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La violencia digital tiene un patrón: hombres, principales agresores

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La expansión de internet ha transformado la manera en que las personas estudian, trabajan, se informan y se relacionan. Sin embargo, también ha abierto espacios donde el acoso, las amenazas, la difusión no consentida de contenido y los mensajes ofensivos pueden escalar con rapidez, afectar la salud emocional y limitar la participación segura de millones de personas.

En México, uno de cada cinco usuarios de internet ha vivido alguna forma de ciberacoso. El Módulo sobre Ciberacoso (MOCIBA) 2025, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), revela que 20.4% de las personas usuarias de internet de 12 años y más sufrió una agresión digital durante el último año, lo que equivale a cerca de 19.4 millones de personas.

Un problema que alcanza a millones de personas usuarias

Durante 2025, México registró aproximadamente 94.9 millones de personas usuarias de internet, con un promedio de conexión de 4.6 horas diarias. Sin embargo, entre quienes experimentaron ciberacoso, el tiempo de uso ascendió a 5.6 horas al día, un dato que refleja la exposición constante a espacios digitales que hoy forman parte de la vida cotidiana, la educación, el empleo y la convivencia social.

Las plataformas de mensajería y redes sociales concentran buena parte de las agresiones. WhatsApp fue el principal medio señalado por 41.5% de las víctimas, seguido por llamadas de teléfono celular, con 36.5%, y Facebook, con 29.7%. Estas cifras muestran que la violencia digital no ocurre únicamente en espacios públicos o abiertos, sino también en canales privados y herramientas de comunicación que muchas personas utilizan para mantener contacto con familiares, amistades, escuelas y centros de trabajo.

Entre las formas de agresión más frecuentes, 37.2% de las víctimas reportó haber sido contactada mediante identidades falsas; 32.7% recibió mensajes ofensivos y 24.1% enfrentó llamadas ofensivas. La dimensión emocional también es significativa: 57% de las personas afectadas manifestó haber sentido enojo, 35.8% desconfianza y 29.4% estrés, lo que confirma que el ciberacoso puede afectar el bienestar, la seguridad y la confianza de quienes participan en entornos digitales.

principales agresores en violencia digital

Principales agresores en violencia digital: una tendencia que exige atención

El MOCIBA 2025 identifica una tendencia clara respecto a la identidad de quienes ejercen estas agresiones. Entre las víctimas que lograron reconocer a la persona acosadora, los hombres fueron señalados como los principales agresores en violencia digital: 57.2% de las mujeres víctimas y 61.1% de los hombres víctimas indicaron haber sido agredidos únicamente por hombres.

Este dato resulta relevante porque evidencia que la violencia digital reproduce patrones sociales de género que también están presentes fuera de internet. Aunque 61.1% de las víctimas no logró identificar a la persona agresora, 24.2% señaló a alguien conocido y 14.7% reportó haber sido acosada tanto por personas conocidas como desconocidas. El anonimato, las identidades falsas y la facilidad para crear perfiles apócrifos pueden dificultar la denuncia, la investigación y la reparación del daño.

Las mujeres enfrentan una mayor prevalencia de ciberacoso: 21.5% de las usuarias reportó haber vivido alguna agresión, frente a 19.2% de los hombres. Además, las experiencias de violencia muestran diferencias importantes. Mientras 30.8% de las mujeres recibió mensajes ofensivos, 25.2% enfrentó insinuaciones o propuestas sexuales, 23.5% recibió contenido sexual y 3.1% fue amenazada con la publicación o venta de imágenes o videos de contenido sexual. Estos datos confirman que los principales agresores en violencia digital también operan mediante prácticas que buscan sexualizar, intimidar o controlar a las mujeres.

principales agresores en violencia digital

Jóvenes, entidades con mayor incidencia y retos de protección

Las personas adultas jóvenes son el grupo con mayor afectación. Entre quienes tienen de 20 a 29 años, 28% de las mujeres y 23.5% de los hombres que utilizaron internet fueron víctimas de ciberacoso. Les siguen las y los jóvenes de 12 a 19 años: 25.4% de las mujeres y 19.5% de los hombres de ese grupo de edad reportaron haber vivido este problema.

En términos territoriales, Durango presentó la mayor prevalencia de ciberacoso, con 24.5%, seguido por Jalisco, con 24.4%, y Ciudad de México y Oaxaca, ambas con 23.8%. En contraste, Sonora registró 14.7%, Sinaloa 15.5% y Coahuila 15.6%. Las diferencias entre entidades muestran la necesidad de contar con estrategias locales de prevención, acompañamiento y atención, sin perder de vista que se trata de un problema nacional.

La seguridad digital es una parte necesaria de la respuesta, aunque no puede ser la única. El Inegi reportó que 64.9% de las personas usuarias adoptó alguna medida para proteger dispositivos o cuentas, principalmente contraseñas adicionales, utilizadas por 88.9%, y datos biométricos, empleados por 48.2%. Sin embargo, trasladar toda la responsabilidad a las víctimas invisibiliza el papel de los agresores en violencia digital, así como las obligaciones de plataformas, instituciones y autoridades para prevenir y atender estas conductas.

principales agresores en violencia digital

Plataformas digitales con responsabilidad activa

Las plataformas digitales no pueden limitarse a reaccionar cuando una agresión ya ocurrió. WhatsApp, Facebook y otros servicios de comunicación deben fortalecer sus mecanismos de reporte, moderación, detección de cuentas falsas y protección frente a la difusión de contenido íntimo sin consentimiento. También necesitan ofrecer rutas claras, accesibles y sensibles al género para que las personas afectadas puedan denunciar, recibir respuesta y recuperar el control sobre su información.

Combatir a los principales agresores en violencia digital requiere que las empresas tecnológicas asuman una responsabilidad proporcional a su alcance social. Esto implica invertir en diseño seguro, transparencia sobre la aplicación de sus políticas, colaboración con autoridades y organizaciones especializadas, así como herramientas preventivas que reduzcan el acoso antes de que escale.

Desde la responsabilidad social, generar entornos digitales seguros debe entenderse como una condición para la inclusión, la igualdad y el bienestar. Cuando las plataformas, gobiernos, escuelas, empresas y sociedad civil trabajan de manera coordinada, es posible construir espacios en línea donde la participación no implique miedo, violencia o silenciamiento.

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