Ambiental

La reforestación de Proárbol: dinero y recursos naturales tirados a la basura

DF, México — Es necesario reorientar el presupuesto forestal hacia el Manejo Forestal Sustentable; desde 2004, Greenpeace ha insistido en que la prioridad de la política forestal nacional no debe ser la reforestación.

El trabajo de documentación realizado por Greenpeace sobre la sobrevivencia de los árboles plantados en las campañas de reforestación efectuadas durante el 2007 con fondos de Proárbol demuestra, en el lugar de los hechos, que la reforestación como está planteada por el gobierno federal, sí es un fracaso, a pesar de que lo niegue la Comisión Nacional Forestal (Conafor).

La organización ambientalista visitó ocho predios en los estados de Puebla, Jalisco, Morelos, Querétaro, Guanajuato, Nuevo León, Aguascalientes y Chihuahua para documentar la efectividad de estas campañas y encontró que sólo 7.6 por ciento de los árboles plantados están en condiciones adecuadas para sobrevivir un año más.

Este estudio no pretende ser exhaustivo sino obtener una muestra del impacto de las campañas de reforestación financiadas por Proárbol. Hasta el momento la Conafor no ha dado a conocer ningún dato concreto que lo contradiga.

“La reforestación por sí sola tal como está planteada por la Conafor no resuelve las causas que ocasionan la deforestación y la degradación de los ecosistemas boscosos, por lo que es un desperdicio de recursos económicos que pueden ser aprovechados con otras opciones como el Manejo Forestal Sustentable (MFS). Plantar árboles no resuelve los problemas que orillan a las personas que viven en los bosques a talar, a convertir los bosques en potreros, o a vender su tierra al mejor precio. Además, al no estar enmarcadas en un plan de manejo elaborado en conjunto con los dueños de la tierra y financiado de manera integral, estas campañas sólo tienen resultados mediáticos, como los que han presentado la Semarnat y la Conafor”, explicó Paloma Neumann, integrante de la campaña de bosques de Greenpeace.

Desde 2004, la organización ambientalista ha insistido en que la prioridad de la política forestal nacional no debe ser la reforestación (el Proárbol destina más del 50 por ciento de sus recursos a promover la reforestación y las plantaciones forestales comerciales) y en que el presupuesto asignado al sector forestal se reoriente para promover el MFS, lo cual es la mejor estrategia para resolver el deterioro y la pérdida de bosques y selvas de nuestro país, que asciende cada año a 600 mil héctáreas.

“Existen estudios científicos, realizados por investigadores mexicanos y extranjeros que demuestran que el MFS, tal como se lleva a cabo en diversas comunidades y ejidos de nuestro país, es la mejor opción tanto para conservar, como para aprovechar nuestros ecosistemas forestales. Por ello, se debe reorientar el presupuesto forestal a fin de proporcionar alternativas de manejo sustentable de los recursos naturales de nuestro país en cada localidad, que permitan la conservación de nuestro capital natural, su aprovechamiento sustentable, la continuidad de los beneficios y servicios que los ecosistemas naturales nos proporcionan, además de generar beneficios sociales y económicos, impulsando el desarrollo local y regional”, agregó Neumann.

La Conafor asegura que durante el 2008 ha invertido únicamente 650 millones de pesos en los cuatro conceptos de reforestación, y que paralelamente se invirtieron más de mil 300 millones de pesos en programas de desarrollo forestal y silvicultura comunitaria.

De acuerdo con información proporcionada por el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), la Federación aprobó la asignación en 2008 de 2 mil 664 millones 504 mil 191 pesos para el Programa de Conservación y Restauración de Ecosistemas Forestales (Procoref), para el Manejo de Germoplasma y Producción de Planta, y para Programa de Plantaciones Forestales Comerciales (Prodeplan), que en conjunto financian la ejecución de las campañas de reforestación y el establecimiento de plantaciones forestales comerciales.

En contraste, según la misma fuente, se asignaron un total de 865 millones 650 mil 162 pesos para los programas de Capacitación Ambiental y Desarrollo Sustentable, de Promoción de la Producción y Productividad de los Ecosistemas Forestales de Manera Sustentable (Procymaf), y para el Programa de Desarrollo Forestal (Prodefor), que sí promueven proyectos de Manejo Forestal Sustentable.

De lo anterior solamente se puede concluir que existe una falta de claridad en los montos y categorías de apoyo que maneja el Proárbol, y que la Conafor califica de programas de desarrollo forestal y silvicultura comunitaria, categorías de apoyo desarticuladas que no fomentan la planeación y el manejo integral de los recursos forestales.

“Los datos hablan por sí mismos. El Proárbol debe ser auditado y evaluado, y los legisladores deben buscar la forma de que los pocos recursos que se destinan a la protección de nuestros bosques cumplan efectivamente el cometido que tienen. Para ello es clave el rol que juegan los diputados federales en estas últimas semanas, para reasignar los fondos del presupuesto forestal, que se discute en el Congreso, reforzando el manejo forestal sustentable más que la reforestación sin ton ni son, en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2009”, concluyó Neumann.

Fuente: Greenpeace

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