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Trabajo depredador, mata más que la guerra

Las enfermedades y accidentes ocurridos dentro de los espacios laborales revelan una situación alarmante que vive el mundo, pues cerca de tres millones de muertes al año están asociadas con el trabajo depredador, sí ese que consume a muchas personas.

Especialistas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han analizado el impacto de los 19 factores de riesgo ocupacional, como las largas jornadas de trabajo, aspectos ergonómicos, exposición a contaminantes, encontrando que las primeras son el principal riesgo ocupacional, de acuerdo con El Economista.

Incluso, estas condiciones han ocasionado más decesos, que cualquier otro conflicto social, político y bélico en el mundo, aseguró Guy Ryder, director general de la OIT.

Trabajo depredador

Trabajo depredador, mata más que la guerra

Ryder ha señalado su preocupación por las alarmantes cifras del trabajo depredador a nivel mundial, y pidió a México ratificar el Convenio 187 de la OIT, el cual tiene como propósito incorporar la estrategia de mejora continua a fin de promover la seguridad y la salud laborales y así prevenir lesiones, enfermedades y fallecimientos.

«Casi tres millones de personas cada año mueren por culpa del trabajo que hacen o que han hecho en su vida, la gran mayoría por culpa de las enfermedades profesionales”.

Guy Ryder, director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Lo anterior durante un diálogo que tuvo con la secretaria del Trabajo y Previsión Social (STPS), Luisa María Alcalde Luján, en el que Ryder recordó que la pandemia por COVID-19 inició la necesidad de fortalecer las condiciones de seguridad en los centros de trabajo.

Puesto que la crisis sanitaria ha provocado modificaciones drásticas en la forma en que se laboraba, implicado que las empresas y colaboradores se tengan que adaptar en tiempo récord a las nuevas medidas e incorporarlas en sus dinámicas.

Por lo que, tanto gobiernos mundiales, como dependencias encargadas a la atención y la ciudadanía deben realizar una introspectiva que permita abordar el cuidado de la salud física y mental.

El alto riesgo del trabajo extenuante

De acuerdo con Forbes, algunos neurocientíficos han descubierto que cualquier cosa que pensemos y sintamos llega al cuerpo, soportando la carga de estrés. Un estudio, realizado en la Universidad de Australia del Sur y publicado en BioMedical Engineering, afirma que hay un vínculo entre la enfermedad mental y la presión arterial, que podría estar asociado a afecciones cardiovasculares y daños en los órganos.

Con este panorama, es sencillo deducir que la salud y el bienestar físicos terminan impactando en la productividad y desempeño, algo que tendrán que costear las empresas y los gobiernos, por ello, requieren de hacer inversiones preventivas.

¿Convenio que fortalecerá la prevención de la salud en el trabajo?

Para Raúl Maillard Barqueras, presidente de la Comisión de Asuntos Laborales de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra), uno de los principales retos de ratificar el Convenio 187, es regular a aquellos patrones informales, pues la mayoría de los formales cumplen con programas de salud y seguridad en el trabajo. Debido a esto pidió al gobierno actual que de continuar con el pacto, las leyes no sean recaudatorias ni sancionatorias.

«Esta Cámara que representó esperaría por parte del gobierno no una legislación recaudatoria y sancionadora a los patrones, sino una difusión por parte del Estado con reglas claras para que cualquier patrón pueda cumplirlas».

Raúl Maillard Barqueras, presidente de la Canacintra.

Nuestro país, como lo señala el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), registró un promedio de 410,000 accidentes del trabajo —lesiones o perturbaciones funcionales que se producen repentinamente por motivo de la actividad laboral que realiza la persona o en su traslado— por año, es decir 2.2 eventos por cada 100 trabajadores.

Para aminorar los riesgos de trabajo, el IMSS ha identificado 12 condiciones peligrosas y actos inseguros, estos son:

  1. Métodos de trabajo y procedimientos incorrectos.
  2. Defectos en los equipos, maquinarias, herramientas e instalaciones.
  3. Incorrecta colocación de los materiales o productos.
  4. Maquinarias y herramientas en mal estado.
  5. Instalaciones con deficiente mantenimiento.
  6. Falta de orden y limpieza.
  7. Provocar situaciones de riesgo que ponen en peligro a otras personas.
  8. Usar de manera inapropiada las manos u otras partes del cuerpo.
  9. Llevar a cabo actividades u operaciones sin previo adiestramiento.
  10. Operar equipos sin autorización.
  11. Limpiar, engrasar o reparar maquinaria cuando se encuentra en movimiento.
  12. No usar el equipo de protección personal.

¿Y la salud mental?

La salud mental es otro gran desafío, la OMS estima que la depresión ocupa el tercer lugar en la carga de morbilidad y que será el primero en 2030. Además, ha señalado que el costo económico de esta afección es alto, porque impacta en cuestiones asociadas con la pobreza, la violencia, la desigualdad, entre otros.

Debido a esto, el organismo ha instado a que las autoridades pongan la salud mental como una prioridad dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pues las políticas relacionadas a este asunto en los espacios de trabajo favorecen al crecimiento.

Así que detener el trabajo depredador es una acción colectiva y que implica el compromiso de la industria, ya que en última instancia, esta es la más perjudicada, al no contar con talento sano que coadyuve en sus actividades.

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