Durante décadas, México ha sido definido como un país de tránsito, destino y retorno de migración debido a la intensa movilización de personas dentro y fuera del país, derivado de la proximidad con Estados Unidos. La Región Noroeste cuenta con una de las fronteras más dinámicas del país, la frontera entre Tijuana, México y San Diego, California, que es considerada como una de las más transitadas del mundo con más de 48 mil cruces peatonales diarios.
Conforme a datos del Censo de Población y Vivienda 2020, en el estado de Baja California se encuentran alrededor de 269,985 personas migrantes, equivalente a que 8 de cada 10 personas de la entidad provienen de otro lugar de origen.
En el marco del Día Internacional del Migrante, que se conmemora cada año el 18 de diciembre, la organización de ayuda humanitaria World Vision México pide mitigar la realidad que viven las familias en movilidad, ya que a raíz de las deportaciones masivas que se han dado recientemente, más de 30 mil niñas, niños y adolescentes se han visto afectados en estos denominados “eventos de devolución”. Tan solo entre los albergues colocados por el gobierno de Baja California, en Tijuana y Mexicali, se ha identificado que el 5.1% de su población son niñas y niños no acompañados, mientras que el 0.4% sí cuentan con algún tutor.
Como parte de su plan de acción en favor de la niñez y adolescencia de nuestro país, World Vision México, colabora de la mano de las autoridades para garantizar los derechos de las personas en situación de movilidad, especialmente para las niñas, niños y adolescentes, por lo que trabaja manera conjunta con donantes, empresas y agencias internacionales.
Con ayuda de sus aliados, entregan paquetes de alimentos básicos, artículos de higiene y limpieza, insumos de higiene menstrual y kits de higiene personal y familiar. Además, impulsan la construcción y mejora de espacios de infraestructura en los albergues, como es la colocación de plantas purificadoras de agua, acondicionamiento de baños para mujeres y hombres, estaciones de lavado de manos, lavaderos comunitarios y filtros de purificación de agua.
Estas acciones permiten que las personas en movilidad accedan a agua limpia y purificada, así como a instalaciones sanitarias dignas que promueven una mejor higiene y hábitos saludables tanto para la niñez como para las personas adultas. Gracias a este trabajo, a lo largo de estos años hemos logrado beneficiar a más de 15,000 personas en situación de movilidad”, explica Noé Martínez, Director Regional de zona Noreste de World Vision México.
Martínez reconoce que para estas familias no basta la ayuda en especie, pues algo que valoran demasiado es el apoyo emocional que reciben para enfrentar esta situación, en la que considerar su lado humano y sus necesidades afectivas, marcan una gran diferencia.
Frente a ello, World Vision México opera en 5 albergues de Tijuana Baja California donde implementa 3 ejes de atención a la población en movilidad:
Acciones para el desarrollo de habilidades de resiliencia y socioemocionales entre las niñas, niños y adolescentes. Por medio de la metodología del “Tren de la Protección”, la niñez y adolescencia en movilidad participa en espacios de cuidado y atención.
Apoyo a madres, padres y cuidadores. A través de la “Crianza con Ternura”, se les invita a un espacio donde puedan compartir e intercambiar experiencias de crianza que fortalezcan sus habilidades de maternidad y paternidad.
Respaldo a casos críticos. Durante las intervenciones con las familias, se identifican los casos críticos de salud, educación de las niñas, niños, adolescentes y personas adultas para canalizar cualquier abuso, negligencia de violación de derechos a las autoridades gubernamentales, organizaciones afines a fin de contribuir a la protección y garantía de los derechos de las personas en movilidad.
“Con más de 40 años de trabajo en México, en World Vision hacemos un llamado a la unión: sólo mediante el esfuerzo conjunto de autoridades, agencias internacionales, organizaciones sociales y la ciudadanía podemos apoyar a las personas migrantes. En este Día Internacional del Migrante, invitamos a recordar a las niñas, niños y adolescentes que necesitan un poco de esperanza, porque juntos podemos crear oportunidades para una vida digna”, comparte Noé Martínez.
Por Eryn Devola, Directora de Sostenibilidad, Siemens Digital Industries
Un estudio realizado por el Pacto Mundial de las Naciones Unidas y Accenture en 2025 reveló que el 98% de los directores ejecutivos tienen la intención de mantener o reforzar sus compromisos con la sostenibilidad, centrándose en iniciativas que generen un impacto empresarial claro y medible. Esta idea errónea puede impedir que las empresas se replanteen sus operaciones actuales e inviertan en prácticas sostenibles.
Es hora de reconocer que la sostenibilidad y la rentabilidad no son objetivos opuestos, sino complementarios que impulsan el éxito de una empresa.
Para romper las barreras medioambientales y de costes, las empresas deben adoptar un enfoque holístico de la descarbonización: descarbonizar el suministro eléctrico, reducir el consumo de energía, electrificar el consumo de energía y descarbonizar los productos y la cadena de suministro.
El gemelo digital, una representación digital de un activo o proceso físico, además de otras herramientas digitales, generan valor en este proceso al permitir escenarios hipotéticos en el mundo virtual para predecir el rendimiento y el comportamiento antes de la experimentación física. Los avances en materia de sostenibilidad están progresando rápidamente gracias al gemelo digital y, ahora, la IA industrial puede proporcionar esta información con rapidez y a gran escala.
Este artículo explorará cómo la combinación de los mundos real y digital ayuda a las empresas líderes a alcanzar estos objetivos, al tiempo que ahorran costes, aumentan su resiliencia, cumplen con la normativa y, en última instancia, obtienen una ventaja competitiva.
Descarbonización del suministro eléctrico
Para satisfacer la demanda energética de la industria y las infraestructuras sin dañar más nuestro planeta, debemos hacer una transición de los combustibles fósiles hacia una mayor capacidad solar y eólica. ¿Cómo puede la industria llevar a cabo este cambio? Descarbonizando el suministro eléctrico. Aunque esto puede parecer más fácil de decir que de hacer, la digitalización está ayudando a las empresas a alcanzar este objetivo con mayor agilidad.
Por ejemplo, Mercedes Benz ha aprovechado el gemelo digital para realizar la transición a energías 100% renovables para 2039 y, actualmente, está instalando 1 millón de metros cuadrados de paneles solares para finales de este año. El reto al que se enfrentaban era combinar la generación in situ con el almacenamiento y la electricidad de la red de la forma más rentable posible. Utilizando un gemelo digital diseñado específicamente para el gemelo energético, Mercedes Benz pudo simular un sistema energético físico. El gemelo verificó los escenarios de planificación del uso de la energía y proporcionó recomendaciones sobre cómo optimizar los resultados deseados, incluyendo la eficiencia energética y el ahorro de costes asociado, así como la reducción de emisiones.
Sistemas como este pueden reducir el consumo de energía, las emisiones de CO₂ y los tiempos de planificación de los sistemas configurados hasta en un 50 % (ahorro potencial de la tecnología, no específico del proyecto).
Reducción del consumo energético
La eficiencia energética se lleva debatiendo desde hace décadas. Sin embargo, hoy en día, el debate ha adquirido una nueva urgencia, ya que la industria debe reducir el consumo energético entre un 23% y un 25% con respecto a los niveles actuales para cumplir los objetivos globales para 2030.
Este reto exige un cambio de mentalidad, pasando de un enfoque oportunista del ahorro energético a uno holístico y sistémico. El fabricante español de colchones Pikolin tuvo la oportunidad de diseñar una nueva fábrica donde la sostenibilidad fuera una prioridad. Con una solución digital escalable y un gemelo digital, la empresa integró verticalmente su cadena de producción para lograr una mayor conectividad. Fue capaz de optimizar la ingeniería e impulsar la eficiencia y el mantenimiento en las operaciones mediante la simulación en el mundo virtual y su posterior recreación en el mundo real.
Con un diseño más inteligente, Pikolin construye una fábrica más sostenible y aumenta la productividad en un 30%. (Crédito de la imagen: Pikolin)
Pikolin está recopilando actualmente 30.000 puntos de datos para garantizar la transparencia, lo que le permite tomar decisiones más inteligentes. Esto ha dado lugar a una reducción del 14% en el consumo de energía, un 40 % menos de gas natural y un aumento del 30% en la productividad. Esto demuestra que el diseño sostenible puede aportar beneficios medioambientales y empresariales cuantificables.
Electrificación del consumo eléctrico
Hoy en día, solo el 22% del consumo energético mundial proviene de la electricidad. El 78% restante sigue dependiendo de la quema de combustibles fósiles, especialmente en los sectores de la construcción y el transporte. Según el informe World Energy Outlook 2024 de la AIE, se prevé que para 2050 esa proporción de electricidad se duplicará con creces hasta alcanzar el 55%.
La herramienta más poderosa para lograr esta transición es la electrificación del calor industrial, que puede transformar los procesos que consumen mucha energía. Esta electrificación debe alimentarse con energía limpia.
La electrificación flexible del calor ha transformado las operaciones de la empresa alemana Breitenburger Milchzentrale al transicionar a fuentes de energía renovables, manteniendo al mismo tiempo la calidad de los productos y la consistencia operativa. El fabricante de queso aprovecha los sistemas híbridos de calor de proceso, que pueden aumentar la resiliencia y la flexibilidad al equilibrar el calor generado por gas y el calor eléctrico. Esto le permite adaptarse a las fluctuaciones de la demanda energética o a las limitaciones de la red.
Más allá de las ventajas operativas, este método también tiene un impacto importante en el medio ambiente y en el negocio, ya que reduce cientos de toneladas de emisiones de CO₂ y ahorra a la empresa 300.000 euros (356.000 dólares estadounidenses) en tarifas de red y costes energéticos al año.
Al integrar la electrificación de forma estratégica, la empresa no solo reduce las emisiones, sino que también se posiciona para operar de forma más eficiente, resiliente y sostenible hacia un futuro consciente del consumo energético.
Mediante el uso de datos, las empresas pueden reducir el consumo de energía eléctrica y disminuir su dependencia de los combustibles fósiles. (Crédito de la imagen: Siemens)
Descarbonización de productos y cadena de suministro
Hasta un 80% del impacto medioambiental de un producto se determina en la fase de diseño, lo que hace que esta etapa del desarrollo del producto sea esencial para mejorar la huella medioambiental. Modelar el impacto sostenible potencial de un producto permite optimizar su rendimiento. El gemelo digital hace posible que las empresas puedan optimizar la sostenibilidad y el rendimiento.
La empresa naval alemana Becker Marine Systems moderniza los buques con dispositivos energéticamente eficientes para cumplir los requisitos de la normativa medioambiental. Aprovechando la tecnología de gemelos digitales, Becker Marine utiliza la simulación para diseñar, evaluar y optimizar dispositivos especializados que se adaptan a la perfección al casco de cada buque.
Como resultado, su producto, Becker Mewis Duct, permite a los clientes experimentar un ahorro energético anual de hasta el 10% y ha reducido aproximadamente 19 millones de toneladas de CO₂ para un granelero típico hasta la fecha. El retorno de la inversión para el constructor naval es inferior a un año.
Otra empresa que diseña para un futuro descarbonizado es JetZero, una start-up aeroespacial estadounidense que está construyendo su primera fábrica en Greensboro, Carolina del Norte. JetZero combina el diseño digital, las tecnologías de fabricación avanzadas y la innovación para certificar y construir el primer avión nativo digital del mundo con una eficiencia de combustible hasta un 50% superior a la de los aviones actuales.
Jet Zero está utilizando la tecnología para innovar en materia de sostenibilidad y, al mismo tiempo, mejorar la experiencia de los pasajeros. (Crédito de la imagen: JetZero)
El modelo de fabricación digital de la empresa en su “fábrica del futuro” simulará virtualmente tanto los aviones como los procesos de producción antes de que se construya nada. Este enfoque ayuda a reducir los riesgos de la certificación y la producción y a acelerar el tiempo de comercialización, a la vez que se mantiene el enfoque en la sostenibilidad y la experiencia de los pasajeros.
El uso de herramientas digitales también puede ampliar la visión que tiene una empresa de su cadena, proporcionando visibilidad para seleccionar proveedores que minimicen el impacto medioambiental u ofreciendo una visión holística de la red logística de proveedores para establecer objetivos, realizar un seguimiento del progreso e identificar el potencial de optimización.
Las ventajas de ser ecológico
La sostenibilidad y la rentabilidad no son objetivos contrapuestos. Como hemos observado en todos los sectores, las empresas que abordan la descarbonización desde una perspectiva holística de la digitalización no solo están reduciendo su impacto medioambiental, sino que también están obteniendo importantes beneficios operativos y financieros.
Desde Mercedes Benz, que aprovecha el gemelo digital para optimizar la integración de las energías renovables, hasta Breitenburger Milchzentrale, que apuesta por la innovación para ahorrar energía y reducir costes, a Pikolin, que simplifica la producción y reduce el consumo energético, y Becker Marine Systems, que diseña embarcaciones energéticamente eficientes, el resultado es claro: cuando lo ecológico se une a lo ecológico, las empresas prosperan, lo que demuestra que las opciones respetuosas con el medio ambiente también pueden impulsar la eficiencia, la rentabilidad y la ventaja competitiva a largo plazo.
Con el objetivo de acompañar a la industria alimentaria en su transición hacia productos más prácticos y sostenibles, Tetra Pak, empresa líder en soluciones de envasado y procesamiento de alimentos, ofrece una alternativa diseñada para brindar valor agregado a las marcas y responder así a las nuevas demandas del mercado y los consumidores, con una solución innovadora.
En este sentido, el envase de cartón Tetra Recart™, está especialmente concebido para diversos productos como vegetales, salsas, frijoles, preparaciones de tomate, sopas, caldos y alimentos para mascotas. Su diseño moderno y funcional, permite una larga vida en anaquel, al tiempo que ofrece una experiencia de consumo más segura y conveniente.
Estudios recientes revelan que cerca del 80% de los consumidores prefieren Tetra Recart™ tras probarlo, destacando atributos como la frescura, seguridad, naturalidad, conveniencia, modernidad y respeto por el medio ambiente
Innovación que transforma la experiencia del consumidor
Gracias a su apertura fácil, cualquier persona puede acceder al producto sin necesidad de utensilios adicionales, minimizando así riesgos de cortes o accidentes. Además, este tipo de envase se puede volver a cerrar, es almacenable y está disponible en seis tamaños diferentes (desde 100 ml hasta 500 ml).
Para las marcas, estas características representan una ventaja competitiva clara, al brindar comodidad y seguridad al consumidor final.
Eficiencia en toda la cadena de valor
Su diseño ligero y con forma rectangular optimiza su almacenamiento y transporte, permitiendo mejorar costos, tiempos de producción y procesos logísticos, elevando la calidad y consistencia del producto final.
Cabe destacar que minoristas y mayoristas en Europa, Sudamérica y Estados Unidos ya han adoptado el Tetra Recart™ por su capacidad de optimizar hasta un 30% el espacio en anaquel.
Su fabricación con materiales provenientes de fuentes renovables como el cartón (72%) facilita su reciclaje y contribuye a disminuir hasta un 85% su impacto climático. Convirtiendo al Tetra Recart™ en una opción alineada con los objetivos actuales de sostenibilidad de las empresas y las expectativas de los consumidores.
Entre los principales beneficios del Tetra Recart™ para la industria destacan:
Presentación moderna y diferenciada, ideal para ampliar portafolios o ingresar a nuevos segmentos de consumo.
Mayor eficiencia en la cadena de suministro, permitiendo apilar más unidades por pallet y optimizar el espacio en bodegas.
Alta compatibilidad con los procesos industriales existentes, lo que facilita la adaptación de líneas productivas.
Posicionamiento premium, al combinar funcionalidad, sostenibilidad y conveniencia en un solo formato.
Hoy más que nunca, las marcas buscan optimizar su operación y fortalecer su compromiso ambiental; con este tipo de envases, Tetra Pak reafirma su promesa de hacer que los alimentos sean seguros y estén disponibles en todas partes, protegiendo lo bueno: los alimentos, las personas y el planeta. Para conocer más sobre esta innovación, visite: https://www.tetrapak.com/es-mx/solutions/packaging/packages/food-packages/tetra-recart
La Torre BBVA México, emblema arquitectónico de la Ciudad de México y símbolo de innovación sostenible, ha sido reconocida a escala mundial con el “Award of Excellence” en la categoría “10 Year Award”, por el Council on Tall Buildings and Urban Habitat (CTBUH), la organización internacional más prestigiosa en el ámbito de los edificios altos y el diseño urbano. Este reconocimiento, en el marco de la Conferencia Internacional CTBUH 2025, realizada en Toronto, Canadá, destacó la excelencia sostenida de la Torre, consolidando su lugar entre los íconos más destacados de la arquitectura contemporánea global.
El galardón “10 Year Award” celebra a los edificios que, una década después de su inauguración, continúan demostrando un desempeño sobresaliente en términos de diseño, funcionalidad, sostenibilidad y aporte al entorno urbano. La Torre BBVA México se distingue no sólo por su arquitectura vanguardista, eficiencia energética, bienestar de los ocupantes y su integración armónica con el Paseo de la Reforma de la capital del país, sino por ser uno de los íconos más significativos de la Ciudad de México.
En la edición 2025, durante la Conferencia Internacional CTBUH en Toronto, Canadá, la Torre BBVA México obtuvo el “Award of Excellence” en esta categoría junto con otros íconos globales, como la Shanghai Tower (China), Sky Habitat (Singapur) y el Grogan | Dove Federal Office Building (EE.UU.). Como ejemplos notables que han obtenido este reconocimiento en años anteriores destacan el One World Trade Center (Nueva York), el Burj Khalifa (Dubái) y The Gherkin (Londres), entre otros.
Este reconocimiento resalta cómo la torre, inaugurada en 2015, ha mantenido su certificación LEED Platinum, reducido su huella de carbono mediante jardines elevados y sistemas de captación de agua, y resistido sismos reales con su ingeniería antisísmica avanzada. Pero sobre todo se reconoce su sostenibilidad social que se traduce en el bienestar y la productividad de sus miles de usuarios a lo largo de la última década. Este enfoque en la experiencia humana se materializa en espacios que promueven el bienestar integral, donde la iluminación natural, la ventilación eficiente y la conexión visual con el entorno natural elevan la calidad de vida laboral.
La distribución flexible de sus áreas no solo se adapta a las cambiantes dinámicas de trabajo, sino que fomenta la colaboración espontánea y la creatividad, reforzando un sentido de pertenencia y comunidad entre sus ocupantes. Su icónica celosía, más allá de su función ambiental y estética, actúa como un poderoso símbolo que vincula la herencia arquitectónica local con la innovación contemporánea, proyectando una imagen corporativa a la vez moderna y profundamente arraigada. Así, la Torre BBVA México se consolida a nivel global no solo como un modelo de alto desempeño técnico y ambiental, sino como un legado vivo que continúa inspirando el futuro del diseño arquitectónico orientado a las personas.
Rafael Agenjo Rodríguez, director de Proyectos Inmobiliarios de BBVA México, destacó: “La colaboración entre los despachos LEGORRETA, con su profundo arraigo al contexto mexicano, y Rogers Stirk Harbour + Partners (RSHP), referente global en innovación arquitectónica, ha sido clave para este logro. El proyecto trasciende lo funcional para erigirse como un nuevo referente del urbanismo vertical, proyectando a la Ciudad de México como epicentro de construcciones de altura que integran diseño icónico, ingeniería sísmica de vanguardia y una respuesta armónica al entorno urbano”. Y agregó que ambos despachos consolidan su liderazgo en obras de alta exigencia técnica, estética e impacto social, demostrando que la arquitectura de gran escala puede alinearse simultáneamente a estándares globales y a la identidad local.
Por su parte, el arquitecto Víctor Legorreta, socio, director general y de Diseño en LEGORRETA, mencionó: ”El proceso de diseño y construcción de la Torre BBVA en Ciudad de México fue una gran experiencia para nosotros, guardamos muy buenos recuerdos de la maravillosa colaboración que tuvimos con RHSP, el apoyo continuo del cliente y la colaboración de todo el equipo que lo hizo posible. Diez años después de su inauguración es aún más gratificante ver cómo los habitantes de esta ciudad han hecho suya la Torre: la gente se siente orgullosa de ella y se percibe como parte de la vida cotidiana de la ciudad. Sus usuarios están muy contentos de trabajar en ella y ha ayudado a crear una cultura corporativa única y exitosa. Se ha convertido en un gran ejemplo de cómo la cultura arquitectónica mexicana actual puede ofrecer soluciones de talla internacional y, al mismo tiempo, mantener una fuerte identidad mexicana”.
El arquitecto Miguel Almaraz, socio y director de proyectos en LEGORRETA, destacó: “La lección más importante aprendida es que dos arquitectos de diferentes antecedentes arquitectónicos e idiomas pueden trabajar en armonía y lograr un buen edificio si comparten los mismos valores”.
Por su parte, Georgina Robledo, directora asociada de RSHP, apuntó: “Este reconocimiento tiene una resonancia muy personal. Ser mexicana y trabajar en la Ciudad de México junto a LEGORRETA en un proyecto de esta escala fue tanto un privilegio como una responsabilidad. Queríamos que la Torre se sintiera verdaderamente arraigada en el lugar —para honrar el patrimonio arquitectónico de la ciudad mientras miraba con confianza hacia el futuro. Una década después, ver cómo el edificio ha apoyado el bienestar de sus usuarios, ha respondido a verdaderos desafíos sísmicos y se ha convertido en parte de la vida cotidiana en el Paseo de la Reforma me llena de un enorme orgullo. Este premio celebra no solo el edificio, sino el espíritu colaborativo y el diálogo cultural que lo hicieron posible.”
Para Andrew Tyley, director de RSHP, recibir el 10 Year Award of Excellence del CTBUH es una poderosa afirmación “de lo que Richard y el estudio nos propusimos lograr con nuestros socios de LEGORRETA, Ricardo y Víctor Legorreta —un edificio que no solo serviría a su propósito inmediato, sino que continuaría entregando valor social, ambiental y arquitectónico a largo plazo. La Torre BBVA México ha demostrado su resiliencia y adaptabilidad durante una década de uso real, mostrando cómo un diseño cuidadosamente pensado puede influir positivamente en la vida diaria de miles de personas mientras se integra significativamente con el tejido urbano de la ciudad. Estamos orgullosos de verlo reconocido como un referente global de la arquitectura sostenible y centrada en las personas”.
“La Torre BBVA México representa el extraordinario potencial del diseño colaborativo. El trabajo cercano con LEGORRETA y ARUP a lo largo de todas las etapas del proyecto, desde el concepto hasta la conclusión, culminó en una obra que combina tres perspectivas complementarias: la profunda comprensión de la cultura y el color mexicanos por parte de LEGORRETA, el compromiso de RSHP con la sostenibilidad y la expresión estructural, y la excelencia técnica de ARUP. Diez años después, la Torre demuestra que la claridad conceptual, tanto en la arquitectura como en la ingeniería, puede crear un edificio que envejece con elegancia mientras cumple rigurosos estándares técnicos y ambientales. Este premio habla de la solidez del trabajo colaborativo”, subrayó Douglas Paul, Associate Director de RSHP.
Con esta distinción, BBVA México, LEGORRETA y RSHP no solo celebran un hito, sino que refuerzan el compromiso compartido con el diseño de ciudades más inteligentes, seguras, resilientes y responsables. En un entorno urbano en constante transformación, la Torre sede de BBVA México se posiciona como faro arquitectónico y urbano, demostrando que la colaboración entre banca, arquitectura e ingeniería puede generar un legado tangible para México y su entorno cosmopolita.
La libertad de expresión ha sido históricamente uno de los pilares fundamentales para la construcción de sociedades democráticas, plurales y participativas. Sin embargo, en los últimos años, este derecho enfrenta un deterioro sostenido en distintas regiones del mundo, y América Latina no es la excepción. Lejos de consolidarse, los avances logrados tras décadas de transición democrática comienzan a erosionarse bajo nuevas formas de censura, intimidación y autocontrol del discurso público.
De acuerdo con la Unesco, la libertad de expresión en LATAM y el acceso a la información registraron una caída del 6.86% entre 2012 y 2024. Aunque esta contracción es menor a la media global, el dato es alarmante si se considera el contexto regional marcado por la violencia contra periodistas, el debilitamiento institucional y la normalización de prácticas que inhiben el ejercicio del periodismo crítico y la libertad académica.
Libertad de expresión en LATAM: un retroceso sostenido y documentado
El informe “World Trends Report 2022/2025” de la Unesco, basado en datos del proyecto V-Dem, ofrece una radiografía precisa del deterioro democrático en la región. A partir de indicadores como censura mediática, acoso a periodistas y restricciones a la libertad académica y cultural, el estudio evidencia una tendencia constante de regresión en la libertad de expresión en LATAM durante más de una década.
Entre 2012 y 2024, el retroceso anual promedio fue del 0.53%. Esta cifra, aunque pueda parecer marginal, revela una degradación acumulativa que afecta directamente la calidad del debate público y la capacidad de las sociedades para exigir rendición de cuentas. No se trata de episodios aislados, sino de un patrón estructural que se ha ido normalizando.
📉 -10% since 2012, a level not seen in decades. 🗣️ Self-censorship among journalists up +63% in the same period.#UNESCO’s World Trends in Freedom of Expression and Media Development Report 2022–2025 is a clear warning sign.
— UNESCO 🏛️ #Education #Sciences #Culture 🇺🇳 (@UNESCO) December 16, 2025
El estudio subraya que estas tendencias reflejan no solo un aumento de la presión sobre medios independientes, sino también un debilitamiento de los entornos institucionales que históricamente protegían el pluralismo. La erosión de estos contrapesos abre la puerta a narrativas oficiales únicas y reduce los márgenes para la crítica informada.
Autocensura, miedo y silencios impuestos
Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es el incremento de la autocensura entre periodistas en América Latina. Entre 2012 y 2024, este indicador creció un 52.14%, convirtiéndose en el factor que más contribuyó al deterioro de la libertad de expresión en LATAM.
La autocensura no surge en el vacío. Es la consecuencia directa de amenazas, campañas de desprestigio, criminalización del ejercicio periodístico y, en muchos casos, violencia física. Informar sobre corrupción, crimen organizado, abusos de poder o violaciones a derechos humanos se ha convertido en una actividad de alto riesgo en varios países de la región.
Entre 2018 y 2024, casi un millar de periodistas en América Latina se vieron forzados al desplazamiento interno o al exilio, una cifra que evidencia el costo humano de la falta de garantías para ejercer la profesión. El silencio, en estos casos, se convierte en un mecanismo de supervivencia.
La autocensura representa una falla sistémica. Cuando el miedo sustituye a la libertad, se rompe el vínculo entre información, ciudadanía y toma de decisiones responsables, tanto en el ámbito público como en el privado.
Medios restringidos y libertad académica en declive
El deterioro de la libertad de expresión en LATAM no se limita al ámbito periodístico. El informe de la Unesco señala que las restricciones a los medios aumentaron un 41.51% entre 2012 y 2024, mientras que la libertad académica y cultural cayó un 40.23% en el mismo periodo.
Estas restricciones adoptan múltiples formas: marcos regulatorios ambiguos, presiones económicas, uso discrecional de la publicidad oficial, demandas judiciales estratégicas y ataques directos a universidades y espacios culturales críticos. El resultado es un ecosistema cada vez más hostil para la producción y difusión de conocimiento independiente.
La pérdida de libertad académica tiene implicaciones de largo alcance. Limita la investigación crítica, empobrece el debate público y debilita la formación de profesionales comprometidos con valores democráticos. Para las empresas y organizaciones que promueven la innovación y el desarrollo sostenible, este entorno representa un obstáculo estructural.
Además, la convergencia entre restricciones mediáticas y académicas genera un efecto multiplicador: menos información verificada, menos pensamiento crítico y mayor vulnerabilidad frente a la desinformación. En este contexto, la libertad de expresión deja de ser un derecho abstracto para convertirse en una condición habilitante del desarrollo.
Un deterioro comparable a los peores momentos del siglo XX
A nivel global, la Unesco advierte que el retroceso del 10% en el índice de libertad de expresión es comparable con periodos históricos críticos como la Primera Guerra Mundial, el preludio de la Segunda Guerra Mundial y la etapa más álgida de la Guerra Fría en la década de 1970. Aunque América Latina presenta cifras ligeramente menores, la tendencia es igualmente preocupante.
Este paralelismo histórico no es menor. Sugiere que la contracción de libertades no es un fenómeno coyuntural, sino una señal de alerta sobre el estado de las democracias contemporáneas. En la región, el debilitamiento de la libertad de expresión en LATAM se entrelaza con polarización política, desconfianza institucional y crisis de gobernanza.
Para el sector empresarial y los actores de responsabilidad social, ignorar este contexto implica asumir riesgos reputacionales, operativos y éticos. Las empresas operan en sociedades donde la información fluye —o se bloquea—, y su capacidad de generar impacto positivo depende, en gran medida, de la existencia de espacios abiertos para el diálogo y la crítica.
La defensa de la libertad de expresión, por tanto, no es solo una tarea de periodistas o activistas, sino una responsabilidad compartida que atraviesa al sector público, privado y a la sociedad civil organizada.
Sin libertad de expresión no hay sostenibilidad posible
El retroceso de la libertad de expresión en América Latina es una señal inequívoca de alarma democrática. Los datos de la Unesco muestran que el silenciamiento, la autocensura y las restricciones institucionales están configurando un entorno cada vez menos propicio para el ejercicio de derechos fundamentales y la construcción de sociedades justas.
Para quienes trabajan en responsabilidad social, derechos humanos y sostenibilidad, defender la libertad de expresión en LATAM implica reconocerla como un habilitador clave del desarrollo, la transparencia y la rendición de cuentas. Sin ella, los compromisos ESG se vacían de contenido y la sostenibilidad se convierte en un discurso sin contrapesos.
Recuperar y proteger este derecho exige voluntad política, marcos legales robustos y una participación activa de todos los sectores. En un contexto donde menos voz implica menos derechos, la defensa de la libertad de expresión no es opcional: es una condición indispensable para un futuro verdaderamente sostenible en la región.
La eliminación de carbono se ha convertido en uno de los pilares más relevantes de las estrategias climáticas corporativas, especialmente para aquellas empresas que han asumido compromisos de neutralidad y carbono negativo. En este contexto, Microsoft vuelve a posicionarse como un actor clave al apostar por soluciones de ingeniería con almacenamiento permanente pues, según información de edie, la compañía tecnológica ha firmado un acuerdo histórico de eliminación de carbono con C2X Ltd.
A través de su filial Beaver Lake Renewable Energy LLC, C2X suministrará 3.6 millones de toneladas métricas de carbono eliminado durante un periodo de 12 años, un trato que combina innovación tecnológica, gobernanza robusta y un enfoque integral de sostenibilidad con impacto regional.
Un acuerdo histórico de eliminación de carbono con almacenamiento permanente
El acuerdo garantiza a Microsoft acceso a unidades de eliminación de carbono diseñadas de alta calidad, conocidas como CRU. Cada una de estas unidades representa una tonelada métrica de CO₂ retirada de la atmósfera y almacenada de manera permanente en formaciones geológicas seguras dentro del estado de Luisiana.
A diferencia de los créditos tradicionales, estas eliminaciones se basan en procesos de ingeniería que aseguran durabilidad y trazabilidad. El almacenamiento geológico permanente reduce los riesgos de reversión, uno de los principales cuestionamientos que enfrentan los mercados voluntarios de carbono en la actualidad.
Además, las CRU se emitirán únicamente tras un proceso de verificación independiente por terceros. El proyecto se inscribirá en un registro avalado por ICROA, lo que refuerza la credibilidad del esquema y responde a las crecientes exigencias de transparencia por parte de compradores corporativos e inversionistas.
Este acuerdo histórico de eliminación de carbono también incorpora una contabilidad exhaustiva del ciclo de vida. Todas las emisiones asociadas al abastecimiento de biomasa, la operación de la planta y el transporte posterior serán deducidas para garantizar una eliminación neta de carbono real y verificable.
Eliminación de carbono integrada con combustibles bajos en carbono
El proyecto Beaver Lake está concebido como una planta de producción de biometanol que utiliza residuos forestales de origen local y sostenible. Estos insumos se transforman en biometanol y CO₂ biogénico, el cual será capturado y almacenado bajo tierra como parte del proceso de eliminación de carbono.
A plena capacidad, la instalación producirá más de 500 mil toneladas métricas de biometanol al año. Este combustible bajo en carbono está destinado a sectores como el marítimo, aeronáutico, químico e industrial, donde las opciones de descarbonización siguen siendo limitadas y costosas.
Paralelamente, la planta está diseñada para capturar y almacenar alrededor de un millón de toneladas métricas de CO₂ al año. Esta doble vía —producción de combustibles sostenibles y remoción permanente— posiciona al proyecto como un modelo híbrido de transición energética.
Para evitar la doble contabilización, los beneficios de carbono se distribuirán cuidadosamente entre la producción de biometanol y las CRU. Este enfoque responde a las mejores prácticas internacionales y fortalece la integridad ambiental del acuerdo histórico de eliminación de carbono.
La demanda corporativa impulsa contratos de largo plazo
Para Microsoft, este acuerdo representa una ampliación estratégica de su portafolio de eliminación de carbono. Más allá del volumen, el valor reside en la escala, la duración y la calidad de las remociones, reflejando una tendencia clara hacia contratos de compra a largo plazo.
Phillip Goodman, director de la Cartera de Eliminación de Carbono de Microsoft, destacó que el proyecto ofrece una oportunidad única para la eliminación de carbono a gran escala, al tiempo que impulsa la descarbonización mediante la producción de metanol verde. La empresa subrayó también el compromiso de C2X con la contabilidad rigurosa del carbono y la participación responsable con las comunidades locales.
Este tipo de acuerdos responde al creciente escrutinio sobre los mercados voluntarios de carbono. Las grandes corporaciones están priorizando proyectos con gobernanza sólida, almacenamiento permanente y transparencia total en la medición y verificación de impactos.
En este contexto, el acuerdo histórico de eliminación de carbono entre Microsoft y C2X se perfila como un referente para otras compañías que buscan cumplir metas climáticas ambiciosas con soluciones creíbles y de largo plazo.
Inversión, empleo y desarrollo económico regional
El proyecto Beaver Lake contempla una inversión estimada de 2,500 millones de dólares. Durante la fase de construcción se prevé la creación de hasta 1,150 empleos, mientras que más de 600 puestos directos e indirectos se mantendrán cuando la planta esté plenamente operativa.
Más allá del empleo, el proyecto busca revitalizar el sector forestal de Luisiana, afectado por el cierre de plantas de papel y celulosa en años recientes. El uso de residuos forestales como insumo genera una nueva fuente de demanda y valor agregado para la economía local.
Asimismo, Beaver Lake pretende catalizar inversiones en infraestructura de transporte y secuestro de CO₂ en todo el estado, sentando las bases para un ecosistema regional de eliminación de carbono y combustibles bajos en emisiones.
La combinación de impacto climático, desarrollo industrial y beneficios sociales refuerza el carácter estratégico de este acuerdo histórico de eliminación de carbono dentro de una agenda ESG integral.
Un modelo para la próxima fase del mercado de remoción
El acuerdo entre Microsoft y C2X ilustra cómo la eliminación de carbono puede integrarse de manera efectiva con la descarbonización industrial y el desarrollo económico regional. La estructura de largo plazo reduce riesgos para los desarrolladores, asegura suministro para los compradores y eleva el estándar de calidad del mercado.
A medida que se acelera la demanda de remociones duraderas y se endurecen las expectativas regulatorias, proyectos como Beaver Lake anticipan la evolución del mercado global de eliminación de carbono. Para ejecutivos, inversionistas y responsables de sostenibilidad, este caso ofrece una hoja de ruta clara sobre cómo escalar soluciones climáticas con integridad, impacto y visión de largo plazo.
En regiones apartadas de México, comunidades enteras enfrentan carencias profundas, como la falta de acceso a agua potable, alumbrado público, salud, vialidades seguras o fuentes de empleo dignas, las cuales limitan las oportunidades de desarrollo económico y social de sus habitantes y perpetúan la pobreza.
Conscientes de la necesidad que existe en muchas regiones del país, desde hace décadas Toks, cadena de restaurantes con presencia nivel nacional, ha buscado establecer alianzas con pequeños productores de diferentes regiones del país donde existen manos trabajando la tierra y creando productos de alta calidad, pero no oportunidades de acceder al comercio justo o capacitación.
Así, mediante Proyectos Productivos, una iniciativa que nació de la visión socialmente responsable de Grupo Restaurantero Gigante (GRG), su empresa matriz, Toks ha decidido incorporar a su cadena de suministro a proveedores como Miel de la Montaña Amuzga, productores de miel originarios de Xochistlahuaca, una comunidad amuzga del estado de Guerrero en la que está generando bienestar económico y social a través de la compra de la deliciosa miel que utiliza en sus restaurantes. Te invitamos a conocer como la apuesta por los productos locales en Toks ha generado grandes resultados.
Productos locales en Toks: la historia detrás de Miel de la Montaña Amuzga
Desde 2003, Restaurantes Toks y GRG trabajan de la mano con los productores de Miel de la Montaña Amuzga, originarios de Xochistlahuaca, Guerrero, una de las comunidades pertenecientes a la cultura amuzga y que ha hecho posible que la miel artesanal llegue a las mesas de cada una de las sucursales de la cadena a lo largo del país, a través de un esquema de comercio justo.
Esta alianza se traduce en capacitación, apoyo técnico y un mercado seguro para la comunidad. Gracias a ella, la producción de miel de esta pequeña empresa ha crecido notablemente, alcanzando una compra de 30 toneladas anuales adquiridas tan solo por Toks. Este esfuerzo ha permitido que los productores locales aumenten el número de colmenas, obtengan mayores ingresos y mejoren la calidad de vida de sus familias.
Además, la miel amuzga conserva técnicas tradicionales, como la cosecha manual, uso de extractores manuales y filtrado cuidadoso para garantizar calidad alimentaria. Estas prácticas, además de preservar la biodiversidad, aseguran un producto puro, aromático y de gran sabor, que se ha ganado un lugar privilegiado dentro de los productos locales en Toks.
La colaboración entre Toks y Miel de la Montaña Amuzga también impulsa la protección del ecosistema local, pues se fomenta la diversificación de cultivos y el respeto a los ciclos naturales de las abejas, gracias a las técnicas artesanales que utilizan los productores. Con esta alianza, Toks no solo compra miel, sino que promueve la producción sostenible, consolidando un modelo que beneficia tanto a la comunidad como al medio ambiente.
Una alianza, múltiples impactos locales
La colaboración entre Toks y Miel de la Montaña Amuzga ha generado un impacto notorio, pues ahora, la comunidad cuenta con ingresos estables, lo que ha permitido a las familias mejorar viviendas, ampliar colmenas y fortalecer la economía local. Asimismo, la alianza brinda tranquilidad a los productores, pues les ofrece un mercado seguro que elimina la incertidumbre de no saber si la producción a la que invierten su capital y esfuerzo hallará algún cliente o no.
Este proyecto también ha impulsado la creación de empleo local. La producción, filtrado y envasado de la miel requieren mano de obra, por lo que generan nuevas oportunidades laborales y evitan la migración forzada de jóvenes en busca de trabajo y la separación de las familias.
Cabe mencionar que el apoyo financiero que Toks brinda a Miel de la Montaña Amuzga con antelación a la entrega del producto ha sido clave para que los productores puedan no sólo cubrir los gastos inmediatos y planificar sus cosechas sin caer en deudas, sino ampliar su negocio y lograr proporcionar mayor estabilidad económica a los suyos.
Sin duda, esta colaboración crea un círculo virtuoso de desarrollo económico y social e invita a cada cliente de la cadena de restaurantes a saber que al consumir en las sucursales o comprar productos locales en Toks no solo están adquiriendo calidad, sino que se suman a una estrategia que está transformando la vida de comunidades marginadas y que promueve un comercio verdaderamente justo para los productores nacionales.
La voz de los productores: testimonios que inspiran
Evaristo Martín Librado, presidente de la organización Miel de la Montaña Amuzga, explica que para ellos la colaboración con Toks ha significado un parteaguas:
“Antes teníamos pocas colmenas, pero ahora, gracias a Toks, muchos socios han podido ampliarlas y asegurar el gasto de sus familias”.
Este respaldo constante por parte de la cadena de restaurantes ha proporcionado a los productores confianza para invertir y emprender acciones para seguir creciendo, tal como lo explica Hermilo Isidro Santiago, apicultor de Miel de la Montaña Amuzga:
“Trabajar con un mercado seguro como Toks nos ha permitido mejorar nuestra producción y construir infraestructura como casas especiales para el manejo de la miel”.
Para los apicultores, la seguridad de venta ha sido la base de su progreso. Además, la alianza con Toks les ha permitido ampliar la producción y generar más ingresos para sus familias:
“Vendemos alrededor de 30 toneladas al año para Toks y con los anticipos que nos dan, podemos pagar a tiempo a los socios y sus familias, es un beneficio para todos, por eso yo les doy las gracias”.
Joel López de la Cruz, administrador de Miel de la Montaña Amuzga.
Estas voces muestran cómo el impulso a los productos locales en Toks tiene un impacto humano directo y positivo.
Toks: creando oportunidades que endulzan la vida de las comunidades mexicanas
La alianza entre Toks y Miel de la Montaña Amuzga es un ejemplo de cómo las empresas pueden impulsar el desarrollo social. Al integrar a pequeños productores a su cadena de valor, Toks ofrece más que un ingrediente de calidad, pues brinda estabilidad económica y un futuro sostenible para comunidades enteras.
Este modelo demuestra que tanto el comercio, como el consumo responsable pueden transformar vidas. Hoy, cada gota de miel que llega a las mesas de los Restaurantes Toks representa trabajo digno, comercio justo y un compromiso con la biodiversidad.
La apuesta por los productos locales en Toks está ayudando a crear bienestar social y a construir un México más próspero donde la riqueza cultural y productiva de sus comunidades se convierte en un motor de oportunidades y desarrollo.
Durante la última década, cada vez más empresas han incorporado causas sociales en su discurso corporativo. Donaciones, campañas solidarias, alianzas con ONG y mensajes de impacto social se han convertido en parte del ADN comunicacional de marcas de todos los tamaños. En teoría, apoyar causas sociales debería traducirse en una mejor percepción pública, mayor confianza y una reputación positiva sostenida en el tiempo.
Sin embargo, la realidad es mucho más compleja. Consumidores, colaboradores e inversionistas son hoy más críticos, informados y exigentes que nunca. No basta con “hacer el bien” de forma visible: la coherencia, la autenticidad y la forma en que se integran estas causas al negocio determinan si el impacto reputacional será positivo o, por el contrario, contraproducente.
5 razones por las que apoyar causas sociales no garantiza buena reputación
1. Falta de coherencia entre el discurso y las prácticas reales
Uno de los principales riesgos al apoyar causas sociales es la incoherencia. Cuando una empresa promueve públicamente valores sociales que no se reflejan en su operación diaria, la percepción de hipocresía surge de inmediato. Los públicos detectan rápidamente las contradicciones entre lo que se dice y lo que se hace.
Por ejemplo, una marca que impulsa campañas por la igualdad de género, pero mantiene brechas salariales internas o estructuras laborales discriminatorias, erosiona su credibilidad. En estos casos, apoyar causas sociales no solo no mejora la reputación, sino que puede intensificar el escrutinio y la crítica pública.
2. Acciones aisladas sin una estrategia de largo plazo
Muchas compañías se acercan a las causas sociales desde la lógica de la campaña puntual. Una donación en fechas clave o una acción reactiva ante una crisis social puede generar visibilidad momentánea, pero difícilmente construye reputación sostenible.
La reputación se construye con consistencia y continuidad. Cuando apoyar causas sociales no forma parte de una estrategia clara, alineada al propósito del negocio y sostenida en el tiempo, el impacto se diluye rápidamente y puede ser percibido como oportunismo.
3. Comunicación centrada en la marca, no en el impacto
Otro error frecuente es comunicar las acciones sociales desde una lógica excesivamente autopromocional. Cuando el foco está en “lo buena que es la empresa” y no en el problema social que se busca atender, el mensaje pierde legitimidad.
Las audiencias actuales esperan información clara sobre el impacto real, los aprendizajes y también las limitaciones. Apoyar causas sociales con una narrativa centrada únicamente en la marca puede generar rechazo, especialmente entre públicos jóvenes y especializados en responsabilidad social.
4. Desconexión con las expectativas de los grupos de interés
No todas las causas sociales son relevantes para todos los públicos. Cuando una empresa elige causas sin escuchar a sus grupos de interés —colaboradores, comunidades, clientes o inversionistas— corre el riesgo de invertir recursos en iniciativas que no generan valor compartido.
La reputación se fortalece cuando las acciones sociales responden a necesidades reales del entorno. En ausencia de este diálogo, apoyar causas sociales puede percibirse como un gesto superficial, ajeno a las problemáticas que realmente importan a los stakeholders.
5. Mayor escrutinio y estándares más altos
Paradójicamente, las empresas que visibilizan su compromiso social también se exponen a estándares más elevados. Al posicionarse como actores responsables, se espera que cumplan con prácticas ejemplares en toda su cadena de valor.
Esto implica que cualquier inconsistencia será más visible y criticada. En este contexto, apoyar causas sociales no actúa como un escudo reputacional, sino como un compromiso público que exige mayor transparencia, rendición de cuentas y mejora continua.
Más allá de la causa: cómo construir reputación desde lo social
Para que las acciones sociales contribuyan genuinamente a la reputación, deben integrarse al modelo de negocio. Esto implica alinear las causas con la actividad principal de la empresa, definir objetivos medibles y establecer indicadores claros de impacto social.
Asimismo, la gobernanza juega un papel clave. Contar con procesos internos, políticas claras y liderazgo comprometido permite que apoyar causas sociales deje de ser un esfuerzo aislado y se convierta en una palanca de transformación organizacional.
Finalmente, la comunicación debe ser honesta y proporcional. Reconocer avances, pero también desafíos pendientes, fortalece la confianza. En un entorno saturado de mensajes, la autenticidad se convierte en uno de los activos reputacionales más valiosos.
Reputación no se compra, se construye
Apoyar causas sociales es, sin duda, una oportunidad para que las empresas contribuyan a un desarrollo más justo y sostenible. Sin embargo, los datos y la experiencia muestran que estas acciones, por sí solas, no garantizan una buena reputación ni blindan a las compañías frente a la crítica.
La reputación se construye cuando apoyar causas sociales es coherente con la cultura interna, la estrategia del negocio y las expectativas de la sociedad. Solo así las empresas podrán trascender la lógica de la filantropía superficial y generar un impacto real, creíble y duradero.
Todo apunta a que 2026 inaugurará una etapa de desorden global caracterizado no por nuevas reglas, sino por la ausencia de ellas. La revista TIME ha señalado en un artículo reciente que factores como el deterioro de la cooperación internacional, la normalización del conflicto y la erosión del derecho internacional están redefiniendo las prioridades globales y causando un incremento sin precedentes de las crisis humanitarias.
Hoy, casi 240 millones de personas necesitan asistencia humanitaria en el mundo. La Lista de Vigilancia de Emergencias 2026 del International Rescue Committee (IRC) advierte que los países más afectados concentran el mayor riesgo de empeoramiento, en un contexto donde las instituciones creadas tras la Segunda Guerra Mundial parecen incapaces de responder. Este escenario anticipa un orden mundial en 2026 profundamente fragmentado, con consecuencias directas para la seguridad, la estabilidad y la vida de millones de personas.
El orden mundial en 2026: poder sin reglas y cooperación debilitada
Según TIME, el nuevo desorden global estará definido por potencias en competencia, alianzas cambiantes y acuerdos transaccionales que priorizan intereses inmediatos sobre principios compartidos. Este entorno ha debilitado la cooperación internacional y ha reducido la capacidad colectiva para prevenir conflictos o responder a crisis humanitarias de gran escala.
A diferencia de otros periodos de tensión global, el orden mundial en 2026 no se articula alrededor de un equilibrio claro de poder ni de consensos mínimos sobre derechos humanos. Por el contrario, se caracteriza por la parálisis de los organismos multilaterales y la instrumentalización de la ayuda y la diplomacia como herramientas geopolíticas.
Un ejemplo claro es el uso creciente del veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. En la última década, los cinco miembros permanentes lo han utilizado 49 veces, más del doble que en la década anterior, bloqueando resoluciones relacionadas con las mismas crisis que hoy encabezan las alertas humanitarias.
Este estancamiento institucional tiene un costo humano enorme. Más conflictos activos que en cualquier momento desde la Segunda Guerra Mundial, ataques contra civiles en aumento y un sistema internacional cada vez menos capaz de proteger a los más vulnerables son señales inequívocas de un orden global en deterioro.
Hambre, desplazamiento y conflictos: el costo humano del desorden
Las consecuencias del nuevo desorden mundial se miden en sufrimiento humano. Actualmente, 117 millones de personas han sido desplazadas por la fuerza y casi 40 millones enfrentan niveles severos de hambre. Los países incluidos en la Lista de Vigilancia del IRC concentran el 89% de las personas con necesidades humanitarias, pese a representar solo el 12% de la población mundial.
Sudán ejemplifica esta crisis sistémica. Por tercer año consecutivo encabeza la lista del IRC y enfrenta la mayor crisis humanitaria registrada. Más de 21 millones de personas padecen hambre crítica, 12 millones han sido desplazadas y decenas de miles de civiles permanecen desaparecidos en regiones como Darfur.
Escalating violence in #Sudan’s Kordofan region has displaced thousands and claimed the lives of several @UN peacekeepers.
The UN urges all parties to respect humanitarian law and calls for an immediate ceasefire.
Este conflicto ya no es una guerra civil aislada, sino un nodo de interferencias externas, economías de guerra y competencia regional por recursos estratégicos. La diplomacia ha sido superada por intereses geopolíticos, reflejando con crudeza el funcionamiento real del orden mundial en 2026.
A esta violencia se suma el deterioro de la seguridad sanitaria global. Las emergencias de salud pública en África han aumentado 40%, mientras que la financiación sanitaria internacional se encuentra en su nivel más bajo en 15 años, incrementando el riesgo de crisis transfronterizas.
Retiro de donantes: menos recursos cuando más se necesitan
En paralelo al aumento de las crisis, el financiamiento humanitario se ha desplomado. Para el primer trimestre del año, el 83% de los programas de USAID habían sido cancelados. Países tradicionalmente donantes como Alemania, Reino Unido y Francia han reducido significativamente sus aportaciones.
Como consecuencia, la financiación humanitaria global es hoy apenas el 50% de lo que fue en 2024. Solo este año, dos millones de personas atendidas por el IRC perdieron acceso a servicios esenciales, incluidos refugiados sudaneses en Sudán del Sur.
Este retiro de donantes no responde a la disminución de las necesidades, sino a prioridades políticas internas, fatiga de la ayuda y una visión cortoplacista del riesgo global. En el orden mundial en 2026, esta desconexión entre crisis y recursos amenaza con revertir décadas de avances en desarrollo y derechos humanos.
La paradoja es clara: existe evidencia sólida de que la ayuda funciona. Transferencias económicas, tratamiento simplificado de la desnutrición, campañas de vacunación y acción anticipada frente a crisis climáticas son intervenciones costo-efectivas y transformadoras que hoy están siendo subfinanciadas.
Cómo deberían ser las donaciones efectivas en 2026
Frente a este panorama, la respuesta no puede ser simplemente “más ayuda”, sino mejor ayuda. En el orden mundial en 2026, las donaciones deben concentrarse en quienes más lo necesitan y en los contextos donde el riesgo de colapso es mayor.
De acuerdo con TIME, para que la ayuda logre ser efectiva, al menos el 60% de la Ayuda Oficial al Desarrollo debería dirigirse a Estados frágiles y afectados por conflictos, y un 30% específicamente a los países en la Lista de Vigilancia del IRC. La financiación para adaptación climática debe alinearse con las necesidades reales y priorizar territorios donde el cambio climático actúa como multiplicador de crisis.
Asimismo, los grandes donantes e instituciones multilaterales deben innovar en sus mecanismos de financiamiento, asociándose directamente con actores locales y organizaciones de la sociedad civil, que suelen ser las únicas capaces de operar en contextos de conflicto.
Finalmente, la ayuda debe ir acompañada de diplomacia, rendición de cuentas y respeto al derecho internacional humanitario. Condicionar la venta de armas, proteger los corredores humanitarios y reforzar los mecanismos de justicia internacional no es solo un imperativo ético, sino una inversión en estabilidad global.
El desorden no es inevitable, la inacción sí es una elección
El escenario que perfila el orden mundial en 2026 no es el resultado de una fatalidad histórica, sino de decisiones políticas, económicas y financieras concretas. El hambre, el desplazamiento y la multiplicación de conflictos son síntomas de un sistema que ha dejado de priorizar la protección de la vida.
Para quienes trabajan en responsabilidad social, filantropía estratégica y desarrollo sostenible, el momento exige repensar el rol de las donaciones y la cooperación internacional. No se trata solo de solidaridad, sino de interés propio: las crisis ignoradas hoy se convierten en amenazas compartidas mañana.
Cambiar el rumbo aún es posible. Reorientar los recursos, fortalecer la acción humanitaria basada en evidencia y recuperar el valor del derecho internacional son pasos indispensables para evitar que este nuevo desorden se consolide. De no hacerlo, el costo del orden mundial en 2026 no solo lo pagarán los países en crisis, sino el conjunto de la comunidad global.
Europa, el Omnibus Ambiental y el nuevo momento de la sostenibilidad
Imagina que después de una comida pesada —o simplemente porque has ganado unos kilos—, tu cinturón te aprieta tanto que no puedes sentarte cómodo ni respirar con facilidad. Aflojar el cinturón no soluciona el problema de fondo, pero devuelve movilidad, claridad y la posibilidad de seguir avanzando.
Algo parecido está ocurriendo hoy en Europa con su regulación ambiental, uno de los pilares centrales de la agenda ESG.
Durante años, Europa fue el punto de referencia. El lugar hacia donde miraban reguladores, empresas y consultores cuando se hablaba de sostenibilidad, ESG y regulación ambiental. Si algo se aprobaba en Bruselas, tarde o temprano —se decía— terminaba marcando pauta en otros mercados como el mexicano.
Por eso, lo que está ocurriendo hoy en esas latitudes merece atención. Los tiempos de “apretar más” parecen haber quedado atrás. El mensaje ahora es ajustar: no retroceder —al menos no de forma explícita—, sino aflojar el cinturón para poder seguir avanzando.
¿Qué está pasando en Europa?
En los últimos meses, la Comisión Europea ha impulsado una serie de ajustes conocidos como el Omnibus Ambiental: un paquete de simplificación normativa que busca reducir la carga administrativa asociada a diversas regulaciones ambientales.
El diagnóstico de fondo es incómodo, pero realista: la ambición regulatoria creció más rápido que la capacidad de implementación de empresas, autoridades y sistemas de supervisión.
Europa no abandona el discurso verde ni los marcos aprobados por su Parlamento. Lo que hace ahora es ajustar la forma en que esas exigencias se traducen en procesos, reportes y cargas operativas. Reconoce la fatiga regulatoria. Y decide actuar.
¿De qué va realmente la “relajación” del Omnibus Ambiental?
Conviene decirlo con claridad: no se trata de borrar metas climáticas ni de desmantelar el Pacto Verde Europeo. Lo que se está ajustando es el cómo.
Entre los principales ajustes destacan: menos obligaciones de reporte y duplicidades; sistemas de gestión ambiental más flexibles; evaluaciones y permisos más ágiles; y alivios específicos para pymes y ciertos sectores.
En términos prácticos: menos formatos, menos burocracia y menor fricción administrativa. Las metas permanecen, pero el camino se vuelve menos empinado.
El argumento oficial es claro: competitividad, viabilidad económica y capacidad real de cumplimiento, con un recorte general del 25 % en cargas administrativas para todas las empresas y 35 % para pymes. Europa empieza a asumir algo incómodo: apretar demasiado el cinturón no siempre acelera la transición; en ocasiones, la paraliza.
Asimilar el momento (sin ingenuidad)
Durante años, algunos asumieron que la sostenibilidad ambiental avanzaría de la mano de la regulación. Que endurecer el marco normativo era, por sí mismo, garantía de avance. Lo que hoy vemos es una corrección de rumbo: la sostenibilidad necesita pragmatismo para no volverse inviable.
Como era de esperarse, el giro genera tensiones. Organizaciones ambientales advierten un posible debilitamiento de la regulación ambiental; del otro lado, sectores empresariales celebran la reducción de cargas y la agilización de inversiones clave. Ambas lecturas conviven. Y ambas tienen algo de razón. Este movimiento no hace a Europa menos ambiciosa, pero sí más consciente de los límites operativos de su propio modelo. Y ese reconocimiento no se queda en el continente: en un mundo de cadenas de suministro globales, la exigencia no desaparece; se redefine.
¿Qué viene para las empresas?
Para las empresas la sostenibilidad no desaparece como expectativa estratégica ni como condición de acceso a mercados, capital o cadenas de suministro. Lo que cambia es el énfasis.
Se deja de lado la obsesión por el reporteo y se pone más atención a la ejecución real, a las decisiones estratégicas y a los impactos que verdaderamente mueven la aguja del negocio.
Esto abre un espacio exigente para replantear prioridades: invertir mejor, concentrar esfuerzos y distinguir con mayor claridad qué iniciativas generan impacto sustantivo y cuáles solo cumplen una función administrativa o reputacional.
El riesgo es confundir simplificación con relajación.
¿Y ahora qué pasa con empresarios y líderes?
Para algunos empresarios, este giro significará algo simple: si deja de sentirse como obligación, algunos dejarán el tema. Cuando la sostenibilidad solo se sostiene por presión externa, basta con que esa presión afloje para que el “pendiente” se diluya.
Para otros, será una llamada de atención. Tocará entender de qué va realmente esto, más allá de la regulación, los formatos y los discursos de riesgo vs cumplimiento.
Ahí el peso recae en los líderes ESG internos. Serán ellos quienes tengan que explicar a sus suoperiores qué está cambiando, qué no está desapareciendo y qué decisiones deberían venir después.
El problema es que no todos (los líderes ESG) tienen —ni han desarrollado— capacidad estratégica para hacerlo. Durante años bastó con decir “la regulación viene fuerte”. Hoy eso ya no alcanza.
Este escenario no premia al que más reporta, sino al que mejor piensa; y no todos estarán preparados —ni dispuestos— para ese cambio.
Aflojar… para luego lograr cortarle un pedazo al cinturón…
Aflojar el cinturón no es negar que hay un problema de fondo. Es recuperar aire y movilidad cuando la presión acumulada empieza a inmovilizar. Es crear margen para volver a pensar y actuar con criterio.
Pero aflojar no es el objetivo final.
Como en la vida cotidiana (y más en estas fechas decembrinas), primero aflojas para poder respirar, sentarte cómodo y disfrutar la cena. Luego, si haces bien las cosas, vendrá el momento de volver a ajustarlo. Incluso hasta cambiar de talla.
Eso es lo que parece estar intentando Europa: no renunciar a la ambición, sino evitar que el exceso de presión termine por hacerla inviable.
Por ahora, a aflojarnos un poco el cinturón, que las fiestas ya están encima. Ya en enero, tocará decidir con qué criterio y disciplina volvemos a ajustarlo.
Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.
Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.