Por Luis Maram
Me sentía fuera de lugar por no compartir la emoción desbordada que genera el Mundial… pero varias columnas, comentaristas y creadores de contenido me hicieron sentir que soy parte de la mayoría, no la excepción.
Creo que hay tres razones concretas y, francamente, tristes.
1 México no está para fiestas — los datos hablan solos
· En el Mundial del 94, el crimen organizado no controlaba territorios enteros como lo hace hoy, ni existían más de 100 mil desaparecidos.
· Las instituciones autónomas apenas nacían; hoy las están desmantelando y la polarización social es brutal.
· Las finanzas se habían estabilizado; hoy cargamos un déficit fiscal histórico y un crecimiento del PIB raquítico: 1%, sin mencionar que la deuda pública podría alcanzar 58% del PIB hacia 2030.
· A pesar de los aumentos al salario mínimo, la realidad es que el país está hundido en una realidad donde más de la mitad trabaja en la informalidad.
· Y por si fuera poco, la relación bilateral con EUA está más tensa que nunca, marcada por temas como aranceles, deportación de migrantes y acusaciones de narcogobiernos.
Es difícil celebrar con ese telón de fondo.
2 La FIFA se adueñó del Mundial
· En el 86 y el 94, la gente podía ir al estadio. Hoy los precios son obscenos y la mayoría de los partidos irá en PPV.
· De forma que raya en lo ridículo, se han restringido incluso las palabras que se pueden pronunciar cerca de los recintos si no eres patrocinador oficial.
· Y no olvidemos que la FIFA es una organización con un historial de corrupción documentado, no obstante, es quien cosechará todas las ganancias del evento. Las ciudades ponen los estadios, el gobierno pone la seguridad, el contribuyente pone el dinero para el evento, y la FIFA cobra la factura.
· Lo que era una fiesta popular se convirtió en un evento privado de élites, pero que pagamos todos.
3 La sede es Estados Unidos — seamos claros
· EUA albergará 78 partidos. México y Canadá, apenas 13 cada uno. Somos sedes alternas, no anfitriones, aunque el gobierno insista en presentarlo así en un desesperado intento de catapultar inversiones y ánimo en el país.
Con ese escenario, no es que vayamos perdiendo: nos están goleando, y no tenemos banca que pueda rescatar el partido.

Y no me amargo, pero…
Veré el Mundial, gritaré gol cuando México anote y disfrutaré el juego de los equipos que me gustan, porque soy humano y multidimensional. Pero no voy a cerrar los ojos ni a fingir que estamos viviendo la gran fiesta del fútbol y que todo está bien. No, no está bien.

Luis Maram, Marketing y sostenibilidad
Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación
Linkedin | Creo en el poder transformador de las marcas
Luis Maram es estratega digital especializado en desarrollo de contenidos orientados a visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha acompañado a marcas en el diseño de acciones digitales que inspiran a sus audiencias, generan conexión y producen resultados concretos —desde el content marketing y el social media hasta la inteligencia artificial.
Es Director de Marketing y Media en Expok, donde lidera la estrategia digital de la empresa y sus clientes. Asimismo, edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocidos de México, LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.











