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Santander proyecta crecimiento histórico de 35% en crédito para vehículos eléctricos e híbridos en 2026

Banco Santander México proyectó que el 2026 será un año histórico para el crédito de autos verdes con un crecimiento de hasta un 35% en su cartera de financiamiento a unidades eléctricas e híbridas, acompañando el crecimiento de la movilidad sostenible en el país.

La proyección responde al crecimiento sostenido del mercado de la electromovilidad en México. De acuerdo con la Electro Movilidad Asociación (EMA), las ventas de vehículos eléctricos e híbridos enchufables crecieron 262% entre 2022 y el primer trimestre de 2026. Tan sólo en ese periodo, la EMA reportó la comercialización de más de 25 mil unidades. Este dinamismo se refleja también en el mercado nacional, donde entre enero y abril de 2026 se comercializaron alrededor de 78,700 vehículos con algún tipo de electrificación, equivalentes al 12.74% de las ventas de vehículos ligeros en el país.

En este contexto, Santander México estima un crecimiento de 35% en su cartera de autos verdes durante 2026, apoyado en alianzas con fabricantes y distribuidores, condiciones diferenciadas para movilidad verde y procesos de originación digital.

“El 2026 podría consolidarse como un año histórico en el financiamiento de autos híbridos y eléctricos, siendo un punto de inflexión en el impulso de la movilidad más sostenible. En Santander México vemos una oportunidad clara para dar a los consumidores el financiamiento clave con condiciones preferenciales para consolidar esta tendencia a favor de una transición energética en autos”, señaló Alejandro Vázquez, Director Ejecutivo de Automotriz en Santander México.

“La electrificación del parque vehicular mexicano está entrando en una etapa de consolidación. Hoy vemos una combinación de factores que hace algunos años no existía: una mayor oferta de modelos, más infraestructura de recarga, consumidores mejor informados y una participación creciente de la banca para facilitar el acceso a esta tecnología. Un ecosistema determinante para acelerar la adopción de la movilidad eléctrica en México”, señaló Eugenio Grandio, Presidente de EMA. 

ventas de autos verdes

El directivo destacó los factores que están siendo diferenciadores este año en el mercado de autos eléctricos e híbridos, entre ellos: más de 170 modelos eléctricos disponibles; más de 60 híbridos conectables; infraestructura de carga creciendo 26% anual; ahorros de hasta 55 mil pesos al año; y un mayor cuidado del medio ambiente en sus actividades diarias.

Santander México estima que, actualmente, un 50% de las unidades sostenibles que se financian en México, lo hacen por medio de un crédito de banco, lo que refleja un potencial importante por atender. Y como parte de la oferta para impulsar la movilidad sostenible, el banco cuenta con alianzas con marcas reconocidas en el mercado de autos híbridos o eléctricos, ofreciendo tasas y condiciones especiales para este tipo de unidades.

Para Santander, el siguiente reto será ampliar la penetración del financiamiento verde fuera de los principales centros urbanos, donde comienza a observarse una creciente demanda de vehículos electrificados conforme aumenta la infraestructura de carga. 

Banco Santander México destacó que la oportunidad de crecimiento es nacional, ya que la movilidad verde no se concentra únicamente en la Ciudad de México, sino que muestra una mayor adopción en distintas regiones del país.

Con esta estrategia, Santander México refuerza su compromiso con la innovación financiera, la sostenibilidad y el desarrollo de soluciones que respondan a las nuevas necesidades de movilidad de sus clientes.

Airbnb reconoce a “Las Pioneras del Mundial Femenil de 1971” y refuerza su compromiso con un mundial más inclusivo y social en México

En el marco del Mundial 2026 en el país, Airbnb México rindió un emotivo y simbólico homenaje a “Las Pioneras del Mundial Femenil de 1971”, el legendario grupo de seleccionadas nacionales que logró el subcampeonato mundial y rompió un récord histórico de asistencia al congregar a cerca de 110,000 aficionados en el Estadio Azteca. Como parte central de este reconocimiento, la plataforma anunció la entrega de un bloque de 13 accesos para que las integrantes de este representativo asistan a diferentes partidos del torneo en territorio nacional.

Aunque aquel torneo de 1971 no contó con el reconocimiento oficial de la FIFA, representó un hito innegable que sentó las bases y abrió el camino para el desarrollo del fútbol femenino en México. Con esta acción, Airbnb busca conectar el presente de la máxima fiesta mundialista con el legado de aquellas mujeres que, con resiliencia y pasión, demostraron desde hace décadas que el deporte es un terreno de inclusión y orgullo nacional.

“Reconocer a Las Pioneras es reconocer la historia que permitió que hoy millones de niñas sueñen con jugar en un estadio lleno. En Airbnb vemos la Copa mundial 2026 como una oportunidad única para hacer que esta fiesta sea realmente de todos los mexicanos, por eso impulsamos iniciativas que amplían el acceso, celebran el legado de quienes abrieron camino y aseguran que los beneficios del torneo se vivan en el corazón de nuestras comunidades de manera incluyente”, afirmó Jorge Balderrama, director de Políticas Públicas de Airbnb México.

Airbnb

El reconocimiento celebra el espíritu de un equipo que conmovió a una nación entera y que hoy, a través de la hospitalidad y vinculación comunitaria de Airbnb, se reinserta en la narrativa del primer país en albergar tres Copas del Mundo masculinas.

“Aquella gesta de 1971 demostró que el fútbol femenil tiene raíces profundas en México. Que hoy Airbnb se sume a celebrar este legado y nos facilite el acceso para vivir de cerca este Mundial es un mensaje poderoso para todas las niñas que hoy están empezando a soñar con la cancha”, compartió Alicia Vargas, integrante histórica de las Pioneras del Mundial Femenil de 1971.

A través de iniciativas como esta, Airbnb reafirma su compromiso con el desarrollo de experiencias únicas y con propósito que trascienden el hospedaje tradicional. Al entrelazar la cultura, la historia deportiva local y el apoyo social, la plataforma continúa consolidándose como un motor de integración que permite a los mexicanos no sólo ser espectadores, sino protagonistas activos del impacto cultural y socioeconómico del Mundial 2026, garantizando que la magia del torneo se traduzca en orgullo y beneficios tangibles para la comunidad local.

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¿Vidrio, plástico, aluminio o cartón? ¿Cuál tiene menor impacto ambiental?

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Elegir un empaque parece una decisión cotidiana, pero detrás de cada botella, lata, caja o envase flexible existe una cadena de impactos ambientales. La extracción de materias primas, el consumo de energía, la fabricación, el transporte, la posibilidad de reutilización y el destino final determinan la huella real de un material. Por ello, responder cuál es el envase con menor impacto ambiental exige mirar más allá de la apariencia o de una sola etapa de su ciclo de vida.

En materia de sostenibilidad, no existe una respuesta universal que pueda aplicarse a todos los productos, mercados y sistemas de gestión de residuos. Un material puede tener bajas emisiones durante su producción, pero generar impactos persistentes si termina en un río o relleno sanitario; otro puede requerir más energía al inicio, pero compensarlo mediante múltiples ciclos de reciclaje o reutilización. La comparación responsable debe considerar el análisis de ciclo de vida (ACV), la infraestructura disponible y la capacidad real de cada sistema para recuperar los materiales.

La huella ambiental de cada tipo de envase

Vidrio: reciclable, reutilizable y con alta demanda energética

El vidrio suele asociarse con una alternativa ambientalmente favorable debido a que puede reciclarse sin perder calidad y, en ciertos modelos, reutilizarse numerosas veces. Sin embargo, su fabricación implica fundir materias primas a temperaturas superiores a 1,500 grados centígrados, un proceso que demanda grandes cantidades de energía térmica y electricidad.

Los estudios de análisis de ciclo de vida muestran que el vidrio desechable tradicional puede generar mayores emisiones de gases de efecto invernadero que las latas de aluminio y las botellas de PET cuando se compara por kilogramo de producto transportado o por litro contenido. El uso de vidrio reciclado reduce la energía necesaria para producir nuevos envases, pero el peso del material continúa afectando su desempeño durante el transporte. Su mayor fortaleza aparece cuando existen sistemas eficientes de retorno, lavado y reutilización local.

envase con menor impacto ambiental

Plástico PET: menor peso, pero alto riesgo de contaminación persistente

El plástico PET deriva de combustibles fósiles, por lo que su producción está vinculada con emisiones asociadas a la extracción, refinación y procesamiento de hidrocarburos. Aun así, su bajo peso puede representar una ventaja en la fase de producción y distribución. Un estudio de la Universidad de Michigan señala que los envases ligeros de plástico pueden presentar un menor impacto potencial de calentamiento global frente a otros materiales, como el vidrio, cuando se consideran principalmente la fabricación y el transporte.

El problema surge al final de su vida útil. Cuando los envases de PET no se recuperan adecuadamente y llegan a vertederos, cuerpos de agua o suelos, pueden fragmentarse en microplásticos que persisten durante largos periodos y afectan a los ecosistemas. Además, la diversidad de resinas, colores, etiquetas y aditivos complica la clasificación y el reprocesamiento, lo que limita la circularidad efectiva de muchos envases plásticos.

Aluminio: alto impacto inicial y gran potencial circular

La producción primaria de aluminio es intensiva en energía y puede generar una huella relevante de carbono, especialmente cuando la electricidad utilizada proviene de fuentes fósiles. No obstante, el material ofrece una ventaja decisiva una vez que entra al circuito de recuperación: el aluminio reciclado requiere hasta 95% menos energía que producir aluminio nuevo.

Las latas también pueden reciclarse repetidamente sin una pérdida significativa de calidad. De acuerdo con el estudio Global Beverage Recycling Dataset, elaborado por Eunomia y el Instituto Internacional del Aluminio, 74.8% de las latas de aluminio se reciclan, una tasa superior a la del PET, con 47%, y a la del vidrio, con 41.9%. Esta capacidad de recuperación permite que el aluminio reduzca su huella acumulada cuando existen sistemas de recolección y reciclaje eficientes.

envase con menor impacto ambiental

Cartón: renovable en origen, condicionado por su diseño y recuperación

El cartón puede ofrecer ventajas relevantes cuando proviene de fibras certificadas, contenido reciclado o fuentes forestales gestionadas de manera responsable. Su menor peso favorece el transporte y, en teoría, las fibras pueden reincorporarse a nuevos productos mediante reciclaje. Sin embargo, su desempeño ambiental depende de factores como el consumo de agua y energía en la producción de papel, la procedencia de la materia prima y la infraestructura local de recuperación.

También es importante considerar que muchos envases de cartón para alimentos y bebidas son materiales compuestos. Pueden incluir capas de plástico, aluminio, adhesivos o recubrimientos que dificultan su separación y reciclaje. Por ello, el cartón no debe evaluarse únicamente por ser de origen vegetal: su circularidad depende de que el diseño facilite el reciclaje y de que existan sistemas capaces de procesarlo después de su uso.

¿Cuál es el envase con menor impacto ambiental?

La respuesta más precisa es que el envase con menor impacto ambiental no depende exclusivamente del material, sino de la función que cumple, la distancia que recorre, el porcentaje de contenido reciclado, el número de veces que puede reutilizarse y la probabilidad real de que sea recuperado al final de su vida útil.

Si el análisis se concentra en la extracción de materias primas y la salida de fábrica, el plástico suele mostrar menores emisiones que el vidrio y el aluminio debido a su ligereza y menor demanda de energía por unidad transportada. Si se observa el traslado hacia el consumidor final, el plástico y el aluminio también suelen presentar ventajas frente al vidrio, ya que su peso reduce las emisiones asociadas a la logística.

Sin embargo, cuando se incorpora el desempeño postconsumo, el aluminio sobresale por sus altas tasas de reciclaje y por la eficiencia energética de su reprocesamiento. El vidrio puede ser una opción competitiva cuando se reutiliza mediante esquemas de retorno locales, mientras que el PET puede mejorar su desempeño si incorpora contenido reciclado y se integra a sistemas de recuperación confiables. En el caso del cartón, su potencial depende de que sus componentes puedan separarse y de que la fibra se mantenga dentro de ciclos productivos.

Para evaluar el envase con menor impacto ambiental, las empresas deben considerar al menos cinco preguntas estratégicas:

  • ¿El material contiene materia prima reciclada, renovable o de menor impacto?
  • ¿El diseño reduce peso, volumen y uso innecesario de recursos?
  • ¿El envase puede reutilizarse antes de convertirse en residuo?
  • ¿Existe infraestructura local para recolectarlo, clasificarlo y reciclarlo?
  • ¿La organización puede medir su desempeño mediante un análisis de ciclo de vida verificable?
envase con menor impacto ambiental

El final de vida: donde se define la verdadera responsabilidad del envase

El impacto de un envase no termina cuando el consumidor lo desecha. La disposición final determina si el material se reintegra a un ciclo productivo, se pierde en un relleno sanitario o se convierte en contaminación para ecosistemas y comunidades. Esta fase es especialmente crítica en países donde la infraestructura de separación, recolección y reciclaje es desigual.

El plástico representa el mayor riesgo de contaminación persistente cuando no se recupera. Su fragmentación en microplásticos puede afectar suelos, ríos, océanos y especies, con consecuencias que se prolongan mucho más allá de la vida útil del producto. El vidrio, aunque no genera microplásticos y puede reciclarse sin perder calidad, puede permanecer durante largos periodos en el ambiente y representar riesgos físicos si se rompe. El aluminio también puede permanecer como residuo si no se recupera, pero su alto valor económico favorece su recolección y reincorporación a procesos productivos.

El cartón puede degradarse con mayor facilidad que otros materiales cuando no está recubierto o combinado con capas complejas. No obstante, su biodegradabilidad no debe utilizarse como justificación para desecharlo sin control, pues su producción requiere recursos forestales, agua y energía que se desperdician si el material no se recupera. En términos de nocividad posterior al uso, los materiales reciclables y recuperables con alta eficiencia —como el aluminio— pueden ofrecer mejores resultados, siempre que no terminen dispersos en el ambiente.

El objetivo no debe ser encontrar un único ganador entre vidrio, plástico, aluminio o cartón. La prioridad debe ser diseñar sistemas que prolonguen la vida útil de los materiales, reduzcan el consumo de recursos vírgenes y eviten que los envases se conviertan en contaminación. Esto implica impulsar esquemas de retorno, reciclaje de alta calidad, contenido reciclado, ecodiseño, responsabilidad extendida del productor y decisiones de consumo más conscientes.

envase con menor impacto ambiental

Del material correcto al sistema correcto

La discusión sobre el envase con menor impacto ambiental no puede resolverse con etiquetas simples. Cada material presenta ventajas y limitaciones según la fase del ciclo de vida que se analice. El vidrio puede ser valioso en modelos de reutilización; el PET puede reducir emisiones de transporte, pero enfrenta retos severos de contaminación; el aluminio puede consolidar una circularidad más eficiente; y el cartón puede aportar valor si proviene de fuentes responsables y cuenta con condiciones adecuadas de recuperación.

Para las empresas, el desafío consiste en dejar de pensar solo en el envase y comenzar a diseñar sistemas circulares. La decisión más responsable no es necesariamente elegir el material más ligero, reciclable o biodegradable en teoría, sino aquel que pueda mantenerse en uso durante más tiempo, recuperarse efectivamente y generar el menor impacto posible en las condiciones reales de cada mercado. La sostenibilidad del empaque dependerá, en última instancia, de la capacidad colectiva para transformar residuos en recursos y consumo en corresponsabilidad.

¿Por qué algunas estrategias de sostenibilidad funcionan y otras no?

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La sostenibilidad corporativa ha dejado de ser un componente periférico de la gestión empresarial. Hoy, los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) influyen en la capacidad de una organización para anticipar riesgos, proteger sus operaciones, responder a nuevas exigencias regulatorias y aprovechar oportunidades de innovación. Sin embargo, no todas las empresas logran convertir sus compromisos en resultados medibles, resiliencia o ventaja competitiva.

La diferencia suele estar en la forma en que cada organización entiende su estrategia de sostenibilidad. Cuando se limita a una lista de iniciativas aisladas, reportes desconectados o metas sin responsables claros, pierde relevancia frente a las prioridades del negocio. En cambio, cuando se vincula con la gestión de riesgos, la planeación financiera, la cadena de suministro y la innovación, la sostenibilidad se convierte en una herramienta para fortalecer la viabilidad de la empresa en el largo plazo.

La estrategia de sostenibilidad funciona cuando se conecta con el negocio

Una estrategia de sostenibilidad efectiva parte de reconocer que los riesgos ESG no operan en un vacío. La sequía, el calor extremo, las tormentas, la pérdida de biodiversidad, los cambios regulatorios o las condiciones laborales deficientes pueden afectar directamente la continuidad operativa, los costos, el acceso a capital, la reputación y la relación con clientes, comunidades y proveedores.

Por ello, los marcos de divulgación más relevantes han evolucionado hacia una lectura integrada de los impactos. La Directiva sobre Informes de Sostenibilidad Corporativa de la Unión Europea (CSRD), por ejemplo, refuerza la necesidad de analizar la doble materialidad, la gestión de riesgos empresariales y los impactos a lo largo de la cadena de valor. A ello se suman los aportes del Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima (TCFD) y del Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con la Naturaleza (TNFD), cuya estructura ha influido de manera importante en el marco de divulgación del Consejo Internacional de Normas de Sostenibilidad (ISSB).

La clave es comprender que estos instrumentos no son únicamente requisitos de reporte. Bien utilizados, permiten identificar riesgos que pueden traducirse en pérdidas financieras y oportunidades que pueden mejorar la competitividad. Una empresa que evalúa su exposición climática, social o ambiental con criterios de negocio está mejor preparada para tomar decisiones sobre inversión, abastecimiento, infraestructura, innovación y continuidad operativa.

estrategia de sostenibilidad

Del reporte a la resiliencia: los casos que muestran el valor de integrar ESG

La distancia entre una iniciativa simbólica y una estrategia de sostenibilidad sólida se observa con claridad en la capacidad de una empresa para transformar información ESG en decisiones concretas. Los siguientes casos presentados por Trellis muestran cómo la integración de riesgos ambientales y sociales puede generar respuestas operativas con valor estratégico:

  • Cuidado infantil y estrés térmico. Un proveedor nacional de servicios de cuidado infantil identificó riesgos significativos derivados del aumento de temperaturas extremas, tanto para personas trabajadoras mayores como para niñas y niños bajo su cuidado. La reducción de actividades al aire libre y la necesidad de trasladarlas a espacios interiores dejaron de ser una situación excepcional y se incorporaron como un riesgo climático fundamental dentro de la planeación de la organización.
  • Manufactura electrónica y exposición a huracanes. Un fabricante global de productos electrónicos de consumo detectó que varias de sus plantas se ubicaban en zonas altamente expuestas a huracanes y tormentas severas. Esta evaluación impulsó la diversificación de centros de producción y el fortalecimiento de la resiliencia operativa, una decisión que resultó determinante cuando una de sus principales instalaciones sufrió daños a causa de un incendio industrial.
  • Industria forestal y transformación de materias primas. Un fabricante de equipos para la industria forestal identificó que el cambio climático está modificando las especies y el tamaño de los árboles disponibles para sus clientes. En respuesta, desarrolló tecnologías para maximizar la recuperación de fibra procedente de papel reciclado, reducir la dependencia de madera primaria y utilizar materias primas de menor calidad de manera más eficiente.
estrategia de sostenibilidad

Estos ejemplos muestran que la sostenibilidad no genera valor únicamente por reducir impactos negativos. También puede abrir oportunidades de innovación, mejorar la eficiencia de recursos, diversificar fuentes de abastecimiento y fortalecer la capacidad de respuesta ante eventos inesperados. El enfoque deja de ser defensivo cuando la empresa entiende que los desafíos ESG pueden convertirse en impulsores de nuevos modelos de negocio.

Tres condiciones para que la sostenibilidad genere ventaja competitiva

Para que una organización avance de compromisos generales a una gestión estratégica, los líderes de sostenibilidad deben participar de manera activa en los espacios donde se definen prioridades corporativas. Esto implica trabajar junto con las áreas de riesgos, finanzas, operaciones, compras, innovación y asuntos legales, en lugar de operar como una función independiente.

Estas tres condiciones pueden acelerar esa integración:

  • Reconocer la interconexión entre ESG y riesgos empresariales. La sostenibilidad no debe sustituir a la gestión de riesgos, sino complementar y enriquecer su análisis. Entender cómo los factores climáticos, sociales y de gobernanza afectan los resultados financieros permite identificar vulnerabilidades antes de que se conviertan en crisis.
  • Desarrollar capacidades y credenciales en gestión de riesgos. Los profesionales de sostenibilidad necesitan familiarizarse con metodologías que tradicionalmente pertenecen a otras áreas, como mapas de calor, registros de riesgos, análisis de escenarios y evaluaciones de materialidad. Esta alfabetización permite traducir los temas ESG a un lenguaje útil para los tomadores de decisión.
  • Construir relaciones con el equipo de riesgos. La colaboración entre sostenibilidad y gestión de riesgos permite detectar vacíos en las evaluaciones existentes y diseñar respuestas más completas. Además, facilita que los riesgos ESG sean incorporados en la planeación corporativa, los presupuestos y las decisiones de inversión.

Una estrategia de sostenibilidad fracasa cuando se concentra exclusivamente en comunicar intenciones, sin definir cómo los riesgos y oportunidades identificados modificarán las decisiones de la empresa. En contraste, funciona cuando cuenta con gobernanza, indicadores, responsabilidades, recursos y mecanismos para conectar los hallazgos ESG con las prioridades financieras y operativas.

estrategia de sostenibilidad

La sostenibilidad como capacidad de gestión empresarial

La creciente convergencia entre los objetivos ESG y los objetivos financieros confirma una idea que los líderes de sostenibilidad han sostenido durante años: las prácticas responsables tienen valor empresarial intrínseco. La gestión climática, la resiliencia de la cadena de suministro, la eficiencia de recursos, el cuidado de las personas trabajadoras y la innovación circular no deben interpretarse como costos adicionales, sino como capacidades que ayudan a proteger y transformar el negocio.

Las organizaciones que logren consolidar una estrategia de sostenibilidad integrada estarán en mejores condiciones para responder a un entorno marcado por la incertidumbre climática, regulatoria y social. El reto ya no consiste únicamente en demostrar que la sostenibilidad importa, sino en diseñar sistemas de gestión capaces de convertir esa convicción en decisiones, inversiones y resultados verificables.

7 de cada 10 empresas ignoran a la infancia en su estrategia corporativa 

La sostenibilidad empresarial suele abordar asuntos como el cambio climático, la diversidad, la ética corporativa y los derechos laborales. Sin embargo, existe un grupo de interés cuya presencia continúa siendo limitada en las decisiones de negocio: la infancia. Niñas, niños y adolescentes interactúan con las empresas como consumidores, integrantes de familias trabajadoras, habitantes de comunidades cercanas a operaciones productivas y usuarios de plataformas, productos y servicios que pueden influir de manera directa en su bienestar.

Un estudio de UNICEF España, elaborado junto con el Centro de Innovación Social y Sostenibilidad de IE University, advierte que siete de cada diez empresas no consideran a la infancia dentro de su modelo de negocio. El análisis, titulado Todas las empresas impactan en la infancia, revisó a 75 compañías de diez sectores de la economía española y revela una brecha relevante: aunque la gestión de derechos humanos ha ganado espacio en la agenda corporativa, los derechos de niñas, niños y adolescentes todavía no se integran de forma explícita, transversal y medible en la toma de decisiones.

La infancia sigue fuera de la estrategia de sostenibilidad

El principal hallazgo del estudio es que las empresas continúan sin reconocer a la infancia como un grupo de interés estratégico. Esta omisión resulta problemática porque el impacto empresarial va mucho más allá de la venta de productos dirigidos a menores. Las decisiones corporativas pueden afectar la calidad del empleo de madres, padres y personas cuidadoras; las condiciones de salud y seguridad en comunidades proveedoras; la publicidad; la privacidad digital; el acceso a bienes esenciales y el entorno ambiental en el que crecen niñas, niños y adolescentes.

Incorporar a la infancia en una estrategia de sostenibilidad no significa crear un programa aislado de donaciones o campañas dirigidas a menores. Implica aplicar un enfoque de debida diligencia que identifique, prevenga, mitigue y repare posibles impactos adversos a lo largo de las operaciones, la cadena de suministro y la relación con consumidores. También supone reconocer que la infancia no es un grupo homogéneo: la edad, el género, la discapacidad, el nivel socioeconómico, la ubicación territorial y el acceso a servicios condicionan el tipo e intensidad de los riesgos.

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El estudio identifica que las compañías obtienen una mejor evaluación en la integración de la infancia en políticas y sistemas de gestión, con una puntuación de 0.92 sobre 2 en el indicador de debida diligencia. Sin embargo, la calificación permanece por debajo del aprobado y desciende a 0.57 sobre 2 cuando se analizan medidas específicas vinculadas con la actividad de cada empresa, dentro del indicador de asuntos y funciones. La brecha evidencia que las declaraciones generales aún no se traducen, de manera suficiente, en acciones operativas, controles, indicadores y responsabilidades claras.

Sectores con avances desiguales y riesgos que no se están midiendo

El análisis incluyó empresas de alimentación, consumo, energía, estética, medios de comunicación, salud, servicios financieros, tecnología y gaming, textil y calzado, así como turismo y viajes. Los sectores de energía, consumo y salud registraron los mejores resultados en la integración de derechos de la infancia, aunque incluso en estos casos persiste la falta de prácticas explícitas y sistemáticas para prevenir impactos y proteger a este grupo. En contraste, turismo y viajes, gaming y tecnología, y estética presentaron las puntuaciones medias más bajas.

La diferencia entre sectores muestra que la regulación y la cercanía del vínculo con la infancia influyen en la velocidad de respuesta empresarial. El informe observa que, cuando existen reglas más claras, mayores exigencias o una relación directa con niñas y niños, las compañías reaccionan antes y con mejores resultados. Esto confirma que la autorregulación es insuficiente para garantizar una protección consistente y que los marcos regulatorios pueden acelerar la incorporación de estándares de derechos humanos en la gestión corporativa.

Para las áreas de responsabilidad social, el reto consiste en ampliar la lectura de riesgos. Una estrategia de sostenibilidad que solo revise trabajo infantil pierde de vista otros impactos relevantes, como las condiciones laborales de jóvenes trabajadores, la protección de maternidad y paternidad, la salud y seguridad de trabajadoras embarazadas, los salarios dignos, el acceso al cuidado infantil y las condiciones de vida en comunidades proveedoras. Los riesgos también se expresan en productos, publicidad, prácticas de datos y entornos digitales que pueden exponer a menores a violencia, estereotipos, consumo perjudicial o contenidos no adecuados para su edad.

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De la intención a la gestión: cómo incorporar los derechos de la infancia

La inclusión de la infancia en la gestión empresarial exige evolucionar los sistemas existentes, no necesariamente crear estructuras paralelas. José María Vera, director ejecutivo de UNICEF España, ha señalado que el reto principal consiste en adaptar los mecanismos actuales para integrar los derechos de la infancia de forma “explícita, transversal y medible”. Esta aproximación permite que la perspectiva de infancia se incorpore en la gobernanza, la evaluación de riesgos, las compras, el desarrollo de productos, la comunicación, la gestión de talento y las relaciones con proveedores.

Una estrategia de sostenibilidad orientada a los derechos de la infancia debe establecer compromisos verificables y mecanismos de seguimiento. Esto implica reconocer formalmente a niñas, niños y adolescentes como grupo de interés; integrar indicadores específicos en las evaluaciones de impacto; incorporar cláusulas contractuales y auditorías de proveedores; diseñar productos y servicios seguros; y establecer políticas de marketing responsables, especialmente cuando las comunicaciones están dirigidas a públicos infantiles.

También es necesario garantizar entornos digitales seguros y adaptados a la edad, promover mensajes libres de estereotipos y proteger el derecho de niñas, niños y adolescentes a vivir en entornos saludables. El estudio plantea, además, la importancia de incorporar la participación significativa de la infancia en decisiones empresariales que puedan afectarla. Escuchar sus experiencias no sustituye la responsabilidad de la empresa, pero puede mejorar la identificación de riesgos, la pertinencia de las medidas y la calidad de las soluciones implementadas.

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La infancia como indicador de madurez corporativa

La exclusión de la infancia de la gestión empresarial representa una brecha crítica en la agenda de sostenibilidad. Si siete de cada diez compañías no consideran de manera suficiente a niñas, niños y adolescentes dentro de su modelo de negocio, el desafío no es únicamente reputacional: se trata de una limitación en la capacidad corporativa para identificar riesgos, prevenir daños y construir relaciones responsables con los grupos que dependen directa o indirectamente de sus decisiones.

Integrar los derechos de la infancia en una estrategia de sostenibilidad puede fortalecer la competitividad, la legitimidad y la resiliencia de las empresas. El objetivo no debe ser sumar un nuevo capítulo al reporte ESG, sino transformar la manera en que se diseñan productos, se gestionan cadenas de suministro, se comunican marcas y se toman decisiones. Una empresa que protege a la infancia no solo reduce impactos negativos; contribuye a construir condiciones sociales más justas, seguras y sostenibles para el presente y el futuro.

Taylor Swift y Travis Kelce donan 26 MDD a organizaciones benéficas antes de casarse

Taylor Swift ha construido una trayectoria filantrópica que acompaña su impacto cultural y comercial. A lo largo de los últimos años, la cantante y compositora ha apoyado bancos de alimentos, hospitales infantiles, organizaciones de rescate animal y comunidades afectadas por desastres naturales; durante The Eras Tour, además, distintos bancos de alimentos dieron a conocer aportaciones realizadas en las ciudades que visitó la gira. Su historial muestra una práctica constante de canalizar parte de su visibilidad y recursos hacia causas sociales.

Ahora, a pocos días de la boda, según diversos medios, Swift y su pareja, el jugador de la NFL Travis Kelce, anunciaron una nueva acción filantrópica conjunta. Las donaciones de Taylor Swift y Travis Kelce ascienden a 26 millones de dólares, según el comunicado difundido por un representante de la pareja.

Donaciones de Taylor Swift y Travis Kelce: 26 MDD para 20 organizaciones

La pareja destinó 26 millones de dólares a instituciones vinculadas con la seguridad alimentaria, la salud infantil, la educación, la música, el acompañamiento a jóvenes, la protección animal y la atención a primeros respondientes. La distribución territorial también refleja vínculos personales y profesionales de ambos con ciudades como Nueva York, Kansas City y Nashville.

Entre las organizaciones beneficiadas se encuentran City Harvest, Food Bank for New York City, New York Cares, Regional Food Bank of Los Angeles, Harvesters de Kansas City, The Store de Nashville, Helping Harvest de Reading, Rhode Island Community Food Bank, Feeding America y la ASPCA. También recibieron recursos la Biblioteca de la Imaginación de Dolly Parton, Grammy in the Schools, Education Through Music, Answer the Call, Music Mentors, After-School All-Stars en Nueva York y Cleveland, MSK Kids del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, Hassenfeld Children’s Hospital de NYU Langone y Mercy Children’s Hospital de Kansas City.

Las donaciones de Taylor Swift y Travis Kelce abarcan las siguientes causas:

  • Combate a la inseguridad alimentaria mediante bancos de alimentos y redes comunitarias.
  • Atención pediátrica, salud infantil y acompañamiento a pacientes con cáncer.
  • Acceso a educación, alfabetización infantil y programas de formación musical.
  • Actividades extracurriculares y mentoría para jóvenes en comunidades vulnerables.
  • Apoyo a cuerpos de primeros auxilios y familias de personas servidoras públicas.
  • Protección y bienestar animal.

Aunque no se informó cuánto recibió cada institución, City Harvest confirmó una aportación de un millón de dólares. La organización señaló:

“Estamos sumamente agradecidos por la generosa donación de un millón de dólares de Taylor Swift y Travis Kelce a City Harvest. Esta donación es una muestra de amor a Nueva York y un firme compromiso con nuestros esfuerzos para garantizar que ningún neoyorquino pase hambre”.

La declaración adquiere relevancia en un momento de alta demanda para bancos de alimentos y comedores comunitarios. Una donación de esta escala no resuelve por sí sola las causas estructurales de la pobreza o la inseguridad alimentaria, pero puede fortalecer la capacidad operativa de organizaciones que atienden necesidades urgentes y sostenidas en sus comunidades.

Una boda sin regalos y una celebración que prioriza dar

La pareja habría pedido a sus invitados no llevar regalos a la boda, según declaraciones compartidas por George Kittle, jugador de la NFL y amigo cercano de Kelce. El deportista comentó a ExtraTV que la instrucción fue clara, aunque bromeó con la posibilidad de hacer una excepción para Travis debido a su gusto por las monedas antiguas.

La boda no ha sido confirmada oficialmente por Swift ni por Kelce. Sin embargo, distintos medios han reportado que la celebración podría realizarse este fin de semana en el Madison Square Garden de Nueva York, con una cena de ensayo en un espacio más pequeño del complejo y una ceremonia posterior de mayor escala. Frente a esa falta de confirmación, resulta importante diferenciar los hechos anunciados —las aportaciones a organizaciones benéficas— de los detalles que continúan en el terreno de la especulación.

En ese contexto, las donaciones de Taylor Swift y Travis Kelce proyectan una forma distinta de entender la celebración de un acontecimiento privado. En lugar de concentrar toda la conversación en el lujo, la exclusividad o los regalos que podrían recibir, la pareja ha puesto recursos significativos al servicio de instituciones que atienden hambre, enfermedad, desigualdad educativa y vulnerabilidad social. El gesto no sustituye la responsabilidad del Estado ni las obligaciones de las empresas, pero sí muestra cómo la riqueza y la influencia pueden utilizarse para ampliar capacidades comunitarias.

La responsabilidad social de las figuras mediáticas y el poder del ejemplo

Las acciones filantrópicas de figuras públicas importan por el beneficio directo que pueden generar, pero también por su capacidad de influir en la conversación social. Taylor Swift y Travis Kelce cuentan con audiencias globales, una visibilidad excepcional y comunidades de seguidores capaces de amplificar comportamientos, causas y prioridades. Cuando una pareja con ese alcance decide hacer públicas aportaciones dirigidas a organizaciones sociales, contribuye a colocar temas como el hambre, la salud infantil y el acceso a la educación en el centro de la atención colectiva.

Este tipo de liderazgo puede funcionar como una expresión de responsabilidad social individual. La RSI no implica que las personas famosas deban resolver por sí solas las desigualdades estructurales, sino que reconoce que quienes concentran recursos, reconocimiento y poder de influencia pueden ejercerlos con criterios de empatía, corresponsabilidad y compromiso con el bien común. Las donaciones de Taylor Swift y Travis Kelce muestran que la generosidad puede ser una decisión visible y deliberada, especialmente en un entorno donde el éxito suele medirse por la acumulación, el consumo y la exposición personal.

El ejemplo también puede inspirar a millones de personas a participar desde sus propias posibilidades. No todas las acciones requieren aportaciones millonarias: donar tiempo, apoyar a una organización local, consumir de manera más responsable, acompañar una causa comunitaria o difundir información confiable son formas de fortalecer el tejido social. La solidaridad se construye cuando las personas reconocen que el bienestar propio está relacionado con el bienestar de otras comunidades.

En una sociedad donde el individualismo y la lógica de “pensar solo en uno mismo” suelen dominar la conversación pública, este tipo de gestos recuerda la importancia del desprendimiento. La cohesión social no depende únicamente de grandes donaciones, pero sí requiere referentes que demuestren que compartir recursos, atención y oportunidades puede ser una práctica deseable. Cuando la influencia se ejerce con responsabilidad, puede abrir espacios para una cultura más empática, participativa y comprometida con quienes enfrentan mayores necesidades.

La ONG World Vision amplía su respuesta humanitaria en Venezuela

La respuesta humanitaria en Venezuela sigue evolucionando tras los terremotos que sacudieron el país el 24 de junio. Aunque las operaciones de búsqueda y rescate continúan en algunas zonas, los esfuerzos de respuesta se centran cada vez más en la ayuda humanitaria, la protección de la infancia y el apoyo a las familias que siguen desplazadas de sus hogares.

La ONG World Vision sigue supervisando activamente la emergencia y está proporcionando cestas de alimentos y kits de higiene a las familias afectadas, al tiempo que da prioridad a la protección y el bienestar de la infancia a través de Espacios Temporales Adaptados a los Niños y Niñas.

Antecedentes y contexto

Las autoridades nacionales e internacionales siguen vigilando la actividad sísmica en Venezuela, ya que miles de familias siguen en situación de vulnerabilidad debido a los daños estructurales causados por los terremotos y las réplicas posteriores.

Según la actualización oficial publicada el 30 de junio, la emergencia ha dejado un saldo de 1.943 fallecidos, 10.571 heridos y 157 personas desaparecidas oficialmente. Además, más de 69.000 personas siguen sin localizarse debido a las interrupciones en las comunicaciones y en los sistemas de localización de familiares.

Las autoridades también informan de 15.866 personas afectadas y 2.501 infraestructuras dañadas, entre las que se incluyen 855 edificios, 38 hospitales, 44 centros comerciales y 1.645 puentes y carreteras con distintos grados de daño.

Los estados más gravemente afectados siguen siendo el Distrito Capital, La Guaira, Miranda, Carabobo, Aragua, Falcón y Yaracuy, donde los refugios temporales y los centros de acogida colectiva siguen siendo lugares prioritarios para la ayuda humanitaria y la protección de la infancia y sus familias.

respuesta humanitaria en Venezuela

¿Qué está haciendo la ONG World Vision?

Como parte de su respuesta humanitaria, la ONG World Vision ha prestado apoyo a más de 520 familias afectadas mediante la distribución de kits de higiene, cestas de alimentos y otra ayuda esencial destinada a satisfacer las necesidades inmediatas, al tiempo que se protege su salud, bienestar y seguridad alimentaria.

El 30 de junio, World Vision proporcionó ayuda humanitaria a 320 familias que residen en los refugios del Panteón Nacional y San Bernardino, en Caracas. La organización también suministró provisiones alimentarias al Comedor Comunitario de Santa Cruz del Este, lo que permitió preparar 300 comidas al día durante un mes.

En el ámbito de la protección infantil, World Vision prestó apoyo a 70 niños, niñas y adolescentes a través de un Espacio Adaptado a la Infancia, ofreciendo primeros auxilios psicológicos y facilitando la derivación de los niños y niñas que carecían de documentación personal.

La organización también sigue reforzando la capacidad de los profesionales de primera línea mediante formación en protección infantil, primeros auxilios psicológicos, derivaciones seguras, prevención de la explotación sexual, el abuso y el acoso, prevención y respuesta a la violencia de género y mitigación de riesgos de protección.

respuesta humanitaria en Venezuela

La ONG World Vision sigue ampliando su respuesta operativa

World Vision mantiene una presencia operativa en el Distrito Capital, Miranda, La Guaira, Aragua, Carabobo, Falcón y Yaracuy, al tiempo que aprovecha su capacidad operativa en otras regiones para desplegar personal especializado y recursos a medida que las necesidades humanitarias siguen evolucionando.

Como parte de la siguiente fase de la respuesta, la organización desplegará equipos en Catia La Mar (estado de La Guaira) para prestar apoyo a 400 familias más mediante la distribución de cestas de alimentos listos para el consumo y kits de higiene. World Vision también creará dos «Espacios Temporales Adaptados a la Infancia» adicionales en el Club Bahía y en la iglesia de Atanzazú, en Playa Grande, Catia La Mar.

«Cada día que pasa nos recuerda que la recuperación no termina con la respuesta de emergencia inmediata. Nuestro compromiso es seguir estando al lado de las familias afectadas, reforzando la protección de la infancia y trabajando codo con codo con las autoridades y la comunidad humanitaria para garantizar que la ayuda llegue a quienes más la necesitan», concluye Peter Gape, director nacional de World Vision Colombia y Venezuela.

Laboratoria evoluciona su modelo ante la IA con “Activa tu carrera”: un programa integral de empleabilidad para mujeres

En un contexto global de profunda transformación digital, la Inteligencia Artificial (IA) se consolida como una gran oportunidad que permitirá la creación de nuevos puestos de trabajo y la optimización de roles existentes. Para asegurar que el talento femenino lidere esta transición, Laboratoria, organización de impacto social, consolidó un giro estratégico en 11 países de Latinoamérica, entre ellos México, al evolucionar de un bootcamp técnico a una plataforma integral de empleabilidad con enfoque humano.

Como parte de esta nueva etapa orientada a hacer frente a la disrupción de la IA, la organización presenta en México el programa regional “Activa tu carrera”. Se trata de una iniciativa de acompañamiento de 6 semanas diseñada para mitigar la incertidumbre y el desplazamiento tecnológico que enfrentan las mujeres en el mercado laboral actual, dotándolas de las herramientas clave necesarias para su inserción, transición laboral  y proyección profesional.

Las interesadas en transformar su futuro y aprovechar las nuevas vacantes que el sector tecnológico está demandando, tienen hasta el 12 de julio para postularse a través de la página oficial de Laboratoria.

La Inteligencia Artificial no viene a reemplazar el talento de las mujeres; viene a potenciarlo. En Laboratoria entendemos que la IA está abriendo las puertas a nuevos puestos de trabajo y oportunidades inéditas en el mercado actual. Con Activa tu carrera queremos que las mujeres dejen atrás la incertidumbre frente a la automatización y asuman un rol protagónico, seguras de que sus habilidades humanas y técnicas son clave para el futuro de las empresas”, sostiene Ursula Quijano.

Laboratoria



Un modelo de impacto probado ante la automatización

Lejos de ver a la Inteligencia Artificial como una amenaza, Laboratoria la abraza como un motor de movilidad social. Los resultados de este nuevo esquema ya reflejan un impacto contundente en las participantes de la región:

  • 99% de las profesionales recupera la certeza sobre el valor de sus habilidades frente a la automatización.
  • 80% mejora notablemente la claridad para reorientar su perfil hacia las nuevas demandas del mercado.

Economía circular al servicio de mujeres

El programa opera bajo un modelo de economía circular profundamente solidario y accesible, donde el 86% de las participantes ingresa becada. Las cuotas de recuperación cobradas al finalizar no generan utilidades comerciales, sino que se reinvierten en su totalidad para financiar el aprendizaje de las futuras generaciones de mujeres.

Además, para garantizar una inserción laboral efectiva en este 2026, el proyecto se respalda en una sólida red de contratación compuesta por más de 1,500 empresas asociadas en toda la región, comprometidas con la diversidad y el talento femenino.

Detalles de la convocatoria:

  • Duración del programa: 6 semanas de acompañamiento intensivo.
  • Fecha límite de postulación: 12 de julio de 2026.
  • Link de registro y admisiones: laboratoria.la/landing-atc-mexico


En Laboratoria se  apuesta por más oportunidades y menos barreras. 

¿Cuánto cuesta un mal líder? La década en que la rotación directiva se convirtió en un boquete financiero del 20%

La Maestría en Liderazgo Positivo de Tecmilenio cumple diez años como el primer programa en México que llevó la psicología positiva y el liderazgo positivo al terreno de la dirección de las organizaciones. Desde su primera generación en 2016, ha graduado a más de 600 líderes de empresas, fundaciones e instituciones, y consolidó una característica que pocos posgrados ofrecen: cada estudiante interviene su propia organización durante el programa, con resultados medibles en el clima, la comunicación, el compromiso y el desempeño de su equipo, entre otros indicadores.

“Antes de que el bienestar y la salud mental ocuparan la agenda de los consejos de dirección, ya formábamos directivos en propósito, fortalezas y cultura organizacional positiva. Hoy, cuando la inteligencia artificial redefine qué aporta un líder humano, esa formación encuentra su momento más pertinente: la ventaja ya no está solo en los resultados, sino en la capacidad de construir bienestar como vía para alcanzarlos”, afirma Rosalinda Ballesteros, directora del Instituto del Propósito y Bienestar Integral de Tecmilenio.

El planteamiento es un cambio de enfoque: pasar del liderazgo que solo exige resultados a uno que construye bienestar como vía para alcanzarlos. El posgrado nació respaldado por socios académicos de las universidades de Michigan, Pennsylvania, Harvard, Complutense de Madrid y Case Western Reserve, y desde entonces ha graduado a líderes de organizaciones como CEMEX, BBVA, Santander y Nissan, entre otras.

“Lo que distingue a esta maestría de un posgrado tradicional es que la transformación es doble: cada participante interviene su propia organización con un proyecto aplicado y tutoría continua y, al mismo tiempo, atraviesa un proceso de desarrollo personal orientado a su propósito de vida. El egresado sale capacitado para identificar desafíos de bienestar, liderazgo y ambiente de trabajo, e impactar la experiencia de los colaboradores y el servicio al cliente”, señala Alejandra Preciado, directora de la Maestría en Liderazgo Positivo.

Actualmente, la maestría es dirigida por Alejandra Preciado, directora de Programas Académicos del Instituto del Propósito y Bienestar Integral de Tecmilenio, el centro que desde 2013 investiga, enseña y asesora a organizaciones en psicología positiva y ciencias del bienestar. Su claustro reúne a referentes internacionales de la disciplina, entre ellos Rosalinda Ballesteros, con doctorado en Estudios Humanísticos y maestría en Psicología Positiva Aplicada por la Universidad de Pennsylvania; Kim Cameron, profesor de la Universidad de Michigan y autor de referencia mundial en el tema; el español Santiago Vázquez; la venezolana María Elena Garassini; la colombiana Lina Martínez; y la española Covadonga Chaves.

mal líder

La huella de los participantes en este programa se mide en los entornos productivos del país. Los egresados han intervenido industrias como la manufactura, que aporta poco más de una quinta parte del Producto Interno Bruto nacional. Egresados dirigiendo modelos de bienestar en plantas de manufactura en el país, donde conviven cuatro generaciones de trabajadores. Además de elevar la productividad y reducir la rotación, estos ejemplos  evidencian de manera concreta del impacto económico de transitar de un lider que solo espera resultados a invertir en las personas con bienestar.

El impacto de sus egresados se visibiliza en el ámbito social, educativo, organizacional y productivo -en todo el país- pero también a nivel personal. “Cuando un incendio destruyó mi empresa en cuestión de horas, la prueba no fue reconstruir las instalaciones, sino sostener a las personas y sus familias. El liderazgo positivo se vuelve una herramienta para enfrentar situaciones extremas, movilizar comunidades y generar esperanza cuando todo parece perdido”, comenta José Samuel Sánchez, egresado de la Maestría en Liderazgo Positivo.

El programa está pensado para quienes toman decisiones en sus organizaciones: directivos, dueños de empresa, coaches y consultores que buscan liderar desde el bienestar. Es de formato presencial con clases híbridas en Ciudad de México y Monterrey, un fin de semana al mes, y cuenta con validez oficial de estudios reconocida por la SEP.

La celebración por los diez años de la Maestría en Liderazgo Positivo contó con la participación de Salvador Alva, expresidente del Tecnológico de Monterrey y de PepsiCo Latinoamérica, ingeniero químico, consejero y autor, quien presentó su libro Vidas Plenas. La obra parte de una pregunta incómoda —por qué con más recursos que nunca crece la insatisfacción— y propone sustituir la lógica del éxito y el consumo por un plan de vida con propósito, un planteamiento que dialoga directamente con la década de formación en liderazgo positivo que celebra la maestría.

¿Por qué el trabajo con propósito aumenta la lealtad y la motivación de los colaboradores?

Durante años, las organizaciones han concentrado sus esfuerzos para prepararse hacia el futuro en la transformación digital, la automatización y el desarrollo de nuevas competencias técnicas. Sin embargo, un nuevo estudio de GlobeScan y Ashoka plantea que la verdadera resiliencia organizacional no depende únicamente de la tecnología, sino de la capacidad de las personas para adaptarse, colaborar y generar valor. En ese contexto, el trabajo con propósito emerge como un activo estratégico que fortalece tanto el compromiso individual como la capacidad de innovación de las empresas.

La creciente incertidumbre económica, los cambios tecnológicos y las expectativas de las nuevas generaciones están modificando la relación entre colaboradores y organizaciones. Hoy, las personas buscan que su trabajo trascienda las funciones operativas y tenga un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente. La evidencia demuestra que el trabajo con propósito no solo responde a esa aspiración, sino que también impulsa indicadores clave para las empresas, como la lealtad, la motivación y la retención del talento.

El estudio confirma que el propósito impulsa la motivación y la permanencia

El informe Desarrollando la capacidad humana para el cambio en tiempos de disrupción, elaborado por GlobeScan y Ashoka, parte de una premisa clara: las organizaciones preparadas para el futuro requieren fortalecer su capacidad humana para el cambio. Esto implica desarrollar entornos donde la confianza, la autonomía y la participación permitan que los colaboradores contribuyan activamente a resolver los desafíos que enfrenta la organización.

Para llegar a esta conclusión, la investigación recopiló la opinión de 8,865 empleados corporativos de 33 países, como parte de una encuesta más amplia aplicada a más de 30,000 personas en 33 mercados, convirtiéndose en uno de los estudios más robustos sobre participación laboral y propósito.

Los resultados son contundentes. El 87% de los colaboradores afirma que cuando puede contribuir personalmente a mejorar el impacto social y ambiental de su empresa se siente más motivado y leal a la organización. Además, exactamente el mismo porcentaje considera que esa participación aporta mayor significado y propósito a su vida.

trabajo con propósito

Más allá del dato estadístico, el estudio revela una tendencia relevante: las personas no separan su desarrollo profesional de su deseo de generar un impacto positivo. Cuando ambas dimensiones convergen, aumenta el compromiso emocional con la organización y se fortalece la disposición para enfrentar escenarios de cambio.

El trabajo con propósito fortalece la capacidad de adaptación organizacional

Uno de los principales aportes del estudio consiste en demostrar que la participación de los colaboradores no debe entenderse únicamente como una práctica de responsabilidad social, sino como un elemento de competitividad empresarial.

Las empresas operan en un entorno caracterizado por la volatilidad, la aceleración tecnológica y la transformación constante de los modelos de negocio. En este contexto, contar con colaboradores comprometidos, autónomos y capaces de proponer soluciones representa una ventaja difícil de replicar.

La investigación sostiene que cuando las organizaciones permiten que sus equipos participen activamente en iniciativas con impacto social y ambiental, fortalecen la confianza, desarrollan habilidades de liderazgo y generan una cultura mucho más preparada para responder a la incertidumbre. En otras palabras, el trabajo con propósito deja de ser un beneficio intangible para convertirse en una capacidad organizacional que favorece la innovación, la colaboración y la resiliencia.

Este hallazgo también cuestiona la manera en que muchas empresas gestionan su propósito corporativo. Aunque cada vez son más las organizaciones que comunican compromisos ESG o cuentan con declaraciones de propósito, el estudio advierte que ese potencial permanece subutilizado cuando los colaboradores no encuentran oportunidades concretas para participar en su implementación.

trabajo con propósito

Del discurso a la estrategia: integrar el propósito en la experiencia del colaborador

Quizá la reflexión más relevante del estudio sea que el propósito no puede limitarse a un mensaje institucional. Para generar resultados medibles debe incorporarse a la experiencia cotidiana del colaborador mediante espacios reales de participación, autonomía y toma de decisiones.

GlobeScan y Ashoka señalan que los líderes deben avanzar más allá de las declaraciones corporativas y diseñar mecanismos que permitan a las personas involucrarse directamente en proyectos que generen impacto social y ambiental. Esta integración fortalece simultáneamente la motivación, la retención del talento y la capacidad de las organizaciones para abordar problemas complejos.

Desde una perspectiva estratégica, este enfoque también responde a una transformación en las expectativas del talento. Cada vez más profesionales buscan influir en decisiones que trasciendan sus responsabilidades inmediatas, desde iniciativas comunitarias hasta programas de sostenibilidad o esquemas de inversión responsable. Ignorar esta tendencia podría representar una pérdida de competitividad en la atracción y fidelización del talento.

Para las organizaciones, incorporar el trabajo con propósito significa crear una cultura donde el impacto forme parte del desempeño diario y no únicamente de los informes de sostenibilidad. Cuando los colaboradores perciben que sus acciones contribuyen a generar cambios reales, aumenta el sentido de pertenencia y se fortalece el compromiso con los objetivos corporativos.

trabajo con propósito

El propósito ya no es un valor agregado, sino una ventaja competitiva

La investigación de GlobeScan y Ashoka confirma que la preparación para el futuro dependerá tanto de las capacidades tecnológicas como de la capacidad de las organizaciones para movilizar el talento humano. Los datos muestran que la motivación, la lealtad y el sentido de pertenencia aumentan cuando las personas pueden participar activamente en la construcción de un impacto social y ambiental positivo, lo que convierte al propósito en un factor estratégico para la sostenibilidad empresarial.

En un escenario donde atraer y retener talento es uno de los principales desafíos corporativos, apostar por el trabajo con propósito representa mucho más que fortalecer la cultura organizacional. Significa desarrollar una fuerza laboral capaz de adaptarse al cambio, innovar y generar valor compartido. Para las empresas que buscan consolidar su liderazgo en sostenibilidad, integrar el propósito en la experiencia diaria de sus colaboradores dejará de ser una opción para convertirse en una condición indispensable de competitividad.

¿Puede la IA acelerar la innovación sin frenar la acción climática? Caso Google

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Mientras la IA promete optimizar sistemas energéticos, mejorar la eficiencia industrial y acelerar la descarbonización, también está disparando la construcción de centros de datos que demandan enormes cantidades de electricidad, agua y materiales. El desafío ya no es tecnológico, sino estratégico: desarrollar infraestructura digital sin comprometer los objetivos climáticos.

El debate adquiere especial relevancia para las empresas que han asumido compromisos de cero emisiones netas. La presión por liderar la revolución de la IA obliga a gigantes tecnológicos a equilibrar crecimiento, innovación y sostenibilidad en un contexto donde las redes eléctricas aún avanzan más lento que la demanda digital. El más reciente Informe Ambiental 2026 de Google refleja con transparencia esa tensión y ofrece un caso de estudio para analizar si la IA puede realmente acelerar la innovación sin frenar la acción climática.

Google demuestra que innovar con IA también implica asumir un mayor impacto ambiental

Durante 2025, Google registró un incremento del 18% en sus emisiones de gases de efecto invernadero, que se suma al aumento del 11% reportado un año antes. Desde 2019, las emisiones acumuladas de la compañía ya son más de 80% superiores, alejándose de su objetivo de reducir a la mitad sus emisiones operativas y parte de las de su cadena de suministro para 2030.

La principal explicación se encuentra en la acelerada expansión de la inteligencia artificial y los servicios de computación en la nube. El desarrollo de nuevos centros de datos requiere grandes cantidades de acero, hormigón, equipos informáticos especializados y componentes electrónicos cuya fabricación representa una importante fuente de emisiones. Paralelamente, la demanda eléctrica de Google aumentó 37% durante 2025, el mayor crecimiento registrado por la empresa, mientras que el consumo energético asociado a sus productos y servicios se ha incrementado 250% desde 2019.

frenar la acción climática

Este escenario pone de manifiesto uno de los principales dilemas que enfrenta la industria tecnológica: la IA puede generar enormes beneficios económicos y sociales, pero también intensifica la presión sobre recursos naturales e infraestructura energética. En consecuencia, el verdadero desafío ya no consiste únicamente en desarrollar modelos más potentes, sino en hacerlo sin frenar la acción climática mediante una expansión descontrolada de su huella ambiental.

¿Qué hace Google para frenar la acción climática mientras expande su infraestructura?

Aunque las cifras muestran un aumento de emisiones, el informe también evidencia que Google ha desplegado una estrategia de mitigación de gran escala para reducir el impacto de su crecimiento. La empresa calcula que, sin sus inversiones en electricidad limpia y eficiencia tecnológica, su huella de carbono habría sido cinco veces mayor en 2025.

Entre las iniciativas más relevantes destacan sus contratos por más de 35 gigavatios de energía solar, eólica, geotérmica, nuclear y otras fuentes libres de carbono. A ello se suma el desarrollo de hardware y chips propios que permiten que sus centros de datos consuman aproximadamente 83% menos energía que el promedio de la industria, según la compañía.

Google también ha comenzado a utilizar certificados granulares de atributos ambientales, un mecanismo que permite acreditar el consumo de energía libre de carbono hora por hora y que podría transformar la contabilidad de emisiones asociadas a la electricidad. Paralelamente, invierte en tecnologías que buscan resolver limitaciones estructurales del sistema energético, como reactores nucleares modulares, energía geotérmica avanzada, almacenamiento de larga duración, captura de carbono y proyectos de fusión nuclear.

frenar la acción climática

A estas acciones se suma un desempeño relevante en gestión del agua. Durante 2025 la empresa repuso 7,700 millones de galones de agua dulce, equivalentes al 78% de su consumo, acercándose a su compromiso de devolver a las cuencas más agua de la que utiliza.

No obstante, Google reconoce que la transición enfrenta obstáculos externos. La lenta modernización de las redes eléctricas y la limitada disponibilidad de energía limpia obligan incluso a considerar, de manera temporal, el uso de gas natural para garantizar la confiabilidad del suministro en algunos nuevos centros de datos.

La IA puede convertirse en aliada del clima, pero requiere transformar todo el sistema energético

El caso de Google también muestra que el impacto climático de la inteligencia artificial no debe evaluarse únicamente por las emisiones que generan los centros de datos, sino por el potencial de esta tecnología para reducir emisiones en otros sectores de la economía.

La compañía estima que herramientas como Google Maps, los termostatos Nest y otras siete soluciones digitales ayudaron durante 2025 a evitar alrededor de 41 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente, una cifra que representa aproximadamente tres veces la huella anual de carbono de Google. Estas aplicaciones permiten optimizar rutas de transporte, mejorar la eficiencia energética de edificios y facilitar decisiones de consumo con menor impacto ambiental.

Además, Alphabet trabaja en soluciones basadas en IA para acelerar la modernización de las redes eléctricas, uno de los principales cuellos de botella para incorporar más generación renovable. La propia directora de sostenibilidad de Google, Kate Brandt, ha señalado que utilizar la inteligencia artificial para resolver problemas climáticos constituye hoy una prioridad estratégica para la empresa.

frenar la acción climática

Sin embargo, estos beneficios no eliminan la necesidad de fortalecer la gobernanza de la IA. Para que su potencial climático supere el impacto de su infraestructura será indispensable avanzar en redes eléctricas más limpias, almacenamiento energético, nuevos mecanismos de contabilidad de emisiones y cadenas de suministro con menor intensidad de carbono. De lo contrario, el crecimiento de la IA podría superar la capacidad de mitigación disponible.

La innovación responsable será la verdadera ventaja competitiva

El caso de Google demuestra que la inteligencia artificial no es, por sí misma, incompatible con los objetivos climáticos. Lo que sí evidencia es que su expansión exige inversiones extraordinarias en infraestructura energética, innovación tecnológica y nuevas formas de colaboración entre empresas, gobiernos y desarrolladores del sistema eléctrico. En otras palabras, acelerar la innovación implica asumir también una responsabilidad proporcional sobre sus impactos ambientales.

Para las organizaciones, la principal lección es que el liderazgo en IA no puede medirse únicamente por la capacidad de desarrollar modelos más avanzados, sino también por la habilidad para hacerlo sin frenar la acción climática. Aquellas empresas que logren integrar innovación, transparencia y descarbonización en una misma estrategia serán las que realmente definan el futuro de una economía digital sostenible.

El Banco Mundial da un paso atrás en financiamiento climático: reduce 45% su meta de préstamos

En un contexto donde los efectos del cambio climático intensifican los riesgos económicos, sociales y ambientales, el acceso a financiamiento climático se ha convertido en una de las principales herramientas para fortalecer la resiliencia de los países y acelerar la transición hacia modelos de desarrollo más sostenibles. Desde infraestructura resiliente hasta energías renovables, estos recursos han permitido que economías emergentes reduzcan su vulnerabilidad mientras impulsan el crecimiento económico. Por ello, cualquier modificación en las prioridades de los principales organismos financieros internacionales tiene implicaciones que trascienden el ámbito bancario.

Por ello, la reciente decisión del Grupo Banco Mundial de eliminar su objetivo de destinar el 45% de sus préstamos anuales a proyectos con beneficios climáticos colaterales representa un giro significativo en la gobernanza financiera internacional. Aunque la institución asegura que continuará apoyando iniciativas relacionadas con el clima, el cambio responde a un contexto político complejo y plantea interrogantes sobre el futuro del financiamiento climático, la credibilidad de los compromisos multilaterales y la responsabilidad que deben asumir las instituciones financieras frente a la crisis ambiental.

Un cambio de rumbo que redefine el financiamiento climático internacional

El Banco Mundial anunció que dejará de utilizar la meta establecida en 2023, que comprometía a la institución a destinar el 45% de sus recursos crediticios a proyectos con beneficios climáticos adicionales. Este objetivo había sustituido previamente una meta del 35%, reflejando una creciente ambición por integrar la acción climática dentro del desarrollo económico.

En lugar de mantener un porcentaje específico de préstamos destinados al clima, la institución adoptará un modelo basado en resultados de desarrollo. Bajo la visión del presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, denominada “desarrollo inteligente”, los proyectos serán evaluados principalmente por su capacidad para generar empleo, impulsar el crecimiento económico y mejorar el bienestar social, incorporando beneficios ambientales cuando estos respondan a las necesidades específicas de cada país.

financiamiento climático

En la práctica, esto significa que iniciativas como agricultura resiliente a la sequía, infraestructura adaptada a fenómenos meteorológicos extremos o proyectos de energías renovables seguirán siendo elegibles para recibir recursos. Sin embargo, desaparecerá uno de los indicadores más visibles que permitía medir el compromiso institucional con el financiamiento climático, reduciendo la transparencia con la que gobiernos, inversionistas y organismos internacionales evaluaban la ambición ambiental del Banco Mundial.

Si bien la institución extenderá su Plan de Acción contra el Cambio Climático, la eliminación de este objetivo modifica el mensaje que envía al mercado: el clima deja de ocupar un lugar prioritario y explícito dentro de la asignación de recursos para convertirse en un componente sujeto a otros objetivos de desarrollo.

Presión política y gobernanza: el contexto detrás del retroceso

La decisión no puede entenderse sin analizar el entorno político que la rodea. Durante los últimos meses, la administración del presidente estadounidense Donald Trump intensificó la presión sobre el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional para que ambas instituciones retomaran un mandato más estrechamente vinculado al crecimiento económico y la estabilidad financiera.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, criticó abiertamente el énfasis que el Banco Mundial había colocado en temas como el cambio climático, la igualdad de género y otros aspectos de desarrollo sostenible, argumentando que la institución debía concentrarse en combatir la pobreza y fortalecer las economías nacionales.

El resultado es una victoria política para Washington, pero también una señal que podría reconfigurar la arquitectura del financiamiento climático internacional. Aunque el banco insiste en que continuará financiando proyectos con beneficios ambientales, el cambio de métricas dificulta comparar el desempeño entre distintos años e instituciones, reduce la claridad sobre los compromisos asumidos y puede generar incertidumbre entre inversionistas y gobiernos que dependen de estos recursos.

financiamiento climático

La propia gobernanza del Banco refleja esta división. Mientras Francia y otros 18 países accionistas respaldaron públicamente la continuidad de una estrategia climática sólida, Estados Unidos, Rusia, Kuwait y Arabia Saudita optaron por no sumarse, e India y Japón se abstuvieron. Este escenario evidencia que la transición climática continúa siendo objeto de profundas diferencias geopolíticas, incluso dentro de los organismos multilaterales creados para promover el desarrollo.

La responsabilidad social de la banca multilateral exige financiar el futuro, no ralentizarlo

Desde una perspectiva de responsabilidad social, el debate trasciende la eliminación de una meta porcentual. La verdadera pregunta es cuál debe ser el papel de una institución cuyo mandato consiste en impulsar el desarrollo de los países más vulnerables en un mundo donde el cambio climático ya afecta la seguridad alimentaria, la infraestructura, la disponibilidad de agua, los costos de los seguros y la estabilidad económica.

Reducir la visibilidad del financiamiento climático envía una señal contradictoria en un momento en que la comunidad científica insiste en acelerar las inversiones para adaptación y mitigación. Los países de ingresos bajos y medios requieren cada vez más recursos para construir ciudades resilientes, modernizar sistemas energéticos, proteger ecosistemas y fortalecer la producción agrícola frente a fenómenos extremos. Limitar el protagonismo de estos objetivos puede retrasar inversiones indispensables para evitar pérdidas económicas mucho mayores en el futuro.

La banca multilateral posee una capacidad única para movilizar capital público y privado hacia proyectos con impacto ambiental positivo. Su influencia no se limita al volumen de préstamos que concede; también define estándares, orienta inversiones y genera confianza para que otros actores financieros participen en iniciativas sostenibles. Cuando una institución como el Banco Mundial reduce la centralidad de sus metas climáticas, el efecto puede extenderse a bancos de desarrollo regionales, fondos de inversión e instituciones financieras privadas.

Lejos de plantear una dicotomía entre desarrollo económico y sostenibilidad, la evidencia demuestra que ambos objetivos son cada vez más inseparables. Financiar infraestructura resiliente, energías limpias o soluciones basadas en la naturaleza no solo reduce emisiones, sino que protege empleos, fortalece cadenas productivas y disminuye riesgos financieros a largo plazo. En consecuencia, el financiamiento climático debe entenderse como una inversión estratégica para el desarrollo y no como un componente accesorio de las políticas públicas.

financiamiento climático

El desarrollo sostenible requiere liderazgo financiero coherente

La decisión del Banco Mundial refleja cómo las prioridades políticas pueden modificar el rumbo de una de las instituciones más influyentes del sistema financiero internacional. Aunque el organismo asegura que continuará respaldando proyectos con beneficios ambientales, eliminar un objetivo cuantificable debilita una referencia clave para medir el avance de la acción climática y puede generar incertidumbre sobre el compromiso futuro de la banca multilateral con la transición ecológica.

En un escenario donde los impactos del cambio climático ya representan costos económicos crecientes para gobiernos, empresas y comunidades, las instituciones financieras tienen la responsabilidad de liderar la transformación hacia modelos de desarrollo resilientes y bajos en carbono. Más que reducir la visibilidad del financiamiento climático, el desafío consiste en fortalecerlo mediante criterios transparentes, metas verificables y una visión de largo plazo que reconozca que proteger el medio ambiente no compite con el desarrollo: es una condición indispensable para alcanzarlo.

¿Por qué el 85% de las empresas busca automatizar los reportes ESG cuanto antes?

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La sostenibilidad corporativa atraviesa una nueva etapa. Después de años en los que el principal desafío consistía en recopilar información para elaborar memorias de sostenibilidad, hoy las organizaciones enfrentan un entorno donde la calidad, la trazabilidad y la rapidez con la que gestionan sus datos ESG son factores decisivos para mantener la confianza de inversionistas, reguladores y cadenas de suministro. En este contexto, automatizar reportes ESG ha dejado de ser una mejora operativa para convertirse en una necesidad estratégica.

La urgencia está respaldada por los datos. De acuerdo con el informe IA para la Sostenibilidad Corporativa 2026, elaborado por Skills4Impact, el 85% de los profesionales considera que automatizar el reporting ESG y consolidar datos de múltiples fuentes constituye su necesidad más urgente, aunque el 56% de las empresas todavía no utiliza inteligencia artificial para fortalecer sus procesos de sostenibilidad. Esta brecha evidencia que muchas organizaciones reconocen el problema, pero aún no cuentan con las capacidades necesarias para resolverlo.

¿Por qué automatizar reportes ESG se ha vuelto una prioridad empresarial?

La creciente complejidad regulatoria y el aumento de las expectativas de los grupos de interés han elevado significativamente el nivel de exigencia sobre la información ESG. Ya no basta con presentar un informe anual; las organizaciones deben demostrar que sus datos son consistentes, verificables y capaces de respaldar decisiones estratégicas.

El estudio de Skills4Impact revela que el 75% de las organizaciones considera que la sostenibilidad será determinante para su preparación futura y la creación de valor, mientras identifica a la inteligencia artificial como un factor clave para alcanzar esa ventaja competitiva. Sin embargo, más de la mitad de las empresas todavía continúa gestionando buena parte de su información mediante procesos manuales.

automatizar reportes ESG

Esta situación genera una paradoja. Los equipos de sostenibilidad dedican una parte importante de su tiempo a recopilar, ordenar y validar información dispersa en lugar de concentrarse en actividades que realmente generan impacto, como reducir emisiones, gestionar riesgos climáticos o fortalecer la relación con proveedores.

En este escenario, automatizar reportes ESG permite liberar recursos, reducir errores y acelerar la disponibilidad de información para la toma de decisiones, siempre que exista una estrategia sólida de gobernanza de datos.

La inteligencia artificial acelera los reportes, pero no sustituye el criterio profesional

Uno de los mensajes más relevantes del informe consiste en desmitificar el papel de la inteligencia artificial dentro del reporting ESG. Si bien esta tecnología puede resumir documentos, consolidar información, elaborar borradores y detectar inconsistencias con una velocidad muy superior a la de los procesos tradicionales, ello no significa que pueda reemplazar la supervisión especializada.

Pablo Sánchez, cofundador y CEO de Skills4Impact, resume este reto de forma clara:

“La IA puede acelerar el reporting, pero no convierte automáticamente un dato ESG en una decisión mejor. La diferencia estará en las capacidades internas de las empresas: saber qué automatizar, qué revisar, qué proteger y qué no delegar”.

automatizar reportes ESG

De hecho, el estudio advierte que los profesionales con mayor experiencia en el uso de inteligencia artificial son precisamente quienes muestran mayor conciencia sobre sus limitaciones. Conceptos como alucinaciones, sesgos, pérdida de contexto o falsa confianza en respuestas aparentemente correctas forman parte de los riesgos que deben gestionarse mediante procesos de revisión humana.

Para las organizaciones, esto significa que automatizar reportes ESG no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas tecnológicas, sino en desarrollar competencias internas que permitan validar, interpretar y defender la información presentada frente a auditores, inversionistas y organismos reguladores.

Automatizar con estrategia: tres recomendaciones para las organizaciones

La presión regulatoria continuará aumentando, independientemente de que algunos marcos normativos simplifiquen determinados requisitos de reporte. Los inversionistas, clientes y cadenas globales de suministro seguirán demandando información ESG confiable y comparable, por lo que la automatización debe entenderse como una inversión en resiliencia organizacional y no únicamente como un mecanismo de eficiencia.

Para avanzar de manera responsable, las empresas pueden considerar tres prioridades estratégicas:

  • Construir una arquitectura sólida de datos antes de incorporar IA. La automatización solo genera valor cuando la información proviene de fuentes confiables, estandarizadas y trazables.
  • Mantener siempre supervisión humana. La inteligencia artificial debe apoyar la recopilación, consolidación y redacción inicial de los reportes, pero las decisiones, interpretaciones y validaciones finales deben permanecer bajo responsabilidad de especialistas.
  • Invertir en formación interdisciplinaria. Los equipos ESG necesitarán combinar conocimientos en sostenibilidad, análisis de datos, gobernanza, regulación e inteligencia artificial para responder a un entorno cada vez más complejo.

Existe además un elemento que no debe pasarse por alto. El propio informe recuerda que la IA también tiene un impacto ambiental: una consulta generativa puede consumir entre siete y diez veces más energía que una búsqueda convencional en internet. Por ello, el objetivo no debe ser utilizar más inteligencia artificial, sino emplearla únicamente cuando aporte un valor claro y medible al proceso de sostenibilidad.

automatizar reportes ESG

La automatización ya no es una ventaja, sino una condición para competir

La transformación del reporting ESG refleja una realidad más amplia: las organizaciones que aspiren a liderar en sostenibilidad deberán gestionar grandes volúmenes de información con el mismo nivel de rigor que aplican a sus estados financieros. En ese contexto, automatizar reportes ESG permitirá reducir cargas administrativas, mejorar la calidad de los datos y dedicar más tiempo a diseñar estrategias capaces de generar un impacto ambiental y social tangible.

Sin embargo, la tecnología por sí sola no resolverá el desafío. Las empresas que obtendrán una verdadera ventaja competitiva serán aquellas que combinen inteligencia artificial, gobernanza de datos, supervisión humana y desarrollo de capacidades internas. Solo así podrán transformar el reporting ESG de un ejercicio de cumplimiento en una herramienta estratégica para fortalecer la toma de decisiones, generar confianza y crear valor sostenible a largo plazo.

En solo 19 días, los vuelos del presidente de la FIFA emitieron tanto CO₂ como 100 mexicanos en un año

La sostenibilidad se ha convertido en uno de los ejes narrativos más importantes de la FIFA. El organismo se ha comprometido con reducir las emisiones un 50 % para el año 2030 y alcanzar las cero emisiones netas en 2040 como parte de su estrategia para el clima, e incluso, ha reiterado que el crecimiento del fútbol debe ir acompañado de una mayor responsabilidad con el planeta. Sin embargo, cuando el discurso se contrasta con las decisiones operativas, surgen interrogantes difíciles de ignorar. Los vuelos del presidente de la FIFA durante el Mundial 2026 ejemplifican esa tensión entre las aspiraciones climáticas y las prácticas reales del organismo.

En apenas 19 días del torneo organizado por México, Estados Unidos y Canadá, los desplazamientos de Gianni Infantino en un jet privado ya acumulan emisiones comparables a las que generan casi 100 mexicanos en todo un año. Más allá de las emisiones de un solo avión, el caso plantea una pregunta de fondo para cualquier estrategia ESG: ¿puede una organización promover la sostenibilidad mientras mantiene prácticas que contradicen el mensaje que busca transmitir?

Los vuelos del presidente de la FIFA ponen en entredicho el discurso climático del organismo

Durante los primeros 19 días del Mundial, Gianni Infantino recorrió aproximadamente 56,093 kilómetros para asistir a encuentros celebrados en distintas sedes del torneo, según datos de Expansión ESG. Su agenda incluyó escalas en Ciudad de México, Guadalajara, Los Ángeles, San Francisco, Vancouver, Miami, Kansas City, Houston y Monterrey, reflejando el carácter multinacional de esta edición de la Copa del Mundo.

Para realizar estos desplazamientos utilizó un Gulfstream G650ER, aeronave privada facilitada por Qatar Airways como parte de su acuerdo de patrocinio con la FIFA. Aunque el uso de este tipo de transporte suele justificarse por razones de logística y seguridad, también representa una de las formas más intensivas de movilidad en términos de emisiones por pasajero.

Los cálculos elaborados con base en información de BBC Verify, la base de datos Emissions Database for Global Atmospheric Research (EDGAR) y el registro de los partidos a los que ha asistido Infantino estiman que este avión emite 10.29 kilogramos de dióxido de carbono equivalente (CO₂e) por cada kilómetro recorrido.

Bajo esa metodología, hasta el encuentro entre Países Bajos y Marruecos disputado en Monterrey, los vuelos del presidente de la FIFA habían generado aproximadamente 584,374 kilogramos de CO₂e, equivalentes a 584.4 toneladas.

La dimensión de estas emisiones resulta aún más evidente al ponerlas en contexto, pues representan aproximadamente las emisiones anuales de 97 personas en México, considerando un promedio de seis toneladas de CO₂e por habitante, o el impacto climático de alrededor de 125 automóviles de gasolina circulando durante un año. En apenas unas semanas, los traslados del máximo dirigente del futbol mundial igualaron la huella anual de toda una comunidad.

BBC Verify y EDGAR evidencian la elevada huella de carbono del Gulfstream G650ER que usa Infantino

El análisis de las emisiones fueron construidos a partir del seguimiento realizado por BBC Verify, que documentó la presencia de Infantino en los distintos partidos del Mundial, combinado con los factores de emisión contenidos en la base de datos EDGAR, una de las referencias internacionales para estimar emisiones atmosféricas.

La metodología permitió reconstruir la ruta seguida por el Gulfstream G650ER y calcular el impacto climático acumulado de cada trayecto. Aunque la aviación representa aproximadamente 3% de las emisiones globales de dióxido de carbono, los jets privados presentan una intensidad de emisiones considerablemente mayor por pasajero que la aviación comercial, debido al reducido número de ocupantes y al elevado consumo de combustible por vuelo.

vuelos del presidente de la FIFA

Esta información adquiere especial importancia porque la propia FIFA ha reconocido en sus informes de sostenibilidad que la expansión de sus competiciones implica responsabilidades que van más allá del espectáculo deportivo. En su reporte, Gianni Infantino afirma:

“Si bien nuestra labor esencial consiste en organizar más competiciones y de más calidad, así como fomentar el desarrollo continuo y la igualdad de condiciones en todo el mundo, no debemos olvidar nunca la influencia que ejerce nuestra organización en las personas, la economía y el planeta”.

Asimismo, el organismo sostiene que fortalecerá sus reglamentos para proteger al fútbol frente a las consecuencias del cambio climático y construir un deporte más resiliente. Sin embargo, el caso de los vuelos del presidente de la FIFA muestra que la credibilidad de esos compromisos depende también de la coherencia entre los objetivos declarados y las decisiones cotidianas de sus principales representantes.

El Mundial 2026 podría convertirse en el más contaminante de la historia

Las emisiones asociadas al transporte del presidente representan únicamente una pequeña fracción de un problema mucho mayor. Diversas organizaciones especializadas, entre ellas Scientists for Global Responsibility (SGR) y Environmental Defense Fund (EDF), estiman que el Mundial 2026 podría generar alrededor de 9 millones de toneladas de CO₂e, casi el doble de los 5.25 millones de toneladas atribuidos a Catar 2022.

El incremento responde principalmente al formato ampliado del torneo, el mayor número de selecciones participantes, la dispersión geográfica de las sedes y la enorme cantidad de vuelos necesarios para trasladar equipos, personal, patrocinadores y aficionados entre tres países. Para Samran Ali, del Environmental Defense Fund, el problema trasciende las cifras:

“El Mundial 2026 nos une en torno a la pasión compartida por el futbol, pero también conlleva una elevada huella de carbono. Este coste no es abstracto: desde el aumento de las temperaturas hasta tormentas más intensas, lo sufren comunidades que ya enfrentan las consecuencias del cambio climático”.

vuelos del presidente de la FIFA

Ali añade que la FIFA necesita avanzar hacia contabilidad transparente, reducciones reales de emisiones, normas vinculantes y alianzas que reflejen una auténtica ambición climática, en lugar de limitarse a comunicar compromisos generales.

Las críticas también alcanzan la política comercial del organismo. Andrew Simms, integrante de Cool Down y de la Red de Acción Climática Deportiva, cuestionó que la FIFA haya firmado una alianza con Saudi Aramco, considerada una de las empresas con mayor contribución histórica a las emisiones globales. De acuerdo con las estimaciones citadas, las emisiones asociadas a este patrocinio podrían ascender a 29.95 millones de toneladas de CO₂e. Simms resume la contradicción con contundencia:

“Los responsables del fútbol están traicionando a los aficionados, a los jugadores y al futuro del deporte al organizar la Copa del Mundo más contaminante en los 95 años de historia del torneo”.

La combinación entre el uso recurrente de jets privados, la expansión del torneo y las alianzas con grandes emisores alimenta un cuestionamiento cada vez más frecuente: ¿puede una estrategia de sostenibilidad mantener legitimidad cuando sus principales decisiones operativas parecen avanzar en sentido contrario?

vuelos del presidente de la FIFA

Coherencia climática: la sostenibilidad también debe comenzar en la cancha directiva

El fútbol posee una capacidad única para movilizar personas, influir en comportamientos y acelerar conversaciones globales sobre desafíos sociales y ambientales. Precisamente por ello, la FIFA tiene la oportunidad —y la responsabilidad— de convertir sus compromisos climáticos en acciones verificables que trasciendan los informes de sostenibilidad y permeen todas las decisiones relacionadas con la organización de sus torneos.

Los vuelos del presidente de la FIFA ilustran cómo una sola práctica puede poner en duda un discurso institucional cuidadosamente construido. Reducir la huella ambiental del Mundial no dependerá únicamente de compensaciones de carbono o de iniciativas de eficiencia energética, sino de una visión integral que abarque la movilidad de sus directivos, la selección de sus socios comerciales y la coherencia entre sus compromisos públicos y sus operaciones. En materia de responsabilidad social, predicar con el ejemplo sigue siendo la condición más importante para construir credibilidad.

Para millones de niñas en México, el partido no empieza en igualdad de condiciones

En el fútbol, un solo gol puede cambiar la historia de un partido. Sin embargo, para millones de niñas en México, el partido comienza en desventaja. Desde el inicio enfrentan barreras que limitan sus oportunidades, seguridad y desarrollo.

Para visibilizar esta realidad, Plan International México impulsa la campaña “Cambiemos el Juego”, una iniciativa que busca transformar las reglas sociales que perpetúan la desigualdad de género.

La campaña parte de una idea sencilla pero poderosa: para muchas niñas, el partido está arreglado desde antes de entrar a la cancha. Las desigualdades, la violencia, las uniones tempranas y la falta de oportunidades siguen condicionando sus proyectos de vida desde edades muy tempranas.

Los datos son contundentes. En México, 1 de cada 5 mujeres de entre 20 y 24 años se unió en pareja antes de cumplir los 18 años, de acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Población (CONAPO). Asimismo, 7 de cada 10 mujeres de 15 años y más han experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Además, 39.9% de las mujeres de 15 años en adelante, en el país, han sido víctimas de violencia por parte de sus parejas en algún momento de su actual o más reciente relación. (2021, INEGI); y de enero de 2015 a diciembre de 2025 se registraron 889 feminicidios de mujeres de entre 0 y 17 años en México (REDIM 2025).

Plan International México

El embarazo adolescente, las uniones tempranas y la violencia contra niñas y adolescentes continúan estrechamente vinculados con contextos de desigualdad, exclusión y limitado acceso a educación, protección y oportunidades. Estas condiciones suelen agravarse en contextos de pobreza, desplazamiento y movilidad humana.

“Las niñas no necesitan que cambiemos sus sueños; necesitan que cambiemos las barreras que les impiden alcanzarlos. Cambiemos el Juego es un llamado a construir entornos más seguros, igualitarios y libres de violencia para que todas puedan desarrollar plenamente su potencial”, señaló Gonzalo Rivera, Representante de País de Plan International México.

Plan International México

A través de la campaña “Cambiemos el Juego”, Plan International busca aprovechar el contexto histórico en el que el mundo pone los ojos en el fútbol, para abrir un diálogo sobre los derechos de las niñas y la necesidad de garantizar igualdad de oportunidades. La iniciativa invita a gobiernos, empresas, medios de comunicación, organizaciones y ciudadanía a reflexionar sobre las reglas que limitan el desarrollo de millones de niñas y a comprometerse con acciones concretas para transformarlas.

Plan International México hace un llamado a sumar esfuerzos para que todas las niñas puedan crecer libres de violencia, acceder a educación de calidad, participar plenamente en sus comunidades y construir el futuro que desean.

Garantizar entornos seguros, acceso a educación de calidad y oportunidades reales son algunas de las formas en las que puede Cambiarse el Juego para ellas. Porque cuando las reglas del juego son justas, ganan las niñas y gana toda la sociedad.

Únete en : www.cambiemoseljuego.org

Revés para Meta: avanza demanda que acusa a sus redes de generar adicción en niños

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Meta enfrenta uno de los desafíos legales más relevantes de los últimos años después de que una jueza federal rechazó su intento de desestimar la demanda presentada por 29 fiscales generales de Estados Unidos. La acción judicial acusa a la empresa de diseñar deliberadamente Facebook e Instagram para fomentar la adicción entre niños y adolescentes, al tiempo que habría ocultado al público los riesgos asociados con el uso intensivo de sus plataformas. La resolución permite que el proceso continúe y coloca nuevamente bajo escrutinio el modelo de negocio de las grandes tecnológicas.

La decisión también envía un mensaje importante para toda la industria digital. En un contexto donde los algoritmos determinan qué contenidos consumen millones de personas cada día, la discusión deja de centrarse únicamente en la innovación tecnológica para incorporar preguntas sobre responsabilidad empresarial, protección de la infancia y gobernanza digital. La posibilidad de que la adicción a Meta llegue a analizarse ampliamente en los tribunales podría marcar un precedente para otras compañías cuyo crecimiento depende del tiempo que los usuarios permanecen conectados.

Adicción a Meta: el caso judicial que podría redefinir la responsabilidad de las plataformas

La jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers, del distrito de Oakland, California, rechazó la petición de Meta para desechar buena parte de las acusaciones formuladas por los fiscales estatales. Entre ellas se encuentran presuntas prácticas engañosas, competencia desleal e incumplimientos de la Ley de Protección de la Privacidad Infantil en Internet (COPPA).

Además, la jueza determinó que Meta no cumplió adecuadamente con los requisitos relacionados con la notificación y el consentimiento parental previstos por dicha legislación, otorgando un fallo sumario favorable a los estados sobre ese punto específico. Aunque el litigio aún no concluye, la decisión fortalece la posición de los demandantes y mantiene abiertas las acusaciones más relevantes.

El caso no es aislado. La misma jueza también coordina un litigio multidistrital que agrupa más de 2,600 demandas presentadas por personas, distritos escolares y gobiernos locales contra diversas plataformas como Facebook, Instagram, YouTube, TikTok y Snapchat. Todas ellas comparten una preocupación similar: que el diseño de estas redes favorece conductas compulsivas y provoca efectos negativos en el bienestar de niños y adolescentes.

adicción a Meta

Los algoritmos bajo la lupa: cuando la atención se convierte en modelo de negocio

Los fiscales sostienen que investigaciones disponibles muestran que el uso intensivo de Facebook e Instagram puede relacionarse con problemas como ansiedad, depresión, insomnio, afectaciones al desempeño escolar, dificultades en la vida cotidiana e incluso conductas de autolesión y suicidio entre menores de edad.

Meta ha rechazado esas acusaciones argumentando que no existen pruebas de que haya engañado deliberadamente al público. La compañía también sostiene que la “adicción a las redes sociales” no constituye un diagnóstico psiquiátrico oficialmente reconocido, por lo que considera que sus declaraciones públicas sobre el carácter no adictivo de sus plataformas no pueden calificarse como falsas. Asimismo, afirma que Facebook e Instagram están dirigidos a un público general y no exclusivamente a menores de 13 años, por lo que considera que no incumple las disposiciones de la COPPA.

Sin embargo, el debate trasciende la discusión jurídica. Numerosas investigaciones en psicología, neurociencia y ciencias del comportamiento han mostrado cómo elementos como la reproducción infinita de contenido, las notificaciones constantes, las recompensas variables y la personalización algorítmica favorecen patrones de uso prolongado. Aunque el término clínico siga siendo objeto de debate, cada vez existe mayor consenso en que el diseño de estas plataformas puede incentivar comportamientos difíciles de controlar, especialmente en usuarios cuyo desarrollo cognitivo aún no ha concluido.

adicción a Meta

La responsabilidad social que las plataformas aún tienen pendiente

El caso contra Meta pone de manifiesto una de las principales debilidades del sector tecnológico: la distancia entre la velocidad de la innovación y la capacidad de las empresas para gestionar sus impactos sociales. Durante años, las plataformas han priorizado indicadores como el tiempo de permanencia, la interacción y el crecimiento de usuarios, mientras las consecuencias sobre la salud mental y el bienestar digital han ocupado un lugar secundario.

Desde la perspectiva de la responsabilidad social empresarial, resulta difícil sostener que una organización actúa de forma responsable cuando conoce los posibles riesgos derivados de sus productos y, aun así, mantiene incentivos que favorecen un consumo excesivo. La discusión no consiste únicamente en si existe o no una definición médica de adicción a Meta, sino en si la empresa ha diseñado mecanismos que explotan vulnerabilidades psicológicas para maximizar la atención y los ingresos publicitarios.

Esta reflexión también alcanza a otras compañías tecnológicas. Plataformas como TikTok, YouTube, Snapchat o incluso servicios de entretenimiento digital enfrentan cuestionamientos similares respecto al funcionamiento de sus algoritmos. La transparencia sobre cómo se recomienda el contenido, la protección reforzada para menores, los límites al diseño persuasivo y la evaluación permanente de impactos deberían formar parte de cualquier estrategia seria de gobernanza corporativa.

Las empresas tecnológicas suelen afirmar que conectan personas y democratizan el acceso a la información, objetivos que sin duda generan valor social. No obstante, esos beneficios no eximen a las organizaciones de asumir la responsabilidad por los efectos no deseados de sus modelos de negocio. La verdadera innovación responsable exige que el éxito empresarial no dependa de mecanismos capaces de comprometer el bienestar psicológico de quienes utilizan sus plataformas.

adicción a Meta

La ética de los algoritmos ya no puede esperar

El avance de esta demanda confirma que los tribunales comienzan a examinar con mayor detenimiento el papel de las plataformas digitales en la protección de la infancia. Independientemente del resultado final del proceso, el caso obliga a replantear los límites éticos del diseño tecnológico y la responsabilidad que tienen las empresas cuando sus productos influyen directamente en la salud, el comportamiento y el desarrollo de millones de personas.

Para el ámbito de la responsabilidad social empresarial, la lección es clara: la innovación solo genera valor sostenible cuando incorpora principios de prevención, transparencia y rendición de cuentas. La discusión sobre la adicción a Meta representa, en realidad, un debate mucho más amplio sobre el futuro de la gobernanza digital y sobre la obligación de las empresas tecnológicas de colocar el bienestar humano al mismo nivel que el crecimiento de sus plataformas.

La contaminación costera tiene un principal responsable: los envases de plástico para alimentos

La presencia de residuos plásticos en playas y litorales de todo el mundo se ha convertido en una de las principales amenazas ambientales de alcance global. Ahora, un estudio internacional publicado en la revista One Earth aporta evidencia contundente sobre el origen de esta crisis al identificar a los envases para alimentos y bebidas como el tipo de plástico que con mayor frecuencia llega a las costas. El hallazgo redefine el debate sobre la contaminación costera, al señalar que el problema no solo radica en la gestión de residuos, sino también en el modelo de producción y consumo que predomina actualmente.

Más allá de la magnitud del fenómeno, el estudio revela un patrón sorprendentemente uniforme entre países con diferentes niveles de desarrollo e infraestructura de reciclaje. Para las empresas, especialmente las vinculadas a la industria alimentaria, este diagnóstico representa una llamada de atención sobre la necesidad de replantear el diseño de sus productos y asumir un papel más activo frente a la contaminación costera.

Contaminación costera: un patrón global con los mismos responsables

El estudio, elaborado a partir de 355 investigaciones revisadas por pares y más de 5,300 encuestas sobre basura en playas y costas, constituye el primer índice mundial que clasifica la contaminación por macroplásticos según el uso que se les dio originalmente. Su alcance permite comparar de forma consistente los residuos encontrados en 112 países y ofrece una radiografía sin precedentes sobre los productos que más contribuyen a la contaminación marina.

Los resultados muestran que los plásticos asociados con alimentos y bebidas fueron la categoría predominante en el 93 % de los países estudiados. Dentro de este grupo, los envases de alimentos, las tapas y tapones, así como las botellas de plástico, ocuparon los primeros lugares entre los residuos encontrados en más de la mitad de las naciones analizadas, incluyendo China, India, Estados Unidos, Indonesia y Pakistán, que son las naciones más pobladas del mundo. Después aparecieron las bolsas de plástico y las colillas de cigarro como los residuos más frecuentes.

contaminación costera

Para Max Richard Kelly, investigador de la Universidad de Plymouth y autor principal del estudio, el hallazgo más revelador no fue la abundancia de estos residuos, sino la enorme similitud entre países con contextos económicos y capacidades de reciclaje muy distintas. Esta coincidencia demuestra que la contaminación costera responde a un problema estructural relacionado con la producción masiva de plásticos de un solo uso, más que a fallas específicas en los sistemas nacionales de gestión de residuos.

Lo que este hallazgo revela para la industria alimentaria

La investigación llega en un momento especialmente relevante, mientras las negociaciones del tratado mundial sobre plásticos impulsado por las Naciones Unidas continúan enfrentando diferencias sobre si las soluciones deben centrarse en mejorar el reciclaje o en reducir directamente la producción de plástico.

Los autores sostienen que la evidencia apunta hacia una conclusión clara: fortalecer la gestión de residuos resulta insuficiente si la producción de envases continúa creciendo al ritmo actual. Según Kelly, incluso los países con mejores infraestructuras de reciclaje muestran patrones de contaminación muy similares a aquellos con sistemas menos desarrollados, lo que confirma que las tecnologías de disposición final no logran compensar el volumen de plásticos que ingresa al mercado.

Para la industria alimentaria, este escenario implica una responsabilidad creciente. Reducir envases innecesarios, rediseñar los empaques para facilitar su reutilización o reciclaje e incorporar criterios de ecodiseño desde la fase de desarrollo ya no constituyen únicamente estrategias ambientales, sino factores que determinarán la competitividad y la licencia social para operar de muchas compañías.

En este contexto, especialistas como Carmen Morales-Caselles, de la Universidad de Cádiz, coinciden en que las soluciones más efectivas deben actuar desde el origen del problema. La prevención, el rediseño de productos y la reducción de plásticos evitables ofrecen beneficios mucho más duraderos que depender exclusivamente de acciones posteriores como la limpieza de playas o el reciclaje. A ello se suma la necesidad de fortalecer esquemas de responsabilidad ampliada del productor, en los que las empresas asuman parte de los costos asociados con los residuos que generan.

contaminación costera

Ecosistemas bajo presión: por qué las empresas deben acelerar la transición

Las consecuencias de la contaminación plástica van mucho más allá del deterioro visual de playas y costas. Ecosistemas estratégicos como los manglares, las praderas marinas y los arrecifes de coral experimentan una acumulación constante de residuos que altera su funcionamiento ecológico y reduce su capacidad para capturar carbono, un servicio ambiental fundamental para mitigar el cambio climático.

De acuerdo con Muhammad Reza Cordova, coautor del estudio e investigador de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación de Indonesia, la acumulación de plásticos asfixia raíces, sedimentos y vegetación marina, limita la penetración de la luz y deteriora hábitats que sirven como zonas de alimentación y reproducción para numerosas especies. A esta presión se suman amenazas ya existentes como el desarrollo costero y el calentamiento global, lo que incrementa la vulnerabilidad de estos ecosistemas.

El impacto también alcanza directamente a la fauna marina. Tortugas, aves y mamíferos confunden los residuos plásticos con alimento, sufriendo obstrucciones, desnutrición o incluso la muerte. Conforme estos materiales se fragmentan en microplásticos, ingresan en la cadena alimentaria y afectan organismos cada vez más pequeños. Hallazgos recientes, como la detección de fibras de microplástico en el aliento de delfines nariz de botella, evidencian hasta qué punto estos contaminantes han penetrado los sistemas biológicos marinos.

Ante este panorama, las empresas tienen la oportunidad de convertirse en parte de la solución. La innovación en materiales alternativos, el desarrollo de sistemas de recarga y reutilización, la inversión en infraestructura para la economía circular y los programas de restauración de ecosistemas costeros representan acciones que pueden reducir significativamente la contaminación costera. Al mismo tiempo, resulta indispensable que estas alternativas sean accesibles para los consumidores, evitando que la transición hacia modelos más sostenibles genere mayores desigualdades sociales.

contaminación costera

Rediseñar los envases para proteger los océanos

La evidencia científica deja cada vez menos espacio para la duda: los envases de alimentos y bebidas se han convertido en uno de los principales impulsores de la contaminación plástica que afecta a las costas y ecosistemas marinos del planeta. Frente a este escenario, continuar enfocando los esfuerzos únicamente en el reciclaje significa atender las consecuencias sin modificar las causas estructurales del problema.

Para las empresas, el desafío consiste en transformar la manera en que diseñan, producen y gestionan sus envases. La innovación sostenible, la responsabilidad ampliada del productor y la adopción de modelos circulares serán determinantes para disminuir la contaminación costera y responder a las crecientes expectativas de consumidores, inversionistas y reguladores. La protección de los océanos dependerá, en buena medida, de la capacidad del sector privado para convertir el diseño responsable en un elemento central de su estrategia de negocio.

¿El principio del fin de los colorantes artificiales? Nestlé los eliminará antes de 2027

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La industria alimentaria podría estar entrando en una nueva etapa. Nestlé anunció que eliminará los colorantes alimentarios artificiales de toda su cartera global antes de que concluya 2026, convirtiéndose en la primera gran empresa del sector en asumir un compromiso de esta magnitud a escala mundial. La decisión responde a una tendencia que gana fuerza entre consumidores, autoridades sanitarias e inversionistas, quienes exigen productos con listas de ingredientes más simples y naturales. 

El anuncio también refleja un cambio estratégico dentro de la compañía suiza. Mientras el crecimiento de medicamentos para el control del peso y el mayor escrutinio sobre los alimentos ultraprocesados modifican los hábitos de consumo, las empresas buscan adaptar sus portafolios para responder a nuevas expectativas de salud y bienestar. La decisión de eliminar colorantes artificiales no solo responde a una demanda del mercado, sino que también anticipa un entorno regulatorio que podría endurecerse durante los próximos años.

Eliminar colorantes artificiales: una decisión que redefine la estrategia de Nestlé

Aunque Nestlé ya había retirado los colorantes artificiales de los productos que comercializa en Estados Unidos, ahora la empresa ampliará ese compromiso a todos los mercados donde opera. De acuerdo con Stefan Palzer, director de tecnología de la compañía, al finalizar 2026 la totalidad de su portafolio estará libre de estos ingredientes.

El cambio representa uno de los procesos de reformulación más ambiciosos emprendidos por una empresa alimentaria. Según explicó Palzer, la transición requirió años de investigación y desarrollo para identificar alternativas naturales capaces de ofrecer estabilidad, calidad y una vida útil comparable a la de los ingredientes sintéticos. La compañía tuvo que evaluar distintas soluciones, probarlas durante la producción industrial y verificar que mantuvieran las características esperadas por los consumidores.

El ejecutivo reconoció que no fue una decisión sencilla, pero aseguró que el esfuerzo respondió a una tendencia cada vez más evidente: los consumidores buscan recetas más simples y muestran una creciente preferencia por ingredientes naturales frente a aditivos artificiales.

Una industria bajo presión para ofrecer alimentos más saludables

La decisión de Nestlé no ocurre de manera aislada. En los últimos años, fabricantes y cadenas comerciales han comenzado a reducir el uso de ingredientes sintéticos, incluidos colorantes y algunos edulcorantes, como respuesta a un mercado que exige mayor transparencia en la composición de los alimentos.

Al mismo tiempo, el debate regulatorio también se intensifica. En Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., han manifestado su intención de avanzar hacia la eliminación de determinados colorantes artificiales debido a preocupaciones sobre posibles vínculos con afecciones como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la obesidad y la diabetes. Aunque buena parte de la comunidad científica considera que aún se requieren investigaciones adicionales para establecer relaciones causales concluyentes, el tema ya ocupa un lugar relevante en la agenda pública.

Este contexto también influye en las decisiones de los inversionistas, quienes observan con atención cómo las compañías alimentarias responden al cambio en las preferencias de consumo. Para muchas organizaciones, eliminar colorantes artificiales representa una estrategia para fortalecer su competitividad y reducir riesgos reputacionales en un entorno donde la confianza del consumidor adquiere un valor cada vez mayor.

eliminar colorantes artificiales

Más que una reformulación: una decisión con implicaciones para la responsabilidad social empresarial

Desde la perspectiva de la responsabilidad social empresarial, la decisión de Nestlé pone de manifiesto cómo la innovación puede orientarse hacia la creación de productos con un mejor perfil percibido por los consumidores sin comprometer la calidad ni la viabilidad económica del negocio.

Sin embargo, este tipo de iniciativas también plantea desafíos importantes. Reformular alimentos implica inversiones significativas en investigación, desarrollo y adaptación de procesos productivos, además de garantizar que las alternativas naturales mantengan la seguridad alimentaria, la estabilidad del producto y su accesibilidad para distintos segmentos de la población. La sostenibilidad de una reformulación no depende únicamente del ingrediente que se elimina, sino de que el cambio genere un beneficio integral para consumidores, empresa y cadena de suministro.

Asimismo, el anuncio envía un mensaje al resto del sector alimentario. A medida que aumentan las expectativas sobre la transparencia de los productos, las empresas tendrán que revisar de manera constante sus formulaciones, fortalecer la comunicación con los consumidores y demostrar que las decisiones sobre ingredientes responden a criterios científicos y de mejora continua. En ese sentido, eliminar colorantes artificiales puede convertirse en un elemento diferenciador dentro de las estrategias de gobernanza, innovación responsable y creación de valor compartido.

Una señal del futuro de la industria alimentaria

La decisión de Nestlé confirma que la reformulación de productos se perfila como uno de los principales ejes de transformación para la industria alimentaria. Más allá de los debates científicos que aún continúan sobre algunos ingredientes, las empresas enfrentan un entorno en el que consumidores, inversionistas y reguladores demandan alimentos más transparentes y formulaciones cada vez más sencillas.

Para las organizaciones comprometidas con la sostenibilidad, el desafío consiste en equilibrar innovación, evidencia científica y expectativas sociales. La apuesta de Nestlé por eliminar colorantes artificiales demuestra que la responsabilidad social también puede materializarse desde el desarrollo de productos, anticipando tendencias regulatorias y fortaleciendo la confianza de quienes esperan que la industria alimentaria evolucione hacia modelos más responsables y orientados al bienestar.