¿Por qué los equipos de RSE están más agotados en 2026?

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Los profesionales de responsabilidad social enfrentan una paradoja en 2026: sus áreas tienen mayor visibilidad dentro de las empresas, pero también están sometidas a una presión creciente para demostrar resultados. Ya no basta con implementar programas sociales o ambientales; cada vez es más necesario medir su impacto, justificar presupuestos y explicar cómo estas iniciativas generan valor para el negocio.

Esta transformación está teniendo un efecto directo en quienes ejecutan las estrategias. De acuerdo con la séptima encuesta de la Association of Corporate Citizenship Professionals (ACCP), el 64% de los profesionales consultados experimentó agotamiento laboral en 2026, frente al 39% registrado en 2025. El incremento coincide con mayores exigencias de medición, cumplimiento legal, reportes ESG, cambios en DEI y adopción de inteligencia artificial.

¿Qué está provocando el agotamiento de los equipos de RSE?

El principal cambio está en la cantidad y diversidad de expectativas que recaen sobre estas áreas. El 66% de los profesionales encuestados señaló que en 2026 enfrenta una mayor demanda para medir el impacto de su trabajo, mientras que 63% reportó una mayor presión para justificar la importancia de la responsabilidad social ante grupos de interés internos.

Esto significa que los resultados sociales ya no se evalúan únicamente por el número de personas beneficiadas, proyectos realizados o recursos destinados. Las empresas también buscan entender qué valor generan estas iniciativas, cómo contribuyen a sus objetivos estratégicos y por qué deberían continuar recibiendo presupuesto.

La presión es particularmente relevante porque no siempre viene acompañada de mayores recursos. El 61% de los profesionales afirmó necesitar más financiamiento para el trabajo comunitario y 43% consideró insuficientes sus recursos generales.

equipos de RSE

¿Los equipos de RSE tienen más visibilidad dentro de las empresas?

Sí. La visibilidad de estas áreas aumentó considerablemente en 2026: 83% de los profesionales consultados afirmó que su función tiene mayor presencia dentro de la empresa, frente al 62% en 2025.

A primera vista, esto podría parecer una buena noticia, y lo es. Una mayor visibilidad puede significar que la responsabilidad social participa con más frecuencia en las conversaciones estratégicas y que sus decisiones tienen mayor influencia dentro de la organización.

Pero también implica una mayor exposición. Andrea Wood, presidenta y CEO de ACCP, señaló que muchos profesionales deben defender sus presupuestos para mantener incluso los recursos actuales. La pregunta que reciben con mayor frecuencia es sencilla, pero difícil de responder: ¿qué valor aporta este trabajo a la empresa?

La responsabilidad social, por tanto, está ganando un lugar en la toma de decisiones, pero ese espacio viene acompañado de nuevas exigencias para demostrar resultados.

¿Cómo han cambiado las áreas de responsabilidad social en 2026?

La estructura de los departamentos también está cambiando. Casi dos tercios de las áreas de RSC encuestadas experimentaron algún tipo de reestructuración durante el último año y 27% registró un cambio de liderazgo.

Estas modificaciones pueden dificultar la continuidad de las estrategias de largo plazo. Cuando cambian los responsables, las estructuras o las prioridades, los profesionales necesitan adaptar programas existentes mientras mantienen relaciones con comunidades, organizaciones aliadas, colaboradores y otros grupos de interés.

Otro cambio relevante es la mayor integración con Recursos Humanos. El 42% de los encuestados reportó una relación más estrecha entre ambas áreas, una tendencia vinculada con el interés de las empresas por utilizar las iniciativas sociales para fortalecer la atracción y retención de talento.

Al mismo tiempo, 33% señaló una mayor supervisión legal. El riesgo de litigios relacionados con DEI, los cambios regulatorios y políticos y el escrutinio sobre las declaraciones ESG han convertido muchas decisiones de responsabilidad social en asuntos que también requieren una perspectiva jurídica.

¿Qué está pasando con la DEI y los reportes ESG?

La agenda de responsabilidad corporativa tampoco permanece estática. Mientras la integración de ESG continúa creciendo, la diversidad, equidad e inclusión (DEI) enfrenta un escenario más complejo.

El 43% de los profesionales encuestados informó una mayor integración de ESG en sus organizaciones, frente al 41% en 2025. En contraste, 10% señaló que el departamento o función de DEI había sido eliminado en 2026; en el sector tecnológico, la proporción llegó al 30%. Además, otro 10% reportó que el trabajo de DEI había sido pausado o eliminado, mientras que 24% indicó que su integración dentro de la empresa había disminuido.

Para los profesionales, esto significa adaptar continuamente la narrativa de su trabajo. Más de la mitad de los encuestados está replanteando cómo comunica su función mientras las prioridades corporativas cambian.

¿Qué papel juega la inteligencia artificial en el trabajo de RSE?

La inteligencia artificial se ha convertido rápidamente en otra herramienta dentro de las áreas de responsabilidad social. El 93% de los profesionales encuestados afirmó utilizar IA en alguna capacidad, frente al 53% registrado en 2024.

Su adopción puede facilitar tareas como el análisis de información, generación de contenidos, procesamiento de datos y elaboración de reportes. Sin embargo, también introduce nuevas responsabilidades relacionadas con gobernanza, transparencia, uso ético de la tecnología y gestión de riesgos.

Esto genera una nueva paradoja: la IA puede ayudar a reducir ciertas cargas operativas, pero al mismo tiempo amplía el conjunto de temas que los profesionales deben conocer y gestionar.

Por eso, el agotamiento de los equipos de RSE no puede explicarse únicamente por una mayor cantidad de trabajo. También está relacionado con la velocidad con la que está cambiando la naturaleza de ese trabajo.

¿Por qué el burnout en RSE es un problema organizacional?

El salto del agotamiento laboral, de 39% en 2025 a 64% en 2026, es uno de los resultados más relevantes de la encuesta de ACCP. El dato coincide con un contexto marcado simultáneamente por nuevas exigencias de cumplimiento, adopción de IA, transformaciones en DEI, reportes ESG y reestructuraciones internas.

Por eso, el burnout no debería abordarse solamente como un problema individual. Cuando una función recibe más responsabilidades, tiene que demostrar más resultados y enfrenta mayor escrutinio, pero mantiene recursos limitados, existe un problema de capacidad organizacional.

La encuesta también muestra que 43% de los profesionales considera insuficientes sus recursos generales, aunque esta cifra representa una mejora respecto al 58% registrado en 2023. La mayoría reportó presupuestos estancados durante 2026.

El desafío para las empresas consiste entonces en alinear tres elementos: expectativas, recursos y responsabilidades. Si uno aumenta significativamente mientras los otros permanecen sin cambios, el desgaste puede convertirse en una consecuencia estructural.

¿Qué significa esto para el futuro de la responsabilidad social?

Los datos de ACCP muestran que la responsabilidad social está adquiriendo mayor relevancia estratégica. La mayor visibilidad, la integración con Recursos Humanos y ESG y la participación creciente en decisiones corporativas indican que estas funciones están dejando de operar como áreas periféricas.

Pero ganar relevancia también significa asumir mayor responsabilidad. Los profesionales deben demostrar impacto, gestionar riesgos, responder a nuevas regulaciones, utilizar tecnologías emergentes y adaptarse a cambios en las prioridades corporativas.

La encuesta incluyó respuestas de empleados de 120 empresas que, en conjunto, representan una inversión comunitaria de mil millones de dólares. Los participantes pertenecen a sectores como servicios financieros, tecnología, manufactura, energía, farmacéutica, tecnología médica, servicios profesionales, salud, retail, bienes de consumo, seguros, viajes, hospitalidad y medios de comunicación.

El agotamiento de los profesionales de responsabilidad social en 2026 no parece ser resultado de una sola causa. Es la consecuencia de una agenda que se ha vuelto más amplia, visible y estratégica, pero que no siempre ha recibido los recursos necesarios para acompañar esa transformación.

La pregunta ya no debería ser únicamente cómo conseguir que estas áreas sean más eficientes. También es necesario preguntarse qué condiciones necesitan para sostener su impacto en el tiempo. Si las empresas esperan que la responsabilidad social genere valor, gestione riesgos y contribuya a sus objetivos estratégicos, también tendrán que invertir en la capacidad de las personas encargadas de hacerlo posible.

¿La IA sabe cuánto carbono emites? Por qué sus cálculos no siempre son confiables

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Una empresa introduce los materiales de un producto en una plataforma y, en cuestión de segundos, obtiene una estimación de sus emisiones. Lo que antes podía requerir semanas de recopilación de información, consultas a proveedores y análisis especializados ahora parece resolverse con inteligencia artificial. Para los equipos de sostenibilidad, la promesa es difícil de ignorar: medir más productos, en menos tiempo y con menor esfuerzo. Pero hay un detalle que puede pasar inadvertido: saber cuánto carbono emite un producto depende tanto del resultado como del camino utilizado para obtenerlo.

De acuerdo con un artículo de Trellis, la automatización del cálculo de la huella de carbono de producto (PCF, por sus siglas en inglés) es una de las aplicaciones más atractivas de la IA en materia ambiental. Sin embargo, una investigación de especialistas de Watershed plantea una advertencia: los modelos pueden producir cifras finales que parecen razonables, aun cuando algunos de los pasos utilizados para llegar a ellas contienen errores importantes. En otras palabras, el problema no siempre está en la respuesta, sino en lo que ocurrió detrás de ella.

¿Por qué calcular huella de carbono de un producto es tan complejo?

Detrás de un PCF existe mucho más que una fórmula. Los analistas necesitan identificar los materiales que integran un producto, determinar cuánto se utiliza de cada uno y relacionar esa información con datos de emisiones provenientes de distintas fuentes. Cuando además deben solicitar información a proveedores, revisar bases de datos y trabajar con cadenas de suministro extensas, el proceso puede volverse considerablemente lento.

Los números ayudan a dimensionar el desafío. PwC encontró que 69 % de las empresas han desarrollado PCF para menos de una cuarta parte de sus líneas de productos. Esto significa que, incluso cuando existe interés por conocer el impacto climático de los productos, la capacidad para hacerlo de manera sistemática sigue siendo limitada.

Ahí es donde la IA resulta especialmente atractiva. Si una herramienta puede automatizar buena parte de ese trabajo, una compañía podría ampliar la medición a más productos sin multiplicar el tiempo y los recursos destinados al análisis.

 calcular huella de carbono

¿Cómo utiliza la inteligencia artificial para estimar las emisiones de un producto?

Varias empresas han comenzado a desarrollar soluciones para automatizar este proceso. Makersite asegura que puede automatizar análisis de ciclo de vida de carteras completas de productos en segundos, mientras Terrascope afirma alcanzar una precisión de 70 % sin necesidad de solicitar información directamente a los proveedores. Watershed también cuenta con herramientas destinadas a estimar la huella ambiental de productos.

En términos generales, estas herramientas reciben información sobre los materiales o componentes de un producto y la relacionan con datos disponibles sobre emisiones. La tecnología puede acelerar tareas que tradicionalmente requieren identificar componentes, consultar factores de emisión y realizar numerosos cálculos.

La ventaja es evidente para las organizaciones que manejan cientos o miles de referencias. Sin embargo, una estimación automatizada no necesariamente equivale a una medición definitiva. La calidad del resultado depende de los datos, supuestos y decisiones que intervienen durante el proceso.

¿Qué tan precisos son los cálculos de huella de carbono realizados por IA?

Krishna Rao y su equipo de Watershed evaluaron modelos de Anthropic, DeepSeek, Google y OpenAI con 175 productos de sectores como materiales, productos químicos y textiles. Les pidieron estimar sus emisiones y compararon los resultados con evaluaciones realizadas por expertos.

A primera vista, los resultados fueron alentadores. El modelo que obtuvo el mejor desempeño llegó a una respuesta situada dentro de un margen de dos veces respecto de la estimación experta en 77 % de los casos. Para una tecnología todavía en desarrollo, podría parecer un resultado suficientemente sólido.

Pero los investigadores decidieron ir un paso más allá. En lugar de revisar únicamente el número final, analizaron cómo los modelos habían construido sus estimaciones: qué componentes identificaban, qué emisiones atribuían a cada uno y cómo llegaban finalmente al resultado.

¿Por qué una IA puede dar una cifra correcta con un razonamiento incorrecto?

Fue entonces cuando la precisión cayó hasta 37 %. La diferencia sorprendió al propio equipo investigador. El hallazgo demuestra que una cifra final aparentemente razonable puede ser consecuencia de una cadena de decisiones que no necesariamente lo son.

Esto importa porque los PCF no se utilizan únicamente para elaborar reportes ambientales. También pueden servir para decidir qué materiales sustituir, qué procesos modificar o con qué proveedores trabajar. Si uno de los datos utilizados en esa cadena es incorrecto, una compañía podría terminar atacando una fuente de emisiones que en realidad no tiene el peso que la IA le atribuyó.

Imaginemos a un fabricante de electrónicos que identifica un componente como responsable de una parte considerable de sus emisiones y decide buscar otro proveedor. Si la estimación original estaba equivocada, el cambio podría representar un costo importante sin producir la reducción de carbono esperada.

¿Qué deben revisar las empresas antes de confiar en un cálculo de IA?

La principal lección del estudio no es que la IA sea inútil para estos análisis. Al contrario: su capacidad para acelerar tareas repetitivas puede ser muy valiosa. El punto es que la automatización no debería eliminar la revisión especializada, especialmente cuando los resultados sirven para tomar decisiones ambientales, financieras o de abastecimiento.

Por ello, el equipo de Watershed plantea que los usuarios no deberían quedarse únicamente con la cifra final. Es necesario revisar los pasos intermedios y entender de dónde provienen las estimaciones, qué supuestos utilizó el modelo y qué tan sólidos son los datos empleados.

Para los responsables de sostenibilidad, esto implica cambiar ligeramente la pregunta. En lugar de preguntar únicamente “¿cuánto carbono emite este producto?”, también conviene preguntar “¿cómo lo sabes?”. Esa segunda pregunta puede revelar errores que una cifra aparentemente precisa no muestra.

La IA tiene el potencial de resolver uno de los grandes obstáculos para avanzar en la medición de emisiones: el volumen y la complejidad del trabajo necesario para construir PCF. Puede ayudar a procesar información, identificar patrones y generar estimaciones en una fracción del tiempo que requeriría un análisis tradicional. Eso puede abrir la puerta a que más empresas midan más productos y utilicen esos datos para actuar.

Pero la velocidad no debe confundirse con certeza. El estudio de Watershed muestra que un modelo puede acercarse razonablemente a una respuesta experta y, al mismo tiempo, presentar problemas importantes en los pasos que conducen a ella. En sostenibilidad, donde una estimación puede terminar influyendo en compras, diseño de productos o estrategias de descarbonización, calcular huella de carbono no debería significar simplemente obtener un número: también implica poder explicar, verificar y cuestionar cómo se llegó a él.

Banco Popular destaca sostenibilidad como factor de competitividad para el turismo dominicano 

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El Banco Popular Dominicano, en el marco de su participación en la Exposición Comercial ASONAHORES 2026, destacó la sostenibilidad como un factor clave para fortalecer la competitividad, eficiencia y resiliencia de la industria turística nacional. 

Durante la conferencia titulada “Turismo sostenible: el acompañamiento integral del Banco Popular para pasar de la visión a la implementación”, impartida por la señora Nathaly Uribe, gerente de Banca Responsable del Banco Popular, se abordó cómo convertir las metas de sostenibilidad del sector turístico en acciones concretas y resultados verificables. 

En ese contexto, el Popular resaltó el papel de la banca como aliado estratégico para facilitar inversiones que permitan a hoteles, desarrolladores y empresas proveedoras avanzar hacia operaciones más eficientes, mediante soluciones financieras, conocimiento técnico y acompañamiento especializado. 

Acompañamiento a clientes empresariales 

La entidad financiera, como parte de su visión sostenible y como miembro signatario de los Principios de Banca Responsable de Naciones Unidas, lleva a cabo talleres de capacitación en sostenibilidad para sus clientes empresariales, entre ellos los del sector turismo, que se enfocan en la reducción de la huella de carbono y en criterios ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza), acompañándolos en la transición hacia una economía baja en emisiones contaminantes, que los ayude a adaptarse a los efectos del cambio climático. 

En este sentido, ofrece a sus clientes empresariales la Certificación en Medición de Emisiones Corporativas según el GHG Protocol y la Norma ISO 14064-1, que permite a las empresas participantes desarrollar competencias para medir su huella de carbono organizacional, identificar oportunidades de reducción de emisiones y alinearse con estos estándares internacionales. 

Banco Popular

Finanzas sostenibles estratégicas 

Además, durante la conferencia, se agregó que las medidas de eficiencia energética, gestión del agua y de los residuos, economía circular y resiliencia de las infraestructuras pueden contribuir a reducir costos, administrar riesgos, proteger recursos naturales y sostener el desempeño financiero a largo plazo. 

Con el acompañamiento a clientes empresariales en materia de sostenibilidad, el Popular otorga importancia a espacios de aprendizaje que proporcionan herramientas prácticas, conocimiento actualizado y una visión estratégica sobre finanzas sostenibles, especialmente aplicada a sectores con alto impacto ambiental como es el caso del turismo. 

Liderazgo en financiamiento turístico 

La charla ofrecida durante la Exposición Comercial ASONAHORES 2026 se circunscribe al liderazgo histórico del Banco Popular en términos de financiamiento al turismo dominicano. Ese respaldo se traduce en una cartera de RD$61,505 millones al cierre de mayo, equivalente al 43.9% del financiamiento del sistema financiero al turismo, según los indicadores de la Superintendencia de Bancos, lo que sitúa al Popular a la cabeza del otorgamiento de crédito al sector. 

Al incorporar la cartera turística de Popular Bank, filial del Grupo Popular con sede en Panamá y licencia internacional, el financiamiento total asciende a RD$73,418 millones. Además, existen aprobaciones pendientes por US$318 millones, equivalentes a unos RD$18,762 millones. 

Más allá del financiamiento, hay una relación del Popular con el turismo iniciada hace más de tres décadas. En este tiempo, el banco combina conocimiento especializado, asesoría técnica y soluciones financieras de vanguardia, que han permitido que el sector se desarrolle y se consolide como un pilar del modelo de crecimiento dominicano. 

El fútbol femenino rompe otro techo: FIFA reporta récord en fichajes

Durante años, hablar de transferencias en el futbol femenil implicaba hacerlo desde la comparación con el mercado masculino. Hoy, las cifras empiezan a contar otra historia: más jugadoras se mueven entre clubes, más equipos invierten y el mercado alcanza dimensiones inéditas. El más reciente informe de la FIFA confirma que esta evolución ya puede medirse con números concretos. En el verano de 2026, se registraron 1,406 transferencias internacionales de jugadoras.

El dato no solo representa un nuevo máximo histórico. También revela una aceleración importante en apenas un año: el número de movimientos creció 19.2% frente al récord registrado en 2025. A esto se suma un incremento superior al 130% en el gasto internacional respecto al mismo periodo del año anterior. En total, los clubes desembolsaron 28.6 millones de dólares durante la ventana de mitad de año.

El fútbol femenino encuentra un nuevo ritmo en el mercado internacional

El informe International Transfer Snapshot de FIFA muestra un mercado que está ganando profundidad. Los 28.6 millones de dólares destinados a traspasos representan el mayor gasto registrado en una ventana de mitad de año. Es decir, no se trata únicamente de que haya más transferencias, sino de que existe una mayor disposición a invertir en talento.

El salto resulta especialmente significativo porque ocurre en un periodo relativamente corto. Frente a 2025, el gasto prácticamente se duplicó y superó en más de 130% el registrado entonces. La combinación entre volumen de operaciones y mayor inversión apunta hacia una industria que comienza a consolidar mecanismos económicos propios.

fútbol femenino

Para los clubes, esto también significa que fichar talento puede convertirse en una decisión estratégica y no únicamente deportiva. La movilidad internacional amplía las posibilidades de competencia, eleva el valor de las jugadoras y contribuye a construir un ecosistema profesional con mayor circulación de recursos.

Las estrellas también están cambiando el mapa del fútbol femenino

El dinero siguió al talento y este verano dejó movimientos capaces de ilustrar esa transformación. Uno de los fichajes más llamativos fue el de Alexia Putellas, quien dejó al Barcelona para incorporarse a principios de julio al London City Lionesses. El club también sumó a la internacional francesa Kadidiatou Diani.

El caso resulta interesante porque el London City Lionesses es un club 100% femenino propiedad de Michele Kang. La llegada de figuras de este calibre muestra cómo algunos proyectos están apostando por construir instituciones especializadas alrededor del futbol femenil y atraer a jugadoras de reconocimiento internacional.

Más allá de los nombres, estos movimientos pueden contribuir a modificar la percepción sobre el valor comercial de las futbolistas. Cuando las grandes figuras cambian de club mediante operaciones relevantes, también se genera mayor atención mediática, patrocinios potenciales y nuevas oportunidades para el desarrollo de las competiciones.

Inglaterra encabeza la inversión y Suecia lidera los ingresos

El mapa económico de los fichajes también revela qué mercados están tomando la delantera. Los clubes de Inglaterra fueron los principales compradores durante esta ventana, con un gasto de 8 millones de dólares. España ocupó el segundo lugar con 6.6 millones, seguida de Alemania con 4.9 millones, Estados Unidos con 2.9 millones e Italia con 2.1 millones.

Sin embargo, gastar más no necesariamente significa recibir más. Suecia encabezó los ingresos por traspasos, con 4.2 millones de dólares, ligeramente por encima de Inglaterra, que obtuvo 4 millones. Francia y Alemania registraron 3.6 millones cada una, mientras que los Países Bajos alcanzaron 2.9 millones.

La diferencia entre compradores y vendedores permite observar un mercado cada vez más conectado. Mientras algunas ligas funcionan como destinos para atraer talento consolidado, otras pueden beneficiarse económicamente de desarrollar jugadoras y posteriormente transferirlas a competiciones con mayor capacidad de inversión.

La edad muestra un mercado joven, pero internacional

Otro dato relevante aparece al observar quiénes protagonizan estos movimientos. La edad media mundial de las jugadoras involucradas en una transferencia internacional durante el verano de 2026 fue de 24.2 años. Se trata, por tanto, de un mercado compuesto mayoritariamente por talento en etapas relativamente tempranas de sus carreras.

Las diferencias entre países también son significativas. Entre las asociaciones que registraron al menos 10 traspasos de entrada, Gales recibió a las jugadoras más jóvenes, con una media de 21.9 años. En contraste, Canadá registró la edad media más alta, con 28.2 años.

Estos contrastes pueden tener implicaciones para las estrategias de formación y contratación. Mientras algunos mercados pueden estar funcionando como plataformas para desarrollar talento joven, otros parecen apostar por incorporar experiencia. La movilidad internacional, así, también está dibujando distintas rutas profesionales para las futbolistas.

La mayoría de las jugadoras llega sin contrato

Aunque las grandes cifras pueden hacer pensar en un mercado dominado por transferencias millonarias, la realidad es bastante distinta. Más del 76% de los movimientos registrados durante la ventana de mitad de año involucraron a jugadoras que estaban sin contrato.

Las cesiones representaron alrededor del 10% de las operaciones, mientras que únicamente 14% correspondió a transferencias definitivas. Esto significa que el récord de gasto convive con un mercado donde la mayoría de las incorporaciones todavía ocurre fuera de las operaciones con pago de derechos.

Para la responsabilidad social y la gestión deportiva, este dato abre una conversación importante. El crecimiento económico de una industria no depende solamente de cuánto dinero se mueve, sino de las condiciones bajo las cuales se desarrolla el talento. La profesionalización también implica contratos, estabilidad, oportunidades y capacidad para construir carreras sostenibles.

Un récord que va más allá del dinero

Los números de FIFA dibujan un escenario difícil de ignorar: 1,406 transferencias, 28.6 millones de dólares en gasto y un crecimiento de 19.2% en los movimientos internacionales respecto al récord anterior. El mercado de jugadoras está creciendo en volumen, valor y alcance geográfico.

Pero quizá el dato más interesante no sea el monto récord, sino lo que ocurre detrás de él. Cada transferencia representa una jugadora que cambia de club, país, entorno competitivo y, en muchos casos, trayectoria profesional. La expansión del mercado puede convertirse en una vía para ampliar oportunidades, siempre que el crecimiento económico venga acompañado de mejores condiciones para quienes hacen posible el espectáculo.

El reto ahora será que esta aceleración no se concentre únicamente en unas cuantas ligas o estrellas. Si el mercado continúa creciendo, el verdadero indicador de madurez será que los beneficios alcancen a más clubes, más jugadoras y más territorios.

El verano de 2026 puede quedar así como un punto de inflexión: no solo por haber establecido un nuevo récord de transferencias, sino porque confirma que el futbol femenil está construyendo un mercado internacional cada vez más sofisticado. La pregunta ya no parece ser si existe potencial económico, sino cómo convertir ese potencial en crecimiento sostenible y oportunidades duraderas.

No es solo cerrar la llave: el verdadero reto de ahorrar agua en casa

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Abrir la llave y encontrar agua es uno de esos actos cotidianos en los que rara vez pensamos. Está tan incorporado a la rutina que resulta fácil asumir que el recurso estará disponible cada vez que lo necesitemos. Pero esa certeza puede cambiar cuando las reservas disminuyen, las sequías se prolongan y el consumo supera la capacidad de los sistemas para abastecernos. El agua parece inagotable mientras corre, pero la realidad es muy distinta.

Por eso, hablar de cómo ahorrar agua en casa no debería reducirse a recordar que debemos cerrar la llave mientras nos cepillamos los dientes. El verdadero desafío está en identificar todas las formas, visibles e invisibles, en las que desperdiciamos agua dentro y fuera del hogar. Desde una fuga que nadie ha reparado hasta un jardín que requiere riego constante, existen decisiones cotidianas que pueden determinar cuánto consumimos y cuánto dejamos de desperdiciar.

Cómo ahorrar agua en casa va más allá de cerrar la llave

Una de las dificultades para reducir el consumo es que buena parte del desperdicio ocurre mientras realizamos actividades completamente normales. Dejar correr el agua mientras se lavan los platos, utilizar una lavadora con poca ropa o mantener abierto el grifo cuando no se necesita son hábitos fáciles de pasar por alto. De acuerdo con la EPA, en los hogares de Estados Unidos se utilizan en promedio 82 galones de agua por persona al día, una referencia que permite dimensionar cuánto puede acumularse el consumo cotidiano.

Para Qizhong George Guo, profesor de ingeniería civil y ambiental en la Universidad de Rutgers, precisamente los pequeños cambios pueden contribuir a disminuir de manera importante el consumo. Utilizar la lavadora y el lavavajillas únicamente cuando estén llenos es una medida sencilla, mientras que al lavar los platos a mano se puede cerrar el grifo durante el lavado. Incluso dejar las sartenes en remojo antes de limpiarlas ayuda a evitar que el agua permanezca corriendo innecesariamente.

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La lógica detrás de estas acciones es sencilla: no siempre necesitamos cambiar radicalmente nuestra rutina para utilizar mejor el agua. Muchas veces basta con detectar aquellos momentos en los que el recurso se utiliza por costumbre y no por necesidad. Cuando esas decisiones se repiten todos los días y en millones de hogares, lo que parece un pequeño desperdicio individual puede convertirse en un consumo considerable.

El ahorro también depende de la eficiencia del hogar

La cantidad de agua que utilizamos no depende únicamente de nuestros hábitos. También está relacionada con los aparatos y accesorios que forman parte de la vivienda. Los modelos antiguos suelen consumir más agua, mientras que durante los últimos 20 años los productos disponibles han incorporado mejoras de eficiencia. Lavavajillas, cabezales de ducha y grifos son algunos de los elementos que han evolucionado para utilizar menos recursos sin dejar de cumplir su función.

Los grifos de bajo consumo representan un ejemplo de un cambio relativamente sencillo. Helen Dahlke, profesora de ciencias hidrológicas integradas en la Universidad de California, Davis, señala que estos dispositivos pueden ahorrar cientos de galones de agua al año y también reflejarse en la factura. Al elegir un nuevo producto, la etiqueta WaterSense permite identificar aquellos que cumplen con los estándares de eficiencia de la EPA.

De acuerdo con la información proporcionada, algunos productos con esta certificación pueden ahorrar hasta 700 galones de agua al año. Esto permite entender que cómo ahorrar agua en casa también tiene que ver con las decisiones que tomamos cuando reemplazamos un accesorio o electrodoméstico. La eficiencia puede incorporarse progresivamente, sin que cada ahorro dependa de estar pendiente del consumo durante todo el día.

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Una fuga puede desperdiciar agua aunque nadie abra la llave

Hay desperdicios todavía más difíciles de detectar porque ocurren sin que nadie esté utilizando activamente el agua. Una fuga en una instalación doméstica puede mantenerse durante días o incluso más tiempo antes de ser identificada, mientras el recurso continúa perdiéndose. “La gente se sorprendería de la cantidad de agua que se desperdicia debido a las fugas”, afirma John Atkinson, profesor asociado de ingeniería ambiental en la Universidad de Buffalo.

La magnitud del problema resulta reveladora. Según la EPA, las fugas domésticas desperdician más de 1 billón de galones de agua al año en Estados Unidos, una cantidad equivalente al consumo anual de más de 11 millones de hogares. El dato muestra cómo una pérdida aparentemente pequeña puede adquirir enormes proporciones cuando se repite en millones de viviendas.

Revisar grifos, tuberías y otras instalaciones permite detectar un problema que de otra manera puede permanecer oculto. Reparar una fuga tampoco requiere modificar una actividad cotidiana ni renunciar a una comodidad: simplemente evita que el agua se pierda sin cumplir ninguna función. En términos de eficiencia, impedir ese desperdicio puede ser tan importante como cambiar un hábito de consumo.

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El mayor reto podría estar fuera de casa

Cuando pensamos en ahorrar agua, normalmente imaginamos actividades dentro de la vivienda. Sin embargo, una parte importante del consumo puede encontrarse en el exterior. Según estimaciones de la EPA, entre 30% y 70% del agua utilizada por los propietarios puede destinarse a espacios exteriores para regar césped, flores y hortalizas. A nivel nacional, el riego de jardines representa casi un tercio del consumo total de agua en los hogares.

Esto lleva a cuestionar una idea que suele pasar inadvertida: que mantener un espacio verde requiere necesariamente grandes cantidades de agua. Dahlke plantea si realmente vale la pena gastar cientos de dólares y cientos de litros de agua al año para conservar un césped verde, especialmente en regiones donde el recurso escasea. El problema no necesariamente está en tener un jardín, sino en diseñarlo sin considerar las condiciones del lugar donde se encuentra.

La propia Dahlke optó por la xerojardinería, utilizando plantas y flores autóctonas resistentes a la sequía. Además de reducir la necesidad de riego, su jardín comenzó a atraer abejas y colibríes, convirtiéndose en un espacio con beneficios adicionales para el entorno. Incluso recibió comentarios positivos de sus vecinos. El ejemplo demuestra que utilizar menos agua no implica necesariamente tener un espacio exterior menos atractivo.

La pregunta sobre cómo ahorrar agua en casa suele llevarnos hacia recomendaciones conocidas, pero el verdadero reto está en mirar el consumo como un conjunto. No basta con cerrar la llave si existen fugas, utilizar aparatos poco eficientes o mantener un jardín que requiere grandes cantidades de agua. Cada una de esas decisiones forma parte de una misma ecuación y muestra que el desperdicio puede aparecer en lugares que normalmente no consideramos.

La crisis hídrica obliga a cambiar una percepción muy arraigada: que el agua siempre estará disponible simplemente porque hoy basta con abrir una llave. Como señala Atkinson, es un recurso que puede agotarse literalmente. Ahorrar agua no significa únicamente consumir menos, sino aprender a identificar dónde se desperdicia, elegir soluciones más eficientes y adaptar nuestros espacios a las condiciones del entorno. El verdadero reto empieza cuando dejamos de dar por sentado que siempre habrá agua y comenzamos a tratarla como el recurso limitado que es.

Expansión de SHEIN enfrenta un obstáculo: una reputación de RSE difícil de sacudir

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La expansión de SHEIN entra en una nueva etapa. Después de años de intentos fallidos por cotizar en mercados como Nueva York y Londres, la compañía finalmente debutó en Hong Kong y ahora busca convencer a los inversionistas de que puede convertirse en algo más que una potencia de moda rápida. Con 15,000 millones de dólares en efectivo y otros 1,740 millones obtenidos en su OPI, tiene recursos para acelerar una estrategia de adquisiciones.

Pero hay un activo que no puede comprar tan fácilmente: la confianza. El anuncio de la adquisición de Everlane por 80 millones de dólares dejó claro que la reputación de SHEIN podría convertirse en uno de los principales obstáculos para su transformación. La reacción de consumidores en redes sociales mostró el choque entre dos propuestas de valor: la eficiencia y velocidad de SHEIN frente al discurso de transparencia y sostenibilidad que construyó Everlane.

La reputación de SHEIN se encuentra con el territorio de Everlane

De acuerdo con Forbes, la posible integración de Everlane representa mucho más que sumar una marca al portafolio. Para SHEIN, significa acercarse a consumidores con mayores ingresos y a un público que históricamente ha valorado atributos distintos a los que impulsaron el crecimiento de la compañía china.

Everlane construyó buena parte de su identidad alrededor de conceptos como “Transparencia Radical” y “Lujo Limpio”. La marca utiliza principalmente materiales orgánicos y proporciona información sobre las fábricas donde se producen sus prendas, elementos que han ayudado a consolidar una relación particular con sus consumidores.

Por eso, los reportes sobre el acuerdo generaron una reacción negativa entre algunos clientes de Everlane. El problema no era únicamente quién compraría la marca, sino qué ocurriría con los compromisos que la hicieron atractiva. En ese sentido, la reputación de SHEIN llega a una empresa cuyo valor simbólico está estrechamente relacionado con la sostenibilidad y la transparencia.

reputación de SHEIN

SHEIN quiere dejar de ser solo una marca de moda rápida

La adquisición de Everlane forma parte de una apuesta más amplia: construir una plataforma capaz de incorporar distintas marcas, precios y públicos a una misma infraestructura. Una fuente citada por Reuters describió la operación como un “ensayo técnico” de una estrategia que podría multiplicarse en los próximos años.

El atractivo está en la infraestructura que SHEIN ya desarrolló. Su software de cadena de suministro identifica cuándo aumenta la demanda de un producto y permite a las fábricas incrementar rápidamente la producción. Al mismo tiempo, puede detectar artículos con baja demanda y reducir su fabricación, ayudando a mantener inventarios bajos.

El programa Xcelerator busca precisamente convertir esa capacidad en un servicio para otras compañías. SHEIN ofrece a las marcas acceso a fabricación, almacenamiento, logística y a su plataforma global de ventas. Según su prospecto, una de las marcas participantes multiplicó sus ventas aproximadamente 15 veces durante su segundo año, mientras mejoraba significativamente su margen operativo y reducía sus días de inventario.

La eficiencia no resuelve todos los problemas

El argumento tecnológico resulta poderoso: una cadena de suministro capaz de responder rápidamente a la demanda puede ser especialmente atractiva para marcas que enfrentan problemas de inventario, costos o escala. La adquisición de Missguided en 2023 ya funcionó como un primer acercamiento de SHEIN a este modelo.

Sin embargo, convertir eficiencia operativa en valor de marca es un desafío completamente diferente. Una empresa puede optimizar inventarios en tiempo real, pero no necesariamente puede acelerar al mismo ritmo la construcción de confianza, credibilidad y legitimidad entre sus consumidores.

Ahí aparece nuevamente la reputación de SHEIN como una variable estratégica. El éxito de la expansión dependerá de que la compañía consiga demostrar que su infraestructura puede generar crecimiento para marcas con identidades y expectativas muy distintas, sin diluir aquello que las hizo relevantes.

reputación de SHEIN

El mercado tampoco está esperando

La estrategia de adquisiciones llega en un momento poco cómodo para SHEIN. Tras crecer 8% durante 2025, sus ventas aumentaron apenas 1.1% en el primer trimestre de 2026. Además, la eliminación en Estados Unidos del tratamiento libre de impuestos conocido como “de minimis” para pequeños paquetes está afectando uno de los elementos que favorecieron su modelo de negocio.

A esto se suma el desempeño de su debut bursátil. Después de concretar una OPI en Hong Kong, las acciones cerraron el viernes en 38.14 dólares hongkoneses, más de 20% por debajo de su precio de oferta. Para los inversionistas, la pregunta ya no parece ser únicamente cuánto puede crecer SHEIN, sino qué tan sostenible es el modelo que pretende construir.

Louise Deglise-Favre, analista de GlobalData, señaló que los inversionistas todavía no han valorado una transición exitosa hacia un negocio de marcas y plataforma. Construir un portafolio significativo puede tomar años, mientras que las presiones sobre el negocio principal son inmediatas.

reputación de SHEIN

¿Puede una adquisición cambiar la percepción?

Everlane podría ayudar a SHEIN a acceder a compradores con mayores ingresos en Estados Unidos, de acuerdo con Michael Gunther, de Consumer Edge. Pero convertir ese acceso en crecimiento sostenible requerirá mucho más que sumar una marca reconocida al catálogo.

La propia historia de SHEIN muestra que la escala puede ser una ventaja competitiva extraordinaria. El desafío consiste ahora en trasladar esa ventaja a un terreno donde las reglas son diferentes: las marcas adquiridas tienen reputaciones, comunidades y promesas construidas durante años.

Jianggan Li, CEO de Momentum Works, lo resume al señalar que las adquisiciones pueden convertirse en otro motor de crecimiento, pero no sustituyen la necesidad de mejorar la economía del negocio principal. Un Everlane, en otras palabras, no será suficiente: la compañía tendrá que demostrar que puede repetir el modelo.

La expansión de SHEIN plantea una paradoja interesante para la responsabilidad social empresarial. La compañía posee recursos financieros, tecnología y una cadena de suministro que puede ofrecer ventajas considerables a marcas que necesitan crecer. Pero la infraestructura que hace eficiente un negocio no necesariamente resuelve las tensiones relacionadas con confianza, transparencia y propósito.

El verdadero reto será comprobar si SHEIN puede adquirir marcas sin que su propia identidad termine eclipsándolas. Más que comprar nombres, tendrá que aprender a gestionar los significados que esos nombres representan para sus consumidores. La reputación de SHEIN, por ello, podría convertirse en el factor que determine si su transformación hacia una plataforma global será una evolución estratégica o simplemente otra forma de ampliar su negocio principal.

¿El envase perfecto? Por qué el vidrio vuelve a ganar en reutilización

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¿El envase perfecto? Por qué el vidrio vuelve a ganar en reutilización

Durante miles de años, el vidrio ha acompañado a la humanidad como recipiente, protector y medio para conservar productos. Hoy, en medio de la presión por reducir residuos y avanzar hacia modelos de economía circular, este material vuelve a ocupar un lugar estratégico. Su historia no solo habla de permanencia, sino de una capacidad que cobra especial relevancia: volver a utilizarse una y otra vez.

La conversación sobre envases suele centrarse en reciclabilidad, pero existe una pregunta previa que puede ser todavía más importante: ¿cuántas veces podemos evitar fabricar un envase nuevo? En ese punto, el vidrio para reutilización recupera protagonismo, gracias a una combinación de durabilidad, seguridad y capacidad de rellenado que lo convierte en una alternativa especialmente interesante para alimentos y bebidas.

Un material antiguo con una lógica muy actual

El vidrio tiene una historia de más de 5,000 años y, pese a su antigüedad, conserva características que responden a algunos de los desafíos ambientales actuales. Su fabricación parte de materiales naturales y abundantes, como arena, carbonato de sodio y piedra caliza, además de vidrio reciclado.

Estos componentes se funden en hornos para dar origen a nuevos envases. Lo interesante es que el material no pierde sus propiedades esenciales durante el proceso de reciclaje. A diferencia de otros materiales que pueden degradarse después de varios ciclos, el vidrio puede regresar al sistema una y otra vez.

vidrio para reutilización

Esa permanencia cambia la conversación sobre los residuos. Un frasco no tiene necesariamente que terminar su historia después de ser utilizado una vez: puede volver al mercado, ser rellenado y, posteriormente, convertirse nuevamente en materia prima.

El vidrio para reutilización puede tener hasta 50 vidas

La reutilización representa uno de los mayores atractivos del vidrio. Botellas y frascos pueden lavarse, rellenarse y regresar al circuito comercial antes de llegar a la etapa de reciclaje. En determinados sistemas, un mismo envase puede alcanzar hasta 50 vidas.

Esto resulta especialmente relevante en mercados locales, donde las distancias de distribución pueden facilitar los sistemas de retorno. En lugar de pensar únicamente en qué hacer con el envase cuando se convierte en residuo, la reutilización propone retrasar ese momento tanto como sea posible.

Además, combinar reutilización y reciclaje permite aprovechar dos de las principales fortalezas del material. Cuando el envase ya no puede continuar utilizándose, puede reciclarse para producir otro envase de vidrio, manteniendo el material dentro de un circuito cerrado.

No solo contiene: protege

Un envase cumple muchas más funciones que simplemente contener un producto. Protege los alimentos y bebidas, facilita su transporte, comunica información al consumidor mediante su diseño y ayuda a prevenir desperdicios.

Por eso, el valor del vidrio también está relacionado con los sectores que dependen de envases confiables. Alimentación, bebidas, productos farmacéuticos, perfumería y cosmética utilizan este material para conservar y distribuir productos de uso cotidiano.

En Europa, la industria representada por FEVE produce más de 80 mil millones de envases de vidrio al año. La cifra dimensiona la importancia que mantiene este material dentro de las cadenas de suministro y ayuda a entender por qué su evolución puede tener implicaciones relevantes para la economía circular.

vidrio para reutilización

Una segunda ventaja: también es infinitamente reciclable

Si la reutilización representa una primera oportunidad para extender la vida del envase, el reciclaje constituye una segunda etapa. El vidrio puede reciclarse indefinidamente sin perder calidad ni pureza, lo que permite reincorporarlo a la fabricación de nuevos recipientes.

El proceso funciona como un sistema de circuito cerrado: los envases usados se convierten en vidrio reciclado, también conocido como calcín, que posteriormente puede utilizarse para fabricar nuevos envases. Así, el material puede permanecer dentro del sistema en lugar de convertirse necesariamente en residuo.

Esta característica hace que el vidrio para reutilización no dependa exclusivamente del reciclaje para sostener su argumento ambiental. Primero puede extenderse su vida útil mediante el rellenado y, cuando esto deja de ser viable, todavía conserva la posibilidad de regresar al ciclo productivo.

Cuando la sostenibilidad también pasa por la salud

La discusión sobre envases no termina en el impacto ambiental. También existe una dimensión relacionada con aquello que entra en contacto con nuestros alimentos y bebidas. En este terreno, el vidrio destaca por ser un material prácticamente inerte e impermeable.

Su estabilidad permite almacenar productos sin que sea necesario incorporar barreras o aditivos adicionales para evitar que sustancias del envase interfieran con su contenido. Esta propiedad es especialmente relevante cuando se trata de productos destinados al consumo humano.

El envase, además, no está compuesto únicamente por el recipiente. Su cierre puede fabricarse con vidrio, metal, corcho o plástico, dependiendo del producto. Esto recuerda que evaluar la sostenibilidad de un sistema de envasado requiere observar el conjunto y no solamente el material principal.

vidrio para reutilización

El verdadero reto está en cambiar el sistema

La principal fortaleza del vidrio no está solamente en sus propiedades físicas, sino en lo que ocurre cuando estas se incorporan a un sistema diseñado para aprovecharlas. Un envase reutilizable necesita mecanismos de retorno, limpieza, rellenado y distribución que hagan posible que sus múltiples vidas ocurran realmente.

Para las marcas, esto abre una conversación que va más allá de elegir un material. Implica repensar modelos logísticos, hábitos de consumo y sistemas de recuperación. Para los consumidores, significa entender que devolver una botella puede tener tanto valor como depositarla correctamente para reciclaje.

En ese sentido, el vidrio para reutilización no representa una solución aislada a los desafíos ambientales, pero sí una pieza con potencial dentro de estrategias de economía circular. Su mayor ventaja aparece cuando reutilización, rellenado y reciclaje funcionan como partes de un mismo sistema.

En una época en la que los envases son cuestionados por su impacto ambiental, el vidrio plantea una idea sencilla pero poderosa: quizá el mejor residuo sea aquel que tarda mucho más en convertirse en residuo. Su capacidad para reutilizarse, rellenarse y finalmente reciclarse sin perder sus propiedades lo coloca nuevamente en el centro de la conversación sobre circularidad.

El desafío, sin embargo, no consiste solamente en elegir vidrio, sino en crear las condiciones para que sus ventajas puedan aprovecharse. Si las empresas desarrollan sistemas de retorno y los consumidores participan en ellos, un envase puede dejar de ser concebido como algo desechable para convertirse en un activo que circula, se utiliza y vuelve a circular.

6ta edición del México Carbon Forum en Aguascalientes; anuncian sede 2027 en CDMX

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Fabián Muro

Con más de 3,500 asistentes de México y de otros países, la gobernadora de Aguascalientes Tere Jiménez inauguró en el Complejo Tres Centurias la sexta edición del México Carbon Forum, el encuentro de mercados de carbono más importante de América Latina. 

El evento es organizado por MÉXICO₂, la plataforma ambiental de la Bolsa Mexicana de Valores y celebra seis años de impulso a la economía baja en carbono. Al evento se reunieron actores clave como gobiernos locales, desarrolladores de proyectos ambientales, empresas, sistema bancario y líderes y académicos para discutir sobre la acción climática y los mercados de carbono en México.

En la apertura se destacó que poner precio al carbono ya está modificando las reglas de la economía global. La SEMARNAT subrayó la necesidad de movilizar inversión para cumplir las metas climáticas de México, país que en 2025 alcanzó un récord de 3.5 millones de créditos emitidos. Al cierre del evento, se anunció que la séptima edición 2027 se realizará en la Ciudad de México.

Durante el fórum realizado el 2 y 3 de septiembre en FICOTRECE de Aguascalientes gobiernos, empresas, así como universidades y especialistas ambientales, mediante diversas modalidades como conferencias, paneles y espacios de diálogo compartieron experiencias y prácticas empresariales y de gobierno, que permitan el desarrollo económico y social desde el cuidado al medio ambiente y la sustentabilidad.

Eduardo Piquero, director general de MÉXICO₂ mencionó en entrevista para la prensa que el mercado ha estado evolucionando; cada vez más empresas compran bonos de carbono y que actualmente en nuestro país ya existen impuestos, que pueden pagar con créditos de carbon. Asevera que hay una evolución, pero hay que seguir trabajando y que el Gobierno Federal, tiene que habilitar el comercio internacional de bonos de carbono. Se debe transitar del “voluntarismo” hacia una política pública para un mejor desarrollo sostenible en nuestro país.

Mencionó que seguramente en un futuro cercano vamos a ver cosas “más verdes”, energías renovables, así como innovaciones sustentables y amigables con el medio ambiente en el mercado, en el transporte eléctrico y en la movilidad urbana.

¿Contaminan y tampoco pagan? Rihanna, Bezos y otros son señalados por sus jets privados

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El lujo de volar en un jet privado suele asociarse con exclusividad, comodidad y una capacidad económica fuera del alcance de la mayoría. Pero en California, algunos de sus propietarios ahora enfrentan una factura que recuerda que incluso ese privilegio tiene obligaciones fiscales. Multimillonarios, celebridades y dueños de equipos deportivos recibieron notificaciones por adeudos relacionados con sus aeronaves.

De acuerdo con Los Angeles Times, la oficina del tasador del condado de Los Ángeles busca recuperar alrededor de 38 millones de dólares en impuestos pendientes. Entre los nombres señalados aparecen Jeff Bezos, Rihanna, Phil Knight y los creadores de South Park. El caso, sin embargo, va más allá de una lista de famosos que olvidaron pagar: vuelve a poner bajo la lupa cuánto cuesta realmente el lujo de volar de manera privada.

Impuestos de jets privados: una factura que llegó hasta los hangares de los famosos

En California, los propietarios de aeronaves están sujetos a un impuesto anual sobre la propiedad equivalente al 1% del valor de su avión. La obligación aplica cuando la aeronave permanece habitualmente situada en el estado, aunque no esté registrada allí ni su propietario viva en California.

El incumplimiento puede generar multas y, en los últimos meses, la oficina del tasador del condado de Los Ángeles, encabezada por Jeff Prang, comenzó a enviar notificaciones de cobro. La lista suma alrededor de 38 millones de dólares y alcanza a algunas de las personas más conocidas y adineradas del mundo.

Entre los adeudos identificados aparecen:

  • Jeff Bezos, con aproximadamente 244,000 dólares.
  • Stan Kroenke, propietario de los Rams, con 290,000 dólares.
  • Rihanna, con 104,000 dólares.
  • Phil Knight, cofundador de Nike, con 89,000 dólares.
  • Trey Parker y Matt Stone, creadores de South Park, con 95,000 dólares.

¿Quién debe impuestos de jets privados y por qué no los había pagado?

La respuesta de varios representantes fue similar: desconocían que debían pagar este tributo local. Algunos propietarios procedieron a cubrir las cantidades pendientes inmediatamente después de recibir la notificación. Otros, como Bezos y Knight, todavía no habían realizado el pago al llegar la fecha límite del 30 de junio.

El caso de Judy Sheindlin, conocida como la “Jueza Judy”, ilustra otra parte del problema. La presentadora recibió dos facturas correspondientes a 2022 y 2025 y decidió pagarlas, aunque reconoció que lo hizo “a regañadientes”, al considerar que disputar legalmente el cobro podría terminar siendo más costoso.

Además, quienes consideren que la autoridad calculó incorrectamente su obligación pueden presentar una reclamación. El monto puede reducirse dependiendo del tiempo que la aeronave haya permanecido fuera de California, por lo que las autoridades anticipan una oleada de recursos.

La tecnología que permitió encontrar a los aviones

Durante años, identificar qué aeronaves debían pagar este impuesto representó un reto para las autoridades. Un avión puede permanecer en un hangar privado, cambiar de ubicación con facilidad o incluso estar registrado en otro estado, dificultando establecer dónde pasa la mayor parte del tiempo.

La oficina de Prang comenzó a utilizar datos de localización ADS-B Out para determinar con mayor precisión dónde se encuentran las aeronaves. El sistema utiliza GPS satelital para transmitir información sobre la posición de un avión aproximadamente una vez por segundo, lo que permite reconstruir sus movimientos con un nivel de precisión mucho mayor que el radar tradicional.

Pero esta herramienta también abrió un debate sobre privacidad. Mientras las autoridades la consideran útil para determinar obligaciones fiscales, algunos críticos cuestionan que datos diseñados para mejorar la seguridad aérea puedan utilizarse con fines tributarios. El debate incluso ha llevado a algunos estados a limitar el acceso de autoridades locales a esta información.

Cuando el lujo también tiene una huella ambiental

La discusión fiscal adquiere otra dimensión cuando se observa el impacto ambiental de los jets privados. El informe High Flyers 2023, del Institute for Policy Studies, señala que estas aeronaves representan aproximadamente uno de cada seis vuelos gestionados por la FAA, aunque sus propietarios aportan apenas 2% de los impuestos que financian principalmente a la agencia.

El contraste resulta todavía más evidente al analizar las emisiones por pasajero. De acuerdo con el mismo informe, los aviones privados pueden emitir al menos diez veces más contaminantes por pasajero que los vuelos comerciales. Al mismo tiempo, sus propietarios representan apenas una fracción diminuta de la población mundial.

La expansión de esta industria también ha sido acelerada: entre 2000 y 2022, la flota mundial de aviones privados pasó de 9,895 a 23,133 aeronaves, un incremento de 133%.

Impuestos de jets privados: el debate ya no es solo fiscal

Un estudio del Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT) estimó que los jets privados generaron hasta 19.5 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero durante 2023. La cifra representa un aumento de 25% en una década y equivale a casi 4% de las emisiones de la aviación civil en su punto máximo posterior a la pandemia.

Para dimensionar el impacto, el ICCT calcula que un jet privado típico genera anualmente una cantidad de gases de efecto invernadero comparable con la de 177 automóviles de pasajeros o nueve camiones pesados de carretera.

El problema tampoco se distribuye de manera uniforme. En 2023, 65% de los vuelos privados partieron de aeropuertos estadounidenses, generando 55% de las emisiones globales asociadas con este tipo de aviación. Europa fue el segundo mayor contribuyente, mientras que Estados Unidos concentró 18 de los 20 aeropuertos con mayor consumo de combustible y emisiones de jets privados.

Van Nuys y la desigualdad detrás de los vuelos privados

Entre los puntos críticos destaca el aeropuerto Van Nuys, en Los Ángeles, considerado el tercer aeropuerto de jets privados más contaminante del mundo. Su ubicación añade un componente social a una discusión que con frecuencia se presenta únicamente como un problema climático.

El aeropuerto se encuentra en un área mayoritariamente hispana y de bajos ingresos, mientras recibe aeronaves utilizadas por algunas de las celebridades y personas más ricas del planeta. El ICCT señala entre los usuarios asociados con estos vuelos a figuras como Kim Kardashian, Jay-Z y Elon Musk.

Así, la discusión deja de ser únicamente cuánto contamina un avión y comienza a preguntarse quién obtiene los beneficios de esa movilidad y quién vive más cerca de sus impactos. Para la responsabilidad social, esa diferencia importa: las emisiones no ocurren en un vacío, sino en comunidades concretas.

¿Deberían pagar más quienes más contaminan?

El debate ya llegó al terreno de las políticas públicas. Ante el crecimiento de la aviación privada y su impacto ambiental, distintos responsables políticos han comenzado a analizar mecanismos que permitan gravar de manera más proporcional las emisiones generadas por estos vuelos.

El ICCT estima que un impuesto global de 1.59 dólares por galón sobre el combustible utilizado en vuelos privados podría recaudar hasta 3,000 millones de dólares anuales. Los recursos podrían destinarse a impulsar la descarbonización de la aviación y acelerar tecnologías menos contaminantes.

La discusión plantea una pregunta incómoda: si la transición hacia una aviación más limpia requiere inversiones millonarias, ¿deberían contribuir en mayor medida quienes utilizan uno de los medios de transporte con mayor intensidad de emisiones por pasajero? Para el ICCT, el lento avance tecnológico hace razonable exigir una mayor contribución a los viajeros ultrarricos por la contaminación que generan.

El caso de Rihanna, Bezos y otros propietarios de jets privados comenzó con algo aparentemente sencillo: una factura de impuestos que no había sido pagada. Sin embargo, detrás de esos adeudos aparece una discusión mucho más amplia sobre privilegios, responsabilidad fiscal y las consecuencias ambientales de determinados estilos de vida. Que una aeronave esté escondida en un hangar o registrada fuera del estado no elimina necesariamente sus obligaciones.

Los impuestos de jets privados se convierten así en una pieza de un debate mayor: cómo distribuir los costos asociados con una actividad cuyo beneficio está altamente concentrado, pero cuyos impactos pueden recaer sobre el conjunto de la sociedad. La pregunta ya no es solamente quién debe cuánto, sino si quienes tienen mayor capacidad económica y generan mayores impactos deberían asumir también una mayor responsabilidad por ellos.