Por: Leticia Gasca Serrano
Menos es más, eso lo recuerdo cada mañana en los vestidores del gimnasio. Al llegar lo primero que hago es poner mi maleta dentro del locker, y siempre veo a un grupo de chicas arreglándose. Voy a hacer ejercicio y regreso una hora después para bañarme y ellas siguen arreglándose.
Me baño, visto, peino… ¡y ellas siguen arreglándose! El problema, es que para cuando terminan de arreglarse ni siquiera parece que haya valido la pena tanto tiempo, lucen totalmente artificiales.
