La sostenibilidad corporativa ha dejado de medirse únicamente por los compromisos climáticos anunciados en informes anuales. Hoy, las empresas líderes entienden que la verdadera transformación ocurre cuando los criterios ambientales se integran en cada decisión de negocio, desde el diseño de un producto hasta la experiencia del consumidor. En ese contexto, la medición precisa de impactos se ha convertido en una herramienta estratégica para acelerar la descarbonización.
Un ejemplo de ello es Logitech, fabricante suizo de accesorios informáticos, que ha logrado reducir de forma significativa sus emisiones gracias a una estrategia basada en datos. Uno de los pilares de este enfoque ha sido incorporar una etiqueta de huella de carbono en todos sus productos, una práctica que no solo aporta transparencia a los consumidores, sino que también ha servido como guía para rediseñar procesos, materiales y tecnologías con un menor impacto ambiental.
La etiqueta de huella de carbono como motor de innovación
Los resultados alcanzados por Logitech muestran que medir con precisión el impacto ambiental puede convertirse en un poderoso catalizador para la innovación. De acuerdo con su Informe de Impacto 2026, la compañía ha reducido en un tercio las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de su cadena de suministro y otras fuentes indirectas desde 2021, avanzando más de la mitad del camino hacia su objetivo de disminuirlas en un 50% para 2030.
Al mismo tiempo, las emisiones derivadas de sus operaciones directas y de la electricidad adquirida disminuyeron un 49% respecto a los niveles de 2019. La meta para finales de esta década es alcanzar una reducción del 85%, un objetivo respaldado por una estrategia conocida como Design for Sustainability (Diseño para la Sostenibilidad), que incorpora criterios ambientales desde la concepción misma de cada producto.
La clave de este enfoque ha sido analizar el impacto de carbono de toda su cartera de productos. Desde 2020, Logitech calcula la huella de carbono de cada dispositivo utilizando una metodología propia revisada por la firma independiente Dekra y alineada con la norma ISO 14067, que evalúa el impacto ambiental durante todo el ciclo de vida de un producto.
¿Cómo ayuda una etiqueta de huella de carbono a reducir emisiones?
Lejos de ser un simple elemento informativo para el consumidor, la etiqueta de huella de carbono funciona como una herramienta de gestión para los equipos de diseño e ingeniería. Cada evaluación considera variables como las materias primas utilizadas, los procesos de fabricación, el transporte, el embalaje, el consumo energético durante el uso y el destino final del producto.
El resultado se expresa en kilogramos de dióxido de carbono equivalente (kg CO₂e) y aparece impreso directamente en el empaque. Por ejemplo, el ratón Logitech MX Master 3S registra una huella de 7.78 kg de CO₂e, una cifra que permite dimensionar el impacto ambiental del producto y compararlo con futuras generaciones.
Sin embargo, el mayor valor de estas mediciones ocurre antes de que el producto llegue al mercado. Los diseñadores pueden comparar el desempeño ambiental entre distintas versiones, identificar los componentes con mayor impacto y tomar decisiones más informadas sobre materiales, procesos o funcionalidades.
De acuerdo con Elaine Laird, recientemente nombrada directora de sostenibilidad de Logitech, los aprendizajes obtenidos al medir exhaustivamente la huella de carbono de cada producto han permitido identificar con claridad dónde concentrar los esfuerzos de reducción. En otras palabras, la información obtenida mediante estas mediciones ha transformado la sostenibilidad en un criterio cotidiano dentro del proceso de innovación.
Medir para actuar: cuando los datos impulsan mejores decisiones
La experiencia de Logitech demuestra que aquello que no se mide difícilmente puede mejorarse. Gracias a la información obtenida mediante la evaluación del ciclo de vida de sus productos, la empresa ha implementado múltiples cambios que combinan beneficios ambientales, económicos y de desempeño.
Actualmente, más del 80% de sus productos incorporan plástico reciclado, mientras que el 43% utiliza aluminio reciclado o producido con bajas emisiones de carbono. Además, la compañía ha publicado guías de reparación para cerca de 70 productos, triplicando la cifra registrada apenas dos años atrás, con el objetivo de extender su vida útil y reducir la generación de residuos.
Los resultados son tangibles. La nueva generación de su teclado solar ocupa la mitad del espacio que su antecesor, incorpora plástico reciclado posconsumo, aluminio producido con electricidad renovable, una batería con vida útil de hasta diez años y un diseño reparable. Estas mejoras forman parte de una estrategia que permitió evitar más de 200 mil toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente durante 2026.
Otros desarrollos también reflejan cómo la sostenibilidad puede impulsar la innovación. Los auriculares Zone Wireless 2 ES redujeron su huella de carbono en un 12% gracias a componentes reemplazables que facilitan la reparación y la personalización. En el caso del sistema RS50 Racing Wheel System, el rediseño del motor y la optimización del modo de suspensión disminuyeron las emisiones asociadas al producto en un 43%, al tiempo que mejoraron su rendimiento.
Incluso decisiones aparentemente sencillas, como sustituir los envases plásticos tipo concha por cajas de papel certificadas por el Forest Stewardship Council (FSC), generaron importantes beneficios ambientales. La medida permitió eliminar 580 toneladas métricas de plástico, equivalentes a unos 33 millones de botellas de agua de un solo uso, y además fue mejor recibida por los consumidores debido a la facilidad para abrir el nuevo empaque.
Medir impactos es el primer paso para transformar
La experiencia de Logitech deja una lección valiosa para cualquier organización comprometida con la sostenibilidad: la medición rigurosa de los impactos ambientales no debe verse únicamente como un ejercicio de reporte, sino como una herramienta para tomar mejores decisiones. La etiqueta de huella de carbono ha permitido convertir datos complejos en información útil tanto para los consumidores como para los equipos responsables del diseño, la innovación y la estrategia climática.
En un entorno donde las empresas enfrentan crecientes expectativas en materia de transparencia y desempeño ESG, conocer con precisión dónde se generan las emisiones ofrece una ventaja competitiva difícil de igualar. Solo cuando los impactos se cuantifican es posible priorizar acciones, innovar con mayor efectividad y avanzar hacia modelos de negocio realmente compatibles con una economía baja en carbono.










