- Advertisement -
NoticiasRSE¿La IA transformará la filantropía o el impacto podría estar en fortalecer...

¿La IA transformará la filantropía o el impacto podría estar en fortalecer lo que ya funciona?

Banner Economía Circular Banner Economía Circular

La inteligencia artificial está creando algo más que nuevas tecnologías: también está generando una nueva generación de millonarios. La salida a bolsa de SpaceX este verano habría creado alrededor de 4,400 nuevos millonarios de la noche a la mañana, mientras que Anthropic y OpenAI podrían seguir sus pasos. Goldman Sachs, por su parte, proyecta un año histórico para los ingresos provenientes de ofertas públicas iniciales, impulsados por el boom de la IA.

Pero detrás de esta nueva riqueza aparece una pregunta mucho más importante para la responsabilidad social: ¿cuánto de ese dinero llegará a quienes más lo necesitan? En Estados Unidos, donde aumentan los costos, los servicios enfrentan presión y el acceso a mejores oportunidades se vuelve más difícil, la IA en la filantropía podría representar una oportunidad sin precedentes. Sin embargo, quizá el mayor impacto no esté en crear algo completamente nuevo, sino en financiar mejor lo que ya funciona.

IA en la filantropía: ¿hay que reinventar el sector?

En los círculos tecnológicos comienza a tomar fuerza una idea: que las organizaciones sin fines de lucro no tienen la velocidad, el talento o la capacidad necesarias para manejar grandes cantidades de capital. Desde esta perspectiva, la solución sería reconstruir la filantropía bajo las reglas de Silicon Valley: experimentar, escalar rápidamente y romper con las estructuras existentes.

Pero los números cuentan otra historia. Actualmente existen alrededor de 1.8 millones de organizaciones sin fines de lucro en Estados Unidos, que movilizan cerca de 600 mil millones de dólares en donaciones cada año. Son organizaciones que trabajan directamente con comunidades, conocen sus necesidades y han desarrollado relaciones que no pueden sustituirse simplemente con tecnología.

Además, el sector no ha permanecido estático. Las organizaciones sociales han tenido que adaptarse durante décadas a recortes de financiamiento público, cambios políticos y crisis económicas. En muchos casos, han aprendido a hacer más con menos. El problema, entonces, podría no ser su falta de capacidad, sino la falta de recursos para aprovecharla.

El dinero ya demostró que puede fortalecer organizaciones

Existe un caso que permite poner a prueba esta discusión. Desde 2019, MacKenzie Scott ha destinado más de 26 mil millones de dólares a organizaciones sin fines de lucro mediante grandes donaciones sin restricciones. Una de las dudas iniciales era si estas organizaciones podrían absorber cantidades de capital tan importantes.

Los resultados fueron reveladores. Un estudio del Center for Effective Philanthropy encontró que, después de tres años, 90% de las organizaciones receptoras reportaron una posición financiera más sólida, expansión de programas, menor agotamiento de sus equipos y mayor capacidad para innovar. La investigación analizó a más de mil organizaciones.

La experiencia contradice la idea de que entregar grandes cantidades de dinero a organizaciones existentes necesariamente genera ineficiencia. En muchos casos ocurre lo contrario: cuando una organización conoce el problema y recibe recursos suficientes, puede ampliar su capacidad de respuesta.

Innovar también es saber cuándo cambiar

Otro argumento frecuente es que las organizaciones sociales son demasiado tradicionales para responder a los cambios que trae la inteligencia artificial. Sin embargo, muchas de ellas enfrentan una presión constante que las obliga a modificar sus estrategias.

Las organizaciones sin fines de lucro suelen depender de donaciones y deben levantar cada año buena parte de sus presupuestos. Al mismo tiempo, las necesidades de las comunidades cambian y los recursos disponibles también. Esta realidad las obliga a identificar nuevas prioridades, modificar programas y buscar formas más eficientes de operar.

En otras palabras, muchas organizaciones sociales ya tienen algo que las empresas tecnológicas suelen valorar: capacidad de adaptación. La diferencia está en que su experiencia no se mide únicamente en crecimiento, sino en resultados sociales. Su conocimiento de las comunidades y las relaciones que han construido durante años son activos que no se pueden replicar simplemente con una nueva plataforma tecnológica.

El empleo es una prueba del impacto de la IA

El mercado laboral muestra con claridad por qué esta discusión es urgente. La inteligencia artificial está modificando tareas, perfiles profesionales y sectores completos, mientras millones de personas necesitan adquirir nuevas habilidades para mantenerse competitivas.

JVS Bay Area, una organización dedicada al desarrollo laboral, decidió adaptar su oferta ante estos cambios. La organización cerró programas de capacitación tecnológica y creó nuevas opciones en sectores considerados más resistentes a la automatización, como salud y oficios especializados. También incorporó habilidades relacionadas con IA en sus programas de capacitación.

Los resultados muestran por qué fortalecer organizaciones existentes puede ser una estrategia efectiva. Durante la incertidumbre de 2025, las personas egresadas de sus programas consiguieron empleos significativos en menos de un mes, en promedio. No fue necesario construir una nueva infraestructura: fue necesario adaptar y fortalecer una que ya estaba funcionando.

¿Qué pasaría si el capital llegara a donde ya hay resultados?

Existen organizaciones haciendo este mismo trabajo en distintas áreas: salud, educación, vivienda, pobreza, empleo y desarrollo comunitario. Muchas han demostrado que sus modelos funcionan, pero operan con recursos limitados.

Aquí es donde la IA en la filantropía podría tener una oportunidad particularmente relevante. En lugar de asumir que el sector necesita ser reconstruido, los nuevos filántropos podrían comenzar por identificar qué organizaciones están preparadas para crecer si reciben mayor financiamiento.

La estrategia puede ser tan sencilla como escuchar antes de invertir. Visitar una clínica comunitaria, conversar con el liderazgo de una organización de desarrollo laboral o preguntar a especialistas de fundaciones qué organizaciones financiarían si tuvieran el doble de presupuesto. Incluso formar parte de los consejos de las organizaciones que trabajan en las causas que les importan.

Una nueva generación de filántropos ante una decisión histórica

La riqueza generada por la inteligencia artificial abre una oportunidad extraordinaria para atender problemas sociales que llevan décadas sin resolverse. Pero también plantea un riesgo: que el entusiasmo por la innovación lleve a ignorar la experiencia acumulada por el sector social.

La filantropía no tiene que elegir entre tecnología y organizaciones tradicionales. Puede utilizar herramientas de IA, análisis de datos y nuevas soluciones digitales para aumentar el alcance de quienes ya están trabajando en territorio. La innovación puede estar en cómo se financia, mide y escala el impacto, no necesariamente en crear una organización desde cero.

Durante décadas, el sector sin fines de lucro ha demostrado lo que puede lograr con recursos limitados. La nueva riqueza vinculada con la IA podría cambiar esa ecuación. La pregunta para sus nuevos dueños no es únicamente qué pueden construir, sino qué podrían hacer crecer si decidieran apostar por lo que ya funciona.

El boom de la inteligencia artificial está creando una concentración de riqueza que pocas generaciones han visto. Esa riqueza puede convertirse en nuevas empresas, nuevas tecnologías y nuevas fortunas, pero también puede ayudar a enfrentar problemas sociales que la innovación tecnológica por sí sola no resolverá.

Por eso, el futuro de la IA en la filantropía quizá no dependa de inventar una nueva manera de generar impacto. Puede depender de reconocer a quienes llevan años haciéndolo, entender qué necesitan para crecer y darles los recursos para conseguirlo. A veces, la innovación más poderosa no consiste en empezar de nuevo, sino en darle más fuerza a lo que ya demostró que funciona.

PLATIQUEMOS EN REDES SOCIALES

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

Lo más reciente

DEBES LEER

TE PUEDE INTERESAR