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“La motivación es todo. Tu podrás hacer el trabajo de dos personas pero jamás podrás ser dos personas” ¿Quién lo dijo?

“La motivación es todo. Tu podrás hacer el trabajo de dos personas pero jamás podrás ser dos personas. En vez de ello, debes motivar a tus colaboradores inmediatos para que a su vez ellos motiven a sus otros colaboradores.”

¿Quién lo dijo?

Lido Anthony “Lee” Iacocca
(nacido el 15 de octubre de 1924 en Allentown, Pensilvania, Estados Unidos), de ascendencia italiana, es una de las personas más representativas de la industria del automóvil de finales del siglo XX y principios del XXI. Es el responsable de la creación del Ford Mustang y de las Minivans de Chrysler.

Estudió en las universidades de Lehigh y Princeton, licenciándose en ingeniería industrial. Empezó como ingeniero en prácticas en la compañía Ford Motor Company en 1946; después se incorporó al departamento de ventas; en 1953 ascendió hasta jefe de este departamento del distrito de Filadelfia; tres años después fue nombrado jefe del departamento de ventas de la ciudad de Washington y en 1960 sucedió a Robert S. McNamara como vicepresidente y director general.

Sin imaginar que crearía una leyenda, concibió uno de los automóviles más exitosos que haya fabricado Ford, el Mustang. Debido a su enorme intuición sobre los gustos de los consumidores pidió a los diseñadores construir no el mejor, sino el más barato de los autos deportivos. Los estadounidenses no querían tanto el motor de auto deportivo sino la apariencia. Ford les ofreció a los consumidores emoción y un aire elegante a un precio sumamente razonable. El Mustang se vendió más en su primer año (1964) que cualquier otro automóvil de Ford, batiendo todos los récords de ventas. En 1970 ya era presidente de la empresa Ford. También dirigió la creación del controvertido Ford Pinto.

Destituido del cargo en 1978 debido a sus divergencias con Henry Ford II, Iacocca fue contratado como presidente y director ejecutivo de Chrysler Corporation, empresa que atravesaba una mala situación, tan solo el trimestre que estaba por terminar mostraba una pérdida de 160 millones de dólares.

Consiguió ayuda gubernamental, pues fue recompensado secretamente años después por el Congreso Estadounidense por haber destruido el Ford Lincoln donde fue asesinado John F. Kennedy cuando Lee todavía era ejecutivo de Ford, por órdenes de la CIA, aunque en su libro autobiográfico este hecho lo omitió, por obvias razones. También pagó todas las deudas en menos de cinco años, y le dio la vuelta a la situación de la empresa. Su monovolumen o minivan Dodge Caravan/Plymouth Voyager, introducida en 1983, fue uno de los vehículos más vendidos en Estados Unidos. Iacocca se jubiló a finales de 1992, pero sigue perteneciendo al comité ejecutivo de Chrysler. Es autor de dos libros que continúan siendo éxitos de ventas: Iacocca: una autobiografía (1984) y Hablando claro (1988).

La autobiografía de Lee lacocca, editada en 1983, vendió siete millones de ejemplares sólo en los EE.UU., expandiéndose por el mundo traducida a seis idiomas. (Como libro de “tapas duras” es sólo superado por La Biblia, Don Quijote de la Mancha y Juan Salvador Gaviota.)

Entró en Ford como simple vendedor y revolucionó la compañía, tanto con sus ideas de marketing como ideando nuevos modelos. Su gran éxito fue el modelo Mustang, un coche de aspecto deportivo que se vendió a un precio económico y constituyó un éxito.

Tras marcharse humillado de Ford, John Riccardo, el entonces presidente de Chrysler, veía como la vida de la empresa se le iba entre los dedos. Como no tenía mucho que perder, le llamó y le dio plenos poderes. Iacocca reunió a algunos de sus antiguos compañeros de Ford y puso en marcha una gama de nuevos modelos, entre los cuales destaca el Voyager, el primer monovolumen que salió al mercado. Uno de sus últimos grandes aciertos fue lograr reunir un equipo que, tras su retirada, llevo a Chrysler a ser nuevamente una compañía muy eficiente.

Fuente: Wikipedia

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