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Brecha de salud por género: la desigualdad que cuesta miles de vidas

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La salud suele presentarse como un derecho universal, pero la experiencia cotidiana demuestra que no todas las personas acceden a ella en igualdad de condiciones. El sexo y el género continúan influyendo en la forma en que se investigan las enfermedades, se interpretan los síntomas y se diseñan los servicios médicos. Esta realidad tiene consecuencias profundas: diagnósticos tardíos, tratamientos inadecuados y barreras persistentes que afectan la calidad de vida e incluso la supervivencia de millones de personas alrededor del mundo.

El costo de esta desigualdad rara vez se mide únicamente en cifras económicas. También se traduce en sufrimiento acumulado, invisibilidad y desconfianza hacia los sistemas sanitarios. La llamada brecha de salud por género se manifiesta cuando ciertas personas son ignoradas, no reciben atención adecuada o quedan fuera de políticas y estudios médicos diseñados desde perspectivas limitadas. Un reciente informe elaborado en Escocia vuelve a colocar este problema en el centro del debate y deja claro que se trata de una deuda estructural que trasciende fronteras.

Cuando la salud se vuelve invisible: una realidad que va más allá de un solo país

El informe (IN)VISIBLE, publicado por Voluntary Health Scotland (VHS) y construido a partir de las aportaciones de más de cincuenta organizaciones del tercer sector y profesionales de salud, ofrece un diagnóstico contundente: miles de personas permanecen “invisibles” dentro del sistema sanitario escocés debido a desigualdades relacionadas con el sexo y el género.

La investigación concluye que muchas personas reciben atención deficiente, son ignoradas o simplemente no son escuchadas cuando buscan ayuda médica. El problema no se limita al acceso a servicios, sino que atraviesa todo el recorrido sanitario, desde la investigación clínica hasta la calidad de la atención y los resultados de salud obtenidos.

El director ejecutivo de VHS, Tejesh Mistry, resumió esta situación con una declaración particularmente reveladora:

“Demasiadas personas no son vistas, escuchadas ni creídas, y en definitiva no reciben el apoyo que necesitan”

Añadió además que, aunque el tercer sector cumple un papel esencial para atender a poblaciones vulnerables, “se requieren medidas urgentes por parte del gobierno, del Servicio Nacional de Salud (NHS) y de todo el sistema para subsanar estas inaceptables deficiencias”.

brecha de salud por género

Sin embargo, reducir esta problemática al contexto escocés sería un error. La brecha de salud por género es un fenómeno ampliamente documentado en numerosos países y sistemas sanitarios. Mujeres cuyos síntomas cardiovasculares son minimizados, hombres que evitan buscar apoyo psicológico por normas sociales vinculadas a la masculinidad o personas trans y no binarias que enfrentan exclusión médica son ejemplos de desigualdades que aparecen repetidamente en diferentes regiones del mundo.

El informe muestra cómo esta invisibilidad se intensifica cuando el género se cruza con otras condiciones sociales. Las desigualdades se ven “agravadas aún más” cuando una persona es mayor, tiene alguna discapacidad, pertenece a la comunidad LGBTQ+ o forma parte de una minoría étnica.

Las evidencias recopiladas son preocupantes. El estudio identifica la percepción de muchas mujeres mayores que consideran que acudir al médico las convierte en una carga, pese a haber sido tradicionalmente cuidadoras principales de sus familias. Asimismo, documenta que mujeres migrantes y mujeres con discapacidad continúan enfrentando discriminación dentro del sistema de maternidad escocés.

Sarah Latto, autora del informe y responsable de políticas y asuntos públicos de VHS, sintetizó esta realidad con claridad:

“Este informe refleja la realidad cotidiana de muchísimas personas. Al unir las historias de estigma, discriminación y misoginia compartidas por nuestros miembros, emerge una narrativa de profundas desigualdades en materia de salud”.

Las raíces de la brecha de salud por género

El informe no atribuye la desigualdad a un único factor, sino a una combinación de fallas estructurales, culturales e institucionales que terminan reproduciendo exclusión dentro del sistema sanitario.

Uno de los principales problemas identificados es la forma en que históricamente se ha desarrollado la investigación médica. (IN)VISIBLE señala que los ensayos clínicos continúan reclutando un número desproporcionado de hombres, lo que genera sesgos en el conocimiento médico disponible y limita la comprensión de cómo ciertas enfermedades afectan a distintos grupos.

brecha de salud por género

Esta práctica tiene implicaciones directas. Cuando la investigación no incorpora diversidad suficiente, los síntomas y manifestaciones clínicas pueden interpretarse erróneamente o pasar desapercibidos. El informe destaca precisamente la distinta percepción de enfermedades según el género y denuncia la falta casi total de investigación clínica sobre los cambios experimentados por personas trans que reciben atención relacionada con su identidad de género.

Otro factor clave tiene que ver con la estructura institucional del NHS. Las entrevistas y grupos de discusión identificaron sistemas que fallan al registrar y monitorear adecuadamente a personas trans y no binarias, lo que dificulta continuidad de atención y reconocimiento de necesidades específicas.

El documento también revela cómo las normas sociales influyen en la relación con la salud. Existen barreras relacionadas con el género que desincentivan a muchos hombres a pedir ayuda para su salud mental, al tiempo que invisibilizan la salud de mujeres cuidadoras que priorizan constantemente las necesidades de otros sobre las propias.

La brecha de salud por género aparece además alimentada por el estigma y la discriminación. Algunas personas evitan acudir a servicios sanitarios porque anticipan prejuicios, rechazo o experiencias previas negativas. El informe sostiene que estos patrones muestran cómo los principios de una Medicina Realista y centrada en las personas se están debilitando, en parte porque el personal sanitario enfrenta sobrecarga y pérdida de continuidad asistencial.

En este contexto, la desigualdad deja de ser un incidente aislado y se convierte en una característica sistémica del funcionamiento sanitario.

Qué propone el informe para reducir la desigualdad

Frente a este panorama, (IN)VISIBLE plantea seis recomendaciones dirigidas a responsables políticos, investigadores y servicios de salud. Aunque Sarah Latto reconoce que son deliberadamente amplias —porque aún queda mucho por investigar—, constituyen un mapa inicial para abordar esta problemática.

1. Diseñar políticas de salud que reflejen todas las desigualdades relacionadas con sexo y género

El informe pide abandonar visiones simplificadas y reconocer la diversidad de experiencias sanitarias. Las políticas públicas deben considerar cómo el sexo y el género interactúan con edad, discapacidad, origen étnico u orientación sexual.

2. Mejorar investigación y datos sanitarios

Una recomendación central es garantizar que la evidencia médica refleje adecuadamente el impacto del sexo y el género en experiencias y resultados de salud. Esto implica producir datos más representativos y cerrar vacíos de conocimiento que actualmente invisibilizan poblaciones.

brecha de salud por género

3. Capacitación obligatoria para personal sanitario

El documento propone que todo el personal de salud reciba formación específica sobre el impacto del sexo y el género en diagnósticos, atención y resultados clínicos, integrando principios de Medicina Realista y atención centrada en la persona.

4. Invertir en servicios y espacios inclusivos

El informe señala la necesidad de fortalecer sistemas y servicios especializados que eliminen barreras comunes asociadas al género y reduzcan la “falta de representación” dentro del sistema sanitario.

5. Sensibilización pública

Las campañas de información ocupan un lugar relevante. El objetivo es aumentar comprensión social sobre cómo sexo y género afectan experiencias médicas y combatir estigmas que inhiben la búsqueda de ayuda.

6. Reconocer el papel estratégico del tercer sector

Para VHS, las organizaciones sociales poseen conocimiento indispensable sobre desigualdades interseccionales y experiencias vividas. Integrarlas plenamente puede mejorar diseño de servicios y fortalecer inclusión.

Latto subrayó esta visión durante la presentación del informe: “Las recomendaciones son deliberadamente generales porque, si bien el informe es rico en detalles, solo aborda superficialmente las desigualdades en salud relacionadas con el sexo y el género”. Añadió además que “VHS no somos los expertos. Son nuestros más de 300 miembros quienes tienen información vital sobre las diferentes piezas de este gran rompecabezas”.

Una deuda sanitaria que exige liderazgo

La brecha de salud por género no es un problema marginal ni exclusivo de Escocia. Es una manifestación de desigualdades más amplias que atraviesan sistemas médicos, prácticas científicas y normas sociales profundamente arraigadas. Cuando ciertas personas no son escuchadas, investigadas o consideradas adecuadamente, el resultado no es únicamente una falla administrativa: es una vulneración del derecho a la salud.

Para quienes trabajan en responsabilidad social, políticas públicas y derechos humanos, el informe (IN)VISIBLE deja una lección relevante. Corregir estas desigualdades exige liderazgo institucional, mejores datos y voluntad política, pero también escuchar a quienes históricamente han permanecido fuera de la conversación. La brecha de salud por género no desaparecerá únicamente con discursos sobre inclusión; requiere transformar la manera en que entendemos, investigamos y prestamos atención sanitaria para que nadie vuelva a ser invisible dentro del sistema.

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