En la búsqueda por establecer esquemas de construcción que no dañen el ambiente, un grupo de mexiquenses se ha dedicado, en los últimos 11 años, a perfeccionar una técnica basada en bancos de suelos naturales para edificar viviendas ecológicas.
Uno de sus principales elementos es el arcicreto, un concreto de tierra cruda estabilizada, en este caso con un aglutinante químico que es un derivado de la caña de azúcar, por lo que es un producto natural y biodegradable. Marcial Arellano Reyes, de origen mazahua y director general del grupo Tecnologías Ambientales Mexicanas (TAM), dice que para llegar a esta fase de construcción empezaron haciendo adobes; después, la idea fue hacer uno más grande, hasta que surgió el arcicreto.
“Usamos en nuestro proceso”, detalla, “una mezcla tipo concreto; empleamos un 8 por ciento de cal y un 3 por ciento de cemento. Así reducimos hasta en un 80 por ciento el uso de cemento”.
Reforma, Ciudad, p. 2,









