La ONG World Vision está preparando una respuesta multisectorial para contribuir a la protección, el acceso a agua potable, la higiene, el refugio y el establecimiento de espacios seguros para la infancia y las familias más afectadas.
World Vision ya ha comenzado a desplegar su respuesta humanitaria en la Región Cafetera y Cali. Equipos de la organización se han desplazado desde diferentes ciudades del país a las zonas afectadas y actualmente realizan evaluaciones de campo para identificar las necesidades más urgentes de las familias e iniciar las primeras acciones de respuesta.
La respuesta prioriza la protección y el apoyo a niños, niñas, adolescentes y sus familias, así como los servicios de protección, alojamiento, agua potable, saneamiento e higiene, y el establecimiento de espacios seguros para la infancia.
“Estamos preparando una respuesta multisectorial que nos permitirá contribuir a la protección, el acceso a agua potable, la higiene, el refugio y espacios seguros para los niños, niñas y las familias más afectadas. Sabemos que en zonas como Chocó, las dificultades de acceso y las interrupciones en los servicios esenciales representan un desafío adicional. Por ello, trabajamos estrechamente con las comunidades y nuestros socios para llegar a quienes más lo necesitan y garantizar que la infancia permanezca protegida y reciba el apoyo necesario”, explica Peter Gape, director de World Vision en Colombia y Venezuela.
Estas acciones se llevan a cabo en coordinación con las autoridades, las comunidades, las organizaciones religiosas y otros actores humanitarios, y están basadas en las necesidades identificadas y en las condiciones de acceso y seguridad en cada zona.
La ONG World Vision se une al duelo nacional por las vidas perdidas
Cuatro días después del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia la mañana del 10 de agosto, el país continúa enfrentándose a una emergencia de gran magnitud que, según la última actualización de las autoridades (13 de agosto), ha dejado 265 personas fallecidas, 3.494 heridas y 496 permanecen desaparecidas, mientras miles de familias siguen sufriendo las consecuencias de esta emergencia.
World Vision se une al duelo por todas las personas que perdieron la vida, sus familias y las comunidades que se enfrentan a este profundo dolor. Con profunda tristeza, la ONG lamenta el fallecimiento de Luciana, una niña que formaba parte de los programas de apadrinamiento en Yumbo, Valle del Cauca, y que perdió la vida a consecuencia del terremoto del 10 de agosto. La organización expresa su solidaridad y acompaña a la familia de Luciana, así como a todas las familias que han perdido seres queridos a causa de esta tragedia. También reconoce el profundo impacto que esta emergencia ha tenido en la infancia, familias y comunidades.
“Hoy, Colombia atraviesa un momento de profundo dolor. En World Vision, lamentamos especialmente la pérdida de Luciana, una niña que formaba parte de nuestros programas de apadrinamiento en Yumbo. Nuestros corazones están con su familia y con todas las familias que han perdido a seres queridos. En medio de este dolor, queremos permanecer cerca de las comunidades y acompañarlas en este difícil proceso de duelo y recuperación”, concluye Peter Gape.
Durante años, las aulas universitarias y el sector productivo han caminado por rutas separadas, dejando un vacío en la formación de capacidades que frena el crecimiento laboral en el país. Mientras los planes educativos tradicionales corren el riesgo de enseñar para un mercado laboral que ya evolucionó, las organizaciones suelen intentar resolver brechas operativas mediante capacitaciones aisladas que raras veces echan raíces en la comunidad.
Por tal motivo, el convenio “Alianzas que Transforman: Educación, Talento y Propósito” entre HEINEKEN México y Tecmilenio consolida una relación de más de una década de trabajo conjunto y evoluciona hacia una colaboración estratégica de largo plazo que integra educación, desarrollo de talento y formación del consumo inteligente. A través de este esfuerzo, ambas organizaciones buscan ampliar el acceso a oportunidades de formación y generar capacidades que tengan un impacto positivo, tanto en colaboradores, como en comerciantes y otros actores, más allá de la cadena de valor de la compañía.
La colaboración contempla iniciativas como Prepa Go, Becas con Propósito, la actualización académica del contenido e-learning 18+, Semestre Empresarial y el Certificado en Servicio y Venta Responsable. En este último ámbito, Tecmilenio, aporta su experiencia en diseño pedagógico, metodología y validación académica para fortalecer herramientas de capacitación orientadas a promover mejores prácticas y una toma de decisiones responsable.
Con motivo del inicio de esta alianza, se llevó a cabo el panel “Formar para transformar: el rol de universidades y empresas en el desarrollo social de México”, que reunió a líderes del sector productivo (HEINEKEN México) y educativo (Tecmilenio) para dialogar cómo la colaboración entre ambos sectores puede detonar movilidad social, elevar estándares éticos y fortalecer el tejido social desde la base operativa.
Al abordar la responsabilidad de las grandes firmas en la creación de valor social, Claudia de la Vega, Vicepresidenta de Asuntos Corporativos de HEINEKEN México, sostuvo: “Cuando una organización concibe la formación como un habilitador estratégico y no como una acción aislada de inversión social, el impacto deja de medirse en horas impartidas y se refleja en la madurez de todo el ecosistema. Articular la profesionalización de la cadena de valor con una visión pedagógica nos permite normar criterios éticos, elevar la calidad operativa y generar un beneficio social duradero en las comunidades donde operamos”.
El debate también profundizó en la prevención como pilar de sostenibilidad. Frente al hábito de limitar la responsabilidad social a mensajes informativos de corta duración, se subrayó la urgencia de incorporar metodologías pedagógicas aplicadas que transformen criterios de decisión en contextos reales.
Al respecto, Marisol Saldaña, People Partner Manager de HEINEKEN México, destacó la dimensión humana y el desarrollo del talento interno: “La prevención y la cultura de responsabilidad no se construyen con consignas, sino brindando herramientas prácticas respaldadas por evidencia académica. Cuando acercamos programas formativos a nuestros colaboradores y socios comerciales, la educación se transforma en un mecanismo directo de movilidad laboral, bienestar familiar y toma de decisiones conscientes en el entorno.”
Por su parte, la perspectiva universitaria abordó la necesidad de que las instituciones de educación superior abandonen la rigidez del aula tradicional para co-crear trayectorias formativas ágiles, orientadas al trabajo y pertinentes para los retos actuales del país, como sucede con MAPS, el plan educativo de Tecmilenio, y FIT (Formación Integrada al Trabajo), su programa de empleabilidad.
En este sentido, Julio Peña, Vicerrector de Educación Abierta y Organizaciones en Tecmilenio, afirmó: “Nos consideramos una universidad del futuro, con iniciativas pensadas para el desarrollo de las competencias técnicas y humanas que necesitamos mañana. Entendemos el reto que tienen las organizaciones en la necesidad de talento con un propósito de vida definido, somos sensibles a sus necesidades de capacitación y nos encanta cocrear juntos. Por otro lado, comprendemos también el reto que tiene la población mexicana en términos de profesionalización. Por eso nos sentimos tan honrados de firmar esta alianza”.
La combinación de la infraestructura educativa digital de Tecmilenio con el alcance de la operación de HEINEKEN México permitirá, además, acercar estos programas a diferentes comunidades y puntos de la cadena de valor.
Clarios, líder mundial en tecnologías avanzadas de baterías de bajo voltaje para la movilidad, ganó bronce en los Eventex Awards 2026, por su programa Homenaje a la Lealtad, un evento producido por su aliado Orion. Este reconocimiento internacional, otorgado en la categoría “Celebration Event”, distingue la ceremonia anual con la que la compañía honra a los colaboradores que han dedicado décadas de su carrera a la organización, siendo el único proyecto mexicano reconocido en este grupo.
“Para Clarios, el Homenaje a la Lealtad es más que un evento; es la expresión más visible de lo que significa pertenecer a esta empresa. El hecho de que este programa sea reconocido a nivel mundial confirma nuestro compromiso en reconocer a nuestros colaboradores con el más alto estándar tiene un valor que trasciende. Es un orgullo compartido con nuestro equipo, con cada persona que ha sido homenajeada y con quienes lo hacen posible cada año”, señaló Daniel Berino, vicepresidente de Transformación de RR.HH. y RR.HH. para la región de Latinoamérica.
El proyecto compitió junto a iniciativas desarrolladas para marcas internacionales como Apple, Adidas, BBVA, KitchenAid y Mazda, por lo que este premio también marca un hito para Clarios en México, ya que el Homenaje a la Lealtad se convierte en el primer programa corporativo interno nacional, enfocado en el talento humano. Éste reconoce a los colaboradores que tienen a partir de 10 años de labor en la compañía, y los va galardonando en quinquenios.
El enfoque que tiene Clarios con su talento también le ha valido a la compañía reconocimientos como la certificación Top Employer 2026, el ranking Super Empresas 2026 de la revista Expansión y a nivel global, ser nombrada por cuatro años consecutivos como una de las Empresas Más Éticas del Mundo.
Asimismo, refuerza la sólida cultura organizacional de Clarios en México, que cuenta 7 plantas y 3 Centros de distribución en México, en donde emplea a más de 4,800 personas y mantiene un alto nivel de compromiso, tanto que el promedio cuenta con una antigüedad promedio de 7.5.
Además, Clarios cuenta con programas de crecimiento para sus colaboradores, por lo cual está impulsando la evolución de perfiles técnicos, pasando de operadores electromecánicos tradicionales a ingenieros de integración de sistemas e integración.
Los Eventex Awards son considerados el estándar de excelencia más alto en la industria global de eventos y marketing experiencial. Su 16va edición, la más competitiva hasta la fecha, contó 1,405 candidaturas de 58 países como Estados Unidos, España, Italia, Arabia Saudita y Japón.
Viajar suele comenzar con una pregunta sencilla: ¿a dónde vamos? Pero en un contexto de crisis climática, quizá sea momento de sumar otra: ¿qué impacto tendrá nuestra visita? Los incendios forestales, las inundaciones y la pérdida de ecosistemas muestran que el cambio climático ya está transformando territorios y comunidades. 2024 fue el año más caluroso registrado desde 1880, de acuerdo con los registros históricos disponibles. Ante este escenario, incluso las decisiones asociadas al turismo merecen una segunda mirada.
Esto no significa que viajar deba convertirse en una actividad imposible o limitada, sino que la manera de hacerlo importa. Elegir trenes cuando existe una alternativa al avión, consumir en negocios locales y reservar con operadores que cuentan con políticas ambientales verificables son algunas acciones al alcance de los viajeros. En ese sentido, los destinos sostenibles ofrecen algo más que paisajes atractivos: muestran cómo el turismo puede convertirse en una herramienta para conservar territorios, fortalecer comunidades y transformar economías.
Destinos sostenibles que están cambiando la forma de hacer turismo
Una selección de Time Out reúne siete destinos que han asumido compromisos concretos para reducir los impactos asociados con la actividad turística. La lista incluye territorios de Europa, Sudamérica, Centroamérica y Oceanía, con estrategias que van desde certificaciones nacionales hasta modelos de conservación financiados por los propios visitantes.
No hay una receta única. Mientras algunos lugares ponen el foco en la economía local, otros priorizan la protección de ecosistemas o establecen límites al acceso turístico. Esa diversidad resulta relevante porque demuestra que la sostenibilidad depende de las condiciones sociales, económicas y ambientales de cada territorio.
1. Aberdeenshire: cuando el turismo acompaña una transición energética
En la costa este de Escocia, Aberdeenshire enfrenta un desafío que trasciende al turismo: dejar atrás una economía históricamente vinculada con el petróleo y el gas del Mar del Norte. Mientras Reino Unido mantiene su objetivo de alcanzar cero emisiones netas para 2050, la región busca nuevas actividades económicas capaces de acompañar la transición hacia las energías renovables.
El turismo se ha convertido en una de esas alternativas. Refugios forestales como Cairngorm Bothies, alojamientos como Manar House y establecimientos gastronómicos como Barra Farmshop and Kitchen y Forest Farm Organic Dairy and Fish Shop ofrecen experiencias vinculadas con la naturaleza y el consumo de productos locales. El atractivo no está únicamente en el paisaje, sino en la posibilidad de que el gasto de los visitantes fortalezca negocios de la propia región.
Para quienes buscan destinos sostenibles, Aberdeenshire plantea una idea especialmente relevante: viajar también puede significar respaldar una transformación económica. Elegir alojamientos que utilizan energías renovables o restaurantes que trabajan con productores locales permite que parte del dinero del turismo permanezca en las comunidades. Así, una escapada puede contribuir, aunque sea a pequeña escala, a una transición que busca reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Aberdeenshire parks among the best in Scotland
Three parks in Aberdeenshire continue to be officially recognised among the best in the country to visit by extended their winning streak in Keep Scotland Beautiful’s annual Green Flag Awards.https://t.co/pVCazpAm8upic.twitter.com/33a3buTxwf
— Aberdeenshire Town Centres (@Ourtowncentres) August 17, 2026
2. Emilia-Romaña: llevar el turismo hasta donde se produce la comida
Durante décadas, Italia ha desarrollado el agroturismo como una alternativa para acercar a los visitantes a las comunidades rurales. Actualmente existen más de 20 mil granjas y viñedos que participan en esta tendencia, vinculada con la conservación del suelo, la tierra y la naturaleza. Emilia-Romaña destaca dentro de este modelo por combinar producción agrícola, gastronomía y experiencias para los viajeros.
La propuesta también responde a un problema de distribución de los beneficios turísticos. Roma, Florencia y Venecia concentran buena parte de los visitantes y del gasto, mientras numerosas comunidades rurales reciben una proporción menor de esa derrama económica. El agroturismo modifica parcialmente esa dinámica al llevar a los viajeros hacia las zonas productoras y convertir las actividades agrícolas en parte de la experiencia.
En Emilia-Romaña, una visita puede incluir la vendimia, elaboración de queso o degustación de productos regionales como el vino Albana. Para el viajero, la experiencia permite conocer qué hay detrás de lo que llega al plato; para las comunidades, genera ingresos que ayudan a mantener actividades productivas y prácticas tradicionales. En este caso, la sostenibilidad también pasa por algo tan cotidiano como decidir dónde comer y dónde dormir.
¿Cuál es tu obra favorita del #Arte Románico en #Italia? A nosotros nos encantaron: 1⃣ Catedral de Parma (Emilia Romaña) 2⃣ Abadía de Sant'Antimo (Toscana) 3⃣ Basílica de Saccargia (Cerdeña) 4⃣ Sacra di San Michele (Piamonte)#FelizMiercolespic.twitter.com/ZkvugeMTY1
3. Quito: cuando una estancia turística ayuda a financiar ciencia
Quito suele asociarse con su patrimonio urbano y cultural, pero sus alrededores esconden una enorme riqueza natural. A pocas horas de la capital ecuatoriana existen 17 ecosistemas diferentes. En el Bosque del Chocó, la Reserva Mashpi se ha convertido además en un espacio donde turismo, conservación e investigación científica se encuentran.
Los biólogos de la reserva han descrito 22 especies, entre ellas la rana de cristal de Mashpi. Parte de la conservación de este territorio se financia mediante las donaciones de los visitantes del Mashpi Lodge. El modelo establece una conexión particularmente interesante entre turismo y ciencia: el dinero generado por quienes llegan a conocer el bosque ayuda a seguir investigando aquello que todavía no conocemos de él.
En Yunguilla, los senderos ancestrales generan ingresos para proyectos comunitarios y de agricultura sostenible. Por ello, visitar Quito desde una perspectiva responsable puede implicar combinar experiencias de naturaleza con iniciativas gestionadas por las comunidades. El resultado es un modelo donde la biodiversidad no se contempla únicamente como un atractivo turístico, sino como un patrimonio cuya protección también puede generar oportunidades para quienes viven alrededor de ella.
4. Gales: turismo que apuesta por las comunidades locales
El crecimiento del turismo en Gales no ha desplazado por completo a los pequeños negocios. En regiones como Anglesey, Eryri, Ceredigion y Pembrokeshire todavía es posible encontrar casas de huéspedes, granjas y hoteles boutique que mantienen una relación estrecha con las comunidades locales.
Esta apuesta también aparece en la gastronomía. Restaurantes y tiendas ofrecen productos de temporada provenientes de agricultores y productores de la región, creando una cadena más corta entre el campo y la mesa. Para los visitantes, esto significa una experiencia más conectada con el territorio; para los productores, una oportunidad de encontrar nuevos mercados y mantener prácticas agrícolas locales.
Aquí, la decisión del viajero puede tener un efecto directo. Reservar una casa de huéspedes independiente en lugar de una gran cadena, comprar a productores locales o elegir una estancia en una granja ayuda a mantener una mayor proporción del gasto dentro de la economía regional. Gales recuerda que hablar de turismo sostenible también significa preguntarse quién recibe los beneficios económicos de cada visita.
5. Eslovenia: convertir la sostenibilidad en un estándar verificable
Una de las dificultades del turismo responsable es distinguir entre compromisos reales y estrategias de marketing. Eslovenia ha intentado responder a este problema mediante un programa nacional de certificación ecológica que incorpora a hoteles, restaurantes y operadores turísticos.
El Green Scheme contempla un proceso de 11 pasos que incluye informes ambientales, la creación de equipos dedicados a la sostenibilidad y una reevaluación cada tres años. Además, la oficina nacional de turismo promueve a las empresas certificadas, creando un incentivo para que más negocios adopten prácticas ambientales y mantengan sus compromisos.
Para los viajeros, este sistema facilita una decisión que de otro modo puede resultar complicada: identificar qué establecimientos cuentan realmente con un respaldo institucional. Consultar las opciones certificadas antes de reservar permite reducir el riesgo de caer en mensajes ambientales poco claros. En un sector donde el greenwashing también representa un desafío, la existencia de criterios y evaluaciones periódicas adquiere especial relevancia.
6. Queensland: proteger la Gran Barrera implica decirle no a algunos visitantes
La Gran Barrera de Coral se extiende aproximadamente 2,300 kilómetros frente a Queensland y es uno de los ecosistemas marinos más importantes del planeta. Sin embargo, frente al aumento del blanqueamiento de los corales relacionado con el cambio climático, el acceso turístico ha sido limitado: solo alrededor del 7% permanece abierto a los visitantes.
La lógica detrás de esta decisión es sencilla, aunque incómoda para la industria turística: no todo lo que puede visitarse debería estar disponible para todos. Reducir la presión humana permite proteger una superficie mucho mayor del arrecife y disminuir parte del estrés asociado con la actividad turística.
La propuesta se complementa con experiencias de ciencia ciudadana. A través de iniciativas como Guardians of the Reef, algunos visitantes pueden participar en el monitoreo de especies invasoras o en proyectos de restauración de corales. El viajero deja así de ser únicamente consumidor de una experiencia y se convierte en participante de la conservación. Queensland demuestra que los destinos sostenibles también necesitan poner límites para proteger aquello que los hace atractivos.
7. Costa Rica: hacer de la conservación una estrategia nacional
Costa Rica concentra alrededor del 6% de la biodiversidad mundial y mantiene casi un tercio de su territorio bajo alguna categoría de protección. Sus bosques, volcanes, playas, sabanas y selvas han convertido al país en uno de los referentes internacionales del ecoturismo.
Pero detrás de la imagen de destino natural existe una estrategia de largo plazo. Las políticas de conservación han contribuido a proteger amplias extensiones de territorio, mientras el país también ha apostado por las energías renovables. La combinación permite que la naturaleza no sea únicamente un recurso turístico, sino uno de los pilares de su modelo de desarrollo.
Lapa Rios Eco Lodge, en la Península de Osa, ofrece actividades como caminatas por la selva, avistamiento de fauna y kayak. En Monteverde, la Reserva Biológica del Bosque Nuboso permite conocer otros esfuerzos de conservación. Más que visitar dos lugares atractivos, recorrerlos ofrece la oportunidad de entender cómo la protección de los ecosistemas puede convertirse en una fuente de actividad económica para las comunidades.
Destinos sostenibles: cuando conservar también significa limitar
El turismo responsable no siempre consiste en abrir nuevas experiencias. En algunos casos, la decisión más sostenible puede ser limitar el acceso, proteger una mayor superficie o establecer condiciones más estrictas para quienes visitan un ecosistema vulnerable.
Queensland y Costa Rica representan dos aproximaciones distintas a esta lógica. El primero utiliza el acceso controlado y la ciencia ciudadana para proteger la Gran Barrera de Coral. El segundo ha construido durante décadas una estrategia nacional basada en la conservación de sus ecosistemas y el desarrollo de energías renovables.
El reto no es solo elegir un destino, sino cómo viajamos
Estos siete ejemplos muestran que el turismo sostenible no depende exclusivamente de que un destino tenga bosques, playas o montañas. Lo determinante está en lo que ocurre alrededor de esos atractivos: quién recibe los ingresos, qué se conserva, qué impactos se reducen y qué reglas existen para proteger el territorio.
Por eso, elegir destinos sostenibles implica mirar más allá de una etiqueta. Significa buscar certificaciones, consumir localmente, elegir operadores transparentes, respetar las restricciones ambientales y considerar alternativas de transporte con menor impacto cuando sean viables. El viaje comienza mucho antes de llegar al destino, con las decisiones que tomamos al planearlo.
En un planeta que ya enfrenta los efectos del cambio climático, viajar de manera responsable no resolverá por sí solo la crisis ambiental. Pero sí puede contribuir a fortalecer modelos económicos y turísticos que prioricen la conservación y el bienestar de las comunidades.
La pregunta, entonces, puede cambiar: no solo se trata de preguntarnos cuál será nuestro próximo destino, sino qué tipo de turismo queremos ayudar a construir con cada viaje. Porque conocer el mundo también implica asumir cierta responsabilidad sobre el futuro de los lugares que queremos seguir visitando.
Durante décadas, las espumas utilizadas para combatir incendios fueron asociadas con una idea simple: apagar el fuego y proteger vidas. Sin embargo, una demanda presentada por el gobierno australiano contra 3M plantea una historia mucho más compleja, en la que la protección inmediata habría convivido con riesgos ambientales y sanitarios conocidos desde hace décadas. Los documentos judiciales reúnen más de 1,600 páginas de información sobre el uso de sustancias PFAS en productos de la compañía. Y en ellos aparece una pregunta difícil de ignorar: ¿cuánto sabía la empresa y desde cuándo?
El caso pone nuevamente bajo la lupa el papel que tienen las empresas cuando conocen posibles impactos adversos de sus productos. La discusión no se limita a la contaminación de 28 bases de defensa australianas ni a una demanda que supera los 2,000 millones de dólares australianos. También plantea un debate sobre transparencia, prevención y rendición de cuentas, elementos centrales de la responsabilidad social corporativa. En este contexto, la responsabilidad social de 3M enfrenta uno de sus cuestionamientos más serios: qué ocurrió entre las primeras advertencias y las decisiones que se tomaron posteriormente.
Una demanda que podría cambiar la historia de los PFAS
De acuerdo con un artículo de The Guardian, en mayo, la fiscal general australiana Michelle Rowland anunció la demanda del gobierno federal contra 3M y su filial en el país por la contaminación asociada con sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS. El gobierno reclama más de 2,000 millones de dólares australianos por daños ambientales y económicos relacionados con el uso de estos compuestos en bases de defensa.
La magnitud del litigio es excepcional. De acuerdo con los documentos presentados ante el Tribunal Federal, existen cientos de millones de dólares asociados con acuerdos legales, investigaciones, monitoreo, remediación y mitigación. Entre las cifras señaladas aparecen 360 millones de dólares en demandas colectivas y más de 214 millones destinados a trabajos relacionados con la contaminación.
El caso adquiere todavía mayor relevancia porque Australia prohibió el año pasado tres sustancias clave del grupo PFAS, después de años de preocupación por sus efectos ambientales y sanitarios. La demanda sostiene que los productos de 3M pudieron haber generado daños que todavía requieren investigación y tratamiento.
La responsabilidad social de 3M queda bajo la lupa
Los PFAS forman parte de una familia de más de 14,000 compuestos químicos caracterizados por su gran persistencia. Algunos pueden permanecer durante largos periodos en el ambiente y acumularse en organismos vivos. Entre ellos se encuentra el PFOA, identificado como cancerígeno para los seres humanos y una de las sustancias prohibidas en Australia.
La documentación gubernamental sostiene que los productos utilizados por las fuerzas de defensa podían permanecer en el agua y el suelo, además de persistir en el organismo humano y en animales. También relaciona la exposición a determinados PFAS con reducción de la función renal, alteraciones inmunológicas, efectos sobre fertilidad y pubertad y menor peso al nacer.
Para las empresas, el desafío de la responsabilidad social no termina cuando un producto cumple la función para la que fue diseñado. También implica comprender qué sucede después de su utilización, qué impactos puede generar su disposición y qué información debe compartirse con quienes están expuestos. El caso de 3M plantea precisamente esa tensión entre desempeño industrial, conocimiento científico y deber de prevención.
Las primeras señales aparecieron mucho antes
La historia se remonta, al menos, a finales de los años sesenta. Documentos judiciales señalan que empleados del Ministerio de Defensa y otras agencias gubernamentales australianas asistieron a demostraciones de productos AFFF de 3M en 1967 y 1968. En ese momento, los folletos de la empresa describían los productos como no tóxicos y ampliamente probados.
Australia comenzó a comprar estos productos en 1972. Incluso, en septiembre de ese año, 3M Australia ofreció grandes cantidades de AFFF a un precio reducido. Según los documentos, antes de diciembre de 1973 la compañía había realizado afirmaciones relacionadas con la seguridad del producto, señalando que no era tóxico ni irritante para los seres humanos, que no dañaría el césped y que era biodegradable.
Pero la investigación del gobierno sostiene que para 1973 las operaciones australianas de 3M ya deberían haber conocido los posibles riesgos. La acusación adquiere mayor peso por la existencia de documentos internos que, décadas después, mostrarían que la propia compañía contaba con información relacionada con la toxicidad de determinados compuestos.
Responsabilidad social de 3M: cuando las advertencias llegan a la empresa
Uno de los documentos citados por los abogados del gobierno está fechado en abril de 1981. Según la demanda, 3M restringía el trabajo de mujeres en edad fértil en una de sus plantas de Alabama para evitar su exposición a un tipo de fluorocarbono asociado con defectos de nacimiento en ratas.
La referencia resulta relevante porque muestra que, al menos dentro de determinadas operaciones, existían preocupaciones sobre los posibles efectos biológicos de sustancias relacionadas con estos productos. Dos años después, en junio de 1983, el propio gobierno australiano preguntó expresamente a 3M Australia si el AFFF tenía algún efecto ambiental perjudicial y si su eliminación después de probar sistemas representaba algún problema.
La pregunta es particularmente significativa vista desde el presente. Para entonces, el producto ya llevaba años utilizándose en Australia. Y aunque la demanda deberá demostrar jurídicamente qué sabía exactamente la compañía, cuándo lo supo y qué obligaciones tenía, la existencia de estas comunicaciones coloca el conocimiento corporativo en el centro del litigio.
Who guessed it right? 🧐 Honored to host citizen scientist @ShivenTaneja at 3M HQ today! Shiven has been helping provide clean indoor air by building #CorsiRosenthalBoxes. 3M is proud of Shiven for his selfless work. Check back here as we share his fun-packed day at 3M! pic.twitter.com/6hrlJvzpVQ
Una contaminación que no desaparece cuando termina la venta
Las compras de AFFF de 3M continuaron durante décadas bajo estándares de defensa y cesaron en 2003. Sin embargo, el final de las adquisiciones no significó el final del problema. El Ministerio de Defensa comenzó a retirar gradualmente los PFAS en 2004 y, desde aproximadamente 2011, el gobierno ha realizado investigaciones y monitoreo sobre la contaminación potencial en las bases y sus alrededores.
Los documentos señalan que los PFAS pueden desplazarse desde superficies como concreto, asfalto, suelo y sedimentos hacia aguas subterráneas, aguas superficiales y sistemas de drenaje. En 2016, una lista gubernamental identificaba 24 bases de alta prioridad que requerían evaluaciones adicionales, investigaciones o acciones relacionadas con el impacto potencial de estos compuestos.
Hasta ahora, el gobierno ha destinado más de 51 millones de dólares a investigación y recopilación de evidencia. Además, la remediación continúa en distintas zonas. El problema, por tanto, dejó de ser únicamente una cuestión sobre productos vendidos décadas atrás y se convirtió en un pasivo ambiental que continúa generando costos públicos.
3M deberá responder en un escenario de creciente escrutinio
3M no respondió a una solicitud de comentarios relacionada con la demanda. En mayo, sin embargo, un portavoz de la empresa señaló que 3M nunca fabricó PFAS en Australia y que dejó de vender los productos involucrados hace aproximadamente dos décadas. También sostuvo que el sector de defensa continuó utilizando esos productos durante casi otros 20 años y afirmó que la compañía se defenderá mediante el proceso legal.
La posición de la empresa será puesta a prueba conforme avance el litigio. La jueza federal Catherine Button describió recientemente el caso como algo que nunca había visto y consideró que calificarlo de abrumador sería insuficiente. La próxima audiencia está prevista para octubre y se espera que 3M presente su defensa antes de que termine el año.
Más allá del resultado judicial, el caso vuelve a colocar una cuestión fundamental sobre la mesa: qué responsabilidad tiene una compañía cuando existen indicios de que un producto puede generar daños que trascienden su ciclo comercial. Para la responsabilidad social de 3M, la respuesta ya no dependerá únicamente de declaraciones corporativas, sino de la evidencia sobre conocimiento, decisiones, comunicación y gestión de riesgos.
El caso australiano no es solamente una disputa millonaria por contaminación. Es también una historia sobre lo que ocurre cuando una sustancia diseñada para resolver una emergencia permanece en el ambiente mucho después de que esa emergencia terminó. Las investigaciones, los documentos internos y los costos de remediación muestran cómo una decisión industrial puede extender sus consecuencias durante generaciones.
Todavía corresponde a los tribunales determinar las responsabilidades legales de 3M. Pero el caso deja una lección relevante para cualquier empresa que desarrolle, fabrique o comercialice productos con potencial impacto ambiental: conocer un riesgo cambia la naturaleza de las decisiones que deben tomarse. La verdadera prueba de una estrategia de responsabilidad social no está únicamente en prevenir daños visibles, sino en qué hace una organización cuando las señales de alerta aparecen y cuánto está dispuesta a hacer para enfrentarlas.
Cuando una persona pierde a un familiar, el mundo laboral no se detiene automáticamente. Hay pendientes, reuniones, horarios y responsabilidades que siguen esperando, incluso cuando atravesar el duelo requiere tiempo para despedirse, acompañar a la familia y resolver asuntos indispensables. En México, esa tensión podría volver al centro de la discusión legislativa con nuevas propuestas para reconocer el permiso por luto. La Cámara de Diputados ya acumula ocho iniciativas relacionadas con este tema. Ahora, dos proyectos recientes buscan darle un nuevo impulso a una discusión que lleva años sin concretarse.
La ausencia de una regulación nacional significa que, actualmente, las condiciones para ausentarse por el fallecimiento de un familiar dependen en buena medida de las políticas internas de cada empleador o de acuerdos particulares. Esto genera una realidad desigual para las personas trabajadoras, pues el duelo puede significar no solo una carga emocional, sino también la necesidad de resolver trámites, desplazamientos y responsabilidades familiares.
De acuerdo con El Economista, las nuevas iniciativas colocan sobre la mesa permisos de cinco y hasta 10 días con goce de sueldo. Al mismo tiempo, un dictamen aprobado en comisiones del Senado permanece pendiente de votación en el pleno. El debate vuelve así a una pregunta de fondo: ¿debe el duelo tener un lugar explícito dentro de los derechos laborales?
Una nueva propuesta para reconocer el luto como derecho laboral
La primera iniciativa reciente fue presentada por el diputado Alan Márquez, del PAN, y suscrita por integrantes de su bancada. El proyecto propone modificar tanto la Ley Federal del Trabajo como la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado. Su objetivo es establecer un permiso de hasta cinco días con goce de sueldo ante el fallecimiento de padres, abuelos, hijos, hermanos o nietos. Si la persona necesita trasladarse a otra entidad federativa, el permiso podría ampliarse por dos días adicionales.
La propuesta parte de una idea que va más allá de conceder algunos días de ausencia: reconocer que una pérdida familiar tiene consecuencias en la vida personal y laboral. De acuerdo con el proyecto, la medida contribuiría a fortalecer los derechos laborales, favorecer la conciliación entre familia y trabajo y promover condiciones relacionadas con la salud mental. Para acreditar el permiso, la persona trabajadora tendría que presentar una copia simple del acta de defunción. Con ello, la iniciativa busca establecer una regla clara tanto para empleados como para empleadores.
El luto como derecho laboral también contempla distintas realidades familiares
La segunda propuesta fue presentada por la diputada Ivonne Ortega, de Movimiento Ciudadano, ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión. Su planteamiento también modifica la legislación aplicable a los trabajadores al servicio del Estado, pero propone una licencia diferenciada de acuerdo con el parentesco. El permiso sería de 10 días laborables cuando fallezca el cónyuge o concubino, un hijo o cuando ocurra una pérdida gestacional. Para padres, abuelos, hermanos, nietos o suegros, se contemplarían cinco días con salario íntegro.
El proyecto también considera que el tiempo necesario para afrontar una pérdida no siempre cabe dentro de un mismo territorio. Por ello, plantea dos días laborables adicionales cuando sea necesario trasladarse a otra entidad y tres más cuando el viaje sea al extranjero. La acreditación se realizaría mediante el acta o certificado de defunción correspondiente. La propuesta introduce así una perspectiva que reconoce que las circunstancias del duelo pueden variar según el vínculo familiar y las necesidades de desplazamiento.
En palabras de la diputada, el Estado no puede eliminar el dolor provocado por una pérdida, pero sí puede evitar que las reglas laborales lo hagan más difícil de sobrellevar. Bajo esta lógica, una licencia remunerada permitiría realizar trámites, acompañar a familiares y participar en los rituales de despedida sin enfrentar de inmediato el riesgo de perder ingresos. También ofrecería a las instituciones y empresas un marco previsible para gestionar las ausencias. El debate, por tanto, no solo gira alrededor del número de días, sino de qué condiciones necesita una persona para atravesar uno de los momentos más complejos de su vida.
Una discusión que lleva años esperando
Con estas dos iniciativas, la actual Legislatura suma ocho proyectos que buscan reconocer el permiso por luto como una prestación laboral básica. Sin embargo, presentar una iniciativa no significa que el cambio esté cerca de convertirse en ley. El antecedente más reciente se encuentra en el Senado, donde un dictamen avanzó hasta la primera lectura en abril de 2025. Desde entonces, permanece pendiente de discusión y votación en el pleno.
Aquel dictamen proponía incorporar en la Ley Federal del Trabajo y en la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado un permiso de cinco días por el fallecimiento de madre, padre, hija, hijo, hermana, hermano, cónyuge o concubina. No es la primera vez que una propuesta llega a una etapa avanzada y después pierde impulso. Durante la Legislatura anterior, un dictamen también avanzó en comisiones y quedó únicamente en primera lectura. Incluso en 2016 hubo un intento previo en el Senado que tampoco consiguió concretarse.
Esta trayectoria revela uno de los principales retos del tema: convertir una preocupación social ampliamente reconocible en una disposición laboral aplicable y exigible. Mientras no exista una obligación expresa en la legislación, las condiciones para ausentarse seguirán dependiendo de cada centro de trabajo. Para las organizaciones, esto también representa una oportunidad para preguntarse si sus políticas internas están preparadas para acompañar situaciones de duelo, incluso antes de que exista una reforma. La discusión legislativa puede ser, en ese sentido, un catalizador para revisar la manera en que las empresas entienden el bienestar de sus colaboradores.
México frente a una tendencia regional
La discusión adquiere otra dimensión cuando se observa lo que ocurre en otros países de América Latina. Colombia y Perú contemplan cinco días de permiso por luto, mientras que Chile establece entre tres y cuatro días. Bolivia, Uruguay, Ecuador y Paraguay contemplan tres días, y Argentina y Costa Rica cuentan con esquemas de entre uno y tres días, dependiendo de las circunstancias y del vínculo familiar. En buena parte de estos países, la legislación reconoce el fallecimiento de familiares directos como una causa válida para ausentarse del trabajo.
También existen diferencias sobre qué vínculos familiares están protegidos. Costa Rica, por ejemplo, contempla al menos un día para determinados familiares del segundo y tercer grado de consanguinidad, como abuelos o tíos. Chile incorporó recientemente el fallecimiento de hermanos entre los supuestos que permiten acceder a esta prestación. Estas diferencias muestran que no existe un único modelo regional, pero sí una tendencia a reconocer que el duelo puede justificar una ausencia laboral protegida.
Para las empresas mexicanas, esta conversación también puede leerse desde la responsabilidad social y la gestión de personas. Una política de duelo no debería limitarse a definir cuántos días puede faltar alguien, sino considerar cómo se comunica la ausencia, qué flexibilidad existe para regresar al trabajo y qué acompañamiento puede ofrecer la organización. El reconocimiento legal establecería un piso mínimo, pero las compañías podrían construir medidas adicionales a partir de sus propias estrategias de bienestar. En ese sentido, el debate legislativo también invita a revisar qué tan humanas son las reglas que regulan la vida cotidiana en el trabajo.
El regreso de las iniciativas sobre permisos por luto muestra que la discusión no está cerrada. Ocho proyectos en la Cámara de Diputados y un dictamen pendiente en el Senado evidencian que existe una preocupación recurrente por incorporar esta realidad a la legislación laboral mexicana. Las propuestas más recientes plantean permisos de cinco y hasta 10 días con goce de sueldo, además de extensiones cuando sea necesario viajar. Ahora el reto será transformar nuevamente la intención legislativa en una reforma que llegue al pleno y, eventualmente, a la legislación vigente.
Reconocer el luto como derecho laboral no significa convertir el duelo en un trámite administrativo, sino establecer un mínimo de protección frente a una situación que puede alterar por completo la vida de una persona. Para el mundo empresarial, la conversación también plantea una pregunta incómoda pero necesaria: ¿qué ocurre con la cultura laboral cuando alguien atraviesa una pérdida y la organización solo le ofrece cumplir con su horario? La respuesta puede marcar la diferencia entre una empresa que simplemente administra ausencias y otra que entiende el bienestar como parte de su responsabilidad. Por ahora, el debate vuelve a estar sobre la mesa y queda pendiente saber si esta vez logrará avanzar.
Para una empresa pequeña o en crecimiento, cada decisión financiera implica una renuncia: el dinero que se destina a una iniciativa ya no puede utilizarse en otra. Esta realidad también alcanza a la sostenibilidad, donde los compromisos ambientales compiten por recursos limitados. La pregunta, entonces, deja de ser únicamente qué acciones son deseables y comienza a ser cuáles pueden generar el mayor impacto. En ese escenario, la neutralidad de carbono puede parecer una meta evidente, pero no necesariamente es siempre la más estratégica. Especialmente cuando los recursos disponibles podrían utilizarse para atacar las emisiones directamente desde su origen.
El dilema adquiere otra dimensión cuando una compañía descubre que una parte importante de su huella está concentrada en su propia cadena de suministro. De acuerdo con edie, pagar compensaciones puede ayudar a equilibrar emisiones en el corto plazo, pero también puede significar que se está destinando menos capital a transformar los procesos que las generan. Para Pip & Nut, una empresa británica de alimentos, esta disyuntiva llevó a replantear su estrategia climática. La decisión no fue sencilla: abandonar la neutralidad de carbono podía parecer un retroceso, pero mantenerla también podía significar avanzar demasiado lento hacia una transformación de fondo.
¿Neutralidad de carbono o reducción de emisiones: qué debería importar más?
En 2023, Pip & Nut registró ante la Science Based Targets initiative (SBTi) su compromiso de alcanzar cero emisiones netas para 2040. Para lograrlo, la compañía debe reducir 79% de sus emisiones respecto de su línea base de 2021. El desafío es todavía mayor porque el negocio ha duplicado su tamaño desde entonces, por lo que crecer sin aumentar proporcionalmente su huella requiere acelerar las reducciones.
Durante algunos años, la compensación de carbono funcionó como una solución temporal mientras la empresa comprendía mejor el comportamiento de sus emisiones y construía una ruta hacia el cero neto. Sin embargo, con una visión más precisa de su cadena de suministro, la organización identificó dónde se encontraba el verdadero potencial de transformación.
Continuar pagando compensaciones habría significado mantener recursos fuera de la operación mientras una parte importante de las emisiones permanecía intacta. Para Pip & Nut, esa dejó de ser una inversión suficientemente estratégica. La prioridad pasó de compensar el impacto existente a financiar acciones capaces de reducirlo desde la fuente.
La responsabilidad está en encontrar dónde generar mayor impacto
Mapear las emisiones de toda la cadena de valor permitió encontrar una pista determinante: los ingredientes representan casi la mitad de la huella de carbono de la empresa. Dentro de este grupo, los cacahuates y las almendras concentran buena parte de las emisiones. El descubrimiento cambió la naturaleza del problema, porque reducirlas no dependía únicamente de decisiones internas de la compañía, sino de transformar prácticas agrícolas.
El reto es que no basta con elegir proveedores que aparentemente sean más sostenibles. El cultivo de frutos secos con emisiones cercanas a cero todavía no es la norma de la industria. Por ello, Pip & Nut decidió participar en proyectos de investigación orientados a identificar prácticas agrícolas capaces de generar reducciones reales y que posteriormente puedan escalarse.
Uno de ellos trabaja con productores de cacahuate en Argentina, mientras otro se enfoca en almendras en California. Ambos reúnen a agricultores, científicos, proveedores y marcas de alimentos para medir el impacto ambiental de distintas prácticas y determinar cuáles pueden convertirse en soluciones aplicables a mayor escala.
Del carbono a la resiliencia de la cadena de suministro
La decisión también revela una cuestión que trasciende las métricas climáticas: reducir emisiones puede convertirse en una estrategia para proteger la continuidad del negocio. Las empresas dependen de ecosistemas capaces de producir las materias primas que necesitan y, cuando esos sistemas se deterioran, la consecuencia puede llegar directamente a los costos, los proveedores y la disponibilidad de productos.
El caso de las almendras resulta especialmente ilustrativo. Se trata de un cultivo intensivo en agua y alrededor de 80% de la producción mundial proviene de California, una región vulnerable a las sequías. Los cambios en los patrones climáticos también generan presión sobre los polinizadores, mientras que algunas sequías recientes han obligado a agricultores a retirar árboles que ya no podían mantenerse con el agua disponible.
Las proyecciones más severas apuntan incluso a una posible reducción de casi la mitad de los rendimientos mundiales de almendras hacia 2100. Para una empresa cuyo principal ingrediente es precisamente la almendra, el cambio climático deja de ser únicamente un asunto ambiental: se convierte en un riesgo para la disponibilidad futura de aquello que mantiene funcionando al negocio.
La agricultura regenerativa como inversión, no como gasto
Ante este escenario, la agricultura regenerativa aparece como una vía para abordar simultáneamente distintos desafíos. Su enfoque no se limita a reducir emisiones, sino que contempla el suelo, el agua, la biodiversidad, los insumos, los polinizadores y la capacidad de los ecosistemas para mantenerse productivos en el largo plazo.
Esta perspectiva modifica la conversación empresarial. En lugar de preguntarse únicamente cuánto carbono debe compensarse, las organizaciones pueden comenzar a preguntarse qué necesitan transformar para que sus cadenas de suministro sean más resilientes. En ese sentido, pagar primas a agricultores que producen bajo prácticas regenerativas puede representar una inversión estratégica, además de un mecanismo para disminuir la huella ambiental.
Para una empresa en expansión, este tipo de decisiones implica asumir costos iniciales importantes. Sin embargo, invertir en resiliencia puede evitar costos futuros asociados con la escasez de materias primas, la volatilidad climática y la pérdida de productividad agrícola. La sostenibilidad comienza así a conectarse directamente con la capacidad de una empresa para seguir operando.
El cambio no tiene que hacerse en solitario
Cuando los recursos son limitados, otra lección resulta fundamental: las empresas no necesariamente tienen que financiar por sí mismas toda la transformación. De hecho, algunos de los cambios más relevantes requieren colaboración entre actores que comparten un mismo desafío.
Los proyectos de Argentina y California muestran este modelo. Agricultores, científicos, proveedores y marcas participan en investigaciones que permiten probar nuevas prácticas, medir resultados y construir conocimiento que posteriormente pueda aplicarse a una escala mayor. La inversión, el riesgo y los aprendizajes se distribuyen entre distintos participantes.
Para las pequeñas y medianas empresas, esta colaboración puede marcar la diferencia entre una meta difícil de financiar y una transformación viable. No se trata de encontrar soluciones perfectas de inmediato, sino de identificar las intervenciones con mayor potencial y construir alianzas que permitan llevarlas más lejos.
En última instancia, ¿Neutralidad de carbono o reducción de emisiones: qué debería importar más? La respuesta dependerá de las circunstancias de cada organización, pero el caso de Pip & Nut plantea una idea difícil de ignorar: cuando los recursos son escasos, compensar las emisiones no debería desplazar indefinidamente las inversiones destinadas a reducirlas.
La neutralidad puede formar parte de una estrategia climática, especialmente como mecanismo complementario, pero alcanzar un impacto más profundo requiere actuar sobre las fuentes que generan las emisiones. Para las empresas que buscan avanzar hacia el cero neto, la pregunta más útil quizá no sea cuánto carbono pueden compensar, sino cuánto pueden dejar de emitir y qué necesitan transformar para conseguirlo.
El desafío para los responsables de sostenibilidad y de las cadenas de suministro será tomar decisiones con información, priorizar los puntos de mayor impacto y entender que cada peso invertido debe acercar realmente a la organización a sus objetivos climáticos. Cuando los datos muestran dónde está el problema, también pueden ayudar a decidir dónde vale más la pena poner los recursos.
Fauna Guardianes es un juego de mesa familiar y cooperativo creado en México que propone una forma distinta de acercar la educación ambiental a niñas y niños: en vez de limitarse a explicar por qué el planeta está en riesgo, los invita a convertirse en protagonistas de su defensa.
El proyecto nació en una mesa familiar, entre un padre y sus hijos, a partir de una convicción sencilla: cuando un niño establece un vínculo con una especie y entiende el ecosistema del que depende, la información deja de ser abstracta. El juego busca convertir esa curiosidad en empatía, conversación y conciencia ambiental.
La primera generación de guardianes está inspirada en especies mexicanas: Axo, el ajolote; Balam, el jaguar; Luma, la guacamaya; y Coral, el pez loro. Frente a ellos aparecen amenazas con rostro, como Plastigma y Caloris, que ayudan a representar presiones ambientales reales. Así, cada partida abre la puerta a conocer especies, hábitats y problemas como la pérdida de hábitat, la contaminación y el cambio climático.
“Quiero que un niño deje de ver al ajolote, al jaguar o a la guacamaya como datos de una ficha y empiece a sentir que son parte de algo que vale la pena defender. El juego funciona cuando la curiosidad se convierte en vínculo”.
Jorge Uribe Maza, creador de Fauna Guardianes.
Uno de los componentes centrales del proyecto es la lengua como puente. Parte de las cartas se lleva a náhuatl, maya yucateco, tzotzil y tojolabal, lenguas habladas en comunidades que habitan muchos de los ecosistemas representados. Las traducciones se validan con las propias comunidades, con la intención de que un niño pueda jugar a defender su humedal, selva o arrecife también desde su propia lengua.
Fauna Guardianes está concebido para crecer. Además de sus cuatro guardianes iniciales, el propósito es incorporar muchas más especies que enfrentan condiciones de conservación complejas y convertir a cada nuevo personaje en una puerta de entrada a su historia natural. El objetivo no es reunir una colección de datos, sino construir un universo de personajes que despierte interés sostenido por la biodiversidad mexicana.
El proyecto busca llegar a hogares, escuelas, centros comunitarios y comunidades cercanas a estos ecosistemas, así como sumar aliados que puedan apoyar la producción, las traducciones y la distribución. Para organizaciones y empresas interesadas en sostenibilidad, educación e impacto social, Fauna Guardianes plantea una vía concreta para acercar estos temas a la siguiente generación mediante una experiencia lúdica y compartida.
La revista Ganar-Ganar publicará en su edición septiembre-octubre de 2026 una página dedicada a Fauna Guardianes, como parte de la difusión inicial del proyecto.
En un contexto donde la seguridad hídrica se ha consolidado como un reto prioritario para el desarrollo económico, social y ambiental del país, Aquatech México reunió a especialistas en un desayuno informativo. El encuentro sirvió como marco para presentar el décimo aniversario de la plataforma y dialogar sobre “El agua del mañana: regulación, digitalización y capital estratégico”.
Durante el evento, los especialistas subrayaron que la transformación del sector requiere una visión integral que combine innovación tecnológica, actualización regulatoria e inversión estratégica.
“Atender el futuro del agua requiere conocimiento, innovación y acción inmediata. En el marco del décimo aniversario de Aquatech México como plataforma clave del sector, hacemos un llamado a toda la comunidad a ser parte de esta experiencia. Resolver las problemáticas del agua en México exige un trabajo conjunto entre industria, gobierno, academia y organismos operadores; la innovación solo se consolida cuando la tecnología encuentra a los actores clave para llevarla a cabo”, comentó Alejandra Escalante, Show Director de Aquatech México.
Por su parte, Paola Félix Díaz, Coordinadora General del Acuerdo Nacional por el Agua y de Cooperación Internacional de la CONAGUA, presentó un balance de los ejes prioritarios del Plan Nacional Hídrico: “el agua es la base para el desarrollo del país; sin agua no hay energía ni inversión posible. A través de la inversión mixta, la tecnificación del campo y el compromiso del sector privado, estamos demostrando que es posible generar gobernanza hídrica y garantizar el derecho humano al agua en México. Atender la crisis del agua es un tema transversal que toca la salud, la seguridad y el desarrollo social; por eso necesitamos construir alianzas estratégicas para pasar del discurso a resultados tangibles”.
En el diálogo se enfatizó que el agua ha dejado de ser únicamente una agenda ambiental para convertirse en un factor crítico para la competitividad, la atracción de inversiones y la sostenibilidad. Asimismo, se analizaron los principales desafíos de México: la modernización de la infraestructura, el incremento en la demanda, la eficiencia operativa y la adopción de tecnologías de gestión inteligente.
“Los retos hídricos que enfrentamos no son exclusivos de México, son globales. Para avanzar necesitamos cambiar el enfoque hacia la corresponsabilidad de todos los actores y pasar de la simple consulta a una participación financiera real”, comentó Jorge Arriaga, Coordinador Ejecutivo de la Red del Agua UNAM y Coordinador Ejecutivo del Centro Regional de Seguridad Hídrica bajo los auspicios de la UNESCO.
Herramientas como la automatización, la inteligencia artificial, el monitoreo en tiempo real, la analítica de datos y las soluciones digitales se destacaron como motores clave para optimizar recursos, reducir pérdidas y fortalecer la resiliencia de los sistemas hídricos.
Asimismo, los ponentes enfatizaron que garantizar la seguridad hídrica dependerá de la articulación entre el sector público, la iniciativa privada, la academia y la sociedad civil. En esta sinergia resalta la alianza estratégica con la Embajada del Reino de los Países Bajos, representada en el evento por Eline Jansen, Asesora de Asuntos Económicos de Agua y Clima.
“Espacios como Aquatech México son clave porque conectan la innovación tecnológica global con los objetivos nacionales. La resiliencia hídrica no se logra de forma aislada; exige que la academia, las organizaciones internacionales, las comunidades y los sectores productivos sumemos capacidades bajo metas y métricas claras”, explicó Piedad Gómez, Directora Operativa de Agua Capital.
Bajo este panorama, Aquatech México reafirma su objetivo de consolidarse como un foro clave para el intercambio de conocimiento, el impulso de soluciones innovadoras y el fortalecimiento de la conversación pública sobre el recurso hídrico en el país.
Aquatech México: punto de encuentro para la innovación
Aquatech México 2026 es un espacio que reunirá a empresas, autoridades, académicos y líderes de opinión para analizar las tendencias que están redefiniendo la gestión del agua y compartir soluciones hacia un modelo más eficiente y sostenible.
La edición 2026 se llevará a cabo del 1 al 3 de septiembre en el Centro Banamex, CDMX, abordando ejes clave como:
En un contexto donde la seguridad hídrica se ha consolidado como un reto prioritario para el desarrollo económico, social y ambiental del país, Aquatech México reunió a especialistas en un desayuno informativo. El encuentro sirvió como marco para presentar el décimo aniversario de la plataforma y dialogar sobre “El agua del mañana: regulación, digitalización y capital estratégico”.
Durante el evento, los especialistas subrayaron que la transformación del sector requiere una visión integral que combine innovación tecnológica, actualización regulatoria e inversión estratégica.
“Atender el futuro del agua requiere conocimiento, innovación y acción inmediata. En el marco del décimo aniversario de Aquatech México como plataforma clave del sector, hacemos un llamado a toda la comunidad a ser parte de esta experiencia. Resolver las problemáticas del agua en México exige un trabajo conjunto entre industria, gobierno, academia y organismos operadores; la innovación solo se consolida cuando la tecnología encuentra a los actores clave para llevarla a cabo”, comentó Alejandra Escalante, Show Director de Aquatech México.
Por su parte, Paola Félix Díaz, Coordinadora General del Acuerdo Nacional por el Agua y de Cooperación Internacional de la CONAGUA, presentó un balance de los ejes prioritarios del Plan Nacional Hídrico: “el agua es la base para el desarrollo del país; sin agua no hay energía ni inversión posible. A través de la inversión mixta, la tecnificación del campo y el compromiso del sector privado, estamos demostrando que es posible generar gobernanza hídrica y garantizar el derecho humano al agua en México. Atender la crisis del agua es un tema transversal que toca la salud, la seguridad y el desarrollo social; por eso necesitamos construir alianzas estratégicas para pasar del discurso a resultados tangibles”.
En el diálogo se enfatizó que el agua ha dejado de ser únicamente una agenda ambiental para convertirse en un factor crítico para la competitividad, la atracción de inversiones y la sostenibilidad. Asimismo, se analizaron los principales desafíos de México: la modernización de la infraestructura, el incremento en la demanda, la eficiencia operativa y la adopción de tecnologías de gestión inteligente.
“Los retos hídricos que enfrentamos no son exclusivos de México, son globales. Para avanzar necesitamos cambiar el enfoque hacia la corresponsabilidad de todos los actores y pasar de la simple consulta a una participación financiera real”, comentó Jorge Arriaga, Coordinador Ejecutivo de la Red del Agua UNAM y Coordinador Ejecutivo del Centro Regional de Seguridad Hídrica bajo los auspicios de la UNESCO.
Herramientas como la automatización, la inteligencia artificial, el monitoreo en tiempo real, la analítica de datos y las soluciones digitales se destacaron como motores clave para optimizar recursos, reducir pérdidas y fortalecer la resiliencia de los sistemas hídricos.
Asimismo, los ponentes enfatizaron que garantizar la seguridad hídrica dependerá de la articulación entre el sector público, la iniciativa privada, la academia y la sociedad civil. En esta sinergia resalta la alianza estratégica con la Embajada del Reino de los Países Bajos, representada en el evento por Eline Jansen, Asesora de Asuntos Económicos de Agua y Clima.
“Espacios como Aquatech México son clave porque conectan la innovación tecnológica global con los objetivos nacionales. La resiliencia hídrica no se logra de forma aislada; exige que la academia, las organizaciones internacionales, las comunidades y los sectores productivos sumemos capacidades bajo metas y métricas claras”, explicó Piedad Gómez, Directora Operativa de Agua Capital.
Bajo este panorama, Aquatech México reafirma su objetivo de consolidarse como un foro clave para el intercambio de conocimiento, el impulso de soluciones innovadoras y el fortalecimiento de la conversación pública sobre el recurso hídrico en el país.
Aquatech México: punto de encuentro para la innovación
Aquatech México 2026 es un espacio que reunirá a empresas, autoridades, académicos y líderes de opinión para analizar las tendencias que están redefiniendo la gestión del agua y compartir soluciones hacia un modelo más eficiente y sostenible.
La edición 2026 se llevará a cabo del 1 al 3 de septiembre en el Centro Banamex, CDMX, abordando ejes clave como:
Durante años, muchas canchas de barrio fueron vistas únicamente como infraestructura deportiva. Algunas permanecían vacías, otras deterioradas y varias dejaron de ser un punto de encuentro para las comunidades. Sin embargo, la realidad es que cuando estos espacios se recuperan, pueden convertirse en algo mucho más grande: un lugar en donde se fortalece el sentido de pertenencia, se crean nuevas relaciones y el deporte vuelve a ser una herramienta para convivir.
Este es precisamente el espíritu de Pinta tu Cancha, una iniciativa de Fundación MetLife, implementada por Fundación Placemaking, que impulsa la recuperación de canchas de superficie dura a través de procesos participativos, voluntariado y diseño comunitario. Ahora, esa historia quedó reunida en un fotolibro que documenta no solo el antes y el después de los espacios intervenidos, sino también las experiencias de quienes los hicieron posibles y de quienes hoy los viven todos los días.
Pinta tu Cancha de Fundación MetLife: El trabajo que comienza mucho antes de recibir pintura
Quien observa una cancha terminada podría pensar que el proyecto inicia el día en que decenas de voluntarios llegan con brochas y rodillos. Sin embargo, detrás de cada intervención impulsada por Fundación MetLife, existe un proceso mucho más profundo. En este proyecto, antes de pintar una sola línea, se comienzan conversaciones con vecinos, autoridades y organizaciones para comprender qué necesita realmente la comunidad y cómo imagina ese espacio.
Ese trabajo previo explica por qué Pinta tu Cancha no se define como un programa de infraestructura. Desde la visión de Fundación MetLife —el brazo social de MetLife creado en 2005—, forma parte de su estrategia para fortalecer comunidades resilientes, donde la participación ciudadana resulta tan importante como la rehabilitación física del espacio. La cancha termina siendo el resultado visible de un proceso de colaboración que comenzó mucho tiempo antes. Nalleli García, directora de Fundación MetLife México, afirma:
“Pinta tu Cancha no es un programa de infraestructura, en realidad es un programa que está dentro de nuestro pilar de comunidades resilientes”.
Cortesía del FotoLibro Pinta tu Cancha.
En apenas tres años, la iniciativa ha logrado intervenir 39 canchas, de las cuales 34 se encuentran en la Ciudad de México, con presencia en sus 16 alcaldías, además de extenderse al Estado de México, Jalisco, Nuevo León y Baja California. Más de 900 voluntarios han participado en estas intervenciones, beneficiando a más de 130 mil personas, cifras que reflejan el alcance de una estrategia basada en alianzas y participación comunitaria.
Cómo cada comunidad construye su propia identidad
Una de las características que distingue al programa es que ninguna cancha es igual a otra. Los colores, las formas y los elementos gráficos no responden a una plantilla predeterminada, sino a la identidad de quienes viven alrededor del espacio. Niñas, niños, jóvenes, personas adultas y adultos mayores participan en talleres donde imaginan cómo quieren verse representados. Como resume Nalleli García: “Ninguna cancha es igual, porque cada una representa de diferente manera a la comunidad”.
Cortesía del FotoLibro Pinta tu Cancha.
Ese proceso participativo también permite resignificar los territorios. Un ejemplo es la cancha conocida como La Araña, en Álvaro Obregón, donde una característica que durante años fue vista con una connotación negativa —la telaraña de cables que cruza la colonia— terminó convirtiéndose en un símbolo de identidad plasmado en el diseño del espacio. Más que ocultar la historia del lugar, la comunidad decidió apropiarse de ella y transformarla en un motivo de orgullo.
La metodología desarrollada por Fundación Placemaking —organización que transforma espacios públicos en puntos de encuentros vivos— demuestra que escuchar a la comunidad no solo mejora el diseño urbano, sino que fortalece el sentido de pertenencia. Como afirma Guillermo Bernal, director fundador de Fundación Placemaking: “La transformación de una cancha empieza siempre de la mano de la comunidad.”
Cuando las personas participan en la creación de un espacio, también asumen un compromiso con su cuidado. Esa apropiación explica por qué muchas de las canchas continúan activas y conservadas tiempo después de haber sido rehabilitadas.
El voluntariado en Pinta tu Cancha de Fundación MetLife: un motor de transformación comunitaria
El impacto del programa no se limita a quienes utilizan las canchas. Uno de los pilares de esta iniciativa es el voluntariado, ya que transforma a quienes deciden involucrarse. Algunos participantes recuerdan haber llegado con la intención de pintar un espacio y terminar llevándose historias que modificaron su forma de entender la solidaridad y el compromiso con la comunidad. Comparte Jessica Mendoza, voluntaria:
“Recuperar espacios para los jóvenes, para los niños, incluso para los adultos, es algo que deberíamos hacer de forma natural todas las personas.”
En muchas ocasiones, el impacto es tan significativo que una voluntaria relata cómo atravesaba un periodo de depresión y encontró en estas jornadas una oportunidad para reconectar con otras personas y consigo misma. Para ella, convivir con niñas, niños y familias de distintas comunidades representó una experiencia capaz de recordarle el valor que tiene dedicar tiempo a los demás.
“Gracias por voltearnos a ver, gracias por regalarnos su tiempo, gracias por creer en nuestros hijos.”, Jessica Mendoza, voluntaria.
Cabe destacar que la participación también ha abierto espacios para comunidades que históricamente han enfrentado barreras para acceder al deporte. Integrantes de Sharkes LGBTIQ+ —club deportivo perteneciente a la comunidad LGBTIQ+— destacaron que estas canchas pueden convertirse en lugares seguros donde cualquier persona pueda practicar una actividad física sin miedo a ser juzgada, demostrando que la inclusión también se construye desde el espacio público.
“Encontramos un espacio seguro donde todas, todos y todes podemos ser libres, sin miedo a mostrar quiénes somos en realidad haciendo un deporte”. Santiago García, Shark LGBTIQ+.
Fotolibro Pinta tu Cancha; el legado que pone a las personas en el centro
Lejos de buscar una recopilación de fotografías sobre infraestructura, el fotolibro nació con la intención de contar las historias de quienes habitan estos espacios todos los días. Niños, niñas, madres, padres de familia, personas mayores, deportistas, voluntarios, artistas, autoridades y organizaciones aparecen como protagonistas de una narrativa donde la comunidad ocupa el lugar central.
“El fotolibro habla de las personas, las reconoce, reconoce la importancia de la ciudadanía, de las niñas y de los niños en la construcción de ciudad y del cuidado y la apropiación de los espacios públicos.” Luciana Renner, directora ejecutiva de Fundación Placemaking.
Las imágenes documentan los momentos visibles de cada intervención, pero también evocan el proceso que permitió llegar hasta ahí: las conversaciones, los talleres participativos, las jornadas de voluntariado e incluso los retos que implicó desarrollar el programa. Más que un registro fotográfico, el libro funciona como un testimonio colectivo sobre el poder de las alianzas y la participación ciudadana para transformar los espacios públicos.
Quizá esa sea la principal enseñanza que deja Pinta tu Cancha. Las ciudades cambian cuando las personas encuentran motivos para reunirse, reconocerse y construir algo en común. Las canchas recuperadas son la evidencia tangible de ese proceso, pero el verdadero legado permanece en las relaciones que nacen alrededor de ellas. El fotolibro conserva esas historias para recordar que, cuando una comunidad participa en la transformación de su propio entorno, también comienza a escribir una nueva historia sobre sí misma. Si te gustaría descargarlo, puedes hacerlo dando click en este link.