Los retos de comunicar la sostenibilidad sin caer en greenwashing

En la era del consumo consciente, las etiquetas “ecológico” o “sostenible” se han convertido en una constante. Sin embargo, ¿qué sucede cuando estas afirmaciones son poco más que una fachada brillante que oculta prácticas poco éticas e incluso dañinas para el medio ambiente? Aquí es donde entra en juego el concepto de greenwashing, una táctica engañosa que busca capitalizar la creciente preocupación por el planeta mientras desvía la atención de las verdaderas prácticas empresariales. En México, la regulación del greenwashing recae en la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), encargada de velar por los derechos de los consumidores y regular la publicidad.

La regulación del greenwashing en México

La Ley Federal de Protección al Consumidor prohíbe las prácticas comerciales engañosas, incluyendo cualquier forma de publicidad como el greenwashing. Las sanciones pueden ser severas, abarcando desde multas hasta la prohibición de comercializar el producto en cuestión. Según el estudio “Sustainability Index” de la agencia de investigación Kantar, en México, el 54% de la población está preocupada por el cambio climático, y un 64% cree que las empresas tienen la responsabilidad de actuar sobre estos problemas.

Ser “más green y menos washing” no solo es una estrategia de diferenciación, sino una necesidad en un mercado donde los consumidores valoran cada vez más la sostenibilidad y esperan que las marcas actúen en consecuencia.

“Este fenómeno no solo puede afectar la reputación de las empresas involucradas, sino que también erosiona la confianza del público y desvía la atención de esfuerzos genuinos hacia la sostenibilidad. Por lo tanto, es crucial que las empresas lo eviten y se adhieran a un reporte transparente y prácticas de comunicación honestas”, comenta Samantha Rodríguez, Sr. Sustainability Manager Latam.

En este sentido, mantener la confianza en los compradores se vuelve esencial al considerar que el 70% de los consumidores creen que las marcas deben posicionarse en cuestiones sociales, con una proporción de 5 a 1 en temas relacionados al cambio climático1.

Medir acciones sustentables: de la intención a la certificación

El transporte es el segundo sector que más contribuye a la generación de emisiones de gases de efecto invernadero con aproximadamente el 14.2% de las emisiones totales2.Esta realidad ha llevado a las empresas de la cadena de suministro a implementar estrategias para reducir su impacto ambiental.

En la era de la información, es crucial que las empresas no solo implementen estas estrategias, sino que también demuestren su compromiso de manera transparente. Las certificaciones juegan un papel fundamental en proporcionar evidencia concreta de las prácticas sustentables adoptadas.

CHEP, empresa líder en soluciones sustentables para la cadena de suministro, por ejemplo, cuenta con una métrica interna denominada “Índice de circularidad”, que mide el desempeño circular de sus clientes y traduce estos cálculos en emisiones de carbono por pallet para ayudar a comunicar ineficiencias y promover un comportamiento cada vez más circular.

Cada año entregamos a nuestros clientes un certificado que indica su ahorro en emisiones, residuos y uso de madera derivado de la utilización de nuestras tarimas de madera, para ello, utilizamos herramientas como Life Cycle Assessments (LCA) y Circulytics para medir y demostrar los beneficios ambientales de nuestras prácticas sostenibles y regenerativas. Los objetivos basados en la ciencia aseguran credibilidad, disminuyendo posibilidades de greenwashing y riesgos reputacionales bajo el escrutinio público”, comenta Samantha Rodríguez.

caer en greenwashing

 ¿Cómo comunicar acciones sostenibles?

Una vez que las acciones sostenibles están implementadas y verificadas, es crucial comunicarlas de manera efectiva. Aquí algunos consejos para hacerlo correctamente:

1. Ser claro y preciso: Evitar el uso de términos no específicos como “eco-friendly” o “verde” sin proporcionar detalles. En lugar de decir que un producto es “sostenible”, detallar cómo se ha reducido su huella de carbono en un porcentaje específico.

2. Proporcionar evidencia y datos: Incluir datos verificables y certificaciones de terceros que respalden las afirmaciones de sostenibilidad. Esto ayuda a construir credibilidad hacia los consumidores.

3. Ser honesto sobre los desafíos: Es importante reconocer las áreas donde la empresa aún tiene margen de mejora. La transparencia sobre los retos y las estrategias para abordarlos puede fortalecer la lealtad del usuario final, así como comunicar los planes futuros y los compromisos a largo plazo para continuar mejorando las prácticas sostenibles.

Evitar el greenwashing y comunicar efectivamente las acciones sostenibles no es solo una cuestión de ética empresarial, sino también de estrategia a largo plazo. Las empresas que se adhieren a prácticas transparentes protegen su reputación y fortalecen la confianza en los consumidores. Al seguir estas pautas, las empresas pueden posicionarse como líderes en sostenibilidad, contribuyendo genuinamente a un futuro más sostenible para todos.

1 Trust Barometer

2 World Resources Institute  

¿Qué es la gastronomía responsable? Corporativo Kosmos explica cómo practicarla

Cada alimento que llega a nuestra boca tiene una larga historia detrás que empieza en el campo y termina servido en nuestra mesa. La industria alimentaria es, sin duda, una de las más importantes en nuestra vida, pero también una de las más contaminantes, pues genera el 35% de las emisiones de gases de efecto invernadero a escala global, mientras que una parte importante de los alimentos se desperdicia sin que sean aprovechados, pese a que millones de personas padecen de hambre en el mundo.

Consciente de la importancia de incorporar prácticas más responsables en el sector y con motivo del Día de la Gastronomía Sostenible, que se celebra cada 18 de junio, Corporativo Kosmos, líder nacional en servicios de alimentación y operador de comedores en hospitales, hoteles, escuelas, centros penitenciarios y más, comparte algunos de sus procesos para reducir el impacto generado al medio ambiente por las actividades de la industria.

Conoce, a continuación, qué es la gastronomía responsable y cómo ponerla en marcha a través de la filosofía culinaria y protocolos de esta empresa que por generaciones ha puesto en el centro de sus operaciones el compromiso social y el interés de conservar el planeta para las generaciones futuras.

¿Qué es la gastronomía responsable?: Corporativo Kosmos responde

¿Alguna vez te has preguntado qué es la gastronomía responsable? También conocida como gastronomía sostenible, se refiere a un modelo culinario más respetuoso con los recursos, tanto en la selección de los productos como en el manejo de ellos, considerando el impacto social y ambiental de cada paso en el proceso, tal como lo explica Pamela Flores, chef ejecutivo en Corporativo Kosmos:

“La gastronomía sostenible nos habla de una cocina que es respetuosa con los recursos naturales desde cómo se cultiva, cómo llega a los mercados y, finalmente, cómo llega a nuestros platos”.

Esta filosofía tiene como propósito satisfacer las necesidades presentes sin dejar de salvaguardar los recursos para las generaciones futuras. La gastronomía responsable implica contratar a trabajadores locales, apoyar a los pequeños grupos de productores y buscar el cero desperdicio de alimentos, así como implementar medidas de higiene y manejo adecuadas que eviten pérdidas innecesarias.

“En Corporativo Kosmos estamos comprometidos con llevar esta filosofía a todos los espacios en los que trabajamos”, agrega Pamela Flores, “buscamos que nuestra gastronomía contribuya tanto a conservar el medio ambiente, como a llevar alimentos de calidad a grupos vulnerables de nuestra sociedad” y para lograrlo, la empresa ha implementado diversas estrategias a su operación diaria.

¿Cómo se pone en práctica la gastronomía responsable en Corporativo Kosmos?

Para llevar a la práctica el modelo de gastronomía responsable, Corporativo Kosmos ha puesto en marcha diferentes protocolos en cada una de las fases de sus operaciones, las cuales muestran su compromiso no sólo con el medio ambiente, sino con el fortalecimiento de los grupos que enfrentan situaciones difíciles, algunos de los cuales se mencionan a continuación:

Compra de suministros locales

En primer lugar, el Corporativo trabaja directamente con grupos de pequeños productores, adquiriendo productos de la región para así apoyar el progreso de las comunidades locales. Esto proporciona una fuente estable de ingreso para ellos y, además, evita las emisiones de CO₂ generadas por el transporte de productos de regiones más lejanas.

Este modelo fortalece el arraigo de las comunidades, conserva sus tradiciones culinarias y proporciona alimentos más frescos y de calidad, aumentando así el valor agregado de cada platillo. La gastronomía responsable parte de encontrar el balance justo entre el apoyo a lo local y el buen manejo de los recursos, beneficiando tanto al medio ambiente como a las familias involucradas en el proceso.

qué es la gastronomía responsable

Contar con protocolos de buena gestión de los alimentos

Asimismo, Corporativo Kosmos implementa protocolos específicos para evitar el desperdicio de alimentos y brindar una segunda oportunidad a productos que están en buen estado, pero que ya no cumplen con determinados estándares, como es el caso de su colaboración con el banco de alimentos AMA, la cual permite proporcionar alimentos a cientos de personas:

“La Fundación Pablo Landsmanas dona los insumos que ya no cumplen con los estándares de calidad de los clientes, pero son aptos para su consumo al banco de alimentos AMA. Tenemos un impacto muy grande de forma mensual en gente de la zona metropolitana que recibe todo este apoyo tanto de abarrotes, como frutas y verduras y creo que es una iniciativa increíble para ayudar a gente que lo necesita, pues son toneladas de alimentos que hacen la diferencia para muchas personas”.

Dafna Puszkar Neumarkt, directora de la Fundación Pablo Landsmanas.

Este procedimiento significa que toneladas de alimentos reciben un nuevo destino en manos de familias que lo necesitan, aumentando así el aprovechamiento de los recursos y combatiendo tanto el hambre como el desperdicio. La gastronomía responsable también significa buscar soluciones eficientes y solidarias frente a la pérdida de alimentos, aumentando el valor de cada insumo utilizado en el proceso culinario, y es por ello que la empresa cuenta con políticas de optimización del uso de alimentos, entre las que se encuentran el uso de insumos por grado de maduración, la rotación de alimentos, y el uso de la merma.

Capacitar al personal en el uso óptimo de los insumos

No obstante, el uso óptimo de los insumos no podría llevarse a cabo sin la participación del personal, por lo que Corporativo Kosmos brinda capacitación y seguimiento para los equipos que laboran en las cocinas y almacenes, asegurándose que pongan en práctica los protocolos necesarios para contar con una gastronomía responsable. Esto significa que aprenden a dar un uso más efectivo de los alimentos e implementar medidas para evitar el desperdicio:

“Para lograr una buena capacitación para el personal de la cocina contamos con un grupo de líderes de cocina que va a los comedores y les enseña sobre el buen manejo de las mermas dentro de la cocina. Nosotros buscamos el cero desperdicio y optimizar el uso de la materia prima, por ejemplo, todo lo que descolamos o descascaramos lo ocupamos para hacer fondos, sopas, salsas, consomés, etcétera, obviamente siguiendo todo el protocolo de manejo higiénico de los alimentos”.

Pamela Flores, chef ejecutivo en Corporativo Kosmos.

Este procedimiento proporciona un manejo más consciente de los productos, aumentando así el rendimiento de cada ingrediente, sin dejar de proporcionar un producto culinario de calidad. De esta forma, la empresa forma no sólo un personal calificado para llevar a cabo su trabajo, sino ciudadanos capaces de incorporar prácticas más sostenibles en su vida cotidiana y convertirse así en agentes de cambio en sus comunidades.

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Regionalización de los platillos

Finalmente, el Corporativo Kosmos trabaja en el diseño de menús regionales, utilizando productos locales y de temporada. Esto evita tener que recurrir a productos que sean transportados de regiones más lejanas, aumentando así la huella de carbono detrás de los alimentos y su deterioro durante periodos largos de traslado:

“Traer productos de otra región implica que este se tenga que madurar de cierta manera durante el transporte, además de que el vehículo en el que se traslada genera emisiones contaminantes, entonces lo mejor que podemos hacer de nuestro lado como gastrónomos es impulsar el uso de gastronomía local, de tradiciones locales y así impulsar al agricultor local a la cocina local y mantener las tradiciones y esto es precisamente lo que hace Corporativo Kosmos al buscar la regionalización de sus platillos”.

Pamela Flores, chef ejecutivo en Corporativo Kosmos.

De esta forma, la empresa líder en servicios de alimentación en México promueve la conservación de las recetas tradicionales, mientras protege el medio ambiente y fomenta hábitos de consumo sostenible.

El valor de una gastronomía más consciente

Implementar un modelo de gastronomía responsable va más lejos que simplemente preparar alimentos, pues significa llevar un compromiso más amplio hacia el planeta y hacia las comunidades más vulnerables. En palabras de la chef de Corporativo Kosmos, “cada paso que estamos dando significa que estamos ayudando tanto a conservar el medio ambiente como a llevar apoyo a grupos que más lo necesitan. Me emociona formar parte de un equipo que trabaja por el bien de todos, sin dejar de buscar nuevos espacios de mejora y de conservación de los recursos”.

Corporativo Kosmos va más lejos de lo que podría parecer, pues al trabajar junto a grupos locales, grupos vulnerables y promover el cuidado del medio ambiente, sin dejar de buscar nuevos espacios de mejora, amplifica el impacto social de cada platillo que sirve.

El modelo de gastronomía responsable de Corporativo Kosmos es un ejemplo de que es posible construir una sociedad más justa y más consciente, una sociedad en la que el acto de alimentarnos se traduzca en una acción transformadora.

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El compromiso de Corporativo Kosmos con un futuro más verde

En definitiva, saber qué es la gastronomía responsable significa involucrarnos en el camino hacia un futuro más sostenible, más justo y más solidario. Aumentar el apoyo a grupos vulnerables, implementar protocolos específicos para evitar el desperdicio, contratar a grupos locales y formar grupos de cocineros más conscientes, significa dar pasos significativos hacia el modelo de consumo responsable que el planeta necesita.

Bajo la firme convicción de que la gastronomía responsable es el camino hacia un futuro más equilibrado, más sostenible y más justo para todos, Corporativo Kosmos ha elegido ser un actor del cambio al trabajar junto a grupos locales, apoyar a comunidades en situación vulnerable y promover el cuidado al medio ambiente, demostrando que el sector culinario puede dejar una huella de impacto positivo.

Desde el Conversatorio AliaRSE: RSC en dos velocidades, entre lo que hacen las pymes y lo que formalizan los grandes

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Mientras muchas microempresas ya actúan con responsabilidad sin llamarlo así, los grandes corporativos avanzan en institucionalizar la sostenibilidad. El nuevo foro de AliaRSE puso este contraste sobre la mesa.

En México, la responsabilidad social empresarial no es exclusiva de grandes corporativos. Muchas microempresas la practican todos los días sin saberlo, mientras que las instituciones financieras más grandes la convierten en estrategia estructurada. Este contraste, revelador y necesario, protagonizó el primer Conversatorio AliaRSE, celebrado el 12 de junio como parte del 25 aniversario del movimiento.

Con el título “Agenda Compartida: Innovación y Alianzas para un México Competitivo”, la sesión reunió a Mariuz Calvet (ABM), Claudia Ramírez del Palacio (CANIRAC) y Gustavo Pérez Berlanga (AliaRSE), en una conversación moderada por Edgar López Pimentel, director de Expok.

Dos realidades, un mismo propósito

El contraste no solo es útil: es estratégico. Como señaló Claudia Ramírez del Palacio, el 96% de los negocios en el sector restaurantero son microempresas. Muchas de ellas compran local, promueven comercio justo, cuidan el agua y generan empleo, especialmente para mujeres. Esas prácticas son, en esencia, responsabilidad social, aunque no siempre se reconozcan ni se articulen bajo esa etiqueta. Ahí radica un gran potencial: reconocer, ordenar y comunicar ese impacto cotidiano.

Desde la banca, el panorama es distinto. “El 85% de los activos están en manos de cinco o seis bancos que ya tienen productos sostenibles, sistemas de riesgo, equipos, reportes… todo”, apuntó Mariuz Calvet. Y mientras unos profesionalizan, otros apenas comienzan.

Conversatorio AliaRSE

Este contraste generó una reflexión clave: la responsabilidad social ya ocurre en muchas pequeñas empresas como práctica cotidiana, y se convierte en estrategia estructurada en los grandes corporativos. Reconocer este doble avance también implica destacar el papel clave que pueden jugar las cámaras y asociaciones en tender puentes entre ambas realidades, articulando conocimientos, visibilizando prácticas y construyendo capacidades. Ambas realidades son relevantes. El reto está en cerrar la brecha, visibilizar el impacto y profesionalizar las acciones.

Un nuevo tono en los anuncios de inversión

Otro elemento que motivó el conversatorio fue el cambio de tono que se ha observado en los recientes anuncios de inversión hechos por grandes empresas junto a la presidenta electa Claudia Sheinbaum. Muchas marcas están anunciando sus compromisos desde Palacio Nacional o en la conferencia matutina, haciendo énfasis no solo en montos, sino en el impacto social y ambiental que implican.

Este cambio de narrativa —de hablar de montos a hablar de impactos— también interpela a las cámaras y asociaciones: ¿qué papel deben jugar en acompañar, acelerar o visibilizar estas transformaciones?

Finanzas sostenibles con rigor

Mariuz Calvet compartió que el 60% de las emisiones en la Bolsa Mexicana de Valores el año pasado fueron verdes, sociales o sostenibles. También advirtió que el rigor es indispensable: “Etiquetar una operación verde sin respaldo sólido nos expone al azote del greenwashing. Por eso pedimos validaciones, facturas, metas. No es burocracia: es credibilidad”.

Desde su experiencia, la sostenibilidad en el sistema financiero ya es una conversación seria, técnica y estratégica. Y como lo afirmó durante el conversatorio: “Si el capital no se mueve hacia actividades sostenibles, no vamos a llegar a las metas del Acuerdo de París. Así de claro”.

Restaurantes como tejido social

Durante el conversatorio se destacó que el sector restaurantero tiene una fuerte presencia femenina, raíces locales y capacidad de generación de empleo. Se recordó que el 80% de los insumos en el sector son de origen nacional y que la mayoría de los negocios trabajan con un alto compromiso social, aunque sin etiquetarlo como tal.

“Lo hacen por convicción, por eficiencia o por cultura. Pero no lo reconocen como responsabilidad social, y ahí está la oportunidad: profesionalizar, educar y visibilizar”. Desde la CANIRAC se ha lanzado una plataforma de capacitación gratuita para integrar estos contenidos.

Conversatorio AliaRSE

Una apuesta de AliaRSE por el pensamiento gremial

Gustavo Pérez Berlanga explicó que los conversatorios forman parte de una estrategia de AliaRSE para fortalecer la promoción de la RSC desde las cámaras y asociaciones. La idea es clara: provocar pensamiento colectivo, impulsar principios y reconocer buenas prácticas que ya ocurren en muchos sectores.

“Queremos que las cámaras pasen de representar intereses a promover principios. Que se conviertan en articuladoras, formadoras, visibilizadoras del impacto de sus agremiados”, afirmó.

Un diagnóstico elaborado por AliaRSE en alianza con CEMEFI y la Universidad Panamericana confirma la diversidad de avance entre gremios empresariales: algunos muy maduros, otros en transición y muchos apenas iniciando. A los primeros hay que provocarles liderazgo; a los segundos, acompañarlos; y a los terceros, ayudarles a dar sus primeros pasos.

Un nuevo espacio de diálogo

El Conversatorio AliaRSE inauguró un nuevo formato para hablar de responsabilidad social desde lo gremial, con una mirada propositiva y estratégica. El contraste entre pequeñas empresas que ya hacen y grandes que institucionalizan puede convertirse en una narrativa poderosa para tender puentes, construir capacidades y promover un modelo de desarrollo compartido.

Este nuevo formato de conversación impulsado por AliaRSE invita a mirar la responsabilidad social desde una lógica gremial: colectiva, estratégica y transformadora. Y lo hace reconociendo una realidad poderosa: en México, el impacto responsable no solo se diseña desde la cima, también se teje desde abajo, en lo cotidiano.La conversación completa está disponible en el canal de YouTube de AliaRSE por México: https://www.facebook.com/share/v/16YxZcHcKU/.

Afore SURA lidera la creación de MxColab: la primera plataforma de relacionamiento colaborativo en México para impulsar la sostenibilidad empresarial

Con el objetivo de contribuir a la representación de empresas mexicanas en iniciativas globales de relacionamiento colaborativo —una herramienta clave de stewardship (tenencia activa) que permite la comunicación entre inversionistas y empresas para establecer compromisos—, Afore SURA ha impulsado la creación de MxColab, la primera plataforma local que articula a inversionistas para entablar diálogos estratégicos con empresas del mercado mexicano y fomentar avances tangibles en materia de sostenibilidad. 

MxColab nació como un proyecto liderado por Afore SURA y hoy es una realidad multisectorial gracias a la suma de esfuerzos con el Consejo Mexicano de Finanzas Sostenibles (CMFS), que aloja a la Secretaría Técnica, los Principios para la Inversión Responsable (PRI) y diversas instituciones del sistema financiero. Esta iniciativa marca un parteaguas en la evolución de las prácticas de stewardship en México, al pasar de acciones aisladas a una colaboración estructurada, basada en datos y alineada con estándares internacionales. 

Desde su origen, MxColab fue diseñada para representar la diversidad del ecosistema financiero mexicano, al incluir a bancos, aseguradoras, operadoras de fondos y Afores; de esta manera, asegura una gobernanza plural y una visión de largo plazo. Afore SURA conformará el Comité Directivo de esta iniciativa junto con Afore Banamex, Operadora de Fondos Banorte, Banco Santander, HSBC México y la aseguradora Seguros Monterrey New York Life. En conjunto, estos grupos financieros administran más de cinco billones de pesos.

Alejandro Bujanos, Líder de Inversión Sostenible de Afore SURA, ha sido nombrado el primer presidente de este órgano de gobierno, función que desempeñará con base en su experiencia como único representante de América Latina en el Comité Directivo de Climate Action 100+, la iniciativa global más relevante en relacionamiento colaborativo.

Afore SURA

Actualmente, como parte de Climate Action 100+, Afore SURA lidera y colidera tres de los cuatro relacionamientos de Climate Action 100+ con empresas mexicanas; hoy, pone esa experiencia técnica y estratégica al servicio de sus pares en México. En tal sentido, MxColab permitirá fortalecer capacidades, elevar el nivel del diálogo con emisoras clave y acelerar la adopción de mejores prácticas de sostenibilidad en el país. En esta primera etapa, MxColab centrará su enfoque en la acción climática, con el fin de que las empresas participantes desarrollen planes de transición hacia una economía baja en carbono, alineados con el Acuerdo de París. Para ello, contará con la asesoría técnica de S&P Global como proveedor independiente de benchmarks, y el acompañamiento permanente del PRI como observador del Comité Directivo. 

“Con visión, liderazgo y compromiso con iniciativas multisectoriales con impacto global, Afore SURA reafirma su papel como catalizador de soluciones estructurales para un futuro más sostenible en México”, dijo Alejandro Bujanos, Líder de Inversión Sostenible de Afore SURA.

La verdadera jefa del 007: llega una mujer al mando del MI6, el espionaje británico: Blaise Metreweli

Por primera vez en sus 116 años de historia, el Servicio Secreto de Inteligencia británico (MI6) será dirigido por una mujer. El anuncio oficial llegó el 15 de junio de 2025, cuando el primer ministro Keir Starmer confirmó que Blaise Metreweli asumirá el cargo de “C” —nombre clave tradicional del director de la agencia— durante el otoño de este mismo año. Sucederá a Sir Richard Moore, quien ha liderado la organización desde 2020.

Metreweli, de 47 años, no es ajena al espionaje. Ingresó al MI6 en 1999 y ha ocupado una serie de cargos de alto nivel tanto en este servicio como en el MI5, la agencia de seguridad interna del Reino Unido. Actualmente, lidera la sección de Tecnología e Innovación de MI6, un rol informalmente comparado con el personaje “Q” de la franquicia James Bond. Su nombramiento responde no sólo a una trayectoria sólida, sino también a su capacidad para afrontar los desafíos contemporáneos de la inteligencia británica: desde la ciberseguridad hasta el espionaje estatal impulsado por tecnologías emergentes.

La nueva directora estudió antropología en la Universidad de Cambridge y es una experta reconocida en Oriente Medio. Domina el árabe y ha trabajado extensamente en Europa y en zonas de alta complejidad geopolítica. En 2024 fue condecorada como Compañera de la Orden de San Miguel y San Jorge (CMG) por sus servicios a la política exterior del Reino Unido.

¿Por qué es relevante para la responsabilidad social?

Más allá de la importancia estratégica del MI6 —que protege los intereses del Reino Unido en el extranjero y desempeña un papel clave en la cooperación internacional, especialmente en la alianza Five Eyes— el nombramiento de Metreweli es una señal potente de transformación institucional. Su llegada representa una ruptura con una tradición dominada históricamente por hombres blancos con perfiles militares o diplomáticos. El espionaje británico se reinventa al colocar a una mujer con perfil técnico y multicultural en la cúspide de su jerarquía.

Desde una perspectiva de responsabilidad corporativa y sostenibilidad organizacional, este hito es relevante en varios niveles:

Cambio cultural profundo

La inclusión de mujeres en cargos directivos ha sido progresiva en otras áreas del sector público británico. El MI5 (servicio de inteligencia interno) y GCHQ (servicio de inteligencia digital) ya han tenido mujeres al frente. Sin embargo, el MI6, con su imagen histórica de secreto y masculinidad, había mantenido un liderazgo exclusivamente masculino. Metreweli simboliza la apertura definitiva de esta agencia a un nuevo tipo de liderazgo: más colaborativo, tecnológicamente versado y transversal en su enfoque.

Redefinición del liderazgo en inteligencia

El perfil de Metreweli rompe con el estereotipo del espía masculino anglosajón. Su experiencia en innovación tecnológica posiciona a MI6 en la vanguardia frente a las amenazas del siglo XXI: inteligencia artificial, ciberespionaje, manipulación de información, y vigilancia masiva. Su visión permite integrar la inteligencia clásica (basada en fuentes humanas) con nuevas capacidades digitales y éticas.

Refuerzo de la diversidad como valor estratégico

Incluir mujeres en altos niveles de toma de decisiones en sectores tradicionalmente cerrados no sólo responde a una cuestión de equidad, sino también a una lógica de rendimiento institucional. Está demostrado que los equipos diversos gestionan mejor la complejidad y son más innovadores. En un contexto de amenazas híbridas, el liderazgo de Metreweli puede favorecer una mayor pluralidad de enfoques y una sensibilidad más aguda ante la dimensión humana de la inteligencia.

Inspiración y legitimidad social

Este nombramiento puede tener un efecto inspirador en nuevas generaciones de mujeres interesadas en carreras de seguridad, tecnología y política exterior. También puede mejorar la percepción del público sobre instituciones que, tradicionalmente, han operado en la sombra con poca rendición de cuentas. La transparencia, la inclusión y el reconocimiento público se vuelven claves para legitimar el papel del MI6 en una sociedad democrática.

mujer al mando del MI6

¿A qué hay que ponerle el ojo?

  1. ¿Cómo afectará el liderazgo de Metreweli a las políticas internas de diversidad, inclusión y bienestar dentro del MI6?
  2. ¿Qué desafíos culturales enfrentará como la primera mujer en liderar una agencia históricamente dominada por hombres?
  3. ¿Cómo podrá equilibrar la innovación tecnológica con las normas éticas y de derechos humanos en contextos de vigilancia global?
  4. ¿Este nombramiento influirá en la cooperación entre los servicios de inteligencia del Five Eyes respecto a temas de género y diversidad?
  5. ¿Podría el caso de Metreweli convertirse en un referente para otras agencias de inteligencia del mundo?
Blaise Metreweli

El futuro de Blaise Metreweli

La designación de Blaise Metreweli como directora del MI6 no es sólo un cambio de nombre en la cima de la jerarquía. Representa una evolución estructural hacia un servicio de inteligencia más plural, más tecnológico y más consciente de su rol en una sociedad que exige equidad, transparencia y responsabilidad.

Para que esta transformación tenga un impacto duradero, será clave:

  • Fortalecer políticas internas de igualdad y no discriminación, más allá del símbolo que representa Metreweli.
  • Fomentar programas de mentoría entre mujeres y minorías dentro de la inteligencia británica.
  • Incorporar indicadores de impacto de género en las operaciones y estrategias del MI6.
  • Promover un diálogo ético sobre el uso de tecnología en inteligencia, alineado con estándares internacionales de derechos humanos.

En definitiva, Blaise Metreweli no sólo hace historia por ser la primera mujer en liderar el MI6. Lo hace también por encarnar una nueva forma de ejercer el poder: una que combina capacidad técnica, conciencia cultural y un compromiso explícito con la transformación inclusiva del sector más reservado del Estado.

Guía para usar la IA de forma responsable

El auge de la inteligencia artificial (IA) está transformando rápidamente nuestra vida cotidiana, desde cómo trabajamos hasta cómo nos entretenemos. De acuerdo con un artículo de The Washington Post, este fenómeno representa tanto una oportunidad como un desafío. Más allá del entusiasmo por su eficiencia y versatilidad, la IA también plantea interrogantes éticos y ambientales que no pueden ser ignorados.

Si te preocupan el medio ambiente y el impacto sistémico de las tecnologías, quizás te has preguntado: ¿debería limitar mi uso de modelos como ChatGPT? ¿Es sustentable emplearlos todos los días? La respuesta no es un sí o no rotundo. Como ocurre con muchas herramientas, el impacto depende del uso. De ahí la urgencia de aprender a usar la IA de forma responsable, entendiendo sus costos ocultos y sus posibles beneficios netos en contextos específicos.

Guía para usar la IA de forma responsable

El costo invisible de cada consulta: ¿cuánta energía usa la IA?

La IA no es magia. Cada vez que le haces una pregunta a un modelo como ChatGPT, hay una serie de procesos físicos ocurriendo en algún centro de datos del mundo. Según estimaciones recientes, una sola pregunta de texto tiene un costo de carbono equivalente a una ínfima fracción de la huella anual de un estadounidense (0.0000001%). Sin embargo, este impacto se multiplica cuando consideramos a los millones de personas que usan la tecnología simultáneamente.

Los centros de datos que alojan estos modelos requieren cantidades colosales de electricidad, muchas veces comparables al consumo de ciudades enteras. Ante esta demanda, algunas compañías eléctricas han decidido prolongar la vida útil de plantas de carbón o construir nuevas instalaciones de gas natural, lo cual contradice los esfuerzos globales por avanzar hacia la descarbonización.

usar la IA de forma responsable

Además del CO₂, la IA también consume otro recurso vital: agua dulce. Para mantener fríos los servidores que procesan las consultas, se requiere enfriamiento líquido. Generar apenas 100 palabras de texto puede consumir el equivalente a una botella de agua. En ese sentido, usar la IA de forma responsable implica también tener presente que no solo contaminamos al hacer una consulta innecesaria, sino que contribuimos a una presión adicional sobre los recursos hídricos del planeta.

¿Cuándo usar (y cuándo evitar) la IA?

No todas las preguntas merecen ser dirigidas a un chatbot. Según Gudrun Socher, profesora de informática en Múnich, si solo necesitas conocer el horario de una tienda o buscar un dato específico, es más eficiente hacerlo mediante un motor de búsqueda tradicional. En términos energéticos, una búsqueda en Google consume unas diez veces menos que una consulta a ChatGPT.

De hecho, si quieres evitar que las plataformas te muestren respuestas generadas por IA, puedes aplicar trucos sencillos como escribir “-ai” al final de tus consultas o usar la pestaña “Web” en lugar de “Todo” en Google. Motores como DuckDuckGo incluso permiten desactivar las respuestas de IA por completo.

En cambio, cuando se trata de tareas más complejas —como redactar un texto largo, resumir un informe o traducir con matices—, la IA puede ser una aliada valiosa. Usar la IA de forma responsable significa, entonces, evaluar la complejidad de la tarea y considerar si el beneficio justifica el consumo energético que implica.

usar la IA de forma responsable

¿Puede la IA contaminar menos que nosotros?

Sorprendentemente, en algunos casos sí. Una persona que pasa horas frente a la computadora redactando un documento, editando un video o creando una imagen digital también está consumiendo electricidad —y en algunos casos, más que la que usaría un modelo de IA para generar ese mismo contenido en segundos.

Bill Tomlinson, investigador de la Universidad de California, sostiene que la verdadera pregunta no es si la IA contamina, sino qué actividad está reemplazando. Si sustituimos una tarea que normalmente haríamos en una laptop durante varias horas, por una ejecución breve mediante IA, podríamos incluso estar reduciendo nuestra huella de carbono.

Sin embargo, esto no debe ser un incentivo para usar IA de manera automática o sin criterio. Existen muchas razones válidas para preferir una creación humana: calidad, precisión, derechos de autor, desarrollo de habilidades, etc. La clave está en balancear eficiencia energética con otros factores de valor. Usar la IA de forma responsable no implica abdicar de nuestras capacidades, sino reservar su uso para cuando tenga sentido ambiental, profesional y ético.

El modelo sí importa: ¿cuál IA es más sustentable?

Otra forma de reducir el impacto es elegir adecuadamente el modelo que utilizamos. No todos los modelos de IA consumen la misma cantidad de energía. Los más grandes, como GPT-4.5, ofrecen mayor precisión, pero también demandan mucho más poder computacional. En cambio, los modelos más ligeros, como o4-mini, pueden resolver tareas básicas de forma más eficiente.

Una investigación liderada por Socher comparó 14 modelos distintos respondiendo 1,000 preguntas. Los modelos más grandes obtuvieron mejores resultados en temas complejos como derecho internacional o álgebra, pero su consumo energético fue proporcionalmente mayor.

Si solo necesitas revisar una tarea o redactar un correo, no hay razón para usar un modelo avanzado. Es como sacar una locomotora para mover una bicicleta. Usar la IA de forma responsable también significa elegir la herramienta correcta para cada situación, priorizando el menor consumo cuando la tarea lo permite.

usar la IA de forma responsable

Hábitos sostenibles al interactuar con IA

Más allá del modelo, el estilo con el que interactuamos también influye en el consumo energético. Cada palabra adicional que escribimos o pedimos genera más procesos computacionales. Ser breve y preciso es una forma sencilla de reducir el impacto.

No es necesario escribir como si estuviéramos hablando con una persona sensible. “No hace falta decir ‘por favor’ ni ‘gracias’. No les importa”, comenta Vijay Gadepally, del MIT. Usar un lenguaje directo y conciso es más sustentable y no afecta la calidad de la respuesta.

Además, podemos limitar el número de iteraciones innecesarias. Pedir diez versiones del mismo texto, solo para entretenernos o experimentar sin propósito, también contribuye a un uso innecesario de recursos. Usar la IA de forma responsable significa también aprender a plantear mejores preguntas desde el inicio.

usar la IA de forma responsable

¿Y qué pasa con la IA que no vemos?

Un punto clave que a menudo se pasa por alto es que usamos IA sin darnos cuenta. Cuando un algoritmo selecciona lo que vemos en redes sociales, recomienda una canción o clasifica nuestros correos electrónicos, estamos interactuando con IA. Este uso pasivo representa una gran parte de nuestra huella digital y, por lo tanto, ambiental.

En estos casos, la responsabilidad recae más en las empresas tecnológicas que en los usuarios. Son ellas quienes deben desarrollar modelos energéticamente eficientes, transparentes y auditablemente sostenibles. Aun así, como consumidores, podemos adoptar una postura crítica, informarnos, y preferir plataformas más responsables.

Reducir el tiempo en plataformas que automatizan decisiones o minimizar el consumo de contenido por algoritmo puede ser una forma de disminuir nuestra exposición —y por ende, nuestra participación en su huella ecológica. Usar la IA de forma responsable también implica comprender estos mecanismos invisibles y hacer ajustes en nuestro comportamiento digital.

usar la IA de forma responsable

Usar la IA sin perder el sentido crítico

La inteligencia artificial es una herramienta poderosa, pero no neutra. Tiene un impacto ambiental real, aunque muchas veces imperceptible, y como ocurre con otras tecnologías, el problema no es su existencia, sino su uso desmedido, irreflexivo o innecesario.

Para quienes trabajamos en responsabilidad social, es crucial entender que usar la IA de forma responsable no se reduce a apagarla o evitarla, sino a integrarla con criterio, conciencia y coherencia con los valores que promovemos. Desde elegir modelos más eficientes hasta cambiar nuestros hábitos de interacción y presionar por transparencia en su desarrollo, hay muchas maneras de ejercer liderazgo ético en este ámbito.

Porque si algo nos ha enseñado la sostenibilidad es que el futuro no depende de rechazar la innovación, sino de moldearla con propósito. Y ese propósito, hoy más que nunca, debe ser el cuidado de nuestro entorno y la integridad de nuestras decisiones.

¿Cómo la desinformación agrava el cambio climático? Informe

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La lucha contra el cambio climático no solo se libra en los parlamentos o en la industria energética: también se combate en el terreno de la información. Un nuevo informe del Panel Internacional sobre el Entorno de la Información (IPIE) advierte que la desinformación agrava el cambio climático al minar la credibilidad científica, socavar las políticas públicas y desorientar a la ciudadanía.

El estudio revisó 300 investigaciones y confirmó que actores poderosos —desde la industria de los combustibles fósiles hasta líderes políticos— han difundido falsedades de forma sistemática. La consecuencia: un retraso significativo en la acción climática y la conversión de una crisis en una posible catástrofe planetaria.

La evolución del negacionismo: de negar el cambio climático a atacar las soluciones

De acuerdo con un artículo de The Guardian, uno de los hallazgos más preocupantes del informe es que el negacionismo climático ha mutado. Ya no se centra exclusivamente en negar la existencia del problema, sino en desacreditar sus soluciones. Falsas narrativas, como la que responsabiliza a las energías renovables de apagones masivos, generan confusión pública y desconfianza hacia las transiciones sostenibles.

Esta evolución estratégica responde a intereses corporativos: en lugar de enfrentar la evidencia, se redobla la apuesta para mantener el statu quo. Según los investigadores, este cambio de enfoque es más difícil de contrarrestar, pues explota miedos legítimos, como el costo o la estabilidad de nuevas tecnologías.

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Los bots, trolls y campañas pagadas amplifican este ruido, generando una percepción falsa de debate científico. Así, la desinformación agrava el cambio climático al sembrar dudas donde debería haber consenso.

Objetivos bajo ataque: científicos, reguladores y políticas públicas

La desinformación climática no es solo un fenómeno abstracto: tiene objetivos concretos. El informe advierte que científicos, funcionarios públicos y agencias reguladoras están siendo atacados para frenar avances en materia de política ambiental. Se trata de una estrategia coordinada que busca desestabilizar la legitimidad de quienes promueven cambios estructurales.

Líderes populistas y partidos de derecha, como AfD en Alemania o Vox en España, han jugado un papel clave en este fenómeno. Su discurso, ampliamente difundido por medios y redes sociales, deslegitima los consensos científicos, alentando el escepticismo y desacreditando cualquier regulación ambiental como una amenaza económica.

En este contexto, la desinformación agrava el cambio climático al debilitar las instituciones encargadas de enfrentarlo. Cuando las autoridades son percibidas como enemigas o incompetentes, las soluciones pierden fuerza política.

La maquinaria de la desinformación: actores, intereses y tácticas

El informe del IPIE detalla cómo opera la maquinaria de la desinformación: alianzas entre industrias contaminantes, think tanks conservadores, medios afines y granjas de trolls en redes sociales. Esta red no solo produce contenido falso, sino que lo dirige estratégicamente a quienes toman decisiones: votantes, legisladores y periodistas.

Este sistema funciona como una campaña de relaciones públicas invertida: no busca construir reputación, sino erosionar la confianza en soluciones reales. Las empresas de combustibles fósiles, por ejemplo, han promovido el gas como “bajo en carbono” y se han valido del greenwashing para presentarse como sostenibles mientras ocultan sus impactos reales.

desinformación climática

Donald Trump y agencias rusas también son señalados por amplificar esta narrativa. En conjunto, estos actores hacen que la desinformación agrava el cambio climático se convierta en un fenómeno transnacional que requiere cooperación internacional para ser enfrentado.

Las consecuencias sociales: una ciudadanía confundida y paralizada

Cuando la desinformación se instala, las personas pierden referencias claras para actuar. El Dr. Klaus Jensen, codirector del informe, advierte que sin información confiable la ciudadanía no puede tomar decisiones informadas, ni exigir políticas adecuadas. La desinformación no solo bloquea el cambio institucional, sino también la acción ciudadana.

El informe demuestra que el impacto es particularmente fuerte en redes sociales, donde los contenidos virales tienen más peso que las evidencias científicas. Esto alimenta un círculo vicioso de incredulidad, apatía y polarización. De este modo, la desinformación agrava el cambio climático al socavar tanto el conocimiento como la voluntad colectiva.

Además, la desinformación profundiza desigualdades globales: casi todos los estudios revisados están centrados en países del norte global. Esto deja desprotegidas a regiones como África o América Latina, donde la difusión de mentiras puede tener impactos aún más severos debido a menores niveles de alfabetización mediática.

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Caminos para la acción: regulaciones, educación y responsabilidad

Pese al escenario alarmante, el informe también ofrece rutas claras de solución. Una de ellas es la regulación de contenidos digitales: la Ley de Servicios Digitales de la UE es un ejemplo de cómo los estados pueden exigir moderación efectiva a las plataformas. Otra medida clave es la exigencia de transparencia a las empresas contaminantes, como reportes estandarizados de emisiones.

La relatora especial de la ONU, Elisa Morgera, ha llamado incluso a criminalizar la desinformación y el greenwashing, señalando que estos actos atentan contra los derechos humanos. Esta perspectiva propone un marco legal que reconozca el daño social de las mentiras climáticas.

Finalmente, la educación climática se perfila como una herramienta de largo plazo. Una ciudadanía informada no solo es más resiliente ante la desinformación, sino también más activa. Porque, como concluye el informe, la desinformación agrava el cambio climático cuando logra que nos resignemos a un futuro que aún podemos transformar.

La crisis climática no solo es ambiental, es también informativa. Frente a un escenario donde la desinformación agrava el cambio climático y sabotea las soluciones más urgentes, es fundamental reconocer que el acceso a información veraz es un derecho clave para la sostenibilidad. Si queremos avanzar, debemos blindar la integridad del debate público y convertir la verdad en un bien común.

L’Oréal Groupe en latinoamérica alcanza un hito histórico: el 100% de sus sitios reconocidos por su compromiso con la seguridad y el bienestar de sus colaboradores

Por séptimo año consecutivo, L’Oréal Groupe en Latinoamérica ha sido reconocido por la Royal Society for the Prevention of Accidents (RoSPA), la organización más prestigiosa del mundo en salud, seguridad y bienestar laboral. Este año, la compañía número 1 de belleza en el mundo alcanzó un logro sin precedentes: todos los sitios operativos en Latinoamérica fueron certificados con el nivel Oro, el máximo galardón otorgado por la institución. Este reconocimiento abarca a la totalidad de sus operaciones en la región, lo que equivale al 100% de los colaboradores de L’Oréal en la región.

RoSPA, con sede en el Reino Unido, ha premiado por más de un siglo a organizaciones que trascienden el cumplimiento normativo, construyendo culturas de cuidado genuino, prevención activa y bienestar integral. Sus premios son referencia a nivel global, no solo por la rigurosidad técnica de la evaluación, sino por su enfoque en el impacto real sobre las personas.

“Este reconocimiento no solo celebra el estándar de excelencia en nuestras operaciones; celebra a nuestra gente. Como decía nuestro fundador Eugène Schueller, ‘una empresa no son muros ni máquinas: es, ante todo, personas’. Alcanzar el 100% de certificaciones Oro RoSPA en todos nuestros sitios en Latinoamérica es prueba de que cuando ponemos a las personas en el centro, logramos resultados sostenibles y responsables.”, afirmó Francisco García Fornaro, Director de Operaciones para Latinoamérica, L’Oréal Groupe.

El mapa de sitios reconocidos con ORO refleja el alcance transversal del compromiso de la compañía con sus equipos. Incluye plantas de producción en Colombia, Ciudad de México, San Luis Potosí (México) y São Paulo (Brasil); centros de distribución en México, Argentina, Chile y Uruguay; así como sitios administrativos en México, Chile, Argentina, Brasil, Uruguay y en la región CERAN (que agrupa 11 países con oficinas clave en Colombia, Perú y Panamá). Además, el Centro de Investigación e Innovación de L’Oréal en Río de Janeiro, dedicado al desarrollo de productos de belleza y cuidado personal adaptados al mercado latinoamericano, también fue distinguido con oro.

L’Oréal Groupe en latinoamérica

Entre los hitos más destacados del año, el sitio administrativo de Brasil, además de ganar el premio ORO, fue reconocido con el primer lugar a nivel global en la categoría de Servicios Comerciales y Empresariales, superando a postulaciones de todo el mundo. Por su parte, el Centro de Investigación e Innovación de Río de Janeiro recibió no solo el Oro, sino también el segundo lugar mundial en la categoría de centros de Investigación y Desarrollo, destacando su enfoque riguroso en seguridad científica aplicada a la innovación.

En el ámbito logístico, el Centro de Distribución de Argentina alcanzó por quinto año consecutivo el galardón Oro, lo que le hizo merecedor de la Medalla de Oro RoSPA, siendo el primer sitio en Latinoamérica en obtener esta distinción por desempeño sostenido. A su vez, el sitio administrativo de México fue doblemente reconocido, al recibir tanto el premio Oro como el Fleet Safety Gold Award, que distingue a las organizaciones con mejores prácticas de seguridad vial para sus colaboradores.

Por primera vez, L’Oréal Groupe participó con su unidad integrada regional a través del clúster CERAN, conformado por 11 países de Centroamérica y la Región Andina, y recibió también el premio Oro, reflejo del trabajo articulado entre sus operaciones en Colombia, Perú, Panamá, bajo una visión común de cuidado regional.

“Este reconocimiento reafirma nuestro compromiso fundamental con la salud, la seguridad y el bienestar integral de nuestros colaboradores en toda Latinoamérica. Obtener el Oro en el 100% de nuestros sitios no solo demuestra la solidez de nuestros sistemas de gestión, sino también la cultura de prevención y cuidado que hemos construido junto a nuestros equipos. Es un orgullo saber que nuestros estándares no solo protegen, sino que inspiran un entorno de trabajo más humano, responsable y solidario”, manifestó Gerald Vincent, Director de Medio Ambiente, Salud y Seguridad para L’Oréal en LATAM

L’Oréal Groupe en latinoamérica

Entre las iniciativas de las sedes de L’Oréal Groupe en Latinoamérica, que tocaron a más de nueve mil personas en la región y se destacaron para el jurado de RoSPA, se encuentran las siguientes: el compromiso del liderazgo con la salud, la seguridad y el bienestar; la participación de los empleados en el desarrollo de herramientas de cultura de seguridad; el programa Safe@Work-Safe@Home que busca compartir la cultura de salud y seguridad de L’Oréal dentro de las familias y las comunidades; el marco de bienestar con varias acciones para promover el bienestar dentro y fuera del lugar de trabajo y el programa Road Safety, que busca promover la conciencia de seguridad preventiva en las actividades de conducción.

L’Oréal Groupe se enorgullece de participar en los premios anuales RoSPA, que permiten al Grupo compararse con otras compañías e identificar oportunidades de mejora. En 2025, se presentaron 65 candidaturas de 71 centros de L’Oréal en todo el mundo, que abarcan a casi 39,700 colaboradores, y todas fueron reconocidas con premios, de los cuales 62 recibieron el premio de oro y ganador de 3 premios sectoriales.

Con este logro colectivo, L’Oréal Groupe en Latinoamérica reafirma su visión de liderazgo responsable: construir la belleza que mueve al mundo empieza, todos los días, por cuidar a quienes la hacen posible.

12 residuos electrónicos con gran impacto ambiental

En la era digital, el consumo tecnológico se ha disparado a niveles insospechados. Cada año, millones de dispositivos son desechados sin un manejo adecuado, generando una crisis ambiental silenciosa pero devastadora. Estos residuos electrónicos no solo ocupan espacio en vertederos, también liberan sustancias tóxicas que contaminan suelos, aguas y aire.

Hablar de residuos electrónicos con gran impacto ambiental no es solo hablar de celulares viejos o laptops olvidadas. Se trata de una problemática que conecta con el consumo responsable, la justicia ambiental y la salud pública. Identificar cuáles son los desechos más dañinos es un primer paso para exigir mejores prácticas desde gobiernos, empresas y ciudadanía.

12 residuos electrónicos con gran impacto ambiental

1. Teléfonos móviles

Los smartphones son uno de los residuos electrónicos con gran impacto ambiental más comunes. Su ciclo de vida es corto y están compuestos por metales pesados como plomo, mercurio y cadmio. Estos elementos, al no reciclarse correctamente, se filtran en el suelo y el agua.

Además, su producción implica una alta huella de carbono. Tan solo fabricar un celular nuevo requiere extraer minerales raros, lo que contribuye al deterioro de ecosistemas y a conflictos socioambientales en países productores.

2. Computadoras y laptops

Otro de los residuos electrónicos con gran impacto ambiental son las computadoras. Estos equipos contienen plásticos de difícil degradación y compuestos peligrosos como bromo y arsénico, que pueden persistir décadas en el medio ambiente si no se gestionan de forma adecuada.

Su tamaño y complejidad hacen que muchas partes no se reciclen correctamente. Peor aún, en algunos países terminan incineradas, liberando gases tóxicos que afectan a comunidades cercanas a plantas de tratamiento informales.

residuos electrónicos con gran impacto ambiental

3. Televisores

Los televisores, especialmente los antiguos de tubo (CRT), contienen plomo en el vidrio y fósforo en el revestimiento. Estos materiales representan un riesgo para la salud si se rompen o manipulan sin protección, y son altamente contaminantes si llegan a vertederos sin tratamiento.

Incluso los modelos modernos como los de pantalla plana o LED no están exentos. Suelen tener componentes que requieren separación especializada, pero muchas veces terminan en basureros comunes o exportados a países sin infraestructura de reciclaje.

4. Refrigeradores

Los refrigeradores viejos contienen clorofluorocarbonos (CFC), sustancias que afectan directamente a la capa de ozono. Aunque están prohibidos en muchos países, aún circulan en aparatos antiguos y mal reciclados, convirtiéndolos en residuos electrónicos con gran impacto ambiental.

Además, su estructura metálica y el aislamiento térmico generan residuos voluminosos y difíciles de manejar, lo que los hace poco atractivos para empresas recicladoras tradicionales.

5. Aires acondicionados

Similar a los refrigeradores, los aires acondicionados contienen gases refrigerantes que contribuyen al calentamiento global si se liberan a la atmósfera. El manejo inadecuado de estos aparatos representa una amenaza directa al medio ambiente.

El bajo conocimiento técnico sobre cómo desmantelar y recuperar estos gases impide que sean tratados adecuadamente, y muchos terminan almacenados en condiciones inseguras en casas u oficinas.

residuos electrónicos con gran impacto ambiental

6. Impresoras

Las impresoras suelen terminar olvidadas en oficinas o bodegas, pero representan otro tipo de residuos electrónicos con gran impacto ambiental. Contienen plásticos no reciclables, circuitos electrónicos y cartuchos con residuos químicos.

Los cartuchos, en particular, suelen contener tinta que puede ser tóxica y contaminar cuerpos de agua si no se disponen correctamente. A pesar de que existen programas de recolección, su uso es limitado.

7. Consolas de videojuegos

Con el avance acelerado de la tecnología, las consolas quedan obsoletas rápidamente. Estos dispositivos suelen tener carcasas plásticas, placas base con metales pesados y componentes magnéticos que dificultan su reciclaje.

Además, su creciente popularidad genera una alta tasa de desecho, en especial en países consumidores, donde se descartan al primer fallo o cuando aparece una versión nueva.

8. Cámaras digitales y fotográficas

Aunque han sido en parte reemplazadas por los teléfonos, aún se desechan miles de cámaras digitales. Estas incluyen baterías de litio, cables y piezas ópticas que, al romperse, liberan metales y químicos al ambiente.

El tamaño pequeño de estos equipos hace que muchos terminen en la basura común, dificultando su recolección y aumentando su huella ecológica.

9. Tablets y e-readers

Ligeras y prácticas, las tablets y lectores electrónicos se han vuelto comunes. Sin embargo, su batería integrada, la presencia de plásticos mezclados y su bajo índice de reparación las convierten en residuos electrónicos con gran impacto ambiental.

Su vida útil es corta, y al no contar con sistemas de reciclaje accesibles para el usuario promedio, suelen ser desechadas de manera informal.

10. Relojes inteligentes y wearables

Los dispositivos vestibles están compuestos por sensores, metales, baterías y circuitos en miniatura. Debido a su tamaño, son difíciles de desensamblar y la mayoría no cuenta con programas específicos de recolección.

Además, su tendencia a ser reemplazados rápidamente por modelos nuevos aumenta su acumulación en la basura electrónica.

11. Equipos de red y telecomunicaciones

Modems, routers, antenas y otros equipos de red quedan obsoletos en pocos años. Estos dispositivos están cargados de cobre, estaño y otros metales, además de plásticos que no siempre son reciclables.

Muchos de ellos terminan siendo exportados a países con bajos controles ambientales, donde son quemados para recuperar metales, generando graves riesgos sanitarios.

12. Electrodomésticos pequeños (licuadoras, cafeteras, microondas)

Aunque no siempre se consideran residuos electrónicos con gran impacto ambiental, los electrodomésticos pequeños tienen carcasas de plástico, cables, motores y placas electrónicas que pueden liberar sustancias tóxicas si no se manejan adecuadamente.

Su tamaño los hace fáciles de desechar con la basura doméstica, lo que evita su adecuada clasificación y tratamiento.

residuos electrónicos con gran impacto ambiental

¿Por qué estos residuos son tan peligrosos?

Los residuos electrónicos con gran impacto ambiental no solo generan contaminación visual o espacio en los vertederos. Contienen materiales que pueden tardar siglos en degradarse, además de sustancias químicas que dañan la salud humana y los ecosistemas. Su mala gestión puede provocar enfermedades respiratorias, daño neurológico y afectaciones en la fauna.

Además, muchos de estos dispositivos son enviados ilegalmente a países del Sur Global, donde niños y adultos los desmantelan sin protección para extraer metales valiosos. Esta economía informal de reciclaje ha creado verdaderos infiernos tóxicos en países como Ghana, India o Nigeria.

¿Qué se puede hacer para frenar este problema?

Una de las claves está en la economía circular. Reparar, reutilizar y reciclar son prácticas esenciales para reducir los residuos electrónicos con gran impacto ambiental. Las empresas deben diseñar productos más duraderos y fáciles de reparar, y los consumidores, exigir sistemas de devolución y recolección eficientes.

También se requiere legislación más estricta y cooperación internacional. La responsabilidad extendida del productor (REP), las etiquetas ecológicas y los incentivos para reciclaje son herramientas que pueden marcar la diferencia si se aplican con rigor y transparencia.

El problema de los residuos electrónicos con gran impacto ambiental es uno de los más urgentes en la agenda ambiental global. No basta con reciclar una computadora vieja o desechar adecuadamente un celular: es necesaria una transformación profunda en la forma en que producimos, consumimos y desechamos tecnología.

Desde el ámbito personal hasta las políticas públicas y empresariales, todos podemos tomar acciones para reducir esta crisis. Entender qué residuos tienen más impacto es el primer paso para replantear nuestro vínculo con la tecnología y construir una cultura de responsabilidad ecológica.

Gerdau Corsa reafirma su compromiso con el medio ambiente y reconoce a los chatarreros como parte esencial de su cadena de valor

En el marco del Día del Chatarrero, Gerdau Corsa realizó eventos especiales en sus siete plantas recicladoras sostenibles para reconocer y agradecer a quienes desempeñan una labor indispensable en la cadena de valor de la empresa: los chatarreros. Con su trabajo diario, estas personas hacen posible que el reciclaje de acero contribuya de forma significativa a la protección del medio ambiente y al impulso de la economía circular en México.

El compromiso ambiental de la organización se sustenta en una estrategia de reciclaje que permite transformar anualmente 11 millones de toneladas de chatarra ferrosa en nuevos productos de acero a nivel global, reduciendo en aproximadamente un 80% las emisiones de CO₂ en comparación con el acero producido a partir de minerales vírgenes. Esta práctica evita que grandes cantidades de residuos terminen en vertederos, disminuye el uso de energía en los procesos de producción y contribuye a la conservación de los recursos naturales.

Durante las celebraciones, se reconoció la importancia de la recolección, separación y procesamiento de desperdicios metálicos, actividades clave para lograr un desarrollo económico sostenible. La chatarra reciclada por Gerdau Corsa proviene en su mayoría de materiales desechados en sectores como el automotriz, de electrodomésticos y de embalajes, y es procesada de manera eficiente y responsable para convertirse en acero de alta calidad.

Día del Chatarrero

Además del impacto ambiental positivo, esta cadena de reciclaje genera miles de empleos a lo largo del país y evita la proliferación de tiraderos clandestinos. Los chatarreros, como primer eslabón de esta cadena, desempeñan un rol clave que permite a Gerdau Corsa avanzar hacia un futuro más sustentable.

En Gerdau Corsa creemos que el acero reciclado no solo representa eficiencia e innovación, sino también un compromiso social y ambiental. Este compromiso no sería posible sin el trabajo incansable de los chatarreros, quienes con su esfuerzo diario nos ayudan a construir un mundo mejor”, destacó la empresa.

Como parte de su visión de sostenibilidad, Gerdau Corsa ha sido reconocida como la primera empresa del sector siderúrgico en México en obtener la Certificación B, un hito que la posiciona como líder en prácticas responsables al generar un impacto positivo en la sociedad, el medio ambiente y la economía. A este logro se suma la obtención del Distintivo de Empresa Socialmente Responsable (ESR) 2025, otorgado por el CEMEFI, y su reciente adhesión al Pacto Global de las Naciones Unidas, una iniciativa internacional que impulsa el desarrollo de negocios comprometidos con un futuro más justo y sostenible.

Con estas acciones, Gerdau Corsa reafirma su visión de liderazgo en sostenibilidad dentro de la industria del acero y su compromiso con las personas que hacen posible este modelo: los chatarreros de México.