Cambio en la Presidencia Ejecutiva de Cemefi

Después de seis años al frente de Cemefi, Ricardo Bucio Mújica concluirá su gestión como Presidente Ejecutivo el próximo 30 de septiembre de 2026.

Durante este periodo, Cemefi ha vivido una importante evolución institucional: ha fortalecido su capacidad de incidencia, abierto sus puertas a nuevos actores y consolidado su papel como un espacio de encuentro, colaboración y construcción colectiva para impulsar una sociedad más justa, participativa y solidaria.

Hoy, Cemefi enfrenta nuevos retos y oportunidades que requieren un liderazgo acorde con los desafíos de esta nueva etapa. Durante el periodo de transición, y mientras se lleva a cabo el proceso para definir a quien asumirá el liderazgo, Javier de la Calle Pardo, actual Presidente del Consejo Directivo, asumirá esta responsabilidad.

Todos en Cemefi expresamos nuestro profundo reconocimiento y agradecimiento a Ricardo Bucio Mújica por estos seis años de liderazgo, compromiso y entrega a la institución. Su gestión deja una huella profunda en la historia de Cemefi y en las muchas personas, organizaciones y causas con las que ha trabajado. A Ricardo, nuestro agradecimiento por haber contribuido de manera decisiva a construir el Cemefi que hoy somos y por dejar sembradas muchas de las bases sobre las que seguiremos avanzando.

En Cemefi miramos hacia adelante con la convicción de que somos una institución sólida, con una comunidad comprometida y con la experiencia necesaria para seguir evolucionando. Seguiremos fortaleciendo lo alcanzado, asumiendo nuevos desafíos y ampliando nuestra capacidad de generar valor e impacto en favor de una sociedad más responsable. El futuro de Cemefi es promisorio, y lo construiremos, como siempre, de la mano de nuestra comunidad.

MetLife lleva la sostenibilidad ambiental de sus oficinas a su cadena de suministro

MetLife dio a conocer avances y acciones de su estrategia para reducir su impacto ambiental como parte de su Reporte de Sostenibilidad 2025. La compañía plantea que gestionar su huella ambiental no es únicamente una cuestión climática: vincula esta tarea con el fortalecimiento del desempeño empresarial de largo plazo, la generación de eficiencias operativas, la gestión de riesgos y la posibilidad de impulsar un crecimiento sostenible. La información fue difundida el 26 de agosto de 2026 a través de ACCESS Newswire.

Uno de los elementos centrales es su ambición de alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero (GEI) para 2050 o antes, tanto en sus operaciones globales como en la cartera de inversiones de su cuenta general. En sus operaciones, MetLife reporta que ha reducido 52% sus emisiones de GEI basadas en ubicación desde 2019 y que mantiene la neutralidad de carbono de sus oficinas, flotas vehiculares y viajes de negocios desde 2016. Esta última medida incluye la compra de certificados de atributos energéticos y créditos de carbono para compensar las emisiones anuales restantes en las categorías contempladas por la compañía.

La estrategia se traduce en diferentes acciones operativas. MetLife promueve la eficiencia energética y prácticas de construcción sustentable en 8.9 millones de pies cuadrados de oficinas. Entre las medidas implementadas se encuentran la consolidación de espacios, instalación de iluminación LED, mejoras en sistemas de gestión de edificios y administración de cargas eléctricas. La compañía también señala acciones para optimizar sus centros de datos, reemplazar vehículos de su flota por opciones eléctricas o híbridas cuando es posible y disminuir los viajes de negocios. En este último rubro recomienda, entre otras alternativas, combinar viajes, utilizar tren en lugar de avión y elegir clase económica premium en vez de clase ejecutiva para vuelos de larga distancia.

sostenibilidad ambiental

La generación y adquisición de energía renovable también forman parte de este enfoque. MetLife genera energía renovable en sus oficinas de Madrid, España, y Nicosia, Chipre, y adquiere certificados de atributos energéticos para igualar su consumo global de electricidad. Además, complementa sus esfuerzos de reducción y eficiencia con proyectos de compensación y remoción de carbono certificados por terceras partes. Un ejemplo citado es su colaboración con Charm Industrial en Colorado, donde biomasa es convertida en biocarbón con el objetivo de reducir el riesgo de incendios forestales. Según la información publicada, el proyecto también genera empleos locales y acceso a prestaciones para las personas empleadas.

La gestión ambiental alcanza además el diseño y funcionamiento de los espacios laborales. La empresa señala que integra características relacionadas con sostenibilidad y bienestar en sus oficinas, mantiene lineamientos para arrendamientos verdes y prioriza materiales sostenibles. Asimismo, busca que sus oficinas globales cuenten con certificaciones de construcción verde o saludable, particularmente bajo estándares como LEED, ENERGY STAR, Fitwel y BREEAM. Dentro de sus instalaciones, procura disminuir el consumo de agua, plásticos, papel y otros recursos naturales, así como reducir residuos —incluidos desperdicios de alimentos y residuos electrónicos— enviados a rellenos sanitarios.

Un aspecto especialmente significativo es que el esfuerzo no termina en las operaciones directas. A través de su programa Supplier Inclusion and Sustainability, MetLife busca alinear a sus proveedores con sus valores de gestión ambiental y expectativas de prácticas empresariales responsables. Para ello solicita información sobre sostenibilidad tanto durante la incorporación de proveedores como en los procesos posteriores de gestión. La compañía también promueve que sus principales proveedores informen sobre riesgos climáticos, objetivos ambientales y emisiones de GEI mediante el cuestionario anual de CDP.

sostenibilidad ambiental

En este frente, MetLife estableció como objetivo que para 2030 dos terceras partes de sus principales proveedores por gasto hayan fijado metas de reducción de emisiones. El reporte señala que en 2025 el 68% de los proveedores por gasto ya había establecido objetivos. La medición considera al 80% superior de proveedores por gasto y evalúa compromisos públicos de reducción de GEI para 2025 o años posteriores, alineados con limitar el aumento de la temperatura global a 2 °C respecto de niveles preindustriales. La evaluación se realiza anualmente.

¿Por qué es relevante?

Este caso resulta interesante porque muestra una transición importante: la gestión ambiental deja de observarse exclusivamente como un conjunto de iniciativas independientes y comienza a relacionarse explícitamente con eficiencia, riesgos, operaciones y desempeño empresarial de largo plazo.

Ese enfoque puede ser particularmente relevante para las áreas de sostenibilidad que necesitan dialogar con finanzas, compras, operaciones, gestión inmobiliaria y equipos directivos. Cuando una organización conecta reducción de emisiones con eficiencia energética, optimización de oficinas, centros de datos, movilidad y gestión de proveedores, la sostenibilidad adquiere un carácter transversal.

También destaca la extensión de las expectativas ambientales hacia la cadena de suministro. Desde una perspectiva de responsabilidad corporativa, solicitar información ambiental desde el proceso de incorporación de proveedores puede contribuir a integrar criterios de sostenibilidad en relaciones comerciales que tradicionalmente podrían haberse evaluado principalmente mediante variables como precio, calidad o capacidad de entrega.

sostenibilidad ambiental

Hay además un punto que merece atención: medir el avance importa tanto como anunciar la aspiración. En la información publicada aparecen una ambición de largo plazo —cero emisiones netas para 2050 o antes—, resultados acumulados —52% de reducción de emisiones basadas en ubicación desde 2019— y una meta relacionada con proveedores para 2030. Esta combinación permite distinguir entre aspiraciones, resultados alcanzados y trabajo pendiente.

Desde la óptica reputacional, esa distinción es importante. La comunicación de sostenibilidad gana solidez cuando las organizaciones explican qué quieren conseguir, qué acciones están implementando y cómo miden el progreso. Para profesionales de RSE, esto también recuerda la conveniencia de evitar que la narrativa ambiental se limite a iniciativas atractivas pero aisladas del modelo operativo.

Finalmente, el caso muestra la posibilidad de buscar beneficios simultáneos. El proyecto mencionado en Colorado, por ejemplo, es presentado no solamente desde la reducción del riesgo de incendios y el carbono, sino también desde la creación de empleos locales y el acceso a prestaciones. Este tipo de conexiones puede ayudar a los equipos de sostenibilidad a analizar impactos ambientales y sociales de manera más integrada.

sostenibilidad ambiental

¿Qué aprender?

El enfoque presentado por MetLife deja una enseñanza útil para cualquier profesional de RSE: la sostenibilidad ambiental tiene mayor capacidad de generar valor cuando se incorpora a las decisiones ordinarias del negocio. Energía, inmuebles, centros de datos, viajes, vehículos, recursos naturales y proveedores pueden convertirse en espacios concretos de intervención.

La recomendación es trabajar simultáneamente en tres niveles: ambición, ejecución y medición. Una meta de largo plazo proporciona dirección; las decisiones operativas convierten esa intención en acciones, y los indicadores permiten conocer si realmente existe progreso.

El siguiente reto para las organizaciones es profundizar esa integración. No basta con reducir impactos dentro de las propias instalaciones: la mirada debe alcanzar las relaciones comerciales, los recursos utilizados y las consecuencias sociales asociadas a las decisiones ambientales. Cuando la sostenibilidad se conecta de esta manera con eficiencia, riesgos y creación de valor, deja de funcionar como un proyecto paralelo y tiene mayores posibilidades de convertirse en una auténtica práctica de gestión empresarial responsable.

Culturas organizacionales con propósito: ¿por qué el bienestar laboral dejó de ser un “extra” para convertirse en estrategia?

La aceleración de los entornos volátiles ha dejado al descubierto una realidad ineludible: la salud emocional del colaborador no es un gesto filantrópico, sino el motor fundamental que determina la viabilidad financiera y operativa de cualquier empresa. Durante muchos años, las iniciativas de bienestar corporativo —desde pases de gimnasio hasta salas de meditación— se trataron como beneficios periféricos o herramientas de marketing interno, hoy, eso ha cambiado.

Cuando el estrés crónico domina la dinámica laboral, la biología humana altera profundamente las capacidades ejecutivas del equipo. “Un colaborador expuesto a altos niveles de tensión entra psicológicamente en modo “supervivencia”. Bajo este estado, el cerebro prioriza las respuestas defensivas frente a las amenazas percibidas, inhibiendo áreas clave de la corteza prefrontal responsables del pensamiento analítico, la flexibilidad cognitiva y la empatía”, menciona Nora Taboada, fundadora de AFE-Liderazgo Consciente y autora de Felicidad Activa.

Un equipo atrapado en el estrés funcional pierde la capacidad de resolver problemas complejos, cuestionar supuestos o concebir soluciones disruptivas. La innovación no surge de la coerción, sino del margen mental necesario para explorar alternativas. La experta continúa comentando que “cuando la desconexión emocional se generaliza, el trabajo colectivo se fractura en silos defensivos donde cada individuo busca únicamente proteger su espacio, ralentizando la ejecución de metas estratégicas y erosionando la cultura organizacional”.

Culturas organizacionales con propósito

Los datos reflejan la dimensión global de este problema. Según el informe State of the Global Workplace de Gallup, la baja desconexión y la falta de compromiso laboral le cuestan a la economía mundial aproximadamente 10 billones de dólares al año en productividad perdida, representando el 9% del PIB global. A nivel clínico y operativo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año se pierden 12 mil millones de días de trabajo debido a trastornos de ansiedad y depresión, con un impacto económico directo de 1 billón de dólares anuales en pérdida de productividad. Colaboradores agotados o desconectados no solo reducen su rendimiento individual; disparan la tasa de rotación voluntaria y congelan la agilidad corporativa.

Frente a este escenario, la salud emocional debe abordarse como un activo de negocio de alto rendimiento. Tal como señala Taboada, los entornos actuales exigen trascender el modelo del “genio individual” para dar paso a la inteligencia colaborativa.

La Inteligencia colaborativa no consiste simplemente en “ser amables” o sostener dinámicas de trabajo en equipo convencionales; es una estrategia estructural para integrar talentos diversos, mitigar riesgos y acelerar la toma de decisiones. Sin embargo, Taboada enfatiza que la Inteligencia Colaborativa es imposible de activar sin seguridad psicológica. La seguridad psicológica es la certeza compartida de que el entorno es seguro para asumir riesgos interpersonales: proponer ideas audaces, admitir errores, pedir ayuda o cuestionar la visión de la gerencia sin temor a represalias o humillaciones.

Culturas organizacionales con propósito

Cuando una organización cultiva la seguridad psicológica y el bienestar emocional, transforma el entorno de trabajo. La fundadora de AFE-Liderazgo Consciente nos menciona algunos.

  • Activación de la diversidad cognitiva: El personal se atreve a aportar perspectivas divergentes que identifican riesgos antes invisibles por la dirección.
  • Aceleración de la innovación: Los procesos de iteración y resolución de problemas se vuelven fluidos porque el error se gestiona como aprendizaje y no como motivo de castigo.
  • Optimización en el cumplimiento de objetivos: La energía de los equipos deja de gastarse en dinámicas defensivas y se canaliza directamente hacia el rendimiento y el logro de metas compartidas.

Transformar el bienestar laboral en una estrategia de negocio requiere rediseñar las condiciones operativas diarias. La salud emocional no se construye con discursos motivacionales, sino alineando las cargas de trabajo, garantizando autonomía, formando líderes con inteligencia emocional y estableciendo límites claros que prevengan el agotamiento.

La relación causal es transparente: la salud mental del colaborador condiciona la calidad de la colaboración; la calidad de la colaboración determina la velocidad de innovación y ejecución; y la ejecución consistente es la única vía para alcanzar los objetivos financieros y estratégicos de la empresa. “En un entorno hiperconectado y altamente competitivo, las organizaciones que tratan el bienestar como un “extra” prescindible continuarán pagando el costo del estancamiento y la fuga de talento, mientras que aquellas que lo integran en el centro de su cultura liderarán el mercado”, concluye la autora de Felicidad Activa.

Boeing, Rolls-Royce y Airbus destacan entre las 10 empresas líderes en sostenibilidad aeroespacial

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La industria aeroespacial enfrenta una de las paradojas más complejas de la transición hacia una economía baja en carbono: mientras la aviación es indispensable para conectar personas, mercancías y mercados, también mantiene una fuerte dependencia de los combustibles fósiles. De acuerdo con el dato de la Agencia Internacional de Energía, el sector genera casi mil millones de toneladas de dióxido de carbono cada año, una dimensión que convierte la reducción de su huella ambiental en un desafío urgente.

Frente a este escenario, la sostenibilidad aeroespacial comienza a tomar forma a través de soluciones que buscan transformar desde la manera en que se fabrican las aeronaves hasta la energía que utilizan para volar. Las compañías más importantes del sector están desarrollando motores más eficientes, probando combustibles de aviación sostenible (SAF), explorando el hidrógeno y la propulsión híbrida-eléctrica, además de incorporar energías renovables y estrategias de economía circular en sus operaciones. Por eso, a continuación, te presentamos a las 10 empresas que están apostando por estas tecnologías y metas para reducir el impacto ambiental de una industria que necesita avanzar hacia el cero neto.

Las 10 empresas que lideran la sostenibilidad aeroespacial

Este listado reúne a fabricantes de aeronaves, motores, componentes y compañías de defensa que, de acuerdo con Sustainability Magazine,  están impulsando distintas estrategias para reducir emisiones, incorporar combustibles de aviación sostenibles (SAF), desarrollar tecnologías de propulsión alternativas y disminuir el impacto ambiental de sus operaciones:

1. Boeing: aviones preparados para combustible 100% sostenible

Boeing se ha comprometido a fabricar aviones comerciales capaces de operar con combustible 100% de origen sostenible para 2030.

A través de su programa ecoDemonstrator, la compañía prueba tecnologías destinadas a reducir el consumo de combustible, el ruido operativo y las emisiones de carbono en condiciones reales de vuelo.

También tiene como objetivo alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en sus plantas de fabricación y centros operativos para 2030. A esto suma herramientas de modelado digital para incorporar criterios de sostenibilidad a lo largo del ciclo de vida de las flotas comerciales.

2. Rolls-Royce: hidrógeno y SAF para transformar la propulsión

Rolls-Royce trabaja para que todos sus motores comerciales en producción sean compatibles con SAF al 100%, mientras explora alternativas para reducir aún más las emisiones de la aviación.

La empresa prueba tecnologías de combustión de hidrógeno y pilas de combustible junto con socios de la industria, con el objetivo de contribuir al desarrollo de vuelos regionales con cero emisiones.

En sus operaciones, busca alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en sus instalaciones de fabricación a nivel mundial para 2030. Además, colabora con aerolíneas para acelerar la distribución y adopción de combustibles de aviación sostenibles.

3. Airbus: el hidrógeno como apuesta para el vuelo sin emisiones

Airbus busca que toda su flota comercial sea compatible con SAF al 100% para 2030.

Su programa ZEROe desarrolla aeronaves conceptuales propulsadas por hidrógeno con el objetivo de hacer posibles vuelos comerciales con cero emisiones para 2035.

La compañía también pretende reducir a la mitad sus emisiones operacionales de Alcance 1 y 2 para 2030 frente a los niveles de 2015.

Para avanzar en esta estrategia, utiliza herramientas digitales de ecoeficiencia, trabaja en la reducción del peso de las estructuras de las alas y mantiene alianzas con proveedores para impulsar una sostenibilidad aeroespacial que abarque toda la cadena de valor.

4. GE Aerospace: motores más eficientes para reducir emisiones

GE Aerospace centra su estrategia ambiental en mejorar la eficiencia de la propulsión, probar combustibles alternativos y reducir las emisiones de sus operaciones de fabricación.

En colaboración con Safran, desarrolla el programa CFM RISE, que contempla una arquitectura de motor de ventilador abierto diseñada para disminuir más de 20% el consumo de combustible y las emisiones de CO₂ frente a los motores comerciales existentes.

La empresa también prueba la compatibilidad de sus motores comerciales con SAF y trabaja con la NASA en demostradores de vuelo híbridos-eléctricos para aeronaves regionales.

En sus operaciones internas, GE Aerospace busca alcanzar cero emisiones netas de Alcance 1 y 2 para 2030 y extender este objetivo a las emisiones de Alcance 3 de su cadena de valor para 2050.

5. RTX: motores que reducen hasta 20% el consumo de combustible

RTX impulsa su estrategia de sostenibilidad a través de Pratt & Whitney, Collins Aerospace y Raytheon.

Uno de sus principales avances está en la familia de motores turbofán con engranajes de Pratt & Whitney, que puede reducir hasta 20% el consumo de combustible y las emisiones de dióxido de carbono frente a motores de aeronaves tradicionales, además de admitir mezclas de hasta 100% SAF.

Collins Aerospace desarrolla componentes estructurales ligeros, microrredes de alta eficiencia y sistemas eléctricos avanzados para reducir el consumo energético y el peso de las aeronaves.

La compañía también desarrolla demostradores de vuelo híbridos-eléctricos y se ha comprometido a alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050.

6. Safran: más de 75% de su presupuesto de I+D para innovación ambiental

Safran busca reducir 50.4% sus emisiones de Alcance 1 y 2 para 2030 y alcanzar operaciones con cero emisiones netas de carbono para 2050.

Uno de los datos más destacados de su estrategia es que más de 75% de su presupuesto interno de investigación y tecnología se destina directamente a innovación ambiental.

La empresa realiza pruebas de compatibilidad de sus motores con SAF al 100% y desarrolla aeroestructuras compuestas ligeras que contribuyen a mejorar la eficiencia operativa de los vuelos.

7. Lockheed Martin: energía renovable y diseño ecológico

A través de su programa Go Green, Lockheed Martin tiene como objetivo disminuir 36% las emisiones de Alcance 1 y 2 para 2030, tomando como referencia sus niveles de 2020, y alcanzar cero emisiones netas para 2050.

La compañía busca que 40% de la electricidad utilizada en sus operaciones globales sea renovable para 2030.

Su estrategia también incorpora principios de diseño ecológico durante el ciclo de vida de sus sistemas, además de medidas para reducir el consumo de agua y los residuos. A ello suma el trabajo con proveedores para disminuir el impacto ambiental de su cadena de valor.

8. Howmet Aerospace: reciclar materiales de alto valor

Howmet Aerospace trabaja para reducir el impacto ambiental de la aviación mediante componentes avanzados y ligeros, como piezas forjadas para motores a reacción, estructuras de titanio y elementos de fijación especializados.

Una de sus estrategias consiste en operar sistemas de reciclaje de circuito cerrado para materiales de alto valor como aluminio y titanio, además de incorporar energías renovables en sus instalaciones.

La compañía busca reducir 33.6% sus emisiones de Alcance 1 y 2 para 2027 y alcanzar operaciones con cero emisiones netas para 2050.

9. General Dynamics: SAF para la aviación ejecutiva

General Dynamics busca reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero 40% para 2034 y alcanzar la neutralidad de carbono antes de 2060.

A través de su filial Gulfstream, trabaja en la transición de la aviación ejecutiva hacia el combustible de aviación sostenible. Entre sus avances destacan pruebas de vuelo transatlánticas y a gran altitud utilizando SAF 100% puro.

Además, amplía la infraestructura con certificación LEED, mejora la eficiencia energética y reduce residuos en sus instalaciones aeroespaciales, navales y de combate.

Su división Mission Systems también fabrica componentes para satélites utilizados en la observación climática internacional.

10. BAE Systems: hacia una cadena de valor cero neta

BAE Systems estableció como meta alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero en todas sus instalaciones globales para 2030 y extender este objetivo a toda su cadena de valor para 2050.

Para conseguirlo, la compañía está ampliando el uso de energías renovables mediante acuerdos directos de compra de energía y trabaja en mejorar la eficiencia de sus instalaciones.

Su estrategia contempla inversiones en tecnologías bajas en carbono, sistemas de propulsión eléctrica e investigación de pilas de combustible de hidrógeno. Además, involucra a sus proveedores para reducir las emisiones de una cadena de suministro particularmente compleja.

¿Qué tienen en común las empresas líderes en sostenibilidad aeroespacial?

Aunque las estrategias varían, el ranking muestra que la transformación ambiental del sector depende de actuar en distintos frentes simultáneamente. No basta con desarrollar un avión más eficiente si los procesos de fabricación, los materiales utilizados o la cadena de suministro continúan generando grandes emisiones.

Entre las principales líneas de acción de las 10 compañías destacan:

  • SAF: Boeing, Rolls-Royce, Airbus, Safran, General Dynamics y RTX trabajan para aumentar su compatibilidad y adopción.
  • Nuevas formas de propulsión: hidrógeno, pilas de combustible y sistemas híbridos-eléctricos aparecen como alternativas para reducir emisiones.
  • Eficiencia: motores más eficientes y componentes ligeros buscan disminuir el combustible necesario durante los vuelos.
  • Energías renovables: varias empresas trabajan para sustituir fuentes fósiles en sus instalaciones.
  • Economía circular: Howmet destaca por sus sistemas de reciclaje de aluminio y titanio.
  • Cadena de suministro: distintas compañías incorporan objetivos ambientales para proveedores y emisiones de Alcance 3.

El reto de descarbonizar una industria de casi mil millones de toneladas de CO₂

El ranking evidencia que la sostenibilidad aeroespacial está pasando de ser una iniciativa complementaria a convertirse en un componente estratégico de la industria. Las metas de cero emisiones netas, el desarrollo de combustibles sostenibles y las nuevas tecnologías de propulsión muestran que las compañías están buscando alternativas frente a la dependencia histórica de los combustibles fósiles.

Sin embargo, la magnitud del desafío también explica por qué estas acciones necesitan avanzar de manera conjunta. Con casi mil millones de toneladas de CO₂ emitidas anualmente por la industria aeroespacial, mejorar la eficiencia de los motores, reducir el peso de las aeronaves o utilizar SAF son pasos relevantes, pero la transformación dependerá de que estas tecnologías puedan escalar y extenderse a toda la cadena de valor.

Las empresas que lideran este ranking muestran precisamente esa evolución: la sostenibilidad aeroespacial ya no se concentra únicamente en fabricar aeronaves con menor impacto, sino en transformar combustibles, motores, materiales, instalaciones, proveedores y modelos tecnológicos. El siguiente desafío será convertir estas metas corporativas en reducciones de emisiones capaces de modificar de manera significativa la huella ambiental de toda la industria.

El Plan de Manejo de Residuos de Starbucks México sigue impactando en la CDMX

Starbucks México avanza con su implementación de su Plan de Manejo de Residuos en la Ciudad de México, impactando 260 de sus tiendas. Esta iniciativa forma parte de las acciones para fortalecer la gestión responsable de residuos en sus operaciones, a través de un sistema de separación en tres categorías: orgánicas, inorgánicos y compostables, lo que facilita su disposición tanto para clientes como para partners.

El despliegue del Plan de Manejo de Residuos en la Ciudad de México representa un paso relevante en la integración de prácticas más sostenibles en la operación diaria de las tiendas, al fomentar una mayor participación de los clientes al momento de disponer sus residuos tras el consumo de bebidas y alimentos.

La recuperación de los materiales depende de factores como la infraestructura disponible, las políticas públicas y los hábitos de los consumidores. En este contexto, Starbucks México impulsa el diseño de envases bajo un enfoque de economía circular, priorizando opciones reutilizables, reciclables o compostables en aquellos lugares donde existe la infraestructura necesaria para su correcta gestión.

Con la mirada puesta en el futuro, a nivel internacional, Starbucks mantiene el compromiso de que, para finales de 2030, el 100 % de los envases destinados a sus clientes sean reutilizables, reciclables o compostables.

“La implementación del Plan de Manejo de Residuos refleja cómo Starbucks traduce sus compromisos de sostenibilidad en acciones tangibles dentro de la operación diaria, involucrando tanto a partners como a clientes” señaló Sarai Jiménez, directora de Construcción y Reputación de Marca de Starbucks México.

Plan de Manejo de Residuos de Starbucks

Tiendas que reducen el impacto ambiental

Desde 2023, las nuevas tiendas Starbucks en México están diseñadas para reducir el impacto ambiental de su operación mediante la disminución de emisiones de carbono y la optimización en el uso de agua y energía.

Como parte de su compromiso ambiental, algunas tiendas Starbucks incorporan elementos visibles como paneles solares o sistemas de reciclaje de agua, mientras que otras integran soluciones sostenibles dentro de su operación diaria mediante electrodomésticos de alta eficiencia, pinturas y selladores de bajas emisiones, así como sistemas de gestión de energía. De manera complementaria, estas prácticas se fortalecen con iniciativas operativas como programas de composta y donación de alimentos, contribuyendo a una operación más responsable y eficiente.

Con la implementación del Plan de Manejo de Residuos Starbucks México fortalece su estrategia de sostenibilidad, integrando prácticas responsables en su operación diaria y promoviendo una mayor conciencia ambiental entre clientes y partners, generando un impacto positivo en las comunidades que opera.

El histórico acuerdo de Meta: ¿un punto de inflexión para Big Tech y la responsabilidad corporativa?

Agosto de 2026 será recordado como el momento en que el panorama legal y empresarial experimentó un cambio sísmico con el anuncio de un acuerdo multiestatal sin precedentes en EUA. Meta Platforms, la empresa matriz de Facebook e Instagram, aceptó pagar hasta 18 mil millones de dólares para resolver las demandas presentadas por 47 estados, el Distrito de Columbia y tres territorios estadounidenses. Este pacto pone fin a un juicio federal histórico en California y representa una de las sanciones más grandes impuestas jamás a una sola corporación en el ámbito del derecho del consumidor.

El origen del conflicto radica en acusaciones bipartidistas de que la compañía diseñó conscientemente sus plataformas para ser adictivas, ignorando el daño mental documentado en jóvenes y ocultando información a los padres. Los estados argumentaron que Meta no solo priorizó sus márgenes de ganancia sobre el bienestar de los menores, sino que también violó leyes federales de privacidad al recopilar datos de niños pequeños sin consentimiento.

juicio contra Meta

¿Es la de Meta una “sanción” justa?

La sentencia, aunque masiva en términos nominales, enfrenta un escrutinio crítico considerable. Al poner en perspectiva la cifra de 18.000 millones de dólares con los sólidos resultados financieros de la empresa, que recurrentemente supera los 50.000 millones de dólares en utilidades anuales, surge un argumento central: ¿es este monto verdaderamente disuasivo o representa un costo operativo aceptable para mantener un modelo de negocio altamente rentable?

Desde una perspectiva corporativa, los críticos sostienen que, al prorratearse el pago a lo largo de una década, el impacto anual se convierte en una fracción menor de los ingresos, lo cual podría minimizar el incentivo real para una reforma estructural profunda.

El verdadero “pago” es la reestructura de la app

Sin embargo, el análisis se transforma drásticamente cuando se consideran los compromisos no financieros que acompañan al acuerdo. La resolución impone restricciones severas sobre las herramientas de diseño persuasivo, como límites estrictos al tiempo de uso diario y bloques nocturnos para menores. Estas medidas, junto con la prohibición de filtros de belleza y de la exposición visible de recuentos de interacciones, buscan alterar la arquitectura misma de las plataformas que generan la adicción.

Además, la implementación de auditorías independientes y un monitoreo estatal continuo representan un mecanismo de supervisión sin precedentes que podría transformar de manera permanente las operaciones de la empresa. La verdadera efectividad de esta sanción, por tanto, no radicará únicamente en la suma económica, sino en la capacidad de estas restricciones operativas para frenar el modelo de monetización basado en el compromiso extremo.

juicio contra Meta

¿El fin de una era para Meta?

Este caso también destaca la divergencia en los enfoques regulatorios globales. Mientras que la Unión Europea ha adoptado una postura preventiva mediante marcos normativos integrales, Estados Unidos ha actuado principalmente a través del litigio y la protección al consumidor post-daño. Aunque el acuerdo de Meta marca un precedente en territorio estadounidense, es probable que futuras acciones similares enfrenten complejos desafíos legales y políticos debido a las diferencias constitucionales y de mercado.

La resolución de Meta simboliza un cambio en la percepción pública y legal sobre las grandes tecnológicas. Representa la transición de una era de crecimiento sin restricciones a una nueva fase donde la responsabilidad algorítmica y el impacto social son fundamentales. Sin embargo, la verdadera prueba residirá en si este acuerdo logra transformar de verdad la arquitectura del modelo de negocio publicitario o si, por el contrario, simplemente establece un nuevo costo operativo para una industria multimillonaria.

En última instancia, el caso de Meta redefine los contornos de la responsabilidad corporativa en la era digital, demostrando que esta no puede limitarse al cumplimiento de sanciones económicas o a simples campañas de imagen. La verdadera prueba para la industria consiste en asumir una ética operativa que ponga el bienestar de las personas por encima del diseño adictivo y los márgenes de ganancia. De no lograrse, la responsabilidad corporativa continuará percibiéndose como un costo transaccional más sumado a la operación y no como el compromiso estructural que la sociedad y el mercado exigen a las grandes tecnológicas.

¿México renovará su ley ambiental?: Sheinbaum propone proteger ecosistemas ante el cambio climático

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México podría actualizar uno de los principales instrumentos para proteger sus ecosistemas. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció la presentación de una iniciativa para crear una nueva Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), con la que el Gobierno de México busca sustituir el marco jurídico vigente desde 1988 y fortalecer las herramientas para enfrentar desafíos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.

La propuesta, que será enviada al Congreso de la Unión a través de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), plantea una transformación que va más allá de modificar disposiciones legales. La iniciativa busca colocar en el centro a las personas, las comunidades y los pueblos indígenas y afrodescendientes, además de impulsar una política ambiental basada en la prevención, la restauración y la justicia ambiental. Como señaló la titular de Semarnat, Alicia Bárcena: “No puede haber justicia social sin justicia ambiental”.

¿Por qué México necesita actualizar su legislación ambiental?

La actual LGEEPA fue promulgada en 1988, hace casi cuatro décadas, en un contexto ambiental muy diferente al que enfrenta el país actualmente. Desde entonces, problemas como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación de océanos, costas, ríos y otros ecosistemas han adquirido una mayor relevancia y complejidad.

Para el Gobierno federal, esta transformación hace necesario actualizar las herramientas con las que se evalúan y atienden los impactos ambientales. La nueva propuesta pretende establecer una relación distinta entre desarrollo económico, bienestar social y protección de la naturaleza, bajo una visión de largo plazo.

“El tema ambiental no es un asunto solo de especialistas ni secundario, realmente atraviesa toda nuestra vida y está en la base del bienestar y de la prosperidad”, afirmó Bárcena durante la presentación.

En este sentido, la discusión sobre una nueva Ley ambiental en México parte de una premisa: la protección de los ecosistemas no debe considerarse un elemento separado de las políticas económicas o sociales, sino una condición para el bienestar de la población.

¿Qué propone la nueva Ley ambiental en México?

Uno de los principales cambios planteados es actualizar el modelo de evaluación de impacto ambiental e incorporar la Evaluación Ambiental Estratégica. Esta herramienta permitiría analizar de manera más amplia los efectos que determinados proyectos y políticas pueden generar sobre los ecosistemas.

La propuesta también busca fortalecer las capacidades de prevención, inspección, investigación y sanción, considerando no solo los daños directos de una actividad, sino también sus efectos acumulativos, sinérgicos y residuales.

Entre los principales temas que contempla la iniciativa están:

  • Cambio climático y adaptación.
  • Conservación y restauración de ecosistemas.
  • Protección de la biodiversidad.
  • Economía circular y reducción de residuos.
  • Protección de polinizadores.
  • Prevención y atención de riesgos ambientales.
  • Participación ciudadana y acceso a la información.
  • Protección de personas defensoras del medio ambiente.
  • Conservación del patrimonio biocultural.

La iniciativa incorpora además los principios de precaución y prevención, con el propósito de priorizar la protección ambiental ante posibles daños.

De reparar el daño a prevenirlo: ¿qué cambiaría?

Uno de los ejes de la propuesta es fortalecer los mecanismos para prevenir, reparar y remediar daños ambientales, así como incorporar programas de restauración ecológica.

Esto supone un cambio relevante en la forma de abordar el deterioro ambiental: no solo responder cuando un ecosistema ya ha sido afectado, sino generar herramientas para anticiparse a los riesgos y recuperar aquellos espacios que ya presentan daños.

La propuesta contempla nuevas herramientas de conservación, compensaciones ambientales y mecanismos de financiamiento destinados a recuperar ecosistemas deteriorados.

Entre las prioridades mencionadas por Semarnat se encuentran la recuperación de ríos, barrancas, costas y playas, así como la protección de manglares y otras zonas estratégicas.

La iniciativa también plantea impulsar una política de “menos basura, más reciclaje”, mediante una mayor incorporación de los principios de economía circular y una gestión de residuos orientada al aprovechamiento de materiales.

Biodiversidad y defensores ambientales también entran en la nueva ley

La actualización propuesta no se concentra únicamente en los ecosistemas. También incorpora medidas para fortalecer la protección de especies emblemáticas de México, entre ellas el lobo mexicano, la ballena azul y los delfines.

Otro elemento relevante es la creación de un capítulo específico para las personas defensoras del medio ambiente. Con ello, la propuesta reconoce que quienes participan en la protección de los ecosistemas requieren mecanismos específicos de protección.

La iniciativa también busca conservar el patrimonio biocultural del país y combinar los avances científicos y tecnológicos con los conocimientos de los pueblos indígenas.

“No podemos hacer ciencia sin reconocer la sabiduría que tienen nuestros pueblos indígenas”, sostuvo Bárcena, al destacar la importancia de integrar ambos tipos de conocimiento en la política ambiental.

Este enfoque amplía la concepción de la Ley ambiental en México, al reconocer que la conservación no depende exclusivamente de herramientas científicas o gubernamentales, sino también de los conocimientos y prácticas de las comunidades que históricamente han habitado y protegido determinados territorios.

¿Qué papel tendrán las comunidades y la sociedad?

La participación ciudadana es otro de los componentes que el Gobierno federal busca fortalecer. La iniciativa plantea ampliar la intervención de la sociedad en las decisiones ambientales y garantizar un mayor acceso a la información.

Esto también pretende dar mayor certeza jurídica tanto a las comunidades como a las inversiones relacionadas con proyectos que puedan generar impactos ambientales.

La propuesta contempla mecanismos para fortalecer el acceso a la justicia ambiental y garantizar el derecho de la población a un medio ambiente sano. De esta manera, la política ambiental buscaría incorporar de manera más directa a las personas que pueden verse afectadas por las decisiones relacionadas con el territorio.

Para las empresas, esto podría representar un escenario en el que la evaluación de los impactos ambientales y la relación con las comunidades adquieren todavía mayor relevancia dentro de la planeación de proyectos.

Ley ambiental en México

¿Qué significa la propuesta para las empresas?

La nueva Ley ambiental en México plantea un mensaje relevante para el sector privado: la protección ambiental debería formar parte de la planeación de los proyectos y no limitarse a responder ante las consecuencias de una actividad.

Al fortalecer la prevención, incorporar los efectos acumulativos de los proyectos y ampliar la evaluación ambiental estratégica, la iniciativa propone considerar de manera más integral la relación entre actividad económica y ecosistemas.

Desde la perspectiva de la responsabilidad social empresarial, esto también representa una oportunidad para que las compañías incorporen una gestión ambiental más preventiva, con evaluación de riesgos, restauración y diálogo con las comunidades como parte de sus estrategias.

El objetivo declarado por Semarnat es dejar atrás un modelo centrado exclusivamente en la rentabilidad inmediata y avanzar hacia una política preventiva, humanista y con perspectiva de largo plazo.

La propuesta de Sheinbaum representa el primer paso para sustituir un marco jurídico que ha acompañado a México durante casi cuatro décadas. Su relevancia estará no solo en actualizar conceptos, sino en determinar si las nuevas herramientas consiguen responder de manera efectiva a problemas como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y el deterioro de los ecosistemas.

Mundial 2026: ¿qué pasó con todas las promesas de impacto social?

Por Aldo Farrugia

Hace poco más de un mes, durante 39 días, el mundo tuvo los ojos puestos en Canadá, Estados Unidos y México. Estadios llenos, millones de aficionados, ciudades convertidas en enormes fiestas y una atención mediática difícil de comparar con cualquier otro evento.

Pero durante los años previos al Mundial 2026 también escuchamos otra narrativa: que éste no sería solamente un gran espectáculo deportivo y económico, sino una oportunidad para generar impacto social.

FIFA y los países anfitriones hablaron de derechos humanos, inclusión, diversidad, accesibilidad, condiciones laborales dignas, sostenibilidad ambiental y legado para las comunidades.

En nuestro país incluso se presentó el Mundial Social México 2026, una estrategia que buscaba llevar los beneficios de la Copa más allá de los estadios. El Gobierno Federal anunció 10 ejes de acción, entre ellos 74 torneos y “mundialitos”, recuperación de espacios públicos, actividades culturales, promoción de la salud e inclusión de mujeres, adultos mayores y personas con discapacidad.

Naciones Unidas en México se sumó con una agenda igualmente ambiciosa: más de 15 agencias, más de 100 actividades e iniciativas y 10 campañas alrededor de temas como inclusión, derechos humanos, igualdad de género, protección de niñas, niños y adolescentes, prevención de la trata de personas, trabajo digno, salud, sostenibilidad y voluntariado.

La intención era clara: aprovechar el evento deportivo más grande del planeta como una plataforma de transformación social.

El Mundial terminó. ¿Qué pasó con todas esas promesas?

Hay que reconocer que sí hubo acciones. La Aldea Global instalada en Chapultepec, por ejemplo, recibió cerca de 3 millones de visitantes durante 13 días y Naciones Unidas realizó ahí más de 50 actividades relacionadas con derechos humanos, paz y desarrollo sostenible.

FIFA también convirtió los derechos humanos en un componente formal de la organización del torneo y las ciudades sede desarrollaron compromisos en esta materia.

Mundial 2026

Esto representa un avance importante. El problema es que hacer cosas no necesariamente significa generar impacto.

Organizar 100 actividades es un resultado operativo. Lograr que 3 millones de personas visiten un espacio es alcance. Realizar campañas contra la discriminación es comunicación.

Son datos importantes, pero ninguno responde todavía la pregunta fundamental del impacto social:

¿Qué cambió gracias a esas acciones?

En el sector social cometemos constantemente este error. Decimos que una iniciativa fue exitosa porque participaron 5,000 voluntarios, entregamos 20,000 despensas, plantamos 50,000 árboles o alcanzamos a un millón de personas con una campaña.

Pero actividad no necesariamente significa transformación. Lo mismo debemos exigirle al Mundial.

Si uno de los compromisos fue promover la inclusión de las personas con discapacidad, no deberíamos preguntar solamente cuántas actividades inclusivas se realizaron, sino ¿la infraestructura de las ciudades sede quedó realmente más accesible?

En noviembre se hará un mundial para personas amputadas y México es el antifrión, ¿la gente lo sabe?

Si hablamos de prevención de trata de personas, no basta con saber cuántas campañas se difundieron. ¿Mejoraron los mecanismos de prevención, detección y atención? ¿Las capacidades instaladas permanecerán después del Mundial?

Si hablamos de sostenibilidad, necesitamos conocer qué ocurrió con los residuos, la movilidad y las emisiones.

Ésa es precisamente la diferencia entre una activación social y una estrategia de impacto social.

Una termina cuando termina el evento. La otra deja capacidades, infraestructura, organizaciones fortalecidas, cambios de comportamiento o mejores condiciones de vida.

México tiene una oportunidad

Nuestro país utilizó el Mundial para hablar de inclusión, salud, recuperación de espacios públicos, cultura, prevención de violencia, protección de la infancia y participación ciudadana.

El siguiente paso debería ser publicar una evaluación transparente y conocer los resultados:

¿Qué se prometió? ¿Qué se realizó? ¿Cuánto se invirtió? ¿Qué resultados se obtuvieron? ¿Qué programas continuarán? Y, sobre todo, ¿qué cambió?

No para desacreditar lo realizado, sino para aprender de ello. Si encontramos iniciativas que funcionaron, deberían continuar y replicarse. Si tuvieron mucho alcance pero poco impacto, deberíamos rediseñarlas. Y si algunos compromisos simplemente no se cumplieron, también deberíamos reconocerlo.

Las grandes plataformas deportivas ofrecen a gobiernos y empresas una oportunidad extraordinaria para hablar de causas sociales, pero también existe un riesgo: que conceptos como inclusión, sostenibilidad, derechos humanos o propósito terminen formando parte de la narrativa de comunicación del evento y no de compromisos verificables.

Podríamos llamarlo social washing: comunicar mucho más impacto del que realmente podemos demostrar.

impacto social

Sería injusto afirmar hoy que eso fue lo que ocurrió con el Mundial 2026. Precisamente por eso necesitamos información, indicadores y evaluaciones independientes que permitan distinguir entre lo que fue comunicación, lo que fue actividad y lo que realmente generó transformación.

El verdadero legado del Mundial no debería medirse solamente en estadios llenos, turistas, empleos temporales, boletos vendidos o millones de personas frente a una televisión.

Si durante años hablamos de derechos humanos, inclusión, sostenibilidad, protección de la infancia, prevención de la trata, accesibilidad y fortalecimiento de las comunidades, debemos medir esos compromisos con la misma seriedad con la que medimos los resultados económicos.

Porque en impacto social, una promesa no es un resultado. Una campaña no necesariamente genera conciencia. Una actividad no necesariamente transforma una comunidad. Y una buena intención no es impacto.

El Mundial terminó. La rendición de cuentas sobre su impacto social apenas debería comenzar.


Aldo-Farrugia

El valor del altruismo, por Aldo Farrugia

Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.

Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.

Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.

Más de 300 mil pesos para salvar vidas: el apoyo de Shake Shack a comunidad LGBTQ+

¿Qué pasaría si supieras que, mientras disfrutas una malteada “Vanilla Cookies & Cream Shake” durante el mes de junio, también estás apoyando una causa social? En Shake Shack, cadena de restaurantes perteneciente a Grupo Restaurantero Gigante (GRG), esta bebida se ha convertido en un vehículo para respaldar a las juventudes LGBTQ+. 

Por eso, cada año, durante el Mes del Orgullo, la marca destina parte de las ventas de esta bebida a una organización que trabaja por esta comunidad. En 2026, las donaciones de Shake Shack llegaron a The Trevor Project México, organización dedicada a la prevención del suicidio y la atención en crisis de juventudes LGBTQ+, con la que la cadena ha mantenido una alianza desde 2024.

¿Cómo ayuda Shake Shack a la comunidad LGBTQ+?

Por tercer año consecutivo, Shake Shack se unió a The Trevor Project México, una organización que trabaja principalmente en dos frentes: atención en crisis y prevención del suicidio entre la comunidad LGBTQ+. 

A través de servicios como TrevorChat y TrevorText, las juventudes LGBTQ+ pueden contactar a personal capacitado cuando enfrentan una crisis relacionada con su orientación sexual, identidad de género, problemas familiares, bullying, depresión o ideación suicida. Además, la organización también recopila información, desarrolla investigaciones, genera recursos educativos y realiza campañas de sensibilización para combatir la discriminación y la violencia que enfrentan las juventudes diversas. Edu Mori, directora ejecutiva de The Trevor Project México, explica la importancia de esta labor: 

“Día a día nuestro trabajo lo que hace es salvar vidas, ayudar a esas juventudes a saber que hay un lugar al que pueden recurrir cuando están en una crisis”.

Dada la importancia de la labor que realiza esta organización, Shake Shack decidió destinar una vez más el monto recaudado por su Campaña Pride 2026, iniciativa que destina el 50% de las ganancias de cada “Vanilla Cookies & Cream Shake” vendida durante el mes de junio, a The Trevor Project México. 

Gracias a la campaña de este año, 320 mil 341 pesos fueron recaudados y entregados a la organización, mismos que permitirán a The Trevor Project México seguir adelante con su misión de salvar vidas y brindar atención a la comunidad LGBQ+.

donaciones de Shake Shack

¿Por qué es importante apoyar a The Trevor Project?

La continuidad de las donaciones de Shake Shack responde a una necesidad que está lejos de haber desaparecido. The Trevor Project México encontró, a partir de su investigación sobre salud mental de las juventudes LGBTQ+ en el país, un dato especialmente preocupante: más de la mitad de las juventudes LGBTQ+ consideraron seriamente el suicidio en 2024.

Pero hay un punto fundamental detrás de esta cifra. De acuerdo con Jorge Rosas, manager de Recaudación y Alianzas de The Trevor Project México, las propias juventudes identificaron como origen de la ideación suicida el rechazo y la violencia que enfrentan en distintos entornos, principalmente la familia, la escuela y los espacios laborales.

Es decir, el problema no está en pertenecer a la comunidad LGBTQ+, sino en los factores externos que rodean a estas juventudes: discriminación, exclusión, violencia y bullying. “No es por ser juventudes LGBTQ+ que tienen estos problemas, sino por toda esta violencia que está sobre ellos”, explicó Rosas.

Frente a este panorama, la organización también ha identificado factores de protección que pueden marcar una diferencia. Uno de ellos parece sencillo, pero puede tener un impacto significativo: contar con una persona adulta que escuche sin juzgar. Según los datos compartidos por The Trevor Project México, que una juventud tenga un adulto que la escuche puede reducir en 40% la ideación suicida.

Por eso, el trabajo de la organización no termina en una línea de atención. También implica generar información, capacitar, crear recursos educativos, desarrollar campañas y ampliar los espacios en los que las juventudes puedan encontrar acompañamiento.

En este contexto, los recursos obtenidos mediante la campaña de Shake Shack permiten fortalecer esa capacidad de respuesta. Rosas explicó que el apoyo recibido durante estos tres años ha contribuido a incrementar el número de juventudes a las que pueden llegar. Tan solo en junio de 2026, The Trevor Project México incrementó en 40% el número de servicios de atención en crisis que logró brindar respecto al año anterior.

La nueva donación ayudará a que ese espacio seguro de escucha pueda continuar disponible para miles de juventudes, al tiempo que permitirá mantener campañas, recursos educativos y la capacitación y atracción de personas voluntarias que apoyan los servicios de atención en crisis. Así, las donaciones de Shake Shack se convierten en una pieza más de una estrategia que busca que una juventud en crisis no tenga que enfrentarla en soledad.

donaciones de Shake Shack

El impacto de las donaciones de Shake Shack va más allá del dinero

Las donaciones de Shake Shack también tienen un efecto que no aparece en un cheque: ayudan a que más personas conozcan la problemática y sepan que existe una organización a la que pueden recurrir.

Asimismo, los recursos de las anteriores donaciones de Shake Shack han permitido fortalecer las acciones de difusión de The Trevor Project México. Según Edu Mori, el volumen de personas que llegó a sus servicios aumentó 40% en el periodo referido por la organización, mientras que la campaña del Mes del Orgullo de 2026 triplicó su resultado frente a la del año anterior. Este crecimiento, sin embargo, también evidencia que cada vez más personas requieren apoyo.

Para Pam Castillo, Senior Marketing Manager de The Trevor Project México, la alianza tiene precisamente ese valor adicional: colocar la causa frente a personas que quizá nunca habían tenido contacto con ella, ya que la campaña lleva el mensaje a las sucursales y a los canales de comunicación de la marca, haciendo que más personas puedan conocer la organización y sumarse de distintas maneras.

La propia organización ha señalado que, desde su llegada a México, ha brindado más de 95 mil servicios de atención a crisis, sumado más de 120 voluntarios y desarrollado recursos educativos y acciones de sensibilización.

donaciones de Shake Shack

Todos podemos formar parte del cambio

A lo largo de tres años, las donaciones de Shake Shack a The Trevor Project han demostrado que el impacto social no sólo se construye desde las acciones de una compañía, sino también a partir de las decisiones cotidianas de las personas, tales como elegir un producto que apoya causas sociales. 

Por eso, el monto recaudado por la Campaña Pride 2026 es no sólo el resultado de una alianza entre organizaciones, sino también de la participación de los comensales que eligieron la “Vanilla Cookies & Cream Shake”. Y quizá ese sea uno de los mensajes más importantes de la iniciativa: apoyar una causa no siempre requiere una gran acción; a veces empieza por elegir, informarse, escuchar y decidir que una pequeña parte de lo que hacemos puede ayudar a alguien más.

El lado oscuro de Abercrombie & Fitch: exdirector podría ser juzgado por trata sexual

Durante años, Abercrombie & Fitch construyó una identidad asociada con juventud, atractivo y exclusividad. Ahora, uno de sus antiguos máximos ejecutivos enfrenta un proceso judicial por acusaciones de trata de personas con fines sexuales y prostitución. Mike Jeffries, quien dirigió la compañía entre 1992 y 2014, fue considerado inicialmente incapaz de ser juzgado debido a un diagnóstico de demencia y Alzheimer de aparición tardía. Una nueva evaluación, sin embargo, cambió el rumbo del caso.

La jueza federal Nusrat Choudhury determinó que Jeffries cuenta con las capacidades necesarias para comprender el proceso y colaborar con sus abogados. Para llegar a esta conclusión, revisó su historial médico y más de 21 horas de grabaciones correspondientes a 109 llamadas telefónicas. El juicio está programado para comenzar el 26 de octubre en Central Islip, Nueva York, con medidas especiales para facilitar su participación debido a su edad y condición cognitiva.

¿Quién es Mike Jeffries y de qué se le acusa?

En octubre de 2024, el exdirector de Abercrombie & Fitch, Mike Jeffries, su pareja Matthew Smith y James Jacobson fueron acusados de dirigir una presunta red global de trata de personas con fines sexuales y prostitución. Los tres se declararon inocentes y, de ser encontrados culpables, podrían enfrentar una pena máxima de cadena perpetua.

De acuerdo con los fiscales, jóvenes eran atraídos mediante promesas de oportunidades como modelos y posteriormente involucrados en encuentros sexuales. Las autoridades sostienen que el grupo pagó cientos de miles de dólares para trasladar a hombres a propiedades en los Hamptons y hoteles en Inglaterra, Francia, Italia, Marruecos y el Caribe. El caso cobró notoriedad después de una investigación de la BBC publicada en 2023 y una serie de podcasts posteriores.

¿Por qué el exdirector de Abercrombie & Fitch puede ser juzgado?

La capacidad mental de Jeffries se convirtió en un elemento determinante del proceso. En 2025, médicos habían concluido que no estaba en condiciones de enfrentar un juicio. Posteriormente, un examen forense realizado en una prisión federal de Carolina del Norte determinó que podía comprender el procedimiento y colaborar con su defensa.

Las grabaciones telefónicas fueron especialmente relevantes para la jueza. Tras revisar más de 21 horas de conversaciones, concluyó que Jeffries se expresaba con fluidez, podía aprender información nueva y demostraba una comprensión racional del proceso. También consideró que conserva capacidades suficientes para recordar información, pensar estratégicamente y participar en su defensa.

¿Qué pruebas determinaron que Jeffries es competente para el juicio?

Además de su historial médico, la jueza Choudhury analizó las capacidades cognitivas actuales del acusado durante una audiencia de cuatro días celebrada en marzo. La evaluación posterior contradijo la conclusión médica previa de que no estaba en condiciones de ser juzgado.

Las conversaciones telefónicas tuvieron un peso particular porque, según la jueza, mostraron que Jeffries podía mantener conversaciones fluidas, procesar información y comprender de manera racional los procedimientos relacionados con su caso. Con base en el conjunto de evidencias, determinó que puede consultar con sus abogados con un grado suficiente de comprensión.

¿Qué medidas especiales tendrá el juicio?

Debido a su edad y dificultades cognitivas, las audiencias tendrán un formato especial. Las sesiones se realizarán de 13:00 a 17:00 horas, permitiéndole utilizar las mañanas para revisar las transcripciones y preparar sus comentarios. También habrá al menos dos o tres recesos de 15 minutos durante cada jornada.

Las partes deberán proporcionar transcripciones completas de las sesiones para facilitar su seguimiento. Estas medidas no modifican la conclusión de la jueza: Jeffries es competente para enfrentar el proceso y cuenta con una comprensión suficiente para consultar con sus abogados.

exdirector de Abercrombie & Fitch

Poder corporativo, abuso y responsabilidad social

El caso también plantea preguntas sobre la relación entre poder, reputación y responsabilidad. Las acusaciones describen una presunta operación que habría utilizado contactos, viajes internacionales y promesas relacionadas con el modelaje para captar a jóvenes, mientras Jeffries estaba al frente de Abercrombie & Fitch.

Para las empresas, el episodio recuerda que la responsabilidad social también pasa por la gobernanza. Controles internos, canales de denuncia, prevención de abusos y límites al poder ejecutivo son fundamentales para evitar que las posiciones de autoridad se conviertan en espacios de impunidad.

¿Cómo impacta el caso en la reputación de Abercrombie & Fitch?

Las acusaciones contra un antiguo CEO no implican por sí mismas responsabilidad corporativa de Abercrombie & Fitch. Sin embargo, muestran cómo las acciones de figuras de alto nivel pueden trascender su trayectoria individual y repercutir en la percepción de una organización.

Por ello, una cultura empresarial responsable necesita mecanismos para detectar y atender posibles conductas indebidas, sin importar el nivel jerárquico de las personas involucradas. La reputación no depende únicamente de lo que una compañía comunica, sino también de cómo responde cuando surgen situaciones que ponen a prueba sus principios.

Abercrombie & Fitch

¿Cuándo comienza el juicio contra Mike Jeffries?

El juicio está programado para comenzar el 26 de octubre en Central Islip, Nueva York. Jeffries, Smith y Jacobson mantienen su declaración de inocencia, mientras el jurado tendrá la responsabilidad de valorar las pruebas presentadas por ambas partes.

Más allá del resultado, el proceso deja una reflexión para el ámbito empresarial: la ética y la gobernanza no pueden ser elementos secundarios. Contar con controles efectivos, canales de denuncia y mecanismos de rendición de cuentas es parte de la responsabilidad de cualquier organización que busque construir una cultura basada en la confianza.

El caso de Mike Jeffries aún no tiene un veredicto. Lo que sí ha puesto sobre la mesa es una pregunta difícil para las empresas: ¿qué sucede cuando el poder no encuentra límites efectivos? Prevenir abusos, escuchar las alertas y garantizar que nadie esté por encima de los mecanismos de control también forma parte de la responsabilidad social.