Hay un frase de Freud que se repite a menudo, con pequeños matices y variantes según el traductor o el citador. Según parece, Freud opinaba que había tres oficios o prácticas imposibles: educar, curar, gobernar.
Supuesto que solo soy un simple lector interesado, pero ni soy psicoanalista ni tengo ninguna formación sistemática al respecto, me tomo la libertad –y, si quieren, la frivolidad- de hacer mi propia lectura de lo que late en esta afirmación.
Como no me interesa demasiado el debate sobre el supuesto pesimismo antropológico de Freud, quisiera empezar resaltando que en nuestra cultura las tres prácticas profesionales comparten, al menos, dos componentes constitutivos: son fundamentalmente y ante todo relacionales; y tienen una dimensión vocacional.
