Grupo Xcaret consolida un modelo de turismo que impulsa el desarrollo económico, social y ambiental de México

El turismo enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia: seguir creciendo mitigando al máximo el impacto en los recursos naturales, preservando la identidad cultural y el bienestar de las comunidades que hacen posible cada destino. En este contexto, Grupo Xcaret presenta su Memoria de Xostenibilidad 2025, un informe que muestra cómo un modelo de negocio puede generar valor económico, social, ambiental y con transparencia.

Durante el año, la organización realizó un anuncio de inversión por más de 1,000 millones de dólares principalmente en la ampliación de Hotel Xcaret México, que alcanzó las 1,800 habitaciones y obtuvo las certificaciones EDGE y EarthCheck, fortaleciendo la infraestructura turística del Caribe Mexicano bajo criterios de sostenibilidad e impulsando el desarrollo económico de la región.

El desempeño de la compañía en materia ambiental, social y de gobernanza fue reconocido por el ranking Merco México ESG 2025, que la posicionó como la empresa número uno en reputación relacionada a temas ESG del sector Hoteles y Servicios Turísticos en nuestro país. Ese liderazgo se sostiene en el trabajo de conservación que la compañía realiza todos los días; donde opera más de 5 mil paneles solares, generando 4.04 millones de kWh de energía limpia y evitó la emisión de 1,796 toneladas de CO₂, asimismo, reforestó 275,273 ejemplares de flora nativa y en peligro de extinción, y mantiene 8 alianzas con instituciones especializadas en conservación. Además, el Programa de Conservación de Tortugas Marinas celebró tres décadas de trabajo, con más de 20 millones de crías vivas reingresadas al mar.

Esa misma lógica de crecimiento compartido se refleja en el impacto económico y social del grupo. Donde recibió a más de 5 millones de visitantes, huéspedes, socios y pasajeros; realizó 90% de sus compras con proveedores establecidos en México, y trabajó con 184 proveedores de comunidades rurales y 3,574 proveedores afiliados a NAFIN, fortaleciendo cadenas productivas locales.

Grupo Xcaret

Las personas son el núcleo de Grupo Xcaret, una comunidad de más de 16 mil colaboradores donde el 85% fue capacitado en el Código de Conducta Ética en este mismo periodo, lo que se tradujo en cero casos de corrupción confirmados durante el año. Además, la empresa reafirmó su compromiso con el bienestar social al otorgar 493 becas para hijas e hijos de sus trabajadores.

En el ámbito comunitario, destacan la inversiones acumuladas de 2.7 millones de dólares al programa Kone’ex Xiimbal y 4.25 millones de dólares a Turismo Social, iniciativas que acercan experiencias turísticas y culturales a las comunidades de la zona maya mediante visitas gratuitas al Parque Xcaret con transporte, alimentos y atención en su propia lengua.

“Todos los días, en cada parque, hotel y comunidad donde estamos presentes, buscamos que nuestro trabajo tenga sentido más allá del negocio: en la playa donde liberamos tortugas, en los talleres donde maestras y maestros artesanos mantienen viva la cultura de México, en las familias que forman parte de nuestro equipo y en cada experiencia que compartimos con quienes nos visitan. La Memoria de Xostenibilidad da testimonio de una forma de hacer turismo, misma que llevamos más de tres décadas construyendo”, señaló Miriam Alonso, Subdirectora de Sostenibilidad en Grupo Xcaret.

La Memoria busca aportar evidencia a una conversación cada vez más relevante para la industria de Hotelería y Servicios Turísticos y sobre cómo generar crecimiento económico mientras protegemos aquello que hace únicos a los destinos. Por eso, para Grupo Xcaret la sostenibilidad no es una iniciativa adicional, sino el principio que guía la evolución de su modelo de negocio y su propósito de hacer más feliz al planeta contagiando su gran amor por México.

Puedes consultar la Memoria de Xostenibilidad 2025 en el siguiente enlace.

Este agosto, el helado de tu perro también puede alimentar a otro

Este agosto, compartir un helado con tu perro puede convertirse también en una forma de apoyar a otros animales que aún esperan encontrar un hogar. La campaña invita a las personas a sumar una acción cotidiana a una causa que beneficia directamente a refugios y rescatistas.

De acuerdo con datos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), alrededor de 500 mil animales de compañía son abandonados cada año en México. A esta situación se suma el reto económico que implica mantenerlos: algunos albergues han compartido que destinan hasta 170 mil pesos mensuales únicamente a la compra de alimento, sin considerar gastos veterinarios, medicamentos, mantenimiento o personal.

En este contexto, Neverías Frody presenta una nueva edición del Croquetón 2026, iniciativa que busca respaldar a perros y gatos rescatados mediante la recolección de comida y que este año incorpora nuevas maneras de participar.

A siete años de su creación, la campaña ha reunido más de 15 toneladas de alimento, que han sido entregadas a albergues de la Ciudad de México, Estado de México y Cuernavaca.

Para la edición 2026, los beneficiarios serán Colitas de Colores, Fundación Toby, Biocan y el rescatista Rodrigo Estrella, quienes proporcionan alimentación, atención veterinaria, rehabilitación y resguardo a perros y gatos recuperados de situaciones de abandono o maltrato.

helado de tu perro

Un helado con causa

Una de las formas de sumarse será a través de Luky Bites: Helado con Causa, creado para consentir a los perros. Durante agosto, 10% de sus ventas se destinará a adquirir alimento para las organizaciones participantes, de modo que compartir un momento especial con la mascota también contribuya al cuidado de otros animales que necesitan apoyo.

Otra alternativa será llevar alimento seco o húmedo para perros y gatos a las sucursales participantes. Quienes realicen una aportación podrán formar parte del Muro de las Segundas Oportunidades, una dinámica que reunirá nombres de mascotas y mensajes dedicados a aquellos animales que todavía esperan una familia.

Cada persona que lleve una donación recibirá un Post-it para escribir el nombre de una mascota que haya marcado su vida o compartir unas palabras de esperanza.

“El Croquetón nació para que ayudar fuera algo sencillo y cercano. Este año queremos que las personas puedan participar de distintas maneras: llevando alimento, comprando un Luky Bites o simplemente dejando un mensaje para recordar a esa mascota que ha sido importante en su vida. Cada acción suma y se convierte en apoyo para los animales que hoy lo necesitan”, señaló Beatriz Rodríguez, Directora General de Neverías Frody.

helado de tu perro

¿Cómo sumarse?

  • Llevar alimento: entregar comida nueva para perros o gatos, correctamente empaquetada y con fecha de caducidad vigente, en las sucursales participantes.
  • Comprar un Luky Bites: adquirir el helado para perros y contribuir con el 10% de la venta, que será destinado a la compra de comida para los beneficiarios.

El Croquetón busca hacer de la solidaridad una actividad sencilla y cercana: desde compartir un helado con la mascota hasta llevar una bolsa de comida o dedicar unas palabras a un animal que aún espera una segunda oportunidad.

Las empresas hablan de cuánto invierten en inclusión, pero ¿cuánto les cuesta no tenerla?

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Una empresa puede tener políticas de diversidad, capacitaciones y campañas de inclusión, pero existe una pregunta menos frecuente: ¿cuánto le cuesta cuando una persona no se siente segura para ser quien es en el trabajo? El impacto no siempre aparece en una factura, un balance financiero o un indicador de productividad. Sin embargo, se acumula en cada idea que un colaborador decide no compartir, en cada conversación que evita y en cada oportunidad que deja pasar por miedo a ser juzgado.

Ese costo tiene un nombre: un impuesto emocional que pagan las personas cuando deben permanecer en guardia para protegerse de posibles sesgos relacionados con su identidad. Género, orientación sexual, edad, apariencia física o lugar de origen pueden convertirse en motivos para editar la propia conducta. Y mientras el colaborador paga con desgaste y salud, la organización puede terminar pagando con menor desempeño, compromiso, innovación y retención de talento.

¿Qué es el precio de la exclusión laboral y cómo empieza a cobrarse?

El impuesto emocional aparece cuando una persona siente que necesita esconder, modificar o controlar una parte de sí misma para evitar un trato injusto. “Cuando un trabajador siente que debe protegerse de una manera constante para evitar ser juzgada, estereotipada o discriminada por una parte de su identidad, ahí es donde comienza a pagar un impuesto emocional”, explica Alejandra Moreno Maya, consultora en inclusión en MAREA.

La situación puede ser tan cotidiana como una mujer que duda antes de intervenir en una junta por temor a no parecer suficientemente inteligente; un hombre que evita hablar de salud mental para no ser considerado débil; una persona LGBTIQ+ que omite mencionar a su pareja o un colaborador mayor que prefiere no revelar su edad. También puede aparecer cuando alguien modifica su apariencia física para intentar encajar en las expectativas de su entorno.

De acuerdo con Catalyst, seis de cada 10 trabajadores pertenecientes a grupos históricamente marginados pagan este impuesto emocional al mantenerse diariamente en alerta para evitar que un rasgo de su identidad provoque un trato injusto. En México, además, solo 36% de los profesionales considera que puede mostrarse auténtico en el trabajo, según Talent Trends 2025 de Michael Page.

el precio de la exclusión laboral

El precio de la exclusión laboral también se paga con salud

El problema no termina en la incomodidad. Mantenerse constantemente atento a lo que se dice, cómo se actúa y qué parte de la identidad puede mostrarse genera una carga mental que compite directamente con la energía que debería estar destinada al trabajo. “Imagínate que una persona llega a su trabajo y además de ocupar su energía para trabajar, para lograr los objetivos, también tiene ese desgaste emocional para protegerse de posibles sesgos”, señala Moreno Maya.

Jorge Gutiérrez Siles, psicoanalista y consultor Senior en KAYSA, explica que esta dinámica puede producir hipervigilancia, autocontrol y una disonancia emocional entre lo que la persona experimenta internamente y lo que muestra hacia afuera. Con el tiempo, puede traducirse en pérdida de autenticidad, aislamiento y una menor sensación de pertenencia.

El desgaste sostenido también puede expresarse en estrés crónico, irritabilidad, tristeza, alteraciones del sueño y afectaciones en la autoestima laboral. A nivel físico, los especialistas señalan posibles dolores de cabeza, tensión muscular, problemas gastrointestinales, fatiga e hipertensión arterial. Así, lo que comenzó como una estrategia para evitar la exclusión puede terminar convirtiéndose en un problema de bienestar.

el precio de la exclusión laboral

Cuando el precio de la exclusión laboral llega a los resultados

Para una empresa, el costo aparece cuando una persona deja de aportar todo lo que podría aportar. Si un colaborador debe utilizar parte de su atención para protegerse de posibles sesgos, queda menos energía disponible para pensar, colaborar, resolver problemas o proponer nuevas ideas. “Ahí su desempeño puede llegar a disminuir”, advierte Moreno Maya.

El impacto puede ser todavía más profundo cuando el trabajador aprende que hablar, participar o mostrarse tal como es representa un riesgo. Entonces puede comenzar a guardar silencio en las reuniones, reducir su participación y dejar de proponer. La organización conserva físicamente a la persona, pero pierde una parte de su capacidad, conocimiento y creatividad.

“Pensaríamos que solo estamos hablando del trabajador, pero la organización pierde un trabajador competitivo porque su cognición no va a ser tan fuerte. A la larga va a impactar la productividad de la organización”, explica Gutiérrez Siles. La inclusión, en este sentido, deja de ser únicamente una conversación cultural y se convierte también en una condición para aprovechar el talento disponible.

el precio de la exclusión laboral

El precio de la exclusión laboral también aparece cuando el talento se va

Hay un punto en el que el desgaste deja de ser silencioso: cuando el colaborador decide irse. Una persona que no encuentra condiciones para expresarse con seguridad puede aislarse, reducir su compromiso, desconectarse de la organización o buscar otro espacio laboral donde no tenga que vivir en constante vigilancia.

El resultado puede reflejarse en mayor rotación, ausentismo y presentismo, además de un entorno menos favorable para la innovación. La empresa no solo pierde a una persona: también puede perder experiencia, conocimiento acumulado y la diversidad de perspectivas que esa persona aportaba al equipo.

Por eso, el verdadero costo de la exclusión no se limita a cuánto dinero se destina a programas de inclusión. También implica preguntarse qué sucede cuando esos esfuerzos no consiguen transformar la experiencia cotidiana de quienes trabajan en la organización. Como señala Moreno Maya, las consecuencias del impuesto emocional son tangibles y observables tanto a nivel personal como organizacional.

La inclusión puede medirse en políticas, presupuestos, capacitaciones y metas, pero también en algo mucho más cotidiano: la libertad que tiene una persona para participar sin preguntarse qué parte de sí misma debe esconder. Cuando esa libertad existe, el talento puede concentrarse en crear, colaborar y resolver problemas, en lugar de protegerse.

Al final, el precio de la exclusión laboral no es una cifra aislada que aparezca en los estados financieros. Se encuentra disperso en el estrés de una persona, en una idea que nunca llegó a una reunión, en una renuncia que pudo evitarse y en todo el potencial que una organización dejó de aprovechar. Para las empresas, quizá la pregunta más relevante ya no sea cuánto cuesta invertir en inclusión, sino cuánto cuesta seguir posponiéndola.

¿Por qué garantizar la inocuidad de los alimentos también es un acto de RSE?

¿Qué se necesita para estar seguros de que los alimentos que llegan a nuestra mesa son realmente seguros? La respuesta va mucho más allá de que un platillo se vea apetitoso o de que un ingrediente parezca estar en buenas condiciones. De hecho, detrás de cada alimento apto para consumo existe una cadena de decisiones, controles y cuidados que deben funcionar correctamente para garantizar la inocuidad de los alimentos.

Para conseguirlo, las empresas del sector alimentario necesitan contar con procesos claramente definidos, protocolos de higiene, sistemas de prevención, controles y certificaciones que permitan identificar riesgos antes de que lleguen al consumidor. No se trata únicamente de reaccionar cuando aparece un problema, sino de construir mecanismos que ayuden a prevenirlo desde la selección y manejo de las materias primas hasta la preparación, almacenamiento, distribución y entrega.

Por eso, en Corporativo Kosmos, empresa líder en servicios alimentarios en México, que maneja empresas como La Cosmopolitana, Serel, y Kol Tov, este compromiso está presente tanto en los alimentos que empaca y distribuye, como en aquellos que prepara y lleva directamente hasta la mesa de sus clientes, ya que, para la compañía, lograr que estos estándares sean parte de su operación diaria significa no solo la cuidar cada insumo o platillo, sino también cuidar a las personas que lo consumirán.

¿Cómo garantizar la inocuidad de los alimentos? Corporativo Kosmos lo explica

Corporativo Kosmos participa en distintos momentos de la cadena de alimentación, desde la elaboración de desayunos escolares y el servicio de comedores institucionales hasta el catering para el sector hotelero y la entrega de insumos alimentarios, como despensas y box lunches.

Una operación de esta magnitud requiere mucho más que capacidad para preparar grandes volúmenes. La experiencia, la infraestructura y la capacidad logística son parte de la fortaleza de la compañía. No obstante, para conseguir que los alimentos que reciban sus clientes sean seguros, la empresa se apega a estrictos protocolos para garantizar la inocuidad y trabaja con los más altos estándares de la industria para asegurar la calidad de sus productos.

garantizar la inocuidad de los alimentos

Para Corporativo Kosmos, la clave está en entender que la inocuidad no depende de un único momento. Un alimento puede ser seguro al salir de una instalación y dejar de serlo si posteriormente se maneja de manera inadecuada. Por ello, la compañía busca controlar los riesgos a lo largo de la cadena operativa mediante diferentes estándares y sistemas que le permiten saber qué puede salir mal, prevenirlo, vigilarlo y actuar si algo se desvía de lo establecido. Entre los instrumentos que la empresa de alimentos utiliza se pueden mencionar los siguientes:

ISO 22000: un sistema que cuida la seguridad de principio a fin

La ISO 22000 es una norma internacional para establecer un sistema de gestión de la inocuidad alimentaria. Su propósito es que las empresas puedan identificar, prevenir y controlar los peligros que podrían comprometer la seguridad de los alimentos de manera sistemática y a lo largo de la cadena. Pero, ¿cómo se traduce esto a la operación de Corporativo Kosmos?

En términos sencillos, significa que la seguridad de un alimento no se deja para el último momento: se construyen controles desde antes de que comience su preparación. Por ejemplo, la revisión de las materias primas, las condiciones de higiene, el manejo de los ingredientes, el control de temperaturas, la limpieza de las áreas y equipos, así como la correcta conservación y distribución, pueden formar parte de un sistema en el que cada actividad tiene procedimientos definidos y mecanismos para comprobar que se cumplen. ISO contempla precisamente estas medidas, así como el control de proveedores y la trazabilidad.

Así, cuando Corporativo Kosmos prepara alimentos la ISO 22000 ayuda a que la inocuidad sea parte de toda la operación y no simplemente una revisión final. El objetivo es que cada eslabón —desde el ingrediente que llega a las instalaciones hasta el alimento que se entrega— esté contemplado dentro de un sistema de gestión. De esta manera, garantizar la inocuidad de los alimentos se convierte en una tarea organizada, medible y constante.

garantizar la inocuidad de los alimentos

HACCP: encontrar dónde puede ocurrir un problema y detenerlo antes

El sistema HACCP (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control) analiza peligros biológicos, químicos y físicos y determina en qué etapas del proceso es indispensable mantener un control para prevenir o reducir esos riesgos.

Corporativo Kosmos aplica este sistema de manera continua. De acuerdo con la información proporcionada por la empresa, primero identifica los peligros que pueden surgir en cada parte del proceso y determina cómo prevenirlos; después establece los llamados Puntos Críticos de Control (PCC), es decir, aquellos momentos en los que mantener una condición determinada es indispensable para obtener un alimento confiable. También define límites críticos, establece sistemas de vigilancia, contempla acciones correctivas y verifica que los lineamientos se estén cumpliendo.

¿Y qué significa esto en la práctica? Imaginemos que durante la preparación de un alimento existe una etapa en la que una condición específica debe mantenerse dentro de determinados parámetros para evitar un riesgo. En lugar de simplemente confiar en que el procedimiento se realizó correctamente, HACCP establece qué debe controlarse, cuál es el límite seguro, quién debe vigilarlo y qué hacer si existe una desviación. Incluso se documentan los controles y las acciones tomadas. Por eso, más que ser una revisión al final del proceso, HACCP funciona como una especie de mapa de prevención que acompaña las operaciones de Kosmos y permite actuar antes de que un riesgo llegue al consumidor.

TIF: la inocuidad también comienza en las instalaciones

La certificación Tipo Inspección Federal (TIF), otorgada por SENASICA, reconoce a establecimientos que procesan bienes de origen animal y que cumplen con requisitos de sanidad e inocuidad. En estos establecimientos existe supervisión para verificar que actividades como procesamiento, almacenamiento y distribución se realicen conforme a la normatividad aplicable.

Aquí es donde la inocuidad deja de ser solamente una cuestión relacionada con el alimento y también se observa el lugar y las condiciones en las que ese alimento es procesado. Para obtener la certificación se consideran aspectos como las características de las instalaciones, los flujos de operación, los procedimientos de sanitización, el control de fauna nociva, la trazabilidad, el control de calidad y el plan HACCP. Incluso los requisitos de certificación contemplan que el flujo de productos y personal evite retrocesos o cruzamientos que puedan provocar contaminación.

Para Corporativo Kosmos, esto significa sumar una barrera más de protección a su operación: no basta con cuidar qué ingredientes se utilizan, también es necesario mantener bajo control dónde, cómo y bajo qué condiciones se procesan. La limpieza y desinfección de áreas y utensilios, el control de posibles plagas, la correcta circulación dentro de las instalaciones, la identificación de los productos y la posibilidad de rastrearlos forman parte de una operación diseñada para reducir riesgos. SENASICA, además, realiza inspecciones y verifica que las desviaciones detectadas sean corregidas y que se establezcan medidas preventivas para evitar que vuelvan a ocurrir.

En conjunto, ISO 22000, HACCP y TIF no funcionan como tres sellos independientes. Se complementan para cubrir diferentes capas de la operación: ISO 22000 aporta un sistema de gestión de la inocuidad; HACCP permite identificar y controlar los puntos donde puede aparecer un peligro; y TIF incorpora exigencias sanitarias y de supervisión para establecimientos que procesan productos de origen animal. En una operación como la de Corporativo Kosmos, esta combinación permite llevar la inocuidad de la teoría a algo mucho más concreto: prevenir, controlar, comprobar y corregir, todos los días y en cada etapa del servicio.

garantizar la inocuidad de los alimentos

¿Por qué la inocuidad también es parte de la RSE de Corporativo Kosmos?

Hablar de RSE suele llevarnos a pensar en acciones ambientales, programas sociales o iniciativas dirigidas a las comunidades. Sin embargo, también existe una dimensión cotidiana y fundamental: la responsabilidad de una empresa frente a las personas que utilizan sus productos y servicios. En la industria alimentaria, esa responsabilidad tiene una relación directa con la seguridad de lo que se pone en sus manos.

Por eso, en Corporativo Kosmos los protocolos, sistemas y certificaciones permiten estructurar una operación en la que la prevención de riesgos, la vigilancia de los procesos y la documentación forman parte del trabajo cotidiano. Al final, garantizar la inocuidad de los alimentos es una tarea que comienza mucho antes de que un platillo llegue a la mesa. Requiere sistemas que permitan mirar la cadena completa, identificar riesgos y establecer controles que protejan al consumidor en cada etapa.

Estándares como la ISO 22000, HACCP y TIF respaldan la operación de una empresa como Corporativo Kosmos, cuyo objetivo no es solamente entregar alimentos a gran escala, sino hacerlo bajo criterios de calidad y seguridad. Su infraestructura y capacidad logística permiten atender distintos servicios, mientras que sus procesos de inocuidad ayudan a cuidar aquello que realmente importa: el alimento que recibe cada persona.

Porque detrás de una comida, un box lunch o un servicio de catering hay algo más que una preparación: hay confianza. Y esa confianza se construye cuando una empresa asume el cuidado de la calidad de sus alimentos y de las personas que los consumen como parte esencial de su misión. Así, la inocuidad se vuelve una forma de ejercer la RSE todos los días.

¿Contratar con IA es realmente justo? Los algoritmos enfrentan acusaciones de discriminación

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La inteligencia artificial está cambiando la manera en que las empresas buscan y seleccionan talento, con la promesa de hacer los procesos más rápidos y objetivos. Sin embargo, mientras estas herramientas ganan terreno, también crecen las dudas sobre su capacidad para reproducir sesgos y discriminar a candidatos. En 2025, 90% de los empleadores utilizó algún tipo de automatización en sus procesos de contratación, de acuerdo con el Foro Económico Mundial. El desafío ahora es determinar si esta eficiencia puede realmente convivir con decisiones laborales justas.

El caso de Erin Kistler muestra la dimensión del problema. Durante cuatro años solicitó miles de empleos en empresas como PayPal, Microsoft y Netflix, pero nunca consiguió una entrevista. Kistler demandó a Eightfold AI, cuyo software de contratación es utilizado por cientos de compañías, al argumentar que su sistema podría clasificar candidatos sin que estos sepan cómo fueron evaluados ni tengan oportunidad de cuestionar el resultado. El caso ha llevado a preguntarnos, ¿qué tan eficiente puede ser esta tecnología cuando un algoritmo decide qué perfiles merecen avanzar? 

Contrataciones con IA: entre eficiencia y falta de transparencia

Las herramientas de IA ya pueden filtrar currículums, evaluar habilidades y realizar entrevistas telefónicas iniciales. Eightfold AI, por ejemplo, utiliza información de currículums, perfiles de LinkedIn y redes sociales de más de mil millones de trabajadores para calificar candidatos de 0 a 5 y predecir su posible desempeño en determinados puestos.

La promesa es reducir tiempos y sesgos humanos, pero automatizar una decisión no garantiza que sea más justa. Los expertos advierten que estos sistemas pueden introducir o amplificar prejuicios presentes en los datos con los que fueron entrenados. Además, los candidatos no necesariamente saben que están siendo evaluados mediante IA: actualmente, en Estados Unidos, no existe una ley general que obligue a las empresas a notificar o divulgar el uso de estos sistemas.

contrataciones con IA

El problema, por tanto, no es únicamente tecnológico. También es de gobernanza: si una persona desconoce qué información utiliza un algoritmo para evaluarla, difícilmente podrá detectar un error o defenderse frente a una decisión injusta.

¿Puede la IA decidir vetarte algorítmicamente?

El riesgo más inquietante aparece cuando un sesgo no afecta solamente una candidatura, sino que puede repetirse en distintas empresas. En un proceso tradicional, ser rechazado por un reclutador permite volver a intentarlo con otra organización. Pero si diferentes compañías utilizan sistemas basados en modelos similares, una señal negativa podría reproducirse una y otra vez.

Ifeoma Ajunwa, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Emory y directora fundadora del programa de IA y futuro del trabajo advierte que, cuando un trabajador es rechazado por un sistema algorítmico utilizado en varias empresas, este puede “recordar la decisión que ya se tomó y repetirla en aras de la eficiencia”. Su conclusión es contundente: “En realidad, te han vetado algorítmicamente”.

Este escenario se relaciona con el concepto de “monocultura algorítmica”, que describe el riesgo de que múltiples organizaciones dependan de los mismos modelos para tomar decisiones laborales. Katie Creel, coautora de un estudio sobre este fenómeno, advierte que las personas podrían quedar excluidas de puestos de trabajo con mayor frecuencia de lo que ocurriría sin estos sistemas.

Además, existen antecedentes concretos de discriminación. Amazon, por ejemplo, tuvo que suspender una herramienta que penalizaba currículums de mujeres porque había aprendido de una plantilla laboral predominantemente masculina. En otra investigación, Ajunwa encontró que una IA calificaba negativamente a candidatos con acento sureño porque tenía dificultades para comprenderlos durante entrevistas de voz.

Un estudio de Xuechunzi Bai también encontró que modelos de IA podían desarrollar estereotipos sobre candidatos ficticios y asociar determinados grupos con profesiones específicas sin relación con sus cualificaciones. El estudio detectó mayor sesgo en la IA que en las decisiones humanas analizadas y, de manera especialmente llamativa, más sesgo en modelos nuevos y avanzados.

contrataciones con IA

¿Cómo implementar IA de manera responsable en las contrataciones?

La solución no necesariamente es renunciar a la tecnología. El verdadero reto consiste en establecer límites para que la IA sea una herramienta de apoyo y no quien tenga la última palabra. Iman Abuzeid, directora ejecutiva de Incredible Health, sostiene que la IA debe recopilar información para que un ser humano tome una mejor decisión, pero no rechazar, clasificar o decidir automáticamente quién avanza.

Para avanzar hacia unas contrataciones con IA responsables, las empresas deberían considerar:

  • Mantener supervisión humana. La IA puede apoyar la evaluación, pero la decisión final debería permanecer en manos de una persona capaz de revisar el contexto y cuestionar el resultado.
  • Informar al candidato. Las personas deben saber cuándo están siendo evaluadas mediante inteligencia artificial. En Nueva York, por ejemplo, la legislación exige notificar previamente a los candidatos sobre el uso de determinados sistemas automatizados.
  • Auditar los algoritmos. No basta con implementar una herramienta: es necesario comprobar periódicamente si genera resultados discriminatorios. En Nueva York, los empleadores deben realizar auditorías anuales de sesgo para determinados sistemas.
  • Garantizar mecanismos de revisión. Un candidato debería tener alguna posibilidad de conocer y cuestionar una decisión algorítmica que considere incorrecta.
  • Revisar los datos utilizados. Si los sistemas aprenden de patrones históricos, las empresas deben evaluar si esos datos contienen prejuicios que puedan trasladarse a nuevas decisiones.
  • Evitar la dependencia de un único modelo. Cuando distintas organizaciones utilizan herramientas similares, un mismo error puede replicarse a gran escala y convertirse en una barrera para acceder al empleo.

De hecho, algunas compañías ya exploran modelos de uso más limitado. Incredible Health, utilizada por más de 1,500 empresas del sector sanitario, emplea IA para realizar entrevistas telefónicas, pero no permite que el sistema rechace o clasifique automáticamente a los candidatos. Además, alrededor de 10% de sus entrevistas con IA son auditadas por personas para detectar sesgos.

contrataciones con IA

La discusión sobre las contrataciones con IA demuestra que la innovación no puede evaluarse únicamente por la velocidad o eficiencia que aporta. Si una herramienta puede influir en quién obtiene una oportunidad laboral, también debe ser evaluada por su capacidad para respetar la equidad, la transparencia y la dignidad de las personas.

Para las empresas comprometidas con la responsabilidad social, el objetivo debería ser claro: no utilizar IA para eliminar la responsabilidad humana, sino para fortalecer decisiones más informadas y justas. La pregunta ya no es si los algoritmos formarán parte del futuro del trabajo, sino qué controles estarán dispuestas a implementar las organizaciones para evitar que una caja negra determine, sin explicación, quién merece una oportunidad.

Poliéster reciclado: la promesa verde de la moda que no logra frenar sus residuos

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Durante años, el poliéster reciclado se ha presentado como una de las alternativas más prometedoras para reducir la huella ambiental de la industria de la moda. Frente a una fibra virgen derivada de combustibles fósiles y responsable de importantes emisiones, contaminación del agua y del aire, reciclar el plástico parecía ofrecer una salida contundente. Sin embargo, un nuevo análisis del ciclo de vida elaborado por Textile Exchange y SCS Consulting Services pone esta promesa bajo la lupa y revela que reciclar no necesariamente significa contaminar menos.

El análisis, que evaluó a un productor de poliéster virgen en el sudeste asiático y a seis productores de poliéster reciclado en China, Europa, el sudeste asiático y Estados Unidos, ofrece una fotografía más compleja de esta alternativa. Aunque algunas tecnologías de reciclaje pueden reducir considerablemente las emisiones frente al poliéster virgen, otras presentan impactos que cuestionan la idea de que todo material reciclado es necesariamente más sostenible.

El poliéster reciclado no es automáticamente una alternativa verde

La magnitud del reto se entiende mejor al observar el peso que tiene el poliéster dentro de la industria. El material virgen representa alrededor del 57 % de la producción mundial de fibras y, al estar elaborado a partir de combustibles fósiles, implica emisiones de gases de efecto invernadero, contaminación del agua y del aire desde su fabricación. Además, una vez que los productos que lo contienen son desechados, el plástico puede permanecer durante décadas o incluso milenios en el ambiente.

Ante este escenario, el reciclaje parece una alternativa lógica: aprovechar materiales existentes en lugar de recurrir nuevamente a materias primas fósiles. Sin embargo, el análisis de ciclo de vida de Textile Exchange y SCS Consulting Services demuestra que el impacto de un material no depende únicamente de si es virgen o reciclado, sino de todo lo que ocurre para producirlo.

El estudio evaluó a un productor de poliéster virgen del sudeste asiático y a seis productores de poliéster reciclado ubicados en China, Europa, el sudeste asiático y Estados Unidos. Los resultados muestran diferencias importantes entre las distintas alternativas. Mientras la producción de hilo de poliéster virgen o fibra discontinua generó entre 3.96 y 4.76 kilogramos de CO₂, la producción de fibra discontinua reciclada mediante procesos termomecánicos generó 3.04 kilogramos.

poliéster reciclado

El reciclaje químico presentó resultados todavía más bajos en determinados productos. Las virutas recicladas químicamente registraron entre 1.77 y 2.24 kilogramos de CO₂, mientras que las virutas recicladas termomecánicamente se ubicaron entre 0.959 y 1.31 kilogramos. Incluso, un productor europeo que empleaba un método químico patentado logró emisiones de entre 0.683 y 0.885 kilogramos.

Estas cifras muestran que sí existe potencial para disminuir las emisiones, pero también evidencian que no existe un único poliéster reciclado. Su desempeño ambiental depende de las condiciones bajo las cuales se obtiene y procesa.

El reciclaje también necesita energía limpia

Hay otra pieza que puede cambiar por completo el resultado: la energía utilizada para reciclar. Una planta que emplea electricidad proveniente del carbón puede tener una huella de carbono muy diferente a otra que funciona con una red eléctrica con una elevada participación de energías renovables.

El estudio simuló diferentes escenarios y encontró que la fuente de electricidad influye considerablemente en las emisiones asociadas con el reciclaje. Por ello, no basta con construir más plantas de poliéster reciclado; también es necesario analizar dónde se instalan y cómo obtienen la energía que requieren.

El informe recomienda que las empresas que desarrollen nuevas instalaciones consideren regiones con una alta proporción de renovables en su red eléctrica, establezcan contratos con productores de energía limpia o incorporen sistemas renovables dentro de sus propias instalaciones. En otras palabras, el reciclaje puede ser parte de una estrategia de descarbonización, pero solo si su infraestructura también avanza hacia una matriz energética menos intensiva en carbono.

poliéster reciclado

Además, el análisis recuerda que la discusión ambiental no puede separarse de la social. Mientras el poliéster virgen está ligado a la extracción de combustibles fósiles y sus posibles impactos —como acaparamiento de tierras, contaminación, violencia y malas condiciones laborales—, la recolección de botellas de plástico destinadas al reciclaje suele depender de trabajadores informales, incluidos niños, que pueden desempeñarse en condiciones inseguras e insalubres.

Por eso, una estrategia verdaderamente responsable debe mirar más allá de las emisiones de una fibra y preguntarse qué condiciones ambientales y sociales existen a lo largo de toda su cadena de valor.

Menos residuos implica producir y desperdiciar menos ropa

Aquí aparece el límite más importante del poliéster reciclado: puede mejorar el impacto de un material, pero no resuelve por sí solo el problema de una industria que produce y consume textiles a una escala cada vez mayor.

El propio estudio señala que el auge de la moda rápida y un modelo económico enfocado en el crecimiento impulsan la sobreproducción y el consumo excesivo de productos textiles, generando problemas ambientales y sociales importantes. Si cada vez se fabrican más prendas, incluso una mayor incorporación de materiales reciclados puede resultar insuficiente para reducir de manera significativa el volumen total de recursos utilizados y residuos generados.

poliéster reciclado

La reflexión, entonces, debe cambiar de dirección. No se trata únicamente de sustituir poliéster virgen por poliéster reciclado, sino de preguntarse cuánta ropa necesita realmente producir la industria y qué sucede con ella cuando deja de utilizarse. El reciclaje debe formar parte de una estrategia más amplia que también considere la reutilización, la reparación y el diseño de prendas que puedan reciclarse fácilmente. Como MacAdam-Somer, director técnico de SCS declaró a ESG Dive:

“Si queremos reducir seriamente estos impactos, debemos reflexionar sobre nuestra relación con el consumo y asegurarnos de diseñar productos textiles que puedan reutilizarse, repararse y reciclarse fácilmente“.

La principal lección del estudio es, por tanto, que no existe una solución verde aislada. El poliéster reciclado puede ofrecer reducciones importantes de emisiones dependiendo de la tecnología y de la energía empleada, pero su potencial se diluye si la industria continúa produciendo cantidades masivas de prendas que terminan convertidas en residuos. Para las empresas comprometidas con la responsabilidad social, el reto consiste en dejar de evaluar la sostenibilidad únicamente por el material de una prenda y comenzar a mirar el sistema completo: cómo se produce, con qué energía, qué impactos genera su cadena de suministro y, sobre todo, cuánto se fabrica y cuánto termina desperdiciándose.

¿Discriminación y racismo en las gradas? FIFA multa a Argentina por pancarta de las Malvinas durante Mundial 2026

¿Dónde termina la libertad de expresión de una selección o de sus aficionados y dónde comienza una conducta que las reglas de una competencia internacional pueden legítimamente sancionar? La pregunta vuelve a estar sobre la mesa después de que la Comisión Disciplinaria de la FIFA concluyera su investigación sobre distintos incidentes protagonizados por integrantes de las selecciones de Argentina y España durante el Mundial 2026. Uno de ellos ocurrió en la semifinal entre Argentina e Inglaterra, cuando jugadores argentinos exhibieron una pancarta con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”, en referencia al territorio cuya soberanía continúa siendo objeto de una disputa histórica entre Argentina y Reino Unido. Por este hecho y otras conductas investigadas, FIFA multa a Argentina con 321 mil dólares, además de imponer una reducción de aforo para sus dos siguientes partidos como local.

La decisión, sin embargo, merece ser analizada más allá del marcador económico. La FIFA no sólo está diciendo qué conductas considera incompatibles con sus competencias: también está estableciendo los límites de lo que puede comunicarse dentro de uno de los escenarios deportivos más visibles del planeta. Y ahí aparece una discusión particularmente relevante: ¿sancionar un acto de protesta protege la convivencia dentro del deporte o puede terminar restringiendo expresiones legítimas?

¿Por qué FIFA multa a Argentina? Estas son las razones

La investigación del organismo de la FIFA no sólo consideró lo ocurrido con la pancarta de las Malvinas, sino que también consideró otras conductas y comportamientos de aficionados.De acuerdo con la Comisión Disciplinaria de la FIFA, la conducta de la delegación argentina infringió distintos artículos de su Código Disciplinario:

  • Artículo 13: utilización de un evento deportivo para realizar manifestaciones de índole no deportiva.
  • Artículo 14: conducta incorrecta del equipo.
  • Artículo 15: discriminación y actos racistas, relacionados con cánticos y gestos discriminatorios realizados por aficionados.
  • Artículo 17: orden y seguridad durante los partidos.

Esta clasificación resulta importante porque coloca dentro de un mismo expediente fenómenos que no necesariamente tienen la misma naturaleza. Una pancarta que expresa una reivindicación territorial es, en principio, un mensaje político; los cánticos o gestos discriminatorios y racistas pertenecen a otra categoría, porque pueden afectar directamente la dignidad de otras personas y reproducir conductas de exclusión.

La distinción es fundamental para cualquier política de gobernanza deportiva. Una organización internacional puede establecer reglas para impedir que un partido se convierta en un espacio de confrontación, pero necesita explicar con precisión qué está sancionando y por qué. De lo contrario, existe el riesgo de que la lucha contra la discriminación termine mezclándose con la prohibición general de expresiones políticas, creando una frontera demasiado amplia sobre lo que los participantes pueden decir.

¿Qué sanciones impuso la FIFA a Argentina y a sus jugadores?

Por las infracciones señaladas, la Comisión Disciplinaria determinó que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) deberá pagar 321 mil dólares, equivalentes a poco más de 5.4 millones de pesos mexicanos. De ese monto, 100 mil dólares serán destinados a un plan de lucha contra la discriminación. Además, Argentina deberá disputar sus próximos dos partidos como local con un aforo limitado.

La decisión tiene un elemento de gobernanza relevante: el castigo no se limita a una amonestación simbólica. Al establecer una consecuencia económica y otra que afecta directamente la experiencia de los aficionados, la FIFA convierte sus normas en mecanismos con efectos concretos. En particular, destinar parte de la multa a combatir la discriminación permite que la sanción tenga, al menos en principio, una dimensión correctiva y no únicamente punitiva.

FIFA multa a Argentina

A esto se sumaron las sanciones derivadas del altercado ocurrido después de la final entre España y Argentina. Los jugadores y el integrante del cuerpo técnico sancionados fueron:

  • Leandro Paredes: 10 partidos de suspensión y multa de 90 mil dólares.
  • Nahuel Molina: 7 partidos de suspensión y multa de 90 mil dólares.
  • Thiago Almada: 1 partido de suspensión y multa de 30 mil dólares.
  • Roberto Ayala, oficial del equipo argentino: 3 partidos de suspensión y multa de 30 mil dólares.
  • Pablo Martín Páez Gavira, Gavi, de España: 1 partido de suspensión y multa de 30 mil dólares.

Las suspensiones deberán cumplirse en los siguientes partidos de las respectivas selecciones nacionales. La diferencia en las sanciones también resulta significativa: la FIFA no aplicó una consecuencia idéntica a todos los involucrados, sino que estableció castigos distintos según cada caso investigado.

¿Qué respondió Argentina y qué sigue después de la sanción?

La AFA confirmó que apelará las decisiones. A través de un comunicado, señaló que su Gerencia de Legales solicitará a la FIFA los fundamentos de los fallos y que lo hará dentro del plazo correspondiente para defender los derechos de la asociación y de sus futbolistas.

El organismo rector del fútbol mundial estableció un plazo de 10 días para solicitar una apelación, de acuerdo con lo informado tras la resolución. Por ahora, por tanto, la sanción no debería interpretarse como el último capítulo del caso, sino como una decisión que todavía puede ser revisada mediante los mecanismos previstos por la propia FIFA.

La posibilidad de apelar es especialmente importante en un caso que involucra cuestiones tan distintas como conducta deportiva, seguridad, discriminación y expresión política. La legitimidad de una sanción no depende únicamente de que exista una regla que permita imponerla, sino también de que el proceso sea transparente, que las partes conozcan los fundamentos y que exista una vía efectiva para cuestionar una decisión cuando consideren que fue desproporcionada o incorrectamente aplicada.

Lo que esta sanción enseña sobre gobernanza: ¿la FIFA actuó correctamente?

El caso deja varias lecciones que van más allá de Argentina y del Mundial 2026.

1. Las reglas deben ser claras, pero también deben distinguir conductas.


Uno de los principales desafíos para la FIFA es no colocar bajo la misma lógica una expresión política y un acto discriminatorio. La primera puede resultar polémica o incluso incómoda, pero no necesariamente constituye una agresión contra una persona o colectivo. El racismo y la discriminación, en cambio, tienen consecuencias sociales concretas y requieren mecanismos de prevención y sanción. Una gobernanza sólida debe establecer esa diferencia con claridad.

2. El castigo económico modifica el alcance de la responsabilidad.


Que FIFA multa a Argentina con 321 mil dólares envía un mensaje distinto al de una simple advertencia. Las organizaciones deportivas tienen la capacidad de establecer incentivos y consecuencias económicas para que federaciones y equipos tomen medidas preventivas. Sin embargo, ese poder también exige proporcionalidad: una multa debe guardar relación con la conducta sancionada y explicar claramente qué busca corregir.

3. Destinar recursos contra la discriminación puede convertir la sanción en una herramienta preventiva.

Los 100 mil dólares destinados a un plan de lucha contra la discriminación representan uno de los elementos más interesantes de la resolución. Si ese recurso se traduce en programas efectivos de educación, prevención y cambio cultural, la sanción podría producir un beneficio que vaya más allá del equipo castigado. De esta manera, el castigo deja de ser solamente una penalización y puede convertirse en una política de prevención.

4. La FIFA también debe rendir cuentas sobre sus propios criterios.


La autoridad de una organización internacional no debería depender únicamente de su capacidad para castigar. También necesita explicar de manera consistente cómo interpreta sus reglas. Si FIFA multa a Argentina por utilizar un evento deportivo para una manifestación política, tendrá que sostener un criterio que pueda aplicarse de manera coherente ante futuras expresiones de naturaleza política, social o cultural provenientes de otras selecciones.

FIFA multa a Argentina

¿Debe el fútbol mantenerse al margen de la política?

Aquí aparece la parte más incómoda del debate. Resulta difícil sostener que el deporte ha sido históricamente un espacio exclusivamente dedicado al entretenimiento. Los grandes eventos deportivos han servido en numerosas ocasiones como escaparate para demandas sociales, reivindicaciones de derechos y mensajes políticos. Precisamente porque concentran la atención de millones de personas, tienen un enorme poder para colocar determinados temas en la conversación pública.

Desde esta perspectiva, la pancarta de las Malvinas puede entenderse como una expresión política dentro de un acontecimiento deportivo. Que el mensaje sea controversial, particularmente en un partido contra Inglaterra, no significa automáticamente que sea racista o discriminatorio. La FIFA tiene derecho a establecer reglas sobre el comportamiento de las selecciones y aficionados, pero la cuestión de fondo es si esas reglas deben impedir cualquier manifestación política o únicamente aquellas que constituyan una agresión, incitación al odio, discriminación o una amenaza para la seguridad.

También sería problemático utilizar la libertad de expresión como argumento para justificar cualquier conducta dentro de las gradas. Los cánticos racistas, los gestos discriminatorios o las acciones que ponen en riesgo a otras personas no deberían quedar protegidos simplemente porque ocurren durante un partido. El desafío consiste precisamente en encontrar un equilibrio: preservar el fútbol como espacio de convivencia sin convertir esa convivencia en una excusa para silenciar expresiones legítimas.

Por eso, el caso argentino plantea una pregunta que la FIFA tendrá que responder más allá de esta sanción: ¿qué tipo de mensajes quiere permitir dentro del mayor espectáculo deportivo del mundo? Si la respuesta es que el fútbol debe permanecer completamente al margen de la política, el criterio tendría que aplicarse de manera universal y transparente. Si, en cambio, reconoce que los estadios también son espacios de expresión social, entonces debería diferenciar entre protesta política, discriminación y violencia.

En ese sentido, el verdadero desafío de gobernanza no consiste únicamente en determinar si FIFA multa a Argentina de manera correcta, sino en demostrar que sus reglas protegen simultáneamente la integridad de la competencia y los derechos de quienes participan en ella. Una organización con la influencia global de la FIFA no sólo administra partidos: también establece qué comportamientos son aceptables dentro de uno de los espacios públicos más influyentes del planeta. Por eso, sus sanciones deben ser firmes frente al racismo y la discriminación, pero también suficientemente precisas para no convertir la defensa de la convivencia en una prohibición indiscriminada de la protesta.

¿Cómo evolucionar los informes de sostenibilidad para la era de la IA? El caso PepsiCo

La inteligencia artificial se ha convertido en un nuevo consumidor de información en internet. Herramientas como ChatGPT y Claude recurren a grandes cantidades de contenido disponible en la red para responder preguntas, sintetizar datos y ofrecer información a sus usuarios, lo que está cambiando la manera en que las empresas necesitan comunicar sus avances. Para los equipos de sostenibilidad, esto supone un nuevo desafío: no basta con generar información rigurosa, también es necesario conseguir que pueda ser encontrada, interpretada y utilizada correctamente por estos sistemas.

PepsiCo es una de las compañías que ha entendido esto y ya comenzó a responder a este cambio. De hecho, su equipo de sostenibilidad ha reorientado la manera en que presenta sus informes para facilitar que los robots de IA puedan acceder y procesar la información ESG de la compañía. El resultado es una estrategia que reduce la dependencia de extensos documentos PDF y apuesta por contenidos web más estructurados, actualizados y fáciles de navegar.

IA en informes de sostenibilidad: 3 cambios necesarios para lograr sobresalir

El caso de PepsiCo muestra que adaptar los reportes a la era de la inteligencia artificial no necesariamente significa crear documentos más complejos. En realidad, implica repensar cómo se organiza, publica y actualiza la información para que pueda ser comprendida tanto por personas como por máquinas. De acuerdo con Trellis, los siguientes son algunos de los cambios implementados por la compañía que nos ofrecen algunas claves para avanzar en esta transformación:

1. Pasar del PDF como destino final a la información disponible en la web

Durante años, los informes de sostenibilidad han encontrado en el PDF un formato práctico para concentrar grandes cantidades de información en un solo documento. Sin embargo, este formato puede resultar más difícil de navegar para los bots que rastrean internet y buscan información que posteriormente puede alimentar modelos de IA. Por ello, uno de los primeros cambios consiste en dejar de pensar en el informe como el único lugar donde debe vivir la información ESG y utilizar las páginas web como espacios permanentes de consulta.

PepsiCo ofrece un ejemplo concreto. Aunque publicó un resumen ESG de 2025 en PDF, este tiene 20 páginas, menos de la mitad que el documento de 2024. Parte de la información que anteriormente se encontraba en el informe ahora está disponible en su página ESG Topics AZ, organizada por temas como agricultura e impacto ambiental. Para quienes trabajan en IA en informes de sostenibilidad, la lección es clara: distribuir la información relevante en páginas web accesibles puede facilitar que los sistemas de inteligencia artificial encuentren y procesen datos específicos sin tener que recorrer documentos extensos.

IA en informes de sostenibilidad

2. Sustituir la “avalancha” anual por actualizaciones periódicas

Otro cambio consiste en abandonar la lógica de concentrar toda la comunicación de sostenibilidad en una única publicación anual. Cuando la información se acumula y se publica de una sola vez, existe el riesgo de que determinados datos queden enterrados entre cientos de páginas y pierdan visibilidad tanto para los lectores como para los sistemas que rastrean y procesan contenido digital.

PepsiCo comenzó a actualizar periódicamente sus páginas temáticas, incluso anticipándose a momentos en los que podría aumentar el interés sobre determinados asuntos. Un ejemplo es su página dedicada al uso del agua, que fue actualizada con los datos más recientes antes de la Semana Mundial del Agua. Dan Strechay, director sénior del equipo de Asuntos Corporativos Globales de la empresa, explicó que ahora trabajan con un enfoque modular: cuando la información está lista, se publica. Para otras compañías, esto significa que la estrategia de IA en informes de sostenibilidad puede beneficiarse de contenidos vivos, capaces de incorporar nuevos datos sin esperar al siguiente ciclo anual de reporte.

IA en informes de sostenibilidad

3. Crear páginas estructuradas para que humanos y máquinas entiendan la información

La tercera transformación tiene que ver con la arquitectura del contenido. Una información puede ser correcta y estar disponible en internet, pero si se presenta como un bloque extenso y poco estructurado, puede ser más difícil para los sistemas de IA identificar qué dato corresponde a qué tema. Encabezados claros, subsecciones delimitadas, viñetas y estructuras consistentes ayudan a establecer relaciones entre la información y facilitan su interpretación.

PepsiCo utiliza precisamente estos elementos en sus páginas ESG Topics AZ. La compañía organiza los contenidos mediante encabezados y formatos consistentes y, además, incorpora marcas de tiempo que permiten identificar rápidamente cuándo fue publicada la información. Anna Palazij, vicepresidenta de sostenibilidad de PepsiCo, señaló que aunque delimitar claramente las subsecciones y mantener la coherencia pueda parecer trivial, estos elementos hacen una diferencia en la capacidad de la IA para analizar las páginas. Para las empresas, el aprendizaje es práctico: diseñar contenido estructurado no solo mejora la experiencia del usuario, también puede aumentar las posibilidades de que los datos ESG sean correctamente identificados y utilizados por herramientas de IA.

IA en informes de sostenibilidad

La próxima evolución de los reportes será también una evolución de su accesibilidad

El caso de PepsiCo muestra que el éxito de esta transformación no necesariamente se mide por cuántas personas descargan un informe. Palazij y Strechay todavía esperan que los lectores humanos visiten las páginas de la compañía y consulten sus reportes, pero reconocen que el escenario digital está cambiando. En lugar de dirigir a los usuarios hacia diferentes sitios, los servicios de IA buscan responder directamente sus preguntas, por lo que conseguir que la información corporativa llegue correctamente a esas respuestas adquiere una importancia creciente.

Desde esta perspectiva, el éxito también consiste en que los datos de sostenibilidad de una empresa puedan aparecer de manera correcta cuando un usuario consulte a un sistema de IA. No se trata únicamente de aumentar la visibilidad de la marca, sino de asegurar que los compromisos, avances y cifras ESG sean interpretados adecuadamente. Como explicó Palazij, si la información llega correctamente a Claude, el objetivo se cumple; si no, incluso puede resultar contraproducente.

La IA en informes de sostenibilidad, por tanto, plantea una nueva responsabilidad para los equipos ESG: además de producir información transparente, verificable y relevante, deberán pensar cada vez más en cómo esa información será encontrada, comprendida y reutilizada por máquinas. La experiencia de PepsiCo sugiere que la respuesta no está en abandonar los informes tradicionales, sino en complementarlos con una arquitectura digital más dinámica, modular y estructurada. En una época en la que una parte creciente de las decisiones informativas pasa por sistemas de inteligencia artificial, hacer que los datos correctos sean accesibles para estos nuevos lectores puede convertirse en una pieza fundamental de la comunicación corporativa.

De la innovación a la sostenibilidad de la industria textil

La transición hacia una industria textil más sostenible se ha consolidado como una de las principales prioridades a nivel mundial. Impulsada por la innovación, la industria ha acelerado el desarrollo de materiales reciclados, tecnologías de menor impacto ambiental y modelos de economía circular que favorecen procesos de producción cada vez más eficientes y responsables. De acuerdo con Textile Exchange, el uso de poliéster reciclado continúa en aumento y actualmente representa cerca de 15% de la producción mundial de este polímero, una tendencia que refleja el compromiso creciente del sector con la reducción del consumo de materias primas vírgenes y el aprovechamiento de residuos plásticos.

En este escenario, la innovación y la sostenibilidad se han convertido en factores clave para la competitividad de las empresas. Textiles Lafayette, con más de 30 años de presencia en México y más de ocho décadas de trayectoria en la industria textil latinoamericana, ha integrado ambos pilares en su estrategia de negocio mediante el desarrollo de soluciones elaboradas con poliéster reciclado proveniente de botellas de PET postconsumo. Con ello, la compañía demuestra que es posible impulsar la economía circular y transformar residuos en materiales de alto desempeño, manteniendo los más altos estándares de calidad, durabilidad y funcionalidad.

A través de procesos de innovación y desarrollo tecnológico, la compañía incorpora fibras recicladas en la fabricación de telas para los segmentos de ropa para la playa, textiles para el mundo deportivo y para las dotaciones empresariales, y todo tipo de uniformes. Este modelo permite extender la vida útil de materiales que anteriormente eran considerados residuos, reduciendo la necesidad de utilizar materias primas vírgenes y favoreciendo una producción con un menor impacto ambiental.

Actualmente, alrededor de 20% del portafolio de Lafayette está conformado por referencias con atributos sostenibles, entre ellas Maui R, Bahía R, Iguazú Lycra R, Andes R, Montesimone R, Hydrotech R, textiles elaborados con hilo de poliéster 100% reciclado obtenido a partir de botellas PET. Su desarrollo es resultado de un proceso de innovación que demuestra cómo la tecnología puede transformar residuos en soluciones textiles con aplicaciones para sectores como moda, deporte, uniformes y decoración.

“Hoy la sostenibilidad ya no es un diferenciador para la industria textil, sino una responsabilidad compartida. En Lafayette entendemos que cada decisión, desde la selección de las materias primas hasta el desarrollo de nuevas tecnologías, debe contribuir a reducir nuestro impacto ambiental y generar valor para nuestros clientes, las comunidades y el planeta. Transformar botellas PET en textiles de alto desempeño demuestra que la innovación puede convertirse en una herramienta para acelerar la transición hacia una economía circular”, afirmó Naydú Serrato, directora de Comunicaciones y Sostenibilidad de Textiles Lafayette.

sostenibilidad de la industria textil

La apuesta por la sostenibilidad se refleja tanto en sus procesos de producción como en el desarrollo de tecnologías textiles que buscan reducir el impacto ambiental durante todo el ciclo de vida de los productos. Otro ejemplo de innovación textil es la línea Aqua Bio, dirigida al segmento deportivo, una tela que se biodegrada un 91% en menos de tres tres años en vertederos, contribuyendo a reducir la permanencia de los residuos textiles en el medio ambiente sin afectar el desempeño, la calidad o la durabilidad de las prendas durante su uso.

Otro caso de estrategia de sostenibilidad, aplicado a las operaciones industriales, es su planta de producción en Colombia. Lafayette ha invertido en tecnologías para optimizar el uso de los recursos naturales, entre ellas, dos plantas de aguas residuales que tratan el 100% del agua y reciclan el 82% en los procesos industriales, incluyendo el aprovechamiento de hasta 800 m3 de agua lluvia al día. Cuentan con un techo solar de 10,000 m2, que genera cerca de 7% de la energía consumida en la planta, contribuyendo a disminuir su huella ambiental.

Este compromiso con una producción más responsable está respaldado por certificaciones internacionales como Global Recycled Standard (GRS), Recycled Claim Standard (RCS) y OEKO-TEX® Standard 100, que garantizan la trazabilidad de las materias primas recicladas a lo largo de la cadena de suministro, y aseguran que los textiles han sido evaluados bajo estrictas prácticas sociales y ambientales adecuadas, brindando mayor confianza tanto a fabricantes como a consumidores.

En un contexto donde, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el equivalente a un camión de basura lleno de textiles es enviado a rellenos sanitarios o incinerado cada segundo, impulsar modelos de producción más sostenibles ya no es una opción, sino una responsabilidad. Con iniciativas que abarcan desde el desarrollo de textiles elaborados con materiales reciclados y tecnologías de menor impacto ambiental, hasta una gestión eficiente del agua y la energía, Lafayette refrenda su compromiso con la transformación de la industria textil, demostrando que la innovación y la sostenibilidad pueden avanzar de la mano para generar un impacto positivo en el planeta.

Conoce su más reciente informe de sostenibilidad 2024-2025 aquí.

Mercado plant-based supera los 75 mil millones de pesos y acelera una nueva generación de empresas mexicanas

La siguiente etapa de la competitividad empresarial no dependerá únicamente de producir más, sino de desarrollar mejores capacidades industriales. En México, la economía basada en plantas comienza a reflejar ese cambio al combinar investigación aplicada, formulación, manufactura especializada y cadenas de suministro con un mayor componente tecnológico.

La relevancia económica del sector ya no se limita al crecimiento de una categoría de consumo. Su evolución está dando origen a empresas que compiten a partir del conocimiento, la diferenciación y la capacidad para desarrollar soluciones que requieren mayor especialización técnica. Desde nuevos ingredientes y proteínas alternativas hasta cosmética, nutrición, empaques y comercio electrónico, la industria está ampliando la demanda de capacidades que hace algunos años tenían una presencia limitada en el mercado nacional.

Cada empresa que se incorpora a este sector activa una cadena productiva más compleja. El desarrollo de un producto de origen vegetal puede involucrar productores agrícolas, laboratorios de formulación, fabricantes de ingredientes, operadores logísticos, especialistas en certificación, diseñadores de empaque, plataformas digitales y empresas de manufactura capaces de responder a requerimientos específicos de calidad, trazabilidad y desempeño.

Esta integración modifica la lógica bajo la cual compiten las empresas. El valor ya no se concentra exclusivamente en el producto final, sino en el conocimiento acumulado durante su desarrollo: propiedad intelectual, investigación, procesos productivos, talento especializado y relaciones con proveedores capaces de escalar soluciones. En ese sentido, la economía basada en plantas representa un caso relevante de sofisticación empresarial. Su crecimiento está impulsando a las compañías a invertir en innovación aplicada, mejorar sus procesos, elevar sus estándares y construir ventajas competitivas que trascienden el precio.

De acuerdo con estimaciones del sector, el mercado plant-based en México superó los 75 mil millones de pesos en 2025, reflejo de una industria que continúa atrayendo emprendimiento, inversión y nuevas capacidades productivas. Para la Asociación de Emprendedores Veganos de México, la principal oportunidad no radica únicamente en ampliar la oferta disponible, sino en consolidar una base empresarial capaz de generar conocimiento, fortalecer proveedores nacionales y desarrollar soluciones con mayor potencial de escalabilidad.

Mercado plant-based

“Hoy ya vemos ejemplos concretos de empresas mexicanas que están acelerando la evolución del mercado. Marcas como Güd, en la categoría de sustitutos lácteos; Benji Gourmet, en alternativas cárnicas; y Meathical, especializada en proteínas, reflejan cómo la innovación ha dejado de centrarse únicamente en el desarrollo de nuevos productos para enfocarse también en la construcción de capacidades empresariales, el fortalecimiento de las cadenas de suministro y una mayor especialización industrial. Ese es el tipo de compañías que impulsa la consolidación del sector y fortalece la competitividad del país”, señaló Janete Salcedo, directora de Marketing y Desarrollo de la Asociación de Emprendedores Veganos de México (AEVM).

La profesionalización del sector también está elevando las barreras de entrada. Desarrollar un producto competitivo requiere investigación, validación, certificaciones, control de calidad, trazabilidad, propiedad intelectual y capacidad para responder a consumidores y compradores cada vez más exigentes. Este proceso puede favorecer a empresas mexicanas que logren integrarse como proveedores especializados, fabricantes, desarrolladores de ingredientes, laboratorios, operadores logísticos o socios tecnológicos. A medida que el sector madura, la oportunidad económica se distribuye entre más actores y deja de concentrarse únicamente en las marcas que tienen contacto directo con el consumidor.

La colaboración entre empresas, universidades, centros de investigación y proveedores adquiere por ello un papel estratégico. La transferencia de conocimiento y el desarrollo conjunto de soluciones pueden reducir tiempos de innovación, mejorar la calidad de los productos y fortalecer capacidades que permanezcan en México. También abre una posibilidad de mayor alcance: que el país no se limite a importar tendencias, ingredientes o tecnología, sino que participe en la creación de soluciones con propiedad intelectual, talento y manufactura nacionales. Ahí se encuentra la diferencia entre atender un mercado en expansión y construir una industria con capacidad para competir internacionalmente.

“Las industrias que liderarán la próxima década no serán necesariamente las que produzcan más, sino las que logren desarrollar más conocimiento alrededor de lo que producen. La economía basada en plantas está acelerando ese proceso porque exige integrar ciencia, formulación, proveedores especializados y nuevas capacidades industriales. Lo relevante no es solamente cuánto crece el mercado, sino qué infraestructura empresarial se construye alrededor de él”, añadió Salcedo.

Para la AEVM, la siguiente fase de la economía basada en plantas deberá medirse por la calidad de las capacidades que logre desarrollar. El número de productos disponibles será relevante, pero insuficiente para evaluar su madurez.

La señal más importante será la capacidad del sector para formar talento, generar investigación, elevar la especialización de sus proveedores y consolidar empresas capaces de competir mediante conocimiento, innovación y valor agregado. La economía basada en plantas no está cambiando únicamente lo que se consume. También está mostrando cómo pueden construirse nuevas industrias mexicanas: con mayor contenido tecnológico, mejores capacidades productivas y una visión empresarial orientada a competir desde la especialización y no solamente desde el costo.