En un contexto marcado por presiones de costos, retrocesos regulatorios en Estados Unidos y una creciente incertidumbre energética, la sostenibilidad corporativa enfrenta una prueba de madurez. La tercera edición anual del ranking de las Empresas Más Sostenibles del Mundo, elaborado por TIME y Statista, permite observar qué organizaciones han logrado mantener una gestión ambiental, social y de gobernanza sólida en medio de un entorno económico y político más complejo. Más que una lista reputacional, el ejercicio busca identificar a las compañías que han incorporado la sostenibilidad a sus prácticas de negocio, su transparencia y su capacidad de generar impactos verificables.
El ranking presenta a las 100 compañías mejor evaluadas dentro de una muestra de 750 de las empresas más grandes e influyentes del mundo. Para construir esta clasificación, TIME y Statista analizan información corporativa, desempeño ambiental, divulgación de emisiones, metas climáticas, prácticas de responsabilidad, transparencia y otros indicadores vinculados con la gestión ESG. El resultado permite comparar a organizaciones de distintos sectores y regiones bajo una metodología que considera tanto la calidad de los compromisos anunciados como la evidencia disponible sobre su implementación.
Esta aproximación resulta relevante porque la sostenibilidad corporativa ya no puede evaluarse únicamente a partir de campañas, certificaciones o metas de largo plazo. El ranking de las empresas más sostenibles del mundo pone el foco en la capacidad de las organizaciones para medir sus impactos, reportar riesgos, fortalecer la rendición de cuentas y responder a desafíos como la transición energética, la descarbonización de las cadenas de suministro, el uso de agua y la exposición a nuevas regulaciones. Para los líderes de responsabilidad social, la clasificación ofrece una señal clara: el desempeño sostenible está cada vez más ligado a la resiliencia, la competitividad y la creación de valor empresarial de largo plazo.

Las cinco empresas más sostenibles del mundo según TIME y Statista
El liderazgo de las primeras posiciones refleja que la sostenibilidad puede generar ventajas competitivas cuando está vinculada con la oferta comercial, la innovación tecnológica, la eficiencia operativa y la gestión de la cadena de valor. Las cinco compañías mejor posicionadas en 2026 pertenecen a sectores distintos, pero comparten una característica: han incorporado la sostenibilidad como un componente relevante de su estrategia empresarial. Estas compañías son las siguientes:
- Schneider Electric, Francia — 97.58 puntos. La empresa de ingeniería, manufactura y tecnología médica encabeza el ranking por tercer año consecutivo, después de ocupar también el primer lugar en 2024 y 2025. Su posición responde, en gran medida, a que su actividad principal está ligada a soluciones de electrificación, eficiencia energética y descarbonización. En un mercado donde la seguridad energética se ha convertido en una preocupación de los consejos de administración, su propuesta de valor se alinea directamente con las necesidades de la transición energética.
- NRI, Japón — 95.00 puntos. Nomura Research Institute se ubica en la segunda posición dentro del sector de servicios profesionales. Su presencia en el listado muestra que la sostenibilidad no es exclusiva de las empresas industriales o energéticas. Las organizaciones de servicios también pueden generar valor al fortalecer la transparencia, la gestión de datos, la asesoría estratégica y la integración de criterios ESG en sus operaciones y decisiones de negocio.
- Moncler, Italia — 94.41 puntos. La firma de lujo ocupa el tercer lugar gracias a avances en materiales y cadena de suministro. En 2025, reportó que más de 55% de sus hilos y tejidos procedían de alternativas recicladas, orgánicas, regenerativas o certificadas. Además, ha trabajado con proveedores para reducir emisiones a lo largo de su cadena de valor. Su caso ilustra cómo las marcas con mayor capacidad de inversión pueden acelerar transformaciones materiales, aunque también plantea la necesidad de que estos avances se extiendan a modelos de consumo menos intensivos.
- Nokia, Finlandia — 90.80 puntos. La compañía tecnológica se posiciona como una de las empresas más destacadas del sector de tecnología, medios y servicios. La relevancia de Nokia dentro del ranking se relaciona con la creciente importancia de la infraestructura digital, la eficiencia energética de las redes y la necesidad de que el sector tecnológico responda a los impactos asociados con su consumo energético, sus cadenas de suministro y el crecimiento de la inteligencia artificial.
- Nasdaq, Estados Unidos — 90.54 puntos. La presencia de Nasdaq entre las empresas más sostenibles del mundo confirma que el sector financiero y los mercados de capital tienen un papel central en la transición. La divulgación de información ESG, la evaluación de riesgos climáticos y la calidad de los datos corporativos influyen cada vez más en el acceso a inversión, la permanencia en cadenas de suministro y la capacidad de las empresas para responder a nuevos requerimientos regulatorios.
El liderazgo de estas organizaciones es relevante porque demuestra que la sostenibilidad puede consolidarse en sectores tan diversos como la manufactura, los servicios profesionales, la moda, la tecnología y las finanzas. Sin embargo, también deja claro que no existe una fórmula única: cada industria debe identificar sus impactos materiales y traducirlos en decisiones operativas, tecnológicas y financieras.
¿Qué revela el ranking sobre la nueva agenda de sostenibilidad?
El listado de TIME y Statista evidencia que la agenda ESG está atravesando una transformación. Durante años, el debate se concentró en la definición de metas, compromisos de cero emisiones netas y reportes voluntarios. En 2026, la discusión se ha desplazado hacia la capacidad de las empresas para responder a riesgos físicos, regulatorios, energéticos y de cadena de suministro.
María Mendiluce, directora ejecutiva de We Mean Business Coalition, señala que “el pragmatismo está llegando a la agenda de sostenibilidad”, impulsado tanto por responsables de estándares corporativos como por legisladores. Esta afirmación resulta especialmente relevante en un escenario donde la transición climática ya no se justifica únicamente por razones ambientales, sino por su relación con la estabilidad energética, la eficiencia de costos y la resiliencia empresarial.
El ranking también confirma que la divulgación de información se ha convertido en un activo estratégico. Sherry Madera, directora ejecutiva del Carbon Disclosure Project, ha señalado que las empresas multinacionales protegen sus ingresos al divulgar sus emisiones, uso de agua y riesgos, ya que estos datos les permiten mantenerse dentro de los universos de compra de otras compañías. La sostenibilidad, por tanto, se está integrando a las decisiones de abastecimiento, financiamiento, inversión y continuidad de negocio.

Entre los principales cambios que deja ver esta edición se encuentran:
- Mayor vínculo entre sostenibilidad y seguridad energética. Los conflictos geopolíticos y la volatilidad de los mercados energéticos están llevando a las empresas a analizar sus matrices energéticas y las de sus proveedores como parte de su gestión de riesgos.
- Más atención a la cadena de valor. Las emisiones indirectas, el uso de agua, la biodiversidad y la exposición de proveedores a eventos climáticos se consolidan como temas materiales para sectores como alimentos y bebidas, manufactura, textiles, centros de datos y tecnología.
- Regulación con efectos económicos directos. La entrada en vigor del Mecanismo de Ajuste en Frontera del Carbono de la Unión Europea a principios de 2026 incrementa el interés de las compañías por conocer su intensidad de carbono y anticipar posibles impactos comerciales y financieros.
- Estándares más exigentes para la credibilidad climática. La consolidación y el rediseño de referentes como la iniciativa Science Based Targets (SBTi), los estándares ISO de cero emisiones netas y los marcos internacionales de divulgación elevan las expectativas sobre la calidad, verificabilidad y consistencia de las metas corporativas.
- Un giro desde los compromisos hacia la transformación de sistemas. Kaya Axelsson, investigadora de políticas climáticas de la Universidad de Oxford, resume esta evolución al señalar que la siguiente etapa de la acción climática corporativa se concentra menos en fijar objetivos y más en cambiar los sistemas. Esto incluye colaboración con gobiernos, impulso de políticas públicas y desarrollo de mercados para tecnologías bajas en carbono.
La presencia de compañías como Aena, ubicada en el noveno lugar, ilustra esta tendencia. La regulación europea ReFuelEU Aviation, que exige una proporción mínima de combustible sostenible de aviación en aeropuertos de la Unión Europea, ha incentivado a los operadores a participar más activamente en el desarrollo de condiciones que permitan ampliar la adopción de estas alternativas. La sostenibilidad corporativa, en consecuencia, comienza a depender menos de acciones individuales y más de la capacidad de las empresas para colaborar en la transformación de sus ecosistemas.

Liderazgo sostenible en un entorno de incertidumbre
El ranking de las empresas más sostenibles del mundo muestra que la acción climática y social no ha desaparecido de la agenda corporativa, aun cuando las condiciones políticas y económicas han cambiado. Las compañías líderes han entendido que la sostenibilidad puede proteger ingresos, reducir riesgos, fortalecer la seguridad energética y abrir oportunidades de innovación. Schneider Electric, NRI, Moncler, Nokia y Nasdaq representan modelos distintos, pero coinciden en integrar estos factores a decisiones centrales de negocio.
Para las áreas de responsabilidad social, la principal lección es que el liderazgo sostenible ya no se medirá solo por la cantidad de compromisos anunciados. Las organizaciones deberán demostrar cómo sus estrategias responden a riesgos reales, cómo utilizan datos verificables para tomar decisiones y cómo colaboran con proveedores, reguladores, inversionistas y comunidades. En 2026, las empresas más sostenibles del mundo no son necesariamente las que comunican más, sino las que están mejor preparadas para transformar la sostenibilidad en resiliencia y valor de largo plazo.











