Volaris, entre las 20 mejores aerolíneas de bajo costo del mundo; es la única mexicana en el ranking

Volaris se posicionó entre las 20 mejores aerolíneas de bajo costo del mundo en el ranking The World’s Best Airline Awards 2026, elaborado por AirlineRatings.com, consolidándose como la única aerolínea mexicana incluida en esta categoría a nivel internacional.

AirlineRatings.com anunció sus World’s Best Airline Awards 2026, los cuales, se enfocan exclusivamente en el producto a bordo y la experiencia del pasajero. La selección es realizada por el equipo editorial de AirlineRatings y se basa en criterios medibles a bordo.

En la edición 2026, las aerolíneas fueron clasificadas nuevamente en categorías de servicio completo, bajo costo e híbridas, reflejando la realidad actual de la industria aérea, Volaris destaca como la única aerolínea mexicana que figura en el ranking, reafirmando su competitividad a nivel global.

Asimismo, Volaris también forma parte del ranking de las aerolíneas más seguras del mundo, publicado por AirlineRatings.com en enero de este año, lo que subraya su compromiso permanente con los más altos estándares de seguridad operacional.

Este reconocimiento refleja la labor comprometida y eficiente que realizan los más de 7 mil Embajadores que tiene Volaris en México, Centro y Sudamérica, y reafirma su compromiso de seguir trabajando todos los días para ofrecer vuelos seguros, accesibles y confiables.

20 mejores aerolíneas

“Nuestra historia también se mide en la calidad del servicio que brindamos a cada persona que sube a uno de nuestros aviones. El compromiso es permanente: ofrecer valor en cada viaje para nuestros pasajeros. Eso se construye todos los días con una promesa basada en tres pilares: experiencia del Cliente, ejecución confiable y sostenibilidad”, afirmó Holger Blankenstein, Vicepresidente Ejecutivo de Volaris.

La inclusión de Volaris en la lista de las 20 mejores aerolíneas de bajo costo del mundo coincide con la celebración de su 20 aniversario, lo que refuerza su trayectoria de crecimiento y su misión de democratizar el acceso al transporte aéreo en la región.

En los últimos años, la compañía ha impulsado diversas iniciativas enfocadas en la experiencia del Cliente, como Premium Plus y Altitude by Volaris, su nuevo programa de lealtad.

Actualmente, más del 90% de los clientes interactúan con la compañía a través de canales digitales antes de llegar al aeropuerto, y alrededor del 80% de las ventas de boletos y servicios adicionales se realizan a través de su sitio web y aplicación móvil, lo que contribuye a una experiencia de viaje más ágil y eficiente.

Asimismo, Volaris integró en su página web un asistente virtual basado en inteligencia artificial, que permite a los clientes planificar sus viajes de forma personalizada, recibir recomendaciones útiles y encontrar las mejores tarifas disponibles.

Fuente de la información: https://www.airlineratings.com/articles/worlds-best-airlines-for-2026-by-airline-ratings

Clarios y LTH presentan avances en baterías de autos en Talent Land 2026

Clarios, líder mundial en tecnologías avanzadas de baterías de bajo voltaje para la movilidad, llevó su visión del futuro Talent Land 2026 a través de una de sus marcas insignia en México, LTH®. Durante el evento, Jorge Vázquez Murillo, Head of R&D and Product Development en Clarios, destacó cómo su estrategia de innovación global, incluyendo sus recientes avances en tecnología de sodio-ion, se materializan en productos y soluciones que buscan transformar la movilidad en el país.

El punto central de su participación fue la conferencia “Energía que Evoluciona: Oportunidades y Tendencias en los Autos del Futuro”, donde exploró los factores que impulsan la transformación del sistema eléctrico del automóvil y las oportunidades que esto representa para los nuevos talentos de la ingeniería y la tecnología.

Durante la charla, Vázquez Murillo también desatacó la estrategia global de la compañía a través de su portafolio: acelerar el desarrollo de baterías de sodio-ion y desarrollar la mejor solución de almacenamiento de energía para cada tipo de vehículo.

“Nuestra participación en Talent Land fue una experiencia enriquecedora y reafirmó nuestro compromiso con la innovación y el talento en México. Nos permitió conectar directamente con el ingenio que están dando forma al futuro de la movilidad. Buscamos demostrar cómo las tendencias globales, como las nuevas químicas de las baterías, se traducen en oportunidades reales. Fue muy emocionante mostrarle a los jóvenes talentos y emprendedores cómo en Clarios junto con LTH no solo hablamos del futuro, sino que lo construimos con soluciones que ya están en el mercado”, comentó Vázquez Murillo. 

Clarios y LTH

LTH, la evolución de la energía

LTH, una marca del portafolio de Clarios que, con casi 100 años de experiencia, se ha consolidado como líder en México y Centroamérica gracias a su constante evolución. En Talent Land, LTH demostró que en su ADN está la innovación con soluciones de baterías avanzadas como:

  • LTH® Evolution: diseñada para vehículos con alta demanda eléctrica y sistemas como Start-Stop, la cual integra un rendimiento superior en potencia y velocidad de recarga.
  • LTH® Evolution Auxiliar: está destinada para vehículos que requieren una segunda batería de 12V.
  • LTH® Protect: la primera batería del mercado optimizada para vehículos eléctricos e híbridos que cuenta con un respaldo de funciones críticas de seguridad y confort con un ciclado 30% superior a una batería AGM convencional.

La participación de LTH en Talent Land reafirmó su compromiso de conectar con las nuevas generaciones, mostrando una visión donde la confianza, el desarrollo tecnológico y la responsabilidad social convergen para seguir impulsando el futuro.

¿Cuánto vale parecer sostenible? Google, Apple y Tesla lo convierten en miles de millones

En un entorno donde la confianza se ha vuelto un activo escaso, las marcas no solo compiten por ofrecer mejores productos o servicios, sino por construir narrativas creíbles en torno a su impacto. Hoy, la sostenibilidad ya no es únicamente una práctica operativa: es también una percepción que influye directamente en la decisión de compra y, por lo tanto, en el valor financiero de una empresa.

El Índice de Percepción de la Sostenibilidad 2026 de Brand Finance pone cifras a esta realidad. A partir de la opinión de más de 150 mil personas en 40 países, el estudio revela cuánto valor genera parecer sostenible ante los ojos del consumidor, incluso sin evaluar directamente el desempeño ambiental, social o de gobernanza de las compañías.

El poder económico de parecer sostenible

De acuerdo con Sustainability mag, la gran apuesta del índice es clara: medir cuánto influye la percepción en la construcción de valor de marca. No se trata de lo que las empresas hacen, sino de lo que las personas creen que hacen. Y esa diferencia, lejos de ser menor, mueve miles de millones de dólares en los mercados globales.

Robert Haigh, estratega de sostenibilidad de la firma, lo define como una herramienta tangible para justificar inversiones. Bajo esta lógica, parecer sostenible no es solo un tema reputacional, sino una palanca directa de rentabilidad. La sostenibilidad, entonces, deja de ser un “costo” para convertirse en un activo estratégico.

Las marcas que capitalizan la percepción

El ranking de 2026 está encabezado por Google, con un valor de percepción de sostenibilidad de 41.900 millones de dólares. Le siguen Apple con 30.800 millones, y gigantes como Microsoft y Amazon.

El caso es particularmente revelador: en industrias altamente visibles como la tecnología, la sostenibilidad se ha integrado como un factor determinante en la elección del consumidor. Incluso frente a cuestionamientos sobre el impacto ambiental de la inteligencia artificial, Google mantiene una percepción positiva que sostiene su valor de marca.

Parecer sostenible puede amortiguar tensiones reputacionales y mantener la preferencia del mercado, aun en contextos complejos.

Valor de marca vs. desempeño real

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la brecha entre percepción y realidad. El índice no mide el desempeño ESG, sino la creencia colectiva sobre él. Esto abre un terreno estratégico donde la comunicación juega un rol central. En este contexto, Apple destaca por tener un “valor de brecha de sostenibilidad” positivo. Es decir, su desempeño real supera lo que el público percibe, lo que representa una oportunidad económica aún no capitalizada.

Sin embargo, factores como la regulación y el miedo al greenwashing han llevado a muchas empresas a comunicar menos. El resultado: valor desaprovechado. Porque si no se comunica, simplemente no existe en la mente del consumidor.

Cuando parecer sostenible deja de ser suficiente

El caso de Tesla ilustra el otro extremo. Durante años, la compañía lideró la conversación en sostenibilidad gracias a su apuesta por la movilidad eléctrica. Sin embargo, entre 2023 y 2026, su valor de marca cayó drásticamente, acompañado de una disminución del 74% en su percepción de sostenibilidad.

Las razones van más allá del producto: preocupaciones sobre gobernanza, conflictos laborales y la exposición pública de su CEO, Elon Musk, han erosionado la confianza. Esto evidencia que parecer sostenible no puede sostenerse sin coherencia integral.

La lección es clara: la narrativa debe estar respaldada por acciones consistentes, o el mercado terminará ajustando la percepción.

El contexto: entre presión política y silencio corporativo

El índice de 2026 surge en un momento de tensión global. En varios mercados, especialmente en Estados Unidos, los criterios ESG enfrentan resistencia política y social. Esto ha llevado a muchas empresas a reducir su visibilidad en estos temas.

Paula Oliveira, de Brand Finance, advierte sobre este fenómeno: las compañías no están dejando de actuar, pero sí de comunicar. Y ese silencio puede salir caro. Cuando las marcas dejan de construir percepción, la brecha entre lo que hacen y lo que se percibe se amplía.

En este escenario, parecer sostenible se vuelve un ejercicio delicado: comunicar sin exagerar, pero sin desaparecer del radar.

Otro hallazgo clave es que la sostenibilidad no solo influye en consumidores finales. En sectores como tecnología, consultoría o cadenas de suministro, representa más del 20% en la decisión de compra entre empresas.

Además, en mercados premium —como automóviles de lujo o cosméticos— la sostenibilidad tiene un peso aún mayor. Aquí, las marcas funcionan como símbolos de estatus y valores, donde la ética se convierte en parte del diferencial.

Esto rompe el mito de que la sostenibilidad es solo relevante para nichos. Hoy, es un factor transversal que impacta tanto en consumo masivo como en decisiones corporativas de alto nivel.

Líderes globales y señales culturales

El índice también identifica líderes por país, reflejando cómo la percepción de sostenibilidad está profundamente ligada a contextos culturales. Marcas como Patagonia o The North Face destacan en Estados Unidos, mientras que Lush y The Body Shop lo hacen en Reino Unido.

Estos casos muestran que la consistencia histórica, las causas defendidas y la autenticidad construyen percepciones sólidas a largo plazo. No es solo lo que se dice hoy, sino lo que se ha sostenido en el tiempo.

El Índice de Percepción de la Sostenibilidad 2026 deja una idea contundente: el valor de una marca ya no depende únicamente de lo que hace, sino de lo que logra proyectar. En ese sentido, parecer sostenible puede traducirse directamente en miles de millones de dólares.

Sin embargo, la sostenibilidad como percepción tiene límites. Sin coherencia, transparencia y consistencia, el mercado ajusta rápidamente. La oportunidad está en alinear acción y narrativa para cerrar la brecha y construir valor sostenible en el tiempo.

Centro de datos de IA de Google emitirá más CO₂ que toda la ciudad de San Francisco

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La conversación sobre sostenibilidad corporativa suele estar marcada por compromisos ambiciosos, metas de largo plazo y narrativas de liderazgo climático. Sin embargo, en el caso de la Google, esa narrativa enfrenta hoy un punto de inflexión. El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial está reconfigurando no solo la industria tecnológica, sino también sus impactos ambientales más profundos.

En este contexto, una nueva investigación ha encendido las alertas: un proyecto energético vinculado a la IA de Google podría generar más emisiones de dióxido de carbono que toda la ciudad de San Francisco. Este hallazgo no solo cuestiona la coherencia de las estrategias climáticas empresariales, sino que abre una discusión urgente sobre el verdadero costo ambiental de la innovación tecnológica.

El costo energético oculto de la IA de Google

De acuerdo con The Guardian, el desarrollo de la IA de Google ha impulsado una demanda energética sin precedentes. Los centros de datos, que son el corazón de esta revolución tecnológica, requieren enormes cantidades de electricidad para operar, enfriar servidores y procesar información en tiempo real. Este crecimiento exponencial ha obligado a la compañía a replantear su estrategia energética.

En Texas, específicamente en el condado de Armstrong, se proyecta una central eléctrica de gas natural de 933 megavatios que abastecería al campus de centros de datos conocido como “Goodnight”. El proyecto, liderado por Crusoe Energy en colaboración con Google, representa un cambio significativo respecto a la narrativa histórica de energías limpias que la empresa había promovido.

IA de Google

Uno de los datos más impactantes del informe de Cleanview es la magnitud de las emisiones proyectadas. La central eléctrica podría liberar hasta 4.5 millones de toneladas de CO₂ al año, superando las aproximadamente 4 millones de toneladas que emite anualmente toda la ciudad de San Francisco.

Este tipo de comparaciones no solo son simbólicas, sino estratégicas: permiten dimensionar el impacto real de las decisiones corporativas. En términos de responsabilidad social, el mensaje es claro: la expansión tecnológica no está ocurriendo en un vacío, sino con implicaciones ambientales tangibles y medibles.

De líder climático a decisiones contradictorias

Durante años, Google fue considerado un referente en sostenibilidad dentro del sector tecnológico. En 2020, la empresa anunció su meta de operar completamente con energía libre de carbono para 2030, consolidando su reputación como pionera en acción climática.

Sin embargo, el contexto ha cambiado. En 2023, la compañía reconoció que ya no mantenía la neutralidad de carbono operativa, y en 2024 reportó un aumento del 48% en sus emisiones respecto a 2019. Este incremento está directamente relacionado con el crecimiento de la IA de Google y la infraestructura necesaria para sostenerla.

El giro hacia el gas natural

El proyecto en Texas no es un caso aislado. En los últimos meses, Google ha estado vinculado a al menos tres iniciativas relacionadas con plantas de gas natural en distintos estados de Estados Unidos. Aunque la empresa sostiene que su prioridad sigue siendo la energía libre de carbono, estas decisiones apuntan a una estrategia más pragmática —y polémica—.

Desde la compañía, se argumenta que están transitando de la compra de créditos de carbono hacia la construcción de infraestructura energética propia. No obstante, para muchos expertos, este cambio podría interpretarse como un retroceso en términos de compromiso climático, especialmente considerando el impacto acumulado de estas inversiones.

IA de Google

Una tendencia que se extiende en la industria

El caso de Google no es aislado. Empresas como Meta, Amazon y Microsoft también están recurriendo al gas natural para alimentar sus crecientes operaciones de inteligencia artificial.

Meta construye una instalación en Luisiana basada en gas, Amazon opera centros de datos multigigavatio con esta fuente energética, y Microsoft ha anunciado nuevos proyectos similares. Esta tendencia refleja una tensión estructural: la carrera por liderar la IA está chocando frontalmente con los compromisos climáticos.

¿Ambición climática o narrativa flexible?

En su informe ambiental más reciente, Google redefinió sus objetivos como “proyectos ambiciosos contra el cambio climático”, un término que introduce un matiz importante: la posibilidad de que estos objetivos no se materialicen completamente. Este cambio semántico no es menor, ya que refleja una adaptación a la complejidad creciente del entorno energético.

La IA de Google, con su enorme potencial transformador, también está generando incertidumbres significativas en torno a las emisiones. La empresa reconoce que alcanzar sus metas climáticas es ahora “más complejo y desafiante”, lo que plantea preguntas sobre la viabilidad de sus compromisos originales.

IA de Google

El desarrollo tecnológico siempre ha implicado trade-offs, pero en el caso de la inteligencia artificial, estos son especialmente visibles. La necesidad de infraestructura energética intensiva está obligando a las empresas a tomar decisiones difíciles, donde la sostenibilidad compite directamente con la velocidad de innovación.

Para los especialistas en responsabilidad social, este caso representa un ejemplo claro de los dilemas contemporáneos: ¿es posible escalar tecnologías disruptivas sin comprometer los objetivos climáticos? ¿O estamos ante una nueva fase donde la narrativa verde deberá ajustarse a realidades operativas más complejas?

El verdadero costo de la inteligencia artificial

El caso del centro de datos en Texas revela una verdad incómoda: la inteligencia artificial no es intangible desde el punto de vista ambiental. Detrás de cada algoritmo y cada modelo avanzado, existe una infraestructura física con impactos reales en el planeta.

La IA de Google simboliza tanto el futuro de la innovación como los desafíos de la sostenibilidad corporativa. En este equilibrio delicado, las decisiones que se tomen hoy definirán no solo el liderazgo tecnológico de las empresas, sino también su legitimidad en un mundo cada vez más exigente en materia ambiental.

Starbucks regala 10 millones de cafetos: ¿qué hay detrás de esta acción climática?

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La historia del café, ese ritual cotidiano que conecta continentes y culturas, enfrenta hoy una de sus mayores amenazas: el cambio climático. Detrás de cada taza hay una cadena de valor altamente vulnerable a la temperatura, el agua y la estabilidad del suelo. En este contexto, la llamada acción climática de Starbucks no solo responde a una narrativa de sostenibilidad, sino a una necesidad urgente de supervivencia del propio negocio.

Más de la mitad de las tierras aptas para cultivar café arábica podrían volverse inutilizables hacia 2050, de acuerdo con proyecciones científicas. Este dato no es menor para Starbucks, que depende de cientos de miles de productores en regiones altamente expuestas a fenómenos climáticos extremos. Así, la compañía ha comenzado a redefinir su estrategia, combinando inversión, innovación agrícola y colaboración para sostener el futuro del café.

El riesgo existencial detrás de la acción climática de Starbucks

De acuerdo con Trellis, el café arábica, base de la mayoría de las bebidas que consumimos, crece en condiciones muy específicas: climas templados de montaña y acceso constante a agua. Sin embargo, el aumento de temperatura y la variabilidad climática están desplazando estas condiciones hacia altitudes cada vez mayores, reduciendo drásticamente las zonas cultivables.

En este escenario, la acción climática de Starbucks surge como una respuesta directa a un riesgo sistémico. No se trata solo de proteger una materia prima, sino de evitar el colapso de ecosistemas productivos enteros. Países como Brasil, Colombia o Etiopía —clave en la cadena global— ya enfrentan sequías, lluvias irregulares y plagas más agresivas.

acción climática de Starbucks

Donaciones masivas: ¿filantropía o estrategia?

En los últimos nueve años, Starbucks ha donado más de 100 millones de cafetos resistentes al clima en América Latina, beneficiando a agricultores en México, Guatemala y El Salvador. Esta cifra, aunque impresionante, responde a una lógica estratégica: fortalecer la resiliencia desde el origen.

Los nuevos árboles están diseñados para soportar temperaturas más altas y condiciones de menor humedad. Además, la empresa planea expandir este esfuerzo con otros 50 millones de cafetos en África y Sudamérica. Más que una acción aislada, esta iniciativa forma parte de una transformación estructural de su cadena de suministro.

Acción climática de Starbucks: resiliencia desde la agricultura regenerativa

Uno de los pilares más relevantes de la acción climática de Starbucks es la adopción de prácticas agrícolas regenerativas. Estas incluyen la diversificación de cultivos, la reducción de fertilizantes químicos y la conversión de residuos orgánicos en biocarbón para mejorar la salud del suelo.

Estas prácticas no solo reducen emisiones, sino que aumentan la capacidad de los cafetales para adaptarse a condiciones adversas. La compañía también incentiva económicamente a los agricultores mediante estándares como CAFE, pagando precios superiores por granos producidos bajo estos lineamientos.

En su centro de investigación en Costa Rica, Starbucks analiza cientos de variedades de café para identificar aquellas más resistentes al clima. Este trabajo científico permite desarrollar nuevas cepas capaces de sobrevivir en escenarios futuros más extremos.

La transferencia de conocimiento es clave: los agricultores reciben capacitación a través de centros especializados y fincas modelo. Hasta ahora, decenas de miles de productores han sido formados en estas técnicas, lo que demuestra que la innovación no se queda en el laboratorio, sino que se implementa en campo.

acción climática de Starbucks

Agua y carbono: los otros frentes críticos

El cultivo y procesamiento del café son intensivos en recursos. Producir un kilogramo de café puede requerir hasta 2,500 litros de agua, mientras que los procesos de molienda también representan un consumo significativo. Para abordar esto, Starbucks ha impulsado tecnologías que reducen hasta en 80% el uso de agua en estas etapas.

En paralelo, el café representó el 12% de su huella de carbono en 2024, lo que lo convierte en un foco prioritario para sus metas de reducción al 2030. Aquí, la eficiencia operativa y la innovación tecnológica se combinan con prácticas agrícolas para generar impacto.

El cambio climático ya está afectando los precios del café. En 2025, el costo promedio superó los 8 dólares por kilogramo, impulsado por sequías y fenómenos extremos en países productores clave. Esta volatilidad no solo impacta a las empresas, sino también a millones de pequeños agricultores.

En este contexto, iniciativas como la acción climática de Starbucks buscan estabilizar la oferta y proteger a los productores. Sin embargo, el desafío es global y requiere la participación de múltiples actores, desde gobiernos hasta competidores en la industria.

Más allá del cumplimiento: una nueva lógica empresarial

Empresas como Nespresso o JDE Peet’s también están invirtiendo en agricultura regenerativa y apoyo a caficultores. Esto refleja un cambio de paradigma: la sostenibilidad ya no es un diferenciador, sino una condición para operar en mercados cada vez más exigentes.

Expertos coinciden en que el verdadero impacto se logrará cuando las empresas vayan más allá del cumplimiento normativo. La inversión en resiliencia, aunque costosa, genera beneficios a largo plazo tanto para las compañías como para las comunidades productoras.

La acción climática de Starbucks revela una realidad incómoda pero ineludible: la sostenibilidad, en muchos casos, es una cuestión de supervivencia empresarial. Lo que hoy se presenta como una estrategia climática también es una respuesta a riesgos financieros, operativos y reputacionales.

Sin embargo, su impacto no debe subestimarse. Al invertir en caficultores, innovación y prácticas regenerativas, Starbucks está contribuyendo a transformar una de las cadenas de suministro más vulnerables del mundo. La pregunta no es si estas acciones son suficientes, sino si llegarán a tiempo para preservar el futuro del café tal como lo conocemos.

Olas de calor ya son potencialmente mortales: somos más susceptibles de lo que se pensaba

El calor ya no es solo una incomodidad estacional. En distintas regiones del mundo, se ha convertido en un factor de riesgo directo para la vida humana. Lo que antes se entendía como episodios extremos pero manejables, hoy se revela como una amenaza más compleja, silenciosa y subestimada. La ciencia comienza a mostrar que el cuerpo humano tiene límites más frágiles frente al aumento de la temperatura global.

En este contexto, las olas de calor extremas están redefiniendo la conversación sobre cambio climático, salud pública y responsabilidad social. Nuevas investigaciones sugieren que las condiciones actuales ya superan lo que muchas personas pueden soportar, incluso sin alcanzar los umbrales teóricos previamente establecidos. Esto plantea preguntas urgentes sobre cómo nos adaptamos, protegemos y prevenimos en un entorno cada vez más hostil.

Olas de calor extremas: un límite humano mal entendido

De acuerdo con The Guardian, durante años, la ciencia sostuvo que el límite de supervivencia humana frente al calor se encontraba en una temperatura de bulbo húmedo de 35 °C durante seis horas. Este indicador combina calor y humedad, reflejando la capacidad del cuerpo para enfriarse mediante el sudor. Sin embargo, este umbral rara vez se ha registrado en la práctica, lo que llevó a una falsa sensación de seguridad.

Hoy, un nuevo modelo pone en duda esa idea. Al integrar variables como la edad y la capacidad fisiológica para disipar calor, los investigadores descubrieron que las condiciones letales pueden alcanzarse mucho antes. Es decir, no es necesario llegar a los extremos teóricos para que el cuerpo colapse.

olas de calor

Este hallazgo transforma la forma en que entendemos el riesgo. Las olas de calor extremas no necesitan ser récord históricos para ser mortales; basta con que superen la capacidad individual de adaptación, especialmente en poblaciones vulnerables.

Eventos recientes que cambiaron la evidencia

El análisis de seis olas de calor entre 2003 y 2024 ofrece una perspectiva inquietante. Ciudades como La Meca, Bangkok, Phoenix, Mount Isa, Larkana y Sevilla experimentaron episodios que provocaron miles de muertes, aun sin alcanzar el supuesto límite crítico de temperatura.

Estos eventos, distribuidos en diferentes continentes, muestran que el fenómeno no es aislado ni excepcional. Se trata de una tendencia global que afecta tanto a países desarrollados como en vías de desarrollo, con impactos diferenciados según infraestructura, acceso a servicios y condiciones socioeconómicas.

Lo más preocupante es que, al aplicar el nuevo modelo, se identificaron periodos en los que ciertas poblaciones simplemente no podían sobrevivir si permanecían expuestas, incluso por lapsos relativamente cortos.

olas de calor

El cuerpo humano bajo presión

El calor extremo impacta directamente en la capacidad del cuerpo para regular su temperatura interna. Cuando el ambiente es demasiado cálido y húmedo, el sudor deja de ser efectivo, y el organismo comienza a acumular calor de forma peligrosa.

Este proceso puede desencadenar golpes de calor, fallas orgánicas y, en casos severos, la muerte. Lo relevante es que este deterioro no siempre es inmediato ni evidente, lo que dificulta su detección y prevención.

Además, el estudio señala que muchas evaluaciones previas no consideraban adecuadamente cómo el cuerpo envejece o responde en condiciones adversas. Esto implica que millones de personas han estado expuestas a riesgos mayores de lo que se pensaba.

Vulnerabilidad: edad, exposición y desigualdad

Uno de los hallazgos más contundentes es la vulnerabilidad de las personas mayores de 65 años. En todos los eventos analizados, hubo momentos en los que este grupo no habría sobrevivido sin acceso a sombra o enfriamiento adecuado. Incluso en ciudades como Phoenix o Larkana, se identificaron periodos en los que ni la sombra era suficiente para evitar condiciones letales. Esto rompe con la idea de que pequeñas medidas pueden ser siempre efectivas.

La exposición también está mediada por desigualdades estructurales. Quienes trabajan al aire libre, viven en viviendas precarias o carecen de acceso a servicios básicos enfrentan un riesgo significativamente mayor frente a las olas de calor extremas.

olas de calor

Más allá de la temperatura: una nueva forma de medir el riesgo

Tradicionalmente, las olas de calor se definían únicamente por la temperatura del aire. Sin embargo, este enfoque resulta limitado. La humedad, la radiación solar y la fisiología humana juegan un papel crucial en la experiencia real del calor.

El nuevo modelo propone una visión más integral, basada en cómo el cuerpo interactúa con su entorno. Esto permite identificar condiciones potencialmente mortales que antes pasaban desapercibidas.

Este cambio implica repensar indicadores, protocolos y estrategias de adaptación. Ya no basta con monitorear grados Celsius; es necesario entender el impacto humano real.

¿Qué nos espera con un planeta más cálido?

La pregunta que surge es inevitable: si estas condiciones ya ocurren hoy, ¿qué pasará con un aumento de dos o tres grados en la temperatura global? La evidencia sugiere que las olas de calor extremas serán más frecuentes, más largas y más intensas. Esto no solo incrementará el número de muertes, sino que pondrá presión sobre sistemas de salud, infraestructura urbana y cadenas productivas. El calor extremo se convertirá en un factor crítico en la planificación de ciudades y políticas públicas.

Además, se amplificará la brecha entre quienes pueden adaptarse y quienes no. La resiliencia climática, en este sentido, será también una cuestión de justicia social.

Implicaciones para la responsabilidad social

Para las organizaciones, este escenario plantea retos urgentes. Desde garantizar condiciones seguras para trabajadores hasta diseñar estrategias de adaptación comunitaria, el calor extremo debe integrarse en la agenda ESG.

Las empresas tienen la oportunidad —y la responsabilidad— de anticiparse. Esto implica invertir en infraestructura, protocolos de emergencia y campañas de sensibilización que prioricen la salud y el bienestar. También es clave colaborar con gobiernos y sociedad civil para construir soluciones colectivas. Las olas de calor extremas no reconocen fronteras ni sectores; su impacto es sistémico y requiere respuestas integradas.

El calor extremo ya no es una amenaza futura: es una realidad presente que está redefiniendo los límites de la supervivencia humana. La evidencia científica obliga a replantear supuestos, modelos y estrategias que durante años guiaron la comprensión del riesgo climático.

Frente a este escenario, la acción no puede esperar. Adaptarse ya no es opcional, y la prevención se convierte en un eje central para proteger vidas. Entender nuestra verdadera vulnerabilidad es el primer paso para construir un futuro más seguro en un mundo cada vez más caliente.

Airbnb dona casi $3 millones de pesos a organizaciones mexicanas con impacto social y ambiental

Como parte de su compromiso por fortalecer a las comunidades donde tiene presencia, Airbnb anunció el apoyo de casi $3 millones de pesos a organizaciones mexicanas con impacto social y ambiental. 

Lanzado en 2020, el Fondo Comunitario de Airbnb es una iniciativa global de $100 millones de dólares diseñada para apoyar a las comunidades locales y a las personas que viven en ellas. Cada año, los anfitriones en la plataforma participan activamente proponiendo organizaciones y causas que impactan positivamente en sus comunidades, incluyendo el apoyo a proyectos enfocados en el empoderamiento económico de las mujeres, la prevención del abuso y la explotación, así como iniciativas de sostenibilidad ambiental y turismo responsable. 

Este año, Airbnb apoyará a 17 organizaciones sin fines de lucro en siete países de América Latina, incluyendo las siguientes organizaciones beneficiarias en México:

Asociación Femenil de Ejecutivas de Empresas Turísticas de la República Mexicana, A.C.: Esta donación representa el compromiso con el empoderamiento comunitario y la promoción de oportunidades inclusivas.

Patronato EcoPark Cancún: Los recursos se destinarán para mejorar y revitalizar las áreas verdes del parque, promoviendo la convivencia familiar, la recreación y el acceso a un espacio público seguro, inclusivo y accesible para todas las personas que fomente el turismo responsable y contribuya a la construcción de una comunidad más resiliente, saludable y unida.

●     Vuela Fundación: La donación se destinará a apoyar a las familias de niños que viajan de todo el país a la Ciudad de México para recibir tratamiento oncológico en los hospitales de la capital.

“El cáncer infantil no solo afecta al paciente, es extremadamente difícil para los cuidadores y las familias en su conjunto. El apoyo de Airbnb para poder proporcionar un “hogar lejos del hogar” cerca de los hospitales para las más de 300 familias apoyadas por Vuela Fundación es algo muy positivo para navegar estos tiempos difíciles.”

Diego Parada Herrera, CEO de Vuela Fundación 
Airbnb

“Esta donación representa nuestra dedicación a empoderar a las comunidades y avanzar en oportunidades inclusivas. Anticipamos un impacto positivo y medible que apoyará las necesidades locales y fortalecerá el progreso colectivo.” – Magdalena Saldívar Ortiz – Presidenta de la Asociación Femenil de Ejecutivas de Empresas Turísticas de la República Mexicana, A.C.

“Los recursos permitirán la mejora de las áreas verdes destinadas a la convivencia familiar y la recreación, fortaleciendo la infraestructura del parque como un espacio público inclusivo y seguro para la comunidad. Así mismo, las palapas existentes serán equipadas con mesas de picnic, sillas y bancas hechas de mobiliario urbano de alta durabilidad, resistente a la intemperie, a las altas temperaturas y al uso intensivo, asegurando su funcionalidad y seguridad a largo plazo. Dotar a los visitantes de espacios que ofrezcan confort térmico, sombra y descanso responde a la necesidad de mitigar los efectos de las altas temperaturas y la exposición solar propias del clima del Caribe Mexicano.” – Biólogo César Barrios Martínez, Director General de Parque Cancún. 

A través de estas iniciativas, Airbnb continúa invirtiendo en las comunidades de los anfitriones, empoderándolos y apoyando las causas que más importan a los grupos de interés. Airbnb espera continuar este trabajo para finales de 2030. Para obtener más información sobre el Fondo Comunitario y los beneficiarios de las donaciones, visite el sitio web del Fondo Comunitario de Airbnb

**Las donaciones dadas por el Fondo Comunitario de Airbnb son voluntarias y no implican ningún tipo de relación comercial, asociación o representación con las organizaciones beneficiarias. Airbnb no asume ninguna responsabilidad por el uso de los fondos donados más allá de los fines para los que fueron destinados.

La cultura del ‘siempre disponible’: ¿trabajar más realmente te hace indispensable?

Hemos construido un ecosistema profesional donde la prontitud se confunde con la eficacia y la presencia digital constante con el compromiso; el “visto” en un grupo de WhatsApp laboral a las 10 de la noche se ha convertido en una medalla de honor mal entendida. Sin embargo, surge una pregunta incómoda: ¿estamos siendo más valiosos o simplemente estamos más agotados?

La normalización de responder mensajes fuera del horario laboral no nació de una búsqueda de excelencia, sino de una erosión silenciosa de los límites. En México, esta tendencia ha echado raíces profundas. De acuerdo con el informe Burnout Laboral 2025 de Buk, el 72% de los colaboradores en México experimentó burnout durante el último año.

“Esta “cultura de la urgencia” se alimenta del miedo: el temor a perder oportunidades, a ser percibido como prescindible o a quedar fuera del flujo de decisiones si no se está “visible” digitalmente. Esta visibilidad, no obstante, es una ilusión de productividad”, comenta Nora Taboada, fundadora de AFE-Liderazgo Consciente y autora de Felicidad Activa.

Estar conectado no significa estar creando valor; a menudo, sólo significa estar reaccionando a estímulos externos, lo que fragmenta la atención y anula la capacidad de realizar trabajo profundo.

La experta menciona que “existe una brecha peligrosa entre estar ocupado y ser productivo. La hiperconectividad genera una pérdida de claridad estratégica. Cuando un profesional dedica su energía a apagar “fuegos” digitales constantes, pierde de vista el panorama general. El cerebro, en un estado de alerta permanente, prioriza lo inmediato sobre lo importante”.

cultura del ‘siempre disponible’

Datos de la plataforma Wellhub indican que en 2026, 4 de cada 10 trabajadores en México reportan niveles altos de estrés vinculados directamente a jornadas que exceden las 8 horas diarias y a la imposibilidad de desconectarse. “Esta saturación cognitiva no solo reduce la calidad del trabajo, sino que impide la innovación. Un colaborador agotado no tiene espacio mental para proponer soluciones disruptivas; solo tiene energía para sobrevivir al día”, comenta Taboada.

El impacto de no “apagar el interruptor” trasciende las paredes de la oficina (o la pantalla de la laptop). La salud mental en México enfrenta una crisis silenciosa: el país lidera las estadísticas globales de estrés laboral, con 3 de cada 4 personas padeciéndolo de forma aguda, según cifras del IMSS y la OMS actualizadas al 2025.

Cuando la frontera entre lo personal y lo profesional se difumina, las relaciones familiares y el descanso reparador son los primeros en sacrificarse. La irritabilidad, el insomnio y la ansiedad se vuelven compañeros constantes. “Paradójicamente, al intentar ser “indispensables” para la empresa, nos volvemos ausentes en nuestras propias vidas, lo que eventualmente termina mermando nuestro rendimiento profesional en un ciclo de retroalimentación negativa”, expone la fundadora de AFE-Liderazgo Consciente.

Para romper este ciclo, la responsabilidad no puede recaer solo en el colaborador. El liderazgo juega un papel crucial. Un líder que envía correos en domingo o espera respuestas inmediatas en la madrugada está, de facto, diseñando una cultura de burnout, aunque sus palabras digan lo contrario.

El reto para los líderes modernos es transitar hacia una gestión por objetivos y no por disponibilidad. Esto implica, de acuerdo con Taboada, a:

  • Establecer protocolos de comunicación: Definir qué canales son para emergencias y cuáles pueden esperar.
  • Respetar el derecho a la desconexión: Un concepto ya respaldado por la NOM-035 en México, que busca identificar y prevenir factores de riesgo psicosocial.
  • Modelar con el ejemplo: Si el líder no se desconecta, el equipo sentirá que tampoco puede hacerlo.

Trabajar más no te hace indispensable; te hace vulnerable al agotamiento y al error. La verdadera indispensabilidad proviene de la capacidad de aportar una visión estratégica y soluciones que solo un cerebro descansado y enfocado puede generar.

“En un mercado saturado de personas “siempre conectadas”, el profesional que sabe cuándo desconectarse para pensar con claridad se convierte en el activo más escaso y, por ende, el más valioso”, concluye la autora de Felicidad Activa.

La primera Semana Internacional de la Construcción en Expo Guadalajara

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Por Fabián Muro

Expo Guadalajara, IFEMA Madrid y CMIC presentaron los pabellones y el programa de actividades de la Semana de la Construcción (SICON), que tendrá lugar del 14 al 16 de abril en Expo Guadalajara.

Durante rueda de prensa, los organizadores destacaron que el evento reunirá a 120 marcas expositoras en 5,000 metros cuadrados de área de exhibición, con empresas como DIMANOR– John Deere, TRACSA–CAT, ALOMEX, COMEX, AUTODESK, ALAMEX y PRISA, entre otras. En términos de alcance comercial, se espera generar alrededor de 200 citas de negocio, y cerca del 85% de los asistentes cuenta con poder de decisión o influencia de compra.

Además de su componente comercial, SICON integrará un programa de contenido con 32 actividades, entre conferencias, foros y paneles con participación de actores del sector público y privado. Destaca la presencia del secretario de Infraestructura y Obra Pública de Jalisco, David Zamora; la secretaria de Desarrollo Económico, Cindy Blanco, y el presidente nacional de la CMIC, Luis Méndez Jaled. También se contará con un foro con directores municipales de obra pública y la participación del director del SIAPA, Ismael Jáuregui.

En el ámbito internacional, participará Manuel Crespo, responsable de Obras del circuito de velocidad en IFEMA Madrid, quien compartirá el proceso de construcción del circuito de Fórmula 1 en Madrid. Asimismo, Montserrat Hidalgo Gallardo, Host City Officer de la FIFA para la Copa Mundial 2026, abordará las acciones de Guadalajara para recibir este evento global. Como parte de su enfoque integral, el evento incluirá contenidos sobre innovación tecnológica, eficiencia y sustentabilidad, reflejando la evolución de la industria.

Semana Internacional de la Construcción

Con el respaldo de IFEMA Madrid, organizador de la Semana Internacional de la Construcción en España durante más de 40 años, el evento en Guadalajara se posiciona como una plataforma con proyección global, conectando al mercado nacional con uno de los ecosistemas más relevantes del sector.

La Semana de la Construcción reafirma así su objetivo de consolidarse como un espacio estratégico para el desarrollo de la industria, integrando a los principales actores en un entorno orientado a los negocios, la colaboración y el conocimiento.

Este evento internacional será una vinculación directa con uno de los ecosistemas más relevantes en lo global: la industria de la construcción; habrá 32 actividades, en 3 días, comentó José Andrés Orendain De Obeso, Presidente de Expo Guadalajara.

Sin tiempo para vivir: 80 millones enfrentan esta nueva forma de pobreza en México

A simple vista, todos los días parecen iguales: el reloj avanza al mismo ritmo para todas las personas. Sin embargo, la experiencia de habitar esas horas dista mucho de ser equitativa. Mientras algunos logran encontrar espacios para el descanso, el aprendizaje o el ocio, otros apenas alcanzan a cubrir lo indispensable en jornadas que se sienten interminables.

De acuerdo con un artículo de Expansión, en México, esta diferencia no es menor ni abstracta: se vive todos los días en los trayectos largos, en las dobles jornadas y en la falta de pausas. Millones de personas tienen sus agendas completamente condicionadas por el trabajo, los traslados y las tareas de cuidado. Así, emerge la pobreza de tiempo como una forma de desigualdad que no solo limita la autonomía, sino también las oportunidades de desarrollo y bienestar.

Cuando el tiempo deja de ser propio

La idea de que el tiempo es un recurso universal resulta engañosa. Si bien todas las personas cuentan con las mismas 24 horas, no todas tienen el mismo control sobre ellas. Para millones, el día está ocupado casi por completo por actividades obligatorias: trabajo remunerado, tareas domésticas, cuidados y traslados.

En este contexto, la pobreza de tiempo se manifiesta como una limitación estructural. No es una cuestión de organización personal, sino de condiciones sociales, económicas y laborales que impiden disponer de espacios para el desarrollo individual. El caso de Jorge lo ilustra con claridad: su jornada no termina cuando deja la oficina, sino cuando logra regresar a casa.

Esta realidad impacta directamente en el bienestar. La falta de tiempo limita la posibilidad de estudiar, cuidar la salud, convivir o participar en la vida comunitaria. En otras palabras, reduce las oportunidades de desarrollo y profundiza brechas existentes.

pobreza de tiempo

Desigualdad económica: quién puede comprar tiempo

El acceso al tiempo también está mediado por el nivel de ingresos. Quienes cuentan con mayores recursos tienen la posibilidad de delegar tareas, reducir traslados o acceder a servicios que optimizan su día. En contraste, las personas con menores ingresos deben destinar más horas a cubrir necesidades básicas.

Esta diferencia se traduce en brechas concretas. Mientras el 1% más rico puede disponer de más tiempo para descanso, ocio o formación, los sectores más vulnerables enfrentan jornadas más largas y fragmentadas. La acumulación de tareas limita su capacidad de elección.

En este sentido, el tiempo se convierte en un privilegio. No solo refleja desigualdades económicas, sino que también las reproduce, al restringir las oportunidades de quienes menos tienen.

La pobreza de tiempo y su impacto en las mujeres

La carga del tiempo no se distribuye de manera equitativa entre géneros. Las mujeres, especialmente en contextos de vulnerabilidad, enfrentan una doble o triple jornada que combina trabajo remunerado con tareas de cuidado no remuneradas. La pobreza de tiempo afecta de manera más intensa a este grupo. Muchas mujeres dedican hasta 11.5 horas diarias a labores domésticas y de cuidado, lo que limita su participación en otros ámbitos como la educación, el empleo formal o la vida pública.

El caso de Rosa Quiroz es revelador. Entre la venta, el cuidado de su bebé y las tareas del hogar, su jornada se extiende hasta la madrugada. Su historia evidencia cómo las normas sociales y la falta de infraestructura de cuidados profundizan esta desigualdad.

Informalidad y flexibilidad: una trampa estructural

Para muchas mujeres, la informalidad representa una opción que ofrece cierta flexibilidad para combinar trabajo y cuidados. Sin embargo, esta aparente ventaja esconde múltiples desventajas: falta de seguridad social, ingresos inestables y jornadas más extensas. La ausencia de políticas públicas suficientes en materia de cuidados obliga a millones de personas a resolver de manera individual una necesidad colectiva. Esto perpetúa ciclos de desigualdad y limita el acceso a mejores condiciones laborales.

quienes trabajan en la informalidad suelen laborar más horas para compensar ingresos bajos, lo que incrementa su carga de tiempo y reduce aún más su margen de decisión.

Movilidad: horas perdidas en el trayecto

El tiempo invertido en traslados es otro factor crítico. En México, millones de personas dedican entre una y seis horas diarias al transporte, especialmente en zonas metropolitanas donde la infraestructura es insuficiente. Este fenómeno no solo afecta la productividad, sino también la calidad de vida. Las horas en tránsito son horas que no pueden destinarse al descanso, la convivencia o el desarrollo personal. En el caso de Jorge, representan una parte significativa de su jornada.

La falta de sistemas de movilidad eficientes y de vivienda accesible cerca de los centros de trabajo agrava esta situación, convirtiendo el traslado en un componente central de la desigualdad del tiempo.

Empresas y bienestar: del presentismo a los resultados

Frente a este panorama, algunas organizaciones comienzan a replantear sus modelos laborales. El enfoque tradicional basado en horas de presencia está dando paso a esquemas centrados en resultados, que permiten mayor flexibilidad.

La implementación de modelos híbridos, horarios escalonados o semanas comprimidas puede contribuir a mejorar el balance entre trabajo y vida personal. Estas medidas no solo benefician a las personas, sino que también impactan positivamente en la productividad y el compromiso. Además, el bienestar organizacional se ha convertido en un factor clave para la atracción y retención de talento. Hoy, las personas valoran cada vez más el tiempo como parte de su calidad de vida.

La pobreza de tiempo como reto de política pública

Abordar la pobreza de tiempo requiere una visión integral. No basta con intervenciones aisladas; es necesario articular políticas públicas que consideren el acceso al tiempo como un derecho. El desarrollo de sistemas de cuidados, la mejora del transporte público y la promoción de empleos dignos son elementos fundamentales. Algunas entidades ya avanzan en esta dirección, pero el desafío sigue siendo amplio.

Reconocer el tiempo como un recurso clave para el bienestar implica repensar la forma en que se diseñan las ciudades, los trabajos y las políticas sociales.

La historia de Jorge y Rosa no es excepcional; es representativa de millones de personas en México. Mientras algunos pueden decidir cómo usar su tiempo, otros apenas logran administrarlo para sobrevivir. Esta diferencia revela una desigualdad profunda que va más allá del ingreso: la capacidad de vivir con autonomía.

En un contexto donde el tiempo se ha convertido en un lujo, repensar su distribución es urgente. Para avanzar hacia una sociedad más equitativa, es necesario reconocer que el bienestar no solo depende de cuánto se tiene, sino también de cuánto tiempo se puede disfrutar.