SpaceX busca aumentar de 25 a 456 los lanzamientos anuales autorizados de Starship en sus instalaciones de Starbase, en Boca Chica, Texas. La expansión también contempla hasta 912 aterrizajes por año, una escala que modificaría significativamente el ritmo de las operaciones espaciales de la compañía. Ante esta propuesta, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) anunció que preparará una declaración de impacto ambiental para evaluar sus posibles consecuencias.
¿Qué efectos tendría multiplicar los lanzamientos sobre el aire, la vida silvestre y los recursos naturales? Por ahora, no existen resultados de esta evaluación que permitan establecer la magnitud de los impactos. El costo ambiental de Starship dependerá, en parte, de los efectos que identifique el análisis de la FAA, que también examinará el ruido, los recursos hídricos y costeros, así como la aviación. La revisión y los comentarios públicos serán fundamentales para conocer los riesgos potenciales de esta expansión.
De 25 a 456 lanzamientos: ¿cómo crecería la operación de Starship?
La propuesta de SpaceX contempla dos fases de expansión en Starbase. La primera permitiría hasta 100 lanzamientos y 200 aterrizajes anuales, con operaciones cualquier día de la semana y a cualquier hora. La segunda elevaría los límites a 456 lanzamientos y 912 aterrizajes por año, con despegues permitidos a cualquier hora, pero únicamente entre semana. Según la FAA, esta segunda etapa podría implementarse a lo largo de varios años.
La magnitud del proyecto contrasta con el ritmo actual de actividad. De acuerdo con Bloomberg, Starbase nunca ha superado los cinco lanzamientos en un solo año, mientras que SpaceX ha realizado tres durante 2026. Entre ellos se encuentra el decimocuarto vuelo de prueba de Starship, efectuado a finales de septiembre, que alcanzó la órbita por primera vez y desplegó 26 satélites Starlink V3.
Elon Musk, director ejecutivo de SpaceX, ha manifestado su intención de lanzar Starship con la mayor frecuencia posible. Según Bloomberg, el empresario ha planteado que el vehículo podría volar más de una vez por hora en menos de una década. Aunque se trata de una proyección a futuro, ilustra la escala de las operaciones que la compañía aspira a desarrollar.
¿Qué analizará la FAA sobre el costo ambiental de Starship?
La FAA evaluará los posibles impactos de la expansión en seis ámbitos principales: calidad del aire, vida silvestre, recursos costeros, recursos hídricos, ruido y aviación, además de otras áreas pertinentes. El objetivo de la declaración de impacto ambiental será examinar las consecuencias potenciales de las operaciones propuestas antes de que se autorice el incremento solicitado.
El análisis también deberá considerar las alternativas operativas contempladas para recuperar los vehículos. La FAA precisó que el límite propuesto de 912 aterrizajes anuales corresponde a las instalaciones de Texas, independientemente del punto de partida de cada misión. SpaceX podría aterrizar Starship y el propulsor Super Heavy en el mismo lugar de lanzamiento o dirigirlos hacia el Golfo de América o mar abierto.
Por el momento, la información disponible no incluye estimaciones cuantificadas de emisiones, consumo de agua o niveles de ruido asociados con el proyecto. Por ello, no es posible afirmar cuál será el impacto total de la expansión. Los resultados del análisis permitirán conocer con mayor precisión los efectos potenciales que deberán considerarse en la toma de decisiones.
Reutilización de Starship: ¿basta para determinar su impacto ambiental?
El sistema Starship-Super Heavy está diseñado para que sus componentes vuelvan a volar después de una renovación mínima o incluso sin ella. Este principio de reutilización busca acelerar la puesta en servicio de los vehículos y facilitar una mayor frecuencia de misiones, dos elementos centrales de la estrategia de expansión de SpaceX.
Sin embargo, la reutilización no permite determinar por sí sola el desempeño ambiental de un programa espacial. Para evaluar la propuesta será necesario considerar el conjunto de las operaciones y los efectos que puedan generar, en lugar de asumir que la posibilidad de volver a utilizar los vehículos garantiza un menor impacto. La información proporcionada no permite establecer todavía si la expansión aumentará o reducirá determinados impactos por misión o en términos acumulados.
La diferencia entre la capacidad tecnológica y sus consecuencias ambientales es central en este caso. Un sistema diseñado para realizar más vuelos puede transformar la frecuencia de las operaciones, pero sus implicaciones para el entorno deben establecerse mediante evidencia y evaluación ambiental, no únicamente a partir de sus características de diseño.
Comentarios públicos: fechas clave para la evaluación ambiental de SpaceX
La FAA aceptará comentarios por escrito sobre la propuesta hasta el 30 de noviembre de 2026. Además, tiene previstas cuatro reuniones públicas presenciales en Brownsville y Port Isabel, Texas, los días 17 y 19 de noviembre, así como una reunión virtual el 18 de noviembre. La agencia publicará posteriormente un borrador de la declaración de impacto ambiental para recibir observaciones del público.
Estas instancias permitirán que las personas interesadas presenten inquietudes sobre los posibles efectos de la expansión y los aspectos que consideran necesario examinar. La revisión no se limita al funcionamiento técnico de los vehículos: también abarca recursos naturales, zonas costeras y actividades relacionadas con la aviación.
La FAA señaló, además, que cualquier aumento futuro en la frecuencia de lanzamientos o aterrizajes que exceda los límites descritos en la propuesta actual requerirá una revisión ambiental independiente. Esto significa que una expansión posterior no quedaría automáticamente cubierta por la evaluación en curso.
El crecimiento de Starship también exige evaluar sus impactos
El plan de SpaceX plantea un cambio de escala para la industria espacial: pasar de un máximo autorizado de 25 lanzamientos anuales a una propuesta de 456 implicaría multiplicar casi por 20 la frecuencia de las operaciones en Starbase. Sin embargo, la viabilidad de esta expansión no depende únicamente de la capacidad de los vehículos para despegar y aterrizar con mayor frecuencia, sino también de los efectos que estas actividades puedan tener sobre el entorno.
El costo ambiental de Starship aún no puede cuantificarse con la información disponible. La evaluación de la FAA deberá aportar evidencia para comprender los impactos potenciales y valorar las condiciones bajo las cuales podría desarrollarse el proyecto. La cuestión de fondo no es solo cuántas veces puede volar Starship, sino qué consecuencias tendría sostener ese ritmo de operaciones y cómo deberán abordarse antes de autorizarlo.












