Durante mucho tiempo el fabricante de automóviles sueco ha apostado por combustibles renovables como el E85 para solucionar el problema de las emisiones de CO2. Sin embargo, la siguiente y necesaria generación de este combustible de diseño se hace esperar, por lo que los automóviles eléctricos han pasado a un primer plano. La idea de Volvo es recopilar información importante con una pequeña flota de C30 eléctricos. Y nosotros nos hemos querido adelantar a esta tarea a través de nuestra primera prueba de conducción.


A partir de septiembre de 2011, 250 unidades del Volvo C30 eléctrico rodarán por calles europeas, aproximadamente un 10% de ellos en Alemania. El Volvo C30 se perfila como la opción más sencilla para este propósito, dado que entre el S50 y el V60, el XC60 y el V70 se puede considerar el modelo más sencillo de adaptar. Y el número de unidades (250) resulta algo extraño sólo si uno no sabe que el próximo año está prevista la salida al mercado del V60 Plug In. Volvo necesita urgentemente datos reales de usuarios reales sobre los desplazamientos 100% eléctricos con baterías. Al fin y al cabo, Volvo tiene claro que no pueden desarrollar un automóvil nuevo aislados entre cuatro paredes.

Rápido

El Volvo C30 cuenta con un motor eléctrico de 81 kilovatios o 111 CV. Éste se alimenta de dos baterías de iones de litio que suministran 12 kilovatios/hora. Gracias a un par motor de 220 newtons/metro, este compacto de 1.600 kilos de peso se pone en marcha sin dificultad alguna y en algo menos de 11 segundos rueda ya a 100 km/h. Sin embargo, lo que fascina no son tanto sus prestaciones, sino su respuesta directa y tranquila en movimiento, algo que también gusta a Volvo.

Diferente

El conductor tendrá que cambiar sus hábitos, aunque en menor medida. En lugar del cuentarrevoluciones, el C30 dispone de un indicador de nivel de carga y, en lugar de un cambio de marchas, tan sólo cuenta con dos modos de conducción: «d» de «Drive» (conducir) y «h» de «Highway» (autopista). Éste último nos permite «surcar» las calles prácticamente sin pérdidas por fricción. Si, por el contrario, deseamos utilizar el generador como freno motor y para la carga de las baterías, entonces se recomienda la opción «Drive». Con un estilo de conducción previsor, este efecto de frenado resulta suficiente incluso en circulación por ciudad, lo que nos permite aprovechar las fases de frenado de forma «energéticamente correcta».
Dado que uno se acostumbra rápidamente a estos dos modos de conducción, quizá lo único que se eche de menos es poder seleccionarlos a través de levas situadas en el volante: a la izquierda «d» para recuperar la energía de desaceleración y a la derecha «h» para planear suave y silenciosamente.

Aceptable

La autonomía de este Volvo eléctrico –que alcanza los 130 km/h– es de 150 kilómetros. En nuestra primera toma de contacto, ésta se redujo hasta los 80 kilómetros debido a que el uso que le dimos se alejó bastante una conducción cotidiana. Sin embargo, esta autonomía resulta suficiente para un uso en ciudad, dado que hoy en día los automóviles eléctricos con baterías para largas distancias todavía son una utopía.

Mucho tiempo

Sin embargo, conectado a una toma de corriente normal de 230 voltios, el C30 necesita hasta 8 horas para cargar totalmente sus baterías. No obstante, esto resulta incluso una ventaja, dado que de esta forma la vida útil de las mismas aumenta considerablemente. Por otro lado, para un uso cotidiano con estos tiempos de carga son necesarias estaciones de carga públicas. Sin embargo, la autonomía y los tiempos de carga dejan de suponer un problema si el C30 se puede cargar durante la noche o durante el día en el lugar de trabajo.

Conclusión

Según Volvo, las 250 unidades del C30 no están pensadas para usuarios privados, sino para formar parte de algún parque móvil empresarial, que son precisamente las empresas las que se pueden permitir las relativamente elevadas cuotas de leasing de estos compactos. En este caso, se pagarían 1.600 euros a lo largo de un periodo de tiempo de tres años. Los más pesimistas afirmarán que casi 58.000 euros es un precio demasiado elevado por un automóvil que además no es tuyo. Por el contrario, los más optimistas dirán que hacer lo correcto siempre resulta algo más caro.
Fuente: 2.autoscout24.es
Por: Thomas Weiss
Publicada: 11 de agosto de 2011.

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