¿Redes sociales o máquinas de engagement? El juicio que pone a Meta contra las cuerdas

Facebook e Instagram llegaron a convertirse en parte cotidiana de la vida digital de millones de personas, pero ahora sus mecanismos de interacción están bajo un escrutinio que podría cambiar la manera en que las plataformas operan. Una coalición bipartidista de 29 estados de Estados Unidos lleva a Meta ante un tribunal federal de California. La acusación central sostiene que la compañía diseñó sus redes sociales para generar comportamientos adictivos entre niños y adolescentes. El caso, además, cuestiona si Meta fue transparente respecto a los riesgos que sus plataformas podían representar para los usuarios jóvenes. Por eso, el juicio vs Meta podría convertirse en uno de los litigios más relevantes sobre responsabilidad tecnológica de los últimos años.

El proceso comenzó este martes en Oakland con los argumentos iniciales de los estados de Colorado, California, Nueva Jersey y Kentucky, que encabezan la coalición. Un jurado compuesto por ocho personas participará como asesor de la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers, quien tendrá la decisión final sobre el caso. Durante las próximas semanas se espera que comparezcan figuras clave de la compañía, incluido Mark Zuckerberg y el responsable de Instagram, Adam Mosseri. El desenlace podría obligar a Meta no solo a pagar una cantidad millonaria, sino también a modificar algunas de las funciones que sostienen la experiencia de sus plataformas.

¿De qué acusa el juicio vs Meta a Facebook e Instagram?

El eje de la demanda es una pregunta que ha adquirido cada vez mayor relevancia para las empresas tecnológicas: ¿hasta dónde llega la responsabilidad de una plataforma cuando sus herramientas están diseñadas para mantener al usuario conectado?

Los cuatro estados que encabezan el proceso sostienen que Meta diseñó Facebook e Instagram de manera deliberada para generar adicción entre niños y adolescentes. La acusación pone bajo la lupa características y mecanismos de las plataformas que pueden incentivar el uso recurrente, prolongado y constante de las aplicaciones.

El caso no se limita, sin embargo, al diseño de los productos. Los fiscales también acusan a Meta de haber engañado a los consumidores sobre la seguridad de sus plataformas para los usuarios jóvenes. Desde esta perspectiva, el problema no estaría únicamente en que determinadas funciones puedan fomentar una interacción excesiva, sino en la presunta distancia entre los riesgos que enfrentan los menores y la manera en que la empresa comunicó la seguridad de sus servicios.

A esto se suma una segunda vertiente de acusaciones respaldada por los 29 estados participantes: la recopilación y utilización indebida de datos personales de menores mientras utilizaban las plataformas. De comprobarse estas conductas, el caso adquiriría una dimensión que va más allá de la salud mental y alcanzaría cuestiones relacionadas con privacidad, protección de datos y responsabilidad corporativa.

Para las empresas, este punto es especialmente relevante. La discusión sobre redes sociales ya no gira únicamente alrededor de qué contenidos aparecen en pantalla, sino también de cómo se diseñan los productos, qué información recopilan y qué decisiones toman sus algoritmos para mantener la atención de sus usuarios.

¿Qué argumentos tiene Meta para defenderse?

Frente a las acusaciones, Meta sostiene que ha realizado enormes esfuerzos para proteger a los menores en internet. La compañía rechaza haber realizado declaraciones engañosas sobre la seguridad de sus plataformas y cuestiona que los estados hayan presentado pruebas suficientes de daños reales sufridos por sus residentes.

El argumento de la empresa busca poner en duda la relación directa entre las características de sus aplicaciones y los perjuicios que los estados atribuyen a Facebook e Instagram. En particular, Meta ha señalado que los fiscales generales no presentan pruebas de que alguna persona en sus estados haya sido engañada por la compañía.

La defensa también cuestiona que determinadas funciones, como tener una cuenta adicional de Instagram, puedan considerarse por sí mismas perjudiciales para los usuarios. De acuerdo con el portavoz de Meta, los estados estarían intentando responsabilizar a la compañía por problemas que afectan al sector tecnológico en su conjunto, como la dificultad para implementar sistemas eficaces de verificación de edad.

Este argumento será uno de los puntos centrales del juicio vs Meta: determinar si las características de las plataformas pueden analizarse como decisiones empresariales independientes o si, por el contrario, forman parte de un diseño que incrementa deliberadamente los riesgos para los menores.

La presencia de Zuckerberg y Mosseri como testigos añade otra dimensión al proceso. Que los máximos responsables de Meta e Instagram deban explicar ante el tribunal las decisiones relacionadas con el diseño y la seguridad de las plataformas muestra hasta qué punto el caso puede alcanzar a la propia gobernanza de la compañía.

juicio vs Meta

Meta podría enfrentar indemnizaciones millonarias y cambios en sus plataformas

Una de las dimensiones que más atención ha generado alrededor del juicio vs Meta es su posible impacto financiero. La compañía ha señalado que las sanciones podrían alcanzar hasta 1.4 billones de dólares, una cantidad cercana a su capitalización bursátil estimada en 1.5 billones de dólares.

Los fiscales generales todavía no han especificado oficialmente la cantidad que buscan obtener. Sin embargo, durante una audiencia celebrada la semana pasada señalaron que la cifra podría rondar los 200,000 millones de dólares. Aunque se trata de una estimación y no de una sanción determinada por el tribunal, el monto permite dimensionar la magnitud económica que podría alcanzar el litigio.

Pero el dinero no sería la única consecuencia. Los fiscales generales de Colorado, Kentucky, California y Nueva Jersey también solicitaron a la jueza que obligue a Meta a implementar cambios en sus plataformas a escala nacional.

Entre las medidas planteadas se encuentran restricciones de edad, la eliminación de la función de desplazamiento infinito o infinite scroll y otras modificaciones en el funcionamiento de sus servicios. De prosperar, estas disposiciones podrían tener un impacto que trascendería los estados involucrados y modificaría la experiencia de millones de usuarios.

Esto convierte al caso en algo más que una disputa económica. Si el tribunal determina que determinadas decisiones de diseño contribuyeron a generar daños entre menores, la sentencia podría establecer nuevas expectativas sobre la responsabilidad de las compañías tecnológicas frente al bienestar de sus usuarios.

Para el sector empresarial, la lección también alcanza a otras industrias: diseñar productos para maximizar la interacción puede generar beneficios comerciales, pero cuando esa estrategia involucra a menores y puede relacionarse con riesgos para su bienestar, las compañías necesitan incorporar mecanismos de prevención, transparencia y rendición de cuentas desde la etapa de diseño.

Una prueba para la responsabilidad de las plataformas

El juicio vs Meta llega en un momento en que las consecuencias sociales de las redes digitales ocupan un lugar cada vez más importante en la conversación pública. Lo que está en juego no es únicamente cuánto dinero podría pagar una de las compañías tecnológicas más grandes del mundo, sino qué límites deberían existir cuando las decisiones de diseño de una plataforma pueden afectar especialmente a niños y adolescentes.

El caso obliga a mirar la tecnología más allá de sus indicadores de crecimiento y engagement. La cantidad de usuarios, el tiempo de permanencia o la frecuencia con que una persona abre una aplicación pueden ser métricas relevantes para el negocio, pero no necesariamente reflejan el impacto que ese modelo tiene sobre quienes utilizan el producto.

Para Meta, una derrota podría traducirse en indemnizaciones extraordinarias y modificaciones profundas a sus plataformas. Para el resto de la industria, en cambio, podría convertirse en una advertencia sobre la necesidad de incorporar el bienestar de los usuarios, la protección de menores y la privacidad como elementos centrales de la innovación. El verdadero precedente del caso podría estar, precisamente, en establecer que la responsabilidad de una empresa tecnológica también alcanza la manera en que sus productos están diseñados para captar y retener nuestra atención.

¿La IA te reemplazó? Estas bajas laborales podrían implicar indemnizaciones

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La inteligencia artificial generativa está entrando en oficinas, fábricas y procesos productivos para asumir tareas que antes requerían la intervención directa de personas. No obstante, cuando la automatización deja de transformar tareas y comienza a eliminar puestos, también aparecen consecuencias para quienes pierden su empleo.

En México, este escenario no necesariamente puede resolverse como un despido ordinario, pues la legislación contempla reglas específicas cuando una reestructuración tecnológica reduce la plantilla. Por ello, las indemnizaciones por despidos de IA comienzan a convertirse en un asunto que las organizaciones deben considerar junto con la inversión tecnológica.

¿Cuándo proceden las indemnizaciones por despidos de IA en México?

La legislación laboral mexicana no establece una figura denominada específicamente “despido por inteligencia artificial”. Sin embargo, de acuerdo con Héctor De la Cruz, socio del despacho De la Vega & Martínez Rojas, la sustitución de puestos como consecuencia de una innovación tecnológica puede encuadrarse en el artículo 439 de la Ley Federal del Trabajo, relacionado con la implantación de maquinaria o procedimientos nuevos de trabajo.

El punto relevante aparece cuando la adopción tecnológica reduce la plantilla laboral. En estos escenarios, si no existe un convenio previo entre las partes, la organización debe tramitar la autorización correspondiente ante el Tribunal Laboral para poder concretar las bajas, explicó el especialista.

La consecuencia económica también está contemplada. Cuando la terminación de la relación laboral se concreta bajo este supuesto, el trabajador afectado tiene derecho a un esquema de indemnización que comprende cuatro meses de salario, 20 días de sueldo por cada año de servicios prestados y la prima de antigüedad correspondiente.

indemnizaciones por despidos de IA

Por ello, no cualquier incorporación de IA que modifique las actividades de una persona significa automáticamente que existen indemnizaciones por despidos de IA. La clave está en determinar si la innovación tecnológica provoca un desplazamiento de personal y si la empresa cumple con el procedimiento laboral aplicable. Para las áreas de recursos humanos, legal y responsabilidad social, esta distinción resulta fundamental antes de ejecutar una reestructuración.

¿Qué trabajos son más susceptibles de automatizarse en México?

El impacto de la IA sobre el empleo tampoco ocurre de una sola manera. Héctor De la Cruz identifica cuatro escenarios: exposición, automatización, transformación y desplazamiento.

Un empleo está expuesto cuando sus tareas pueden ser realizadas por algoritmos inteligentes. Existe automatización cuando esos procesos requieren una participación humana mínima; transformación cuando cambian las capacidades y herramientas necesarias para desempeñar el puesto; y desplazamiento cuando la innovación tecnológica termina por eliminar estructuralmente las vacantes.

Esta distinción es importante porque estar expuesto a la IA no equivale necesariamente a desaparecer. Una ocupación puede incorporar herramientas inteligentes y, al mismo tiempo, conservar a la persona que toma decisiones, supervisa procesos o desarrolla nuevas capacidades. El riesgo más significativo para las relaciones laborales aparece cuando esa transformación llega al punto de hacer innecesaria una posición.

En México, las cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) muestran la dimensión del fenómeno: 19% del empleo registra exposición a la inteligencia artificial generativa. La medición considera aquellas ocupaciones en las que al menos 20% de las tareas podrían realizarse en la mitad del tiempo utilizando estas herramientas.

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A escala global, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que 3.3% del empleo se encuentra en el nivel de mayor exposición. Entre las ocupaciones con mayor presencia en este grupo aparecen labores administrativas y de apoyo, en las que además existe una importante participación de mujeres.

Los datos muestran, por tanto, que la conversación sobre automatización no debería reducirse a una pregunta sobre qué puestos desaparecerán. También es necesario identificar qué tareas cambiarán, qué nuevas habilidades requerirán los trabajadores y qué posiciones podrían evolucionar gracias a la tecnología.

¿Cómo pueden las empresas equilibrar IA y empleo?

Para las organizaciones, anticipar las posibles indemnizaciones por despidos de IA debería formar parte de la planeación de cualquier proyecto de automatización que pueda modificar significativamente la plantilla. La tecnología no puede evaluarse únicamente por su capacidad para reducir costos o aumentar la productividad: también deben considerarse sus efectos laborales y las obligaciones que surgen cuando el cambio implica desplazar personas.

Una estrategia responsable comienza por distinguir entre automatizar tareas y eliminar puestos. Antes de decidir una baja, las compañías pueden identificar qué actividades pueden ser asumidas por la IA y cuáles requieren capacidades humanas como criterio, creatividad, supervisión, toma de decisiones o interacción con otras personas. Esta evaluación puede abrir oportunidades para rediseñar puestos en lugar de suprimirlos.

La capacitación también puede convertirse en una herramienta para equilibrar productividad y empleo. Si la incorporación de IA modifica las capacidades necesarias para un cargo, invertir en formación y reconversión profesional puede permitir que los trabajadores evolucionen junto con sus funciones. Así, la transformación tecnológica no tiene que traducirse necesariamente en desplazamiento laboral.

indemnizaciones por despidos de IA

Desde la responsabilidad social empresarial, este enfoque implica asumir que la innovación tiene una dimensión humana. Las empresas que implementan IA pueden establecer mecanismos para evaluar el impacto de sus decisiones sobre los trabajadores, comunicar anticipadamente los cambios, ofrecer alternativas de capacitación y analizar si determinadas posiciones pueden transformarse antes de optar por su eliminación.

Además, incorporar desde el inicio las variables legales permite evitar que una decisión tecnológica termine convirtiéndose en un conflicto laboral. Como señala De la Cruz, la llegada de estas herramientas ya genera interrogantes sobre las obligaciones empresariales cuando modifican sustancialmente la organización del trabajo. Anticipar esas consecuencias permite que las compañías innoven con mayor certidumbre y, al mismo tiempo, protejan los derechos de las personas.

Automatizar no debería significar simplemente reemplazar

La inteligencia artificial puede transformar profundamente el mercado laboral, pero el verdadero desafío para las empresas será decidir cómo quieren llevar a cabo esa transformación. Automatizar procesos puede generar eficiencia y productividad, pero hacerlo sin considerar a quienes desempeñan las funciones que serán modificadas puede tener consecuencias económicas, legales y sociales. Las indemnizaciones por despidos de IA son solo una parte de ese costo.

Para las organizaciones comprometidas con una gestión responsable, el objetivo debería ser encontrar un equilibrio entre innovación y empleo. Capacitar, reconvertir puestos y rediseñar funciones pueden ser alternativas para aprovechar las ventajas de la IA sin convertir automáticamente cada avance tecnológico en una baja laboral. Porque la pregunta ya no es solamente si la IA puede hacer un trabajo, sino si las empresas están preparadas para construir una transición tecnológica en la que productividad y personas puedan avanzar juntas.

¿Qué tan grande es la brecha laboral en México? Más de 10 millones necesitan trabajo

Hablar del mercado laboral mexicano únicamente a partir de la tasa de desempleo puede ofrecer una fotografía incompleta de la realidad. Aunque 1.8 millones de personas están activamente buscando trabajo y no lo encuentran, existen otros grupos que también enfrentan dificultades para acceder a las oportunidades laborales que necesitan. De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el desempleo por sí solo no refleja toda la magnitud de estos desafíos.

Por eso, en su más reciente informe Hacer que los mercados laborales funcionen: mejorar la productividad y el bienestar de los trabajadores en América Latina y el Caribe propone mirar el déficit de empleo desde una perspectiva más amplia. Bajo esta medición, la brecha laboral en México alcanza a 10.4 millones de personas, equivalentes al 15.7% de la fuerza de trabajo potencial. La cifra incluye a quienes no tienen empleo, pero también a quienes trabajan menos horas de las que necesitan y a quienes han dejado de buscar trabajo por desaliento.

¿Qué es la brecha laboral en México y por qué importa?

La brecha laboral en México es un indicador que permite dimensionar la necesidad de empleo más allá de la desocupación tradicional. De acuerdo con El Economista, su planteamiento tiene como antecedente el trabajo de los economistas David Blanchflower y Andrew Levin, quienes señalaron que, después de una recesión y durante una recuperación lenta, la atonía del mercado laboral no puede medirse únicamente con la tasa de desempleo.

El indicador contempla tres grupos. El primero está integrado por las personas desempleadas que buscan activamente una oportunidad; el segundo, por quienes tienen un empleo, pero trabajan menos horas de las que necesitan y están disponibles para trabajar más; y el tercero, por aquellas personas que están fuera de la fuerza laboral, pero tienen disponibilidad para incorporarse y han dejado de buscar empleo porque se sienten desalentadas.

brecha laboral en México

Esta perspectiva permite entender que tener un empleo no necesariamente significa que las necesidades laborales de una persona estén cubiertas. Como señala el BID en su estudio, “muchos trabajadores contabilizados como ‘ocupados’ desearían trabajar más horas, pero no encuentran empleos adecuados”, mientras que otros abandonan la búsqueda después de intentos infructuosos.

Por ello, la brecha laboral funciona como una medida de la subutilización de la fuerza laboral. No sustituye a la tasa de desempleo, sino que la complementa para ofrecer una visión más completa sobre cuánto talento, tiempo y capacidad productiva permanecen desaprovechados en una economía.

10.4 millones de personas revelan un mercado laboral subutilizado

Los datos de la última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) permiten dimensionar cada componente de esta problemática. En México, la tasa de desempleo es de 2.9%, equivalente a 1.8 millones de personas que buscan activamente un trabajo sin encontrarlo.

A este grupo se suman 3.9 millones de personas subocupadas, que representan 6.5% de la población ocupada. Son trabajadores que cuentan con un empleo, pero tienen una jornada reducida y necesitan y están disponibles para trabajar más horas de las que actualmente les ofrece el mercado.

El tercer componente está conformado por 4.7 millones de personas disponibles para trabajar que permanecen fuera de la población económicamente activa porque se han desalentado de buscar una oportunidad. Aunque no aparecen en las estadísticas tradicionales de desempleo, su situación también refleja una necesidad de incorporarse al mercado laboral.

Al sumar los tres grupos, la brecha laboral en México llega a 15.7% de la fuerza de trabajo potencial, lo que equivale a 10.4 millones de hombres y mujeres con necesidad de empleo. En términos comparativos, es una cifra casi seis veces superior a los 1.8 millones de personas contabilizadas como desempleadas.

brecha laboral en México

El contraste también resulta relevante frente al contexto regional. Según el BID, la brecha laboral en América Latina alcanza 13.5%, por lo que México se encuentra por encima del promedio. Esto significa que el desafío no consiste únicamente en generar más puestos de trabajo, sino en crear oportunidades capaces de aprovechar de mejor manera la disponibilidad y las capacidades de quienes forman parte de la fuerza laboral potencial.

¿Qué pueden hacer las empresas frente a esta brecha?

Para las compañías, el dato de 10.4 millones de personas plantea una conversación que va más allá de la generación de empleos. Desde una perspectiva de responsabilidad social empresarial, también obliga a preguntarse qué tan accesibles, suficientes y adecuados son los puestos de trabajo que ofrece el sector privado.

Una primera respuesta está en diseñar oportunidades laborales que respondan a diferentes necesidades de las personas. La flexibilidad, por ejemplo, puede ayudar a que quienes actualmente trabajan menos horas puedan ampliar su participación laboral cuando así lo desean. Del mismo modo, esquemas de capacitación y desarrollo de habilidades pueden contribuir a que personas que han abandonado la búsqueda encuentren nuevas rutas de incorporación.

Las empresas también pueden revisar sus procesos de reclutamiento para identificar barreras que excluyen innecesariamente a determinados perfiles. Ampliar los criterios de selección, fortalecer programas de formación y establecer rutas de crecimiento profesional puede permitir que más personas encuentren oportunidades acordes con sus capacidades.

El reto, sin embargo, no consiste únicamente en contratar más. También implica avanzar hacia empleos de mayor calidad, con condiciones que permitan a las personas desarrollar su potencial y obtener ingresos suficientes. Para las áreas de responsabilidad social, recursos humanos y sostenibilidad, la brecha laboral puede convertirse así en un indicador para evaluar qué tan incluyentes son sus estrategias de talento y cuánto contribuyen realmente a la movilidad social.

brecha laboral en México

Reducir la brecha laboral en México requiere, por tanto, una responsabilidad compartida entre gobierno, empresas y otros actores del mercado. Las compañías tienen capacidad para incidir mediante empleos dignos, capacitación, inclusión laboral y modelos de trabajo que respondan a las necesidades reales de las personas. Atender esta dimensión no solo puede beneficiar a quienes buscan mejores oportunidades; también permite que las organizaciones aprovechen una mayor cantidad de talento disponible.

Una cifra que obliga a mirar más allá del desempleo

La principal aportación de la medición propuesta por el BID es mostrar que el mercado laboral puede enfrentar un déficit importante incluso cuando la tasa de desempleo parece relativamente baja. Los 1.8 millones de personas sin trabajo que buscan activamente una oportunidad son solo una parte del problema: detrás de ellas existen millones de trabajadores subocupados y personas disponibles que han abandonado la búsqueda.

Para las empresas, conocer esta realidad significa ampliar la conversación sobre empleo y productividad. Una economía que no logra aprovechar plenamente el talento y el tiempo de su población también está dejando escapar oportunidades de crecimiento, generación de riqueza y movilidad social. Por ello, cerrar la brecha laboral en México no debería entenderse únicamente como un desafío estadístico, sino como una oportunidad para construir un mercado laboral más productivo, incluyente y capaz de ofrecer mejores condiciones para las personas.

México juega un papel protagónico en la 11.ª Semana Regional de Integridad Empresarial de América Latina

Del 17 al 21 de agosto de 2026, México está presente con una representación estratégica en la 11.ª Semana Regional de Integridad Empresarial de América Latina, el espacio de diálogo de alto nivel organizado por Alliance for Integrity, iniciativa global implementada por la Cooperación Alemana GIZ. Bajo el lema “La ética como lenguaje universal para los negocios internacionales sostenibles”, el encuentro reúne en Paraguay a los principales referentes latinoamericanos en integridad, transparencia y cumplimiento normativo.

La participación mexicana no es menor, el país llega representado en distintos frentes clave de la iniciativa, desde el sector privado hasta la cooperación internacional, el sector público y la sociedad civil, confirmando el papel que México juega en la construcción de una agenda regional de integridad empresarial.

Entre las participaciones que destacan:

Gustavo Pérez Berlanga acude como integrante del Consejo Consultivo (Advisory Group) de Alliance for Integrity en México, aportando la mirada estratégica del sector empresarial mexicano a las discusiones regionales.

Carolin Antoni representa a CAMEXA, la Cámara Mexicano-Alemana de Comercio e Industria, que funge como Hub Nacional de Alliance for Integrity en México, posición desde la cual implementa la iniciativa en el país.

Gina Andrade participa en representación del BID, aportando la perspectiva de los organismos financieros regionales sobre integridad y desarrollo sostenible.

Semana Regional de Integridad Empresarial de América Latina

Omar Bandera acude por parte de la Secretaría Anticorrupción y Buena Gobernanza, llevando la voz del sector público mexicano a un espacio donde la acción colectiva entre gobierno, empresas y academia es uno de los ejes centrales de la agenda.

A esta representación se suma Hagámoslo Bien, organización de la sociedad civil con sede en Monterrey, que viajó a Asunción tras haber sido seleccionada para presentar un side event dentro de la programación oficial de la Semana, un reconocimiento al trabajo que también se hace desde México en la construcción de una cultura de integridad.

Esta delegación es acompañada por asesores y asesoras de la Cooperación Técnica Alemana, GIZ México, quienes en rol de co-organizadores facilitan espacios de diálogo y aprendizaje.

México, un actor que aporta y que aprende

La presencia mexicana en Asunción responde a un doble propósito: compartir la experiencia y las buenas prácticas que el país ha desarrollado en materia de integridad empresarial, y al mismo tiempo traer de regreso a México los aprendizajes de una región que enfrenta retos comunes en transparencia, gobernanza y cumplimiento normativo. La delegación mexicana participa activamente en los espacios que abordan la integridad en temas emergentes, entre ellos su vinculación con la economía del cuidado y con nuevos modelos de cooperación entre el sector público y el privado, agendas donde México puede aportar una perspectiva propia.

Con representantes del sector empresarial, la cooperación internacional, el gobierno y la sociedad civil, México confirma que la integridad empresarial es también una prioridad nacional, y que el país tiene un lugar en la conversación regional que se está construyendo esta semana en Paraguay.

Semana Regional de Integridad Empresarial de América Latina

Datos del evento

11.ª Semana Regional de Integridad Empresarial de América Latina

Fecha: 17 al 21 de agosto de 2026.

Jornadas principales: 19 al 21 de agosto.

Lugar: Instituto del Banco Central del Paraguay, Asunción.

Modalidad: Presencial con transmisión virtual (conferencias de los días 20 y 21 de agosto).

La salud digital promete innovación, pero ¿también está aumentando la desigualdad?

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Imaginemos a una persona que vive en una comunidad rural y necesita consultar a un especialista. Antes, la alternativa podía implicar horas de traslado, gastos de transporte y días de espera. Ahora, una pantalla promete acortar esa distancia: una conexión a internet, una aplicación y una consulta a distancia parecen suficientes. Sobre el papel, la tecnología podría convertir la atención médica en un servicio más cercano y accesible.

Pero hay una pregunta que cambia por completo la historia: ¿qué ocurre cuando esa persona no tiene una conexión estable, carece de las habilidades para utilizar una plataforma o la herramienta no fue diseñada pensando en sus necesidades? La digitalización de la salud puede derribar algunas barreras, pero también levantar otras. Por eso, hablar de innovación sanitaria exige mirar más allá de la tecnología y preguntarse quién puede utilizarla, quién queda fuera y por qué.

¿Qué es la salud digital y por qué no beneficia a todos por igual?

En términos generales, qué es la salud digital puede entenderse como el uso de tecnologías digitales para apoyar la atención, prevención, diagnóstico, seguimiento y gestión de la salud. Incluye herramientas como la telemedicina, aplicaciones móviles, expedientes electrónicos y soluciones basadas en inteligencia artificial. Su promesa es enorme: acercar servicios, facilitar el seguimiento de pacientes y hacer más eficiente la atención.

Sin embargo, esa promesa no se distribuye automáticamente de manera equitativa. Después de la pandemia de COVID-19, estudios realizados en Estados Unidos encontraron que las personas sin seguro médico y aquellas pertenecientes a hogares de menores ingresos tenían menos probabilidades de completar consultas de telemedicina. En pediatría ocurrió algo similar: los niños de contextos socioeconómicos desfavorecidos enfrentaron mayores obstáculos para acceder a servicios digitales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también identificó esta brecha en una revisión publicada en 2022. El uso de tecnologías digitales resultó más frecuente en zonas urbanas, entre personas con mayores ingresos y educación, entre jóvenes y entre quienes no enfrentan discapacidades o necesidades complejas de atención.

La brecha digital también es una brecha de salud

La desigualdad no desaparece cuando una consulta pasa de un consultorio a una pantalla. Una revisión reciente de la OMS Europa, que analizó 154 estudios publicados entre 2015 y 2024, encontró que la equidad todavía se incorpora de manera fragmentada en la regulación, implementación y evaluación de las tecnologías sanitarias digitales.

Entre las principales barreras aparecen el acceso limitado a dispositivos y conexión a internet, la baja alfabetización digital y el diseño de servicios que no contempla la diversidad de la población. Las diferencias de infraestructura entre regiones profundizan el problema, especialmente en comunidades rurales y entre personas que ya enfrentan mayores necesidades de salud.

La brecha también tiene una dimensión lingüística, educativa y funcional. Una plataforma puede ser técnicamente accesible y, al mismo tiempo, resultar prácticamente inutilizable para una persona mayor, alguien con una discapacidad o quien no domina el idioma en el que está disponible el servicio. La inclusión, por tanto, no depende únicamente de poner una tecnología al alcance de la población.

Cuando la inteligencia artificial aprende de una desigualdad

El siguiente reto aparece cuando la salud digital incorpora inteligencia artificial. Los algoritmos necesitan grandes cantidades de información para aprender, pero los datos disponibles no siempre representan de manera equilibrada a las personas para quienes se desarrollan las herramientas. Si los datos históricos reflejan desigualdades existentes, la tecnología puede terminar reproduciéndolas.

Un ejemplo citado en el debate sobre sesgos algorítmicos fue Babylon, una aplicación utilizada durante varios años por el sistema de salud británico. Ante determinados síntomas, el algoritmo tendía a sugerir un ataque de pánico en mujeres, mientras que en hombres podía identificar correctamente la posibilidad de un infarto. El caso muestra que una herramienta aparentemente neutral puede producir resultados diferentes cuando existen sesgos en su funcionamiento.

El problema puede ser todavía más profundo. Si una IA se entrena con registros históricos donde determinados grupos han utilizado menos los servicios médicos debido a barreras de acceso, podría interpretar ese menor uso como una señal de menor necesidad. Así, las personas que recibieron menos atención precisamente porque estaban excluidas del sistema podrían ser consideradas erróneamente como quienes menos la necesitan.

El territorio también importa

La innovación sanitaria no llega a todos los lugares al mismo ritmo. Un estudio publicado en NEJM AI advirtió sobre los riesgos de implementar inteligencia artificial sin considerar las diferencias regionales. Las comunidades rurales suelen enfrentar mayores necesidades sanitarias, pero también cuentan con menos infraestructura, recursos y condiciones para adoptar nuevas tecnologías.

Esto plantea un dilema: las poblaciones que podrían beneficiarse considerablemente de soluciones digitales son, en algunos casos, las que encuentran más dificultades para utilizarlas. Además, un modelo desarrollado y entrenado principalmente con datos de poblaciones urbanas puede no funcionar de la misma manera en contextos rurales.

La geografía también puede convertirse en un factor de sesgo. Si una tecnología se diseña pensando en quienes cuentan con internet rápido, dispositivos adecuados y acceso frecuente a servicios médicos, sus resultados difícilmente serán representativos de quienes viven en condiciones distintas. Digitalizar sin considerar el territorio puede terminar ampliando una desigualdad que ya existía.

¿Qué es la salud digital si no puede ser utilizada por todos?

La pregunta sobre qué es la salud digital adquiere otra dimensión cuando se incorpora la perspectiva de equidad. No basta con definirla por las tecnologías que utiliza; también debe considerarse la capacidad real de las personas para beneficiarse de ellas. Una solución innovadora no puede considerarse plenamente exitosa si funciona únicamente para quienes ya tienen mayores ventajas.

Por eso, una de las principales recomendaciones es involucrar a pacientes, ciudadanía y organizaciones de pacientes desde las primeras etapas de diseño. El codiseño permite identificar obstáculos que pueden pasar inadvertidos para desarrolladores o instituciones y ayuda a construir herramientas más sencillas, inclusivas y adaptables a distintas condiciones de vida.

También se requiere fortalecer la alfabetización digital. Esto implica invertir en programas dirigidos tanto a la población como a profesionales de la salud, de manera que las herramientas no solo estén disponibles, sino que puedan utilizarse de forma efectiva. La capacitación se convierte así en una pieza de infraestructura social de la transformación digital.

De la innovación tecnológica a la innovación responsable

Prevenir nuevas desigualdades exige pasar de los principios generales a mecanismos capaces de medir resultados. La OMS Europa plantea la necesidad de contar con sistemas estructurados y compartidos para evaluar las tecnologías desde una perspectiva de equidad, además de metodologías que permitan conocer cómo funcionan para diferentes grupos de población.

En el caso de la inteligencia artificial, esto supone revisar la representatividad de los datos, identificar posibles sesgos y evitar bases de información que reproduzcan patrones de exclusión. También implica establecer una gobernanza que articule diseño, regulación, evaluación y financiamiento, con inversiones específicas para las regiones rurales y comunidades desfavorecidas.

Existen, además, referentes que pueden ayudar a ampliar esta mirada. Estándares como los impulsados por el Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Atención (NICE) plantean evaluar las herramientas digitales no solamente por su eficacia y seguridad, sino también por aspectos como diseño, implementación, valor para los pacientes y equidad. El desafío consiste en convertir estos criterios en una práctica habitual y medible.

La tecnología puede acercar a un paciente con un especialista que antes parecía inalcanzable. Puede facilitar un diagnóstico, anticipar riesgos o permitir el seguimiento de una enfermedad sin exigir un traslado. Pero ninguna de estas posibilidades garantiza por sí misma una atención más justa. La verdadera pregunta no es cuánto puede hacer la tecnología, sino para quién funciona y bajo qué condiciones.

Al final, entender qué es la salud digital también implica entender qué tipo de sistema sanitario queremos construir con ella. Si la transformación digital se diseña considerando únicamente eficiencia, velocidad o innovación, corre el riesgo de dejar atrás a quienes enfrentan más barreras. Si, en cambio, incorpora participación, accesibilidad, representación de datos y evaluación de impacto, puede convertirse en una herramienta para reducir —y no profundizar— las desigualdades. La verdadera innovación no consiste en digitalizar la atención médica, sino en conseguir que sus beneficios lleguen realmente a todos.

¿Por qué el calor extremo representa un riesgo mayor para las personas mayores de 60 años?

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Una ola de calor puede comenzar como una jornada incómoda, pero para una persona mayor de 60 años puede convertirse rápidamente en una amenaza para la salud. Un nuevo estudio publicado en The Lancet Public Health advierte que este grupo enfrenta los efectos peligrosos de las altas temperaturas mucho antes de lo que se había estimado. La investigación señala que incluso con un calentamiento global de 1.5 °C sobre los niveles preindustriales, los adultos mayores podrían experimentar estrés térmico perjudicial. El hallazgo obliga a replantear cómo se mide y atiende el riesgo del calor extremo.

El problema adquiere mayor dimensión cuando se observa junto con dos tendencias que avanzan al mismo tiempo: el aumento de las temperaturas globales y el envejecimiento de la población. Para 2050, se prevé que el número de personas mayores de 60 años llegue a 2,100 millones a nivel mundial. Esto significa que cada vez habrá más personas potencialmente expuestas a periodos de calor más frecuentes y prolongados. Para la responsabilidad social, el desafío no consiste únicamente en responder a las emergencias, sino en anticiparse a ellas.

El riesgo del calor extremo comienza antes de lo que se pensaba

El estudio, dirigido por investigadores de Stanford, encontró diferencias importantes en la manera en que el organismo responde al calor según la edad. Investigaciones anteriores utilizaban umbrales térmicos diseñados principalmente a partir de personas jóvenes y los aplicaban a otros grupos de edad. Esto podía subestimar las consecuencias que una misma temperatura representa para una persona mayor.

La investigación plantea que los adultos de 60 años o más pueden enfrentar estrés térmico perjudicial con apenas 1.5 °C de calentamiento global. Para los adultos más jóvenes, el umbral señalado se ubica alrededor de los 4 °C. La diferencia muestra que no todas las personas experimentan una ola de calor de la misma manera. Por ello, las estrategias de prevención también necesitan considerar la edad como un factor de vulnerabilidad.

¿Qué cambia en el cuerpo después de los 60 años?

Con el envejecimiento, el organismo pierde parte de su capacidad para regular la temperatura. Las personas mayores suelen sudar menos, mientras que el corazón necesita realizar un mayor esfuerzo para responder al calor. Además, los vasos sanguíneos tienen una capacidad reducida para dilatarse, lo que dificulta que el cuerpo libere calor hacia el exterior.

Estas condiciones pueden agravar problemas de salud que ya existen, especialmente enfermedades cardíacas o renales. Una persona puede comenzar una jornada de calor con una condición aparentemente controlada y terminar necesitando atención médica por deshidratación, desmayo o complicaciones cardiovasculares. El riesgo del calor extremo, por tanto, no depende únicamente de la temperatura exterior, sino de la capacidad individual para enfrentarla.

Una amenaza que crecerá junto con la población mayor

El envejecimiento demográfico convierte al calor en un desafío de salud pública cada vez más relevante. El estudio estima que por cada grado adicional de calentamiento global, aproximadamente un millón de personas más estarán expuestas a al menos 180 horas anuales de calor extremo. Los adultos mayores soportarán una parte desproporcionada de esta carga.

El impacto tampoco será uniforme entre países. Las regiones tropicales y subtropicales podrían enfrentar condiciones especialmente difíciles, con consecuencias más severas en países de ingresos bajos y medios como India y Pakistán. Si las temperaturas continúan aumentando, algunas zonas podrían llegar a ser inhabitables para determinados grupos de población, especialmente para quienes tienen menor capacidad fisiológica para adaptarse al calor.

Cuando una ola de calor también presiona a los sistemas de salud

Las consecuencias ya pueden observarse en los sistemas sanitarios. En Reino Unido, las olas de calor registradas durante mayo y junio de 2026 estuvieron asociadas con 2,877 muertes adicionales, casi el doble de las 1,504 registradas durante el verano de 2025. Las cifras muestran que el calor no debe entenderse únicamente como un fenómeno meteorológico, sino como un factor capaz de aumentar rápidamente la presión sobre los servicios de salud.

El problema también alcanza los espacios donde se atiende a las personas mayores. Durante un episodio reciente de calor extremo, una sala geriátrica de un hospital británico llegó a registrar 36 °C. En ese contexto, cuidar a pacientes con múltiples enfermedades se vuelve todavía más complejo, pues el organismo tiene menos capacidad para regular su temperatura y responder al estrés térmico.

El riesgo del calor extremo también es una cuestión de desigualdad

La exposición al calor no afecta a todas las personas por igual. La edad, las condiciones de salud, el lugar donde se vive y la posibilidad de acceder a espacios frescos pueden determinar quién enfrenta mayores consecuencias durante una ola de calor. Esta realidad convierte a las personas mayores en una población prioritaria para las políticas de adaptación y prevención.

Para las empresas, gobiernos y organizaciones sociales, el desafío implica pensar más allá de los mensajes de emergencia. También supone identificar a las personas en mayor riesgo, fortalecer redes comunitarias, adaptar espacios de trabajo y cuidado, y desarrollar protocolos para periodos de altas temperaturas. Desde la responsabilidad social, incorporar el riesgo climático con perspectiva de edad puede contribuir a construir respuestas más equitativas y efectivas.

El calor extremo está dejando de ser un problema asociado únicamente con temporadas particularmente intensas. El estudio muestra que, conforme aumenta la temperatura global, las personas mayores pueden alcanzar niveles peligrosos de estrés térmico mucho antes de lo que indican los umbrales tradicionales. Con una población mayor que seguirá creciendo durante las próximas décadas, ignorar esta diferencia puede significar dejar fuera de las estrategias de adaptación precisamente a quienes enfrentan mayores riesgos.

Prevenir también significa cambiar la manera en que se entiende la vulnerabilidad frente al cambio climático. Proteger a las personas mayores requiere sistemas de salud preparados, ciudades con espacios adecuados, comunidades capaces de detectar señales de alerta y organizaciones que incorporen la adaptación climática dentro de sus decisiones. Frente a un planeta cada vez más caliente, cuidar a quienes tienen menos capacidad para adaptarse no es solo una cuestión sanitaria: es también una responsabilidad colectiva.

¿OnlyFans financia la ciencia?: Investigadores recaudan más de 100 mil dólares para estudiar marmotas

La ciencia suele asociarse con laboratorios, universidades y fondos públicos, pero algunas investigaciones están encontrando caminos inesperados para sobrevivir. En Colorado, un proyecto dedicado a estudiar marmotas durante más de seis décadas estuvo cerca de detenerse por falta de financiamiento.

Ante este escenario, sus investigadores recurrieron a una plataforma tan poco convencional como OnlyFans para llamar la atención sobre su trabajo. La estrategia consiguió alrededor de 6 mil dólares y, sobre todo, convirtió a estos roedores en protagonistas de una conversación global.

Pero lo más sorprendente todavía estaba por llegar: una comunidad de internet creó una criptomoneda inspirada en las marmotas para apoyar la investigación. En apenas dos semanas, la iniciativa vinculada con $OnlyMarms consiguió más de 88 mil dólares.

Con otras aportaciones de personas que preferían no donar mediante OnlyFans, el proyecto superó los 100 mil dólares recaudados y obtuvo recursos suficientes para continuar durante un año más. La historia revela algo más profundo que una anécdota viral: la manera en que la ciencia busca nuevas fuentes de financiamiento cuando las tradicionales se reducen.

Una campaña en Only Fans que convirtió a las marmotas en protagonistas

De acuerdo con The Guardian, el proyecto de seguimiento de marmotas de vientre amarillo comenzó en 1962, cuando el académico Kenneth Armitage inició las observaciones en Colorado. Desde entonces, investigadores han documentado generaciones de estos animales y construido una de las series de monitoreo de fauna más extensas del mundo.

La continuidad estuvo en riesgo después de los recortes que afectaron el financiamiento científico en Estados Unidos. Fue entonces cuando Daniel Blumstein, profesor de UCLA, propuso una salida poco convencional inspirada en una serie de televisión.

Así nació OnlyMarms, una cuenta que utiliza OnlyFans para compartir imágenes de marmotas en su hábitat natural. Las publicaciones muestran a los animales recorriendo paisajes rocosos, entrando en sus madrigueras y desarrollando comportamientos cotidianos.

La campaña en Only Fans no busca sexualizar a los animales, sino aprovechar una plataforma conocida por su modelo de suscripción para acercar la investigación a nuevas audiencias. La intención, explicó Blumstein, es rendir homenaje a las marmotas y utilizar el humor para visibilizar la importancia de conservar este proyecto.

La estrategia consiguió unos 6 mil dólares, una cantidad modesta frente a las necesidades de una investigación de esta duración. Sin embargo, también demostró que una historia capaz de conectar con el público puede abrir puertas de financiamiento que antes parecían improbables.

De una campaña en Only Fans a una criptomoneda de marmotas

El verdadero salto llegó cuando simpatizantes externos crearon $OnlyMarms, una moneda meme basada en la cultura de internet y desarrollada sobre la cadena de bloques Solana. Los impulsores decidieron donar al proyecto las comisiones generadas por las transacciones de esta criptomoneda.

En apenas dos semanas, la iniciativa consiguió más de 88 mil dólares para la investigación. Sumadas a otras donaciones de personas que preferían no aportar mediante OnlyFans, las contribuciones superaron los 100 mil dólares.

Para Julien Martin, investigador de la Universidad de Ottawa y codirector del proyecto, el fenómeno resultó inesperado. Inicialmente incluso pensó que la propuesta de la criptomoneda podía tratarse de una estafa antes de reconocer su potencial para generar recursos.

La experiencia también evidencia el poder de las comunidades digitales para movilizar dinero alrededor de causas específicas, incluso cuando sus integrantes son desconocidos para los investigadores. No obstante, este modelo depende de un activo cuyo valor puede cambiar rápidamente y de tendencias que pueden desaparecer con la misma velocidad con que aparecen.

Por ello, más que presentar las criptomonedas como una solución definitiva, el caso muestra cómo pueden convertirse en una fuente complementaria de financiamiento. El éxito de $OnlyMarms permitió mantener con vida el proyecto, pero también dejó claro que la ciencia necesita mecanismos de financiamiento más estables.

¿Por qué importa tanto estudiar a las marmotas?

Detrás de la historia viral existe una investigación científica que lleva más de seis décadas generando información sobre la relación entre fauna, clima y ecosistemas. Los investigadores ya estudian a la undécima generación de marmotas y han podido observar cambios que serían difíciles de detectar mediante investigaciones de corto plazo.

Uno de ellos está relacionado con el alargamiento de los veranos y el acortamiento de los inviernos. De acuerdo con Martin, las marmotas han aumentado su masa corporal conforme cambian estas condiciones ambientales.

El comportamiento de estos animales funciona así como una ventana para observar transformaciones más amplias en los ecosistemas de montaña. Su seguimiento continuo permite identificar patrones que podrían pasar inadvertidos en investigaciones de menor duración.

El impacto de las alteraciones climáticas también puede observarse durante la hibernación. Las marmotas dependen de la nieve como una capa aislante que protege sus madrigueras frente a las bajas temperaturas.

Durante el invierno pasado, la escasez y llegada tardía de nieve en Colorado estuvo relacionada con una mortandad masiva de marmotas, según los investigadores. Aunque la especie no enfrenta actualmente un riesgo inminente de extinción, sus cambios poblacionales pueden aportar información relevante sobre los efectos de la crisis climática.

La campaña en Only Fans y el debate sobre financiar la ciencia

El caso también abre una discusión relevante para la responsabilidad social: ¿qué ocurre cuando investigaciones científicas de interés público dependen cada vez más de mecanismos alternativos para conseguir recursos? La campaña en Only Fans funcionó porque convirtió una investigación especializada en una historia comprensible, curiosa y capaz de generar empatía.

La criptomoneda amplificó ese efecto al movilizar a una comunidad digital que encontró en las marmotas una causa con la cual identificarse. Pero el éxito también deja claro que no todas las investigaciones cuentan con una especie carismática, una historia viral o una comunidad dispuesta a respaldarlas.

El financiamiento de la ciencia no debería depender únicamente de qué proyectos logran convertirse en fenómenos de internet. Una investigación sobre marmotas puede captar atención por su componente curioso, pero otros estudios fundamentales para la sociedad podrían no tener la misma capacidad de convertirse en tendencia.

Martin reconoce que estos mecanismos no sustituyen al financiamiento gubernamental tradicional. El estudio surgió precisamente en un contexto de presión sobre los recursos destinados a la investigación científica y de cambios en las prioridades de financiamiento en Estados Unidos.

En este contexto, las donaciones digitales pueden convertirse en un puente temporal, pero difícilmente garantizan la estabilidad que requiere una investigación de largo plazo. El reto está en transformar estos casos extraordinarios en conversaciones más amplias sobre cómo financiar de manera sostenible el conocimiento científico.

De las marmotas a una nueva forma de apoyar la investigación

La historia de OnlyMarms también permite observar una evolución en la relación entre ciencia y sociedad. Durante décadas, muchos proyectos científicos permanecieron lejos de la conversación cotidiana porque sus resultados podían tardar años en materializarse.

Ahora, las redes sociales, las plataformas digitales y las comunidades en línea permiten mostrar el proceso, contar historias y construir vínculos directos con posibles financiadores. En el caso de las marmotas, esa conexión convirtió una investigación especializada en un fenómeno capaz de atraer más de 100 mil dólares.

La clave no estuvo únicamente en la plataforma utilizada, sino en haber encontrado una narrativa que hizo visible por qué el proyecto importa. Una investigación de 60 años encontró una nueva audiencia al contar su historia desde un ángulo inesperado.

El siguiente objetivo de los investigadores es mucho más ambicioso: alcanzar 300 mil dólares permitiría financiar durante cuatro años a un estudiante de doctorado dentro del proyecto. Ese monto muestra que los 100 mil dólares obtenidos representan un alivio, pero no resuelven las necesidades estructurales de una investigación de esta magnitud.

Martin incluso imagina un escenario en el que las criptomonedas puedan apoyar distintos proyectos científicos, incluidos aquellos que no tengan una historia tan llamativa como la de las marmotas. La posibilidad resulta interesante porque plantea una pregunta sobre el futuro de la filantropía digital y las nuevas formas de participación ciudadana en la ciencia.

La campaña en Only Fans comenzó como una apuesta casi insólita para evitar que un estudio de 60 años desapareciera por falta de recursos. Terminó abriendo la puerta a una comunidad digital que, mediante una criptomoneda meme, llevó la recaudación por encima de los 100 mil dólares.

Más allá de lo peculiar de la historia, el caso demuestra que las causas científicas también necesitan comunicación, creatividad y capacidad para conectar con públicos fuera de las universidades. Las marmotas se convirtieron en el vehículo de una conversación mucho mayor sobre biodiversidad, cambio climático y financiamiento científico.

Porque mantener vivo un proyecto de investigación durante seis décadas significa preservar una memoria científica que difícilmente puede reconstruirse después. Los datos acumulados por generaciones de investigadores permiten comprender cambios ambientales que ninguna fotografía aislada podría explicar.

Las nuevas formas de financiamiento pueden ayudar a proteger ese conocimiento, pero no deberían convertirse en el único salvavidas de la ciencia. La lección de las marmotas es que la innovación puede encontrar recursos donde nadie los esperaba, aunque la sostenibilidad requiere algo más que una tendencia viral.

ChatGPT para adolescentes: OpenAI refuerza la seguridad frente a autolesiones y contenido sexual

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La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de millones de jóvenes. Para muchos adolescentes, los chatbots se han convertido en herramientas para resolver dudas escolares, explorar intereses, organizar tareas y hasta buscar compañía. Frente a este escenario, OpenAI está apostando por adaptar su tecnología a una etapa de desarrollo que requiere protecciones específicas.

De acuerdo con The Guardian, la compañía anunció una versión de ChatGPT dirigida a usuarios de entre 13 y 17 años, con medidas adicionales frente a contenidos relacionados con suicidio, autolesiones y conversaciones románticas o sexuales. La propuesta no solo busca restringir aquello a lo que los menores pueden acceder, sino orientar el uso de la IA hacia el aprendizaje y un vínculo más saludable con la tecnología. El lanzamiento plantea, además, una pregunta relevante para la responsabilidad social: ¿cómo proteger a los adolescentes sin impedirles aprovechar una herramienta que ya forma parte de su entorno?

ChatGPT para adolescentes: una respuesta a una nueva generación digital

OpenAI describe a los adolescentes como la primera generación que ha crecido con inteligencia artificial disponible de manera cotidiana. Su relación con estas herramientas no se limita al ámbito académico: también recurren a ellas para conversar, resolver inquietudes personales y encontrar una sensación de compañía.

Ese uso genera nuevos retos. Un estudio de Common Sense Media publicado en 2025 encontró que más del 70% de los adolescentes en Estados Unidos recurren a chatbots de IA para buscar compañía y que la mitad lo hace con regularidad. La cifra ayuda a dimensionar por qué la conversación sobre seguridad digital ya no puede centrarse únicamente en privacidad o tiempo de pantalla.

Padres, educadores y especialistas en desarrollo infantil también han advertido sobre riesgos que van desde el uso de IA para hacer trampa en actividades escolares hasta posibles vínculos emocionales poco saludables. En la adolescencia, cuando las capacidades de regulación emocional y toma de decisiones todavía están en desarrollo, estos riesgos adquieren una dimensión particular.

Seguridad frente a autolesiones y contenido sexual

Uno de los principales cambios de esta experiencia está relacionado con los contenidos de alto riesgo. La versión para adolescentes incorpora restricciones específicas frente a temas como suicidio y autolesión, además de limitar conversaciones románticas o sexuales que no resulten apropiadas para su edad.

OpenAI también señala que añadirá notificaciones relacionadas con trastornos alimentarios y limitará la información que pueda compartirse en estos contextos. La intención es identificar situaciones en las que el acompañamiento presencial de familiares, profesionales o personas de confianza puede resultar más importante que una interacción con un chatbot.

Los padres o tutores que vinculen sus cuentas podrán establecer “horas de silencio”, durante las cuales el adolescente no podrá utilizar ChatGPT. En situaciones limitadas de alto riesgo, también podrían recibir alertas de seguridad, como cuando exista una posible señal de autolesión.

El reto de evitar una relación emocional con la IA

La seguridad no se limita a impedir que un adolescente encuentre determinado contenido. Otro de los desafíos consiste en evitar que el chatbot se convierta en una figura emocionalmente indispensable. Incluso entre adultos existe el riesgo de antropomorfizar la IA y atribuirle intenciones, sentimientos o conciencia.

Por ello, OpenAI establece que el chatbot dirigido a menores no debe sugerir que tiene sentimientos personales hacia el usuario ni dar a entender que es consciente o experimenta emociones. La compañía afirma que ha estudiado las señales que podrían favorecer el desarrollo de una relación poco saludable entre un adolescente y el sistema.

Este punto resulta especialmente relevante desde una perspectiva de responsabilidad social. El desafío ya no es únicamente construir una IA capaz de responder correctamente, sino diseñar interacciones que reconozcan sus límites y que no sustituyan los vínculos humanos que son fundamentales durante el desarrollo.

ChatGPT para adolescentes: aprender en lugar de memorizar

El ámbito educativo representa otra de las apuestas de OpenAI. La compañía asegura que esta experiencia está diseñada para ayudar a los estudiantes a encontrar respuestas y comprender los procesos, en lugar de entregar soluciones inmediatas que puedan copiarse en una tarea o utilizarse para evitar el aprendizaje.

La diferencia puede parecer pequeña, pero tiene importantes implicaciones. Una IA que simplemente resuelve ejercicios puede facilitar la dependencia y reducir el esfuerzo cognitivo; una herramienta que formula preguntas, explica conceptos y acompaña el razonamiento puede convertirse en un apoyo para desarrollar habilidades.

OpenAI ya cuenta con una versión de ChatGPT dirigida a profesores, por lo que esta adaptación para adolescentes también podría abrir nuevas posibilidades de integración de la tecnología en escuelas. Sin embargo, su valor dependerá de que la incorporación de IA esté acompañada por criterios pedagógicos, alfabetización digital y supervisión adulta.

Controles parentales y protección desde el diseño

Para utilizar los controles parentales, tanto el adolescente como su padre, madre o tutor legal deben otorgar su consentimiento. Entre las herramientas disponibles se encuentran las restricciones horarias y determinadas notificaciones de seguridad, con el propósito de ofrecer a las familias mayor capacidad de acompañamiento.

Sin embargo, OpenAI sostiene que la seguridad no debería depender exclusivamente de que los padres activen estas funciones. La empresa afirma que el sistema debe mantener protecciones adecuadas incluso cuando no existan controles parentales configurados.

La identificación de menores plantea otro desafío. OpenAI no verifica directamente la edad de cada usuario, sino que utiliza sistemas de estimación basados, entre otros elementos, en factores como el tipo de consultas realizadas. Si determina que una persona es menor de 18 años, puede asignarle automáticamente la experiencia con mayores restricciones.

Una conversación que apenas comienza

La llegada de ChatGPT para adolescentes muestra cómo la expansión de la IA está obligando a replantear conceptos como seguridad, bienestar digital y responsabilidad tecnológica. No basta con preguntarse qué puede hacer un chatbot; también es necesario analizar qué efectos puede tener su uso en personas que todavía están construyendo su identidad, autonomía y criterio.

El reto será encontrar un equilibrio entre protección y autonomía. Los adolescentes necesitan espacios para aprender a utilizar la inteligencia artificial de manera crítica y responsable, pero también requieren límites claros frente a contenidos y dinámicas que puedan representar riesgos. En ese equilibrio, las empresas tecnológicas, las familias, las escuelas y las autoridades comparten responsabilidades.

En ese sentido, el lanzamiento de ChatGPT para adolescentes puede entenderse como un paso hacia una IA más consciente de las diferencias entre sus usuarios. Pero también funciona como recordatorio de que la seguridad no termina en una configuración técnica: requiere educación, acompañamiento y una discusión permanente sobre el impacto social de estas herramientas.

La verdadera prueba estará en la capacidad de construir una relación con la inteligencia artificial que amplíe las oportunidades de los jóvenes sin desplazar el aprendizaje, los vínculos humanos ni el apoyo que necesitan durante una etapa clave de su desarrollo.

De la influencia al impacto: Shakira dona más de 1MDD tras el terremoto en Colombia

El terremoto de magnitud 7.4 que golpeó Colombia el pasado 10 de agosto no solo dejó localidades destruidas y cientos de familias sin hogar. También puso de nuevo sobre la mesa una pregunta recurrente después de una emergencia: ¿qué ocurre cuando la atención mediática desaparece y comienza la reconstrucción? En medio de ese escenario, Shakira llegó por sorpresa a Quibdó, capital del Chocó, una de las regiones más afectadas por el desastre.

La cantante colombiana anunció recursos para contribuir a la recuperación de la zona, particularmente en materia educativa, después de que varios colegios quedaran sepultados por el sismo. La donación de Shakira busca articular esfuerzos con su Fundación Pies Descalzos y Live Nation para impulsar nuevas escuelas y acompañar a las comunidades afectadas. Pero el anuncio adquiere una dimensión mayor cuando se observa desde la perspectiva de la responsabilidad social: no se trata únicamente de entregar recursos, sino de ayudar a recuperar condiciones para que las comunidades puedan reconstruir su futuro.

La donación de Shakira: reconstruir más allá de la emergencia

Durante su visita a Quibdó, Shakira explicó que ya se habían reunido 1.25 millones de dólares para comenzar el proceso de reconstrucción y manifestó su preocupación por lo que sucederá una vez que termine el estado de emergencia. Su inquietud apunta a uno de los principales desafíos de cualquier desastre: evitar que las necesidades de las personas afectadas desaparezcan de la conversación pública antes de que llegue la recuperación.

La cantante también hizo un llamado a sumar esfuerzos por el Chocó, una región que, en sus palabras, enfrenta una deuda histórica por parte de Colombia. Su mensaje puso el foco en las familias que perdieron a sus seres queridos y en los niños que podrían quedar sin acceso a la escuela. Desde esta perspectiva, la respuesta no termina con la atención inmediata, sino que requiere inversiones capaces de recuperar infraestructura, servicios y oportunidades.

Educación como eje de la donación de Shakira

La elección de las escuelas como uno de los principales destinos de los recursos no resulta accidental. La Fundación Pies Descalzos, creada por Shakira en 1997, tiene como eje de trabajo garantizar el acceso a una educación de calidad para niñas y niños colombianos, especialmente aquellos que viven en contextos de vulnerabilidad y desplazamiento.

Actualmente, la organización cuenta con cinco escuelas en Colombia que brindan educación y alimentación a alrededor de 4,000 estudiantes. Su experiencia muestra que la infraestructura educativa puede convertirse en mucho más que un espacio físico: también puede representar protección, estabilidad y una oportunidad para que las comunidades recuperen parte de la normalidad después de una crisis.

Howard Buffett se suma a la reconstrucción

La visita de Shakira también estuvo acompañada por Howard Buffett, filántropo estadounidense y presidente de la Fundación Howard G. Buffett. Durante el recorrido por Quibdó, Buffett anunció que apoyará la construcción de 10 nuevas escuelas en el Chocó, como parte del plan de reconstrucción impulsado junto con la Fundación Pies Descalzos.

La alianza entre ambos no es nueva. Desde hace más de 15 años han colaborado en proyectos educativos en Colombia, lo que permite que la respuesta actual parta de una relación construida con anterioridad. Para la responsabilidad social, este elemento resulta relevante: las alianzas filantrópicas pueden tener mayor capacidad de respuesta cuando existen confianza, conocimiento territorial y objetivos compartidos antes de que ocurra una emergencia.

¿Quién es Howard Buffett y de dónde viene su fortuna?

Howard Graham Buffett es el segundo hijo del empresario Warren Buffett y dirige su propia organización filantrópica. Su trabajo se desarrolla a través de la Fundación Howard G. Buffett, que canaliza recursos hacia diferentes iniciativas sociales y humanitarias, entre ellas proyectos educativos en Colombia.

La capacidad financiera de esta fundación está vinculada al patrimonio familiar construido alrededor de Berkshire Hathaway, conglomerado empresarial del que Warren Buffett ha sido una de las principales figuras. La participación de Howard Buffett en la reconstrucción del Chocó muestra cómo las grandes fortunas pueden convertirse en capital filantrópico cuando se articulan con organizaciones que cuentan con experiencia y presencia en territorio.

De la celebridad a la acción con propósito

La participación de Shakira también permite observar un fenómeno cada vez más relevante para la responsabilidad social: el papel de las figuras públicas como movilizadoras de recursos y atención. Una celebridad puede amplificar una emergencia que de otro modo podría perder visibilidad, pero la verdadera dimensión de su impacto depende de lo que ocurre después del anuncio.

En este caso, la respuesta se vincula con una organización que lleva casi tres décadas trabajando en educación y con aliados que conocen el contexto colombiano. La donación de Shakira, por ello, no puede analizarse solamente desde el monto económico: también debe observarse desde su capacidad para conectar visibilidad, recursos, alianzas y una estrategia de reconstrucción de largo plazo.

El desafío empieza cuando termina la emergencia

Uno de los mensajes más importantes de la visita de Shakira fue precisamente la preocupación por el día después. Las emergencias suelen concentrar ayuda, cobertura mediática y solidaridad durante las primeras semanas, pero la reconstrucción puede extenderse durante años. En ese periodo aparecen necesidades menos visibles: escuelas que deben reconstruirse, familias que requieren recuperar sus medios de vida y comunidades que necesitan restablecer sus redes sociales.

La donación de Shakira y el compromiso anunciado por Howard Buffett representan un punto de partida para ese proceso, pero también plantean una conversación más amplia sobre cómo debe organizarse la respuesta ante los desastres. Recuperar infraestructura es indispensable; hacerlo con perspectiva social, participación comunitaria y continuidad puede determinar si una intervención consigue realmente transformar las condiciones que dejó la emergencia.

El terremoto que afectó a Colombia dejó pérdidas humanas y materiales que no pueden resolverse con una sola acción. Sin embargo, la llegada de recursos, la reconstrucción de escuelas y la articulación entre organizaciones pueden contribuir a que las comunidades más afectadas recuperen espacios fundamentales para su desarrollo. En Quibdó, la respuesta de Shakira coloca la educación en el centro de esa reconstrucción.

Más allá de la influencia de una artista reconocida mundialmente, el caso muestra el potencial que existe cuando la visibilidad se convierte en capacidad de movilización y los recursos se conectan con experiencia territorial. La donación de Shakira adquiere así un significado que va más allá de la cifra: el verdadero impacto estará en que niñas, niños y familias del Chocó puedan volver a contar con espacios, oportunidades y condiciones para reconstruir su futuro.

Moctezuma lidera el reciclaje de llantas en Morelos

Morelos encabeza el plan nacional para erradicar las llantas abandonadas antes de que finalice 2026, de la mano del Centro Estatal de Economía Circular de Moctezuma (CEEC). Gracias a esta alianza estratégica en 13 municipios, los neumáticos en desuso son retirados de barrancas, carreteras y tiraderos para ser procesados y transformados en combustible para la industria cementera.

El CEEC representa un paso decisivo en la estrategia de sostenibilidad de Moctezuma y se convierte en un modelo que puede ser replicado en otras entidades del país, mediante el acopio y transformación de residuos de alto impacto ambiental en un recurso aprovechable.

Gracias al valor de la iniciativa, cada vez son más las personas y organismos, tanto públicos como privados, interesados en sumarse a ella a través de la entrega de llantas para su adecuado manejo y aprovechamiento, lo que ha permitido al CEEC transformar más de 90 mil llantas evitando liberar más de 1,500 toneladas de CO₂ a la atmósfera. 

La titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena Ibarra, y la gobernadora del estado de Morelos, Margarita González Saravia realizaron una visita al CEEC y a la planta de Moctezuma en Tepetzingo, Morelos, para conocer el proceso de aprovechamiento de los neumáticos como combustible alterno. Durante la visita, la secretaria federal destacó: “aquí hay un ejemplo concreto de cómo se puede trabajar con la empresa privada y con la articulación de los municipios. Este es un ejemplo fantástico de colaboración con Moctezuma, el gobierno del estado y los presidentes municipales”.

Para Moctezuma, el valor de esta alianza está en los resultados: más residuos recuperados, menos disposición inadecuada, menor uso de combustibles fósiles y una reducción medible de emisiones de CO₂, lo que refrenda su compromiso con la construcción de modelos de producción circulares y con soluciones que generen valor ambiental y social.

reciclaje de llantas

En México se desechan entre 30 y 40 millones de llantas cada año, es decir, cerca de 50 llantas por minuto, de las cuales sólo entre el 4% y el 10% se reciclan o procesan adecuadamente, mientras el 90% restante termina contaminando el agua y el suelo, convirtiéndose además en focos de incubación para fauna nociva.

En ese sentido, Maribel Leyte Jiménez, directora de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Mejora Continua en Moctezuma, hizo un llamado para que todas las personas y organizaciones interesadas en ser parte de este compromiso se sumen al acopio y entrega de llantas en desuso en el CEEC, pues el proyecto “es una oportunidad que tenemos como industria y como ciudadanía para generar un impacto real a través de la transformación de residuos en recursos que pueden reincorporarse a un proceso productivo. Eso es economía circular en acción”, concluyó.

El Centro Estatal de Economía Circular, ubicado en Jiutepec, Morelos, requirió una inversión de 30 millones de pesos y tiene capacidad para procesar hasta 36 mil toneladas de neumáticos al año. Actualmente se contempla ampliar la participación de más municipios morelenses para aumentar la recuperación de residuos.