Aleatica, empresa líder en la operación de infraestructura de transporte, presentó su Informe Anual de Sostenibilidad 2024, titulado “Transformando rutas, transformando vidas”. Este reporte refleja el compromiso de la compañía por generar un impacto positivo en las comunidades donde opera y consolidarse como referente en materia ambiental, social y de gobernanza (ASG) en América Latina y Europa.
Como parte de su camino hacia la neutralidad de carbono, la empresa tiene un compromiso con la sostenibilidad ambiental que busca reducir las emisiones de alcance 1 y 2 en un 42% para 2030, y al cierre de 2024 la empresa logró reducir las emisiones en un 33% frente a los niveles de 2019. Hoy en día, el 60% de la electricidad que consumen sus operaciones proviene de fuentes renovables.
En el ámbito social, Aleatica implementó 43 proyectos en los siete países donde opera con una inversión total de €6,691,289 euros. Con la seguridad como su máxima prioridad, la empresa instaló nuevas barreras de contención, señalizaciones más claras y bandas sonoras en puntos críticos, contribuyendo a reducir en un 30% las fatalidades por accidentes en las vías que opera Aleatica.
Se destaca que la empresa obtuvo la certificación del Programa Internacional de Evaluación de Carreteras (iRAP) en ocho concesiones en México, Chile, España e Italia, y es la primera en obtener este reconocimiento en varios países.
Para Aleatica, es importante que sus proveedores también se comprometan con la agenda de sostenibilidad, y por lo mismo, la compañía integra criterios ASG en todos sus procesos de compras. Además, el 97% de sus proveedoras son locales lo cual contribuye a la prosperidad y el desarrollo económico de las regiones en donde operamos.
Con respecto a temas de diversidad e inclusión (DEI), a partir de un diagnóstico que se realizó en 2023, Aleatica implementa una estrategia basada en tres ejes prioritarios: género, multiculturalidad y diversidad funcional. En 2024, el 45 % de las nuevas contrataciones fueron mujeres, mientras que la brecha salarial de género se redujo en un 11%, una mejora de 4 puntos respecto al año anterior.
En cuanto a gobernanza, Aleatica reforzó su marco de cumplimiento interno, al actualizar sus políticas referentes a donaciones, patrocinios e interacciones con autoridades. Casi 2,700 empleados se capacitaron en temas de anticorrupción y el 99% del personal administrativo recibió una certificación en ciberseguridad.
El compromiso de Aleatica es mantener los más altos estándares en ofrecer soluciones de movilidad seguras, sostenibles y confiables, y la empresa continuará los avances para consolidarse como un referente en temas ASG en los países de América Latina y Europa donde opera. ¡Conoce su informe completo aquí!
La XV edición de El Buen Fin, que se celebrará del 13 al 17 de noviembre, traerá consigo un movimiento que no pasa desapercibido: OXXO se suma a este evento comercial y Walmart, luego de seis años de ausencia, perfila su regreso.
Más allá de la coyuntura de ventas, la noticia abre una pregunta estratégica: ¿este movimiento anticipa también un regreso a la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD)?
Entre el Buen Fin y la ANTAD
El Buen Fin es coordinado de manera conjunta por la Secretaría de Economía, la Concanaco Servytur y la ANTAD, además de otras cámaras empresariales. La participación de estas cadenas —que representan buena parte del pulso del retail en México— vuelve a poner sobre la mesa la relevancia de los espacios de colaboración sectorial.
Conviene recordar que Walmart anunció su salida de la ANTAD en 2019, con el argumento de enfocar sus recursos en prioridades estratégicas propias. OXXO, por su parte, fue socio del organismo durante muchos años y se retiró en la pandemia. Aun así, ambas empresas se han mantenido como referentes de mercado y ahora, con su presencia en El Buen Fin, envían un mensaje de convergencia.
Hecho en México y responsabilidad compartida
El discurso que acompaña la participación de OXXO refuerza la narrativa de responsabilidad y consumo local: más del 99% de los productos que comercializa provienen de proveedores mexicanos. Walmart, por su parte, ha impulsado programas para fortalecer a miles de productores nacionales y pymes, además de abanderar también la campaña “Hecho en México” en su comunicación.
Ese enfoque coloca a ambas cadenas en sintonía con una causa que hoy buscan proyectar múltiples jugadores del sector: hacer del consumo local un motor de reactivación económica.
El dilema estratégico
La gran pregunta es si el regreso de estas compañías al Buen Fin es solo un gesto táctico para aprovechar un evento de ventas, o si constituye una señal de reconciliación más amplia con el ecosistema del retail organizado.
De ocurrir un retorno a la ANTAD, el equilibrio gremial cambiaría: la asociación recuperaría a dos de los jugadores más influyentes del sector, mientras que las empresas reforzarían su legitimidad a través de la pertenencia a un organismo que sigue siendo referencia en la interlocución con autoridades y consumidores.
La importancia para el gremio
La ANTAD no solo requiere de grandes cadenas para fortalecer su representatividad, sino también de líderes que impulsen una gestión más responsable, regenerativa y sustentable.
Hoy el gremio acusa falta de voces visibles que marquen agenda en estos temas. La incorporación de OXXO y Walmart no solo ampliaría la fuerza comercial del organismo, sino que también le daría un aire renovado en el debate sobre prácticas responsables, un área donde al retail mexicano le urge liderazgo.
La pregunta que al final importa
Desde la óptica de la responsabilidad social y la sostenibilidad, volver a los grandes foros empresariales no es únicamente un tema de representación gremial, sino de confianza y cohesión sectorial.
El regreso de OXXO y Walmart al Buen Fin invita a preguntarse: ¿estamos ante un episodio aislado o frente al inicio de una nueva etapa en la relación de estas empresas con la ANTAD? La respuesta podría redefinir no solo las dinámicas del retail en México, sino también la manera en que las marcas comunican coherencia y compromiso frente a consumidores cada vez más exigentes.
La innovación muchas veces comienza en lugares inesperados. Durante años, la ciencia ha transformado lo que considerábamos residuos —como excrementos y desechos animales— en recursos valiosos para la generación de insumos agrícolas. Hoy, un nuevo enfoque nos invita a mirar hacia un recurso cotidiano y abundante: la orina humana.
De acuerdo con Sustainable Brands, investigadores de Stanford han desarrollado un prototipo capaz de reciclarla y convertirla en fertilizante, resolviendo al mismo tiempo problemas de saneamiento. Lo que parecía un desecho sin valor ahora se presenta como una herramienta sostenible, particularmente en comunidades con recursos limitados. La pregunta ya no es si podemos hacerlo, sino cómo aprovechar este hallazgo para transformar la forma en que entendemos la economía circular.
Orina humana: de desecho a recurso estratégico
Cada persona genera suficiente nitrógeno en su orina humana como para fertilizar un jardín completo. Sin embargo, este recurso natural ha sido desperdiciado durante décadas. El nuevo sistema desarrollado en Stanford propone un cambio de paradigma: transformar ese “problema” en una solución sostenible.
El prototipo recupera amoníaco, lo convierte en fertilizante y, en el proceso, hace más seguras las aguas residuales para su reutilización en riego. Con ello, no solo se reducen los riesgos ambientales, sino que se atiende la necesidad urgente de alternativas accesibles a los fertilizantes industriales.
Este enfoque resulta especialmente relevante en países en desarrollo, donde el acceso a insumos agrícolas es costoso y limitado. Aprovechar la orina humana como recurso local puede marcar la diferencia en la seguridad alimentaria.
El poder de la energía solar aplicada al ciclo del agua
El sistema diseñado por Stanford integra paneles solares que cumplen una doble función: generan electricidad y, al mismo tiempo, aportan el calor necesario para acelerar el proceso de separación de compuestos en la orina. Esta combinación incrementa la eficiencia en un 20 % respecto a prototipos anteriores.
A menudo, el calor residual de los paneles solares se desperdicia, reduciendo su rendimiento. En este modelo, se convierte en un aliado que permite mantener el flujo constante y aumentar la recuperación de amoníaco. Así, dos problemas se transforman en soluciones complementarias.
El resultado es un sistema autónomo, capaz de producir fertilizante sin necesidad de estar conectado a una red eléctrica. Esto lo convierte en una alternativa viable para zonas rurales o países con infraestructura energética limitada.
Un impacto directo en la seguridad alimentaria
La dependencia de fertilizantes industriales representa un reto global. Su producción requiere altos niveles de carbono y su distribución eleva los precios, golpeando con más fuerza a comunidades en países de ingresos bajos y medios.
A través de la orina humana, sería posible cubrir hasta un 14 % de la demanda global de fertilizantes. Esto no solo reduciría costos, sino que también ofrecería independencia agrícola a regiones que hoy dependen de importaciones.
La innovación no es menor: fertilizar un cultivo con recursos locales implica mayor resiliencia económica y menos huella ambiental. Un cambio que conecta sostenibilidad con justicia social.
Más allá del fertilizante: saneamiento y salud pública
De acuerdo con la ONU, más del 80 % de las aguas residuales del mundo no reciben tratamiento. Esta situación genera contaminación, afecta fuentes de agua potable y provoca la proliferación de algas nocivas en ríos y lagos.
El sistema experimental no solo produce fertilizante, sino que también hace más segura el agua tratada, reduciendo riesgos sanitarios al permitir su reutilización en riego. En lugares sin sistemas de alcantarillado centralizados, esta innovación puede ser clave para prevenir enfermedades.
De esta manera, la orina humana se convierte en un punto de inflexión entre un problema de salud pública y una oportunidad de sostenibilidad ambiental.
Un modelo escalable con impacto social
El diseño está pensado para adaptarse a diferentes contextos. Desde un reactor a escala de laboratorio hasta un prototipo con tres veces más capacidad, el sistema promete evolucionar hacia soluciones aplicables en comunidades enteras.
Los investigadores destacan que este modelo puede ser replicable en países de África, Asia y América Latina, donde los fertilizantes son más costosos y la infraestructura más precaria.
Este enfoque refleja cómo la innovación social y ambiental puede caminar de la mano: al mismo tiempo que se cuida al planeta, se fortalecen las oportunidades económicas de quienes más lo necesitan.
Residuos que inspiran nuevas soluciones
La investigación de Stanford se suma a un movimiento global que busca transformar residuos en recursos. Mientras que la orina se convierte en fertilizante, otros proyectos, como el uso de desechos de camarón para producir carbón activado, muestran que no existen “basuras” sino materias primas desaprovechadas.
Estos desarrollos coinciden en un mismo principio: avanzar hacia modelos de economía circular que reduzcan impactos ambientales y generen oportunidades. En todos los casos, lo que antes era un problema se redefine como una solución de alto valor.
El desafío para las empresas y gobiernos es impulsar estos prototipos hacia aplicaciones masivas, garantizando que sus beneficios lleguen a quienes más los necesitan.
Un futuro donde nada se desperdicia
La orina humana deja de ser vista como un desecho y se convierte en un recurso estratégico para el futuro. Su potencial para generar fertilizantes y mejorar el saneamiento abre la puerta a un modelo donde lo cotidiano se transforma en solución.
Lo que los investigadores de Stanford han demostrado es más que un prototipo: es una invitación a repensar la manera en que gestionamos nuestros residuos y a reconocer que la sostenibilidad puede estar literalmente al alcance de todos.
La historia de este proyecto es una prueba de que, cuando hablamos de responsabilidad social y sostenibilidad, la innovación surge de mirar lo común con nuevos ojos. Porque quizá la clave para alimentar al mundo y cuidar al planeta se encuentre en lo más simple: en lo que desechamos cada día.
La inteligencia artificial ha dejado de ser un concepto futurista: está presente en nuestra vida cotidiana, desde recomendaciones de productos hasta diagnósticos médicos y soluciones educativas personalizadas. Sus beneficios son enormes, y los modelos de IA podrían aportar billones de dólares a la economía global. Sin embargo, detrás de este progreso se esconde un costo ambiental que rara vez se cuantifica: la energía y el agua necesarias para entrenar y operar estos sistemas. Comprender esta huella es crucial.
Google, consciente de esta preocupación, ha publicado cifras sobre su IA de Google, Gemini, que parecen casi irreales: 0,24 vatios-hora de energía por mensaje, 0,03 gramos de CO₂ y apenas cinco gotas de agua. Estas cifras llaman la atención, pero su exactitud ha sido cuestionada por expertos independientes. La historia detrás de estos números revela las complejidades de medir el impacto real de la inteligencia artificial.
Midiendo la huella de la IA: la visión oficial
Según Google, su metodología integral considera todos los factores críticos: energía consumida por chips, CPU y RAM, gastos generales de los centros de datos, sistemas de refrigeración y agua utilizada. Esta aproximación permite comparar modelos, optimizar eficiencia y comunicar un mensaje de sostenibilidad.
Además, la empresa asegura que ha logrado reducciones espectaculares: en solo 12 meses, la energía por solicitud se redujo 33 veces y las emisiones de carbono 44 veces, mientras mejoraba la calidad de las respuestas. Estos avances se logran gracias a arquitecturas de modelos más eficientes, algoritmos optimizados, entrega de modelos inteligente y hardware a medida.
Sin embargo, esta visión integral tiene límites. Gran parte del consumo indirecto de energía y agua, como el requerido para generar electricidad en centrales térmicas o nucleares, no se incluye en las cifras oficiales. Esto significa que la huella real de la IA de Google podría ser significativamente mayor que la divulgada.
El truco del iceberg: la verdad oculta de cinco gotas
El principal problema de la comunicación de Google es que solo mide el agua evaporada directamente en las torres de refrigeración de sus centros de datos. Esto excluye el agua necesaria para generar la electricidad que alimenta esos sistemas, la cual puede ser varias veces mayor. Así, la famosa cifra de “cinco gotas de agua” no refleja la realidad del consumo total.
Además, para el CO₂ se utiliza un método “basado en el mercado”, que descuenta las inversiones en energía renovable, en lugar de reflejar la contaminación real de la red eléctrica local. La empresa también usa medianas en lugar de medias, lo que oculta los picos de consumo y reduce artificialmente la percepción del impacto ambiental.
Esta combinación de factores transforma un problema ambiental serio en un mensaje de relaciones públicas atractivo, pero engañoso. Para los especialistas en responsabilidad social, esto plantea un dilema ético sobre la transparencia y la comunicación de la huella ecológica de la IA.
Avances tecnológicos y eficiencia real de Gemini
No todo es marketing: la IA de Google también muestra avances genuinos en eficiencia operativa. Los modelos Gemini utilizan arquitecturas Transformer y técnicas como la Mezcla de Expertos (MoE), activando solo los nodos necesarios para cada consulta, lo que reduce cálculos hasta 100 veces. Algoritmos como Accurate Quantized Training maximizan la eficiencia sin comprometer la calidad de las respuestas.
El hardware a medida, como las TPU Ironwood, ofrece un rendimiento por vatio 30 veces superior al de las primeras generaciones y mucho más eficiente que CPUs generales. La pila de software y la optimización de la inactividad permiten un uso dinámico y casi en tiempo real de los recursos, aumentando la eficiencia energética de todo el sistema.
Los centros de datos de Google son considerados de los más eficientes del mundo, con un PUE promedio de 1,09 y políticas para reponer más del 120 % del agua consumida. Estas mejoras muestran que la innovación tecnológica puede ir de la mano con la reducción de recursos, aunque no reflejen la totalidad del impacto ambiental.
Transparencia y greenwashing: un dilema ético
El intento de Google de posicionar su IA como “verde” plantea un debate sobre ética y transparencia. La omisión del consumo indirecto y la manipulación estadística se asemejan a un ejercicio de greenwashing.
Esto representa un riesgo: la eficiencia real de la IA no puede evaluarse solo a través de cifras optimistas o titulares de prensa. Es imprescindible exigir auditorías independientes, revisiones por pares y métricas que reflejen el consumo real de recursos.
La industria tecnológica tiene la oportunidad de liderar con responsabilidad, pero solo si enfrenta sus impactos ambientales con honestidad. Ignorar esta obligación perpetúa un problema creciente de sostenibilidad y erosiona la confianza en la innovación tecnológica.
Comparaciones globales: cómo se mide la IA en otros sectores
Los estudios independientes sobre consumo de energía y agua en IA revelan que el impacto de los grandes modelos puede ser considerable. Un solo entrenamiento de un modelo de lenguaje puede consumir tanta energía como un hogar promedio durante meses. Al comparar estas cifras con los números optimistas de Google, se evidencia que la IA de Google comunica un escenario idealizado, mientras que la industria enfrenta un reto real de sostenibilidad.
La falta de estandarización en las métricas y la transparencia dificulta que las empresas, gobiernos y sociedad civil tomen decisiones informadas. Sin criterios uniformes, los titulares y cifras de eficiencia pueden ser engañosos, incluso cuando se logran avances tecnológicos significativos.
Este contraste pone en evidencia la necesidad de metodologías robustas y estandarizadas para medir el impacto ambiental de la IA, que consideren tanto consumo directo como indirecto y permitan comparaciones confiables entre diferentes empresas y modelos.
La oportunidad de una IA responsable y sostenible
A pesar de las críticas, la IA de Google ofrece un ejemplo de lo que es posible cuando se integran mejoras de eficiencia en todas las capas: desde hardware especializado hasta modelos optimizados y centros de datos eficientes. Las reducciones de energía, emisiones y agua alcanzadas son un paso hacia la sostenibilidad.
Para avanzar hacia un desarrollo responsable, la industria debe adoptar estándares claros de medición, transparencia en la metodología y comunicación honesta sobre consumo de recursos. Esto permitirá que la IA cumpla su promesa de innovación sin comprometer la sostenibilidad global.
La eficiencia real no es solo una cuestión de titulares: requiere transparencia, rigor científico y compromiso genuino con la reducción de recursos, para que el progreso tecnológico no tenga un costo ambiental oculto.
La IA de Google representa un caso fascinante de innovación tecnológica y eficiencia operativa, pero también revela los desafíos éticos y ambientales que acompañan estos avances. Las cifras oficiales son llamativas, pero no cuentan toda la historia: la omisión del consumo indirecto y la manipulación de métricas reflejan un problema de transparencia significativo en la industria.
El reto es mirar más allá de los informes corporativos y exigir claridad, rigor y compromiso genuino con la sostenibilidad. Solo así podremos garantizar que la inteligencia artificial evolucione de manera responsable, sin esconder el verdadero costo ambiental de su progreso.
Hablar de los problemas sociales más grandes de México es abrir un espejo que refleja tanto la historia como los retos actuales de un país lleno de contrastes. México es una tierra de riqueza cultural y natural, pero también de desigualdades profundas que se manifiestan en la vida diaria de millones de personas. Entenderlos no es solo tarea de gobiernos: la responsabilidad social demanda la participación activa de empresas, universidades, organizaciones y ciudadanía.
Esta nota busca ser una guía clara y reflexiva para comprender los principales desafíos que enfrenta la sociedad mexicana. Más allá de enlistar estadísticas, el propósito es contar las historias detrás de cada problema, conectar con sus causas estructurales y plantear cómo desde la responsabilidad social se puede contribuir a transformarlos. Porque reconocer los retos es el primer paso para ser parte de la solución.
12 problemas sociales más grandes de México
1. Pobreza y desigualdad: una herida persistente
La pobreza sigue siendo uno de los problemas sociales más grandes de México, pues limita las oportunidades de millones de personas. A pesar de programas sociales y esfuerzos institucionales, gran parte de la población enfrenta condiciones precarias de vivienda, educación y empleo. La brecha entre los que más tienen y los que menos sigue siendo alarmante.
Desde la responsabilidad social, trabajar por la reducción de la desigualdad significa impulsar modelos de negocio inclusivos, promover empleos dignos y fomentar programas comunitarios que fortalezcan el tejido social. No se trata solo de filantropía, sino de construir un país más justo desde cada sector.
2. Educación desigual y rezago escolar
La educación es una promesa incumplida para miles de niñas, niños y jóvenes. Aunque México ha avanzado en cobertura, el rezago escolar y la baja calidad educativa impiden que la escuela sea un motor de movilidad social. Las brechas tecnológicas también evidencian la falta de acceso a herramientas básicas para aprender en un mundo digital.
Aquí, las empresas pueden marcar una diferencia apoyando becas, programas de mentoría y colaborando con universidades para elevar la preparación de los futuros profesionistas. Invertir en educación es invertir en el futuro colectivo.
3. Inseguridad y violencia cotidiana
La violencia en México no es un fenómeno aislado, sino parte de un entramado complejo de impunidad, crimen organizado y falta de oportunidades. Millones de personas viven con miedo en su día a día: desde los feminicidios hasta la violencia comunitaria, la seguridad se ha vuelto un derecho frágil.
Para enfrentar este reto, la responsabilidad social empresarial puede fomentar una cultura de paz a través de proyectos comunitarios, empleo digno y programas que fortalezcan la cohesión social. La paz no se decreta: se construye.
4. Corrupción y falta de confianza institucional
La corrupción es una sombra que debilita al país y que, junto a la impunidad, mina la confianza en las instituciones. Este problema afecta desde los servicios básicos hasta las inversiones extranjeras, frenando el desarrollo económico y social.
Fortalecer la ética corporativa y apostar por la transparencia son caminos imprescindibles. Cuando empresas y sociedad civil se convierten en aliados contra la corrupción, se generan mejores condiciones para un México confiable y competitivo.
5. Acceso limitado a servicios de salud
El sistema de salud en México enfrenta grandes desafíos: hospitales saturados, falta de medicamentos y desigualdad en la atención entre zonas urbanas y rurales. La pandemia de COVID-19 visibilizó aún más estas carencias estructurales.
Las alianzas público-privadas pueden jugar un papel clave, apoyando desde infraestructura hasta campañas de prevención. La salud debe dejar de ser un privilegio para convertirse en un derecho accesible y real.
6. Desempleo y precarización laboral
El trabajo debería ser sinónimo de dignidad, pero en México persisten condiciones de informalidad y salarios insuficientes. La falta de empleos de calidad y las oportunidades limitadas para jóvenes y mujeres agravan el problema.
Las empresas pueden generar cambios significativos promoviendo prácticas laborales justas, programas de capacitación y esquemas que reconozcan el valor humano en cada colaborador. La responsabilidad social comienza en casa.
7. Migración y desplazamiento forzado
México es tanto país de origen como de tránsito y destino migratorio. Miles de personas se ven obligadas a dejar sus hogares debido a la violencia o la falta de oportunidades. La migración forzada trae consigo riesgos de explotación, discriminación y vulnerabilidad extrema.
Impulsar políticas incluyentes y programas de integración laboral para migrantes no solo es un acto de justicia, sino también una oportunidad de desarrollo para el país. La diversidad puede ser un motor de innovación y crecimiento.
8. Género y violencia contra las mujeres
La violencia de género sigue siendo uno de los retos más urgentes. Cada día, mujeres en México enfrentan discriminación, brechas salariales y agresiones que limitan su desarrollo pleno. Los feminicidios son la expresión más dolorosa de esta realidad.
La solución requiere un cambio cultural profundo, apoyado por políticas públicas, empresas comprometidas con la igualdad y una ciudadanía que promueva el respeto. La equidad de género es un derecho, no un privilegio.
9. Medio ambiente y cambio climático
El deterioro ambiental es otra de las caras de los problemas sociales más grandes de México. Contaminación, deforestación, pérdida de biodiversidad y falta de gestión de residuos amenazan la salud de comunidades enteras y el futuro del país.
Adoptar prácticas sostenibles, impulsar la economía circular y apostar por energías limpias son pasos fundamentales para enfrentar esta crisis. Cuidar el medio ambiente es cuidar a las personas.
10. Alimentación y desnutrición
A pesar de ser un país con gran riqueza agrícola, México enfrenta altos niveles de desnutrición infantil y, paradójicamente, de obesidad en adultos. La mala alimentación está ligada a la pobreza, la falta de educación nutricional y el acceso limitado a productos saludables.
Las empresas del sector alimentario tienen la responsabilidad de ofrecer opciones más sanas y accesibles, al tiempo que apoyan programas comunitarios de nutrición. Garantizar el derecho a una alimentación adecuada es clave para el desarrollo humano.
11. Vivienda precaria y exclusión urbana
Millones de mexicanos viven en asentamientos informales sin acceso a agua potable, electricidad o servicios básicos. La urbanización desordenada ha generado ciudades excluyentes, donde el acceso a vivienda digna es un lujo para muchos.
El sector privado puede impulsar proyectos de vivienda social y esquemas de financiamiento inclusivos que permitan a más familias tener un hogar digno. El derecho a la ciudad debe estar al alcance de todos.
12. Juventud sin oportunidades
Los jóvenes en México enfrentan un escenario complejo: falta de empleos, deserción escolar y la presión de entornos violentos. Esta generación, llamada a ser el motor del país, se enfrenta a obstáculos estructurales que limitan su potencial.
Invertir en programas de empleabilidad, becas y desarrollo de habilidades digitales es fundamental. Darles un camino de oportunidades es apostar por el presente y futuro de México.
Los problemas sociales más grandes de México no son islas separadas, sino fenómenos interconectados que requieren un abordaje integral. La pobreza alimenta la desigualdad; la violencia limita la educación; la corrupción frena la salud y la confianza. Resolverlos demanda un esfuerzo conjunto, donde la responsabilidad social se convierte en puente entre sectores.
México tiene todo para ser un país de oportunidades: talento joven, recursos naturales y una sociedad resiliente. El reto está en transformar esa resiliencia en acción colectiva para que, algún día, hablar de estos problemas sea parte de la historia y no de la realidad.
En una cafetería de moda, alguien revisa en su celular una nota sobre el impacto ambiental de la moda rápida, mientras luce orgullosamente una camiseta adquirida en una de las marcas que justamente critica. Este contraste no es casualidad, sino parte de un fenómeno cada vez más estudiado: la paradoja del consumo responsable. Una contradicción que revela cómo nuestras decisiones de compra no siempre reflejan nuestros valores.
El tema no solo es un dilema individual, sino también un reto para empresas, organizaciones y especialistas en responsabilidad social que buscan comprender por qué los consumidores, a pesar de estar mejor informados que nunca, siguen apostando por productos y servicios que saben que dañan al planeta o a las comunidades. Entender esta paradoja es clave para diseñar estrategias de impacto real.
La paradoja del consumo responsable: entre ideales y realidad
La paradoja del consumo responsable se manifiesta cuando lo que decimos y lo que hacemos al consumir no coincide. Muchas personas se declaran preocupadas por el medio ambiente, la justicia social o la ética empresarial, pero al tomar decisiones de compra optan por lo más accesible, barato o atractivo, aunque contradiga sus ideales.
Este fenómeno no significa que los consumidores sean hipócritas. Más bien refleja la complejidad de las decisiones de compra, donde entran en juego factores como la disponibilidad de productos, el precio y las dinámicas sociales. En otras palabras, la intención responsable se enfrenta con la realidad cotidiana.
Las empresas, al observar esta contradicción, enfrentan el reto de ofrecer opciones que no solo comuniquen responsabilidad social, sino que resulten accesibles y convenientes. De lo contrario, seguirán dejando espacio para que la incoherencia persista en el consumo.
La presión del precio y la accesibilidad
Uno de los principales detonantes de esta paradoja es el factor económico. Aunque los consumidores deseen apoyar marcas sostenibles, los precios suelen ser más altos que los de productos convencionales. Ante la disyuntiva, muchas veces la elección se inclina hacia lo asequible.
Además, la accesibilidad física también juega un papel clave. No todos los consumidores tienen cerca tiendas responsables o mercados locales, lo que genera una dependencia hacia grandes cadenas, incluso cuando saben que estas tienen prácticas cuestionables.
En este sentido, la paradoja del consumo responsable revela una brecha estructural: los productos éticos todavía no están al alcance de todos. Reducir esa distancia no solo depende de la voluntad del consumidor, sino de políticas públicas y modelos de negocio inclusivos.
El poder del marketing emocional
La publicidad ha perfeccionado el arte de seducir, incluso a quienes critican los excesos del consumo. Campañas aspiracionales, estrategias digitales y colaboraciones con influencers logran que productos poco sostenibles se perciban como irresistibles.
Este marketing emocional contribuye a que la paradoja del consumo responsable se mantenga vigente. Aunque el consumidor conozca los impactos negativos, la narrativa que envuelve a ciertos productos conecta con deseos profundos: pertenencia, estatus o gratificación inmediata.
Aquí surge un aprendizaje importante para las marcas responsables: comunicar sostenibilidad no basta. También deben conectar emocionalmente, mostrando que elegir responsablemente no significa renunciar a estilo, placer o identidad.
La disonancia cognitiva: el peso de nuestras justificaciones
Cuando una persona actúa en contra de sus valores, experimenta lo que la psicología llama “disonancia cognitiva”. Para aliviarla, solemos justificar nuestras decisiones: “solo será esta vez”, “no había otra opción”, “yo sí reciclo, así que está equilibrado”.
Estas justificaciones sostienen la paradoja del consumo responsable, permitiendo que la incoherencia se vuelva parte del día a día sin un fuerte sentimiento de culpa. Es un mecanismo de defensa que evita el desgaste emocional, pero también perpetúa patrones de consumo dañinos.
Comprender este punto abre una oportunidad para la educación y la comunicación social: si logramos que el consumidor vea coherencia como un acto aspiracional y deseable, podrá disminuir esta brecha entre valores y acciones.
La influencia del entorno social
Las decisiones de compra no ocurren en un vacío individual. Están marcadas por lo que hacen amigos, colegas y familiares. En muchos casos, aun cuando sabemos que una elección no es sostenible, el deseo de pertenecer al grupo pesa más que la coherencia.
La presión social impulsa la paradoja del consumo responsable. Vestir cierta marca o usar un dispositivo popular puede convertirse en un símbolo de integración, incluso si esa elección contradice nuestras creencias sobre justicia ambiental o social.
Las organizaciones que buscan cambiar hábitos deben considerar este factor colectivo. No basta con persuadir al individuo: es necesario transformar narrativas comunitarias y normalizar el consumo consciente como un estándar cultural.
El reto para empresas y consumidores
La paradoja del consumo responsable plantea una pregunta fundamental: ¿cómo transformar la intención en acción? Para las empresas, la respuesta está en diseñar productos responsables que sean tan atractivos, accesibles y competitivos como los convencionales.
Los consumidores, por su parte, necesitan asumir que cada decisión de compra es un acto político y social. Apostar por la coherencia, aunque implique pequeños pasos, puede convertirse en un cambio acumulativo con impacto real.
Finalmente, el reto es compartido: gobiernos, empresas y ciudadanos deben generar condiciones que hagan posible que la sostenibilidad sea la opción más fácil y natural, no la más difícil y cara.
La paradoja del consumo responsable no es solo un reflejo de nuestras contradicciones, sino un espejo de las estructuras que sostienen el mercado. Aunque parezca un dilema personal, en realidad se trata de un desafío colectivo que exige nuevas formas de producción, comunicación y consumo.
Reconocerla es el primer paso para superarla. El segundo es aceptar que la coherencia se construye poco a poco, con cada decisión que tomamos como consumidores, empresas y sociedad. Solo así podremos transformar la contradicción en acción y acercarnos a un consumo verdaderamente responsable.
La energía que mueve al mundo también puede estar apagando miles de vidas antes de tiempo. En Estados Unidos, un nuevo estudio reveló que la contaminación atmosférica causada por el petróleo y el gas está vinculada con 91,000 muertes prematuras al año, además de cientos de miles de enfermedades respiratorias y complicaciones en la salud pública. Detrás de cada estadística hay un rostro: niños con asma, comunidades racializadas expuestas a la injusticia ambiental y familias que cargan con las consecuencias invisibles del desarrollo energético.
Según un artículo de TIME, este hallazgo, publicado en Science Advances, no es solo una alerta científica, sino también un llamado ético y social. Por primera vez, se ha medido de manera integral cómo cada etapa del ciclo de vida de los combustibles fósiles afecta la salud humana y cómo estas afectaciones no se distribuyen de manera equitativa. La investigación muestra lo que ya muchas comunidades saben desde hace décadas: la energía que sostiene al sistema económico también perpetúa desigualdades sociales y sanitarias.
El costo oculto del petróleo y el gas: muertes prematuras y desigualdad
El impacto de los combustibles fósiles trasciende la contaminación visible. Según el estudio, la exposición a partículas tóxicas derivadas de su producción provoca muertes prematuras en decenas de miles de personas cada año. Las consecuencias van desde cáncer y partos prematuros hasta enfermedades respiratorias crónicas, con efectos acumulativos que marcan la vida de generaciones enteras.
Lo alarmante no es solo la magnitud del problema, sino la forma desigual en que se distribuyen sus consecuencias. Afroamericanos, asiáticos, indígenas y comunidades hispanas son quienes soportan la mayor carga de esta crisis de salud ambiental. La energía, que debería ser motor de progreso, se convierte en un factor que refuerza la inequidad social.
Este patrón refuerza la necesidad de hablar de justicia ambiental como parte de la responsabilidad social empresarial. No basta con reducir emisiones; es urgente reconocer que detrás de cada dato hay poblaciones históricamente marginadas que cargan con el peso del sistema energético actual.
El ciclo de vida energético: upstream, midstream y downstream
El estudio analizó cada etapa del ciclo del petróleo y el gas, desde la exploración hasta el uso final. En la fase upstream, que incluye extracción y exploración, los efectos recaen con fuerza en comunidades indígenas e hispanas. En la fase intermedia, relacionada con transporte y almacenamiento, los daños se intensifican. Finalmente, en el downstream —refinación y consumo—, las comunidades negras y asiáticas resultan más expuestas a enfermedades mortales.
Lo relevante es que la contaminación no se limita al lugar de producción. Las emisiones viajan, se dispersan y afectan a comunidades enteras, incluso a aquellas que nunca tuvieron voz en la toma de decisiones sobre la instalación de refinerías o ductos.
De este modo, cada fase de la cadena energética deja una huella social y ambiental distinta, pero todas convergen en un mismo desenlace: muertes prematuras y enfermedades prevenibles que se podrían evitar con cambios estructurales en el modelo energético.
Infancias vulnerables: asma y nacimientos prematuros
Más de 10,000 nacimientos prematuros y 216,000 nuevos casos de asma infantil al año en Estados Unidos se relacionan directamente con la contaminación de petróleo y gas. Este dato no solo habla de salud, sino también de derechos humanos: millones de niños inician su vida en condiciones de vulnerabilidad que pudieron evitarse.
El estudio incluso estima 1,610 casos de cáncer atribuibles a la contaminación por combustibles fósiles a lo largo de la vida de los habitantes estadounidenses. La infancia se convierte en la cara más visible de un sistema energético que compromete el futuro antes de que comience.
Aquí la reflexión es inevitable: ¿qué significa hablar de sostenibilidad si no garantizamos un entorno seguro para los más pequeños? Proteger la salud infantil debe ser un eje prioritario en la agenda de responsabilidad social y no un efecto secundario del progreso económico.
Geografía de la injusticia: Texas y Luisiana como epicentros
La investigación señala que los impactos más graves se concentran en lugares con gran actividad de refinación, como el este de Texas y el sur de Luisiana. Estas zonas, conocidas por su fuerte dependencia de la industria energética, son también escenarios de desigualdad histórica y vulnerabilidad social.
Allí, las comunidades negras enfrentan mayores tasas de mortalidad prematura, nacimientos prematuros y crisis de asma infantil. El vínculo entre energía y justicia racial se hace evidente: el acceso desigual al aire limpio se convierte en una forma de discriminación estructural.
Esto obliga a replantear cómo se localizan las industrias y quiénes cargan con los pasivos ambientales. El costo humano del petróleo no es una cifra abstracta, sino un mapa de inequidad marcado por la geografía del poder económico.
Ciencia al servicio de la acción comunitaria
Los investigadores utilizaron modelos atmosféricos y epidemiológicos con datos de 2017, reconociendo que sus resultados probablemente son conservadores, dado que la producción de petróleo y gas aumentó 40 % desde entonces. Esto significa que hoy las cifras podrían ser aún más graves.
Para Eloise Marais, autora principal del estudio, los datos son la validación de lo que las comunidades llevan décadas denunciando: el aire que respiran los enferma. El conocimiento científico, en este caso, no llega para revelar, sino para respaldar las voces que ya alertaban sobre los daños.
Este punto es clave para quienes trabajamos en responsabilidad social: la ciencia no puede reemplazar a las comunidades, pero sí puede fortalecer su lucha, brindando evidencia que impulse políticas públicas y medidas corporativas más justas.
Una solución inmediata: reducir la dependencia fósil
Aunque los gases de efecto invernadero persisten en la atmósfera por años, los beneficios en salud derivados de reducir la contaminación son prácticamente inmediatos. Basta con disminuir la quema de combustibles fósiles para que mejore la calidad del aire y, con ello, la esperanza de vida.
La transición energética no es solo un imperativo climático, sino una estrategia de salud pública. Cada refinería cerrada, cada kilómetro recorrido en transporte limpio, cada innovación en energías renovables se traduce en menos muertes prematuras y en una carga sanitaria más justa.
El reto es claro: no se trata únicamente de tecnología, sino de voluntad política y compromiso empresarial para transformar un modelo energético que hoy sigue costando vidas.
Aire limpio como derecho humano
El estudio publicado en Science Advances ofrece evidencia irrefutable: el petróleo y el gas no solo generan riqueza, también cobran un alto precio en vidas humanas, especialmente en las más vulnerables. Las muertes prematuras asociadas a esta industria son la muestra de que no existe un desarrollo energético neutro.
En el corazón de este debate está la responsabilidad social: reconocer que el acceso al aire limpio es un derecho humano básico. Ignorarlo perpetúa la inequidad; atenderlo puede convertirse en el motor de una transición justa.
La pregunta que queda en el aire es tan simple como poderosa: ¿seguiremos permitiendo que la energía que nos mueve sea también la energía que nos mata?
En los últimos años, hemos escuchado hablar de olas de calor cada vez más frecuentes e intensas. Sabemos que generan incomodidad, aumentan la mortalidad en picos de calor extremo y transforman la vida urbana. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en Nature Climate Change revela un hallazgo inesperado: la exposición constante a altas temperaturas acelera el envejecimiento humano.
Este descubrimiento representa un cambio de paradigma. Ya no se trata únicamente de los efectos inmediatos, como golpes de calor o deshidratación, sino de un impacto silencioso y duradero en la salud. Según los investigadores, las consecuencias de las olas de calor en el cuerpo pueden ser tan dañinas como fumar, beber en exceso o tener una mala alimentación.
Más allá de lo evidente: el calor que envejece
Durante décadas, los científicos habían asociado las olas de calor con muertes prematuras a corto plazo. Sin embargo, este nuevo análisis va más allá: confirma que el calor extremo tiene repercusiones acumulativas que afectan directamente la edad biológica, un indicador clave de salud general.
El estudio siguió a 25,000 personas en Taiwán durante 15 años, comparando su exposición a olas de calor con su edad biológica. Los resultados fueron contundentes: quienes enfrentaron cuatro días adicionales de calor extremo en un periodo de dos años, envejecieron biológicamente nueve días más. En el caso de trabajadores manuales, la cifra alcanzó 33 días.
Según The Guardian, aunque las cifras puedan parecer pequeñas, el impacto se amplifica con el tiempo. A medida que estas exposiciones se repiten, las consecuencias de las olas de calor se convierten en un factor de riesgo comparable a otros hábitos nocivos.
El impacto invisible: cómo afecta a nivel celular
Uno de los aspectos más inquietantes es que aún no se entiende del todo por qué el calor acelera el envejecimiento. Los investigadores sugieren que podría deberse a un daño progresivo en el ADN y a procesos inflamatorios persistentes.
Los análisis incluyeron biomarcadores como presión arterial, colesterol, inflamación y funciones vitales de órganos como el hígado y los pulmones. Los resultados mostraron que el calor extremo altera la regulación interna del cuerpo, generando un desgaste anticipado de funciones esenciales.
Esto coloca a las consecuencias de las olas de calor en una categoría distinta: no son visibles de inmediato, pero van erosionando lentamente la salud, dejando huellas que se arrastran de por vida.
Una amenaza global y desigual
Si bien el estudio se centró en Taiwán, sus implicaciones son universales. El doctor Cui Guo, quien lideró la investigación, advirtió que el impacto total en la población mundial será significativo, ya que todos, en mayor o menor medida, estamos expuestos a olas de calor.
La vulnerabilidad no se distribuye de manera equitativa. Personas mayores, enfermas o de bajos ingresos —quienes tienen menos acceso a aire acondicionado o viviendas adecuadas— enfrentan un riesgo aún mayor. Esto refleja una dimensión social de la crisis climática: las consecuencias de las olas de calor afectan con más fuerza a quienes menos recursos tienen para protegerse.
La crisis climática amplifica estas desigualdades, ya que las altas temperaturas están vinculadas al uso indiscriminado de combustibles fósiles, cuya quema alcanzó niveles récord en 2024.
Infancia y vejez: extremos en riesgo
El calor no discrimina edades. Un estudio paralelo en 2024 reveló que la exposición al calor en la infancia afecta negativamente el desarrollo de la sustancia blanca cerebral en los niños, lo que puede tener efectos a largo plazo en el aprendizaje y la cognición.
Por otro lado, los adultos mayores experimentan un deterioro más rápido de sus funciones biológicas y cognitivas cuando están expuestos de manera constante al calor extremo. Investigaciones en EE. UU. incluso señalaron que comunidades afroamericanas y personas que viven en barrios pobres sufren un envejecimiento más acelerado y deterioro cognitivo más evidente.
Así, las consecuencias de las olas de calor se convierten en un factor intergeneracional: dañan a quienes están iniciando su desarrollo y a quienes están en la etapa más vulnerable de la vida.
Adaptarnos o sufrir: las medidas de protección
El estudio también encontró que con el tiempo las personas intentan adaptarse. Pasar más horas a la sombra, usar ventiladores o aire acondicionado son respuestas comunes. Sin embargo, estas soluciones suelen ser insuficientes o inaccesibles para millones de personas.
La resiliencia individual no basta. Se requieren políticas públicas robustas que garanticen acceso a espacios verdes, infraestructura adecuada y medidas de alerta temprana. También las empresas tienen un papel clave al diseñar entornos laborales seguros, especialmente para quienes trabajan al aire libre.
Reconocer las consecuencias de las olas de calor como un problema de salud pública y de responsabilidad social es fundamental para evitar una crisis silenciosa que aumente la desigualdad y el sufrimiento humano.
Un llamado a la responsabilidad compartida
El profesor Paul Beggs, uno de los expertos que analizó el estudio, enfatizó que “muchos hemos sobrevivido a olas de calor, pero lo que no sabíamos era que también nos estaban haciendo envejecer más rápido”. Su reflexión apunta a una verdad incómoda: el impacto del calor extremo no siempre se percibe, pero está ahí, acumulándose con el tiempo.
Para el sector empresarial y social, esta información es clave. Hablar de sostenibilidad no solo implica reducir emisiones, sino también proteger la salud de las personas. Reconocer que la crisis climática está dejando huellas en nuestro propio cuerpo debería ser una razón de peso para redoblar compromisos.
Las olas de calor no son un fenómeno pasajero, son el reflejo de un planeta en crisis. Y lo más alarmante: están alterando la forma en que envejecemos.
El estudio revela una realidad inquietante: las olas de calor no solo marcan récords de temperatura, también dejan cicatrices invisibles en nuestro organismo. Las consecuencias de las olas de calor aceleran el envejecimiento, comprometen la salud de las comunidades vulnerables y ponen de manifiesto la urgencia de replantear nuestras estrategias de adaptación y mitigación.
Hoy, más que nunca, la responsabilidad social se vuelve un puente entre ciencia, política y acción colectiva. El desafío no es solo sobrevivir al calor extremo, sino garantizar que no robe años de vida ni bienestar a las generaciones presentes y futuras.
Con el regreso a clases a la vuelta de la esquina, miles de estudiantes y familias mexicanas se preparan para enfrentar uno de los momentos de mayor impacto económico del año. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), el gasto promedio por estudiante oscila entre los 10 mil y 15 mil pesos, considerando únicamente materiales, uniformes y tecnología básica para iniciar el ciclo escolar en 2025.
La segunda mano como opción inteligente y sustentable
Frente a este panorama, eBay se presenta como una alternativa inteligente y sustentable para adquirir tecnología, accesorios escolares y artículos únicos de segunda mano, con la calidad y funcionalidad necesarias para el regreso a clases, pero sin afectar el bolsillo.
Adquirir productos de segunda mano no solo es una alternativa, sino una tendencia en crecimiento en los últimos años. De acuerdo con el reporte más reciente de recommerce de eBay, el 62% de sus consumidores a nivel global elige comprar de segunda mano para ahorrar dinero. Además, el 26% lo hace por motivos relacionados con el cuidado del medio ambiente, el 25% busca artículos únicos usados difíciles de encontrar nuevos, el 24% lo ve como una forma de acceder a productos de marca a precios más accesibles, y el 18% está motivado por la posibilidad de adquirir piezas únicas o coleccionables que han tenido otro dueño anteriormente.
En eBay, los compradores pueden realizar búsquedas precisas gracias a una amplia gama de filtros, que incluyen el estado del artículo, precio, categoría, marca, color, tamaño, estilo y opciones de envío. También es posible aplicar preferencias personalizadas, productos con descuento, productos cuya compra apoya causas benéficas, artículos con autenticidad verificada o vendedores que aceptan devoluciones. Estas herramientas permiten agilizar la búsqueda y encontrar opciones que se ajusten a las necesidades y expectativas de cada usuario.
“eBay ha sido una fuerza impulsora del recommerce, y seguimos invirtiendo en herramientas y tecnología que fortalecen la economía circular”, destaca Paolo Levoni, Gerente General de Expansión de Mercados Internacionales.
En cuanto a tecnología, los consumidores pueden encontrar todo lo necesario para estar preparados: desde computadoras, laptops y tablets, hasta audífonos, celulares y gadgets.
Cada producto cuenta con descripciones claras y detalladas sobre su estado, lo que permite tomar decisiones informadas y acordes al presupuesto disponible. Las clasificaciones disponibles en eBay son altamente específicas, e incluyen opciones como nuevo, nuevo con caja abierta, restaurado (en diferentes niveles de calidad), o usado pero en funcionamiento. Estas categorías permiten a los estudiantes acceder a tecnología funcional y confiable, ideal para tareas escolares, clases en línea y actividades, por una fracción del costo de un equipo nuevo.
Además del equipo electrónico, eBay ofrece una amplia variedad de productos escolares y accesorios que combinan funcionalidad con estilo, como mochilas, totebags, termos, estuches, ropa, calzado y más.
De acuerdo con datos de eBay, a nivel global, entre las compras más populares de segunda mano destacan la ropa (48%), los libros (34%) y el calzado (24%), todos ellos elementos clave en cualquier regreso a clases. Esto demuestra que no todo tiene que ser nuevo para expresar quién eres, y que esta temporada también puede ser una oportunidad para elegir de forma más consciente, auténtica y accesible. Un regreso a clases con compras claras y responsables
En un contexto donde el 36% del gasto escolar se destina a útiles, el 17% a uniformes y el 14% a ropa y calzado, según la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), explorar opciones de segunda mano no solo representa una opción más económica, sino también una forma de consumo responsable y transparente.
eBay ofrece un espacio ideal para que madres, padres y estudiantes encuentren todo lo necesario para el regreso a clases, sin sacrificar calidad, estilo ni economía. Además, promueve la claridad entre compradores y vendedores, facilitando una experiencia de compra informada y segura: desde etiquetas de estado y evaluaciones hasta descripciones detalladas de cada producto, todo está pensado para tomar decisiones con confianza y sin sorpresas.
“Con millones de estudiantes en México incorporándose a sus actividades académicas en todos los niveles (básico, medio superior y superior), el regreso a clases representa una oportunidad para hacer compras más inteligentes y responsables. No se trata solo de ahorrar, sino de tomar decisiones que reflejen nuestros valores: cuidar el planeta, consumir de forma más consciente y encontrar productos que realmente se ajusten a nuestras necesidades y posibilidades. En eBay, creemos que lo de segunda mano puede tener tanto valor como lo nuevo, y que cada compra es una forma de actuar con propósito”, señaló Levoni.
Great Place To Work®, la autoridad mundial en cultura del lugar de trabajo, se enorgullece en condecorar a los Best Workplaces in Latin America™ de 2025.
Con nuevas reglas de elegibilidad y una mayor participación, esta es la lista más competitiva jamás creada para la región latinoamericana. Hay un aumento del 63% en el número de grandes empresas que compiten este año, un aumento del 14% en el número de pequeñas y medianas empresas y 127 empresas figuran en la lista este año por primera vez.
La lista de este año incluye 200 organizaciones identificadas por Great Place To Work luego de encuestar a más de 2,4 millones de empleados de más de 30 países de América Latina (incluidos México, América Central, América del Sur y el Caribe). La muestra de la encuesta representa la experiencia laboral de 4,3 millones de empleados.
Para formar parte de esta lista, las empresas tuvieron que superar ampliamente a sus pares en toda América Latina, según lo medido por la Encuesta Trust Index™ de Great Place To Work®. Las empresas fueron tomadas en cuenta para integrar la lista de América Latina después de ganar la certificación de Great Place To Work Certification™ y de que se las seleccionara por haber recibido distinciones a nivel local en las listas nacionales de Best Workplaces™.
El reconocimiento se otorga con base en datos confidenciales de encuestas que evalúan la experiencia de los empleados que generan confianza e impulsan el desempeño comercial. Las empresas más competitivas crean experiencias saludables y consistentes para los empleados en todos los niveles de la organización, sin importar quién sea el empleado o qué haga para la empresa.
“Felicitaciones a las Best Workplaces in Latin America”, dice Michael C. Bush, CEO de Great Place To Work®, Inc. “Estas empresas líderes están marcando el camino, construyendo lugares de trabajo que fortalecen a las comunidades, hacen a las naciones más prósperas y al mundo un lugar mejor”.
Por otra parte, Renán González Nieto, CEO Regional de Great Place To Work® México, Caribe y Centroamérica comenta: “Formar culturas de alta confianza en las organizaciones impacta en el crecimiento y permanencia de las empresas, en entornos económicos con incertidumbre como el que atravesamos. Los datos aportan soluciones de alto valor para lograrlo, para nosotros es estratégico promover la participación de nuestros clientes que serán reconocidos entre Los Mejores Lugares para Trabajar™ de América Latina, pues fomentan el crecimiento de nuestra región.”
La lista de 2025 tiene dos segmentos, uno para empresas de entre 50 y 499 empleados (categoría pequeña y mediana empresa) y otro para empresas con más de 500 empleados (categoría empresas grandes). Las empresas elegibles también tuvieron que aparecer en al menos una lista nacional de Best Workplaces de Great Place To Work en la región de América Latina.
Tetra Pak entiende que para cuidar el planeta es indispensable transformar los sistemas alimentarios, buscando que sean más eficientes y sostenibles, ya que de este cambio depende tanto mitigar la crisis ambiental, como poder garantizar que la creciente demanda de alimentos, que aumentará en un 60% para 2050, pueda ser atendida de forma responsable.
Por ello, la empresa está impulsando acciones que permitan reducir el impacto de sus procesos operativos en el medio ambiente y fomentar el bienestar de las comunidades, compromisos que materializa en programas con resultados medibles.
La compañía reconoce que alcanzar sus objetivos requiere evaluar y ajustar constantemente su rumbo, por lo que, a través de su Informe de Sostenibilidad 2024, no solo informa sobre sus avances, sino que se autoevalúa, promueve la transparencia y motiva a conocer los logros alcanzados durante ese año.
Visión y compromiso responsable: el Informe de Sostenibilidad 2024 de Tetra Pak
Tetra Pak tiene una visión clara: consolidar sistemas alimentarios sostenibles que protejan al planeta y generen bienestar social, y para lograrlo, desarrolla programas que impactan de manera directa a niños, familias y comunidades mexicanas.
Ejemplo de ello es su colaboración en el Programa de Alimentación Escolar, el cual, durante 2024, benefició a más de 3.2 millones de niñas y niños en 27 estados de la república, mediante la entrega de desayunos escolares nutritivos y seguros, los cuales son vitales para garantizar su óptimo desarrollo. Además, esta iniciativa no sólo fomenta hábitos saludables desde la infancia, sino que ayuda a mejorar el desempeño escolar de los menores.
Por otra parte, la empresa impulsó la iniciativa Juguemos a comer bien, que llegó a 126 municipios del país y benefició a más de 85 mil infantes, transmitiendo de forma divertida la importancia de una alimentación balanceada, un esfuerzo que educa y contribuye a formar consumidores informados y responsables.
Asimismo, Tetra Pak, en alianza con el Sistema Estatal para el Desarrollo de la Familia (Sedif), llevó a cabo el taller Desperdicio Cero, diseñado para capacitar a los titulares y al personal operativo de los Sistemas Municipales DIF sobre el manejo óptimo de los alimentos, la importancia de reducir el desperdicio y la cultura del reciclaje en favor del medio ambiente y las personas. De igual manera, Tetra Pak se distingue por trabajar en distintas áreas que impulsan la sustentabilidad y cuidado medioambiental.
Circularidad y reciclaje: un compromiso creciente
Para Tetra Pak, otra forma de fomentar los sistemas alimentarios sostenibles es a través de la adopción de una cultura circular. Por ello, durante 2024, la empresa recicló más de 55 mil toneladas de envases, una cantidad 10% mayor con respecto a 2023, consolidando así su liderazgo en economía circular. Este resultado es producto de sus convicciones, pero también de fuertes inversiones en infraestructura y alianzas estratégicas para fortalecer la cadena de reciclaje en toda su cadena productiva.
Por otro lado, la compañía creó el Programa Basura Cero, con el cual, en colaboración con autoridades, instituciones y población local, está contribuyendo a mejorar la gestión de los residuos sólidos en comunidades de Oaxaca que carecían de capacidad técnica y recursos económicos para el adecuado tratamiento de la misma.
Otra de las acciones destacadas de Tetra Pak en 2024 fue la expansión de sus puntos de acopio gracias al trabajo de su llamada Red Verde, un equipo de promotores que están ayudando a que cada uno de los miembros del eslabón de la cadena de reciclaje participe de manera activa en el aprovechamiento de los residuos y se consoliden sistemas de reciclaje más robustos a lo largo del país. El trabajo de este grupo ha permitido contar con 820 centros de acopio en los que se instalaron 198 contenedores especiales para envases Tetra Pak en diferentes lugares de la República.
Estos avances no solo reducen la huella ambiental, sino que sientan las bases para que los envases de Tetra Pak puedan reincorporarse a nuevos ciclos productivos, fortaleciendo un modelo de negocio verdaderamente sostenible.
Bienestar para colaboradores y comunidades
El Informe de Sostenibilidad 2024 de Tetra Pak también resalta importantes logros sociales dentro y fuera de la compañía. Según el informe, el 88% de sus colaboradores recibió exámenes médicos preventivos, una acción que ayuda a fortalecer la cultura del autocuidado entre su comunidad interna. Además, la compañía logró incrementar a un 23% el número de mujeres en puestos de liderazgo, lo que representa un avance del 10% con respecto al año anterior y una prueba de que su compromiso con la equidad de género sigue fortaleciéndose.
En las comunidades donde opera, Tetra Pak ha transformado residuos en soluciones útiles por medio de acciones como la donación de 710 láminas de polialuminio a escuelas de Guadalajara y el reciclaje de millón y medio de envases que se utilizaron para fabricar mobiliario para un centro de desarrollo infantil en el mismo estado. Asimismo, la empresa apoyó a centros de acopio con uniformes y materiales que mejoran su operación y dignifican el trabajo de los recolectores.
Estos logros muestran que la sostenibilidad social para Tetra Pak no se limita a sus instalaciones, sino que se extiende a las comunidades donde opera, en las cuales busca generar un impacto positivo y duradero.
Tetra Pak, un compromiso con resultados reales
Tetra Pak demuestra que la sostenibilidad puede ser un motor de innovación, bienestar social y protección ambiental. Sus acciones fortalecen sistemas alimentarios más eficientes, impulsan la economía circular y promueven el desarrollo de las comunidades mexicanas.
Gracias a estos esfuerzos, Tetra Pak contribuye a construir un México con mayor bienestar, donde la sostenibilidad deja de ser una aspiración para convertirse en una práctica cotidiana que beneficia a todos.
El Informe de Sostenibilidad 2024 de Tetra Pak refleja una empresa comprometida con la transparencia y la rendición de cuentas, donde cada meta se mide, se revisa y se ajusta para alcanzar resultados reales. Te invitamos a conocer más sobre los esfuerzos de la compañía en el siguiente enlace.
El ESG, que alguna vez se vendió como el estandarte de parques eólicos, derechos laborales y transparencia corporativa, revela hoy un rostro menos romántico: en Europa, ya abraza armas nucleares como parte de la inversión “sostenible”. Bloomberg lo documenta: desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, el número de fondos ESG de renta variable expuestos a la industria nuclear ha crecido más de 50%, superando los 2,000. Hoy, casi la mitad de estos fondos, que manejan cerca de 9 billones de dólares, tienen alguna exposición a empresas que fabrican, suministran o transportan armas nucleares. Como resume el artículo: “La idea de lo que ESG puede representar ha pasado de los parques eólicos a las armas de destrucción masiva con una sorprendente facilidad.”
Soy de los que piensan que la justificación es la madre de todas los vicios. Y en el mundo financiero, las justificaciones sobran. Lo que hace unos años era impensable, hoy se presenta como un ajuste pragmático: en un mundo en conflicto, la seguridad se ha convertido en un riesgo sistémico tan urgente como el cambio climático. Bajo esta lógica, la “S” de Social en las taxonomías europeas se estira hasta abarcar la seguridad, justificando la presencia de armas nucleares en portafolios “sostenibles”. En México, nuestra Taxonomía Sostenible de 2023, enfocada en energía, equidad de género y cambio climático, aún no toca estos extremos. Pero, en un país en un país donde la inseguridad y el crimen organizado ya pesan en la agenda, ¿cuánto falta para que sigamos el mismo camino?
Paul Clements-Hunt, promotor del término ESG en 2004, lo señala: “ESG no es ética ni moral; es materialidad y deber fiduciario.” Si la seguridad es un riesgo material, financiar empresas como BAE Systems, Airbus, Thales Defence, Safran, Leonardo o Babcock International Group encaja en esa visión. Airbus afirma que sus actividades “cumplen con el Tratado de No Proliferación Nuclear y se realizan con un compromiso ético”. Leonardo asegura actuar “en plena conformidad con las regulaciones internacionales”. Pero estas justificaciones no disipan las críticas. Este “ethics-washing” no solo confunde a inversionistas minoritarios, sino que podría fracturar la confianza en el ESG como motor de cambio, especialmente entre quienes aún lo ven como un faro de valores éticos.
"Recordar un pasado catastrófico debe impulsarnos a proteger y construir un presente y un futuro en paz".
Al cumplirse 80 años del bombardeo atómico de Nagasaki, @antonioguterres hace un llamado:
En un artículo reciente en ExpokNews , cité a David Razú Aznar , director general de Afore XXI Banorte, quien apuntó: “Ya no es ESG. Es inversión responsable.” Para Razú, la sostenibilidad no es una moda ni un juego reputacional, sino “una respuesta seria a riesgos financieros reales”. Su metáfora lo resume: “La sostenibilidad avanza como las olas. Cada ola deja capacidades instaladas.” Pero, ¿es la inclusión de armas nucleares en Europa parte de esta nueva ola de inversión responsable? ¿O es un malabarismo financiero que estira la “S” de Social hasta romperla? En México, donde nuestra taxonomía prioriza la equidad de género y el cambio climático, ¿podríamos ver un giro similar si la seguridad se vuelve prioridad? Razú diría que lo importante es la consistencia, pero ¿dónde trazamos la línea cuando los riesgos materiales incluyen armas de destrucción masiva?
El debate no es si esto está ocurriendo —ya ocurre—, sino cómo se reflejará en las próximas revisiones de las taxonomías globales. En Europa, ¿incorporarán explícitamente la seguridad en la “S” de Social? En México, ¿mantendremos el enfoque en lo social y ambiental, o cederemos al pragmatismo? Para los puristas, esto es una traición a los principios fundacionales del ESG. Para los pragmáticos, es una respuesta lógica a un mundo en conflicto.
Al final, no se trata de negar la necesidad de seguridad ni de satanizar las etiquetas. Se trata de no ser ingenuos. Porque los financieros, con esa naturalidad que tienen para venderte la cuadratura al círculo, terminan convenciéndote casi viéndote a los ojos. Y lo más curioso es que muchas veces se las compramos.
La pregunta es si esta ola de inversión responsable puede abrazar armas nucleares sin perder la esencia del ESG. y es que como dijo Razú, con las olas no se lucha: “Se entienden, se anticipan… y se toman con equilibrio.”
A darle, que ya es martes, pero también a seguir cuestionando.
Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.
Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.
A lo largo de la historia, las mujeres han emprendido una lucha constante para obtener el reconocimiento de sus derechos y abrirse paso en todos los ámbitos, desde los sociales hasta los profesionales. En conmemoración de estos esfuerzos, cada 26 de agosto se celebra el Día Nacional de la Igualdad de la Mujer, una fecha para reflexionar sobre los avances alcanzados y los retos que aún persisten para garantizar la igualdad de género en el trabajo y en la sociedad.
Este día busca visibilizar los logros que han permitido a las mujeres acceder a más espacios de participación, pero también señalar los desafíos que continúan limitando la equidad real. La conmemoración invita a replantear políticas, transformar culturas organizacionales y crear entornos inclusivos que permitan a mujeres y niñas desarrollar su potencial.
En México, Corporativo Kosmos, líder nacional en servicios de alimentación, ha asumido este compromiso con determinación. A través de una cultura corporativa que promueve la equidad, la empresa impulsa el desarrollo profesional de sus colaboradoras, generando oportunidades y fomentando un ambiente donde hombres y mujeres crecen por igual.
Corporativo Kosmos: un compromiso con la igualdad de género en el trabajo
Corporativo Kosmos ha construido una cultura laboral basada en el respeto, la equidad y el impulso al talento sin distinción de género. La compañía fomenta condiciones que permiten a mujeres y hombres desarrollarse profesionalmente, equilibrar sus responsabilidades laborales y familiares, y acceder a programas que fortalecen su liderazgo.
Kosmos ha logrado que las oportunidades sean equitativas mediante acciones como el impulso a programas de capacitación, flexibilidad de horarios y liderazgo inclusivo. Estas acciones no solo generan un mejor clima laboral, sino que permiten que cada colaboradora desarrolle todo su potencial mientras contribuyen al éxito del corporativo.
Este compromiso se refleja en casos como el de Norma Figueroa, contadora del área patrimonial, y María del Carmen Sandoval, directora de operaciones, cuyas trayectorias son ejemplo del crecimiento que puede alcanzarse cuando las empresas apuestan por la igualdad de género en el trabajo, reconocen el esfuerzo y brindan apoyo para avanzar profesionalmente.
Una historia de liderazgo femenino y crecimiento profesional
Norma Figueroa inició su trayectoria en Corporativo Kosmos siendo muy joven y sin estudios superiores. No obstante, gracias al respaldo de la empresa y las diversas facilidades que le proporcionaron, ella pudo continuar su preparación académica y profesional y convertirse en una líder que hoy comparte su conocimiento con las nuevas generaciones:
“He logrado crecer profesionalmente gracias al corporativo, porque mis líderes me apoyaron para estudiar porque entré muy jovencita y no tenía los estudios, pero me dieron oportunidad de entrar a la vocacional, luego a la Superior y también la flexibilidad de entrar a las 7:00 am y salir a las 4:00p pm para ir al colegio y ya con alimentos, entonces todo ese apoyo de los líderes de esta empresa ha sido muy importante en mi vida, la empresa me impulsó y me ayudó en ese deseo que yo tenía de superarme”.
Norma reconoce que el camino no estuvo libre de desafíos, especialmente al ejercer autoridad en entornos donde, debido a la época y costumbres, existía mayor presencia masculina. Sin embargo, la cultura de respeto y apertura de la empresa le dio herramientas para crecer y demostrar que la igualdad de género en el trabajo no era un ideal lejano, sino una práctica que podía adoptarse para beneficio de todas y todos.
La empresa de la familia Landsmanas se dio a la tarea de crear espacios para que, poco a poco, más mujeres participaran y tomaran puestos de liderazgo en la organización. Este cambio no solo abrió puertas, sino que fortaleció la confianza de las colaboradoras para ejercer liderazgo y seguir creciendo. Hoy, Norma, como otras empleadas del Corporativo, han desarrollado habilidades para dirigir equipos de forma empática y constructiva:
“El liderazgo que llevo aquí es constructivo porque yo apoyo con el conocimiento que tengo a quien me lo solicita. Yo sé que mis compañeras y compañeros también van a subir porque van a tener ese conocimiento que yo he adquirido durante tantos años en menor tiempo, entonces yo pienso que eso es una aportación que doy a la organización. Actualmente hay compañeros que están en puestos importantes y pues trabajaron conmigo, entonces esa es mi forma de ayudar a la construcción de la empresa desde mi liderazgo y he apoyado tanto a hombres como a mujeres a seguir creciendo”.
El liderazgo de Norma es conocido entre sus compañeros por ser empático y colaborativo, ya que apoya a sus compañeras y compañeros, comparte experiencia y fomenta un ambiente de compañerismo. Sin duda, su historia es ejemplo de cómo el respaldo institucional y la determinación personal se combinan para impulsar carreras sólidas y demostrar que las mujeres pueden asumir cualquier reto con éxito.
Impulsar la igualdad a través de la capacitación y el reconocimiento
Por otra parte, María del Carmen Sandoval ha vivido más de dos décadas de crecimiento dentro de Corporativo Kosmos, ascendiendo hasta la dirección de operaciones. Desde esta posición ha liderado equipos en áreas de alta exigencia, impulsando la capacitación como herramienta clave para que hombres y mujeres crezcan juntos:
“Mi compromiso es capacitación, hacer que la gente que trabaja conmigo aprenda mucho y se dé su crecimiento; yo ya tuve mi crecimiento, ahora yo te impulso para que tengas tu momento y crezcas”.
María del Carmen Sandoval, directora de operaciones en Corporativo Kosmos.
La directiva destaca que la empresa reconoce el esfuerzo y abre puertas al talento sin distinción de género. Hoy las colaboradoras tienen presencia activa en la toma de decisiones estratégicas, lo que demuestra que la igualdad de género en el trabajo es una realidad tangible:
“Yo veo que para la mujer en Corporativo Kosmos hay muchísima amplitud y muchísimos deseos de que cada día se incorporen más mujeres; nuestros líderes nos respetan y nos dan oportunidades de crecimiento”.
María del Carmen Sandoval, directora de operaciones en Corporativo Kosmos.
Su experiencia evidencia cómo el reconocimiento y la preparación continua fortalecen tanto a las colaboradoras como a la empresa:
“En 24 años, la empresa me ha generado muchísimas satisfacciones, el sentirme una mujer triunfadora porque ellos me dieron esa oportunidad y veo que las otras muchachas que ahorita están empezando también tienen esa oportunidad. En mi área, que es la dirección de operaciones, tenemos la facilidad de formar directores, administradores, recursos humanos, auxiliares administrativos, es algo maravilloso porque puedes darle oportunidades de crecimiento a todo el mundo y ayudar a que la empresa tenga el personal preparado que necesita”.
Así, María del Carmen se ha dedicado a formar equipos sólidos, impulsar a otras mujeres y reforzar la idea de que el talento femenino es indispensable para construir entornos laborales más justos e inclusivos, donde cada persona encuentre el respaldo necesario para crecer y aportar al éxito colectivo.
Mujeres como pilar de la cultura corporativa
En Corporativo Kosmos, las mujeres no solo ocupan posiciones estratégicas, también son reconocidas como pilar fundamental del éxito empresarial. Las experiencias de Norma Figueroa y María del Carmen Sandoval evidencian que el impulso al talento femenino fortalece a la organización y genera un ambiente en el que cada colaborador se siente valorado.
Ambas coinciden en que la igualdad de género en el trabajo requiere un esfuerzo conjunto: líderes que abren puertas, compañeras y compañeros que colaboran, y políticas empresariales que eliminan barreras para el crecimiento profesional. Este enfoque ha permitido que la empresa evolucione hacia una cultura más inclusiva y moderna.
Kosmos ha entendido que invertir en el desarrollo de sus colaboradoras no es solo un acto de justicia social, sino una estrategia inteligente que potencia la productividad, la innovación y el compromiso en todos los niveles de la organización.
La diversidad de género: clave para una cultura de inclusión y respeto. ¿Por qué? 🤔 •Fomenta la innovación y creatividad •Mejora la toma de decisiones •Refleja la diversidad •Crea un ambiente más equitativo Corporativo Kosmos, es un ejemplo de esta práctica. pic.twitter.com/SO5UfUk1vR
— Fundación Pablo Landsmanas (@FPLandsmanas) August 14, 2024
Corporativo Kosmos reconoce la importancia de la mujer
En el marco del Día Nacional de la Igualdad de la Mujer, Corporativo Kosmos reafirma su compromiso de seguir creando espacios donde las mujeres puedan desarrollarse profesionalmente y asumir posiciones de liderazgo. El reconocimiento a colaboradoras como Norma Figueroa y María del Carmen Sandoval refleja el impacto positivo de una cultura basada en la equidad.
Este compromiso no solo beneficia a las trabajadoras, sino que fortalece a la empresa en su conjunto. Al promover la igualdad de género en el trabajo, Kosmos fomenta entornos más colaborativos, productivos y humanos, donde las capacidades de cada persona son valoradas por igual.
La compañía celebra a todas las mujeres que forman parte de su historia y reconoce su aporte esencial para seguir avanzando hacia un futuro más justo e inclusivo. Con acciones firmes, Corporativo Kosmos demuestra que la responsabilidad social empresarial puede ser una poderosa herramienta para impulsar la igualdad y el crecimiento colectivo.
Cada 19 de agosto se celebra el Día Mundial de la Fotografía, una fecha que nos invita a reconocer el poder que tiene una imagen para contar historias, transmitir emociones y hacer que un momento se vuelva inolvidable. Detrás de cada gran fotografía hay talento y creatividad, pero también un soporte que potencia su fuerza visual. En publicidad y escenografías, las telas y su calidad pueden marcar la diferencia entre una imagen que impacta y una que pasa desapercibida.
La elección de la tela adecuada es clave para lograr impresiones que reproduzcan fielmente los colores originales, con nitidez y realismo en gran formato. Un tejido de grano grueso puede distorsionar la imagen y reducir su intensidad, afectando el impacto visual en anuncios espectaculares, stands de ferias o escenografías de conciertos y eventos. En cambio, un textil especialmente diseñado para impresión digital, liso, liviano y a la vez resistente, asegura que el mensaje se proyecte con toda la fuerza, claridad y brillo que merece.
El mercado publicitario textil ha crecido de manera constante, impulsado por el auge de soluciones en gran formato como lonas, banners y pantallas. En América Latina, este segmento registra un aumento anual del 8% en México y Colombia. Solo en México, la inversión en publicidad exterior impresa alcanzó 12 mil millones de pesos en 2024, 5% más que el año anterior, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Publicidad Exterior (AMPE), lo que demuestra que sigue siendo una estrategia relevante para las marcas que buscan visibilidad e impacto.
Estos indicadores subrayan la importancia de utilizar materiales textiles de alta calidad, capaces de ofrecer impresiones vibrantes, resistencia frente a condiciones climáticas y facilidad de manejo para montajes en diversas estructuras. Con 30 años de presencia en México y más de ocho décadas como líder textil en Latinoamérica, Lafayette pone a disposición una amplia gama de telas especializadas que cumplen con estas exigencias, garantizando resultados óptimos para campañas publicitarias.
Lafayette se especializa en la creación de textiles para impresión digital de gran formato, combinando tecnología de vanguardia y creatividad para satisfacer las demandas del sector publicitario y escenográfico. Sus telas, disponibles en formatos de hasta doble ancho y compatibles con las principales tecnologías de impresión del mercado, ofrecen resistencia, maleabilidad y propiedades específicas, como bloqueo o difusión de luz, según los requerimientos de cada exhibición. Estas características las hacen ideales para escenografías, exhibiciones comerciales, cajas de luz, decoración interior o montajes temporales en exteriores. Además, la marca impulsa la innovación sostenible al integrar procesos y materiales responsables con el medio ambiente, en sintonía con las tendencias globales de la industria.
La tela como aliada de la fotografía y la publicidad
En campañas publicitarias y montajes visuales, cada detalle cuenta. Desde el momento en que el fotógrafo captura la imagen, hasta que ésta se imprime y se exhibe en gran formato, existe un trabajo coordinado que busca un mismo objetivo: atraer miradas y conectar con las emociones del público. Las telas publicitarias de Lafayette permiten que ese proceso fluya con resultados excepcionales, convirtiendo cada imagen en una experiencia inmersiva. Diferentes marcas de la industria de la belleza mantienen la fidelidad y refinamiento de las imágenes a través de telas suaves y lisas que le aportan sofisticación a espacios de experiencia con los consumidores.
Este día es un recordatorio de que una gran fotografía impresa en el material adecuado, puede transformarse en un mensaje memorable que trasciende y permanece en la memoria colectiva. Por ello, en un mundo donde la imagen lo es todo, Lafayette convierte cada fotografía en una oportunidad para impactar, inspirar y dejar huella en quienes la observan.
La historia de las marcas que han sabido trascender no se escribe únicamente en cifras de ventas o balances financieros, sino en la confianza que generan en quienes las rodean. Esa confianza se construye con cada acción, con cada decisión y con cada interacción con la sociedad. Cuando hablamos de reputación corporativa, nos referimos a ese valor intangible que puede catapultar a una empresa hacia el liderazgo o, por el contrario, dejarla vulnerable frente a una crisis.
Hoy, más que nunca, la reputación corporativa se convierte en el diferenciador real frente a un mercado competitivo y consumidores cada vez más informados. Ya no basta con tener un producto atractivo o un precio competitivo: las personas observan la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. El prestigio, la credibilidad y el compromiso social se han vuelto parte de la ecuación que define el éxito empresarial.
Reputación corporativa: el nuevo oro intangible
La reputación corporativa no es un accesorio de la estrategia de negocios, sino la base sobre la cual se construye la sostenibilidad de una marca. A diferencia de los activos tangibles, su valor no se mide en inventarios ni en infraestructura, sino en la percepción de confianza y credibilidad que se genera en la mente de los stakeholders.
Cuando una empresa invierte en construir este intangible, está invirtiendo en su futuro. Diversos estudios muestran que una compañía con una buena reputación es capaz de atraer inversión, fidelizar clientes y captar al mejor talento. Es, en esencia, un multiplicador de valor que trasciende cualquier campaña de marketing.
Además, en un mundo donde las redes sociales amplifican tanto lo positivo como lo negativo, este activo invisible puede ser la diferencia entre salir fortalecido de una crisis o quedar marcado por años. Las marcas que entienden esto trabajan en reputación todos los días, no solo cuando se encienden las alarmas.
Más allá de la venta: la confianza como motor de crecimiento
Las ventas son un indicador de corto plazo, pero la confianza es un motor de crecimiento sostenido. La reputación corporativa actúa como un escudo que protege a la empresa en tiempos de incertidumbre y como un trampolín que impulsa la innovación y la apertura de nuevos mercados.
Las personas ya no compran únicamente productos, sino historias, valores y compromisos. Cada compra se convierte en una declaración de afinidad con los principios de una marca. Por eso, compañías con buena reputación no solo venden más, sino que venden mejor: generan lealtad y vínculos emocionales duraderos.
La reputación es también un intangible que influye directamente en la competitividad.
Mientras los precios pueden ser imitados y las campañas copiadas, la confianza que se construye con consistencia es intransferible e inigualable.
La reputación y la responsabilidad social: dos caras de la misma moneda
No es casualidad que las empresas con mejor reputación también sean referentes en responsabilidad social. Las acciones sociales y ambientales no solo impactan a la comunidad, sino que refuerzan la percepción de coherencia entre el discurso y la práctica. Aquí es donde la reputación corporativa cobra todo su sentido.
Cuando una compañía se involucra genuinamente en causas sociales, demuestra que su propósito va más allá del beneficio económico. Esto no solo eleva su imagen, sino que construye un círculo virtuoso: la sociedad gana, la empresa gana y el mercado reconoce esa coherencia.
Sin embargo, caer en el “greenwashing” puede tener efectos devastadores. Una reputación que se construye durante años puede colapsar en días si se descubre una incongruencia. Por eso, la responsabilidad social debe ser auténtica, estratégica y medible.
El impacto financiero de un intangible
Aunque a simple vista la reputación pueda parecer difícil de medir, cada vez existen más herramientas que permiten calcular su impacto. Desde índices de confianza hasta estudios de valor de marca, queda demostrado que la reputación corporativa puede equivaler a un porcentaje significativo del valor total de una empresa.
Los inversionistas consideran este activo en sus decisiones, ya que una marca sólida representa menor riesgo y mayor estabilidad.
Lo mismo sucede con los socios estratégicos, que prefieren asociarse con compañías confiables y con buen prestigio.
En ese sentido, la reputación no solo genera beneficios sociales, sino que se traduce en retornos financieros tangibles. Es un capital que, bien gestionado, incrementa el valor de mercado y abre puertas que el dinero por sí solo no puede comprar.
Gestión estratégica: construir reputación día a día
La reputación no se improvisa, se gestiona. Esto implica diseñar estrategias integrales que abarquen desde la comunicación corporativa hasta la cultura organizacional. La congruencia interna es el primer paso: colaboradores motivados y comprometidos son embajadores naturales de la marca.
Después, viene la escucha activa hacia los stakeholders. Comprender qué esperan, qué valoran y qué critican es esencial para construir una reputación sólida. Las empresas que se limitan a comunicar sin escuchar suelen perder credibilidad.
Finalmente, la gestión de crisis es clave. Una compañía con protocolos claros, transparencia y capacidad de respuesta puede convertir un momento difícil en una oportunidad para demostrar su solidez y reafirmar su prestigio.
Casos que inspiran y casos que advierten
Ejemplos sobran para demostrar que la reputación corporativa es un arma de doble filo. Marcas que han sabido invertir en causas sociales, en innovación sostenible y en una comunicación transparente se han convertido en referentes globales.
Por otro lado, están los casos de empresas que subestimaron el poder de este intangible y que, tras un escándalo, vieron desplomarse tanto su valor de mercado como la confianza de sus clientes. Lo que se construye en décadas puede perderse en horas.
Estos aprendizajes demuestran que la reputación no es opcional, sino un elemento vital de la estrategia empresarial. Invertir en ella no es un lujo, es una necesidad para sobrevivir y destacar en la era de la transparencia.
El activo invisible que nunca deja de hablar
La reputación corporativa es un activo invisible, pero con un impacto más real que cualquier venta. Es la voz que habla por una empresa cuando ella guarda silencio, y el reflejo de su coherencia cuando se enfrenta a la mirada pública.
Las empresas que entienden su valor saben que no se trata de “verse bien”, sino de “hacerlo bien” y dejar que las acciones hablen por sí mismas. Al final, la rentabilidad puede fluctuar, pero la confianza, una vez ganada, multiplica las oportunidades y asegura la permanencia en el tiempo.
En un mundo donde todo cambia con rapidez, la reputación se mantiene como el cimiento más sólido. No es un accesorio: es la base sobre la que se construye el futuro de los negocios responsables.
Desde el primer trazo de color, el lanzamiento de Rare Beauty trasciende lo esencial del maquillaje para sumergirse en una narrativa de propósito y sororidad cultural. Esta alianza, inesperada en su origen, es un puente que une tradición mexicana y compromiso social, y se convierte en un potente motor de cambio. En el fondo, no se trata solo de productos, sino de alianzas con impacto genuino.
La historia que hoy nos convoca va más allá del brillo y el tono: el lanzamiento de Rare Beauty materializa una oportunidad para reinvertir en cultura y bienestar juvenil. A través de esta colaboración, los beneficios se transforman en apoyo para la Escuela Nacional de Cerámica y el Rare Impact Fund, rescatando raíces artesanales y fortaleciendo salud mental en una misma pincelada.
Cultura y cosmética: el preludio del lanzamiento de Rare Beauty
En un mundo saturado de colaboraciones, el lanzamiento de Rare Beauty con Tajín destaca por su autenticidad. Más que una fusión estética, es un homenaje a esas raíces mexicanas que definen identidades y emociones colectivas. Es el paso de Selena Gómez hacia sus propias raíces, con un maquillaje que habla de identidad.
Este socio inesperado —Tajín— no solo aporta colores vivos, sino peso cultural y simbólico. El rubor Chamoy y el gloss Clásico evocan sabores, tradiciones y alegría: una explosión cromática que convierte cada aplicación en memoria compartida. El storytelling construye así un puente emocional entre consumidores y cultura.
Al poner la esencia mexicana en primer plano, el lanzamiento de Rare Beauty demuestra cómo la cosmética puede convertirse en narradora de historias significativas, y no solo en embajadora de una estética pasajera.
Responsabilidad con raíces: belleza que dona
Lo más relevante: este lanzamiento de Rare Beauty no es solo belleza embotellada, es responsabilidad social activa. Parte de los ingresos se destinarán a la Escuela Nacional de Cerámica —impulso vital para preservar técnicas ancestrales y artesanos locales— así como al Rare Impact Fund, comprometido con la salud mental juvenil.
Ese doble destino refleja un enfoque holístico: atender el arte y la cultura de un lado, y la salud emocional del otro. Una narrativa poderosa, que combina tradición con bienestar contemporáneo.
Así, al comprar este set, no solo se adquiere color, se invierte en escuelas y programas de impacto real.
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El storytelling visual: colores que hablan
El set, con tonos de rubor Chamoy (rojo-marrón profundo) y gloss Clásico (terracota con destellos dorados), hace del lanzamiento de Rare Beauty una experiencia sensorial completa.
Estos tonos no fueron elegidos al azar: representan la viveza del chile, la nostalgia de la familia, la tradición que atraviesa generaciones. Cada trazo en mejillas y labios es un fragmento de cultura, una conexión íntima con la historia compartida, una pincelada de pertenencia.
El resultado es una narrativa visual que no solo adorna, sino que emociona y enciende el diálogo cultural.
Disponibilidad estratégica y accesibilidad social
El lanzamiento de Rare Beauty tomó lugar el 21 de agosto de 2025, disponible en Sephora (EE.UU. y México) y RareBeauty.com. Con un precio sugerido de $30 USD o aproximadamente $730 MXN, el set se posiciona como un artículo deseado y accesible, alineando glamour con propósito social.
Este nivel de accesibilidad permite que más personas participen en esta experiencia responsable, llevando belleza con propósito a un público amplio y conectando con comunidades diversas.
Desde su anuncio, generó gran repercusión: medios especializados destacaron no solo la alianza estética, sino el compromiso social. El storytelling se potenció en redes sociales, donde fans celebran la autenticidad cultural y el aporte social. Este impacto amplificado consolida el mensaje: este lanzamiento es un modelo de branding con propósito, que inspira otras marcas a integrar responsabilidad desde su narrativa.
Sinergia identitaria: un proyecto con sentido
Rare Beauty es mucho más que una estrategia de marketing; es una manifestación de identidad, una declaración de valores. Selena Gómez recurre a su herencia familiar mexicana —madre de sabores y rituales compartidos— para construir una pieza de consumo consciente y conectada.
Al unir arte, salud mental y cultura, esta estrategia comunicacional crea coherencia interna: la estética comunica algo más profundo, y cada compra es un gesto de solidaridad cultural y comunitaria.
Esta colaboración demuestra que la cosmética puede ser vehículo de transformación. Al invertir en la Escuela Nacional de Cerámica y el Rare Impact Fund, se articula una propuesta donde la belleza real nace desde el propósito. Es un llamado a repensar el consumo: ¿qué sucede cuando cada color, cada brillo y cada colaboración son también promesas cumplidas?
Este es un modelo de comunicación con responsabilidad: auténtico, profundo y eficaz. Hace falta más Rare Beauty, más Tajín y más marcas dispuestas a intervenir con conciencia. Porque el verdadero brillo ocurre cuando la belleza se convierte en fuerza colectiva.
Valia Energía, empresa mexicana del portafolio de Actis, administrador global de fondos de capital privado, dedicada a la generación de energía eléctrica y transporte de gas natural, lanza su segundo Reporte de Sostenibilidad a tres años de su fundación. Con más de 20.6 teravatios-hora (TWh) de electricidad generados en 2024, aproximadamente el 6% de la demanda nacional, el informe reafirma el compromiso de la compañía con el desarrollo de infraestructura energética sostenible y confiable en el país.
“Los resultados que se muestran en nuestro Reporte de Sostenibilidad reflejan el compromiso que tenemos con las operaciones responsables y la transparencia, resaltando nuestros logros clave, retos y aspiraciones en sostenibilidad, mientras lideramos en generación de energía”, explicó Narcís de Carreras, CEO de Valia Energía, durante la presentación del Reporte de Sostenibilidad 2024 de la empresa.
La empresa está enfocada en impulsar la transición energética nacional, al proporcionar energía asequible y confiable a través de la operación de sus siete plantas de generación, con una capacidad instalada de 3.2 gigavatios (GW) y respaldadas por infraestructura de gas natural. El año pasado, con una demanda extraordinaria de energía y una sequía extrema, las centrales eléctricas de Valia Energía presentaron una disponibilidad superior al 83% durante las 100 horas críticas durante el verano, por encima del promedio de las centrales térmicas en el país. Además, con el 66% de su producción en 2024 para el Suministro Básico, contribuyó a blindar a millones de hogares mexicanos de la volatilidad de precios en el Mercado Eléctrico Mayorista.
Las emisiones de CO₂ a partir de la generación eléctrica con gas natural son 45% menores que las equivalentes a la generación con carbón, y 29% menores que la de combustóleo, de acuerdo con datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (2024), lo que lo convierte en una alternativa más limpia y eficiente dentro de la matriz energética nacional.
“La nueva planeación vinculante en México marcará el rumbo de las inversiones privadas en energía. Nuestro enfoque es identificar y desarrollar proyectos que, dentro de este marco, generen valor, fortalezcan nuestro portafolio y respondan a las necesidades de infraestructura estratégica y de transición energética del país”, afirmó Jonathan Pinzón, Vicepresidente Sénior de Asuntos Externos y Desarrollo de Negocios.
Sostenibilidad, una de las bases para Valia Energía
La estrategia de sostenibilidad de Valia Energía es un principio transversal que guía todas sus decisiones, e integra el desarrollo económico y social, además de la responsabilidad ambiental. No obstante, este pilar va más allá de iniciativas aisladas y compromisos simbólicos.
Uno de los campos en donde la compañía ha profundizado su impacto es en la gestión hídrica, especialmente porque sus operaciones requieren del agua para la generación eficiente y de bajas emisiones y son susceptibles de impacto por estrés hídrico. En 2024, Valia Energía impulsó proyectos de eficiencia, con lo que redujeron en un 5% el consumo de agua cruda en sus plantas, favorecieron la reutilización de flujos internos y minimizaron las descargas.
“Este enfoque nos recuerda que la sostenibilidad no puede entenderse de forma aislada, lo ambiental y lo social están profundamente entrelazados”, destacó Paulina Chávez, Subdirectora de Sostenibilidad.
Por otra parte, en dicho periodo, las emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) de Valia Energía fueron de 419 kilogramos de CO₂ equivalente (kgCO₂e ) por megavatio-hora (MWh), por debajo del factor de emisión del Sistema Eléctrico Nacional que fue de 444 kgCO₂e/MWh; recicló el 17.2% de sus residuos y administró un consumo de agua de 5.7 millones de metros cúbicos (m³). De la misma forma, la compañía ha promovido una cultura de diversidad e inclusión y ha mantenido una tasa de incidentes laborales de cero.
El reporte se realizó considerando con los marcos internacionales GRI, SASB, TCFD y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Desarrollo de la proveeduría local, compromiso de Valia Energía con México
Uno de los puntos que también enfatizó la compañía, fue el fortalecimiento de la economía nacional, ya que, además de entregar electricidad asequible y confiable, Valia Energía también fomenta el desarrollo regional y nacional.
En 2024, la compañía emitió un bono de proyecto por 530 millones de dólares a 15 años; esto demuestra la confianza del mercado global de capitales en su modelo de negocio sostenible.
Asimismo, el 88% de los proveedores de la compañía se localizan en Coahuila, Tamaulipas y Estado de México, y recibieron el 69% del presupuesto de adquisiciones, contribuyendo al fortalecimiento de las economías locales.
“Al trabajar mayoritariamente con proveedores locales y mantener una operación eficiente y segura, multiplicamos el valor que creamos para México y alineamos nuestra rentabilidad con el impulso al crecimiento económico del país”, apuntó Fernando Suárez, Director de Finanzas de Valia Energía.
Estos resultados son solo una manera en que Valia Energía reafirma que la transición energética de México requiere innovación, responsabilidad y colaboración, por lo que la compañía seguirá impulsando proyectos que combinen confiabilidad, sostenibilidad e inclusión, con el objetivo de contribuir a un futuro energético más limpio y competitivo para el país.
Para conocer el Reporte de Sostenibilidad completo ve al siguiente enlace.
En México, la creación de empresas suele interpretarse como un indicador positivo de dinamismo económico. Sin embargo, detrás de las cifras recientes se esconde una realidad preocupante: la mayoría de las compañías creadas durante el gobierno de AMLO han surgido en la informalidad, limitando su capacidad de generar empleos con seguridad social, prestaciones y un horizonte de crecimiento.
De acuerdo con el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), el 73.5% de las nuevas unidades económicas abiertas en este sexenio se concentran en esquemas informales. Esta situación plantea un desafío profundo: ¿cómo construir un entorno empresarial capaz de reducir la pobreza si la mayoría de las nuevas iniciativas no ofrecen empleo digno?
Compañías creadas durante el gobierno de AMLO: una mayoría informal
Forbes comparte que según el CEESP, más de 668 mil compañías fueron registradas en este periodo, de las cuales 490 mil operan bajo esquemas informales. Esto significa que casi tres cuartas partes carecen de la estructura necesaria para brindar seguridad laboral a sus trabajadores.
El problema no solo es cuantitativo, sino cualitativo. La informalidad implica baja productividad, limitada capacidad de innovación y un nulo impacto en la reducción sostenida de la pobreza. En otras palabras, la apertura de estas compañías no se traduce automáticamente en bienestar social.
Para la comunidad empresarial y de responsabilidad social, este dato obliga a reflexionar: crear empresas sin condiciones laborales adecuadas perpetúa el círculo de desigualdad.
El espejismo de la generación de empleo
Uno de los grandes discursos del gobierno actual ha sido el impulso a la economía a través de la creación de empresas. Sin embargo, cuando estas iniciativas no están en la formalidad, su contribución real al empleo digno se diluye.
El CEESP advierte que las familias que trabajan en estas unidades difícilmente logran superar de manera sostenible la pobreza. Aunque programas sociales y el aumento al salario mínimo han aliviado en parte la situación, la informalidad sigue siendo un lastre estructural.
El desafío radica en dejar de medir el éxito solo en términos de número de compañías creadas durante el gobierno de AMLO, y empezar a evaluar su calidad, permanencia y compromiso con la formalidad.
Microempresas: motor limitado de crecimiento
Del total de nuevas unidades económicas, el 98.7% son microempresas con entre 1 y 10 empleados. Si bien las microempresas son un motor fundamental para la economía local, en la mayoría de los casos operan sin acceso a financiamiento, capacitación ni redes de apoyo.
El riesgo es claro: cuando la mayor parte del crecimiento empresarial se concentra en estructuras tan pequeñas y frágiles, la capacidad de generar empleos formales se reduce drásticamente. Esto debilita la productividad nacional y limita la competitividad de México frente a otros países.
En este sentido, la narrativa de éxito en torno a la apertura de negocios debe matizarse con un análisis serio de su capacidad de generar valor social.
La desaparición de empresas medianas y grandes
Otro dato que preocupa al sector privado es la reducción de empresas medianas y grandes. Durante el actual sexenio, el número de estas unidades se contrajo, en algunos casos por adquisiciones, pero también por el cierre de operaciones ante un entorno adverso.
Este retroceso es significativo porque son justamente estas compañías las que más contribuyen a la creación de empleos formales y con mejores condiciones. Sin ellas, la estructura económica se fragmenta y pierde estabilidad.
La desaparición de este segmento empresarial compromete el futuro del empleo digno en México, pues concentra la mayor parte de los beneficios sociales que requiere la población.
Obstáculos para operar en la formalidad
El CEESP señala que los costos de contratación, la carga fiscal, la inseguridad y el débil estado de derecho hacen poco atractivo operar dentro de la formalidad. Esta combinación de factores desalienta a los emprendedores y perpetúa un modelo económico precario.
Sin un entorno favorable para la formalidad, difícilmente las nuevas compañías podrán trascender más allá de la sobrevivencia. La consecuencia es un ecosistema empresarial vulnerable, con trabajadores sin prestaciones y con un futuro incierto. Este diagnóstico subraya la necesidad de políticas públicas que equilibren incentivos y obligaciones.
Incentivos para el cambio: hacia un empleo digno
El CEESP plantea con claridad que se requieren incentivos contundentes para fomentar la transición de las empresas hacia la formalidad. No se trata solo de sancionar, sino de generar un ecosistema que premie la responsabilidad y la productividad.
Programas de acompañamiento, acceso a financiamiento y políticas que reduzcan la carga administrativa pueden ser herramientas clave. De lo contrario, la informalidad seguirá siendo el refugio de quienes no encuentran condiciones para crecer en la legalidad.
Las compañías creadas durante el gobierno de AMLO tienen ante sí la oportunidad de convertirse en agentes de cambio, siempre que se apueste por un modelo que valore el empleo digno como pilar de desarrollo.
La cifra del 73.5% de informalidad no debe entenderse como una simple estadística, sino como un llamado urgente a repensar la política empresarial y laboral en México. Mientras la mayoría de las compañías creadas durante el gobierno de AMLO permanezcan en la informalidad, la lucha contra la pobreza y la desigualdad seguirá incompleta.
El verdadero reto está en articular esfuerzos entre gobierno, sector privado y sociedad civil para construir un ecosistema que premie la formalidad, impulse la productividad y garantice empleos dignos. Solo así podremos transformar la apertura de empresas en un auténtico motor de desarrollo social.
La migración global es uno de los fenómenos más complejos de nuestro tiempo. Millones de personas cruzan fronteras buscando seguridad, oportunidades o un nuevo comienzo, enfrentando desafíos que van más allá de lo económico. La manera en que sociedades, gobiernos y empresas abordan estas situaciones no solo refleja su capacidad de inclusión, sino también su compromiso con los derechos humanos y la responsabilidad social.
Comprender los retos de la migración global requiere mirar más allá de las estadísticas. Cada historia de migración es un relato de resiliencia, miedo y esperanza, donde la empatía y la acción estratégica pueden marcar la diferencia. Las organizaciones que logran integrar políticas y programas con un enfoque humano, no solo contribuyen al bienestar de los migrantes, sino que fortalecen sus propios valores y reputación social.
10 retos de la migración global y cómo afrontarlos con empatía
1. Acceso a servicios básicos
El primer desafío es garantizar que las personas migrantes tengan acceso a servicios esenciales como salud, educación y vivienda digna. La falta de información, barreras lingüísticas y discriminación estructural limita su integración, generando vulnerabilidades que se perpetúan.
Las organizaciones y gobiernos pueden implementar programas de orientación, traducción y acompañamiento, garantizando que los migrantes comprendan y ejerzan sus derechos. La colaboración público-privada resulta clave para ofrecer soluciones inclusivas que trasciendan la asistencia temporal y fomenten la autonomía.
2. Inclusión laboral
Uno de los retos de la migración global más críticos es la inserción en mercados laborales formales. Los migrantes suelen enfrentarse a condiciones precarias, subempleo o discriminación en procesos de contratación.
Fomentar programas de capacitación, certificación de habilidades y alianzas con empresas comprometidas con la RSE permite abrir oportunidades sostenibles. Las empresas que adoptan políticas inclusivas no solo cumplen con un mandato ético, sino que también amplían su talento y diversidad cultural.
3. Educación y desarrollo de capacidades
El acceso a la educación, tanto formal como profesional, sigue siendo limitado para migrantes y sus familias. La interrupción de estudios y la falta de reconocimiento de títulos generan brechas que impactan su futuro laboral y social.
Iniciativas de escuelas inclusivas, becas y programas de reconocimiento académico permiten que los migrantes continúen su desarrollo. Organizaciones de responsabilidad social pueden impulsar estos programas, construyendo un puente entre el potencial individual y el crecimiento colectivo.
4. Protección legal y derechos humanos
Muchas personas migrantes enfrentan desafíos legales significativos, desde trámites de residencia hasta amenazas de deportación. La desprotección legal aumenta su vulnerabilidad ante abusos y explotación.
Es fundamental ofrecer asesoría jurídica accesible y sensibilización sobre derechos. Al garantizar un marco de protección sólido, se promueve la justicia social y se refuerza la ética organizacional en contextos de migración.
5. Salud física y mental
Los migrantes a menudo llegan con traumas físicos y psicológicos que requieren atención especializada. Estrés, ansiedad y discriminación pueden deteriorar su bienestar y limitar su integración.
Programas de apoyo psicológico, clínicas comunitarias y campañas de sensibilización permiten atender estas necesidades de manera integral. Adoptar un enfoque de cuidado continuo fortalece la resiliencia individual y colectiva.
6. Integración cultural y social
El choque cultural y la discriminación dificultan que los migrantes se sientan parte de sus nuevas comunidades. Esto puede generar aislamiento y conflictos sociales.
Fomentar espacios de encuentro, mentorías y actividades comunitarias permite construir vínculos de confianza. La empatía y el respeto por la diversidad cultural se convierten en herramientas clave para la cohesión social y la sostenibilidad de políticas inclusivas.
7. Vivienda digna y segura
El acceso a un lugar estable y seguro es un desafío recurrente. La precariedad habitacional expone a los migrantes a riesgos de violencia, explotación y problemas de salud.
Colaborar con ONG, gobiernos y empresas inmobiliarias para ofrecer soluciones de vivienda accesibles asegura que las familias puedan construir raíces. Este tipo de intervención refleja un compromiso tangible con la dignidad y los derechos humanos.
8. Lucha contra la discriminación y el odio
Los prejuicios y estigmas dificultan la integración y limitan oportunidades. La xenofobia no solo afecta a los migrantes, sino que erosiona la cohesión social y económica de las comunidades receptoras.
Campañas de sensibilización, programas educativos y políticas corporativas inclusivas contribuyen a reducir estigmas. Abordar estos retos de la migración global con empatía fortalece la cultura de respeto y responsabilidad social en todos los niveles.
9. Sostenibilidad y resiliencia económica
Los migrantes enfrentan la incertidumbre económica, sobre todo en contextos de crisis. La dependencia de empleos informales o temporales genera inestabilidad y vulnerabilidad a largo plazo.
Programas de microcrédito, formación financiera y apoyo a emprendimientos permiten crear oportunidades sostenibles. Las iniciativas que combinan empoderamiento económico y protección social contribuyen a comunidades más resilientes.
10. Movilidad segura y digna
El trayecto migratorio puede ser extremadamente peligroso, con riesgos de violencia, tráfico y explotación. Garantizar la seguridad durante el tránsito es un desafío constante para autoridades y organizaciones.
La implementación de rutas seguras, acompañamiento humanitario y cooperación internacional asegura que los migrantes puedan ejercer su derecho a moverse con dignidad. Estas acciones son un reflejo de responsabilidad social comprometida con la vida y los derechos humanos.
Abordar los retos de la migración global requiere una combinación de empatía, políticas inclusivas y colaboración multisectorial. Cada iniciativa que prioriza los derechos y la dignidad de los migrantes fortalece no solo a las personas, sino a las comunidades y organizaciones involucradas.
Invertir en soluciones sostenibles y humanas no es solo un acto ético: es un compromiso estratégico que consolida reputación, cohesión social y resiliencia frente a los desafíos globales. La migración no es un problema que se deba resolver en solitario, sino una oportunidad para practicar liderazgo responsable y construir un mundo más justo y conectado.
El futbol despierta pasiones, pero también puede despertar tensiones profundas cuando los megaeventos ponen en juego la vida de comunidades enteras. En el sur de la Ciudad de México, los vecinos de Santa Úrsula Coapa, a la sombra del Estadio Azteca, viven con preocupación la ampliación del recinto rumbo al Mundial 2026.
Lo que para algunos representa una fiesta deportiva global, para otros significa la amenaza de perder agua, espacios verdes y tranquilidad. La voz de líderes comunitarios y ambientalistas se alza para recordar que detrás de la euforia, los daños ambientales por Mundial 2026 pueden ser irreversibles si no se prioriza a las personas por encima de los intereses económicos.
Agua en riesgo: la batalla por un recurso escaso
De acuerdo con The Guardian, el suministro de agua ya es insuficiente en la Ciudad de México, con fugas que desperdician hasta el 40 % del líquido y barrios enteros que dependen de pipas para sobrevivir. En Santa Úrsula, la situación es crítica: los habitantes denuncian que la ampliación del Estadio Azteca aumentará la demanda y dejará aún más vulnerable a la comunidad.
La privatización de un pozo cercano por parte de Televisa en 2018 encendió las alarmas. Hoy, la extracción se realiza a 400 metros de profundidad, lo que acelera la sobreexplotación del acuífero. Para los vecinos, este antecedente es una advertencia de lo que podría intensificarse con las obras del Mundial.
Como señala la ambientalista Natalia Lara, “el torneo va a magnificar los problemas, incluida la escasez de agua”. Su protesta contra el proyecto le costó un arresto, reflejo de la tensión política que rodea al tema.
Espacios verdes bajo amenaza
El barrio no solo teme por el agua: también lucha por preservar sus áreas naturales. Un bosque urbano de más de 5,000 metros cuadrados, protegido durante décadas por los vecinos, podría desaparecer para dar paso a un parque temático. Para la comunidad, este espacio no es un lujo, sino su “pulmón” en medio del concreto.
El riesgo de perderlo muestra otra cara de los daños por el Mundial 2026: la gentrificación disfrazada de modernización. Lo que se presenta como una inversión para el entretenimiento puede convertirse en la desaparición de un hábitat clave para la biodiversidad urbana y la salud de la población.
📍 Ciudad de México 🏟️ Estadio Azteca 🗓️ 11 de junio 2026
🇲🇽 ¡El partido inaugural de la #CopaMundialFIFA 26 se jugará en tierra mexicana! 🤩
Rubén Ramírez, líder comunitario, lo resume con fuerza: “No estamos en contra del desarrollo, pero no puede ser a costa de nuestra vida diaria”.
El ruido de las promesas incumplidas
La historia pesa. Desde la inauguración del Azteca en la década de 1960, los vecinos han visto cómo cada torneo trae consigo promesas de mejoras que rara vez se cumplen. En cambio, los días de partido significan caos vehicular, contaminación acústica y un entorno que se vuelve casi inhabitable.
Con la llegada del Mundial 2026, muchos temen que el escenario se repita. Las autoridades hablan de empleos y mejor infraestructura, pero los residentes sospechan que la “tajada” que recibirán será mínima: estacionamientos improvisados y ventas callejeras.
En paralelo, los precios de renta ya empiezan a subir, poniendo en jaque a familias con ingresos por debajo del promedio de la ciudad. Para algunos, el evento se convierte en sinónimo de desplazamiento.
Derechos ignorados: la ausencia de consulta
La Constitución mexicana reconoce el derecho de consulta a las comunidades indígenas y originarias antes de ejecutar proyectos que las afecten. Sin embargo, los habitantes de Santa Úrsula aseguran que nunca fueron consultados adecuadamente sobre la ampliación del Estadio Azteca.
Para líderes locales como Ramírez, esto representa una violación directa a sus derechos históricos. “Nos ignoran por completo. No sabemos nada”, afirma. La percepción es que las decisiones se toman en beneficio de la FIFA y las empresas, dejando a la comunidad sin voz.
La omisión no solo es un error político: también revela cómo los daños por el Mundial 2026 se entrelazan con la falta de gobernanza inclusiva.
El espejismo económico
El gobierno calcula que el Mundial inyectará 7 mil millones de dólares a la economía mexicana. En teoría, un beneficio que debería mejorar la vida en comunidades de bajos ingresos como Santa Úrsula. Sin embargo, investigaciones de académicos internacionales han mostrado que los supuestos legados de los megaeventos rara vez llegan a los más vulnerables.
La distribución desigual de recursos suele ser la norma: grandes empresas y gobiernos capitalizan la inversión, mientras las comunidades enfrentan costos sociales y ambientales. En este caso, el riesgo es que los beneficios económicos queden concentrados en el sector privado.
La pregunta es inevitable: ¿vale la pena un Mundial si deja tras de sí comunidades empobrecidas y territorios degradados?
Entre la pasión y la responsabilidad
El futbol es parte de la identidad mexicana, y millones esperan con entusiasmo que el país reciba el torneo por tercera vez. Incluso los activistas insisten en que no buscan cancelar el evento, sino garantizar que se gestione con justicia social y ambiental.
El reto está en reconocer que la fiesta deportiva no debe eclipsar a quienes viven bajo su sombra. La gestión del agua, la preservación de áreas verdes y el respeto a la consulta ciudadana son condiciones mínimas para que el Mundial sea una celebración de todos, y no solo de unos cuantos.
¿Estás listo para representar y poner en alto el nombre de la #CiudadDeMéxico?
Al final, el verdadero triunfo será demostrar que México puede ser anfitrión sin sacrificar el bienestar de su gente ni su entorno.
Los daños por el Mundial 2026 no son una predicción lejana, sino un riesgo tangible que ya sienten comunidades como Santa Úrsula. La historia de este barrio refleja un dilema mayor: cómo equilibrar la pasión por el futbol con la responsabilidad de proteger los recursos y derechos de quienes habitan alrededor del Estadio Azteca.
Si se ignoran estas voces, el legado del Mundial podría no ser de orgullo, sino de pérdida. La fiesta deportiva pasará, pero las consecuencias ambientales y sociales permanecerán durante generaciones.