La firma Louis Vuitton, creadora de modas en el vestir, ahora abraza una tendencia en Europa: la de edificios verdes. Donde funciona la célebre marca se llama Cergy Eole, y fue diseñado por el arquitecto Gilles Carnoy.

Ubicada en la localidad francesa de Cergy, en las afueras de París, esta edificación alberga los talleres de la marca. En ella se utilizaron materiales naturales, como la madera, hasta donde fuera posible; las ventanas están equipadas con pantallas antisolares para disminuir el consumo de energía; se usa al máximo la luz natural gracias a los vidrios panorámicos y aberturas en el techo, y dispone de calefacción geotérmica en las oficinas.


La construcción fue pintada con esmaltes libres de VOC (componentes orgánicos volátiles), que no contaminan el ambiente y no provocan alergias ni irritaciones; posee sensores fotosensibles para regular la iluminación interna y, además, la empresa cuenta con un sistema de clasificación y reciclado de los desperdicios.

La ubicación permite el acceso a través del transporte público, lo que se traduce en menos vehículos particulares y menos contaminación.

La moda

El Cergy Eole es parte de la legión de edificios de reciente inauguración en Europa que aspiran a cumplir con la normatividad contra las emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global.

Pero también es parte de una tendencia en las grandes industrias, que no sólo incluye la construcción de nuevos inmuebles, sino también la aplicación de medidas de protección al ambiente en las edificaciones existentes.

En 1997, los países industrializados acordaron, en la ciudad japonesa de Kioto, reducir los gases de efecto invernadero para el año 2010. En algunas naciones se promovieron métodos para conocer cuánto CO2 (dióxido de carbono) producen directa e indirectamente las industrias, uno de ellos es el denominado Inventario de Carbono.

“Fue necesario concebir una herramienta para detectar las áreas con los niveles más altos de emisiones a lo largo de toda una línea de producción, incluidos socios externos (como los proveedores). Con esta herramienta, las compañías y organizaciones que deseen reducir el impacto de sus actividades sobre el medio ambiente pueden establecer prioridades de una manera precisa, eficiente y económica, y extender su compromiso más allá de las emisiones de las cuales son responsables directamente”, explicó Jean-Marc Jancovici, ingeniero y coautor del Inventario de Carbono.

A partir de esa evaluación se toman medidas contra la polución. Así fue como Louis Vuitton detectó que la mayor contaminación que producía provenía del transporte aéreo de sus mercancías, por lo que ahora se prefiere el medio marítimo (40 veces menos contaminante que el de aire); además se eliminaron los envoltorios plásticos para sus envíos (un ahorro de al menos 20 toneladas de plástico) y el consumo eléctrico en las oficinas centrales, en París, se redujo 18%.
Fuente: Eluniversal.com.mx
Por: Raquel Seijas.
Publicada: 11 de agosto de 2011.

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