¿Por qué la equidad de género mejora la competitividad empresarial?

Hablar de equidad de género en las empresas ya no es únicamente una conversación ética o vinculada a la responsabilidad social. En un contexto de mercados altamente competitivos, disrupción tecnológica y presión por resultados sostenibles, la equidad se ha convertido en un factor estratégico que impacta directamente en el desempeño del negocio.

Cada vez más estudios, casos empresariales y análisis financieros confirman que la equidad de género mejora la competitividad al fortalecer la toma de decisiones, la innovación y la resiliencia organizacional. Entender esta relación resulta clave tanto para líderes empresariales como para personas que comienzan a acercarse a la agenda de igualdad desde una perspectiva económica.

La incorporación de mujeres en todos los niveles de la organización no solo responde a una deuda histórica, sino a una lógica de eficiencia. Las empresas que desaprovechan el talento femenino limitan su capacidad de crecimiento y su adaptación a entornos complejos y cambiantes.

En este sentido, analizar por qué la equidad de género mejora la competitividad empresarial permite conectar la agenda social con la creación de valor económico, un enfoque cada vez más relevante para consejos de administración, áreas de sostenibilidad y tomadores de decisión.

5 razones por las que la equidad de género mejora la competitividad empresarial

1. Mejora la calidad de la toma de decisiones

Diversos estudios demuestran que los equipos diversos toman decisiones más informadas y equilibradas. Cuando hombres y mujeres participan en igualdad de condiciones, se incorporan distintas perspectivas que reducen sesgos y errores estratégicos, especialmente en contextos de incertidumbre.

La equidad de género mejora la competitividad porque amplía el análisis de riesgos, clientes y oportunidades. Las decisiones dejan de basarse en visiones homogéneas y se nutren de experiencias variadas que reflejan mejor la complejidad del mercado real.

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2. Impulsa la innovación y la creatividad organizacional

La innovación no surge en entornos uniformes. La equidad de género fomenta espacios donde coexisten diferentes formas de pensar, resolver problemas y diseñar soluciones, lo que se traduce en productos y servicios más creativos y relevantes.

Desde esta lógica, la equidad de género mejora la competitividad al fortalecer la capacidad de las empresas para diferenciarse. Organizaciones con mayor diversidad de género suelen tener portafolios más innovadores y una mayor velocidad de adaptación al cambio.

3. Fortalece la atracción y retención de talento

Las nuevas generaciones buscan trabajar en empresas alineadas con valores de inclusión y justicia social. Contar con políticas de equidad de género envía una señal clara de compromiso con el desarrollo profesional sin discriminación.

Cuando las personas perciben oportunidades reales de crecimiento, la rotación disminuye y el compromiso aumenta. Por ello, la equidad de género mejora la competitividad al reducir costos asociados a la pérdida de talento y fortalecer la estabilidad del capital humano.

4. Mejora el desempeño financiero y la rentabilidad

Cada vez existe más evidencia que vincula la equidad de género con mejores resultados financieros. Empresas con mayor participación de mujeres en puestos directivos tienden a mostrar mayores márgenes, mejor retorno sobre la inversión y mayor solidez a largo plazo.

La relación no es casual. La equidad de género mejora la competitividad porque combina liderazgo diverso, mejor gobernanza y decisiones más sostenibles, factores que los mercados y los inversionistas valoran cada vez más.

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5. Refuerza la reputación y la confianza de los grupos de interés

Clientes, inversionistas y aliados estratégicos observan con mayor atención cómo operan las empresas más allá de sus resultados económicos. La equidad de género se ha convertido en un indicador clave de buena gestión y responsabilidad corporativa.

Una reputación sólida basada en prácticas equitativas fortalece la licencia social para operar. En este contexto, la equidad de género mejora la competitividad al generar confianza y diferenciar positivamente a la empresa frente a sus competidores.

Más allá de las razones: equidad de género como ventaja estructural

La equidad de género no debe entenderse como una iniciativa aislada o un proyecto temporal. Se trata de una transformación estructural que implica revisar procesos de reclutamiento, promoción, liderazgo, cultura organizacional y esquemas de conciliación entre la vida laboral y personal.

Desde una perspectiva de sostenibilidad, integrar la equidad de género permite a las empresas anticiparse a riesgos sociales, regulatorios y reputacionales. Además, alinea la operación con estándares internacionales de derechos humanos y con los criterios ESG que hoy influyen en el acceso a capital.

Para quienes se inician en el tema, es importante comprender que la equidad de género mejora la competitividad no solo porque beneficia a las mujeres, sino porque eleva el desempeño general de la organización. Es una estrategia de negocio con impacto social positivo.

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Equidad de género como estrategia empresarial

La evidencia es clara: las empresas que integran la equidad de género en su estrategia no solo contribuyen a una sociedad más justa, sino que también fortalecen su posición en el mercado. En un entorno donde la competitividad depende de la innovación, el talento y la confianza, la igualdad se convierte en un activo clave.

Entender que la equidad de género mejora la competitividad permite superar la falsa dicotomía entre rentabilidad y responsabilidad social. Para las organizaciones del presente y del futuro, apostar por la equidad no es una opción ideológica, sino una decisión estratégica que impulsa el crecimiento sostenible y el valor a largo plazo.

Shell, Holcim y TotalEnergies: entre las empresas que enfrentarán juicios climáticos en 2026

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Los litigios climáticos han pasado de ser una herramienta marginal de activismo a convertirse en un mecanismo central para exigir rendición de cuentas frente a la crisis climática. Ante la incapacidad de la política internacional y de las negociaciones multilaterales para generar compromisos vinculantes, cada vez más comunidades recurren a los tribunales como último recurso para proteger sus medios de vida.

Este cambio de estrategia tiene implicaciones profundas para la agenda de responsabilidad social empresarial. Lo que durante años fue considerado una responsabilidad ética hoy se perfila como una obligación jurídica, especialmente frente a los juicios climáticos en 2026, que colocarán a grandes corporaciones bajo el escrutinio de cortes nacionales e internacionales.

Empresas bajo la lupa: Shell, Holcim y TotalEnergies ante los juicios climáticos en 2026

En 2026 se prevén decisiones clave en procesos judiciales contra Shell, TotalEnergies y el gigante cementero suizo Holcim. Estos casos marcan un punto de inflexión, al buscar atribuir responsabilidad legal directa a empresas por su contribución histórica y actual al calentamiento global, más allá de los compromisos voluntarios asumidos en materia climática.

Las demandas provienen de contextos diversos. En Filipinas, sobrevivientes de un tifón ocurrido en 2021 reclaman daños y perjuicios a Shell por su papel en el calentamiento global. En Indonesia, habitantes de una isla vulnerable a inundaciones acusan a Holcim de no reducir de forma suficiente sus emisiones, sentando un precedente inédito para empresas suizas.

TotalEnergies también se encuentra en la mira de los tribunales, como parte de una ola de litigios que cuestionan la coherencia entre los discursos de transición energética y las decisiones de inversión en combustibles fósiles. Estos casos reflejan una creciente exigencia de alineación entre estrategia corporativa y ciencia climática.

De cara a los juicios climáticos en 2026, el mensaje es claro: la responsabilidad climática ya no se limita al ámbito reputacional. Para las empresas con alta huella ambiental, el riesgo legal comienza a consolidarse como un componente crítico de la gestión ESG y de la gobernanza corporativa.

juicios climáticos en 2026

El auge global del litigio climático y su expansión al Sur Global

El contexto en el que se desarrollan estos procesos explica su creciente relevancia. De acuerdo con Naciones Unidas, solo en 2024 se presentaron más de 200 nuevos casos climáticos, y desde el primer litigio registrado en 1986 hasta junio de 2025 se han acumulado cerca de 3,000 demandas en 60 países.

Una característica central de esta tendencia es su expansión en el Sur Global, que representa casi el 60% de los casos presentados desde 2020. Países como Brasil se han posicionado como actores clave, con 135 casos, muchos de ellos relacionados con deforestación ilegal y daños ambientales.

Estados Unidos sigue siendo el país más litigioso, con casi 2,000 casos acumulados, pero el aumento de demandas en América Latina, Asia y África revela una búsqueda de justicia climática por parte de comunidades altamente vulnerables a los impactos del cambio climático.

Para la agenda de responsabilidad social, este escenario refuerza la necesidad de una diligencia debida climática con enfoque territorial. Los juicios climáticos en 2026 podrían consolidar estándares legales que obliguen a las empresas a considerar impactos más allá de sus países de origen.

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Precedentes, tensiones legales y riesgos de retroceso climático

Algunos fallos recientes ya han sentado bases jurídicas relevantes. En Alemania, aunque un tribunal desestimó la demanda de un agricultor peruano contra la empresa energética RWE, reconoció que las compañías pueden ser responsables de sus emisiones, un precedente clave para futuros casos.

A nivel internacional, el tribunal más alto de las Naciones Unidas emitió una opinión señalando que los Estados deben cumplir sus compromisos de reducción de emisiones o enfrentar posibles compensaciones. Esta interpretación fortalece los argumentos legales que vinculan derechos humanos y acción climática.

No obstante, el litigio climático también enfrenta tensiones. A través del mecanismo de solución de controversias entre inversores y Estados (ISDS), empresas energéticas han demandado a gobiernos por políticas climáticas que afectan sus ganancias, generando un efecto disuasivo sobre la regulación ambiental.

Según el Grantham Research Institute, en 2024 el 27% de los nuevos casos climáticos buscaron retrasar o debilitar políticas públicas, principalmente en tribunales estadounidenses. Este contexto complejiza el impacto real de los juicios climáticos en 2026, al coexistir avances y retrocesos legales.

juicios climáticos en 2026

Cuando la justicia climática redefine el rol de las empresas

Las resoluciones que se dicten en 2026 en los casos contra Shell, Holcim y TotalEnergies podrían marcar un antes y un después en la relación entre empresa, clima y derechos humanos. Más allá de los resultados individuales, estos procesos están redefiniendo los límites de la responsabilidad corporativa en un contexto de emergencia climática.

Para las organizaciones comprometidas con la responsabilidad social y los criterios ESG, los juicios climáticos en 2026 son una señal inequívoca: la inacción climática conlleva riesgos legales, financieros y reputacionales crecientes. Anticiparse a este escenario implica pasar del discurso a la acción, integrando el clima como un eje central de la estrategia de negocio y de la gobernanza corporativa.

¿Qué iniciativas están marcando la diferencia en la lucha contra la desigualdad?

Las fundaciones empresariales han demostrado que el sector privado puede ser un actor decisivo en la reducción de las brechas sociales. Al implementar programas integrales que ayudan a fortalecer el acceso a derechos básicos, estas instituciones se han convertido en aliadas estratégicas que ayudan a reducir desigualdades desde la RSE e impulsar transformaciones sostenibles en comunidades de alta vulnerabilidad.

Ese compromiso se hace visible en modelos de intervención que no solo atienden carencias inmediatas, sino que brindan herramientas para construir trayectorias de vida más dignas. Mediante alianzas, intervenciones especializadas y el fortalecimiento de capacidades locales, las fundaciones empresariales generan impactos medibles que fortalecen el bienestar y la movilidad social de distintos grupos de la población.

Un ejemplo claro de este enfoque es Fundación Gigante, el brazo social de Grupo Gigante y Grupo Presidente, cuyo trabajo se ha convertido en un motor de cambio social. Con programas de educación, salud, acceso a alimentación y proyectos de desarrollo comunitario, la organización está contribuyendo a disminuir las brechas sociales, económicas y de acceso a derechos, demostrando que la responsabilidad social puede convertirse en un catalizador de oportunidades para quienes más lo necesitan.

Fundación Gigante ayuda a reducir desigualdades desde la RSE

A lo largo de los años, el trabajo de Fundación Gigante ha destacado por su capacidad para articular esfuerzos junto a aliados especializados y llevar soluciones directas a comunidades que enfrentan desigualdades estructurales mediante acciones como:

Brindar alimentación digna para la niñez mexicana

La falta de acceso a alimentos nutritivos es una de las desigualdades más urgentes en México. Para contribuir a atender esta problemática, Fundación Gigante se unió a Comer y Crecer, una alianza que ha fortalecido su capacidad para mejorar la nutrición de niñas y niños en comunidades vulnerables. 

En 2023, la alianza benefició a 645 familias mediante la entrega de despensas y permitió servir 296,460 comidas en los comedores de Comer y Crecer, impactando directamente a 1,647 niñas y niños. Así, el programa se ha convertido en una red de apoyo para miles de menores que, al recibir una alimentación adecuada, pueden mejorar su desempeño escolar y alcanzar mayor bienestar general.

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Ampliar el acceso a servicios médicos

El acceso a servicios médicos especializados continúa siendo una brecha profunda en México, especialmente para las familias que enfrentan condiciones económicas adversas. Como parte de sus acciones para combatir esta desigualdad, Fundación Gigante ha impulsado una serie de jornadas de cirugías para niñas, niños y adolescentes con labio y paladar hendido, un padecimiento que no solo afecta la salud, sino también la autoestima, el desarrollo del lenguaje y la inclusión social de quienes lo padecen y cuya atención  resulta inaccesible para muchas personas debido a sus altos costos.

Solo en 2023, la fundación realizó 5 jornadas de cirugías en Chiapas, Guadalajara, Monterrey y Puebla, beneficiando a 565 personas con intervenciones quirúrgicas y la realización de 975 valoraciones médicas. Además, la organización mantiene una campaña de cirugías mensuales en Guadalajara y Monterterrey, garantizando atención continua para quienes se enfrentan a esta condición. Con este programa, Fundación Gigante contribuye a reducir desigualdades desde la RSE y a devolver salud, funcionalidad y oportunidades de desarrollo a quienes carecen de recursos para costear un procedimiento de este tipo.

Apoyar la educación de menores en situaciones vulnerables

La educación es uno de los pilares más poderosos para romper ciclos de pobreza. Sin embargo, miles de niñas y niños enfrentan dificultades académicas debido a problemas de visión no atendidos. Para cerrar esta brecha, Fundación Gigante, en alianza con Fundación Ver Bien para Aprender Mejor, implementó un programa que entrega lentes a estudiantes de escuelas públicas, asegurando que puedan ver adecuadamente y aprovechar al máximo su etapa escolar.

Gracias a este esfuerzo, se entregaron 4,347 pares de anteojos a niñas y niños en todo el país, mejorando su salud visual y con ello su concentración, participación en clase y rendimiento académico. Además de su impacto directo, este programa se ha convertido en una herramienta eficaz para reducir desigualdades desde la RSE, ya que permite que los estudiantes continúen su trayectoria educativa sin barreras visuales que limiten su aprendizaje o desempeño.

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Impulsar el desarrollo comunitario y fortalecimiento de capacidades

La desigualdad también se manifiesta en la falta de acceso a infraestructura básica, servicios esenciales y alternativas productivas. Para atender estas necesidades, Fundación Gigante impulsó, junto con Fundación Obras Educativas, la implementación del Modelo de Uso Sustentable de Agua (MUSA) en la región Chontal de Oaxaca, el cual consta de sistemas de captación de agua, pozos, baños ecológicos y biofiltros para el manejo de aguas grises. 

Hasta ahora, 65 familias han sido beneficiadas con los materiales y capacitación para construir estos sistemas, hacerlos funcionar y mantenerlos. Además, la organización impulsó la creación de 30 huertos de traspatio, los cuales ayudan a esforzar la seguridad alimentaria de la región y generar nuevas oportunidades de producción familiar. Con iniciativas como esta, Fundación Gigante demuestra que es posible reducir desigualdades desde la RSE mediante proyectos que fortalecen capacidades locales y promueven la autonomía comunitaria.

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¡Construir un futuro más justo es posible!

Las acciones de Fundación Gigante evidencian que las empresas pueden desempeñar un papel crucial en la construcción de un México más igualitario. A través de alianzas estratégicas, diagnósticos adecuados y programas que responden a necesidades reales, la organización ha contribuido a mejorar la calidad de vida de miles de personas, mostrando que cuando la responsabilidad social se ejerce con visión y compromiso, tiene un impacto profundo y duradero.

Los programas de alimentación, salud, educación y desarrollo comunitario de FG ejemplifican cómo la colaboración entre sectores permite crear soluciones que transforman la vida de quienes enfrentan mayores barreras, pues cada intervención no solo atiende una necesidad inmediata, sino que siembra oportunidades futuras, fortalece capacidades y disminuye brechas estructurales que limitan el desarrollo integral de miles de familias.

Fundación Gigante demuestra su compromiso con reducir desigualdades desde la RSE y demuestra que, cuando el sector empresarial actúa con empatía y estrategia, es posible generar un impacto que trasciende cifras y se convierte en esperanza, movilidad social y bienestar para las comunidades que más lo necesitan.

¿Cuánto dinero aportan las mujeres en México por trabajo no remunerado?

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El trabajo no remunerado sostiene silenciosamente a la economía mexicana, aunque rara vez se reconoce como un pilar del desarrollo. Las tareas domésticas, de cuidado y de apoyo emocional permiten que millones de personas participen en el mercado laboral formal, sin que estas actividades se reflejen de manera directa en las cuentas nacionales ni en las políticas públicas.

Sin embargo, medir su valor económico revela una realidad contundente: el aporte de las mujeres en México por trabajo no remunerado expone un problema de justicia social, de diseño institucional y de corresponsabilidad.

El peso económico de las mujeres en México por trabajo no remunerado

El valor económico del trabajo no remunerado en México alcanzó los 8 billones de pesos en 2024, equivalente al 23.9% del PIB nacional, según información de Forbes. Esta cifra, reportada por el Inegi, confirma que estas actividades generan casi una cuarta parte de la riqueza del país, aunque no se traduzcan en ingresos, prestaciones ni seguridad social para quienes las realizan.

Del total de este valor, las mujeres aportaron el 72.6%, mientras que los hombres contribuyeron con apenas el 27.4%. En términos comparativos, las labores domésticas y de cuidados realizadas por mujeres generaron 2.7 veces más valor económico que las realizadas por los hombres, evidenciando una distribución profundamente desigual del tiempo y el esfuerzo.

Aunque el 53.9% de las personas que realizan trabajo no remunerado son mujeres y el 46.1% hombres, la brecha se amplía al medir horas y valor económico. Las mujeres en México por trabajo no remunerado concentran casi tres cuartas partes del tiempo invertido en estas actividades, lo que limita su participación plena en el mercado laboral y en espacios de toma de decisiones.

Este desequilibrio no es producto de decisiones individuales aisladas, sino de normas sociales arraigadas y de una falta histórica de políticas de corresponsabilidad. La economía mexicana descansa sobre un esquema que asume el trabajo femenino como un recurso ilimitado y gratuito, reproduciendo desigualdades de género de largo plazo.

mujeres en México por trabajo no remunerado

El costo individual de una desigualdad estructural

El valor económico anual promedio del trabajo no remunerado se ubicó en 60,379 pesos por persona durante 2024. No obstante, esta cifra esconde una brecha significativa: cada mujer aportó en promedio 82,339 pesos anuales en trabajo doméstico y de cuidados, mientras que los hombres generaron solo 34,695 pesos.

Esta diferencia implica que las mujeres aportan más del doble de valor económico sin recibir compensación monetaria. Para muchas, esto se traduce en trayectorias laborales fragmentadas, menor acceso a puestos de liderazgo y pensiones más bajas, profundizando la feminización de la pobreza a lo largo del ciclo de vida.

Desde una perspectiva de responsabilidad social, esta situación representa un riesgo sistémico. Las empresas que no consideran el impacto del trabajo no remunerado en la vida de sus colaboradoras reproducen desigualdades que afectan la productividad, la retención de talento y la sostenibilidad organizacional.

Reconocer el aporte de las mujeres en México por trabajo no remunerado no es solo una cuestión ética, sino estratégica. Implica repensar esquemas de flexibilidad laboral, licencias de cuidado y servicios de apoyo que permitan redistribuir el tiempo y cerrar brechas estructurales.

Cuidados emocionales y desigualdad territorial

Un avance relevante de la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares de México (CSTNRHM) 2024 fue la incorporación, por primera vez, de información sobre cuidados emocionales. Al considerar esta dimensión, el valor total del trabajo no remunerado se eleva hasta el 26.3% del PIB, confirmando que una parte sustantiva del bienestar social depende de tareas históricamente invisibilizadas.

En este nuevo cálculo, las mujeres aportan el 71.2% del valor económico total, frente al 28.8% generado por los hombres. Los cuidados emocionales, fundamentales para la salud mental y la cohesión social, siguen recayendo mayoritariamente en las mujeres, reforzando una carga que rara vez se reconoce en políticas públicas o estrategias empresariales.

A nivel territorial, cinco entidades concentran la mayor parte del valor económico generado: Estado de México (11.6%), Ciudad de México (6.7%), Jalisco (6.6%), Veracruz (6.3%) y Nuevo León (5.6%). Estas cifras muestran que la desigualdad de género en el trabajo no remunerado también tiene expresiones regionales que deben ser consideradas en el diseño de políticas locales.

Visibilizar el aporte de las mujeres en México por trabajo no remunerado exige una mirada integral que incluya cuidados físicos, domésticos y emocionales. Solo así es posible dimensionar el verdadero costo de sostener la economía sin mecanismos adecuados de redistribución y reconocimiento.

https://twitter.com/EthosInnovacion/status/1983550208605614199?s=20

Del reconocimiento a la corresponsabilidad

Los datos son claros: sin el trabajo no remunerado, principalmente realizado por mujeres, la economía mexicana simplemente no funcionaría. Sin embargo, mientras este aporte siga siendo invisible y desigualmente distribuido, las brechas de género continuarán reproduciéndose en el empleo, los ingresos y el acceso a derechos.

Avanzar hacia la corresponsabilidad implica transformar normas sociales, fortalecer sistemas públicos de cuidado y promover un rol activo del sector empresarial. Reconocer el valor que generan las mujeres en México por trabajo no remunerado es el primer paso; el siguiente es traducir ese reconocimiento en políticas, prácticas y decisiones que distribuyan de manera justa el tiempo, el cuidado y las oportunidades.

Navidades con nieve en riesgo: lo que el cambio climático está cambiando 

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Durante décadas, la imagen de una Navidad blanca ha ocupado un lugar central en el imaginario colectivo, especialmente en países del hemisferio norte. La nieve en diciembre se ha convertido en un símbolo cultural asociado al invierno, la celebración y la nostalgia. Sin embargo, la ciencia climática advierte que esta postal invernal es cada vez menos frecuente y que su ausencia no es una casualidad, sino una consecuencia directa de un clima que se está calentando.

Hoy, hablar de Navidades con nieve en riesgo implica reconocer que los inviernos están cambiando de forma acelerada. De acuerdo con información de la revista Time, expertos en climatología coinciden en que el aumento sostenido de las temperaturas está reduciendo la probabilidad de nevadas en diciembre y acortando la duración de la cobertura de nieve. Este fenómeno, aunque pueda parecer menor, es una señal clara de la crisis climática y de sus impactos visibles en la vida cotidiana.

Navidades con nieve en riesgo: lo que dicen los datos y los expertos

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos, una Navidad blanca solo se considera como tal cuando existe al menos una pulgada de nieve en el suelo la mañana del 25 de diciembre. Bajo este criterio, los registros muestran que, entre 2003 y 2024, la cobertura promedio de nieve en esa fecha alcanzó únicamente el 36% de los estados contiguos del país, lo que confirma que este fenómeno nunca ha sido tan común como suele creerse.

No obstante, los especialistas subrayan que la tendencia está cambiando. En los últimos 75 años, las temperaturas promedio de diciembre han aumentado entre tres y cinco grados, un incremento suficiente para modificar el tipo de precipitación. En muchas regiones, lo que antes caía como nieve hoy se presenta en forma de lluvia, reduciendo así las probabilidades de una Navidad blanca.

Climatólogos como David Robinson y Pete Globe señalan que esta disminución responde tanto al cambio climático como a la variabilidad climática natural. Sin embargo, coinciden en que el calentamiento global está inclinando la balanza hacia inviernos más cortos y cálidos, especialmente en zonas como el noreste y el medio oeste de Estados Unidos, donde la nieve solía ser más frecuente en diciembre.

Navidades con nieve en riesgo

Percepción social, cultura y el mito de la Navidad blanca

La sensación de que “ya no nieva como antes” también está influida por factores culturales y tecnológicos. Las personas tienden a recordar con mayor claridad las Navidades excepcionalmente nevadas, mientras olvidan los años sin nieve. Esta memoria selectiva ha reforzado la idea de que las Navidades blancas eran la norma, cuando en realidad siempre fueron eventos esporádicos en muchas regiones.

A esto se suma la influencia de la cultura popular. Películas, canciones y contenidos mediáticos han consolidado la imagen de una Navidad cubierta de nieve, elevando las expectativas sociales sobre cómo debería lucir el invierno. Cuando la realidad no coincide con esa narrativa, la ausencia de nieve se percibe como una anomalía, aun cuando históricamente no lo sea.

Sin embargo, los expertos advierten que hoy sí existen razones objetivas para hablar de Navidades con nieve en riesgo. El aumento de temperaturas no solo reduce la frecuencia de nevadas, sino que también provoca que la nieve permanezca menos tiempo en el suelo. Además, los avances en infraestructura y remoción de nieve hacen que esta desaparezca más rápido del entorno urbano, reforzando la percepción de inviernos menos severos.

Navidades con nieve en riesgo

Implicaciones climáticas y desafíos para la sostenibilidad

Aunque el calentamiento global disminuye la probabilidad de Navidades blancas, no implica la desaparición total de la nieve. En algunas regiones, una atmósfera más cálida puede retener mayor humedad, lo que aumenta la intensidad de ciertas tormentas invernales. Esto genera un escenario de mayor variabilidad climática: menos días con nieve, pero eventos potencialmente más extremos.

Este contexto plantea desafíos relevantes. Sectores como el turismo invernal, la gestión del agua y la planeación territorial dependen de patrones estacionales relativamente estables. La reducción de la nieve afecta economías locales, disponibilidad hídrica y la resiliencia de comunidades que históricamente han dependido del invierno.

Las Navidades con nieve en riesgo se convierten así en un símbolo accesible de un problema mucho más amplio. No se trata solo de perder una tradición, sino de entender que el cambio climático está alterando sistemas naturales y sociales que requieren respuestas coordinadas desde el ámbito público, privado y comunitario.

Navidades con nieve en riesgo

Nieve: una señal visible de la crisis climática

La transformación de los inviernos y la disminución de las Navidades blancas confirman que el cambio climático ya no es una proyección futura, sino una realidad medible. Las Navidades con nieve en riesgo reflejan cómo el aumento de temperaturas está modificando patrones estacionales que antes parecían inmutables, convirtiéndose en una evidencia cotidiana de la crisis climática.

Para líderes empresariales, especialistas en RSE y tomadores de decisión, este fenómeno refuerza la urgencia de integrar la acción climática en las estrategias de sostenibilidad. Más allá de la nostalgia, la ciencia es clara: actuar hoy es indispensable para mitigar los impactos del calentamiento global y preservar la estabilidad de los ecosistemas y las sociedades frente a un clima cada vez más incierto.

¿Qué es un programa de triple impacto? Ejemplo: Fondo Verde 

Generar desarrollo sostenible es hoy una prioridad para avanzar hacia sociedades más resilientes, inclusivas y equitativas. Para lograrlo, las empresas deben adoptar iniciativas que integren beneficios sociales, económicos y ambientales, dando paso a modelos de gestión más responsables y trascendentes. Este enfoque es clave para que las organizaciones respondan a los desafíos actuales sin comprometer el futuro de las comunidades.

Conscientes de esta responsabilidad, Grupo Restaurantero Gigante (GRG) ha desarrollado un programa de RSE sólido y multidimensional. Se trata de Fondo Verde, una iniciativa cuya estructura refleja de manera ejemplar qué es un programa de triple impacto y cómo es posible transformar la gestión empresarial en un motor de bienestar integral para los colaboradores y sus familias.

¿Qué es un programa de triple impacto?

Un programa de triple impacto es aquel que impulsa simultáneamente los pilares social, económico y ambiental de la sostenibilidad. Este tipo de iniciativas buscan generar beneficios colectivos a través de acciones que mejoran la calidad de vida de las personas, fomentan operaciones económicamente viables y reducen el impacto ambiental. En esencia, permiten que las empresas desarrollen una visión más amplia y congruente con los retos actuales del desarrollo sostenible.

Estas iniciativas resultan fundamentales para fortalecer a las comunidades donde se implementan, ya que contribuyen a cerrar brechas de desigualdad, optimizar el uso de recursos, reducir costos operativos y fomentar culturas de corresponsabilidad. Además, representan un enfoque empresarial que reconoce que el bienestar social y el equilibrio ambiental también determinan la competitividad y permanencia de las organizaciones a largo plazo.

Entre las iniciativas empresariales de este tipo, GRG, que opera reconocidas cadenas de restaurantes entre las que se encuentran Panda Express, Shake Shack El Farolito y Toks, ha logrado destacar con un programa llamado Fondo Verde, el cual ha demostrado cómo un esquema responsable puede convertirse en un instrumento que beneficia tanto a su comunidad interna, como a las familias de sus colaboradores.

qué es un programa de triple impacto

Fondo Verde: el programa de triple impacto de GRG

Fondo Verde es una iniciativa creada por GRG en 2009 con el objetivo de mejorar la salud, el bienestar y la calidad de vida de los colaboradores y sus familias, mediante un modelo sostenible. El programa se financia a través de la venta de residuos orgánicos e inorgánicos generados en las unidades del grupo, tales como aceite vegetal, PET, aluminio, cartón, papel y tóner, cuyo valor se convierte en apoyo directo para la comunidad interna.

De esta forma, el programa logra brindar a sus colaboradores y familiares directos apoyo en servicios médicos que no cubre ni el Seguro Social ni el Seguro de Gastos Médicos Mayores que ofrece la compañía, tales como medicamentos, cirugías, aparatos auditivos o sillas de ruedas. 

qué es un programa de triple impacto

Mediante un enfoque que combina un componente social robusto, un modelo económico autosustentable y un impacto ambiental positivo derivado del reciclaje responsable en toda la empresa, este programa logra demostrar de forma práctica qué es un programa de triple impacto y sus múltiples y profundos beneficios.

¡Un programa con logros excepcionales!

Fondo Verde ha conseguido transformar la gestión de desechos en un vehículo para generar ingresos que se traducen directamente en bienestar social. Así, el programa promueve la responsabilidad ambiental, la salud de las personas y la eficiencia económica, cerrando un ciclo virtuoso dentro de la empresa.

En 16  años de operación, Fondo Verde ha logrado ayudar a más de 842 colaboradores y sus familias mediante una inversión superior a 3 millones de pesos en ayuda directa. Además, el programa ha contribuido significativamente a la disminución del ausentismo laboral, la rotación de personal y diversas problemáticas asociadas con la salud física, emocional y mental. 

Gracias a su diseño innovador y los efectos positivos generados en lo social, económico y ambiental, Fondo Verde fue reconocido en la edición 2025 del premio Empresas Excepcionales, donde resultó ganador en la categoría de Bienestar de los Colaboradores, consolidando su valor y trascendencia en el panorama nacional de la RSE.

qué es un programa de triple impacto

GRG: liderazgo en bienestar de los colaboradores

Fondo Verde ha demostrado que una iniciativa bien diseñada puede convertirse en un mecanismo permanente de bienestar para cientos de familias. Su modelo sostenible, basado en el reciclaje y la corresponsabilidad, brinda soluciones reales a necesidades urgentes mientras impulsa una cultura organizacional más humana y solidaria. 

Al mismo tiempo, el programa muestra cómo la innovación social puede integrarse de forma armónica con la eficiencia económica y la responsabilidad ambiental, pues esta iniciativa no solo mejora la salud y calidad de vida de los colaboradores de GRG, sino que también optimiza procesos internos, sensibiliza sobre el cuidado del Planeta y genera recursos que regresan directamente a la comunidad interna del grupo. 

Con todo ello, GRG reafirma su compromiso con el bienestar y la equidad como pilares estratégicos dentro de la organización, mientras su programa, Fondo Verde, se consolida como un ejemplo de cómo las empresas pueden impulsar impactos positivos en su entorno, demostrando que la responsabilidad social es un camino indispensable para construir organizaciones más resilientes y con futuro.

Ser voluntaria es un gran privilegio: Diana Jiménez

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Por Fabián Muro

Con más de dos décadas de trayectoria en la industria de bebidas alcohólicas y no alcohólicas, Diana ha construido una carrera que trasciende fronteras. Su experiencia abarca mercados como Estados Unidos, México, Canadá, Japón y Nueva Zelanda, donde ha impulsado la expansión de marcas, liderado equipos de alto rendimiento y diseñado estrategias comerciales que transforman etiquetas locales en nombres globales. Sin embargo, su historia va más allá de los resultados: es una narrativa de resiliencia, visión y profunda humanidad.

Desde los primeros años de su carrera, Diana se destacó por su habilidad para identificar oportunidades donde otros veían barreras. Su enfoque combina inteligencia cultural, ejecución estratégica y una sensibilidad nata para construir relaciones auténticas. Esto la ha llevado a desempeñar roles clave, como Sales director en Grupo Cielito Lindo (Cerveza Minerva y Cielito Lindo), donde logró más de 300 por ciento de crecimiento en ventas durante tres años consecutivos. En Bacardí / Patrón Spirits impulsó mercados estratégicos con un crecimiento sostenido en sell-in y sell-out, y durante su representación internacional para Casa Centinela consolidó alianzas comerciales en retail y hospitalidad en Estados Unidos y Canadá. Conceptos como escalamiento comercial, creación de marca y expansión internacional son parte esencial de su ADN profesional.

Pero su trayectoria cobra aún mayor profundidad al mirar lo que ha logrado fuera del ámbito corporativo. Ser mamá de una niña con retos de salud transformó radicalmente su perspectiva y fortaleció su determinación. Los desafíos médicos, terapias y procesos emocionales se entrelazaron con su vida laboral, convirtiéndola en una defensora activa del acompañamiento a familias en situaciones similares. Su compromiso la llevó a colaborar con asociaciones como NMDP (National Marrow Donor Program) como voluntaria, donadora y promotora de la importancia de la participación comunitaria en causas de salud crítica. Paralelamente, ha dedicado tiempo a ofrecer mentorías y oportunidades laborales a mamás cuidadoras, convencida de que el talento y la capacidad de liderazgo no desaparecen frente a las responsabilidades familiares, sino que evolucionan.

Asimismo, Diana ha impulsado iniciativas para reunir a mujeres líderes de la región de Los Altos, de donde es originaria. A través de eventos, espacios de diálogo y esfuerzos colaborativos, ha creado plataformas para conectar, fortalecer redes y promover el crecimiento profesional de mujeres que buscan transformar sus comunidades desde su propio territorio.

Ser voluntaria

Su trabajo incansable, tanto en la industria como en el ámbito social, le ha valido múltiples reconocimientos, incluidos varios años consecutivos de la visa O-1, otorgada a profesionales con habilidades extraordinarias. Este mérito refleja no sólo sus logros empresariales, sino también la profundidad de su impacto humano.

Hoy, Diana continúa su misión como consultora independiente, colaborando con empresas visionarias que desean expandir sus operaciones, elevar sus capacidades comerciales y conectar auténticamente con audiencias globales. Su pasión por el liderazgo, la educación y el storytelling de marca sigue guiando cada proyecto, impulsada por una convicción poderosa: crecer no es sólo avanzar profesionalmente, sino abrir camino para que otros también puedan hacerlo. 

¿Qué significa para ti ser voluntario?

Es un gran privilegio estar en la parte que podemos ayudar, al contraste de ser quien necesita la ayuda. 

¿Por qué ayudar a los demás?

Porque podemos hacerlo, no requiere grandes esfuerzos la mayor parte del tiempo, solo requiere el que podamos hacer lo necesario. 

¿Qué causas te mueven y por qué?

Mi hija es un motor importante y el haberlo vivido en carne propia, sin embargo, desde hace 20 años recuerdo involucrándome con programas para apoyar a personas de la tercera edad, jóvenes, personas con capacidades diferentes e incluyo el impulso a mujeres, pues sigue existiendo tanto por hacer por nuestras comunidades, que siempre que existe la oportunidad, pueden contar conmigo.

40 mil voluntarios de Soriana llevan alegría esta temporada con Esferas de la Esperanza

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Soriana Fundación presenta una nueva edición de Esferas de la Esperanza, uno de los programas de voluntariado corporativo más consolidados del país, con más de 15 años de historia. Este año, la iniciativa realizará cientos de actividades, posadas y convivencias comunitarias durante diciembre y enero, con el objetivo de beneficiar a más de 40 mil niñas, niños y adultos mayores en situación de vulnerabilidad.

Como parte de esta edición, los equipos de las 779 tiendas Soriana adoptarán instituciones cercanas, como casas hogar, albergues infantiles, comedores comunitarios y residencias para adultos mayores, para acompañarlos y atender sus necesidades específicas. Este trabajo incluye colectas, entregas de donativos, organización de posadas, dinámicas recreativas, talleres y espacios de convivencia diseñados para generar un impacto emocional positivo en los beneficiarios.

“En Soriana Fundación creemos que el verdadero espíritu de la temporada se encuentra en la capacidad de compartir y acompañar. Con Esferas de la Esperanza, nuestros voluntarios, incluyendo a sus familias, suman esfuerzos para llevar cercanía, obsequios y momentos de alegría a quienes más lo necesitan, fortaleciendo los lazos de solidaridad en estas fechas tan especiales”, destacó Claudia Aguado, Directora de Soriana Fundación.

voluntarios de Soriana

El impacto del programa no se mide solo en donativos, sino en los gestos que transforman el corazón de quienes participan: voluntarios que regresan año con año para visitar a la misma institución, familias que se unen para servir juntas y comunidades que abren sus puertas para recibir cariño en esta temporada. Esferas de la Esperanza recuerda que la verdadera magia de diciembre y enero se encuentra en compartir nuestro tiempo, nuestra presencia y nuestra alegría con quienes más lo necesitan.

Con la edición de este año de Esferas de la Esperanza, Soriana Fundación reafirma su compromiso con el desarrollo comunitario y con el fortalecimiento de los entornos donde opera. La iniciativa no solo atiende necesidades materiales inmediatas, sino que impulsa una experiencia humana que promueve la empatía, la conexión y el cuidado mutuo durante la temporada decembrina.

Innovación verde: diseño sostenible en las soluciones de seguridad e inteligencia

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Por Luis Mariano Vega, Gerente de Ventas del Área Sur de Latinoamérica de Axis Communications

La necesidad global de cuidar el planeta está redefiniendo la forma en que se diseñan y desarrollan productos en todos los sectores. El interés por adoptar materiales respetuosos con el medio ambiente y cumplir con nuevas regulaciones —como el Acuerdo de Escazú y el programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA / UNEP) marcos desarrollados para Latinoamérica — está llevando a la industria de la seguridad a replantear sus métodos y a priorizar la sostenibilidad como un pilar estratégico. En este panorama, palabras clave como sostenibilidad, innovación, materiales reciclados y tecnología verde toman cada vez más fuerza.

En este proceso de transformación verde global, este sector cuenta con un creciente número de alternativas en lugar de plásticos tradicionales. Los materiales de base biológica y reciclados se han convertido en opciones viables para actualizar catálogos y desarrollar productos más responsables con el ambiente. Aunque los plásticos derivados del policarbonato, siguen siendo comunes por su resistencia, su impacto negativo en el ambiente por su lenta degradación, ponen en evidencia la urgencia del evolucionar hacia soluciones más limpias.

El principal reto para los fabricantes es garantizar que estos materiales sostenibles mantengan el nivel de calidad y durabilidad que exigen dispositivos de vigilancia o eficiencia operativa. Hoy, gracias a la innovación, muchos de estos materiales ecológicos ya superan las expectativas: soportan condiciones extremas, cumplen normas estrictas y ofrecen una vida útil comparable —e incluso superior— a la de los plásticos tradicionales. Esta evolución demuestra que es posible conjugar sostenibilidad, alta calidad y desempeño sin comprometer la seguridad y la eficiencia del usuario final.

Innovación verde

La transición hacia materiales más ecológicamente responsables también exige conocer a profundidad la cadena de suministro. No basta con que un material sea reciclado o tenga una base biológica; es fundamental evaluar su origen, los procesos de su fabricación y el impacto social que genera. La trazabilidad se vuelve clave para que las empresas puedan tomar decisiones informadas y éticas, evitando que una alternativa “verde” genere efectos secundarios como la afectación de cultivos destinados a la alimentación o prácticas laborales cuestionables.

Aunque adoptar plásticos sostenibles puede representar un costo inicial más alto, la tendencia del mercado indica que estos materiales serán cada vez más accesibles a medida que aumente su uso. Además, rediseñar productos existentes y optar por materiales reciclados de alta calidad permite extender su vida útil, mejorar el rendimiento y avanzar hacia un modelo más circular. La industria del plástico avanza, y con ella, la oportunidad de construir un futuro más resiliente y sostenible para el sector de la seguridad.

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La aprobación de la Ley General de Aguas y Ley de Aguas Nacionales será positiva si se destinan recursos para ejecutarla: expertos

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Expertos que integran el Consejo Consultivo del Agua, Agua Capital y la Red del Agua UNAM coincidieron en que es positiva para el país de la aprobación de la nueva Ley General de Aguas y las modificaciones a la Ley de Aguas Nacionales, al considerar que el nuevo marco legal en materia hídrica, aprobado por el Congreso, siempre y cuando vaya acompañado de un presupuesto suficiente para materializar la intención de recuperar la rectoría del Estado y garantizar un uso eficiente, equitativo y sostenible del recurso. 

Los expertos consideraron que las reformas establecen nuevas reglas, refuerzan la prevención de delitos hídricos y clarifican las facultades de la autoridad federal. Sin embargo, “no incluyen incentivos que hubieran sido muy pertinente incluir, para mejorar la eficiencia en el uso del agua, especialmente del sector agrícola, que consume 76% del recurso nacional”, estableció Eduardo Vázquez, director ejecutivo de Agua Capital. 

Por su parte, Raúl Rodríguez, presidente del Consejo Consultivo del Agua celebró que el tema hídrico sea prioritario en la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, ya que “no era una prioridad nacional en administraciones pasadas y ahora sí lo es. Son leyes que dan certidumbre, transparencia y orden en el uso del agua. Sin embargo, será necesario que se defina de dónde saldrán los recursos para poder cumplir con las metas que establecen tanto el Plan Nacional Hídrico, como las necesidades de infraestructura para este tema que tiene el país”. 

Organismos internacionales como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) establecen que los países deben invertir al menos 1% de su PIB en materia hídrica. En el caso de México, esto representa alrededor de 350 mil millones de pesos por año. Sin embargo, en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 se destinó alrededor de 36 mil 200 millones de pesos, apenas 10% de esa cantidad, lo que resulta claramente resulta insuficiente para los fines de las leyes aprobadas.

Ley General de Aguas

Al respecto, Jorge Arriaga Medina, coordinador ejecutivo de la Red del Agua de la UNAM, subrayó que estamos viviendo lo que podría convertirse en la transformación jurídica más profunda del sector hídrico mexicano en más de una década, pues desde la incorporación del Derecho Humano al agua y al saneamiento en 2012, el país no había enfrentado una revisión tan amplia y compleja de su marco legal. 

“Sabemos que no basta con tener una ley: necesitamos construir rutas claras para su implementación, fortalecer capacidades y dejar explícitos los derechos y responsabilidades de todos los usuarios. Solo así podremos avanzar hacia una verdadera  Seguridad Hídrica basada en equidad, sostenibilidad y responsabilidad pública”, explicó Arriaga. 

Entre los puntos considerados positivos por los expertos destacan la incorporación explícita del derecho humano al agua como eje de la Ley; un enfoque más estricto para el uso y recuperación de acuíferos y el esfuerzo por ordenar la relación entre autoridades federales, estatales y municipales en materia de gestión.

En ese sentido, Raúl Rodríguez, presidente del Consejo Consultivo del Agua, advirtió que el país enfrenta un reto estructural que va más allá del diseño normativo:

“México vive una crisis hídrica que no se resolverá sólo con una nueva Ley, y será indispensable fortalecer capacidades técnicas, presupuestales y de infraestructura para que cualquier reforma tenga efectos tangibles”.

Ley General de Aguas

Los expertos coincidieron en que el desafío con esta nueva Ley es lograr que las disposiciones legales se transformen en acciones efectivas de gestión, distribución, protección de acuíferos e infraestructura. Pues solo entonces podrá afirmarse que el país avanza hacia una gobernanza del agua más justa, moderna y sostenible.

En relación al reciente diferendo entre los gobiernos de Estados Unidos y México sobre la entrega de aguas fronterizas de acuerdo con el tratado binacional en la materia, los especialistas consideraron que el Gobierno de México está tomando cartas en el asunto como lo explicó la propia Presidenta Sheinbaum, para cumplir con en los plazos y términos contemplados en el propio Tratado, sin comprometer la disponibilidad. 

Este tema, así como la aprobación de las reformas al marco legal en materia hídrica resaltan la importancia del trabajo coordinado entre sociedad, academia, sectores productivos y gobierno, para garantizar que sea efectivo el derecho humano al agua, en un contexto de justicia social y desarrollo para todos.