Según un último estudio de Nielsen, el interés mundial por el “calentamiento global” decayó durante el último año como consecuencia de la incertidumbre generada tras el derrumbe financiero mundial.
En tanto, los especialistas apuntan a la conferencia que se inició ayer en Copenhague como una doble ejecutora: para propiciar un marco jurídico en el tema, y para volver a conseguir los altos índices de interés social que respaldaron la causa.
El mito se convirtió en realidad. A más de cien años de la primera denuncia, realizada por el Premio Nobel de Química sueco Svante August Arrhenius, los principales delegados mundiales vuelven a reunirse para, finalmente, lograr un acuerdo sustentado en un marco jurídico regulatorio que posibilite la reducción de las emisiones de dióxido de carbono y contemple penas para aquellos países que contribuyan al calentamiento mundial. El lugar, la ciudad de Copenhague.