Blockchain y café: la apuesta de Toks para acercar el impacto social a los consumidores

¿Te imaginas sentarte a disfrutar una taza de café y poder conocer no solo de dónde proviene, sino también quién lo cultiva y con qué prácticas ha sido producido? Y más aún, ¿cómo te haría sentir saber que el café que consumes tiene detrás el impulso a mejores condiciones de vida para los cafeticultores mexicanos y procesos más amigables con el medio ambiente? Conocer esto ya es posible en Toks, cadena miembro de Grupo Restaurantero Gigante (GRG), gracias a una herramienta tecnológica que permite seguir el recorrido del café desde el cultivo hasta la mesa del consumidor.

Desde hace años, la empresa ha puesto a disposición de sus clientes Blockchain SIMBA-Toks, una plataforma a la que se puede acceder simplemente escaneando el código QR impreso en las manteletas del restaurante. Para quienes se preguntan qué es Blockchain-SIMBA-Toks, esta es una iniciativa que demuestra que la tecnología también puede servir para generar transparencia, fortalecer el consumo responsable y acercar el impacto social de un producto a las personas que lo disfrutan cada día.

¿Qué es Blockchain SIMBA-Toks?

Blockchain SIMBA-Toks es una herramienta desarrollada a partir de la alianza entre Restaurantes Toks, de GRG,  SIMBA Chain, la Universidad de Notre Dame en Indiana, Estados Unidos, y los Productores Orgánicos del Tacaná, en Chiapas. Su objetivo es registrar y rastrear los granos de café que son comprados, procesados, empaquetados y vendidos por Toks, asegurando la integridad de la cadena de suministro y permitiendo mostrar la trazabilidad completa del producto.

Pero, ¿qué es Blockchain SIMBA-Toks en términos sencillos? Se trata de una tecnología que almacena información en una cadena de registros digitales que no pueden modificarse. Cada vez que ocurre una entrega o un proceso dentro de la cadena del café, se genera un registro único e inalterable. Esto permite que la información permanezca disponible y pueda ser consultada posteriormente por la cooperativa, por Toks y, finalmente, por el consumidor.

La generación de esta información sigue un proceso muy concreto:

  • La cooperativa registra cada entrega y proceso mediante una tablet con la aplicación instalada.
  • La información se concentra a través de una boleta de acopio.
  • Cada boleta recibe un número de identificación único y es firmada por el productor y la cooperativa.
  • Se genera un código inalterable dentro de la cadena de blockchain.
  • Cada entrega queda registrada de forma individual.
  • Una copia del registro se entrega al productor y la información se vincula al lote de café que llegará a Toks.

Gracias a este sistema, el café puede ser identificado por lote desde su origen en Chiapas hasta el momento en que es servido en el restaurante, haciendo visible un recorrido que normalmente permanece oculto para el consumidor y, aún más importante, al productor cuyo trabajo ha hecho posible disfrutar de este producto.

¿Qué información puede descubrir el consumidor al escanear el QR de las manteletas en Toks?

Cuando una persona escanea el código QR en las manteletas de Toks, no solo accede a un dato técnico. Puede conocer información específica sobre el café que está degustando: el nombre del productor, la fecha de cosecha, la calidad de la parcela, la fecha de entrega a la cooperativa, así como las etapas de molido y tostado. Es, en cierto modo, una ventana abierta al trabajo de quienes cultivaron ese café.

Más allá de la tecnología, lo importante es el valor que genera: transparencia. Saber quién produjo el café y cómo fue cultivado permite al consumidor tomar decisiones más informadas y comprender que detrás de una taza hay personas, familias y comunidades enteras.

Además, esta trazabilidad ayuda a crear mayor conciencia sobre el esfuerzo que implica producir café de calidad. Muchas veces el consumidor sólo percibe el resultado final, pero no el proceso agrícola, el cuidado del suelo, el manejo del agua o las prácticas orgánicas que hacen posible ese producto. Al hacer visible esa información, Toks acerca el origen del café a sus clientes y fortalece la confianza en un producto que busca ser social y ambientalmente responsable.

¿Cuáles son los beneficios del café orgánico de Toks para las personas y para el medio ambiente?

El café que se sirve en Toks proviene de los Productores Orgánicos del Tacaná, una organización integrada por más de 150 cafeticultores de 25 comunidades de la Reserva de la Biósfera del Volcán Tacaná, en Chiapas. Antes de integrarse al proyecto, muchos de ellos vendían su producción de manera individual y dependían de intermediarios que pagaban precios bajos por el grano, lo que limitaba sus ingresos y sus posibilidades de crecimiento. La alianza impulsada por el área de responsabilidad social de Grupo Restaurantero Gigante permitió organizar a los productores y establecer una relación comercial directa.

Uno de los aspectos más relevantes de esta alianza es el modelo de comercio justo. Al vender directamente a Toks, los cafeticultores reciben un precio fijo basado en los costos reales de producción y no en la volatilidad del mercado internacional. Esto les brinda estabilidad económica, les permite planificar mejor su producción y fortalece a sus familias.

El impacto también se refleja en las prácticas ambientales. El café se cultiva sin agroquímicos, utilizando composta orgánica y técnicas que buscan proteger los suelos, el agua y la biodiversidad de la región. Algunos residuos del proceso se reutilizan para elaborar abono orgánico, lo que permite evitar la contaminación y reducir el impacto ambiental del proceso. Así, las prácticas amigables con el medio ambiente no se quedan en un discurso añadido, sino que se vuelven una práctica integrada en la producción cotidiana.

Con el paso de los años, la colaboración con Toks ha permitido a los productores escalar su negocio. La cooperativa ha fortalecido su infraestructura, ha aumentado su capacidad de almacenamiento y procesamiento y ha comenzado incluso a exportar café. Parte de esa producción también se comercializa en las sucursales de Toks bajo el nombre Café Cañada Azul, un logro que los propios productores consideran un esfuerzo colectivo.

Por si fuera poco, la colaboración entre Toks y estos productores no se limita a una relación comercial, ya que Grupo Restaurantero Gigante, también ha impulsado acciones complementarias para mejorar el bienestar de las comunidades en las que viven sus socios, como jornadas médicas, donación de lentes y aparatos auditivos y apoyos para cirugías y otras necesidades de salud. 

Por eso, cuando escaneas el código QR de las manteletas de Toks, no solo descubres el recorrido de un producto. Descubres que la taza que tienes frente a ti está conectada con prácticas agrícolas responsables, comercio justo y oportunidades reales para pequeños productores mexicanos. La tecnología ayuda a contar esa historia, pero el verdadero valor está en las personas que la hacen posible.

Por todo ello, Blockchain SIMBA-Toks representa, más que una tecnología, una forma de acercar la responsabilidad social a la experiencia cotidiana en un momento en el que cada vez más consumidores buscan saber qué hay detrás de los alimentos que consumen y de sus decisiones de compra. Porque conocer el origen del café no cambia únicamente la manera en que lo tomamos; también puede cambiar la manera en que entendemos el impacto que tienen nuestras decisiones de consumo.

En el Día Internacional de la Cerveza, brindemos también por la transparencia

0

Las campañas construyen narrativa. Pero las respuestas construyen confianza.

Hay cervezas claras, oscuras, ámbar, turbias, filtradas, artesanales, industriales. Con alcohol y sin alcohol. Esa diversidad es parte de lo que las hace interesantes.

Con la transparencia pasa algo parecido. También hay de varios tipos. Y una de las menos frecuentes —pero de las más reveladoras— es la que explica cómo se toman las decisiones.

Hace unas semanas, en Nuevo León, el gobierno anunció varias activaciones para ambientar el Mundial 2026. Entre ellas, una en la que Grupo Modelo participaría ofreciendo cerveza de manera gratuita en espacios públicos.

La noticia abrió preguntas razonables. No por sospecha, sino por simple lógica: cuando una empresa privada colabora con una autoridad pública, conviene entender el marco. ¿Era una donación? ¿Un patrocinio? ¿Una activación comercial? ¿Qué compromisos tiene el acuerdo? ¿Qué responsabilidades asumía cada parte?

Preguntamos.

Grupo Modelo, a través de su agencia de relaciones públicas, respondió con información clara aunque general sobre la postura de la empresa: consumo responsable, capacitación de vendedores, promoción de cerveza sin alcohol y medidas para una convivencia segura. Fue una respuesta útil.

Cuando insistimos pidiendo una segunda capa —la naturaleza del acuerdo, si había contraprestaciones, los mecanismos de cumplimiento—, esa información nunca llegó. Mutis.

El episodio, en sí, terminó ahí.

Lo interesante empieza después.

Grupo Modelo forma parte de Anheuser-Busch InBev, una de las cerveceras más grandes del mundo. Su propósito dice: “Dream Big to Create a Future with More Cheers” (“Soñamos en grande para crear un futuro con más motivos para brindar”). Y detrás de ese propósito hay una agenda seria en sostenibilidad, ética y consumo responsable. Justamente por eso, este tipo de preguntas no deberían sentirse como una molestia o incomodidad, sino como una oportunidad de darle cuerpo a ese discurso.

Porque no todas las preguntas periodísticas buscan encontrar un problema. Muchas solo quieren entender una decisión.

Las empresas ya saben comunicar muy bien lo que hacen. Economía circular, agricultura regenerativa, derechos humanos, diversidad, consumo responsable. Eso ya está. Y es bueno.

El siguiente paso, quizá, sea comunicar con la misma naturalidad cómo llegan a esas decisiones.

Comunicar acciones construye reputación. Explicar decisiones construye confianza. Y no son exactamente lo mismo.

Las áreas de comunicación y las agencias de relaciones públicas son muy buenas construyendo puentes. El punto es que esos puentes se vuelven más sólidos cuando también permiten el regreso: no solo para empujar un mensaje, sino para responder lo que no venía en el comunicado.

Hoy las organizaciones ya no solo se miden por lo que hacen. También por la disposición a explicar por qué lo hacen, con quién lo hacen y bajo qué criterios. Quizá esa sea una de las conversaciones que vienen.

Hoy es el Día Internacional de la Cerveza. Seguramente muchos levantaremos un vaso. Mientras la espuma está arriba, la cerveza se ve de una forma. Cuando baja, aparece otra.

Con la comunicación corporativa pasa algo parecido.

Las campañas llaman la atención. Las narrativas generan interés. Pero la transparencia se nota cuando la espuma desaparece y todavía se puede ver el fondo del vaso.

Porque la transparencia no consiste en controlar la conversación. Consiste en estar dispuesto a ampliarla.

Esto no busca ser un reclamo ni un señalamiento; es, más bien, una lección sobre cómo la reputación de una gran marca se pone a prueba en las pequeñas decisiones. 

Para un gigante como Grupo Modelo, abrir la conversación sobre el cómo y el porqué de sus alianzas no restará valor a su narrativa. Al final, las grandes marcas no solo se miden por el impacto de sus activaciones o por la calidad de su producto, sino por la solidez de la confianza que están dispuestas a sostener con su comunidad. 

Brindemos, pues, porque las respuestas del futuro tengan tanta transparencia como el propósito que las inspira.

Créditos de carbono: el riesgo de dejar la compra para el último momento

0

Los créditos de carbono se han convertido en una herramienta cada vez más relevante para las empresas que buscan avanzar en sus estrategias climáticas y gestionar las emisiones que no pueden eliminar de inmediato. Su importancia también está creciendo a medida que las normas corporativas sobre cero emisiones netas definen con mayor claridad el papel que pueden desempeñar en la transición. Por ello, comprar créditos de carbono puede convertirse en una estrategia de abastecimiento a largo plazo. 

Sin embargo, muchas compañías todavía los tratan como una inversión que puede resolverse cerca del cierre del año, una práctica que representa un riesgo creciente en medio de un mercado donde la oferta de proyectos de alta calidad es cada vez más limitada, las iniciativas de integridad han elevado los estándares para definir qué puede considerarse un crédito creíble, y la demanda se concentra en un grupo reducido de proyectos y metodologías capaces de superar evaluaciones independientes. Por si esto no resulta suficientemente convincente, te presentamos, a continuación, cuatro razones que, según edie, explican por qué dejar la compra de créditos de carbono para el último momento puede comprometer la estrategia climática de una empresa.

4 razones por las que es una mala idea dejar la compra de créditos de carbono para el final

1. Comprar créditos de carbono tarde puede poner en riesgo el suministro

La primera razón está relacionada con una transformación en la oferta. Garantizar créditos de carbono de alta calidad es cada vez más difícil porque las iniciativas de integridad han endurecido los criterios para determinar qué proyectos pueden respaldarse públicamente.

Como consecuencia, el universo de créditos que una organización considera suficientemente confiables se ha reducido, mientras la demanda se concentra en proyectos y metodologías capaces de resistir el escrutinio independiente y la evaluación de terceros. Esto genera una presión adicional sobre aquellos proyectos que cumplen con estándares elevados de calidad.

El problema no necesariamente será el presupuesto disponible cuando se acerque el final de la década, sino la disponibilidad. Los créditos que satisfacen los requisitos específicos de calidad de una empresa pueden haber sido comprometidos previamente con otros compradores.

Por ello, comprar créditos de carbono con anticipación puede funcionar como una estrategia para reducir el riesgo de suministro y asegurar desde ahora una parte de las necesidades futuras.

comprar créditos de carbono

2. La anticipación permite construir alianzas y desarrollar nueva oferta

Esperar hasta que exista una necesidad inmediata limita las posibilidades de una organización para relacionarse estratégicamente con los desarrolladores de proyectos. Por el contrario, la contratación anticipada permite construir alianzas de largo plazo y acceder a proyectos que todavía se encuentran en proceso de desarrollo.

Esta posibilidad es especialmente relevante en el caso de nuevas capacidades de eliminación de carbono, cuyos tiempos de maduración pueden extenderse durante años. Al comprometer recursos con anticipación, las empresas no solo aseguran una parte de los créditos que necesitarán, sino que también pueden contribuir a que exista nueva oferta disponible cuando la demanda aumente.

Desde esta perspectiva, comprar créditos de carbono deja de ser simplemente una acción para cubrir una obligación futura y se convierte en una decisión capaz de generar una ventaja estratégica. Las organizaciones que se anticipan no solo gestionan el riesgo de disponibilidad: también tienen mayores posibilidades de participar en la evolución de un mercado que todavía está desarrollando nuevas soluciones.

3. Las reglas climáticas están dando un papel más definido a los créditos

Otra razón para no postergar la adquisición es la evolución de las políticas y normas relacionadas con las estrategias corporativas de cero emisiones netas. A medida que estas reglas especifican con mayor claridad el papel de los créditos de carbono, también se vuelve más evidente su función dentro de estrategias climáticas creíbles.

En particular, el planteamiento compartido señala que los créditos pueden adquirir mayor relevancia para abordar emisiones actuales y aumentar la eliminación de carbono, al tiempo que surgen objetivos intermedios de eliminación que comienzan mucho antes de 2050.

Esto modifica la pregunta que las compañías deberían hacerse. Ya no se trata solamente de determinar si los créditos de alta calidad tendrán un lugar dentro de su estrategia climática, sino de preguntarse si tendrán acceso a los créditos que necesitan cuando llegue el momento de utilizarlos.

Para quienes gestionan estrategias de sostenibilidad, anticiparse a esta evolución permite integrar la adquisición en la planificación climática en lugar de convertirla en una respuesta apresurada ante una fecha límite.

comprar créditos de carbono

4. La adquisición de carbono debe gestionarse como una compra estratégica

Una de las ideas centrales del planteamiento es que la adquisición de créditos de carbono no debería tratarse como una operación aislada, sino como una decisión de cadena de suministro. Al igual que ocurre con el combustible, la electricidad o los materiales críticos, las organizaciones pueden analizar la demanda futura, evaluar riesgos de suministro y elegir distintas alternativas de compra para equilibrar costo, disponibilidad y flexibilidad.

Existen diferentes estructuras para hacerlo. Las compras puntuales pueden responder a necesidades inmediatas, mientras que los acuerdos de compra a plazo permiten comprometerse desde ahora con entregas futuras, aunque implican riesgos relacionados con el cumplimiento del proyecto. También existen esquemas de financiación que permiten obtener créditos y recibirlos de inmediato mientras el costo se distribuye a lo largo del tiempo.

No existe una única solución válida para todas las compañías. Lo importante es reconocer que hay alternativas y utilizarlas deliberadamente para asegurar una parte de las necesidades futuras en lugar de concentrar toda la decisión en una compra de fin de año.

El primer paso, por tanto, no consiste en elegir un producto, sino en definir la necesidad. Comprar créditos de carbono de forma estratégica implica estimar cuántos serán necesarios para cubrir la brecha entre las reducciones internas alcanzables y los objetivos climáticos, así como determinar qué tipos de proyectos y criterios de calidad está dispuesta a respaldar públicamente la organización.

Anticiparse puede convertirse en una ventaja climática

La adquisición anticipada de créditos de carbono responde a una lógica que ya es familiar para cualquier área de compras: los costos y necesidades futuras que pueden preverse deben incorporarse a la planificación. En un mercado donde los estándares de calidad son más exigentes, la oferta es más selectiva y el desarrollo de nuevos proyectos requiere tiempo, esperar hasta el último momento puede reducir considerablemente las opciones disponibles.

Por ello, comprar créditos de carbono con anticipación puede ayudar a las empresas a disminuir el riesgo de suministro, establecer relaciones de largo plazo con desarrolladores y prepararse para una demanda futura que previsiblemente será más exigente. Más que una decisión de fin de año, la adquisición de carbono comienza a perfilarse como una decisión estratégica de abastecimiento: los créditos que una empresa necesitará en el futuro representan un costo conocido que, como cualquier otro costo futuro conocido, debe planificarse.

AstraZeneca transforma su movilidad global: 80% de su flota ya es eléctrica

0

AstraZeneca dió a conocer que ha logrado electrificar más del 80% de su parque vehicular global, un hecho que la consolida como una de las compañías farmacéuticas con mayor progreso en movilidad sostenible a nivel internacional. Este paso forma parte de una estrategia más amplia para alcanzar las cero emisiones netas.

Con más de 22,000 vehículos operando en distintos mercados, la farmacéutica apuesta por la electrificación como una palanca clave para reducir su huella ambiental y fortalecer su estrategia ESG. Gracias a esta transformación, la empresa espera disminuir en un 98% sus emisiones de alcance 1 y 2 en 2026, tomando como referencia los niveles registrados en 2015, demostrando que la descarbonización del transporte corporativo ya es una realidad para las organizaciones con objetivos climáticos ambiciosos.

La flota eléctrica de AstraZeneca acelera su meta climática

Hasta ahora, AstraZeneca cuenta con una flota eléctrica completamente implementada en 37 mercados alrededor del mundo, un hito que refleja el avance sostenido de una estrategia iniciada en 2019, cuando la empresa se incorporó a la iniciativa EV100 de Climate Group.

EV100 busca que los vehículos eléctricos se conviertan en el estándar para las flotas corporativas antes de 2030, impulsando además la colaboración entre empresas, gobiernos y otros actores para acelerar la transición hacia la movilidad de cero emisiones.

Tras un periodo inicial de adopción de vehículos híbridos, en 2022 la compañía redefinió su estrategia y estableció que todos los nuevos vehículos incorporados a su parque serían vehículos eléctricos de batería (BEV), siempre que las condiciones técnicas lo permitieran. Los resultados comenzaron a reflejarse rápidamente: los Países Bajos se convirtieron en el primer mercado con una flota totalmente eléctrica, mientras que Japón alcanzó el 50% de electrificación ese mismo año.

flota eléctrica

La compañía también confirmó que, para finales de 2025, todas sus flotas en los mercados de la Unión Europea y Reino Unido estarán completamente electrificadas cuando sea técnicamente viable, además de avanzar con este modelo en Indonesia, Turquía y Taiwán.

Una estrategia basada en análisis, liderazgo y gestión del cambio

Más allá de la adquisición de vehículos, AstraZeneca diseñó un proceso estructurado para garantizar que la transición fuera operativamente viable. Antes de sustituir cada automóvil, la organización evaluó si los colaboradores podían desempeñar sus funciones utilizando un vehículo eléctrico con la infraestructura de carga existente o mediante soluciones domésticas y locales.

Si las condiciones eran favorables, el cambio se realizaba de forma obligatoria para ese colaborador. Cuando todos los empleados de un mercado podían operar bajo ese esquema, el país avanzaba hacia una electrificación total de su flota.

La farmacéutica también descentralizó parte del proceso. Aunque la electrificación se incorporó como un objetivo anual para la alta dirección, cada mercado recibió apoyo especializado para adaptar la estrategia a las condiciones locales, facilitando la coordinación entre equipos regionales y responsables de sostenibilidad.

Uno de los principales retos identificados fue la resistencia al cambio y las dudas sobre el desempeño de los vehículos eléctricos. Para enfrentarlo, AstraZeneca implementó un programa de gestión del cambio que incluyó sesiones de capacitación, pruebas de manejo, espacios de preguntas y respuestas con especialistas y acciones para desmitificar el uso de esta tecnología. Asimismo, la empresa destinó recursos para apoyar la instalación de puntos de recarga en los hogares de sus colaboradores.

La movilidad eléctrica gana terreno en la estrategia ESG empresarial

El impacto de la electrificación trasciende la reducción de emisiones de carbono. Una flota eléctrica también contribuye a disminuir la contaminación atmosférica en las ciudades, mejorar la calidad del aire y fortalecer la resiliencia de las operaciones corporativas frente a futuras regulaciones climáticas.

Liz Chatwin, vicepresidenta de Sostenibilidad Global y Seguridad, Salud y Medio Ambiente de AstraZeneca, destacó el alcance del proyecto:

“Cuatro de cada cinco de nuestros vehículos AstraZeneca son ahora vehículos eléctricos de batería (BEV), y somos líderes en el sector farmacéutico en la electrificación de nuestra flota en el mayor número de mercados a nivel mundial, lo que ayuda a reducir las emisiones de escape, mejorar la calidad del aire y disminuir nuestro impacto ambiental”.

La directiva añadió que el éxito de la organización responde a “objetivos ambiciosos, acciones respaldadas por la ciencia y un sólido liderazgo local”, tres elementos que han permitido acelerar la transformación.

Por su parte, Stuart Poore, director ejecutivo de Estrategia Climática y Ambiental de Climate Group, subrayó la importancia de la colaboración entre empresas para impulsar la movilidad sostenible:

“EV100 reúne a diversas empresas para acelerar la transición hacia las cero emisiones netas mediante un ecosistema de vehículos eléctricos que las apoye. Impulsar el cambio a través de la acción colectiva es fundamental; reconocemos que ninguna empresa puede lograr esta transición por sí sola”.

El avance de AstraZeneca coincide con otras iniciativas relevantes. Royal Mail, por ejemplo, anunció recientemente la incorporación de sus primeras bicicletas eléctricas de carga para entregas urbanas, ampliando la mayor flota de reparto eléctrico del Reino Unido. Estos vehículos ofrecen una autonomía de hasta 60 kilómetros, pueden circular tanto por calles como por carriles bici y contribuirán a reducir las emisiones de carbono y mejorar la calidad del aire en las comunidades donde operan.

La electrificación ya es una ventaja competitiva

La experiencia de AstraZeneca demuestra que construir una flota eléctrica no depende únicamente de adquirir nuevos vehículos, sino de desarrollar una estrategia integral que combine liderazgo, análisis operativo, infraestructura, financiamiento y gestión del cambio. Este enfoque ha permitido que la compañía acelere significativamente sus objetivos de descarbonización mientras fortalece su desempeño ambiental.

Para las organizaciones comprometidas con la responsabilidad social empresarial, este caso confirma que la movilidad sostenible ya forma parte de las decisiones estratégicas de negocio. A medida que las regulaciones climáticas se vuelven más exigentes y las expectativas de inversionistas y grupos de interés evolucionan, contar con una flota eléctrica dejará de ser un diferenciador para convertirse en un elemento esencial de cualquier estrategia ESG sólida y de largo plazo.

Menos tecnicismos, más lenguaje claro: el nuevo reto para las marcas responsables

0

Hay escenas cotidianas que revelan cambios profundos en la forma en que consumimos. Leer la etiqueta de un champú mientras se espera que actúe el acondicionador podría parecer una simple curiosidad, pero también refleja una realidad: los consumidores quieren saber qué compran, cómo funciona un producto y por qué deberían confiar en él. Sin embargo, cuando la respuesta llega en forma de términos científicos, sellos desconocidos o promesas ambiguas, la información deja de ser útil y se convierte en una barrera.

Durante años, la transparencia ha sido uno de los pilares de la responsabilidad social empresarial. Las compañías han respondido con reportes, certificaciones, listas de ingredientes y compromisos ambientales cada vez más detallados. No obstante, el siguiente paso ya no consiste en ofrecer más datos, sino en hacerlos comprensibles. Ese es, precisamente, el nuevo reto para las marcas responsables: transformar la complejidad en claridad sin sacrificar el rigor.

La transparencia ya no basta: el reto para las marcas responsables

De acuerdo con Sustainable Brands, en la última década, las organizaciones han fortalecido sus estrategias de transparencia para responder a consumidores cada vez más informados. Hoy es común encontrar empaques con declaraciones de sostenibilidad, certificaciones ambientales, datos sobre emisiones, ingredientes y procesos de producción. Lo que antes era un diferenciador se convirtió en un estándar esperado por el mercado.

Sin embargo, diversos estudios muestran que acumular información no necesariamente fortalece la confianza. El análisis de NielsenIQ de 2026 señala que los consumidores buscan productos cuyos beneficios sean fáciles de comprender y relevantes para sus necesidades. Las personas desean información útil, no una lista interminable de conceptos técnicos que requieren conocimientos especializados para interpretarse.

La oportunidad, entonces, no está en comunicar más, sino en comunicar mejor. Cuando una marca logra explicar con claridad el impacto de un ingrediente, el origen de un material o el beneficio de una práctica sostenible, convierte la transparencia en una herramienta de valor y no en un simple ejercicio de cumplimiento.

reto para las marcas responsables

Del dato técnico al beneficio cotidiano

Uno de los mejores ejemplos proviene de Native, una marca que decidió replantear la manera en que explica la composición de sus productos. En lugar de presentar únicamente nombres científicos, acompaña cada ingrediente con una explicación sencilla sobre su función. Así, el aceite de coco deja de ser un término en una etiqueta para convertirse en un hidratante; la manteca de karité explica su capacidad para acondicionar el cabello y el ácido cítrico se entiende como un regulador del pH.

La estrategia parece simple, pero cambia por completo la experiencia del consumidor. En lugar de pedir confianza ciega, la marca facilita la comprensión. La ciencia permanece intacta, pero el lenguaje elimina la distancia entre el conocimiento especializado y la vida cotidiana.

Este enfoque demuestra que simplificar el mensaje no significa reducir la calidad de la información. Significa traducirla para que cualquier persona pueda tomar decisiones con mayor seguridad.

Cuando la simplicidad genera confianza

Algo similar ocurrió con RXBAR cuando decidió colocar sus ingredientes principales directamente en la parte frontal del empaque. En vez de recurrir a frases publicitarias, el producto mostraba una lista breve y directa: claras de huevo, almendras, anacardos y dátiles, acompañados de un mensaje igualmente sencillo: “Sin tonterías”.

El éxito de esta propuesta no radicó en utilizar ingredientes innovadores, sino en eliminar la necesidad de interpretar promesas comerciales. El consumidor entendía de inmediato qué estaba comprando y podía evaluar el producto sin recorrer toda la etiqueta.

En un entorno saturado de mensajes, la claridad termina siendo una ventaja competitiva. La comunicación sencilla reduce las dudas y fortalece la percepción de autenticidad, dos elementos cada vez más relevantes para construir relaciones de largo plazo con los consumidores.

reto para las marcas responsables

El origen también cuenta una historia

La claridad también puede extenderse más allá de los ingredientes. La empresa irlandesa Keogh’s convirtió la trazabilidad en una experiencia cercana mediante su plataforma Spud Navigation. A través de un código QR, los consumidores descubren la variedad de papa utilizada, el campo donde fue cultivada, la fecha de cosecha e incluso la persona responsable de preparar ese lote.

Más que ofrecer datos de la cadena de suministro, la marca construye una narrativa sobre el origen de sus productos. Esa información conecta emocionalmente con el consumidor porque responde preguntas sencillas: de dónde viene lo que consumo y quién participó en su elaboración.

Este tipo de iniciativas demuestra que la sostenibilidad cobra mayor relevancia cuando se cuenta desde historias humanas. La información técnica adquiere significado cuando se relaciona con personas, territorios y procesos reales.

El lenguaje claro como ventaja competitiva: otro reto para las marcas responsables

Las investigaciones respaldan esta transformación. Un estudio de McKinsey sobre envases sostenibles encontró que, aunque la preocupación ambiental sigue creciendo, aspectos como el precio, la calidad, la comodidad y el desempeño continúan teniendo mayor peso en las decisiones de compra. Además, una parte importante de los consumidores afirma que adquiriría más productos sostenibles si la información fuera más clara.

Por su parte, investigaciones del International Food Information Council muestran que muchas preocupaciones de los consumidores surgen por la presencia de ingredientes desconocidos, más que por riesgos comprobados. En otras palabras, la falta de comprensión genera incertidumbre, incluso cuando el producto es seguro.

Aquí aparece nuevamente el reto para las marcas responsables: traducir conceptos científicos y compromisos de sostenibilidad en beneficios concretos que las personas puedan identificar de inmediato, sin perder precisión ni credibilidad.

reto para las marcas responsables

Comprender antes que convencer

La psicología del comportamiento también ofrece pistas sobre este fenómeno. Los estudios de Norbert Schwarz sobre la fluidez del procesamiento muestran que las personas tienden a confiar más en la información cuando esta resulta fácil de comprender. No se trata únicamente del contenido, sino del esfuerzo mental necesario para interpretarlo.

En el ámbito de la responsabilidad social, esta conclusión tiene profundas implicaciones. Una explicación sencilla puede ser más efectiva para generar confianza que un discurso lleno de tecnicismos. La claridad facilita la toma de decisiones y acerca conceptos complejos a públicos mucho más amplios.

El Barómetro de Confianza Edelman 2025 refuerza esta idea al mostrar que una parte significativa de la población considera que las empresas exageran o distorsionan sus mensajes. En este contexto, comunicar con honestidad y sencillez deja de ser una estrategia de marketing para convertirse en un factor esencial de credibilidad.

La evolución de la transparencia está marcando una nueva etapa para la comunicación corporativa. Ya no basta con abrir los procesos, publicar indicadores o incorporar certificaciones; también es necesario convertir toda esa información en mensajes comprensibles, relevantes y útiles para las personas. En un escenario donde abundan los datos, la claridad puede convertirse en el principal diferenciador.

Las empresas que logren explicar con lenguaje sencillo el valor de sus acciones, productos e iniciativas de sostenibilidad estarán mejor preparadas para fortalecer la confianza de consumidores cada vez más críticos. Más que comunicar información, el verdadero reto para las marcas responsables consiste en ayudar a las personas a comprenderla y convertir ese conocimiento en decisiones informadas.

Más allá del negocio: así fortalecería la RSE de Grupo Gigante a La Casa de Toño

Cuando una empresa compra otra, las primeras preguntas suelen girar en torno al monto de la operación, el crecimiento del negocio o el impacto que tendrá en el mercado. Sin embargo, pocas veces se habla de un activo que hoy pesa tanto como los resultados financieros: la responsabilidad social. En un entorno donde consumidores, inversionistas y colaboradores esperan empresas con propósito, las adquisiciones también pueden representar una oportunidad para ampliar el impacto social de una organización.

Ese es precisamente uno de los ángulos que abre la posible adquisición de La Casa de Toño por parte de Grupo Gigante. Aunque la empresa confirmó que aún no existen acuerdos definitivos ni vinculantes, de concretarse la operación, la reconocida cadena de restaurantes no solo se incorporaría al portafolio de uno de los grupos empresariales más importantes del país. También se integraría a una organización que durante años ha construido una estrategia de sostenibilidad respaldada por el trabajo de Fundación Gigante, brazo social de Grupo Gigante y Grupo Presidente.

La posible compra que despertó una conversación más amplia

La noticia tomó fuerza después de que se informara que Grupo Gigante analiza la adquisición de La Casa de Toño, una operación cuyo valor podría superar los 400 millones de dólares. Horas más tarde, la compañía confirmó, mediante un comunicado enviado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), que actualmente evalúa distintas oportunidades de crecimiento, entre ellas posibles adquisiciones.

No obstante, la empresa fue clara al señalar que todavía no existe un contrato definitivo ni un precio acordado, por lo que no hay certeza de que la operación llegue a concretarse. Se trata, por ahora, de un análisis estratégico dentro de su plan de expansión.

Más allá del interés financiero que ha despertado la noticia, el anuncio también invita a observar otro aspecto. Si La Casa de Toño llegara a formar parte del grupo, también se integraría a un modelo empresarial donde la responsabilidad social no funciona como un área aislada, sino como un componente transversal de la operación.

¿Quién es Grupo Gigante y por qué su estrategia va más allá del crecimiento?

Con más de cinco décadas de trayectoria, Grupo Gigante ha construido una presencia sólida en distintos sectores económicos. Su portafolio incluye marcas como Toks, Shake Shack México, Panda Express, El Farolito, Beer Factory, Office Depot y RadioShack, además de divisiones inmobiliarias y alianzas comerciales como Petco y Casaideas.

Actualmente mantiene operaciones en siete países y cobertura en los 32 estados de México. Su crecimiento ha sido resultado de una estrategia basada en la diversificación de negocios, la innovación y la capacidad de adaptarse a las nuevas necesidades del mercado.

Sin embargo, uno de los elementos que distingue al grupo es que su expansión ha estado acompañada por una visión donde el desarrollo económico busca ir de la mano del bienestar social y ambiental. No es casualidad que haya obtenido durante años consecutivos el Distintivo ESR otorgado por el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), reconocimiento que refleja la incorporación de prácticas responsables dentro de su modelo de negocio.

El trabajo de Fundación Gigante ha acompañado el crecimiento del grupo

Hablar de Grupo Gigante también implica hablar de Fundación Gigante, una organización creada hace más de dos décadas para canalizar el compromiso social de las empresas que conforman el grupo. Desde entonces, su labor ha evolucionado hasta convertirse en un eje que articula iniciativas de educación, salud, atención a desastres naturales y fortalecimiento comunitario.

Uno de los elementos que distingue este modelo es que el impacto social forma parte de la estrategia empresarial. Como parte de su política de inversión social, Grupo Gigante destina el 1.3% de las utilidades anuales de algunas de sus empresas a Fundación Gigante, recursos que permiten impulsar programas enfocados en salud, educación y atención a comunidades afectadas por desastres naturales. Esta visión ha dado continuidad a proyectos que buscan generar beneficios de largo plazo y no solo responder a necesidades inmediatas.

Precisamente ahí radica uno de los principales diferenciadores del trabajo de Fundación Gigante: construir proyectos sostenibles que involucren no solo recursos económicos, sino también la participación activa de colaboradores, empresas del grupo, organizaciones de la sociedad civil y comunidades. Este enfoque ha convertido a la fundación en un actor clave dentro de la estrategia de responsabilidad social de Grupo Gigante y en un valor agregado para cualquier empresa que eventualmente se incorpore a su ecosistema.

¿Qué podría significar esto para La Casa de Toño?

Si la adquisición llega a concretarse, La Casa de Toño podría integrarse a una estructura donde la responsabilidad social ya cuenta con procesos, experiencia y programas consolidados. Esto representa una diferencia importante frente a empresas que apenas comienzan a desarrollar sus estrategias ESG.

Más allá de sumar una nueva marca al portafolio, Grupo Gigante tendría la posibilidad de extender esa cultura organizacional hacia nuevos colaboradores y centros de trabajo. En otras palabras, una eventual integración también abriría la puerta para que más personas participen en iniciativas sociales impulsadas por la fundación.

Aunque cualquier escenario dependerá de las decisiones que se tomen una vez concluida la negociación, contar con una estrategia social previamente desarrollada facilitaría la incorporación de nuevas empresas a una visión compartida sobre el impacto positivo que puede generar el sector privado.

Toño se integraría a la división con mayor experiencia en RSE de Grupo Gigante

Si la operación llega a concretarse, La Casa de Toño no solo pasaría a formar parte de Grupo Gigante; también se incorporaría a Grupo Restaurantero Gigante, la división que reúne marcas como Toks, Shake Shack México, Panda Express, El Farolito y Beer Factory. Esto significa que la cadena se integraría a un ecosistema donde la responsabilidad social ha evolucionado durante décadas como parte de la estrategia de negocio.

En ese sentido, Toks representa uno de los referentes más importantes. Con más de 50 años de trayectoria y 20 años consecutivos obteniendo el Distintivo ESR del Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), la empresa ha demostrado que es posible combinar crecimiento, innovación y rentabilidad con una visión de impacto social. Su modelo ha incorporado prácticas responsables en toda la cadena de valor, desde el abastecimiento hasta la relación con colaboradores y comunidades.

Uno de los ejemplos más representativos es su participación en el Pacto Mundial de las Naciones Unidas y el desarrollo de programas de comercio justo. Gracias a estas iniciativas, Toks trabaja directamente con productores mexicanos para incorporar ingredientes de origen responsable a su menú. Tal es el caso de su café orgánico de altura proveniente de la Reserva de la Biósfera del Volcán Tacaná, en Chiapas, cuya compra a precio justo contribuye a mejorar la calidad de vida de las comunidades productoras.

Si La Casa de Toño se integra a esta división, tendría la oportunidad de sumarse a una experiencia que durante años ha convertido a la responsabilidad social en uno de los principales diferenciadores de Grupo Restaurantero Gigante.

Gestos discriminatorios y fallas de seguridad: la FIFA toma acciones vs Argentina

El Mundial volvió a demostrar que el futbol tiene la capacidad de unir a millones de personas, pero también de convertirse en un escenario donde convergen tensiones políticas, sociales y culturales. Lo ocurrido tras la semifinal entre Argentina e Inglaterra reabrió un debate que trasciende el terreno de juego, luego de que la FIFA iniciara un proceso disciplinario por una serie de hechos que, desde la perspectiva del organismo, vulneran su reglamento y comprometen los principios de respeto e inclusión que busca promover.

Más allá del resultado deportivo, el caso pone sobre la mesa la responsabilidad de jugadores, federaciones y aficionados dentro de los eventos internacionales. La decisión del máximo organismo del futbol de emprender acciones vs Argentina no responde únicamente a un episodio aislado, sino a un conjunto de presuntas infracciones relacionadas con mensajes políticos, conductas discriminatorias, fallas en los protocolos de seguridad y altercados ocurridos durante el torneo.

Acciones vs Argentina: la pancarta sobre las Islas Malvinas desata el procedimiento disciplinario

De acuerdo con The Guardian, el detonante del expediente fue la celebración de Argentina tras vencer 2-1 a Inglaterra en la semifinal disputada en Atlanta. Durante los festejos, varios jugadores levantaron una pancarta con la frase “Las Malvinas son Argentinas”, en alusión al territorio cuya soberanía mantienen en disputa Argentina y el Reino Unido desde el siglo XIX.

La FIFA considera que este tipo de expresiones pueden infringir su Código Disciplinario, el cual establece que los eventos deportivos no deben utilizarse para manifestaciones de carácter político o ajenas a la competencia. La exhibición del mensaje provocó reacciones internacionales y trasladó un conflicto histórico al escenario del torneo más importante del futbol.

Un conflicto histórico que volvió al centro del debate

La disputa por las Islas Malvinas ha marcado durante décadas la relación entre Argentina y el Reino Unido. El conflicto alcanzó su punto más crítico en 1982, cuando ambos países libraron una guerra de 74 días que dejó más de 900 personas fallecidas entre militares argentinos y británicos.

La aparición de la pancarta reactivó posiciones políticas en distintos países. Mientras autoridades británicas reiteraron su postura sobre la soberanía del archipiélago, desde Estados Unidos surgieron voces que defendieron la libertad de expresión de los jugadores argentinos. Este contraste demuestra cómo un mensaje exhibido durante una competencia deportiva puede tener repercusiones diplomáticas y mediáticas a nivel internacional.

Acciones vs Argentina: las otras infracciones que investiga la FIFA

El expediente disciplinario no se limita a la pancarta sobre las Malvinas. La FIFA también incluyó presuntos cánticos y gestos discriminatorios, retrasos en los saques iniciales, incumplimientos de los protocolos de seguridad y del desarrollo del partido, además de mensajes considerados inapropiados por parte del equipo y de algunos espectadores.

A ello se suman incidentes relacionados con el comportamiento de la afición, como el lanzamiento de objetos hacia el terreno de juego durante distintos encuentros del Mundial. Para el organismo rector del futbol, estas conductas afectan la integridad de la competencia y contradicen los valores de respeto, inclusión y juego limpio que busca impulsar en sus torneos.

La derrota de Argentina por 1-0 frente a España en la final disputada en Nueva Jersey dio paso a nuevos altercados. Tras el silbatazo final se registraron enfrentamientos mientras el conjunto español intentaba celebrar el campeonato, lo que derivó en nuevas investigaciones individuales.

El mediocampista Leandro Paredes enfrenta tres cargos por presunta agresión, mientras que Nahuel Molina deberá responder por dos cargos de agresión —uno consumado y otro en grado de tentativa—, además de una acusación por conducta antideportiva. Roberto Ayala, integrante del cuerpo técnico, y Thiago Almada también fueron incluidos en el procedimiento, al igual que el español Gavi por una presunta conducta antideportiva.

Más allá del reglamento: reputación, responsabilidad y ejemplo

Las sanciones deportivas suelen analizarse desde la perspectiva competitiva, pero también tienen un impacto reputacional para las federaciones nacionales. En un contexto donde el deporte busca consolidarse como un espacio de inclusión, respeto y convivencia, cualquier señalamiento relacionado con discriminación o incumplimiento de normas adquiere una dimensión mucho mayor.

Las organizaciones deportivas enfrentan el desafío de garantizar que sus selecciones representen no solo el talento competitivo, sino también valores acordes con los estándares internacionales de gobernanza, derechos humanos y responsabilidad social. Cada decisión disciplinaria envía un mensaje sobre los comportamientos que son aceptables dentro y fuera de la cancha.

Las acciones vs Argentina reflejan que la FIFA busca reforzar el cumplimiento de su Código Disciplinario en un momento donde el futbol enfrenta un creciente escrutinio social. La investigación no solo examina hechos ocurridos durante los partidos, sino también el impacto que pueden tener los mensajes políticos, las conductas discriminatorias y las fallas de seguridad en la imagen del deporte.

Mientras la Comisión Disciplinaria analiza las respuestas de la Asociación del Fútbol Argentino y de los jugadores involucrados, el caso vuelve a recordar que el futbol es mucho más que un espectáculo. La responsabilidad institucional, el respeto por las reglas y la promoción de entornos seguros e inclusivos son elementos indispensables para preservar la credibilidad de las competiciones internacionales y fortalecer la confianza de aficionados y sociedad.

¿Qué hace que el café que tomas en Toks sea socialmente responsable?

Te has preguntado, ¿qué hay detrás de la taza de café que disfrutas por la mañana? Ese aroma que anuncia el inicio del día suele formar parte de uno de nuestros rituales favoritos, pero detrás de ese momento existe una historia que no siempre es tan agradable como quisiéramos imaginar. En muchas regiones productoras del mundo, el café ha estado vinculado a trabajo infantil, condiciones laborales precarias, intercambios comerciales desiguales que empobrecen a los cafeticultores y a sus comunidades, así como a prácticas agrícolas que deterioran el medio ambiente.

Sin embargo, existen historias diferentes, historias donde la producción del café se convierte en una herramienta de desarrollo social, cuidado ambiental y comercio justo. Ese es el caso del café socialmente responsable que se sirve en los Restaurantes Toks, y que es el resultado de más de una década de colaboración entre su empresa matriz, Grupo Restaurantero Gigante, y los Productores Orgánicos del Tacaná, en Chiapas. Esta alianza forma parte de los llamados Proyectos Productivos de la compañía, una iniciativa que busca impulsar el consumo nacional y fortalecer a pequeños productores mexicanos mientras se genera desarrollo social en sus comunidades y se agrega valor social a lo que consumimos. ¿Acaso eso no cambia toda la historia? 

Del volcán Tacaná a la taza: el origen de una alianza que transformó comunidades

En 2016, Grupo Restaurantero Gigante inició una colaboración con los Productores Orgánicos del Tacaná, un grupo de pequeños cafeticultores que trabajan en las tierras de la Reserva de la Biósfera del Volcán Tacaná, en Chiapas. En esta región, más de 150 productores provenientes de 25 comunidades cultivan café en pequeñas parcelas familiares que han sido su principal fuente de sustento durante generaciones.

Antes de integrarse a este proyecto, la mayoría de ellos vendía su café de forma individual. Esto significaba negociar con intermediarios que solían pagar precios muy bajos por el grano, lo que reducía considerablemente sus ingresos y hacía difícil mejorar su calidad de vida. La situación comenzó a cambiar cuando el área de responsabilidad social de Grupo Restaurantero Gigante impulsó la organización formal de los cafeticultores, dando origen al grupo Productores Orgánicos del Tacaná. El objetivo era claro: establecer una relación comercial directa que permitiera comprar el café a un precio justo y eliminar intermediarios.

Desde entonces, esta alianza ha transformado la vida de los cafeticultores y sus familias, pero también el café que cada comensal puede disfrutar en Toks. ¿Qué es lo que hace que este café sea tan diferente? Te lo explicamos a continuación.

¿Por qué el café socialmente responsable de Toks es diferente?

El café que se sirve en cada restaurante Toks no es un grano cualquiera. Se trata de un café socialmente responsable que integra prácticas agrícolas sustentables, comercio justo y un enfoque de desarrollo comunitario que beneficia tanto a los productores como al consumidor final:

Proceso orgánico que cuida la salud de los consumidores

Una de las principales diferencias de este café radica en su carácter orgánico. A diferencia del café convencional —que puede utilizar fertilizantes químicos o pesticidas— el café producido por los agricultores del Tacaná se cultiva sin agroquímicos. Esto significa que el grano está libre de sustancias que puedan afectar la salud humana, pues tal como lo explica Genaro Roblero, uno de los productores, las normas de cultivo orgánicas implican que el agricultor no utilice herbicidas ni productos químicos para controlar plagas:

“El café orgánico no tiene ningún riesgo para la salud del ser humano porque no lleva ningún pesticida, está libre de todo eso”. 

El resultado es una bebida más natural y segura para quienes la consumen.

café socialmente responsable

Cultivado con prácticas que cuidan el medio ambiente

Además de cuidar al consumidor, la producción de este café también protege los ecosistemas de la región. Los cafeticultores han recibido asesoría para implementar prácticas agrícolas sustentables, como el manejo responsable del agua, el compostaje de residuos orgánicos y la protección de los suelos.

Por ejemplo, algunos de los residuos del proceso se filtran y reutilizan para elaborar abono orgánico, evitando así la contaminación de ríos y suelos. Además, los cafeticultores no emplean ningún tipo de agroquímicos, únicamente composta orgánica. Estas prácticas no solo reducen el impacto ambiental, sino que también contribuyen a conservar la biodiversidad de la Reserva de la Biósfera del Volcán Tacaná. 

Comercio directo con los cafeticultores

Otro elemento clave de este proyecto es el modelo de comercio justo. Al vender su producción directamente a Toks, los productores reciben un precio justo por su café y evitan depender de intermediarios, una práctica informal que suele reducir sus ganancias.

El coordinador del proyecto, José Verdugo Méndez, explica que este esquema permite que el precio se base en los costos reales de producción y no en las fluctuaciones del mercado internacional: “El pequeño productor tiene garantizado un precio fijo y no depende de la volatilidad del mercado” . Esta estabilidad económica fortalece a las familias productoras y dignifica su trabajo.

Por su parte, Aurelio Pérez, uno de los cafeticultores miembro de la organización, explica que el cambio se percibe incluso en la estabilidad de los ingresos que perciben:

“El precio es bueno y es fijo, no baja ni sube como con otros compradores. Eso nos ayuda mucho porque sabemos cuánto vamos a recibir por nuestro trabajo”. 

Esta certeza ha permitido a muchas familias planificar mejor su producción y fortalecer su economía.

Impulso al bienestar de los cafeticultores

Además, la colaboración  entre Toks y los Productores Orgánicos del Tacaná no se limita a la compra del café, pues, a lo largo de los años, Grupo Restaurantero Gigante ha impulsado diversas iniciativas para mejorar el bienestar de las comunidades productoras. Entre ellas se encuentran jornadas médicas, donación de lentes y aparatos auditivos, así como apoyos para cirugías y otras necesidades de salud. Estas acciones complementan el impacto económico del proyecto y contribuyen a mejorar la calidad de vida de los cafeticultores y sus familias.

Oportunidades de crecimiento para pequeños productores

Finalmente, esta alianza también ha abierto nuevas oportunidades de crecimiento para los productores pues, al contar con un comprador estable y que adquiere más de 100 toneladas de café al año, los cafeticultores pueden planificar su producción y han visto aumentar la demanda de su producto.

La cooperativa incluso ha fortalecido su infraestructura, pasando de contar con instalaciones pequeñas a tener bodegas con mayor capacidad para almacenar y procesar el grano. El crecimiento del negocio ha sido tal que incluso, este café se ha comenzado a exportar y a vender en las sucursales de Toks bajo el nombre Café Cañada Azul, un logro que, como expresó el productor Genaro Roblero, consideran un logro colectivo que los enorgullece: 

“Nos sentimos contentos porque sabemos que nuestro café se consume en los restaurantes y que es un producto sano, con buenas prácticas” .

Cuando una taza de café también genera desarrollo

Historias como la del café socialmente responsable de Toks muestran que las decisiones de consumo pueden tener un impacto mucho más amplio de lo que imaginamos cuando empresas y productores trabajan juntos bajo principios de comercio justo y sostenibilidad, y que es posible transformar una simple cadena de suministro en una herramienta de desarrollo social y ambiental.

Ahora ya sabes que cuando tomas una taza de café en Toks no solo disfrutas de una bebida de calidad. También estás apoyando condiciones de trabajo dignas para los cafeticultores, el fortalecimiento de sus comunidades, el cuidado del medio ambiente y el impulso a los productos mexicanos que nacen del esfuerzo de cientos de familias en el campo. Porque detrás de cada taza hay una historia, y en este caso es una historia que vale la pena seguir contando.

Moctezuma se suma al esfuerzo nacional de restauración forestal impulsado por CONAFOR

En el marco del 25 aniversario de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) y de la conmemoración del Día del Árbol, Moctezuma participó en la jornada de reforestación realizada en el ejido Villa Aldama, Veracruz, como parte del Evento Nacional de Reforestación 2026, iniciativa coordinada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la CONAFOR para promover la restauración de ecosistemas forestales en las 32 entidades del país.

La empresa se sumó a este esfuerzo colaborativo en el que se reforestaron tres hectáreas con 3,300 plantas de la especie Pinus pseudostrobus y que contó con la intervención de más de 300 personas.

Esta jornada forma parte de la estrategia nacional de restauración forestal anunciada por el Gobierno de México, que contempla la reforestación de 32,764 hectáreas mediante la plantación de 15.5 millones de árboles y que, además, busca fomentar la participación de la sociedad en el cuidado de los recursos naturales.

“La restauración de los ecosistemas es un reto que requiere la suma de todos los esfuerzos. En Moctezuma creemos que las alianzas entre autoridades, comunidades y empresas son fundamentales para generar un impacto positivo y duradero. Integrarnos al Evento Nacional de Reforestación refleja nuestro compromiso con la gestión responsable de los recursos naturales y el impulso de la economía circular, con la finalidad de contribuir a la resiliencia de los ecosistemas”, comentó Maribel Leyte, directora de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Mejora Continua en Moctezuma.

Al sumarse a esta iniciativa, Moctezuma refrenda su compromiso con la sostenibilidad y la descarbonización de la industria del cemento. Por ejemplo, en su informe anual integrado correspondiente al 2025, la empresa reportó más de 290 hectáreas de hábitats protegidos y restaurados, lo que representó más del 15%, en comparación con el año anterior.

¿Qué hace a un inmueble verdaderamente sostenible? 

Los inmuebles son una pieza clave para la operación de empresas y organizaciones, al albergar oficinas, hospitales, comercios, centros educativos e instalaciones industriales. También representan uno de los principales frentes para la acción climática, ya que el sector de la construcción y la operación de inmuebles genera alrededor del 37% de las emisiones globales de dióxido de carbono, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Actualmente existen numerosas alternativas para mejorar su desempeño ambiental, desde paneles solares e iluminación LED hasta materiales de menor impacto y equipos de alta eficiencia, sin embargo, desarrolladores, propietarios y empresas aún enfrentan una pregunta central: ¿cómo saber si estas tecnologías realmente están generando los resultados esperados y qué hace a un inmueble verdaderamente sostenible?

El potencial de estas soluciones aumenta cuando es posible conocer, en tiempo real, cómo, cuándo y dónde se utilizan la energía y otros recursos dentro del inmueble. Para ello, la digitalización permite integrar medidores, sensores, tableros inteligentes, equipos conectados y plataformas de gestión capaces de reunir y analizar la información generada por sus distintos sistemas.

Esta medición permite establecer una línea base energética, es decir, un punto de referencia para comprender el desempeño actual del inmueble y evaluar su evolución, a partir de estos datos, las organizaciones pueden comparar consumos entre áreas y periodos, detectar variaciones inusuales, identificar equipos ineficientes y determinar qué intervenciones tendrán un mayor impacto, ya sea ajustar horarios operativos, automatizar la climatización y la iluminación, modernizar equipos o incorporar fuentes renovables.

Así, la digitalización, mediante la medición y la conectividad, fortalece la sostenibilidad de los inmuebles al permitir:

  • Identificar consumos atípicos y áreas de desperdicio que pueden traducirse en ahorros energéticos y operativos. 
  • Priorizar inversiones en eficiencia energética con mayor precisión. 
  • Mejorar la planeación del mantenimiento y la continuidad operativa. 
  • Documentar avances frente a metas ambientales y requerimientos aplicables. 
  • Gestionar de manera centralizada distintos inmuebles, sucursales o instalaciones. 

La trazabilidad de la información también ayuda a respaldar indicadores ambientales y comunicar resultados ante clientes, inversionistas y otros grupos de interés, de esta manera, la sostenibilidad se integra a la operación cotidiana del inmueble y puede evaluarse a partir de avances concretos.

Compañías como Schneider Electric impulsan esta visión mediante tecnologías de gestión energética, automatización y digitalización que permiten conectar los distintos componentes de una instalación y centralizar información relacionada con energía, climatización, iluminación, fuentes renovables, seguridad y otros subsistemas. Esta integración brinda mayor visibilidad sobre el desempeño del inmueble y facilita el monitoreo y la toma de decisiones. 

inmueble sostenible

Esta capacidad resulta especialmente relevante para las empresas que administran múltiples instalaciones, ya que permite adaptar y escalar la arquitectura de acuerdo con las necesidades de cada inmueble, manteniendo una visión centralizada de su desempeño energético y facilitando tanto el monitoreo local como la gestión remota.

“Contar con información precisa y continua permite comprender cómo se comporta un inmueble y tomar mejores decisiones sobre su operación. La digitalización, la electrificación y la automatización ayudan a convertir estos datos en acciones que optimizan el uso de los recursos, fortalecen la eficiencia y permiten avanzar de manera verificable hacia los objetivos de descarbonización”, señaló Caroline Hoarau, directora de Industrial Automation & End Users para México y Centroamérica en Schneider Electric.

¿Qué hace, entonces, a un inmueble verdaderamente sostenible? Una infraestructura capaz de medir, conectar y analizar su desempeño energético en tiempo real. Esta visibilidad permite comprobar el impacto de las tecnologías implementadas, generar ahorros mediante un mejor uso de los recursos y construir una ruta de descarbonización respaldada por datos y resultados medibles.