La transición hacia una aviación con menores emisiones enfrenta un reto complejo: aunque el combustible de aviación sostenible (SAF, por sus siglas en inglés) es una de las principales apuestas para reducir la huella climática del sector, su disponibilidad sigue siendo limitada y la infraestructura para distribuirlo aún está lejos de satisfacer la demanda. No obstante, Delta Air Lines y Shell Aviation han anunciado una alianza de cinco años que busca cambiar ese panorama.
La pregunta inevitable es: ¿puede una colaboración entre una aerolínea y un proveedor energético acelerar la descarbonización de la aviación? Ambas compañías consideran que sí. Su estrategia no solo contempla ampliar el suministro de SAF en algunos de los principales aeropuertos de Estados Unidos, sino también desarrollar la infraestructura logística y promover nuevas tecnologías que permitan escalar este combustible en los próximos años.
Descarbonización de la aviación: una alianza para llevar más SAF a los aeropuertos
Delta y Shell firmaron un acuerdo de cinco años para ampliar el suministro de combustible de aviación sostenible en varios de los principales centros de operación de la aerolínea. La iniciativa abarcará los aeropuertos internacionales de Los Ángeles (LAX), Portland (PDX), John F. Kennedy (JFK), Logan de Boston (BOS) y Minneapolis–St. Paul (MSP), donde buscarán integrar el SAF de manera más consistente en las operaciones diarias.
Más allá del volumen de combustible, el acuerdo pretende resolver uno de los mayores desafíos del sector: hacer que el SAF llegue de forma eficiente hasta las aeronaves. Para ello, Shell apoyará el suministro de combustible tanto mezclado como puro, mientras ambas compañías desarrollarán capacidades logísticas, de mezcla y distribución que garanticen un abastecimiento confiable.
Esta apuesta resulta especialmente relevante porque el SAF continúa siendo escaso a nivel mundial. Diversos organismos de la industria estiman que actualmente representa menos del 1% del combustible utilizado por la aviación comercial, una cifra muy distante de lo necesario para alcanzar los objetivos climáticos del sector.

Precisamente por ello, Delta considera que fortalecer la infraestructura es tan importante como producir más combustible. Sin redes de distribución robustas y cadenas de suministro resilientes, incluso los avances tecnológicos más prometedores tendrían dificultades para traducirse en reducciones reales de emisiones.
Innovación e infraestructura: las claves para acelerar la transición
La alianza también busca impulsar la siguiente generación de combustibles sostenibles. Delta y Shell trabajarán conjuntamente para evaluar tecnologías emergentes, entre ellas los procesos de conversión de alcohol en combustible para aviones (Alcohol-to-Jet) y las tecnologías Power-to-Liquid, que permiten producir combustibles sintéticos utilizando electricidad renovable.
El objetivo es diversificar las fuentes de producción y ampliar la oferta disponible de SAF, reduciendo al mismo tiempo las emisiones durante todo el ciclo de vida del combustible. Esto resulta especialmente importante para un sector cuya electrificación masiva aún no es viable para vuelos comerciales de media y larga distancia.
Delta reiteró recientemente que mantiene su meta de que el 10% del combustible que utilice en 2030 provenga de SAF. Sin embargo, la compañía reconoció que el desarrollo de esta tecnología no ha avanzado con la velocidad esperada, lo que representa uno de los principales riesgos para alcanzar sus objetivos de descarbonización y su compromiso de lograr emisiones netas cero en 2050.
Su hoja de ruta climática, presentada en 2023, contempla precisamente una combinación de acciones: incrementar el uso de combustibles sostenibles, impulsar aeronaves más eficientes y fomentar nuevas tecnologías que permitan transformar estructuralmente la industria aérea.

Una colaboración que busca convertirse en modelo para el sector
Para Delta, esta alianza trasciende el suministro de combustible, pues, como señaló Amelia DeLuca, directora de sostenibilidad de la compañía, hay una necesidad de fortalecer las cadenas de suministro y construir soluciones escalables para toda la industria:
“La inestabilidad e incertidumbre actuales han dejado algo muy claro tanto para consumidores como para empresas: la diversificación de la cadena de suministro es fundamental. Con Shell, estamos demostrando que ampliar el modelo SAF no es una teoría, sino una realidad”.
La directiva añadió que el propósito consiste en “activar cadenas de suministro reales a gran escala y crear un modelo que otros puedan replicar”, una visión que refleja cómo las alianzas estratégicas pueden acelerar la descarbonización de la aviación más allá de los esfuerzos individuales de una sola empresa.
Desde Shell, la apuesta también combina resultados inmediatos con una visión de largo plazo. Reema Bari, directora de Aviación para las Américas, afirmó que el acuerdo permitirá atender las necesidades actuales de combustible mientras impulsa soluciones para la aviación del futuro mediante innovación tecnológica y un suministro energético más resiliente.

La descarbonización requiere colaboración, no solo tecnología
La descarbonización de la aviación difícilmente dependerá de una única innovación. La experiencia demuestra que el desafío también exige infraestructura, inversión, cadenas de suministro sólidas y alianzas capaces de conectar la producción de combustibles sostenibles con las operaciones diarias de las aerolíneas. En ese sentido, el acuerdo entre Delta y Shell representa un ejemplo de cómo la colaboración puede convertirse en un acelerador de la transición climática.
Para un sector responsable de alrededor del 3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, según la Agencia Internacional de Energía (IEA), cada avance resulta relevante. Aunque el camino hacia una aviación con emisiones netas cero aún presenta importantes obstáculos, iniciativas como esta muestran que medir riesgos, desarrollar infraestructura e innovar de forma conjunta serán elementos indispensables para construir un sistema de transporte aéreo verdaderamente sostenible.










