelo incrementa el costo unitario y obliga a realizar pedidos con mayor frecuencia, también reduce significativamente el riesgo de producir prendas sin un destino claro.
Esta estrategia obliga a las marcas emergentes a conocer mejor el comportamiento de sus clientes, mejorar sus procesos de planificación y disminuir el desperdicio asociado a errores de pronóstico. En otras palabras, producir menos puede convertirse en una de las herramientas más efectivas para avanzar hacia una verdadera economía circular.
La historia de Not Naked Swim demuestra que la moda circular está lejos de ser una solución sencilla o económica para las empresas emergentes. Implementar principios de sostenibilidad desde el inicio implica asumir mayores costos, aceptar procesos más complejos y construir relaciones de suministro que requieren tiempo y compromiso.
Sin embargo, también evidencia que estas decisiones pueden convertirse en ventajas competitivas de largo plazo. Más que una estrategia de comunicación, la circularidad representa una disciplina operativa basada en producir menos, aprovechar mejor los recursos, extender la vida útil de los productos y construir cadenas de suministro coherentes. El verdadero reto no es demostrar que la sostenibilidad cuesta más, sino entender que esas inversiones pueden sentar las bases de un negocio más resiliente y preparado para el futuro.
La Fundación Pablo Landsmanas realizó la donación de más de 2,500 tabletas electrónicas que hoy forman parte de la infraestructura tecnológica utilizada para fortalecer la integración de expedientes digitales de salud de millones de niñas y niños en escuelas públicas del país, contribuyendo a la detección oportuna y el seguimiento de factores de riesgo asociados al sobrepeso y la obesidad infantil.
Dicho esfuerzo es parte integral de la estrategia nacional Vive Saludable, Vive Feliz impulsada por el Gobierno de México, a través de las secretarías de Salud y de Educación Pública, una de las iniciativas de salud pública preventiva más ambiciosas que ha impulsado México en los últimos años, ya que combina educación, nutrición, salud pública y digitalización.
La donación realizada contribuyó a habilitar la infraestructura necesaria para que la estrategia pudiera operar a escala nacional toda vez que los dispositivos permiten registrar información clínica directamente en campo, dar seguimiento a la evolución de los estudiantes y facilitar la generación de diagnósticos más oportunos. Fue así que, durante el ciclo escolar 2025-2026 que está por concluir, más de 10.8 millones de niñas y niños fueron valorados y hoy cuentan con un expediente digital de salud, fortaleciendo las acciones de prevención y atención temprana.
El reto sigue siendo prioritario. De acuerdo con el World Obesity Atlas 2026, más de 13 millones de niñas, niños y adolescentes mexicanos viven con sobrepeso u obesidad, condición que incrementa significativamente el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares desde edades tempranas.
“En la Fundación Pablo Landsmanas entendemos que la tecnología puede convertirse en una herramienta para generar bienestar cuando ayuda a prevenir enfermedades y mejorar la atención de las personas. Nos enorgullece contribuir con soluciones que fortalecen el trabajo de quienes todos los días cuidan la salud de millones de niñas y niños en nuestro país”, señaló Jack Landsmanas, presidente de la Fundación Pablo Landsmanas y Director General de Corporativo Kosmos.
La donación forma parte del compromiso permanente de la Fundación por impulsar proyectos de largo plazo en materia de salud, alimentación, educación y desarrollo comunitario, en colaboración con instituciones y organizaciones que trabajan para ampliar las oportunidades de bienestar de la población.
La experiencia demuestra que la prevención comienza con información confiable y disponible en el momento adecuado. Contar con herramientas tecnológicas que faciliten el registro, consulta y análisis de datos clínicos permite fortalecer la detección temprana, mejorar el seguimiento de los pacientes y respaldar decisiones médicas con información oportuna.
Con acciones como ésta, la Fundación Pablo Landsmanas reafirma su compromiso con el impulso de iniciativas que integran innovación, colaboración y responsabilidad social para contribuir a que más niñas, niños y adolescentes tengan acceso a mejores oportunidades de desarrollo y a una vida más saludable.
Durante décadas, los colores intensos en alimentos y bebidas han sido una herramienta clave para atraer consumidores, reforzar la identidad de una marca y diferenciar productos en los anaqueles. Sin embargo, esa estrategia comienza a cambiar ante una nueva etapa de la industria alimentaria, marcada por consumidores más atentos a las etiquetas y empresas que buscan reducir ingredientes percibidos como artificiales.
En este escenario, el retiro de colorantes artificiales se ha convertido en uno de los principales compromisos de grandes compañías globales. Nestlé, Grupo Bimbo y Kraft Heinz anunciaron calendarios específicos para eliminar estos ingredientes de sus portafolios o sustituirlos por alternativas de origen natural, con metas que van de 2026 a 2027.
La transformación responde a una combinación de factores: cambios regulatorios, presión social, nuevas expectativas de transparencia y una creciente demanda por productos con listas de ingredientes más simples. Para las empresas, no se trata únicamente de modificar una fórmula, sino de replantear procesos de innovación, producción y comunicación con los consumidores.
Aunque los colorantes sintéticos aprobados por las autoridades sanitarias continúan siendo evaluados bajo criterios científicos, el movimiento hacia ingredientes naturales refleja una tendencia más amplia dentro del sector: la búsqueda de alimentos considerados más cercanos a lo que los consumidores identifican como saludable y sostenible.
Retiro de colorantes artificiales: Nestlé acelera la transformación de su catálogo global
El anuncio más reciente llegó de Nestlé, que estableció como objetivo eliminar los colorantes artificiales de todo su catálogo mundial de alimentos y bebidas para finales de 2026. La compañía señaló que el cambio implicará un proceso de investigación y desarrollo para garantizar que las nuevas formulaciones mantengan las características que los consumidores reconocen en sus productos.
Stefan Palzer, director de Tecnología de Nestlé, explicó a Reuters que sustituir estos ingredientes requiere mucho más que un cambio directo de materia prima. Los colorantes naturales pueden comportarse de manera distinta durante la producción, por lo que la empresa debe evaluar aspectos como estabilidad, apariencia y desempeño del producto.
El directivo destacó que la transición implica encontrar soluciones que permitan conservar la experiencia del consumidor. Esto representa uno de los principales desafíos para una industria acostumbrada a utilizar pigmentos sintéticos por su consistencia, disponibilidad y capacidad para mantener colores llamativos durante largos periodos.
Nestle announces plans to eliminate artificial food colorings from products worldwide by end of 2026 https://t.co/7TMFRKsSog
Bimbo y Kraft Heinz establecen fechas para eliminar ingredientes sintéticos
El compromiso con el retiro de colorantes artificiales también forma parte de la estrategia de otras compañías multinacionales. Grupo Bimbo anunció que eliminará estos ingredientes de todo su portafolio para finales de 2026 y que, hacia 2030, busca que el 100% de sus productos horneados y botanas sean elaborados mediante recetas simples y naturales.
La empresa mexicana, una de las panificadoras más grandes del mundo, ha incorporado en los últimos años distintas iniciativas enfocadas en la reformulación de productos y la evolución de sus ingredientes. La eliminación de colorantes sintéticos se suma a otros esfuerzos relacionados con nutrición, innovación alimentaria y adaptación a nuevas demandas del mercado.
Por su parte, Kraft Heinz informó que dejará de lanzar nuevos productos con colorantes artificiales en Estados Unidos y que eliminará estos componentes del resto de su portafolio antes de finalizar 2027. La compañía indicó que aproximadamente 90% de sus ventas netas en ese país ya corresponde a productos sin colorantes sintéticos.
Regulaciones y consumidores impulsan el cambio en la industria alimentaria
Uno de los factores que aceleró esta transformación son las nuevas políticas regulatorias, especialmente en Estados Unidos. En abril de 2025, el Departamento de Salud y Servicios Humanos y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) anunciaron una estrategia para retirar gradualmente algunos colorantes sintéticos derivados del petróleo del suministro alimentario.
Entre las medidas anunciadas se incluyó el inicio del retiro de autorizaciones para colorantes como Citrus Red No. 2 y Orange B, además de un trabajo conjunto con la industria para eliminar otros seis colorantes sintéticos antes de finalizar 2026.
La FDA también informó que facilitaría la aprobación de nuevos colorantes naturales para apoyar la transición tecnológica de los fabricantes. Asimismo, modificó criterios relacionados con el uso de la declaración “sin colorantes artificiales” en etiquetas cuando los productos utilicen exclusivamente alternativas naturales.
Más allá de la regulación, las empresas responden a un consumidor que observa con mayor detalle los ingredientes. La búsqueda de etiquetas más limpias se ha convertido en una tendencia que ya había impulsado cambios en sodio, azúcares añadidos y grasas saturadas, y ahora alcanza a los aditivos utilizados para modificar la apariencia de los alimentos.
Ciencia y seguridad: un debate que continúa alrededor de los colorantes
El avance del retiro de colorantes artificiales no significa que todos los colorantes sintéticos autorizados hayan sido considerados peligrosos para la población general. Las agencias regulatorias mantienen aprobados varios de estos ingredientes después de evaluaciones toxicológicas periódicas.
Sin embargo, algunos compuestos continúan bajo análisis científico debido a investigaciones que estudian posibles efectos en grupos específicos, especialmente en población infantil. Por ello, organismos internacionales han señalado la importancia de tomar decisiones basadas en evidencia y evaluaciones constantes.
En 2023, la Organización Mundial de la Salud recordó que la seguridad de los aditivos alimentarios debe analizarse de manera individual, considerando la evidencia disponible para cada ingrediente. De manera similar, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha realizado revisiones sobre distintos colorantes sintéticos y mantiene procesos de actualización científica.
Estas evaluaciones muestran que el debate no se limita a una clasificación entre ingredientes “buenos” o “malos”, sino a una evolución constante de la ciencia, la regulación y las expectativas sociales sobre la producción de alimentos.
Sustituir colores artificiales: el reto tecnológico detrás de la transición
Aunque eliminar colorantes sintéticos puede parecer un cambio sencillo desde la perspectiva del consumidor, para los fabricantes representa un importante desafío técnico. Los pigmentos naturales suelen ser más sensibles a factores como la luz, el calor o el nivel de acidez de los alimentos.
Además, las materias primas utilizadas para producir colorantes naturales dependen de factores agrícolas, como disponibilidad de cultivos y condiciones climáticas. Esto puede generar variaciones que obligan a las empresas a desarrollar nuevas fórmulas y procesos de control de calidad.
Nestlé reconoció que la transición requirió una inversión importante en investigación y desarrollo para encontrar sustitutos capaces de mantener las características originales de cada producto. Kraft Heinz, por ejemplo, planteó tres caminos para los artículos que todavía utilizan colorantes sintéticos: eliminarlos, reemplazarlos por alternativas naturales o rediseñar visualmente el producto cuando no exista un sustituto equivalente.
El reto final será mantener la confianza del consumidor sin modificar aquello que hizo reconocibles a ciertas marcas durante generaciones: su sabor, apariencia y experiencia de consumo.
El retiro de colorantes artificiales representa una de las transformaciones más visibles dentro de la industria alimentaria actual. Empresas como Nestlé, Grupo Bimbo y Kraft Heinz están redefiniendo sus estrategias para responder a un mercado donde la transparencia, la simplicidad de ingredientes y la innovación responsable tienen cada vez mayor peso.
Aunque el camino implica inversiones, ajustes técnicos y nuevos procesos de desarrollo, la transición refleja una tendencia más amplia: las compañías buscan anticiparse a las expectativas de consumidores y reguladores, adaptando sus productos a una nueva etapa de la alimentación global.
Más que un cambio de color en los alimentos, esta transformación simboliza una modificación profunda en la manera en que las marcas construyen confianza. La próxima generación de productos no solo deberá cumplir con estándares de seguridad, sino también con las nuevas demandas de responsabilidad, claridad y conexión con quienes los consumen.
La ONU condenó los comentarios racistas dirigidos contra Kylian Mbappé después del partido entre Francia y Paraguay en los octavos de final del Mundial 2026. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos calificó las declaraciones de la senadora paraguaya Celeste Amarilla como “despreciables” y “deshumanizantes”, al considerar que atacaron al futbolista francés por su origen familiar y ascendencia africana.
El caso de Racismo vs Mbappé abrió una nueva conversación sobre la responsabilidad de figuras públicas, instituciones deportivas y plataformas digitales frente a los discursos discriminatorios. Para organismos internacionales, el deporte no puede entenderse únicamente como competencia, sino también como un espacio social donde deben protegerse valores como igualdad, inclusión y respeto a la dignidad humana.
¿Qué ocurrió en el caso de Racismo vs Mbappé y por qué generó una condena internacional?
La controversia comenzó después del encuentro en el que Francia eliminó a Paraguay durante los octavos de final del Mundial 2026. Tras la derrota de la selección paraguaya, la senadora Celeste Amarilla publicó mensajes en redes sociales contra Kylian Mbappé, en los que cuestionó su identidad y realizó comentarios relacionados con sus raíces africanas.
Las declaraciones provocaron críticas debido a que fueron consideradas expresiones racistas y discriminatorias. La polémica creció rápidamente al involucrar a una representante política y al cuestionar la pertenencia nacional del futbolista, quien nació en Francia y es hijo de padres con ascendencia africana.
Desde una perspectiva de derechos humanos, el debate no se centró únicamente en una opinión personal, sino en cómo los discursos emitidos por personas con cargos públicos pueden reforzar prejuicios sociales. La ONU recordó que quienes ocupan posiciones de liderazgo tienen una responsabilidad adicional para evitar mensajes que promuevan exclusión o discriminación.
Madame Celeste Amarilla, Vous êtes une femme méprisable et indigne de sa fonction. Vous ne représentez pas le Paraguay, ce pays qui a transpiré la passion et l’honneur tout au long de la compétition. Par votre inconscience et votre racisme décomplexé, le monde entier a déjà… pic.twitter.com/EnYmgQXvPL
ONU señala que el racismo en el deporte sigue siendo un desafío global
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos afirmó que los ataques contra Mbappé forman parte de un problema más amplio que continúa afectando al fútbol y a otras disciplinas deportivas. El organismo señaló que los incidentes racistas dentro del deporte no son casos aislados, sino expresiones de una problemática estructural.
El portavoz de la Oficina del Alto Comisionado, Thameen Al-Kheetan, explicó que los Estados y las organizaciones deportivas deben implementar medidas activas para prevenir actos de racismo y discriminación. Esto incluye mecanismos independientes de denuncia, procesos de rendición de cuentas y estrategias educativas.
La postura de Naciones Unidas refleja una tendencia creciente dentro de la responsabilidad social: las instituciones ya no solo son evaluadas por sus resultados, sino también por su capacidad para proteger derechos humanos y promover entornos seguros e inclusivos.
¿Por qué las figuras públicas tienen mayor responsabilidad ante discursos de odio?
El caso de Mbappé también puso sobre la mesa el impacto que pueden tener las declaraciones de funcionarios públicos. La ONU destacó que las autoridades tienen una obligación ética y social de rechazar discursos racistas, debido al alcance que tienen sus palabras en la opinión pública.
Después de la polémica, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, expresó su respaldo al capitán de la selección francesa. Además, la Fiscalía francesa abrió una investigación sobre las declaraciones de la senadora paraguaya por la posible comisión de injurias públicas agravadas e incitación al odio o a la violencia.
Un but de plus pour Kylian Mbappé. Contre le racisme cette fois. Tout mon soutien. Quand les mots salissent, nos valeurs répondent : dignité, respect, fraternité. @KMbappe 👏
Para la sociedad actual, la responsabilidad pública implica reconocer que la libertad de expresión no debe utilizarse como argumento para justificar mensajes que vulneren la dignidad de otras personas. La comunicación responsable se ha convertido en un elemento clave de la reputación institucional.
Redes sociales y empresas tecnológicas: el nuevo frente contra la discriminación
Las redes sociales tuvieron un papel central en la difusión de los comentarios contra Mbappé y en la reacción internacional posterior. La velocidad con la que circulan estos mensajes demuestra el desafío que enfrentan las plataformas digitales para prevenir contenidos discriminatorios.
La ONU señaló que las empresas de redes sociales tienen la responsabilidad de combatir la discriminación racial y los abusos xenófobos dentro de sus plataformas, siguiendo los principios internacionales de derechos humanos.
Desde la perspectiva ESG, las compañías tecnológicas enfrentan una creciente exigencia para demostrar cómo gestionan riesgos sociales relacionados con sus productos y servicios. La moderación de contenidos, la transparencia y los mecanismos de protección a usuarios forman parte de los nuevos estándares de responsabilidad empresarial.
El fútbol como espacio para promover diversidad e inclusión
El fútbol es uno de los fenómenos culturales con mayor alcance global y, por ello, tiene una responsabilidad especial en la promoción de valores sociales. Millones de personas observan este deporte como un espacio donde conviven diferentes nacionalidades, culturas e historias personales.
Casos como el de Kylian Mbappé muestran que la discriminación no desaparece por la popularidad o reconocimiento de una persona. Incluso atletas de alto perfil pueden enfrentar ataques relacionados con su origen, identidad o apariencia. Por esta razón, clubes, federaciones y organizaciones deportivas tienen el reto de fortalecer políticas contra el racismo, impulsar programas educativos y generar espacios donde la diversidad sea entendida como una fortaleza y no como motivo de exclusión.
Combatir el racismo requiere acciones más allá del deporte
El caso Racismo vs Mbappé demuestra que los discursos discriminatorios siguen representando un desafío social que requiere respuestas colectivas. La condena de la ONU evidencia que la defensa de los derechos humanos debe estar presente en todos los espacios, incluido el deporte profesional.
Más allá de una controversia generada después de un partido, este episodio invita a reflexionar sobre el poder de las palabras y la responsabilidad que tienen quienes cuentan con una plataforma pública. Construir sociedades más inclusivas depende de acciones concretas de gobiernos, empresas, instituciones deportivas y ciudadanía.
En México, el turismo se mantiene como un motor económico relevante: en el primer bimestre de 2026 generó más de 62 mil millones de pesos en ingresos por hospedaje. No obstante, enfrenta riesgos crecientes: las pérdidas por fenómenos hidrometeorológicos superan los 25 millones de pesos diarios y ocho de cada 10 empresas no cuentan con seguro ante desastres, de acuerdo con CENAPRED.
Este dinamismo económico se desarrolla en un entorno de alta exposición a riesgos naturales en México, donde fenómenos como huracanes, sismos y condiciones climáticas extremas impactan directamente la infraestructura turística; de hecho, el Centro Nacional de Prevención de Desastres prevé que los huracanes más intensos podrían incrementarse en más de 50% en los próximos cinco años como consecuencia del cambio climático.
“Ante ese panorama, el monitoreo estructural comienza a posicionarse como una prioridad estratégica para el sector hotelero, que enfrenta no solo pérdidas económicas, sino también interrupciones operativas que afectan su rentabilidad. Por cada dólar invertido en mantenimiento preventivo, se puede ahorrar hasta 10 en reparaciones”, señala Felipe Martínez, CEO de Huella Estructural, empresa especializada en monitoreo estructural mediante sensores y análisis de datos.
Matínez destacó que hay algunos actores que están incorporando soluciones tecnológicas como es el caso del St. Regis Ciudad de México, que ya cuenta con un sistema de monitoreo estructural implementado por Huella Estructural, el cual evalúa continuamente el desempeño del inmueble ante movimientos sísmicos y otras condiciones externas.
Y es que tras sismos y huracanes, la ocupación hotelera y las tarifas han registrado caídas significativas por cancelaciones y postergaciones de viajes, en un escenario donde la demanda turística sigue creciendo, con más de 13.7 millones de turistas hospedados y 8.2 millones de visitantes internacionales en el primer bimestre de 2026, según la Secretaría de Turismo (Datatur).
Prevención estratégica
Además, datos del INEGI evidencian la vulnerabilidad del sector turístico ante desastres naturales: tras eventos sísmicos, hasta 16.5% de los establecimientos de servicios, incluidos hoteles, han reportado afectaciones, lo que refuerza la urgencia de fortalecer la gestión de riesgos en la industria. Este desafío es, en gran medida, estructural, ya que factores como la humedad salina en destinos de playa, la corrosión de materiales, el desgaste por uso intensivo y la actividad sísmica aceleran el deterioro de la infraestructura hotelera.
A ello se suma el envejecimiento de los activos, particularmente en destinos consolidados donde una proporción relevante de los inmuebles supera las dos décadas de operación. Frente a este panorama, la industria comienza a migrar hacia modelos de prevención más avanzados, en los que el monitoreo estructural cobra cada vez mayor relevancia al permitir evaluar en tiempo real el comportamiento de los edificios y detectar anomalías antes de que se conviertan en riesgos mayores.
“Hoy el monitoreo estructural deja de ser una herramienta reactiva para convertirse en un habilitador estratégico de la operación hotelera. Contar con información en tiempo real sobre el estado de los inmuebles permite anticipar fallas, priorizar inversiones y tomar decisiones más eficientes”, asegura Martínez.
Más allá de la prevención, estas soluciones también impactan directamente en la rentabilidad y continuidad operativa del negocio, al reducir costos de mantenimiento correctivo, optimizar programas preventivos, prolongar la vida útil de los activos y generar confianza tanto en inversionistas como en huéspedes. En un sector en crecimiento, la resiliencia de la infraestructura hotelera se consolida así como un diferenciador clave para asegurar competitividad y sostenibilidad a largo plazo.
El Premio a las Empresas Líderes en Innovación Sustentable (ELIS), organizado por HSBC en colaboración con la firma EY, llega este 2026 a su 5ta. edición, consolidándose como un reconocimiento del más alto nivel para las estrategias ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) del sector empresarial del país.
Este año el enfoque será a las empresas Transformadoras del mañana. La convocatoria estará abierta hasta el 15 de julio. Las empresas interesadas en participar podrán hacerlo en las siguientes categorías:
• Ambiental
• Social
• Gobernanza
• Climate Tech
• Transición Climática (Mención honorífica)
Esta es la primera ocasión en que los Premios ELIS incorporan la categoría Climate Tech, para reconocer a las empresas que utilizan tecnología para dar un uso eficiente a los recursos naturales y contribuir a la mitigación del cambio climático. El uso de herramientas Climate Tech acelera la transición a una economía baja en carbono, mejora la gestión de riesgos climáticos (físicos y de transición), permite medir la reducción de emisiones, y habilita nuevas oportunidades de financiamiento para empresas que están transformando sus modelos de negocio.
A su vez, la categoría Transición Climática es un reconocimiento especial a una estrategia ESG sólida e integral cuyo objetivo sea acelerar la transición hacia una economía baja en carbono. Las iniciativas deben combinar ambición y ejecución —con metas, gobernanza y resultados medibles— e integrar acciones concretas de mitigación y/o adaptación, involucrando a sus grupos de interés y generando impacto real y sostenible en su operación y cadena de valor.
Un jurado de 12 expertos independientes analizará las estrategias inscritas y determinará a las empresas finalistas la semana del 10 agosto. La premiación será el 15 de octubre. La inscripción es gratuita y está abierta a empresas con estrategias ASG en marcha, sean o no clientes de HSBC México.
“Los transformadores del mañana empiezan hoy. Los Premios ELIS nos permiten reconocer a las empresas que generan cambios que impactan y favorecen al medio ambiente y a su comunidad. Invitamos a las empresas a inscribirse e inspirar a otras compañías a avanzar en estos temas que HSBC México y a nivel global impulsa a través de asesoría y financiamiento”, dijo Diego Spannaus, director Ejecutivo de Finanzas Sustentables de HSBC México y Latinoamérica.
“En EY reafirmamos nuestro compromiso con impulsar la sostenibilidad como un eje estratégico para la competitividad y la transformación de los negocios. La quinta edición del Premio ELIS refleja nuestra convicción de que la colaboración es clave para generar un impacto positivo y tangible en la sociedad, el medio ambiente y la economía. Seguiremos trabajando de la mano para reconocer, visibilizar e inspirar a las organizaciones que están delineando el futuro y convirtiéndose en los transformadores del mañana”, señaló Andrés Fuentes, Socio Líder de Servicios Financieros para EY Latinoamérica.
Los Premios ELIS de HSBC México en colaboración con EY han reconocido desde el 2022 a 39 estrategias ASG en el país y han recibido la postulación de casi 1,000 estrategias.
Cada llamada telefónica, conexión Wi-Fi, reloj inteligente o dispositivo conectado forma parte de una infraestructura digital que ha transformado la vida cotidiana. Hoy, cerca del 70% de la población mundial utiliza servicios móviles y se estima que para 2030 existirán más de 38,000 millones de dispositivos conectados mediante internet de las cosas. Este crecimiento ha traído enormes beneficios para la productividad, la comunicación y la innovación, pero también ha abierto nuevas preguntas sobre su impacto.
En ese contexto, entender qué es el electrosmog se ha convertido en un tema de creciente interés tanto para la comunidad científica como para empresas, reguladores y ciudadanía. Aunque las tecnologías inalámbricas han impulsado el desarrollo económico y social, también han incrementado la presencia de campos electromagnéticos en prácticamente todos los espacios donde transcurre la vida moderna, alimentando un debate que aún está lejos de cerrarse.
Qué es el electrosmog y por qué está presente en nuestra vida diaria
La contaminación electromagnética, conocida como electrosmog o electropolución, hace referencia a la acumulación de campos electromagnéticos generados por dispositivos y sistemas tecnológicos como teléfonos móviles, antenas de telecomunicaciones, routers Wi-Fi, electrodomésticos y equipos industriales. Estas emisiones corresponden, en su mayoría, a radiaciones no ionizantes, diferentes de las radiaciones ionizantes como los rayos X o los rayos gamma.
Comprender qué es el electrosmog implica reconocer que se trata de una consecuencia directa de la creciente digitalización del mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que los campos electromagnéticos representan una de las influencias ambientales con mayor crecimiento a nivel global, impulsada por la expansión de las telecomunicaciones, las redes inalámbricas y el internet de las cosas.
Qué es el electrosmog desde la perspectiva científica
A diferencia de otros contaminantes ambientales visibles, el electrosmog no puede percibirse a simple vista. Sin embargo, su presencia constante ha motivado cientos de investigaciones enfocadas en determinar si la exposición prolongada podría generar efectos biológicos en las personas o en los ecosistemas.
La evidencia científica disponible hasta ahora indica que las radiaciones no ionizantes utilizadas en las telecomunicaciones no poseen la energía suficiente para modificar directamente el ADN o alterar las moléculas humanas. No obstante, la comunidad científica continúa investigando posibles efectos derivados de exposiciones acumuladas a largo plazo, especialmente conforme aumenta la densidad tecnológica en las ciudades.
¿Existe un riesgo comprobado para la salud?
Uno de los principales motivos por los que el electrosmog genera debate es la diversidad de estudios publicados en los últimos años. Algunas personas atribuyen síntomas como dolores de cabeza, fatiga, insomnio, estrés, mareos o problemas de concentración a la exposición cotidiana a campos electromagnéticos.
La Comisión Internacional de Protección contra las Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP) reconoce que estas preocupaciones han impulsado una intensa actividad científica. Por su parte, la OMS señala que quienes reportan hipersensibilidad electromagnética experimentan síntomas reales que pueden afectar su calidad de vida, aunque hasta ahora las investigaciones no han logrado establecer una relación causal entre dichos síntomas y la exposición a campos electromagnéticos de baja intensidad.
Al mismo tiempo, las revisiones científicas realizadas por organismos internacionales concluyen que las exposiciones por debajo de los límites internacionales actualmente recomendados no muestran consecuencias conocidas para la salud humana. Esto no significa que el tema esté completamente resuelto, sino que la investigación continúa evolucionando conforme aparecen nuevas tecnologías y patrones de uso.
Un desafío que también alcanza al medio ambiente
El debate sobre el electrosmog ya no se limita únicamente a la salud humana. Diversos grupos de investigación analizan si la exposición continua a campos electromagnéticos podría influir en procesos biológicos de plantas, insectos, aves y otros organismos que desempeñan funciones esenciales dentro de los ecosistemas.
Algunas revisiones científicas consideran la contaminación electromagnética como un factor ambiental emergente debido a su posible interacción con ciertos procesos naturales. Sin embargo, las agencias reguladoras coinciden en que todavía no existe evidencia concluyente que demuestre daños ambientales generalizados derivados del funcionamiento cotidiano de las redes de telecomunicaciones.
A este escenario se suma otro desafío igualmente relevante: el crecimiento acelerado de los residuos electrónicos. El incremento constante en la producción y sustitución de dispositivos tecnológicos ha convertido al e-waste en uno de los flujos de residuos de mayor crecimiento en el mundo, ampliando el impacto ambiental asociado a la transformación digital.
La responsabilidad empresarial frente a una infraestructura cada vez más conectada
El crecimiento de la economía digital también ha ampliado las responsabilidades de las empresas. Operadores de telecomunicaciones, fabricantes de dispositivos y compañías tecnológicas enfrentan el reto de garantizar que sus productos e infraestructuras cumplan con los estándares internacionales de seguridad establecidos por organismos especializados.
Desde una perspectiva ESG, esto implica incorporar evaluaciones de impacto, fortalecer la eficiencia energética de las redes, responder a las inquietudes de las comunidades y mantener procesos transparentes de monitoreo y comunicación. La confianza pública depende, en gran medida, de que las organizaciones compartan información clara sobre el funcionamiento y los niveles de exposición de sus tecnologías.
La transparencia adquiere un papel estratégico en un contexto donde la innovación tecnológica avanza más rápido que la percepción social sobre sus posibles riesgos. Comunicar con base en evidencia científica resulta tan importante como desarrollar soluciones cada vez más eficientes.
¿Cómo reducir la exposición sin renunciar a la tecnología?
Mientras la investigación continúa generando nuevos conocimientos, especialistas y organismos internacionales recomiendan adoptar medidas preventivas sencillas que permitan reducir la exposición individual a radiofrecuencias sin abandonar los beneficios de la conectividad.
Entre las recomendaciones más comunes destacan utilizar audífonos o el modo de altavoz durante llamadas prolongadas, evitar mantener el teléfono pegado al cuerpo cuando no sea necesario y privilegiar conexiones cableadas en aquellos casos donde sean una alternativa viable. Asimismo, utilizar el teléfono móvil en zonas con buena cobertura permite que el equipo opere con menor potencia para mantener la comunicación.
Estas acciones no responden necesariamente a la existencia de un riesgo comprobado, sino al principio de precaución que suele aplicarse cuando la ciencia continúa investigando fenómenos complejos cuyos efectos todavía no pueden descartarse completamente.
La pregunta sobre qué es el electrosmog refleja un debate mucho más amplio sobre la relación entre innovación tecnológica, salud pública, medio ambiente y responsabilidad empresarial. La digitalización seguirá expandiéndose durante las próximas décadas, por lo que comprender sus posibles impactos será una tarea permanente para científicos, reguladores, empresas y sociedad.
Hasta ahora, la evidencia disponible respalda que los niveles de exposición por debajo de los límites internacionales no presentan efectos adversos conocidos para la salud. Sin embargo, la investigación continúa evolucionando y el crecimiento exponencial de dispositivos conectados exige mantener una vigilancia científica constante, fortalecer la transparencia corporativa y promover un desarrollo tecnológico que avance de la mano con la sostenibilidad y la confianza social.
Durante décadas, la industria de la construcción asumió que el final de la vida útil de un edificio terminaba, inevitablemente, en la demolición y el desperdicio de materiales. Sin embargo, la transición hacia una economía circular está cambiando esa narrativa. Hoy, empresas de distintos sectores comienzan a ver sus inmuebles como verdaderos bancos de materiales capaces de abastecer futuros desarrollos con una menor huella de carbono.
Google acaba de ofrecer uno de los ejemplos más representativos de esta tendencia. La compañía transformó la madera de un hangar militar construido durante la Segunda Guerra Mundial en un recurso para nuevos proyectos arquitectónicos, demostrando que el inmobiliario sostenible puede combinar innovación, preservación histórica y estrategia climática en una sola iniciativa.
¿Por qué Google reutilizó la madera de un hangar de la Segunda Guerra Mundial?
El Hangar 3 del Aeródromo Federal de Moffett, ubicado en Mountain View, California, fue construido en 1943 por la Armada de Estados Unidos. Debido a la escasez de acero provocada por la guerra, la enorme estructura de 305 metros de longitud se levantó utilizando madera de abeto Douglas procedente, probablemente, de los bosques del noroeste del Pacífico.
Tras más de ocho décadas de servicio, diversas evaluaciones estructurales concluyeron que el edificio ya no podía conservarse de manera segura. Aunque la demolición era inevitable, Google decidió que los materiales no debían convertirse automáticamente en residuos.
En lugar de enviar la madera a un vertedero, la empresa optó por convertirla en la base de un proyecto de inmobiliario sostenible, integrando la economía circular dentro de su estrategia de construcción y descarbonización.
When Hangar 3 at Moffett Federal Airfield needed to be removed, it gave us an opportunity to breathe new life into the salvageable materials from the historic WWII era structure.
Instead of sending 119,000 board feet of old-growth Douglas fir to a landfill, our teams… pic.twitter.com/rgsIZnhh2u
¿Cómo recuperó Google la madera sin convertirla en residuos?
Demoler un edificio histórico para reutilizar sus materiales resulta mucho más complejo que una demolición convencional. Durante décadas, la madera había estado expuesta a diferentes tratamientos químicos, por lo que era necesario desarrollar un proceso especializado para garantizar su reutilización segura.
Los equipos de sostenibilidad, ingeniería e infraestructura diseñaron una estrategia de desmontaje controlado. En lugar de destruir la estructura, utilizaron maquinaria especializada para retirar cuidadosamente cada componente y preservar la mayor cantidad posible del material original.
Gracias a este proceso se recuperaron aproximadamente 119 mil pies tablares de madera de abeto Douglas, equivalentes a cerca de 178 toneladas, evitando que una parte importante del edificio terminara como residuo de construcción.
¿Cómo comprobó Google que la madera aún podía utilizarse?
Uno de los principales retos de la reutilización de materiales estructurales consiste en cumplir con las normativas actuales de construcción. La madera recuperada debía demostrar que conservaba la resistencia necesaria para formar parte de nuevos edificios. Para lograrlo, Google colaboró con ingenieros estructurales, científicos especializados en madera y fabricantes de madera laminada. Primero eliminaron las capas superficiales contaminadas y posteriormente sometieron cada pieza a pruebas mecánicas y de desempeño.
Los resultados confirmaron que aproximadamente 66 mil pies tablares mantenían las propiedades necesarias para transformarse en madera laminada estructural, un material ampliamente utilizado en edificios modernos de bajas emisiones y proyectos de construcción sostenible.
¿Dónde será utilizada la madera recuperada?
Parte de la madera fue enviada a Spokane, Washington, donde inició un proceso de evaluación y remanufactura antes de incorporarse a un prototipo de oficinas construido con madera laminada en The Dalles, Oregón.
Más allá de su valor técnico, el proyecto posee un importante componente simbólico. Todo indica que la madera original fue extraída de los bosques del noroeste del Pacífico hace más de 80 años y ahora regresa a la misma región para iniciar un nuevo ciclo de vida.
Además, parte del material también será exhibido en los campus de Google en el Área de la Bahía como un ejemplo de construcción circular y preservación del patrimonio industrial.
¿Por qué este proyecto es un referente de inmobiliario sostenible?
El sector inmobiliario representa una parte importante de las emisiones globales debido al uso intensivo de acero, concreto y nuevos materiales de construcción. Por ello, extender la vida útil de los recursos existentes se ha convertido en una de las estrategias con mayor potencial para reducir la huella de carbono.
En este contexto, el proyecto de Google demuestra que el inmobiliario sostenible no depende únicamente de construir edificios energéticamente eficientes, sino también de replantear la forma en que se obtienen los materiales que los conforman.
La reutilización de recursos permite disminuir la extracción de materias primas, reducir residuos de demolición y fortalecer estrategias ESG cada vez más exigidas por inversionistas, reguladores y grupos de interés.
¿Por qué los edificios antiguos pueden convertirse en bancos de materiales?
Tradicionalmente, las edificaciones que llegan al final de su vida útil se consideran activos obsoletos. Sin embargo, la economía circular propone una visión distinta: entenderlas como reservas de materiales con valor para futuras construcciones.
Este enfoque cobra especial relevancia para campus tecnológicos, centros de datos, universidades, instalaciones industriales e infraestructura pública, donde cada demolición representa también una oportunidad para recuperar recursos de alto valor.
El caso del Hangar 3 demuestra que la planificación, las pruebas técnicas y una adecuada gobernanza permiten reincorporar materiales históricos a cadenas de suministro modernas, reduciendo tanto el impacto ambiental como la demanda de recursos vírgenes.
Puntos clave del proyecto de Google
El Hangar 3 fue construido en 1943 durante la Segunda Guerra Mundial.
La estructura medía 305 metros de longitud y fue terminada en 208 días.
Google recuperó alrededor de 178 toneladas de madera de abeto Douglas.
Aproximadamente 66 mil pies tablares cumplieron con los estándares estructurales actuales.
La madera será utilizada en oficinas construidas con madera laminada y espacios de exhibición.
El proyecto integra principios de economía circular, construcción sostenible y reducción de emisiones de carbono.
El proyecto del Hangar 3 demuestra que el futuro de la construcción no depende únicamente de nuevas tecnologías, sino también de la capacidad de aprovechar inteligentemente los recursos que ya existen. Lo que alguna vez fue una infraestructura militar hoy se convierte en un referente de economía circular, construcción sostenible y aprovechamiento eficiente de materiales.
Para empresas, desarrolladores e inversionistas, la iniciativa confirma que el inmobiliario sostenible comienza mucho antes de colocar el primer cimiento. Empieza al cuestionar el destino de los edificios que llegan al final de su vida útil y al reconocer que, con innovación y planificación, esos materiales pueden convertirse en la base de una nueva generación de construcciones con menor impacto ambiental.
Durante años, hablar de sostenibilidad en las empresas significó hablar de compromisos voluntarios, reportes y metas ambientales que ayudaban a fortalecer la reputación corporativa. Sin embargo, el escenario actual demuestra que esa visión quedó atrás. Hoy, las organizaciones enfrentan un entorno donde el cambio climático, las nuevas regulaciones y la incertidumbre económica están redefiniendo las reglas del mercado.
El más reciente Barómetro de Avances Empresariales 2026, elaborado por el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD), confirma esta transformación. Tras recopilar información de más de 500 líderes empresariales y 70 entrevistas con ejecutivos, el informe revela que las empresas ya no consideran la sostenibilidad únicamente como una oportunidad de diferenciación, sino como una herramienta indispensable para proteger su operación y asegurar su permanencia en el largo plazo.
En pocas palabras: La sostenibilidad corporativa es un modelo de gestión que integra criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en la estrategia de una empresa. Hoy se ha convertido en una estrategia de supervivencia porque ayuda a cumplir regulaciones, gestionar riesgos climáticos, fortalecer la resiliencia empresarial, proteger las cadenas de suministro y mantener la competitividad en mercados cada vez más exigentes.
¿Qué es la sostenibilidad corporativa?
La sostenibilidad corporativa consiste en integrar factores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en la toma de decisiones de una empresa para generar valor económico mientras reduce impactos negativos sobre el entorno y fortalece su capacidad para enfrentar riesgos futuros.
Más allá de una estrategia de reputación, hoy representa una disciplina empresarial que permite anticipar riesgos climáticos, responder a nuevas regulaciones, atraer inversión, fortalecer la confianza de clientes e inversionistas y asegurar la continuidad del negocio.
¿Por qué la sostenibilidad corporativa dejó de ser voluntaria?
Durante décadas, muchas compañías impulsaron iniciativas ambientales y sociales por convicción. Publicaban reportes de sostenibilidad, fijaban metas de reducción de emisiones y desarrollaban programas comunitarios antes de que existieran obligaciones legales.
Hoy el panorama cambió. La sostenibilidad corporativa forma parte de normas de divulgación ESG, regulaciones climáticas, mecanismos de fijación del precio del carbono, procesos de compras y requisitos para acceder a distintos mercados. De acuerdo con el Barómetro de Avances Empresariales 2026, el 52% de los líderes empresariales considera que el cumplimiento regulatorio es uno de los principales motores de sus estrategias de sostenibilidad.
¿Por qué la resiliencia empresarial se volvió una prioridad?
El informe también revela otro dato relevante: otro 52% de las empresas identifica la resiliencia y la gestión de riesgos como el principal impulsor de sus decisiones estratégicas. La explicación está en el contexto actual. Las organizaciones enfrentan fenómenos meteorológicos extremos, escasez de agua, incendios forestales, interrupciones logísticas, conflictos geopolíticos, inflación y volatilidad regulatoria que afectan directamente sus operaciones.
La resiliencia empresarial permite anticipar estos escenarios, adaptarse rápidamente y mantener funcionando las cadenas de valor incluso en condiciones de alta incertidumbre.
¿Cómo ayuda la sostenibilidad corporativa a reducir riesgos?
La verdadera transformación ocurre cuando la sostenibilidad deja de ser responsabilidad de un solo departamento y se incorpora a toda la estrategia empresarial. Esto implica evaluar cómo el cambio climático puede afectar activos físicos, infraestructura, disponibilidad de agua, consumo energético, proveedores, logística, productividad laboral e incluso el acceso a nuevos mercados.
En este contexto…
La sostenibilidad funciona como una herramienta de gestión de riesgos que facilita mejores decisiones financieras, operativas y estratégicas.
¿Qué inversiones están impulsando las empresas?
El Barómetro muestra que las inversiones relacionadas con la transición climática continúan creciendo, especialmente aquellas que ofrecen beneficios empresariales claros y medibles.
Entre las áreas con mayor atractivo destacan:
Generación y almacenamiento de energía;
Redes eléctricas inteligentes;
Agricultura regenerativa;
Edificios resilientes;
Vehículos de cero emisiones;
Infraestructura energética.
Estas inversiones permiten reducir costos, fortalecer la seguridad energética, mejorar la continuidad operativa y disminuir la exposición a riesgos climáticos.
En contraste, tecnologías como el hidrógeno de bajas emisiones o las proteínas alternativas aún presentan mayores desafíos debido a su dependencia de infraestructura, incentivos públicos y madurez tecnológica.
¿Qué revela el Barómetro de Avances Empresariales 2026?
Uno de los mensajes más importantes del estudio es que la sostenibilidad ya no responde únicamente a una agenda ambiental.
Los principales factores que impulsan las decisiones empresariales son:
52% cumplimiento regulatorio.
52% resiliencia y gestión del riesgo.
46% oportunidades de crecimiento.
Esta combinación demuestra que las organizaciones ya no separan la sostenibilidad de la estrategia corporativa, sino que la consideran una herramienta para proteger el negocio y crear nuevas oportunidades.
El futuro pertenece a las empresas resilientes
La próxima etapa estará marcada por la combinación de tres elementos: regulación, resiliencia e innovación. El cumplimiento establece el mínimo necesario para operar. La resiliencia fortalece el modelo de negocio frente a un entorno cambiante. La innovación permite aprovechar nuevos mercados y responder a consumidores cada vez más conscientes.
Las empresas que logren integrar estos tres pilares tendrán mayores posibilidades de competir en una economía caracterizada por la incertidumbre climática, la transformación tecnológica y la evolución constante de las expectativas sociales.
El Barómetro de Avances Empresariales 2026 deja claro que la conversación empresarial ha cambiado. La sostenibilidad ya no se limita a reducir impactos ambientales o fortalecer la reputación corporativa; hoy representa una capacidad estratégica para anticipar riesgos, proteger operaciones y generar valor en el largo plazo.
En un contexto donde convergen nuevas regulaciones, fenómenos climáticos extremos y cambios en los mercados, la sostenibilidad corporativa se consolida como un componente esencial de la competitividad. Más que una tendencia, es una herramienta para construir empresas capaces de adaptarse, innovar y mantenerse vigentes en una economía cada vez más compleja.
En un contexto marcado por presiones de costos, retrocesos regulatorios en Estados Unidos y una creciente incertidumbre energética, la sostenibilidad corporativa enfrenta una prueba de madurez. La tercera edición anual del ranking de las Empresas Más Sostenibles del Mundo, elaborado por TIME y Statista, permite observar qué organizaciones han logrado mantener una gestión ambiental, social y de gobernanza sólida en medio de un entorno económico y político más complejo. Más que una lista reputacional, el ejercicio busca identificar a las compañías que han incorporado la sostenibilidad a sus prácticas de negocio, su transparencia y su capacidad de generar impactos verificables.
El ranking presenta a las compañías mejor evaluadas dentro de una muestra de 750 de las empresas más grandes e influyentes del mundo. Para construir esta clasificación, TIME y Statista analizan información corporativa, desempeño ambiental, divulgación de emisiones, metas climáticas, prácticas de responsabilidad, transparencia y otros indicadores vinculados con la gestión ESG. El resultado permite comparar a organizaciones de distintos sectores y regiones bajo una metodología que considera tanto la calidad de los compromisos anunciados como la evidencia disponible sobre su implementación.
Esta aproximación resulta relevante porque la sostenibilidad corporativa ya no puede evaluarse únicamente a partir de campañas, certificaciones o metas de largo plazo. El ranking de las empresas más sostenibles del mundo pone el foco en la capacidad de las organizaciones para medir sus impactos, reportar riesgos, fortalecer la rendición de cuentas y responder a desafíos como la transición energética, la descarbonización de las cadenas de suministro, el uso de agua y la exposición a nuevas regulaciones. Para los líderes de responsabilidad social, la clasificación ofrece una señal clara: el desempeño sostenible está cada vez más ligado a la resiliencia, la competitividad y la creación de valor empresarial de largo plazo.
Las cinco empresas más sostenibles del mundo según TIME y Statista
El liderazgo de las primeras posiciones refleja que la sostenibilidad puede generar ventajas competitivas cuando está vinculada con la oferta comercial, la innovación tecnológica, la eficiencia operativa y la gestión de la cadena de valor. Las cinco compañías mejor posicionadas en 2026 pertenecen a sectores distintos, pero comparten una característica: han incorporado la sostenibilidad como un componente relevante de su estrategia empresarial. Estas compañías son las siguientes:
Schneider Electric, Francia — 97.58 puntos. La empresa de ingeniería, manufactura y tecnología médica encabeza el ranking por tercer año consecutivo, después de ocupar también el primer lugar en 2024 y 2025. Su posición responde, en gran medida, a que su actividad principal está ligada a soluciones de electrificación, eficiencia energética y descarbonización. En un mercado donde la seguridad energética se ha convertido en una preocupación de los consejos de administración, su propuesta de valor se alinea directamente con las necesidades de la transición energética.
NRI, Japón — 95.00 puntos. Nomura Research Institute se ubica en la segunda posición dentro del sector de servicios profesionales. Su presencia en el listado muestra que la sostenibilidad no es exclusiva de las empresas industriales o energéticas. Las organizaciones de servicios también pueden generar valor al fortalecer la transparencia, la gestión de datos, la asesoría estratégica y la integración de criterios ESG en sus operaciones y decisiones de negocio.
Moncler, Italia — 94.41 puntos. La firma de lujo ocupa el tercer lugar gracias a avances en materiales y cadena de suministro. En 2025, reportó que más de 55% de sus hilos y tejidos procedían de alternativas recicladas, orgánicas, regenerativas o certificadas. Además, ha trabajado con proveedores para reducir emisiones a lo largo de su cadena de valor. Su caso ilustra cómo las marcas con mayor capacidad de inversión pueden acelerar transformaciones materiales, aunque también plantea la necesidad de que estos avances se extiendan a modelos de consumo menos intensivos.
Nokia, Finlandia — 90.80 puntos. La compañía tecnológica se posiciona como una de las empresas más destacadas del sector de tecnología, medios y servicios. La relevancia de Nokia dentro del ranking se relaciona con la creciente importancia de la infraestructura digital, la eficiencia energética de las redes y la necesidad de que el sector tecnológico responda a los impactos asociados con su consumo energético, sus cadenas de suministro y el crecimiento de la inteligencia artificial.
Nasdaq, Estados Unidos — 90.54 puntos. La presencia de Nasdaq entre las empresas más sostenibles del mundo confirma que el sector financiero y los mercados de capital tienen un papel central en la transición. La divulgación de información ESG, la evaluación de riesgos climáticos y la calidad de los datos corporativos influyen cada vez más en el acceso a inversión, la permanencia en cadenas de suministro y la capacidad de las empresas para responder a nuevos requerimientos regulatorios.
El liderazgo de estas organizaciones es relevante porque demuestra que la sostenibilidad puede consolidarse en sectores tan diversos como la manufactura, los servicios profesionales, la moda, la tecnología y las finanzas. Sin embargo, también deja claro que no existe una fórmula única: cada industria debe identificar sus impactos materiales y traducirlos en decisiones operativas, tecnológicas y financieras.
¿Qué revela el ranking sobre la nueva agenda de sostenibilidad?
El listado de TIME y Statista evidencia que la agenda ESG está atravesando una transformación. Durante años, el debate se concentró en la definición de metas, compromisos de cero emisiones netas y reportes voluntarios. En 2026, la discusión se ha desplazado hacia la capacidad de las empresas para responder a riesgos físicos, regulatorios, energéticos y de cadena de suministro.
María Mendiluce, directora ejecutiva de We Mean Business Coalition, señala que “el pragmatismo está llegando a la agenda de sostenibilidad”, impulsado tanto por responsables de estándares corporativos como por legisladores. Esta afirmación resulta especialmente relevante en un escenario donde la transición climática ya no se justifica únicamente por razones ambientales, sino por su relación con la estabilidad energética, la eficiencia de costos y la resiliencia empresarial.
El ranking también confirma que la divulgación de información se ha convertido en un activo estratégico. Sherry Madera, directora ejecutiva del Carbon Disclosure Project, ha señalado que las empresas multinacionales protegen sus ingresos al divulgar sus emisiones, uso de agua y riesgos, ya que estos datos les permiten mantenerse dentro de los universos de compra de otras compañías. La sostenibilidad, por tanto, se está integrando a las decisiones de abastecimiento, financiamiento, inversión y continuidad de negocio.
Entre los principales cambios que deja ver esta edición se encuentran:
Mayor vínculo entre sostenibilidad y seguridad energética. Los conflictos geopolíticos y la volatilidad de los mercados energéticos están llevando a las empresas a analizar sus matrices energéticas y las de sus proveedores como parte de su gestión de riesgos.
Más atención a la cadena de valor. Las emisiones indirectas, el uso de agua, la biodiversidad y la exposición de proveedores a eventos climáticos se consolidan como temas materiales para sectores como alimentos y bebidas, manufactura, textiles, centros de datos y tecnología.
Regulación con efectos económicos directos. La entrada en vigor del Mecanismo de Ajuste en Frontera del Carbono de la Unión Europea a principios de 2026 incrementa el interés de las compañías por conocer su intensidad de carbono y anticipar posibles impactos comerciales y financieros.
Estándares más exigentes para la credibilidad climática. La consolidación y el rediseño de referentes como la iniciativa Science Based Targets (SBTi), los estándares ISO de cero emisiones netas y los marcos internacionales de divulgación elevan las expectativas sobre la calidad, verificabilidad y consistencia de las metas corporativas.
Un giro desde los compromisos hacia la transformación de sistemas. Kaya Axelsson, investigadora de políticas climáticas de la Universidad de Oxford, resume esta evolución al señalar que la siguiente etapa de la acción climática corporativa se concentra menos en fijar objetivos y más en cambiar los sistemas. Esto incluye colaboración con gobiernos, impulso de políticas públicas y desarrollo de mercados para tecnologías bajas en carbono.
La presencia de compañías como Aena, ubicada en el noveno lugar, ilustra esta tendencia. La regulación europea ReFuelEU Aviation, que exige una proporción mínima de combustible sostenible de aviación en aeropuertos de la Unión Europea, ha incentivado a los operadores a participar más activamente en el desarrollo de condiciones que permitan ampliar la adopción de estas alternativas. La sostenibilidad corporativa, en consecuencia, comienza a depender menos de acciones individuales y más de la capacidad de las empresas para colaborar en la transformación de sus ecosistemas.
Liderazgo sostenible en un entorno de incertidumbre
El ranking de las empresas más sostenibles del mundo muestra que la acción climática y social no ha desaparecido de la agenda corporativa, aun cuando las condiciones políticas y económicas han cambiado. Las compañías líderes han entendido que la sostenibilidad puede proteger ingresos, reducir riesgos, fortalecer la seguridad energética y abrir oportunidades de innovación. Schneider Electric, NRI, Moncler, Nokia y Nasdaq representan modelos distintos, pero coinciden en integrar estos factores a decisiones centrales de negocio.
Para las áreas de responsabilidad social, la principal lección es que el liderazgo sostenible ya no se medirá solo por la cantidad de compromisos anunciados. Las organizaciones deberán demostrar cómo sus estrategias responden a riesgos reales, cómo utilizan datos verificables para tomar decisiones y cómo colaboran con proveedores, reguladores, inversionistas y comunidades. En 2026, las empresas más sostenibles del mundo no son necesariamente las que comunican más, sino las que están mejor preparadas para transformar la sostenibilidad en resiliencia y valor de largo plazo.
Te compartimos las 50 empresas más responsables del mundo según TIME, pero puedes ver el listado completo aquí.
Durante décadas, las bolsas de plástico se convirtieron en un símbolo de practicidad. Bastaban unos minutos para transportar una compra y después eran desechadas sin pensar demasiado en su destino. Sin embargo, esa aparente comodidad esconde una de las problemáticas ambientales más persistentes de la actualidad, pues un producto utilizado durante apenas 15 minutos puede permanecer en el ambiente alrededor de medio siglo.
La dimensión del reto adquiere especial relevancia al observar el panorama nacional. Las bolsas plásticas en México generan cada año 3.6 millones de toneladas de residuos, equivalentes al 8.7% de los residuos sólidos del país, de acuerdo con datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Más allá de la cifra, el desafío refleja la necesidad de transformar los patrones de consumo, fortalecer la gestión de residuos y acelerar la transición hacia modelos de economía circular.
Bolsas plásticas en México: un problema que sigue creciendo
El consumo de bolsas de un solo uso continúa representando un desafío ambiental pese a los avances regulatorios registrados en los últimos años. Mientras a nivel mundial se utilizan cerca de 500,000 millones de bolsas anualmente, una parte importante termina dispersa en calles, ríos, barrancas y mares debido a sistemas insuficientes de recolección y disposición final.
En el caso de las bolsas plásticas en México, la situación adquiere una dimensión particular por el volumen de residuos que generan y por las dificultades que aún existen para garantizar su correcta gestión. La acumulación de estos materiales incrementa la presión sobre rellenos sanitarios, favorece la contaminación de ecosistemas y evidencia la necesidad de reducir desde el origen la producción de residuos.
Una vida útil de minutos, un impacto de décadas
La paradoja de las bolsas de plástico es evidente: mientras su uso cotidiano suele durar apenas unos minutos, su permanencia ambiental puede extenderse alrededor de 50 años. En productos especializados, como algunas bolsas multicapa utilizadas para envasado, ese periodo incluso puede acercarse a los 1,000 años.
Durante ese tiempo los materiales no desaparecen por completo. Lo que ocurre es un proceso de fragmentación que genera microplásticos de menos de cinco milímetros, partículas capaces de permanecer durante décadas en el ambiente y de incorporarse tanto a ecosistemas terrestres como marinos, dificultando cada vez más su recuperación.
Fauna, océanos y microplásticos: una cadena de impactos
De acuerdo con WWF México, muchas bolsas abandonadas son transportadas por el viento o los sistemas de drenaje hasta desembocar en ríos y océanos. Ahí pueden ser ingeridas por tortugas, aves, peces y mamíferos marinos, provocando lesiones, obstrucciones digestivas e incluso la muerte de numerosas especies.
El problema no termina cuando la bolsa deja de ser visible. Conforme se degrada, libera microplásticos que permanecen en el agua, los sedimentos y la cadena alimentaria. Esta contaminación representa un desafío creciente tanto para la biodiversidad como para la salud de los ecosistemas que sostienen actividades económicas y comunidades enteras.
Bolsas plásticas en México: regulación con avances, pero desafíos pendientes
En los últimos años, el país ha fortalecido su marco normativo para limitar el uso de plásticos desechables. Según el Pacto de los Plásticos de México, cerca del 88% de las entidades federativas cuenta con legislación para prohibir o regular las bolsas de un solo uso.
No obstante, especialistas de WWF México y WRAP coinciden en que las disposiciones aún enfrentan importantes retos de implementación. La vigilancia desigual, las excepciones legales y la sustitución por otros materiales igualmente desechables han limitado el impacto esperado de estas políticas, lo que demuestra que la regulación, por sí sola, no resuelve el problema.
La economía circular exige ir más allá del cambio de materiales
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que el mundo produce más de 430 millones de toneladas de plástico cada año y que casi dos terceras partes corresponden a productos de vida corta. En México, además, entre el 38% y el 58% de los residuos plásticos no recibe una gestión adecuada, lo que favorece su llegada a tiraderos, playas, ríos y barrancas.
Frente a este escenario, organizaciones como WWF México y WRAP insisten en que el objetivo no debe limitarse a sustituir un material por otro. La prioridad consiste en reducir la generación de residuos desde el diseño de los productos, mantener los materiales dentro de cadenas de aprovechamiento y fortalecer los modelos de economía circular.
Reutilizar antes que sustituir: la alternativa con mayor potencial
La Guía para abordar plásticos problemáticos y evitables en México señala que las bolsas de un solo uso forman parte de los llamados plásticos evitables, ya que en numerosos casos pueden reemplazarse por alternativas reutilizables de larga duración. Solo cuando no exista otra opción deberían considerarse soluciones compostables, siempre que existan las condiciones para garantizar su adecuado compostaje.
Por otra parte, un análisis de ciclo de vida desarrollado por ANIPAC, Inboplast y CADIS concluye que el impacto ambiental de una bolsa depende de múltiples factores, entre ellos su fabricación, transporte, contenido reciclado, número de reutilizaciones y disposición final. Esto significa que reutilizar una bolsa varias veces puede reducir considerablemente su huella ambiental frente al uso de múltiples bolsas desechables.
El debate sobre las bolsas de plástico ya no gira únicamente en torno a prohibirlas o reemplazarlas. La evidencia apunta a una transformación más profunda: modificar los patrones de producción y consumo para evitar que materiales diseñados para unos cuantos minutos permanezcan contaminando el ambiente durante décadas. La responsabilidad es compartida entre gobiernos, empresas, fabricantes, comercios y consumidores.
Reducir el uso innecesario, privilegiar productos reutilizables, incorporar contenido reciclado y fortalecer la economía circular son acciones complementarias que pueden disminuir la generación de residuos desde su origen. En un contexto donde los recursos naturales enfrentan una presión creciente, el verdadero desafío consiste en evitar que un objeto de uso efímero continúe dejando una huella ambiental que perdure por generaciones.
La transición hacia una economía baja en carbono no solo depende de electrificar vehículos o ampliar el uso de energías renovables. Existen industrias donde ese camino aún enfrenta importantes limitaciones tecnológicas, como la aviación, uno de los sectores con mayores desafíos para reducir sus emisiones. En ese contexto, el desarrollo de combustible de aviación sostenible se ha convertido en una prioridad para empresas, gobiernos e inversionistas.
Consciente de este reto, Amazon decidió respaldar a GranBio, una empresa que busca transformar residuos forestales y de construcción en combustibles con bajas emisiones de carbono. Más allá de una inversión financiera, la apuesta refleja una visión estratégica: acelerar soluciones capaces de descarbonizar sectores donde las alternativas aún son escasas y demostrar que los residuos pueden convertirse en un recurso clave para la transición energética.
El combustible de aviación sostenible encuentra una nueva fuente en los residuos
Durante décadas, toneladas de ramas, restos de cultivos, palés, madera contrachapada y escombros de construcción han terminado en vertederos o simplemente han permanecido abandonados. En muchas regiones forestales de Estados Unidos, estos materiales incluso incrementan el riesgo de incendios, generando impactos ambientales y económicos adicionales.
GranBio plantea cambiar esa lógica mediante un modelo de economía circular. En lugar de considerar estos materiales como desechos, los convierte en la materia prima para producir combustible de aviación sostenible, así como diésel y gasolina renovables. La propuesta demuestra que la gestión de residuos también puede convertirse en una estrategia para reducir emisiones y fortalecer nuevas cadenas de valor.
Así funciona la tecnología que transforma biomasa en energía
El proceso desarrollado por GranBio aprovecha la biomasa leñosa para liberar el carbono almacenado en las fibras vegetales. Posteriormente, ese material se sintetiza hasta obtener moléculas con características similares a las presentes en los combustibles fósiles tradicionales.
Una de las principales ventajas es que los combustibles obtenidos son compatibles con la infraestructura y los motores existentes. Esto permite que puedan utilizarse como sustitutos directos sin requerir modificaciones costosas en aeronaves, vehículos o sistemas de distribución, un aspecto especialmente relevante para industrias cuya transición tecnológica será gradual.
Una producción más eficiente gracias al aprovechamiento energético
La innovación no termina en la fabricación del combustible. El propio proceso genera un subproducto que produce calor para abastecer parte de las necesidades energéticas de la planta, reduciendo el consumo de fuentes externas y mejorando la eficiencia operativa.
Este tipo de soluciones resulta especialmente atractivo porque combina beneficios ambientales con ventajas económicas. Reducir costos de producción mientras se disminuye la huella de carbono puede acelerar la adopción de tecnologías limpias y hacerlas más competitivas frente a los combustibles convencionales.
Combustible de aviación sostenible para acelerar la descarbonización del transporte
Para Amazon, esta inversión forma parte de una estrategia mucho más amplia vinculada con The Climate Pledge, iniciativa mediante la cual la compañía busca alcanzar cero emisiones netas de carbono para 2040. La empresa reconoce que no todos los sectores podrán electrificarse al mismo ritmo, especialmente la aviación y el transporte pesado de larga distancia.
Por ello, el combustible de aviación sostenible representa una de las alternativas más prometedoras para disminuir las emisiones sin esperar décadas a la renovación completa de las flotas. La compañía considera que impulsar estas tecnologías desde ahora puede acelerar su disponibilidad comercial y favorecer una transición más rápida para toda la industria.
Reconvertir fábricas para impulsar el desarrollo regional
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es el plan para escalar la producción durante la próxima década mediante la reconversión de antiguas plantas de pulpa y papel en distintas regiones de Estados Unidos.
Esta estrategia ofrece múltiples ventajas. Aprovecha infraestructura industrial existente, reduce costos de implementación y permite conservar empleos especializados en comunidades manufactureras que han enfrentado procesos de desindustrialización. Al mismo tiempo, fortalece cadenas regionales de suministro vinculadas a la bioeconomía y abre nuevas oportunidades para las economías rurales.
La inversión corporativa como motor de innovación climática
La demanda de combustibles con bajas emisiones de carbono crece con rapidez, pero la capacidad de producción todavía resulta insuficiente. En este escenario, el respaldo financiero de grandes empresas puede convertirse en un elemento decisivo para reducir el riesgo de tecnologías emergentes y acelerar su llegada al mercado.
Así lo expresó Andreas Marschner, vicepresidente de Sostenibilidad de Operaciones Mundiales de Amazon, al señalar que la aviación necesita combustibles bajos en carbono cuya oferta aún no existe a gran escala. Desde su perspectiva, invertir desde etapas tempranas ayuda a demostrar que existe una demanda real y facilita que soluciones como la de GranBio puedan desarrollarse en beneficio de toda la industria.
El respaldo de Amazon envía un mensaje que trasciende su propia operación. La descarbonización de sectores complejos requerirá alianzas entre desarrolladores tecnológicos, inversionistas, productores de materias primas y grandes compradores capaces de ofrecer señales de demanda a largo plazo.
Si iniciativas como la de GranBio logran consolidarse, el aprovechamiento de residuos podría contribuir simultáneamente a reducir emisiones, fortalecer economías regionales y mejorar la gestión forestal. En un escenario donde los objetivos climáticos exigen soluciones cada vez más integrales, este tipo de proyectos demuestra que la innovación puede surgir precisamente de aquello que durante años fue considerado un simple desecho.
La apuesta de Amazon también evidencia que la transición energética no dependerá de una única tecnología. Será necesario combinar electrificación, eficiencia energética, nuevos materiales y combustibles de bajas emisiones para atender las distintas necesidades de cada sector productivo. En esa combinación, el combustible de aviación sostenible emerge como una pieza estratégica para avanzar hacia una movilidad más limpia sin comprometer la operación de industrias críticas para la economía global.
La Iglesia enfrenta un momento en el que las diferencias culturales, sociales y generacionales plantean nuevos desafíos para la convivencia y el diálogo. En ese contexto, el papa León XIV colocó un mensaje claro sobre la mesa: la unidad no se construye eliminando las diferencias, sino aprendiendo a integrarlas desde un propósito común. Su homilía durante la solemnidad de San Pedro y San Pablo recordó que la comunión requiere apertura, escucha y compromiso permanente.
El mensaje adquiere relevancia más allá del ámbito religioso. En una época marcada por la polarización y la fragmentación social, el pontífice propuso una visión en la que el liderazgo se ejerce desde el servicio y la capacidad de tender puentes. Así, la diversidad en la Iglesia dejó de presentarse como un desafío que debe resolverse para convertirse en una oportunidad de crecimiento compartido y de construcción colectiva.
Diversidad en la Iglesia: una unidad que nace del encuentro
Durante la celebración en la Basílica de San Pedro, el papa León XIV presidió la tradicional imposición del palio a 35 arzobispos provenientes de 19 países, un gesto que simboliza la comunión entre los pastores y el pontífice, así como la responsabilidad de cuidar a las comunidades que les han sido confiadas. Más que un acto protocolario, la ceremonia representó el compromiso de caminar juntos al servicio de los demás.
En su homilía, el Papa afirmó que la comunión no surge de imponer una sola visión ni de aferrarse rígidamente a las propias posturas. Por el contrario, explicó que la unidad se fortalece cuando las personas buscan puntos de encuentro desde la verdad, permitiendo que cada experiencia contribuya al crecimiento de los demás. Bajo esa perspectiva, la diversidad en la Iglesia se convierte en una condición necesaria para construir comunidades más abiertas y solidarias.
Pedro y Pablo: dos caminos distintos hacia un mismo propósito
Para explicar su mensaje, León XIV recurrió a las figuras de San Pedro y San Pablo, a quienes describió como los dos grandes pilares de la Iglesia. Aunque sus historias, temperamentos y trayectorias fueron profundamente diferentes, ambos compartieron la misión de anunciar el Evangelio y entregar su vida por esa causa.
San Pedro representa la capacidad de reconocer los propios errores, escuchar a los demás y preservar la comunión incluso frente a los conflictos. San Pablo, por su parte, simboliza la transformación personal y la fuerza de la palabra para cambiar realidades. Juntos demuestran que las diferencias no impiden colaborar por un objetivo común; al contrario, enriquecen la misión cuando existe una causa que une.
Diversidad en la Iglesia como modelo para una sociedad más incluyente
Uno de los mensajes centrales del pontífice fue que cada cristiano está llamado a convertirse en constructor de unidad colocando a Cristo en el centro de su vida y permaneciendo atento a las necesidades de quienes lo rodean. Esa responsabilidad no recae únicamente en los obispos, sino en toda la comunidad creyente.
El Papa destacó que escuchar, discernir, acompañar y corregir con caridad son tareas fundamentales para fortalecer la convivencia. Desde esa óptica, la diversidad en la Iglesia deja de ser únicamente una característica interna para convertirse en un ejemplo sobre cómo cualquier organización puede gestionar las diferencias mediante el diálogo, la empatía y el respeto mutuo.
El liderazgo que abre puertas en lugar de levantar barreras
Durante la homilía, León XIV utilizó una imagen particularmente significativa para explicar la misión de San Pedro. Comparó las llaves que sostienen sus manos con la capacidad de abrir puertas en lugar de derribarlas. Según explicó, una llave encuentra el mecanismo adecuado para liberar los cerrojos y conectar espacios que antes permanecían separados.
La metáfora también redefine el papel del liderazgo. En vez de ejercer autoridad mediante la imposición, el Papa propuso un modelo basado en la escucha activa, el acompañamiento y la construcción de confianza. Se trata de un liderazgo que favorece la reconciliación y crea condiciones para que las diferencias encuentren espacios de convivencia.
La comunión como respuesta a un mundo dividido
El mensaje de unidad también quedó reflejado en los gestos que acompañaron la celebración. Siguiendo una tradición de diálogo ecuménico, una delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla participó en la misa y compartió con el pontífice el signo de la paz antes de orar juntos ante la tumba de San Pedro. La escena simbolizó que el acercamiento entre distintas tradiciones cristianas sigue siendo una prioridad.
Al concluir la celebración, León XIV recordó que San Pedro y San Pablo anunciaron el Evangelio desde voces y experiencias muy distintas. Sin embargo, esas diferencias jamás los convirtieron en adversarios, sino en testigos de que un mismo Espíritu puede unir múltiples realidades para servir a un propósito compartido.
El mensaje del papa León XIV trasciende el ámbito religioso porque plantea una reflexión vigente para cualquier comunidad, organización o sociedad. La unidad sostenible no nace de la uniformidad, sino de la capacidad de reconocer el valor de perspectivas distintas y convertirlas en una fortaleza colectiva.
En un contexto global donde la polarización parece ganar terreno, la invitación del pontífice recupera una idea esencial: el liderazgo auténtico no busca eliminar las diferencias, sino generar las condiciones para que estas convivan, dialoguen y contribuyan al bien común. Ese enfoque convierte la comunión en una herramienta para construir relaciones más humanas, instituciones más sólidas y sociedades capaces de reconciliarse desde la diversidad.
El mundo cerró 2025 con un dato que, a primera vista, parece una señal inequívoca de progreso: la riqueza mundial aumentó 11%, impulsada por el buen desempeño de los mercados financieros y la valorización de los activos. Sin embargo, detrás de esa cifra alentadora se esconde una realidad mucho más compleja. El crecimiento económico no llegó de la misma manera a todas las personas y, para millones de hogares, la prosperidad sigue siendo una promesa lejana.
Este contraste vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que cada vez cobra mayor relevancia para empresas, gobiernos y organizaciones sociales: ¿qué significa realmente que aumente la riqueza si sus beneficios permanecen concentrados en una pequeña parte de la población? Más allá de los indicadores macroeconómicos, la discusión apunta hacia la calidad del crecimiento, la equidad y la capacidad de construir economías que generen bienestar compartido.
La riqueza mundial crece, pero también la concentración
El más reciente informe de UBS revela que la riqueza mundial registró uno de sus mayores incrementos de los últimos años. Sin embargo, el crecimiento estuvo impulsado principalmente por quienes ya contaban con patrimonios elevados, especialmente las personas con activos superiores a los cinco millones de dólares.
Actualmente, el 1.5% de la población concentra cerca de la mitad de toda la riqueza existente en el planeta. Esto significa que, aunque el valor total de los activos aumentó, la mayor parte de las ganancias permaneció en manos de un grupo reducido, ampliando la distancia entre quienes poseen grandes fortunas y el resto de la población.
La tendencia confirma que el crecimiento patrimonial no necesariamente refleja una mejora en las condiciones económicas de la mayoría. Cuando la riqueza se concentra, el desarrollo pierde capacidad para traducirse en mejores oportunidades, movilidad social y mayor estabilidad para las familias.
Riqueza mundial: el promedio puede contar una historia engañosa
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la diferencia entre la riqueza promedio y la riqueza mediana. Mientras la primera puede aumentar gracias a un pequeño grupo de personas extremadamente ricas, la segunda refleja con mayor precisión la situación del ciudadano común.
Estados Unidos es un claro ejemplo. El país ocupa el segundo lugar mundial en riqueza promedio por adulto, pero desciende hasta la posición 28 cuando se analiza la riqueza mediana. Entre 2020 y 2025, el patrimonio promedio creció 10%, mientras que la riqueza mediana cayó 20%.
Esta diferencia evidencia que los indicadores agregados pueden ocultar profundas desigualdades. Para quienes diseñan políticas públicas o estrategias empresariales de impacto social, entender esta brecha resulta fundamental para medir el verdadero bienestar económico de una sociedad.
La tecnología promete crear riqueza, pero también nuevos desafíos
Mientras la inteligencia artificial continúa transformando industrias enteras, también crecen las preocupaciones sobre quiénes capturarán el valor económico generado por estas innovaciones. La automatización, el desarrollo de nuevos modelos de negocio y la aceleración tecnológica podrían ampliar aún más las diferencias entre quienes poseen capital y quienes dependen únicamente de sus ingresos laborales.
A ello se suman otras tecnologías emergentes como la fusión nuclear, la medicina basada en ARN mensajero y los avances en longevidad, que prometen modificar profundamente la economía durante las próximas décadas. Su impacto podría ser incluso mayor que el de la inteligencia artificial, aunque todavía existe incertidumbre sobre cómo se distribuirán sus beneficios.
El reto no consiste únicamente en impulsar la innovación, sino en garantizar que sus resultados fortalezcan el desarrollo económico de forma más inclusiva y reduzcan las brechas existentes.
No todo apunta al pesimismo
A pesar del aumento de la desigualdad, el informe también identifica señales positivas. La proporción de personas con menos de 10 mil dólares en activos continúa disminuyendo. Si en el año 2000 este grupo representaba cerca del 75% de la población mundial, actualmente equivale al 41%.
Al mismo tiempo, continúa creciendo el número de personas que logran incorporarse a segmentos patrimoniales más altos. Solo durante el último año, Estados Unidos creó más de 1,200 nuevos millonarios cada día, reflejando que la movilidad patrimonial sigue siendo posible para una parte de la población.
Estos avances muestran que el desarrollo económico sigue generando oportunidades, aunque de forma desigual. El desafío consiste en ampliar ese acceso para que más personas puedan participar en la creación de valor y no únicamente observar cómo aumenta desde la distancia.
El crecimiento de la riqueza mundial confirma que la economía global continúa generando valor, pero también deja claro que el principal desafío ya no es únicamente producir más riqueza, sino distribuir mejor sus beneficios. Cuando la prosperidad se concentra en una minoría, aumentan las tensiones sociales, disminuye la confianza en las instituciones y se debilita la percepción de progreso colectivo.
Para el sector empresarial, los gobiernos y quienes impulsan la agenda de sostenibilidad, esta realidad representa una oportunidad para replantear el concepto de desarrollo. La riqueza mundial seguirá creciendo, pero el verdadero indicador de éxito será la capacidad de convertir ese crecimiento en bienestar compartido, inclusión económica y oportunidades reales para una mayor parte de la población.
El Mundial 2026 ha confirmado que la celebración deportiva más seguida del planeta también puede amplificar algunas de las expresiones más dañinas de la conversación digital. Durante la fase de grupos, la FIFA identificó un pico de mensajes ofensivos dirigidos a jugadores, entrenadores, árbitros y otros participantes, con una presencia particularmente preocupante de ataques raciales.
Los comentarios racistas en el Mundial 2026 ya no pueden considerarse incidentes aislados ni consecuencias inevitables de la pasión futbolística: son una forma de violencia que compromete la dignidad, la seguridad y el bienestar de quienes hacen posible el espectáculo. Frente a ello, la respuesta institucional debe ir más allá de moderar contenidos: requiere construir una cultura deportiva donde la competencia no sea utilizada como pretexto para el racismo, los insultos y las agresiones.
Los comentarios racistas en el Mundial 2026 superan los registros de Catar 2022
El Servicio de Protección en Redes Sociales (SMPS, por sus siglas en inglés) de la FIFA informó haber detectado 89,000 publicaciones injuriosas durante la fase de grupos del Mundial 2026. De ese total, 11% correspondió a ataques de carácter racista, una categoría que, de acuerdo con el organismo rector del fútbol mundial, representa la más importante entre los comentarios ofensivos registrados desde el inicio de la competencia.
La cifra revela un deterioro significativo frente a la edición anterior. Tras 72 de los 104 partidos programados, la FIFA contabilizó 13 veces más publicaciones injuriosas que durante la fase de grupos de Catar 2022: 89,000 frente a 6,700. Aunque el Mundial actual reúne a 48 selecciones, en comparación con las 32 que participaron en Catar, la diferencia no solo refleja un torneo más amplio; también evidencia que la expansión de la conversación digital está generando riesgos más intensos para quienes participan en él.
El SMPS analizó más de 6 millones de publicaciones y comentarios en línea, 33% más que en la misma etapa del Mundial de 2022. Como resultado, logró ocultar 181,000 comentarios ofensivos y abrió investigaciones exhaustivas sobre alrededor de 1,000 usuarios. En palabras del servicio, “los insultos racistas van en aumento y se han convertido en una amenaza persistente para el bienestar de los jugadores”.
Estos datos obligan a mirar el problema desde una perspectiva de responsabilidad social. Los comentarios racistas en el Mundial 2026 no son solamente fallas de moderación en plataformas digitales; son manifestaciones de discriminación que trasladan desigualdades estructurales al entorno deportivo y pueden reforzar narrativas de odio frente a audiencias masivas. Su combate exige trazabilidad, protocolos de denuncia, sanciones efectivas y acciones preventivas que involucren a todos los actores de la cadena de valor del fútbol.
El SMPS: una herramienta de protección que opera desde 2022
La FIFA lanzó el Servicio de Protección en Redes Sociales en 2022 como una respuesta a la creciente violencia digital contra integrantes del fútbol profesional. El mecanismo está disponible para todos los equipos, así como para jugadores, entrenadores y árbitros que participan en las competiciones organizadas por la FIFA. Su función consiste en monitorear conversaciones en línea, detectar mensajes abusivos, ocultar contenidos ofensivos y facilitar la investigación de cuentas que puedan estar incurriendo en conductas discriminatorias o agresivas.
La existencia de este servicio representa un avance relevante, pues reconoce que el deber de cuidado de una organización deportiva no termina en el estadio. La experiencia de los participantes se extiende a las redes sociales, donde un error, una decisión arbitral o una derrota pueden detonar campañas de hostigamiento con impactos reales. La presión constante, la deshumanización y los ataques dirigidos a la identidad racial o étnica de una persona pueden afectar su autoestima, su sensación de seguridad y su salud mental.
El inicio de la fase eliminatoria mostró la gravedad del fenómeno. Los internacionales neerlandeses Crysencio Summerville, Justin Kluivert y Quinten Timber fueron objeto de insultos racistas en redes sociales después de fallar sus tiros de penal en la derrota de Países Bajos ante Marruecos, durante los dieciseisavos de final. El caso evidencia cómo una acción deportiva puntual puede convertirse en una excusa para atacar a personas por su origen o apariencia, desplazando el análisis futbolístico hacia la violencia discriminatoria.
🚨🇳🇱 𝗕𝗥𝗘𝗔𝗞𝗜𝗡𝗚: Justin Kluivert, Crysencio Summerville and Quinten Timber have turned off the comments on their Instagram posts after receiving racist abuse for missing their penalties. pic.twitter.com/v502xXIyLX
La intervención del SMPS permite contener una parte del daño, pero no elimina la causa de fondo. Que la FIFA haya tenido que ocultar 181,000 comentarios ofensivos durante la fase de grupos demuestra que el volumen de agresiones rebasa la capacidad de una respuesta exclusivamente reactiva. Para las organizaciones deportivas, este escenario plantea la necesidad de complementar las herramientas tecnológicas con educación, acompañamiento psicosocial, protocolos de crisis y una comunicación pública firme contra cualquier forma de discriminación.
Responsabilidad social de la afición: el fútbol no puede normalizar la violencia
La responsabilidad social en el fútbol no recae únicamente en federaciones, clubes, patrocinadores o plataformas digitales. La afición también forma parte de la experiencia deportiva y, por tanto, tiene un papel decisivo en la construcción de entornos seguros. Cada comentario, publicación, burla o interacción puede contribuir a una cultura de respeto o, por el contrario, reforzar la idea de que el insulto y la humillación son componentes aceptables del entretenimiento.
Es necesario cuestionar la normalización de ciertas prácticas que suelen justificarse como “bromas”, rivalidad o pasión por un equipo. Los comentarios racistas en el Mundial 2026, los ataques por nacionalidad, las agresiones contra árbitros y las burlas hirientes hacia jugadores no son expresiones inocuas. Detrás de cada perfil hay personas que enfrentan una exposición pública extraordinaria y que pueden sufrir consecuencias emocionales por la repetición de mensajes hostiles, especialmente cuando estos se multiplican de manera coordinada.
Promover una cultura futbolística respetuosa implica reconocer que disfrutar el deporte no requiere degradar a quienes participan en él. La competencia puede ser intensa sin ser violenta; la crítica puede ser legítima sin convertirse en acoso; y la identidad de un equipo puede celebrarse sin convertir al rival en objeto de discriminación. Esta distinción es esencial para avanzar hacia una práctica deportiva coherente con los principios de inclusión, derechos humanos y bienestar.
La urgencia es clara: combatir los comentarios racistas en el Mundial 2026 demanda corresponsabilidad. La FIFA debe fortalecer sus sistemas de prevención y seguimiento; las plataformas deben mejorar sus mecanismos de detección y sanción; los equipos deben acompañar a sus integrantes; los patrocinadores deben exigir estándares de respeto; y la afición debe asumir que su comportamiento digital tiene consecuencias. La seguridad en el deporte se construye tanto en las gradas como en las pantallas.
Proteger el juego también significa proteger a las personas
El Mundial 2026 está demostrando que el crecimiento de la conversación digital puede ampliar la visibilidad del fútbol, pero también los riesgos que enfrentan quienes participan en él. Las 89,000 publicaciones injuriosas identificadas durante la fase de grupos y el peso de los ataques racistas son una señal de alerta para toda la industria deportiva. La tecnología de monitoreo es necesaria, pero resulta insuficiente si no se acompaña de una transformación cultural más profunda.
Erradicar la violencia digital exige que el respeto deje de ser un mensaje institucional y se convierta en una práctica compartida. El fútbol tiene la capacidad de unir a comunidades, generar identidad y abrir conversaciones globales; precisamente por ello, debe asumir la responsabilidad de rechazar cualquier conducta que ponga en riesgo la dignidad y la salud mental de jugadores, árbitros, entrenadores y aficionados. El futuro del deporte dependerá, en buena medida, de que todas las personas puedan vivirlo con pasión, pero también con seguridad y respeto.
En Deportes: las fotos de los festejos por el pase de México tenían algo en común: vasos en alto, espuma en el aire, cerveza como parte del ritual.
En Ciudad: las imágenes eran parecidas, pero la noticia ya no. Hablaban de las personas fallecidas durante esos mismos festejos.
En Espectáculos: Shakira en el Zócalo, entrada gratuita, Grupo Modelo de Daniel Cocenzo detrás del patrocinio. Una marca impulsando un evento cultural colectivo de la mano del Gobierno de la CDMX.
En Estados: Samuel García anunciando el acuerdo con Grupo Modelo para el Fan Fest. “Ya hay cheve gratis para el modo party”.
En redes: videos virales de gente arrojando cerveza durante las celebraciones. El exceso convertido en espectáculo.
Y al final, en el crucigrama, casi como una broma del destino: “Adjetivo con el que las cerveceras promueven la forma correcta de beber”. Durante años fue “hashtag#responsable”. Ahora algunos prefieren “hashtag#inteligente”.
Cerré el periódico.
Una misma industria, el mismo día, apareciendo en conversaciones de negocio, inclusión, cultura, deporte, espacio público, celebración, comportamiento y consecuencias.
Supongo que por eso nunca he terminado de creer que la hashtag#sostenibilidad sea un tema de nicho.
Y todo… alrededor de una cerveza.
Salud!
R con R, por Edgar López
Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.
Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.
Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.
Durante meses nos han vendido la misma historia: que la inteligencia artificial viene por nuestros empleos, que sustituirá abogados, médicos, diseñadores, profesores, programadores y hasta sacerdotes. Que estamos presenciando el principio del fin del trabajo humano. Suena aterrador. Pero quizá estamos observando el fenómeno equivocado. La verdadera noticia es que, por primera vez en décadas, estamos descubriendo qué cosas sólo pueden hacer los seres humanos, no que “las máquinas son más inteligentes”.
Durante años el mercado laboral premió la repetición: memorizar, seguir procesos, llenar formatos y ejecutar instrucciones. Y entonces apareció la IA, una tecnología capaz de hacerlo mejor, más rápido y más barato. La sorpresa fue que muchas actividades que creíamos producto de la inteligencia eran, en realidad, rutina disfrazada de conocimiento.
Por eso no es casualidad que el Foro Económico Mundial señale que para 2030 el 39% de las habilidades laborales actuales se transformarán y que las competencias con mayor demanda serán pensamiento analítico, creatividad, liderazgo, resiliencia e influencia social: lo que ahora llaman habilidades blandas. Por su parte, la OCDE, de la cual México es miembro, llega a conclusiones similares: sus investigaciones destacan el pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos y la capacidad de adaptación como habilidades indispensables para el futuro.
Curiosamente, todas tienen algo en común: son profundamente humanas.
Ninguna aplicación siente, ninguna ama, ningún algoritmo tiene principios, ningún chatbot siente responsabilidad por sus decisiones. La inteligencia artificial puede redactar un discurso, pero no creer en él; puede recomendar una estrategia, pero no asumir sus consecuencias. Por eso nos debería preocupar menos la inteligencia artificial que la inteligencia natural que estamos dejando de usar. Vivimos rodeados de información, pero escasos de reflexión. Tenemos más herramientas que nunca, pero menos disposición para pensar.
Un estudio realizado por investigadores de Microsoft y Carnegie Mellon advirtió que una dependencia excesiva de la inteligencia artificial puede reducir el ejercicio del pensamiento crítico en determinadas tareas. Paradójicamente, la tecnología más poderosa de nuestra época podría volvernos intelectualmente más ineficientes si dejamos de cuestionar y analizar por nosotros mismos.
Tal vez por eso las universidades tienen hoy una responsabilidad mayor que nunca: no basta con enseñar a utilizar nuevas tecnologías, hay que formar personas capaces de ejercer criterio, liderazgo, carácter y responsabilidad.
El futuro no pertenecerá a quien tenga acceso a la inteligencia artificial; esa estará disponible para prácticamente todo el mundo dentro de muy poco. El futuro pertenecerá a quienes desarrollen aquello que sigue siendo escaso: juicio, creatividad, empatía, valentía y propósito. O como lo pronosticaba el otrora Rector de la Universidad Autónoma de Guadalajara, Dr. Luis Garibay Gutiérrez: el reto de los jóvenes es volver a pensar.
Y quizá ahí se encuentre la gran ironía de nuestros tiempos: después de décadas intentando construir máquinas cada vez más humanas, terminaremos descubriendo que lo verdaderamente valioso nunca fue la tecnología, lo verdaderamente valioso sigue siendo la capacidad de una persona para pensar, decidir, crear, servir y amar.
La inteligencia artificial no vino a reemplazar a los humanos, vino a confirmar una vez más por qué los humanos importan y por qué los humanos valemos tanto.