Ante la desconfianza persistente que hay en Europa sobre los alimentos transgénicos, la empresa alemana BASF va a abandonar el desarrollo de nuevos productos destinados al mercado europeo, centrándose en otros más permisivos como Estados Unidos y Brasil.
“Estamos convencidos de que las biotecnologías verdes son cruciales para el siglo XXI, pero no son suficientemente aceptadas en muchas regiones de Europa por la mayoría de los consumidores, agricultores y responsables políticos”, estimó en una conferencia telefónica Stefan Marcinowski, miembro del directorio de BASF encargado de los Organismos Genéticamente Modificados (OGM).






