Los 10 líderes en sostenibilidad que están transformando a sus empresas

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La sostenibilidad empresarial depende cada vez más de quienes tienen la capacidad de convertir los compromisos ambientales y sociales en decisiones concretas. Frente al aumento de los desastres naturales y los fenómenos meteorológicos extremos, los líderes en sostenibilidad ocupan un lugar estratégico dentro de las organizaciones, pues sus decisiones pueden influir en operaciones, cadenas de suministro, innovación y modelos de negocio. Reconocer sus trayectorias permite observar qué capacidades están detrás de algunas de las transformaciones corporativas más relevantes y qué acciones están marcando el rumbo hacia operaciones más responsables.

Por ello, esta vez te presentamos a los principales líderes en sostenibilidad identificados por Sustainability Magazine en su clasificación de 2026. La publicación seleccionó a estas figuras después de presentar su lista de los 250 principales líderes en sostenibilidad del año, destacando a ejecutivos que están impulsando estrategias ambientales, sociales y de transformación empresarial desde compañías de alcance global. Del avance hacia las cero emisiones netas al abastecimiento responsable y la economía circular, sus responsabilidades muestran que la sostenibilidad ya está vinculada con decisiones centrales del negocio.

Los 10 líderes en sostenibilidad que están transformando a sus empresas

1. Jim Andrew, PepsiCo: llevar la sostenibilidad al centro de las decisiones

Jim Andrew ocupa el primer lugar de esta clasificación y lidera las iniciativas de sostenibilidad de PepsiCo, una de las mayores empresas mundiales de alimentos y bebidas. Su perfil combina más de 35 años de experiencia en estrategia empresarial e innovación, con una trayectoria que incluye posiciones de liderazgo en Boston Consulting Group, Royal Philips y Sears. Desde esta posición, su principal aportación consiste en impulsar una visión en la que la sostenibilidad no funciona como un esfuerzo aislado, sino como parte del proceso central de toma de decisiones de la compañía.

Una de las expresiones más relevantes de este enfoque es pep+, el proyecto mediante el cual PepsiCo integra la sostenibilidad y el progreso social en el núcleo de su operación. Los resultados reportados muestran una reducción de 24% en las emisiones de Alcance 1 y 2 respecto a la línea base de 2022, mientras que las emisiones de Alcance 3 vinculadas con actividades energéticas e industriales disminuyeron 12% y las relacionadas con bosques, tierra y agricultura lo hicieron 18%. Además, 96% de la electricidad utilizada en sus operaciones propias a nivel mundial provino de fuentes renovables, equivalente a unos 4,300 GWh. Para los líderes en sostenibilidad, este caso muestra la importancia de conectar los objetivos ambientales con la transformación integral del negocio.

2. Kate Brandt, Google: convertir la sostenibilidad en una estrategia transversal

Kate Brandt ocupa el segundo puesto y tiene bajo su responsabilidad la sostenibilidad de las operaciones, productos y cadenas de suministro globales de Google. Desde que llegó a la compañía en 2015, ha trabajado con áreas como centros de datos, bienes raíces, cadena de suministro y desarrollo de productos para extender los criterios de sostenibilidad a diferentes partes de la organización. Su experiencia resulta especialmente relevante porque antes de llegar al sector tecnológico fue la primera directora federal de sostenibilidad de Estados Unidos, desde donde supervisó estos esfuerzos en las operaciones gubernamentales.

Su trayectoria también incluye posiciones de alta responsabilidad en el Departamento de Energía, la Casa Blanca y la Marina estadounidense, además de su participación en el consejo de administración de National Geographic Society y como copresidenta del Consejo Asesor de Overture Ventures. La dimensión de su experiencia ayuda a entender por qué su trabajo en Google trasciende una sola iniciativa ambiental: su función abarca infraestructura, productos y cadenas de suministro. Para los líderes en sostenibilidad, esta visión transversal resulta clave, especialmente en empresas tecnológicas cuya huella ambiental depende de instalaciones, infraestructura digital, adquisiciones y decisiones de diseño.

3. Kathleen McLaughlin, Walmart: sostenibilidad desde la cadena de suministro y las comunidades

Kathleen McLaughlin ocupa el tercer lugar de la clasificación y trabaja en Walmart para impulsar la sostenibilidad del comercio y de las cadenas de suministro, además de promover la resiliencia de las comunidades. Su responsabilidad se complementa con la presidencia del Consejo de Administración de la Fundación Walmart y con una trayectoria de más de una década al frente de esta organización. Se incorporó a Walmart en 2013, después de más de 20 años en McKinsey & Company, donde dirigió las prácticas de Comercio Minorista y Transformación Organizacional.

Su trabajo conecta la sostenibilidad con productos de uso cotidiano y con la atención de necesidades sociales. Entre sus responsabilidades se encuentra mejorar la sostenibilidad de los alimentos, la ropa y otros productos, al mismo tiempo que Walmart canaliza donaciones de alimentos hacia personas que los necesitan. Esta combinación resulta significativa porque coloca la sostenibilidad en dos dimensiones estrechamente relacionadas: la manera en que se producen y comercializan los bienes y el impacto que una empresa puede generar en las comunidades donde opera. Como ha señalado McLaughlin, para Walmart la sostenibilidad es fundamental para cumplir su propósito de ayudar a las personas a ahorrar dinero y vivir mejor.

4. Melanie Nakagawa, Microsoft: tecnología, agua y acción climática

Melanie Nakagawa ocupa el cuarto lugar y lidera la estrategia de sostenibilidad de Microsoft. Su formación en derecho se complementa con experiencia en el sector público y privado: antes de incorporarse a Microsoft pasó por la Casa Blanca durante la administración de Joe Biden, el Departamento de Estado durante la presidencia de Barack Obama, el Centro de Política Energética Global y Princeville Capital, una firma de inversión enfocada en inteligencia artificial. Esta combinación de experiencia pública, política energética, tecnología e inversión aporta una perspectiva amplia a los objetivos ambientales de una de las mayores compañías tecnológicas.

Microsoft se ha fijado objetivos particularmente ambiciosos: alcanzar emisiones negativas de carbono para 2030 y, para 2050, eliminar todas sus emisiones históricas, conseguir cero residuos y convertirse en una empresa con balance hídrico positivo. El informe ambiental de 2026 destaca tecnologías de refrigeración que reducen el consumo de agua, sistemas de captación de lluvia y una mejora de 25% en la eficiencia del uso del agua desde 2022. Además, la compañía repuso más de 14.2 millones de metros cúbicos de agua, superando por primera vez sus extracciones globales, y su Fondo de Innovación Climática de 1,000 millones de dólares convirtió una inversión de 800 millones en proyectos por 12,000 millones. El trabajo de Nakagawa muestra así cómo los líderes en sostenibilidad pueden vincular metas ambientales de largo plazo con innovación y asignación de capital.

5. Alastair Child, Mars: transformar las cadenas de valor desde el abastecimiento

Alastair Child ocupa el quinto lugar y lidera la estrategia de sostenibilidad de Mars tanto en sus operaciones globales como a lo largo de su cadena de valor. Su relación con la compañía supera las dos décadas y durante ese tiempo ha desempeñado funciones vinculadas con liderazgo comercial, abastecimiento sostenible, sostenibilidad del cacao, programas globales y alianzas estratégicas. Antes de asumir su posición actual en 2025, fue director de Sostenibilidad de Mars Wrigley, desde donde trabajó para integrar la sostenibilidad en diferentes áreas de la empresa y en sus cadenas de suministro.

Su experiencia refleja una aproximación a la sostenibilidad que va más allá de las operaciones directas de una compañía. Entre sus principales áreas de trabajo están la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, el abastecimiento libre de deforestación, la mejora de los medios de vida de los agricultores y el desarrollo de soluciones de embalaje circulares. Además, al comienzo de su carrera trabajó directamente con comunidades y organizaciones de desarrollo en regiones productoras de cacao de África Occidental, y posteriormente participó en iniciativas de conservación, educación y desarrollo comunitario. Su trayectoria permite observar por qué los líderes en sostenibilidad tienen un papel decisivo cuando los impactos ambientales y sociales se encuentran distribuidos a lo largo de toda una cadena de valor.

6. Kara Hurst, Amazon: sostenibilidad desde las operaciones y la cadena de suministro

Kara Hurst ocupa el sexto lugar entre los líderes en sostenibilidad reconocidos por Sustainability Magazine y se desempeña como vicepresidenta global de Sostenibilidad de Amazon, posición que ocupa desde hace 12 años. Desde ella dirige iniciativas relacionadas con sostenibilidad y responsabilidad social que abarcan operaciones, transporte, energía libre de carbono, productos, empaques y compras. Su trabajo muestra que la estrategia ambiental no puede limitarse a compensar impactos, sino que debe incorporarse en las decisiones que sostienen el funcionamiento cotidiano de una compañía global.

Uno de los principales enfoques de Hurst ha sido regionalizar las operaciones logísticas para reducir las emisiones asociadas con el transporte, además de impulsar soluciones de empaque más sostenibles. Su trayectoria, que también incluye experiencia en política pública, gobierno, organizaciones sociales y estrategia global, le permite abordar la sostenibilidad desde distintas perspectivas. El alcance de su responsabilidad refleja una tendencia relevante para las empresas: integrar clima, cadena de suministro, economía circular y responsabilidad social bajo una misma visión estratégica.

7. Pam Cheng, AstraZeneca: conectar la salud del planeta con la salud humana

En el séptimo puesto aparece Pam Cheng, vicepresidenta ejecutiva de Operaciones Globales y Tecnologías de la Información, además de directora de Sostenibilidad de AstraZeneca. Su responsabilidad combina la operación de una compañía farmacéutica global con objetivos ambientales que buscan garantizar que los medicamentos lleguen a quienes los necesitan sin desvincular esta misión de los desafíos climáticos. Para Cheng, la relación entre salud humana y salud del planeta forma parte de una misma agenda empresarial.

Su trabajo se vincula con Ambition Zero Carbon, estrategia mediante la cual AstraZeneca plantea reducir 50% sus emisiones de alcance 3 para 2030 y 90% para 2045. A comienzos de 2026, la compañía reportó una reducción de 98% en sus emisiones de alcance 1 y 2 respecto de 2015, mientras que también había plantado 200 millones de árboles como parte de su aspiración de ser carbono negativa para 2030. Cheng también impulsa la colaboración con proveedores mediante conferencias anuales y la recopilación de información climática.

8. Ann Tracy, Colgate-Palmolive: convertir la sostenibilidad en transformación operativa

Ann Tracy ocupa el octavo lugar y reúne más de tres décadas de experiencia internacional en operaciones, cadenas de suministro, estrategia empresarial y transformación. En Colgate-Palmolive ha participado en la construcción de cadenas de suministro integrales y en procesos relacionados con costos, crecimiento, sucesión, riesgos y gobernanza. Su trayectoria resulta relevante porque coloca la sostenibilidad junto a funciones tradicionalmente asociadas con el desempeño financiero y operativo, en lugar de tratarla como una actividad independiente.

Además de su responsabilidad dentro de Colgate-Palmolive, Tracy preside la junta de UN Global Compact Network USA y forma parte del comité directivo del GHG Protocol. Estas posiciones amplían el alcance de su trabajo hacia la construcción de estándares y prácticas empresariales relacionadas con el clima. Su perfil muestra cómo los líderes en sostenibilidad pueden influir tanto dentro de sus organizaciones como en los espacios donde se definen las reglas y expectativas que orientan al sector privado.

9. Ewan Andrew, Diageo: integrar sostenibilidad, abastecimiento y crecimiento

Ewan Andrew ocupa el noveno lugar de la clasificación y tiene una particularidad importante: su responsabilidad en sostenibilidad está estrechamente vinculada con la cadena de suministro y las adquisiciones globales de Diageo. Con 24 años dentro de la compañía, ha desarrollado una trayectoria que combina operaciones, ingeniería, compras y estrategia. Desde 2019 participa en la dirección de esta agenda, con responsabilidad sobre operaciones globales, aspectos técnicos, ingeniería, cadena de suministro y procurement.

Andrew también lidera Spirit of Progress, la estrategia de Diageo orientada a promover una sociedad más inclusiva y sostenible. Su trabajo incorpora tanto el consumo responsable como la sostenibilidad ambiental, mostrando que las decisiones sobre cómo producir, abastecer y distribuir productos tienen una relación directa con los objetivos ESG. Su inclusión entre los líderes en sostenibilidad destaca precisamente la necesidad de llevar esta agenda a los procesos que determinan el funcionamiento y la escala de una empresa.

10. Cassandra Garber, General Motors: liderazgo ante una nueva etapa de la sostenibilidad corporativa

Cassandra Garber ocupa el décimo lugar de la clasificación de Sustainability Magazine y lidera iniciativas de sostenibilidad en uno de los principales fabricantes de automóviles. Se incorporó a General Motors en abril de 2025, después de desarrollar una trayectoria profesional en empresas como Dell, McKesson, 3M y Coca-Cola. Su experiencia le ha permitido observar la evolución de las agendas corporativas de sostenibilidad y diversidad, y trasladar ese aprendizaje a una industria que enfrenta transformaciones profundas.

La publicación destaca de su liderazgo cualidades como la agilidad, la determinación y la capacidad de actuar con elegancia frente a cambios complejos. Más allá de una iniciativa específica, su incorporación a GM representa la necesidad de contar con perfiles capaces de conectar sostenibilidad con transformación empresarial. En industrias sometidas a grandes cambios tecnológicos, regulatorios y sociales, el reto para los líderes en sostenibilidad consiste precisamente en convertir estos desafíos en decisiones concretas que contribuyan a la evolución del negocio.

¿Qué tienen en común estos líderes en sostenibilidad?

Los diez perfiles seleccionados por Sustainability Magazine muestran que el liderazgo en sostenibilidad está cada vez más relacionado con las funciones centrales de una empresa. Desde la cadena de suministro y las compras hasta la tecnología, las operaciones, la energía, el abastecimiento y la innovación, estos ejecutivos intervienen en áreas donde se toman decisiones capaces de modificar la huella ambiental y social de grandes organizaciones. La sostenibilidad, en este sentido, deja de depender únicamente de programas aislados y adquiere una dimensión estratégica.

El valor de reconocer a estos líderes en sostenibilidad está justamente en observar cómo sus responsabilidades se conectan con la transformación de sus compañías. Sus trayectorias sugieren que avanzar en ESG requiere algo más que establecer metas: implica incorporarlas a la operación, medir resultados, involucrar a proveedores y colaboradores y sostenerlas desde la alta dirección. Para las empresas, el desafío no es únicamente contar con un responsable de sostenibilidad, sino darle capacidad para influir en las decisiones que definirán el negocio del futuro.

Alimentación y dignidad: el apoyo de Corporativo Kosmos a Casa Xochiquetzal

Para algunas mujeres que ejercieron el trabajo sexual, los años pueden transcurrir entre el estigma, el rechazo y la falta de redes familiares o sociales capaces de acompañarlas cuando más lo necesitan. Al llegar a una edad avanzada, esta situación puede traducirse en escenarios de abandono, precariedad e incluso vida en calle, sin recursos suficientes para cubrir necesidades básicas como alimentación, atención médica o un lugar seguro donde vivir. 

En medio del Centro Histórico de la Ciudad de México existe un espacio que busca cambiar ese destino. Se trata de Casa Xochiquetzal, un proyecto para atender a mujeres mayores que vivieron trabajo sexual, muchas de ellas excluidas de sus familias y de la sociedad. Hoy, sus residentes encuentran ahí vivienda, alimentación y acompañamiento para vivir esta etapa con mayor seguridad. 

Mantener un espacio de estas características no sería posible sin el respaldo de organizaciones que reconocen las necesidades de esta población. Entre ellas se encuentra Corporativo Kosmos, líder nacional en servicios de alimentación, que, a través de su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), ha respaldado la labor de Casa Xochiquetzal durante varios años mediante la donación de insumos alimentarios indispensables para las mujeres adultas mayores que viven allí. 

¿Qué es Casa Xochiquetzal y a quiénes apoya? 

El origen de Casa Xochiquetzal está relacionado con una realidad que durante años permaneció prácticamente fuera de la mirada pública. En 2005 surgió una propuesta de trabajadoras sexuales para atender las precarias condiciones en las que vivían mujeres de la tercera edad en la zona de La Merced. La iniciativa fue planteada ante Martha Lamas, Elena Poniatowska y Jesusa Rodríguez como una respuesta a una problemática que no podía seguir siendo ignorada. 

En aquella época, muchas de estas mujeres no contaban con servicios de salud y obtenían ingresos mínimos por su trabajo. La falta de recursos las colocaba ante decisiones tan difíciles como elegir entre comprar alimentos o pagar un cuarto para pasar la noche. Algunas terminaban durmiendo entre pedazos de cartón o comiendo de desperdicios. 

Fue en este contexto que, en 2006, nació Casa Xochiquetzal como un albergue con una misión asistencial dirigida a mujeres trabajadoras sexuales de la tercera edad, de escasos recursos o en riesgo de vivir en la calle. 

mujeres mayores que vivieron trabajo sexual 

El espacio no se limita a proporcionar un techo. Su labor contempla la atención de necesidades básicas como alimentación y vivienda, así como servicios de asistencia médica y psicológica, asesoría jurídica, orientación social, apoyo para servicios funerarios y promoción de los derechos humanos. 

La casa se encuentra en la colonia Centro Oriente, en la zona comprendida entre Tepito y La Merced, una región identificada por sus condiciones de alta marginalidad. En este sentido, la vulnerabilidad de las mujeres que atiende se relaciona no solamente con su edad o situación económica, sino también con el estigma que históricamente ha acompañado al trabajo sexual. 

Jesica Vargas, directora de Casa Xochiquetzal, ha explicado que esta percepción social también dificulta conseguir los recursos necesarios para mantener el proyecto: 

“Desde que se fundó la casa ha sido muy difícil darle mantenimiento justamente por el estigma que conlleva del trabajo sexual”. 

¿Cómo ayuda Corporativo Kosmos a las mujeres mayores que vivieron trabajo sexual? 

Frente a esta realidad, Corporativo Kosmos, bajo la dirección de Jack Landsmanas Sten, ha puesto parte de sus capacidades al servicio de una organización que atiende de manera directa a esta población. 

A través de la Fundación Pablo Landsmanas, la compañía proporciona de manera permanente insumos alimentarios para cubrir las necesidades nutrimentales de las residentes de Casa Xochiquetzal. Aunque puede tratarse de una aportación vinculada con una necesidad básica, su continuidad resulta relevante para un espacio cuya labor depende también de contar con recursos suficientes para sostener la atención cotidiana de sus habitantes. 

Para Casa Xochiquetzal, garantizar la alimentación permite concentrar esfuerzos y recursos en otras necesidades de las mujeres que viven en el albergue, como la atención médica, psicológica, jurídica y las actividades de convivencia. 

De esta manera, la colaboración entre Corporativo Kosmos, la Fundación Pablo Landsmanas y Casa Xochiquetzal atiende una necesidad concreta y contribuye a que las residentes puedan acceder de forma constante a uno de los elementos indispensables para su bienestar. 

mujeres mayores que vivieron trabajo sexual 

¿Por qué las trabajadoras sexuales retiradas necesitan ayuda? 

Las mujeres mayores que vivieron del trabajo sexual pueden enfrentar una combinación de factores que profundiza su vulnerabilidad: edad avanzada, precariedad económica, ausencia de redes familiares y sociales, discriminación y estigma. 

En algunos casos, estas condiciones se acumulan durante décadas hasta llegar a una etapa en la que resulta todavía más difícil generar ingresos o acceder a servicios de salud y otros mecanismos de protección social. 

La situación también tiene una dimensión relacionada con los derechos humanos. Casa Xochiquetzal señala que la invisibilidad de estas mujeres ante la sociedad y las autoridades puede reducir o incluso nulificar el acceso a servicios a los que tienen derecho. Esta falta de reconocimiento puede dejarlas expuestas a violencia física, psicológica y emocional, tanto en el ámbito social como familiar. 

Por ello, el trabajo del albergue busca ir más allá de resolver necesidades inmediatas. Su propósito también contempla promover los derechos humanos, evitar la discriminación y generar condiciones que permitan a sus residentes vivir con mayor seguridad y autonomía. 

Una causa poco visible que necesita aliados 

Uno de los principales retos de Casa Xochiquetzal es que atiende a una población que históricamente ha permanecido fuera de muchas conversaciones sobre envejecimiento, pobreza y abandono. En este escenario, Corporativo Kosmos contribuye mediante una capacidad directamente relacionada con su propia operación: la alimentación. A través de la Fundación Pablo Landsmanas, la empresa canaliza insumos alimentarios hacia Casa Xochiquetzal para apoyar de manera constante a las mujeres que viven en el albergue. 

Así, este respaldo a las mujeres mayores que vivieron trabajo sexual no solamente representa la donación de alimentos. También significa contribuir a la labor de un espacio que, desde hace dos décadas, busca que una población marcada por la exclusión y el estigma pueda vivir su vejez con mayor protección, acompañamiento y dignidad. 

La campaña de Sydney Sweeney para Novig desde la responsabilidad corporativa

Por Luis Maram

Hace unos días, la plataforma de mercados de predicción Novig lanzó “Just Sports”, una campaña con un comercial de un minuto protagonizado por Sydney Sweeney. En él, la actriz aparece desnuda cubriéndose con balones de fútbol americano, hombreras de hockey y equipo de básquetbol, mientras repite frases como “Novig is just sports” y “You can’t trade this, I just look good here”. El video se volvió viral en cuestión de horas con millones de reproducciones en todas las plataformas sociales. En contraparte, también desató una ola de críticas… pero ¿por qué es ta polémico el anuncio de Sydney Sweeney para Novig?

Muchos de los señalamientos en contra tuvieron mucho peso porque provienen de atletas mujeres y olímpicas, que calificaron la campaña de “hipersexualizada” y “dañina” para las mujeres en el deporte. Incluso una gran cantidad de mujeres jóvenes se han manifestado en redes sociales señalando que este tipo de comerciales es una de las razones por la que no se sienten a gusto en un gimnasio o practicando otros deportes.

OK, entendemos esa parte, pero ¿eso basta para levantar tanto revuelo? No. El problema es mucho más sofisticado.

Lo que distingue este caso de una campaña publicitaria común es un hecho que nadie vio venir: Sweeney no solo cobró por aparecer. Al parecer ella misma se acercó a Novig interesada en un acuerdo de participación accionaria (equity), y hoy es socia estratégica y accionista de la compañía. Según el CEO Jacob Fortinsky, ella participó activamente en el desarrollo creativo y en el mensaje de la campaña. No es una modelo contratada sin voz: es, en sus propias palabras a Complex, alguien que quiso “meterse en los detalles” del negocio, no solo prestar su rostro.

Esa situación específica —que sea una mujer con poder de decisión y participación financiera real y no una figura cosificada por terceros— es exactamente lo que vuelve este caso ultra polémico.

¿Por qué algunas personas señalan como retroceso la campaña de Sweeney y Novig?

Para entender por qué esta campaña genera tanto ruido, hay que mirar la curva de las últimas dos décadas. Del 2000 a principios de los 2020, una combinación de fuerzas —el movimiento #MeToo, la consolidación de la responsabilidad social corporativa (RSC), los marcos de sostenibilidad ligados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, y una presión regulatoria y reputacional creciente— produjo una caída medible en la publicidad que explotaba abiertamente el cuerpo femenino como gancho comercial.

El caso de Abercrombie & Fitch es quizás uno de los ejemplos más ilustrativos de ese arco completo. La marca construyó buena parte de su identidad en los años 90 y 2000 sobre un imaginario hipersexualizado: catálogos con desnudos, políticas de contratación basadas explícitamente en la apariencia física, y una estética que convertía el cuerpo joven y delgado en la mercancía real detrás de la ropa. Ese modelo colapsó en dos tiempos: primero, en 2014, con la salida de su CEO Mike Jeffries tras años de crítica pública; después, en 2023, con el documental Cautivos de Abercrombie & Fitch, que destapó denuncias de explotación sexual sistemática ligadas directamente a esa cultura de casting. La marca tuvo que reinventarse casi por completo para sobrevivir.

#MeToo, en paralelo, demostró que el costo reputacional de ese tipo de cultura ya no era abstracto: tumbó carreras completas —Harvey Weinstein, Matt Lauer, Louis C.K.— y obligó a industrias enteras a revisar cómo trataban el cuerpo femenino en su comunicación y en sus prácticas internas.

Para 2020-2021, buena parte del marketing mainstream había migrado hacia narrativas de empoderamiento, diversidad corporal y “female gaze” como estrategia deliberada de posicionamiento. No era necesariamente una transformación profunda en cada empresa, pero sí un cambio de cálculo de riesgo: cosificar salía caro.

El repliegue de DEI y la ventana que se abre

Ese pico, sin embargo, no se sostuvo indefinidamente. A partir de esta década, el andamiaje de diversidad, equidad e inclusión (DEI) que sostenía buena parte de ese cambio cultural corporativo entró en un repliegue acelerado. Empresas como Meta, Target y McDonald’s recortaron o desmantelaron programas de DEI, citando en algunos casos fatiga interna por resultados poco medibles o percepción de exceso burocrático, y en otros, el nuevo clima regulatorio: las órdenes ejecutivas de enero de 2025 que eliminaron requisitos de DEI en contratos federales generaron un efecto dominó. Todo esto sumado a un exceso de corrección social que provocó el hartazgo.

Es precisamente en esa ventana donde Sydney Sweeney encontró su momento con American Eagle en 2025, con una campaña que muchos leyeron como un guiño incómodo a códigos raciales, pero que la mantuvo en boca de todo el mundo durante semanas.

Con ese precedente probado, la apuesta se dobló con Novig y nos hace pensar que no es un accidente cultural y sí una decisión calculada. La estética de “Just Sports” —el cuerpo desnudo como argumento visual central, la repetición casi publicitaria de los años 90 tipo Calvin Klein o American Apparel— no es casual ni ingenua. Es un regreso consciente a un lenguaje visual que el propio mercado había castigado durante casi una década, ejecutado en el momento exacto en que ese castigo dejó de ser tan probable.

La paradoja de la autocosificación empoderada

Todo este contexto hace que el caso se vuelve incómodo para el propio feminismo corporativo. No es un caso más de “otra celebridad se desnuda por dinero”. No es tan sencillo. Ella tomó el control. Existe una corriente dentro del pensamiento feminista conocida como choice feminism —el feminismo de la elección— que sostiene que si una mujer con poder real, control creativo y participación financiera decide desnudarse y capitalizar comercialmente su propio cuerpo, esa decisión es en sí misma un ejercicio de la libertad por la que se luchó. Bajo esa lógica, Sweeney no traiciona nada: ejerce exactamente la agencia que el movimiento buscaba garantizarle.

Pero pensadoras como Nancy Fraser y Susan Bordo han señalado la grieta de ese argumento: ninguna elección individual ocurre en el vacío. Si el mercado sigue premiando desproporcionadamente la exposición del cuerpo femenino por encima de casi cualquier otra forma de talento o mérito —si ese sigue siendo el camino más eficiente hacia el equity, los contratos y la atención global—, entonces “elegir” activar esa palanca no demuestra que la estructura de poder haya cambiado. Demuestra que sigue intacta; lo único que cambió es quién tiene la mano sobre el botón.

Dicho de otro modo: la lucha de las últimas dos décadas no buscaba garantizarle a la mujer el derecho a cosificarse a sí misma con beneficio propio. Buscaba que cosificarse dejara de ser la moneda de cambio más rentable que el mercado le ofrece a una mujer para acceder a mejores condiciones. Que hoy sea la propia protagonista quien decide accionar esa moneda —con equity de por medio y control creativo total— no cierra esa tensión: la vuelve más difícil de señalar, porque ya no hay un villano externo evidente a quien culpar. El “villano”, si lo hay, es el mercado mismo, que sigue pagando mejor la exposición del cuerpo que casi cualquier otra propuesta de valor, incluso a mujeres que llegaron a la mesa de decisiones.

Eso podría explicar, al menos en parte, por qué la reacción de atletas olímpicas y deportistas de alto rendimiento ha sido tan visceral. No se trata solo de pudor o de una reacción moral genérica. Es la sensación —que ellas mismas han verbalizado públicamente— de que el techo de cristal que empezaba a resquebrajarse, el de ser vistas por mérito deportivo y no por cuerpo, se agrieta desde adentro, con decisión femenina y una cifra de equity de por medio, no con un ejecutivo depredador como en el pasado.

¿Qué gana Sydney Sweeney y Novig con la campaña?

Más allá de la polémica sobre sexismo, el componente puramente comercial es probable que sea el motor real detrás de la decisión. Tanto Sweeney como Novig entendían con precisión lo que estaban comprando: una controversia calculada equivale a una cobertura mediática global que ningún presupuesto publicitario convencional podría igualar. Es el mismo manual que usaron Calvin Klein y American Apparel hace treinta años, pero ahora, según parece, ejecutado por una mujer en lugar de un director creativo hombre.

Ese cambio de posición —de objeto de la estrategia a arquitecta de la estrategia— es real y merece reconocerse como tal. Pero no resuelve la pregunta de fondo que el caso deja abierta: si la forma más rentable de ejercer poder recién adquirido sigue siendo replicar exactamente la estética que ese poder debía desmontar, ¿qué tanto cambió realmente la estructura? Probablemente… esta sigue intacta, y he allí lo álgido de toda esta polémica.

Una nota sobre este análisis: se trata de una lectura desde el marketing, la evolución de los movimientos sociales y la responsabilidad corporativa. No pretende interpretar ni dictar lo que las mujeres deben sentir frente a su propio cuerpo — esa es una conversación que les corresponde enarbolar a ellas, y de hecho ya lo están haciendo, con voces como las de las atletas olímpicas citadas más adelante. Este texto se limita a lo que puede analizarse desde afuera: patrones de mercado, ciclos históricos y decisiones corporativas.

El artículo se publicó inicialmente en el sitio del autor.


Luis Maram, Marketing y sostenibilidad
Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación

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Luis Maram es estratega digital especializado en desarrollo de contenidos orientados a visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha acompañado a marcas en el diseño de acciones digitales que inspiran a sus audiencias, generan conexión y producen resultados concretos —desde el content marketing y el social media hasta la inteligencia artificial.

Es Director de Marketing y Media en Expok, donde lidera la estrategia digital de la empresa y sus clientes. Asimismo, edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocidos de México, LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.

“Están apostando nuestras vidas con la IA”: el caso de Jacob Coxon, la respuesta corporativa y el futuro

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En septiembre de 2026, la renuncia pública de un investigador de Anthropic desató una cadena de eventos que llevó a los directores de las principales empresas de inteligencia artificial del mundo —Anthropic, OpenAI, xAI y Google DeepMind— a coincidir públicamente en algo inusual: que la industria debe frenar su propio ritmo de desarrollo. Días después, la Casa Blanca respondió que ganar la carrera importa más que frenarla. El episodio es un caso de estudio sobre gobernanza corporativa, transparencia y los límites de la autorregulación empresarial.

Lo que necesitas saber 

  • Jacob Coxon, investigador de 27 años que trabajó en OpenAI y Anthropic, renunció el 8 de septiembre de 2026 acusando a ambas empresas de “apostar con nuestras vidas” en la carrera hacia una IA cada vez más autónoma.
  • Su hilo en X acumuló más de 150 millones de vistas en días, superando por amplio margen renuncias similares de otros investigadores de la industria.
  • Un líder de seguridad de Anthropic y el Premio Nobel de Física 2024, Geoffrey Hinton, respaldaron públicamente una estimación de riesgo de extinción humana superior al 10% en la próxima década.
  • El CEO de Anthropic, Dario Amodei, respondió con una propuesta concreta de tres etapas para desacelerar el desarrollo, comenzando con evaluadores externos independientes.
  • Sam Altman (OpenAI), Elon Musk (xAI) y Demis Hassabis (Google DeepMind) respaldaron la propuesta, un hecho inédito entre competidores directos.
  • El presidente Donald Trump rechazó la idea, argumentando que Estados Unidos no puede permitirse perder terreno frente a China.

¿Quién es Jacob Coxon y por qué su renuncia importa?

La mayoría de las renuncias públicas en la industria de la inteligencia artificial vienen de equipos de seguridad: personas cuyo trabajo es precisamente vigilar los riesgos. El caso de Coxon fue distinto. Este investigador británico, egresado de Cambridge, pasó tres años haciendo lo contrario: entrenar y hacer más potentes a los propios modelos, primero en OpenAI (donde contribuyó al desarrollo de GPT-4o) y después en Anthropic.

El 8 de septiembre de 2026 publicó en X un hilo de siete mensajes anunciando su salida. Sus palabras, sin rodeos, fueron que ninguna de las dos empresas está actuando con responsabilidad y que ambas están “corriendo directo hacia una superinteligencia autosuperable, apostando con nuestras vidas”.

Según relató después a medios como TIME y CNN, no hubo un descubrimiento puntual detrás de su decisión, sino dos conclusiones que fue acumulando:

  • Las cosas se están acelerando de forma evidente.
  • Ese proceso no está bajo control.

El impacto mediático fue extraordinario. Para comparar: la renuncia de Jan Leike, exdirectivo de seguridad de OpenAI, había generado unos 6 millones de vistas en 2024. La de Coxon superó los 150 millones y las 750,000 interacciones en cuestión de días, con entrevistas subsecuentes en CNN, TIME, Axios y WIRED, entre otros.

El respaldo que le dio credibilidad científica

Una advertencia viral puede quedarse en eso: viral. Lo que le dio peso al caso de Coxon fue el respaldo de dos figuras difíciles de ignorar.

Evan Hubinger, líder del equipo de Alignment Science en Anthropic, escribió públicamente que coincidía con Coxon y que, en su estimación personal, existe una probabilidad superior al 10% de que la IA cause la extinción humana en la próxima década. Añadió algo igual de relevante para cualquier conversación sobre gobernanza: que su propia empresa “no tiene todavía un plan” para resolver el problema de alinear una superinteligencia con los intereses humanos.

Días más tarde, en una entrevista con BBC Newsnight, la periodista Victoria Derbyshire le preguntó directamente a Geoffrey Hinton —ganador del Premio Nobel de Física 2024 y conocido como “el padrino de la IA”— si esa cifra del 10% le parecía razonable. Su respuesta fue clara: aunque advirtió que es un juicio intuitivo y no un cálculo científico preciso (ya que la humanidad nunca ha enfrentado un escenario comparable), consideró que asumir un riesgo de apenas 1% sería “muy imprudente”, y que el 10% le parecía “una estimación no descabellada”.

La respuesta corporativa: un plan de tres pasos

El 12 de septiembre, Dario Amodei, CEO de Anthropic, publicó un ensayo titulado “We Must Pace the Frontier” (“Debemos marcar el ritmo de la frontera”), replicado también en X. No pidió detener el desarrollo de la IA, sino desacelerarlo deliberadamente para dar tiempo a que las medidas de seguridad avancen al mismo ritmo que las capacidades técnicas.

Su plan se estructura en tres etapas:

  1. Evaluadores externos con acceso de empleado. Anthropic se comprometió, de forma unilateral, a dar a organizaciones independientes (como METR) acceso permanente a sus instalaciones, comparable al de su propio personal: credencial, equipo de trabajo y permiso para revisar código, procesos de entrenamiento e informes de incidentes, con derecho a publicar sus hallazgos sin control editorial de la empresa. Amodei comparó este modelo con el de los inspectores de alimentos o los supervisores bancarios.
  2. Coordinación regulatoria entre democracias occidentales, para fijar estándares mínimos de seguridad antes de autorizar modelos de gran escala.
  3. Coordinación internacional que incluya a China, como fase final y más ambiciosa.

Entre las motivaciones que citó, destacan dos:

  • El fenómeno de la automejora recursiva, es decir, sistemas de IA que ayudan a construir la siguiente generación de sistemas, acelerando el ciclo de desarrollo cada mes.
  • Un incidente reciente entre OpenAI y Hugging Face, en el que un grupo de agentes de IA, durante una prueba de ciberseguridad, actuó de forma colectiva contra objetivos que no le habían sido asignados, e intentó interferir con el propio sistema que evaluaba su desempeño.

Un frente insólito entre competidores

Lo que convirtió este episodio en un caso de estudio de gobernanza corporativa fue la reacción de los principales rivales de Anthropic. En un sector donde estas empresas compiten directamente por talento, inversión y cuota de mercado, tres de sus máximos responsables coincidieron públicamente con la propuesta de desacelerar:

  • Sam Altman, CEO de OpenAI, escribió que coincidía con Amodei sobre la necesidad de moderar el ritmo en la frontera de la IA, y anunció que su empresa también abriría sus sistemas a evaluadores independientes con acceso similar al de sus empleados.
  • Elon Musk, fundador de xAI, respaldó el planteamiento con un mensaje breve en X: “Dario tiene razón”.
  • Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind, se sumó también, aunque matizando que “los detalles todavía deben resolverse”.

Para varios analistas, esta convergencia —viniendo de compañías que normalmente compiten con dureza— es en sí misma una señal relevante, más allá de cualquier medida concreta. Sin embargo, conviene no perder de vista una lectura más cautelosa: el propio ensayo de Amodei reconoce que no existe todavía un acuerdo operativo entre las empresas, y que el compromiso concreto de Anthropic se limita, por ahora, al primer paso del plan. El respaldo de sus competidores podría reflejar tanto una preocupación genuina compartida como un gesto de posicionamiento público ante reguladores y opinión pública, sin que ello implique renunciar a ninguna ventaja comercial real.

Trump entra al debate: “Quien gane la IA, gana”

El domingo 13 de septiembre, en Irlanda, un periodista le preguntó a Donald Trump sobre la propuesta de desacelerar la IA. Su respuesta marcó un contraste directo con las advertencias del sector:

“Podemos poner salvaguardas, podemos hacer esto y aquello. Pero creo que hay muchas fuerzas negativas planteando el tema que no deberían estar planteándolo. Y están planteando cosas que no van a suceder. Pero quien gane con la IA, gana.”

Trump insistió en que Estados Unidos lidera actualmente a China en esta tecnología y que su prioridad es mantener esa ventaja, por encima de cualquier pausa motivada por riesgos de seguridad a largo plazo.

La respuesta encontró eco dividido en el Congreso estadounidense:

  • El republicano Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes, coincidió con Trump y rechazó una moratoria de emergencia, argumentando que frenar unilateralmente permitiría a China tomar la delantera.
  • El demócrata Hakeem Jeffries, líder de la minoría en la Cámara Baja, pidió lo contrario: que el Congreso actúe con urgencia para ralentizar el desarrollo de la IA y proteger a la ciudadanía.

Qué le deja este episodio a la agenda de RSE

Más allá del vértigo tecnológico, el caso ofrece varias lecciones para quienes piensan la responsabilidad social empresarial desde la gobernanza y la rendición de cuentas:

  • La autorregulación tiene límites visibles. Que las propias empresas pidan supervisión externa —comparándose con inspectores de alimentos o reguladores bancarios— es un reconocimiento implícito de que el mercado, por sí solo, no está resolviendo el problema.
  • La transparencia como activo reputacional. El compromiso de Anthropic de dar acceso “tipo empleado” a evaluadores independientes, con derecho a publicar sin filtro editorial, es un estándar de transparencia poco común en cualquier industria, y podría convertirse en referencia para otros sectores de alto riesgo.
  • Los incentivos comerciales y el interés público no siempre convergen. La distancia entre el discurso de las empresas tecnológicas y la postura del gobierno estadounidense ilustra una tensión clásica de la RSE: hasta dónde una industria puede autolimitarse cuando el entorno regulatorio y geopolítico empuja en dirección contraria.
  • Los stakeholders ya no son solo accionistas o clientes. Investigadores internos, premios Nobel, legisladores de ambos partidos y gobiernos extranjeros forman ahora parte de la conversación sobre cómo se desarrolla una tecnología con impacto potencialmente civilizatorio.

El desenlace de este pulso —entre las empresas que piden frenar y un gobierno que prioriza ganar la carrera— seguirá marcando, en los próximos meses, hasta dónde llega la responsabilidad corporativa cuando entra en tensión directa con la geopolítica.

L’Oréal groupe lidera la conversación sobre el poder transformador y la esencialidad de la belleza en la sociedad

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Lejos de ser un concepto superficial o efímero, la belleza constituye una necesidad humana universal profundamente ligada a la dignidad, la salud, la autoestima y la cohesión social. Bajo esta premisa, L’Oréal Groupe celebró en el Museo Kaluz de la Ciudad de México el encuentro regional “La Esencialidad de la Belleza: una mirada sobre su impacto en nuestras vidas y en la sociedad”, convocando a diplomáticos, autoridades, líderes sectoriales y medios de comunicación de América Latina.

La jornada ofreció una agenda integral de diálogo, reflexión, ciencia y arte:

  • Apertura y propósito: Carolina Delgado, Vicepresidenta de Asuntos Corporativos y Comunicaciones de L’Oréal Latinoamérica, inauguró el encuentro invitando a mirar más allá del espejo y a reflexionar sobre la belleza no como un accesorio, sino como nuestro primer lenguaje de identidad, pertenencia y dignidad humana.
  • Panorama, impacto y resiliencia regional: Ersi Pirishi, Presidenta de L’Oréal Latinoamérica, destacó que la belleza es una industria esencial y profundamente resiliente, capaz de sostener un crecimiento continuo aun frente a entornos macroeconómicos complejos. Mencionó los resultados del estudio de Asterès, los cuales demuestran el extraordinario efecto multiplicador socioeconómico del Grupo en la región: en México, cada empleo directo en L’Oréal genera 15 empleos en la economía nacional (alcanzando más de 46,670 empleos totales), mientras que en Brasil el multiplicador es de 1 a 14 (con más de 43,300 empleos generados). Ersi enfatizó que liderar el sector en Latinoamérica implica dinamizar una vasta cadena de valor que conecta desde la agricultura sostenible y la manufactura local de vanguardia hasta cientos de miles de estilistas, dermatólogos y comercios, todo bajo un modelo que opera con energía 100% renovable, ciencia ética y programas sociales que transforman vidas en sus 17 mercados.
  • Presentación del Decálogo de la Esencialidad de la Belleza: El equipo de Asuntos Corporativos de L’Oréal Latinoamérica presentó los 10 principios que fundamentan por qué la belleza es esencial, conectando la actividad de la industria con el motor económico, el impacto humano, el patrimonio cultural, la creatividad, la salud y prevención, el bienestar emocional, la ciencia ética, la diversidad, la longevidad y la sostenibilidad (L’Oréal por el Futuro).
L’Oréal
  • Muestra fotográfica “La Belleza nos Habita”: En colaboración con el fotógrafo mexicano Cristian Salvatierra, se presentó una curaduría de 10 retratos de personas de la región que dan rostro y alma a cada uno de los pilares del decálogo, visibilizando historias reales de resiliencia, autenticidad y orgullo latinoamericano.
  • Cine Documental – Meeting the Moment: Producido por L’Oréal Groupe y The New York Times, el filme ilustra cómo los rituales de autocuidado y la salud mental son determinantes para la confianza y resiliencia en atletas de alto rendimiento.
  • Panel de Identidad y Soberanía: Moderado por la periodista Anna Lagos, contó con la participación de la luchadora mexicana Persephone, una de las protagonistas del documental Meeting the Moment, quien compartió su testimonio sobre la decisión de despojarse de la máscara tradicional para abrazar su propia expresividad, abordando el cuidado personal como una auténtica armadura psicológica y un acto de soberanía.

“La belleza en Latinoamérica no es un lujo ni un concepto superficial; es un sector estratégico y profundamente resiliente que impacta de manera directa en la salud, la dignidad y el desarrollo de nuestros 670 millones de habitantes. En L’Oréal Groupe, como líderes de la industria, asumimos la responsabilidad de traducir este valor esencial en un motor económico que genera empleo en toda nuestra cadena, en ciencia de vanguardia libre de pruebas en animales y en un compromiso activo con la sostenibilidad y la equidad social en toda la región”, afirmó Ersi Pirishi, Presidenta de L’Oréal Latinoamérica.

Por su parte, Carolina Delgado, Vicepresidenta de Asuntos Corporativos y Comunicaciones de L’Oréal Latinoamérica, añadió: “Si la belleza fuera superficial, la humanidad no habría invertido en ella desde sus orígenes. La belleza no es un accesorio; fue, es y será nuestro primer lenguaje y un motor de crecimiento constante: la forma en que decimos ‘aquí estoy, este soy yo y pertenezco a este mundo’”.

¿Puede la IA crear armas biológicas? Anthropic revela cómo intentaron usar Claude

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La inteligencia artificial generativa ya no solo plantea preguntas sobre productividad, empleo o desinformación. Sus capacidades también están siendo evaluadas por actores que buscan utilizarlas con fines ilícitos. Anthropic reveló que detectó varios intentos de emplear Claude para actividades relacionadas con el desarrollo de armas biológicas y otras amenazas, aunque aclaró que no identificó casos en los que se hubiera creado o utilizado directamente un arma de este tipo.

El hallazgo abre una discusión que va más allá de la seguridad de un solo modelo: ¿qué tan preparada está la industria de IA para anticipar los usos peligrosos de tecnologías cada vez más capaces? Para las empresas que desarrollan estos sistemas, el desafío ya no consiste únicamente en impedir respuestas indebidas, sino en demostrar que sus mecanismos de prevención evolucionan al mismo ritmo que sus modelos.

Armas biológicas creadas por la IA: ¿qué detectó Anthropic?

En su reporte de amenazas de septiembre, Anthropic analizó actividades registradas entre diciembre de 2025 y agosto de 2026. Entre ellas identificó intentos de utilizar modelos avanzados para investigaciones relacionadas con biología de doble uso, es decir, conocimientos que pueden tener aplicaciones científicas legítimas, pero también ser desviados hacia fines dañinos.

De acuerdo con la compañía, modelos anteriores como Claude Opus 4 y Claude Sonnet 4.5 no tenían capacidades suficientes para ayudar de manera significativa a un usuario avanzado a realizar investigaciones biológicas peligrosas. Sin embargo, el avance de modelos posteriores llevó a Anthropic a reconocer que necesitaba ampliar sus mecanismos de protección.

armas biológicas creadas por la IA

La empresa identificó cinco tipos de solicitudes consideradas especialmente sensibles:

  • investigaciones destinadas a incrementar características peligrosas de patógenos
  • consultas sobre la adaptación de virus para mejorar su propagación
  • modificaciones de toxinas
  • búsqueda de proveedores de síntesis genética con controles débiles
  • solicitudes para trabajar con patógenos peligrosos sin las credenciales o el contexto institucional correspondiente

Anthropic asegura que bloqueó estas actividades, suspendió las cuentas y claves API involucradas y reforzó sus clasificadores y filtros para restringir una gama más amplia de consultas relacionadas con investigación biológica de doble uso.

El problema no es solo que la IA pueda hacerlo

El caso resulta relevante porque muestra un cambio en la naturaleza del riesgo. Una IA no necesita crear por sí misma un arma biológica para convertirse en un factor de riesgo. Basta con que reduzca las barreras de conocimiento, tiempo o recursos que enfrentaría una persona interesada en desarrollar una actividad peligrosa.

Por eso, el concepto de armas biológicas creadas por la IA debe analizarse con cautela. Anthropic no afirma que Claude haya producido un arma biológica funcional. Lo que documenta son intentos de utilizar sus capacidades como una herramienta para avanzar en investigaciones que podrían tener aplicaciones dañinas.

La diferencia es importante, pero no elimina el problema empresarial. Si los modelos son cada vez más capaces, las compañías necesitan evaluar no solamente qué pueden hacer en condiciones normales, sino qué podría ocurrir cuando esas capacidades son utilizadas deliberadamente para superar controles de seguridad.

armas biológicas creadas por la IA

¿La industria está reaccionando antes o después del riesgo?

Aquí aparece una de las principales preguntas de responsabilidad social empresarial para el sector tecnológico.

El desarrollo de modelos más potentes suele estar acompañado por evaluaciones de seguridad y mecanismos de protección. Sin embargo, el propio caso de Anthropic evidencia que las capacidades de un modelo pueden avanzar hasta un punto en el que las barreras existentes dejan de ser suficientes.

La respuesta de la empresa —detectar, suspender cuentas y reforzar filtros— representa una medida necesaria. Pero desde una perspectiva de RSE, también plantea una cuestión más exigente: ¿por qué esperar a identificar nuevos patrones de abuso para ampliar las salvaguardas?

En tecnologías con potencial de impacto sistémico, la responsabilidad no puede limitarse a responder cuando aparece el incidente. Las empresas deben incorporar evaluaciones prospectivas de riesgos, pruebas adversariales, monitoreo continuo y mecanismos capaces de detectar nuevas formas de abuso antes de que se conviertan en daños reales.

Esto es especialmente relevante cuando los riesgos involucran salud pública, seguridad, derechos humanos o infraestructura crítica.

Armas biológicas creadas por la IA: una responsabilidad compartida

El reporte también muestra que el problema no termina en Anthropic. Si una compañía desarrolla un modelo con nuevas capacidades, otras empresas pueden intentar replicarlas o adquirirlas mediante prácticas que reduzcan el tiempo y costo de desarrollo.

Anthropic identificó, por ejemplo, intentos de destilación ilícita. La destilación puede utilizarse legítimamente para entrenar o ajustar otros sistemas a partir de los conocimientos generados por un modelo avanzado. Sin embargo, cuando se realiza sin autorización, puede permitir que terceros extraigan capacidades de modelos de frontera para incorporarlas a otros sistemas.

El reporte menciona actividades vinculadas con laboratorios chinos de IA y señala específicamente a DeepSeek, Xiaomi, Moonshot y Alibaba. Según Anthropic, actores relacionados con Alibaba realizaron su mayor ataque de destilación identificado hasta ahora, dirigido a transcripciones de razonamiento de modelos avanzados para contribuir al entrenamiento de modelos Qwen.

DeepSeek

Esto agrega otra dimensión al debate: la seguridad de la IA no depende exclusivamente de la compañía que desarrolla el modelo original. La competencia tecnológica, la transferencia de capacidades y los intentos de replicación también pueden modificar el perfil de riesgo del ecosistema.

¿Qué deberían hacer las empresas de IA?

El caso deja varias lecciones para una industria que todavía está definiendo sus estándares de responsabilidad.

1. Evaluar riesgos antes del lanzamiento.
Las pruebas de seguridad no deberían limitarse a identificar fallas conocidas. Deben considerar escenarios de abuso derivados de las nuevas capacidades que incorpora cada generación de modelos.

2. Actualizar las salvaguardas continuamente.
Un filtro adecuado para un modelo menos avanzado puede resultar insuficiente para uno con mayores capacidades. La seguridad debe evolucionar junto con el producto.

3. Monitorear el uso real.
Las políticas de uso responsable pierden efectividad si la empresa no cuenta con mecanismos para identificar patrones de comportamiento que puedan indicar un intento de abuso.

4. Fortalecer la gobernanza.
Las decisiones sobre lanzamiento, acceso y restricciones deben involucrar criterios técnicos, legales, científicos y éticos, especialmente cuando existen riesgos para terceros.

5. Transparentar los incidentes relevantes.
Informar sobre los intentos de abuso permite que investigadores, reguladores y otras empresas comprendan nuevas amenazas y desarrollen mejores mecanismos de prevención.

Armas biológicas creadas por la IA: el verdadero desafío es anticiparse

El caso de Anthropic no demuestra que Claude haya creado un arma biológica. Sí demuestra que los avances en IA están acercando estas herramientas a áreas donde un error de diseño, una vulnerabilidad o un uso deliberadamente malicioso puede tener consecuencias mucho más graves que una respuesta incorrecta.

Por eso, hablar de armas biológicas creadas por la IA no debería reducirse a una discusión sobre si un chatbot puede producir determinado contenido. El desafío empresarial es más amplio: determinar qué capacidades deben ofrecerse, bajo qué condiciones, con qué controles y con qué mecanismos para responder cuando esos controles son insuficientes.

Para la industria tecnológica, la responsabilidad no debería medirse únicamente por la capacidad de bloquear un abuso después de detectarlo. También por la capacidad de anticipar cómo una nueva tecnología puede ser utilizada para causar daño y actuar antes de que ese riesgo se materialice.

En una carrera por desarrollar modelos cada vez más poderosos, la pregunta de fondo no es solamente qué puede hacer la IA, sino qué están haciendo sus desarrolladores para asegurarse de que esas capacidades no terminen siendo utilizadas contra la sociedad.

La ITALIKA que quiso ser mexicana

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Hay marcas que se venden en México y hay marcas que deciden hacer de México una parte relevante de su historia. ITALIKA quiere colocarse en este segundo grupo. En septiembre, mes en el que tradicionalmente cobra fuerza la conversación sobre lo hecho en el país, la compañía presenta la nueva ITALIKA 300Z destacando un atributo que va más allá de sus características como motocicleta: de acuerdo con la empresa, fue diseñada y ensamblada 100% por talento mexicano.

La presentación llega, además, en un momento significativo para la compañía. ITALIKA informó que este año superó los 10 millones de motocicletas ensambladas en México, un hito que utiliza para mostrar la dimensión que ha alcanzado su operación en el país. El dato cobra especial relevancia cuando se observa no únicamente desde el producto terminado, sino desde lo que representa producir localmente: infraestructura, conocimiento, tecnología y personas que participan en hacer posible cada unidad.

El ensamblaje se realiza en las plantas de GS Motos ubicadas en Toluca, Estado de México, y Guadalajara, Jalisco. De acuerdo con el comunicado, en estos centros convergen tecnología, precisión y talento mexicano para producir las motocicletas de la marca. ITALIKA presenta estas instalaciones como una parte importante de su historia y de su apuesta por desarrollar productos dirigidos a las necesidades de las personas que se desplazan diariamente en México.

Pero quizá el elemento más interesante del anuncio está en la palabra diseñada. Ensamblar localmente ya representa una participación del país dentro de la cadena productiva; desarrollar capacidades de diseño, tecnología e ingeniería supone ir un paso más allá. Dirk Biehler, director general de GS Motos Global, señala que la evolución de la compañía refleja su capacidad para desarrollar tecnología e ingeniería 100% mexicana e incorporarlas a plataformas de nueva generación. El objetivo, según la empresa, es transformar la experiencia de movilidad urbana y responder a una demanda creciente de desempeño, comodidad y sofisticación.

La nueva ITALIKA 300Z es presentada como una materialización de esa evolución. Es la nueva y más grande integrante de la Línea Z y combina diseño, tecnología y desempeño. La compañía la describe como una motocicleta de imagen deportiva, preparada para desplazamientos tanto en ciudad como en vías rápidas y pensada para personas que buscan agilidad en sus recorridos cotidianos.

El contexto también ayuda a explicar por qué la apuesta importa. Según las cifras incluidas por ITALIKA en su comunicado, en aproximadamente una década el número de motocicletas en circulación en México pasó de poco más de 2.2 millones a cerca de 9 millones de unidades. Es decir, las motocicletas tienen una presencia cada vez mayor dentro de la movilidad cotidiana del país. Frente a ese crecimiento, ITALIKA busca posicionar la 300Z no solo como un nuevo producto, sino como resultado de capacidades desarrolladas en México para un mercado que también está transformándose.

Y es precisamente allí donde esta noticia adquiere una lectura distinta: la ITALIKA 300Z no quiere presumir únicamente potencia, diseño o capacidad para moverse entre el tráfico. Quiere presumir su origen.

¿Por qué es relevante que Italika haga esto?

Desde una perspectiva de responsabilidad empresarial, hay algo que vale la pena subrayar: producir en México y desarrollar talento mexicano puede convertirse en un atributo responsable de una marca cuando forma parte de una estrategia consistente de generación de capacidades locales.

Esta afirmación corresponde a un análisis de responsabilidad corporativa a partir de los hechos presentados por la compañía.

La conversación sobre responsabilidad corporativa suele concentrarse en temas ambientales, sociales y de gobernanza. Sin embargo, también es pertinente observar dónde se genera el valor de una compañía, qué capacidades desarrolla y qué papel desempeñan las personas y comunidades del país donde opera.

Por eso resulta especialmente interesante que el comunicado no se limite a decir que la 300Z se ensambla en México. La empresa sostiene que detrás de ella existe también tecnología e ingeniería desarrolladas en el país. Esa diferencia importa. Una organización puede tener presencia física en un territorio sin necesariamente construir conocimiento local. Cuando una empresa afirma que incorpora talento del país al diseño, la ingeniería y la evolución de sus productos, la conversación puede avanzar de “hecho en México” hacia algo más profundo: creado con capacidades mexicanas.

Este es un territorio con enorme potencial reputacional, pero también exige consistencia. El origen nacional no debería utilizarse únicamente como un recurso publicitario durante septiembre. Para convertirse en una cualidad responsable de marca, tendría que expresarse de manera sostenida en la estrategia empresarial y poder demostrarse a través de las decisiones de la organización.

El hito de los 10 millones de vehículos ensamblados en México ofrece a ITALIKA una oportunidad para construir precisamente esa narrativa. No se trata solamente de decir “somos mexicanos” o colocar símbolos patrios alrededor de un producto. Una narrativa responsable más poderosa es aquella que puede explicar qué significa concretamente producir en México y qué capacidades ha permitido desarrollar esa decisión.

Hay además otra lectura relevante. El crecimiento de las motocicletas que señala el comunicado —de poco más de 2.2 millones a cerca de 9 millones de unidades en circulación en aproximadamente una década— muestra que ITALIKA participa en un mercado estrechamente relacionado con la manera en que millones de personas resuelven sus desplazamientos. Por ello, hablar de innovación y talento nacional en este sector también significa hablar de soluciones pensadas para una realidad mexicana.

Esto convierte a la nueva 300Z en algo más interesante que un lanzamiento estacional ligado a las Fiestas Patrias. La motocicleta puede funcionar como símbolo de una idea empresarial mucho más valiosa: México no solo como mercado donde vender productos, sino como lugar desde donde diseñarlos, desarrollarlos y producirlos.

Esa es una narrativa de responsabilidad corporativa que vale la pena fortalecer.

Italika de corazón mexicano

Una motocicleta puede competir por diseño, tecnología o desempeño. Pero también puede contar una historia sobre el lugar donde fue concebida y las personas que hicieron posible que llegara a las calles.

La nueva ITALIKA 300Z tiene esa oportunidad. Ser diseñada y ensamblada con talento mexicano permite a la marca hablar de México no únicamente como mercado, sino como parte de su capacidad productiva y tecnológica. Y haber superado los 10 millones de motocicletas ensambladas en el país le da dimensión a esa historia.

Desde una perspectiva de responsabilidad corporativa, la oportunidad está en llevar esta narrativa más lejos: documentar las capacidades que se están desarrollando, dar visibilidad a las personas detrás de la ingeniería y la producción, y comunicar de manera consistente qué significa para la compañía generar valor desde México.

Porque el verdadero orgullo de lo hecho en México no debería estar únicamente en una etiqueta ni celebrarse solo en septiembre. Está en demostrar que aquí existen el talento, la tecnología y las capacidades para imaginar, desarrollar y producir.

Y quizá esa sea la mejor historia detrás de esta motocicleta: la ITALIKA que quiso ser mexicana no se conformó con rodar en México. Quiso también ser pensada y hecha aquí.

Clarios y Fundación DEACERO impulsan el fortalecimiento del sector social en Guanajuato

Para fortalecer las capacidades institucionales de las organizaciones de la sociedad civil en Guanajuato y la región del Bajío, promover alianzas estratégicas con los sectores público y privado, y potenciar la colaboración intersectorial en favor de las comunidades, Clarios y Fundación DEACERO llevaron a cabo los días 8 y 9 de septiembre el Congreso para el Fortalecimiento del Sector Social de Guanajuato 2026, reuniendo a líderes de organizaciones, empresas e instituciones comprometidas con el desarrollo social de la región.

Más de 107 organizaciones de la sociedad civil y donatarias, representadas por más de 200 asistentes, participaron durante dos días en un espacio de fortalecimiento institucional, intercambio de experiencias y construcción de alianzas orientadas al desarrollo de un ecosistema social más sólido y colaborativo. La agenda abordó temas clave para la resiliencia e innovación social, incluyendo sostenibilidad, inteligencia artificial, cumplimiento fiscal y legal, y estrategias de movilización de recursos.

El evento gratuito, organizado por DEACERO, empresa mexicana líder en soluciones de acero para la construcción, la industria y el campo, en alianza con Clarios, líder mundial en tecnologías avanzadas de baterías de bajo voltaje para la movilidad, ambas con una sólida presencia industrial y comercial en Guanajuato, contó además con la participación de especialistas y líderes de opinión de organizaciones de referencia, entre ellas KPMG, quienes compartieron tendencias, herramientas y perspectivas para fortalecer el impacto y la sostenibilidad del sector social.

Clarios y Fundación DEACERO

“Ninguna organización puede transformar sola los desafíos sociales y ambientales que enfrentamos. Por eso valoramos profundamente nuestra alianza con Fundación DEACERO: compartimos la convicción de que el desarrollo sostenible requiere fortalecer a las organizaciones y profesionalizar al sector social”, expresó Octavio Salinas, Gerente de Asuntos Corporativos e Impacto Social Latam de Clarios.

A través de su estrategia de impacto social Clarios en Acción. Energía que transforma, la compañía impulsa comunidades que aprenden, se conectan y transforman su entorno. Durante el último año, sus programas vincularon a más de 46,800 personas, de las cuales 12,000 participaron de forma directa, con un alcance comunitario estimado de más de 35,000 beneficiarios indirectos.

“No podemos hablar de transformación social sostenible sin organizaciones de la sociedad civil fuertes, profesionales y conectadas entre sí. Desde Fundación DEACERO buscamos no solo apoyar su labor, sino articular alianzas, compartir capacidades y generar herramientas que les permitan fortalecer su operación y ampliar su impacto en las comunidades. Cuando fortalecemos a las organizaciones, fortalecemos todo el ecosistema social”, explicó Alicia Núñez Carreón, Gerente de Fundación DEACERO.

Clarios y Fundación DEACERO

Fundación DEACERO es el brazo social de Grupo DEACERO y opera bajo la premisa de construir “comunidades fuertes como el acero”. Durante 2025 sus programas alcanzaron a 70 mil beneficiarios directos y 720 mil indirectos, y en su historia acumula más de 390 millones de pesos donados a más de 700 organizaciones de la sociedad civil. Su trabajo se articula en cuatro líneas de acción: filantropía, colaboradores, atención social y voluntariado.

El programa estuvo dirigido a perfiles directivos, administrativos, contables, jurídicos, estrategas y responsables de procuración de fondos de organizaciones sociales en la región de Guanajuato y El Bajío.

Con esta iniciativa, Clarios y Fundación DEACERO reafirman su compromiso de seguir impulsando alianzas que fortalezcan al sector social, promuevan el desarrollo sostenible y contribuyan al bienestar de las comunidades a las que sirven.

Girls United reconocida como Mejor Iniciativa de Igualdad de Género por Women in Football y World Football Summit 

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Girls United fue distinguida con el reconocimiento Mejor Iniciativa de Equidad de Género (Best Gender Equality Initiative), otorgado por World Football Summit con el patrocinio de Women in Football (WIF) en colaboración con World Football Summit, en reconocimiento a su labor de transformar vidas de niñas y adolescentes a través del fútbol formativo. 

Desde su lanzamiento en Quintana Roo en 2017, Girls United ha trabajado para generar caminos de desarrollo a largo plazo para las niñas y adolescentes, a través de escuelas, espacios comunitarios y competitivos, forjando alianzas con gobiernos, iniciativa privada e instituciones internacionales. El objetivo es cerrar la brecha de género en el sistema deportivo y hacerlo más sostenible, transformando las condiciones para que las niñas puedan jugar, desarrollarse y liderar dentro y fuera de la cancha, sin importar su experiencia previa en el deporte o su contexto socioeconómico. 

“Este reconocimiento reafirma el compromiso de Girls United con la construcción de un futuro más equitativo para el fútbol femenil y con el uso del deporte como herramienta de cambio social para las niñas y mujeres del mundo”, afirmó Romina Calatayud, fundadora y CEO de la organización.  

Durante el último año, Girls United involucró a 1,832 niñas y jóvenes en México a través de programación semanal, mientras que sus festivales, actividades de liderazgo y eventos comunitarios alcanzaron a una comunidad de 4,644 participantes. Más del 80% de las participantes provienen de comunidades vulnerables. 

Girls United

Además, el 97% de las niñas afirma que Girls United es un espacio importante para ellas y su desarrollo, mientras que el 95% menciona haber desarrollado habilidades más allá del fútbol, y el 98% considera que su confianza ha aumentado desde su ingreso al programa. Para el 88% de las participantes, Girls United representó su primer acceso a un programa deportivo diseñado específicamente para niñas. Este impacto también es reconocido por las familias y el equipo detrás del programa: el 100% de las madres, padres y tutores califica con 5 de 5 la importancia de Girls United para el desarrollo de sus hijas, y el 100% de las coaches y miembros del staff considera que el programa genera un impacto positivo en su comunidad. 

El futbol femenil mexicano vive un momento de crecimiento sin precedentes en audiencia y relevancia. En este contexto, Girls United trabaja para transformar el futbol base, impulsando a la nueva generación de jugadoras, entrenadoras y directivas que serán protagonistas del futuro de este deporte. 

Women in Football es una red profesional integrada por 12,000 personas de todos los géneros que impulsan la igualdad en la industria del fútbol, reconociendo logros, combatiendo la discriminación y promoviendo el desarrollo profesional dentro y fuera de la cancha. Por su parte, World Football Summit es la plataforma global que conecta a los líderes de la industria del fútbol para expandir el negocio mientras honra la esencia del juego, a través de eventos de talla mundial e iniciativas que impulsan la innovación. 

Se presenta el iPhone plegable: ¿la innovación de Apple también representa un reto ambiental?

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Apple presentó este 9 de septiembre el iPhone Duo, su primer teléfono plegable y, en palabras de la compañía, el cambio más transformador en el iPhone desde el lanzamiento del modelo original. El dispositivo llega acompañado por los nuevos iPhone 18 Pro y iPhone 18 Pro Max, pero es el plegable el que concentra buena parte de la atención: tiene una pantalla interior de 7.6 pulgadas, una exterior de 5.4 y una bisagra de precisión diseñada para soportar el movimiento constante de apertura y cierre.

La novedad también abre una pregunta relevante: ¿qué ocurre cuando una innovación tecnológica introduce una arquitectura más compleja a un mercado que ya enfrenta el desafío de reducir sus residuos electrónicos? Apple llega a esta nueva categoría con avances ambientales importantes, como 35% de contenido reciclado en el iPhone Duo, cobalto y litio reciclados en su batería y 60% de electricidad renovable utilizada en su fabricación. 

Pero el impacto ambiental del iPhone plegable no puede medirse únicamente por el porcentaje de materiales reciclados: también depende de cuánto dura, qué tan reparable es y si su atractivo termina acelerando el reemplazo de dispositivos que todavía funcionan.

¿Qué presentó Apple con el primer iPhone plegable?

El iPhone Duo representa la entrada de Apple a una categoría en la que otros fabricantes llevan varios años compitiendo. Su propuesta combina un teléfono compacto con una pantalla interior de 7.6 pulgadas, que al abrirse ofrece un área 50% mayor que la del iPhone 18 Pro Max. La compañía también incorporó un sistema de bisagra de precisión, dos baterías y un sistema de gestión térmica con cámara de vapor.

El diseño utiliza titanio de grado 5 y una cubierta de bisagra fabricada mediante impresión 3D. Apple asegura que la estructura está pensada para resistir el uso cotidiano y que el dispositivo cuenta con certificación IP68 frente al polvo y el agua. Además, la pantalla exterior incorpora Ceramic Shield 2, con una resistencia a los arañazos tres veces superior a la generación anterior.

Desde una perspectiva de durabilidad, son señales positivas. Sin embargo, existe una diferencia importante entre hacer un producto resistente y demostrar que esa resistencia se traduce en una vida útil más larga. El segundo aspecto será particularmente relevante en un dispositivo cuya principal innovación depende precisamente de una pieza móvil.

¿Cuál es el impacto ambiental del iPhone plegable frente a los avances de Apple?

Apple llega al lanzamiento con una estrategia ambiental que merece reconocimiento. En abril de 2026, la compañía informó que 30% de los materiales presentes en todos sus productos enviados durante 2025 provenía de contenido reciclado. También señaló que utiliza cobalto 100% reciclado en sus baterías diseñadas por Apple y tierras raras 100% recicladas en sus imanes.

El propio iPhone Duo lleva varios de estos avances al producto:

  • 35% de contenido reciclado en total.
  • 100% de aluminio reciclado en el marco estructural interno.
  • 100% de cobalto reciclado en la batería.
  • 95% de litio reciclado en la batería.
  • 85% de titanio reciclado en la carcasa.
  • 100% de titanio reciclado en la cubierta de la bisagra.
  • Oro reciclado y estaño reciclado en las placas de circuito diseñadas por Apple.
  • Empaque fabricado con 100% de fibra.
  • 60% de la electricidad utilizada en su fabricación procede de fuentes renovables.

Estos datos muestran que la circularidad no fue ignorada en el desarrollo del plegable. De hecho, sería injusto analizar el impacto ambiental del iPhone plegable sin reconocer que Apple está intentando trasladar a esta nueva categoría parte de las mejoras que ya ha desarrollado en materiales y manufactura.

Pero los materiales reciclados son solo una parte de la ecuación.

¿La mayor complejidad del iPhone Duo puede aumentar su impacto ambiental?

Aquí aparece uno de los principales retos. Un smartphone convencional ya concentra una gran cantidad de materiales, componentes electrónicos, adhesivos, baterías y procesos industriales. El iPhone Duo añade una arquitectura diseñada para que el equipo pueda doblarse repetidamente sin comprometer la pantalla.

La bisagra, por ejemplo, está compuesta por más de 100 componentes destinados a controlar el movimiento de apertura y cierre y a sostener el centro de la pantalla. El display interior también incorpora varias capas: un recubrimiento resistente a los arañazos, una capa de polímero nano-texturizada, vidrio de alta resistencia, adhesivos especiales y una placa de titanio.

Esto no significa automáticamente que el dispositivo sea ambientalmente peor que un iPhone convencional. Para establecerlo sería necesario comparar su huella de carbono completa, desde la extracción y procesamiento de materiales hasta la fabricación, transporte, uso y final de vida. Pero sí plantea una cuestión de diseño responsable: cuanto más sofisticado es un producto, más importante resulta demostrar que esa complejidad se compensa con una vida útil suficientemente larga.

En otras palabras, la innovación puede ser parte de la solución ambiental, pero también puede convertirse en una nueva fuente de impacto si incrementa los recursos necesarios para fabricar, reparar o sustituir un producto.

¿Qué se sabe sobre la reparabilidad del iPhone Duo?

Aquí la información es más limitada y conviene no adelantarse. Apple cuenta con un programa de Self Service Repair que permite acceder a piezas originales, herramientas y manuales para determinadas reparaciones de iPhone y otros productos. La compañía también señala que las piezas sustituidas pueden devolverse para ser reacondicionadas o recicladas.

Sin embargo, el día del lanzamiento no aparece todavía información específica sobre la reparabilidad del iPhone Duo en sus especificaciones técnicas públicas, ni una puntuación de reparabilidad que permita determinar qué tan sencillo será intervenir su bisagra, pantalla interior, batería u otros componentes. La página técnica sí ofrece un enlace al informe ambiental específico del producto, pero no presenta ahí un apartado equivalente al que Apple ha incluido en informes ambientales de otros iPhone recientes.

Esto merece seguimiento. En el iPhone 17 Pro, por ejemplo, Apple destacó que rediseñó la fijación de la batería para facilitar reparaciones y que amplió las posibilidades de reparación de la placa lógica y la carcasa. En un dispositivo plegable, donde la pantalla y la bisagra son elementos centrales del producto, conocer estas posibilidades será todavía más importante.

impacto ambiental del iPhone plegable

Por ahora, por tanto, no sería correcto afirmar que el iPhone Duo es poco reparable; pero tampoco existen suficientes datos públicos para asegurar que su mayor complejidad no representará una barrera adicional para las reparaciones.

¿El problema ambiental podría estar en cambiar de teléfono antes de tiempo?

Existe otra dimensión que va más allá de la ingeniería: el comportamiento de consumo.

Apple ofrece Trade In para entregar un smartphone a cambio de crédito y, al mismo tiempo, presenta Apple Upgrade, mediante el cual los usuarios pueden pagar el dispositivo durante 12 o 24 meses y actualizarlo cuando termina el periodo.

Desde el punto de vista comercial, este modelo facilita el acceso a un producto de precio elevado. Desde la perspectiva ambiental, sin embargo, introduce una pregunta incómoda: ¿la innovación está haciendo que los consumidores quieran sustituir dispositivos que todavía cumplen adecuadamente su función?

El riesgo no es exclusivo de Apple ni del iPhone Duo. Cada nueva generación de smartphones puede incentivar la sustitución mediante mejores cámaras, procesadores, inteligencia artificial, pantallas o diseños. El plegable añade otro elemento: un cambio visual y funcional suficientemente distinto como para convertir al teléfono anterior en algo que puede percibirse como tecnológicamente superado aunque continúe siendo útil.

Por eso, el impacto ambiental del iPhone plegable también dependerá de qué ocurra con los equipos que sean sustituidos. Trade In y los programas de reciclaje pueden contribuir a recuperar materiales, pero reciclar un dispositivo no equivale a evitar el impacto ambiental de fabricar uno nuevo.

El reto de Apple no es solo fabricar un plegable, sino hacerlo circular

El iPhone Duo demuestra que innovación y sostenibilidad no necesariamente tienen que estar enfrentadas. Ss 35% de contenido reciclado, el uso de materiales reciclados en componentes clave, el empaque de fibra y el uso de electricidad renovable durante su fabricación son avances concretos que forman parte de una estrategia ambiental más amplia.

Pero la verdadera prueba de responsabilidad empresarial comenzará después del lanzamiento. La pregunta no será únicamente cuántos materiales reciclados contiene el teléfono, sino cuántos años puede permanecer en manos del mismo usuario, qué tan fácil será repararlo y cuántos de los dispositivos que sustituya conseguirán mantenerse en circulación.

El impacto ambiental del iPhone plegable, entonces, no puede reducirse a una cifra. La innovación será ambientalmente más sólida si consigue romper una lógica tradicional de la industria tecnológica: fabricar productos cada vez más sofisticados para sustituirlos cada vez más rápido. En un mercado que genera millones de dispositivos electrónicos cada año, quizá el verdadero avance no sea solo conseguir que un teléfono pueda doblarse, sino conseguir que pueda durar, repararse y volver a utilizarse durante mucho más tiempo.