
Incontables ocasiones hemos señalado en este blog que la responsabilidad social no es el acto donar dinero a causas sociales o medioambientales simplemente; si dichas acciones no forman parte de una estrategia mucho más amplia y fundamentada, si no existe una filosofía que respalde el tema, si la dirección no está comprometida, si no hay comunicación y si no se tienen en cuenta a los stakeholders, estos actos no son mas que meras acciones filantrópicas.
En este marco, no se entiende la actitud de las empresas mexicanas; y no hablo de PyMEs, sino de los monstruos —y no lo digo de forma despectiva, sino para contextualizar su dimensión—. Para aclarar el punto, tomemos de referencia la noticia publicada hace unos días.








