Por la forma como se han venido desarrollando los acontecimientos por la crisis financiera, es posible pensar que las empresas estén desarrollando acciones de responsabilidad social de una forma no deliberada, siendo la recesión un factor decisivo para ello.
Dicha recesión, que no es otra cosa que la disminución del consumo, está provocando como una primera reacción, la creación de ofertas y promociones para reducir la sobre existencia de inventarios y con ello pagar las deudas contraídas y el pago de todos los gastos y costos inherentes a la operación en el corto plazo, sin embargo, este tipo de acciones si bien son válidas, no pueden ser permanentes, por lo que ahora se tiene que pensar en algo más y que principalmente permita la sobrevivencia de las empresas.
Y para lograr esa sobrevivencia, en tal vez la mayoría de los casos, se tienen que modificar los productos y servicios que se ofrecen, y más aún mejorando la calidad y características de los mismos. Ejemplo de esto es lo que está sucediendo con la industria automotriz en el mundo y principalmente en Estados Unidos, en donde por la radical baja en sus ventas de prácticamente un 50 por ciento del 2007 al 2008, tendrán que ofrecer un nuevo tipo de autos que además de ser accesibles en precio, deberán ser más ahorrativos en su operación y mantenimiento.