Al Pacino, en su papel como lucifer en la película “El Abogado del Diablo” lo dice muy claro: “El pecado que más me gusta es la Vanidad”; y es obvio que sea así, ya que por vanidad muchos se pierden a lo largo de sus vidas. La necesidad de que nos alaben por lo que hacemos y parecemos es una tentación brutal que nos lleva a hacer cualquier cosa. Que se lo digan al presidente francés Sarkozy.
Ante la decisión del presidente estadounidense Obama de presentarse en Haiti para intentar, con el visto bueno de Naciones Unidas, prever los previsibles brotes de violencia ante la ausencia de un estado, el presidente francés se ha airado y ha dejado ver su malestar ante dicha decisión, no vaya a ser que los honores se los lleve otro. ¿La necesidad de los haitianos? Eso no es importante.
