La electrificación del transporte de mercancías acaba de dar un paso de escala en Estados Unidos. Smart Freight Centre y Catalyst Mobility anunciaron la gestión de un pedido de 2,500 camiones eléctricos de batería Clase 8, una operación que representa el mayor encargo de este tipo realizado hasta ahora en el país y que prácticamente duplicará la flota estadounidense de camiones eléctricos de esa categoría.
Entre las empresas fundadoras que participan en la alianza detrás de la operación están Microsoft y PepsiCo, junto con otras compañías de transporte y grandes remitentes de mercancías. Tras una licitación competitiva, Tesla fue seleccionada como fabricante principal para los 2,500 vehículos iniciales, mientras que Kenworth, RIDE y Volvo fueron elegidos como fabricantes secundarios para atender necesidades operativas específicas.
El movimiento resulta relevante para el sector ESG por una razón que va más allá del número de vehículos: muestra cómo la agregación de demanda puede convertirse en una herramienta para hacer económicamente viable una transición tecnológica que, de manera individual, puede representar mayores riesgos para las empresas.
¿Qué empresas están detrás del pedido de camiones eléctricos de Tesla?
La operación se gestionó mediante ZET SCALE, la Alianza de Transportistas y Emisiones de Camiones que Lidera la Electrificación, un programa operado conjuntamente por Smart Freight Centre y Catalyst Mobility.
Su modelo busca resolver uno de los obstáculos recurrentes de la descarbonización del transporte pesado: la dificultad de que una empresa asuma por sí sola el costo, el riesgo y la incertidumbre asociados con la adopción de vehículos eléctricos.
ZET SCALE agrupa la demanda de empresas remitentes y transportistas para generar pedidos de mayor volumen. Con una demanda consolidada, los fabricantes que participaron en la licitación pudieron presentar precios basados en una escala de compra que sería más difícil de alcanzar mediante pedidos individuales.
Entre las empresas fundadoras se encuentran Microsoft y PepsiCo, dos compañías que han incorporado la reducción de emisiones de sus cadenas de suministro y operaciones logísticas dentro de sus agendas de sostenibilidad.
Nico De Golia, director de sostenibilidad de las operaciones globales de la cadena de suministro en la nube de Microsoft, resumió la lógica de la participación de la empresa:
“Microsoft está trabajando para convertir sus compromisos de sostenibilidad en una realidad operativa.”
El ejecutivo añadió que ZET SCALE permite señalar una demanda real de camiones eléctricos para que las alternativas de bajas emisiones de carbono sean competitivas en el traslado de infraestructura de la nube.
¿Por qué Tesla fue seleccionada para los 2,500 camiones?
La elección de los camiones eléctricos de Tesla no se presentó únicamente como una decisión tecnológica. La selección surgió de una evaluación que consideró cuatro variables:
- Precio.
- Autonomía.
- Capacidad de carga.
- Capacidad de producción.
Tesla fue designada como OEM principal para los 2,500 camiones de la primera orden, mientras que Kenworth, RIDE y Volvo quedaron como alternativas secundarias que podrán utilizar las empresas participantes dependiendo de sus requerimientos operativos.
Dan Priestley, director del programa Tesla Semi, señaló que el Tesla Semi está diseñado para ofrecer un menor costo por milla frente a los vehículos diésel. Desde la perspectiva empresarial, esta cuestión es especialmente relevante: para que la electrificación del transporte pesado pueda escalar, la reducción de emisiones debe acompañarse de una propuesta económica que resulte viable para los operadores.
La alianza, por tanto, no está planteando la electrificación exclusivamente como una inversión ambiental. El objetivo es vincular la reducción de emisiones con variables que determinan las decisiones de una flota: costos operativos, autonomía, carga y disponibilidad de vehículos.
¿Dónde se desplegarán los camiones eléctricos?
Los 2,500 vehículos serán distribuidos en diez centros de transporte de mercancías en Estados Unidos:
- Sur de California/Los Ángeles.
- Norte de California/Stockton.
- Centro de California/Bakersfield.
- Seattle/Tacoma.
- Houston.
- Dallas.
- San Antonio.
- Área de Chicago.
- Atlanta.
- Norte de Nueva Jersey/Newark/Ciudad de Nueva York.
La distribución geográfica también importa para la estrategia de electrificación. La adopción de vehículos pesados no depende solamente de comprar unidades: requiere que las empresas puedan incorporarlas a rutas y operaciones compatibles con sus características.
Por ello, la selección de centros permite llevar la iniciativa a distintos mercados logísticos y evaluar la implementación bajo condiciones operativas diferentes.
¿Qué aporta ZET SCALE al desafío ESG del transporte?
El caso plantea una lección relevante para los responsables de sostenibilidad: descarbonizar una cadena de suministro no siempre depende de que una sola empresa tenga suficiente capacidad financiera o tecnológica para hacerlo por sí misma.
El modelo de ZET SCALE distribuye el riesgo entre distintos actores de la cadena de valor. En lugar de que cada transportista negocie individualmente con un fabricante, la alianza concentra la demanda de varios participantes.
Christoph Wolff, director ejecutivo de Smart Freight Centre, explicó que hasta ahora las empresas habían afrontado la transición y sus riesgos de manera individual. Según el ejecutivo, el propósito de ZET SCALE es alinear a remitentes, transportistas, fabricantes y entidades financieras alrededor de una señal conjunta de demanda.
Para los líderes ESG, esto abre una discusión que puede aplicarse a otras tecnologías de descarbonización: la colaboración entre empresas puede funcionar como mecanismo de reducción de riesgo cuando una transición requiere inversiones que difícilmente pueden escalar mediante esfuerzos aislados.
El financiamiento también forma parte de la transición
Otro componente de la operación es ZET Financial, socio estratégico de la alianza, que emitirá la orden de compra de los 2,500 camiones iniciales de la RFP 1.
Los vehículos serán desplegados mediante ZET Lease, un programa de arrendamiento a valor justo de mercado diseñado para eliminar de los balances de las flotas el riesgo asociado con el valor residual de los vehículos.
Este elemento muestra que la transición energética del transporte pesado tiene una dimensión financiera tan importante como la tecnológica. Para una empresa transportista, adoptar una nueva tecnología implica evaluar no sólo las emisiones, sino también depreciación, financiamiento, utilización de activos y costos operativos.
Incorporar mecanismos financieros al modelo puede reducir algunas de esas barreras y facilitar que la decisión de electrificar una flota sea evaluada como una inversión operativa, no únicamente como un compromiso ambiental.

La lección ESG detrás del caso
La operación de Microsoft, PepsiCo y las demás empresas participantes pone sobre la mesa una cuestión central para la transición del transporte: los compromisos climáticos necesitan mecanismos de implementación capaces de modificar las decisiones operativas.
Los camiones eléctricos de Tesla son el componente más visible del acuerdo, pero el elemento estratégico está en la arquitectura que permitió generar el pedido. Una alianza entre compradores, transportistas, fabricantes y entidades financieras puede crear una señal de demanda suficientemente grande para modificar las condiciones de adquisición.
Para los líderes ESG, el caso ofrece una lectura concreta: cuando una tecnología limpia todavía enfrenta barreras de costo, infraestructura o riesgo financiero, la colaboración sectorial puede convertirse en parte de la estrategia de descarbonización.
El siguiente desafío será demostrar que las 2,500 unidades pueden integrarse de manera eficiente en las operaciones de carga y que el modelo puede crecer hasta las 10,000 unidades que ZET SCALE se ha planteado. Si la iniciativa logra escalar, su impacto no dependerá solamente de sustituir vehículos diésel por eléctricos, sino de demostrar que la transición puede organizarse como una estrategia empresarial colectiva.












