El envejecimiento de la población podría estar impulsando las emisiones de los alimentos

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Durante años, el debate sobre el impacto climático de la alimentación ha puesto el foco en un mismo grupo: quienes consumen más carne y productos de origen animal. Bajo esa lógica, los jóvenes parecían concentrar gran parte de la responsabilidad debido a sus hábitos de consumo. Sin embargo, una nueva investigación internacional revela que la realidad es mucho más compleja y que la edad de la población puede ser un factor decisivo para entender el futuro de la crisis climática.

El estudio, que analizó las dietas de 149 países durante casi dos décadas, muestra que no basta con observar qué comen las personas, sino también cómo cambian las dinámicas demográficas. Mientras los adolescentes y adultos jóvenes mantienen la mayor huella de carbono por persona, el envejecimiento poblacional está transformando el panorama global y obliga a replantear las estrategias de sostenibilidad relacionadas con la alimentación.

¿Quién genera más emisiones de los alimentos?

Una investigación liderada por la Universidad de Birmingham analizó información sobre hábitos alimentarios de 22 grupos de edad entre los años 2000 y 2019. Los resultados muestran que los adolescentes y adultos jóvenes presentan la mayor huella climática individual, principalmente por el elevado consumo de carne roja, lácteos y alimentos ultraprocesados.

Estos productos requieren procesos intensivos en recursos naturales y generan importantes cantidades de gases de efecto invernadero durante su producción. La ganadería, especialmente la bovina, libera grandes volúmenes de metano, mientras que la industria de alimentos procesados incrementa el consumo energético y las emisiones asociadas a toda la cadena de suministro.

El patrón se repite tanto en economías desarrolladas como en países de ingresos medios y bajos. En estos últimos, el crecimiento económico ha permitido que más jóvenes incorporen alimentos de origen animal a su dieta, elevando así su impacto ambiental individual.

emisiones de los alimentos

El envejecimiento cambia el mapa de las emisiones de los alimentos

Aunque los jóvenes siguen registrando la mayor huella por persona, el hallazgo que más llamó la atención de los investigadores fue otro: el crecimiento de las emisiones de los alimentos está siendo impulsado, cada vez más, por el aumento de la población adulta mayor.

Entre 2000 y 2019, las emisiones globales relacionadas con la alimentación crecieron alrededor de 2,100 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente. Cerca de una cuarta parte de ese incremento provino del grupo de personas mayores de 60 años, especialmente en regiones como Estados Unidos, Europa Occidental y Japón.

La explicación no está en que los adultos mayores consuman más carne o adopten dietas más contaminantes. El verdadero factor es demográfico: hoy existen más personas mayores que hace dos décadas y ese grupo continúa creciendo conforme aumenta la esperanza de vida y disminuye la tasa de natalidad.

Más personas mayores, no dietas más contaminantes

El estudio rompe con una idea ampliamente extendida: que el problema climático asociado a la alimentación depende únicamente de las decisiones individuales de consumo. En realidad, la composición de la población también modifica el volumen total de emisiones.

Una persona puede mantener prácticamente la misma dieta durante años, pero si el grupo al que pertenece aumenta considerablemente, el impacto agregado también crecerá. Ese fenómeno explica por qué las personas mayores están adquiriendo un peso cada vez más importante dentro de las emisiones alimentarias globales.

En contraste, aunque los jóvenes mantienen dietas con una elevada huella de carbono, representan una proporción estable o incluso decreciente de la población en numerosos países. Esto demuestra que una mayor emisión individual no siempre se traduce en una mayor contribución total.

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La carne roja sigue siendo el principal desafío climático

El análisis confirma que el incremento del consumo de carne, especialmente de carne de res, continúa siendo el mayor impulsor de las emisiones provenientes del sistema alimentario mundial.

La producción ganadera demanda grandes extensiones de tierra, agua y alimento para el ganado, además de liberar metano durante el proceso digestivo de los animales. Todo ello convierte a la carne roja en uno de los alimentos con mayor impacto climático por kilogramo producido.

Sin embargo, reducir su consumo no representa una solución universal. En muchos países de bajos ingresos, el acceso a carne, leche y huevos ha significado una mejora importante en la calidad nutricional de millones de personas, por lo que las decisiones climáticas deben equilibrarse con los objetivos de seguridad alimentaria.

Un reto para las políticas de responsabilidad social y sostenibilidad

Los sistemas alimentarios generan aproximadamente una tercera parte de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, lo que convierte a la alimentación en un eje prioritario para las estrategias de sostenibilidad empresarial y las políticas públicas.

No obstante, el estudio advierte que las campañas generalizadas podrían perder efectividad si no consideran las diferencias entre grupos de edad, niveles de ingreso y contexto social. Lo que funciona en un país envejecido difícilmente ofrecerá los mismos resultados en economías emergentes con poblaciones jóvenes.

Para las organizaciones comprometidas con la responsabilidad social, estos hallazgos representan una oportunidad para impulsar programas educativos, fortalecer cadenas de suministro más sostenibles y promover opciones alimentarias con menor impacto ambiental sin comprometer la nutrición.

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Diferentes generaciones requieren soluciones diferentes

Los investigadores coinciden en que el futuro de las políticas alimentarias deberá adaptarse a las características de cada población. En los países con una mayor proporción de adultos mayores, el desafío consiste en facilitar dietas bajas en carbono que también cubran sus necesidades nutricionales.

En el caso de los adolescentes y jóvenes, las escuelas, universidades y entornos donde adquieren alimentos representan espacios estratégicos para fomentar patrones de consumo más sostenibles desde edades tempranas.

Por su parte, las economías en desarrollo requieren estrategias que permitan mejorar la nutrición de la población sin reproducir modelos alimentarios altamente intensivos en carbono. El reto será combinar crecimiento económico, salud pública y sostenibilidad ambiental.

El estudio demuestra que comprender el impacto climático de la alimentación exige mirar más allá del contenido del plato. La transformación demográfica está modificando la distribución de las emisiones y plantea nuevos desafíos para gobiernos, empresas y organizaciones que trabajan en sostenibilidad. La edad de la población se perfila como un elemento clave para diseñar políticas más eficaces y equitativas.

Al mismo tiempo, la investigación recuerda que reducir las emisiones de los alimentos no depende únicamente de cambiar hábitos individuales, sino de construir sistemas alimentarios capaces de responder a realidades sociales muy distintas. En un mundo donde conviven poblaciones cada vez más longevas y generaciones jóvenes con nuevos patrones de consumo, entender esas diferencias será esencial para avanzar hacia un futuro más sostenible.

Meta da un paso atrás y abandona una iniciativa global de energías renovables

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Durante casi una década, Meta formó parte de un movimiento empresarial que buscaba transformar la manera en que las grandes compañías consumen electricidad. Sin embargo, la empresa matriz de Facebook e Instagram decidió abandonar una de las iniciativas corporativas más reconocidas en materia climática: RE100, un compromiso global que reúne a empresas que buscan abastecerse únicamente con electricidad proveniente de fuentes renovables.

La salida de Meta ocurre en un momento complejo para la industria tecnológica, marcada por la expansión acelerada de centros de datos impulsados por inteligencia artificial. Aunque la compañía asegura que mantendrá sus inversiones en energías renovables y continuará compensando su consumo eléctrico con energía limpia, su decisión abre un debate sobre los límites de los compromisos climáticos corporativos.

Meta abandona un compromiso global de energías renovables

RE100, impulsada por la organización británica Climate Group, tiene como objetivo reunir a empresas comprometidas con utilizar electricidad proveniente al 100% de fuentes renovables. La iniciativa cuenta con 444 integrantes, entre ellos grandes compañías tecnológicas como Apple, Google y Microsoft.

Meta se incorporó al acuerdo en 2016, pero recientemente dejó de aparecer en la lista oficial de miembros de Climate Group. La salida fue confirmada por Recharge News, medio especializado en la industria energética, y posteriormente reconocida por la propia compañía tecnológica.

El movimiento ocurre mientras las empresas del sector enfrentan una creciente demanda eléctrica derivada del desarrollo de inteligencia artificial. Los centros de datos requieren enormes cantidades de energía constante, lo que ha llevado a algunas compañías a buscar alternativas que garanticen suministro estable, incluso cuando estas no están completamente alineadas con sus compromisos ambientales previos.

El debate detrás del uso de energías renovables y gas natural

Uno de los principales puntos de controversia es que Meta ha firmado acuerdos con empresas de servicios públicos para impulsar nuevas plantas de energía a gas natural. Aunque este combustible suele considerarse una alternativa de transición frente a fuentes más contaminantes, continúa dependiendo de un recurso fósil y genera impactos ambientales asociados.

El gas natural produce menos emisiones de carbono que otros combustibles fósiles, pero su extracción puede provocar fugas de metano, un gas de efecto invernadero con un alto potencial de calentamiento global. Por ello, distintos especialistas cuestionan que pueda considerarse una solución compatible con una transición energética de largo plazo.

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Desde Climate Group señalaron que, tras varias conversaciones con Meta, la compañía dejó RE100 debido a que sus inversiones en nueva generación eléctrica basada en gas ya no cumplían con los criterios técnicos de la iniciativa. Para la organización, no basta con compensar el consumo eléctrico: también importa cómo se obtiene esa energía.

La inteligencia artificial redefine las prioridades energéticas

La decisión de Meta refleja una tensión que comienza a repetirse dentro del sector tecnológico: la necesidad de alimentar una infraestructura digital cada vez más demandante mientras se mantienen compromisos ambientales ambiciosos. La expansión de la inteligencia artificial ha convertido el acceso a energía confiable en un desafío estratégico para las grandes compañías.

Un portavoz de Meta aseguró que abandonar RE100 no modifica su objetivo de igualar su consumo eléctrico con un 100% de energía limpia. Además, afirmó que la empresa continuará incrementando sus inversiones en energías renovables como parte de su estrategia climática.

Sin embargo, organizaciones ambientales y expertos en sostenibilidad han señalado que las metas corporativas deben analizar no solo los resultados finales, sino también las decisiones que permiten alcanzarlos. La discusión gira en torno a si las empresas pueden mantener una narrativa climática sólida mientras recurren a nuevas fuentes fósiles para sostener su crecimiento.

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Meta no es la única tecnológica que enfrenta este dilema

El caso de Meta forma parte de una tendencia más amplia en la industria tecnológica. Microsoft, por ejemplo, recientemente firmó un acuerdo con Chevron para obtener electricidad generada con gas natural destinada a un centro de datos en Texas. Google también ha establecido acuerdos similares relacionados con este tipo de suministro energético.

Estas decisiones muestran la creciente presión que enfrentan las compañías digitales: por un lado, deben responder a inversionistas, consumidores y reguladores que exigen avances climáticos; por otro, necesitan garantizar la capacidad energética necesaria para desarrollar nuevas tecnologías.

El reto para estas empresas será demostrar que sus estrategias energéticas no representan un retroceso en sus compromisos ambientales. En un contexto donde la transición hacia energías renovables es una prioridad global, cada decisión sobre infraestructura energética puede influir en su reputación y credibilidad.

La salida de Meta de RE100 marca un punto de inflexión en la conversación sobre sostenibilidad empresarial. El caso evidencia que incluso las compañías con mayores recursos tecnológicos enfrentan dificultades para equilibrar crecimiento, innovación y responsabilidad ambiental.

Más allá del anuncio, el debate plantea una pregunta clave para el futuro corporativo: ¿pueden las empresas mantener sus objetivos climáticos mientras incrementan su dependencia temporal de combustibles fósiles? La respuesta dependerá de la transparencia con la que comuniquen sus decisiones y de la capacidad que tengan para avanzar realmente hacia un modelo basado en energías renovables.

¿Qué pasa cuando una empresa promete reducir emisiones que no dependen de ella?: Caso eBay

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Para muchas empresas, anunciar compromisos climáticos implica establecer metas claras para reducir emisiones y demostrar avances medibles ante inversionistas, consumidores y grupos de interés. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando la mayor parte de su huella ambiental proviene de actividades que no controla directamente? Ese es el complejo escenario que enfrenta eBay, una compañía cuyo principal reto climático está relacionado con los envíos realizados por terceros.

El caso de eBay revela una de las mayores dificultades actuales de la descarbonización corporativa: medir correctamente las emisiones de Alcance 3. Estas emisiones, generadas en la cadena de valor, suelen representar la mayor parte del impacto climático de una organización, pero también son las más difíciles de calcular, actualizar y gestionar. La situación abrió un debate sobre cómo las empresas deben reportar sus avances cuando los cambios científicos modifican las reglas del juego.

El desafío de calcular emisiones fuera del control directo

De acuerdo con un artículo de Trellis, eBay enfrenta una situación poco común dentro de sus reportes de sostenibilidad. La compañía debe analizar cómo informar sobre los gases de efecto invernadero generados por los camiones y aviones utilizados para entregar productos vendidos en su plataforma. Estas operaciones representan más del 80% de su huella total de carbono en 2025, equivalente a 1.8 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono equivalente.

El problema surgió cuando nuevas normas contables modificaron los factores utilizados para calcular las emisiones del transporte. Al actualizar los datos con información científica más reciente, especialmente sobre las fugas de metano durante la extracción y procesamiento de combustibles fósiles, las emisiones estimadas de eBay aumentaron más de un 20%.

La compañía quedó ante un dilema complejo: podía rehacer años de cálculos, publicar cifras difíciles de comparar con reportes anteriores o mantener una metodología que podría ser cuestionada por no reflejar los avances científicos actuales.

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Reducir emisiones: el reto de las emisiones de Alcance 3

Las emisiones de Alcance 3 se han convertido en uno de los mayores desafíos para las empresas que buscan cumplir compromisos climáticos. A diferencia de las emisiones generadas directamente por una organización, estas provienen de proveedores, clientes, transporte, uso de productos o actividades externas vinculadas con el negocio.

En el caso de eBay, una vez que un vendedor concreta una operación, la plataforma permite generar etiquetas de envío integradas con empresas transportistas como FedEx. Estas compañías proporcionan estimaciones sobre las emisiones generadas durante los trayectos. Cuando no existen datos específicos, eBay utiliza factores de emisión que convierten variables como peso y distancia recorrida en estimaciones de carbono.

El problema es que esos factores pueden cambiar conforme mejora el conocimiento científico. En 2023, el Consejo Global de Emisiones Logísticas (GLEC) actualizó sus cálculos y algunos aumentaron debido a nueva información sobre las emisiones asociadas a los combustibles fósiles.

Cuando los nuevos datos cambian la historia climática

Al aplicar los nuevos factores de emisión a los datos de eBay de 2024, las emisiones relacionadas con transporte y distribución aumentaron 23%. Aunque el incremento no significaba que la empresa hubiera contaminado más en términos reales, sí modificaba la fotografía de su desempeño ambiental.

Antes de la actualización, eBay reportaba una reducción del 36% en sus emisiones de transporte y distribución desde 2019, superando su meta de disminuir 27.5% para 2030. Después del ajuste metodológico, la reducción registrada pasó a ser del 21%, una cifra positiva, pero con una trayectoria menos favorable hacia el cumplimiento del objetivo.

Este cambio evidenció un problema frecuente en los reportes climáticos: cuando una empresa logra avances, pero las metodologías cambian, sus resultados pueden parecer menos sólidos aunque sus acciones internas no hayan retrocedido.

Reducir emisiones sin perder comparabilidad ni credibilidad

Ante esta situación, eBay decidió actualizar su informe de impacto de 2024 utilizando los factores de emisión anteriores de GLEC, acompañando el ajuste con una explicación en sus notas metodológicas. La decisión buscaba conservar la comparación histórica y permitir que los lectores entendieran la evolución de sus indicadores.

Sin embargo, esta estrategia abrió una discusión sobre la transparencia. Para algunos especialistas, utilizar factores antiguos puede dificultar que las empresas reflejen los mejores conocimientos científicos disponibles. Alan Lewis, director técnico del Smart Freight Institute, reconoció que eBay ha intentado actuar con claridad, pero advirtió que ignorar nuevas metodologías puede generar cuestionamientos relacionados con prácticas de ecoblanqueo.

La tensión central está en encontrar un equilibrio entre mantener series históricas comparables y utilizar datos actualizados que representen mejor la realidad ambiental.

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El costo de corregir los datos climáticos

Para resolver definitivamente la diferencia entre metodologías, eBay analiza rehacer sus cálculos históricos utilizando los factores actuales. Sin embargo, este proceso representa un desafío financiero y operativo: recalcular varios años de información podría costar cientos de miles de dólares y tomar casi un año de trabajo.

La situación también refleja una dificultad interna para los equipos de sostenibilidad. Explicar a la alta dirección que las cifras anteriores cambiaron porque la ciencia evolucionó puede generar resistencia, especialmente cuando los nuevos datos muestran mayores niveles de emisiones.

Aun así, especialistas señalan que mejorar los sistemas de medición forma parte del avance climático. La precisión de los datos es indispensable para establecer objetivos realistas y tomar decisiones efectivas de descarbonización.

Reducir emisiones requiere reglas más coordinadas

El caso eBay muestra que los esfuerzos para reducir emisiones dependen no solo de las acciones individuales de las empresas, sino también de la evolución de los estándares internacionales. Las organizaciones deben considerar diferentes marcos, como el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero y metodologías impulsadas por iniciativas climáticas globales.

Para los equipos de sostenibilidad, mantenerse al día con cada actualización normativa puede convertirse en una tarea complicada. Los cambios constantes pueden consumir recursos que deberían destinarse a implementar proyectos concretos de reducción de carbono.

Por ello, uno de los principales aprendizajes del caso es la necesidad de una mayor coordinación entre organismos reguladores, desarrolladores de estándares y empresas. La transición climática requiere mediciones más precisas, pero también procesos que permitan a las organizaciones adaptarse sin perder credibilidad.

El caso eBay demuestra que cumplir una promesa climática no siempre depende únicamente de las acciones que una empresa realiza dentro de sus operaciones. Cuando gran parte de la huella ambiental está relacionada con proveedores y socios externos, la capacidad de medir, interpretar y comunicar los datos se vuelve tan importante como las propias acciones de reducción.

La experiencia de eBay también evidencia que los compromisos para reducir emisiones enfrentan un desafío adicional: la ciencia y las metodologías están en constante evolución. Adaptarse a nuevos conocimientos puede modificar resultados previamente publicados, pero ignorarlos puede afectar la confianza de los grupos de interés.

En un escenario donde las empresas son cada vez más evaluadas por la calidad de sus reportes climáticos, la transparencia será un elemento clave. Más que mostrar cifras perfectas, las organizaciones deberán demostrar que cuentan con procesos sólidos para entender su impacto y avanzar hacia una descarbonización basada en información confiable.

Informes de sostenibilidad están llenos de información innecesaria: estudio

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Los informes de sostenibilidad se han convertido en una de las principales herramientas para comunicar el desempeño ambiental, social y de gobernanza (ESG) de las empresas. En teoría, estos documentos permiten que inversionistas, clientes, reguladores y organizaciones de la sociedad civil comprendan mejor cómo una compañía gestiona sus impactos y asume sus responsabilidades. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando los informes dejan de informar y comienzan a saturar al lector con mensajes ambiguos?

Esa es la pregunta que plantea un reciente estudio de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chicago, el cual analizó más de 15,000 reportes publicados por 2,100 grandes empresas. Sus hallazgos ponen sobre la mesa un desafío que debería preocupar a cualquier profesional de la responsabilidad social: conforme aumenta el número de organizaciones que reportan información ESG, también crece la cantidad de contenido poco específico, excesivamente narrativo y, en muchos casos, de escaso valor para quienes buscan evaluar el desempeño real de una empresa.

Los informes de sostenibilidad crecen, pero no siempre mejoran

Durante la última década, la publicación de informes de sostenibilidad ha experimentado un crecimiento acelerado. El estudio señala que, especialmente después de 2015, aumentó significativamente el número de empresas que comenzaron a reportar su desempeño utilizando marcos ampliamente reconocidos como CDP, el Consejo de Normas de Contabilidad de Sostenibilidad (SASB) y la Iniciativa de Reporte Global (GRI).

A primera vista, este incremento podría interpretarse como una señal positiva de madurez empresarial. Sin embargo, los investigadores descubrieron que la adopción de estándares no necesariamente se tradujo en una mejor calidad de la información. Mediante un modelo de lenguaje de gran escala, analizaron aspectos como la especificidad del lenguaje, la cantidad de datos cuantitativos y un “índice de contenido superfluo”, diseñado para medir la proporción de frases vagas o poco útiles dentro de cada informe.

informes de sostenibilidad

Los resultados muestran una tendencia preocupante: conforme más empresas comenzaron a elaborar reportes, muchos de ellos se volvieron menos específicos, incorporaron menos información cuantitativa y aumentaron el uso de afirmaciones generales difíciles de verificar. Expresiones aspiracionales como “queremos ser líderes de la industria” o “estamos comprometidos con un futuro mejor” ocupan espacio, pero aportan poco valor cuando no están respaldadas por indicadores, metas o resultados medibles.

Para los responsables de elaborar reportes ESG, el mensaje es claro: un informe extenso no necesariamente es un informe útil. Lo que genera confianza entre los grupos de interés no es la cantidad de páginas, sino la calidad, claridad y verificabilidad de la información presentada.

Más narrativa no siempre significa mejor comunicación

Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es que las empresas con mayor experiencia publicando reportes tienden a presentar menos contenido superfluo que aquellas que comenzaron recientemente. No obstante, los investigadores aclaran que esto no significa que los informes mejoren automáticamente con el paso del tiempo.

De hecho, tanto las organizaciones con más trayectoria como las recién incorporadas muestran pocos avances en aspectos fundamentales como la incorporación de información cuantitativa o el aumento de la especificidad del lenguaje. La diferencia radica en que las empresas más experimentadas han logrado reducir parcialmente el exceso de frases grandilocuentes, aunque todavía existe margen para fortalecer la calidad de sus divulgaciones.

Ante estos resultados, los autores del estudio consideran que los esquemas voluntarios de divulgación podrían requerir lineamientos mucho más precisos sobre qué constituye información de alta calidad para cada tema ESG. En otras palabras, promover la adopción de estándares ya no parece suficiente; el reto ahora consiste en definir con mayor claridad qué tipo de evidencia debe acompañar las declaraciones de sostenibilidad para evitar que los reportes se conviertan en ejercicios de comunicación más que de rendición de cuentas.

Para quienes elaboran estos documentos, esta conclusión representa una oportunidad para replantear la forma en que estructuran sus contenidos. Cada afirmación debería responder una pregunta sencilla: ¿esta información ayuda realmente a comprender el desempeño de la organización o únicamente llena espacio?

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El verdadero reto es hacer que la información sea útil

No todos los especialistas interpretan los resultados de la misma manera. Maximilian Müller, experto en contabilidad financiera de la Universidad de Colonia, coincide en que la calidad de la divulgación merece atención, pero propone una explicación alternativa para el crecimiento del contenido narrativo.

Según Müller, conforme las empresas amplían la información que reportan también necesitan explicar metodologías, supuestos, alcances y contexto. En consecuencia, un mayor volumen de texto no implica necesariamente una menor calidad del reporte. El verdadero problema aparece cuando esa información dificulta localizar los datos realmente importantes.

Su reflexión resulta especialmente relevante para quienes preparan informes de sostenibilidad. El desafío ya no consiste únicamente en recopilar indicadores ESG, sino en organizarlos de manera que los distintos grupos de interés puedan encontrarlos, comprenderlos y utilizarlos para tomar decisiones.

En este sentido, un reporte eficaz debería equilibrar contexto y evidencia. Explicar una metodología aporta valor, pero no debería desplazar la información cuantitativa ni ocultar los indicadores clave entre largas narrativas corporativas. La transparencia depende tanto del contenido como de la forma en que este se presenta.

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Menos discurso y más información que genere confianza

Los resultados del estudio constituyen una llamada de atención para las organizaciones que buscan fortalecer su transparencia. La creciente adopción de estándares internacionales demuestra que la rendición de cuentas forma parte de la agenda empresarial, pero también evidencia que todavía existe una diferencia importante entre reportar y comunicar información verdaderamente útil. Un informe de calidad no se mide por el número de páginas ni por la cantidad de compromisos declarados, sino por la capacidad de ofrecer datos claros, específicos y comparables.

Para quienes elaboran informes de sostenibilidad, la principal lección es que la confianza de inversionistas, clientes y otros grupos de interés depende cada vez más de la precisión de la información que presentan. Reducir la palabrería, priorizar indicadores verificables y facilitar la lectura del reporte no solo mejora la comunicación ESG, sino que fortalece la credibilidad de la organización y convierte la transparencia en un verdadero activo estratégico.

Pinkwashing en la IA: Cómo el empoderamiento femenino es una estrategia para monetizar

Durante años, las grandes empresas tecnológicas se presentaron como las impulsoras de un futuro más innovador, eficiente y conectado. Sin embargo, conforme crecen las preocupaciones por el impacto de la inteligencia artificial en el empleo, la privacidad, el medio ambiente y la vida cotidiana, también aumenta el rechazo social hacia esta tecnología. En este contexto, una nueva estrategia de comunicación parece abrirse paso: recurrir a discursos de empoderamiento femenino para mejorar la percepción pública de la IA y conquistar a un público históricamente determinante en el éxito comercial de las tecnologías de consumo.

De hecho, un artículo de El País, ha advertido sobre la instrumentalización de una IA “aliada de las mujeres”, la cual coincide con un momento en el que las compañías desarrolladoras enfrentan una creciente crisis de legitimidad. El debate sobre lo que se ha denominado como Pinkwashing en la IA no cuestiona únicamente la publicidad de estas empresas, sino también hasta dónde es ético utilizar causas sociales para impulsar la aceptación de una tecnología cuyos efectos siguen siendo objeto de intensa discusión.

¿Qué es el Pinkwashing en la IA y por qué comienza a preocupar?

El concepto de pinkwashing se utiliza para describir aquellas estrategias mediante las cuales una empresa asocia su imagen con el feminismo o el empoderamiento de las mujeres sin que necesariamente exista un compromiso real con la igualdad de género. Trasladado al terreno tecnológico, el Pinkwashing en la IA hace referencia al uso de narrativas que presentan la inteligencia artificial como una herramienta liberadora para las mujeres mientras se minimizan o invisibilizan los riesgos sociales, laborales y ambientales que también genera.

De acuerdo con la información de El País, compañías como Meta, Google, Anthropic y OpenAI han comenzado a invertir en lo que ya se denomina “la feminización de la IA”. No se trata únicamente de adaptar productos al público femenino, sino de construir un discurso donde la inteligencia artificial aparece como una aliada del desarrollo profesional, la conciliación familiar y el crecimiento personal de las mujeres.

Pinkwashing en la IA

El objetivo resulta evidente: transformar una conversación dominada por las preocupaciones éticas y sociales en otra centrada en las oportunidades individuales. La estrategia desplaza el debate desde preguntas incómodas —como el impacto ambiental de los centros de datos, el desplazamiento laboral o la explotación masiva de datos— hacia mensajes optimistas sobre productividad, bienestar y éxito profesional.

En otras palabras, la tecnología comienza a comercializarse como un símbolo de progreso personal. Esa diferencia no es menor: cuando una innovación se vincula con valores sociales ampliamente aceptados, también disminuye la resistencia que puede generar entre quienes aún dudan de adoptarla.

Cuando el empoderamiento femenino se convierte en estrategia de marketing

Uno de los aspectos más llamativos que expone El País es que la promoción de la IA ya no depende únicamente de campañas institucionales. Hoy también pasa por creadoras de contenido, empresarias, celebridades e influencers cuya imagen transmite cercanía y confianza entre millones de mujeres.

Según el diario, en redes sociales proliferan publicaciones patrocinadas en las que influencers de estilo de vida muestran supuestos beneficios cotidianos de la inteligencia artificial mediante escenas familiares, consejos de productividad o recomendaciones aparentemente espontáneas. Además, detrás de parte de estas campañas, sostiene la fuente, se encuentran organizaciones como Build American AI o Leading the Future, respaldadas por empresas vinculadas con la industria de la IA.

Pinkwashing en la IA

La selección de este público no parece casual. Como recuerda la periodista tecnológica Taylor Lorenz, aunque los hombres suelen adoptar primero las nuevas tecnologías, son las mujeres quienes con frecuencia determinan cuáles alcanzan relevancia cultural y éxito comercial. El dato resulta especialmente significativo: de acuerdo con Forbes, las mujeres representan aproximadamente el 50 % de la población estadounidense, pero influyen o controlan el 85 % del gasto de los consumidores.

Desde una perspectiva de mercado, conquistar esa confianza significa acelerar la adopción de una tecnología cuyo crecimiento depende de ampliar su base de usuarios. Desde una perspectiva ética, la pregunta es distinta.

La especialista en ética de la IA, Micaela Mantegna, plantea que estas campañas deben entenderse dentro de un contexto mucho más amplio: una carrera geopolítica por el liderazgo tecnológico, el temor a una posible burbuja económica del sector y el incremento del sentimiento anti-IA en distintas regiones del mundo. Bajo esa lectura, el discurso del empoderamiento no sería el origen de la estrategia, sino el vehículo elegido para recuperar legitimidad social.

Pero quizá el elemento más problemático no sea la utilización de mujeres como imagen publicitaria, sino la narrativa que acompaña esas campañas. Influencers y figuras públicas repiten con frecuencia mensajes como “la IA es inevitable”, “adáptate o quedarás atrás” o “quien no la use perderá competitividad”. Aunque puedan parecer simples consejos de productividad, también funcionan como mecanismos de presión social que reducen el espacio para el pensamiento crítico.

Presentar una tecnología como un destino inevitable elimina, en la práctica, la posibilidad de cuestionarla. Sin embargo, aceptar o rechazar una herramienta tecnológica continúa siendo una decisión legítima de individuos, empresas y sociedades. La innovación nunca debería confundirse con la obligación.

Pinkwashing en la IA

El rechazo a la IA y la disputa por la confianza del público femenino

El auge de este tipo de campañas no puede entenderse sin observar el contexto en el que se desarrolla la inteligencia artificial. Lejos del entusiasmo casi unánime que acompañó el lanzamiento de herramientas como ChatGPT, hoy la conversación pública es mucho más crítica. La expansión acelerada de la IA ha despertado preocupaciones sobre el desplazamiento laboral, el uso masivo de datos personales, el consumo energético de los centros de datos y el impacto ambiental de una industria que crece a un ritmo sin precedentes.

De hecho, una encuesta citada del The New York Times señala que el 47 % de los jóvenes de entre 18 y 29 años considera que la IA es “algo muy malo”, mientras que en distintos países han comenzado a surgir movimientos ciudadanos y propuestas legislativas para limitar la construcción de centros de datos y exigir mayor regulación sobre esta tecnología. En otras palabras, la inteligencia artificial ya no solo compite por desarrollar mejores modelos: también necesita recuperar la confianza de la sociedad.

Pinkwashing en la IA

Es precisamente en este escenario donde cobra fuerza el discurso dirigido hacia las mujeres. La elección no parece casual. Como explica la periodista tecnológica Taylor Lorenz, aunque los hombres suelen adoptar primero las nuevas tecnologías, son las mujeres quienes con frecuencia determinan cuáles alcanzan relevancia cultural y éxito comercial. Además, datos de Forbes muestran que las mujeres influyen o controlan el 85 % del gasto de consumo en los hogares estadounidenses, lo que las convierte en un público estratégico para cualquier industria que aspire a consolidar un mercado masivo.

Desde esta perspectiva, el relato sobre una IA que “empodera” a las mujeres puede interpretarse como una estrategia para ampliar la aceptación social de una tecnología cuya legitimidad comienza a ser cuestionada. La especialista en ética de la IA Micaela Mantegna sostiene que este fenómeno debe entenderse dentro de un contexto geopolítico y económico mucho más amplio, marcado por la competencia internacional por el liderazgo tecnológico y por la necesidad de mantener el crecimiento de una industria que ha concentrado inversiones multimillonarias.

Quizá uno de los argumentos más llamativos sea la utilización de discursos feministas para presentar la IA como una herramienta capaz de cerrar las brechas de género. Sin embargo, tal como ha señalado EL País, las desigualdades que enfrentan las mujeres responden a problemas estructurales que ninguna tecnología puede resolver por sí sola. Más aún, advierte que muchos de los empleos con mayor riesgo de automatización continúan siendo ocupados por mujeres y que ellas siguen estando subrepresentadas en los sectores donde se diseña y desarrolla la propia inteligencia artificial.

A ello se suman otros riesgos ampliamente documentados, como la proliferación de deepfakes sexuales, los sesgos algorítmicos, la utilización de imágenes femeninas para entrenar modelos de IA sin consentimiento o el surgimiento de influencers virtuales que perpetúan estándares de belleza imposibles. Desde esta óptica, presentar la IA únicamente como una herramienta de emancipación femenina puede invisibilizar las tensiones y contradicciones que acompañan su desarrollo.

La RSE frente a la obligación de comunicar con honestidad

La cuestión de fondo no es si las empresas tienen derecho a promocionar sus productos, sino cómo lo hacen y si esa comunicación permite a las personas tomar decisiones verdaderamente informadas o, en realidad, están siendo manipuladas a través del miedo a quedarse atrás y falsos discursos de empoderamiento, entre otras estratégias impulsadas por una industria que vale millones de dólares.

La innovación necesita legitimidad social, pero esa legitimidad difícilmente puede construirse si el debate público deja de lado los impactos ambientales, laborales o sociales que también forman parte de la conversación.

Aceptar la inteligencia artificial debería seguir siendo una decisión consciente y no una obligación cultural. Las personas conservan el derecho a preguntarse qué herramientas desean incorporar a su vida, cuáles consideran compatibles con sus valores y cuáles prefieren no utilizar porque perciben riesgos para su privacidad, su empleo, su creatividad, su pensamiento crítico o incluso para el equilibrio ambiental dada la expansión que exigen las infraestructuras digitales necesarias para alimentar a esta tecnología. 

Sin estabilidad: 1 de cada 2 empleados en México trabaja sin contrato fijo

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La estabilidad laboral sigue siendo uno de los grandes desafíos del mercado de trabajo en el país. Aunque contar con un empleo representa una fuente de ingresos y desarrollo personal, millones de personas desempeñan sus actividades sin la certeza jurídica que brinda un contrato escrito, una condición que limita el acceso efectivo a diversos derechos laborales.

Los datos más recientes del Observatorio de Trabajo Digno de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza revelan que casi la mitad de las personas asalariadas trabajan sin un contrato estable. Más allá de una cifra estadística, este escenario refleja un problema estructural que impacta la seguridad económica de las familias, la productividad de las empresas y la construcción de entornos laborales responsables.

Contratos laborales en México: una realidad marcada por la incertidumbre

Los contratos laborales en México continúan siendo un pendiente para garantizar condiciones de trabajo dignas. De acuerdo con el Reporte 29 del Observatorio de Trabajo Digno, de los 39.3 millones de personas con empleo remunerado y subordinado, 18.6 millones laboran sin un contrato estable, equivalente al 48% del total de trabajadores asalariados del país.

La cifra representa un incremento anual de 135,999 personas, es decir, un crecimiento de 0.73% respecto al cuarto trimestre de 2025. Para Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, la ausencia de un contrato escrito y la falta de representación democrática en la negociación colectiva alimentan la precariedad laboral y colocan a millones de trabajadores en una situación de indefensión frente a posibles abusos o conflictos laborales.

Los jóvenes concentran la mayor vulnerabilidad

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que la población joven enfrenta una exposición significativamente mayor a esta problemática. El 60% de las personas que trabajan sin contrato estable tiene entre 15 y 29 años, mientras que el 42% corresponde a adultos de entre 30 y 64 años.

Además de la edad, el tipo de contratación también refleja condiciones precarias. Del total de trabajadores afectados, 15.8 millones ni siquiera cuentan con un documento por escrito que formalice su relación laboral, mientras que otros 2.8 millones laboran bajo contratos temporales, incluso cuando desempeñan funciones permanentes dentro de las organizaciones.

La legislación vigente establece que toda persona que presta un servicio subordinado debe contar con un contrato individual de trabajo donde se especifiquen las condiciones laborales, los datos del trabajador y del empleador, así como la duración de la relación laboral, ya sea por tiempo determinado, por temporada o con periodo de prueba.

Acción Ciudadana Frente a la Pobreza advierte que utilizar contratos temporales para puestos permanentes impide la generación de antigüedad y facilita evitar el pago de indemnizaciones en caso de despido. Desde la perspectiva de la organización, estas prácticas constituyen una vulneración al derecho al trabajo y limitan la estabilidad que debería ofrecer un empleo formal.

La ausencia de contratos no elimina los derechos del trabajador

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social recuerda que la responsabilidad de elaborar un contrato por escrito corresponde al empleador. Su ausencia puede generar inseguridad laboral, incrementar la rotación de personal y dificultar la resolución de conflictos entre ambas partes.

Sin embargo, la dependencia también aclara que la falta del documento no elimina los derechos de las personas trabajadoras. La legislación mexicana protege las prestaciones y garantías derivadas de la relación laboral, aun cuando ésta no haya quedado formalizada mediante un contrato escrito.

La representación colectiva también refleja la precariedad

La falta de estabilidad contractual no es el único indicador de vulnerabilidad laboral. El Observatorio de Trabajo Digno señala que el 86% de las personas asalariadas y subordinadas, equivalente a 33.2 millones de trabajadores, carece de afiliación sindical.

Entre quienes no cuentan con representación colectiva predominan los adultos de entre 30 y 64 años, que representan el 83%, mientras que el 13% corresponde a jóvenes de 15 a 29 años. Para Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, fenómenos como el sindicalismo patronal, la baja afiliación y prácticas de corrupción sindical limitan la capacidad de negociación de los trabajadores y profundizan la precariedad laboral.

El panorama de los contratos laborales en México evidencia que el acceso a un empleo no siempre garantiza condiciones de trabajo estables ni la posibilidad de ejercer plenamente los derechos laborales. La permanencia de millones de personas sin contratos escritos o con esquemas temporales refleja desafíos que van más allá del mercado laboral y alcanzan dimensiones sociales y económicas.

Fortalecer los contratos laborales en México, promover relaciones laborales transparentes y fomentar mecanismos efectivos de representación colectiva son elementos fundamentales para avanzar hacia un trabajo digno. Para empresas comprometidas con la responsabilidad social, formalizar el empleo y proteger los derechos de las personas trabajadoras no solo representa una obligación legal, sino también una práctica clave para construir organizaciones más sostenibles y competitivas.

TikTok enfrenta una multa millonaria por fallas en la protección de menores

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Las plataformas digitales han transformado la forma en que niñas, niños y adolescentes se comunican, aprenden y se entretienen. Sin embargo, ese crecimiento también ha elevado las exigencias sobre la responsabilidad que tienen las empresas tecnológicas para garantizar entornos seguros, especialmente cuando millones de usuarios menores de edad interactúan diariamente con sus servicios. En ese contexto, Europa vuelve a colocar el foco sobre TikTok.

La posible multa millonaria a TikTok no solo representa un proceso regulatorio de gran alcance, sino también un recordatorio de que la protección infantil se ha convertido en uno de los principales indicadores de responsabilidad corporativa en la economía digital. Para especialistas en sostenibilidad y gobernanza, este caso abre una discusión más amplia sobre el diseño ético de las plataformas y la obligación de prevenir riesgos antes de que ocurran.

Multa millonaria a TikTok: las fallas que detectó la Comisión Europea

La Comisión Europea emitió cargos preliminares contra TikTok tras concluir que la configuración de las cuentas de menores no cumple con los estándares establecidos por la Ley de Servicios Digitales (DSA). De acuerdo con la investigación, algunas configuraciones permiten que adolescentes mantengan perfiles públicos, exponiendo su contenido a cualquier persona, incluso a usuarios que no forman parte de la plataforma.

Las autoridades consideran que este diseño incrementa el riesgo de contacto con depredadores, situaciones de ciberacoso y otras formas de interacción no deseada. Además, señalaron que, para usuarios de entre 16 y 17 años, el contenido puede aparecer en la sección “Para ti”, ampliando considerablemente su alcance sin que exista un consentimiento plenamente informado sobre esa exposición.

¿Por qué incluso las cuentas privadas siguen siendo vulnerables?

Uno de los puntos que más llamó la atención de los reguladores es que las cuentas privadas tampoco ofrecen una protección absoluta. La Comisión explicó que los perfiles de menores pueden localizarse mediante las listas de seguidores y seguidos de otros usuarios, mientras que las fotografías de perfil permanecen visibles incluso para personas que no utilizan TikTok.

Como parte de sus observaciones, la autoridad europea recomendó que las cuentas públicas de menores cambien su configuración predeterminada para limitar la visibilidad únicamente a los contactos aceptados por el propio usuario. Asimismo, planteó que el contenido generado por menores no debería ser accesible desde el exterior de la plataforma ni ser impulsado mediante sistemas automáticos de recomendación.

Multa millonaria a TikTok podría alcanzar el 6 % de sus ingresos globales

Si la Comisión Europea concluye que TikTok incumplió la Ley de Servicios Digitales, la empresa podría enfrentar una multa millonaria a TikTok equivalente hasta al 6 % de sus ingresos anuales a nivel mundial. La decisión final todavía no ha sido emitida, ya que la compañía tendrá oportunidad de revisar el expediente y presentar una defensa formal antes de que el proceso concluya.

Las autoridades también consultarán al Consejo Europeo de Servicios Digitales antes de emitir una resolución definitiva. En caso de confirmarse el incumplimiento, la sanción deberá considerar factores como la gravedad de la infracción, su frecuencia y el tiempo durante el cual se mantuvo la conducta señalada.

La postura de TikTok frente a las acusaciones

Tras conocerse las conclusiones preliminares, TikTok informó que revisará detalladamente las observaciones realizadas por la Comisión Europea. La empresa defendió que las cuentas de adolescentes incorporan más de 50 herramientas de privacidad y seguridad diseñadas con el apoyo de especialistas.

Además, sostuvo que las cuentas de menores de 18 años son privadas por defecto y afirmó que los usuarios más jóvenes no pueden utilizar la mensajería directa. La plataforma también señaló que existen restricciones para evitar que determinados contenidos aparezcan en recomendaciones, aunque las autoridades europeas consideran que las medidas actuales todavía no garantizan un nivel suficiente de protección.

La seguridad infantil se convierte en un reto de responsabilidad social

Más allá de la posible sanción económica, el caso refleja cómo la protección digital de menores ha dejado de ser únicamente un tema tecnológico para convertirse en un asunto de responsabilidad social empresarial. Hoy, organismos reguladores y grupos de interés esperan que las compañías incorporen la seguridad desde el diseño mismo de sus productos y no como una función adicional.

Henna Virkkunen, comisaria europea de Tecnología, resumió esta visión al señalar que un alto nivel de protección infantil debe formar parte de la arquitectura de los servicios digitales. Bajo esta lógica, la responsabilidad ya no se limita a reaccionar frente a los riesgos, sino a prevenirlos mediante configuraciones predeterminadas que prioricen el bienestar de los usuarios más vulnerables.

La investigación contra TikTok aún continúa y también analiza otros aspectos relacionados con sus sistemas de recomendación, el acceso de menores a contenidos inapropiados y los mecanismos de verificación de edad. Además, este procedimiento representa el cuarto conjunto de conclusiones preliminares emitidas por la Comisión Europea contra la plataforma bajo la Ley de Servicios Digitales en aproximadamente dos años, lo que demuestra un escrutinio regulatorio cada vez más intenso.

La posible multa millonaria a TikTok trasciende el ámbito económico. El caso pone sobre la mesa la responsabilidad que tienen las grandes plataformas para construir entornos digitales seguros desde su diseño, especialmente cuando millones de menores participan diariamente en ellos. Para el sector tecnológico, la confianza de los usuarios dependerá cada vez más de demostrar que la innovación puede avanzar al mismo ritmo que la protección de los derechos digitales.

Bachoco impulsa una operación más sostenible en su Planta de Alimentos de Salinas Victoria, Nuevo León

Como parte de su compromiso con la mejora continua y la sustentabilidad, Bachoco inauguró una serie de proyectos orientados a fortalecer la eficiencia de sus procesos, reducir su impacto ambiental y avanzar hacia el uso de combustibles más limpios, en su Planta de Alimentos de Salinas Victoria, Nuevo León.

La inauguración contó con la participación del Lic. Raúl Lozano Caballero, Secretario de Medio Ambiente de Nuevo León, y del Lic. Ricardo Solís Pérez, Secretario de Desarrollo Urbano, Ecología y Medio Ambiente de Salinas Victoria, quienes acompañaron a directivos de la compañía en el arranque de estas iniciativas.

Entre las acciones puestas en marcha destacan la implementación de sistemas especializados para el control y captación de partículas, así como el desarrollo de infraestructura para el suministro y aprovechamiento de gas natural, acciones que contribuyen a una operación más eficiente y alineada con los retos ambientales actuales.

Asimismo, se incorporó la construcción de encapsulados para los procesos de carga y descarga de grano y la instalación de colectores de polvo en distintos puntos estratégicos de la operación, fortaleciendo el control de emisiones y mejorando las condiciones operativas de la planta.

Bachoco

Adicionalmente, la compañía desarrolló infraestructura para el suministro de gas natural, incluyendo obras externas e internas que permitirán impulsar una transición hacia fuentes de energía más limpias para sus procesos productivos. Este proyecto forma parte de una visión de largo plazo enfocada en la innovación, la eficiencia y la evolución responsable de sus operaciones.

“En Bachoco seguimos impulsando iniciativas que fortalecen nuestras operaciones y promueven un uso más eficiente de los recursos. Estos proyectos reflejan nuestro compromiso con la mejora continua, la innovación y el cuidado del entorno, mediante inversiones que nos permiten operar de forma más eficiente y responsable, al tiempo que contribuimos al bienestar de las comunidades donde tenemos presencia”, señaló la compañía.

Estas inversiones reiteran el compromiso de Bachoco por seguir construyendo una operación preparada para los retos del futuro, con un enfoque que integra la eficiencia, la innovación y la responsabilidad.

OxiClean transforma el Audiorama del Parque España para demostrar que la limpieza también puede generar impacto en la comunidad

Como parte de su campaña de marketing enfocada en demostrar las más de *101 maneras de usar OxiClean Polvo, la marca de productos de limpieza llevó su promesa más allá del hogar al rehabilitar el Audiorama del Parque España, ubicado en la colonia Condesa de la Ciudad de México.

Esta iniciativa forma parte de la estrategia de la marca para evidenciar la versatilidad y efectividad de OxiClean, al tiempo que contribuye a recuperar espacios públicos que promueven la convivencia, el descanso y la lectura entre los habitantes de la ciudad.

Durante la intervención se realizaron diversas acciones de mejora para devolver funcionalidad y atractivo al espacio, entre las que destacan:

●     Instalación de grava para reducir la formación de lodo durante la temporada de lluvias.

●     Plantación de pasto en jardineras.

●     Instalación de nuevas bancas para ampliar la capacidad del espacio.

●     Restauración, pintura y mantenimiento del mobiliario existente, incluyendo bancas y el librero comunitario.

●     Limpieza integral del audiorama y del lago ubicado dentro del espacio.

●     Sustitución e instalación de una nueva sombrilla para proteger el librero.

●     Adquisición de nuevos títulos para enriquecer el acervo disponible para los visitantes.

●     Colocación de señalética con lineamientos de uso y recomendaciones para fomentar el cuidado del lugar.

OxiClean

Con esta rehabilitación, OxiClean busca demostrar que la limpieza puede ser un motor para generar cambios positivos en el entorno, extendiendo el propósito de la marca hacia proyectos que beneficien directamente a las comunidades.

El Audiorama del Parque España es un espacio reconocido por ofrecer un ambiente de tranquilidad para la lectura y el descanso en una de las zonas más concurridas de la Ciudad de México. Gracias a esta intervención, sus visitantes podrán disfrutar de instalaciones renovadas y en mejores condiciones.

Edificios sustentables e inteligentes: datos, descarbonización y nueva infraestructura

Por Santiago Echeveste, Vicepresidente y Gerente General de Johnson

Controls Building Technologies & Solutions (BT&S) Latinoamérica.

Los edificios sustentables e inteligentes ocupan hoy un lugar central en la agenda global de descarbonización. El sector de la construcción y operación de edificios concentra el 32% del consumo energético mundial y el 34% de las emisiones de CO₂ asociadas a la energía, según el Global Status Report for Buildings and Construction (Buildings-GSR) del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP). Estos indicadores confirman que la eficiencia energética en edificios y la reducción de emisiones operativas son componentes estructurales de cualquier estrategia climática corporativa o nacional.

La evolución hacia edificios sostenibles requiere una gestión energética basada en datos, con integración tecnológica desde el diseño hasta la operación. La incorporación de criterios ESG (environmental, social and governance), junto con sistemas de automatización, plataformas digitales y sistemas de gestión de energía (EMS), permite supervisar consumos con precisión técnica, optimizar cargas térmicas y eléctricas y mantener estabilidad operativa en activos comerciales, industriales y de misión crítica. La descarbonización se implementa a través de medición continua, análisis comparativo y mejora sistemática del desempeño energético.

Un edificio sustentable e inteligente integra sistemas de control automático que coordinan HVAC, energía, seguridad, detección de incendios e iluminación dentro de una arquitectura interoperable. La inteligencia artificial (IA) amplía esta integración al procesar grandes volúmenes de datos históricos y operativos, generando ajustes dinámicos en secuencias de control. La regulación programada de perfiles térmicos según patrones reales de ocupación permite reducir consumo energético manteniendo condiciones de confort y confiabilidad. El desempeño energético deja de evaluarse de forma estática y pasa a gestionarse como un proceso continuo de optimización.

En el entorno construido convergen actualmente transformaciones técnicas de gran escala. La descarbonización operativa impulsa la electrificación progresiva de procesos térmicos e industriales, acompañada por automatización avanzada que regula temperaturas, cargas y horarios de operación con mayor exactitud. La adopción de bombas de calor facilita la recuperación de calor residual y la reutilización de energía térmica dentro de procesos productivos. En industrias como la cervecera, la sustitución de calderas convencionales por soluciones electrificadas evidencia cómo la eficiencia energética se integra directamente en la estrategia de reducción de emisiones.

Edificios sustentables

De forma paralela, la expansión de la inteligencia artificial y la digitalización intensiva ha incrementado la instalación de data centers en múltiples regiones. El crecimiento del procesamiento y almacenamiento de datos exige infraestructura con altos estándares de eficiencia energética y estabilidad térmica. El sector HVAC desarrolla soluciones de enfriamiento de alta precisión para microprocesadores de elevada densidad computacional, mientras que los fabricantes de estos componentes amplían rangos operativos para optimizar consumo energético. La coordinación entre diseño térmico, automatización y sistemas de gestión energética se convierte en un elemento técnico indispensable para garantizar continuidad operativa.

El desarrollo de medicamentos basados en biotecnología también influye en la configuración de edificios inteligentes. Los procesos asociados a vacunas de ARN activo y otros tratamientos biológicos requieren entornos ambientales controlados con parámetros estrictos de temperatura, humedad y presión. Las desviaciones pueden comprometer ciclos de producción completos. Estas instalaciones incorporan climatización especializada, sensores de alta precisión y plataformas digitales que permiten supervisión permanente y respuesta inmediata ante variaciones operativas.

Hacia 2030, la minería de datos y la analítica avanzada consolidarán su papel en la gestión de edificios sustentables. La generación constante de información operativa demanda infraestructura digital capaz de procesar, correlacionar y convertir datos en decisiones técnicas. Soluciones como OpenBlue Connected Chillers recopilan datos globales de operación para identificar patrones recurrentes y activar mantenimiento predictivo, fortaleciendo la continuidad de servicio y la eficiencia energética. La plataforma OpenBlue Enterprise Manager (OBEM) conecta edificios en la nube, supervisa desempeño energético y detecta desviaciones que pueden afectar consumo o estabilidad operativa, facilitando intervenciones oportunas.

La integración de automatización, inteligencia artificial y gestión energética posiciona a los edificios sustentables e inteligentes como infraestructura estratégica para la economía digital y la transición hacia bajas emisiones. La capacidad de medir, analizar y optimizar en tiempo real define el estándar técnico que marcará la próxima década en eficiencia energética, descarbonización y operación avanzada de activos inmobiliarios.